Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Don't tempt the beast

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Don't tempt the beast

Mensaje por Rajmund J. Sikorski el Sáb Ago 19, 2017 12:32 am

Un nuevo juego quería comenzar, últimamente no le divierte, no le place las malditas bestias capturadas, por más que les provocará, por más que la sangre estuviese de por medio y las heridas jamás sanaran. No era excitante, por primera vez a la bestia no se le ponía dura, no lograba ni entrar en celo, ni entrar al orgasmo cuando los asesinaba. Creerían que se ha vuelto adicto, pero no, o quizás si, y por ello necesita de lo peor, pero jodidas bestias, parece que su naturaleza está perdiendo el toque, ya no las crean como antes, a base de dolor, ahora solo las ponen mansas para ser cogidas. ¡Y vaya estupidez! Pero se lo echan en cara con los resultados. Rajmund no es alguien a quien le cataloguen como caballero, al diablo los modismos, y las clases, todos se revuelcan en la misma mierda, y que no hablen las jodidas reinas, que bien tienen pinta de putas, y los reyes de bueyes.  Tanto es su coraje, que nadie se escapa de sus pensamientos, quiere, necesita, ansía jugar. Y eso tendrá.

Primeramente, escribió en su libro, una morbosidad grotesca, un deseo que más allá de ejecutarlo, le genera una adrenalina, pero se detuvo en unas líneas que dice;

No llames a un cazador asesino...
Después de mucho pensarlo, después de mucho analizarlo, he decidido escribir mis experiencias como cazador y más que como este, como un animal que tortura por placer, que quita vidas para sentir la satisfacción de apoderarse de una vida, de lo que esta significa para otros y de la propia alma de la víctima que siempre me acompaña.

Leyendo estas páginas podrán saber lo que piensa, lo que su mente hace cada vez que toma una vida. Podrán también escudriñar en las cosas que ocurren en su cabeza cuando mata y cuando no. Más, lo que piensen u opinen, no le interesa, no le importan los juicios a los que pudieran someterlo, responderá en sus propios términos y, si le molesta mucho, tal vez y sólo si eres digno, podría buscarte. ¡Vil desgraciado que ejecutó una media sonrisa!, tenebrosa y con enigmas a tratar, pero ese no era el caso, prosiguió a la hoja donde con su puño y letra comenzó a redactar su siguiente juego. Y esta vez es…

“Jugaremos en el bosque, mientras el cazador no está aquí, porque si aparece, a la bestia se comerá, ¿cazador estás ahí?”

1, 3, 6… Caminando va por el bosque, convencido de descargar su enojo, tener a alguien donde pueda eyacular, el escupir su veneno y sobre todo, morder. ¡Ñam! pierde el control, estrangula a la fiera, esta se defiende, mordisqueando su garganta salvajemente, cuanto esperaba por ese movimiento que saca sus cuchillos, cruzándolos y corta el pecho peludo del animal, y en su frenesí se comió un trozo. Luego, comenzó a gruñir, (la befa y el drama tenían que salir, es Rajmund, el maldito psicópata), mientras baila una danza de guerra alrededor del animal que sigue vivo, lo torea, lo quiere más enfurecido, se avienta a él, y se revuelca, girando, azotando su cráneo pero él hace lo mismo, ¡ah, que dolor, que excitación! Y en ese momento supo que antes de matarlo, le cogería, tan duro como un palo de madera movería por su trasero, tan sabroso, le prenden más con los gritos, pero el acto violento presenta lo supremo. Y ahí, ya una vez destrozado internamente, va por sus garras, se las arranca, una por una, seguida de sus gritos, su dolor, la sangre, ¡tan bien que huele! Cada pata, hasta que el encanto se vaya, cada segmento hasta que muera, y su muerte será su orgasmo total.


Palabras más, palabras menos, eso es lo que hará con su presa, porque seguido de escribirlo, el libro lo pone a disposición de la víctima, (ya que sabe dónde hallarlo, lo ha seguido, tiene que descubrir si es la bestia que quiere para su juego), así es su modus operandi, y ya solo va al encuentro con la real bestia, porque esto apenas empieza.




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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Marishka Marquand el Miér Nov 08, 2017 9:40 pm

Marihska se había enterado de algo extraordinario, Mikhail había sido por fin capturado por la inquisición. Aquello había sido una noticia maravillosa, su pequeña niña interna parecía querer revivir, dejando enterrada a la inocencia que la llegó a caracterizar, todo su ser buscaba aniquilar aquella existencia; debía ser ella quien pusiera final, debía ser ella la que cerrara ese capítulo.

Como era de esperarse, la vampiresa esperó a que el último rayo del sol se escondiera para poder salir de su casa. No apresuró el paso, estaba segura que mientras ella llegaba al lugar indicado, alguien más se deleitaría con la tortura enfermiza que aquel vampiro merecía. Ella estaba feliz, no había nada que pudiera lograr lo contrario en su estado de ánimo, no es que Mikhail fuera difícil de capturar, ella misma nunca lo intentó por sus deseos de disfrutar un poco más su eternidad, sin embargo sabía que enfrentarse a él le podría salir caro. Tomarse un tiempo no era de débiles.

Un vestido de amarillo pálido había sido de su elección esa noche, vestía como una verdadera señorita de sociedad. Al entrar a la inquisición, dio otro nombre y apellido en el registro, borrando su “existencia” de aquel momento. Cómo era de esperarse, la condujeron a un cuarto con barrotes que lo protegían, del otro lado se observaban dos figuras medio alumbradas; una gritaba y la otra se carcajeaba. Se estaban divirtiendo y disfrutando la captura, sin duda. El juicio no tardó en empezar, se presentó a todas las partes involucradas, ella era del grupo del veredicto, buscando la transparencia y opinión del pueblo en esos procesos. Todo transcurrió como se suponía debía de ser, la sentencia estaba por ser dictada, y Marishka buscaría la manera de ser el verdugo final.

Conforme pasaban los minutos, se empezó a aburrir, refunfuñó un par de veces y terminó por ponerse de pie. Todos se quedaron boquiabiertos y Marishka simplemente actuó. En un abrir y cerrar de ojos se escucharon gritos, acusaciones, golpes y un gran estruendo que liberó al sentenciado y la vampiresa. Marishka corría como desquiciada mientras jalaba el cuerpo del vampiro. Su cuerpo estaba lleno de cortes y golpes pero no importó, solo deseaba disfrutar de ese momento. A orillas del río se detuvo, lanzando el cuerpo de Mikhail contra un árbol. A lo lejos podía sentir un palpitar, uno distinto, los inquisidores se habían perdido de su radar. ¿Podría con lo que se veía venir? Probablemente esa noche era su propio final.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Rajmund J. Sikorski el Vie Dic 08, 2017 11:51 pm


¡Maldita sea! Erase una vez un animal que gruñía y enfadado quería devorarse a la humanidad, pero, llegó la mediocre mujerzuela queriendo robarle el bocado para saciarse de su propia presa. Esa era la puta que destruyó su juego, había llegado a él la víctima de esta ocasión. Seleccionada con el libro de su proximamente muerte y terminó en nada, en tenerla que degollar por querer escaparse al suponer que Rajmund estaba distraído. ¡Jamás lo esta! Es imposible que lo tomen de distraído. (Y solo porque se anunciaron presencias, ya no estaban solos). Y, ¿cómo podía abandonar a su juego? Sí, entrenado un demente esta hacia su locura, se es mas atractivo la demencia que cualquier cosa pues resulta que la mente es el único lugar en donde alguien como él puede permanecer. Siendo muy peligroso que embravezcan  al monstruo, aún más, cuando ni tan siquiera pudo ejecutar todo lo que estaba destinado en esas páginas para su víctima, por lo que elevó sus ansias, se sintió provocado, acumulando una ira y la excitación florecía como si el miembro se endureciera. Mato al perro, de un solo ágil movimiento y manchandose de sangre, conocía exactamente los puntos débiles de los humanos, los letales donde el golpe adecuado sería fatal. Desvaneciendose de entre sus manos el cuerpo, cayó y camino hacia el frente, donde la maldita ladrona se exponía, más extraño fue algo. El animal se lamió los labios con lujuria, y un enfermizo deseo explotó, de que esos jodidos colmillos le penetraran la piel. ¡Como ama ser mordido! Tanto que por esa bizarra sensación le llevaron a idealizar estos juegos macabros, donde forjaba combate con su presa para obtener el mismo daño hasta que al final pasarán al íntimo momento de fornicar y tener que eyacular cuando lo mate.

Todo eso explotaba en el, maravillado de que la víctima suplantara a la otra, y por una mejor. Pero debía cambiar el juego, adecuarlo a esa vampiro y al acompañante quien manso se veía. ¿Qué habría sucedido con el, con ella? Tenía solo una victima que deseaba, esa vampiro parece ser la bestia que necesita domar. Y de aquel, ¿como podría deshacerse de este?¿Quizás matandolo? ¡Ash! Se truena el cuello y toma las dagas, incrustrandolas en el cuerpo del lobo, para bañarla de su sangre, no es idiota para enfrentarse a un inmortal sin poderosas armas. Porque solo la pistola recurre a ella en última instancia. Asi que sonrio, mirando a uno y despues al otro. ¿Quién será el primero? ¿el cordero o su diablo?...

—No debieron exponer sus malos modales frente a alguien que caza peores bestias para jugar. ¿Han conocido de alguien que le gusta morder y ser mordido? Tan común pero extraordinario deseo, ¿no lo creen? Cómo justo ahora, si incrustó esto en sus pechos, creen poder hacer lo mismo? Ya sea uno u otro, pero preferiría amansar a la inmortal, me enloquecen monstruosas. ¿Que dicen? Tu o tu…

Rajmund señaló con ambas dagas, primero a la bestia jodidamente sensual y después al hombre quien si pudiera mostrar la peor faceta de seguro se lo echaría. Pero lastima, la anfitriona era ella, y como iba alistado para tener un combate contra un cambiapieles, un inmortal no era de temer y más para el cazador. Por lo que espero, no era de atacar primero, porque le prendia ver moverse a sus presas.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Marishka Marquand el Lun Ene 08, 2018 5:33 pm

La vampiresa era una verdadera amante del juego, la adrenalina era de las pocas cosas que le resultaban valiosas para detonar. La vida de un inmortal se vuelve aburrida y monótona, por esa razón necesitaba pizcas de emoción que le hicieran recordar el presente y su condición. Marishka era camaleonica; una mujer se podía adaptar diversas personalidades y en ocasiones rasgos físicos. Su gran defecto es que disimulaba tan bien que se olvidaba de quien era en realidad. La locura de una vida infinita comenzar a golpear con fuerza, porque su pasado humano vivió momentos de trauma y su transformación fue un momento inusual de quiebre.

Por eso saboreó la emoción del momento y se abrazó las ganas de seguir en aquella escena. Su acompañante le agradaba, eso no iba a negarlo, sin embargo ya tenía un tiempo en que la había aburrido y necesitaba un respiro; una nueva diversión.

Vete de aquí — Musitó Marishka volteando a ver a la criatura que se encontraba en las aguas; le devolvió la mirada mostrando su sorpresa y confusión. Así era la vampiresa, una criatura impredecible que tenía todo para ser poderosa y tener una vida tranquila, misma que prefería ignorar y no tener. La realidad es que poco le importaba si su eterna vida se terminaba en cualquier momento. No le tenía miedo a desaparecer, hace mucho tiempo estaba muerta.

Puedo notar por la posición de tu cuerpo, que te encuentras perfectamente adiestrado. No eres un humano ignorante, te enseñaron a matarnos y conoces el placer en la pelea y la destrucción de un camino inmortal — Le sonrió con dulzura, como en aquellos tiempos de humana en donde no salía de su burbuja de amor y paz. — Déjame desilusionarte — Negó un par de veces — Mi apariencia puede confundirte, no todas las bestias tienen una figura imponente, existimos otras que nos encanta esconder la letalidad que tenemos, con dulzura. Es de las mejores armas que tengo — Sonrió de forma maniática — Y mi adiestramiento lo realizó el mejor — Se encogió de hombros avanzando un poco más acortando la distancia entre ambos. Podía oler a putrefacción que envolvía aquellas estacas.

No eres tan distinto a nosotros — Lo señaló de arriba hacía abajo, invitándolo a auto observarse — Tienes marcas en la piel y con eso es suficiente para que la sociedad te juzgue y crea que eres digno de aniquilarse, la diferencia entre tu y yo, es que a ti te importa ser aceptado, por eso haces esto, por eso nos eliminas, es la única manera en que los tuyos puedan verte de buena manera — Sonrió con burla. ¿Acaso no se daba cuenta de su posición? Todos eran títeres, sólo los vampiros que aprendían a retirarse cadenas del cuerpo podían llegar a tener cierta libertad. 



Empezó a caminar lentamente alrededor de él tomando aún la distancia necesaria para no iniciar la pelea. Todavía no era el tiempo ni momento. Más valía que ambos tantearan el terreno.



— ¿Matas sin razón? — Cuestionó intentando descifrar un poco más la existencia del cazador. — ¿Tienes alguna? — Se relamió los labios — ¿Quieres matarme? Porque puedo morderte sin tener que intentes hacer y resultes muerto — Le ofreció, algo que lo hacía pocas veces.  



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Rajmund J. Sikorski el Sáb Feb 03, 2018 10:15 pm

Se equivoca, estaba frente a un animal, no ante un humano, él ya no posee humanidad, ¡que tan solo lo observara! Ni es sana la manera en la que deposita su mirada en ella; como un depredador alistándose para correr y atrapar a su presa, el provocarle el dolor más agónico que no pueda resistir y grite, ansiando irritarla, que tenga las ganas de defenderse, ¡que luche!, uniéndose al combate y así, con las exaltaciones de los cuerpos, forniquen. Pero, ¡que quite esa maldita faceta! la quiere ahí como lo que es, una bestia, no una apariencia dulce, no, que gruñe, que libere los colmillos y saque las garras, eso es lo que necesita, no una maldita muñeca tonta. Como esa sonrisa maniática, eso es a lo que se refería, pero no era suficiente, no bastó ese gesto que jugaba con el mango de las estacas, girándolas y atrapándolas, sin ver, y solo marcando su territorio como un animal lo hace. Y, se mofo el desgraciado por el cordero que se largó, desde un principio no lo quería, y la única opción era matarlo, pero huyo cuando se lo demando la otra, no fue tan imbécil, pero si patético. — ¿Por qué decirle que se largue? ¿Temes a que muera? —. Ladeo la cabeza, energético por la adrenalina golpeando su instinto.

Mientras ella se movía, Rajmund no le perdía de vista, sin ser necesario producir algún movimiento con el cuerpo, tanteaba el territorio, y no está nada mal para ser el comienzo. Considerando que alardeaba más de lo esperado, una notable diferencia a sus otras víctimas. ¿Era placentero? Para nada, de ser necesario le arrancaría esa lengua para callarla, es tedioso el tono de su voz.

— ¿Cómo negarlo, aunque porque adelantarse? Dejemos que veas como a la perfección lo estoy… ¡Demasiado que me descartaron de la humanidad!, pero, ¿por qué hablar de esa mierda? Sí ambos sabemos qué clase de animal somos, que, ¿qué animal salvaje no gusta de todo eso, y carácter? Unos tratan de atraer a sus presas con la pinta de celo, pero aquí, déjame decirte que no es el caso, no me interesa ese rostro angelical, todo lo que parece bello es lo más mugriento. Más, no me desilusionas, no me estimes demasiado… ¡Y es por ello que estas aquí!, las bestias como quieran vienen a mí, mírate. — Se detuvo a apretar el mando de las dagas, tronando su cuello. Escuchándose interesado, excitado, rabioso y hasta entusiasmado, porque en el mundo en el que habitan, el mejor puede estar en todas partes, pobre ilusa. — ¿El mejor a qué, a alardear? Por supuesto, veo que bien entrenada estas.

¡Al diablo! si quería sacarlo de quicio, impacientarse, no era su caso, al igual si era lo contrario, le gusta saborear ese sentimiento, y el notar la manera en el que intenta conocerle, ¿que esperaba, sacar una debilidad, sus movimientos? ¡Eso era inapetente! El pensar que va de cacería por mandato, o por algún labor, ¿hacia quién? Estaba muy alejada a la realidad de ese cazador. — ¿Crees que me importa que me juzguen? ¡Por favor! He estado en situaciones en las que estoy a punto de conocer la muerte, más sigo aquí. En cuanto las cicatrices, esos dibujos son evidencia de ello, mira, sé que puedes distinguir bien esta, fui, casi degollado por un perro, y ¿crees que pienso el que dirán? No tienes idea de quién soy…—, se ganó los aplausos, pero lastima, tenía las manos ocupadas y para tremenda bobería, no bastaría, más si se carcajeo, pobre ridícula, pensó. — Ven, intenta morderme después de que yo lo haga, y sabrás el por qué hago esto. Aunque, toda de esa palabrería, tienes razón, te matare después de que termine. ¿Terminar de qué? De morderte, golpearte hasta que me sangren los puños, hasta que decore todo ese atrayente cuerpo con mis armas, hasta que terminemos revolcados, y al final, matarte, ¿por qué te seguirás preguntando? porque perdiste ya lo que me interesó de ti.

Aclaro con una determinación profunda, decidido a arrancarle todo y sin permiso, pero porque son animales, sabe que va a seguir el juego, todos son iguales, terminan queriendo domar al indomable, y sin más, de un giro a su daga la arrojó en dirección a ella, seguida de la segunda en la que pego a la primera del mango para otorgar más impulso, y en cuanto las arrojo, (yendo estas con una velocidad, y viento favorable, porque esa es la razón por la que demoró y el que estuviera escuchándole), en una dirección en la que llegaría primero esta antes de ser esquivada, fue un punto fijo, centralizado al cuerpo, justo en la boca del estómago, y corrió a coger la segunda daga, el cayendo al suelo para deslizarse y se estiro el brazo, cogiéndola y cuando llegó, hincado permaneció. — Como veras, no le temo a morir, de hecho me resulta excitante el modo en que será. Pero dime, ¿cómo es esa sensación del veneno de licántropo? Sé que no es suficiente, no temas, como ya te dije, no morirás en seguidas, y no hoy, porque esto va para largo.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Marishka Marquand el Lun Feb 05, 2018 10:55 pm

Marishka no tenía muchas ganas de un enfrentamiento, podía realizarlo, estaba llena de energía por la cantidad de sangre caliente que aún recorría su cuerpo putrefacto, sin embargo, en ocasiones no le parecía del todo interesante resolver cualquier enfrentamiento con una lucha. Sí, era una criatura salvaje y en ocasiones sádica, ¿Para qué negarlo? Sus diferentes facetas y humores le daban el encanto especial que la caracterizaba. Estaba cansada de seguir dentro del estándar promedio de vampiros que se dejaba llevar por sus impulsos e instintos. Ella era más que eso. Así que esa noche disfrutaría de todo, incluso del dolor y tormento.

Siempre le gustó hablar, aunque fueran incoherencias; muchas veces el palabrerío que salía de su interior era para destrenzar su cuerpo, sí, cualquiera podría creer que un vampiro no tenía ese tipo de males, por el contrario, en ocasiones se multiplicaba hasta volverse insoportable, quizá por esa razón algunos perdían la razón y les llegaba la locura; no todo se resumía a hablar, también observaba, el análisis al oponente ganaba batallas. En está ocasión no analizaba tanto, más bien admiraba aquel cuerpo resultaba fuera de lo normal. ¿Cuántas veces se observaba a una criatura tan marcada? Pocas veces, por eso pudo determinar que la sabiduría y experiencia dominaban la mortalidad. Gran espectáculo para memorizar.

La vampiresa pudo percibir el cambio de postura. La posición de defensa fue cambiando lentamente, tanto que incluso podría pasar desapercibida. Sonrió ampliamente al notar sus movimientos y ella ni siquiera hizo gesto alguno, se iba a defender sí, pero más tarde, por ahora necesita volver a sentir que era frágil y que la inmortalidad no todo el tiempo podía resultar efectiva.

No gritó pero estuvo a punto, las puñaladas las había sabido controlar desde su humanidad, aunque claro, podía mantenerse impecable dependiendo del lugar. El veneno de licántropo fue lo insoportable. ¡Pues claro! Aquel olor asqueroso había llamado su atención desde que percibió su presencia; torpemente lo ignoró. ¿Acaso era una novata? Se estaba comportando como una.

El ardor era tan insoportable que la hizo sonreír, cerró los ojos con fuerza antes de caer al suelo de rodillas, agradeció no necesitar respirar, de ser así estaría tan agitada que quizá moriría de asfixia. Enterró sus dedos en la tierra intentando distraer aquello que le impedía pensar con claridad. Pocos segundos bastaron para volver a disfrutar de la vista y sonreír cual desquiciada. Echó el cuerpo hacia atrás y despegó una de sus manos para arrancarse la madera envenenada del pecho; como era de esperarse, su mano también ardió a causa del veneno. Un par de improperios salieron de entre sus labios.

No está nada mal — Las palabras se arrastraban al mismo tiempo que dejaba caer la madera al suelo. Dio un brinco torpe para tomar distancia, aunque al tocar tierra se tambaleó y cayó de nuevo de rodillas. — ¿Por qué siempre creen que la muerte es lo más divertido? — Se carcajeó. El cabello ya le caía por los costados del rostro. — ¿De verdad quieres pelear? Para que empiece el calentamiento contigo. — Sonrió con destellos de locura y excitación.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Rajmund J. Sikorski el Vie Feb 23, 2018 8:33 pm

Tan excitado, y candente por la morbosidad que propicia la inmortal había atacado, la hirió, siendo el primero golpe pero sin el único. Apenas comienza y ya está que se regocija del placer. El verla caer le produjo un éxtasis, una atracción por escucharla gritar pero era de suponerse que fuera orgullosa, silencio su dolor, y se aferró a una sonrisa. Una que quiso desfigurarle; el tomar un cuchillo al meterlo en la boca y abrir sus lados con este para plasmarle una eterna sonrisa, ¡que no pudiera borrarla de ese rostro! y cada vez que se mire, que recuerde el nombre del cazador; R. J. Así de fétido estaba, exteriorizando al apretar con fuerzas el mango de la daga, observando la manera en la que rasca la tierra. Río, ahí estaba su respuesta, el veneno del licántropo era la dosis perfecta para estimular a una bestia…

— Deberías dejar que un caballero haga el trabajo;— no se movía, se quedó hincado en espera de dar otro golpe. Y la imagen que le brindaba le produjo un ansia, tenía sed de ella, y de su dolor. El ver que su mano fue afectada, es lo que esperaba, que le imposibilitara por unos instantes. Haciendo lo que quería Rajmund, logro escucharla y se alzó, cuando se dispuso ella riendo, no podía dejar de reír, el maldito estaba tan alegre de hallar su diversión.   Y no es lo único, pero aguarda. Puedo auxiliarte, ¿debería permitir que te subas a mi lomo? Tsk, pero aun no es suficiente, tendría que verte cojeando para que eso suceda.

Avanzo hacia ella, estaba flaqueando, pero tenía precaución, no se confía de animales. Dando un paso seguida de otro, lento, disfrutando cada instante. Tenía un rostro hermoso, y al llegar a ella, se hinco, no mostró temor a que le pudiera atacar. Eso quería ahora, sentir su golpe, su rabia, toda su fuerza. — Tu eres la muerte y no sabes que tan jodido es torearte—, alzó la falange, brindando una caricia a su mejilla, estando frente a su rostro, cara a cara. — estoy ansiando con tanto fervor a que lo hagas. Peleemos mi hermosa bestia—.

Se fue acercando, sus labios se fueron posando en su frente y con la daga restante, sostenida siempre en la mano que la toma, se produjo una abertura en la muñeca, emanando la sangre de esta y la acerco a ella, pintarrajeando sus labios, como una maldita cualquiera al ser besuqueada, es esa la manera de hacerlo, un cazador marca a su presa de esa forma, pues hallo su tesoro y era momento de tomarlo. Así que, se abalanzó contra ella, con un brinco para estamparse, poniendo su cuerpo firme, para estamparla contra el suelo, terminando de tirarla y con las piernas de un lado a otro de su costado, presiono, tanteando su rostro con la daga, y fue espectacular ver como reaccionaba su piel al encuentro con esta, unas perfectas caricias que el filo brinda, una penetrante sensación que el veneno siempre hace recordar, así de hermosas le gustaban, tan atractivas y horrorosas como toda fiera.

Si eso no producía enfadarla, entonces, estaba haciendo mal su labor, o de plano, es muy obstinada la hembra. La estaba poniendo a prueba, porque ya necesitaba ser golpeado con sus colmillos, ser tratado de igual manera.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Marishka Marquand el Dom Mar 04, 2018 8:06 pm

¿Acaso esa noche esa su última luna? Marishka nunca se había cuestionado eso. No tenía miedo a la interrupción de su inmortalidad, ¿Por qué tenerlo? Se vivía para morir y se existía para dejar de hacerlo también. El odio era consecuencia del amor y el deseo a asesinar del dolor. ¿Por qué se mataba? Hacerlo por hacerlo no tenía sentido, así que debía existir un motivo detrás muy fuerte. ¿Seguiría existiendo para averiguarlo? Más valía que el combate por su parte iniciara, o se quedaría sin respuestas que valieran la pena contar. La cuestión aquí era, ¿Deseaba verdaderamente combatir? Se estaba viendo muy lenta. Era momento de la acción.

Un golpe en la espalda no resulta ser brusco o doloroso para un inmortal, así como el peso de un humano resulta como el de una pluma en algunas ocasiones para una vampiresa, sin embargo, el cazador debía llevar consigo algo más, porque se notaba la diferencia. Él no era un profesional normal, tenía trucos que la mayoría no conocía y que sólo se sabían si alguna criatura de la noche revelaba parte del misterio y la magia que los caracterizaba. Aspiró con fuerza el aroma que su piel manaba al ser quemaba por el veneno de licántropo. Gruñó de forma gutural y sin pensarlo dos veces movió su brazo libre, esa que el cazador por descuidado no había ajustado. Cerró el puño con fuerza y golpeó la barbilla para marearlo. Ni siquiera pasó un segundo cuando la vampiresa volvió a golpear en la boca del estómago al humano, el cual cayó de espaldas sobre sus rodillas y le dio margen para erguir la espalda, girar el cuerpo enredando al mismo tiempo las piernas en la nuca del hombre, para ese entonces, el cuchillo ya había volado por los aires.

Marishka si aprovecharía su inmoralidad, no negaría su rapidez, tampoco su fuerza y mucho menos su destreza. Él quería jugar rudo, sin compasión y como si de iguales se trataran. No le iba a negar el placer de terminar tirado a su lado sufriendo cada corte, golpe y fractura, eso, si llegaba a pasar.

La vampiresa se encontraba encima de él, impidiendo que moviera brazos y piernas. Se inclinó con suavidad para olisquearlo. No había probado aún el sabor de su sangre. Así que frente a los ojos del cazador lo hizo, relamió sus labios disfrutando del liquido que él poseía en su cuerpo. Ladeó el rostro y se deslizó hasta el cuello de su acompañante, lamió una pequeña zona y después con la punta de sus colmillos hizo un pequeño rasgo. Un hilo de sangre se hizo presente.

Es de mala educación atacar antes de una mujer, ¿Acaso no te enseñaron eso? — Sus dientes blancos y afilados se hicieron presente al sonreír ampliamente con cinismo. Siguió presionando con fuerza las muñecas del cazador, hasta que percibió el sonido de sus huesos comenzar a crujir. No le iba a romper las manos aún, era demasiado pronto como para terminar la diversión. Aunque el cazador no lo mostrara, el dolor recorría por su cuerpo. Marishka puso las puntas de sus pies en el piso y sin esperar, saltó hacia atrás girando el cuerpo en el aire y poniéndose de pie. Estaba entretenida, sí, pero la molestia comenzó a invadir su cuerpo. Aunque los vampiros llegaban a curarse, lo cierto es que odiaba que maltrataran su rostro. ¡Lo odiaba! 



Dime, Cazador — Gruñó con fuerza y evidente molestia — ¿Qué parte de tu cuerpo te dolerá menos perder? — Pestañeó un par de veces y terminó por correr en busca de la embestida.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Rajmund J. Sikorski el Sáb Mar 24, 2018 8:15 pm

Ahí estaba, el monstruo comenzaba a despertar. ¡Apenas comienza el juego! Y vaya que se entusiasmó más de lo que ya estaba, como un jodido crío cuando le dan un obsequio; impaciente, y contento quiere saber qué es ese regalo, exactamente era la misma sensación para con él, porque sus golpes no fueron el efecto que podría haber sido con un humano cualquiera, era ella, un inmortal, por lo que solo provocarla ansiaba, reconociendo que no podría salir victorioso, pero, ¿quién hablaba de una victoria de esa índole? Él no, y si ella esperaba eso, pues felicidades, se llevaría el triunfo, porque lo que espera el cazador deriva más de un perverso deseo, una demencia que pronto se está exponiendo, y que  está desatando la dureza de un hombre al instante de ser golpeado. Como le excito, se quejó, no lo niega, la intensidad de su fuerza es mil veces mayor que la de él, y que buen movimiento hizo, le hizo soltar la daga de la que presumía en la piel ajena, cayendo a un lado, podría hasta decirse que trono su barbilla, y que había dolor, demasiado. Luego se profundizó más cuando atesto en su estómago, soltando el aire, tosió y la saliva arrojó, rio, como un vil loco que se alimenta de sólo el maltrato, (y así era, eso es para lo que vive), cayendo de rodillas, de espaldas directo al suelo, porque necesitaba un respiro, ya que al haber intentado levantarse, fue inútil, se tambaleaba hasta caer. Más, no hizo defensa, no era suficiente, no era demasiado dolor para decir que con eso bastaba, necesitaba más, y ese era el problema cuando experimentaba, ya le era complicado satisfacerse, y cuando fue erguido, ahorcado por esas piernas y en esa posición, aprisionado, imposibilitado, lo mejor no era poner resistencia, porque ahí se iban más las energías, necesitaba mantener la calma, pero su maldito corazón se aceleraba, su ritmo de respiración entrecortada, demasiado alterado, y como la maldita perra que suelen ser, estaba ahí, olisqueando a su presa, revolcándose para probar de la linfa, así es como la quería ver, como una maldita zorra para con la sangre, era imposible que no la probara y más cuando el cazador le pintarrajeo sus carnosos labios que bien hizo resaltarlos, y como toda mujerzuela, va descendiendo, buscando el punto de hacer que un hombre como él, segrega por tal provocación.

Siendo lo que fue, podía sentir humedad en su bulto, aún no terminaba por venirse, realmente atraído, y el colmillo presentarse, le hizo morderse los labios con un frenesí insaciable, un apetito que le hizo revolver sus tripas mientras ansiaba devorarla, rogando porque fuese consumido, y entre más presionaba, más se enrojecía su piel, se notaba intranquilo, removiéndose en el suelo, como una invitación de apareamiento, y de un intento de alcanzar a morder su rostro, se carcajeo, gimiendo el muy bastardo… — No veo a una mujer, no una que desee que ataque primero, pero te daré placer en algo más, algo que todas piden y que hasta monstruos como tú esperan recibir.

No podía evitar su diversión, se traga la saliva que acumulaba, y su desagrado fue cuando se retiró, quiso sujetarla pero fue más veloz, y aprovecho para alzarse al impulsar los pies, tomando el mentón para colocarlo en su lugar, que al lograrlo dio un quejido, y después, se tocó el bulto, tronando la boca. — ¡Maldita sea!, al parecer ninguno tiene modales, pues mira lo que has ocasionado y que no has terminado. ¡Muy mal, demasiado mal!, pero aún tenemos tiempo, ¿no te gustaría concluir con este momento? Mira que estoy a punto de hacerlo, pues tan solo con un golpe, hiciste esto, no me imagino que podría suceder si permito que me destroces.— Se observó, seguido de hacerlo con ella, y cuando comenzó a correr, no hizo nada, no, espero a que estuviese cerca, ¿que escondía entre manos? Algo mucho peor que un simple veneno de licántropo, el error que cometió, es que permitiera mojar su ropa, y no desnudarlo, tenían que tener precauciones con un cazador, porque ellos duermen y se visten de las peores armas, porque la vida los entreno así, las mismas bestias hicieron que ellos se tornaran de esa manera. Esperando, iba a soportar el ataque, si tenía que ser derribado, lo aceptaría con tal de quedar prendido a su cuerpo, y así fue, se sujetó a ella, y ambos se estamparon contra el suelo, quedando por debajo de ella, que el impacto fue mayor de lo esperado, podía sentirse quebrar, pero sus manos buscaban algo en sus bolsillos, tomo unas pequeñas estacas, y de un abrazo, como un perfecto amante, del cual debía cuidarse, le clavo estas en la espalda, no se lo esperaba, y el peligro en el que se expuso, tenía que igualarse con ella, o de plano morir, pero era ella lo que necesitaba, lo que su templo pide con sus heridas, desangrados y una mordida que lo motiva a fornicar y no a matar en ese primer encuentro.

— Vamos, sé que lo quieres, sé que quieres desquitarte, hazlo, convéncete de que no me iré sin antes tomar lo que me arrebataste de él, de mi estúpida presa, recuerda que cuando uno interrumpe pasa a tomar el lugar del otro...Y por suerte, tú eres perfecta.— desahogo las palabras a dificultad, alzando la cabeza para tomar sus labios, los apretó con una mordida, terminando de exponer su real propósito, si lo tachaban de un maniático, lo era, si decían que era el peor, lo sería, con tal de revolcarse ahí, desnudos a mitad del lugar, corriendo el peligro y tentando a la muerte una vez más. — Averígualo, busca que es lo que menos me dolerá perder.— dijo entre esos labios, sin abandonarlos, subiendo y bajando el cuerpo como una serpiente que se arrastra, friccionando piel con piel.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Marishka Marquand el Miér Abr 04, 2018 2:11 pm

La monotonía comenzaba a reinar en la vida de la inmortal. Todo se había vuelto gris y sin sentido, ser Cazafortunas podía llegar a ser interesante en un principio, sí, sin embargo las riquezas dejan de ser atractivas cuando son suficientes para poder revestir de caprichos a más de diez generaciones. Una criatura como ella tampoco es que tenga en sus prioridades mantener un estatus social, la fuerza bruta ayuda para obtener lo que uno desea en el momento que sea necesario. Quizá por eso para ella ese momento resultaba ser el más interesante y rescatable en muchísimo tiempo. Triste, sí, lo era, muy triste, así que era momento de inyectarle más emociones y sensaciones a su “felices para siempre”.



Pensé que mi hermano era el único humano completamente perturbado. Me equivoqué — Sonrió de medio lado — Estás mucho peor que él, además, él terminó asesinado de la peor manera por creer que lo podía todo. ¿Acaso no temes en eso? Claro, claro, vas a decir que no — Se encogió de hombros con dramatismo. Todo pasaba demasiado rápido, tan rápido que Marishka dudaba de la naturaleza del cazador. Olisqueó insegura, ella no se equivoca cuando se encontraba frente a una criatura; él no olía a nada malo, olía a la vida misma, esa que ella ya no tenía desde hace mucho. 



La danza de la muerte seguía interpretándose con sus cuerpos. Rondaban fantasmas y demonios disfrutando del espectáculo, los ángeles no llegaban a visitarlos porque ninguno de los dos ya llevaba a tener salvación. Así que los gemidos, los gritos y los quejidos comenzaron a componer la mejor de las melodías de terror. La noche estaba más obscura de lo normal, las nubes cubrían luna y estrellas cargadas de melancolía y complicidad. Los truenos y rayos impedían que cualquiera que estuviera cerca percibieran aquella escena. Era el momento de ambos. Nadie lo iba a arruinar.

Marishka echó el cuerpo hacia atrás retorciéndose de dolor por aquellas armas que invadían su cuerpo. El dolor era fuerte, algo que la motivaba a seguir con aquella pelea. ¿Matarlo? Seguía confirmando que eso resultaba un desperdicio. Un humano así era como un diamante encontrado en la calle, algo casi imposible y se debía conversar. Una nueva mascota no le iba mal a nadie. No a ella.

No, no iba a quitar las estacas de su cuerpo, ellas iban a ser un incentivo en aquel encuentro. ¿Qué caso tenía pelear contra un humano cuando se sabe que por condición siempre un inmortal sale victorioso? Ninguno. Era momento de ponerse como iguales. La fragilidad se podía crear en el cuerpo de un vampiro. Existían más de una forma.



— ¿Acaso tienes un poco más de ese veneno de licántropo? — Sonrío de medio lado volviendo su cuerpo al frente, chocando ambas miradas. — Vamos, inyecta un poco más de eso en mi — Marishka también era una criatura demente, lo fue cuando era humana y se acrecentó en el momento de su transformación. Habían perturbado su dulce existencia y por eso llenaba vacíos haciendo sufrir a los demás. Iba a colocarse a su nivel pero no iba a morir, así que dejó caer su peso y mordió el cuello del humano para tomar un poco de sangre. Ella debía tener el control de la situación.

Si quieres sentir mi cuerpo, disfrutar y que yo lo haga, aliméntame mientras me la metes — Articuló. Ella no era una dama, él no era un caballero. ¡Basta! No se necesitan protocolos que no estaban diseñados para ellos. El placer en ella aparecía en el momento en que la sangre fresca recorría su cuerpo. Rasgó su cuello con los colmillos quedándose con un hilo de piel colgando por su mentón. Ninguno estaba para espantarse con aquella escena. 



Un estruendo proveniente del cielo completó la escena y la lluvia empezó a delinear ambas figuras. Marishka no se movía, solo dejaba que la fricción la dirigiera él. La noche estaba siendo deliciosa.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Rajmund J. Sikorski el Mar Mayo 15, 2018 9:43 pm

Imposible, la naturaleza estaba a su favor; como si la fuerza de necesidad la haya atraído, como si el cuerpo de Rajmund al restregarse contra la inmortal representara un ritual, porque pronto los rayos caían como bombas, los truenos escandalosos se escucharon queriendo desviar la conversación de esos dos, tanto uno como el otro poseían grandezas de necesidad. Estando alocado, desenfrenado por tenerla, generando más brutalidad y sabiendo con exactitud que su naturaleza superaba la humanidad más, ¿cómo podría resultar ileso ante un deseo? Es así como se protegía, ofrecía una diversión que nadie es imposible de esquivar, caen al juego y se convierten en esa presa. Por ello, son las armas perfectas para un animal, domarlos y arrebatarles lo que tanto temen esconder, ser como realmente se es. Siendo aquello lo que capturo de su olfato, una sorprendente vida que peligra con sucesos grotescos, toreando a la muerte una y otra vez, ese es el gran sentido para un perfecto psicópata.

— ¿Perturbado? Oh, no, más bien, cimentado en lo que quiero. —rio, estirándose como una culebra para que siguiera olisqueando. — No lo puedo todo, no busco lo que tu estúpido hermano quería, ¿de qué me sirve el poder? Si aquí puedo tenerlo todo, ¡al diablo con que la riqueza lo puede todo!, es más excitante obtenerlo a la medida que uno se aferra a ello con sus propias fuerzas. Aún no comprendes mi estilo de existencia, no temo a la muerte, más bien quisiera probarla de la mejor manera. Pero dime, ¿que más vale la pena sin esta diversión? Nada, prefiero morir complacido que yéndome sin nada.

Todo giraba en torno a la excitación, una metamorfosis entre la vida y la inmortalidad, meneándose como si de ellos pendiera que la lluvia continuase porque el ser empapados de esta, le brindaba una mejor fantasía, tanta, que miro fijamente ese esbelto cuerpo, la ropa se adhería dándole forma extravagante, y en cuanto ella gimió al abrazo aterrador de sus dagas, Él abrió el hocico, saboreando ese momento, presionando hasta que le impidiera sacarlas por ella misma. Y ante su curva, (al echar el cuerpo hacia atrás), el roce de los sexos se expuso, palpitando el falo, invadidos por la demencia según otros dirían. Ella pidió situarse en la misma fragilidad que él se veía expuesto ante ella, ¿qué clase de deseo era aquel? Pero le encanto, mas no le iba a decir en qué momento, seria inesperado, quería oírla gritar. Pero ella primero hizo que sostuviera sus caderas, pegándose a ella cuando le mordió. Ardía y quemaba, orillado a soltar un quejido de complacencia, de más.

Siendo rasgado, no mentía al decir que necesita que le destroce, le altiva que es inmenso el placer, demasiado que como un estimulante le hizo que le aventara hacia el suelo, directo a que las dagas se removieran y así, pudieran enterrarse más, ¡que dolor, que orgasmo! Le jacto para encimarse, tomando el colgante de su cuello y lo jala, empinándolo en el hocico, y traga, ¡estaba estúpida si creía que moriría desangrado! Iba preparado para lo que se presentase, las reglas del cazador son estrictas. Demasiado lo es, que protege su tiempo, y a su vida con este la vida, aún tiene mucho que experimentar y fue una locura beberse la sangre de licántropo, siendo límite su función, pues solo para lo que restaba de la noche haría efecto al mezclarse en la misma sangre. — Soy yo el veneno, muérdeme todo lo que quieras, que yo haré lo que quiera contigo. Y más que meter, hay tanto que necesito de tí —se mordió con una agresividad tremenda los labios, queriendo que la linfa le recorriera como hilo para provocarla, estirando la mano para alcanzar la daga, y con esta emplea en destrozar su ropa, (enfocándose más en la parte media y baja),  como un descuartizador, rasgando y tomando las prendas para arrancarlas, y como un animal, se desabrocho el pantalón, liberando su hombría que bien estaba húmeda y endurecida, y sin tomarse la molestia de lubricar, abrió sus piernas, empotrando el falo con un fuerte empujón en el que se impulsó con los pies al sostenerse en la tierra, profundo y certero, que dio un rebote y así deleitara el movimiento de sus senos desnudos, pero no es suficiente, se aproxima a su boca y ahí es que con la misma fuerza empleada a la profanación, se apodero de su labio inferior, mordisqueando y tirando de este conforme empuja.



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Re: Don't tempt the beast

Mensaje por Marishka Marquand el Sáb Mayo 19, 2018 11:44 pm

La vampiresa danzaba día con día con la muerte, no le gustaba hacerlo con la vida. Ser inmortal tenía una gran cantidad de ventajas tanto como desventajas, quizá otros sobrenaturales no lo veían pero ella sí. Un ser de la noche podía ser frágil, incluso más que un humano si se sabía utilizar las herramientas correspondientes y necesarias. Aquel cazador las conocía, las comprendía y las utilizaría en todo momento en aquel encuentro.

Marishka se sentía contenta, agitada y abrazaba la poca humanidad que aún rondaba por su cuerpo. Podía percibir el mal olor que recorría las venas del humano, la trampa que se encontraba escondida por debajo de su piel. Le daba un poco de asco, ¿para qué negarlo? Pero aquella mala sensación no se comparaba con el deseo que invadía todo su cuerpo. Ella era una criatura pensante y analítica, sí, pero también podía dejarse llevar por sus instintos y gozar del momento; todos lo necesitaban.

La frescura de las gotas de lluvia le recordaban que su condición sobrenatural le hacían percibir con más ahínco lo que ocurría a su alrededor. Se relamió los labios con sugerencia y dejó sus manos inmovibles por encima de su cabeza. Ella deseaba ser frágil como una mariposa, al menos aquella noche en la que la vida se mezclaba con su muerte. Debía reconocerlo, hace mucho tiempo tenía el placer de conocer a un cazador tan interesante, preparado y digno de ella.

Impulso su abdomen hacía el frente con ayuda de sus codos recargados en la tierra. Pegó sus labios a la boca sangrante del hombre y bebió por casi un minuto. No iba a quitarle demasiado carmesí, tampoco quería marearlo, lo necesitaba fuerte. Por un momento se retorció de dolor, asimilando el veneno de licántropo. Le ardía pero era tolerable, el problema vendría segundos después, cuando la fuerza la abandonaría por minutos dejándola en igualdad de oportunidades con el humano.

Gimió.

Retumbó la noche entre gemidos que se mezclaban con los truenos insistentes de aquella noche tormentosa. Sonrió complice de aquel encuentro que parecía creado especialmente en ambos. Estaba confundida, porque lo disfrutaba y al mismo tiempo deseaba querer asesinarlo. Marishka era así, tan voluble, inestable y siempre perdiendo las ganas de conservar juguetes o títeres nuevos. ¡Es que ella lo sabía! Él no era un títere, era tan titiritero como ella. Frente a sus ojos podía observar a un gran prospecto de compañero de inmortalidad, era una lastima que el cazador no lo ambicionara.

¿Qué tan difícil puede ser complacer a una inmortal? — Sonrió de medio lado. — No creo que demasiado si la inmortal bebe por su propia voluntad el veneno. — Ronroneó un poco mientras movía su cadera un poco para ejercer un poco más de presión y sentir como la embestida ejercía un sonido ensordecedor. — Si necesitas de mi sangre para tener más fuerza, tómala — No era una sugerencia, más bien era una orden. Observó una de las dagas incrustadas en su cuerpo y la arrancó sin pudor, en pocos instantes delineó uno de sus senos permitiendo que la sangre aún sobreviviente empezara a manar. — Bebe mientras sigues causando excitación en mi ser — Ordenó y volvió a gemir sin dejar de moverse.



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