Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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¡No me toques los cojones! (privado)

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¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Miér Ago 16, 2017 4:28 pm

Recuerdo del primer mensaje :

No recuerdo las copas que llevaba de eso que sabia a meado de burra pero que tras unas cuantas empezabas a cogerle el gusto.
El tedio de esa ciudad llamada París corría por mis venas como si fuera tiña, ademas de que acostumbrado a meter la verga cada noche, aquí parecía que tenias que coger tiquet para que te tocara la suerte en la tómbola de que una mujer te abriera las piernas, que estrechas eran las mujeres.

¿No me dijo una que paseaba con un paraguas sin estar lloviendo que podríamos vernos en el botánico con una de sus damas de compañía?
Al principio me sonó de maravilla, vamos, era como si me hubiera tocado e premio gordo en la tómbola, no solo me iba a trincar a una mujer, rara, pero mujer, si no que se traía una amiga. Infeliz de mi cuando acudo a eso que llamaban el botánico y que yo pensaba seria una manceria y me veo a la mujer esa tapada hasta los tobillos, con un sombrero que daba mas sombra que el propio paraguas que llevaba de nuevo sobre la cabeza y con una amiga..que pronto descubrí era una vieja, gorda y arrugada que venia a vigilar que mis manos estuvieran lejos de la tía buena del paraguas.
No había corrido tanto en mi vida y mira que había derramado sangre en el campo de batalla.

Por supuesto esa hazaña no se la conté ni a Bröok, ni a Dritt, estarían riéndose a mi costa un mes.
Volviendo a la taberna aburrida en la que estaba, un tipo me preguntó si quería ganarme algo de dinero extra, que me veía un tío fornido, diestro y armado.
En un principio pensé en pasar de su culo, después de mi suerte con la del paraguas este si me llevaba a un burdel para darme por culo.
Ahí en París había que estar avispado, porque los tíos tenían todos pinta un tanto afeminada y ese no era menos, con su gorrito en la cabeza pese a ser de noche y el gallato, aunque yo me había fijado y el cabrón no cojeaba ¿a saber que escondía en esa tercera pierna simulada?
-Una pregunta -dije alzando mi mirada del vaso -¿con bien armado, te refieres a mi verga?

Por suerte para el porque de decir que si juro por Odin que hubiera necesitado esa tercera pierna, hablaba de peleas.
No entendí muy bien si es que haba que saquear algo, o que..la cosa es que iba borracho, me aburría y eso que me contaba tenia buena pinta...así que lo seguí.
Llegamos tras atravesar varias cuadras a un sitio mas parecido a las tabernas norteñas, algo que me hizo sonreír abiertamente.
Caminé entre la gente abriéndome paso tras el hombrecillo, una mole dentro de un circulo mal pintado en el suelo machacaba a un par de tipos mientras todos lo vitoreaban.

El viejo me empujó hacia le circulo mientras pedía que la gente apostara ¿apostar por quien? No entendía muy bien la dinámica de esto, la cosa es que la mole esa a mi no me había hecho nada y los del suelo no eran amigos míos.
Fui a salir del circulo cuando un tipo me empujó para dentro.
-No me toques o te cortó el brazo -le aseguré encarandome a él mientras la mole se me acercaba por detrás.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Sáb Oct 14, 2017 3:06 pm

-¿Paseando con una amiga? -movió las cejas arriba y abajo. Ah, esa amiga debía de ser la mujer de la que hablaba; ésa que le quitaba el sueño y le hacía querer estar con ella solamente, aunque luego no lo cumpliera estrictamente. Él lo entendía.

No obstante, se tensó al oír que lo llamaba lobo. Había tenido mucho cuidado con lo que decía al respecto, con no hacer referencias a una manada, con no dejar que viera ninguna parte de su cuerpo cambiar o sus ojos brillar al mirar la luna. Por un momento se asustó... ¿qué implicaba que le hubiera descubierto?

Observó al norteño y trató de discernir por sus gestos y su actitud si era bueno o malo que lo supiera. Porque... ¿Y si pretendía cazarle? ¿O denunciarle a la inquisición? ¿O a los cazadores? ¿Y si era un cazador encubierto esperando cualquier movimiento en falso para poder atravesarle las entrañas con un arma de plata?

Demasiadas preguntas que pondrían muy nervioso a cualquiera. Pero tras ese instante de sorpresa y duda, Esthia se mantuvo fiel a su esencia y decidió que lo que tuviera que ser, sería. Que se lo plantearía cuando llegase y que, mientras tanto, iba a disfrutar del día.

Les dividieron en grupos, para peinar el bosque por los cuatro puntos cardinales. En parte era una buena estrategia, porque así, alguien lo pillaría si intentaba escapar. Pero por otra, a Esthia le parecía peligroso, porque podían dar con su pequeño refugio perdido en la espesura.

-Bah. Así no vamos a cazarlo en la vida. Somos demasiados y haremos demasiado ruido. Está muy bien trabajar en equipo, pero ¿tú les has visto? Si la mayoría llevan cacharros encima como si fueran vendiendo de feria en feria. Que si una espada, que si un puñal, que si no sé cuantas flechas y un arco. ¿Cómo pueden moverse con todo eso encima?

Porque él, acostumbrado a la libertad absoluta de no llevar más armas que sus garras y sus colmillos o, si acaso una única hoja para mimetizarse con el resto de humanos, no veía práctico ir con todo ese peso adicional. Igual que no veía cómodo llevar protecciones, ni de metal ni de cuero o cualquier otro material. Le impedirían transformarse, llegado el caso. La ropa podía simplemente restrozarla.

Así que ahí estaba, a pecho descubierto y con las manos desnudas, metiéndose en el bosque, con un puñado de hombres a los que no había visto nunca, para buscar a una criatura que se suponía que tenía los cabellos de oro, con idea de cazarlo. No tenía muy claro para qué, aunque suponía que sería para exponerlo como mono de feria ante los humanos en esas ferias que deambulaban de pueblo en pueblo.

-Ven, vayamos por aquí. Quizás tengamos más suerte si vamos solos. No nos escuchará llegar.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Mar Oct 17, 2017 12:24 pm

Nos adentramos en el bosque en grupos, miré de reojo a Esthia que sin armas y a pecho descubierto entraba en el bosque tan tranquilo como si mas que de caza fuéramos de picnik.
-¿tu estas un poco loco no? -pregunté con una ladeada sonrisa -no se si sabes que eso que hace ruido se llama acero y se usa para dar caza a bestias como las que buscamos -le explique mientras uno me instigaba a callarme y yo emitía un gruñido para que cerrara la boca y siguiera andando.

Negué divertido cuando me aseguró que si íbamos por separado la cosa iría mucho mejor, no es que me creyera eso, pero sin duda alguna no terminaría cargándome a alguno de los bocazas que nos acompañaban.
-A estos parisinos parece que les han metido un palo por el culo.

Uno se giró para enfrentarme.
-¡Que! -le dije desafiante sacando pecho, empezaban a cansarme que se creyeran los únicos capaces de cazar cuando yo podía hacerlo con la verga fuera y echando una meada mejor que ellos.
Esthia mas diplomático tiró de mi brazo poniendo paz, así los dos terminamos perdiéndonos entre la espesura del bosque mientras yo maldecía en mi idioma natal y Esthia se reía al verme bufar.

Pasamos mas de media hora hasta que el que no llevaba armas encontró la parecer un rastro.
-Bien visto -apunté.
Ciertamente yo jamas me hubiera percatado pues la huella estaba en los lindes de un pequeño riachuelo y después no era capaz de seguirla y no precisamente porque fuera un mal rastreador, si no porque parecía que ese animal mitológico era capaz de borrar su rastro o no dejarlo.

No se como cojones Esthia si fue capaz de hacerlo pues el me guiaba pero yo no veía una puta pisada en el suelo.
-¿estas seguro tío? -le pregunté enarcando una ceja -¿o te estas echando el moco y estas tan perdido como yo ahora mismo?


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Miér Oct 18, 2017 12:32 pm

-¿Que si estoy seguro? -arqueó la ceja en señal de incredulidad por la pregunta. ¡Claro que estaba seguro! Era un lobo, aunque no lo pregonara a los cuatro vientos. Y su principal habilidad en la manada de sus padres había sido el rastreo-. Orn, tú eres el guerrero, el que sabe de armas, de cotas, de escudos y de toda esa mierda, que mira como vas, que no puedes ni moverte -explicó mientras le señalaba con el índice-. Yo -se señaló a sí mismo con el pulgar de esa misma mano- soy el jodido rastreador. Así que sí, estoy seguro de que es por aquí.

Las huellas no eran visibles, apenas habían conseguido ver tres o cuatro para asegurarles que estaban en el buen camino. Pero había algo que ninguna criatura podía ocultar: su olor. Era algo que se llevaba impregnado en la piel, propio de cada persona, como una marca única incapaz de cambiar, aunque se cambiara su aspecto. Por eso los lobos reconocian a las personas aunque se disfrazaran.

Salvo que emplearan magia para cambiar su esencia, en cuyo caso, sería confuso, porque la esencia verdadera siempre estaría subyacente. Pero eso no venía al caso, lo que le importaba era que había un rastro claro para él.

-Shhh. Nos estamos acercando. Vayamos con cuidado, los centauros no son criaturas estúpidas precisamente.
Como si quisiera corroborar sus palabras, escucharon a uno de los miembros del grupo en que estaba antes gritar a lo lejos. Había caído en una trampa, simple y rudimentaria, pero efectiva. Y se encontraba colgando de un pie, cabeza abajo.

El centauro huía por el bosque, evitando toparse con los cazadores. Se había separado de su manada y estaba solo y asustado. Tenía la particularidad de llevar las crines de oro, lo que lo señalaba como una de las criaturas más extraordinarias del universo. Pero también una de las más codiciadas, porque su cabello no servía si se cortaba, así que necesitaban mantenerlo preso y con vida para poder aprovecharse de su poder.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Jue Oct 19, 2017 4:50 pm

Enarqué una ceja mirándome, según Esthia yo era una pandereta andante. Mi mueca fue todo lo que le dedique, un “tu que sabrás” fue suficiente para ladear la sonrisa con aire engreído y seguirlo mirando por encima de su hombro esas huellas imaginarias que decía haber visto.
-¿no te estarás echando aquí el mocazo de tu vida? -pregunté mientras este se giraba y llevando su dedo a los labios me ordenaba silencio.

Descolgué el arco de mi hombro, para cazar había que dejar volar una saeta, regla primera de todo cazador.
Al final parecía que mi compañero no mentía, a la orilla del rio, el animal mitológico bebía atento, no era un ser estúpido, si no mas bien todo lo contrario, así que dudaba mucho que no fuera capaz de percatarse pronto de que estábamos allí.

Por suerte el resto de cazadores no habían llegado hasta él, supongo que caían en las trampas que la bestia mágica había puesto y que no nos alcanzaron porque nos habíamos separado del groso del equipo.

Sentí el viento golpear mi rostro, con este en contra, situé la saeta en mi arco acomodándola a la cuerda, tensé abriendo le pecho y sintiendo como los músculos de mi espalda se contraían.
La cuerda a mis labios presionando mi nariz
El plan distaba mucho de darle muerte pues según Esthia nada salia en ese estado.

Así que deje volar la flecha que como un halcón sobrevoló su presa clavándose en sus cuartos traseros.
La bestia gritó frustrada ahora si centrándose en nosotros, el impacto la hizo caer y a duras penas logro alzarse decidida poner distancia entre ella y nosotros.
-Vamos, le he dado, capturemosla.


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Jue Oct 26, 2017 1:06 pm

Durante un momento, Esthia se quedó absorto en aquella visión. Mitad hombre, mitad equino. Imponente, desprendía potencia en cada músculo. Su cuerpo parecía esculpido en madera, pulida y suave. El color canela de sus cuartos traseros clareaba hasta el dorado de su piel, tostada al sol. Tenía los ojos negros y profundos, que parecían conocer todas las edades del mundo. Su cabello era largo y brillaba como el oro, al igual que su cola, que se tiñó de rojo cuando la saeta de Orn alcanzó su objetivo.

Asustado, porque no había contado con aquellos dos cazadores tan experimentados en seguir su rastro, cayó al suelo, por el impacto. Se levantó todo lo rápido que pudo y trató de huir, pero la flecha había sido certera y cojeaba, lo que dificultaba enormemente su carerra hacia la libertad.

Se adentró en lo profundo del bosque, donde se decía que habitaban las criaturas más terribles, capaces de descuartizar a un hombre de un solo bocado o arrancarle el corazón con las garras. Esthia fue directo hacia allí, como si la existencia de aquellas criaturas fuera más un aliciente que algo que temer.

El centauro iba dejando un rastro de sangre que hacía que fuera muy sencillo seguirle para cualquiera. Más para un lobo, que olía el característico aroma de la sangre a kilómetros.

La criatura buscó refugio en unas cuevas, pero no eran demasiado profundas, se había metido en una ratonera. No obstante, cuando ya lo tenían acorralado, el licántropo puso una mano en el brazo de Orn, para evitar que disparara de nuevo.

-¿Qué estamos haciendo? ¿Realmente vamos a dejar que lo conviertan en un esclavo o quizás le hagan algo peor por un saco de monedas?

El centauro les miró suplicante y dijo algo en un idioma que distaba mucho de ser francés, pero el tono era elocuente: conciliador, suplicante, igual que su mirada. Con un brillo de esperanza de que se apiadaran de él, puesto que el de ojos azules había cortado al otro de atacarle. ¿Tendría realmente una oportunidad o sólo era una estrategia para esperar a que llegaran los refuerzos?




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Lun Nov 06, 2017 4:18 am

Herido el centauro se convirtió en una presa fácil de seguir, lejos de plantarnos cara, sabiendo que no eramos los únicos cazadores que había en este bosque buscándolo, prefirió huir buscando refugio entre las cuevas.
Esthia no tardó en seguir su rastro, enarque una ceja, no miraba a diferencia de como yo lo hacia las huellas del suelo, era como si supiera por donde iba por una conexión o porque fuera capaz de olerlo.
Para mi la existencia de seres sobrenaturales no era algo desconocido y algo me decía que me encontraba frente a uno ,desconocía si un licantropo, como era la prometida de Sirius, Elaine o un cambiante como lo era Ulf.

Llegamos ante la criatura que nos miraba suplicante, mi arco alzado, ya era nuestro, mas en ese instante la voz de la consciencia hablo en mi oído derecho. Esthia no quería darle caza y en parte lo entendía.
Dejé escapar el aire y bajé el arco despacio, fuera se escuchaba la voz del resto de cazadores.
-Pues pensemos rápido si vamos a ayudar a este bicho, porque es cuestión de tiempo que encuentren las huellas y el rastro de sangre.

Mis ojos se pasearon por la gruta, no parecía terminar allí.
-¿Tiene salida? -le pregunté al centauro. Si la tenia nos daría cierta ventaja frente a los otros cazadores, pues podríamos dificultad su avance y esconder las huellas.
Me quité la camisa acercándola hacia el cíclope y la embadurne de un poco de sangre, esta la restregué por las paredes de la gruta, si llevaban perros el olor los entretendría pensando que estaba oculto allí.
Después con la misma camisa le hice un torniquete que le cíclope agradeció.
Por suerte, su poder de regeneración era mayor que el de un humano, así que en cuanto sacaramos la punta de la flecha, cerraría su herida.
-¡Vamos! -apremie -nos debes unas jarras -le dije con una ladeada sonrisa dándole unas palmaditas en el lomo -a este no se lo presentes a tu novia, que como la tenga como los caballos, nos quedamos sin hembras.


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Sáb Nov 11, 2017 5:39 am

-Soy un rastreador, no un intérprete. No me conozco todos los idiomas del mundo.
Sin embargo, se le encendió una bombillita. Los centauros, originariamente, provenían de Grecia. Se habían extendido a lo largo y ancho del mundo conocido, ocupando las zonas más recónditas de valles y montañas, las profundidades de los bosques, constituyendo pequeñas colonias que sobrevivían al avance arrollador de los hombres.

Pero aquel en concreto, no hablaba griego. Porque demasiado estúpido sería para no reconocer su lengua materna. Parecía un idioma más lejano, seguramenve proviniera de alguna de esas colonias nómadas que se habían establecido muy al este y que a veces recorrían otras tierras en busca de algún lugar mejor donde pasar el crudo invierno o una época de sequía.

Tampoco era importante.

-¿Puedes entenderme? -probó con el griego, aun a sabiendas de que tendría que andar traduciendo de uno a otro si funcionaba-. Queremos ayudarte.
El centauro le miró extrañado por el cambio de lengua y asintió. Le respondió en un griego arcaico, que le costó entender, como si lo hubiera estudiado a fondo, pero no fuera la lengua habitual para él. Tenía una pronunciación forzada y poco fluida, pero se apañarían.
-¿Hay salida? -preguntó, señalando el fondo de la gruta, sumido en la negrura.
-No sé -respondió el asustado centauro.
-No tiene ni idea, Orn -explicó, volviendo al francés-. Tendremos que descubrirlo.

Tras atender someramente la herida del centauro, éste pareció confiar un poco más en ellos, aunque no del todo. Después de todo, habían intentado cazarlo, como tantos otros. Al adentrarse en la oscuridad de la cueva, el cabello y los cascos del centauro parecía brillar. Muy tenuemente, no les permitía iluminar el camino, pero sí podía ver donde estaba y no perderle en la oscuridad. Esthia podía manejarse en ella sin problemas, más o menos.

-Tendremos como mucho una hora de ventaja, puede que algo más si tardan en liberarse de las trampas, pero... no sabemos lo que puede haber en la gruta. Tendremos que ir con cuidado.
Sí, y lo decía el que ya estaba metiendose en la negrura sin un arma en la mano.

-La poca claridad que llega ya de la entrada no nos permitirá avanzar mucho más, necesitamos luz.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Miér Nov 15, 2017 12:17 pm

El “lobo” empezó a comunicarse con el centauro en un idioma desconocido para mi, enarqué una ceja escuchando a esos dos hablar y ya iba a decirle que me explicara cuando Esthia tradujo lo que la bestia que en principio íbamos a cazar y ahora a ayudar le decía.
-Osea que vamos a meternos en una gruta llena de peligros por ayudar a este caballito a salvar su vida, no esta mal para pasar un domingo -apunté divertido viendo al lobo meterse sin armas en la gruta tras decirlo.
Aquel tipo cada vez me caía mejor, lo que decía y lo que hacia era una contradicción constante, era casi peor que yo.
-No veo una mierda -aseguré tocando las paredes para poder moverme con relativa dificultad -¿no lleváis una antorcha?

El lobo veía, creo que el centauro también porque iban mucho mas rápido moviéndose entre la oscuridad que yo.
No sabia donde cojones meter los pies, los arrastraba, iba a tientas.
-No puedo avanzar -gruñí -Como o saquéis una estaca del culo...
En ese instante el ruido de un mecanismo hizo click, había pisado algo y no se porque no tenia pinta de ser bueno.
-Esthia, no puedo levantar el pie, bueno, si puedo -dije siendo mas concreto -pero quizás si lo hago pase algo...¿malo? -afirmé sin mover un musculo -Esto tiene que estar conectado a laguna trampa, pero no veo nada de nada.

Podía escuchar como el lobo se acercaba hasta mi posición con el firme propósito de ayudarme, eso o de darme un empujón y abandonarme por inútil.
-¿Ves algo Esthia? Ademas de a un vikingo muy capaz de hacernos volar por los aires -bromeé guiñándole un ojo como si pudiera verme.

Pensé como librarme de esta, aun era joven, con posibilidades de tener un gran linaje de guerreros, no podía después de haber ido a cientos de guerras en el norte morir por pisar donde no debía.
-¿Y si sustituyes mi pie por una piedra o por el centauro..total se están extinguiendo -bromeé -por algo será.


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Mar Nov 28, 2017 4:20 pm

El lobo blanco se acercó hasta Orn y le puso la mano en el hombro. A la distancia a la que estaban, a pesar de la oscuridad, había muchas cosas que delataban que se trataba de él. Su olor, su tacto, su respiración... Y que no podía mantenerse callado ni aunque lo amordazasen.

-Joder. Mecagonmiputavida. -Se agachó a inspeccionar el suelo, alrededor del pie del guerrero-. Pues... esto tiene mala pinta. Lo veo muy negro.
Sí, hasta le daba para hacer bromas acerca de que no estaba viendo absolutamente nada. Desvió su atención al centauro un momento, cambiando a su lengua natal, que era la que parecía que les servía para entenderse con aquella misteriosa criatura.

-¿Puedes hacer luz? -podría parecer una pregunta estúpida, pero no tenía ni idea de las habilidades o poderes del centauro de crines doradas, así que no perdían nada por intentarlo.
-Fuego.
-¿Puedes hacer fuego?
-Sí.
-¡Hazlo!
-No.
-¿Por qué?
-Es peligroso.
-Pero dará luz.
-Él se asustará.
-No lo hará. Es un guerrero.
-Se quemará. Saltará. Accionará la trampa.
-Eso ha sonado muy oráculo, ¿sabes? -soltó con una risita.

-Orn, socio. Nuestro nuevo amigo sabe hacer fuego, así que tú no te asustes -informó, palmeándole el hombro, en un gesto tranquilizador antes de encararse de nuevo al cuadrúpedo-. Hazlo.

El centauro chasqueó la lengua y murmuró algo su lengua natal, ésa que ninguno de los otros dos entendía. Pero sonaba claramente a que no le gustaba para nada la idea. El lobo estaba feliz de poder entenderse con alguien en griego, porque echaba a veces de menos el uso ese idioma. Lo empleaba a veces para cantar o cuando hablaba solo, pero en el resto de momentos no tenía más opciones que emplear el francés para comunicarse... O pasar directamente a los gestos.

Esperaba que la criatura convocara una llama en la palma de su mano, que les iluminase un poco y les permitiera evitar que Orn accionara la trampa. Pero estaba claro que las expectativas no se cumplieron, porque el centauro no extendió la mano con la palma hacia arriba ni murmuró un conjuro.

Lo que hizo fue coger aire hasta que su pecho no pudo hincharse más, apretó los puños y, literalmente, echó a arder. Su piel brillaba de un potente naranja, como si la luz del fuego estuviera atrapada debajo. El pelo que cubría la mitad de su cuerpo era como brasas candentes y la cola y la larga melena que antes se habían mostrado rubias, como el oro, eran ahora llamas que bailaban en el aire, parecía que llevara una hoguera en la cabeza y a la grupa.
Una onda de energía sacudió todo a su alrededor, como si hubiera explotado para prender todo su cuerpo. Los ojos refulgían, ígneos, tan intensamente que se veían completamente blancos y dejaban la misma sensación de ceguera que mirar directamente al sol.

Esthia se vio empujado hacia atrás, porque al estar agachado mirando la trampa que pisaba Orn no pudo guardar el equilibrio. Al caer, sus piernas golpearon las del guerrero.
-Oh, oh...




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Miér Nov 29, 2017 4:10 pm

Enarqué una ceja cuando esos dos empezaron otra vez a hablar en ese idioma que sonaba infernal.
-si estáis pensando en salir por patas y dejarme aquí con el marrón ya podéis ir olvidandolo, levantaré el pie y a tomar por culo los tres.

Esthia posó su mano en mi hombro, decía que el nuevo colega sabia hacer fuego, algo perfecto para iluminar esto y ver si se podía inutilizar el mecanismo.
-Bien, pues venga, que espera -apremié con una sonrisa sintiéndome ya a salvo. Casi podía oler mi libertad cuando lo que pasó fue algo muy distinto.
La libertad pasó a oler a quemado.
-¡Joder! -rugí perdiendo el equilibrio cuando el bicho ese de cuatro patas empezó a arder como una hoguera ante nosotros.

-¡No te asustes! ¡seras hijo de puta! -rugía mientras caía al suelo con Esthia enredado en mi.
Por suerte logré apoyar el pie al caer y no activar la puta trampa, claro que ahora el lobo y yo estábamos enredados y si nos movíamos implosionariamos.
-¿Alguna brillante idea mas Esthia? -pregunté enarcando una ceja -y tu bicho ígneo, alumbra aquí que veamos como cojones se desactiva este mecanismo.

Yo no alcanzaba a ver, pero mi compañero de fatigas tenia el hocico cerca.
-¿que ves? -le pregunté con impaciencia? Hay algo para que esto no nos haga estallar por los aires?
Esperé una respuesta con el ceño fruncido, sabia yo que confiar en un bicho que tenia cuatro patas y el rabo mas largo que los dos juntos no era buena idea.
-Tu lucecitas, no se te corra largarte de aquí.

Y cuando crees que nada puede ir peor, pasa algo y te das cuenta de que los dioses son unos hijos de puta que juegan contigo.
Al otro lado de la gruta se escuchan ruidos.
-Vamos ¿algo mas? -gruño ofuscado -date prisa Esthia.


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Mensaje por Esthia Vikorida el Dom Dic 03, 2017 2:00 pm

-¡¡¿Qué?!! ¡Yo no sabía que iba a hacer eso! -exclamó el de ojos azules, en el suelo, con una pierna enredada entre las de Orn, echado en el suelo, apoyado en los codos-. ¡Pero es una pasada!

Sonreía como si toda aquella situación le divirtiera mucho. Con cuidado de no activar la trampa en el proceso, se desenganchó de Orn y, aprovechando la luz que les proporcionaba su nuevo amigo, estudió el mecanismo que estaba bajo el pie del nórdico para ver si encontraba la manera de liberarlo.
-Pues... No tengo ni idea de cómo se desarma esto. Jeje.

El centauro se acercó a mirar, podían notar el calor que desprendía.
-Fuera.
-¿Qué? No, nononono. Esto se activa si quita el pie.
-Fuera.
-Tú estás loco.
-¡Fuera!

Sin esperar más, agarró el tobillo de Orn con una mano para apartarlo del mecanismo y sustituirlo por su mano, completamente incandescente. Cualquier cosa que hubiera de madera o metal en el mecanismo quedó reducida a hierro derretido y cenizas. La trampa no se activó, porque el interruptor había quedado soldado.
-¿Ves? Ya te dije que tendría una solución. Que espero que aguante...

El sonido de pasos y voces llegó hasta ellos.
-Tenemos compañía, así que deberíamos seguir adelante todo lo que podamos. Lo mismo no hay salida. O vamos derechos a una sala donde habita un dragón... Pero casi que prefiero eso que ir los tres solos contra lo que sea que se nos venga encima, que me huelo que serán el resto de partidas de cazadores muy cabreados.

Se levantó y echó a correr apresuradamente hacia el interior de la gruta. Si había trampas era porque había algo en su interior. No sabía si era buena idea ir a descubrirlo, pero nunca había sido muy reflexivo con esas cosas. Ahora que el centauro iluminaba el camino, era más sencillo avanzar, aunque también lo era que les siguieran o supieran que llegaban.




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Mensaje por Orn el Mar Dic 05, 2017 3:54 pm

Perfecto, ahora el luciérnaga y el loco se ponían a discutir sobre donde tenia yo que poner o quitar el pie.
-estoy aquí -les recordé a los dos enarcando una ceja mientras hablaban en ese idioma que me sonaba a abismo.

El caso es que Esthia movió mi pie, el fuego fatuo metió la pezuña y todos cerramos los ojos rezando a nuestros dioses por no convertirnos en un salteado de carne picada.
Abrí primero un ojo, todo parecía correcto, luego el otro permaneciendo quieto.
¡de puta madre! parecía que había funcionado toda esta mierda.
Al vernos vivos, Esthia que de seguro era la primera vez que su pan descabellado funcionaba, se puso a celebrarlo como si acabaran de rellenarlo como a un pavo.

El caso es que iba tan hinchado de ego que el cabrón en cuanto escuchó a los que venían tras de nosotros dijo que había que seguir corriendo.
No se que parte no había pillado de que había trampas, claro que lo que dijo de dar de bruces con un dragón no es que me motivara mucho mas.
-¿Y si matamos esos que vienen? -no terminé la frase cuando el loco salió corriendo, miré al luciernaga encogiéndome de hombros.
-Los que explosionan con facilidad van delante -dije permitiendole la entrada.

El caso es que no me entendía una mierda, pero salio corriendo tras el otro que parecía conocer el camino, menuda decepción se iba a llevar la cabra fogosa cuando descubriera que Esthia estaba corriendo a ver que pasaba.
El caso es que emprendí camino tras ellos, algo me decía que nada bueno iba a pasar ahí dentro, pero de algo había que morir, aunque yo prefería hacerlo con el acero en la mano y esperando a mis tetonas valquirias.
Ya ni en paz dejaban morir a uno.


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Jue Dic 21, 2017 6:22 am

-Deja de quejarte, Orn. ¿Es que has perdido los huevos por el camino? -porque estaba claro que allí había algo. El qué, no lo sabía, pero no dudaba que merecería la pena si había trampas para protegerlo.

Se detuvo unos metros más adelante. Estaban ante un precipicio abierto en la roca. Seguramente por un curso de agua ya seco, porque no se escuchaba agua correr. Era una suerte que ahora el centauro les iluminase el camino, porque si no, habría acabado cayendo sin remedio.

Menkent, que así se llamaba el centauro, se detuvo junto al lobo, iluminando el espacio ante ellos. Estaban en una estrecha plataforma de roca que se abría a ambos lados, pero que no parecía llevar a ninguna parte. Por la izquierda, se veía su final, en un pico de roca. Por la derecha, se perdía tras una curva, pero nada garantizaba que siguiera por ahí o que siguiera siendo lo bastante amplia para que el cuadrúpedo pudiera avanzar. Y el otro estremo parecía demasiado lejano para un salto al vacío. Al menos para los humanos. El centauro podría tener una oportunidad, pero no llevando a los otros dos a cuestas. Parecían atrapados. Y los sonidos de sus perseguidores se iban acercando cada vez más.

-Bien, ¿alguna idea?
Menkent puso los ojos en blanco, retrocedió, cogió impulso en un corto y enérgico galope y se lanzó al vacío. No alcanzó el final por algo menos de un metro y Esthia y Orn le vieron golpearse contra las piedras y caer, chocando estrepitosamente en varias ocasiones, hasta aterrizar en una plataforma de piedra a media altura, que no no podían ver antes, en la oscuridad, pero que ahora quedaba iluminada por el brillo de la criatura. Parecía un camino, pero tampoco sabían de dónde venía o a dónde llevaba. El centauro se quedó tendido en el suelo, menos brillante que antes, seguramente con algún hueso roto y más de una herida, porque olía a sangre.

-De cojones. ¿Y ahora cómo se supone que bajamos nosotros ahí?




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Lun Dic 25, 2017 12:45 pm

Aquello no pintaba bien, no había que ser muy listo para ver que habíamos llegado a una especie de callejón sin salida. Por un lado nada, la piedra se terminaba. Por el otro, el paso parecía estrecharse en exceso, lo que no nos garantizaba que el cuadrúpedo pasara y frente a nosotros un autentico salto de fe.
Para Esthia y para mi, siendo humanos imposible, quizás la bestia tuviera alguna oportunidad de aferrarse a la vida, lo que no se me antojó mala idea. Si el cruzaba nosotros podíamos alegar haberlo seguido hasta aquí para darle caza y que habíamos fracasado ante el terraplén que teníamos de frente.

El bicho lo intentó, no se puede decir que no puso toda la carne en el asador, peor por poco no alcanzó la meta cayendo estrepitosamente hacia bajo golpeándose con todo a su paso.
-¡Joder, no me toques los cojones!
Si algo podía salir mal, salia, allí abajo parecía haber una gruta pero el centauro aparentaba malherido.
-Hay que bajar -sentencié -si llegan los cazadores es blanco seguro, lo mataran.

Me relamí los labios tratando de pensar mientras escuchaba a los hombres cada vez mas cerca.
-¡Cuerda, descenderemos hasta donde llegue la cuerda y después saltaremos. No nos queda otra.
Deslicé mi petate por el hombro apoyándolo en el suelo mientras buscaba la cuerda que había enrollada dentro.
-Aquí -dije finalmente intentando ver donde podía anclarla para que quedara lo suficientemente sujeta para no vencerse con el peso de ambos.
-No es muy larga, el salto será considerable

Miré al aturdido centauro mientras le hacia señas para que se escondiera, si de algún modo pudiéramos lograr que no se le viera, existiría la posibilidad de decir que había alcanzado la otra parte de la gruta.
Si no se movía, bajar y ayudarlo era la uncia opción que teníamos.
-¿que me dices Esthia? -le pasé la cuerda -¿las damas primero? -bromeé guiñándole un ojo con picarda.


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Miér Ene 10, 2018 4:09 pm

-Tampoco tenemos muchas opciones, ¿no?
Pero no parecía demasiado desanimado por ello. Porque se consideraba un tipo con suerte y esas cosas solían acabar saliéndole bien. Que no quería decir que fueran a salir ilesos, ni mucho menos. Pero esperaba que sí vivos.

Agarró el cabo y se lo pasó por detrás, para darle una vuelta alrededor de su cuerpo, de forma que le sirviera de apoyo. Comenzó el descenso sin demasiada floritura, buscando los mejores puntos de apoyo y soltando cuerda conforme avanzaba.
-La bajada no está tan mal. El problema será el salto, que no podremos coger mucho impulso.


Se detuvo cuando calculó que más o menos podría caer en la plataforma donde estaba el centauro, se soltó la cuerda del cuerpo y tomó todo el impulso que podía, dada su situación. La parabola que describía la caída era pronunciada, pero como no podía ser de otro modo, la suerte estuvo de su parte y pudo caer en la plataforma.

Medio cuerpo dentro, medio al vacío, pero lo bastante cerca del cuadrúpedo como para que éste pudiera tirar de él.
-Gracias -le dijo en su lengua común.

Una vez en la plataforma, se giró para localizar a Orn. Si todo iba bien, pronto podrían escapar. La luz que emitía la criatura se iba apagando poco a poco, aunque podría volver a encenderse si quisiera. Aunque era algo que tendrían que pensar, porque les permitiría ver, sí, pero también ser vistos.

-Orn, venga, mueve el culo, que ya están llegando.

Y no se equivocaba, porque apenas el norteño aterrizó a su lado, vieron aparecer a los primeros cazadores por la plataforma de piedra que habían abandonado.

El centauro se movía, pero cojeaba, lo que les haría ir algo más lentos.
-Hacia adelante, imagino
-dijo, señalando la gruta ante ellos. No sabía dónde podía llevarles, pero estaba claro que allí se escondia algo, porque si no, no tendría sentido que hubiera trampas para proteger la entrada.

En la siguiente gruta excavada en la piedra se toparon lo que parecía un altar y los restos de algún rito. Olía a polvo y a viejo, por lo que hacía tiempo que nadie la pisaba. En las paredes había una rozas talladas que hacían extraños dibujos, similares a los que había en el pie del altar.
-Pues tiene pinta de lugar de reuniones clandestinas de secta chunga...




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Vie Ene 12, 2018 6:15 am

-¡Voy joder! - rugí cuando Esthia desde abajo me pedía que moviera el culo.
Ladeé la sonrisa bajándome los pantalones y haciéndole un calvo moviendolo arriba y abajo.-mira como lo muevo -apunté divertido antes de engancharme a la maroma y deslizarme por ella apoyando los pies en la pared y dad saltos me deslizaba por ella.

Esa parte fue sencilla, lo complicado fue el salto para llegar hasta donde el licantropo y el centauro me esperaban.
Tomé impulsó y me lancé cayendo mas o menos bien en la plataforma, con la ayuda del lobo subí por completo yo y todas mis armas que hacían a Esthia fruncir el ceño.
-Lo necesito todo -me excusé encogiéndome de hombros mientras este negaba con la cabeza y me señalaba el lugar por donde continuar.

El lucecitas ademas de brillar cojeaba, por gracias esto entramos en una especie de caverna donde según Esthia debían hacer reuniones algunas personas chungas.
-¿Define secta chunga? -pregunté deslizando mis dedos por el altar observando las runas coincidentes grabadas en la piedra y en las paredes de la gruta.
-He conocido una chica en París que tiene magia ¿a ese tipo de gente chunga te refieres? -pregunté enarcando un ceja -sigamos, avanzando, el salto no se yo si detendrá al resto de cazadores.

Señalé al cuadrúpedo con mi dedo de forma inquisitiva.
-Y tu mira a donde pisas no quiero acabar despeñado por cualquier dado, soy joven todavía y si no muero espada en mano me perderé el Valhalla, ademas esta noche he quedado con la bruja -dije lanzando un bocado a Esthia.

Pasé mi brazo por encima del cuello de mi amigo.
-Llevo menos tiempo en París que tu y ya mojo mas que tu -bromeé golpeando su frente con la mía, un gesto muy típico entre nosotros los vikingos.
Seguimos avanzando por la gruta, sinceramente aquel lugar se empezaba a convertir en algo mucho mas lúgubre, los gravados de esa gruta se encrudecían, imágenes ya no solo de runas, si no de una especie de encapuchados adorando algo.
-¿que mierda es esto? -pregunté a Esthia -parece la llegada del Ragnarok -apunté señalando la imagen de una fuerte hoguera donde lanzaban niños vivos a ella.

Me detuve en seco al ver un símbolo grabado en ellas, la sierpe dorada que se mordía la cola.
-Joder, este símbolo lo conozco.







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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Jue Feb 01, 2018 1:06 pm

-Me refiero al tipo de gente que se junta a sacrificar virgenes o a atar oráculos a altares hasta que el hambre les hace ver alucinaciones. Gente chunga.

Menkent no entedía nada de lo que le decía Orn, pero por su tono, supo que no era algo agradable y frunció el ceño. Esthia esgrimió su mejor sonrisa y le puso la mano en el lomo, con una palmadita.

-No es contra ti, es que necesita morir luchando para que sus dioses lo acojan.
-Sus dioses... Ajá.
-Eh, vamos, no seas antipático.

La intervención de Orn cogiendo a Esthia por los hombros y bromeando volvió el ambiente distendido de nuevo, aunque el centauro se adelantó unos pasos, iluminando el camino.
-Sabrás tú lo que mojo yo -respondió el lobo. Porque realmente no tenía quejas de su vida sentimental, aunque no pudiera pregonarla a los cuatro vientos por miedo a que llegara a oidos inadecuados o el rechazo que pudiera generar, ya que no era algo bien visto a ojos de aquella sociedad hipócrita.

-Pues tiene pinta de ser un sacrificio de niños. ¿Tú como lo ves?
-Los sacrificios son algo normal entre bárbaros. Algunos creen que así los dioses les concederán favores.
-¿Conoces este simbolo? ¿Crees que pueda darnos una pista de lo que ha pasado aquí?

Menkent se apartó de ellos para dirigirse a un rincón, donde entre cenizas había un cráneo humano, por el tamaño, de un niño. Lo levantó y lo observó entre sus dedos.
-Es reciente. Es posible que éste sea un lugar activo.

Esthia miró al centauro y luego a Orn.
-Dice que es fresco. ¿Crees que puedan tener prisioneros por aquí? Cuéntanos lo que sepas de la sierpe dorada.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Sáb Feb 03, 2018 12:31 pm

Enarqué una ceja al escuchar al bicho de cuatro patas decir que sacrificar niños era normal entre los bárbaros.
-Y comérnoslos vivos -apunté sin borrar aquel gesto mantenido -sabrá el cuadrúpedo este de costumbres barbaras.
Si bien era cierto que los sacrificios humanos estaban bien vistos entre los míos. Era muy diferente de lo que se veía grabado en esas paredes.
Nosotros o matábamos enemigos con ritos lo suficientemente agresivos como para disfrutar del dolor penetrante que les otorgábamos, por ejemplo con el “águila de sangre” o en caso de fuertes guerras venideras o muy malas cosechas se les ofrecían a nuestros dioses un voluntario, este ascendería al Valhalla, era un valiente que derramaba su sangre por favorecer la victoria de sus hermanos en el campo de batalla, un acto heroico.

Miré esos dibujos, parecía mas bien una celebración pagana distinta, como una secta donde se sacrificaban niños para fines mas oscuros.
-Si el cráneo es reciente no hay que ser muy listo ni tener cuatro patas como para saber que aun se hacen aquí ese tipo de rituales. Deberíamos impedirlo
Sobre la orden esa, venimos buscándola, pero la verdad es que dudo sea la secta que buscamos, quizás ellos los persigan. Por lo que se de la orden esa, son caballeros que se encargan de custodiar una reliquia para que no llegue el Ragnarok.

-Os recuerdo que estamos huyendo de unos cazadores –dijo el centauro.
-Y yo que salvar niños me motiva mas que hacerlo con cuadrúpedos.
Esthia negaba con la cabeza, al parecer acaba de descubrir que le tocaba lidiar con dos cabezotas.
-No van a llegar hasta aquí, al menos no sin hacerse con unas buenas sogas, eso nos da tiempo para intentar averiguar algo mas, sigamos … -dije señalando la estrecha gruta.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Dom Feb 18, 2018 3:17 am

-Con "bárbaro" no se refiere sólo a ti, egocéntrico -rió el licántropo, sancándole la lengua.
Sus ojos azules se paseaban por la gruta, pero no parecía especialmente impactado por los horrores que allí pudieran cometerse. No era partidario de los sacrificios humanos, desde luego, pero sí era griego y en su cultura había una larga tradición de hecatombes a los dioses. De acuerdo que en su pueblo se trataba de matar animales y libar vino, pero no le sorprendía que en otras culturas el reo fuera diferente.

-¿Una reliquia? ¿Qué clase de reliquia? Porque con la de trampas que hay aquí, lo mismo no es mal sitio para esconder algo. Esto sólo es una sala, pero la gruta es enorme. Quién sabe lo que podríamos encontrar si nos dedicásemos a explorarla a fondo.

Se llevó la mano al mentón con gesto pensativo. No se lo había planteado hasta ese momento, pero tomarse tantas molestias para custodiar la entrada de una cueva... no era muy normal.
-Ya, ya, no os pongáis a medírosla aquí, que no tenemos tiempo.
Por si no tuviera bastante con hacer de traductor simultáneo...

-No sabemos cómo salir de aquí más que por donde hemos venido, así que nos da igual un camino que otro. Vayamos por aquí y descubramos dónde nos lleva. Si conseguimos rescatar a los niños o averiguar dónde los retienen, perfecto. Si no... al menos habremos salvado el culo de los cazadores. ¿Os parece?

Realizó la cuestión en ambos idiomas. El centauro asintió, a él tampoco le hacía gracia dejar a niños pequeños en manos de desalmados que a saber lo que harían con ellos.
Entró el primero, para que el resplandor que desprendía su cuerpo sirviera de iluminación para sus compañeros.

La gruta era un túnel redondo excavado en la piedra. Curiosamente perfectamente redondo, tanto que hasta el suelo era curvo para completar el circulo, lo que les dificultaba un poco el caminar, sobre todo al centauro, cuyos cascos resbalaban de tanto en tanto en la húmeda roca.

Además, había una especie de espiral que recorría toda la extensión de lo que podian ver. Era apenas una hendidura de dos centímetros de ancho y muy poca profundidad, una roza, pero visible incluso con la luz menos intensa que proyectaba Menkent.

-¿Qué ha sido eso?

El lobo se detuvo cuando apenas llevaban una veintena de metros en aquel pasillo que parecía descender hacia las entrañas de la tierra con una inclinación más que evidente.

Tras ellos, se escuchó un fuerte golpe, seguido del inconfundible sonido del roce piedra contra piedra. Esthia entendió por qué el túnel era tan perfectamente redondo... para que la enorme bola de piedra que se dirigía hacia ellos pudiera rodar sin problemas en su interior.
-¡¡Corred!!




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Jue Mar 01, 2018 11:22 am

¡No me toques los cojones!!!!! -Rugí al escuchar la fricción de una piedra de grandes dimensiones contra las paredes redondeadas de la gruta.

Los tres empezamos a correr gruta a través, si queríamos no morir aplastados ya podíamos apretar el ritmo porque de esta no salíamos ninguno.
-Mira el gusiluz este como corre con las cuatro patazas esas que tiene.

Esthia se reía entre dientes con esa felicidad de la que gozaba aun al borde de la muerte.
-Tenia que tocarme el caballito cojo este y el loco al que todo le hace gracia, no me jodas maldito dios tuerto ¿que te he hecho para merecer esto?
Jadeábamos sin parar, cada vez teníamos el pedrusco mas cerca, las pintadas de la pared se prolongaban alrededor de toda la gruta pero no tuvimos mucho tiempo de apreciar el arte contemporáneo del lugar.

Lo peor es que el final del túnel llegaba, vació eso es lo que parecía existir al final de la gruta, de puta madre, ahora o nos salían alas, o nos estampábamos contra la nada, claro teníamos la opción de que la piedra nos besara a los tres y nos amasara contra el suelo.
El primero en precipitarse al precipicio fue el lucecitas que se acabó precipitando al vacio, despues yo, que lejos de lanzarme, saqué la mano hacia el lateral y buscando apoyó con los pies me quedé colgando del lado derecho. Esthia imitó mi gesto quedando del izquierdo y la piedra tras la bestia siguió su camino precipitándose al vació.
-Que las valquirias te recojan entre sus piernas -dije intentando volver a subir a la boca de la gruta dándolo por muerto.

Esthia de un salto se encaramó de nuevo a mi lado a la gruta y asomó su cabeza hacia el final del precipicio llamando a voces a su amigo griego.
-Bueno, hemos hecho lo que hemos podido -dije dándole un manotazo en la espalda.
Una lucecita brillaba al fondo, la sonrisa del licantropo se ensancho mirándome.
-No me jodas, es como un gato, tiene siete putas vidas.
Me asmé pir le precipicio.
-Que alegría amigo...-dije a voz en grito -¿entonces la caída es mullida?




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Dom Mar 11, 2018 11:46 am

-Jajajajaja. ¡Me encantan los centauros! ¿Ves lo que te digo, Orn? Soy un tipo con suerte y por eso al final todo nos sale bien. ¡¡Os lo contagio!!
Los ecos de su risa se extendieron por la gruta.

Intercambió algunas frases en griego con Menkent, para saber si la bajada era segura. Desde donde estaban no se veía, pero el centauro les dijo que había apenas tres metros y que el túnel por el que había seguido la enorme bola de piedra debía acabar en agua, porque había escuchado un enorme chapoteo. Lo que ya no podía saber era si había una salida o no, porque no se veía ninguna luz. Y tampoco podía decirle si había aire o no hasta el final.

Esthia se giró hacia Orn.
-Vale, pues nuestras opciones son seguir adelante por ese túnel y arriesgarnos a ver dónde nos lleva o ver como subimos a Menkent de nuevo aquí para volver por el túnel que acabamos de dejar. ¿Te has fijado en la abertura que había a la derecha? Era estrecha, pero podría caber una persona. Lo que ya no me ha dado tiempo a ver es si simplemente era un hueco para evitar se aplastado o si daba acceso a algún otro lugar.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Lun Mar 12, 2018 4:14 am

Enarque la ceja ante las risas incesantes de Esthia, aseguraba ser un tipo con suerte y que eso nos lo pegaba, yo por contra pensaba que la luciérnaga tenía suerte y que nosotros eramos unos pazguatos que se habían metido en un lio sin comerlo ni beberlo ¿como habíamos acabado cuidando a la presa que íbamos a cazar arriesgando nuestras vidas? Me lo pregunté mirando a esos dos griegos hablar a voz en grito.
-Lo que tu digas. Bajar nos debe llevar a la base de la montaña y no se si eso desembocará en una salida o no, el caso es que si hay otro hueco paralelo quizás nos llevé a alguna gruta con salida al exterior, creo que para saltar abajo siempre estamos a tiempo peor para explorar esta zona por contra tendríamos que escalar.

Busquemos el modo de subir al centauro, si tuviéramos maroma, sería cuestión de atarlo y tirar de tu pesado amigo -ladeé la sonrisa. Con lo de pesado hablaba en todos los sentidos, ni Hela parecía lograr llevárselo.
-No sabrás también ademas de supervivencia de escalada ¿no? No te salen alas del lomo como a un Pegaso ni nada de eso ¿verdad?

Me eche a reír al oírlo maldecir seguramente en su idioma pues Esthia se reía mirándome como si le divirtiera lo mal que nos llevábamos los dos.
El lobo se fue a busca algo con lo que subirlo, yo mientras me volví a colar por el agujero paralelo, había uno a cada lado, así que quizás estuvieran solo hechos para salvar las vidas de los intrépidos guerreros o por contra había posibilidad por ahí de escapatoria.

Era un humano y no lograba ver una mierda sin el lucecita, pero al menos, por lo que palpé caminado no encontraba el final, así que regresé a la gruta principal.
-Ahí dentro soy un topo, pero me da la sensación de que al menos hay senda que seguir, no se si tendrá o no salida. ¡Espera! ¿Ha dicho el lucecitas que había bajo agua? ¿corre el agua donde ha caído la piedra? Si es así, es posible que esas aguas subterráneas tengan salida al exterior...tu decides Esthia, eres el de la buena fortuna.


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Sáb Mar 24, 2018 6:19 am

-Es un centauro, no un pegaso. ¿Es que no os enseñan nada en el norte? -chasqueó la lengua, casi como si estuviera ofendido. ¡¡Los seres mitológicos eran la base de su cultura!! ¿En qué cabeza cabía que pudiera confundirse a un centauro con un pegaso? Tener medio cuerpo humano o tener alas en el lomo no tenía nada que ver. Era como si confundía a un centauro con un hipocampo.

El lobo intercambió algunas frases más con el centauro. Le gustaba hablar con él, porque podía volver a usar su lengua madre y se sentía verdaderamente cómodo con ella. Ah, cuánto lo había echado de menos. El francés estaba bien y había conseguido hablarlo con soltura en esos años, aunque tenía un acento gracioso.

-Dice Menkent que el agua corre, pero que no puede saber si eso nos llevaría a una salida o acabaríamos ahogados en un curso demasiado estrecho y profundo. Creo que no merece la pena arriesgarnos. No tenemos cuerda, así que lo único con lo que podemos subir a Menkent aquí es usando nuestra ropa atada y rezando por que aguante.

De repente se quedó callado, mirando hacia el túnel desde el que había caído la piedra rodando. Le puso la mano en el brazo, para que no hablase, y se concentró en los ecos que escuchaba a lo lejos.
-Viene alguien. Más de dos, pero no puedo precisar más. Y llevan algo metálico que suena.

A esa distancia y sólo con vagos sonidos no podía dar más información, pero estaba claro que tenían que esconderse para no ser descubiertos. Avanzó hacia la boca del túnel y comenzó el descenso hacia donde estaba el centauro. Él tenía opciones fáciles de volver a subir, podía clavar las garras en la roca si era necesario. Ventajas de la licantropía.
-Alguien viene. Apágate.

Por el mismo pasillo que ellos habían recorrido a la carrera, les llegó el resplandor de antorchas y el sonido de voces que se acercaban. Iban recitando una especie de salmos en un lenguaje desconocido y desde la distancia pudieron ver el ruido metálico que había percibido Esthia eran las cadenas con las que llevaban prisioneros a media docena de niños. Vestidos con unas túnicas blancas ligeras y sencillas, se notaba que habían pasado una larga noche de llantos.

-Es una especie de sacrificio...
Los adultos que los guiaban, que serían una veintena, portaban unos petos verdes con capucha, que tenían bordada una serpiente dorada en la parte que quedaba sobre la frente.

Tras ellos, proveniente del pasadizo que se adentraba en el agua, se escuchó un siseo y el arrastrar viscoso de las escamas contra la roca. Parecía que habían llegado en el momento justo para ver es espectáculo. Por delante de ellos, sin percatarse de su presencia en la oscuridad del lugar, un enorme reptil avanzó hacia el grupo, atraído por sus cánticos. Su cuerpo escamoso podría llegar a los cincuenta metros de largo y al pasar por su lado, pudieron comprobar que le llegaba a Esthia casi al hombro.

Los niños se asustaron y trataron de escapar, chillando y llorando. Pero no tardaron en empujarlos hacia el borde, hacia la bestia. Esthia se lanzó con claras intenciones de llegar hasta los niños y tratar de mantenerlos a salvo.
Menkent no estaba para nada contento con aquella situación y se le notó en el momento en que volvió a arder como una antorcha, con los ojos blancos de tan brillantes que los tenía, la piel roja y anaranjada, las crines y la cola como llamaradas, su aura resplandeciente iluminando la cueva a su alrededor mientras gritaba algo que ninguno pudo entender.




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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Orn el Jue Abr 05, 2018 7:53 am

De puta madre, si no teníamos bastante con el luciernaga y el risitas que no necesitaba abuela, ahora aseguraba que algo se acercaba por el túnel por el que había rodado la piedra.
-¿En serio? Dije poniendo cara de mala hostia? Si yo pensaba que Odin me tenia como preferido últimamente me sentía mas cerca de Loqui pues desde que había conocido a Esthia todo era un despropósito tras otro.

Fruncí el ceño quedando nuevamente con los pies apoyados en el pasaje contiguo al de la piedra mientras Esthia se deslizaba como una araña por el precipicio camino al otro Griego.
Los cánticos retumbaban en el perfecto túnel tallado hasta que alcanzaban la posición de la boca de la cueva, no veía nada solo el reflejo de las antorchas lamiendo en tonos naranjas las piedras del precipicio.

Lo que me hizo apretar los dientes es el llanto incesante de unos niños que gritaban y pedían clemencia.
Me impulsé dando un salto y mientras volvía a ese túnel saqué la bastarda que silbó a mi espalda.
-¡Soltadlos! -ordené frunciendo el ceño posando los pies en el suelo y sorprendiendo así a los monjes que sorprendidos soltaron las cadenas de los pequeños que corrieron a una esquina agachándose entre sollozos.

Bajo las cosas no parecían ir mejor porque al parecer había un reptil que pensaba engullir a los niños y que ahora carentes de ese alimento, pues se iba a dar un aperitivo con el pegaso y su amigo el griego.
Uno de los monjes, creyéndose muy valiente dicho lo dicho, corrió para atacarme, pero no dudé en llevar mi acero a la altura de su estomago y saje el mismo destripandolo.
De una patada lo lancé precipicio a bajo abriendo los brazos en cruz mirando al resto desafiante.
-¡Vamos! ¡Venid!
Eran muy valientes con los niños, peor contra un vikingo las cosas parecían cambiar.


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Re: ¡No me toques los cojones! (privado)

Mensaje por Esthia Vikorida el Mar Abr 17, 2018 2:03 pm

El centauro estalló de rabia ante la situación. Literalmente. Las llamas envolvieron su cuerpo, sus ojos se pusieron tan brillantes que se veían completamente blancos. Las crines y la cola ondeaban a su alrededor como llamaradas.
-Coge a los niños -ordenó con una voz profunda, cargada de rabia contenida.

Esthia asintió y se apresuró a reunir a los pequeños contra las paredes de piedra, para evitar que aquella enorme serpiente se los comiera.
-Tranquilos, venga, todo va a salir bien. No tengáis miedo. Os sacaremos de aquí.
No tenía ni idea de cómo, pero desde luego, no iba a dejar que se los comiera. Entendía todo aquello de los sacrificios y tal... pero no le agradaba la idea de que lo hicieran en sus narices y con unos críos indefensos. ¡Que se mataran ellos si tan decididos estaban!

La serpiente pareció reaccionar a la repentina ignición del centauro y dirigió su atención hacia él, siseando y mostrando su lengua, amenazante. Lanzó una dentellada contra la criatura, que lo esquivó con un ágil salto hacia un lado y trató de encajarle un coz en el lateral de la cabeza. Le dio de refilón, así que no consiguió aturdir a la serpiente, que se preparó para un segundo ataque.

Los niños lloraban y se abrazaban unos a otros, detrás de Esthia, quien estaba atento a cualquier intento por parte de aquellos monjes extraños de recuperar su presa. Al que se acercaba, lo despedía y lo mandaba a dormir de un par de certeros golpes. No controlaba la fuerza del lobo, fingiendo ser humano, sino que la usaba toda, con contundencia, dejando claro que ellos serían sólo tres, pero no estaban en absoluto en desventaja.

Varios de los monjes rodearon a Orn y se quitaron las capuchas para poder pelear con mayor facilidad. Uno de ellos sacó un puñal de entre sus ropas, los otros iban a usar las varas con las que antes habían ido golpeando el suelo.




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