Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

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Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Vashni Indih el Sáb Ago 12, 2017 6:38 am

Recuerdo del primer mensaje :

Gruñí de pura rabia cuando Tobias me aviso que la pequeña comitiva que mandé al lago a recoger unas hierbas para paliar los efectos del acólito no habían regresado en su totalidad, dos de ellos habían sido apresados.
Solo en ese lugar crecía la verbena, con ella la hechicera creaba una infusión que podía ayudarnos a superar aquel veneno que usaban los cazadores para darnos una muerte lenta.

Había pasado una semana desde que Amara salio de mi vida, bueno, realmente era mas consecuente si decía justo lo contrario, desde que yo salí de la suya.
Me había volcado en mis quehaceres como alfa, buscando la redención, el olvido ..aunque no había logrado ninguna de las dos cosas.

Tenia claro mi lugar, como la cazadora el suyo y no la culpaba por elegir la plata de su apellido antes que a un hijo de la luna que la condeno a ser aquello que mas odiaba en este mundo.
Salí disparado hacia las caballerizas, mi espectro negro salio de la mansión al galope siguiendo el rastro de los míos, algo me decía que esa noche se derramaría sangre y voraz aseguraba que no seria la mía.
Pertrechado con mi acero, estaba dispuesto a dar caza y muerte a esos cazadores que sin preguntar como era en ellos fiel costumbre habían apresado a dos de los hombres de mi manada.

Nosotros nunca habíamos arrebatado vida inocente ¿podían decir ellos los mismo?
Odiaba con todas mis fuerzas a esos hombres que jugaban a ser dioses, luchaban contra las abominaciones del infierno como si no se dieran cuenta que los peores monstruos eran ellos.
No me costó seguir el rastro de los míos, no solo por las huellas dejadas sobre la húmeda tierra de sus caballos si no por el olor que desprendían sus cuerpos.

Desmonté en una gruta cercana al lago, al parecer allí el cazador había decidido darles muerte, pues el olor a sangre de ellos era potente, apostaría a que uno de los dos había ya perecido y el otro poco le quedaría, pues ríos escarlata bañaban el suelo de la entrada camuflando el hedor de su verdugo.
Desenvainé sedas dagas, paso a paso me adentré en los confines del abismo, mi sorpresa, no fue encontrar a los dos atados por uso grilletes, si no que la causante de esa tortura no fuera otra que la dulce mujer con la que había compartido lecho hasta en dos ocasiones.

Gruñí de rabia centrando mis pardos en los ajenos, no me esperaba y su cabello castaño creo una ráfaga de viento cuando giró el rostro para contemplar el mio.
-Argent, suelta a los míos y no te arrancaré la piel a tiras -rugí desafiante.
Era incapaz de llamarla por su nombre, el resentimiento aun anidaba en mi corazón corroyendome por dentro.
La culpa me atenazaba, debí matarla cuando tuve ocasión, era una cazadora y ella si sabia que yo era el enemigo pero mi debilidad por ella me había jugado la peor de las pasadas.


Última edición por Vashni Indih el Lun Nov 20, 2017 8:51 am, editado 1 vez


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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Vashni Indih el Miér Mar 28, 2018 10:52 am

El aspecto de Ingrid era deplorable, estaba buscando respuestas sin parar, ella trataba de sacar adelante a la manada que yo parecía haber olvidado que estaba sitiada. Era cuestión de tiempo que Bastien diera con nuestro paradero, no solo tenía cazadores a su cargo si no las infraestructuras y el poder necesario para darnos caza.

Tomé el vaso dando un trago, sintiéndome un mal alfa porque mientras mi manada estaba en peligro yo hablaba sin parar de Amara como si mi mayor problema lo tuviera en la entrepierna y fuera incapaz de pensar en nada mas que en al cazadora cuando su padre quería matarnos a todos los aquí presentes.
-Ese era el plan, que me olvidara, no volver encontrarnos, pero estoy enamorado de ella hasta las malditas trancas, no soy capaz de mirar hacía otro lado mientras la pierdo ¿lo comprendes Ingrid?

Se que parecía un puto insensible, un mal alfa, pero me estaba volviendo loco, loco por ella ahora mismo todo se me venía encima.
Tomó mi mentón y me hizo alzar la mirada para enfrentar los claros de la bruja.
-lo se, se que encontraras la solución -atajé pegado mi frente a la suya cerrando los ojos como si es pudiera ayudarme a tomar aliento.

Sus dedos se pasearon por mi mandíbula acariciando el pelo duro que en ella crecía.
-La sacaré de mi habitación, pero no olvides que nos ha ayudado, no puedo sacarla de la mansión porque su padre la quiere tan muerta como a mi mismo, si la coge la destruirá si es que con esa joya no lo ha hecho ya.
No podía dejar de sentirme culpable, si yo no la hubiera mordido, si no la hubiera condenado al don de la licantropía, su padre la hubiera amado, la hubiera hecho a u imagen y semejanza, seria una cazadora mas, peor yo esa noche de la luna roja marque su sino para siempre y ahora ansiaba unirlo al mio.

Salí de aquella cámara con una promesa en mis bolsillos, buscaría el modo de solucionar esto, yo buscaría el modo de salvar a los míos.
Entré en la habitación con el mentón alzado tratando de no ceder ante la cazadora que recostada en el lecho con mi camisa cubriendo su desnudez, las infinitas curvas y bordes de su piel me miró alzando sus pardos ladeando la sonrisa.
-He ordenado te preparen la cámara contigua, necesito mantener la mente fría para salir de esta, tarde o temprano tu padre dará con esta guarida, necesito buscar una nueva ubicación para la manada, tendré que pedir favores -hablaba atarantado casi rezando por que no se acercara y se percatara de la estupidez de mis palabras pues nada de eso justificaba que la sacara de mi cámara.



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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Amara J. Argent el Jue Mar 29, 2018 1:12 pm

¿Ingrid?:
Geneviève:
Ace:

Para cuando Vashni regresó a la habitación —un par de horas más tarde— Amara no sólo había terminado de asearse sino también, yendo en contra de las órdenes del alfa, se encargó de reemplazar los tendidos manchados de su sangre por un par de sábanas limpias que encontró en el interior de un chifonier.

Le había tomado un buen par de minutos terminar la labor, la herida que llevaba en la espalda era aún muy reciente y la más sencilla de las tareas podría requerir arduo esfuerzo de su parte; sin embargo, odiaba sentirse inútil y aunque era cierto que la manada residía en una mansión, no necesitaban de servidumbre que se encargara del aseo o de las labores menos llamativas. Cada quien se ocupaba de sus propios asuntos y todos trabajaban en conjunto para funcionar como comunidad, una situación que, para ella, no sólo era una completa novedad, sino una experiencia liberadora.

Una vez finalizada su tarea, la cazadora apiló los tendidos en la canasta de la ropa sucia y volvió a la cama como una niña obediente, permaneciendo recostada sobre el lecho hasta caer plácida en los brazos de Morfeo.

Fue el sonido de la puerta abriéndose de golpe lo que la despertó. Amara se restregó los ojos y bostezó somnolienta, pestañeando un par de veces hasta enfocar la fornida silueta del lobo. Una vez su visión se aclaró, lo contempló traviesa y esbozó en sus labios la sonrisa más dulce que quizá jamás había dedicado.

Hola — Formuló divertida, reacomodándose sobre su costado derecho, colocando la quijada sobre la palma de la mano.

La camisa de Vashni, confeccionada para amoldarse a una figura mucho más corpulenta, le quedaba bastante holgada, cubriéndole no sólo el torso sino también parte de los muslos; no obstante, nada más allá de las bragas le cubría la mitad inferior. Intencionalmente, la cazadora había desabrochado los botones superiores de la prenda, permitiendo que la manga se deslizara brevemente por su brazo dejando entrever su escote. No era necesario formular palabra, la invitación de su mirada, oscura y seductora, era lo suficientemente clara, quería que se le acercara.

Vaya sorpresa la que se llevó cuando Vashni, con temple frío y palabras distantes, lejos de reaccionar al estímulo de su cuerpo semidesnudo, no sólo rechazó su oferta sino apuntó a informarle que le otorgaría su propia habitación, con una excusa tan pobre que a Amara le dejó bastante claro el subtexto, él la quería fuera de la suya.

Las oscuras esferas de la castaña se desorbitaron y tras tomarse un instante para meditar las apáticas palabras, no sin esfuerzo, se sentó en el borde de la cama.

De acuerdo. — musitó a media voz.

No comprendía la repentina indiferencia del lobo y tentada estuvo de indagar si algo andaba mal, incluso se entreabrió la boca para dar paso a la pregunta, pero se forzó a callar, presionando los labios, cuando él, sin atisbo alguno de emoción le estiró la diestra en la que sostenía un par de prendas, prestadas de la hechicera, para que se vistiera y se trasladara al otro dormitorio. Amara, al percatarse del gesto, se levantó y se acercó para recibir las vestiduras haciendo un último e inconsciente intento por conectar con Vashni, fijando sus opacos pozos sobre él, rebuscándole en un llamado silente que él se negó a responder.

Su mirada cayó al piso y, sin protesta alguna, la cazadora tomó la muda de ropa, se dirigió al baño para cambiarse y tan pronto estuvo lista fue escoltada por él a la estancia que le había sido dispuesta. Ya frente nueva habitación, Amara no se molestó en darle un último vistazo al lobo y siguió de largo, dejándole un a penas audible “buena noche” antes de cerrar la puerta tras de sí, siendo estas dos las últimas palabras que le dirigiría en considerable periodo de tiempo.

Déjà vu.
***

Las noches de la primera semana fueron de insomnio. Siempre había tenido el sueño ligero pero durante aquellas eternas veladas, la verdadera dificultad la encontró en conciliarlo. Ni mil ovejas fueron suficientes para ponerla a dormir, una vuelta tras otra, Amara no cesaba de hacer el intento de razonar lo sucedido, tratar de dar con una explicación lógica que justificara la súbita distancia que el alfa había decidido tomar; sin embargo, aunque el un principio no le encontró ni pies ni cabeza al asunto, tras siete días de él haciendo un esfuerzo sobrehumano para eludirla, por fin creyó comprender lo que sucedía. Era evidente, o al menos a esa idea se aferró, la única culpa la cargaba ella por creer que lo que compartió con Vashni podría ser, quizá, algo más que sexo, cuando la intención del alfa nunca fue otra que tomar y desechar.

Para la segunda semana, la castaña comenzaba a sentirse como una prisionera en su propia habitación, por lo que, ya sintiéndose en mejor estado gracias al reposo y la pomada que le había obsequiado Ingrid, optó por retomar sus entrenamientos matutinos, tal y cómo los ejecutó siempre en su hogar. Todas las mañanas, muy temprano, Amara se apropió de un pequeño espacio en los jardines de la propiedad para desarrollar sus ejercicios; sin embargo, aunque en un principio lo hizo por sí misma, a pesar de que las cosas habían salido realmente mal, durante la asamblea se había hecho escuchar y, poco a poco, algunos miembros de la manada buscaron su instrucción, sobre todo los más jóvenes. Ella tenía un punto, aunque su astro madre los dotara de fuerza sobrehumana y una bestia fiera y letal, conocer el estilo de lucha y las debilidades del enemigo se convertiría en una ventaja a la hora del enfrentamiento; los cazadores pasaban gran parte de su vida estudiando a sus presas y aquello era lo que les hacía verdaderamente peligrosos, la razón por la que se mantenían en la cima de la cadena alimenticia, la fuerza bruta sin estrategia era completamente inútil.

Para entonces ya había transcurrido casi un mes. No había vuelto a cruzar palabra con Vashni, después de todo, cuando él no estaba demasiado ocupado con sus asuntos de alfa, lo estaba evitándola así que, haciéndole el trabajo más sencillo, Amara prefería esquivarlo también; no obstante, la opinión general de la manada con respecto a ella había mejorado tras la batalla del bosque, permitiéndole relacionarse mejor con ellos, sobre todo, con su grupo de entrenamiento.
Cada entrenamiento se fragmentaba en tres: primero el calentamiento, luego la ejecución de los ejercicios y finalizaban con un par de combates. Durante la parte final de la sesión, la metodología era bastante sencilla, los voluntarios debían enfrentarse a Amara en un orden predeterminado, la sesión concluiría tan pronto como uno de ellos lograse derrotarla y, aunque aquello usualmente no sucedía, —pues ella era diestra en su oficio y había entrenado durante casi toda su vida— si hubo alguna que otra ocasión en la que se vio obligada a ceder.

Esa mañana Amara se enfrentaba a Ace, un lobo, quizá unos dos o tres años mayor que ella, recientemente convertido.  El joven era buen luchador, era hábil, uno de los pocos que había logrado derrotarla, pero era un neófito y, como digno espécimen de su clase, era impulsivo, impetuoso y le costaba controlar su fuerza y sus impulsos.

Las batallas, por su parte, puesto que suponían simular un enfrentamiento real eran bastante salvajes y agresivas, como consecuencia de ello, la cazadora, se había acostumbrado a salir considerablemente magullada de cada combate. Lo cierto era que necesitaba distraerse de la inquietud que le causaba la situación con Vashni y su padre la había instruido a controlar sus demonios a través del dolor, convirtiendo sus aflicciones, tanto físicas como emocionales en estímulos.

Se encontraban en medio de una acalorada batalla. Ella luchaba con ahínco y continuaría haciéndolo hasta que la última gota de energía abandonara su cuerpo, mas cuando con el rabillo del ojo captó la imagen de Vahni, sonriendo y conversando amenamente con la hechicera de cabellos de fuego, sintió el corazón comprimírsele y un profundo vacío que succionó su tranquilidad. Había escuchado rumores de que el alfa y la bruja mantenían una relación y aunque ella no tendía a creer en las habladurías, cada vez era más difícil ignorarlas. Le dolía, había un motivo por el que se escondía tras sus barreras y era, precisamente, ese.

Su momentánea distracción significó su derrota. Ace, en un raudo y descuidado movimiento, la mandó a volar por los aires hasta que su trayectoria fue detenida por el tronco de un robusto árbol. Al sentir la espalda desencajársele por el fuerte golpe, sus ojos se desorbitaron y, por un instante, el aire le faltó. Geneviève se precipitó en su auxilio, ayudándole a ponerse en pie y trasladándola de inmediato a la enfermería —que era, en realidad, la habitación de la loba— no sin antes gruñirle a Ace cuando este intento acercarse para disculparse.

Geneviève era lo más cercano que tenía la manada a un doctor, ella se encargaba de cuidar de la salud y las heridas de los humanos aún no convertidos, en especial, de los niños. Fue ella quien extirpó la bala de su pulmón, quién se ocupó de sus curaciones y, considerando que siempre salía lastimada de los entrenamientos, quien atendía todas sus lesiones en general y para ese momento, Amara y la loba habían compartido juntas el tiempo suficiente como para forjar una amistad.

Sé lo que haces — Le advirtió, mientras hundía los dedos en su espalda, revisando que todo estuviese en su lugar.

Amara la miró divertida por encima del hombro.

Ni siquiera yo sé lo que hago ¿cómo podrías tu?

La loba desaprobó con la cabeza reiteradas veces, hablaba enserio.

Te lastimas a propósito.

Amara tensó la mandíbula sintiéndose expuesta y tras un instante de silencio ladeó la sonrisa en un gesto irónico.

No sé de qué estás hablando. Yo no me lancé a mi misma contra ese árbol, lo hizo Ace. — sus palabras se tiznaban con un deje de obviedad.

Gen suspiró y se plantó frente a la cazadora, rebusca la mirada.

Sí, esta vez pero ¿y las otras? — se cruzó de brazos como una madre apunto de regañar a su hija — ¿Tienes esto algo que ver con Va-

No alcanzó a terminar la indagación cuando, Amara, fulminándola con la mirada, la interrumpió.
Yo no tengo NADA que ver con él.

La loba asintió en silencio, no se tragaba sus palabras, pero tampoco iba a discutir con ella, bien sabía que era un callejón sin salida.

Debo irme, uno de los niños se dislocó un brazo jugando a lobos y cazadores y si no hago su terapia, su madre me matará — comentó entretenida, mientras sacaba de un cajón una venda elástica, entonces se la ofreció a Amara — Ten, úsala, al menos por hoy, te ayudará con el dolor y a mantener todo en su lugar…

La castaña movió su cabeza en afirmación antes de que Gen se apresurase fuera de la estancia y, una vez se encontró sola, se dispuso a vendarse el torso, deteniéndose en seco al escuchar un par de pasos a sus espaldas. La cazadora se volvió despacio conteniendo el aliento y suspiró de alivio al percatarse de que sólo era Ace.

Ammm… ¿hola?

Lo observó con los ojos entrecerrados, él se acercó vacilante.

Quería disculparme por-

Amara rechazó las palabras del lobo con un aspaviento de negación.

No — enunció ella inflexible — Sabes cómo son nuestros entrenamientos, este tipo de cosas pasan, no hay nada por qué disculparse.

El licano ladeó la sonrisa y le arrebató de las manos la venda.

¿Al menos puedo ayudar?

Entreabrió los labios para protestar, realmente no necesitaba asistencia, podía hacerlo por sí misma, pero el hombre no parecía tener intención de ceder así que se limitó a encogerse de hombros y puso los ojos en blanco como respuesta a la mueca triunfal que le dedicó su opuesto. Muy despacio, la cazadora levantó la tela de su camisa y acto seguido, Ace, ubicándose tras ella, le rodeó la cintura con la tela elástica, ajustándola cuidadosamente a su cuerpo.
 
El cálido aliento del lobo removió sus rizos y se filtró entre sus cabellos hasta alcanzar la piel de su cuello. La dermis de la cazadora se erizó, el joven se encontraba lo suficientemente cerca como para inquietar su comodidad. Era de esperarse que algún lobo fijara su atención en ella, no era nada fea, su aura era llamativa y había transcurrido tiempo considerable desde que tuvo contacto alguno con el alfa, por lo que su piel ya no se impregnaba de su aroma y las marcas se habían desvanecido.

Amara, incómoda, se removió entre el tacto del lobo dispuesta a apartarlo, pero tan pronto como se volvió para confrontarlo, sus ojos encontraron la silueta de Vashni bajo el umbral de la habitación.



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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Vashni Indih el Jue Abr 05, 2018 3:46 pm

Un mes, con sus horas, minutos y segundos, ese era el tiempo que me carcomía por dentro, si la luna roja cambió mi vida y la suya, si que lo descubriera suponía el fin de lo nuestro, esto era el infierno, una penitencia en vida por marcar su sino con un mordisco. Sumido en la desesperación fueron inmensos los días que busque a Ingrid en busca respuestas que no llegaban y noches en las que bebí tanto que no me sostenía en pie y que también la busque para reclamarle soluciones que lejos de llegar se perdían en promesas efímeras.
Ira, rabia y dolor, todo mezclado con alcohol en un juego del escondite en el que ninguno hacía por verse y ambos luchábamos por no cruzar nuestros caminos seguramente por motivos distintos.
¿Como explicarle que mis sentimientos por ella eran fuertes pero que demostrárselos nos condenaría a ambos? ¿como arriesgarme a que descubriera la verdad si eso la haría correr en otra dirección?

Me sumí en el trabajo, en sacar a la manada adelante, busque rutas alternativas, negocié con otras manadas apoyos incluso me hice con un buen arsenal de armas que nos ayudarían a paliar un inminente ataque.
Rendirme no era mi fuerte y lucharía con fiereza hasta el fin de mis días, solo el duro trabajo me mantenía ausente de mi sin sentido, enamorarme de la hija de mi enemigo.

Pasaron los días y esa mañana había ido a por unos suministros para combatir el acónito con el que los cazadores impregnaban flechas y armas varias, no era una solución mágica, pero podría ayudarnos a combatir el veneno de nuestro organismos.
Los chicos habían descargado las dos cajas de viales y entré a la enfermería para firmar los papeles e indicarles donde dejarlos cuando me encontré de frente con la imagen de la cazadora retozado con un lobo joven, incapaz de contener mis celos, gruñí roncamente. Los arboles palidecieron, desde su raíz hasta la ultima hoja se sacudieron y los ríos lloraron acompañando mi pena ante la traición verdadera de mi único amor.
Ella, una mujer a la que amaba se había rehecho rápido de lo que por mi sentía si es que fui algo mas que un juego de piernas y ahora buscaba un nuevo juguete con el que apagar sus fuegos.

Mi puño se hundió en la pared por no hundirse en el rostro ajeno, mostré mis colmillos arrugando la nariz, elevando el labio superior mientras el joven macho beta se lanzaba al suelo sumido en la busca del perdón.
Sumiso ante la envergadura del alfa supo de inmediato que se equivocaba con la hembra a la que rondaba, mas tarde , mi auto-control se fue a la mierda y decidido a darle muerte me abalancé alzándolo de la pechera pegandole una y otra vez escuchando de fondo los gritos de Amara suplicando que lo soltara.

Caso omiso a sus palabras, ella había empezado esta guerra en la que abanderaba la locura como única bandera.
Fue Ingrid de nuevo la que salvó mi razón, tiró de mi brazo pidiendo a Amara que se alejara de mi en esos momentos en los que ni siquiera el aire llegaba a mi corazón y tratando de acunar mi rostro entre sus manos me obligó a enfocar su mirada para que me clamara mientras el joven lobo en el suelo molido a golpes se desangraba.
Como si despertara entonces de un mal sueño observé eso que había hecho, mis nudillos abiertos la enfermería reventada y el joven lobo convulsionando.
-¡que he hecho! -mi voz sonó ahogada mientras me miraba las manos ensangrentadas.
Preso de mis instintos reaccioné, mi mirada se alzó perdiéndose en los orbes oscuros de la cazadora, decepción, eso es todo cuanto pudo leer, traición y con eso me largué de allí. Ingrid tiraba de mi fantasma mientras el joven muchacho era atendido por las enfermeras.


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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Amara J. Argent el Sáb Abr 28, 2018 3:45 pm

Amara permaneció estática cuando el alfa, con mirada refulgente, gruñendo guturalmente y mostrando los colmillos, incrustó un puño en la pared, dejando marcado el contorno de los nudillos que presionaron con fuerza en el orificio abierto. Sus pardos orbes buscaron los áureos y centellantes del lobo mientras el otro, evidentemente asustado, pedía condonación a la imprudencia cometida, pero el líder de la manada, furioso, no sólo desestimó por completo su presencia sino las súplicas del beta.

Contuvo la respiración, aquel fue momento de incertidumbre y la tensión en la que se habían sumido era casi palpable. No comprendía en lo absoluto la reacción de Vashni, había sido él quien optó por tomar distancia y aunque siempre cabía la posibilidad de que la razón del ataque residiera en otro motivo que no fuera ella, no parecía que fuera así.

De repente el alfa, fuera de sus cabales, golpeó al joven reiteradas veces como si no fuera más que un saco de boxeo, estrellando toda la furia de sus firmes puños contra el rostro del subordinado.

La castaña, contemplando la escena aterrorizada, sintió un inmenso vacío en el estómago. La forma en la que los golpes eran asestados fue cruenta y brutal, tanto así, que podía escuchar el crujir de los huesos del agredido mientras mares de sangre se desbordaban fuera de la piel reventada. Pronto, las facciones del beta no fueron más que una masa enrojecida, hinchada y deforme, pero Vashni, carente de juicio y con la sangre caliente, no parecía haber tenido suficiente.

Ella imploraba al licántropo que se detuviera, pero él no escuchaba razón así que, sin precaución alguna, se abalanzó sobre él en un desesperado intento por contenerlo, mas por supuesto no tuvo éxito. De un solo manotazo Vashni le apartó fuera de su camino y prosiguió con furor en su arremetida, mas cuando ella se dispuso a intentarlo de nuevo, Ingrid, atraída por el bullicio de los gritos, los rugidos y el estruendo de los golpes, ingresó en la estancia, interponiéndose entre ambos, advirtiéndole a la cazadora que se mantuviera al margen mientras se encargaba de calmar el arrebato del hijo de la luna, tirando de él y acunándole el rostro entre sus manos con delicadeza, pidiéndole con voz dulce que la mirara y que respirara profundo.

Amara, reculando a una distancia prudencial observó la escena con un leve temblor corrompiendo la estabilidad de su cuerpo. Jamás había visto a Vashni ser asaltado por furia semejante, ni siquiera cuando no eran más que un par de desconocidos enfrentándose a muerte en el bosque. A quien acababa de contemplar no era sólo un animal cediendo a sus instintos sino a una bestia en su estado más salvaje, inhumana, feroz, letal, sedienta de sangre, una faceta que conocía bien de los lobos a los que en el pasado había dado caza pero que, por algún motivo sólo le trajo a la mente la turbia memoria del hacedor de su más grande tragedia.

Sin embargo, no fue a él a quien temió, lo único que en verdad la espantó fue lo terriblemente despechada que se sintió cuando la cercanía de la hechicera logró apaciguar los demonios del alfa. Un desasosiego hasta ahora desconocido atravesó su corazón como si fuera una lanza. Sí, era cierto, había escuchado que Vashni e Ingrid eran bastante cercanos, pero nunca tuvo que presenciarlo por sí misma no hasta ese preciso momento.

La mirada del lobo reposó sobre la ajena mientras recuperaba el aliento y la pelirroja, por su parte, se dedicaba a acariciarle la barba mientras le susurraba palabras que Amara no alcanzó a escuchar. Nunca había sentido nada semejante, una desolación abrumadora, unos celos tan incisivos que le corroían las entrañas.

Fue sólo cuando el lobo tomó consciencia de lo que había hecho que las pantanosas orbes que le habían evitado por tanto tiempo se volvieron de nuevo a ella. Sus miradas se conectaron fugazmente, pero todo lo que pudo ver en las tempestades de su opuesto fue una profunda decepción Un instante después el alfa se precipitaba a la salida con la hechicera corriendo tras él como su perro faldero. Ella, por el contrario, no movió un solo músculo y permaneció plantada en la misma posición con la mirada cristalizada y fija en el lugar donde yacía tendido el cuerpo del joven lobo.

Como era de esperarse, el alboroto no sólo llamó la atención de la hechicera. Geneviève quien se había vuelto de prisa al percatarse de que la situación se había salido de control, tras revisar el estado del beta y exigir la ayuda de algunos de los curiosos, se aproximó hacia ella y asegurándole que todo estaría bien pero que lo mejor era que se fuera, la tomó por los hombros y la expulsó de la habitación junto a quienes no poseían las capacidades que fueran de utilidad.

Una vez fuera, la cazadora continuó inmóvil, sintiendo la sentencia en la mirada del grupo de fisgones que poco a poco se fue disipando. Todo el esfuerzo que había puerto en acoplarse a su nueva situación, todo cuanto había hecho por encajar se desmoronó en un segundo; no obstante, en ese momento poco le importó pues se encontraba demasiado ensimismada en las sensaciones que le consumían por dentro.

No supo exactamente cuanto tiempo transcurrió, pudieron ser segundos, minutos… horas. Lo cierto es que para cuando despabiló y las sensaciones hasta ahora adormecidas palpitaron de nuevo bajo su pecho, amenazando con estallar, apretó los puños tan fuerte que sus uñas se hundieron en la propia piel y perforaron las cicatrices de media luna ya marcadas en sus palmas. No era dueña de su cuerpo ni de sus acciones, la ira la movía y paso a paso guio su camino en dirección a la habitación del licántropo, un sendero que la llevó hacia pena mayor al encontrarlo, como se lo había figurado, en los brazos de la hechicera.

Amara había abrió la puerta de golpe, no llamó, ni tampoco realizó movimiento que anticipara su presencia, sólo irrumpió sin más, manteniéndose bajo el umbral de la puerta con la mirada vacía.

Lamento interrumpir — Articuló sin emoción — Necesito un momento con el alfa

El talante con el que cargaba Amara hablaba por ella, lo que pedía era realmente una demanda. Fue la joven de cabellos de fuego quien primero reaccionó y en cordiales palabras intentó persuadirla de que no era el mejor momento para otra indiscreción, pero Vashni, que ya se apreciaba mucho más calmado —no por ello menos cabreado— accedió a su exigencia, pidiéndole a la hechicera que se retirara. A regañadientes la pelirroja cedió y sólo cuando se encontraron solos en la recámara la cazadora volvió a proferir palabra.

¿Por qué has hecho eso?  — Fue directo al grano, severa y con expresión pétrea, sin filtro que suavizara sus palabras. Sólo buscaba la más mínima excusa para explotar — ¿Acaso es por alguna especie de complejo de macho? — Escupió airada, acercándose a él a paso firme, cediendo a la cólera con cada una de sus pisadas — ¿Por qué no mejor intentas golpearme a mí? Alguien que realmente se encuentra a tu nivel, alguien que realmente puede defenderse ¿ah? —Rugió dándole un empujón que lo hizo retroceder unos centímetros— ¡vamos! ¡¿por qué no peleas conmigo?! ¡Pelea grandísimo cretino! — Lo incitó de nuevo, completando su dicción con un nuevo empujón que a él lo hizo gruñir y encender la mirada como dos gigantes rojas — Sí… así está bien, no te preocupes Vashni, puede que no sea una loba, pero es esa época del mes en la que me siento como una perra rabiosa.

No se contuvo más. Irascible, la impetuosa cazadora arremetió contra el alfa y uno tras otro, sus furiosos puños se precipitaron en busca de colisión; sin embargo, sus ataques estaban colmados de rabia, las emociones nublaban su juicio y delataban sus movimientos con anticipación… como resultado a Vashni le fue sencillo evadirlos.

Tras bloquear una de sus patadas, el hijo de la luna finalmente la redujo, sujetándola de forma que le fue imposible soltarse. Amara inhalaba y exhalaba con fuerza, su pecho subía y bajaba vigoroso, su corazón se estrellaba violento contra su caja toráxica y su cuerpo retemblaba sutilmente entre el agarre del lobo.

Pelea conmigo  — Demandó de nuevo comprimiendo las palabras entre sus dientes — …o déjame ir  — Le tomó un instante mermar su ira y tras aspirar una bocanada de aire que con la que abocó a la calma, finalmente volvió a hablar. Era la primera vez en considerable lapso que tenía al lobo relativamente cerca así que volteó el rostro evadiéndole la mirada — No pertenezco aquí… esto comenzó conmigo traicionando mi gente por ti y voy a terminarlo ahora que ha cruzado la línea opuesta.  — inspiró hondo y tras una pausa corta finalmente fijó sus tormentas sobre las ajenas — Soy tu enemiga y esta… esta es la forma en la que me debes ver siempre.



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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Vashni Indih el Lun Abr 30, 2018 6:24 am

Aun gruñía cuando Ingrid logró sacarme de aquel lugar donde por primera vez, me había transformado en verdugo de los míos y todo por una humana, mi enemigo.
Mi único amor había nacido de mi único odio y yo parecía haber olvidado por completo que un día ese apellido convirtió al mío en huérfano.
Me adentré en la habitación completamente furibundo, airado abrí la puerta que del golpe seco retumbó contra la pared al ser abierta y sin medir las consecuencias caminé por la estancia de arriba a bajo como una bestia enjaulada.

-Dijiste que me darías soluciones, respuestas, pero nada mas lejos de la verdad, mi distancia la lleva a acercarse a otros machos -gruñí mostrandole los colmillos -¡me volveré loco de seguir así!
Me acerqué a ella sujetando con mis manos sus antebrazos mientras mis ojos amarillos se hundían en los suyos calmos.
Ingrid me conocía lo suficiente como para saber que nunca le haría daño, peor estaba al borde del frenesí y eso era peligroso para mi.
-Ingrid quiero tocarla, besarla, acostarme con ella, dejar de esquivarla, no quiero tener esta distancia, no puedo aguantar mas ¿lo entiendes? ¡Ella es mía!

Fue entonces cuando la puerta se abrió de golpe, pestañeé un par de veces para que mis orbes volvieran a ser marrones, mientras deslizaba mis manos por los brazos ajenos hasta que cayeron a ambos lados de mi cuerpo por su propio peso.
Ingrid tomó la iniciativa pidiendo que se marchara de la estancia, que ni de lejos era el momento pero el latir del humano corazón de Amara era un peligroso tambor, la guerra quedaba reflejada en su mirada parda.
-¡Ve Ingrid! -sentencié.

La mirada de la bruja fue un reproche, sabía lo que pensaba, pero eso no cambiaba que yo necesitaba a Amara, era cierto todo me llevaba a un desenlace fatal en el que la perdida era una maldita realidad.
Amara se paseaba por mi caserón como un fantasma, etéreo era para mi su olor, y la necesidad crecía cada vez que me la cruzaba y solo la esperanza de respuestas me mantenía cuerdo pues Ingrid me prometió una solución.

La cazadora me golpeó con los puños, rudos sus ataques fácilmente fueron interceptables, ella estaba fuera de si y no pensaba. Gritaba a los cuatro vientos lo mucho que me odiaba y mis dientes al escucharlo se apretaban así como cada musculo se tensaba, acabé acorralándola como el depredador que era, la pared se convirtió en prisión y mi cuerpo en cárcel de piel y hueso.
-Dices que somos enemigos, que por mi traicionaste a los tuyos -rugí furibundo -¿y yo? ¿acaso no he puesto en riesgo a mi manada por protegerte? ¿como vas a saldar mi ofensa cuando bajo a la enfermería y te pillo intimando con uno de los míos? ¿Acaso no puedes mantener las piernas cerradas cuando de licantropos se trata? Ya tu padre lo insinuó, que eres una puta barata que para joderlo te follas a todo alfa que te cruzas? -Mis ojos se tiñeron de amarillo -¿no has podido esperar? Te dije que estaba “ocupado” que necesitaba espacio para pensar ¿tanto te costaba esperar que encontrara el modo?

La solté porque su cercanía quemaba, porque su aliento golpeaba mis labios con tanta fuerza que hubiera atajado la distancia y me hubiera dejado llevar por los instintos mas básicos. Por un instante nuestros labios se rozaron pero acabamos gruñendo antes de que la distancia imperara y nuestra nariz se separara.
-¿quieres largarte? -gruñí -Soy una bestia, no lo olvides, pero tu no eres distinta, no somos mas que esclavos de nuestros destinos.



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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Amara J. Argent el Lun Mayo 14, 2018 2:01 am

En ese preciso momento Amara era un completo desastre. Furia como ninguna otra se expandía por todo su cuerpo, ardía bajo su piel y le corroía las entrañas; por supuesto, la respuesta que recibió de Vashni no ayudó a apaciguarla ni siquiera un poco. Su corazón palpitaba tan raudo y violento que podía sentirlo estrellarse fuertemente contra su caja toráxica, sus mejillas se encendían en un rosado intenso y sus pardos, infernales, fulminaban al lobo, desafiándolo con altivez y sin posibilidad de tregua.

Un pequeño gruñido se escapó de sus labios, su mandíbula se tensó, sus parpados se abrieron a su máxima expresión y estampó con fuerza la palma de su mano contra la mejilla del lobo. No sabía por qué le afectaba tanto la distancia que él había impuesto entre los dos, mucho menos por qué le pesaban las palabras incisivas que le escupía o por qué la sola idea de imaginarlo con otra mujer le punzaba en el pecho, tan dolorosa como si le atravesaran la carne con metal recién fraguado. Sus tormentas se nublaron, pero antes de que las cristalinas gotas descendieran por sus mejillas se mordió la lengua con tanta fuerza que puso saborear el ferroso gusto de su propia sangre.

¿Intimando? — inquirió notablemente ofendida, con la voz ahogada entre la agitación y sus pesadas respiraciones. La acusación del licántropo se escuchaba tan ridícula que por un instante pensó que iba a estallar en carcajadas— ¿Eso es lo que piensas? ¿Eso es lo que crees que…?

Su voz se quebró, la pregunta quedó al aire. Un frenesí de ira, abrasadora, forjada en el quinto círculo del averno la acometió sin clemencia. No pudo contenerse, los ojos le escocían y las lágrimas contenidas se desbordaron como ríos glaciales sobre la piel ígnea. Lloraba de rabia y aunque cerca estuvo de reclamarle la cercanía que mantenía con la hechicera, comprimió entre sus dientes las palabras pues aquello no habría hecho más que delatar cuanto le importaba verdaderamente y no podía darle semejante gusto en bandeja de plata. En su sano juicio Amara jamás hubiese considerado el sacar el tema a flote, mas en ese momento no era dueña de sí misma, ni de sus acciones.

¿Acaso te molestaste en preguntar? ¿Acaso te tomaste un instante para analizar lo que sucedía? — Indagó, elevando el tono de su voz con cada palabra articulada— ¡No! ¡por supuesto que no! ¡sólo entraste y lo jodiste todo! —Le espetó furiosa, las palabras se escapaban de su boca sin filtro ni control —¡Eso es lo que haces, eso es todo lo que has hecho desde el momento en que te conocí! ¡me has jodido y me sigues jodiendo! ¡Por tu culpa mi padre me odia más que nunca! ¡por tu culpa perdí quizá mi única oportunidad de encajar aquí! ¡Por tu culpa lo perdí todo! — Rugió a todo pulmón y le dio un fuerte empujón, no era justo cargar toda la culpa sobre él, después de todo, eran sus decisiones las que le habían llevado hasta aquella posición; no obstante, en ese momento no pensaba, no comprendía de lógica, no existía razón y fuera de sí, la cazadora golpeó el pecho del lobo con sus puños reiteradas veces, incluso aunque ni con toda su fuerza aquello pareció surtir efecto o causarle mayor daño— ¡Por tu culpa están muertas! ¡tu destruiste a mi familia! tú las mataste! ¡tú las mataste!

Las palabras brotaron sin que fuera verdaderamente consciente de lo que decía. Para cuando despabiló de aquel endemoniado trance, una vez fue verdaderamente consciente de lo afirmado, se sintió incapaz de creer el discurso que ella misma había formulado. Vashni la contemplaba completamente anonadado, pero la mirada de Amara se perdía en el infinito, lucía confundida, desorientada, aturdida, su orbes pardas bailaban de un lado a otro en busca de respuestas, intentando en vano darle sentido a lo que acababa de suceder.

No, tu no hiciste eso... — Susurró más para sí misma que para él.

Sus labios retemblaban… su cuerpo entero tiritaba. Apretó los párpados, inspiró tanto aire como le fue posible contener en sus pulmones y lentamente lo dejó escapar, procediendo a restregarse el rostro con las manos. Le tomó un par de segundos sosegar sus demonios, mas cuando finalmente se recompuso, elevó sus cansinas tempestades hasta alcanzar las pantanosas esferas de su opuesto.

Sus labios se entreabrieron vacilantes.

Si me tomas por una de esas mujeres tristes que esperan a que el hombre decida lo que quiere, quizá te he dado la impresión equivocada — Por supuesto desestimó lo sucedido, ignorarlo era más sencillo, huir la salida fácil — Y si ese es el concepto que tienes de mí, si me ves como una puta barata, si eso es lo que piensas verdaderamente… entonces es probable que esto sea lo mejor.

Sin más que decir, Amara se precipitó hacia la salida.



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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Vashni Indih el Miér Mayo 16, 2018 3:56 am

Amara me odiaba, esa sensación de frustración embargaba mi ser por completo, primero su diestra golpeó con furia mi rostro, eso si, sin dejar de recordarme lo culpable que yo era de todo. Guardé silencio, uno sepulcral mientras recibía todas y cada una de sus acometidas contra mi pecho, puños cerrados, empujones que no me movieron un ápice de mi posición altiva aunque por dentro me quebraba como un jarrón hecho pedazos en el suelo de una habitación.

Si antes me recordó que ella no era una fulana, si en el aire dejo que ella no intimaba con el otro lobo pese a que yo no estaba ciego y sabía lo que había visto de primera mano. La rabia me llevo a gruñir hundiendo en ella mis ámbar plagados de rabia.
-¡Lo he visto1 -rugí furioso.
Amara me culpo de todo, principalmente de que su padre la odiara mas que nunca, de haber perdido su hogar y yo acabar de quitarle la posibilidad de convertir en eso el mio.
Tensé la mandíbula, gruñí porque le hubiera rebatido todas y cada una de sus palabras y por contra debía calarme porque si tensaba la cuerda se iría y eso la pondría en peligro.
-¡Joder! -gruñí incapaz de hacerle ver que si bien era cierto mi arranque había estado mal, mis celos traían un motivo ¿acaso estaba ciega y era incapaz de darse cuenta e que estaba enamorado de ella.

Fue entonces cuando las palabras salieron furibundas de su boca, me quede perplejo ¿sabía que había matado a su familia?temblé por un instante, mi respiración se agitó y mi corazón creo que se detuvo por unos instantes, mas por suerte reculo, algo que me hizo ver que no sabía la verdad pero..¿la intuía quizás? ¿empezaba a recordar?
Si recordaba la noche de la luna de sangre sería el final, mentirle me iba a pasar factura, controle la verdad implicaba perderla y no sabia que demonios hacer para simplemente que entendiera que yo no fui culpable, si no otra victima como ella.

Cerré los ojos cuando simplemente se dio la vuelta para largarse, esperé el portazo antes de derrumbarme, hundí mi puño en la pared, saje mis nudillos con el impacto y la arenisca calló al suelo mientras aullada de dolor.
Me dejé caer finalmente en el suelo, la espalda contra la pared, enterré mi cara en las manos y después las deslicé apartándome el pelo entre gruñidos.
Estaba desesperado, no podía ir por ella, detenerla, porque no tenia nada que decirle para convencerla y que se quedara conmigo. Porque de hacerlo, recordatoria la verdad, que yo era el culpable de haber perdido a su madre y a su hermana y eso me condenaría a una vida sin ella, pero si me quedaba allí, impertérrito pensaría que no me importaba y se equivocaba.
-¡Joder! -rugí de nuevo gruñendo como una bestia herida aterrada por el inexorable paso del tiempo.


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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Amara J. Argent el Dom Jun 10, 2018 10:16 am

Ingrid acató la orden del alfa y, aunque ganas no le faltaron de protestar, supo que lo más prudente era callar sus réplicas o, por lo menos, guardarlas para otro momento, uno mejor. Suspiró, apretó los labios y en silencio abandonó la estancia, cerrando la puerta tras de sí, dispuesta a encaminarse hacia propia; sin embargo, no alcanzó la mitad del pasillo cuando los gritos provenientes de la habitación que había abandonado, nada más segundos atrás, le hicieron volverse de inmediato. Amara elevaba considerablemente el tono de voz y aunque no fue intención de la hechicera fisgonear en los asuntos que no eran de su incumbencia, alcanzó a escuchar todos y cada uno de los reclamos que esta le hacía al lobo, culpándolo de todas las desgracias que le acaecían en ese momento.

La pelirroja movió la cabeza a modo de negación y, tentada a intervenir, caminó de vuelta hacia el cuarto, mas se detuvo frente a la puerta y allí permaneció plantada, con la diestra sobrevolando el picaporte, vacilante ante el hecho de que probable, posible y ciertamente su intromisión terminase mal. El impulso era fuerte, no podía evitarlo, le molestaba, le irritaba terriblemente que Vashni le permitiera a esa mujer dirigirse a él con semejante insolencia e ingratitud, especialmente después de todo lo que él había puesto en juego por ella, incluyendo a la manada; simplemente le parecía injusto.

Había intentado sentir empatía por la castaña, comprenderla por lo menos, mas todo el empeño había sido en vano pues la mujer era la mismísima definición de caos. No pensaba necesariamente que Amara fuese una mala persona, podía percatarse de lo mucho que, a su modo, esta se esforzaba por hacer lo correcto, sin embargo, no podía ignorar todo lo demás. Desde el momento en que la cazadora apareció en escena todo iba de mal en peor y no parecía mejorar, era casi como si estuviese implícito en su naturaleza, casi como si estuviese destinada a destruir todo cuanto tocaba y aunque no la culpaba por ello, ciertamente era ella quien lo jodía todo, especialmente a Vashni.

Fue en ese momento cuando la puerta se abrió de golpe y, furibunda, la castaña apareció tras el umbral, aparentemente, no muy complacida de encontrarla allí. No pronunció palabra, tampoco tuvo que hacerlo, las esferas turbias e infernales de la dama se fijaron con severidad en su mirada clara y tras fruncir las facciones en un sutil gesto de fastidio, dio un portazo y se precipitó a marcha demoledora a través del pasillo.

La hechicera permaneció estática y en silencio, observando la menuda silueta de la cazadora alejarse hasta desaparecer al final del corredor. Inquieta, dejó escapar una bocanada de aire y sus dedos tamborilearon nerviosos sobre sus muslos. Contempló la puerta barajando sus opciones, podía escuchar al lobo dar golpes y escupir maldiciones al aire desde el otro lado, evidentemente y como era de esperarse, estaba hecho un desastre. Odiaba verlo así, le importaba, lo quería y sabía que él merecía mejor de lo que recibía, mejor que el infortunio y el fatídico sino que le perseguían, mejor que Amara… pero ¿cómo se lo explicaría a él? ¿cómo le haría entender que, a pesar de conocer la solución al problema, había preferido callarla?

Tragó saliva, retuvo tanto aire como le fue posible en sus pulmones y finalmente dio tres golpecitos sobre la madera, pidiendo permiso para entrar. No le sorprendió cuando la respuesta que obtuvo fue negativa, mas armándose de valor y tentando a la suerte, optó por desafiar la voluntad del alfa y entró de todas formas. Sentado en el suelo y desde una posición deplorable el lobo elevó sus orbes como dos gigantes rojas a punto de fulminar a quien fuera que osara llevarle la contraria, mas al encontrarse con ella, inmediatamente volvieron a aquella opaca tonalidad pantanosa.

Él gruñía, se lamentaba y rugía lleno de rabia. Ella, por el contrario, se mantuvo silente y con la cabeza gacha, la culpa la carcomía las entrañas y la confesión guardada palpitaba en la punta de su lengua.

Sé como deshacer el recuerdo  —Apretó los parpados mientras las palabras emergieron sin control, ciertamente, se sentía incapaz de reservárselo otro segundo. Vashni se volvió hacia ella inmediatamente y ladeó la cabeza, observándola confundido, aparentemente sin entender lo que sucedía— Lo he sabido desde hace casi dos semanas.

Nada más las palabras escaparon sus labios la mirada del alfa se encendió radioactiva. Estaba cabreado, dolido y no esperaba menos, había traicionado su confianza, la había buscado suplicante, desesperado y necesitado de respuestas y aún así ella había callado. La traición en la expresión de Vashni era tangible y a ella se le encogió el corazón de la cólera con la que este le miraba.

Le estás permitiendo convertirse en tu destrucción y odio verte así — Declaró sin filtro. La prudencia era su mejor virtud mas debía ser sincera— El universo te habla y tus sentimientos por ella te nublan el juicio. Una y otra vez te has puesto en peligro, nos has puesto en peligro a todos y aunque el destino continúa empeñándose en separarlos, persistes en desafiarlo ¿qué crees que significa Vashni? Quizá no están designados a estar juntos.

Sus labios retemblaron, tan pronto como terminó el discurso, por el gesto de desconsuelo que surcó las facciones de su opuesto, supo que eligió las palabras equivocadas. Afilada e incisiva había sido su dicción, pero no por ello menos verdadera, había dicho cuanto tenía que decir y lo que restaba dependía del licántropo.

Pero eso no me excusa, no tenía derecho, no es mi decisión y… — Contuvo la respiración un instante— lo lamento profundamente— Hizo una pausa, densa e incómoda— Puedes estar enojado conmigo o… puedo ayudarte a solucionarlo— Esquivó la inquisitiva mirada del lobo, no era capaz de mirarlo a la cara, así que dejó caer su peso contra la pared y ancló sus celestiales orbes al suelo— No será fácil, Amara debe llevar el colgante mientras realizo el hechizo, de otra forma no funcionará —La joya que pendía del cuello de la cazadora era un objeto de propiedades únicas y era improbable que existiese otro semejante en el planeta tierra. A artefactos como aquel se les conocía como malditos y como todo maleficio, tenían un costo a pagar— Y puede que sea peligroso, debo crear un vínculo entre tu mente y la piedra —Explicó— ya que las memorias son acerca de ti, eres el único que puede encontrarlas, es… es difícil de explicar, una vez allí no sé qué puedas encontrar, puede ser un laberinto o un pasillo lleno de puertas, no puedo decirte nada con certeza…

No podía ilustrar aquello que desconocía, de llevar a cabo el encantamiento, Vashni iría a ciegas. Artilugios como aquel colgante resultaban de cargas negativas muy antiguas y poderosas… masacres, sacrificios colectivos o incluso una porción del poder de algún demonio; por supuesto, la magia que poseía debía ser oscura y engañosa. Sus orbes esmeralda ascendieron temerosas hasta encontrarse con la mirada del hombre.

Los recuerdos deben estar ocultos en algún rincón, puede que lleven la forma de algún objeto, puede que luzcan como Amara misma, no lo sé, lo único que puedo afirmarte es que el colgante intentará engañarte, jugar con tu mente, confundirte y no puedes permitírselo... — Su voz tembló, estaba asustada, existían diez mil formas en las que aquello podía salir mal y solo unas cuantas en las que tenían la posibilidad real de triunfar— Esto es demasiado para mí, debo acudir a la magia de mis ancestros para poder hacerlo… pero tienes que darte prisa, esa piedra absorberá mi poder y si pierdo mi magia no sólo se romperá el vínculo con mis antepasados, sino que no seré capaz de sacarte jamás.
 



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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Vashni Indih el Dom Jun 10, 2018 12:40 pm

Escuché al otro lado de la puerta a la bruja, Ingrid llevaba buena parte de nuestra discusión allí, escuchándolo todo, es por eso por lo que le negué la entrada, porque en el fondo, sabía lo que me diría, que no podía tenerla, que era un error y que por el pagaría. Enfrentar sus ojos era ahora mismo lo que mas temía, quizás porque siempre fue sincera conmigo, porque me apoyo cuando nadie mas lo hizo, porque siempre conté con su mano sobre mi hombro, y porque pese a esta petición casi imposible, nunca dudó de mi como líder.

Pese a mi negativa ella entro de todas las manera,s elevé la cabeza que hasta entonces y tras el caos que había impuesto en aquello que era mi cámara y que ahora echa trizas apenas un mueble permanecía en pie fije en sus verdes mi mirada perdida.
Vislumbre pena, seguramente porque ver a un hombre destrozado por amor es l oque ocasionaba.
-No me mires así -pedí roto por el dolor mientras la ira quemaba mi pecho.

Gruñí lleno de rabia incapaz de borrar de un plumazo a la cazadora de mi cabeza y si bien sabía que eso era lo correcto, que no solo arriesgaba mi vida si no la del resto y que mi obligación como alfa era protegerlos, no podía evitarla hasta sentirse tambalear mis cimientos de todo en lo que creía, incluso de mis instintos.
Mas en ese momento la bruja dijo algo que me hizo elevar mis dos gigantes rojas hacia ella furibundo.
-¿Como? -pregunté esperando por una parte que no e hubiera mentido durante todo este tiempo, pero por otro lado, la idea de sacar de su cabeza aquella noche hacía lo imposible posible.
Dejaría de tener que esconderme, huir de ella y podía confesar mis sentimientos, abrirle la puerta de mi cuarto y de mi vida.
Esa noche pasaría a ser historia, un terrible error en los que ambos fuimos victimas de algún modo, no merecíamos que aquella noche marcara nuestro sino.
-¿Como? -pregunté, rogué mas bien

Dos semanas, dos semanas en la que desesperé frente a ella, en las que veía como rugía de pura rabia y frustración, en las que no podía tocarla y verla con otros me arrancaba la cordura y ella, ella sabía las respuestas esas que nunca me daba.
-¿Como? -rugí furibundo con los colmillos crecidos y las uñas hundidas en el parque.
No, no era su maldita decisión, era la mía y me daba igual todo, solo quería que fuera mía.

Podía leer en sus ojos la decepción, como sus pupilas me devolvían la imagen de un hombre que había perdido el norte, uno al que su sino no le pertenecía y aun asi me mantuve en mis trece.
Era peligroso, no podría sacarme, el precio se me antojaba nimio si a cambio podía tener una vida con ella, una distinta a la que marcaba la fatídica luna de sangre.
-No lo entiendes -aseguré entre dientes.

Bien sabía ella no era la culpable, que me apreciaba y no quería que nada malo me pasara ni a mi ni a la manada.
Me alcé acercándome a ella hasta que mi frente reposó cansina sobre la suya, mi mano acarició su brazo en un instintivo y decadente sube y baja.
-Se que no lo entiendes, pero eso es porque no amas. Tengo que ir -sus ojos se elevaron golpeando los míos -si no vuelvo, si me quedo atrapado, encárgate de que mi manada esté a salvo, se que no eres una loba, pero confino en ti, confió en ti como en ningún otro.
Posé mis labios en su frente cerrando los ojos
-Lo siento

Nuestro sino acaba de marcarse, ella llevaría a cabo el ritual y Amara seria llevada allí con alguna infame excusa.


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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Amara J. Argent el Jue Jul 12, 2018 12:54 am

Las cosas se habían sentido más tensas durante esa última semana. Ingrid hizo todo cuanto estaba en su poder por persuadir al alfa de no aventurarse al interior de la gema que le impedía construir una vida con Amara, pero él era obstinado, así que se había mostrado inflexible, determinado a tomar el chance incluso si implicaba el riesgo de perderse a sí mismo en el proceso.

El ritual era bastante complejo, así que la hechicera había solicitado al lobo un lapso de siete días en los que ella se prepararía para el ritual y conseguiría los ingredientes necesarios para llevarlo a cabo. Ingrid era bastante hábil, pero el conjuro que planeaba realizar requerían una inmensa cantidad de energía mágica, por lo que, aunque descendía de los protectores del quinto elemento y su poder lo extraía de la naturaleza, aun así debía exhumar los huesos de sus padres para generar una conexión que le permitiera canalizar el poder de sus ancestros.

El tema de sus padres tocaba un nervio sensible en ella así que de no ser por Vashni probablemente jamás hubiera accedido a hazaña semejante. A él le debía mucho y ya lo había decepcionado una vez; la culpa le carcomía las entrañas como consecuencia de sus actos. Sabía que debía afrontar los efectos de sus decisiones y aunque seguía sin consentirlo, esa era la manera.

Todo estaba perfectamente planeado, esa misma noche ejecutarían el hechizo. Como la presencia de la cazadora era un menester para el ritual, la hechicera había sugerido suministrar un par de gotas de somnífero en alguno de sus alimentos; sin embargo, Amara continuaba evadiendo a Vashni y parecía rehusarse a cruzar palabra con Ingrid, así que ambos habían llegado a la conclusión que no era viable un acercamiento por parte de ninguno.

Geneviève, por otro lado, era la única integrante de la manada con quien la castaña logró entablar relación y aparentemente a la única a quién le tenía confianza. Vashni optó por conversar con la loba, explicarle la situación y expresarle la importancia de la misma y aunque esta se mostró reticente a la confabulación, argumentando que no lo consideraba justo con Amara, no tuvo más remedio que aceptar pues no sentía ánimos de desafiar al alfa.


***

Recientemente, la situación se había tornado un tanto más desagradable la noche en que la cazadora huyó al encuentro de un inmortal —quien aparentaba conocer más de lo prudente— en busca de su propia verdad. Todo el asunto se había enrevesado con el transcurrir de la noche y el destino persistía en invocar fantasmas del pasado, mas si bien tenía asuntos por resolver, su mente permanecía con su padre y su corazón… eso aún no lo comprendía.

Tras su última discusión con Vashni y lo acontecido un par de noches atrás con Hyun, Amara había optado por mantener un perfil bajo. Cada vez que intentaba hacer lo correcto generalmente las cosas resultaban mal o se salían de control, así que había concluido que lo mejor era dejar de intentarlo, renunciar al propósito de encajar y, sobre todo, a la ridícula idea de que lo que fuera que existiera entre Vashni y ella tenía posibilidad de funcionar. Claramente estaba sola, mas debía asumir la culpa; se jodió a sí misma en el instante en que le falló a su sangre y traicionó su deber por un licántropo, su enemigo. Un segundo de debilidad había significado su perdición.

Ese día, únicamente salió a entrenar temprano en la mañana y a la hora del almuerzo; afortunadamente, en ninguna de las dos ocasiones se topó con Vashni, ni siquiera captó su estela, pero no siempre contaba con la misma suerte, usualmente las circunstancias se desarrollaban diferente y terminaba encontrándoselo de frente en lo que resultaba una situación bastante incómoda. La indiferencia era la mejor defensa que poseía la castaña, si pretendía que no le importaba nadie podía hacerle daño… pero ¿de qué le servía una fachada rocosa si por dentro se estaba desmoronando?

El resto de la jornada lo pasó encerrada en su habitación, leyendo una novela y ahogándose en sus propios pensamientos. Últimamente no podía dormir sin ser asaltada por terribles pesadillas, había perdido el apetito y la mera idea de tener que levantarse del lecho era sumamente tortuosa; su existencia se venía abajo y ella ya se había resignado a dejarse consumir por ella.

Amara acababa de darse un baño y se dedicaba a peinar su ondulada cabellera cuando escuchó tres suaves golpecitos sobre la madera de su puerta. Inmediatamente la joven dejó a un lado el cepillo y se dispuso a atender el llamado sin mucha emoción, sólo para encontrarse con la jovial figurilla de Geneviève que, tras el umbral, sacudía una botella de ron y le estiraba un plato con tarta de limón. Amara resopló.

No tengo ánimo para esto, Gen.

La loba frunció el entrecejo.

No me vas a rechazar ¿o sí? — La cazadora observó fijamente a su interlocutora y enarcó una ceja. En ese momento la loba entendió que debía cambiar de táctica, así optó por batir las pestañas y hacerle ojitos — Por favoooooooor

Amara masculló una afirmación entre dientes, rodó los ojos y, a regañadientes, se hizo a un lado, permitiéndole a su amiga pasar. La hija de la luna colocó la tarta sobre la mesita de noche y acto seguido se dejó caer sobre el lecho; por su parte, ella se limitó a cerrar la puerta y tomó asiento más discretamente.

Vamos, cómete la tarta… — La incitó, señalando el postre— la horneé yo misma por el cumpleaños de Markus y tuve la decencia de guardarte un pedazo.

Amara ladeó la sonrisa y con el tenedor partió un pedazo del pie y se lo llevó a la boca, entonces su semejante le ofreció el ron.

Que buena combinación — Aseguró la cazadora con un deje de ironía.

Ey, no juzgues hasta que no pruebes.

Las jóvenes rieron y continuaron conversando. Pasada una media hora, Amara ya se había terminado el pie y entre ambas se habían bebido la mitad del contenido de la botella. No podía decir que se había olvidado de todo cuanto le agobiaba, pero ciertamente, sí se sentía un poco mejor; no obstante, al cabo de unos minutos, todo dio vueltas a su alrededor y los párpados le comenzaron a pesar. Intentó luchar contra el cansancio, pero su mirada persistía en desenfocarse y las palabras de su interlocutora se perdían en un ininteligible eco.

No me siento bien… — Arrastró las palabras antes de que su cuerpo se distendiera sobre el colchón, cayendo en los brazos de Morfeo.

Inmediatamente Geneviève se puso en pie y abrió la puerta, tras la que aguardaban las siluetas del alfa y la hechicera.

Esta hecho.



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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

Mensaje por Vashni Indih el Jue Jul 12, 2018 8:51 am

Había empeñado mi alma, la poseía el diablo y ahora lo sabía. Mentiras,  engaños, nada de lo que hacía me convertía en un buen hombre y sin embargo allí estábamos ambos condenados por una noche que nos mancho de sangre, que tejió el sino de los dos para siempre y yo sabia que lo correcto era permitirme odiarme, que volvieras a los brazos de tu padre con el firme propósito de enterrarme en acónito y sin embargo elegía de nuevo lo mismo, poseerla aunque con este acto de nuevo mentía para tenerla aunque no lo merecía.

Había pedido a una de sus amigas, la única que no la veía como la perdición de la manada ,que la engañara, que la drogara y así empezaría aquel ritual peligroso que me llevaría a la muerte o a la destrucción, pero mi afán por no perderla no conocía parangón y empeñé mi felicidad y quizás la suya.

Entramos en la cámara cuando Amara perdió el sentido, caminé hacia el lecho dejándome vencer a su lado.
-Hazlo pedí a la bruja alargando la mano para que me diera aquello que debía beber para entrar en trance a su lado.

Podía ver la oscuridad en la mirada de la bruja, no estaba de acuerdo en este acto maldito, según ella me llevaría a la destrucción y pagaría un alto precio por el engaño.
-No puedo perderla, hazlo.
Me limité a sonreír sin mas para tranquilizarla.
-Si no vuelvo Ingrid, si no despierto, dile que la quería, que no quería engañarla, solo tener una oportunidad, no maté a su familia, no fui yo, soy tan victima como ella de una guerra en que lo perdí todo...hasta mi vida.

Apuré la copa de un trago, pronto sentí como las cosas se difuminaban ante mis ojos y la voz de Ingrid se dilataba en mis oídos, pude ver una lagrima escurrir por sus mejillas, ella se ocuparía de la manada is yo...moría.
Me iba en paz, ahora solo debía encontrar a la cazadora y hacerla olvidar.

Mi cuerpo cayó sobre el lecho, gire la cabeza para perderme en los cerrados ojos del amor de mi vida “mi único amor, nació de mi único odio” pensé antes de ser incapaz de volver a pensar.


Más vale morir por su odio que prolongar la muerte sin tu amor.

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Re: Mi unico amor nació de mi único odio (Privado)(+18)

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