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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Cazando a Synnove (privado)

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Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Vie Jul 21, 2017 6:46 am

Habíamos pasado unos días recuperándonos de las heridas que nos hicimos al caer del precipicio.
Durante esos días el lecho se había convertido en nuestro particular Valhalla, los besos cómplices, las risas a carcajadas, las caricias ardientes y el roce de dos cuerpos que se incendiaban hasta acabar prendido en llamas se convirtió en nuestro credo. Aun convencido de que lo nuestro estaba prohibido, cada día tenia mas claro que lo nuestro, era nuestro y que no quería de ninguna de las maneras perderla, ella se había convertido en lo mas importante de mi existencia.

Aquella mañana habíamos decidido ir de caza, Synnove, me daba azotes en el culo para que me diera prisa, según ella mis dotes de cazador eran pésimos y por eso me hacia que hacia remolón para no salir del hostal.
Yo me limitaba a lanzar mis manso hacia su cuerpo para orillarla a mi, besándola, metiendole mano por debajo de su camisola sin dejar de reír mientras esta se escurría vivaz entre mis dedos sacudiendo su precioso pelo de cuervo.

Así salimos del hostal camino al bosque sobre mi montura pio que ahora se había acostumbrado a nosotros y galopaba salvaje rumbo a nuestro destino dejando atrás el inicio del día en una bulliciosa ciudad para adentrarnos en la espesura del bosque.
El piar de los pájaros, las ramas quebrándose por las pequeñas rapaces y la respiración agitada del caballo hundiendo en la húmeda tierra los cascos era todo lo que nos deparaba aquella mañana.
Desmontamos en la zona cercana al rio, muchos eran los animales que acudían allí a beber, así que era un buen lugar para acechar y dar caza a alguna bestia.

Mis labios se perdieron en el cuello de mi “hermana”, buscaron voraces sus labios después, necesitado de mucho mas que un beso, así que mis manso tentaron la suerte dibujando su cuerpo perfecto mientras esta me daba manotazos indicándome que centrara la mirada en el rio y en la caza.
Un mohin fue mi respuesta antes de que ella me sacara la lengua ocn su impetuoso carácter y se agazapara entre los arbustos dispuesta a en silencio pasar paciente las horas necesarias.

Enarqué una ceja mirándola, no podía evitar sonreír al verla tan afanada en la cacería, la verdad es que a mi la caza nunca me llamó especialmente la atención, disfrutaba mas domando caballos, aunque no por eso era mal cazador.
De igual modo los juegos de manso eran mi especialidad, el cabeza hueca de Ubbe perdía siempre a las cartas mientras yo siempre guardaba un as en la manga.

Los verdes de Synnové se lazaron chocando con mis pardos. Sus labios pronunciaron un silencioso ¿que? A lo que me limité a ladear la sonrisa.
¿Acaso no podía mirar a mi mujer?






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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Lun Jul 24, 2017 12:19 am

Después de la caída por el precipicio Hakon y yo pasamos varios días juntos en los que la posibilidad de separarnos ni siquiera se nos cruzó por la cabeza. Siempre fui terca, testadura, impulsiva y cabeza dura, pero él siempre quebró esos moldes, me cambiaba los esquemas. No sabía aún hasta que punto comprendía el efecto que siempre tuvo en mi vida, pero después de verle lanzarse por el precipicio en pos mio, mi necesidad de él creció como la más intensa de las tormentas, impetuosa y arrasadora, desbordándose en cada roce, en nuestros ardientes besos, en cada espacio que él tocaba, en la manera en que nuestros cuerpos y nuestras almas demostraban que encajaban perfectamente, que seguíamos estando hechos de la misma esencia.

Junto a él todo adquiría un matiz distinto, y aunque sabía perfectamente que seguíamos pecando, él era el aire que llenaba mis pulmones, el impulso de mis latidos y el combustible del fuego que incendiaba mi alma. No dejaba de temer que algo o alguien pudiera separarnos y por ello cuando me entregaba a él entre las sábanas lo hacía como si fuera nuestra primera y última vez.

Esa mañana había accedido en acompañarme a cazar, cosa que me sorprendió bastante, no era precisamente algo a lo que accediera usualmente. Estaba a horcajadas sobre él en la cama, viendo muy seria sus tempestades para prevenirlo. -Haz de estarte callado, sin moverte un milímetro, nada de cambiar de posición o de desperezarte, aún si se te duermen las piernas.- Recién despierto era demasiado atractivo, me seducía el calor de su piel, la manera en que sonreía contra la mía y el tono que adquirían sus tormentas al mirarme. -Sobretodo, no me veas así cuando estemos aguardando la presa.-

Alcé el dedo para enfatizar mis palabras. -Estás advertido Hakon.- Salté de la cama, otro momento más y hubiera sucumbido al deseo de fundirme con él.

Se estaba demorando mucho en salir del hostal por lo que con firmeza tuve que azotar su trasero. Me escurría de sus brazos a cada rato pero de algún modo sus labios volvían a encontrar los mios, saqueando mi boca, pegándome a su cuerpo, acariciándome la piel y así arrastrándome al deseo, prendiendo la mecha que se reflejaba en mis esmeraldas oscuras por lo que tuve que regañarlo otra vez antes de que subiésemos al corcel pío.

-Vamos, compórtate.-
Sonreí de medio lado cuando lo vi hacer un mohín. Habíamos llegado al bosque y este nos recibía con su resplandor. Me sentía en mi elemento, me camuflaba con facilidad entre la maleza y tarde o temprano aparecería una buena presa que venderíamos y nos produciría una excelente ganancia.

Me tiré entre los arbustos, llevándome el dedo a los labios. Ni una palabra Hakon. Lo miré de reojo cuando note que tenía la mirada puesta encima mio y le observé sonreir de medio lado. Un movimiento rápido con el cual le largué un puño en su cuerpo. Le había pedido que no me distrajera, me estaba distrayendo.

Lo miré de reojo al volver a mi posición, volvíamos a estar callados. De repente un movimiento a poca distancia, mi mirada aguda detecto que se aproximaba un animal de mediano tamaño. Mis manos alzaron despacio el arco, la cabeza de un venado se asomó y comenzó a caminar en busca de alimento. Estaba casi casi en el punto exacto para….

Un estornudo rompió el silencio alertándolo, alzó las orejas y pronto se esfumó, desapareciendo de mi alcance. Giré hacia Hakon y me lancé sobre él. -¿Cómo voy a cazar si me alertas las presas?- Lo apresé entre mis piernas y comencé a lanzarle puños para enfatizar mi punto. Pronto estaba riendo y en lugar de pegarle mis manos atacaban sus flancos, adonde desde niña sabía que le haría cosquillas.

Gruñí jugando y me detuve, entrecerrando los ojos, mi respiración se volvía intermitente, mi mirada danzaba sobre él, sus tempestades tenían un tono miel intenso y brillante, que inducían a perderse en sus rasgos fuertes de romaní, resaltando bajo el sol el tono oscuro de su piel. Lo miré algo inquieta y mi misión se convirtió en atrapar su boca, por lo que me fui acercando a su cuerpo muy despacio hasta rozar su nariz.

Justo entonces el nuevo sonido me alertó. Alcé el rostro velozmente, mis esmeraldas brillaron y ladeé la sonrisa. Con extremo sigilo me separé del cuerpo de Hakon, lancé una breve mirada hacia él constatando que también se movía y comencé a desplazarme sigilosamente para descubrir a la nueva presa.
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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Lun Jul 24, 2017 7:18 am

Por fin un animal daba señales de vida en ese rio, Synnove acuclillada analizaba el mejor modo de darle caza mientras rogaba a Odin que me mantuviera inmóvil y callado para no joderle la caza, algo que admito me causaba cierta diversión.
Me había advertido antes de empezar de que no bostezara, ni me desperezara, que estuviera quieto, solo le falto pedirme que no respirara.

No pude evitar estornuda cuando la vikinga ya tenia la flecha colocada en le arco y se dipodia a dar muerte a aquel venado de grandes astas y que sin duda nos daría una buena cantidad de dinero al venderlo en la taberna.
Me encogí de hombros cuando la presa salio corriendo frustrando así la caza de Synnove que se giró para mirarme con esos ojos que como afiladas estacas me atravesaban.
-no has dicho nada de los estornudos -alegué en mi defensa

Como una pantera se tiro sobre mi, no pude evitar echarme a reír sin parar mientras ella me daba puñetazos en el pecho enfatizando lo enfadada que estaba por mi intromisión.
Los puñetazos se convirtieron en cosquillas y los dos rodamos por la hierba, buscándonos, encontrándonos, escasa la distancia entre nuestras voraces bocas.
No pensaba renunciar esto que Synnove me hacia sentir, puede que estuviera prohibido lo nuestro peor a decir verdad, me importaba bien poco eso ya.
Si los dioses buscaban un castigo por amarnos, adelante, me enfrentaría a Loqui, a Thor y al mismo Odin si con ese fin podía mantenerla a mi lado.

Nuestra nariz se rozó, la nueva misión de ambos era besarnos sin pausa, no dejando que entre nuestras bocas hubiera distancia que separara el duelo de lenguas que serpenteaban ansiosas.
El ruido de una nueva presa quebrando las ramas para aproximarse al rio hizo que la vikinga alzara la mirada abandonando mi boca, como respuesta un gruñido de desacuerdo.
Me miró fijamente llevándose el dedo a los labios para que guardara silencio, casi podía leer su pensamiento “ni se te ocurra volver a hacer que huya la pieza”

Resignado me crucé de brazos esperando a que mi preciosa vikinga me diera una lección sobre como se cazan ciervos a estas horas del día, pero para nuestra sorpresa, los cazadores acabábamos de convertirnos en presa.
Un oso pardo de dimensiones considerables había captado nuestra presencia, habíamos sido ruidosos con las risas y el jolgorio y ahora pagábamos las consecuencias de ello.
-Vaya, al final tendremos carne para una semana -apunté abriendo el chaleco para sacar dos de las dagas, las dejé volar para clavarse en el cuerpo de la bestia atrasando un poco su embestida.
-¡Corre! -rugí empujando ligeramente el cuerpo de mi “hermana”

Synnove iba a discutirme pero supongo no era el momento, mi mirada se lo dejo claro, no iba a aceptar un no, yo era mas rápido que ella cubriría su retirada, necesitaba ponerla a salvo.
El oso gruñía mostrándome los colmillos, sus ojos inyectados en sangre se centraban en nosotros y las zarpas se abrían paso entre las ramas del frondoso bosque para acercarse a nosotros dispuesto a darnos muerte.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Sáb Jul 29, 2017 3:30 am

Aún con la sonrisa ladeada, completamente quieta, e incluso casi aguantando la respiración esperaba ver a la próxima presa aparecer entre los arbustos. Le hice una seña a Hakon con el dedo sobre mis labios para que se mantuviera en silencio, pero en lugar de descubrir a un nuevo ciervo  o a algún otro animal de mediano tamaño, un oso pardo de grandes dimensiones hizo acto de presencia. Un oso hubiese resultado una presa muchísimo más productiva que un ciervo y las ganancias que recibiríamos serían triplicadas pero al parecer nuestros roles se invertían y el animal se autodenominaba el cazador porque antes de que mi cerebro pudiera procesar su aparición ya este corría con toda la velocidad que le permitían sus enormes patas dispuesto a cazarnos.

Me levanté dispuesta a lanzar todas las flechas que fueran necesarias con la intención de ralentizar su carrera pero Hakon se adelantó lanzando un par de sus dagas hacia el oso y me dio un empujón instándome a emprender la retirada. Lo miré durante apenas unos segundos en los que me resistí a correr pero sus tempestades apremiantes no me dieron oportunidad de otra cosa. Resoplé, y comencé a correr en la dirección opuesta mirando sobre mi hombro para asegurarme de que él me siguiese de cerca.

Aún corriendo alcé mi arco y di una vuelta en forma de media luna en torno al animal, tenía que estar lo suficientemente cerca como para que le atravesara la gruesa piel o de lo contrario no le lastimaría. La flecha se clavó en su costado enfureciendo más al oso que alzándose en dos patas lanzó un zarpazo al aire con intenciones asesinas. Hakon gritó en mi dirección y corrió hacia mi para sacarme del medio, di un paso hacia atrás y mi pie dio con la trampa que otro cazador había dejado como regalo para alguna bestia del bosque.

Súbitamente perdí mi arco, mi pie quedó enredado en una cuerda y mi cuerpo colgando boca abajo de la rama de un árbol. El oso corrió hacia mí y Hakon se interpuso entre ambos, el salvaje animal se le lanzó encima. Grité al ver aquello y rápidamente saqué el cuchillo que llevaba en el pantalón, me mecí para alcanzar la soga y cortarla, logrando así liberarme y caer sobre el césped con un golpe seco.

Mi hermano rodaba por el césped hiriendo al oso en el costado con uno de sus cuchillos. Sin pensarlo salté sobre la espalda del animal para herirlo con el mío y lo acuchillé salvajemente varias veces para así darle la oportunidad de sacárselo de encima. El oso se sacudió y me lanzó sobre el césped después de propinarme un afilado zarpazo que me dejó atontada.

Hakon me tomó de la cintura rescatándome de esa forma y llevándonos en carrera hacia el rio. Mientras corríamos me dio otro empujón gritándome que no me detuviera hasta alcanzar las aguas. Entré en ellas sabiendo que él corría detrás de mi pero cuando volteé para encontrarlo no lo vi por ningún lado. Mis latidos galoparon desenfrenados en mi pecho mientras le buscaba. -¡Hakon! ¡Hakon!-



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Sáb Jul 29, 2017 5:20 am

Mi pequeña vikinga no obedecía nunca, el oso nos seguía de cerca, pero ella voraz, terca y retante como era se detuvo en la carrera haciendo una bucle para lanzar una flecha que impactó en la bestia enfureciendola mas si es que había de eso posibilidad.
Lanzó su zarpa contra ella mientras mi cuerpo se lanzaba en una carrera desesperada mientras mis labios gritaban su nombre ahogado preso del miedo de que la rozara.

Dio un paso hacia atrás, una trampa dejada por algún cazador para alguna presa tomó el tobillo de mi hermana alzándola en vilo ante los ojos del furioso oso que alzado en sus traseras lanzaba hacia ella un golpe de zarpa para deshollinar su cuerpo.

Me lancé contra la bestia, rugí haciendo salir el bárbaro que llevaba en mi interior mientras mi cuchillo desgarraba su gorda piel y con fuerza lo clavaba salvaje esperando dañarlo lo suficiente como para encontrar el modo de salir de aquel duelo en el que los dos rodábamos violentos por el suelo mostrando nuestra cara mas salvaje.
La sangre escurría por mi rostro, sus colmillos habían logrado rozar mi cuello y la sangre manchaba mi camisa.

Synnové ahora liberada saltó a su chepa apuñalandolo por la espalda.
Dos vikingos contra una bestia, pobre de ella, ladeé la sonrisa con malicia clavando el cuchillo hasta el fondo de su entrañas.
Se sacudió lanzando a la vikinga contra un árbol, tiempo suficiente para escapar de la cárcel de pelo. Corrí hacia ella, mi brazo tomó su cuerpo y tirando de la cintura de mi hermana la alcé empujándola para que no se detuviera hasta llegar al rio.

Mi mirada le recriminó su actitud, no bromeaba, quería que corriera sin mirar atrás.
-¡El rio! -rugí -¡ve!
Mis ojos seguían su estela, corría rauda, era veloz y eso me hizo sonreír con orgullo.
Estaba herido, pero tenia que terminar con la bestia, el rio solo era una tonta escusa, los osos nadaban mejor incluso que nosotros, pero tenia que ponerla a salvo y esperaba que perdonara mi acto pero en el amor y en la guerra todo vale, eso nos lo enseñó a ambos padre.

Me detuve hundiendo mi mirada parda en la del oso que ahora detenía su salvaje carrera alzándose sobre las traseras rugiendo frente a mi, este iba a ser un baile de dos.
Aflojé las cintas de mi pecho dejándolas caer, desenvainando otro cuchillo, quedando así estos a modo de garras en sendas manos.

Empezaba la batalla salimos corriendo uno contra otro, vikingo contra colosal. Nuestros cuerpos impactaron como el choque de los mejores aceros.
Mantuve la distancia de sus colmillos mientras hundía en su cuello mis cuchillos de forma salvaje gritando por el esfuerzo, rugiendo al sentir sus garras destrozar mi costado.
Sangre, dolor y muerte se convirtió en la melodía de aquella batalla que parecía abrir las puertas del Valhalla para recibir a su vikingo con orgullo.
Cuervos sobre nuestras cabezas, pero no seria hoy el día de mi gran cena.
Rompí su aorta, la sangre mancho mi cuerpo, la hierba y su pelaje hasta que su ultimo aliento espiro contra mi cuerpo.

Me alcé tambaleándome, quitandomelo de encima con dificultad, oía los gritos de Synnove corriendo hacia mi posición.
Se detuvo frente a mi abrazando mi cuerpo maltrecho.
-Vikinga terca -susurré contra la piel de su cuello


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Ago 03, 2017 1:52 am

Mi mirada buscó frenéticamente a Hakon, percatándome en seguida de lo que había hecho, hacerme creer que iba conmigo hacia el rio con la intención de alejarme del peligro. Al no verlo junto a mi, mis pies ya me llevaban con toda la velocidad de la que eran capaces de regreso hacia la orilla, maldiciéndome a mi misma por haberle perdido de vista mientras le buscaba de vuelta entre los árboles sin detenerme ni siquiera a respirar.

Grité su nombre cuando lo vi sobre el terreno verde, siendo aplastado por el oso, con una bandada de cuervos sobrevolando en el cielo. El temor me atenazó al notar que estaba inmóvil debajo del animal y ya había salvado la distancia hasta ellos cuando vi como se lo sacudía de encima, para el momento en que se levantó tambaleante mi cuerpo colisionó ansiosamente con el de él abrazándolo. -¿¡¡Estás bien!!?- Recuperé el ritmo normal de mi respiración cuando mis brazos lo estrecharon y permanecí así, sintiendo su aliento contra mi cuello, incapaz de hacer otra cosa que no fuera abrazarlo y cerciorarme de que permanecía en una sola pieza. 

-¡Maldito seas! ¿Por qué demonios pensaste que era una buena idea enfrentarte solo al oso?- No podía controlar mis latidos, había estado demasiado asustada. Lo golpeé para regañarlo pero un quejido suyo me indicó que estaba lastimado, por lo que le alcé la camisa velozmente para examinar sus heridas. Tenía varias de ellas en su costado que habían sido provocadas por el animal, este le había desgarrado la piel con las garras y ahora podía ver en esa área jirones cubiertos de sangre. -Hay que curarte esto.-

Me saqué la camisola por arriba de la cabeza y la usé para presionar la tela contra una herida que se veía más profunda y que continuaba sangrando. -Voy a buscar nuestra montura, necesitamos el contenido de las alforjas para curarte. Mantén presión sobre la herida y descansa mientras regreso. No, no me mires así, como si no fuera algo serio y pudiéramos restarle importancia.- le advertí sin admitir réplica mientras me aseguraba de que se sentara debajo de un frondoso roble que estaba a unos pies de distancia de nosotros. -Volveré en seguida.-

Sin esperar su respuesta me alejé, no le iba a dar la oportunidad de que intentara disuadirme. Me desplacé con la velocidad de una saeta para salvar la distancia que me separaba del caballo pio y, cuando regresé, noté aliviada que el vikingo seguía en el mismo sitio adonde le había dejado.

Desmonté, me acerqué con alcohol, hilo y aguja, me acuclillé frente a él para comenzar a curarle y me dediqué a limpiar sus heridas meticulosamente. -Debes de dejar de hacer esto, protegerme de esta manera, soy una escudera, puedo valerme por mi misma.- Le pasé la botella de alcohol para que tomara un trago antes de vertirle el líquido encima y escuchar el siseo que emitía provocado por el ardor. No entendía por qué no me había dejado enfrentar al oso junto a él, dos manos siempre eran mejor que una.

Detuve mis movimientos y respiré profundamente antes de empezar a usar la aguja. La herida más profunda me preocupaba, estábamos acostumbrados a esto, a enfrentar enemigos, sufrir heridas y no retroceder. Padre nos había adiestrado para una vida en la que no encontraríamos paz nunca, lo hizo conmigo desde el instante en que supo que su hija no estaba dispuesta a ser menos que cualquier guerrero vikingo, pero algo diferente me pasaba cuando el herido era Hakon, que algo le sucediera a él me alteraba mucho más de lo que mis labios estaban dispuestos a admitir.


Última edición por Synnove Cannif el Jue Ago 03, 2017 7:46 am, editado 7 veces



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Jue Ago 03, 2017 5:02 am

Las intempestivas tormentas de Synnove se hundían en mis pardos, una mezcla de preocupación y de querer matarme con sus propias manso se mezclaban en ese momento en el que me preguntaba ¿por que había luchado solo?
-Porque te quiero -respondí apartándole el pelo de su cara con una ladeada sonrisa que decía mas de lo que ella creía.

Sabia que había sido entrenada por padre para saber luchar, era una gran escudera, la mejor, peor..¿acaso eso era razón suficiente como para evitar que yo la protegiese?
Tenia que hacerse a la idea de que siempre cuidaría de ella, no iba a dejarla en casa, la guerra corría tanto por sus venas como por las mías, pero si podía evitarle dolor, lo iba a hacer y no podía culparme por ello, no ahora que estaban claros mis sentimientos por ella.

Me alzó la camisa para ver las heridas, una no revestía mucha gravedad, la otra mas profunda, con jirones de piel y sangre esparciéndose a borbotones por la herida.
Vi miedo en su mirada, preocupación, algo que solucioné alzándole el rostro del mentó mientras esta taponaba con su mano la herida.
-Estoy bien -aseguré acariciando con mis labios los ajenos, dejando que el aliento de los dos nos consumiera a ambos.

Arrancó un trozo de tela de su camisa y me taponó la herida, me pidió que sujetara la tela bien prieta mientras iba a por la montura para poder coser la herida.
Me ayudó a llegar bajo la sombra de un viejo roble y allí me dejé caer sentándome obediente para no preocuparla mas.

No tardó en regresar a mi lado, corría con los útiles para suturar mi herida, sus verdes se fundían en los míos pidiéndome que no volviera a hacerlo.
No podía prometerle eso, lo haría cada vez que ella estuviera en peligro, así que guardé silencio limitándome a dar un trago de la petaca relamiendome después los labios.
Siseé cuando tiro un chorro sobre la herida, sus ojos se alzaron hasta mis pardos un segundo antes de empezar a dar punzadas en mi costado.

Tiré de su brazo cuando dio la ultima punzada cortando el hilo con los dientes. La orillé a mi cuerpo dejando que nuestras respiraciones se fueran acompasando lentas bajo ese árbol.
Mis labios la buscaban hambrientos, acariciando su nariz con la mía, sonriendo contra su boca.
-Mira el lado bueno, con este oso vamos a poder pasarnos al menos una semana sin venir a cazar -bromeé guiñándole un ojo -y eso implica mas tiempo para... -le lancé un par de mordiscos al aire sin borrar la picara sonrisa.

Su ceño fruncido me decía que de eso nada, pero mis ágiles dedos empezaron a hacerle cosquillas hasta que empezó a reír contra mi boca.
Mordí su labio inferior echándome a la mar, saqueando su boca con mi drakkar, voraz, necesitado de hacerla mía, coronarme como su único dueño y señor.
-Vamos, merezco a mi mujer después de esta gesta -apunté tirando de su cintura para subirla sobre mi sin dejar de reírme.




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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Miér Ago 09, 2017 6:02 am

Continué con lo que hacía, coserle la herida. Su silencio logró que me mordiera el labio, me estaba contrariando ese silencio. No es que no creyera que se preocupaba por mi, no es que no supiera por qué cometía estas locuras, pero no quería que le pasara nada por estar pendiente de mi bienestar, prefería que enfrentáramos juntos cualquier peligro a que él se hiciese cargo solo, pero claro el vikingo pensaba diferente. Era un maldito terco, tanto como lo era yo.

Terminé con las puntadas, estoico se había mantenido en silencio, ya estábamos acostumbrados a ser tratados cuando sufríamos heridas en las batallas. No fui demasiado sutil cuando mordí el hilo al terminar, quizás tiré más de la cuenta sin percatarme pero es que ese hombre me frustraba a veces.

Aún así me aseguré de que la herida hubiese quedado propiamente cerrada, no quería que volviera a abrirse. Ese endemoniado oso pudo habérmelo arrebatado, y yo simplemente no podía perderlo, no podía. Un tirón me orilló a su cuerpo, su presencia abarcaba tanto, era tan poderosa, que bastaba una cercanía sutil para que su calor, el aroma de su piel, su respiración estrellándose contra mis labios me descolocara, confundiéndome los pensamientos. Pero yo estaba enojada con él y él bromeaba con que teníamos suficiente oso para un par de semanas y que eso nos dejaría más tiempo para otras cosas. Negué con la cabeza, moviendo mi negro cabello de manera que mechones de este cayeron desordenadamente enmarcando mi rostro mientras mi ceño se fruncía al mirarlo.

Hakon recurrió entonces al uso de las cosquillas, utilizando sus dedos para atacar mis puntos más sensibles, lo cual logró que a pesar de mi resistencia comenzara a reir contra su boca. -¡Tramposo!- Me moví entre sus manos, intentando hacerlo parar con las mías. -No se vale usar las mismas técnicas de guerra que he usado contigo.- Me desternillaba de la risa, sin estar lista para que él atrapara mis labios, mordiéndolos, incitándome a abrir la boca y recibir su lengua, provocando que acariciara y succionara la ajena para declararla mia y avivara el incendio que ferozmente nos recorría la piel.

Respiré contra sus labios cuando tiró de mi cintura para subirme sobre él, logrando así que una tormenta eléctrica nos recorriera. -No puedo ni quiero perderte.- confesé, observando sus tempestades pardas mientras eliminaba el menor resquicio de aire entre ambos, mis pechos presionando el suyo, firme y caliente, logrando agitar nuestras respiraciones al estar cerca mientras mis esmeraldas se tornaban exigentes. -No pido más que me dejes cuidar tus espaldas como tu cuidas las mías.-

Rocé su nariz con la mia bajando la mirada, me desarmaba con dos palabras, mi mujer. Mis dedos se hundieron en su pelo mientras regresaba a hacer fiesta en su boca con el fuego de mil hogueras vikingas, su mano corrió hacia abajo sobre mi espalda buscando mi piel y erizándola en su trayecto, mientras nuestra mutua guerra nos arrancaba gemidos.

Ahora fui yo quien le hizo cosquillas, atacándolo cuando tenía la guardia baja y sonriendo al escuchar sus carcajadas. -Dime otra vez que soy tu mujer.- Podía sonar a que bromeaba pero para mi lo significaba todo, que me llamara así. 

Me hundí en sus tormentas intensas, en sus pupilas que brillantes de deseo me quemaban. -Quiero ser siempre la única para ti, la única a la que mires, la única con la que sueñes, la única que logre estremecerte.- Bajé hasta sus labios para buscar su boca y fundirme en ella, mordiéndole los labios, sintiendo como su mano recorría mi columna mientras mis manos acariciaban la piel que dejaba al descubierto su camisa abierta, incinerándole con las yemas de mis dedos. Sonreí ladeadamente, llevando sus manos hasta el encaje de la pieza que mantenía mis pechos prisioneros, sintiendo como sus manos los acariciaban, provocando que vertiera un gemido en su boca.   

-Júrame que nunca serás de otra Hakon.- Liberé un jadeo, sintiendo nuestros cuerpos en flamas al besarnos, al tocarnos, al rozar su virilidad entre mis piernas haciendo que los músculos de mi intimidad se contrajeran del más puro deseo y necesidad de él. 



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Miér Ago 09, 2017 10:44 am

Sus palabras eran sinceras, sabia que no podía perderme, que temía por mi, pero ese sentimiento era idéntico a lo que a mi me carcomía por dentro.
Nuestra nariz se acaricio, se rozaba tímida mientras nuestros labios se susurraban dulces palabras que acortaban la distancia hasta que colisionaron como el mar y las rocas, voraces, húmedos bravos y necesitados.
Reíamos cuando los dedos hábiles de uno y otro se paseaban por nuestra piel haciéndonos cosquillas.
-Mi mujer -repetí en un susurró contra su boca.

Francamente estaba cansado de decir eso entre susurros, secretos, palabras invisibles solo escuchadas por nosotros.
Alcé la cabeza tomando aire por la nariz hasta hinchar los pulmones.
-Synnove Cannif es mi muer -grité con todas mis fuerzas como si fuera un demente y quizás lo era pues estaba loco por ella.

Esta reía mientras los pájaros alzaban el vuelo con violencia por mi ronca voz que retumbando en aquel bosque frondoso.
Synnove buscaba con su mano tapar mi boca mientras yo la esquivaba volviendo a gritar que la amaba a todo aquel que quisiera oírlo.
Ojala pudiera hacerlo frente a padre, a Ubbe, a Niels a todos aquellos que respetaba y quería, mi familia y a los que les mentía a la cara, pues los silencios no eran silencios si no eso, mentiras.
-Nos van a localizar todos los depredadores del bosque -gruñó la vikinga sellando mis gritos con un beso cálido.

La quería, la quería mas que a nada en esta vida, en la siguiente, en las venideras, no quería seguir teniendo que amarla a las espaldas de todos como si fuéramos unos criminales.
Nai lo sabia, quizás ella pudiera ayudarnos a hacerle ver las cosas a Ubbe de otro modo distinto, ponerlo de nuestro lado antes de tener que enfrentar a padre.

Mi cuerpo se convirtió en su escudo, mis maso ávidas de su piel empezaron a despojarla de cada prenda de ropa que cubría su cincelado cuerpo, jamas había visto nada mas bello que a mi mujer, porque lo era aunque no pudiera seguir gritándolo ni siquiera en ese bosque plagado de depredadores.
-Te quiero, fuiste, eres y seras la única mujer de mi vida..solo que estabas tan ciega como el resto y no te dabas cuenta de que nunca fui capaz de mirarte de un modo fraterno.
Te he deseado desde que tengo uso de razón y me he condenado por ello porque creía que eso estaba mal, pero te quiero y la verdad no me la puedo negar, no voy a negarlo mas...asumiré las consecuencias, pero quiero que seas mi mujer, que me des hijos, quiero una maldita vida contigo y si para lograrlo he de ir a Hel, espero llevarme bastantes pieles para el frió pues volveré por ti, lo juro.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Ago 17, 2017 12:45 pm

Sus palabras calcinaron mis labios, mi mujer. Sonreí cuando las repitió, aún me parecía irreal que estuviésemos juntos. Lo había amado toda mi vida sin albergar esperanzas de que algún día podría confesarle a los cuatro vientos lo que sentía. Me lo había tragado todo, para mi no había otro más que él, aún cuando otros se me acercaban siempre buscaba algo de él en ellos, y ahora comprender que siempre sintió lo mismo, escuchar esas palabras, me llenaba de una felicidad desconocida que solo confirmaba observando sus hermosos ojos, esos que me transmitían todo y que me orillaban a buscar su cuerpo para sentir el calor que desprendía de él y que me quemaba la piel.

Me eché a reir cuando comenzó a gritar que era su mujer, abalanzándome sobre él para que dejara de hacerlo. -¡Nos atraerás más osos! Y no quiero que ningún otro intente arrebatarme a mi hombre.- Intentaba callarlo con mi mano pero él me esquivaba y seguía gritándolo, convirtiendo al bosque y a todas sus criaturas en testigo de lo que éramos el uno para el otro.

No pude evitar dejar a un lado mi actitud severa y continuar riendo, se sentía tan bien que lo gritara, era música para mis oídos y me orillaba a unirme a él. -¡Amo a Hakon Cannif!- Ahora fui yo quien gritó con toda la fuerza que me permitían mis pulmones. -¡Lo amo y es mi hombre!- Que lo oyera el mundo, si hubiéramos estado en la ciudad frente a Ubbe o mis primos, o en el norte frente a mis padres, frente a todo el mundo, lo hubiera gritado igual y al diablo todo aquel que no lo entendiera.

Encontrarme entre sus brazos, sentir su cálida respiración estrellándose sobre mi piel a medida que me iba retirando cada pieza de ropa despertaba mi cuerpo y mi alma, me llenaba de sensaciones que nunca antes sentí, no pensaba renunciar a ellas, no ahora que al fin estábamos juntos, solo quería estar con él por siempre. -Una parte de mi intuía que me querías, pero no me atrevía a creerlo, no podía albergar esa ilusión, pero te juro que siempre te quise también, te juro que te quiero ahora y que siempre te querré. Siempre supe que para mi no habría otro, te miro y eres todo lo que quiero. Quiero dormir contigo cada noche después de hacer el amor, quiero despertarte por las mañanas sintiendo tu piel contra la mia, quiero darte hijos que hagan perdurar nuestro apellido y poder ver en sus rostros las mismas tempestades que me remueven todo por dentro.-
 
Mis manos imitaron sus movimientos, quitándole la ropa, disfrutando de como su piel se erizaba al paso de mis dedos, recorriendo todo de él con la mirada, amaba todo lo que veía, me tenía completamente hechizada, aún sin proponérselo, con solo existir. -Quiero vivir contigo cuando regresemos al norte, como tu mujer.- Ibamos a tener que decírselo a todos, no sabía como irían las cosas, no lo iban a aceptar, pero me enfrentaría a lo que fuera con tal de estar con él. 

Mis esmeraldas se mantenían clavadas en su mirada, quería entregarle todo, deseaba descubrir con él todo lo que nuestros cuerpos pudieran enseñarnos, demostrarle que nunca deseé a nadie como a él, y que conmigo quedara saciado, saciarme de él, sentirme completa con él. -Quiero tener un hogar contigo, vivir una vida contigo.-  

Nuestra ropa desapareció cayendo a un lado sobre el césped, sus dedos tiraron de mis braguitas sacándolas por mis piernas, permitiéndome sentir su erección, me torturaba sentirlo así, encendía la lava en mi centro, volviéndola espesa y ardiente. Me moví sobre él creando fricción entre nosotros, hundí mis dedos en su pelo y jugué a provocarlo, haciéndome desear, rozando con mi lengua su labio inferior antes de alejar mi boca para hacerlo gruñir.  

Bajé mis manos hasta la piel tibia y firme de sus glúteos, los empujé hacia mi y me moví sobre él, quería echarle leños a la hoguera, desatar su deseo, que me ansiara como a nada ni a nadie, como nunca deseó a otra, que supiera que yo era la única y que se estremeciera como él me estremecía. -Te juro que si fueras a Hel, te seguiría, nada me detendría, preferiría congelarme contigo a tener que vivir un solo segundo sin ti.-



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Vie Ago 18, 2017 10:39 am

Nuestras bocas se acariciaban, la verdad escapaba por fin de nuestros labios, confesando que nuestra intención no era otra que convertirnos en una realidad y no un fantasma.
El secreto tenia que ser desvelado, solo así los dos podríamos dejar de escondernos, de mentir a los nuestros y yo estaba dispuesto a aceptar las consecuencias que padre me impusiera.
Sabia que esas consecuencias serian muy negativas para mi, padre tomaría esto como una traición, no porque no creyera que era un buen hombre, no porque no me quisiera, si no porque para él era hermano de Synnove, su hijo y no entendería esto.

Repasé con mis manos su cuerpo curvilíneo, el deseo afloraba con cada caricia, nuestros cuerpo prendían como las hogueras norteñas, ebrios de nuestros besos, las prendas de ropa iban cayendo.
Nuestros ojos eran promesas, las que se reflejaban con cada palabra, una familia, una vida, fuera larga o corta pero nuestra.
La guerra corría por nuestras venas, habíamos luchado por nuestro reino, por nuestra familia y por aquellos que eran incapaces de alzar el acero, ahora lucharía por el amor que procesaba a la que para mi era mi mujer.

Nuestros cuerpos encendidos se enredaron sobre el mullido lecho de hierva, mi hombría buscaba su centro encendido, abierto, caliente y húmedo.
Rugimos desinhibidos, olvidarnos del bosque, las heridas incluso el oso que yacía muerto a nuestro lado.
Los dos estábamos locos por el otro y nuestros cuerpos dejaban claro que las corrientes nerviosas nos daban un placer inusitado con cada roce.
Perlados en sudor, gemíamos contra los labios del otro, nuestras manos enlazadas, ella sobre mi cabalgando sobre mi acero como la mejor amazonas.
Gritos de guerra eran nuestros aullidos, placer en estado puro.
Sus caderas se movían trazando un tempestuoso ritmo, no dejándome hacer grandes esfuerzos para que mi herida no se abriera.

Su rostro era pura poesía, ojos cerrados, labios entreabiertos, el pelo acariciaba su trasero, arqueada por el placer, sus pechos alzados reclamando mi boca, mis manos sujetaban sus caderas acompañando el demencial ritmo de mi mujer.
-Estoy muy excitado -dije con la voz ronca contemplando la sonrisa que se pintaba en su rostro.

La giré para embestirla, ella rugió al sentir sus manos y rodillas en el suelo, mi miembro se convirtió en martillo que de forma ruda golpeó su yunque.
Los dos gruñíamos de placer, atrapé sus caderas metiendola mas dentro, sentí como me iba, me esparcía en su interior, ahogué un gruñido contra la piel de su espalda.
Los dos caímos sobre la hierba extenuados, mi boca mordía su espalda mientras ella sonreía.
-¿te estas tomando algo? -pregunté
No se ni porque lo hice, pero ciertamente nunca la había visto tomar esas plantas que consumían las vikingas para no quedar en cinta y la curiosidad me invadía.

Se giró sacándome del interior, mirándome fijamente, sus dedos acariciaban mi rostro mientras una ladeada sonrisa se pintaba en mi rostro.
-montas muy bien vikinga.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Ago 31, 2017 9:13 pm

Estaba embelesada observando a Hakon, a mi hombre. Sonaba tan bien eso que parte de mi sentía temor de que fuera demasiado bueno para ser cierto. Después de los últimos días, después de nuestra discusión en la taberna, de nuestra caída por el acantilado y de lo que acababa de suceder con el oso mis esmeraldas le miraban con la intensidad de un incendio. Lo deseaba ardientemente, lo necesitaba como a nadie, la muerte siempre había jugado con nosotros pero tanto él como yo estábamos dispuestos a desafiar a los dioses, a las valquirias y a Hell si eso significaba estar juntos.

Dejé de pensar en nada que no fuera él y dejé que la pasión nos envolviera, saqueando su boca para perderme en cada rincón de ese hombre que siempre había sido mio. Sus manos elevaron mis caderas, el fuego se volvía incendiario entre ambos invitándonos a disfrutar del otro, a amarnos otra vez. Sus dedos se anclaban en mi piel mientras mi cuerpo bajaba sobre él, nuestros sexos rozándose para detonar la locura que sentíamos el uno por el otro. Mi excitación se desbordaba al compartir nuestros gemidos, al acariciarnos las lenguas, al lamer sus labios deseosa de llevar conmigo siempre el recuerdo de su sabor, adonde quiera que fuera.

Sus manos se deslizaron hacia mis nalgas, apretándolas, pegándome a él. Moví mis caderas para anclarme a su falo, duro, grande, perfecto, disfrutando con la forma en que me llenaba al tenerlo completamente adentro, llenándome de placer.

Comencé a marcar el ritmo sin dejar de mirarlo, excitándome al ver sus tempestades oscurecidas, elevando mis caderas y dejándome caer para moverme hacia adelante y apretar su virilidad, sentirle llenar cada rincón mío para arrancarme un gemido gutural y moverme hacia atrás antes de comenzar esa danza que nos aceleraba la respiración, desbocaba nuestro pulso y nos hacía correr la sangre de forma enardecida, perdida en las sensaciones que me atravesaban al sentirle empalarme hasta lo más profundo de mis rincones.

Podía sentir su placer, sentía sus músculos bajo mis dedos tensarse cada vez que subía y bajaba sobre él, cabalgándolo con mayor intensidad pero cuidando de que no se esforzara demasiado para que su herida no se resintiera. El bosque a nuestro alrededor se convirtió en el único testigo de nuestra pasión. Me encantaba descubrir sus labios entreabiertos, sus tempestades brillantes, como estas volvían a oscurecerse cuando me miraba y la manera en que recibía la invitación de mis pechos que se movían siguiendo el movimiento de mis caderas.

Me sentía a punto de alcanzar el orgasmo cuando repentinamente me movió para salir de mi interior haciendo que el aire saliera pesadamente de mi boca. -¿Qué demonios?- gruñí completamente disconforme.

No tardó en responderme haciéndome girar para ponerme de rodillas sobre el pasto, su falo erecto se deslizó entre mis glúteos volviendo a entrar en mi húmedo sexo con contundencia. Mis dedos apretaron el césped al sentirle hundirse muy dentro. Comencé a moverme de nuevo, buscándolo, escuchando sus gruñidos a la par de los mios, moviéndonos el uno contra el otro de forma tan exquisita que me sentía completamente ida.

El aroma de su piel, sus gruñidos en mi cuello, el sonido de nuestros cuerpos al encajar de forma perfecta y la forma brutal en que me clavaba su martillo hicieron que me perdiera completamente en él. Un gruñido ronco escapó de mi garganta antes de que juntos alcanzáramos la máxima plenitud al corrernos y nos dejásemos caer sobre la hierba completamente extenuados, sudorosos y satisfechos.

Era incapaz de borrar la sonrisa que se dibujaba en mis labios, mi cuerpo estaba tan sensible al sentirle morder mi espalda. Estiré mi cuerpo con satisfacción antes de que él saliera de adentro mio y voltease sobre mi costado para mirar su rostro.

-Tú no lo haces tan mal.- le respondí antes de echarme a reir. Mis dedos alcanzaron suavemente los alrededores de su herida cerciorándome de que todo anduviera bien antes de subir a sus mejillas. Estaba loca por él, le dediqué una sonrisa antes de acercarme para buscar su boca y fundirme en ella. Acaricié su lengua, la succioné, la reclamé como mía mientras las llamas crepitantes danzaban en nuestro interior y pegué mi frente a la suya para respirar antes de alzar la mirada hacia él.

-Estoy tomando hierbas.-
Su pregunta me había sorprendido, no esperaba que tocásemos el tema aún. -Nadie sabe de lo nuestro y mientras sea así… no puede ser de otra forma.- Dejé escapar el aire, lo que le había dicho era cierto, no deseaba otra cosa más que vivir con él como su mujer una vez regresásemos a casa.

-No es que no sepa lo que todo esto va a representar para ti. Temo la reacción de nuestra familia porque no quiero despojarte de ella… y me es imposible no pensar en que de perderla yo habré sido la responsable.-
Giré para mirar hacia el cielo mientras me atenazaba la inquietud. -No quiero que los pierdas, se lo que madre, padre, y Ubbe significan. Pero… tampoco puedo ni quiero renunciar a ti... Es solo que no quiero que algún día me veas y resientas que por causa mía hayas podido perderles. No se que haría si dejaras de mirarme como lo haces ahora.-

Me incorporé para sentarme sobre la hierba. -Te quiero Hakon y no te culparé si necesitas pensar en todo más a fondo, te juegas todo por mi.- 



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Vie Sep 01, 2017 3:45 am

Me eche a reír contra su boca cuando dijo que yo no lo hacia tan mal, ella reía también y mis dedos surcaron su piel desnuda despacio, estaba perdidamente enamorado de ella, lo estuve desde siempre, solo que perdí demasiado tiempo negándomelo, negándoselo.
Acaricié con mi nariz la ajena, besando sus labios sin poder dejar de perderme en esas brillantes esmeraldas que se perdían en mis oscurecidas tormentas.

Tomaba plantas, no podía decir que su explicación me sorprendiera, tampoco que no me molestara, lo hacia porque después de todo esto aun creía que iba a echarme atrás, porque pensaba que para mi era mas importante mantener a mi familia que a ella ¿creía que podría verla con otro? ¿estar yo con otra? ¿compartir mesa como hermanos?
-Ya se te ha pasado el capricho -dije mordaz separándome de su cuerpo mientras buscaba la ropa para ponérmela alzándome de la mullida hierba.

Como podía imaginar por un instante que yo no iba a elegirla a ella, me había costado muchísimo dar el paso, me había reprimido, uno porque pensaba que ella no sentía por mi nada mas allá de la admiración que se siente por un hermano mayor, peor ahora que me había perdido entre sus pierna,s que había paladeado el sabor de su piel y que sus esmeraldas habían sostenido mis pardos mientras follábamos ¿como podía pensar que tenia una que meditar la situación? ¿que tipo de hombre veía en mi?

Negué molesto, con el gesto tensó bufé colocándome los pantalones, gruñí cando vi que se alzaba para poner su mano en mi hombro.
-Ahora no -le pedí con la voz ronca -estoy cansado.
Busqué mis botas para colocármelas ¿cuando se había perdido? Acaso no había confesado innumerables veces que mis sentimientos por ella nada tenían que ver con un arrebato, los había arrastrado una vida y mi único confesor era el silencio de mi cuarto.
La deseaba ¿cuantas veces gemí pensando en ella? ¿cuanto me torturé pensando que lo que hacia era un acto depravado?

Una vez vestido me acerqué al oso, con ese animal sacaríamos dinero suficiente para permanecer en tierras francesas durante una semana sin problemas, así que había que mover a la bestia hasta el lugar donde solíamos vender la carnaza.
Estaba herido ,así que no tenia mucha fuerza en estos momentos y ella tampoco podría moverla así tal como el bicho se encontraba.
-Partamoslo en trozos, podemos moverla así con mas facilidad -dije con cierta frialdad.
Sus ojos me buscaban, pero no queria hablar del tema, se tomaba las hierbas porque no confiaba en mi, en que reculara ante padre, que un fuera capaz de enfrentarle.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Sep 07, 2017 9:26 pm

Sus siguientes palabras fueron como un baldazo de agua fría que no vi venir. -Ya se te ha pasado el capricho – me dijo. Lo miré atónita sin comprender porque ese repentino cambio en su actitud. Se separó de mi, privándome de su compañía y comenzó a vestirse.

Yo lo quería, más que a nadie, él llenaba todos los espacios, se convertía en lo único que veían mis esmeraldas cuando hacía acto de presencia en el mismo lugar en que yo estaba. Siempre fue así, él era al único al que podía ver, él único al que podría amar, todo me lo gritaba así. Siempre fui suya incluso antes de conocer sus besos y sus caricias, siempre lo habría sido aún si nunca los hubiera conocido, aún si él no hubiese sentido lo mismo que yo sentía.

Nunca hubiera podido comprometerme con otro porque él estaba siempre presente, muy dentro mío. Lo quería y precisamente por ello me dolía la idea de ser la causante de un posible rompimiento entre él y nuestra familia, a pesar de que estaba dispuesta a defender lo que sentía por él, aún si al final significaba perderles también. Pero ahora estábamos de vuelta en el principio, él llamaba capricho a lo que yo sentía. Apreté los labios al escuchar esa palabra, capricho, para él yo era una niña caprichosa, a pesar de que no le daba motivos para verme de esa manera.

Aún así procuré serenarme, hice un esfuerzo por respirar y me alcé para tocar su hombro. -Hakon, no has comprendido por qué he dicho lo que dije…- Su respuesta, un -ahora no, estoy cansado.- Fruncí el cejo y me levanté para buscar mi ropa y ponérmela encima, tironeando de ella. -He dicho que te quiero, que no quiero ni puedo separarme de ti, pero comprende que para mi es difícil pensar en que te enfrentes a todos, sabiendo que yo seré la causante. Eso no quiere decir que lo que siento es un capricho. Demonios, ¿crees que no estoy tentada de correr ahora mismo a buscar a Ubbe y a Niels y decirles de una vez por todas lo que siento por ti? No lo quiero gritar solo aquí si no en la plaza de la ciudad, en medio de la multitud, que lo sepan todos de una vez.-  

Caminé hacia él con el ceño fruncido y mis esmeraldas encendidas. -Además, nunca habíamos hablado de tener hijos, no hemos ni siquiera intercambiado opiniones al respecto y ¿crees que sería oportuno regresar a casa con un embarazo cuando aún no le hemos dicho a padre y a madre que estamos juntos?- La única razón por la que no lo golpeaba ahora se debía a que estaba herido. ¿Qué no se había dado cuenta de lo asustada que estuve cuando vi al oso sobre él y pensé… pensé lo peor? ¿No sabía qué la mayor de mis angustias era perderle? Yo era una guerrera, levantaba la espada, luchaba por los nuestros, por defender lo que creía, por alcanzar el Valhalla, pero si él caía se me iba el alma, él era mi fortaleza y mi debilidad al mismo tiempo. ¿Cómo era posible que no se diera cuenta de nada?

Me acerqué al oso y lo examiné brevemente, otra razón que me hacía enojarme, podríamos haberlo cazado entre los dos, pero no… era un terco que hacía las cosas solo. -Ni te preocupes.- respondí cuando sugirió cortarlo. No era la primera vez que tenía que manejar una presa grande.

Fui hacia la montura para tomar algo de cuerda y me encaminé al árbol más cercano para cortarle las ramas más bajas. Comencé a atar los troncos para hacer una camilla y echar al oso encima.

-Será mejor que te lleves el caballo, estás herido, yo llevaré el oso.- Dicho eso arrastré el cuerpo, lo amarré bien a la camilla y dejé suficiente cuerda para mantenerla erguida sobre mi espalda. Yo era fuerte, podía llevar al oso de vuelta a la ciudad, lo que no podía era seguir pensando que dudaba de mi. Lo miré aguardando a que se subiera al caballo, era un terco pero esperaba lo hiciera porque él necesitaba volver pronto a la posada y descansar, que si no lo iba a tener que subir yo misma. Para evitar que se le ocurriera negarse eché a andar de una vez.



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Vie Sep 08, 2017 9:15 am

Fruncí el ceño malhumorado, solo que cuestionara que después de lo que había pasado entre ambos tenia que pensarme si quería continuar con lo nuestro o por el contrario fingir que nada había pasado y darle mi bendición para casarse con otro, me ponía de muy mala hostia.
Ahora decía que por ella iríamos a gritárselo a Ubbe y a Niels, algo que me hizo sonreír con sarcasmo.
-¡Pues hazlo! -gruñí malhumorado -esto para mi no es un juego, si guardé silencio durante todo este tiempo es porque pensé que tus sentimientos por mi no iban mas allá de la admiración por un hermano mayor, pero ahora ¿como esperas que haga como si nada hubiera pasado entre nosotros?¿podrías tu? Tus palabras me hacen pensar que sí y eso me jode.

Propiné una patada a una piedra y enfrente furioso sus esmeraldas.
-Claro que quiero hijos ¿acaso me has preguntado? No, porque al parecer para ti soy el tío que te vas a follar en este tiempo y que cuando volvamos al presente, seré tu hermano porque ¿como decírselo a padre? Que te den por culo si te crees que para mi esto es solo algo que se va a pasar cuando me corra un par de veces dentro de ti. Eso si, no olvides tomar las putas hierbas que no te aten a mi.

Estaba ofuscado, no se podía razonar conmigo cuando estaba así, pero es que eso es lo que me estaba todo el tiempo dando a entender, tanto pedirme que pensara las cosas me dejaba claro que era ella la que dudaba.
-No son mis padres -gruñí - no soy tu maldito hermano, ni el de Ubbe, me cogieron con cuatro años de un campamento gitano, por mis venas no corre sangre vikinga si no cale.

Ahora la loca pretendía mover ella sola al oso y que yo cogiera le puto caballo como si fuera un inútil herido y tullido.
Gruñí ante sus palabras por supuesto sin hacerle caso, poco me conocía si pensaba que iba a dejarla cargar con todo eso.
-Aparta, no soy tu hermano mayor, pues eso, obedece mujer -bufé empezando a liar las cuerdas de un modo que los troncos podían girar entre si, el caballo podría tirar del improvisado carro así ninguno de los dos cargaría con el peso, solo tendríamos que ir ayudando a desenganchar si se atoraba en alguna zona pedregosa o chocaba contra arboles cercanos.

Synnove me miraba fijamente viendo como maniobraba para hacer la improvisada carretilla mientras mis gestos de dolor aumentaban con cada movimiento y los ocultaba con gruñidos y bufidos ademas de mascullar palabras en nuestro idioma en las que maldecía mi suerte.
Joder, la quería y era tan terca, tan obstinada y estaba tan ciega que era incapaz de darse cuenta.
-Pongámonos en marcha, esto ya esta -apunté sin dejar de bufar mientras limpiaba el perlado sudor que caía de mi frente.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Vie Sep 15, 2017 11:01 pm

Apreté los dientes otra vez, me respondía con la mayor de las incredulidades, cuando le dije que me moría de ganas de contárselo a Ubbe y a Niels, al mundo entero. -Si crees que lo digo por decir y que no sería capaz de ir ahora mismo a buscarlos para contarles de una vez lo que siento por ti ¡no me conoces!- Alcé mi dedo furiosa por su actitud, maldita sea. -Si mal no recuerdo los dos acordamos mutuamente mantenerlo en secreto por el momento. ¿Crees que no me muerdo la lengua cuando estoy frente a ellos? ¿Qué no quiero que sepan que te quiero? ¿Que no quiero decirles que no puedo ser feliz con otro que no seas tú? ¡Perfectamente puedo jalar este oso, llegar al poblado y desviarme de una vez por todas a buscarlos!-  

Le di un tirón brusco al cuerpo inerte del oso, me sentía demasiado incrédula, aturdida, furiosa, porque actuaba como si le hubiera dado motivos para hacerle creer que para mi él no era más que un pasatiempo, y ahora me decía que únicamente quería jugar a follarlo en este tiempo y que me olvidaría de todo una vez en casa. -¡Claro! Porque eso es todo lo que buscaba en ti, ¡un revolcón!- Que lo partiera un rayo si realmente creía eso de mi, si se pensaba que me había acostado con él por aburrimiento, por experimentar, que me daba igual lo que habíamos vivido desde que cruzamos el portal. 

-¡No has entendido nada de lo que dije o por qué lo dije!-
Mi pecho se movía violento. Me dolía muchísimo que no tuviera la menor fe en mi, como si mi manera de demostrarle mi amor por él fuera defectuosa. Entonces gritó que no era hijo de mis padres, que no era vikingo. ¿Qué se suponía que significaba eso? ¿Creía que cambiaba algo mis sentimientos que que fuera vikingo, o gitano, o del mismo Hel? Mis manos temblaban mientras respiraba con ofuscación. -Para ser el mayor y saber tanto, no sabes nada Hakon.- Otra vez me dominaba el deseo inminente de golpearlo, de sacarme la frustración de encima.

Ahora me arrancaba la camilla de las manos, por supuesto, porque era un terco incapaz de ceder por una vez, aún estando herido, porque era un bruto vikingo que no podía subirse al maldito caballo de una vez por todas, y sus palabras acerca de no serlo eran absurdas.

Crucé los brazos frente a mi pecho con un resoplido, se había puesto a unir los troncos de manera que pudieran rodar y transformar así la camilla en un carro. Mis esmeraldas lo miraron con fijeza mientras lo hacía, tenía el fuego de cien antorchas encendido en ellas. Me había dicho que era mi hermano mayor. Mi hermano mayor…  esas palabras ardían demasiado... resoplé otra vez.

Al cabo de unos minutos terminó su faena. -Ahora si, ¿tengo tu permiso para desplazar el oso?- Noté perfectamente como el sudor perlaba su frente, el caballo ya estaba listo y el incluso temblaba. Exhalé largamente, era un necio, se iba a desmayar durante el trayecto si seguía esforzándose tanto, se le iba a reabrir la herida, si apenas lograba mantenerse ahora en pie. Pero yo no sería Synnove si dejaba que eso sucediera. -¡Al diablo contigo!- Me acerqué a él y sin decirle nada hice una maniobra con mis brazos y lo trepé sobre mi espalda. Yo era fuerte, si podía con un oso podía con su peso también y además ya estaba cansada de su terquedad, tendría que haber estado ya camino hacia la posada. Por supuesto en cuanto lo tuve sobre mi espalda lo escuché gruñir y bufar pero hice caso omiso y me dirigí al caballo, sobre el cual lo deposité con rapidez y cierto cuidado. 

Subí también en su lomo, hubiera podido caminar pero él no estaba en condiciones de sostenerse, cosa que él no admitiría. Monté frente a él para llevar las riendas y anclé sus manos a mi cintura. -Ahora sujétate bien de mi.- Toqué los costados del caballo con mis piernas y este comenzó a trotar por el camino. El carro se desplazó sobre los troncos que él había atado para que así sucediera, había que admitir que era ingenioso… Fruncí el ceño apretando los labios y fijé mi mirada en el camino entre los árboles por el cual saldríamos del bosque para regresar.



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Dom Sep 17, 2017 12:04 pm

La escuchaba hablar, claro que la conocía, desde niña ciertamente, su carácter era indómito, infernal y siempre estuvimos enzarzados en trifulcas, la mayoría propiciadas por los celos, ninguno aguantaba que otro se acercara al ajeno, pero nos engañábamos mutuamente poniendo escusas tontas para no reconocer la única verdad, que llevaba enamorado de ella desde hacia a demasiado tiempo.
No la sentía mi hermana o al menos no solo eso y me frustraba tener que mantener el secreto mientras veía a Niels o a Ubbe hacer sus vidas, besar a sus mujeres, tocarlas mientras yo me limitaba a guardar la compostura.

Quizás este cabreo no tenia tanto que ver con ella como con la situación en si, odiaba esconderles la verdad a mi hermano y primo, peor mas odiaba tener que ocultarme como si esto fuera un pecado, yo no era un Cannif, tenia el mismo derecho de amar que ellos.
Me desesperé, quizás si me sentía un Cannif y por eso me dolía esto, porque una parte de mi quería pensar que no estaba mal y cuando ella me dijo que lo meditara es como si me recordara que si que lo estaba.

Gruñí cuando me ayudó a montar sobre la montura.
-Puedo solo -mascullé entre dientes mientras ella gruñía enfrentada a mis pardos y yo hacia lo propio como respuesta.
Éramos muy parecidos, temperamentales, unos vikingos y eso nos llevaba a puntos en los que no nos entendíamos.

El galope del caballo fue molesto, me dolía en demasía y mi cuerpo fue cediendo herido contra el suyo, cerré los ojos mi respiración era errática, pero no quería dar mi brazo a torcer, así que me mantuve bien sujeto haciendo un verdadero esfuerzo por no dormirme.
Nos detuvimos en la posada, el oso había llegado gracias a mi invento en perfecto estado lo que me hizo ladear la sonrisa de forma engreída mientras me dejaba caer por la grupa del caballo, jadeé por el esfuerzo ante la mirada atenta de Synnove.
En cuanto posé los pies en el suelo su cuerpo se orilló al mio, aun con el ceño fruncido pasaba mi brazo por encima de sus hombros para ayudarme a llegar a la cámara.
-Puedo solo -repliqué testarudo como era, peor me ignoró como siempre hacia cuando lo que yo le decía no le connivencia, lo que me hizo gruñir de nuevo, claro que no forcejeé porque no tenia fuerzas.

Me dejé caer en el lecho, la miré fijamente poner una copa de whisky que me tendió para calmar el evidente dolor de las heridas.
-Eres mi mujer, compórtate como tal. Estoy en edad de contraer matrimonio, de tener mi propia descendencia y tu aun estas planteándote si esto que hemos hecho es correcto o no.
Por Odin que no te entiendo -rugí apurando de un trago la copa y devolviéndosela – tu fuiste la que iniciaste esto y ahora..

Me dejé caer en el lecho cabreado y con el ceño fruncido.
No escuchaba, me había dicho que no le importaba gritarlo a los cuatro vientos pero yo estaba jodido y no razonaba.
-Ven -le pedí con un gruñido.
Estaba cabreado pero quería abrazarla y dormir con ella.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Vie Sep 22, 2017 2:07 am

A pesar de mi furia por su actitud y del hecho de que me sintiera profundamente herida por sus palabras no pude evitar preocuparme por ese terco mientras el caballo trotaba, lo sentía recostarse sobre mi cuerpo y me imaginaba lo mucho que debía de doler a pesar de que no lo daba a entender. Los Cannif preferíamos morir antes que aceptar ante otros que estábamos en malas condiciones. 

El camino parecía mucho más largo que otros días y el silencio imperó entre los dos. Finalmente llegamos a la posada y a pesar de sus protestas una vez hubo bajado del caballo me encargué de ayudarlo a que entrara. Ignorando sus gruñidos pasé su brazo sobre mi hombro, podía notar lo débil que estaba, de no haber sido así probablemente se hubiese enfrascado conmigo en una lucha cuerpo a cuerpo con tal de demostrar que no necesitaba a nadie.

Continué apretando los labios mientras subíamos las escaleras y al llegar a la habitación finalmente lo liberé para que cayera sobre el lecho. Whisky… Mis esmeraldas deambularon hacia la pequeña mesa de madera adonde descansaba la botella. Serví dos vasos, le entregué uno a él y bebí el contenido del otro de un solo trago. Vaya si lo necesitaba.

Me dejé caer sobre una silla cruzándome de brazos, siguiendo sus movimientos en silencio para asegurarme de que se iba a mantener quieto. Cuando habló lo miré largamente antes de morderme el labio inferior. ¿Ahora era su mujer? Después de que dijo que era su hermana… Gruñí por lo bajo antes de volver a mirarlo. 

Mi mirada se ensombreció al oír cómo me acusaba de haber sido yo quien inició todo. Miré hacia la pared, lo decía como si fuera mi culpa, cuando lo que pasó en aquel baño fue lo más inesperado y maravilloso que me había pasado en toda mi vida. Fue espontáneo, los dos lo deseamos… después de haber contenido todo lo que sentíamos toda una vida, finalmente nuestros sentimientos pudieron más que la cordura, o eso creí… ahora me lo achacaba a mi. 

-Tonto...- fue todo lo que alcancé a decir, de repente me dolía el pecho al escuchar aquello, demasiado. La emoción seguramente se reflejaba en mi rostro y la misma me impedía dar rienda suelta a la humedad de mis ojos, aunque no alcanzaba a decir más por lo que me levanté para que no viera mi rostro y retiré el vaso de su mano antes de darle la espalda para sacar hilo y aguja.

Había notado que su camisa estaba manchada en la zona de las heridas y notaba que sangre más fresca se mezclaba con la seca. Me senté a un lado suyo en el colchón con mis esmeraldas oscurecidas. -Estáte quieto ahora.- Alcé la tela, y me concentré en lo que veía. Comencé a limpiar alrededor con extremo cuidado, retirando la sangre. Me preocupaba, pero al ir limpiando fui corroborando que solo se le habían saltado unos cuantos puntos, lo cual solucioné enseguida. Volví a desinfectar con whisky y a coser. Al cabo de unos minutos quedaba listo.

-Iré abajo a tomar algo, será mejor que duermas. No te levantes de la cama o te ataré a ella.-
Le advertí antes de salir por la puerta caminando tan rápido como me fue posible. Llegada a ese punto alcancé la base de las escaleras y apoyé mi frente en la pared antes de desahogarme pateando varias veces la misma.

Abajo me dirigí al comedor y le pedí a la camarera que mantuviera mi jarra llena. Tomé bastante y al final terminé cantando una canción melancólica a voz en cuello con un par de camareras que se habían unido a mi no sé ni cuándo. Creo que debieron de pasar un par de horas, cuando subí para regresar a la habitación, esta estaba a oscuras y al parecer él ya dormía. Me dejé caer sobre un sofá alargado e intenté acomodarme para dormir. Joder, me dolía el corazón.



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Vie Sep 22, 2017 5:49 am

Abrí los ojos al escuchar ruido en la cámara, Synnove volvía bastante perjudicada, apestaba a alcohol, no se exactamente las horas que habían pasado, solo que las suficientes como para que mi vikinga se tropezara con todo en esa habitación.
En silencio la vi caer sobre el sofá, resoplé y apretando los dientes por el dolor de las heridas y las magulladuras de los golpes contra el oso me alcé del lecho acercándome a ella.
Me agaché acuclillandome entre sus piernas mientras mis pardos buscaban sus turbias esmeraldas.
-Soy un tonto -le dije con una ladeada sonrisa -tienes razón.

Trepé por su piel buscando su boca empapada en alcohol, mi lengua se adentró voraz en la ajena, un jadeo fue mi “te he echado de menos”
Húmeda su lengua trazo el contorno de mis labios, jugamos al escondite para alcanzarnos entre mordiscos mientras una sonrisa curvaba nuestros labios haciendo que nuestros dientes se encontraran en ese duelo.
-Te quiero Synnove, no quiero perderte y me cabreo porque aun no puedo creer que te ame y sea correspondido -confesé con sinceridad.

Mis manos dibujaron su cintura, con ellas arrastré la camisola que se fruncía tal y como mis dedos ascendían hasta que con rapidez saqué la prenda por su cabeza dejando descubierta su piel.
Sus pechos alzados y ofrecidos se convirtieron en mi cobijo, mi boca los saboreo, tiré se sus astas mordiéndolos mientras ella jadeaba dejándose hacer.
-no aguanto ver a los demás enamorados y yo tener que tragarme lo que siento por ti y lo peor es que se que de decirlo, de gritarlo, solo voy a traernos problemas a ambos.

Gruñí rabioso vengándome en su cuerpo, necesitado de perderme en su piel de demostrarle que mi enfado no tenia tanto que ver con ella como conmigo mismo.
No salia como hacerlo, como llevar esta situación y eso me frustraba en lo mas hondo y cuando lela me decía que lo pensara, cuando creía ver inseguridad en ella mis miedos afloraban.
Ella era mi hermana pequeña y una parte de mi sentía que la estaba arrastrando conmigo a Hel, que su confianza y admiración depositada en mi estaba siendo traicionada pues yo siempre la deseé de un modo distinto al fraternal y no se..quizás también necesitaba estar borracho como ella.

Tiré de sus pantalones desnudandola por completo mientras ella reía ebria al verme tan desesperado, hundirme en su interior era mi única forma de descargar la rabia que sentía.
-Siento que me aprovecho de ti -gruñí contra su boca mientras ella me abría las piernas para darme cobijo.

Su lengua me callaba, entre jadeos suplicaba que lo hiciera, yo no pensaba en otra cosa que no fuera ella en este momento.
-Soy un tonto -aseguré cuando sus dedos ágiles desabrocharon el botón de mi pantalón liberando mi enorme, dura y brillante verga.
La guió entre gemidos a su entrada, impaciente, aquella noche necesitábamos amarnos con dureza, borrar las dudas, gritar que lo que sentíamos era tan cierto como el choque de nuestros cuerpos.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Oct 05, 2017 1:34 am

No recordaba haberme sentido así antes, algo muy adentro mio se rompía, allí adonde anidaban mis sentimientos más profundos y mi amor por él. Lo que sentía era tan fuerte que no me creía capaz de que en algún momento pudiera desvanecerse, para eso primero mi esencia tendría que desaparecer, tendría que dejar de ser Synnove, y creo que ni naciendo de nuevo sería posible no albergar sentimientos por él. Amaba a ese vikingo, lo amaba con una intensidad que dolía y que acrecentaba el ardor del fuego de la frustración que ardía con vehemencia en mi pecho. El alcohol no me ayudaba tampoco, solo lograba que quemara más.

Lo escuché acercarse y negué con la cabeza, él dormía, la borrachera me hacía imaginármelo de rodillas entre mis piernas. Cerré los párpados con fuerza y apreté los labios. -No, no…- Rechacé creer que estaba allí, terca como era pero también porque parte de mi no le quería cerca, porque el dolor en mi pecho crecía si lo estaba.

Aún mantenía los ojos cerrados cuando su lengua se deslizó entre mis labios, arrancándome un gemido. Suave y húmeda entró como un incendio quemando con sus flamas todos mis rincones. -Tonto…- jadeé, repitiendo esa palabra que él mismo había pronunciado, presa de una mezcla de vehementes sentimientos. Tomé su rostro en mis manos, hambrienta de él, un beso suyo hacía añicos mi terquedad, tumbaba mi resistencia, él era todo lo que podía sentir, él era mi cordura y mi locura, el único que despertaba todos mis sentidos. Él era mi hermano mayor, mi mejor amigo, mi amor desde siempre y mi único hombre.

Gemí sonriendo, acariciando sus labios con la punta de mi lengua, intercambiando mordidas para hacerlos engrosarse, sintiendo mi corazón palpitar cuando escuché sus siguientes palabras, que me quería. Ya no sabía si estaba embriagada por el alcohol o si eran sus manos dibujando mi cuerpo para sacarme la camisola lo que me hacía sentir mareada, tampoco sabía si reir o llorar, no tenía la voluntad para detenerlo ni quería hacerlo, solo quería rendirme a lo que hacía.

La maravillosa sensación de sus labios sobre mis pechos aceleró mi respiración, me arqueé contra estos, buscándolos, entregándome a ellos, apoyando mis manos en los braceros del sillón mientras su cálida lengua humedecía mi pezón y succionaba abarcándolo, arrancándome jadeos por cada nueva ráfaga que me recorría y que lanzaba cualquier vestigio de cordura por la ventana. Comprendía lo distinto que era todo cuando era él quien me tocaba, quien provocaba en mi todo aquello de lo cual durante demasiado tiempo me convencí de que nunca podría llegar a suceder con él.

Reí cuando terminó de desnudarme, mi borrachera hacía estragos pero más estragos me causaba él, lo escuchaba gruñir furioso, creo que trataba de desquitarse de la situación, de como esta nos mantenía ocultos, sujetos a un secreto que ninguno de los dos pidió. Mis ojos brillaron húmedos al mirarlo, abrí mis piernas invitándolo, quería que él estuviera adentro, muy adentro, que sus embestidas me arrancaran el dolor, las ideas de que podía perderlo. Quería perder la razón con él, fundirnos en lo que siempre fuimos, uno solo, dejarnos arrastrar por la locura que era nuestro amor. -No me importan los problemas, te lo juro… no me importa lo que venga, se puede acabar el mundo, podemos encontrarnos en medio del propio Ragnarok si eso significa estar contigo… Yo solo te quiero a ti...-

Lo quería perdido en mi, adentro, muy adentro, que cada embestida suya se llevara con su fuerza esas dos palabras que me había quemado desde esta tarde, "hermano mayor". Quería que me embistiera de manera que no quedara duda alguna de que solo podía pertenecerle como mujer. -No quiero ser tu hermana y no te aprovechas de mi.- Gruñí, alcanzando el cierre de su pantalón, tomando su hombría gruesa, grande, perfecta para mi, hecha para mi.

Estaba desesperada porque lo hiciera, porque me penetrara. Ahogué con mi lengua sus gruñidos en un beso profundo, liberando un gemido al sentir su glande invadiéndome, abriéndose paso. -Soy una tonta… no debí decir lo que dije en el bosque… no quiero que lo pienses… yo no tengo nada que pensar… te quiero a ti, te escojo a ti… hoy, siempre.-

Jadeé desesperada, impaciente, empujándole las nalgas con mis dedos, sintiendo mi cavidad mojada palpitando adolorida al irse dilatando para él cuando entró con contundencia. Lo envolví con mis piernas aferrándome a él, recibiéndole hasta lo más hondo de mi ser, como si en ello se me fuera el alma. Quería que sintiera lo que me provocaba, lo que despertaba en mi como la mujer enamorada que era mientras ahogaba mis gemidos en sus labios, rasguñándole la espalda al comenzar a mecernos. Las flamas del infierno nos devoraban, quemando nuestros cuerpos. Perdidos en la piel ajena no nos percatábamos de otra cosa más que del otro. --Hakon, te necesito… te necesito…-



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Jue Oct 05, 2017 4:28 am

Preso de sus palabras gruñí contra su boca deslizando mi lengua hambrienta por su cavidad con sabor a alcohol, tampoco yo quería pensar, ni dudar, no quería nada mas que a ella convertida en mi mujer, estaba enamorado de ella, tanto que la idea de perderla desataba el Ragnarok en mis abismos logrando que mis demonios gritaran estremecidos entre rugidos.
-Te quiero -susurré entre rudos mordiscos -tengo miedo a que me dejes, a que te des cuenta de que esto no es posible, mi miedo es lo que me convierte en un tonto -susurré contra sus labios intentando que entendiera el porque de mi comportamiento.

Éramos guerreros, estaba acostumbrado a elevar los escudos antes de que me atravesara el acero, me movía como un animal salvaje acorralado y ella lo sabia, ella era tan vikinga como yo mismo.
Mordí su boca cuando sus dedos tomaron mi mojada verga, deslizó su yema por ella, sintiendo lo mojada que estaba, sus ojos centellearon al ver mi excitación, al sentirla entre sus piernas cuando guiada por su mano hasta las profundidades de su centro esta empezó a dilatarse mientras su espalda se arqueaba ofreciéndome sus cúspides.

Boca que recorrió los picos nevados, mi lengua surcó el paso entre ambos, mordiéndolos, tomando las laderas con mordiscos.
Martillo contra yunque choque de cuerpos perlados en sudor, corriente eléctrica de erizaba nuestra piel, estábamos tan excitados que los gruñidos de uno y otro llenaron aquella habitación convirtiéndonos en titanes de nuestro propio hacer.

Abierta de piernas, incitándome a entrar mas, mas dentro, mas fuerte, sus uñas rasgaban mi piel, me aseguraba que yo era todo cuanto necesitaba.
Rugí completamente fuera de mi, cada vez mas preso de esas sensaciones que me provocaba esa mujer que lo era todo para mi.
Incapaz de detenerme, la sacaba del todo y la metía de nuevo de golpe dejando que mi cuerpo tenso por completo cayera sobre el ajeno.

Nuestros ojos se contemplaban los suyos brillantes por el alcohol, los míos centelleando de pasión.
Sus engrosados labios chocaban contra mis húmedos labios, su mano alzaba sus pechos castigando sus pezones, ofreciendoselos a mi boca para que los devoraran, los conquistara mientras mi acero se adueñaba con violencia de su vaina.

Su coño palpitaba, mi verga vibraba en su interior, su “te necesito” gritando contra mi boca era música para mi, esa que me convertía en un dios, que mis movimientos los hacia mas atronadores pues me excitaba muchísimo que ella me reconociera como único.
Engrosada, dura como una piedra y empapada embistió su interior como un fuego abrasador, la lava del volcán en su interior se vertió, rugí de puro placer, hundiendo mis dedos en sus caderas, sacudiéndome por completo, corriéndome tan dentro que pensaba que iba a partirla.

Mi cuerpo calló finalmente laxó contra el ajeno, jadeando roncamente contra sus pechos alzados.
-Te quiero Synnove, no puedo vivir si ti, no me dejes, no te rindas, yo te necesito -supliqué por primera vez demostrándole mis miedos mas ocultos.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Oct 12, 2017 1:58 am

Le escuché decir que me quería, que se comportaba de esa forma porque tenía temor de que le dejara. Negué enfáticamente recibiéndole entre mis piernas, sentir su miembro cálido y húmedo, duro por la excitación, saber que era yo quien la provocaba, tenerlo completamente adentro, me estremecía de una forma indescriptible, algo que nunca sentí, que jamás sentiría de nuevo si no era con él.

Él me envolvía con su fuego y yo desesperada movía mis caderas, inmersa en él, en todo lo que podía percibir, deseosa de él, necesitada de él. Su olor, ese olor tan suyo, olía a hombre, a acero, a hoguera, a nuestra tierra, su olor se me subía a la cabeza, embriagándome más que el alcohol.

Lo atraía tanto como podía con mis manos y mis piernas, contrayéndome de placer en torno a su falo, jadeando bajo el movimiento frenético de su pelvis contra la mia. ¿Cómo renunciar a esto? ¿Cómo renunciar a él? Ni podía, ni quería, no me creía capaz, solo le deseaba a él. -Te quiero… te quiero…- repetí, deseando que me creyera, que las dudas que nos invadían a ambos desaparecieran, quería ser su mujer hoy, siempre. No podía renunciar a él, me dolía que lo sugiriera, que pudiera no creer en lo que sentía por él desde siempre.

Mi cuerpo se encontraba presa de él, estaba tan mojada mientras se deslizaba en mi interior una y otra vez, tan perdida en mi hombre. Mi pecho subía y bajaba incinerado por el fuego que recorría mi piel bajo el camino que seguían sus labios, su lengua, sus dientes. Jadeé clavándole las uñas, creando caminos sobre su piel, presa de la vorágine de placer que nos arrasaba, arqueándome bajo sus penetraciones, estaba tan grande, tan duro, me quemaba con sus embestidas. Moví mis piernas para abrazarlo con ellas, para crear un ángulo en el que se hundiera más, suplicándole con la voz ronca de pasión que siguiera, que no se detuviera.

Suspiré jadeante cuando sus labios tibios abrieron caminos entre mis pechos, mi piel completamente erizada pidiendo más. Me contorsioné de placer por la forma en que danzábamos, por el choque de nuestras caderas. Mis pechos erguidos, ofrecidos, solo buscaban que los devorara. Gemí de placer cuando se detuvo a acariciarlos, a mordisquearlos, conquistándolos para si hasta que finalmente tiré de su pelo, con los dedos enredados en este, reclamándo su boca, quería beber de ella.

Mis labios ávidos colisionaron con los suyos para dejar bailar a nuestras lenguas mientras lo sentía crecer, expanderse, ponerse más duro. Embelesada me quemaba al mover mis caderas metiéndolo muy adentro, nuestras pupilas dilatadas brillaban por la pasión que compartíamos. Mirar sus tempestades oscuras hacía arder la hoguera que él prendió desde niña adentro de mi pecho, una que nunca se extinguiría mientras estuviera conmigo.

Clavé mis dedos en su espalda, no estaba segura de como no me partía en dos, moví mis caderas siguiéndole, gimiendo con fuerza, besándole el rostro, mordiéndole los labios cuando me penetró tan adentro que no pude más que gritar, gimiendo completamente ida cuando mis espasmos le abrazaron, envolviéndolo.

Caímos sobre el sillón, recostados en el. Hakon encontrando hueco entre mis pechos. Mis manos le acariciaron, gotas de sudor brillaban sobre mi piel, él aún me erizaba con su aliento, con su respiración tan acelerada como la mia. Recorrí la piel de su espalda despacio, me gustaba tanto tocarlo, sentirlo descansar sobre mi.

Sonreí cuando escuché sus palabras, era la primera vez que me decía algo así, pero notaba también sus temores, hacían eco de los míos. Negué con vehemencia. -¿Cómo dejarte? No podría… Se me ha partido el alma hoy, pensando que todo entre nosotros podía desvanecerse.- Lo acaricié aún inquieta, necesitada de saberlo mio. Aún estaba estremecida por la intensidad con la que hicimos el amor, por la manera en que nos acoplábamos y por como él me tocaba el alma.

-No quiero irme de tu lado jamás.- Lo tomé del rostro para acercarlo y acariciarle los labios, para perderme en sus vastas tempestades, sentir como me quemaban al detenerse en mis esmeraldas. Nunca me sentí vulnerable, ni desnuda por completo, solo con él, solo cuando me miraba. Necesitaba que creyera en mi.

-No puedo dejar de quererte, fui tuya desde niña, me atrevo a decir que desde que te vi por primera vez. Mi primer recuerdo debería ser madre o padre… pero cuando busco en mi mente me veo con la mirada asombrada, fija en tus tempestades. Me miran serias, protectoras, cálidas y en ese momento sonrío, quiero llegar a ti… me atraen, siento que me envuelven y que estaré segura y a salvo siempre que me miren.- Me detuve en ese recuerdo, en todo aquello que me trasmitía su mirada aún en aquel entonces. -Claro que con el transcurso de los años hice de todo para llamar tu atención y que me voltearas a ver.- Me eché a reír recordando como me enfurruñaba cuando estaba distraído en algo y yo solo quería que me prestara atención.

-No puedo ser de otro si siempre he sido tuya.- añadí muy seria. Nunca nos habíamos hablado así, era la primera vez que me abría de esta manera con él y de verdad quería sincerarme como nunca lo hice antes. -Puedes gritarme, llamarme caprichosa, pero pase lo que pase y venga lo que venga te llevo grabado a fuego en mi memoria y en mis sentimientos. Te quiero y ese amor lo llevaré conmigo siempre.- 



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Dom Oct 15, 2017 5:33 am

Ladeé la sonrisa mientras mis dedos se deslizaban ágiles por su vientre dibujando las letras de mi nombre.
-Quiero marcarte, deja que tatué mi nombre en tu piel -dije alzando mis pardos hasta sus sorprendidas esmeraldas.
-Necesito saber que eres mía, gritar al resto de los hombres que me perteneces ya que no puedo gritárselo a Ubbe, a Niels o a padre.
Se que madre será comprensiva, entenderá lo que siento por ti, pero padre...

Dejé escapar el aire de forma pesada, cerrando los ojos mientras sus dedos me peinaban el pelo enredándose entre mis negros mechones.
Escuchaba la historia que me contaba, sonreía complacido contra su pecho, dejándome hacer, consolar de algún modo, no estaba llevando bien esto de ocultar un secreto que me moría por gritar a voces.
-Recuerdo cuando te vi por primera vez, primero nació Ubbe, gritando con un llanto desconsolado, recuerdo la cara de orgullo que puso padre al verlo patalear.
Tu llegaste después, mas pequeña, mirabas todo curiosa desde los brazos de madre, tus esmeraldas se centraron en mi, te sonreí alargando la mano para coger la tuya. Recuerdo que tus dedos se enredaron en el mio, eras muy pequeña y madre me decía que eras mi hermanita.
Solo quería cuidarte, me daba miedo cogerte por si te rompías, desde entonces hasta ahora siempre he sido tu guardián, te quise desde ese instante, aunque mis sentimientos fueron cambiando de forma e intensidad tal y como cumplía años y tu lo hacías conmigo.
Con Ubbe si siento la hermandad que nos une, contigo nunca me sentí así del todo, yo te deseaba, mis ojos bailaban por tu cuerpo cuando tu no me mirabas.
Si un hombre se te acercaba explotaba de celos, siempre acaba en un pelea contra él y contra ti por dejar que te cortejara.

Mis dedos se pasearon por la parte alta de su monte de venus.
-Aquí -le dije escribiendo mi nombre -quiero marcarte con fuego y tinta, eres mía -aseguré casi con un rugido lleno de violencia -mía -repetí alzando mis tempestades dispuestas a navegar sus mares.
Mi torso se alzó, mi boca buscaba ansiosa sus labios, beber de sus manantiales, dejarle claro que eso que me orillaba a buscarla era un sentimiento que me devoraba.
-Te quiero -susurré contra ellos mordiendo su boca con ahincó, engrosando sus labios cuando la tomé con violencia.
Lenguas que se enredaron en un violento baile de gruñidos, de deseo. Mi cuerpo trepó por el ajeno, emprendiendo el duelo, encendiendo las fraguas decidido a forjar nuestro amor a base de acero y fuego.
-Te necesito -nunca pude ser mas sincero que en ese instante en el que mi martillo de nuevo alzado la tomo con ahincó.
Las embestidas fueron duras, violentas, tanto que el sofá acabó partido y ambos dimos de bruces contra el suelo, dando rienda suelta a nuestra pasión entre risas cómplices y mas besos.

Agotados nos miramos cuando el orgasmo volvió a sacudir nuestros cuerpos.
-Sabes, me ha dicho Ubbe que Nai va a dejar de tomarse las hierbas..pronto nuestro hermano sera padre.
Yo era el mayor de todos ellos.
-Siempre pensé que seria el primero en tener un linaje -confesé deslizando mi dedo por su cuerpo despacio.


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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Synnove Cannif el Vie Oct 27, 2017 12:17 am

Sus palabras fueron tranquilizándome poco a poco, alejando la tempestad desatada en mi alma. Lo miraba embelesada, aún crepitando el fuego en mis esmeraldas al ver la imagen de ese hombre de piel morena descansando sobre mi cuerpo. Su mirada y la mía bailaban comunicándonos muchas cosas, liberando nuestros temores, confesándonos lo que llevábamos guardado más adentro.

Sonreí al escuchar sus palabras, sorprendida por la nitidez con la que recordaba mi nacimiento y el de Ubbe. Si cerraba los ojos veía a un Hakon muy pequeño, claro que en aquel entonces me parecía un gigante, cuando mis esmeraldas reposaban en él, mi hermano mayor, mi protector.

Enredé su mano con la mía, jugando con sus dedos mientras con la otra le alzaba el rostro, ofreciéndole mi lengua, rozándole los labios, concentrada en su calidez la deslizaba entre ellos, Me deleitaba al hacerlo mientras sentía la fuerza de su cuerpo, la manera en que su piel rozaba la mía. -Algo parecido me sucedió a mi…- Intenté recordar en qué momento supe que no lo veía como a un hermano, parecía que el límite entre mis sentimientos fraternales y mi amor de mujer se había entremezclado de una forma tan sutil y tan natural que ni yo misma podía explicarme cuándo o cómo exactamente había sucedido.

-Creo que noté más que nunca mis sentimientos cuando tuve mi primer período y comencé a notar los cambios en mi cuerpo frente al espejo. Me observaba en silencio, salía de mi recámara y si me topaba contigo en algún pasillo se me disparaba el pulso y me preguntaba si tu notarías también esos cambios.- Volví al pasado en mi mente, recordando aquellas ocasiones. Acaricié despacio su pierna, pasando mis dedos por su glúteo y sintiendo su respiración sobre mis pechos. Aunque ya había salido de mi interior su falo rozando el interior de mi muslo me hacía sonreír, era una sensación cálida, jamás experimentada.

-Durante demasiado tiempo estuve confundida por mis sentimientos, te miraba cuando te marchabas con padre a la guerra y me preguntaba si encontrarías una hembra que te hiciera feliz… Me angustiaba pensar que así fuera.- Cuantas veces me sentí presa del temor de que fuera a sentar cabeza. Era el mayor, llamaba la atención de muchas, se le acercaban como moscas a la miel y los celos ardían con vehemencia en mi pecho.

Sus siguientes palabras me sorprendieron, quería tatuarme con su nombre. Me eché a reir con una sonrisa pícara cuando señaló el lugar adonde quería el tatuaje. -Te quiero.- le respondí, tras escuchar esas mismas dos palabras. Nuestras bocas se unieron, mi lengua masajeó la suya de forma ardiente, con mis manos en sus mejillas. Tan pronto le sentí trepar abrí mis piernas para él, elevando mi pelvis para invitarle a que me tomara de nuevo. Lo necesitaba, quería confirmar una y otra vez lo que sentíamos el uno por el otro, creer que era para siempre.

Me tomó con furia, con la misma con la que los dioses desataban su poder sobre la tierra, con la fuerza del relámpago y la intensidad del trueno. Le respondí con el mismo fervor, sintiendo como cada embestida me hundía más en el sillón, fundida en él mis piernas le abrazaron con fuerza y mis manos crispadas se hundieron en los marcados músculos de su espalda.

Me eché a reir cuando el sillón se rompió y nos corrimos en el suelo. Trepé sobre su cuerpo, aún con él adentro, mi respiración entrecortada descansaba contra su cuello. Me habló de Naitiri y de Ubbe y de como imaginó tener descendencia antes que él.

Mis labios presionaron su cuello, seguía algo ebria y la maraña de mis emociones ejercía presión dentro de mi pecho. -Quiero tener hijos contigo… quiero un hijo igual a ti… que herede tus tempestades, que refleje tu orgullo en sus ojos y que con ellos me acaricie el alma.- Me acomodé, besando despacio su pecho mientras pensaba y tras un momento subí sobre su cuerpo para quedar cerca de su rostro. Quería que me viera, que comprendiera que deseaba darle descendencia, pero no a escondidas...

-Te amo más que a mi vida. Ser la madre de tus hijos es más de lo que puedo pedir o de lo que nunca soñé… quiero darte hijos fuertes que te hagan sentir orgulloso, continuar así nuestro linaje. ¿Puedes… comprenderme si quiero esperar? Necesito regresar contigo a casa… vivir contigo… ser tu mujer oficialmente.-
Para mi era muy importante conocer su opinión y que me comprendiera.

Lo observé con intensidad, sintiendo mi piel calentarse, deslizando mi índice sobre el contorno de sus labios. Lo miraba perdida en la suavidad de su boca, amaba a ese hombre con la esencia de todo mi ser. -Tatúame, hazlo con tu nombre.- Me levanté a horcajadas sobre él alzando mis cejas y sonriéndole de forma ladeada. -Quiero mi nombre tatuado en el mismo lugar. – Enfaticé deslizando mis dedos arriba de su virilidad. -Quiero saberte mío… No quiero perderte, no puedo perderte.-



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Re: Cazando a Synnove (privado)

Mensaje por Hakon Cannif el Vie Oct 27, 2017 6:41 am

La escuché con atención, hablaba de tener un linaje conmigo, que me amaba y era consciente de que no existia mentira en sus palabras.
Acaricié con mis dedos su cuerpo, aquella curva que formaba su espalda allí donde nacían sus duras nalgas.
-Entiendo que necesites tiempo, que quieras hacer las cosas bien, hablar antes con padre y con madre, que Ubbe sepa lo nuestro, pero veo que todo el mundo puede tomar sus decisiones y sin embargo yo parezco vivir sujeto a una mentira o a un secreto ¿lo entiendes?

Mordí suavemente su cuerpo, acariciándola lentamente.
-Esperaré, lo haré, porque estoy enamorado de ti hasta la médula, pero por Odin que no voy a vivir así para siempre, quiero gritar mi verdad, que pase lo que tenga que pasar y si he de olvidar mi apellido por poder desposarte, lo acepto.

Se que ella no era eso lo que quería, pero no podíamos ser hermanos y a su vez esposos, esto era muy complico, demasiado.
-Tendremos que renunciar a muchas cosas y si tu crees que podremos sentarnos de la mano frente a padre y a madre y contarles el amor que nos procesamos sin que para mi existan consecuencias estas equivocada y eres una necia.
Sabes como lo tomará padre, sabes que lo verá como una traición y que me he aprovechado de nuestra unión como hermanos para llevarte a mi lado.
Padre no va a darme su beneplácito y Ubbe dudo mucho que se enfrente al mítico Erlend.

Las esmeraldas de Synnoobe brillaban creo que meditando mis palabras, desconocía si pensaba exactamente del mismo modo que yo lo hacia pero en el fondo creo sabia que tenia razón.
-No se cuales serán esas consecuencias, pero las habrá.
Mi boca se hundió en la ajena, saboreé su delicioso sabor, recorriendo los cientos de caminos explorados, húmedos y míos entre jadeos.
-Ubbe toma sus decisiones, va a quedarse en este tiempo, se ha saltado las reglas y parece no importarle porque el amor abandera su causa ¿acaso no es lo mismo lo que abandera la mía? ¿por que el mio no es igual de importante? No eres mi hermana de sangre, yo nunca te he sentido mi hermana, te he deseado desde que tu cuerpo se torno curvilíneo.

Cerré los ojos con mi frente contra la suya, nuestros labios se rozaban sin pausa, habíamos hablado, nos habíamos liberado de nuestros miedos pero aun nos quedaba caminar tanto para conseguir nuestros sueños que se me antojaba un sendero infinito, Hel era el infierno al que acudiría y si eso era lo que merecía por amar a esa mujer, de acuerdo, pero merecía una vida a su lado.


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