Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA VAGGÖ

MODERADORA

ENVIAR MP
LOREENA MCKENNITT

MODERADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

MODERADOR

ENVIAR MP

CLIMA THE BOND OF THE BLOOD - PARTICIPAN DRAKE ENDE Y JOSSETTE LOUVRE. LA LLAVE - PARTICIPAN POSEIDÓN Y CRYSANTHE KASTAROS. EL CAOS VISTE DE GUERRA - PARTICIPAN ORN, DRITTSEKK, BRÖKK TOLLAK, SOLEIL, KATTRINA. NOCHE DE HALLOWEEN - PARTICIPAN VLADIMIR ROMANOVS y MAGGIE CRAIG.




Espacios libres: 20/60
Afiliaciones élite abiertas
Última limpieza: 30/07/17


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://www.victorianvampires.com


Últimos temas
» Búsquedas importantes para mí (0/2)
Hoy a las 3:16 pm por Amadeus Oberlin

» Búsqueda Cuádruple [1/4]
Hoy a las 2:43 pm por Ophelia M. Haborym

» Ce qui nous unit||Lora
Hoy a las 2:15 pm por Lora Bellamy

» Behind the Mask | Privado
Hoy a las 2:11 pm por Danna Dianceht

» Registro de Nombre [OBLIGATORIO]
Hoy a las 2:08 pm por Sirenia

» Du Er Min Skjebne ~ Privado
Hoy a las 2:00 pm por Naitiri Zahir

» La infancia viste de pieles.(privado)
Hoy a las 1:32 pm por Drittsekk

» Heavy [Privado]
Hoy a las 1:25 pm por Abbey Appleby

» Batallas ganadas (privado)
Hoy a las 12:35 pm por Höor Cannif



La joven del torreón (libre)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La joven del torreón (libre)

Mensaje por Drittsekk el Sáb Ago 19, 2017 2:31 pm

Padre me envió hacia siete lunas a proteger el castillo de Artherian, el norte estaba sumido en una guerra abierta en la que el rey Randulf llevaba si duda la ventaja del que usa el miedo y la destrucción a su favor.
Seis lunas en el que la pequeña horda que me acompañaba y yo luchamos hasta la extenuación por proteger una piedra que contenía un gran poder para los druidas del templo, decían que podía controlar el elemento aire, si caía en manos de Randulf desataría tornados que asolarían sin necesidad de ejercito nuestras tierras mas de lo que ya lo hacían sus aberraciones creadas para el exterminio de los míos.

Logramos contenerlos, detener el ataque y malheridos fuimos acogidos en el castillo del Conde para recuperarnos antes de volver con la victoria hasta Akhershus, nuestra fortaleza.
Claro que algo me decía que allí se ocultaba algo mas que esa poderosa piedra, pues durante la gesta, soldados habían apostillados en la cara norte del palacio, como si lo que tuvieran allí oculto fuera mas valiosos que la misma piedra custodiada.

Recorrí fugazmente el pasillo rumbo al ala este del castillo, no me fue demasiado complicado esquivar a la poca guardia que tras la batalla todavía seguía bastante desorganizada.
En el castillo había un ambiente festivo, digno de la victoria de anoche. Jugué con las luces y sombras de las lámparas de aceite y antorchas del castillo, y tras esconderme en la oscuridad al encontrarme con distintas personas del personal de servicio, alcance el ala este.
Subí por unas empinadas escaleras de piedra en un sepulcral silencio. Una puerta recia de madera se abría ante mí. Di un paso para aproximarme a ella.
¡Mierda! Pensé volviendo a pegarme a la pared. Uno de los soldados del conde con una coraza y espada en mano, hacia guardia frente a ella dando ligeros paseos.
¿Que habría tras esa puerta? Me pregunté intrigado, debía ser valioso para que tras la victoria, esa zona siguiera férreamente custodiada.
Estaba claro que por esa puerta no podría entrar, al menos sin llamar la atención. Me deslicé escaleras abajo. Una ventana abierta, perfecto pensé. Apoyé mis pies sobre la base de ésta y con rapidez me deslice hasta una pequeña grieta en la piedra donde pude apoyar mi pie derecho, asiéndome fuertemente con las manos, conseguí encontrar otro pequeño saliente para poder seguir avanzando. Elevé la vista, en la zona alta había un ventanal, debía llegar hasta él, si mis cálculos no fallaban, éste debía dar a la zona interior del templo.
Respiré aliviado al encontrar una cornisa para relajar mis músculos, todavía me dolían muchísimo las heridas, lleve mi mano al hombro para moverlo mientras apretaba los dientes. Con el esfuerzo acababa de abrir la herida.
Bueno, había que seguir avanzando, así que volví a enganchar mis manos a pequeñas aperturas de las rocas y trepé de nuevo por la torre. Alargué mi mano y me enganché a un barrote de la ventana.
Era extraño, un ventanal con barrotes en una zona tan elevada, cada vez me sentía más intrigado por aquello que podía encontrar en el interior de aquel lugar.
Por aquí tampoco podría entrar, gire la cabeza a la derecha allí había un pequeño descansillo, así que avance hacia allí.
Apoyé mis pies de nuevo aflojando la tensión de mi cuerpo. Fijé mi atención en una pequeña claraboya que había incrustada en el descansillo y que permitía iluminar con luz natural la estancia durante el día.
Me asomé a través del pequeño cristal, daba a una sala de tamaño medio, con las paredes cubiertas de estanterías, donde alojaban una gran cantidad de libros y papiros de diferentes tamaños y colores. En el centro de la sala, una pequeña mesa y una silla, cuidadosamente talladas con finas filigranas. Sobre la mesa, había un libro abierto y un candelabro de plata con una vela bastante consumida en el, se encontraba apagada.
Forcejeé con mis manos hasta que la claraboya cedió, la aparté silenciosamente y busqué con la mirada algo cercano que me pudiera servir para deslizarme por ella, de pronto, mi vista se detuvo en uno de los grandes estandartes de los que pendían las banderas del reino, que debido a la fiesta, ocupaban gran parte de los tejados y balconadas del castillo. Alcancé uno de los mástiles más cercanos y lo rompí por la mitad, cogí la cuerda que servía para izar la bandera y un trozo del mástil que acababa de romper, de tal tamaño, que no pasara por la boca de la claraboya, le até la cuerda y la arrojé por el hueco del tragaluz, así que me deslicé cuerda abajo hasta introducirme en la sala.
El suelo era de madera, que rechinaba suavemente a cada uno de mis pasos, me acerqué a la pequeña mesa donde reposaba el libro, le eche un rápido vistazo, no tenia ilustraciones, escrito en un pulcro nordico, hablaba sobre los bosques.
La sala estaba ordenada y muy limpia, caminé despacio hacia la puerta. No oía ruido alguno al otro lado, así que la abrí cuidadosamente, tras asomarme y descubrir que nadie hacía guardia al otro lado de ella, salí de allí, caminé por un pasillo iluminado tenuemente por varias lamparillas de aceite hasta una sala mucho más grande. Sin lugar a dudas el comedor. La mesa estaba puesta, había gran cantidad de bandejas de fruta, de distintos tipos. Pescado y carne, pensé que hay había comida para un regimiento, sin embargo solo había un pequeño plato sobre la mesa, y una silla apartada ligeramente. Sobre el plato, las raspas de uno de los pescados y las cascaras de una manzana verde. El resto de la sala era acogedora, una chimenea calentaba la estancia y arrojaba una cálida iluminación ámbar sobre las paredes decoradas por distintos lienzos de hermosos bosques. Un ventanal permitía la entrada de la luz de la luna, aunque me sorprendió lo sumamente elevado que estaba, nadie de una altura normal podría mirar a su través.
Además unas rejas negras lo protegían de que entraran fisgones, así como yo.
Estaba claro que allí había alguien, alguien que leía sobre bosques y que comía solo, ¿pero quién?
Volví a salir de la sala, y continúe pasillo abajo. El sonido de un objeto golpeando el suelo llamó mi atención venía de la segunda puerta del pasillo, así que me acerque allí despacio, y tras descolgar el arco de mi espalda, abrí la puerta de golpe.
Era un dormitorio, tras una cama de barrotes blancos e iluminada por la penumbra de una lámpara de aceite, vi una figura pequeña, que trataba de esconderse temerosa.
-Hola –dije en voz baja mientras volvía a guardar el arco.
Pero aquella figura no se movió ni emitió sonido alguno parecía terriblemente asustada.
Di un paso hacia la cama. La figura se apretó contra la pared incapaz de encontrar lugar donde esconderse, enseguida sentí una profunda tristeza por aquel ser, parecía un animal salvaje e indefenso tratando de huir de su depredador.
-No te voy a hacer daño –le dije, sabía que me comprendía, al menos si era ella quien leía aquel libro.
Oí como sollozaba nerviosa, seguí caminado lentamente hacia ella, pronto pude observar una madeja de pelo que cubría el rostro de una chica y un cepillo de pelo caído en el suelo junto a ella. Apretaba con fuerza sus brazos alrededor de sus piernas, tratando de esconder su rostro también tras ellas, creo que hubiera dado lo que fuera por desaparecer en ese momento.



Soleil:
Spoiler:
avatar
Drittsekk
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 74
Puntos : 75
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 06/07/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La joven del torreón (libre)

Mensaje por Liv Nordström el Jue Ago 31, 2017 5:55 am

El castillo de Artherian habría de ser mi maldición, al menos hasta que despertase del hechizo. 


No hay nada peor que un hombre inseguro a menos que te topes con uno traicionero. Conocí al conde Magnus ocho meses atrás, en una fiesta en la que corría el vino, la cerveza, el fuego y la algarabía del baile en medio de la música. Una cosa dio pie a la otra, nos miramos por encima de la mesa del banquete y bastó aquello para que pasásemos la noche juntos. Poco importaba que estuviera casado, qué puedo decir, nunca he sido una santa, y además hay pasiones que se te adhieren a la piel, se te cuelan en los poros, y que no puedes evitar liberar en los encuentros furtivos que avivan las ansias y hacen culminar las largas esperas.

Los vientos de invierno soplaban con fuerza y ambos nos proporcionábamos calor, al menos eso me decía él, a pesar de mi piel fría, nunca le prestó atención a ello. Algunas noches escuché algunas conversaciones, algo acerca de una piedra que era custodiada y que podría manejar los vientos inhóspitos. El conde los usaba a su favor, mantenían a Artherian protegido en contra de las fuerzas del rey del norte. Magnus era de temer, era respetado por sus hombres y obedecido por los druidas. Las legiones que invadían el castillo se veían obligadas a replegarse victimas de las terribles ventiscas que les azotaban haciéndoles caer.

¿El mayor defecto del conde? Sus ardientes celos. A menudo me recriminaba el encontrarme conversando alegremente con un vikingo, que bailara con otros… A veces sentía que me asfixiaba, nuestras discusiones eran acaloradas pero al final terminaba comprendiendo que sus celos eran infundados. La realidad es que nunca le fui infiel.

En medio de nuestras rencillas y reconciliaciones algo extraño comenzó a suceder, la piedra no parecía responder a los mandatos druidas como lo había hecho anteriormente por lo que estos sospecharon de la intervención de magia negra. Muchos hombres comenzaron a caer, las hordas del rey se volvían más audaces, se acercaban y amenazaban con sitiar el castillo.

Una trampa me fue tendida, en la noche llegaron a mi habitación acusándome de traición. La piedra había sido colocada sobre mi lecho y un hombre muerto yacía a mi lado. Mi mente era una maraña, me había encontrado en un sueño anormalmente profundo. Se me acusó de ser una bestia de la noche, una abominación, y se me mantuvo a raya bajo la influencia de poderosa magia.

Él no me escuchó, me encerraron y me mantuvieron inmersa en un sueño mágico, que despertó mis peores pesadillas. Perdida en la irrealidad me veía enterrada viva otra vez. Ella vino a verme, su esposa, era algo antiguo, más que una bruja, además de una espia de Randulf. No le convenía que yo estuviera en la vida del conde, no si habían de acabar con el castillo desde adentro.

Mi sangre la usaron para magnificar las habilidades de los soldados, me perdí en mis demonios del pasado. Me mantuvieron tras las puertas selladas, vigilada las veinticuatro horas. Mi mente se convirtió en mi infierno. Sangre, fuego, tierra, en mis pesadillas volvía a ser ese monstruo que alguna vez fui. 

A veces tenía momentos de mediana lucidez y volvía a leer los libros sobre los bosques que me recordaban mi antiguo hogar. Magnus había mandado a empapelar todo con lienzos alusivos a ese tema, creo ahora que debió haber sido él.

Sólo saliendo de ese encierro podría liberarme del hechizo que mantenía presa mi mente, ¿pero cómo hacerlo cuando veía los demonios a mi alrededor? Me mecía en el suelo, ajena a todo, hasta que después de muchas lunas aquel -hola- llego a mis oídos…

Lo escuché como si fuera el murmullo de aguas lejanas, ajena a su presencia, a sus pasos a mi alrededor. Me mecí más, inmersa en mi tormento, quería que se fuera. -*Maðr er moldar auki, mikil er græip á hauki. Maðr er moldar auki, mikil er græip á hauki. Maðr er moldar auki, mikil er græip á hauki.- Mis labios lo repetían una y otra vez, una y otra vez.


*El hombre es un aumento del polvo, grande es la garra del halcón.


Última edición por Liv Nordström el Dom Sep 10, 2017 7:33 am, editado 1 vez
avatar
Liv Nordström
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 103
Puntos : 29
Reputación : 2
Fecha de inscripción : 14/10/2013

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La joven del torreón (libre)

Mensaje por Drittsekk el Jue Ago 31, 2017 7:55 pm

Pero aquella figura no se movió ni emitió sonido alguno parecía terriblemente asustada, mas bien ida por las palabras que en un perfecto nórdico escaparon de sus labios.
Di un paso hacia la cama. La figura se apretó contra la pared incapaz de encontrar lugar donde esconderse, enseguida sentí una profunda tristeza por aquel ser, parecía un animal salvaje e indefenso tratando de huir de su depredador.
-No te voy a hacer daño –le dije en nuestra lengua natal, sabía que me comprendía.

Oí como gruñia nerviosa, seguí caminado lentamente hacia ella, pronto pude observar una madeja de pelo blanco que cubría el rostro de una chica y un cepillo de pelo caído en el suelo junto a ella. Apretaba con fuerza sus brazos alrededor de sus piernas, tratando de esconder su rostro también tras ellas, creo que hubiera dado lo que fuera por desaparecer en ese momento.
-No te hare daño –repetí con dulzura.
Alzó ligeramente la cara asomando sus ojos tras las piernas.

Tras aquella mata de pelo unos inmensos y profundos ojos pardos trataban de encontrar los míos entre las sombras de mi capucha.
Di un respingo, esos ojos adquirían tintes rojizos, me sentí confundido, no era la primera vez que los veía, sabía lo que era, un vampiro, tendría que andarme con cuidado, puede que pese a su delicada apariencia la mantuvieran presa porque era un peligro.
Bajé la capucha de mi capa en señal de confianza.
Sus ojos se abrieron mas si cabía al ver mi rostro, por un momento parecía haber olvidado el miedo, y lo poco que podía ver de su cara mostraba un enorme desconcierto.
Alzo la vista completamente y su pelo cayó grácilmente a ambos lados de la cara, nos observamos detenidamente, incapaces de articular palabra.
-Soy Drittsekk –acerté a decir- no le hare daño.

La joven se puso en pie con delicados movimientos. Su cuerpo lo cubría un largo camisón blanco y su pelo liso caía salvaje hasta casi la cintura. Dio un paso tras otro con sus pies descalzos sobre la madera, rodeando la cama desecha, parecía nerviosa, muy nerviosa y confundida, extremadamente confundida.

Nos observamos en silencio unos minutos, como si en ese silencio pudiéramos encontrar las respuestas a las preguntas no formuladas.
-¿por que estas presa? -pregunté finalmente.
Unos pasos por el pasillo centraron nuestra atención. Me deslice con rapidez debajo de la cama, justo a la vez que aquellos pasos se detuvieron frente a la puerta.
Los nudillos de alguien golpearon la puerta de la cámara.
-Señorita le traigo la sangre, espero que todo haya sido de su agrado –dijo una voz ronca.-Que tenga una buena noche.
La puerta se cerró, y los pasos se alejaron de nuevo. Salí con rapidez de debajo de su cama, ella me miró de inmediato, nerviosa.
-Tengo que sacarte de aquí -dije sin mas -a nadie se le debería privar de libertad si no es un asesino. ¿lo eres? ¿eres fiel a Randulf?
Se acercó al armario y lo abrió con delicadeza, de allí sacó un hermoso vestido de color rojizo, con un corsé granate, y unos zapatos a juego.



Soleil:
Spoiler:
avatar
Drittsekk
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 74
Puntos : 75
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 06/07/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La joven del torreón (libre)

Mensaje por Liv Nordström el Dom Sep 10, 2017 7:06 am

Me mecí una y otra vez con las manos abrazadas a mis rodillas, seguía repitiendo esas palabras, eran mi escudo, mi manera de espantar a los demonios. Las bestias se erguían en dos patas, se comunicaban con aullidos y con voces sibilinas que me carcomían la mente. -Acabemos con la hija de Eirik.- decía uno de ellos. -No, no, acabar con ella no, torturar… eternizar.- Me agarraban de las piernas y brazos y yo me resistía. No, no, no, no. Me llevaban de nuevo hacia allá, mis ojos se abrían como platos, podía ver el hoyo en la tierra. No, no, no. Me debatía ferozmente, no iba a permitir que la tierra cayera sobre mi. La tierra no, ¡NO! El pánico se había apoderado de mi, el pavor abismal. Las bestias se reían mientras continuaban arrastrándome.

En la habitación me llevé las manos al cuello, sentía que me ahogaba. ¡No, no, no, no! grité desde lo más profundo de mi garganta, excepto que no gritaba, las palabras no salían de mi boca. Ellos me balanceaban para lanzarme al hoyo.¡NOOOOOOOO! Las alucinaciones no cesaban, atormentaban mi mente con retazos de pesadillas y recuerdos en los cuales no distinguía lo real de lo que no lo era. 

-Maðr er moldar auki, mikil er græip á hauki. Maðr er moldar auki, mikil er græip á hauki. Maðr er moldar auki, mikil er græip á hauki.- Miré a mi alrededor en la habitación inquieta. -No te hare daño – No escuché aquello, solo vi a un hombre con una capucha. Ahora estaba de pie en tierras conocidas, el viento de invierno mecía los árboles alrededor de la cabaña. Nevaba y yo veía otra figura encapuchada que se acercaba, figura de antaño, figura que se entremezclaba con aquel frío y las memorias entretejidas en un milenio. ¿Por qué me has traído la muerte roja?

Abandoné esa visión y la figura ya no era aquella, era otro encapuchado, mis ojos se tornaron grandes al mirarlo en un instante en el que mi mente se volvía algo más lúcida. Creo que estaba en una habitación, Magnus, Magnus me puso allí. No me ha dado la oportunidad de defenderme… me miró con el cádaver a un lado mio y lo había creído, lo creyó. Sentí una punzada en el corazón, profunda, lacerante al pensar en él, me sumergí en una tristeza infinita. ¿Dónde estaba él?

-Soy Drittsekk… no le haré daño.- Miré hacia el encapuchado, se había descubierto el rostro pero yo no lo veía como si estuviera realmente presente, si no como si fuera parte de otro sueño. Sostuve su mirada en prolongado silencio, esos ojos oscuros y aún muy jóvenes me miraban sorprendidos mientras la intensidad de la mia se mantenía en ella, alguna vez vi el mundo con esa misma mirada.

Me puse de pie y comencé a caminar alrededor de esa habitación. Alguien tocó la puerta antes de entrar. Mi corazón sangraba, me daba igual la sangre que me traía. Al rato se marchó y él salió de debajo de la cama.

Negué con la cabeza cuando mencionó a Randulf… odiaba ese sonido, la manera en que las letras eran pronunciadas… Randul… Randulf… los vientos que solían soplar alrededor de este castillo habían cesado y era ella, por causa de él... de su obra. -Está todo demasiado quieto, silencioso… el silencio es un mal presagio, acarrea la muerte.-

Fui hacia el ropero y saqué el vestido rojo, mis dedos recorrieron suavemente la tela. Debería ponérmelo, debería ir… ir con él, como esa noche cuando nos reencontramos tras vernos por primera vez. Bajé las mangas del camisón descubriendo mis hombros, solté una a una las delgadas tiras que le ceñían a mi sobre mi pecho y dejé que cayera a un lado sobre el suelo. Mi larga cabellera del mismo color de aquella nieve fue lo único que cubrió mi delgada figura.

Me coloqué el vestido, era suave, de un color dulce y apasionado como pétalos de rosas rojas. -Rosas rojas… si vas a regalarme algo, regálame una rosa roja.- dije en voz alta. -Recuérdalo… cuando pienses en mi.-  

Reparé en la presencia de ese rostro joven en la habitación y ladeé el rostro. ¿De dónde había salido? Lo miré largamente sin parpadear. Giré y alcé el corse para amoldarlo a mi cuerpo, tirando de sus cintas. -No hay viento, se ha retirado. Yo no fui la causante. La piedra, la piedra, no he sido yo.- Los vientos se habían marchado, el castillo caería, no importaba la calma actual. Detuve mis movimientos, frente a mis ojos los demonios volvían.

-Enterrémosla!-

-Si, si, si, ¡rompámosla! ¡dañémosla!-
avatar
Liv Nordström
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 103
Puntos : 29
Reputación : 2
Fecha de inscripción : 14/10/2013

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La joven del torreón (libre)

Mensaje por Drittsekk el Dom Sep 10, 2017 3:42 pm

-La esperaré fuera, en la biblioteca.
Ella asintió sin mas, sus palabras eran extrañas, como las de una perturbada, no podía culpara, nadie nace para ser preso.
Tras recorrer el pasillo, llegué a la biblioteca y acercándome a la cuerda, comprobé de un tirón seco que aguantaría nuestro peso sin problemas.
-Estoy lista –oí la melodiosa voz de la doncella de blancos cabellos a mi espalda.
Al girarme me quede boquiabierto, la belleza de aquella mujer competía con la de las más hermosas diosas de la antigüedad.
Sus labios casi del mismo tono que el vestido mostraban una dulce sonrisa, mientras sus ojos llenos de una excitante locura por el futuro inminente se clavaba vivazmente en los míos. Su rostro mostraba una mezcla de miedo e inquietud, que contrastaba con aquella frialdad que en ella se extendía.

Se acerco a mí lentamente con sus armoniosos movimientos, y posó su mano en la cuerda sobre la mía.
-Treparé, una vez arriba, atesé la cuerda a la cintura y la subiré.
Ella asintió apartándose lentamente para darme espacio.
Me encaramé con rapidez por la maroma, y pronto, alcancé el tejado, esperé a que la dama se la anudara y una vez me avisó, tiré de ella con suavidad, hasta que alcanzó mi posición.
-¿Bien? –le pregunté al verla alzar la mirada mientras recogía la cuerda.
-Si –contestó suavemente
-No mire hacia abajo –apremié a pedirle- Señorita, lo más complicado será llegar a la ventana, a partir de ahí nos deslizaremos juntos hasta la de abajo.
Dejé la seguridad de la cornisa y me enganché a los distintos huecos de las piedras camino al ventanal.
-Confié en mi –le pedí clavando mis ojos en los suyos y tendiéndole la mano.
La dama se aferró a ella con fuerza y colocó el pie donde le indiqué, así fue avanzando despacio tras de mí por los distintos salientes, hasta que ambos llegamos a las rejas del ventanal.

Até la soga a una de las rejas y con el otro extremo rodee mi cintura.
-Nos deslizaremos por la fachada del castillo –le dije con una sonrisa- será sencillo. Me permite… –le pedí acercando mi brazo a su cintura.
Esta asintió, era bastante silenciosa, excepto por ciertas frases que repetía sin parar y que esperaba me alcanzara con calma a explicar.
Pegue su cuerpo al mío, su pelo olía flores salvajes, era un olor extremadamente agradable.
-Cójase fuerte a mi cuello con ambos brazos, por favor
Ella alargo los brazos y centrando su mirada en la mía los apoyo suavemente sobre mi cuello, sus mejillas se tiñeron de rojo.
-No la dejaré caer –dije lanzándome al vació.
Sus brazos se engancharon con fuerza, a la vez que fundía su cuerpo con el mío.
Apoyé los pies en las piedras de la pared del castillo, mientras iba soltando cuerda, y me deslizaba salto a salto por ella, hasta finalmente alcanzar el otro ventanal.
Coloqué los pies con firmeza en la base de éste.
-Ya hemos llegado –susurré en su oído.

La peliblanca me soltó, me quite la capa y se la coloqué por los hombros.
-Cúbrase, por favor, no deben de reconocerla.
Me asomé a la ventana, en el interior del castillo todavía se oía la música, parecían los últimos coletazos de la celebración.
-¡Vamos! –le indiqué al ver el pasillo vació.
Ambos entramos en el interior, corrimos todo lo rápido que los zapatos de la doncella le permitieron por el largo pasillo.
Dos humanos vestidos de gala aparecieron a nuestro paso, iban un tanto bebidos a juzgar por el balanceo de sus cuerpos y aquellas risas absurdas, al verme me saludaron.
Les devolví el saludo de forma cortés pero rápida y cogiendo la mano de la dama tiré de ella con premura para seguir recorriendo el pasillo hasta alcanzar la habitación donde me habían alojado.



Soleil:
Spoiler:
avatar
Drittsekk
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 74
Puntos : 75
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 06/07/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La joven del torreón (libre)

Mensaje por Liv Nordström el Dom Sep 17, 2017 9:47 am

-Tirémosla a la fosa!-

-Uno …- la risa se expandía a mi alrededor, como si se tratara de cientos de abominables hienas, te llegaba a los huesos, te carcomía helando la sangre. Otra vez intenté huir, forcejeando desesperadamente con ellos… -dos…-

Iban a enterrarme, veía las palas ya listas. Otra vez el grito, el grito que no salía, y ahora estaba en otro lugar, en un lugar santo, ladeé mi rostro y me acerqué a uno de esos hombres que como único ornamento cargaba un collar con una cruz y una sotana café. Me miraba beatífico, susurrando una plegaria, tenía un rostro parecido a esos que veía en los vitrales con las alas blancas desplegadas. Parpadeé y estaba tendido en el suelo, le habían arrancado las alas. Yo, el monstruo lo había hecho. Me vi a mi misma con la boca ensangrentada, los ojos rojos de la bestia… yo en un baño de sangre, ahora lloraba con él en mis brazos por lo que le había hecho. ¿Cómo pude?

Parpadeé de nuevo y estaba en una biblioteca, había un joven de pelo negro como el ébano y ojos rasgados que me miraban con sorpresa. Algo me decía, que me sacaría de allí. Mi mente bajo el influjo del hechizo no alcanzaba a discernir si era real o no. ¿Sacarme de allí? No podíamos salir de aquí… era peligroso, pero de todas formas el castillo caería, caería. -El castillo caerá, ella… ella lo separó de mi...- Vi el cuerpo a mi lado y negué con la cabeza. -Ya no soy ese monstruo.-

El joven trepó al techo y yo me deslicé hacia arriba con esa soga en mi cintura y luego pisando los salientes. Me invadía la excitación, saldría del encierro. ¿Del encierro? Miré hacia los lados, estaba caminando a lo largo de la pared. Apreté los dientes al ver aquello, por un momento estaba con él… su capucha… sus ojos rojos como el fuego, esa imagen se desvaneció y ahora éramos muy jóvenes y corría en la nieve buscándolo.

-Sól er landa ljóme, lúti ek helgum dóme. Sól er landa ljóme, lúti ek helgum dóme. Sól er landa ljóme, lúti ek helgum dóme. –
repetí dándome cuenta de donde estaba al ver el vacío bajo mis pies, moviéndolos con agilidad hasta alcanzar las rejas.

Otra vez el joven de los pozos negros. me miraba diciendo que podía confiar en él. Asentí echándole los brazos alrededor del cuello y cerrando los ojos con fuerza, aferrándome a él antes de que iniciara los saltos por la fachada. Se sentía bien, como si pudiera confiar en él. Nada más lo sentía a él y al viento nocturno.

Finalmente entramos por una ventana, cubrió mi blanco cabello con la capucha y nos topamos con un par… un par de invitados, no de… de licántropos. Mantuve la vista baja, los oía reír en mi oído de nuevo. -¿Qué hace la hija de Eirik aquí?- -¿Dónde? ¿Dónde está?- -¡Por allá!- Se marchaban en la dirección opuesta y ahora corría por el pasillo, huía de ellos.

Llegamos a una habitación, alguien más cerró la puerta detrás de mi. Otro encierro, caminé de un lado al otro de la habitación. -Ella, ella, fue ella.- Ráfagas del pasado frente a mis ojos. Me detuve frente a él y lo contemplé en silencio, oh, allí estaba aún, observé sus pozos negros, vivaces, llenos de fuego. -Eres tan joven.-

Caminé y miré hacia el exterior por la ventana. No había aire nocturno que meciera las ramas de los árboles… me detuve a contemplarlos. -Hace tanto que no puedo salir… El viento ha cesado, el castillo caerá.- De repente me sobresalté. -Magnus…- Me llevé la mano al corazón antes de dejarme caer en una silla, dolía, sangraba.

-Brinhild… mi sangre en su cuello, el hechizo.- lo miré y luego la vi a ella, ella que se reía al tenerme encerrada, mofándose de los árboles que él mandó poner para mi. -Tengo que llegar a ella.- Me levanté y me dirigí a la puerta, abriéndola escuché la música de la fiesta. Tenía que enfrentarla, era mi única opción. 
avatar
Liv Nordström
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 103
Puntos : 29
Reputación : 2
Fecha de inscripción : 14/10/2013

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La joven del torreón (libre)

Mensaje por Drittsekk el Dom Sep 17, 2017 4:40 pm

La doncella de blancos cabellos divagaba ante mis pardos, francamente empezaba a pensar que estaba encerrado porque estaba perturbada, quizás mi decisión fuera errada y esa dama necesitara unos cuidados que la privaban de libertad.
Quizás mi afán por liberarla pues nadie debía de vivir en una jaula de cristal era un pecado que pagaría el norte y yo mismo, mas pensaba averiguarlo antes de dejarla escapar.

Atrapé su cintura rodeándola con mi brazo cuando hizo ademan de escapar de la cámara para ir a enfrentar no se bien a quien.
-Mira, quiero entenderla, pero le aseguro que de aquí no vas a salir hasta que tenga claro que no es un peligro ni para si misma ni para nadie.
No soy un necio, tampoco quiero acarrear sobre mis espaldas mas caos del que ya existe en el norte, así que téngalo claro, de momento es... -hice una pausa meditando las palabras a utilizar -no mi prisionera, no la he liberado para encadenarla de nuevo, pero si mi obligación y preocupación, hasta que me asegure de su seguridad y por consiguiente la del resto permanecerá aquí conmigo.

La peliblanca caminó lentamente hacia el camastro, como siempre sus movimientos delicados conseguían acaparar toda mi atención. Sus ojos se centraron en los míos.
-Señorita, póngase cómoda, ha de dormir un poco, en mi petate encontrará una camisola, sé que no es a lo que está acostumbrada pero… -hice una pausa -trataré de conseguir ropa de su talla para mañana poder partir, con ese vestido llamaría demasiado la atención.
Ella asintió sin despegar sus ojos de los míos.
-Ahora vuelvo.
Sus ojos mostraron cierto nerviosismo ante mis palabras pero de nuevo asintió.

Cerré la puerta al salir y me dirigí a la habitación de Maila. Golpeé la puerta con los nudillos y tras un leve rechinar apareció Maila al otro lado.
-¿puedo pasar? –le pregunté.
-Afirmo abriéndome la puerta de par en par y permitiendo así mi entrada- ¿y qué quieres de mí a estas horas? –preguntó pícaramente.
-Tu ropa –contesté casi sin pensar.
Sus ojos me miraron sorprendidos, mientras de sus labios surgía una sonrisa lasciva.
- Creí que no me lo pedirías nunca, al menos estando sobrio…
-Quiero decir, la de muda –me apresuré a corregir mis palabras.
La decepción se instalo en su mirada.
-Ya decía yo –murmuró mientras se aproximaba a su petate- ¿y ahora te vas a hacer fetichista?
Solté una carcajada ante su malhumorada respuesta.
-No, mañana te lo explico.

Maila se acercó con su ropa y la puso sobre mis manos delicadamente mientras las rozaba con las suyas sutilmente.
-¿seguro que solo has venido a buscar esto Dritt?
-No, también a pedirte un favor –sonreí
-ummmm, esto se pone interesante –dijo mirándome a los ojos.
-Necesito que salgas de la ciudad sin ser vista, quedaremos a las afueras ¿podrás? –le pedí
-Ya sabes que si podré –contesto sonriente- ya sabes de todo lo que soy capaz, bueno quizás no de todo.
-Gracias Maila, como siempre te debo una
-no tan deprisa –dijo pícaramente- ¿explícame al menos porque he de escabullirme de tan hermosa ciudad como si fuera una rata?
-ahora no puedo, mañana te lo explicare todo, solo confía en mi ¿vale?
-siempre te aprovechas de que no soy capaz de negarte nada pero como bien has dicho me debes una y quizás algún día te pida que me la devuelvas –contestó pícaramente- de momento, buenas noches Dritt, hasta mañana.


Entré en el habitáculo de nuevo, La peliblanca me esperaba sentada en el borde del camastro, con mi camisola puesta. Al verme entrar, sus mejillas se sonrojaron y sus ojos brillaron. Tiró del borde de la camisola con sus manos tratando de cubrir un poco más sus muslos.
-Hola –acerté a decir- ya le he conseguido ropa, dije dejándola sobre el banco cercano a la bañera.
Ella sonrió.
-Gracias.
-Os haréis pasar por una de mis compañeras de viaje, así no llamaremos la atención de los paladines, ni de nadie, estaremos fuera de la ciudad antes de que se percaten de vuestra ausencia.
-¿y vuestra amiga? –preguntó.
-ella se las apañara perfectamente –le contesté guiñándole un ojo.
Me acerqué a mi petate y saqué mi manta, la lancé al frio suelo extendiéndola a modo de cama. La doncella me miraba sin decir una sola palabra.
-Durmamos un poco, aun quedan horas hasta el amanecer –le dije turbándome sobre mi manta.



Soleil:
Spoiler:
avatar
Drittsekk
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 74
Puntos : 75
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 06/07/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La joven del torreón (libre)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.