Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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La gata sobre el tejado (privado)

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La gata sobre el tejado (privado)

Mensaje por Sirius Cannif el Sáb Ago 05, 2017 2:41 am

Recuerdo del primer mensaje :

El patio de armas esa mañana donde aun no nos había encontrado el laba era un hervidero. El ruido de los aceros retumbaban con la intensidad del trueno de nuestro dios Thor y las chispas que se formaban con el roce de las hojas bien podría simula la antesala de relámpagos que surcan el oscuro cielo.
Ladeé la sonrisa sintiéndome en casa ante la tormenta mientras mi padre asestaba un golpe tras otro sobre mi persona.
Mi espada se interponía voraz, deteniendo cada una de sus embestidas mientras los gruñidos de uno y otro acompañaban el ensordecedor ruido del resto de los Cannif.

Fio luchaba tenaz contra Synnove, dos escuderas forjadas en las fraguas norteñas, letales, valientes y codiciadas por todos los hombres.
Ubbe, mi general y primo entrenaba con Niels, mi hermano. Tenían modos muy distintos de lucha, mientras uno con dos espadas se basaba en la rapidez y en el salvajismo mas absoluto, el otro era una bestia parda con su bastarda. Dos demonios difíciles de derrotar.

Hakon entrenaba con Erlend, era el hijo adoptivo de este último y mi primo, su inteligencia en combate no tenia parangón, tampoco su valor y menos aun su obsesión por la melliza de Ubbe, su hermana.
No entendía como todos estaban tan ciegos como para no ver lo que yo, pero desde luego que esa guerra no iba a librarla, les pertenecía a ellos dos.

Viré rodando por el suelo con la bastarda en mis manos apareciendo a la espalda de padre dispuesto a morder su carne, cuando esté alzó los brazos por encima de su cabeza colocando a la espalda el acero y deteniendo mi ataque lo que me hizo rugir de pura frustración.
La sonrisa de mi padre se ensancho cuando giró de golpe y de una patada en el pecho me derribo.
Bufé desde el suelo mirándolo con mis dos tormentas agraviadas, fruncí el ceño mientras mi pecho subía y bajaba rabioso y una fina lluvia empezaba a caer sobre el patio de armas.
Cerré los ojos intentando de respirar, sabia lo que venia ahora, no quería...no quería que volviera a pasar, descontrolarme.

Mi padre me alzó de la pechera pidiéndome que respirara mientras el cielo se llenaba de nueves y una tempestuosa tormenta empezaba a caer sobre los cuerpos de los Cannif sin tregua.
Me concentré en su voz, tratando de olvidar que de nuevo había sido derrotado por su acero mientras contaba hasta 100 y respiraba buscando la calma una y otra vez.
Tardé un rato en lograr que amainara, tiempo en que los ojos pardos de padre permanecieron fijos en mis azules.

Iba a envainar el arma, por hoy había tenido suficiente cuando la voz de padre retumbó en el patio de armas, no había terminado el entrenamiento y huir no me convertiría en un guerrero si no afrontar mis miedos, dominarlos y luchar contra ellos.
Admiraba a padre por como siempre estaba ahí para mi, aun cuando era peligroso, así que...el aceró volvió a ser desenvainado y pronto el choque de espadas volvió a marcar el ritmo del juego.

Acabado el entrenamiento todos los Cannif menos Erlend y Höor que se retiraron con los primeros rayos del alba a la mansión nos fuimos al lago a refrescarnos y como no a quitarnos los restos de tierra, sudor y algún que otro rasguñó.
Ladeé la sonrisa al ver a Torvi que miraba como entrenábamos tumbada sobre la rama de un árbol, me detuve frente a ella mientras esta bostezaba logrando hacerme reír por la indiferencia que siempre mostraba.
-Vamos al lago ¿vienes o demasiada agua para ti gatita?



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Re: La gata sobre el tejado (privado)

Mensaje por Torvi el Lun Oct 02, 2017 12:31 am

Me escurrí de la habitación en la que descansaba Sirius antes de la llegada del alba, salí por la ventana nuevamente, esta vez rumbo al tejado, adonde en mi forma de gata me eché a descansar observando el espectáculo que a esas horas producían las luces del amanecer. La llegada de la aurora se llevaba consigo parte de la melancolía que había imperado en mi talante el día anterior.

Al cabo de un rato me estiraba sobre mis patas delanteras arqueando mi espalda y bostezando. Tenía hambre por lo que ágilmente descendí hacia la cocina, hacia adonde me fui colando sigilosamente y para el momento en el que Sirius bajaba, se topó conmigo ronroneando al frotarme contra las piernas del cocinero. Me había pegado un susto de muerte al percibir con el rabillo del ojo su sombra poderosamente omnisciente sobre mi pequeño cuerpo felino pero resultó ser un hombre extremadamente amigable. Me regaló un plato con comida e incluso tuvo la gentileza de llenarlo de leche una vez hube terminado.

Me relamí mis bigotes satisfecha al ver aparecer al hechicero, y pronto ya me estaba acicalando de nuevo, relamiéndome y lavándome minuciosamente el pelaje mientras él devoraba su desayuno.

Una hora después cabalgábamos a buen trote sobre el paso. La vista del escenario iba iluminando mi semblante, me gustaba muchísimo encontrarme al aire libre y acercarme a las montañas me traía recuerdos de aquella en la que pasé la primera etapa de mi vida. Me costaba creer que guardaran peligros pero aunque así fuera un gato podía salir de cualquier embrollo que se le presentase, por algo teníamos siete vidas. -La verdad no podrías tener mejor acompañante en este viaje.- dije antes de sacarle la lengua al vikingo. 

Me incliné para acariciar la crin al caballo y susurrarle con una sonrisa, estableciendo un enlace mental con él. -Ni a él ni a mi nos gusta que yo ande sobre su lomo. Así que haremos un pequeño cambio.- Con un movimiento ágil descendí del caballo, ya era hora de estirar mis piernas y de darme un gusto. Abrí la alforja para sacar una jugosa naranja y comenzar a pelarla con mis dedos. -¿Crees que la historia del secuestro del hijo del herrero sea cierta? A mi me suena de lo más extraño, por otro lado, si hay algo de veracidad en ella y con las tormentas de nieve que suelen abundar en esta época es posible que el paso se haya visto cerrado para sus captores, deberíamos atravesar los pueblos circundantes primero ¿no crees?-

Saboreé un gajo antes de mirar a nuestro alrededor cuando él sacó a relucir el silencio que imperaba. Era cierto, no se percibía ni un alma alrededor. -Se han espantado.- murmuré. 

Disminuimos nuestro avance, andando con cautela. Comencé a verles, eran tan veloces las sombras que apenas se percibían, se movían con agilidad movilizándose detrás de las rocas sobre nuestras cabezas. No estamos solos, le di a entender con indicación muy ligera que hice con mi cabeza en dirección a las rocas.

De repente las percibí escuchándolas silbar al caer sobre nosotros, incluso antes de verlas. -¡Sirius!- Adquirí mi forma de lince a la vez que saltaba para empujarlo con mis patas fuera de la trayectoria de la primera de ellas que justo amenazaba con lastimarlo. La flecha me rozó el costado de forma muy leve antes de que los tres cayésemos sobre el suelo incluida la montura que relinchó asustada mientras una segunda lluvia de flechas nos daba la bienvenida al paso.  


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Re: La gata sobre el tejado (privado)

Mensaje por Alrek Tollak el Lun Oct 02, 2017 4:29 am

Golpeé con los nudillos la puerta del despacho de Höor, su gesto de preocupación era tan obvio que a veces no entendía como era capaz de disimularlo ante todos nosotros y seguir en pie cunado todo el norte caía sobre sus hombros.
Padre y él eran grandes amigos, Ulf se había convertido en su mayor apoyo y mi madre casi en una madre para el resto de los Cannif, sobre todo para Sirius y Valeska que vi desde niños entrar y salir de mi casa como si fuera suya.
-¿Me has mandado llamar Höor? -Pregunté cuando este elevó la vista de unos papeles que tenia sobre la mesa.

Este asintió , la familiaridad entre nosotros era un echo pues del mismo modo me vio nacer, crecer y me sacó de mas de un lio dado a mi intrepidez.
-Alrek, necesito que alcances a la comitiva que partió ayer hacia las montañas. Torvi y Sirius han ido rumbo a la aldea que ha sido masacrada, se que ya os ha llegado a todos esa información, pues Bjorn, que de seguro estará en la gran cena, falleció hace dos días dándonos una clara información.
Mi hijo y Torvi atravesaran el paso de Hulmon, es lo mas seguro, así que si apremias el paso podrás allí alcanzarlos.

El motivo por el que te envió es porque hoy dos de mis oráculos han visto el rostro de un viajero que se acerca hacia Akershus, es idéntico a Niels -dije apretando los dientes -eso no es posible, como sabes su hermano falleció, yo mismo le di sepultura vikinga, asi que la atrocidad que viene hacia nuestras tierras es el enemigo, no se que trama Randulf y su mente maquiavelica, pero estoy seguro que pretende meter con ese muchacho el caballo de Troya en Akershus.
Las ordenes han cambiado, vuestra misión es atraparlo, traedlo ante mi encadenado, no consentiré que en el nombre de mi hijo fallecido Akershus caiga.

Asentí clavando mis aceros en los de mi rey.
-Los encontraré -aseguré trasformarme ante los ojos de Höor en un lobo rojo de gran envergadura.
Sin descansó daría con ellos en el paso de Hulmond, así que no dudé en salir de Akershus a toda velocidad.



…........................................................................................................................................



Agotado, dejándome guiar por mis sentidos, los atajos que conocía y mi rapidez mucho mayor que la de los humanos, capté el olor de Sirius y el de la gata, mas no fue el único, al parecer unos asaltantes de caminos resguardados en la falda de la montaña y bien cubiertos por los salientes, la vegetación, esperaban armados con los arcos el paso de esos dos.

La primera saeta voló en dirección al mago, fue Torvi, mas ágil la que logró hacer al hechicero del camino del arma arrojadiza y este elevando la mano creó un escudo de viento que desvió el resto de armas arrojadizas de los allí presentes.
-Joder -los ojos de Sirius centellearon, un color casi blanco azulado dejaba claro que había entrado en trancé con ese elemento.
El viento empezó a convertirse en un huracán, uno dirigido de forma directa hacia esos hombres que se ganaban la vida saqueando en las montañas a los incautos viajeros.
Olía el miedo de estos, no esperaban encontrar lo que según ellos gritaban ser un dios.

Me abalancé contra Torví tumbándola sobre la tierra, la cubrí con mi pelaje, apretando los dientes al sentir las rafas voraces de viento que Sirius emitía.
Los humanos volaban por lso aires, incapaces de defenderse se daban golpes con las rocas de la montaña desnucándose muchos de ellos, sangre por doquier, Sirius era muy peligroso y eso todos lo sabiamos bien.
-Hay que pararlo -le aseguré a Torví hablándole mentalmente pues al ser cambiantes ambos, ese vinculo lo compartíamos -escóndete y agárrate fuerte -gruñí abandonando el candor de su cuerpo mientras avanzaba dificultosamente hacia Sirius para ver si reaccionaba, salia de ese trancé.


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Re: La gata sobre el tejado (privado)

Mensaje por Torvi el Jue Oct 05, 2017 10:34 pm

¡Siriuuuus! El grito salió de mi mente, por supuesto él no podía escucharlo, había reaccionado rápido al ataque y para defendernos había alzado la fuerza del viento en contra de los atacantes.

El problema era que el asunto no paraba allí, el viento se estaba transformando en un huracán y pronto me encontraba rasguñando con fuerza la tierra debajo de mis patas en un esfuerzo por mantenerme anclada a ella. El azote era tan intenso que mis garras pronto dejaron marcas sobre la tierra mientras volvía a gritar.

Repentinamente alguien acudió en mi ayuda, anclándome al suelo al abalanzarse sobre mi mientras más saetas silbaban al pasar a un lado nuestro. Reconocí a uno de los hijos del general Tollak, el joven lobo me cubrió justo cuando el huracán ya se había llevado a un sin número de hombres para golpearlos con furia contra rocas y árboles.

-¡No puedo solo esconderme! ¡Necesitas ayuda para controlar a Sirius!-  grité luego de que se alejara para intentar llegar a él. Desesperada comencé a avanzar agarrándome a cuanta roca encontraba a mi paso. Me aferré a un árbol justo cuando mis patas traseras se elevaban por los aires. La nieve se desprendía del suelo, arremolinándose y creando su propia tormenta por lo que apenas podía ver al lobo o al hechicero.

Apreté los dientes agarrándome fuerte del tronco y corrí hacia el hechicero. ¡Sirius! ¡Tienes que detenerte ahora mismo! Todo esfuerzo era inútil, estaba completamente ido, unido al elemento que ahora amenazaba con acabar con nuestras propias vidas.

Me aferré de una de sus piernas y terminé desprendiéndome contra mi voluntad para dar tumbos sobre el suelo. Otra vez me aferraba, esta vez a una roca, no había lugar alguno adonde esconderse. La mayoría de los atacantes estaban muertos, otros gritaban clamando piedad al dios que descargaba su furia sin piedad contra ellos, castigándoles por su afrenta.

Ahora la nieve se aglomeraba comenzando a unirse en un solo punto, creando una masa que poco a poco fue creciendo con rapidez. Ante mis ojos atónitos, comenzó a adquirir forma, primero un par de piernas, un tronco, un par de brazos e incluso un rostro que se alzó como un gigante de nieve terrorífico abarcando una gran parte del estrecho paso. Solo una magia descomunal podría haber sido capaz de crearlo.

Ni siquiera me detuve a analizar que había impulsado su repentina presencia. -¡Alreeeek!- El joven lobo estaba a punto de ser pisado por el gigante. Solté la roca para saltar en esa dirección y empujarlo, cosa que logré antes de salir rodando. Solo veía nieve a mi alrededor y escuchaba los rugidos inhumanos del coloso que agarraba a un hombre con sus manos y tirando de sus extremidades en direcciones opuestas lo separaba en dos partes como si se tratara de un simple muñeco.


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Re: La gata sobre el tejado (privado)

Mensaje por Alrek Tollak el Lun Oct 09, 2017 10:36 am

Mis ambarinos ojos miraban atónito aquel colosal elemental de nieve que Sirius estaba creando, sus ojos centelleaban del color de la plata, nunca había visto un despliegue de poder así.
Siempre escuche como el hechicero caminaba entre esa peligrosa linea entre el bien y el mal, todos sabíamos lo sumamente peligrosos que era cuando se descontrolaba, pero a su vez era un ejemplo para todos nosotros pues no solo luchaba como le resto por derrotar a Randulf, luchaba en una batalla a muerte contra si mismo.
Había sucumbido, posiblemente porque no se esperó el ataque de esa flecha que pudo costarle la vida, no dándole tiempo a reaccionar, su instinto de supervivencia le había ganado la partida y estas eran las consecuencias.

La gata salia disparada por mas que intentaba aferrarse a las cosas, tenia que detener a Sirius o acabaría matándonos sin ser consciente de ello.
Apreté los dientes dispuesto a correr hacia él cuando mi nombre retumbó en mi cabeza, Torvi me avisaba del peligro que a mis espaldas convertido en una mole nevada pretendía pisarme y acabar así con mi vida animal.

De una zancada esquivé el golpe, la gata calló a mi lado, dispuesta a defenderse, lanzándose contra aquello que no podía ser dañado.
-¡Torvi! -grité al verla zambullirse en aquel vendaval.
Con todas mis fuerzas corrí hacia Sirius, acercarse a él era casi un imposible, pero mi cuerpo musculado y preparado para la batalla no se rindió hasta que logré de un saltó caer sobre su pecho tumbándolo en el suelo.

Sus ojos plata centellearon, un golpe en mi pecho me hizo salir volando hasta que mi espalda golpeó contra un árbol, la escuche crujir, aullé frutó del dolor.
La sangre resbalaba por mi frente cuando impacté contra el pedregoso suelo rudamente.
Alcé la cabeza buscando la mirada de mi amigo, nos habíamos criado como hermanos, mi padre y el suyo eran inseparables.
-Sirius -le grité -cuenta conmigo 1, 2 ,3 ,4 -así era el modo que Höor lo calmaba en el patio de armas, le pedía que respirara y contara.

Hice ademan de ponerme en pie, pero no podía, mi espalda me dolía por el golpe, sabia que curaría por mi condición de cambiante, aun así, la sentía quebrada, el dolor era insoportable.
Torví salio de la nada colocándose a mi lado, sus ojos centelleaban mirando al colosal que se me acercaba mientras esta le mostraba los dientes.
-¡No puedo moverme! -le asegure -intentando reptar por el suelo mientras ella hacia lo imposible por distraer al elemental de viento.

No se bien como, pero escuché a Sirius contando, 1, 2, 3 ,4, alcé la mirada hacia el hechicero que poco a poco parecía ir calmándose, ganando la batalla a sus propios demonios que aullaban por poseerle.
Torví me empujaba con su cuerpo ligeramente, fundiendo así su pelaje negro con el mio rojo.
-Tranquila a pasado -susurré agotado esperando que en cualquier momento se desvaneciera aquello ante nuestros ojos.
Conocía a Sirius, ganaría esta batalla contra si mismo.


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Re: La gata sobre el tejado (privado)

Mensaje por Torvi el Vie Oct 13, 2017 4:32 am

Pelear contra el gigante de nieve resultaba un imposible, un suicidio más bien. Pero después de empujar al hijo del general Tollak no me quedó de otra. Salté hacia el vendaval, apenas logrando ver lo que tenía enfrente, con algo de suerte él lograría llegar al consciente de Sirius y sacarlo de ese trance, eran amigos de toda la vida. Mientras tanto debía ganar tiempo creando una distracción y que mejor señuelo que un lince que corre frente a un coloso que ruge procurando acabar con cuanto ser viviente se le cruce por delante.

No partió solo uno, ni dos, ni tres hombres, si no docenas. Avanzaba desatado, comprendí entonces que se trataba del poder de Sirius, era increíble que pudiera liberar una furia de esa magnitud pero la veía materializarse frente a mis ojos. Afortunadamente era ágil y podía eludir las pisadas del gigante moviéndome con rapidez, aunque apenas me salvaba por un pelo. Con el rabillo del ojo vi como comenzaba a centrar su atención en el lobo así que corrí hacia esa dirección saltando sobre diversas rocas.

La dirección del viento había cambiado cuando aterricé sobre el camino, lo cual me permitió mantenerme en pie a su lado. Mis ojos centelleaban, si iba a morir ahora al menos lo haría enfrentándome a un digno adversario. Me ericé por completo, dispuesta a no retroceder ni siquiera en el último momento a pesar de la fuerza con la que bombeaba mi corazón al pensar que estos podrían ser mis últimos instantes.

El gigante daba zancadas descomunales a punto de alcanzarnos, pero me coloqué frente al lobo, me había percatado de que estaba herido y que le resultaba imposible moverse. Apreté los dientes sintiendo la tormenta de nieve tornarse más violenta, más densa y repentinamente, cuando estaba a punto de alcanzarnos el gigante se detuvo. Aproveché para empujar con el hocico el cuerpo del joven lobo, orillándolo detrás de un tronco para resguardarlo. -No intentes moverte. ¡Vuelvo en seguida!-

Corrí hacia Sirius y tomando forma de gata me lancé a sus brazos. Comencé a ronronear mientras él contaba, frotando mis mejillas contra sus brazos, esperando terminara de tranquilizarse. El viento fue amainando y pude ver como el coloso comenzaba a deshacerse, desintegrando su forma. Di un salto de alegría rodeando el cuello de ese bobo con mis pequeñas patas. ¡Lo has logrado! Sus ojos ahora volvían a adquirir su tonalidad normal, le di un par de palmaditas con mi pequeña pata en la mejilla mostrándole lo contenta que estaba tanto por la desaparición de la amenaza, como por el triunfo sobre nuestros enemigos y ante todo porque él se encontraba bien. Lo miré con los ojos grandes y vibrantes, y la emoción a flor de piel, antes de lanzarme rápidamente de sus brazos para regresar junto al lobo herido.

Detrás del tronco retomé forma humana y me vestí con rapidez de forma discreta antes de apresurarme a arrodillarme a su lado para inspeccionar sus heridas. Pasé mis manos por su pelaje, tocándolo apenas para no lastimarlo. -Será mejor que no te muevas, deja que me ocupe.- Dicho eso lo alce en mis brazos, era un lobo grande pero yo era fuerte y además, se había arriesgado para ayudarnos, debía devolverle el gesto. Había podido sentir algunos huesos astillados, se los había fracturado, confiaba en que su condición de cambiante los restauraría. -Sirius ayúdame a encontrar algún refugio adonde podamos detenernos a descansar.-


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Re: La gata sobre el tejado (privado)

Mensaje por Alrek Tollak el Dom Oct 15, 2017 4:06 am

La tempestad fue amainando, Sirius con Torvi entre sus brazos fue calmándose hasta que el enorme golem de viento se disipó.
Apreté los dientes tratando de ponerme en pie, se haba quebrado mi columna, aunque era consciente de que pronto soldaría el dolor era intenso, lo suficiente como para no permitirme alzarme en esos momentos.
Era un hombre orgulloso, cuando la gata regreso en su forma humana para alzarme en brazos y llevarme a un lugar seguro, me revolví negándome ante su fruncido ceño y ante los ojos de ambos recuperé mi forma humana quedando tumbado bajo el árbol.
-Me recuperaré, solo necesito un poco de descanso.

Sirius se había acercado, no poseía nada de magia blanca, así que no podría ayudarme con esto. Su rostro de nuevo marcaba la severidad de saber que su descontrol había causado daños a sus amigos, a sus hermanos.
-Brujo, estoy bien, esto ha sido un mal menor, las flechas os hubieran matado si no hubieras intercedido, lo sabes sobradamente, has hecho lo correcto y has parado justo a tiempo.

Torví me ayudó a sentarme, mis gestos de dolor al mover la columna eran claros pese a que los disimulé y no emití mas allá de un ligero siseo.
Sirius recopiló un poco de leña para poder preparar algo de comida que llevarnos a la boca, posiblemente en un par de horas seria capaz de ponerme en marcha, atravesar el paso y acampar en una cabaña que conocíamos en la zona mas profunda del bosque en la ladera de la montaña, cerca corría un pequeño ir de aguas bravas.
-Voy a cazar algo -apuntó Sirius -quédate con Alrek Torvi, parece que el lobo necesita que le ronronees también a él entre las piernas.

Le lancé una piedra pequeña que esquivó con facilidad mientras los dos nos reíamos.
-Eso Torvi, ven y siéntate aquí con papa que yo también quiero que me ronronees sobre la entrepierna.
De nuevo los dos nos reíamos mientras Torvi nos miraba negando con cierta indiferencia.
-Lo siento chaval, si fueras un pez aun te prestaría algo de atención, pero los lobos no le gustan -apuntó Sirius antes de largarse a por caza.
-¿No te gusto? -le pregunté arrastrando las palabras con una sonrisa engreda.
Me empezaba a encontrar mejor, seguro que tras comer y recuperar fuerzas podría ponerme en pie sin problemas.


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