Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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I long...I long... {Éferon Gianetti}

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I long...I long... {Éferon Gianetti}

Mensaje por April Moore el Miér Ago 16, 2017 12:00 pm

Primeras impresiones
Le Moulin de la Galette


- She´s.- Guardé silencio y miré a mi alrededor, mesones y estaciones vacías, la inmensa cocina del Le Moulin de la Galette desierta y en silencio sin ser aún acariciada por los rayos del día en París.

Sonreí pícara y tomé aliento.
- ¡¡¡She´s my cherry pie!!!- La primera línea completa salió armoniosa y a todo pulmón de mi ser como la había escuchado.
Frunciendo el ceño en una pausa pensativa, traté de recordar lo que venía..., traté. - ...such a sweet surprise…- susurré insegura.

¿Sí era así? ¿Eso era lo que seguía? Estaba segura que faltaba una parte, pero no insistí en ir más allá de una canción que había escuchado en la calle de los cabarets, menos en culminar uno de mis momentos de diversión haragana. La chef de memoria fotográfica había olvidado...¿y hoy qué importaba? No deseaba sondear entre recuerdos, conocimientos y otros por tres palabras.

-Tastes so good makes a grown man cry…- Seguí la tonada en mi idioma nativo, de hecho esa había sido la razón por la que me había quedado de pie, la noche anterior junto a la entrada del establecimiento que se estremecía con la voz de la mujer que la cantaba y los aplausos y gritos frenéticos de los espectadores que imaginé masculinos en su mayoría, la misma por la que mis labios la seguían recitando.

- Swingin' in the living room, swingin' in the kitchen...- Una letra que sin duda abochornaría a mi madre si me escuchaba, a mi me hacía sonreír y sonrojar.

- ...I scream you scream. We all scream for her...-
Mecí mis caderas de un lado a otro, como si fuera yo por quién todos gritaban. Mi vestido y abrigo se movieron conmigo como mi sonrisa se curvó aún más traviesa al dar un giro sobre mis pies, preparándose todos para lo siguiente que recordaba seguía. - Don't even try 'cause...-

Un carraspeo terminó con todo y dejó en silencio la cocina, cualquier instrumento o percusión que escuchara, también con la voz de la cantante sin rostro en mi cabeza. - April.- supe de quién se trataba. Marcus, era junto a mi uno de los tres chefs principales del restaurante. Mi rostro se enserió de inmediato, necesidad de no desmentir mi seriedad en el trabajo y vergüenza por cómo me habían encontrado. ¿Me había escuchado cantar tan pudorosa y gregoriana canción?

Alisé mis faldas, aún no tenía puesto mi delantal de líneas blancas y azul naval. Y al girar, allí pude notar que no estábamos solos, éramos tres madrugadores a aquellas horas de la mañana. Miré con brevedad al tercero en discordia, un hombre que desconocía de ojos salvajes y aspecto muy elegante. El sonrojo y la sorpresa hicieron que me enfocara en Marcus con una disimulada impaciencia en mis ojos. Una que todos conocían en Le Moulin. - Buenos días.- dije.

Marcus caminó a mi y pude oler su olor a agua y jabón. - Lamento la interrupción.- en voz baja se escuchó el francés de mi compañero y pareció terminar la magia de mi verso en ingles. - Él fue uno de los seleccionados para la nueva plaza de chef y es tu pupilo. ¿Recuerdas que se te dijo que hoy vendría?- asentí.

Sí, lo recordaba, de hecho podía escuchar la voz de mi jefe informándome de ello el pasado viernes y el olor a limón que impregnaba el restaurante, pero la dimensión del tiempo y la cercanía del encuentro los había dejado de lado hace días.
Mi memoria seguía fallando.

Intercambié miradas con el chef experimentado, inclinando mi cuerpo a un lado miré al aludido, sin abandonar la figura de Marcus frente a mi como escondite a mi bochorno. ¿Cuánto de mi espontánea y ridícula actuación habrían escuchado? ¿Y visto?...Apreté los puños.

Parecía que toda por la sonrisa disimulada que pude entrever en los labios y los ojos de Marcus. Un chasquido de tedio salió de mis labios, tenía otros planes, cantar hasta que todos llegaran, preparar alguna novedad y no enseñarle a un novato lo que ya debería saber por laboriosa y propia motivación. Esperaba que si había decidido ser parte de nosotros, estuviera listo para lo que vendría.

Abandoné la seguridad de la sombra de mi compañero y caminé hasta estar cerca del que se llamaría mi pupilo. - ¿Y tu nombre es?-le indagué con curiosidad, era lo menos para romper el hielo y mis ojos inquisitivos se pasearon calmos por su alta figura y su rostro moreno. Una forma de medirlo, una forma de cohibirlo, aún estaba a tiempo ara arrepentirse.


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Re: I long...I long... {Éferon Gianetti}

Mensaje por Éferon Gianetti el Jue Ago 17, 2017 10:12 am


La vida me sonreía después de burlarse de mí, me apremiaba con aquel puesto de ayudante de cocina que disfrutaría más que un buen capuccino por la mañana. No estaba seguro de si al final me escogieron o no...gracias a Asura pude aspirar a aquella plaza, que sin duda...era el trabajo perfecto para mí. Tendría que empezar como un aprendiz y la verdad, me halagaba pues podría aprender de los mejores. El restaurante en cuestión era perfecto, tenía tantas estrellas de reconocimiento como personas iban a visitarlo cada día.

De eso, me di cuenta cuando cené con mi amiga aquel mediodía. Un trabajo excelente, cada paso ejecutado con precisión y la comida...era simplemente exquisita. ¿ Quién no querría ese puesto? Y con mi mejores galas, me presenté bien temprano en la puerta. Un señor me esperaba impaciente, las pruebas eran delicadas y es que no se andaban con rodeos...si dabas un paso en falso, terminabas con tu buena suerte y el puesto para otro.

Solo me quedaba limpio ese traje, llevaría a limpiar los demás...aunque si me ponía a pensar solo tenía tres o cuatro trajes con los que hacer mi trabajo nocturno. Esa noche no dormí, estuve solicitado hasta hacía un par de horas. Impolutamente vestido, con mi traje negro y camisa blanca...sin abrochar un par de botones, hacía demasiado calor.

Seguí al hombre en cuestión, antes de llegar puede oír el tintineo y la voz de una dama cantar despreocupadamente. Arqueé una ceja, mostrando una breve sonrisa “qué buen humor por la mañana...”. No dije nada, solo la miré fijamente, esperando indicaciones...nunca juzgaba pero esa sonrisa divertida pronto se dibujó en mis labios, le dediqué una cortés reverencia... tomando su mano y dejar un beso en el dorso.

-Gianetti. Éferon Gianetti -me acerqué a su posición, esperando aquel “entrenamiento”, no pude evitar repasar la cocina con mis ojos gatunos... hasta llegar a las especias, había tantas como en mi antigua casa. Aún no habían llegado la carne ni el pescado que utilizarían ese día, frutos frescos...de eso cualquiera podía darse cuenta -Signorina Moore, es un placer ser su pupilo. No tenga ninguna consideración , no quiero las cosas fáciles y vos no parece que sea de esa índole. No estoy en cualquier sitio ni ante cualquiera...mis respetos ante todo pero...¿me permite que le sirva un café? Un buen café estilo italiano...la verdad es que lo necesito -

no esperé, mis manos ágiles se movieron solas...eché el café justo en la cafetera. Puse a calentar leche en un cazo y busqué la canela y el extracto de vainilla. Con la espumadera, comencé a girar la leche aún en el cazo para crear la capa de espuma que buscaba. El café silbó, dos tazas idénticas que dejaban a la vista su contenido, totalmente transparentes. Primero la leche caliente, aparté la espuma con la espumadera para antes de echarla, servir el café y dejar caer finalmente la espuma de leche, echar una pizca de canela y un par de gotas de vainilla...así preparaba los capuccino, o más bien mi café...de siempre.

-Lo siento... cuando estoy en una cocina me ...posee -susurré lo último, mirándola a los ojos y sonreír dando un sorbo a mi café tras echarle un par de cucharadas de azúcar [color=white]-Creo que ya sé dónde está la puerta... me he adelantado a la jugada [/colo]-mia culpa...


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Re: I long...I long... {Éferon Gianetti}

Mensaje por April Moore el Mar Ago 22, 2017 9:40 am

Éferon Gianetti
Le Moulin de la Galette

Dejé cualquier vergüenza a un lado, era hora de trabajar.
Lo observé saludarme con un beso en el dorso de la mano, asentí con su nombre. Era nuevo para mi, jamás lo había escuchado. Mi pupilo Éferon, me gustaba cómo se escuchaba.
También fue de mi agrado que no se pusiera nervioso a pesar de mi ofuscamiento y eso fue adorablemente amable y maduro, estaba segura que si había sonreído por mi acto cabaretero lo ocultaba muy bien. Ojos serenos, pero inquietos que sostenían los míos, cabeza en alto y la pose de cuando llegó. Impecable.

Existió de repente un gesto que me haría tenerlo en cuenta, por sí mismo se valió de la cocina, la hizo suya y termino llegando a mi con una taza de espumeante y delicioso café cuando su aroma ya había predicho al bebida que probarían mis pupilas. Sin duda yo lo había seguido de cerca, sus manos aquí, el café, la leche...la vainilla y la canela, la espuma. Un poco más de canela y ya estaba. Asentí como agradecimiento al recibir la taza. Observé su presentación sin decir palabra.

Probé el capuchino, estaba exquisito pero no hice ninguna muestra de que así era, eso sería una felicitación anticipada por algo que un buen italiano podría hacer o alguien amante del café. En verdad no era lo que pensaba...no del todo. Valoraba un trabajo rápido y eficiente, sin obviar que sincero, casi espontáneo y el haber sido voluntario, sin ninguna orden o petición de por medio, multiplicaba su éxito, así hubiera sido un fiasco su intento. Pero su acción y aquel triunfo cotidiano era... ¿un hábito que se había perfeccionado día a día o la improvisación del día? ¿ambos?

Comprendía sus palabras, demasiado. - Hoy deberás dejar que te posea.- dije, rompiendo el silencio con una sonrisa mientras tomaba asiento sobre una alta banca sin espaldar. Así que tenía buen sentido del humor, quizás demasiada confianza y a mi ninguna de las dos me incomodaba siempre que no fuera en extremo ni nublara el buen juicio de uno de los engranajes de nuestra cocina.  

- Olvida cualquier puerta o ventana.- era mucha amabilidad de mi parte por un café. - No estás equivocado, no habrán consideraciones y no soy fácil. - miré de reojo a Marcus, que se hallaba a mi lado pendiente de los últimos pasos de su misión...que nos lleváramos bien y no existieran gritos, ni el pupilo corriera peligro de ser devorado por su maestra.

- ¿Podré decir que Éferon el italiano quedó vivo cuando abandone el restaurante?- el tono de camaradería del chef fue notorio y sí, sonreí. - Tal vez...- respondí divertida a mi colega, miré a mi posible alumno, de nuevo al che y recibí una sonrisa de vuelta.

¿Devorar a un humano?, nunca lo había hecho y aunque las cualidades de sabor y textura, de calidad y de satisfacción de la carne humana me eran curiosas por el hecho del gusto y fascinación que un vampiro o nosferatu encontraba en ella, no pensaba en que mi lengua la probara, no aún, quizás nunca se diera. Quizás probara solo su sangre...quizás y solo con un objetivo ilustrativo y académico.

Volví mis ojos al moreno. - Respuestas si tendrás, las que quieras siempre que existan preguntas de tu parte. Lo más mínimo y por más estúpido que parezca, dime...supongo que sabes que lo más obvio no siempre funciona.- Ni en la vida ni en la fucking lógica.
Responder...era un placer ver la curiosidad en los ojos de las personas y el brillo que era originado por la alegría de darle por fin explicación a un enigma.

- Está bien que sepas dónde estás.- aunque yo era de las que opinaba que incluso un martini en casa debía hacerse con amor, servir un whisky o algo de ron, todo debía hacerse con arte y algo de estilo. Que fuera el Le Moulin era un extra, uno muy grande y sí, con demasiadas responsabilidades. - Tengo un par de preguntas. - dejé la taza humeante en en el mesón, notando como el aroma seguía apropiándose de la cocina y Marcus besaba mi cabeza para tomar un merecido descanso al marcharse.

- ¿Por qué un capuchino como primera impresión? Estás en un restaurante, no en una cafetería.- indague, me parecía peculiar. - ¿O fue en realidad un gusto y estuve de buenas?- bromeé suavizando lo cortante del comentario anterior, si era así aceptaba con regusto su intrepidez y el capricho. - ¿Por qué canela?- había visto como la agregaba y notado el sabor. - ¿Por qué vainilla? ¿Por qué extracto y no la pura de la vaina?- señalé el estante donde estaban.

- Y... ¿Tiene algún significado tu nombre, Éferon?- sabía que tendría que preguntarlo, mejor tarde que nunca.

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Re: I long...I long... {Éferon Gianetti}

Mensaje por Éferon Gianetti el Jue Ago 24, 2017 10:45 am

Actué sin pensar, por instinto. Me sumergí en las aguas de mi gran pasión , la cocina. Busqué en cada mueble y cajón lo que necesitaba, casi todo el mundo las colocábamos en el mismo lugar...me llevó más de lo esperado en preparar sendos cafés pero lo hice. Tenía todo el derecho del mundo a coger mi precioso culo italiano y darle una gran patada y echarme. Siempre tan impulsivo, pocas cosas me daban miedo en esta vida y si estaba en una cocina, una como esa...¡una cocina como aquella era lo que necesitaba! Y no para solo cocinar. Para mí la cocina no solo era preparar platos o un simple trabajo que me remunerase.

Enarqué una ceja, “Hoy deberás dejar que te posea”. No dije nada al respecto, no esperé que me dijese algo así ni en sueños, ¿sabría a lo que me dedicaba por las noches? Maldición, como así fuese...ciao trabajo. No aparté mi mirada de la suya, una breve sonrisa en mis labios, aceptaba tal cosa. Mis ojos felinos seguían fijos en los ajenos, no aparté la mirada de sus labios a no ser que se diera la vuelta o buscase algo, en ese caso...mi mirada se perdió en cada curva de su cuerpo, era algo innato...no podía evitarlo. Me encantaban las mujeres aunque era de todas...no era de ninguna en concreto.

Me mantuve en silencio, enseguida me dispuse a colocarme el mandil y lavarme las manos...la higiene era algo que sin duda llevaba como primera norma. Siempre aseado, vestido de manera impoluta. Silbé por lo bajo, esa mujer acababa de lanzarme una flecha en la espalda. Alagado por quedarme y tener la ocasión de ser su pupilo, esperé.

La escuché atentamente a lo que asentí, no lo más obvio funcionaba...eso era cierto. Tampoco es que me tachase como un gran chef, pues en esta profesión nunca podía conocerse todo. El paladar era la mejor herramienta para un amante de la cocina, yo lo tenía. Me crié con la mejor cocinera de Italia, mi abuela. Me lo enseñó todo, actuaba con mi propio instinto y todo lo que preparaba terminaba siendo devorado por mi padre y mis tíos.

-¿Por qué? No la quería impresionar, simplemente quería uno. Sé cocinar más que hacer cafés, no es una cafetería... eso sin duda. Es el Le Moulin ¡oh per favore! … ¿tenía que hacer un plato para impresionarla? No necesita un plato. Creo que la pasión por la cocina no se trata en impresionarla o no, señorita Moore. Para mí la cocina es lo que siento en ese mismo instante... ¿por qué canela? Le da vida, un sabor dulce pero que sin duda se queda en nuestras papilas gustativas ¿por qué vainilla? Amo la vainilla...necesitaba ese toque diferente a un simple café con leche y su espuma. El extracto es para los postres y el capuccino no lo es ...bueno, al menos así es para mí. Puedo impresionarla con arroces, carnes y pescados... postres pero creo que no es necesario -muy seguro de mí mismo, le di un largo trago a mi café, lamí la espuma de mi labio inferior y dejé la taza a un lado -Mi madre se llamaba Éufemia, le decía Éfe y de segundo Romina... unió los dos nombres y se quedó en eso, Éferom... aunque la “m” se convirtió en n... un juego de palabras

la miré intensamente, esperando cualquier orden...creo que mis palabras eran más que seguras, sinceras... allí estaba para justo lo que me pidió.

-Cuando lo desee...”la poseo” -bajé el tono de voz, palabras susurrantes...allí solo hablabamos de cocina.


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Re: I long...I long... {Éferon Gianetti}

Mensaje por April Moore el Miér Sep 27, 2017 8:22 pm

El susurro
Le Moulin de la Galette

No podía mentir...me tendría engolosinada con su discurso desde el primer momento.
Me gustaba, me placían las personas que no se intimidaban con mi carácter en el trabajo, tampoco cuando algo no me agradaba o sentían que no tenía razón, y nada mejor que escuchar el punto de vista y empezar a conocer ciertos rasgos de su personalidad al escucharlo. Fui igual de receptiva con el porqué de usar tales ingredientes.

- Quiero que te quede claro que no juzgaré tus decisiones,- era así, pero que no fueran ilusiones - claro, no antes de probar el plato ya terminado. - no siempre se acertaba, o podría ser que estuviera frente a un prodigio de la cocina como algunos me llamaban en casa y comenzaban a vocecitas tímidas a hacerlo en París. - Pero si limitara tus decisiones y tu espontaneidad en la cocina, no sería una buena maestra, más allá de eso, tampoco una buena alumna.- sabía lo que era ser ambas cosas por mi madre y padre, no había comenzado siendo una enciclopedia culinaria, ahora...una sonrisa se curva en mi corazón, busco y tengo algunos tomos de recetas, debo confesar que ser una cambiante con memoria fotográfica ha sido una pequeña ayuda.

- Me disgustaría en exceso tener que obedecer las ideas de otros, teniendo fe en las mías y en mi talento. - gruñí entrecerrando los ojos con desparpajo, dejaría claro que no era para nada de mi gusto. - Y no quiero copias mías.- no era justo con el mundo y con los que fueran mis pupilos. Guardé silencio mirándolo fijamente y a su rostro felino.  

Luego de un rato volví a pronunciar palabra. - Ten pasión.- le aseguré. - Es lo que te hará destacarte en este mundo, de nada sirve el chef talentoso que sea un blando.- grato era dar con personas amables, o rudas pero sinceras y no celosas en el mundo de la cocina. Así que esperaba él tuviese experiencia en cuanto a leones, si no, aprendería en el restaurante, de mis consejos si los escuchaba y del mundo en solitario en un largo tiempo.

- Sentí todo lo que dices al probarlo. - sonreí bebiendo otro poco. - Eres listo entonces, - asentí guardando la sonrisa, mientras me relamía para quitar la espuma que había quedado en mis labios, - hubieras salido de aquí si hubieras intentado impresionarme de primera vez, me hubiera sentido...- moví la cabeza en broma, como si estuviera abatida, - contrariada. Como un ciervo.- él no sabría lo divertido de mi comparación, debería quizás tener cuidado con tales chascarrillos, no fuera a salirme la comedia una tragedia.

Ladeé el rostro. ¿Él parecía un hombre peligroso? No, pero...Dejé la idea de lado, era el mundo que los humanos vivían, donde nadie sabía quién era ella, ni que existían seres sobrenaturales, o por lo menos los que lo conocían no lo divulgaban, algunos cazaban. Además Éferon no parecía ser un vampiro...no amaneciendo, ni un hechicero o gitano, ni ningún ser como yo.
Podría estar a salvo por ahora. No, porque existían los cazadores, los inquisidores, sin extrañas auras. Y la del italiano era bonita, de un violeta sedoso, pero normal, como uno de estos últimos.

-¿Y si deseara que me prepararas un plato?- pregunté curiosa con una sonrisa suave. No sería un pedido demasiado extraño, teniendo en cuenta que para eso estábamos allí. Ya me diría. Celebré que me diera el porqué de su nombre. - Bastante creativo y arraigado tu nombre.- lo recordaría muy bien. - Supongo que por tu madre tienes este gusto y conocimientos de cocina.- casi siempre era lo más probable, pero era mejore preguntar de manera indirecta, uno podía llevarse sorpresas.

Parpadeé al escuchar su susurro. Mirándolo absorta mientras entendía el sentido de sus palabras. - Seguimos hablando de cocina, ¿verdad?- contrario a mi actitud seria, mis mejillas estaban rojas. ¿Y si había malentendido? Quedaría como una pervertida delante del que sería mi pupilo. Y el primer día.
Dejaría ser tal confusión y suspiré aún sonrojada. - ¿Qué te gusta preparar, Éferon?- inevitable pregunta. - Debe haber algo más que comida italiana, aunque no me malinterpretes...la amo.- dije sonriendo espontánea mientras posaba una mano sobre mi pecho. La cocina italiana me parecía regia, exquisita.

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Re: I long...I long... {Éferon Gianetti}

Mensaje por Éferon Gianetti el Sáb Sep 30, 2017 3:01 am

Complacido, asentí...la sola idea de poder tomar mis propias decisiones, me permitió estar más relajado. Dejé escapar un suspiro sin apartar mis ojos de mi maestra, el punto a seguir. Mis fosas nasales se perdían en cada olor, podía incluso paladear cada sabor que llegaba a mis sentidos. Era innato, nací con ese don y aunque mil veces me insistieron, otras mil dije que no lo intentaría. Fui un joven acomodado sin tener que preocuparme más de lo que desear para vestirme y viajar con mi padre.

Ahora era muy diferente, desde su muerte y mi desgracia... me volqué en lo que me apasionó cuando era niño. Me dejé llevar por esa pasión que me provocaba la cocina y si no fuese por Asura, no me hubiese animado a perseguir uno de mis sueños. No negaré que siempre quise montar mi restaurante, un Gianetti el cual seguro siempre estaría abarrotado por el tiramisú recién hecho, el pato cocinado en su punto, la pasta fresca del día... y un sin fin más de platos.

-Mi intención no es ordenarle nada, más bien aprender de una verdadera lengua maestra de la cocina. Todos sus años en los que se ha volcado expresamente en la comida, yo iba de fiesta en fiesta...todo me lo servían - me encogí de hombros, en mi mente ya estaba creando un sin fin de entrantes, primeros y segundos, postres... no podía evitarlo, era algo que me salía de mi corazón, gracias a mi abuela, mi nana por supuesto -No me considero ser listo, es lo que me impulsaron hacer... mis habilidades, no pienso demasiado solo combino sabores y creo algo nuevo que no está hecho antes. Son de mi propia cosecha... su inspiración me llevará a crear cosas nuevas pero jamas la copiaría.. Un buen chef no copia a nadie... es único y usted lo es, he hablado de su nueva carta, eL Le Moulin está repleto siempre, no hace mucho vine a comer con una amiga y quedé fascinado, me conquistó con cada cucharada...y nada suele hacerlo, la comida insípida de las fiestas casi me atrofian mi talento

no pude evitar reírme, no fue a burla...mi melodiosa risa hizo eco en aquel lugar de ensueño para cualquier alma de cocinero. Sonreí cuando me preguntó sobre uno de mis platos, siempre quise hacer algo diferente... y esta vez podía contar con quien realmente podría apreciarlo.

-Quien ama la cocina..puede crear cualquier cosa de la nada. Déjeme -dispuse tres patatas blancas, un buen trozo de merluza fresca y fui tomando los ingredientes tal me iba viniendo la inspiración, herví vino con una hoja de laurel.. mis salsas apenas estaban comenzando a formarse -Es difícil tomarle el punto perfecto al pescado. No es italiano...es francés, lo comí en un restaurante con muy poca valoración pero exquisita cocinera. Merluza a la beurre blanc -era rápido, eficaz, lo hacía todo con precisión y perfección, sin pasarme en echar de más de un ingrediente.

-Cebolla, vinagre, vino blanco...las patatas asadas con ¡las especias! -hablaba solo como un loco pero pronto el olor de la cocina se hizo conocer en la cocina, las patatas tardarían y acababa de marinar el pescado, mientras... batía con destreza la clara de huevo echándole un poco de azúcar y una pizca de sal... necesitaba nata para mi acabado -Podría estar así toda la vida -bromeé, mis ojos la recorrieron de arriba abajo,... de forma sutil -Bueno, se puede hablar de cualquier cosa... que no sea cocina , no es nada grave...¿le he importunado -lo último que quería era justo eso, dejé el cuenco boca abajo, al ver que la espuma blanca no caía...es que estaba lista. No perdía ni un segundo de mi tiempo.e


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Re: I long...I long... {Éferon Gianetti}

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