Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Höor Cannif el Jue Sep 14, 2017 4:02 am

Recuerdo del primer mensaje :

La puerta del gran salón se abrió de golpe, Atharal se acercaba con una pequeña misiva entre sus manos dando zancadas hacia mi posición con el rostro desencajado.
-Señor, el cetrero me ha entregado esto, es urgente viene del condado de Hedmark.
Tomé el pequeño tubo donde se encontraba la misiva y sacándola lo desenrosque para leer su corto mensaje.
-Prepara las tropas Atharal -dije alzando la mirada hacia mi general -El condado de Hedmark esta siendo asediado y atacado por Randulf.

…........................................................................................................................................

El ruido del acero chirriaba furioso en nuestras vainas, las armaduras de placas anunciaban la inminente batalla.
Un día a caballo sin descanso separaba ambos condados, esperaba que aguantaran lo suficiente como para que por la retaguardia pudiéramos coger por sorpresa al ejercito de Randulf y salvar así al conde de Hedmark.

Pasada la primera luna ya podíamos ver las fronteras de Hedmark, así como el fuego que salia de sus tierras, la guerra había empezado y era cruenta, espoleamos los caballos mientras desenvainábamos a la carrera rugiendo de forma ensordecedora.
Los hombres que ya habían cruzado el rastrillo de la fortaleza se giraron al vernos llegar y alzando los escudos trataron de imponer un muro para evitar ser arrollados por nuestras monturas que al galope impactaron con los escudos.
Muchas de ellas cayendo ante las afiladas espadas que de estos emergían, otras traspasando la muralla y abriendo así la formación para facilitar el paso a los que desde atrás entraban a toda velocidad.

La batalla era a melé, acero contra acero, rugíamos los norteños por alzarnos con la victoria.
El patio de armas estaba lleno de cuerpos muertos, de sangre, una masacre en la que los hombres con el escudo del águila de Hedmark habían caído en su mayoría.
De seguro muchos de los bárbaros de Randulf ya habían emprendido el camino hacia la torre del homenaje, el lugar donde el conde y los soldados se habrían replegado.

Me fui abriendo paso a golpe de mandoble seguido por Atharal, Ulf y Kala mientras íbamos ganando posiciones ante los invasores.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Thyra el Jue Sep 28, 2017 7:01 am

Con Atharal todo parecía ir algo mejor y me ayudaba a despejar mi mente de las preocupaciones que tenía en esos momentos, Eyra era lo que más rondaba mi mente al haberla dejado sola con Höor, sabía que esos dos no habían empezado con buen pie y conociendo el carácter de mi melliza seguramente terminaran peor de lo que habían empezado. Atharal me llevaba por las hogueras que habían por el lugar mientras la música sonaba de fondo y las jarras se sucedían unas tras otras, era una victoria lo que habíamos conseguido de esa batalla aunque hubiéramos perdido por el momento Hedmark y a mi padre, solamente cuando llegara Eyra le daríamos el entierro que se merecía como el gran guerrero que había sido, como uno de los mejores condes que Hedmark tuvo alguna vez. El cambiante hacía que me olvidara de ello con la forma en la que tenía de tratarme, su cuerpo siempre me buscaba y hacía que me centrara en él para olvidarme de todo lo demás, cuando le pregunté si podía ver la herida me contestó con un “puedes ver y tocar” susurrado en mi oído que me hizo sonreír de lado mientras levantaba la camisa que veía el estado de la herida, no había empeorado pero seguramente le quedaran restos del veneno y tendrían que sacárselo los curanderos, debía de mirárselo para que no fuera a mayores y empeorara, él me dijo que tras la celebración tendría tiempo de acudir a que le miraran la herida y yo no dije nada más al respecto, bebí de la jarra que tenía celebrando también aquella victoria, bailando al son de la música. Su brazo rodeó mi cintura y me pegó más a su cuerpo mientras bebíamos y bebíamos jarras, ya notaba como estas comenzaban a hacer su efecto y sonreí al notar sus ojos puestos en mis labios de forma fija, lo cierto es que ni siquiera nos habíamos rozado pero el deseo y la atracción era palpables para todos aquellos que nos contemplara tan solo un par de segundos.

Lo miré cuando me dijo que Kala había hablado conmigo, lo cierto es que así había sido pero no me había dicho nada que quizás yo no pudiera saber, fue cuando me quedó claro que si ellos tuvieran algo más serio Kala no me habría hablado de esa forma sino que más bien me había dejado entrever que él no era de relaciones, que tan solo buscaba el placer de mi cuerpo y que no me engañara... lo que ella no sabía es que yo también buscaba lo mismo. Me gustaba, le gustaba, lo deseaba y me deseaba... no había nada más de eso aunque entendí su preocupación, era su amigo y quería advertirme no porque pudiera hacerle “daño” a él, sino para que yo no pensara en algo más allá de todo aquello. Pero era consciente de lo que había entre el cambiante y yo, pura atracción, ni siquiera nos habíamos besado y nuestros cuerpo se deseaban con una forma poderosa que era difícil de controlar, su cuerpo siempre me buscaba y yo dejaba que me acercara para notarlo pegado a mi cuerpo. Me gustaba la forma en que tenía de mirar mis labios, con un deseo que no podía contener, y sonreí por las palabras que me dijo acerca de su amiga y la relación que se traían con sus labios rozando mi mejilla y quedándose al borde de mi comisura.


-No me ha dicho ninguna burrada –aseguré deslizando mi mano por su costado perdiéndose por su ancha espalda- pero sí, lo entiendo. Os acostáis cuando queréis y con quien queréis... tranquilo cambiante, tengo claro que no tenéis ninguna relación –dije contra sus labios en lo que nuestros labios se encontraron, seguimos bebiendo, seguimos bailando y le pedí que me mostraba cómo bailaba un águila mientras sus manos en mi cintura me pegaban a la suya para que notara su miembro excitado, me dijo que le dejara llevarme a un sitio de una forma bastante tentadora y sonreí viendo que se relamía los labios sin apartar la mirada de los míos- está bien... –fui a contestarle pero ya estaba tirando de mi brazo no sin antes rellenar las jarras y adentrarnos por el bosque, atravesamos un sendero y un poco tiempo nos encontrábamos en la parte más profunda de este, sus manos fueron a mis ojos colocándose a mi espalda y me pidió contra mi oído que no mirara avanzando lentamente para que no me tropezara dejándome guiar por él. Me reí mientras avanzábamos hasta que finalmente la apartó tras unos minutos dejando frente a mí lo que parecía una piscina natural, bordeada de hierba, que había en el bosque y cuya agua bajaba directamente de la montaña- es precioso –dije escuchando que lo había descubierto sobrevolando la zona y me giré para mirarlo con una sonrisa- y... ¿pretendes inaugurarlo conmigo? –Dije tras haberme agachado y llevar mi mano al agua que bajaba de la montaña y que llenaba aquel lugar notando que estaba un poco fría y me instó mientras comenzaba a desnudarse bebiendo de la jarra que tenía, di un trago a la mía y la dejé en el suelo para acercarme a él, sus dedos fueron a las lazados que llevaba por delante de aquel vestido y las deshizo soltándolas fijándose en mi escote, me reí por sus palabras y di un paso hacia él colando mis manos bajo la camisa para comenzar a subirla tocando también su piel en el proceso, levantó sus brazos para hacerme la tarea más sencilla y cuando la camisa pasaba por sus brazos y su rostro paré dejándolo así, cubriendo estos dejando solamente su nariz y su boca sin tapar por la camisa, la tenía sujeta entre sus brazos y acerqué mi rostro al suyo para rozar nuestros labios- ¿me vas a enseñar, de verdad, cómo baila un águila Atharal? –Pregunté en un tono bajo, seductor, dejando mi aliento que chocara contra sus labios y finalmente le quité la camisa dejándola en el suelo. Mis dedos ascendieron por su torso recorriéndolo y una de mis manos se quedó en su nuca, me pegué por completo a él notando que tiraba de mi vestido subiéndolo mientras nuestros labios se rozaban, me separé para que pudiera quitármelo y fue entonces cuando piel con piel mis labios buscaron los suyos, los lamí antes de fundirnos en un beso que nos hizo jadear a ambos, nuestras lenguas se encontraron en un duelo por ver quién vencía con sus manos recorriendo mi espalda, pasando por mis nalgas y luego subiendo hasta abarcar uno de mis pechos, jadeé por su toque contra sus labios y mis manos comenzaron a desabrochar su pantalón, me separé de sus labios tirando del inferior y fui a su cuello para dejar pequeños mordiscos antes de bajar por su cuello y agacharme frente a él terminando de bajar sus pantalones y dejarlo desnudo. Frente a mí su miembro se alzaba preparado y listo, mis dedos recorrieron el tronco subiendo mis ojos para mirarlo fijándome en la forma en la que me miraba, sus labios ligeramente entreabiertos por el placer. Mis labios recorrieron cada lado y mi lengua lo lamió hasta la punta escuchando su gruñido de fondo, sonreí y con mis dedos en su tronco subiendo y bajando me lo metí en la boca bajando despacio ayudada con los dedos, movió su cadera contra mi boca por ello y su mano se enredó en mi pelo apartándolo, comencé a moverme envolviéndolo con mi boca, recorriéndolo con mi lengua en cada pasada con mis ojos puestos en los suyos sin apartar la vista. Cuando vio que no podía más y su cadera se movía de forma involuntaria tiró de mi pelo para que me pusiera otra vez en pie, me besó con rudeza totalmente encendido y sus manos me arrancaron la ropa interior que cayó hecha trizas al suelo, sus dedos fueron a mi sexo recorriéndolo, arrancándome jadeos contra sus labios sin dejar de besarnos aferrada a él notando que me recorría por completo llenándome de placer, totalmente mojada- Atharal –lo llamé entre jadeos arqueando mi espalda, sus labios no tardaron en ir a mis pechos y cerré los ojos ante lo que él me provocaba- vamos al agua... –pedí aferrándome a él buscando de nuevo sus labios.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Atharal el Jue Sep 28, 2017 2:33 pm

La hechicera quería jugar, nuestros cuerpos danzaban ya pegados, pero quizás es que no se había dado cuenta aun de la atracción de ambos. Alzó mi camisola despacio, mientras la tela se arrugaba sus dedos marcaba un sendero peligroso que contraía mis músculos y me hacia ladear la sonrisa contra sus labios.
-Tienes los ojos del acero -aseguré contemplándolos.

Poco duró aquella imagen pues la camisa quedó por unos momentos anclada a mis ojos y solo mi boca y nariz quedaron fuera de la tela, un beso fue mi recompensa y un mordisco mi castigo por su pintoresca.
-¿quieres bailar pequeña, voy a hacerte danzar sobre las estrellas.
Su risa murió en mi boca descubriéndome ahora si la mirada que turbia se centro en los mares de la dama.

La camisa calló al suelo, su mano se convirtió en una espada, el filo se paseo peligroso por mi cuerpo hasta que el ariete de su cuerpo choco desesperado contra mi piel, para ese entonces ya haba conquistado la fortaleza y mis hambruna quedaba clara cuando mis dedos subían su ropa para sacársela de encima pidiendo clemencia.

Clemencia fue lo que no existió cuando arrasó voraz con mi boca, gruñidos delimitaron una gesta que hacia eco en el bosque acompañado del ruido del agua que descendía por la montaña.
Los jadeos cada vez mas roncos pintaron una sonrisa picara en su cara, sobre todo cuando sus dedos agoles desenvainaron la bastarda.
-Creía que era tu hermana la guerrera -apunté sin poder dejar de mirarla mientras gruñía por la intensidad con la que la tomaba por el mango adueñándose de ese con una maestría inusitada.

Mis labios se entreabrieron cuando la dama se arrodillo postrada ante el guerrero, su boca atajó la distancia que la separaba del premio y sin vergüenza engulló mi arma arrancándome un gruñido gutural que retumbó en aquel lugar.
Con el puño cerrado y las hebras de oro emergiendo de mis dedos la moví con rudeza para que siguiera.

Mi punta brillante, sus labios húmedos que deslizaba de arriba a bajo deslizándolos por el tronco, mi boca entreabierta dejaban escapar los roncos jadeos y sus azules clavados en los míos provocandome con la magia de sus labios.
Cuando sintió mi hombría palpitante se detuvo, tiré de su pelo para que ascendiera, nuestras bocas colisionaron, martillo contra yunque, la fragua ardía.

Me guio hacia las marismas, apagarnos era imposible, así que echaríamos combustible a las aguas y de ser necesario prenderían.
Mis dedos se perdían mojados en su sexo, acariciando su centro, perdido en el botón que la hacia rugir contra mi boca mientras abrazados y sin dejar de besarnos, con su espalda contra mi pecho nos sumergíamos en las gélidas aguas.

La giré de golpe, mis manos en sus nalgas y alzándola con rudeza dejé que cayera sobre mi martillo llenándola por completo.
Gritó de placer, loca de deseo, rugí contra su boca preso de su cuerpo y pronto las embestidas crearon ondas en el agua que auguraba cumplir nuestros deseos de lascivia y desenfreno.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Eyra el Vie Sep 29, 2017 9:40 am

Después de haberlo sumergido en el lago con esas palabras que me hicieron rodar los ojos porque él pensaba que me divertía aquella situación y que disfrutaba, lo llevé a la cabaña de nuevo envuelto en una manta para que no se congelara por el camino y lo dejé frente a la lumbre para que poco a poco entrara en calor. La fiebre había bajado y por la mirada algo perdida que tenía y en la que parecía que no enfocaba demasiado bien con las pupilas algo dilatadas le cambié de ropa cuando cogió la jarra de hidromiel y comenzó a beber de la misma, se la podría haber quitado sin embargo dejé que bebiera porque eso lo ayudaría también a caer antes vencido por el sueño ahora que sus constantes vitales habían descendido y que la fiebre había remitido por completo, a veces el método más arriesgado en aquel momento era el que nos sacaba de situaciones peligrosas, si no hubiera sido por eso quizás no estaría tan entero como estaba en esos momentos. Me giré para comenzar a cambiarme de ropa cogiendo los ropajes negros que había dejado fuera una vez estuvo él listo y cuando volví de nuevo para quitarle la jarra y que se tumbara en la cama para descansar su brazo rodeó mi cintura y, de un movimiento rápido, me sentó sobre su regazo. Le gruñí como respuesta al sentir que me sentaba a horcajadas sobre su regazo y de forma automática alcé mi mano cerrad en un puño dispuesta a darle en su rostro, paré porque estaba como ido y no sabía exactamente lo que hacía, de estar en condiciones normales ni me habría sentado así sobre él y si lo hacía se hubiera ganado aquel puñetazo sin duda alguna. Bajé el brazo y la mano y mascullé maldiciones en voz baja mientras él se mantenía como podía, alcé mi vista hacia arriba como si mirara al cielo. “Qué Odín me de paciencia” fue lo que pensé en esos momentos porque si no le hubiera estampado el puño en el rostro.

Bajé a mirarlo con una ceja enarcada cuando sentí su rostro contra mi cuello viendo que su respiración era completamente tranquila, normal, sosegada... y resoplé pidiéndole a Odín más paciencia ante aquello, sentía su respiración tranquila dar contra la piel de mi cuello y me mordí el labio. Si hubiera sido otro, o estuviéramos en otras circunstancias, lo habría apartado de un golpetazo que lo estrellaría contra el suelo, sin embargo lo que hice fue quitarle la jarra dejándola sobre la pequeña mesa que había cerca, enredé mis dedos en su pelo para apartarlo y lo levanté quitándome de encima primero y pasando su brazo por mis hombros lo dejé sobre la cama donde le pedí que mantuviera su culo quieto mientras me iba a cazar. Para cuando volví seguía todavía en la cama descansando así que me dediqué a preparar la cena de esa noche en la hoguera. No era la primera vez que pasaba la noche en esa cabaña, habían sido muchas en las que me había ido sola durante un par de días y nadie salvo yo sabía la existencia de dicho lugar, así que esperaba pasar una noche tranquila en la que poder descansar porque en cuanto el sol despuntara por el horizonte, al alba, partiríamos hacia Akershus. Seguramente Thyra estaría preocupada por el hecho de haberme quedado, ahora era lo único que teníamos, solo nos teníamos la una a la otra.

Fue imposible no acordarme de mi padre y de las veces que nos habíamos ido al bosque al cazar y a pasar la noche, él me había enseñado mucho sobre rastrear presas, cazar, no dejar huellas para que te siguieran... casi todo me lo había enseñado él. También a pelear aunque tuve a un entrenador, uno de sus mejores hombres, al que pasé con el paso de los años y finalmente no le quedó de otra que entrenarme él mismo y personalmente. Disfrutaba con los piques que nos teníamos, mi padre siempre había sabido de mi carácter volátil y explosivo y no dudaba tampoco en picarme para que cediera y cayera. Siempre me había llevado al extremo más duro para que superara las pruebas, salvo los últimos años donde no habíamos tenido demasiado tiempo, el norte en guerra había requerido de su presencia en batalla y quizás fue el tiempo que le faltó para enseñarme a ser la condesa que un día debía de ser. Por eso misma la canción salió de mis labios olvidándome de que no estaba sola, de que el conde estaba dormido pero era una forma de recordar todo esos buenos momentos que pasé junto a él. La carne ya estaba casi lista cuando terminé la canción, fue entonces que me percaté de que el conde estaba despierto y se acercó sentándose en el otro sillón frente a la hoguera, no dijo demasiado sobre si me había oído o no y esperaba que no lo hiciera. Saqué la carne escuchando su quisquilloso comentario de que esperaba que no fuera igual de buena cocinando que peleando, a lo que lo fulminé con la mirada.


-¿Tienes algún problema con mi forma de pelear y de luchar, conde? –Inquirí con mis ojos puestos en los suyos como si estos fueran dos dagas que se clavaban en él, cogió el trozo de carne y enarqué una ceja cuando dijo que estaba bueno, por supuesto que lo estaba. Miré luego la jarra que tenía vacía y luego a él cuando me pidió que se la llenara y alegó que quería su culo quieto, bufé cogiendo la jarra para levantarme y llenársela haciendo lo propio con la mía y volví para sentarme y comenzar a cenar. Sus palabras hicieron que lo mirara de forma fija durante unos segundos y di un trago a la jarra - déjame que te diga algo, conde –me incliné hacia delante para estar más cerca sin apartar mi mirada de la suya- eres conde –lo señalé tocando con la punta de mi dedo su pecho- y yo condesa... que eso te quede muy claro –di un par de golpecitos con el dedo- te lo digo porque noto cierto tono autoritario y, en lo que a mí respecta, somos iguales –eso quería que le quedara claro, pero sí coincidía asombrosamente con él en una cosa: me quedaban cosas por aprender ya que mi padre no me las había enseñado- no soy tan estúpida de volver a Hedmark conforme estamos porque terminarían por devastarnos, nos quedaremos en Akershus por el momento –volví a recuperar mi posición y di un bocado a la carne para luego dar un trago a la jarra- intuyo entonces que... ¿me vas a enseñar tú a guiar a mi pueblo? –No pude evitarlo, me reí de sus palabras para luego apoyar mis codos en mis piernas con la jarra cerca de mis labios- esa ha sido buena –dije levantando la jarra un poco y beber de nuevo. Su pregunta me hizo contemplarlo perdiendo un poco la sonrisa, así que resultaba que me había escuchado- se suponía que estabas durmiendo y descansando tú culo –respondí para mirar hacia las llamas de la lumbre que iluminaba todo a su paso, nos iluminaba en aquella sombría noche- él me la cantaba desde que tengo memoria, de alguna forma es como si quisiera que la recordara siempre y que no la olvidara. Solíamos irnos los dos a cazar al bosque y alrededor de una lumbre me cantaba la canción siempre, o cuando me curaba por haberme metido en demasiados líos para una edad tan temprana... –desvié mi vista hacia él- nunca me gustó que me dijeran que algo no podía hacerlo por ser una mujer, he callado cientos de bocas a lo largo de mi vida saliendo airosa, aunque tengo heridas como recuerdo –sonreí de lado levemente y volví mi vista al fuego dejando la jarra entre mis manos- mi padre siempre supo que entre Thyra y yo quien la sucedería sería yo. Aunque mi hermana es algo más empática que yo para conectar con la gente, mientras que yo soy más fría, mis aptitudes me hacían la candidata perfecta para ello. ¿Qué padre no se enorgullecería de su hija con unas aptitudes que eran dignas de ser elogiadas, demostrando tanta destreza y predisposición para los combates, las armas y las guerras? Thyra se centró más en sus habilidades mágicas y yo quise seguir los pasos de mi padre... quizás fuera eso lo que lo hizo convencerse –me callé ante mis propias palabras en el que por unos segundos reinó el silencio roto únicamente por el crepitar de las llamas, sus palabras me hicieron mirarlo y enarcar una ceja- ¿una nana, quizá? ¿Tan rápido quieres llevarme a la cama para librarte un rato de mí? –Podría haberlo interpretado de otra forma, pero me refería exactamente a lo que había dicho aunque ahora que lo mencionaba...- aunque... quizás debería de pensar en que te ha gustado tenerme encima a horcajadas y no estabas tan ido como yo pensaba –sonreí con cierta malicia, sabía que no se acordaría demasiado de ello si es que se acordaba siquiera y no vi ningún motivo por el cual no decírselo y di un trago a la jarra- ¿yo, portarme bien? –Me reí por sus palabras apoyando la cabeza contra el respaldo del sillón subiendo los pies a la pequeña mesa ahora que habíamos terminado de comer cruzando los pies sobre la misma- yo no soy buena nunca, conde, incluso hasta durmiendo soy mala –apunté con un tono divertido y una sonrisa- parece que tu culo ya está mejor, espero que pueda aguantar hasta llegar a Akershus –dije volviendo a dar otro trago a la jarra de la cual casi quedaba ya poco igual que posiblemente le quedara poco a él- creo que por desgracia nos va a tocar compartir cama... salvo que quieras dormir en el suelo –apunté con una sonrisa un tanto maliciosa levantándome para apurar la jarra, quitarle la suya, y llenar ambas de nuevo- si es así creo que voy a necesitar beber otra jarra más para dormirme cuanto antes –apunté mirándole, dudaba que uno de los dos durmiera en el suelo o en uno de los sillones, pero si se ofrecía no le diría que no.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Höor Cannif el Dom Oct 01, 2017 8:33 am

Ladeé la sonrisa cuando me preguntó si tenia algún problema con su forma de combatir, la ausencia de respuesta la hizo enarcar una ceja clavando sus pardos en los míos de forma inquisitiva, lo que forzó que mi sonrisa se ampliara consciente de lo mucho que le jodía esa actitud que me gastaba.
Sus ojos eran de acero, hundido en los míos me recordó que no le gustaba recibir ordenes y se tomaba como una, mi petición de que me llenara la jarra, mas aun así, lo hizo, supongo que consciente de que estaba herido.

Claro que la cosa no podía quedar así ni de lejos, inclinó su cuerpo acercándolo al mio de forma desafiante mientras yo la enfrenté sin moverme ni un ápice.
Me relamí la espuma de la bebida cuando me dejo muy claro que yo, palabra que remarcó dándome un toque en el pecho, era un conde, ella una condesa y ese era el motivo de que estuviéramos en igualdad de condiciones.
Negué divertido acortando mas la distancia para quedar de frente a su rosto, tan cerca que su respiraron moría en mis labios de forma cándida, con aquel olor a alcohol que nos embriagaba.
-Tu -le dije golpeando con mi dedo su pecho eres una niñata consentida que cree no necesitar a nadie, que combate con arrojo pero que sus impulsos la llevan a no evaluar el peligro en el que pone a su pueblo. No somos iguales, no estamos en igualdad de condiciones, nada tiene que ver el titulo en esto -ensanché la sonrisa -pero tienes suerte -apunté de forma engreía, ahora si ,dejando que mi espalda reposara en la silla y poniendo así distancia entre ambos -te convertiré en esa mujer que estoy seguro tu padre veia en ti.

La condesa bufaba molesta, ocultaba su mal humor tras el escudo de la ironía, pero yo me centraba en como curvaba sus labios con malicia y apretaba sus dientes con rabia por mis palabras.
-Bien condesa, es la decisión mas sabia, tu gente estará a salvo en Akershus, recuperaremos tu condado, Hedmark volverá a ser nuestro.
Me eché a reír cuando ironizó sobre si seria yo quien la enseñaría a guiar a su pueblo, miré hacia atrás de forma cómica.
-No veo nadie mas que pueda ayudarte a ello -dije con la arrogancia que me caracterizaba.

Eyra me miraba desafiante, molesta posiblemente por ese tono autoritario que decía que me gastaba y así apoyado su cabeza en sus manos y con los codos en las piernas me preguntó si no estaba durmiendo mi culo cuando cantaba.
-Mi culo descansaba, el problema lo tenían mis oídos, tienes poca voz, pero muy molesta, te lo aseguro -bromeé echándome a reír a carcajadas.
La escuché bufar cabreada, maldecirme mientras apuraba la jarra y nos la llenaba de nuevo a ambos.

Parece que el ambiente se relajo, supuse que seria el alcohol, pero me contaba cosas de su padre, de su infancia, como le cantaba esa canción cuando también estaba herida, era un buen hombre y por supuesto entendía lo que veía en Eyra, fuego, veía acero, para templarlo necesitaría tiempo, ninguna espada era perfecta hasta que el maestro no la forjaba en su fragua.
-Yo me crie en el castillo de Randulf, nací allí, como sabes mi madre era hermana de ese loco. Tu padre pertenecía a su ejercito. Nunca conocí a mi padre, era un enemigo de Randulf que en una incursión recuentro a mi madre del templo donde Randulf la tenia recluida, digamos que la versión oficial es que soy el fruto de una violación, la verdad es bien distinta.
Recuperaron a mi madre..muy a su pesar y de mi padre jamas se supo nada mas.
Mi tío me intentó matar mientras mi madre gestaba, una matrona se encargaría de limpiar a mi madre, borra mi rastro -guardé silencio para dar un buen trago -pero no funcionó, así que llegué a este mundo, nunca fui santo de la devoción de mi tío, le recordaba en demasía que mi madre, su obsesión había amado a un enemigo, bueno y las profecías que hablaban de mi no ayudaban en absoluto.
Puede que no confíes en mi porque por mis venas corre su sangre, no pretendo que lo hagas, apenas me conoces, pero te aseguro que nadie tiene mas ganas de ver a Randulf colgado con sus alas abiertas que yo, lo juro por Odin.

Me eché a reír cuando me dijo que si quería cantarle una nana para llevármela a la cama.
-Para eso no necesito cantarte nada mujer, solo acercarme mas -susurré echando mi cuerpo hacia delante ,ella no reculo y de nuevo la distancia entre nuestras bocas menguó.
Ladeé la sonrisa con picarda mientras sus ojos bajaban a mis labios y mordaz aseguró que la buscaba porque me había gustado tenerla a horcajadas.
Mi cara de sorpresa la hizo ladear la sonrisa, era evidente que no recordaba ese instante, supongo que porque me había debatido entre la consciencia y la inconsciencia.
-¿y? -pregunté divertido contra sus labios -parece que no te has apartado ¿hemos follado? Quizás te ha gustado demasiado tenerme entre tus piernas y por eso ahora me invitas al lecho -le dije con arrogancia guiñadole un ojo.

Ella aseguró necesitar ir borracha para acostarse conmigo, yo me limité a encogerme de hombros y volver a mi posición dando un ultimo trago de mi jarra.
-puedo cantarte la nana para que te duermas, muy propicio a tu edad mental, el sexo es para mujeres adultas -bromeé
La escuché gruñir mientras yo me echaba a reír a carcajadas.

Acabada la cena, la condesa la recogió mientras yo me levantaba con claros gestos de dolor, me quité la camisola, las botas, los pantalones y en calzoncillos me dejé caer en la cama.
-Vamos mujer, estoy preparado para que me cabalgues -bromeé.
Esquivé un mendrugo de pan mientras me descojonaba mirándola despojarse de las botas, de los pantalones..dejándose la camisola puesta que le cubría hasta los muslos y sin dudarlo se hizo un hueco en el lecho a mi lado.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Thyra el Lun Oct 02, 2017 10:36 am

Una sonrisa surcó mi rostro cuando comencé a desabrochar su pantalón y mi mano se cernió sobre su tronco al preguntarme si no era mi hermana la guerrera, mordí su labio inferior recorriendo su miembro con mis labios para luego bajar ante él con su mirada turbia por el placer puesta en mis ojos y envolver su tronco con mis labios, su rugido me hizo sonreír sin apartar mi mirada de la suya observándonos mientras le daba placer, envalentonada, excitada y con ganas de aquel guerrero cambiante que me había ido provocando a lo largo de toda la noche y de la travesía que habíamos hecho desde Hedmark hasta Akershus. Su mano se había enredado en las hebras doradas de mi pelo y me marcaba un ritmo para que fuera más rápido totalmente descontrolado, sus gruñidos y jadeos escapaban de sus labios y a mí me animaban a seguir haciendo aquello dándole placer, deleitándome con la visión de ese hombre excitado y como lo hacía sucumbir con solo mis labios y mi lengua. Su cadera se movía contra mi rostro incapaz de mantenerse quieto y me paré dejando su miembro entre mis labios, volví a moverme cuando me exigió con un gruñido que lo hiciera y solamente me separé cuando tiró de mi pelo hacia arriba para colisionar nuestros labios. Su pecho subía y bajaba con rapidez y lo notaba en el borde, en el límite del placer a tan solo un poco para alcanzar el orgasmo, sonreí cuando me besó de esa forma pegando nuestros cuerpos, mis pechos se rozaban contra su torso creando una fricción deliciosa y placentera, una de sus manos por mi cuerpo y la otra en mis nalgas apretándolas con fuerza. El deseo era algo que nos consumía a los dos en ese momento y ardía porque me tomara y sentirlo dentro, lo ansiaba demasiado. Jadeos escapaban de mis labios contra los suyos cuando tomó mis pechos entre sus labios echando la cabeza hacia atrás dejándole hacer disfrutando con lo que me hacía, pero no podía más.

Tiré de su mano para llevarlo hasta aquellas aguas que nos esperaban y él se dejaba llevar, los dos estábamos que no podíamos aguantar más las ganas y solo quería que me tomara y me llevara a ese Valhalla que prometía. Lo necesitaba. Su pecho se pegó a mi espalda, su brazo rodeó mi cintura y su mano atrevida se abrió paso entre mi sexo deslizando sus dedos por todo el lugar provocándome gemidos, sus dedos torturaron el clítoris y mis piernas temblaron por ello sucumbiendo ante el placer que el cambiante me daba. Mi mano hacia atrás se había enredado en su pelo y nos besábamos como si el fin del mundo llegara, como si esa misma noche comenzara el Ragnarök y el mañana no existiera. Sentía su miembro deslizarse entre mis nalgas provocándome al mismo tiempo que sus dedos me torturaban de una forma deliciosa y placentera. Las aguas estaban bastante frías por la época en la que estábamos y sobre todo porque el agua bajaba directa de la montaña, pero con el calor de nuestros cuerpos y lo que ardíamos ni siquiera nos importó y nos sumergimos en aquellas aguas, en aquel lugar que sería testigo de aquella gesta pasional entre dos guerreros que se deseaban.

Me giró de golpe dejándome frente a él mirándonos, mordí su labio inferior y sus manos me alzaron sin esfuerzo alguno por las nalgas, no dejábamos de observarnos como si no quisiéramos perder detalle y mis piernas rodearon su cintura sabiendo que por fin iba a embestirme. Noté la punta de su miembro en mi entrada y sin delicadeza me dejó caer notando que me penetraba por completo, tiré hacia atrás la cabeza en mitad de un grito de puro placer apretando mis piernas entorno a su cintura, jadeé por el placer que eso me provocó sintiendo que buscaba mis labios para mordisquearlos y luego besarlos de forma pasional y pronto comenzó a moverse embistiéndome con rudeza, entrando y saliendo metiendo todo su miembro en mi interior, lo notaba friccionarse contra mis paredes y aquello me volvía loca de deseo. Enredé mis dedos en su pelo y nuestros labios se rozaban con el moviéndose como un guerrero, con ímpeto y brío, llenándome, gimiendo con cada embestida que me daba en la que movía mis caderas contra él y abrí mis piernas lo que pude para acogerlo más dentro. Mis pies lo empujaron de sus nalgas animándolo a que me diera más y mordí su labio inferior con fuerza, besándolo jadeando en el beso moviéndome contra él como si fuéramos dos bestias incansables e insaciables que queríamos más y más, como si no tuviéramos suficiente. Mis poderes comenzaron a desbordarse como pasaba en ciertos momentos y no tenía el control de lo que pasaba a mi alrededor, solo estaba centrada en cada maldita embestida por parte del cambiante.


-Atharal –gemí contra sus labios mirándolo de forma fija moviéndome contra él, el cambiante estaba consiguiendo llevarme a ese Valhalla que me había prometido y mi cuerpo solo pedía por más de lo que me hacía aquel hombre. No me di cuenta de que con cada embestida el agua que se movía por la fuerza que él ejercía parecía desbordarse pero en vez de caer a la tierra era como si fuera creciendo por una pared invisible, como una especie de cúpula que comenzó a envolvernos. Busqué sus labios para arrasar con ellos gimiendo y jadeando incluso en ese beso, era imposible no hacerlo por cómo me tomaba. Me estaba acercando al borde del orgasmo y una de mis manos fue a su espalda donde dejé mis uñas marcadas, con cada embestida que hacía temblar y sacudir todo mi cuerpo la tierra, como consecuencia, parecía temblar también levemente. Había perdido el control de mis poderes y el cielo comenzó a oscurecerse como si se estuviera provocando un tornado pero no era así, simplemente el tiempo se descontrolaba al igual que mis poderes. Un rayo sonó con fuerza donde estábamos iluminando el cielo oscuro momentáneamente y la cúpula que formaba la pared de agua se completó dejándonos sobre aquella capa de agua por la que se podía ver todo, como si nos dejara dentro de aquella piscina natural. Notaba que no iba a aguantar mucho más, mis uñas le habían hecho una herida en la espalda por la que manaba unos hilillos de sangre y todo mi cuerpo se tensaba- no me sueltes –pedí entre jadeos mirándolo, los dos estábamos al borde y no íbamos a aguantar mucho más- por Odín, no pares –pedí moviendo mi cadera de forma desenfrenada contra él mientras me embestía. Mordí su labio con fuerza y lo besé antes de separarme para gemir por una liberación que me recorrió todo el cuerpo, me pegué a él cerniéndome sobre su cuerpo estallando en miles de pedazos que recorrieron mi cuerpo y me llevaron al orgasmo. La pared de agua que nos recubría estalló como si de cristal se tratara esparciéndose por todo el lugar, algunas gotas cayeron sobre nosotros como si fuera una leve lluvia, las piedras sueltas del terreno vibraron como si de un terremoto se tratara y la tierra se sacudió cuando alcancé el orgasmo durante unos segundos. Cedí contra el cuerpo del cambiante con la respiración agitada y recorrí su rostro con mis dedos con una sonrisa y la respiración entrecortada- me ha encantado el vuelo, Atharal –dije para buscar sus labios y dejar mi rostro en su cuello dejando pequeños besos mientras el orgasmo poco a poco remitía.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Atharal el Lun Oct 02, 2017 12:46 pm

Tal y como mi espada la atravesó su cabeza se echó hacia atrás arqueando la espalda su grito de placer se fundió con un gruñido ronco que escapó de mi garganta, mis ojos adquirieron la tonalidad de una águila, recorrí con mi turbia mirada sus pechos ofrecidos.

La distancia entre nuestras bocas volvió a acortarse como si el aire entremezclado con nuestros alientos no deseara darnos pausa.
Sus uñas perfilaban salvajes mi piel haciéndome jadear a su paso, mientras su húmeda feminidad trazaba círculos contra mi falo excitándolo, irguiéndolo endurecido en sus avernos.
Perdido, perdido entre sus piernas, jadeando contra su boca e indefenso frente a un destino que la había puesto en mi camino sucumbí a su piel.
Nada me importaba, nada que no estuviese ahora en esa pequeña piscina natural de gélidas aguas que descendían de la montaña y que nuestros cuerpos incendiados calentaban.

Gruñí contra su piel cuando esta rodeo con furia mi cintura con sus piernas invitándome a entrar mas dentro, a recorrer cada recoveco de su cálido interior, como si cada uno de mis salvajes movimientos no fueran suficientes.
Y no lo eran porque yo sentía que mi falo la cubría por completo, que sus paredes se cerraban sobre el acogiéndolo tan calientes y húmedas que me iban ha hacer explotar, mas aun así no era suficiente quería mas.
Mas del sabor de su piel, mas del contacto embriagador de sus labios, pero sobre todo quería seguir este ritmo demencial en el que los cuervos azuzaban al combate a los guerreros.

Perdidos en el Ragnarok, el poder de la hechicera se desvocó, una cupula de agua cubrió nuestros cuerpos, como si la cascada ascendiera por ella y nosotros en su interior permanecieramso secos.
Asgard se abria para nosotros, los truenos anunciaban la llegada de lso gerreros, gruñí contra su boca preso del tornado que su piel provocaba no solo en el ambiente, si no en mi cuerpo que estaba al borde de la dulce muerte.

Deslice mis labios por su mandíbula, lamiendo cada recoveco de piel a su paso, jadee contra su cuello implorando quedarme en su cuerpo, mas continué el inexorable camino hacia la perdición de sus pechos que tome con una mano estimulando con mis dedos uno de sus pezones que duro se introdujo en mi boca desbordando mi placer.

La espalda de la vikinga se arqueaba entre mis manos, los dos apunto de corrernos, estaba tan excitado que mi verga convulsionaba entre sus piernas llenando por completo sus paredes con mis espasmos.
Me sacudí furiosos en su interior sintiendo como las paredes de su vagina acompañaban vibrantes a mi polla llenándola de mi simiente.
La cúpula exploto como lo hicimos nosotros, sus manos aferradas a mi cuello, mis dedos hundidos en sus caderas y los ríos carmesí fluyendo de mi espalda por la violencia de un polvo épico donde los haya.
-Joder vikinga ¿donde te han enseñado a montar? -pregunté relamiendome los labios sin soltarla mientras nos hundíamos en esas aguas sin separarnos un ápice del otro.

La respiración de ambos, errática, se iba acompasando mientras nos mirábamos de frente, sus dedos surcaron mi rostro en una tibia caricia mientras yo la mantenía pegada a mi para no salir aun de ella.
“Me ha encantado el vuelo, Atharal” -susurró contra mis labios.
Mi sonrisa se ladeó de forma engreída.
-Se que el placer ha sido tuyo -bromeé sin dejar de acariciarla mientras me llevaba un manotazo y después hundía la cabeza en mi cuello para descansar mientras yo me alzaba aun con ella enganchada a mi para sacarla de las gélidas aguas.
-¿Tienes planes para mañana? -pregunté con picarda clavando mis aceros en sus océanos


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Eyra el Mar Oct 03, 2017 10:43 am

Al conde al parecer le hacía gracia la situación que estábamos atravesando, cada cosa que le decía él me lo replicaba y cada cosa que le hacía él también me la devolvía cuando podía como por ejemplo el hecho de darle unos golpes con mi dedo en su pecho, sin duda alguna no se achantó cuando lo hice yo y él hizo acto reflejos de mis acciones, se acercó hacia mí y me dio los mismos golpes en el pecho diciéndome que era una niñata consentida, algo que me había dejado claro en un par de ocasiones anteriores, que era una impulsiva que no medía las consecuencias que eso quizás podría traer para mi gente y para mi pueblo y en eso, solamente en eso, pensaba darle la razón aunque no lo dijera en voz alta. Quizás mi temperamento me pudiera en el campo de batalla y actuara a veces sin pensar, pero ni de coña se lo iba a reconocer para subirle más el ego que tenía en esos momentos. Le gruñí dejándole claro que no me gustaban para nada sus palabras y que más le valía guardar las distancias, podía notar su aliento dando contra mis labios y fruncí el ceño por eso. También me dijo que estaba de suerte porque haría de mí a la mujer que mi padre deseaba ver y no lo empujé porque ya se había recostado hacia atrás volviendo a su posición inicial, pero no me faltaron ganas. Se rió por mis palabras cuando dije si iba a ser él quien me enseñase como si aquello fuera un chiste pero sonrió, de manera arrogante, alegando que no había nadie más que pudiera ayudarme para ello.

Aquel hombre me enervaba y me desesperaba, por Odín que me tenía que contener la mayoría de las veces para no estamparle mi puño en el rostro para hacer que se callara, la sonrisa burlona que traía en sus labios como si dijera “mírame, soy el mejor y lo sabes” me ponía de los nervios y me enfurecía cada vez que me miraba como si él fuera todas las respuestas a mis preguntas y fuera el único que podía ayudarme en mi cometido, como si solamente él tuviera la llave de una jaula en la que me encontraba presa sin poder salir... y eso me desquiciaba. Mi padre había confiado en él por alguna razón que desconocía, jamás nos lo mencionó a ninguna y mantuvo ese secreto hasta que había salido a la luz ahora, sabía del buen juicio que mi padre tenía y no iba a tacharlo en esos momentos, seguiría confiando en su buen juicio aunque me dieran ganas de matar a aquel hombre con cada cosa que decía y que hacía, era superior a mis fuerzas. No me gustaba el tono autoritario que se gastaba en algunas cosas y no me gustaba que me mandara, le había llenado la jarra solamente porque estaba herido y porque tenía que llenar la mía propia, lo miré frunciendo el ceño cuando me dijo que sí estaba descansando cuando me pilló cantando, pero que el problema lo habían tenido sus oídos al escucharme, decía que tenía una voz baja pero molesta y me contuve, Odín sabría por qué, de lanzarle la jarra en toda su cabeza.


-Si quisiera ser cantante me habría dedicado de pequeña al canto, sin embargo prefería ser una guerrera y rebanar cabezas... es algo mucho más divertido –le contesté molesta, me sacaba de quicio aunque algo me hacía sospechar que a él también lo sacaba de quicio y siempre estábamos con ese tira y afloja. Seguíamos sentados frente a las llamas de aquella hoguera cuando escuché sus palabras, me habló sin saber muy bien por qué de él, de su madre y de su padre y de lo que se creyó que sucedió aunque yo de eso no tenía mucha idea. Sabía lo tirano que era su tío así que no me extrañaba que presa del odio y de la rabia hubiera intentado matar a su madre con él en su vientre. Su voz sonó por el lugar perdiéndose entre el crepitar de las llamas de los maderos como si estuviera contando un cuento, una historia antigua. Las llamas creaban sombras en nuestros rostros mientras seguíamos bebiendo y alcé mi vista para fijarme en él cuando habló de la profecía enarcando una ceja, de eso tampoco sabía demasiado- ¿profecías? No me digas que eres algo así como el salvador que estas tierras estaban esperando... –bebí de la jarra sonriendo de lado- quizás por eso entiendo más ese complejo de héroe que te gastas –apunté antes de que siguiera hablando y dejé que terminara, yo no sabía por qué le había contado sobre mi padre ni él por qué ahora me contaba sobre él... quizás porque nos habíamos dado una tregua en esos momentos en los que hablábamos, era algo que no llegaba a comprender. Terminó diciendo que entendía que no confiara en él, por sus venas corría sangre de Randulf y no lo conocía de nada... pero me juraba por Odín que quería verlo colgado con sus alas abiertas y sonreí de lado por ello- eso es algo que me gustaría presenciar –el ambiente se había distendido un poco, quizás fueran las jarras que llevábamos en el cuerpo o quizás esa pequeña tregua que habíamos alzado sentados frente a la lumbre, pero esta no tardó demasiado en romperse porque empezamos de nuevo. Enarqué una ceja cuando aseguró, bastante convencido de lo que decía, de que para llevarme a la cama solo necesitaba acercarse más... maldito engreído, si pensaba que iba a apartarme porque le tuviera miedo o me achantara ante sus palabras estaba muy equivocado, no me moví cuando se acercó de nuevo acortando distancias con mi rostro, su aliento chocó contra mis labios y mis ojos bajaron a sus labios viendo que portaba esa sonrisa engreída que se bastaba... por Odín, lo que habría dado por poder quitársela de un puñetazo. Quizás le funcionara con las demás pero no conmigo, le dije que ya entendía por qué me había subido a horcajadas y su cara de sorpresa fue digna de ver, sonreí de lado observándole. Se rió por mis palabras pero no se apartó y su pregunta me hizo enarcar una ceja ante lo engreído y lo arrogante que era, le gruñí dejándole en claro que no me habían gustado sus palabras y mucho menos su pregunta de si habíamos follado. ¡Pues claro que no!- No te he apartado porque no me gusta pegar a alguien que esté herido, débil o al borde de la inconsciencia... sino habría estampado tú rostro contra el suelo –aseguré sin apartarme, él sonreí engreído por sus palabras- si hubiéramos follado te acordarías pero no Conde, no te voy a dar tal placer –sonreí de lado- sin embargo sí que disfrutaste teniéndome a horcajadas pues buscaste esconder tu rostro en mi cuello antes de dormirte... te libraste de una buena golpiza porque no peleo contra quienes no pueden plantarme cara –le espeté dejándole claro que ni me había gustado ni mucho menos nos habíamos acostado. Tampoco le contesté a la otra provocación y bebí de la jarra mientras terminábamos de cenar en un silencio roto por el crepitar de las llamas, vacié la jarra y cuando terminó me levanté para quitar las cosas y llenar de nuevo un poco más mi jarra para poder soportarlo en la misma cama, cuando volví al fuego se había quedado en ropa interior e hice un mohín por ello de disgusto- por Odín, menudo suplicio –dije dejando algo más de troncos en la lumbre para que duraran todo lo posible sobre la noche, él ya se había tumbado en la cama cuando me instó a que ya estaba listo para que lo cabalgara, gruñí y le lancé lo primero que encontré y que estuvo a mi alcance, por suerte para él solo fue un trozo de pan y no fue un arma para mi deleite. Me erguí mirándolo terminando de beber de la jarra dejándola vacía sobre la mesa- ¿montarte, conde? –Me reí divertida por sus palabras- ¿en la situación en la que estás? ¿Para qué, para que me dejes a medias porque no puedas más y tenga que terminar yo solita la faena? –Me reí ante la cara que puso seguramente sin esperarse esas palabras- Nah, seguro que sería algo patético y desastroso, a la par que nada placentero, y si quiero alcanzar el Valhalla al igual que tú tienes tu mano... yo tengo la mía –sonreí de lado- además si te montara.... –dejé una risa entre dientes- no conde, no vas a tener tanta suerte como para eso –una vez dicho aquello comencé a quitarme las botas ante la idea de tener que dormir en la misma cama al igual que me quité los pantalones dejándome con aquella camisola que me llegaba hasta medio muslo, era consciente de que me había estado observando así que cuando alcé mis ojos dieron de bruces con los suyos- ¿Te gusta lo que ves? –Pregunté acercándome hacia la cama- ¿contento con verme así, conde? ¿Quieres quizá que de una vuelta y te de mejores vistas? –Lo fulminé por la mirada por ello y me subí al otro lado de la cama, no es que fuera demasiado grande pero lo suficiente para no tener que rozarnos. Desde luego que no había pensado que acabaría en aquella cabaña compartiendo cama junto a él, pero así se habían dado las cosas y así había que afrontarlas. Había visto su gesto de dolor al levantarse al igual que las marcas que había en su espalda, yo también tenía marcas aunque no tantas como tenía él- será mejor que descanses, no sé si tu culo aguantará lo que queda de camino –apunté mirando al techo y luego ladeé la cabeza para mirarlo girando mi cuerpo en su dirección- tus marcas de la espalda, ¿te las hizo Randulf? –Era una pregunta pero no necesitaba su respuesta, ya la sabía- todos tenemos marcas de guerra, todos tenemos marcas que nos recuerdan por qué estamos aquí y cuál es nuestro destino... unas marcas que nos acompañan durante todo el camino –hice una pausa mirando las que tenía en su torso, yo tenía heridas también por brazos y muslos, y una en especial que cruzaba mi espalda y que podría haber sido mortal, una que bajo el tatuaje que llevaba quedaba escondido aunque en realidad el tatuaje lo que hacía era vencer a la marca, como un recordatorio- quizás no seamos tan diferentes, aunque choquemos de forma violenta como choca la mar contra las rocas –me mordí el labio en mitad de aquel silencio- ¿te han dicho alguna vez, lo engreído, vanidoso y arrogante que eres? –Pregunté enarcando una ceja, cuando fue a contestar mi dedo se puso sobre sus labios- era una pregunta retórica, ¿sabes lo que es eso? –Dije deslizando el dedo de sus labios hasta apartarlo como si estos quemaran- no deberías de jugar con fuego conde, no conmigo al menos –le advertí mirándole- crees que me puedes conocer pero estás tremendamente equivocado, tu percepción sobre mí está distorsionada, con lo que no puedes juzgarme... además; tengo la tremenda capacidad y habilidad para romper todos los moldes y todos los esquemas, y al final lo haré aunque tú no quieras que pase –sonreí de lado de forma ladina- y ahora espero que tú culo se quede quieto durante toda la noche y no se mueva –me giré para darle la espalda y cerrar los ojos con la esperanza de quedarme durmiendo, no cupe cuánto tiempo tardé en hacerlo o si fui la primera de los dos el caso es que, con el tiempo, acabé durmiéndome. Me desperté pasadas unas horas mientras todavía seguía siendo de noche, me desperté de golpe como si hubiera estado en mitad de una pesadilla y me incorporé en la cama, el conde seguía durmiendo y se oía unos pequeños ruidos en el lugar. Me levanté de la cama para ver que era la puerta que se movía por el viento y la volví a cerrar del todo, me acerqué a la chimenea poniendo más troncos para avivar el fuego y frente a este miré una de las pulseras que llevaba, esa que Thyra me había dado hacía tanto tiempo, había sentido su agitación en el sueño- estoy bien –murmuré tocando la pulsera y al ir hacia la cama me encontré con la mirada del conde que, seguramente, pensaría que estaba loca por ello- deberías de estar durmiendo, por Odín, eres insufrible y no puedes dejar tu culo quieto –volví a la cama tumbándome boca arriba cuando me preguntó por la pulsera, bufé mirando al techo y luego me incorporé un poco para mirarlo- es... como una conexión entre Thyra y yo. Digamos que está ligada a mis constantes vitales, o más bien a mi corazón... no lo sé, pero tiene un hechizo que la conecta con ella y puede saber en cualquier momento si necesito o no ayuda. Es algo extraño, pero yo también puedo sentirla a ella... he sentido su agitación esta noche, está preocupada y no quiero que lo esté porque puede descontrolar su poder y dudo que tu cambiante pueda apaciguarla en ese estado.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Höor Cannif el Mar Oct 03, 2017 12:45 pm

Ladeé la sonrisa mientras se autoconvencía a si misma de lo patético que le resultaría un polvo conmigo, no podía evitar contener la risa al escuchar su elaborado discurso, es mas creo que bostecé cuando me resultó mas largo de lo esperado.
-Básicamente no me montas porque estoy herido -apunte con una engreída sonrisa -¿ y porque no me la comes?
Esquivé la segunda hogaza de pan mientras yo estallaba en carcajadas al ver su cara de rabia.
No se si le molestaba mas la evidencia en la que ella misma había quedado, pues de no gustarle lo que veía, eso hubiera sido lo primero que hubiera argumentado o por mi pregunta fuera de tono, pero eramos vikingos ¿que esperaba? ¿un ramo?

Eyre empezó a desnudarse, no perdí de vista su cuerpo y ante su pregunta al pillarme de lleno asentí.
-¿que hay mejores vistas? -pregunté divertido -pues si giras, no me importa y si te quitas la camisa tampoco es que te vaya a hacer un feo -bromeé antes de que me atravesara con los aceros de sus ojos resoplando.

Se dejó caer en el lecho maldiciéndome, sus pardos se perdieron en el techo de madera de aquella casucha, no esperé que en ese instante me hiciera esa pregunta.
Giré mi rostro hacia ella, mi mirada también estaba perdida en las viguetas antes de escucharla.
-Si, era un niño cuando me las hizo, pero eso me forjo, me convirtió en el hombre que hoy soy. Estoy seguro que de no haber sido tratado así, de no haberme tratado de quebrarme tantas veces no seria capaz de levantarme.
Ademas Randulf cavó su tumba con esos actos, fue el principio del su fin. El solo quería ver al elegido postrado, demostrar al norte que su fuerza no conocía parangón y que si la esperanza se rendía, el resto del norte lo haría. Era un niño, no debía de costarle o al menos eso pensaba él, pero cuanto mas me fustigaba, me golpeaba, me torturaba, cuanto mas caía, mas volvía ponerme en pie.
Muchos de los generales de sus tropas se alzaron contra él, voces discordantes que no pudieron callar ante la tortura de un chaval, tu padre entre ellos Eyra. Debo mi vida a tu padre, pues en mas de una ocasión me curó las heridas, por eso conocía la canción, me calmaba el dolor, me infundía esperanza y valor..tu padre era un gran hombre que no abandonó a un niño, era un buen hombre.

Ladeé la sonrisa cuando dijo que si alguien me había dicho lo engreído que era, iba a responder, peor sus dedos se posaron en mis labios para hacerme callar. Una pregunta retorica dijo que era mientras su dedo Navegó por sus labios despacio antes de apartarlos como si fueran ascuas.
-¿fuego? ¿yo nunca juego? No tengo tiempo para eso, te he dicho claro lo que quería, tu me has puesto una burda escusa y listo -le dije con sinceridad. Yo no me andaba por las ramas en ciertos temas y aunque podía pecar de engreído tenia claro que de subirla sobre mi algo podría pasar entre ambos.
Solo que en algo tenia razón, estaba herido, tenia que mover mi puto culo hasta Akershus y necesitaba las fuerzas para hacerlo...

Acabamos sucumbiendo al sueño, su sobresalto me despertó, mis ojos siguieron el sendero de su cuerpo hacia la puerta, después la lumbre y cuando se giró para regresar el lecho chocó de lleno con mis pardos.
-Tienes un serio problema con mi culo -dije ladeando la sonrisa con picarda -para tu información esta quieto, aunque si quieres podemos remediarlo.

Esta resopló volviendo junto a mi a la cama, intrigado pregunté por la pulsera mientras esta me contaba que la unía a su melliza y que les permitía a una y otra sentir como se sentía la otra.
Atharal ya la habrá tranquilizado, apuesto por ello, solo hacia falta ver como se miraban esos dos.
Siseé mientras me ponía en pie, la vi fruncir el ceño.
-Me estoy meando -le dije antes de salir por la puerta de la cabaña.

Regresé al rato, sus ojos me buscaron, los míos la encontraron.
-¿quieres una jarra? -pregunté sentándome frente a la lumbre para entrar en calor -no tardará en amanecer y con las primeras luces del alba deberíamos partir...


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Thyra el Miér Oct 04, 2017 10:22 am

Perdía el control de mi magia en momentos puntuales, era difícil y extraño volver a retomarlo de nuevo y solamente padre y Eyra habían sido capaces de controlarme, sin embargo en aquellos momentos lo estaba perdiendo de una forma diferente a la normal, conforme mi cuerpo se acercaba al orgasmo mis poderes se descontrolaban en la misma medida incapaz de contenerlos, ni siquiera me había dado cuenta de la cúpula que nos rodeaba de la misma agua que bajaba de la montaña, sí podía escuchar los truenos de fondo y veía los rayos que acompañaban esa pequeña tormenta que se cernía sobre nosotros dado el descontrol de mis poderes, y notaba la tierra temblar y sacudirse levemente en el lugar donde nos encontrábamos. De eso sí fui consciente, o al menos lo hice antes de que el cambiante me empujara por el abismo del placer haciendo que gimiera con fuerza ante aquel devastador orgasmo con sus manos clavadas en mis caderas y mis uñas haciendo ríos carmesí que caían por su espalda. Mis piernas rodearon y apretaron su cintura, mi espalda se arqueó por el placer y mis dedos se enredaron en su pelo cuando cedí sobre su cuerpo notando su miembro, como mi interior lo apretaba entre espasmos de placer. El agua de la cúpula cayó sobre nosotros cuando alcanzamos el orgasmo y después sobrevino la calma mientras mi respiración era errática, su pregunta me hizo sonreír pero no la respondí dejando que nos sumergiera un poco en aquellas aguas para quitar la capa de sudor que perlaba nuestros cuerpos, sin salirse todavía. Mordí su labio inferior como respuesta puesto que yo podría preguntarle quién le había enseñado todo aquello pero ambos sabíamos que el pasado y las experiencias era lo que tenía.

Mis labios recorrieron su mandíbula hasta dar con el lóbulo de su oreja donde dejé un mordisco, bajé por su cuello lamiéndolo y recorriéndolo despacio sin ningún tipo de prisa, me sentía bien, me sentía cómoda en esos momentos después de haber saciado nuestras ganas, el deseo y el hambre que sentíamos por el otro. Aunque no lo pareciera el cambiante me transmitía serenidad y me tranquilizaba, algo que pocas personas podían lograr conmigo, sobre todo en momentos donde no tenía control de mis poderes. La tierra había dejado de temblar, la tormenta comenzaba a disiparse y sin duda alguna la cúpula se había roto en pedazos cayendo el agua como una ligera llovizna sobre ambos. Dejé que el agua refrescara mi cuerpo todavía aferrada a él, mis ojos se quedaron en los suyos pudiendo ver ese tono característico que tenía de un tono verdoso y tras mis palabras pude ver una sonrisa engreída, sabiendo que el placer había sido mío. Le di un manotazo en el pecho riéndome por su broma y negué con la cabeza divertida sintiendo sus manos que recorrían todo mi cuerpo de forma lenta en caricias que me erizaban la piel. Mi rostro quedó escondido en su cuello y no tardó demasiado en alzarse para salir de aquellas gélidas aguas que habían sido testigos de la pasión desenfrenada y salvaje que nos había dominado sin soltarnos mutuamente, me gustaba sentir el cuerpo caliente del cambiante contra el mío, el suyo más caliente por su condición. Reí contra su cuello cuando me preguntó que hacía mañana y dejé un mordisco en su cuello, casi como un chupetón, que luego lamí con la lengua totalmente divertida.


-¿Por qué lo preguntas, acaso quieres repetir?
–Mis ojos subieron a los suyos y me reí contra sus labios ahora haciendo yo gala de un modo engreído, como hacía él, burlándome un poco de su forma de ser pero de un modo divertido- mañana... déjame pensar –mordí mi labio y miré al cielo como si tuviera demasiadas cosas que hacer y pensara si tenía o no un hueco para el cambiante, bajé mis ojos a los suyos- bueno, quizás debería de empezar a preparar el funeral de mi padre para cuando llegue Eyra junto a Höor, también debería de ayudar a distribuir a mi pueblo para que puedan quedarse aquí el tiempo necesario, supongo que Höor nos dará cobijo hasta que podamos recuperar Hedmark –me aventuré a decir cogiéndome de hombros- fue padre quien me pidió que enviara un cuervo a Akershus pidiendo ayuda, no lo haría de no saber que sería respondida –aclaré, llevé un dedo a mis labios y seguí pensando- debería de atender a los heridos, hacer de “condesa” el tiempo que mi hermana esté fuera y... ¡ah sí! Debería de entrenar si tengo algo de tiempo –mis ojos bajaron a los suyos y sonreí al ver la cara que ponía tras mis palabras donde, supuestamente, no tenía tiempo para nada- me temo que mañana tengo una agenda un poco complicada –no pude aguantarlo más y me eché a reír divertida mirándole la cara- deberías de ver la cara que has puesto... por Odín, ¡te tomaba el pelo! –Reí de nuevo llevándome un pellizco en las nalgas por ello, llevándome unos cuantos más bien, y luego lo miré- puedo sacar algo de tiempo para ti –mordí su labio inferior con diversión sin perder la sonrisa- ¿te apetece entrenar conmigo mañana, pajarito? Te prometo que será divertido y nos lo pasaremos bien... tranquilo, tendré cuidado de no hacerte mucho daño –añadí con diversión antes de que me dejara finalmente en el suelo junto a nuestras ropas para comenzar a vestirnos- espera –dije alzando una mano murmurando unas simples palabras para que brotara calor de mi mano, como si fuera fuego, para secar nuestros cuerpos. Acerqué mi mano a su cuerpo y sequé su pecho de las gotas que tenía de agua, lo bordeé para pasarlo también por su espalda que recorrí también con mis labios y acabé por sus torneadas piernas- ahora sí –dije para luego hacer lo mismo conmigo, el calor que desprendía era más que suficiente y comenzamos a vestirnos- ¿crees que habrán notado mucho nuestra ausencia? –Pregunté con una sonrisa divertida- me ha gustado mucho este sitio Atharal, podemos volver aquí siempre que quieras, y no solo para hacer lo que hemos hecho –sonreí, el cambiante me caía francamente bien y no dudaba de que con el tiempo nuestros lazos se afianzaran, al menos en cuanto a amistad se refería- ¿sabes? En Hedmark tenía algo así como “mí lugar”, era un sitio secreto que nadie sabía y al que me gustaba ir cuando necesitaba estar a solas, ni Eyra sabía de dicha existencia y sé que ella también tenía un sitio así allí... supongo que puedo decir que este se convertirá en mi lugar a partir de ahora, si no te molesta –mis labios rozaron los suyos buscándolo en un nuevo beso ahora que ya estábamos vestidos y tomé su mano con la mía- ¿volvemos a la fiesta? Creo que hemos terminado con las jarras que llevábamos y después de este apasionado encuentro me apetece beber algo



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Atharal el Miér Oct 04, 2017 12:07 pm

Enarqué una ceja mientras enumeraba esa larguísima lista de tareas, por dentro rezaba porque no me enganchara para hacer ninguna de ellas, yo con luchar y celebrar cuando Höor y su hermana volvieran tenia mas que suficiente.
Eso de alojar a su pueblo que yo supiera ya se estaba haciendo aunque entendía que ella, condesa en funciones, tuviera que asegurarse de que todo estuviera resultando correcto.
Su padre había sido lavado, vestido y estaba a buen recaudo. Esperábamos que Höor y su hija llegaran para darle honorable sepultura vikinga en la barcaza que lo llevaría con su espada directo al Valhalla.

Supongo que mi cara debía ser épica porque estalló en carcajadas asegurándome que era una broma y que sacaría tiempo para estar conmigo.
-No, si yo que quieres repetir esto lo tengo claro, mi cara venia porque pensaba que me ibas a poner a currar en el reparto de mantas y alimentos.
Tiré de su cintura buscando sus labios, para eso ya están las esclavas -susurré mordiéndole los labios .nosotros somos guerreros y yo quiero que me des guerra -aseguré introduciendo mi lengua en ella de forma ruda saqueando su boca como el vikingo que era.

Coloqué tras sus orejas las hebras de oro mientras la miraba.
-¿define eso de entrenar? ¿te refieres a entrenar, entrenar, entrenar -dije mientras ladeaba la sonrisa -o entrenar con el acero.
Ella negaba divertida, acariciando los músculos de mis brazos.
-Ah, que te refieres a la espada -dije haciendo un mohin contra sus labios -puedo sacar algún hueco para eso, para lo otro tengo el día libre -dije haciéndome el interesante mientras ella se reía.

Iba a vestirme cuando la rubita me dijo que esperara, su mano incandescente empezó a surcar mi cuerpo sin tocarlo desprendiendo un calor que me secaba por completo.
-Mas, abajo -dije cuando pasó por mi vientre -oh, si, mas abajo.
Me llevé un manotazo antes de estallar en risas mirándola fijamente -¿te me vas a poner tímida ahora? -bromeé.

Nos vestimos, mis manos acotaron la distancia que las separaba de su cuerpo mientras seguía metiendole mano.
-Podemos venir cuando quieras...pero no me desanimes diciéndome que a otra cosa ¡por Odin que no se puede ser mas cruel con un hombre que quitarle las esperanzas de gloria!

Thyra se moría de la ria mirándome divertida, le di una manotazo en el trasero antes de rodear su cintura para volver hacia la fiesta.
-Mucho te ríes tu mujer -apunté enarcando una ceja - ¿Es de mi o conmigo? Definitivamente de mi, porque yo no me estoy riendo -apunté atrayendola con mi brazo del cuello para besarla.

Llegamos nuevamente junto al resto, Lund celebraba con Kala y el resto de las tropas, así que tiré de ella para unirnos a la fiesta, el alcohol, corrió, los bailes, las risas.
Lund besaba a Dani con rudeza, ya muy pasado en alcohol. El ambiente era divertido, mis ojos claros la buscaban entre el crepitar de las llamas.
-Llevo una encima -le dije ya tambaleándome tras llevar toda la noche vaciando jarras. El alba ya despuntaba, la mayoría se habían largado y las hogueras apeas eran brasas -me voy a sobar un rato -apunté mordiendo su cuello -¿vienes o te han asignado cuarto? -pregunté con picarda con mis ojos brillantes -vente, podemos entrenar -le dije muerto de la risa casi tropezando encima de ella incapaz de mantenerme en pie.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Eyra el Miér Oct 04, 2017 2:35 pm

Tendría que haberlo matado, tendría que haber dejado que muriera por las fiebres y así no me estaría dando la brasa como estaba haciendo ni tampoco tendría que escuchar sus palabras cada dos por tres, si hubiera hecho eso no tendría por qué haber escuchado el hecho de que me pidiera que lo montara y su respuesta y contestación a mis palabras. Le tiré lo que había encontrado a mí alcance que, para su suerte y mi desgracia, fue solamente un trozo de pan que esquivó con facilidad sobre la cama. Lo maldije, lo maldije en mi fuero interno porque debería de haberle respondido que no me interesaba en ninguno de los planos posibles y existentes y no hubiera tenido que escuchar su maravillosa idea de que se la comiera, como si esa opción fuera más aceptable que el montarlo. Claro que eso me dejó en evidencia ya que no le decía claramente que no me gustaba lo que veía, que esa debería de haber sido mi respuesta, y no lo que le dije. Estaba cabreada y no solamente con él por lo que me había dicho sino también conmigo misma por haberme pasado ese pequeño detalle, sino que se reía precisamente por lo mismo que yo en aquel momento al quedar de alguna manera en evidencia. Resoplé ofuscada por su forma de ser y tras desvestirme y mirarlo como si quisiera matarlo cuando me dijo que podía dar una vuelta o, ya de paso, quitarme la parte superior de cubría mi cuerpo... me subí a la cama a su lado contemplando las vigas del techo de la cabaña hasta que me giré para contemplarlo y preguntarle sobre sus cicatrices.

En un primer momento pensé que no iba a contestarme dada la... cierta hostilidad que había entre ambos, esa tirantez que teníamos y que había estado patente desde el minuto cero en el que nos habíamos encontrado. Se giró ligeramente para quedar de frente a mí y nuestros ojos se encontraron en ese momento, iluminada la estancia únicamente por las llamas de aquella lumbre que daban esa luz anaranjada al lugar y que cubrían su silueta de ese tono igual que seguramente pasaría con mi cuerpo. Escuché sus palabras que me hablaba sobre su tío y lo que le hizo cuando tan sólo era un niño, que por eso mismo era como era y que por haberlo hecho caer tantas veces él se levantaba las mismas. Sonreí de lado de forma un tanto amarga al recordar las veces que yo misma había tenido que caer para levantarme, no se podría comparar con lo que le hizo su tío pero no me trataron con amabilidad y con dulzura por ser la hija del conde, sino que más bien me pusieron muchas más pegas y me intentaron quebrar de mil formas, hacer que sucumbiera y al final terminara por darme por vencida... claro que no lo consiguieron ni lo lograron. Mi padre había estado ausente muchas más veces de las que él hubiera deseado en un principio, estuvo mucho tiempo fuera y era en esas ocasiones cuando más se cebaban conmigo, a Thyra le había ido mejor porque su adiestramiento y su educación iba por otro sendero pero el mío... a base de sudor, sangre y lágrimas. Así que lo entendía perfectamente, quizás eso también me había forjado de la forma que era.


-Algunas voluntades son de hierro y no se pueden doblegar, ni quemar, ni cortar, ni mucho menos controlar... si me haces caer yo me levantaré, resurgiré de entre el polvo, la sangre y las cenizas para alzarme de nuevo –me había quedado un poco en mis propios pensamientos ante sus palabras y mis labios se habían movido solos, mis ojos fueron de nuevo a los suyos y no hice comentario alguno por lo que había dicho, era lo que siempre me decía a mí misma cuando me hacía caer para que no me levantara de nuevo. Fue entonces que habló sobre mi padre, sobre los que se opusieron a que lo trataran así, lo miré de forma más fija por ello. Decía que le debía la vida a mi padre, que él le había curado en innumerables ocasiones, le había cantado la misma canción que yo había cantado para calmar su dolor, que por eso la conocía. Decía que mi padre era un gran y un buen hombre, y eso era algo que yo siempre había sabido- lo sé –dije observándolo pensando entonces, por qué, mi padre no nos dijo nada sobre él en ningún momento, pero sin embargo parecía que lo había tratado como si fuera suyo, como nos podría tratar a mí o a Eyra. Quizás por eso mismo, porque éramos casi de la misma edad y como padre podría no gustarle que sus hijas sufrieran como él estaba sufriendo, su vena paterna también había despertado con él- así que conocías la canción... muy pocos la conocen, a muy pocos he oído que se la cantase, nunca se la cantó a Thyra –aseguré queriendo saber por qué no nos habló de él- si mi padre te defendió así de Randulf, si te cuidó como si fueras su hijo... ¿por qué nunca me habló de ti? ¿Por qué nunca me dijo sobre que tenías una profecía a tus espaldas y que nos conociéramos si él sabía que pronto Randulf llamaría a nuestras puertas? Él sabía que lucharías contra él y que nos uniríamos en algún momento... –Eso era algo que no entendía y que jamás llegaríamos a saber, algo que no llegaba a comprender. Mi pregunta retórica formulada al aire le hizo sonreír e intentar responderme, pero mi dedo cayó su respuesta dejando mis dedos en sus labios, los recorrí antes de apartarlos como si su tacto quemara y le advertí después, me respondió que él no jugaba, que me había pedido lo que quería y que yo había puesto una burda excusa, enarqué una ceja ante sus palabras. Por Odín, ¡lo había dicho en serio! Ni le contesté porque no quería dejarme más en evidencia y me di la vuelta para dormir y darle la espalda, desperté al cabo del tiempo con el ruido de la puerta que daba pequeños golpes por el viento y me levanté a cerrarla, poner más madera en la lumbre y al girarme sus ojos estaban puestos en mí, bufé cuando me dijo que tenía un problema con su culo volviendo a la cama- sí, lo tengo: en realidad quiero verlo desnudo y moviéndose, ya que veo que no puedes tenerlo quieto, al menos ver como se mueve de verdad –rodé los ojos respondiéndole así a sus palabras, tras tumbarme de nuevo al rato lo vi incorporándose siseando y lo miré frunciendo el ceño- ¿ves como no puedes dejarlo quieto? –Me respondió y rodé los ojos quedándome tumbada en la cama boca arriba, se oía el crepitar de las llamas y el sonido del viento que había en el exterior, no me extrañaría que incluso nevara en cualquier momento dificultándonos el regreso a Akershus, con la suerte que tenía últimamente seguramente eso pasara. Me tumbé de lado aunque no cerré los ojos, no faltaría mucho para amanecer pero sabía que no podría quedarme durmiendo. Cuando la puerta se abrió mis ojos fueron en esa dirección encontrándose con la del conde, seguí su camino hasta que se sentó en uno de los sillones y bebió de la jarra, me ofreció una y lo miré, no dije nada pero me levanté de la cama para coger la otra, llenarla y sentarme junto a él en el otro sillón dando un trago, asentí por sus palabras- deberíamos de aprovechar las horas de luz que tengamos, quizás tardemos algo más en llegar y no va a ser fácil hacerlo, no en estas tierras, espero que hayas descansado lo suficiente –sabía que no se daría por vencido, lo había visto cuando luchábamos contra los trolls, no había cesado hasta que el peligro había terminado con el último de ellos muerto, solo así se había permito descansar- aunque teniendo en cuenta que no puedes estar quieto seguro que incluso llegamos antes de lo previsto –sonreí de lado- tranquilo, protegeré ese culo inquieto que tienes y haré que llegue sano y salvo –sonreí ladina, volví a dar otro trago más notando que mi cuerpo se calentaba no solo por la lumbre sino también por la bebida- mi padre confiaba en ti, nunca me habló ni me contó sobre tu existencia pero confío en su criterio, si él te creía digno merecedor de este no soy quien para juzgarlo salvo que me demuestres lo contrario, mi padre no estaba solo en su lucha, sé que otros nos apoyarán si se lo pido en nombre de mi padre, pero habría que actuar rápido y llegar a Akershus cuanto antes, en organizar la ceremonia de entierro pasaré a ser la condesa oficialmente, podré llamar a ciertos señores que nos deben un favor y cobrármelo, mientras tanto... dejaré que me enseñes, siento cierta curiosidad sobre ello y sobre si puedes –ladeé un poco el rostro y volví a beber de la jarra acabándola cuando los rayos del sol se colaron por la ventana de la cabaña- bien, hora de ponerse en marcha conde –me levanté y fui hacia la cama para comenzar a vestirme, me puse los pantalones, ajusté la camisola y me comencé a ponerme las botas, alcé mi mirada hacia él- vamos conde, sé que prefieres ver cómo me desnudo pero hoy no es tú día de suerte –le piqué ahora cerciorándome de que las armas estuvieran bien antes de ponerlas en el cinto que traía y alguna escondida en la bota y lo esperé a que estuviera vestido para salir. Hacía algo de viento pero el sol por el momento no estaba nublado- atravesaremos las montañas, es la ruta más corta para llegar a Akershus y entre sus desfiladeros no podrán emboscarnos –comencé a andar para dirigirme hacia el sendero de la montaña- piénsalo así conde, cuanto antes lleguemos antes podremos celebrarlo de verdad –sonreí de lado yendo al mismo paso que él hasta que llegamos al principio donde comenzaba el desfiladero- espero que seas bueno con ese arco, porque si algo nos podemos encontrar en el camino son harpías, ya sabes, las de verdad –me acerqué para mirarlo de forma fija- si tienes que parar por cualquier motivo o paramos para un descanso lo haremos, este sendero también tiene sus peligros y prefiero tardar un poco más y pasarlo que no hacerlo rápido y llevarnos un susto, ¿algún problema con eso?



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Höor Cannif el Miér Oct 04, 2017 3:58 pm

Mis ojos se centraron en la montaña, elevé la mirada hacia el cielo, hoy los dioses no nos acompañaban, oscuro, plagado de nueves y con relámpagos de fondo, ocultaban los escasos haces de luz que el dios sol nos regalaba.
Las cumbres blancas, la ladera con nieve ligeramente suelta y el desfiladero con un caída considerable que moría en un rio de bravas aguas blanquecinas por le incesante choque de una cascada que descendía por la escarpada montaña.

Negué con la cabeza cuando me dijo que tendríamos que hacer paradas para descansar, de no hacerlas podríamos acabar muertos.
-Y de hacerlas moriremos seguro. Esa nieve esta bastante suelta, ademas todo apunta a que pueda haber tormenta, es arriesgado, demasiado...

Medité las opciones, en mi estado recular e ir por el paso implicaría perder demasiados días y en el estado que me encontraba no los aguantaría.
-¡vamos! -apunté finalmente emprendiendo camino entre la pequeña cornisa de la montaña, el frio azotaba nuestros cuerpos mientras caminábamos por ella, este era el camino mas corto, también sin duda el mas peligroso.

Mi mirada buscaba a la condesa, parecía cansada, no la culpaba, hundíamos las piernas en la espesa nieve, el aire había empezado a arrastrar copos blancos que golpeaban nuestros cuerpos sin cuidado y la ventisca rugía voraz por el acantilado dedicándonos una extraña marcha fúnebre.
-Vamos condesa, en Akershus podremos celebrar de verdad -aseguré recordandole sus palabras mientras la instigaba a caminar.

El grito de una mujer me hizo alzar la cabeza hacia el desfiladero, su voz resonaba tétrica en un eco, casi un graznar.
Medio águila con cabeza de mujer dos Harpías con grande alas y peores garras aparecieron desafiando la ventisca ante nuestras miradas.
-¡Joder! -rugí dejando que le arco escurriera por mi hombro y con rapidez llevando mis dedos la carcaj para atrapar una flecha.
Las plumas acariciaron mis yemas mientras la colocaba voraz en la cuerda y tensaba abriendo el pecho al tope.
Cuerda hasta mi nariz y la saeta voló como una rapaz en busca de morder carne.
-¡Corre! -la instigué mientras una de ellas se lanzaba en picado en su dirección.

Rápido cargué otra flecha cortando así el inminente ataque forzándola así a detenerse para no ser atravesada por el acero.
Estábamos vendidos, allí afuera seriamos pasto de esas carroñeras hambrientas.
Mis ojos buscaban un saliente, algo que pudiera ofrecernos cierto refugio, luchar cuerpo descubierto era una maldita locura contra seres alados como esos.

Mis ojos se centraron en lo que a todos los efectos parecía una pequeña cueva, a simple vista no demasiado profunda, pero serviría.
-¡Allí! -ordené señalando con la cabeza mientras cargaba una nueva flecha -¡te cubriré! ¡Corre! -con la pierna como la tenia no podía ser tan rápido como ella, así que esta era nuestra mejor opción...

Como no, la condesa no parecía muy dispuesta a abandonarme, así que nos enzarzamos en una de esas de nuestras discusiones, tiras y aflojas que no nos llevarían a ninguna parte.
Gruñí plagado de ira, asi iban a matarnos a los dos y yo había dado mi puta palabra de protegerla.
Le lancé arco y carcaj.
-Mas vale que sepas usarlo -rugí sacando mis dos dagas del cinto y aprovechando la bajada de una de las harpías corrí como un loco hacia le acantilado lanzándome al vació.
El grito ahogado de Eyre resultó atronador.
Caí sobre el cuerpo de la arpía desestabilizandola, una de mis dagas se clavó en la carne de su lomo, manchando de sangre sus plumas, trató de planear peor vanos fueron sus intentos, claro que por suerte bajo este saliente había otro y ahí caímos ambos rodando.
Rugí alzándome algo mareado, con algunas de las heridas cosidas abiertas,sintiendo le calor resbalar por mi piel, pero la harpía se había roto el ala, no volaría y eso me daba la opción de combatir a mele.
Ladeé la sonrisa clavando mis ojos en el humanoide alado, empezaba un baile para el que yo si estaba preparado.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Thyra el Jue Oct 05, 2017 3:30 pm

Me tuve que reír divertida por la cara que puso el cambiante cuando enumeré una lista de tareas que, aunque no tendría que hacer todas puesto que había añadido alguna de más, sí que debía de hacer algunas cosas al día siguiente. Sabía que la gente de allí estaba ayudando a mi pueblo a instalarse el tiempo que estuviéramos allí y pudiéramos recuperar Hedmark y de eso no tenía queja alguna, pero dado que mi hermana no estaba debía de ser la condesa en funciones hasta que volviera, debía de velar por mi pueblo en esos momentos que estábamos atravesando y que eran delicados, debíamos de pasar por ello todos. Me reí divertida ante la cara que puso y le dije que era una broma y que no se lo decía todo de verdad, algo que el cambiante ya sabía y que ni corto ni perezoso se atrevió a decirme que eso de que quería repetir él ya lo sabía, se llevó un manotazo de mi parte por sus palabras porque lo que temía en realidad era que le pidiera que me ayudara con alguna de las tareas. No sabía quién mandaba ahora que Höor no estaba aunque parecía que Atharal era su segundo al mando, así que probablemente me tuviera que ayudar en alguna que otra cosa porque en algunas estaba bastante perdida, yo nunca pensé que debía de ser condesa ni siquiera en funciones, en cuestiones de dirigir yo no era la más propicia para hacerlo, por eso Eyra tenía esas dotes y esas cualidades que la hacían perfecta para el puesto, padre lo sabía, yo lo sabía y todo aquel que la conocía lo sabía. Despedía fuego, arrojo, valentía, seguridad y aunque posiblemente tuviera que aprender... no dudaba que sucedería muy bien a mi padre. Sonreí cuando dijo que éramos guerreros y que le diera guerra, bueno entrenando también le podía dar guerra pero supe a lo que se refería perfectamente.

Su beso fue rudo y salvaje, tal y como era él, y mordí su labio inferior tirando de este con diversión cuando poniendo mi pelo tras la oreja me decía si era entrenar de verdad o de otra forma, el pajarito tenía ganas de divertirse y sonreí de lado cuando dijo que era de verdad y que no sabía si tendría tiempo para eso, pero que para lo otro el resto del día y le di un golpe en el hombro mientras se reía. Salimos y nos secamos, gracias a la magia que poseía hice que de mi mano saliera calor que secó nuestros cuerpos y que él instó de forma divertida a que bajara por su cuerpo hasta su miembro llamándome tímida a lo que me reí, ¿después de lo que le había hecho tímida? Sus manos ahora ya vestidos volaron sobre mi cuerpo como si no pudiera contenerse y las mías recorrieron su pecho sonriendo cuando dijo que si volvíamos que fuera para lo mismo y que no le quitara esa gloria antes de tiempo, negué con la cabeza divertida y envolvió mi cintura con su brazo comenzando a caminar de vuelta a la fiesta que había montada. Me reí demasiado con aquel hombre, lograba sacarme una sonrisa hasta con la más pura tontería y eso me gustaba, me preguntó si me reía de él o con él y él solo se contestó provocando que me riera entre dientes.


-Si te oyeras como yo te oigo, pajarito, te reirías sin poder evitarlo –me atrajo hacia él del cuello para besarme perdiéndonos de nuevo en los labios del otro, buscando nuestras lenguas como si lo que hubiéramos hecho no hubiera sido suficiente y quisiéramos más, buscáramos por más- es bueno hacer reír a la gente Atharal, sobre todo en los tiempos que corren. A mí me has alegrado la noche y las travesías hasta llegar aquí, me has sacado una sonrisa cuando peor estaba y yo lo valoro, créeme –sabía que no decía en serio lo de que me reía de él pero era imposible no hacerlo con algunas caras que ponía, era de lo más gracioso. Volvimos a la fiesta de nuevo donde las jarras corrían, las hogueras seguían encendidas y la gente bailaba y cantaba celebrando aquella victoria. Volvimos a rellenar nuestras jarras y bailamos, cantamos alrededor de las hogueras celebrando con los demás en aquella fiesta, habían soldados de Hedmark que habían sobrevivido y me acerqué para celebrar con ellos esa victoria que también se habían ganado, todos los que me encontraba me hablaban sobre mi padre y lo buen hombre que eran, todos brindaban por él y mientras lo hacíamos mis ojos no paraban de buscar entre los fuegos al pajarito encontrándome sus ojos en los míos puestos, levanté esa vez mi jarra hacia él sonriéndole estando con aquel grupo de soldados que conocía desde que era una niña. Las jarras iban y venían y no recordaba las veces que había brindado por mi padre que ahora descansaría junto a los valientes en la mesa de Odín, la noche iba pasando y volví junto a Atharal quien me presentó al resto, hacía mucho tiempo que no me pasaba toda una noche bebiendo hasta que el sol comenzaba a despuntar por el horizonte y miré a Atharal cuando se acercó jarra en mano hacía mí, decía que llevaba una encima y lo cierto es que yo también, sus labios recorrieron mi cuello y me dejé hacer ladeando mi cabeza, sonreí cuando me dijo si lo acompañaba o me habían asignado cuarto- si lo han hecho no me acuerdo cuál era -lo miré a los ojos divertida y me dijo que fuera con él y que podíamos entrenar, me reí por sus palabras y lo sujeté cuando se tambaleó frente a mí- cuidado pajarito, creo que no vas en condiciones de volar... ni de entrenar –vi su cara y reí rodeando su cintura con mi brazo y pasando el suyo por mis hombros- venga vamos, nos vendrá bien descansar un rato que mañana tengo que darte una paliza entrenando –apunté mordiendo su cuello y el lóbulo de su oreja, se quejó diciéndome que mañana no conforme estaba y enarqué una ceja- ¿vas a dejar a una dama sola entrenando mañana? Qué desconsiderado, pajarito –dije mientras le pedía que me indicara por dónde estaba su cuarto hasta que finalmente llegamos, cerré la puerta con el pie y juntos caímos encima de la cama, nos reímos por habernos tropezado con esta y me incorporé un poco recorriendo su rostro con mis dedos- gracias por esta noche, he disfrutado mucho –murmuré sobre sus labios colando mis manos por su camisa para comenzar a quitársela recostándome sobre él besándolo tras quitarle la camisa, mis labios bajaron por su pecho y me detuve en la herida- mañana vas a ir a que te lo miren –le dije pasando mi dedo por la herida y volviendo de nuevo a sus labios- deberíamos de dormir –dije acomodándome sobre él, repasando mi pecho con mis dedos y su cuello con mis labios mientras él se desprendía de mi ropa- ¿te gusta dormir desnudo... o que duerman desnudos junto a ti? –Sonreí por ello cuando ya me había dejado medio desnuda al quitarme el vestido de una forma un tanto brusca.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Atharal el Vie Oct 06, 2017 8:52 am

Me eché a reír cuando esta reconoció no recordar cual era su cuarto.
-Menos mal que estoy aquí -bromee enredando las palabras mientras esta pasaba mi brazo por encima de sus hombros y rodeaba mi cintura con su brazo riéndonos, buscándonos entre besos húmedos, largos y prolongados que nos forzó a hacer varias paradas por el camino.
Mi camisa arrugada entre sus dedos, mis manos buscando sus nalgas, atrayendola con rudeza.
Así acabamos colándonos en la habitación, no podíamos dejar de reírnos, de mirarnos mientras la dama cerraba la puerta con su pie y continua camino a la cama donde tropezamos y caímos de bruces enredados en besos.

Tumbados nuestros cuerpos se buscaron, mi mano sobrevoló su ropa, quitandola a tirones bruscos, despedazandola mientras ella mas despacio y en mejores condiciones que yo me desabrochaba los botones.
Mi lengua saqueó su boca, enredándose como la hiedra. Sus manso se deslizaban por mis hombros quitándome la camisa.
-Desnudos ¿dormir? -dije enredando mis palabras mientras de nuevo la buscaba hambriento.

Sus caderas se movían sobre mi pantalón, mis labios seguían buscándola rudamente, mi hombría no terminaba de endurecerse.
Iba tan borracho que no podía, el sopor me invadía, mis manso seguían sobrevolando su cuerpo, hasta que finalmente cayeron en picado sobre el colchón y mi cuerpo laxó acabó sucumbiendo a un profundo sueño bajo las caricias de la vikinga que se reía al ver el estado en el que me encontraba.

No se las horas que dormí, solo que cuando abrí los ojos el sol entraba con fuerza en la habitación. Thyra dormía sobre mi pecho, desnuda, abrazada, deslicé mis dedos por sus nalgas desnudas.
Ladeé la sonrisa, tenia mucha sed, me dolía la cabeza, me martilleaba mas bien.
Cerré de nuevo los ojos, sin dejar de tocarla, si por mi fuera no me movería de la cama en todo el día, estaba acabado, no solo por la batalla que llevaba a mis espaldas, si no por la borrachera y la herida que ahora mismo me quemaba.

Sus océanos se abrieron, también le costo bastante mantenerlos abiertos, lo que me hizo reírme moviendo mi pecho y a ella que estaba sobre este con él.
-Buenos días condesa, creo que nos hemos saltado el entrenamiento -le dije sin dejar de mirarla -¿me dormí? -negué con la cabeza -no me acuerdo de parte de la noche.

Sus dedos se pasearon por mi abultada herida, estaba caliente bajo el tacto de la yema de su dedo y la vi fruncir el ceño.
-Iré a que me la vean -le dije para tranquilizarla mientras la volteaba sobre el colchón con una picara sonrisa.
-Ayer no pude, pero ahora....-susurré contra sus labios.

De nuevo nuestros cuerpos se enredaron, voraces, hambrientos. La cámara se llenó de gruñidos, de gemidos, cuerpos que colisionaban como yunque y martillos, las valquirias descendieron, los guerreros empuñaban su acero. Cuervos que graznaban animados por la voracidad de las embestidas de mi cuerpo.
Bailábamos en Hel, prometiéndonos derretir el hielo con el fuego que la pasión desprendía convertida en incendio.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Eyra el Dom Oct 08, 2017 10:16 am

Atravesar el paso por el desfiladero era la única opción que teníamos si queríamos ir de forma más rápida y llegar antes a Akershus, volver hacia atrás e ir campo a través como lo había hecho el resto era una soberana locura que no estaba dispuesta a cometer, porque solamente éramos dos y no estábamos los dos en plenas condiciones de volver a sufrir un ataque, el paso aunque era una opción arriesgada por los claros signos era la opción más segura y rápida. La nieve cubría la montaña y el paso que debíamos de atravesar, además el tiempo no acompañaba demasiado porque a lo lejos parecía que se acercaban nubes negras cargadas de tormenta y seguramente nevara si nos alcanzaban esas nubes. Por no contar con la estrepitosa y mortal caída que había hasta las aguas que corrían bravas bajo la montaña, sumándole los seres que podríamos encontrarnos con el camino y que seguramente fueran harías, pues era bien sabido que solían estar por los pasos de las montañas, una posición ventajosa para ellas ya que eran seres alados que podían moverse con mayor habilidad por aquel terreno escarpado y rocoso. Pero no nos quedaba otra opción si queríamos seguir adelante, le había advertido que podríamos ir haciendo alguna parada aunque fuera por unos minutos para descansar, sabía el peligro que encerraban esas montañas y no quería jugármela en el estado en el que estábamos ambos, por lo que no era una opción el que pasáramos de golpe el lugar. Pero claro él se había negado a mis palabras, decía que pararnos también podría matarnos y negando levemente con la cabeza me había instado para comenzar a atravesar aquel paso que bien podría marcar el final de nuestro camino como no lleváramos cuidado, bufé mirándolo mientras echaba a andar y negué con la cabeza, no quise discutir y perder tiempo así que lo seguí aun a regañadientes.

El paso era traicionero y la nieve se había acumulado formando una gruesa capa que nos impedía avanzar con normalidad y con comodidad, eso no estaba retrasando. Además soplaba una brisa helada que no ayudaba para nada y que traía copos de nieve que se pegan en nuestros cuerpos, en el pelo y en el rostro siendo algo incómodo, las nubes cada vez estaban más cerca y todo presagiaba a que se desataría la tormenta sobre nosotros entre aquellas montañas, ya se podían escuchar los rayos que tronaban de la tormenta y que iluminaban el cielo de forma momentánea con sus rayos. Comenzaba a levantarse una ventisca que nos retrasaría aún más y nos pondría las cosas mucho más difíciles cuando levanté mi vista para mirar al conde, iba delante de mí y seguía su paso aunque seguirlo costaba por la gruesa capa de espesor que había de nieve en el lugar. Negué con la cabeza y sonreí divertida cuando repitió mis palabras sobre divertirnos y celebrar de verdad cuando llegáramos a Akershus e iba a contestarle cuando una voz, más bien un grito, hizo que nos pusiéramos en guardia preparados para un ataque. Conocía bien ese sonido y supe que algunas arpías se habían aventurado a sobrevolar la zona por si encontraban alguna presa, y no tardamos en ver a dos de ellas que se acercaban batiendo sus alas hacia nosotros.

Sus picos podían destrozarte por la fuerza que tenían, sus garras de desgarraban sin piedad despedazándote por la fuerza que tenían y sus gritos eran atronadores que retumbaban entre las paredes de aquellas montañas en forma de eco, batían sus alas con fuerzas aprovechando la ventisca que tenían a su favor y ya habían fijado el objetivo en nosotros. Maldije porque nos hubieran encontrado y me preparé con la alabarda por si había que presentar batalla y no dudaba que así fuera, estaba lista cuando vi que el conde cogía una flecha del carcaj, la ponía en su arco y disparaba hacia la primera que no le dio puesto que hizo un giro en el aire ayudada por la ventisca que la hacía más rápida. Me pidió que corriera y lo hice, pese a las dificultades obvias por la nieve, y oí aquel grito que provenía de mi espalda, cuando me giré para hacer frente a la arpía el conde había disparado una flecha haciéndola retroceder para que no se clavara en su cuerpo. En esas condiciones teníamos las de perder por completo puesto que el lugar era pequeño, la nieve limitaba nuestros movimientos, la ventisca jugaba a su favor y si no nos mataban ellas la caída lo haría, aunque nos querían como su cena y no dejarían que nos cayéramos y si lo hacíamos eran capaces de cogernos en el aire para no desperdiciar la captura del día. Mis ojos buscaron los del conde cuando señaló un lugar en uno de los salientes, parecía una pequeña cueva pero lo suficientemente grande como para presentarles batallas a las arpías y poder matarlas con cierta comodidad. Preparó su arco de nuevo con una flecha cuando me dijo que corriera y que él me cubría, enarqué una ceja por ello mirándolo.


-¿Estás loco? No pienso dejarte aquí conforme estás, tú vas mucho más lento que yo y eres tú quien necesita porque le cubran
–le respondí enzarzándonos así en una nueva discusión en la que ninguno cedía, tiras y aflojas defendiendo ambos una posición que no queríamos deja hasta que finalmente me tendió el arco, el carcaj con las flechas y me dijo que más me valía saber utilizarlo. Enarqué una ceja por ello y su duda ciertamente me ofendió, ¿quién se pensaba que era?- ¡Por supuesto que sé, imbécil! –Dije colgándome el carcaj con las flechas y cogiendo el arco cuando sin que yo lo esperara, sacó sus dagas, y echó a correr hacia el desfiladero saltando por este- ¡NO! –Grité acercándome hacia donde había saltado resonando mi grito por el lugar mientras él ahora estaba sobre una de las arpías y le clavaba la daga en un costado- ¡puto loco! –Exclamé escuchando el segundo grito de la arpía que se había centrado en mí, para cuando me quise dar cuenta la tenía encima así que clavé la punta de la lanza en un costado haciendo que retrocediera, sus garras aferraron el mango de la alabarda como si me la quisiera quitar pero no solté mi agarre, no se iba a quedar con aquello para lanzarla por el vacío privándome de ese arma que era de las únicas cosas que tenía de él- ¡pájaro del infierno, te voy a matar! –Su mirada estaba fija en la mía dándome a entender que iba a destriparme, finalmente se soltó cuando incrusté más el filo y se alejó volando para seguramente volver a la carga desde otro ángulo, me asomé por el borde para ver que el conde había caído al siguiente saliente que había más bajo y que estaba junto a la arpía, gruñí por la locura que había hecho y mientras la otra arpía se levantaba cogí una de las flechas del carcaj, la puse en la cuerda del arco y estiré el brazo tensándolo alineándolo con mi rostro como me habían enseñado, apunté hacia mi objetivo que era la arpía que se levantaba del suelo frente al conde y cuando estuvo de pie y le graznó para intimidarlo... solté la flecha. Esta voló atravesando así la cabeza de la arpía de forma limpia haciendo que cayera fulminada en el acto, mi mirada se cruzó con la del conde frunciéndole el ceño y me centré de nuevo en el ataque de la arpía que venía a por mí, paré sus garras con el mango de la alabarda y tiró con fuerza, elevé mi pierna para darle una patada y que soltara y cuando se abalanzó sobre mí rodé hacia delante haciendo que fallara al darme y la alabarda se incrustó en su espalda, saqué una daga y clavando la alabarda en el suelo con ella atravesada de forma que no podía escapar clavé la daga en el cuello matándola en el acto. La quité sacándola haciendo que cayera al vacío y luego miré al saliente que estaba encima de donde estaba el conde, cogiendo carrerilla salté cayendo sobre este y me asomé para mirarlo, tenía que subirlo de algún modo para continuar camino, por suerte no estaba muy bajo y podría subirlo de alguna forma. Por suerte había una pequeña pared que comunicaba ambos salientes dejando el mío sobre el suyo, así que sin pensarlo demasiado le lancé una cuerda que había cogido de la cabaña y que tenía sujeta detrás en el cinto y se la lancé, llegaba justo hasta donde él estaba- cógete a la cuerda, te ayudaré a subir –le dije anudando la otra parte de la cuerda entorno a una roca que había justo en el borde que comunicaba ambos salientes y rodeé la roca con la cuerda atándola, eso me ayudaría a subirlo. Comencé a tirar de la cuerda cuando estuvo listo pasando la cuerda por la roca para que no volviera a bajar y cuando estuvo cerca de donde yo me encontraba estiré mis brazos hacia abajo y lo aferré para con fuerza subirlo, costó un poco pero al final entre los dos pudimos hacer que subiera, cuando tocó el suelo del esfuerzo caíamos al suelo uno al lado del otro y bufé por el esfuerzo, cuando me incorporé lo miré con el ceño fruncido por lo que había hecho y sin pensarlo le di un golpe en su pecho- ¡puto loco! ¿Se puede saber en qué estabas pensando para lanzarte así de esa forma? –Cogí su camisa por el cuello con mi puño dejándole ver que no estaba para nada de acuerdo con lo que había hecho- ¡eres un puto suicida! –Apartó mis manos de su camisa y me retiró hacia atrás para levantarse, yo también lo hice de forma rápida y estampé su espalda contra la entrada de la cueva volviendo a cogerlo por el cuello de la camisa, si pensaba que había terminado de hablar estaba más que equivocado- ¿qué crees que hubiera pasado si no hubiera estado la arpía, eh? ¡Habrías caído por el maldito vacío! –Lo acerqué hacia mí solamente para estampar otra vez su espalda contra la pared mientras lo fulminaba y mi tono era uno frío, bajo y enfadado- ¿y luego te atreves a decirme a mí que piense en mi pueblo y en qué es lo mejor para ellos? No eres el mejor para darme lecciones si luego haces cosas como esta –le gruñí enfadada, una de mis manos señaló hacia fuera sin apartar mis ojos que brillaban de la ira de los suyos- ¿eso era lo mejor para los tuyos, morir por una puta locura suicida? –Le espeté todavía enfadada, mi pecho subía y bajaba con rapidez por el enfado y por lo que había pasado estando nuestros cuerpos casi pegados y los rostros uno cerca del otro- si tantas ganas tienes de morir solo tienes que decírmelo y acabo con tú vida, te ahorraré sufrimiento –le dije mordaz y con cierto veneno en la voz, tenía su camisa manchada de sangre porque se habrían abierto las heridas de nuevo y eso nos ralentizaría aún más- eres un puto loco –le dije sin apartarme de cómo estaba, el ambiente se había vuelto tenso entre los dos y nuestras respiraciones chocaban la una contra la otra por la cercanía, nos desafiábamos con la mirada no estando dispuesto ninguno a dar el brazo a torcer y finalmente me aparté cuando al rebatirme mis palabras su labios rozaron los míos, le gruñí enfadada y levanté su camisa sin decir nada para ver cómo estaban las heridas, las vendas estaban mojadas y mi mirada lo atravesó por ello- ahora no podemos pararnos, continuaremos por este sendero a ver hacia donde nos conduce, quizás atravesando la montaña nos sea más fácil llegar al otro lado, si lo hacemos tan solo nos llevará medio día llegar a Akershus –miré el lugar en el que nos encontrábamos y donde había un camino hacia el interior- quizás si seguimos podamos llegar al otro lado por la noche, si es así descansaremos otra vez y con las luces del alba partiremos a Akershus –lo miré de nuevo- ¿después de lo que has hecho estás bien para continuar?



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Höor Cannif el Lun Oct 09, 2017 9:31 am

Una flecha atravesó la cabeza de mi arpía, alcé la mirada hacia arriba viendo a la duquesa armada la precipicio dando sepultura a lo que era mi justo combate a mele. Gruñí la guerra corría por mis venas y ahora tendría que ser un mero observador de una batalla que ni de lejos podía librar.
Solo escuchaba el aleteo de la mujer de Randulf peleando contra la alabarda de la vikinga.
No se el tiempo que estuve de brazos cruzados, demasiado para el frenesí que me recorría por completo, mas cuando vi aparecer de nuevo la cabeza de Eyra le dediqué un gruñido que fue correspondido del mismo modo.

Una soga pronto cayó ante mis ojos, una para ayudarme a subir, me pidió que esperara, que me ayudaría, pero ni de lejos hice eso, ya había esperado suficiente, así que en cuanto la sentí afianzada empecé a trepar, recibir ordenes no era mi fuerte y menos de una niñata que no entendía nada de nada.

Finalmente alancé el borde del precipicio y con un ultimo tirón caímos ambos al suelo jadeando por el esfuerzo, no solo de la batalla si no de las heridas antiguas y del esfuerzo.
Un manotazo en mi pecho acompañado de un estas loco fue lo primero que me encontré.
Enarqué una ceja al sentir que su mano aferraba mi camisa, su reacción no la esperaba ni de lejos, aparte de un gruñido no obtuvo mas respuesta, un gruñido que la hizo soltar mi camisa.

Pronto la gruta nos acogió, mas esta no contenta con el encontronazo anterior volvió a cogerme del cuello de mi camisa estampandome contra la pared de la gruta para replicar sobre mi actuación, su aliento chocaba impetuoso contra mis labios. Un gruñido volvió a escapar de mis labios, mas lo hizo cuando me separó de ella para volver a estamparme como si solo fuera un muchacho.
-Sabia que estaba debajo, había seguido la trayectoria de su vuelo mientras tu, mujer, no hacia mas que discutir conmigo cuestionando mis ordenes -rugí acariciando sus labios con los míos -yo siempre se lo que hago, ninguna de mis decisiones es loca o desmedida, sabia que caería sobre la arpía, o al menos eso esperaba y herirla, quitarnos de encima a una de ellas era nuestra única opción, porque ambas volando nos hubieran destrozado a los dos ¿estamos vivos? Pues agradécemelo -gruñí al tiempo que se separaba de mi poniendo cierta distancia.

Dejé escapar el aire, centrándome ahora en la boca de la gruta, estrecha, era arriesgado pues si bien era cierto que ganaríamos tiempo si conseguíamos atravesar las montañas y no bordearlas..también podíamos llegar a un punto en el que no hubiera salida y tuviéramos que volver sobre nuestros propios pasos.
-Es arriesgado -segué -no conozco estas montañas, al menos no a donde lleva esto, es posible que tras andar horas..lleguemos a un punto muerto, jugárnosla es arriesgado.

Dejé escapar el aire haciéndome un torniquete rápido en la pierna.
-Puedo aguantar -aseguré con ese orgullo que me caracterizaba -y ten algo claro, nunca me jugaría la vida de los miso, nunca. La gente del norte para mi es lo mas importante, es por ellos por quien blando el acero, no te dije que eras una niñata por enfrentarte a los Trolls, si no porque el rastro podía llevarlos hasta tu pueblo, ahora mismo, tu gente, mi gente esta a salvo en Akershus. No quiero morir, pero no soy inmortal y si Odin me llama, espero me mande una valquiria guapa y me abra el Valhalla.

Enfoqué con la mirada la gruta y ese camino que se abría en ella.
-¿tienes aceite de quemar? -pregunté -Tengo una idea, creemos una improvisada antorcha, portemosla dentro de la gruta, lo suficiente hondo para que el aire que entra por esta parte no oxigene el fuego, si sigue prendida, si el fuego no apaga es porque hay salida..perderemos quizás una hora, pero si hay salida por el otro extremo, ganaremos mucho tiempo por no decir que no tendremos que luchar contra un vendaval ¿que me dices? -pregunté ladeando la sonrisa de forma engreída -tengo hijos, quiero llegar a Akershus, no soy un suicida, pero tampoco soy un cobarde.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Thyra el Sáb Oct 14, 2017 7:32 am

El pajarito era incapaz de aguantar aquel momento de lo borracho que iba, bastante más que yo todo había que decirlo, y sabía que por mucho que me quitara el vestido de esa forma ruda dejándome desnuda no iba a tardar mucho en dormirse, sus palabras se enredaban cada vez que hablaba pero sus manos por el contrario no dejaban de acariciarme constantemente mientras estaba recostada sobre su cuerpo. Me reía sin poder evitarlo ante el estado en el que se encontraba porque por mucho que luchaba con el sopor que tenía en esos momentos no iba a ser capaz de vencerlo aunque sus manos dijeran que quería de nuevo otra batalla desnudos antes de dormirnos, al final mientras mis dedos recorrían su pecho entre risas y mis labios iban por su cuello dejando pequeños besos y pequeños mordiscos terminó vencido por el sueño con sus manos cayendo sobre el colchón sucumbiendo todo su cuerpo mientras lo observaba con una sonrisa divertida dormir, mis dedos recorrieron su rostro de forma leve y acabé por acomodarme en la cama dejando mi rostro sobre su pecho y de esa forma acabé vencida por el sueño tras el cansancio no solo del viaje sino también de la batalla que habíamos tenido en Hedmark, era la primera noche que iba a descansar en condiciones desde que todo empezó hacía un par de días, necesitaba recuperar energías para poder ayudar a mi gente hasta que Eyra volviera, que esperaba que fuera pronto. Sabía que estaba bien por esa pulsera que hacía tiempo le había dado, aunque había pasado algún que otro momento de peligro estaba bien y esperaba que pronto llegara a Akershus porque todos la necesitábamos, y yo con el estrecho vínculo que compartía con ella también la necesitaba para saber llevar a nuestro pueblo, aunque sabía que ella buscaría venganza por la muerte de nuestro padre y yo la apoyaría en esa decisión porque también quería venganza.

No supe el tiempo que pasé durmiendo pero cuando abrí los ojos Atharal ya estaba despierto y el sol entraba con fuerza por la ventana, habría pasado ya el medio día y cerré los ojos ante la repentina luz que había en el lugar y el leve dolor de cabeza que tenía por la noche pasada. Sentía los dedos del cambiante deslizándose por mi cuerpo recorriéndole de forma lenta en caricias y oí su risa cuando vio que no podía mantener los ojos abiertos, había dormido bastante y salvo el dolor de cabeza leve que tenía por la resaca me encontraba bastante bien, con las energías renovadas. Volví a abrir los ojos de nuevo encontrándome con su mirada puesta en mí y sus dedos que no dejaban de recorrerme, sonreí de lado cuando me dio los buenos días y dijo que nos habíamos saltado el entrenamiento negando con diversión con la cabeza, siempre podríamos entrenar por la tarde, por eso no había problema alguno. Me reí por su siguiente pregunta porque al parecer no recordaba que se había quedado durmiendo antes siquiera de empezar a hacer nada y negué con la cabeza recorriendo su pecho con mis dedos, hoy si no iba él a que le miraran la herida lo llevaría de ser necesario arrastrándolo de la oreja para que la curaran bien, aunque no tenía mala pinta no curaba del todo y eso podría traerle graves problemas si todavía llevaba veneno en su interior.


-Buenos días pajarito
–dije con diversión y me mordí el labio sin dejar de sonreír- luego podemos entrenar por la tarde, nadie te salva de que te de una paliza entrenando –mordí su labio inferior y lo miré- anoche te dormiste, pero al menos lo hiciste antes de empezar nada... no sería porque tú no quisieras –ladeé la sonrisa y luego pasé mis dedos por la herida de su pecho, alcé mis ojos cuando dijo que luego iría a que se la miraran- y si no vas tú te llevo de la oreja si es necesario, tú eliges la forma en la que quieres entrar –se movió dejándome a mí bajo su cuerpo contra el colchón y su cuerpo se cernió sobre el mío con una pícara sonrisa que presagiaba sus intenciones y me las dijo, me reí por sus palabras antes de que sus labios buscaron los míos para besarlos, su cuerpo se pegó al mío y pronto volvimos a caer entre caricias, moviéndonos buscándonos como si lleváramos tiempo alejados y las ganas y la necesidad nos pudiera, mis manos recorrieron su cuerpo y las suyas hicieron los mismo con mi piel, se abrió paso entre mis piernas y pronto comenzó a embestirme adueñándose de mi cuerpo, nos besábamos, nos mordíamos mientras él se movía con ímpetu y con fuerza arrancándome gemidos de placer que llenaban la habitación junto a sus gruñidos y sus gemidos, mi cuerpo se movía al son del suyo, mis piernas enredadas entorno a su cintura moviéndome en cada embestida para hacerla más profunda y más placentera y juntos acabamos sumidos en un orgasmo que nos hizo rozar el Valhalla- esto sí que es empezar bien el día –comenté cuando ya estábamos tumbados en la cama con la respiración agitada- puedes despertarme así las veces que quieras, pajarito –comenté con diversión haciendo que se riera por mis palabras, me encontraba a gusto pero debía de levantarme y ejercer de condesa mientras faltaba mi hermana- deberíamos de levantarnos Atharal, tenemos cosas que hacer –y él también estaba al cargo mientras Höor no estaba. Acabé tirando de él para meternos al baño y darnos un baño en la tina que duró algo más de lo normal entre caricias, besos y juegos, y finalmente bajamos no sin antes buscar algo de ropa que ponerme- ¿te apetece que te de una paliza, pajarito? Creo que estás eludiendo entrenar conmigo porque sabes que puedo hacerte mucha pupa y que puedo vencerte –comenté con tono divertido para picarle- ¿tienes miedo de luchar conmigo? –Pregunté mirándolo divertida mientras bajábamos tras comer algo al patio de armas- hagámoslo más interesante; el que pierda tendrá que hacer todo lo que el otro quiera durante un día entero, y ya te aseguro que como pierdas tú te haré pasearte con un vestido por todo el castillo –me reí solo de imaginármelo conforme era con un vestido y me di un ataque de risa mientras él me miraba con una sonrisa ladeada, sabía que no se echaría atrás- ¿Qué me dices pajarito, apostamos o tienes miedo? –Tan solo hacía que picarlo más y más para que accediera mientras no dejaba de reírme.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Atharal el Dom Oct 15, 2017 5:58 am

Sobre el lecho la tomé con rudeza, mis alas la envolvieron mientras nuestros labios quedaban presos del sabor del otro, dientes que marcaban el sendero del placer mas intenso mientras en caída libre sobrevolaba su cuerpo.
La piel de la hechicera erizada como si el viento del aleteo de mis alas la estremeciera en este violento encuentro. Mi cuerpo perlado en sudor embestía con ferocidad dejandole claro que era un general de Akershus y que en cada cosa que hacia ponía el alma, sobretodo cuando mi destino era saquear sus piernas y hacerla gemir sin tregua.

El orgasmo nos envolvió, caímos sobre el lecho jadeando, mirándonos, besándonos y acariciándonos.
Ella tenia obligaciones, también yo y aun así la tina se convirtió en nuestra profunda aliada, hablamos de todo de nada mientras nuestros cuerpos se rozaban lentos.
Vestidos bajamos al patio de armas, los jóvenes ya estaba dispuestos para su clase de la tarde, Lund estaba con ellos haciendo bailar la bastarda ante sus ojos pero la verme tan decidido a entrenar con la condesa me cogió por el pescuezo entre risas tirándome el brazo por encima.
-¿Donde vas pajarillo? Esta mañana te has escaqueado y me ha tocado ocuparme no solo de mis chicos si no también de los tuyos, creo que me piro a beberme unas jarras, te toca, ahí tienes a los proyecto de aguerridos vikingos.
-¡Lund! -repliqué mientras este colgaba su bastarda a la espalda y se encendía la pipa haciendo caso omiso a mis bufidos y maldiciones.

La condesa se reía de mi, los que me llevó a bufar con mas fuerza y a maldecirla ahora directamente a ella.
-Buenos chicos -dije al grupo de chavales de 12 años que me miraban atentos -estoy de resaca, así que no hagáis mucho ruido, sacar las espadas y hacer chocar los aceros, con ganas que en la guerra no existe el entrenamiento.
Rugid como vikingos, no os oigo -gruñí cuando vi el poco entusiasmo con el que las espadas se encontraban.

Clavé mis ojos en los azules de la hechicera, le acerqué mi espada con cuidado para que no se cortara y del cajón de espadas de madera saqué una poniéndome en guardia.
-Acero contra madera, adelante princesa, voy a enseñar a los chicos que no es el acero el que gana una gesta, si no el valor con el que se empuña, la ferocidad con la que se maneja y el corazón que pones cuando tu vida y la de los tuyos depende de ese acero.

La dama ladeó la sonrisa clavando sus azules en mis mares bravos.
-Y si ganas seré todo tuyo por un día, vestido incluido si es eso lo que quieres..ahora no me culpes si voy enseñando la verga, no se llevar falda pequeña -bromeé haciendo reír a los muchachos.
Acababa de acaparar toda su atención, así que empezaba sin duda bien el entrenamiento, iba a resultar útil para esos muchachos.

En su primer ataque golpeé su muñeca en un punto estratégico que la forzó a soltar la espada, mi segundo movimiento la envolvió, con el palo rodeé su cintura, la espalda en mi pecho, mis labios en su cuello mientras los niños miraban atónitos aquella danza muy seductora.
La dama sonrió ladeando la cabeza, mis labios se entreabrieron para recibir ese beso que nunca llegó pues hábil metió su cuerpo bajo el mio y aprovechando la inercia me hizo rodar por encima de la cabeza cayendo al pasto de forma estrepitosa.
-Bien chicos, a esto se le llama pensar con la verga y si me bajo los pantalones entenderéis porque la tengo gorda.
Todos se reían mirándonos a ambos.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Eyra el Lun Oct 16, 2017 12:12 pm

El conde era un maldito loco que se había lanzado al precipicio sin pensarlo contando con la suerte de que había caído sobre la arpía, pero podría haber sido desastroso si hubiera caído mal o si esta hubiera hecho un giro al no tener forma de afianzarse sobre la misma, luego me daba a mí clases sobre lo que era o no sensato y me decía que era una niñata, bien, pues él no se quedaba muy corto por lo que me había dicho entonces porque lo cierto es que se podía tragar todas y cada una de las palabras que me había dicho después de haber saltado, perdían validez cuando ponía en riesgo su vida y además dejaba desamparada a su gente con lo que podría haber sido, por suerte para él logró caer sobre la arpía y caer después en el saliente que había justo debajo al que él quería saltar, tras librarme de la que quedaba no sin antes disparar una flecha a la que el conde tenía delante acabando así con su lucha le lancé una soga para que pudiera subir, había cogido varias cosas antes de salir de la cabaña que nos podrían ser útiles y la cuerda era una de ellas cuando supe que íbamos a atravesar el paso de las montañas, sabiendo lo peligroso que era. En cuanto llegó arriba, sin que siquiera se lo esperara cuando me levanté del suelo por haber tirado con fuerza para subirlo... estampé su espalda contra la gruta de aquel saliente. Su espalda dio con fuerza contra la pared mientras mis puños cogían su camisa y lo apretaba contra la pared, enfadada, cabreada, con ganas de querer matarlo yo misma por lo que había hecho después del sermón que me había dado, de llamarme niñata y muchas más cosas dándose una licencia que no tenía y que jamás obtendría de mi parte, cada cosa que hacía me hacía odiarlo un poco más y mi paciencia se agotaba, estaba llegando a mi límite.

Mis castaños contra los suyos mirándonos de forma fija como siempre sin dejar de desafiaros constantemente, nuestras respiraciones erráticas por lo cabreados que estábamos en ese momento, por la lucha que habíamos tenido, por el frenesí que tras la batalla y aquella situación límite corría por nuestras venas... éramos dos titanes que chocábamos constantemente y la paz entre nosotros duraba muy muy poco. Pero odiaba, sobre todo, que me dieran lecciones de moralidad para que luego hiciera algo como eso y saltara al vacío de esa forma temeraria, ¿y él me daba lecciones? Por Odín que la próxima vez que me diera una lección pensaba patear su trasero hasta reducirlo a cenizas, me cabreaba en demasía ese hombre y me enervaba por completo, yo admitía que mi temperamento y mi carácter era demasiado explosivo pero una cosa era eso y otra lo que él hacía. Incluso así me gruñó y se atrevió a rebatirme mis palabras, sus labios rozaban los míos cada vez que hablábamos con el fuego bailando en nuestros ojos y yo sin soltar todavía su camisa que tenía aferrada entre mis puños. Me dijo que sabía dónde estaba la posición de la arpía porque había seguido su vuelo y enarqué una ceja por ello, ¿esa era la mejor excusa que se le ocurría? Era un maldito imbécil y cada vez mi límite estaba más cerca de rozarlo, como siquiera así iba a estallar y no sabía muy bien lo que podría pasar cuando eso ocurriera.


-¿Qué había seguido su vuelo, qué mierda de excusa es esa? –Le espeté todavía sujetándolo contra la pared- la arpía habría podido cambiar de dirección en cualquier momento y tú ni te habrías enterado, y discutía contigo porque no tienes las mejores ideas siempre y, la que tenías en ese momento, era una pésima cuando yo podía cubrirte mejor ya que no tengo una pierna que me retrasaría al alejarme –fruncí el ceño ante sus palabras- ah, ¿reconoces que esperabas caer sobre ella? Eres un maldito loco y un imbécil, me das lecciones sobre moralidad, sobre que soy una niñata y que no sé qué es lo mejor para mi pueblo pero sin embargo no eres el mejor ejemplo a seguir tú tampoco –le gruñí enfadada y cabreada, era cierto que seguíamos con vida pero se había pasado diciéndole que se lo agradeciera y ya le había soltado pero retrocedí mis pasos para encararlo de nuevo- ¿Qué te lo agradezca? Por Odín, ¡deja ya esas jodidas ínfulas de héroe que tienes y vuelve a la maldita tierra! De no ser porque yo me quedé en el bosque contigo no lo hubieras contado por las altas fiebres, yo te llevé al lago y curé tus heridas para que siguieras un días más con vida, así que digamos que estamos en paz conde –le espeté alejándome porque juraba que, si seguía, acabaría yo misma lanzándolo por ese precipicio del que él había caído. Escuché sus palabras y su plan y miré hacia el interior de la gruta, conocía esas montañas pero no teníamos garantía de que encontraríamos un camino de salida por ese lugar, así que su plan por el momento era el mejor. Lo miré fulminándole mientras de la pequeña bolsa que llevaba sacaba lo necesario para prender aquella antorcha- por suerte para ti cogí ciertas cosas que podríamos utilizar para atravesar las montañas –dije sacando lo necesario y lo miré mientras se hacía aquel torniquete en la pierna- tú no eres menos niñato que yo por haber saltado de forma suicida, podrías no haber caído sobre la arpía, podrías no haberte agarrado bien y haber caído al vacío... así que no me des lecciones cuando tú tampoco eres mejor que yo –esperé a que terminara y prendí la antorcha que ya tenía preparada adentrándonos en la gruta todo lo que pudimos hasta donde creímos que fue necesario, era un espacio pequeño y reducido y dejamos la antorcha clavada en el suelo esperando para ver si se apagaba o no lo hacía. Nos sentamos frente a la antorcha y fue que le devolví su arco y su carcaj para que lo dejara a un lado, dejé la bolsa con las demás cosas que había cogido y dejé la alabarda apoyada contra la pared a mi lado, la antorcha iluminaba la pequeña cavidad, apoyé mi cabeza contra la pared y miré al techo durante un par de segundos en los que el silencio reinó por un momento- yo no he dicho que seas un cobarde –comenté sin apartar la mirada del techo, podía notar ahora sus ojos puestos en mí tras mi comentario que quizás ni se esperaba. No podía decir que era un cobarde después de lo que había visto, de cómo había luchado aun cuando estaba a punto de desfallecer, en cierto sentido me recordó a mí misma. Nuestras situaciones habían sido diferentes pero los dos nos habíamos caído múltiples veces y nos habíamos vuelto a levantar, no cedíamos y teníamos arrojo suficiente como para que no nos quebraran nunca, quizás por eso chocábamos tanto, pero éramos idénticos en ese sentido- sí te considero un suicida por lo que has hecho pero no un cobarde –mis ojos bajaron a los suyos- entiendo lo que mi padre vio en ti, siempre se le dio bien juzgar a las personas y seguro que vio ese fuego que desprendes –enarqué una ceja cuando dijo que tenía hijos- espero que tus hijos no saquen ese lado suicida que tienes –dije para volver a mirar la antorcha y ver que no se apagaba, esperaríamos un poco más para ver si se apagaba poco a poco o no- nosotros no elegimos las guerras que nos toca librar, pero sí elegimos si las ganamos o si nos rendimos... nosotros nunca nos rendimos –aseguré para luego mirarlo y ver que su camiseta se manchaba de sangre por la herida abierta- súbete la camiseta –le dije sacando una de las dagas que tenía en el cinto, pude ver que arqueaba la ceja y lo miré- hay que cauterizar esa herida si no quieres morir desangrado ¿no crees? –Dije poniendo la hoja de la daga en el fuego que hacía la antorcha para calentarla y le tendí una petaca donde llevaba hidromiel- toma, bebe –le dije antes de darle un trago y pasársela. Me acerqué cuando la hoja ya estaba candente y lo miré arrodillada a su lado y sonreí de lado- vamos conde, seguro que ahora prefieres que patee tu culo inquieto a esto –mis ojos lo miraron antes de que me hiciera una seña, a modo de que estaba listo, y acercara la hoja para cauterizar la herida, solo la aparté cuando cumplió su función y ya dejaba de manar sangre- aguantará hasta que lleguemos a Akershus –dejé la daga a un lado y le pedí la petaca para beber también volviéndome a sentar a su lado- dime una cosa conde –dije volviendo a ladear la cabeza para mirarlo- si Randulf sabía que tú eras ese niño del que hablaban, ¿por qué nunca te mató cuando pudo? –Pregunté observándolo recordando lo que me había dicho- habría sido más fácil para él que mantenerte con vida –esperé la respuesta mientras la antorcha seguía alumbrando y tras pasar un rato finalmente supimos que habría alguna salida, me levanté y lo miré tendiéndole mi mano para alzarlo- vamos conde, tenemos una salida y pronto llegaremos a Akershus, así me desharé de tú culo inquieto –cogí la antorcha tras recoger todo y comenzamos a emprender camino atravesando aquella montaña.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Höor Cannif el Lun Oct 16, 2017 3:49 pm

Nos sentamos frente a la antorcha, si no se apagaba quería decir que entraba oxigeno por el otro lado, existía salida, con lo cual el camino era seguro y certero para ambos.
En silencio veíamos las llamas arder, nada tenia que decirle, posiblemente porque no compartía las mismas ideas que ella.
Claro que arriesgaba mi vida en combate ¿podía haber la arpía cambiado su trayectoria de vuelo? Por supuesto, no era tan necio como para pensar lo contrario, pero jugármela era mejor que morir seguro discutiendo.
Yo no le había acusado de que en combate se arriesgara, si no de ir en busca de ese combate cuando estábamos cansados, heridos y con su gente escondida en una gruta.
Ella entendía lo que quería como una niña cabreada que no usa la razón para nada y yo estaba demasiado cansado como para repetirme de nuevo en estas circunstancias.

Alcé la mirada cuando dijo que sabia que no era un cobarde.
Asentí, era lo uncido con sentido que había dicho, mas supongo que poco a poco sus palabras relajaron el ambiente y el aire escapó obstinado de mis labios sin dejar de mirarla.
-Tengo dos niñas, Valeska y Fio, son el día y la noche, una quiere ser princesa y la otra una vikinga -dije ladeando la sonrisa la pensar en ellas -Orn es el mayor, no es mi hijo pero se ha criado conmigo, Sirius es una historia larga y complicada, es mi mayor dolor de cabeza.

Enarqué una ceja cuando Eyra me pidió que me quitara la camisa.
-¿así, sin calentamiento previo? -bromeé con una picara sonrisa mientras ella bufaba y yo entre risas obedecía.
Calentó el acero en el fuego, su idea era cauterizar la herida para que no sangrara y así aguantar el viaje hasta Akershus.
Siseé por el dolor mientras mi piel se arrugaba bajo la hoja y el olor a carne quemada me hacia arrugar la nariz ligeramente.

Dejé escapar el aire cuando apartó de mi la hoja incandescente y de un tirón recoloqué la camisa ante su atenta mirada.
-Tu padre confiaba en mi, deberías hacer lo mismo, no pretendo quedarme con tu condado, yo tengo mas problemas de los que puedo afrontar. No soy un héroe, ni un dios, necesito a los demás, el norte no se mueve por mi, el norte se mueve por la gente que coge el acero y lo empuña para salvar al resto.
Yo puedo ser un símbolo, alguien que una, pero solo, no soy nadie, solo pretendo que madures, que crezcas y que entiendas que me necesitas tanto como yo te necesito.
Solo unidos contra Randulf ganaremos esta batalla.

Me puse en pie, ya habíamos hablado suficiente, era hora de seguir el viaje, cuanto antes llegáramos a Akershus mejor nos iría a ambos.
Admito que estaba muy cansado, solo que desfallecer no era lo que me habían enseñado.
Sabia que encontraria mi final en el campo de batalla, con la espada en la mano y encontrando el Valhalla.
No temía a la muerte, tampoco la anhelaba.

Caminamos durante horas, Eyra estaba pendiente de mi estado, hizo varios intentos de deteneros, mi aspecto debía dejar claro que estaba mal, supongo que el sudor que perlaba mi frente y la palidez no dejaban lugar a duda, mas aun así, no permití que nos detuviéramos, un ultimo esfuerzo y llegaríamos a casa.
Con las primeras luces del alba llegamos frente a las murallas, saque la bota de agua y dí un trago mientras jadeaba, después la lancé por encima de mi cabeza para bañar mi rostro y el pelo, no iba a permitir que mis hijos se asustaran al verme malherido.
Me ajusté la coraza y alcé los hombros mostrando mi porte arrogante antes de poner un pie en Akershus.
Sonreí al ver como Fio salia corriendo del interior del palacio a toda velocidad cruzando el patio de armas hasta impactar contra mi cuerpo.
Mi rodilla se clavó en el suelo y afiancé a la enana entre mis brazos.
-Ella es Fio -le presenté a la condesa -esa pequeña de pelo dorado que viene corriendo con su vestido es Valeska.
Orn no tardó en llegar, su frente contra la mía y un par de golpes en la nuca como saludo.
Sirius mas tímido miraba la escena sin saber muy bien como actuar pues ella era una desconocida para él.
-Este es Orn y el pequeñajo es Sirius -dije tirando de este hasta alzarlo sobre mis hombros -chicos ella se llama Eyra, pasará un tiempo en Akershus con nosotros.

La doncella se los llevó para que yo pudiera ir a curar mis heridas, darme un baño y descansar, después pasaría a ver a mis generales, esa noche daríamos sepultura a su padre y celebraríamos que todos seguíamos con vida.
-Ven conmigo, pediré a una doncella que preparen tu cuarto para que puedas ponerte cómoda.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Thyra el Miér Oct 18, 2017 6:37 am

Ya habíamos demorado suficiente nuestras obligaciones por aquella mañana, entre perdernos entre las sábanas y el baño que nos dimos luego que demoramos algo más entre las caricias y los besos que nos dábamos bajamos algo más tarde de lo normal para entrenar, le había lanzado una apuesta al pajarito para ver si aceptaba o no y la aceptó sin dudarlo mientras nos acercábamos al patio de armas para entrenar y ver quién de los dos era mejor y podía derribar al otro. Fue entonces cuando uno de los generales, uno que había visto anoche pero que no recordaba su nombre puesto que me había presentado a mucha gente, lo tomó por el cuello haciéndole ver que se había saltado su clase y que ahora le tocaba seguir a él, que se largaba a tomar unas cervezas colgando su espada tras la espalda y encendiendo la pipa dejándonos con los jóvenes que nos miraban y con Atharal llamándolo pero este pasando olímpicamente de él. Me reí divertida observándolo y sus ojos se clavaron en los míos maldiciendo así su suerte y un “te lo dije, deberíamos de haber bajado antes” salió de mis labios sin poder evitarlo para hacer que gruñera y luego mirara a los jóvenes que esperaban su clase de adiestramiento. Al parecer no estaban demasiado entusiasmados o quizá era que Atharal no le ponía demasiado empeño para que mostrara esa pasión con eso de que estaba de resaca, me miró y sonrió de lado tendiéndome con delicadeza su espada como si nunca hubiera cogido una y enarqué una ceja cuando lo vi coger una espada de madera para enfrentarse a mí, ganándose así la atención de los jóvenes que ahora lo miraban con interés al haber cogido una espada de madera para enfrentarse a mí. Supe lo que estaba haciendo y reí entre dientes moviendo la espada entre mis manos, girándola para hacerle ver que estaba lista para esa batalla frente a los jóvenes.

Fui a por él y no le costó demasiado de un golpe estratégico en mi muñeca hacer que soltara el arma que llevaba y mirándole con el ceño fruncido, claro que el pajarito no se quedó ahí y con su espada de madera rodeó mi cintura y me giró pegando su pecho a mi espalda apretándome contra él con la espada, sus labios bajaron por mi cuello y yo elevé la cabeza con una sonrisa mientras los jóvenes no perdían detalle alguno de lo que hacíamos, sus labios en mi cuello subieron cuando ladeé mi rostro como si fuera a besarlo y se entreabrieron buscando mis labios pero yo sonreí de lado y con fuerza metí uno de mis pies entre los suyos, haciendo fuerza y aproveché para lanzarlo por encima de mi cuerpo hasta que su espalda dio contra el suelo dejándome a mí como la vencedora, provisional, de esa pequeña introducción que le habíamos dado a los jóvenes. Sus palabras hicieron que todos nos riéramos y negué con la cabeza divertida para tenderle mi mano y ayudarlo a levantarse dejando un breve beso en sus labios como compensación por ello separándome para que no se le ocurriera tomar provecho al cambiante y me giré para mirar a los jóvenes que nos habíamos ganado toda su atención para esos momentos, sonreí mirándolos y fui a coger la espada que él me había quitado de un golpe.


-Bien chicos, ya sabéis lo que no tenéis que hacer si os encontráis en el campo de batalla con una mujer, nada de distracciones o acabaréis en el suelo como este general –di un par de golpecitos en su pecho mirando a los jóvenes que se rieron por mis palabras y subí mis ojos al cambiante riéndome yo también- pobrecito –murmuré y me separé- ¿qué tal si les enseñamos de verdad un combate, Atharal? –Pregunté para tomar una espada de acero y dársela al cambiante que me miró con una ceja enarcada- oh vamos, que sé pelear general –aseguré sonriendo y di un par de pasos hacia atrás poniendo distancia- pero para que no vuelvas a distraerte cada vez que me mires –sonreí escuchando las risas de fondo y con un sencillo hechizo cambié mi apariencia de forma que, ahora, tenía la misma apariencia que el cambiante con los jóvenes que me miraban asombrados- una lucha contra ti mismo general, ¿qué me dices? Enseñémosle cómo se lucha de verdad sin distracciones esta vez, así no pensarás que soy yo –dije y acto seguido arremetí contra él esta vez esquivando ese golpe que pretendía desarmarme, sonreí de lado y comenzamos a pelear asestando golpes con la espada, parándolos, esquivándolos, agachándonos y girando para evitar que nos dieran. El acero rugía y las chispas salían cada vez que las espadas chocaban como había pasado ahora, di una patada en su pecho para alejarlo y blandí el arma como si fuera a cortarle la cabeza pero él rodó por el suelo y me esquivó con esos reflejos que tenía y que le ayudaban en combate. Estuvimos un buen rato peleando, ahora ya en serio, aprovechando todo lo que había a nuestro alrededor enseñándoles así también que no había que quedarse solo con lo que tenías alrededor, sino que podían expandir su territorio y utilizar todo, hasta una pequeña roca, para ganar espacio y terreno. No sabía si el cambiante ponía toda su fuerza, aunque creía que no, pero finalmente tras girar dejamos la espada cada uno en el cuello del otro quedando así en un claro empate, deshice el hechizo que hacía que tuviera su apariencia y sonreí, algo cansada por el ejercicio, pero con toda la atención puesta en nosotros- empate, cambiante –sonreí de lado- deberíamos de buscar otra forma de desempatar –sonreí divertida y bajé la espada mientras él daba unas órdenes a los jóvenes que ahora más animados y con ganas comenzaban a entrenar unos con otros por pareja, me acerqué a Atharal y mordí su labio inferior- ha sido divertido, no sabía que también te dedicabas a entrenar a futuras generaciones –mis labios rozaron los suyos escuchando el acero chocar al igual que los escudos cuando sentí un aura que conocía muy bien cerca, aproximándose hacia Akershus. Me separé del cambiante y este me miró sin comprender- es Eyra –aseguré mirándole a los ojos, quizás no estuviera muy cerca pero sí entrando en la ciudad seguro- está aquí, y no viene sola –sonreí haciéndole saber que junto a ella notaba otra presencia más que sería la de Höor- tengo que ir a verla, -dije mirándolo, había estado esos días preocupada por ella y por fin llegaba a Akershus, a la clase no le quedaba mucho por terminar así que esperé hasta que Atharal dio el visto bueno y lo miré- luego desempatamos –dije tomando su mano para tirar de él hacia el interior del castillo donde sentía la presencia de mi melliza, la encontré por uno de los pasillos junto al conde- ¡Eyra! –Dije soltando la mano del cambiante para correr hacia ella, ambos se giraron para mirarnos y me abracé a ella aunque ella solo pasó un brazo por mi espalda y me dio unas palmaditas, tan típico en ella- me alegro de que hayáis vuelto a salvo –ella enarcó una ceja ante mis palabras y luego miré al conde- gracias Höor –agradecí porque conociendo a la terca de mi melliza ni eso le habría dicho y su bufido me lo dejó más que claro, estaba herido y ambos estaban bastantes cansados, pero estaban vivos que era lo que importaba.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Atharal el Miér Oct 18, 2017 9:26 am

La condesa no dudó en decirle a mis chicos lo que no tenían que hacer cuando vieran a una mujer guapa en batalla.
-Claro que vosotros no vendréis de follar con ella y eso también pesa.
Los chicos estallaron en carcajadas mientras la rubia me atravesaba con la mirada.
Me moría de la risa cuando la señorita se agachaba a por la espada y me la pasaba ahora si con intención de luchar acero contra acero, es mas, para no distraerme y ante la mirada de los jóvenes se trasformó en mi mismo para empezar la lucha de aceros.

Blandimos las espadas con fiereza, ciertamente la dama era rápida, pero ni de lejos poseía mi destreza en combate, ni mi fuerza, ni esos sentidos agudos que me otorgaba mi condición de cambiante y aunque la batalla contra mi mismo era entretenida, admito que no puse todo mi empeño por derrotarla, pues no era mi intención hacerle daño, solo era un entrenamiento.
Ladeé la sonrisa cuando el filo de la espada llegó a mi cuello en una buena maniobra contrarrestada con mi acero que igualó la apuesta rozando su garganta con la diestra.

Me encogí cuando aseguró que era un empate y aunque tenia mil formas de desempatarlo sin perder el cuello alcé las manos y el acero con ellas para dar por bueno el resultado.
Con eso acabó el entrenamiento pues la hechicera había detectado el aura de su hermana, así que en cuanto volvió a su forma le dí un manotazo en el culo.
-Oye, pues viéndome desde la distancia entiendo lo mucho que has disfrutado del vuelo pequeña -le dije con aire engreído mientras mi sonrisa se ensanchaba por completo.

Caminamos hacia el castillo deteniendo a Höor y Eyra en uno de los pasillos, ambos se giraron para observarnos.
Fue la rubia la que corrió a abrazar a su hermana y yo me acerqué a Höor que aparentaba estar bastante jodido.
-Hemos ubicado a la gente, se ha preparado todo para a vuestra llegada dar vikinga sepultura al conde -apoyé la mano en su hombro mientras este asentía -haré que vaya el medico a darte unas suturas.
Esté asintió sin mas, su gesto de dolor quedaba oculto en ese porte recio que lo mantenía en pie, pero no había que ser muy inteligente observándolo para saber que solo tenia ganas de largarse a su habitación y quitarse la armadura para dejarse caer en el lecho.

Me acerqué a las dos mujeres dejando caer mi brazo por encima de sus cuellos con aire engreído.
-Bueno, no sufráis que yo puedo contentaros a las dos -dije ladeando la sonrisa -vamos condesas a ver vuestro cuarto.
La rubita no había usado aun la cámara pues había dormido conmigo en la mía lo que me pareció francamente divertido.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Eyra el Miér Oct 18, 2017 12:57 pm

Pudimos avanzar por aquella montaña tras averiguar que el fuego no se apagaba y que seguramente habría una salida al otro lado, no habíamos descansado lo suficiente y estábamos heridos aunque él presentaba mayor gravedad que yo por la mayor cantidad de heridas que tenía en su cuerpo, aun así decidimos avanzar para ver si podíamos llegar con las primeras luces del alba a Akershus, ninguno sabía lo que tardaríamos en atravesar la montaña y emprendimos camino por aquel lugar. Iba delante abriendo paso pero me giraba cada dos por tres para asegurarme que el conde me seguía soltándome algún comentario que me hizo bufar mientras seguíamos avanzando, quise parar en un par de ocasiones cuando lo vi bastante cansado pero era igual de obstinado que yo y no cedió en ningún momento, lo ayudé a cruzar para poder llegar bien y pronto con las luces del alba divisamos la ciudad que se extendía ante nuestros ojos. El conde bebió agua y se mojó el rostro para quitar todo rastro de sudor que tenía encima, ajustó su armadura, cuadró los hombros y como si no hubiera pasado por una batalla se adentró en la ciudad conmigo siguiéndole. Lo primero que pudimos ver fue a una pequeña de pelo oscuro que corría hacia él, se arrodilló en el suelo y observé cómo la alzaba entre sus brazos recordándome a cuando yo recibía a mi padre cuando era pequeña, el conde se giró para mirarme presentándome a su hija pequeña y mi gesto cambió del habitual ceño fruncido y gesto serio a una sonrisa saludando a la pequeña, me señaló a la pequeña rubia que venía corriendo con un vestido y con dorados cabellos, me recordó a mí y a Thyra; una morena la otra rubia, la noche y el día. La saludé también mientras me presentaba a los dos chicos, los cuatro hijos de los que me había hablado. Quizás hasta resultó extraño que yo cambiara el gesto con ellos pero eran niños, la inocencia personificada y mi padre me había enseñado a mostrar una sonrisa en presencia de los niños, así que fue lo que hice. Los niños me saludaron tras la breve explicación de su padre mirándome con cierta curiosidad, sobre todo por la alabarda que llevaba entre mis manos y pronto se despidieron de nosotros.

Asentí con la cabeza mientras lo seguía hacia el interior del castillo buscando en cada esquina a Thyra que debería de estar en el lugar y seguro que ya habría notado mi presencia al llegar. Necesitaba darme un baño y descansar un poco hasta la noche donde daríamos sepultura a mi padre, mientras andábamos por los pasillos en dirección hacia mi habitación mi nombre en un grito hizo que los dos nos giráramos para encontrarnos con Thyra y el cambiante al final del mismo, esta corrió en mi dirección lanzándose a mis brazos apretándome contra ella y yo solamente elevé mi mano rodeando sus hombros, se separó un poco de mí y enredé mis dedos en su pelo para juntar nuestras frentes, era mi modo de decirle que estaba bien a pesar del cansancio que llevaba encima. Se giró para mirar al conde y darle las gracias, a lo que yo bufé y ella me miró de reojo, el cambiante no tardó en aparecer acercándose al conde y escuché que habían ubicado a la gente y que todo estaba listo para dar sepultura a nuestro padre. Mi mirada se centró en el conde antes de que se marchara y ambos hicimos un leve gesto de asentimiento cuando nuestros ojos se encontraron, habíamos llegado vivos y ahora debíamos de unirnos por una causa mayor: matar a Randulf. Se alejó y noté que el cambiante rodeaba mi hombro con su brazo, gruñí y aparté con un gesto su brazo de mi hombro.


-Apártate cambiante, te vendría bien recordar que no soy como mi hermana –esta solo se rió negando con la cabeza con un “nunca cambiarás” y lo seguí para que nos llevara a nuestra habitación, pude darme un buen baño limpiando mi piel de esos días de batalla y Thyra se encargó de limpiar mis heridas mientras me preguntaba cómo nos había ido y que estaba preocupada por mí, que en esos días habían alojado a la gente y que la gente de allí ayudaba en todo lo que podía. Me contó más cosas aunque realmente desconecté por un momento y la miré frunciendo el ceño cuando me habló de Atharal, el cambiante- ya he visto cómo os mirabais –dije levantándome de la cama y poniéndome una bata que cubriera mi desnudez asomándome por la ventana, mi hermana era mayor para saber lo que se hacía y yo no iba a decirle nada- necesito descansar para esta noche –fue lo único que dije viendo la cara de mi melliza, quizás esperaba algo más por mi parte pero entendió que habían sido días duros y se marchó para dejarme descansar asegurándome que vendría a la noche para ir al funeral de padre juntas. En cuando salió dejándome sola suspiré y miré al cielo por unos segundos, mis dedos acariciaron el colgante de mi padre y acabé tumbándome en la cama recuperando energías para estar bien para la noche.





Ya estaba preparada antes de que comenzaran los preparativos para que comenzara el funeral, estaba en la cámara donde tenían a mi padre yo sola despidiéndome de él unos momentos antes de que todo comenzara, lo miraba sin poder creerme que todo aquello estuviera pasando con mis ojos cerrados, los abrí cuando escuché que la puerta se abría y por ella entraba el conde avisándome de que todo estaba listo para que se lo llevaran, asentí dejando que trasladaran su cuerpo hasta ponerlo en aquel pequeño drakar que llevaba lo necesario para su travesía hacia Asgard donde Odín ya lo habría recibido en su mesa, frente al río de donde partiría en su recorrido estaba preparado también para incendiar su barca cuando comenzara la travesía, de normalidad era el conde quien hacía aquel lanzamiento de flecha sin embargo habían dos y no una solamente preparada, quizás porque le tenía aprecio a mi padre lo había dispuesto así. El drakar partió tras ser empujado por unos hombres hasta ser arrastrado por la leve corriente del río, nos preparamos para coger el arco con las flechas, las encendimos prendiéndolas con el fuego y a una señal las lanzamos hasta que ambas dieron en el drakar incendiándolo poniendo fin a ese momento, la leve brisa mecía mi pelo y mi mirada no se apartó de aquel drakar incendiado en ningún momento escuchando a mi hermana lamentar su pérdida arropada por el cambiante y yo sentía que mi pecho se oprimía y que la rabia me inundaba, pero no iba a quebrarme delante de nadie. Solo me moví cuando el drakar se perdió de vista y así dio comienzo la fiesta en honor a mi padre pero no me sentía con ánimos de celebrar nada. Las jarras corrieron entre los allí presentes que no solo celebraban ese entierro sino también que seguían con vida tras la batalla contra el ejército y que su conde había vuelto con vida, ese símbolo de esperanza que muchos veían en él.

Las hogueras iluminaban el lugar, la música sonaba y la gente reía, bebía y celebraba, nuestra gente se mezclaba con la de allí mientras yo observaba todo con una jarra en la mano acariciando el colgante de mi padre, veía a Thyra con el cambiante riéndose junto a los demás mientras yo me mantenía en un margen. Acabé la jarra que tenía en la mano vaciándola de golpe para apartarme un poco de todo aquel festejo sintiendo esa opresión en el pecho que me carcomía y que crecía con fuerza, sabía lo que era y por qué estaba así... todo por la pérdida que había sufrido. Me alejé de allí poniendo un poco de distancia para sacar lo que llevaba dentro de la única forma que sabía, había un pequeño bosque cerca que me vino perfecto para sacar lo que llevaba dentro que me quemaba, cuando supe que nadie podría oírme y menos verme por la distancia casi en la linde del bosque observé el cielo con esa luna llena que iluminaba todo y cerrando mis manos en sendos puños comencé a dar puñetazos al árbol que había a mi lado, sacando toda la rabia, la ira, la frustración y lo rota que estaba por la pérdida sufrida, por una de las pocas personas que me había importado en toda mi vida... y me la habían arrebatado. Los golpes se sucedieron uno tras otro, el dolor era una de las formas que tenía de sacar todo, me hice daño, raspé mis nudillos hasta que sangraron, di patadas contra aquel árbol que pagó mi frustración y mi resquemor hasta que caí de rodillas tras un grito, con las manos manchadas de sangre pero sintiéndome mejor. Cerré los ojos y decidí volver antes de que Thyra me buscara, limpié mis manos en la ropa pero se veía alguna que otra mancha de sangre y la piel levantada de mis nudillos, me colé entre la gente y cogí una jarra dando un trago que acabó con la mitad de esta, me acerqué al conde poniéndome a su lado, no habíamos empezado precisamente bien y lo sabía, pero ahora teníamos algo en común.


-Sé que no hemos empezado de la mejor manera, pero ambos tenemos un objetivo en común –aseguré volviendo a dar otro trago cuando se giró a mirarme- confiaré en el criterio de mi padre y en que confiaba en ti, no sé por qué nunca nos contó ni nos habló nada sobre ti pero si él confiaba... yo confío –hice una leve pausa- solo quiero matar a Randulf y recuperar mi hogar, se lo debo por todo lo que consiguió él como conde, quiero seguir el legado que él me dejó a su cargo –mis dedos acariciaron el medallón de un águila dorada, me costó pero finalmente extendí mi mano hacia él y pude ver que enarcaba una ceja- vamos conde, tómatelo como una pipa de la paz.



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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Höor Cannif el Miér Oct 18, 2017 4:27 pm

Con ayuda de una de las doncellas e quité la armadura, apreté los dientes por el dolor una vez la carne fue liberada del peso de esta.
Me dolía hasta respirar, la joven me aseguró que el medico estaba por llegar y que si necesitaba algo mas, quizás en otras circunstancias no me hubiera importado que me frotara la espada, peor apenas me tenia en pie, así que le ordené que se retirara y me dí un bañó en la tina quitando los rastros de sangre seca.

Acabé sucumbiendo al sopor allí dentro, fue la entrada del medico, bueno, uno que se dedicaba a dar suturas, era como un carnicero, no le quedaba una recta, pero dado que habíamos tenido que acoger a las gentes del otro condado el medico andaba desbordado, así que …
-Ya vienes borracho hijo puta -le dije saliendo de la tina mientras me liaba una talla a la cintura y me dejaba caer en una silla cerca de la mesa donde había expandido todo su material.

Me pasó una botella de whisky y le di un buen trago mientras el tipo que se acercaba para ver bien por donde meter la aguja para empezaba su trabajo.
-no te ves ya cabrón -gruñí al sentir el picotazo
Era viejo, ya no se veía tres en un burro pero había sido un gran vikingo y había visto tantas heridas como muertos del bando de Randulf, así que estaba en buenas manos.

Trago a trago fui notando menos el dolor del cuerpo, ciertamente el licor era mágico, acabamos riéndonos ,contando anécdotas de otros tiempos mientras compartíamos lo que quedaba de botella y después me acosté a dormir la mona hasta que la noche calló sobre nosotros y con ella el momento de dar sepultura al conde.

En riguroso silencio fue empujada la barcaza con el cuerpo del conde pertrechado para el viaje en dirección al Valhalla, su espada entre las manos en un mullido lecho de paja
Miré a la condesa, ambos dispararíamos las flechas que lo ayudaran a cruzar el puente vigilado por Heimdall.
Tensamos y al unisono dejamos que las flechas volaran hasta impactar en el mullido lecho que prendió llenando el drakkar de fuego.

Empezaba la celebración ,beber a la salud del conde y de la gente que seguía con vida tras una lucha que no fue fácil y posiblemente tampoco justa.
Las jarras corrían, Atharal bromeaba con la condesa rubia mientras hablaban del entrenamiento de la mañana y que la había dejado ganar porque era la forma mas fácil de volver a colarse entre sus piernas.

Negué divertido viendo como Lund se dejaba caer a mi lado jarra en mano, me puso al día de las cosas que habían pasado en Akershus durante la ausencia, ademas de hablar de lo buenas que estaban las condesas y de que eran carne fresca.
Bromeamos sobre las mujeres de Randulf y bebimos sin parar hasta marearnos.
Fue entonces cuando vi llegar a Eyra, sacudí la cabeza, a esas alturas de la noche íbamos ya todos bastante tocados.

Escuché sus palabras, no le faltaba razón, seguramente porque es lo mismo que yo le dije, nos necesitábamos para librar esta batalla.
Alcé la ceja cuando vi que su mano quedaba tendida para ser tomada, mi sonrisa se ladeó, no me pasó desapercibida la sangre de sus nudillos, peor no hice comentario al respecto y la estreché con fuera.
-¿Eso significa que vas a hacerme caso? -pregunté divertido mientras Lund se reía a mis espaldas.
Algo me decía que tenia truco, nuestras manos permanecieron unidas mientras esperaba una respuesta clara.
-Sabes que me necesitas -aseguré para ponérselo mas fácil – y ya no me odias tanto -bromeé ahora si estallando en carcajadas.

Que los de atrás estuvieran partiéndose no me ayudaba a borracho mantenerme serio como la ocasión requería.
-Estamos de celebración, no te enfades -le dije tirando de ella para que no se fuera y creyera que me reía de ella -anda siéntate con nosotros.

Recuperé mi jarra para seguir bebiendo mientras le hacia un hueco en la mesa a la condesa para que nos acompañara.


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Re: Blod samtaler blod (privado)

Mensaje por Thyra el Vie Oct 20, 2017 1:06 pm

Encontrarme con Eyra y ver que estaba bien me alegraba mucho, me daba esa tranquilidad que  necesitaba y que andaba buscando desde que me había separado de ella, sabía que era capaz y muy loable de volver sana y salva desde la última vez que la había visto, pero me sentía intranquila porque ya habíamos perdido a muchos y sobre todo a mi padre, así que encontrarla fue como un soplo de aire fresco que me dio energías y fuerzas renovadas. Höor se retiró a descansar y que le miraran todas las heridas que tenía y nos quedamos los tres, eso me recordaba que a Atharal  no le habían mirado todavía la herida que tenía así que en terminar con mi hermana y ver que estaba bien del todo lo llevaría yo misma. El cambiante rodeó nuestros hombros con sus brazos y Eyra no tardó demasiado en soltarse alegando que no era como yo a lo que negué con la cabeza con un “nunca cambiarás” que me hizo reír mirando al cambiante y restándole importancia. Eyra era así y yo estaba más que acostumbrada a sus contestaciones y a su forma de ser pero ellos no. Llegamos hasta la habitación que compartiríamos Eyra y yo en nuestra estancia allí, habían dos camas en la habitación y fue ella quien entró primero dirigiéndose directa al baño, yo me giré para mirar al cambiante y prometerle que en saber que estaba bien y curar sus heridas iría a buscarlo, aún teníamos que desempatar para ver quién ganaba de los dos. Mis labios buscaron los suyos y dejé un mordisco en su inferior mientras lo empujaba del pecho para que nos dejara a solas y cerré la puerta riéndome viendo la cara que ponía, cuando me adentré en el baño ella ya estaba metida en la tina y cogí lo necesario para curar sus heridas. Parecía cansada, los dos lo parecían a decir verdad, y le pregunté cómo les había ido... a grandes rasgos me contó todo lo que les había pasado desde que se quedaron solos.

Mientras ella estaba sentada en la cama yo me encargaba de a través de la magia curar sus heridas para luego coserlas, así sanarían mejor y más rápido, cuando terminó se puso una bata y se levantó mirando por la ventana. Le puse al día de la gente que empezaba a estar ya casi ubicada del todo y lo que nos habían ayudado, me mordí el labio pensando si decirle sobre Atharal pero ¿qué tenía que esconder? Era mi melliza y ya era mayor para tomar mis decisiones y andar con quien quisiera, su ceño se frunció cuando le hablé de él y no dijo nada al respecto, la encontraba sumida en sus pensamientos y quizás era porque tenía mucho que analizar, le caía un gran peso sobre sus hombros de la noche a la mañana y no era fácil de digerir. Me pidió que necesitaba descansar y no dije nada al respecto, la conocía y sabía que no estaba bien del todo pero presionar a Eyra para que mostrara lo que llevaba por dentro era muy complicado, era muy difícil. Solamente decidí dejarla descansar asegurándole que por la noche volvería para proceder a darle entierro a nuestro padre. Cuando salí me apoyé en la puerta y miré hacia esta como si pudiera ver a través de esta, sabía que no estaba bien pero si intentaba ayudar acabaría siendo peor... me sentía mal por ella pero era lo mejor, con ella al menos sí. Lancé un suspiro y me dispuse a encontrar al cambiante, con la pulsera que llevaba me fue mucho más fácil y cuando lo encontré antes de que me notara, y eso era difícil dada su condición de cambiante- salté sobre su espalda dejando un mordisco en su oreja.


-¡Te encontré! –Dije deslizando mi nariz por su cuello de manera lenta hasta bajarme y quedar de frente a él, mi cara lo decía todo pero prefería cambiar de tema y eso me recordó sobre su herida- no has ido a que te vean la herida, ¿verdad que no? –Pregunté enarcando una ceja deslizando mis manos por su pecho- venga, vamos a que te la miren y te curen si hace falta –el cambiante al parecer tenía otros planes pero yo tiré de su brazo hasta llevarlo a que le miraran la herida, aún le quedaba algo del veneno en su interior y le fulminé con la mirada por lo idiota que había sido, salimos de allí ya con él curado y con esa herida que debía de empezar a curarse ya- ¿sabes? Me he divertido mucho con esa clase que hemos hecho, ha estado muy bien. ¿Enseñáis también a los que poseen habilidades mágicas? Quizás pueda echar una mano, Eyra va a estar mucho más ocupada y... bueno, quiero sentirme útil –aclaré mientras caminábamos por los pasillos cambiando el tema de conversación riéndonos por tonterías cuando lo llamaron, lo necesitaban para unos preparativos y lo miré mordiéndome el labio- anda ve, te veo esta noche en el funeral, voy a comprobar como siguen algunos aldeanos que faltaban por ubicarse –me despedí de él caminando por el pasillo en dirección a donde estaban el resto de aldeanos para saber cómo estaban y si les faltaba algo, así distraía mi mente de lo que sucedería cuando el sol se ocultara. Las horas pasaron y la noche llegó, vestida con ropajes oscuros fui a buscar a Eyra para llevarla donde estaba padre y que se despidiera, la dejé a solas y me fui hasta la orilla de aquel río donde ya estaba todo preparado, busqué al cambiante y me puse a su lado mientras esperaba que empezara todo. Höor vino acompañado de mi melliza y los dos se posicionaron para lanzar las flechas que quemarían el drakar en el que mi padre haría su último viaje, encendieron ambas flechas y las lanzaron para quemar aquel barco mientras apoyaba mi cabeza en el hombro del cambiante sin poder evitar las lágrimas y mi mirada fue a mi melliza, aunque estaba seria y serena sabía que no era así, su aura era un constante cambio de tonos oscuros. La fiesta comenzó y la bebida corrió animando el ambiente, bebía jarras junto al cambiante que afirmaba haberme dejado ganar a posta a lo que reí- claro Atharal, me dejaste ganar para que esos niños pusieran más interés a tus clases ¿no es así? –Estábamos sentados disfrutando de las bebidas y reí negando ante sus palabras- aún nos queda el desempate, quizás te toque pasearte con un vestido por todo el castillo –las risas se sucedieron ante tal imagen y yo me reí ante la cara del cambiante- piénsalo, sería muy gracioso y muy divertido –había perdido de vista a Eyra hasta que la vi llegar de nuevo acercándose al conde, al parecer habían unido fuerzas y la vi sentarse junto al conde porque este se lo pidió más que otra cosa, tenía el gesto serio pero no dejaba de beber, pasado ya un buen rato y un par de jarras menos parecía menos tensa y disfrutar más de aquel ambiente, sonreí de lado mirando de soslayo a mi melliza y centrándome en el cambiante- oye Atharal, ¿qué tal si esta noche te invito yo a mí cama? –Noté enseguida la mirada asesina de mi melliza y sonreí de lado- podemos desempatar ahí si quieres –reí divertida a lo que el cambiante aceptó de buen grado.
- Thyra –reí divertida mirando a mi melliza como si no supiera de qué hablaba ante su tono de advertencia- ni se te ocurra –me encogí de hombros.
-¿El qué, exactamente? –Pude verla enarcar una ceja mientras sostenía la jarra entre sus manos.
-Tirarte al cambiante en mi presencia –lo dijo de esa forma que hizo que me riera y mirara al cambiante divertida.
-No lo sé, ¿tú que dices Atharal? ¿Te importa que mi melliza nos mire? –Oí su gruñido y ambos esquivamos la jarra que nos lanzó mientras nos reíamos a su costa, bufó y cogió otra jarra para seguir bebiendo- adjudicado entonces –aclaré tras su mirada asesina de “ni por asomo” y seguimos bebiendo mientras la noche se seguía animando, las risas y las jarras se sucedían y el ambiente se calentaba. Había uno de los soldados, aunque no sabía si era también otro general, que intentaba tener suerte con mi melliza pero iba por el mal camino, di un trago a mi jarra y acerqué mis labios al cambiante tras darnos cuenta de la situación- ¿qué te apuestas a que termina con la jarra estampada en el rostro? –Conociéndola no me extrañaría conforme era, al final no pasó demasiado tiempo hasta que escuché el sonido de una jarra romperse mientras nos reíamos del intento fallido del soldado y mi hermana le quitaba la jarra que él llevaba para seguir bebiendo. Al parecer era la “novedad” por lo que representaba, se había extendido que era la nueva condesa y la gente sentía curiosidad. Uno de ellos le dijo que era demasiado pretenciosa y que seguramente no fuera ni la mitad que aparentaba, vaya, ese tenía ganas de morir hoy. Eyra no se echó hacia atrás ante la provocación y le dijo que podía demostrarle que era mejor que él y con una mano a la espalda, que pidiera una prueba a lo que el joven pidió un pulso entre ambos, algo a lo que mi melliza le hizo tanta gracia que se rió en su cara dando unos golpes en la mesa y preguntándole al conde si todos eran tan gallitos allí en Akershus y se las daban de machotes. Hacía muchísimo tiempo que no la veía de esa forma, y en parte me gustó, le vendría bien.



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