Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Höor Cannif el Jue Sep 14, 2017 4:02 am

Recuerdo del primer mensaje :

La puerta del gran salón se abrió de golpe, Atharal se acercaba con una pequeña misiva entre sus manos dando zancadas hacia mi posición con el rostro desencajado.
-Señor, el cetrero me ha entregado esto, es urgente viene del condado de Hedmark.
Tomé el pequeño tubo donde se encontraba la misiva y sacándola lo desenrosque para leer su corto mensaje.
-Prepara las tropas Atharal -dije alzando la mirada hacia mi general -El condado de Hedmark esta siendo asediado y atacado por Randulf.

…........................................................................................................................................

El ruido del acero chirriaba furioso en nuestras vainas, las armaduras de placas anunciaban la inminente batalla.
Un día a caballo sin descanso separaba ambos condados, esperaba que aguantaran lo suficiente como para que por la retaguardia pudiéramos coger por sorpresa al ejercito de Randulf y salvar así al conde de Hedmark.

Pasada la primera luna ya podíamos ver las fronteras de Hedmark, así como el fuego que salia de sus tierras, la guerra había empezado y era cruenta, espoleamos los caballos mientras desenvainábamos a la carrera rugiendo de forma ensordecedora.
Los hombres que ya habían cruzado el rastrillo de la fortaleza se giraron al vernos llegar y alzando los escudos trataron de imponer un muro para evitar ser arrollados por nuestras monturas que al galope impactaron con los escudos.
Muchas de ellas cayendo ante las afiladas espadas que de estos emergían, otras traspasando la muralla y abriendo así la formación para facilitar el paso a los que desde atrás entraban a toda velocidad.

La batalla era a melé, acero contra acero, rugíamos los norteños por alzarnos con la victoria.
El patio de armas estaba lleno de cuerpos muertos, de sangre, una masacre en la que los hombres con el escudo del águila de Hedmark habían caído en su mayoría.
De seguro muchos de los bárbaros de Randulf ya habían emprendido el camino hacia la torre del homenaje, el lugar donde el conde y los soldados se habrían replegado.

Me fui abriendo paso a golpe de mandoble seguido por Atharal, Ulf y Kala mientras íbamos ganando posiciones ante los invasores.


Última edición por Höor Cannif el Miér Ene 31, 2018 6:36 am, editado 1 vez


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Sáb Oct 21, 2017 5:56 am

En silencio dimos la despedida al padre de la condesa, fue Höor junto a Eyra los que dispararon las flechas, mi mano se enredó con la ajena, quería que supiera que estaba aquí con ella. Le había cogido cariño a la hechicera, apenas nos conocíamos de unos días pero pasábamos buenos ratos juntos y eso hacia mas fácil los tiempos difíciles que vivíamos.

Tonteábamos junto a varios de los soldados, ella se reía sin parar con las bromas que yo le gastaba, me gustaba verla feliz, supongo que los norteños estábamos acostumbrados a las perdidas, a levantarnos aun cuando todo nos hacia caer y eso era exactamente lo que la hechicera hacia.
Mis manos surcaron su piel y solo me separé un instante cuando Kala se acercó para darle un manotazo en el trasero.
Esta se fue sacándome la lengua hacia la mesa donde estaba sentado Höor, ya conversando con Lund. Pronto Ulf se uno a ellos.
-¿Vamos con los generales condesa? -dije antes de que esta me sorprendiera preguntándome si esa noche quería pasarla con ella en su habitáculo.

Su hermana que tenia un humor como para aguantarlo cualquiera le dijo que ni se le ocurriera, yo tiré mi brazo por encima de los hombros de la hechicera riéndome por la discusión que ambas se traían.
Höor se reía con Kala y con Ulf de no se que salvajada que contaba este ultimo sobre la hechicera, su mujer. Al parecer lo había tirado a sartenazos de la casa.
Ulf y Giuliana eran el ejemplo de lo que todos queríamos tener, una pareja atípica que tan pronto estaban discutiendo como amándose, nunca había conocido una mujer que quisiera así a un hombre, Ulf era muy afortunado.

La condesa decidió empezar con su mal humor característico.
-Brindo porque me ha tocado la hermana simpática -dije alzando la jarra mientras todos se reían.
Esquivé el arma arrojadiza que me lanzó Eyra mientras ebrio me moría de la risa.
Tiré de la rubia hasta la mesa y me dejé caer al lado de Ulf mientras sentaba en mi regazo a la condesita metiendole mano.
-¿Entonces me vas a llevar a tu cama? A mi no me importa que tu hermana mira y menos que se una -me reí contra los labios de Thyra mientras esta me daba un manotazo.

La hermana decidió hacer un pulso ocn varios de los soldados, esa mujer era difícil de roer, pero su gesto animó a todos y pronto estuvimos unos contra otros midiendo nuestras fuerzas.
Ulf de un salto se levantaba sobre la mesa porque acaba de derrotar a una mole mientras el resto reíamos.
Lund con su pipa encendida nos miraba a todos de soslayo con una risa ladeada pintada en la cara mientras Höor empujaba la mano de uno de los soldados hasta que esta choco en la madera.

De un salto Ulf se le subió a caballito, esos dos siempre estaban así. riéndose y bebiendo, la verdad es que eramos una familia no solo en combate si no en la vida.
La condesa al parecer se había metido en una bronca se pegaba con uno de los soldados y visto que la cosa llegaba a mayores fue Höor quien la cazo por la cintura tirando de ella hacia la mesa.
-Vas borracha, yo también, cálmate un poco -le pidió entre risas sin soltarla.
-¿Y si vamos todos al lago? -sugré -a Eyra le vendrá bien para bajar esos humos -bromeé llevándome un bufido.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Mar Oct 24, 2017 9:46 am

Sacar todo mi dolor no era una tarea fácil y que tampoco dejaba que los demás vieran, era mucho más fría que mi melliza y mientras a ella no le importa demostrar lo que sentía, o incluso llorar, frente a los demás... para mí era imposible. Quizás por el carácter que tenía, por la cierta oscuridad que había siempre tenido. Ella era el día y yo la noche, no solamente se quedaba reflejado en el aspecto físico sino también en el carácter. Podía verla disfrutar sentada a la mesa con el cambiante, no era idiota para saber lo que esos dos se traían entre manos y me gustara más o me gustara menos no iba a decirle nada, si era lo que ella quería no tenía problema alguno, pero en el momento en que la viera mal por su culpa... a esa pájaro iba a arrancarle las alas sin contemplación alguna. Me había costado dar el paso mientras había estado pegando a aquel árbol que pagó mi rabia, mi frustración y se llevó parte de mi dolor mientras mis nudillos se pelaban por los golpes y la sangre manchaba mis manos. Mi padre había confiado en aquel hombre y aunque jamás me había dicho nada sobre él y nos había ocultado su relación y su existencia, yo seguiría el mismo camino de mi padre. Por eso mismo estar frente a aquel hombre y extender mi mano hacia él como si eso fuera una pipa de la paz que nos pudiera ayudar a ambos, cosa que esperaba que fuera así, era un paso que me había costado dar... y él no sabía cuánto. Pero debía de empezar a cambiar las cosas y a verlas desde otra manera y forma diferente, desde una perspectiva que no pensé que tendría que mirarlas tan pronto: como una condesa. Siempre supe que seguiría el legado de mi padre pero jamás pensé que lo haría tan pronto, no me había enseñado nada de lo que era mi deber aunque sí lo había visto ejercer de conde desde que era pequeña, pero si tenía que mirar por el bien de mi pueblo y ver lo mejor para ellos una alianza entre nuestros condados era lo mejor que podíamos hacer para hacerle frente a Randulf.

Su sonrisa ladeada hizo que gruñera mientras miraba mi mano y luego me miraba a mí como si hubiera gato encerrado en aquello, no lo había pero tampoco podía culparle de que lo pensara, no nos conocíamos de nada y aunque nos habíamos salvado la vida mutuamente no nos unía nada más. Yo quería hacer lo mejor para mi pueblo y si era unirme a él, aunque me jodiera, era lo que tenía que hacer por ellos. No habíamos empezado con buen pie y quizás los siguientes pasos pudieran acabar en un desastre total o en encontrar ese equilibrio que nos hacía falta a ambos para poder “llevarnos”. Enarcó una ceja y yo hice lo mismo esperando a que tomara mi mano pero tampoco iba a esperar eternamente, pero no tardó en estrecharla con fuerza y cómo no tuvo que soltar uno de sus comentarios que me hizo bufar exasperada por la forma de ser que tenía aquel hombre. ¿Hacerle caso? Por Odín, lo menos que pudiera. Los demás a sus espaldas, sentados en la mesa, se reían divertidos y animados y sentía los ojos de mi melliza fijos en los míos en aquel momento, firmábamos frente a todos un pacto que aunque no era escrito no hacía falta, cuando un norteño daba su palabra la daba hasta el final de sus días. Afirmaba que lo necesitaba pero, se olvidaba, que él también me necesitaba y era como un círculo vicioso que no tenía un fin, que en donde empezaba uno terminaba el otro y vuelta a empezar. Se rió mientras me decía que ya no lo odiaba tanto y estalló en carcajadas a lo que solté su mano maldiciéndolo y el resto comenzó a reírse animados por toda la bebida que habrían bebido ya, me dispuse a darme la vuelta cuando tomó mi muñeca parando mi avance alegando que estaban de celebración y que me sentara con ellos. Lo hice cuando me hizo un hueco y observaba a los que allí había, parecía que Thyra se había integrado bien entre ellos quien permanecía sentada sobre las piernas del cambiante. Cómo no comenzó a hablar en voz alta sobre invitarlo a su cama y dejé de beber para dejar mis ojos en los suyos y enarcar una ceja, dejé la jarra sobre la mesa y los miré frunciendo el ceño.


-Oh, no te atreverás –dije mientras ella me miraba con diversión y le preguntaba al cambiante- puedes preguntarle todo lo que quieras, pero te aseguro que conmigo dentro no vais a hacer nada –los demás estaban a lo suyo aunque se divertían por la cara que puse al imaginarlo- por Odín, ahora voy a tener que beber para quitar esa imagen de mi cabeza –dije dando un trago acabando así la jarra que tenía escuchando las palabras del cambiante, gruñí por ellas y le lancé la jarra ya vacía que esquivó- ni siquiera vuelvas a mencionar que me una a vuestras perversiones –necesitaba otra jarra y el ambiente se fue animando poco a poco, el alcohol hacía que me evadiera de mis problemas, que no pensara en lo que habíamos perdido y pudiera relajarme algo más. Claro que uno de los soldados, como si fuera un gallito, tuvo que hacer alusión a que no debía de ser tan buena como decían y que podría tumbarme, me reí ante sus palabras y le reté a que lo intentara, ¿su respuesta? Un pulso para medir nuestras fuerzas a lo que me reí dejando la jarra a un lado- inténtalo si te atreves –dije apoyando el codo en la mesa esperando a que tomara mi mano para comenzar el pulso, claro que no tuvo suerte y lo vencí mientras el resto se reían de él y comenzaron a hacer pulsos entre ellos a lo que rodé los ojos- hombres –dije mientras el otro soldado no paraba de intentar flirtear conmigo en un vano intento, al parecer no aceptaba un rotundo “no” por respuesta y cuando fui a levantarme a por una jarra tuvo la mala idea de darme un azote en el trasero, ni siquiera lo pensé cuando estampé la jarra en su rostro y le hubiera pegado un par de puñetazos si el conde no me hubiera cogido de la cintura para pararme diciéndome que iba borracha, que él también, y que me calmara sin dejar de reírse. Me giré para fulminarlo con la mirada, le quité la jarra y bebí de ella para quedármela- ese hombre no conoce el significado de la palabra “no” y me ha azotado el trasero para apretármelo... he pensado que quizás de esa forma entienda lo que significa un “no” –ladeé un poco la cabeza y escuché las palabras del cambiante de ir todos al lago para darnos un baño y así bajar mis humos- oh cambiante, ¿quieres hacer “cuak cuak” en el agua? –Sabía que no era un pato pero era un pájaro y me pareció más divertido decirlo así, todos quisieron ir ante la idea del cambiante y nos encaminamos hacia el lugar con jarras suficientes como para terminar allí lo que quedaba de noche, íbamos todos algo perjudicados por el alcohol pero eso no mermó las ganas y en cuanto llegamos fueron los hombres quienes primero se lanzaron al agua mientras se reían animados por el alcohol y nosotras entramos de las últimas. Me hundí por completo para mojarme entera y que de esa forma el agua algo fría despejara mi mente y vi como mi melliza jugaba con el cambiante, este por el contrario seguramente animado por mi hermana intentó venir a por mí para hundirme pero se llevó que acabó siendo él el hundido y mi mellizo me llamó para que lo soltara, lo hice entre risas y sonrisa maliciosa- oh vamos, solo estábamos jugando ¿verdad que sí, Atharal? Vosotros jugáis a vuestra manera y yo juego a la mía –sonreí ladina y levanté mis manos como si no tuviera nada que ver con aquello y los hombres proponían peleas para divertirse y me reí- entre Thyra y yo os podemos ganar perfectamente –mi sonrisa maliciosa lo decía todo pero ellos se reían porque eran más que nosotras, mi melliza estaba a mi lado y la miré- ¿haces los honores, hermana? –Esta sonrió y con su magia hizo que el agua los envolviera por completo en una especie de burbuja de la que no podían salir y no podían hacer nada, y tras unos minutos en que lo intentaron fue totalmente inútil- venga, creo que han aprendido la lección –dije para que los soltara y ella entre risas lo hizo- ¿y bien, qué decíais de pelear?



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Mar Oct 24, 2017 12:47 pm

Entre risas y con mucho alcohol en el cuerpo y unas cuantas botellas nos fuimos al lago. Atharal llevaba a la otra condesa a caballito, iban haciendo eses mientras Lund y yo nos reíamos por la actitud jovial de nuestro amigo y general.
Ulf se retiró de la ecuación, dijo que prefería irse a casa a ver si le daba a su mujer y no precisamente con la sarten.

Nosotros llegamos hasta las gélidas aguas del lago, empezamos a desnudarnos entre risas mientras tropezábamos por lo ebrios que íbamos tratando de salir de los camales sin quitarnos las botas.
Ellas mas despacio hicieron lo propio quedándose en ropa interior mientras nosotros ya nos abalanzábamos hacia el agua en una carrera a contrarreloj por ver quien llegaba antes de todos.
Nos dábamos manotazos, patadas, empujándonos unos a otros, tal era nuestra competitividad mientras nos moríamos de la risa al ver que alguno caía.

Pronto estuvimos todos en el agua, ellas aseguraban poder vencernos algo que daba por echo que no sucedería por mucho que Aharal se dejara ahogar por meter mano a la condesita morena.
No se conocía aun nuestros trucos de pervertidos.
La rubia tiro de Atharal para recuperar su trofeo de la noche y este la buscó plantando sus manso en las nalgas ajenas para atraerla contra su cuerpo.

No se como acabamos metidos en una burbuja, iba tan ciego que la mitad de las cosas me las perdía porque estaba hablando con Lund, que iba igual que yo sobre las sirenas.
-¿pero no eran Valquirias tetonas? tu últimamente solo piensas en barcos -le dije ladeando la sonrisa con picarda.
Buscamos con la mirada a Atharal que tenia su particular mano a mano con la rubia.
-Atharal esta ganando la batalla condesa -bromeé mirando a la morena que nos instigaba a lucha con ella.

Me hundí en el agua, podía ver la sombra de la guerrera y justo a su espalda emergí atrapándola por la cintura y lanzandola varios metros mas allá. Alcé las manos condecorandome con la victoria mientras ella salia del aguar plagada de ira.
-No tienes buen perder -dije enredando las palabras mientras Lund se descojonaba y yo me zafaba de la guerrera que trataba de cogerme sin demasiado éxito.

Me detuve finalmente, esta impacto con mi cuerpo no esperando que me quedara quieto. Alzó la mirada quedando de frente.
Las gotas de aguas resbalaban por nuestros rostros, la carrera nos hacia respirar de forma acelerada frente al otro.
-¿y bien? -le pregunté de forma tentadora bajando mis ojos a sus labios -algo que aportar a este juego de niños -pregunté sin mas de forma engreída.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Thyra el Jue Oct 26, 2017 9:52 am

Me gustaba ver que poco a poco Eyra también se iba sumando y haciéndose aunque fuera muy poco un hueco entre los demás generales, sabía de su carácter y de su forma de ser, era complicada y de eso no había duda, pero quizás le viniera bien para despejarse un rato y de quitarse ese peso que llevaba en los hombros tras la muerte de nuestro padre, no iba a ser fácil para ella pero yo intentaría apoyarla en todo lo que hiciera falta pero algo me decía que sería el propio Höor quien en temas de conde podría ayudarlo porque yo no tenía idea alguna, siempre supe que Eyra ocuparía ese lugar cuando mi padre no estuviera y ahora ella debía de aprender a pasos agigantados. No pude evitar reírme por las caras que ponía mi melliza ante la idea de que el cambiante y yo pasáramos la noche en nuestra habitación, ella aseguraba que no haríamos nada estando delante y a Atharal no se le ocurría otra cosa que decirle que podía unirse que a él no le importaría, le di un manotazo en el pecho riéndome mientras Eyra negaba y perjuraba que no haríamos nada, sonreí de lado porque al final haría lo que quisiera y en cuanto estuviera demasiado borracha cogería al cambiante y nos iríamos los dos antes de que ella pusiera el grito en el cielo y nos lo impidiera. Veía divertida las muestras de todos haciendo pulsos unos con otros mientras veía que, ese soldado, peligraba de llevarse una paliza a manos de mi hermana porque que invadieran su espacio personal no era algo que le gustara y ese soldado tentaba mucho su suerte... al final pasó lo que tenía que pasar: Eyra le estampó la jarra en su cabeza y no hizo más porque el conde dentro de lo que podía la paró antes de que hiciera algo más, miré al cambiante cuando dio la idea de ir al lago y todos pensamos que sería una gran idea, íbamos algo perjudicados pero un baño nos haría bastante bien para despejarnos un poco.

El camino fue algo lento por las condiciones en las que íbamos y tardamos algo más de lo normal en llegar, cuando lo hicimos fueron ellos quienes primero se metieron al agua mientras mi melliza y yo nos quitábamos la ropa de forma algo más lenta para no tropezarnos y caernos como ellos y una vez listas antes de meternos al agua la miré por un segundo, no era dada a quitarse la ropa frente a nadie y menos que pudieran ver esa cicatriz que ahora contemplaba con mis ojos camuflada un poco entre el tatuaje que tenía y que iba desde su cadera izquierda hasta su hombro derecho... pero en el estado en el que iba ni ella misma se acordaba. El agua estaba algo fría pero vino bastante bien para despejarnos y no tardaron en llegar los juegos y los desafíos por parte de todos, Eyra aseguraba de que podíamos ganarlos nosotras solas, ante las risas de los demás, y me dijo que empezara con una sonrisa maliciosa. Estando en el agua aproveché ese elemento para envolver a los demás en una burbuja que no podían romper y de la que no podían salir ni hacer nada quedándose aislados, mis poderes fallaban bastante por lo ebria que iba así que el hechizo no duró demasiado y la cúpula de agua se desvaneció ante el chasquido de mi melliza y yo me encogí de hombros. Aproveché para ir a por el cambiante en un “mano a mano” y me subí a su espalda rodeando su cuello con mis brazos, intentaba hundirlo pero no lo conseguía en absoluto porque a pesar de todo él tenía más fuerza que yo y sus manos no dejaban de tocarme a placer mientras se reía no tomándoselo en serio.


-Oh vamos Atharal –dije mordiendo su oreja para ver si así lo distraía un poco y podía vencerle, aunque fuera un poco a trampa, pero no había manera. Miré al conde cuando me habló y le saqué la lengua centrándome en esa batalla con el cambiante, no le costó mucho quitarme de su espalda y lanzarme al agua hundiéndome en la misma, al salir lo miré frunciendo el ceño y él se reía divertido por aquello, sus brazos rodearon mi cintura y me pegó a su cuerpo buscando una batalla diferente a la anterior- ¿nos vamos pajarito? Mi hermana está entretenida ahora mismo y debemos de aprovechar el momento –mordí su labio inferior y ambos miramos a mi hermana que parecía luchar con el conde- vámonos ahora que podemos –tiré de su mano para salir de allí ahora que nadie se percataba en nosotros y nos escabullimos como si fuéramos dos adolescentes en mitad de una travesura para que no nos pillaran y nos reíamos todo el camino por ello de vuelta al castillo para llevarlo a mi habitación- hoy duermes conmigo general, salvo que tengas otros planes –dije mordiendo su labio inferior atravesando el patio de armas entre besos mientras la fiesta todavía seguía aunque quedaba menos gente que cuando nos habíamos ido- y te prometo que si mañana te quedas durmiendo te ayudaré luego con tus clases, de hecho quiero hablar con Höor sobre eso –dije llevando mi mano a su nuca y rozando sus labios con cada palabra que salía de los míos.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Jue Oct 26, 2017 11:55 am

La condesa y yo jugábamos en las gélidas aguas, un combate lleno de bromas y de roces intencionados de uno y otro que buscaba provocarnos ,tentarnos.
Sus labios cerca de los propios y después reculaba como lo podían hacer los arqueros, ella era experta en este juego de dar y quitar y a mi me volvía loco.

Mis manos se deslizaban por ese cuerpo voluptuoso, desnuda era la imagen de la misma Freya y para mi no existía valquiria tetona que la igualara ni aunque quisiera.
El vaivén de sus caderas contra mi verga era una tortura y allí mismo se la hubiera metido de no ser porque me pidió irnos.

Como dos críos estúpidos salimos de allí riéndonos, escapando del resto, ni que nos necesitaran para nada con la que llevaban encima.
Mis manos surcaban su cuerpo, nos mal-vestimos mientras caminábamos hacia Akershus, los soldados nos abrieron paso al vernos, nos besábamos entre jadeos.
El patio de armas animó nuestro arduo entrenamiento, la giré su espalda contra mi pecho y mi mano surcó la cinturilla de su pantalón colándose por ella para con mis dos dedos encontrar y arrasar con su sexo.

Sus jadeos contra mi boca, mis dedos dentro y fuera por completo y mi dureza en sus nalgas, me había invitado a su habitación y ni siquiera sabia si seria capaz de llegar a esta.
Esa mujer me volví loco, loco de ganas.
Por encima de su hombro su boca cálida me buscaba, nos besábamos nuestras lenguas danzaban lentas en el exterior plagadas de deseo, de hambruna.
-Estas empapada condesita -dije enredando las palabras.

La giré de golpe, la pared del patio de armas nuestro improvisado lecho y ese vaivén de caderas rogando por que lo hiciera la petición de un encuentro.
Me saqué la verga ante sus ojos, masturbándome, deslizando mi dedo por el capullo para que viera como lo tenia de mojado.
-Quítate los pantalones, nadie mira y si lo hace ¿importa? -pregunté perdido en su boca.

Sonreía contra mis labios, íbamos tan borrachos que solo queríamos calcinarnos, obedeció mi suplica, los pantalones cayeron sobre la arena del patio de armas y con un rugido la alcé por sus nalgas de golpe dejándola caer sobre mi dura hombría que como una espada se adentro en ella mordiendo su carne.
Ambos rugimos de placer, sus dedos en mi espalda, de forma salvaje la marcaban con arañazos.
Mi boca serpenteó en la ajena, mis dientes en su mandíbula,en su cuello, sus pechos se me ofrecieron cuando arqueó su espalda apoyando la cabeza contra las paredes de piedra.
Tiré de las cúspides con mis dientes, coroné sus montes, los saqueé con violencia mientras la embestía tan duro que me metía por completo dentro de su laberinto.

Su cuerpo se tensaba a punto de alcanzar el orgasmo, el mio la empalaba contra las paredes mientras engullía sus pechos.
Aquel momento era violento, era la prueba fehaciente del encuentro de dos guerreros.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Sáb Oct 28, 2017 12:36 pm

Decidimos ir todos al lago para darnos un baño que nos ayudaría con el estado en el que estábamos, demasiadas jarras habíamos bebido y eso se notó en la forma en la que tardamos de llegar al lugar, íbamos a trompicones mientras las risas se escuchaban por todo el lugar. Finalmente llegamos al lago y fueron ellos los que se metieron primero en sus aguas, Thyra se reía por la forma en la que se quitaban la ropa y casi se caían incluso mientras no paraban de reírse, en el agua empezaron a jugar peleándose unos con otros, empujándose y demás para ver quién de todos era el que ganaba aquella pelea. Nosotras fuimos algo más lentas quitándonos bien la ropa y nos metimos con ellos, el agua estaba un poco fría pero enseguida se pasaba y nos ayudaba a despejarnos un poco con todo el alcohol que llevábamos en el cuerpo, pronto decidimos hacer una pelea en la que nosotras asegurábamos que podíamos ganarles para la risa de ellos, Thyra intentó crear una especie de burbuja con el agua pero su magia fallaba por el estado en el que se encontraba, chasqueé la lengua en decepción y dejé que se fuera a buscar al cambiante para que tuviera su propia lucha particular, se había subido a su espalda y los dos se alejaron un poco mientras yo negaba con la cabeza, sabía que en cualquier momento se irían y me los encontraría en la habitación así que pretendía que eso no pasara porque no deseaba encontrármelos ni mucho menos verlos, pero tampoco podía asegurar aquello dado el estado en el que yo misma iba. Solo quedábamos ahora dos contra uno y sonreí de lado viendo a los dos hombres que quedaban, en otras circunstancias incluso hasta podría haber resultado un combate interesante pero ahora que nos sentidos y nuestra coordinación se había visto mermada por el alcohol no tenía demasiada emoción aquella pelea, aunque no me iba a dar por vencida de ser el caso.

No supe en qué momento el conde desapareció de mi vista y me fijé en el hombre que quedaba, Lund creía recordar que se llamaba, pero mi mirada buscó la del conde porque no me fiaba en absoluto de lo que hiciera y antes siquiera de que me percatara de su jugada, apareció tras mi espalda, no me dio tiempo a hacer nada más que girar un poco mi cabeza y sus manos ya me alzaban de la cintura y me lanzaba algo más lejos hundiéndome por completo en el agua, ahora sí que estaba mojada entera y salí a la superficie apartando el pelo de mi rostro y fulminando con la mirada al conde quien alzaba sus manos en señal de victoria y yo fruncía el ceño enfadada por aquello que había hecho casi a traición por la espalda en vez de ir de frente. Gruñí por ello mientras él se reía divertido por lo que él consideraba que había “ganado” en aquella batalla y yo por el contrario no lo pensaba así ni mucho menos, claro que era un juego pero era demasiado competitiva y el perder no era algo que me gustara ni incluso cuando estábamos a broma, no soportaba el perder y lo odiaba demasiado... así que esa vez no fue menos y además le tenía que sumar que había sido él quien me había “ganado”, a traición claro está, y eso no ayudaba demasiado en sentirme mejor y en no querer una revancha en condiciones, él iba algo más perjudicado que yo y no sería un combate en condiciones pero por Odín que la cosa no se iba a quedar así.


-No me gusta perder ni cuando estoy bromeando –respondí mientras él daba unos pasos para atrás y se reía divertido por su victoria, cosa que a mí me cabreaba aún más- ¡ven aquí, tramposo! –Le dije para comenzar a correr hacia él quien intentaba esquivarme para que no lo pillara zafándose de mis intentos- no huyas cobarde y da la maldita cara que tienes –le dije casi a punto de pillarlo pero se volvió a zafar otra vez, como si estuviéramos jugando al gato y al ratón y me daba esquinazo mientras se reía divertido por ello. Hubo un momento en el que se paró de golpe y se giró quedando de frente contra mí, no me dio tiempo a pararme con la escasa distancia que había y menos en esos momentos en los que los reflejos estaban mermados por las jarras que habíamos bebido que al final acabé chocando contra su cuerpo, gruñí por aquel golpe cuando colisionamos y despejé mi cabeza para mirarlo de forma fija y gruñirle por el golpe- así que por fin te dignas a dar la cara –aparté unos mechones de mi pelo que tapaban parcialmente mi visión y clavé mis castaños en los suyos, las gotas de agua caían por nuestros rostros y las respiraciones de ambos eran irregulares y algo erráticas por la carrera que nos habíamos dado, en otras condiciones no debería de habernos afectado tanto y su pregunta me hizo enarcar una ceja- ¿te gusta ganar haciendo trampas? –Le devolví la pregunta con otra hasta que vi que sus ojos bajaban a mis labios y me los mordí totalmente a posta, sentía su respiración dar en mi rostro y mis ojos lo recorrieron de forma detenida escuchando su segunda pregunta que me hizo sonreír de lado de manera divertida- ¿quieres que pasemos a un juego que sea para mayores? –Pregunté de nuevo de forma que sus ojos subieron a los míos, sonreí de nuevo y mis ojos bajaron a sus labios- lo cierto es que sí hay algo que tengo que aportar –ladeé un poco la cabeza- dejemos estos juegos infantiles tan aburridos –di un paso hacia él acortando las distancias- ambos somos ya adultos para ciertas cosas –volví a dar otro paso dejando mi pecho que rozaba el suyo y me quedé ahí a esa escasa distancia, nos observamos por unos segundos de manera fija sin decir nada pero quizás diciéndolo todo, sus dedos apartaron un mechón de mi rostro y mi cuerpo se tensó ante su roce pero no me aparté sino que me quedé ahí sin moverme. Mi cuerpo aún seguía algo tenso después de lo que había pasado en aquellos días, demasiadas cosas como para asumirlas de golpe; la guerra, la muerte de mi padre, esos días sobreviviendo al límite, ser condesa... aquello se le sumaba el calor y el estado desinhibido que provocaba el alcohol y que no me hacía pensar con demasiado raciocinio en ese momento, solo actuar- ¿quieres jugar, conde? –Pregunté acercando mi rostro al suyo acortando la distancia, en esos días no habíamos hecho más que desafiarnos constantemente sin embargo parecía que en esos momentos intentábamos tentarnos. Debería de separarme y lo sabía, pero me daba cierta curiosidad por saber qué haría él en esos momentos.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Dom Oct 29, 2017 5:36 am

Ladeé la sonrisa alzando la mirada hasta sus pardos cuando peguntó si quería pasar a un juego mas adulto.
Sus ojos en mi boca, ladeó la cabeza asegurando que si tenia algo que aportar mientras yo mantenía mi posición frente a ella.
Un pasó acortó la escasa distancia que había entre nuestros cuerpos mientras seguía tentándome con esas palabras casi ronroneadas contra mis labios.
Un paso mas bastó para que nuestros pechos se rozaran, bajé la mirada hasta sus dos montañas que en un vaivén furioso que invitaba a la tormenta.
Mi mano acortó la distancia apartando un mechón de pelo de su rostro, un jadeó chocó contra mi antebrazo, su pelo enredado en la nuca con un puño, sus labios se acercaron, los míos que entreabiertos incitaban al choque de condados.
“¿Quieres jugar?”
Mi brazo rudo rodeó su cintura alzándola de golpe, sus piernas quedaron enredadas cual la hiedra.
Nos observamos un segundo en silencio, jadeando contra los labios del otro ocultos tras el blanquecino vaho.
Un gruñido fue el inicio de la batalla, choque de aceros, mi boca tomó la suya de un modo salvaje, rudo y despiadado que le arranco un grito desesperado.
Llevábamos demasiado tiempo retándonos, midiéndonos, buscándonos y alejándonos, era hora de convertirlo en algo épico.

Sus dedos enredados en mi pelo, atrayéndome mas contra ella, devorando mi lengua húmeda en un vertiginoso pulso dentro y fuera de nuestras bocas.
Vaivén de caderas contra mi alzado titan, los cuernos sonaban con rotundidad.
Su lengua acariciaba con su punta mis labios, lamiéndolos, mordiéndolos, engrosandolos bajo el graznar de los cuervos.
Asgard acogía los gemidos de sus dos guerreros, el encuentro era digno de ser presenciado por los dioses.

Mis manos en sus nalgas, la alcé ligeramente para dejarla caer sobre mi verga, ronco mi gruñido al sentir como sus paredes se abrían mas calientes que las mismas fraguas acogiendo mi acero, amoldándose a su forma y voracidad.
Movimientos fuertes, salvajes, dignos de los relámpagos y los truenos que ahora sobre nuestras cabezas se arremolinaban victoriosos.

Gotas de agua resbalando por nuestros rostros, sonrisa contra mis labios, un mordisco pidiéndome mas guerra, mas Hel mientras le gritábamos con ferocidad a la diosa Hela para que abriera el abismo, nada era suficiente cuando acero y fuego rugen.
Tan dentro, tan rudo, se sentía tan bien estar allí dentro.
Mi lengua recorrió cálida su pecho, su pezón entre mis dientes, tiré de él envolviéndolo con mi boca, succionandolo, provocando que se endureciera bajo mi tacto incendiario, sus dedos en mi pelo mojado.
Su corazón palpitaba al ritmo del trueno en el que se había trasformado el mio, ningún vestigio de cordura en un mundo plagado de demonios.
Nos necesitábamos por esa noche, quizás porque ella lo había perdido todo y porque mi vida pesaba mas de lo que yo mismo estaba dispuesto a reconocer.
A veces necesitaba caer, caigamos juntos por esta vez.


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Mensaje por Thyra el Miér Nov 01, 2017 12:30 pm

Como dos adolescentes que huían como si fueran a hacer una travesura nos fuimos del lago dejándolos allí sabiendo que no nos iban a necesitar para pasárselo bien, y volvimos como pudimos vestidos de mala manera con la ropa pegada a nuestros cuerpos de haber estado mojados entre besos y caricias, vislumbramos la puerta y los guardias que la vigilaban nos cedieron el paso en cuanto nos vieron llegar y reconocerlo a él sin hacer preguntas siquiera, nos adentramos para dirigirnos hacia la habitación donde pasaríamos el resto de la noche y esa vez se quedaría a dormir él conmigo dijera Eyra lo que dijera, se había quedado en el lago y para cuando quisiera darse cuenta de que no estábamos sería demasiado tarde, y al día siguiente podría decirme lo que quisiera pero ya lo habría hecho. Pero lo cierto es que el cambiante y yo íbamos tan calientes no solo por el alcohol en nuestros cuerpos, sino por las ganas que nos teníamos que cuando cruzábamos el patio de armas sus manos me giraron pegando mi espalda a su pecho, una de sus manos se coló por mi pantalón de manera peligrosa y fue descendiendo hasta que llegó a mi prenda interior, la hizo a un lado y sus dedos se deslizaron por mi sexo arrancándome un jadeo de puro placer, cerré los ojos y apoyé mi cabeza en el hombro del cambiante dejándome hacer, llevé una de mis manos hacia atrás para enredarla en su pelo, ladeé la cabeza y mis labios dieron contra su cuello donde dejé algún que otro mordisco así también como algún beso sintiendo sus dedos recorrer mi sexo y mis caderas moverse de forma involuntaria. Sus dedos se deslizaron en mi interior y gemí mordiendo el lóbulo de su oreja completamente encendida mientras él los movía dentro y fuera y su pulgar presionaba el clítoris volviéndome loca.

Mi boca buscó la suya sobre mi hombro y nos besamos de manera algo ruda y salvaje, nuestras lenguas estaban en una batalla constante para ver cuál de las dos ganaba y él no dejaba de mover sus dedos dentro y fuera, mis caderas se movían a su son, mordí su labio inferior cuando me dijo que estaba empapada notando su miembro duro contra mis nalgas en cada movimiento de cadera que hacía. Sus dedos salieron de mi interior y le gruñí por ello no deseando que parara pero pronto me llevó contra la pared y me giró para que mi espalda quedara contra esta, encarcelada entre su cuerpo y la pared sin dejar de besarnos, de acariciarnos en ningún momento. Mis ojos contemplaron cómo se bajaba los pantalones lo justo para dejar su miembro libre, lo recorrí observando como él de forma descarada lo recorría con su mano masturbándose para que me diera cuenta de cómo estaba, lamí mis labios observándolo y mi mano fue a su miembro para ser yo quien lo recorría sintiendo su dureza, lo mojado que estaba en la punta y el jadeo ronco que salió de sus labios al sentir mis dedos envolviéndolo. Me retó un poco a que me quitara los pantalones en aquel lugar ya que nadie nos miraba, me preguntó si importaba si nos encontraban y lo cierto es que conforme iba me daba igual quien pasara por allí y nos encontrara, para nosotros no era descabellado encontrar a una pareja en pleno acto así que me reí por sus palabras deslizando mis dedos por su tronco en una caricia.


-No me importa que puedan vernos, quizás hasta sea más morboso –mis manos bajaron mis pantalones hasta que estos por sí solos cayeron al suelo, fue que sus manos fueron a mis nalgas, apartó de un tirón mi ropa interior y me alzó dejándome de forma que podía sentir su punta en la entrada, movió sus caderas recorriendo esa zona y yo enredé mis piernas en su cintura dejándole hacer, mis manos recorrieron su pecho y su espalda que tenía al descubierto ya que no se había puesto la camisa y fue entonces cuando me dejó caer sobre su miembro, sentí como me embestía arrancándome un gemido por lo rudo que había sido y arañé su espalda dejándole las marcas de mis uñas y comenzó a moverse sin siquiera esperar. Su boca en la mía besándome moviéndose duro y raudo en mi interior, bajó por mi mandíbula y mi cuello, dejó mis pechos libres y su boca los torturó de manera placentera. Los lamía, los mordía y tiraba de mis pezones con sus dientes arrancándome más jadeos sin dejar de moverse. Nos volvíamos locos con cada embestida y yo movía mis caderas contra él y mis dedos se enredaban en su pelo, mi cuerpo se arqueaba contra el suyo y la pared nos servía como apoyo para hundirse más profundo. No iba a aguantar mucho más como siguiera con aquel ritmo y tiré de su pelo con fuerza para buscar su boca y besarla, morder sus labios con deseo notando que todo mi cuerpo se tensaba- Atharal –mi gemido casi en una súplica de que no parara, me aferré a su cuerpo estando tensa y su boca de nuevo fue a mis pechos para seguir mordiéndolos, un par de embestidas más y acabé por alcanzar el orgasmo entre espasmos, gemí su nombre y sentí cómo se iba en mi interior moviéndose de forma ruda hasta que se quedó dentro por completo, nuestras respiraciones aceleradas, nuestros pechos rozándose subiendo y bajando y los cuerpos perlados en sudor por aquel encuentro entre dos guerreros. Nos vemos ahora algo más calmados y solo salió de dentro cuando me dejó en el suelo, su cuerpo casi que cedió contra el mío, mi brazo rodeó su espalda y mi mano en su pelo mientras nos besábamos ya más tranquilos después de habernos bajado el calentón que llevábamos. Nos reíamos sin parar por el alcohol de nuestros cuerpos y mordí su labio inferior- me incitas a ser perversa, pero me gusta –lamí sus labios despacio y nos vestimos como pudimos para irnos de allí, su brazo rodeaba mi cintura mientras nos dirigíamos hacia mi habitación entre besos y caricias riéndonos por la que llevábamos encima, cuando cruzamos la puerta de la habitación lo empujé hacia mi cama y lo dejé ahí para desnudarme frente a sus ojos y subir gateando por la cama hasta quedar sobre su cuerpo, lo desnudé entre besos y caricias, rodábamos por la cama quedando arriba y debajo sucesivamente y no supe en qué momento exactamente nos quedamos durmiendo.



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Mensaje por Atharal el Miér Nov 01, 2017 3:35 pm

Entre risas, con la ropa mal puesta y devorándonos a besos entramos en la habitación.
Nada mas la puerta se cerró a nuestras espaldas volvimos rugiendo a empezar a desnudarnos, íbamos tan ciegos que ni atinábamos, nos tropezábamos y de nuevo explotábamos en carcajadas mientras ella se llevaba el dedo a los labios pidiéndome silencio.
Miré a la cama de al lado, si estábamos solos ¿por que tanto silencio? Eso me hizo reírme mas, mientras ella tapaba mi boca y yo tiraba de su cintura.

Caímos sobre el lecho, volteando unos encima del otro entre besos y caricias, no se exactamente cuando pero acabamos sucumbiendo al sueño.
No se el tiempo que logre dormir, pero los gritos en el patio de armas me despertaron sobresaltado, casi me caigo de bruces al intentar levantarme para mirar por la ventana.
Llevaba una encima que todo me daba vueltas.
El establo ardía, a su lado el granero donde guardábamos gran parte de la cosecha.
-¡¡¡Joder!!! -rugí buscando a tientas los pantalones. -Thira - la llamé – mientras esta me miraba con el pelo desordenado y tan ebria que era incapaz de moverse del lecho.
Así no me la iba a bajar, no podía controlar la magia ni por asomo.

Besé sus labios con prisa, iba tropezándome mientras salia, así que desde el umbral le pedí que se quedara allí, que iba demasiado borracha para poder hacer lago bajo.
Corrí escaleras abajo, casi caigo rodando, pero me crucé con varios de los jóvenes soldados tan ebrios como yo.
Estaba claro que habían aprovechado la puta fiesta y que sabían que todos estaríamos completamente borrachos para atacar donde dolía, el alimento que mantendría a los nuestros para aguantar el invierno.
-¡Moveos! -rugí empujándolos para que cogieran pozales.

Había que apagar ese infierno.
Höor llegaba con la condesa en ese momento ,los dos de la mano, pero se soltaron en cuanto vieron el fuego, pude ver la cara de desconcierto del conde y como se quitaba la camisa mojandola en un abrevadero.
-Höor – le grité al ver como corría hacia las caballerizas.
También iba muy borracho, pero me señaló el ventanal de la zona del altillo, una niña gritaba pidiendo auxilio. La hija del mozo que se ocupaba de los caballos.
-¡Joder! -rugí imitando el gesto de Höor y saliendo tras el disparado.
Lund daba las ordenes a los soldados para que en cadena llenaran los pozales y apagaran el fuego, no podíamos quedarnos sin monturas y sin el grano.


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Mensaje por Eyra el Jue Nov 02, 2017 12:28 pm

Habíamos dejado los juegos infantiles a un lado para pasar a otros juegos de diferente carácter, uno que eran más para los adultos que eran y que habían sido marcados quizás por esos días que habíamos pasado juntos en los que no habíamos dejado de desafiarnos constantemente, provocarnos, picarnos, llevando todo a un tira y afloja en el que los dos queríamos ganar pero no podíamos ganar ambos, quizás por esa noche dejáramos todo a un lado y por una maldita vez fuéramos los dos los vencedores y los vencidos. No hizo falta decir mucho más porque en nuestro estado lo decíamos todo, las miradas lo decían todo porque iban directas a los labios del otro dejando en claro lo que pasaba en ese momento, quizás yo debería de haberme apartado en esos momentos pero cuando sus dedos apartaron el mechón de mi rostro me quedé anclada a donde estaba pese a que sabía lo que pasaría de quedarme, nuestros pechos se rozaban en cada respiración que dábamos. Su mano se había quedado en mi nuca cogiendo mi pelo en su puño y me incliné hacia delante tentándolo sabiendo que íbamos a tener una gesta completamente diferente esa noche en aquel lago, una que ambos habíamos casi buscado y que era propiciada por todo el alcohol que habíamos bebido y que no nos dejaba pensar con raciocinio, o al menos a mí solo me dejaba actuar sin pensar en nada más, quizás porque también lo necesitaba y restábamos esa tensión que había entre ambos. Sus labios entreabiertos dejaban escapar su aliento que cálido daba contra los míos, su brazo rodeó mi cintura y de un movimiento brusco me subió sobre él y mis piernas se enredaron entorno a su cintura. Nos observamos durante unos breves segundos siendo conscientes de lo que estaba a punto de pasar y acortamos la distancia por completo. Sus labios tomaron los míos con rudeza de forma salvaje y jadeé por ello ante sus formas que no eran muy diferentes a las mías demostrando el carácter fiero de cada uno.

Mis dedos enredados en su pelo lo acercaban más contra mí sin dejar de besarnos, nuestras lenguas en una cruenta batalla en la que parecía no tener fin, mis caderas moviéndose contra su miembro rozándose contra mi sexo en una fricción placentera, nos separamos para tomar aire y las prendas fueron volando de nuestros cuerpos con apremiante necesidad hasta quedar desnudos en las gélidas aguas aunque nuestros cuerpos que estaban ardiendo parecían que no lo notaban. Recorrí sus labios con mi lengua, los mordí de forma ruda tirando su rostro hacia atrás con mis dedos en su pelo dejando su cuello tenso y expuesto, sus manos me alzaron lo suficiente para que su miembro me penetrara de una embestida que me hizo gruñir contra su cuello por el placer mordiendo su cuello al notarlo completamente dentro. Mi brazo rodeó su cuello y mis dientes dejaron una marca en su piel cuando comenzó a moverse de esa forma, ruda, salvaje y profunda que me hizo gemir contra la piel de su cuello. Mis caderas se movían en cada embestida cegada por ese placer que me daba, lo podía notar entrar y salir de forma caliente llenándome por completo. Las gotas de agua caían por nuestros rostros al estar completamente mojados y entre gruñidos, jadeos y gemidos de ambos vi su sonrisa ladeada en sus labios por lo que mordí su inferior con fuerza y moví mi cadera pidiéndole más guerra, más batalla placentera.

No nos dimos ninguna tregua porque ninguno la necesitábamos en ese momento, él se movía salvaje y yo acompañaba sus movimientos dándole un mejor acceso, los gemidos aumentaban y el placer crecía con cada nueva embestida. Quizás necesitábamos ese desahogo que ambos nos estábamos dando después de todo lo que había pasado, ninguno éramos de los que caían a la primera de cambio pero sin embargo por esa noche estábamos cayendo, de una forma diferente pero también necesaria. Mi espalda se arqueó y no dudó en llevar su boca a mis pechos para torturarlos, lamerlos, succionarlos y morder mis pezones. Mis dedos recorrían su pecho notando cada cicatriz que tenía en esta y al final acabé en su espalda bajando por ésta sintiendo cada herida grabada a fuego en su piel para llegar a sus nalgas y apreté una entre mis dedos notando que me acercaba al orgasmo. Si alguien me hubiera dicho que iba a suceder aquello y que iba a gustarme lo habría descuartizado, pero allí nos encontrábamos al borde del abismo para dejarnos caer por el mismo. Latidos que martilleaban con rapidez, respiraciones agitadas y cuerpos que se tensaban anticipando la llegada del orgasmo, tiré hacia atrás su rostro observándonos antes de volver a besarnos con cierta rudeza para sentir como me dejaba caer, como caía con un gemido alcanzando el orgasmo y él hacía lo mismo en mi interior. Mi cabeza cayó apoyando mi frente en su hombro y así nos quedamos durante unos momentos tratando de recuperarnos de la batalla que habíamos librado.


-Que conste que aún te sigo odiando, conde –dije todavía sin separar nuestros cuerpos y comenzó a reírse por mis palabras, alcé mi rostro enarcando una ceja para saber de qué se reía y vi su sonrisa socarrona pintada en sus labios- menos que antes pero aún sigue quedando algo –aquello no cambiaba absolutamente nada y los dos lo sabíamos, me fijé que nos habíamos quedado los dos solos en el lago pero me olvidé de ello en cuanto volvimos de nuevo con nuestras constantes pullas y desafíos aunque de forma diferente y en el que por fin pude sumergirlo cobrándome venganza por la anterior vez y que me hizo reír por su cara cuando salió del agua. Salimos ya cuando vimos que teníamos los dedos arrugados de estar tanto tiempo en el agua y nos vestimos entre miradas, roces y algún que otro beso mordiéndonos los labios. Emprendimos camino de vuelta hacia el castillo en una actitud más relajada de la que nos habíamos ido- seguro que el pajarito está en mi habitación con mi melliza –se habían escabullido aprovechando el momento- tendré que sacar a tú general a patadas... tendré que verlo desnudo y por Odín qué eso  va a ser un suplicio  –hice una mueca por ella y él se reí entre dientes quizás por lo ruda y basta que era en algunos aspectos- es posible que te quedes sin un general menos esta noche, o al menos él se quede sin pelotas –aunque por mucho que dijera no iba a meterme en la vida de mi hermana, pero compartiendo habitación ya le valía. Fue él quien me dijo que podía unirme, si eso pasaba, como una de las generales del ejército llevando así a los hombres que quedaban de Hedmark y que podían luchar, enarqué una ceja por ello cuando me dijo que podría enseñarme y que me entrenaría- ¿entrenarme dices? Uy conde, se te ha subido demasiado a la cabeza... estamos a tiempo de dar la vuelta para que te des un baño bien frío de nuevo –él negó con la cabeza refiriéndose a enseñarme sobre ser una Condesa para mi pueblo aunque no se negó a entrenarme si era eso lo que quería y me reí por ello quedando un par de pasos por detrás de él- no sabía que supieras contar chistes, pero ese ha sido muy bueno –pasó de mis palabras mientras yo me reía y tiró de mi mano para seguir andando alegando que no era broma- está bien, si quieres recibir una paliza a cambio estaré encantada de hacer que muerdas el polvo, aún tenemos un combate pendiente –aseguré con una sonrisa ladina cuando al entrar por el patio de armas nos dimos cuenta de la columna de humo que había y que provenía de uno de los lados, cuando nos acercamos vimos que era el establo el que estaba en llamas y que se las apañaban para apagarlo como podían, se soltó de mi mano para comenzar a moverse mientras buscaba a Thyra con la mirada ya que allí estaba Atharal, vi que el conde se metía en los establos y que el cambiante iba a hacer lo mismo pero lo paré un momento para preguntarle por mí melliza, la había dejado arriba porque estaba borracha y no sería capaz de utilizar magia, asentí con la cabeza y dejé que lo siguiera en esa misiva de rescatar a la niña que estaba arriba con el establo ardiendo, el problema era que si pasaba al de al lado quemaría las provisiones para el invierno de sus gentes así como perderían las monturas. Mientras se organizaban para apagar el fuego me interné para salvar a los caballos que podía soltándolos abriendo las puertas donde estaba cada uno, pero el humo era intenso dentro y tenía que salir para coger aire y tapar mi rostro con un paño mojado al menos para salvar los pocos que quedaban, para cuando salí después de abrir las últimas puertas donde estaban me encontré con Thyra que había bajado- ¡Thyra! –La llamé para que viniera donde yo me encontraba mientras los dos seguían dentro sin haber salido todavía, quizás con su magia pudiéramos hacer algo para apagar las llamas y que no se pasara al granero- tenemos que ayudarles, utiliza tu magia –sabía que no estaba en condiciones pero eso ganaríamos tiempo. Lo intentó, intentó crear una barrera protectora para que el fuego no pasara al granero pero esta fallaba, su magia era inestable por el alcohol en su cuerpo y gruñí por ello- utiliza mi energía –me miró sin entender- canaliza mi energía para que puedas obtener más poder y vuélvelo a intentar –parecía dudosa pero no había tiempo, mis manos cogieron sus brazos- ¡no tenemos tiempo! Si se pasa al granero estamos perdidos, ¡hazlo! –le ordené más bien y a regañadientes tomó mi mano traspasando mi energía a su cuerpo, cerró los ojos y conjuró las mismas palabras de antes aislando con una barrera mágica el establo y protegiendo al mismo tiempo el granero para que pudieran apagar el fuego y les diera tiempo. Sentía como drenaba mi energía conforme el hechizo se hacía más estable pero estaba mejor que ella y podía aguantar para darles más tiempo a todos. Aislar ambas cosas requería de más energía y tomó una gran parte de la que yo tenía, de hecho caí de rodillas por ello y supe que pretendía romper ese vínculo que había creado pero si lo hacía las barreras caerían- no pares –le pedí y no lo hizo hasta que había lanzado las dos barreras de forma que no pudiera pasarse el fuego por mucho que tardaran en apagarlo, al menos habíamos salvado la cosecha. Se agachó para mirarme mientras respiraba con cierta dificultad y me preguntó si estaba bien, asentí con la cabeza y me levanté para ayudarlos a apagar el fuego cuando noté que Thyra no se movía de su sitio así que me giré para mirarla- ¿qué pasa? –Pregunté por la forma en la que miraba alrededor como si buscara algo.
-Hay algo más en el lugar... –fruncí el ceño sin entender a lo que se refería y volví sobre mis pasos para quedar frente a ella.
-¿Cómo qué algo más? –Cerró los ojos para intentar sentir con esa habilidad suya que tenía y supe que se trataba de magia, y que quizás estuviera relacionado con lo que había pasado- ¿qué es lo que notas?
-Una presencia oscura... está cerca de nosotras –se giró como si intentara ubicarla en medio de aquel caos y finalmente abrió sus ojos- lo he encontrado, hay algo oscuro en su aura como si estuviera corrompida –buscó con la mirada hasta que finalmente pareció encontrarlo- es él –me dijo indicándome de quien se trataba hasta que me fijé en un chico joven, en uno de los soldados que había visto en la fiesta esa noche y cuando sus ojos dieron con los míos... salió corriendo.
-¡Joder! –Dije corriendo tras el joven sin pensarlo mientras Thyra me llamaba para que me detuviera pero él era el culpable y quizás podría estar en el bando de Randulf y poder informarle, no debíamos de permitirlo. Lo seguí por un par de calles hasta que finalmente lo encontré parado en mitad de la calle y supe que algo andaba mal para que se parara a esperarme- más te vale darme una jodida explicación antes de que te mate –llevaba las dagas en las fundas y lamenté haberme dejado la alabarda pero con las dagas también podía enfrentarme a él, se lanzó contra mí aunque de forma un poco descoordinada, pero sus ataques eran fuertes y consiguió darme varios golpes entre ellos un puñetazo que me hizo sangrar el labio, si me hubiera pillado serena y con más fuerzas habría acabado con él enseguida pero sabía que Thyra mandaría a alguien así que solo era cuestión de hacer tiempo hasta que llegaran refuerzos. En una de esas en las que intercambiábamos golpes y esquivábamos mi daga se clavó en su costado pero apenas pareció que lo había notado y me extrañé, fue entonces cuando su mano fue a mi cuello para comenzar a apretarlo, le hice una llave golpeando su brazo con fuerza para que me soltara pero tampoco lo notó, estampó mi espalda contra la pared de forma violenta y comenzó a alzarme levemente del suelo apretando con su mano mi cuello sintiendo que el aire me iba faltando poco a poco, como último recurso le partí el cuello pero en vez de caer al suelo su cabeza volvió a su sitio y pude ver unos ojos negros como la misma noche que me miraban, comprendí que estaba siendo manejado por alguien que lo utilizaba como marioneta escuchando su risa perversa de fondo y su sonrisa maliciosa como esos ojos negros completamente, vacíos, carente de todo.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Jue Nov 02, 2017 2:45 pm

Sonreí contra sus labios de forma socarrona al escucharla asegurar que aun me odiaba.
-Aja -dije de forma engreída mientras mis manos apretaban sus nalgas.
Seguía en su interior, habíamos permanecido abrazados hasta ese momento en el que tiraba de mi pelo para apreciar mis avellanas y morder mis labios antes de asegurar que me odiaba un poco menos, pero lo suficiente todavía.
-Tendremos que repetir -le dije mordiendo su hombro.
Me reí a carcajadas, esa mujer no se rendía, me hundió por la cabeza sumergiéndome en las gélidas aguas del lago.

Emergí sacudiendo mi pelo como un perro, mojandola mas de lo que estaba y tras jugar un rato en el agua a darnos caza acabamos saliendo para vestirnos.
El juego de desafiarnos continuaba, solo que esta vez era acompañado de roces, caricias y algún beso que otro.

Ambos sabíamos que esto solo haba sido un encuentro, dar rienda suelta a un deseo que nos consumía cuando estábamos juntos.
Que la condesa me atraía mucho, era evidente, era de las mujeres mas guapas que había conocido, no estaba ciego, pero..ahora mismo, solo había sido eso, un encuentro furtivo en el lago donde dimos rienda suelta a una necesidad aparente.

Regresamos conversando, ya mucho mas tranquilos, de vez en cuando le daba un azote, picandola, sobre todo cuando hablaba de lo que pensaba hacerle a Atharal de llegar y encontrarlos fornicando, algo en mi opinión nada descabellado.
-Te invitaría a mi cama, quizás podría lograr que acabaras por no odiarme nada, pero mi hija de seguro estará en ella, así que, te toca arrancarle las alas al pájaro y lanzarlo por la ventana -apunté riéndome mientras ella negaba extendiendo su mano para atrapar la mía.

Le di un tirón para ir mas deprisa ahora, que según ella decía, yo no podria entrenarla, y que si se me daban bien los chistes.
-Pues depende de lo borracho que vaya, pero en este caso, que lo estoy, no era mi intención hacerte reír. Necesitas un buen entrenamiento, no solo en combate, en general, tu gente no se alzará por ti si no les das un motivo para hacerlo -le di un golpe en su frente – piensa como una condesa, ya no eres la niña de papa que no tenia mayor responsabilidad que blandir la alabarda y seguir en pie tras la batalla.

Entrabamos por el portón cuando una humareda llamó mi atención ,algo no iba bien, el ruido de los hombres de Akershus tratando de apagar el fuego era ensordecedor.
Solté su mano al ver una sombra en el altillo de las cuadras.
Sabia que la pequeña Astrid se quedaba en ocasiones dormida cuando a su padre se le hacia tarde preparando a las monturas y que esté la arropaba y la dejaba dormir sobre el lecho de paja hasta el día siguiente por no despertarla.
Ahora la niña colocaba sus manos en ese pequeño ventanal circular pidiendo ayuda.

Me quité la camisa empapandola en el abrevadero y me la tiré por encima, el fuego era voraz, pero no iba a permitir que nadie muriera devorado por las llamas.
Me crucé con Atharal que trató de detenerme, pero al ver hacia donde le señalaba y con esa visión que se gastan las águilas enseguida entendió mi desasosiego y tras de mi emprendió carrera para auxiliarla.
-¡Atharal tienes que romper esa ventana! -le pedí antes de perderme por el portón del establo consumido por las llamas.

Tosía sin parar, el humo negro pasaba a través de la camisola pese a que iba cubierto de ella, el calor era insoportable, y aquella zona ardía de forma voraz. Intentaba encontrar el modo de subir hasta la niña que gritaba mi nombre muy asustada desde arriba. los caballos coceaban, no podía perder tiempo con ellos, no si quería salvarla a ella. M yegua blanca logro de un coz romper su portón, era brava como ninguna, pero al parecer también testaruda, pues se acercaba a mi para sacarme de allí.

-¡No te muevas de ahí, voy a por ti pequeña! -le pedí a la niña encaramandome a una de las vigas.
Me queme las manos aullando de dolor, pero logré alzarme lo suficinete como para llegar a la escalera de madera móvil.
De un saltó afiancé mis pies en uno de los peldaños y trepé por ella con presteza sin poder parar de toser.
Mis ojos lagrimeaban justo cuando alcanzaba la zona mas alta casi sin resuello.

La niña se abrazó a mi cuerpo, me quité la camisa envolviendo a la pequeña con ella.
Atharal convertido en ave se estampo literalmente contra el cristal partiéndolo.
El aguila sangraba, pero al menos nos daba una vía de escape.

Recuperó su forma allí arriba, con el brazo fracturado no podría salir volando.
-Hay que saltar por ahí -le dije sin poder dejar de toser mientras me asomaba hacia abajo.
-Poner un puto carro de paja, voy a lanzar a la niña.
Los vikingos hacían lo que podían, unos enfrascados en apagar el incendio, otros buscaban el carromato que había en la parte de atrás.

Abracé a la pequeña que sumergía su cabeza en mi cuello aterrada.
-vas a volar como Atharal ¿vale?
-Atharal sangra -me dijo frunciendo el ceño.
-Si, pero tu no vas a comerte un cristal -gruñó este revolviendole el pelo.

En cuanto el carro estuvo preparado bajo, sin pensar demasiado la lancé, esta chillo pero cayó sobre mullido sana y salva.
-Vamos Atharal, tu turno.
No se hizo de rogar, saltó sin ningún miedo cayendo en blando de nuevo.
Iba a llegar mi momento cuando la viga de encima de la ventana se desplomó inundando aquello de fuego.
Escuchaba a Atharal y a Lund gritar mi nombre desesperados, tenia que buscar otro modo de bajar.

Tormenta, una fuerte tormenta, brutal, mágica, no me costó descubrir de donde procedía. Mis ojos se centraron en los naranjas de un niño, mi hijo, Sirius.
Sobre nosotros cayó una tempestad tal que el fuego se apagó por completo entre los gritos de jubilo del condado que hablaban de Sirius como la reencarnación de Thor.
Bajé corriendo atrapando su cuerpo antes de que se desplomara entre mis brazos.
-Sirius, respira hijo, respira.
Golpeé su pecho, su corazón apenas latía
-Vamos Sirius, por favor -supliqué a los dioses por que me lo devolvieran.



Lund:

La hermana de la condesa me avisó de que su hermana había acudido en busca del que había originado el maldito fuego, así que salí en la dirección señalada por esta.
No me costó demasiado llegar ante la morena que luchaba con fiereza contra uno de nuestros soldados, incrédulo porque solo era un muchacho, no dude en unirme al combate haciendo silbar mi bastarda al ser desenvainada.
-Mas te vale confesar o juro que tu juicio sera justo y el águila de sangre te dará tu merecido, no hay Valhalla para los traidores.


Levántate una y otra vez hasta que los corderos se conviertan en lobos.
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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Thyra el Dom Nov 05, 2017 12:17 pm

No supe en qué momento me había quedado durmiendo pero había sido tal la que habíamos pillado que ni me acordaba del momento exacto, solo que no parábamos de dar vueltas por la cama mientras nos reíamos, el cambiante se reía mirando hacia la cama que debería de ocupar mi hermana y que no estaba porque seguiría seguramente en el lago con los demás, él me preguntaba que por qué hablábamos en voz baja si mi melliza no estaba, yo le tapaba la boca para que dejara de hablar y me reía rodando por la cama hasta que al final acabamos sumidos en un sueño. Me desperté por el movimiento brusco que hizo el cambiante al levantarse, me dolía la cabeza por lo que habíamos bebido y con mis dedos me restregué los ojos mientras veía que el cambiante parecía alarmado por algo que no supe identificar, no me dijo demasiado pero pude escuchar los gritos que venían de bajo así que levantándome como pude, algo que me costó por el mareo que llevaba, al asomarme pude ver que el establo estaba en llamas y que era eso precisamente por lo que se había alertado. Se vestía deprisa y corriendo y casi se tropezó en el proceso, se acercó para dejar un beso corto en mis labios y me dijo desde la puerta que me quedara y que no bajara, entendí por qué me lo dijo porque en esas condiciones no podía utilizar bien mi magia pero ¿iba a quedarme de brazos cruzados? Joder, no podía quedarme mientras el resto ayudaba y él también estaba en mis condiciones y había bajado, me mojé el rostro repetidas veces con agua bien fría para despejarme, el dolor de cabeza persistía pero eso no era lo importante, tardé más de la cuenta entre cambiarme de ropa y poder salir ya en mejores condiciones, mi magia era inestable en momentos como esos pero podía ayudar con otras labores como lo estaba haciendo el resto, no iba a quedarme arriba cuando podía ayudarles de otra forma.

Cuando bajé el caos estaba formado y las llamas crecían en el establo, de el vi salir a Eyra y me acerqué corriendo hacia ella para ver cómo se encontraba, me pidió que utilizara mi magia y negué con la cabeza, inestable en esos momentos no podía controlarla y podría desatar algo peor que los perjudicara en vez de ayudar. Negué con la cabeza pero ella me instó a que lo intentara y que lo debía de hacer, me apremió a que lo hiciera y con un suspiro terminé por intentar controlar mis poderes pero el desgaste de energía, el dolor de cabeza era imposible, me pidió que utilizara de su energía y la miré sorprendida por ello, canalizar su energía ayudaría a estabilizar mi magia pero el coste sería que ella perdería entonces las energías que me entregara, su mano tomó la mía y me pidió que lo hiciera. No me quedaba más remedio que hacerle caso y finalmente acepté, su mano se enlazó con la mía y cogí parte de su energía canalizándola en mi interior para que se mezclara con la mía, podía notar como el poder crecía en mi interior y tas mis vanos intentos de antes al menos conseguí aislar la zona del establo para que no pasara al granero, Eyra cayó de rodillas a mi lado en esos momentos y fue entonces que solté su mano porque si seguía así la dejaría sin energía, al menos les había ayudado como pude , pero fue en ese momento cuando sentí una presencia totalmente diferente a todas las que habían en aquel lugar, una presencia con tintes oscuros que me hizo quedarme parada en el sitio intentando ubicarla, llevaba allí unos días y no había notado tal presencia hasta el momento, era demasiada casualidad que cuando se producía ese incendio notara esa presencia, Eyra notó mi estado cuando se levantó y me preguntó qué era lo que pasaba.


-Es... es una presencia extraña, y no anda lejos –podía sentir el aura de todos los allí presentes y no había notado algo así en todos esos días- está cerca Eyra, y creo que es quien ha provocado esto –cerré los ojos para concentrarme mejor, sentía más las auras si me centraba con los ojos cerrados e intentaba ubicarla mientras giraba sobre mí misma hallando dicha alma, abrí mis ojos cuando la encontré en mitad de la multitud camuflándose, pero su aura se notaba con diferencia entre las demás por el tinte oscuro que tenía- es él –lo señalé con la cabeza hacia donde estaba y antes de que pudiera hacer algo fue Eyra quien, al mirarlo y cruzarse las miradas, salió tras él corriendo mientras yo intentaba pararla- ¡Eyra! –La llamé pero no me hizo caso alguno y fue tras él perdiéndose por las calles- mierda –dije girándome para que alguien fuera ayudarla justo cuando Atharal y Höor habían salvado a la joven, pero este quedó atrapado en el interior y no había forma de que pudiera salir, intenté utilizar mi magia pero a falta de energía no pude y fue entonces cuando sentí la presencia mágica que provocó la lluvia que apagó aquel fuego, busqué con la mirada hasta dar con dicha persona que para mi sorpresa fue un niño, según había visto los días que llevaba allí y me había contado el cambiante era hijo del conde, su desgaste de poder fue tal que cuando se apagó el fuego su cuerpo no aguantó tal despliegue de magia y cayó inconsciente en los brazos del conde, el cambiante también estaba herido y no dudé en acercarme para ayudarlos viendo que el niño no respondía y que él trataba de animarlo, me acerqué para arrodillarme a su lado e intentar sentir el latido del niño que no respiraba- es tú hijo ¿no? –Dije cerrando los ojos sintiendo su latido débil, muy débil- ha perdido mucha energía con la magia que ha hecho, ha descontrolado su poder –con la mirada busqué a Helga que también ayudaba a los demás y la llamé para que se acercara para ayudarnos- salvaremos a tu hijo Höor –le dije hablando con Helga para que me ayudara en aquella curación, sabía lo que debía de hacer y no era la primera vez que lo hacía- necesito que te hagas un corte en la mano –le pedí mientras preparábamos a su hijo para que despertara y no perdiera las pocas energías que le quedaba, reactivaríamos eso con la sangre del conde y un hechizo, la energía de Helga me ayudaría si la canalizaba y ella asintió posando sus manos en mi brazo, tomé la mano en la que él se había hecho un corte y la puse sobre la de su hijo que tenía un pequeño corte también, mis manos fueron al pecho del niño y cerré los ojos murmurando unas palabras, era un hechizo que me habían enseñado para ayudar a salvar vidas en situaciones como esa y con la sangre de ambos podría funcionar con mayor rapidez. Repetí las palabras varias veces hasta que un destello amarillo salió de mis manos y como si fuera una corriente se fue traspasando al cuerpo del pequeño quien poco a poco se iba recuperando, no paré hasta que el niño abrió sus ojos y fue entonces que nos separamos mientras el conde se abrazaba a su hijo, había faltado poco para perderlo y si no controlaba su magia podría ser malo para él, era lo mismo que me pasaba a mí- solo necesita descansar –le aseguré levantándome, el cambiante estaba herido pero debía de encontrar a Eyra, había avisado a Lund de que la siguiera pero había algo en esa aura que me tenía preocupada- Helga, ayuda a Atharal y cúralo, necesito ir a por Eyra –los miré a ambos viendo que el cambiante ya estaba siendo curado por Helga y que el conde estaba bien con su hijo y me fui de allí en busca de mi melliza.





***********




Aquel joven lo había visto un par de veces durante la noche, no era más que uno de los soldados que tenían en su ejército y nada habría hecho presagiar que pudiera estar en el ejército con Randulf, me alzó del suelo con su mano en mi cuello con la fuerza descomunal que tenía y con esos ojos negros por completo que me hacía pensar que estaba hechizado, y que en verdad el joven que tenía delante no era él, sino que era manejado por alguien con mucho poder que había cometido aquel incendio. Mi puño se estampó en su rostro y solo obtuve una risa por su parte, como última opción le rompí el cuello y la risa sonó más fuerte haciendo eco en el callejón, su cuello volvió a su estado natural y supe que el joven habría muerto por la posesión, quien lo controlara lo habría poseído y dudaba que pudiera salir de esa con vida y más después de haberle partido el cuello, había oído hablar de posesiones como esa y la magia oscura que se utilizaba era muy potente, no era de extrañar que Randulf contara entre sus filas a nigromantes tan poderoso. Me lanzó contra el principio de la calle justo cuando apareció uno de los generales desenvainando la espada, su enfado al darse cuenta de quién había sido el causante era más que entendible, Thyra debió de haber avisado para que llegara y se preparó para luchar mientras yo me levantaba y respiraba tras haberme estado apretando el cuello con fuerza, miré al general y me adelanté un paso para poner una mano en su pecho y frenarle, entendía sus ganas de venganza por lo que había pasado pero el joven no lo había hecho por su propia decisión.


-Entiendo que quieras venganza pero el joven que conociste una vez ya no es el que tienes delante, está poseído por algún nigromante de Randulf, su voluntad anulada y su cuerpo una marioneta por la que actuar –lo miré antes de que viera por sí mismo los ojos negros del joven que nos desafiaba con su espada a que lo matáramos- quizás podemos salvarlo de su posesión –dije en tono bajo, si lo matábamos el joven moriría- no te fíes de su apariencia, su fuerza y su velocidad son más poderosas ahora –me giré para mirar al joven que nos miraba con una sonrisa ladina y esos ojos negros, nos desafiaba a que fuéramos a por él y ambos fuimos a por él para intentar vencerlo, no iba a ser nada fácil pero lo intentaríamos al menos. Intercambiamos golpes y él los esquivaba como si no le costara absolutamente nada, paraba nuestros golpes y nos lanzaba lejos mientras luchaba con el otro y así sucesivamente, nuestros golpes parecía que no le hacían nada y se burlaba de nosotros por no poder hacerle nada, fue una de esas cuando los dos fuimos a golpearle que una onda oscura nos lanzó contra la pared estrellando nuestros cuerpos, pero también vimos cómo mientras nos recuperábamos el joven fue estampado contra la pared, cuando miré al principio de la calle me encontré con Thyra que se acercaba, su brazo levantado en dirección al joven, volvió a mover su brazo estampándolo de nuevo contra la pared y este se reía.





***********





No me costó demasiado encontrar a Eyra y a Lund luchando contra el joven pero lo que no me esperé fue el poder que desprendía, el nigromante debía de ser muy poderoso para tener ese potencial, vi la onda negra que les lanzó para estamparlos contra la pared y levantando mi brazo con mi mano medio cerrada centrándome en él murmuré unas palabras para estamparlo contra la pared, sus ojos fijos en los míos y una sonrisa que no presagiaba nada bueno en sus labios, volví a estamparlo otra vez contra la pared mientras ellos se reponían, fueron a por el joven pero este consiguió crear una barrera en mitad de la calle de la que no pudieron pasar por mucho que golpearan dejándonos a los dos solos en aquella pelea. No tardamos en empezar a pelear con magia pese a que no me quedaba mucha energía, pero podría aguantar hasta que rompieran la barrera con sus armas, Eyra me gritaba mientras intentaba romper la barrera con sus armas y Lund hacía lo mismo, pero la protección era fuerte y les costaba. El joven y yo seguimos peleándonos en aquella lucha de magia, su oscuridad contra mi luz chocando mientras esquivábamos y desviábamos los golpes con pequeñas barreras y con hechizos que barrían los del otro. El tiempo pasaba y no conseguían abrir la barrera per los quedaba poco para empezar a romperla, Eyra me pedía que aguantara y en un descuido por mi parte logró cogerme mientras se reía y decía que había estado esperando el momento hasta que llegara, me inmovilizó para que no pudiera hacer nada y de pronto una daga extraña apareció en su mano, el mango negro y el filo igual pero parecía que llevaba espinas por sus lados, no dudó en acercarse y sentí como el filo se incrustaba en mi pecho, grité por el dolor mientras él daba unos pasos hacia atrás y me observaba, decía que mí poder sería suyo y que pronto lo utilizaría contra lo que más quería. Llevé mi mano hacia la daga pero cuando la toqué esta se rompió desapareciendo, sentía que perdía las fuerzas y caí de rodillas en el suelo, la vista se me nublaba y un frío comenzó a recorrerme todo el cuerpo, una quemazón en mi muñeca me hizo mirar en esa dirección para ver como una marca de muerte aparecía en mi piel, y con el grito de Eyra fue que perdí el conocimiento sumiéndome en una oscuridad perpetua.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Lun Nov 06, 2017 2:06 pm

Aturdido por el fuego, mi visión, se oscurecía entre las luces y las sombras de una noche a la que el humo le había borrado las estrellas.
Era demasiado darnos una maldita noche de descanso, hacia apenas unas horas que habíamos dado sepultura al conde, padre de las dos hermanas y ya estábamos de nuevo en pie de guerra.
Höor, sobre sus hombros recaía la mayor de las cargas, todos lo miraban buscando respuestas, mientras el aferraba el cuerpo de un niño que había dado mas de la cuenta.
Supongo que eso es lo que tenían los Cannif, lo que los convertía en seres distintos, hechos de otra pasta, daban todo cuanto tenían ,nada se lo reservaban.

Thyra logro junto a la otra hechicera estabilizarlo, posiblemente con descanso el niño se repondría, simplemente había gastado toda la energía mágica que poseía y eso lo había llevado a entrar en shok.
Höor se alzó, otro en su lugar estaría quebrado, por contra, en cuanto vio a Giuliana, la mujer de Ulfy casi segunda madre de ese niño, que corría hacia allí desconcertada, dejo al niño en sus brazos, había demasiado que hacer como parar dejarse caer.

Una mujer me entablillaba el brazo como podía, pero la aparte, si Höor, quemado, no decaía ¿por que iba a hacerlo yo? No, si mi conde se mantenía en pie, no seria yo quien se rendiría.
-¡Vamos! -ordené a los jóvenes -¡hay que sacar de el maldito grano, si el granero se desmorona lo perderemos todo!

Höor apoyó su mano en mi hombro para que fuera con él, teníamos que atrapar a quien nos la había jugado, si no no habría descanso.
Ulf, fue quien guió a los hombres en aquel caos, lo mas importante era poner a los animales a salvo y salvar el alimento para pasar el duro invierno.
Sirius había apagado el incendio pero las estructuras estaban muy tocadas y era fácil que se vinieran abajo.
-¡Hay que ir rápido, no quiero que nadie acabe muerto entre los escombros! -rugía Ulf mientras Höor y yo nos alejábamos siguiendo el camino de la hechicera.

Al llegar, pude ver como uno de nuestros jóvenes hundia una daga en el vientre de la hechicera.
Grite, un grito ahogado plagado de dolor, de rabia, maldije a Randulf, a los dioses y a Hel, eso era en lo que se estaban convirtiendo nuestras vidas.
Corrí hacia allí, mi cuerpo impactaba una y otra vez contra esa especie de cúpula.
-¡Todos a la vez! -rugió Höor no rindiéndose.

Entre los cuatro destrozamos aquel escudo que echo añicos se desvaneció ante nuestros ojos. Eyra y yo atrapamos el cuerpo de la hechicera, sumido en un inmenso dolor se retorcía entre mis brazos mientras yo le apartaba las hebras de oro de su rostro antes de alzarla.
-Necesita un curandero -rugí mirando a su hermana -¡vamos! -le ordene.
Höor y Lund luchaban contra el muchacho, heridas de guerra, un nuevo caos y sangre de los nuestros bañaba estas tierras tan nuestras, esas que amábamos, por las que moríamos sin tregua.

Escuche a Lund decirle a Höor que no lo matara, lo necesitábamos vivo, solo era una marioneta y necesitábamos respuestas.
El conde rugió con su acero en el cuello del demonio de ojos negros.
Podía ver reflejado en Höor un odio inmenso, se que su mano temblaba porque quería cobrarse su vida, pero de un rugido desistió lanzandolo para que Lund lo atrapara.
-Llévalo a las mazmorras -ordenó.

Eyra y yo corríamos calle abajo en busca del alquimista mientras Thyra se desvanecía entre mis brazos.
-Aguanta -susurré -no has acabado de darme guerra pequeña.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Mar Nov 07, 2017 6:27 am

Supe en el momento en el que aquella cúpula nos impidió el paso que algo iba mal, Thyra no debería de haber llegado al callejón ni habernos seguido aunque su entrada nos ayudó al general y a mí para poder luchar contra aquel demonio que había poseído el cuerpo del joven, el nigromante que Randulf tuviera en sus filas debía de ser bastante poderoso para manejarlo desde seguramente la distancia y no perder siquiera un ápice de su poder. Nos dejó aislados mientras yo me recuperaba levantándome del suelo y veía a los dos luchando en aquella con la que me estrellé cuando quise ir a por ellos. Golpeé mil veces con fuerza pero no pude hacer nada y cuando el general se unió a mi lado los dos comenzamos a golpearla con la intención de destruirla, la batalla dentro era la de dos hechiceros poderosos que se medían en aquel duelo y que no escatimaban en nada para salir ganando, lo que me preocupaba es que Thyra había perdido energía y la magia consumía mucho, esperaba poder romper aquella maldita cúpula antes de que algo malo pasara. Le dimos hasta con las espadas para ver si intentábamos romperla y apenas pudimos hacerle un rasguño pero algo era algo, estaba desesperada por romperla y enganchar a ese maldito hijo puta para darle una lección, no podía matarlo pero sí podía hacer que sufriera un poco por lo que había hecho, provocar ese fuego para hacernos perder nuestras reservas de comida, aquel truco en el callejón que me había separado de mi melliza porque en cuanto entró su atención fue puesta en ella. Tenía un mal presentimiento con todo aquello, había algo que no me cuadraba en absoluto y sentía que algo iba a pasar, algo malo y sentía además que no era para conmigo sino para con mi melliza. Tuve esa intuición y ojalá me equivocara porque lo que estaba viendo no me gustaba en absoluto, ese maldito nigromante estaba disfrutando de aquella pelea con mi melliza mientras yo, desesperada, intentaba romper la cúpula que me separaba de ellos.

Fueron las palabras del nigromante lo que me hicieron alzar la vista y clavarla en el hechicero dejando de golpear la cúpula, fueron esas palabras las que me pusieron en sobre aviso y supe que algo malo iba a suceder sin duda alguna, grité, le grité a Thyra de que intentara abrir una brecha y se largara, que no siguiera luchando contra él mientras con la espada clavada en aquella cúpula le daba patadas para insertar más la hoja viendo que poco a poco se rompía pero no terminaba de hacerlo del todo, eran como pequeñas grietas. Debía de salir de allí en cuanto pudiera, debía de alejarse de ese nigromante porque después de lo que había dicho aún me fiaba menos de lo que fuera a suceder. Desde el otro lado del callejón vi que llegaba el cambiante acompañado del conde y se acercaron todo lo que esa cúpula les permitió, entre los cuatro intentaríamos romperla mientras mi melliza seguía luchando dentro. Había tomado parte de mi energía pero seguramente no le quedara mucho y el nigromante parecía que no se agotaba nunca por más golpes que le diera, por más hechizos que le lanzara... pero todo empeoró cuando vi que por un hechizo consiguió paralizar a mi melliza y golpeé con fuerza sin apartar los ojos de lo que estaba pasando ahí dentro, temí lo peor y es que mi intuición por esa vez no falló aunque me hubiera gustado que fallara en esos momentos.


-¡Thyra! –La llamé golpeando la cúpula con mis puños para que reaccionara e intentara librarse de ese hechizo que la mantenía inmóvil y vi como el otro sacaba una daga, una daga extraña donde habían como pequeños pinchos que acercó hasta ella y que clavó en su vientre- ¡NO! –Mi grito, lleno de rabia y de dolor fue acompañado por el del cambiante mientras veía cómo mi melliza intentaba extraerse la daga pero esta se desvaneció haciéndose añicos en cuanto la tocó mientras caía al suelo, la llamé pero no me respondía, mis puños cerrados con rabia golpearon la cúpula y fue que entre los cuatro golpeando a la vez pudimos romperla y sin dudarlo fui hacia donde ella estaba tumbada en el suelo, fue el cambiante quien la sujetó entre sus brazos y ella se quejaba por el dolor, cogí su muñeca y noté entonces una marca que al mirarla me hizo fruncir el ceño, la forma de una calavera como si hubiera sido marcada en su piel había aparecido, de fondo Höor y el general habían apresado al nigromante tras luchar con él y este le decía que no lo matara, que era una marioneta y que podía sernos de utilidad si le sacábamos información. Miré hacia atrás con los ojos encendidos y los puños apretados llena de rabia, de dolor, de ira contenida por todo lo que estaba pasando. Perder Hedmark, perder a nuestros hombres, amigos, hacía unas horas que había despedido a mi padre en su funeral ¿y ahora pretendían arrebatarme a Thyra? Era la única que me quedaba de mi familia, mi padre me había pedido que la cuidad y es lo que pretendía hacer. Cuando apresaron al nigromante ni siquiera me lo pensé, me fui hacia él ahora que solo lo tenía el general llena de rabia, de ira y de dolor por lo que había pasado sin saber cómo gestionar mis emociones- ¡hijo de puta! –Lo enganché por el pecho y le di un puñetazo que le cruzó la cara, sabía que no era el joven físicamente el que tenía delante el que había hecho por voluntad aquello y no iba a matarlo, pero sí descargar lo que sentía de alguna forma. Le seguí dando puñetazos y hubiera seguido dándole puñetazos de no ser porque me separaron apartándome del joven con la respiración acelerada gruñendo porque quería matarlo, o al menos hacerle sufrir bastante más mientras me apartaban de él y lo cogían para que no se escapara, solo salí de esa ceguera cuando el cambiante me llamó para llevar a mi melliza a que la viera alguien que dejé de forcejear y de moverme centrándome en ellos ahora, miré al conde para que me soltara y este lo hizo mientras Atharal levantaba a mi melliza y empezamos a correr de vuelta al castillo para que alguien pudiera ayudarla, pero yo sabía que iba a ser mucho más complicado de lo que aparentaba. La llevamos a su habitación para que la examinaran y le curaran la herida, tenía su frente perlada en sudor y sangraba de la herida que tenía en el vientre, pudieron parar la hemorragia y coserle la herida pero la fiebre no bajaba y ella no despertaba, uno de los hechiceros que tenían tras hacerle un examen y además uno con magia para intentar determinar su estado dijo que era posible que despertara en unos días y yo, en ese momento, enarqué una ceja mirándolo- ¿puede? ¿Qué clase de respuesta es esa? –Porque si “podía” despertar en unos días también podía no despertarse... mi temperamento no ayudaba en esos momentos en los que él intentaba explicarse y yo solo veía excusas por todos lados. Sabía que había algo más grande tras aquello por el ataque, por las palabras que había dicho el nigromante cuando la tuvo... todo me hacía pensar que algo había tras todo aquello y tenía que descubrirlo como fuera.

Esa primera noche fui yo la que se quedó velando por el cuerpo de mi melliza, Atharal quería hacerlo pero él necesitaba más que yo el descanso y me costó convencerlo de que descansara y volviera por la mañana, fue Höor quien tuvo que sacarlo de allí para que lo curaran y descansara quizás para dejarnos a ambas solas en esos momentos en los que mi cuerpo temblaba de la rabia mientras intentaba dar con algo que pudiera ayudarnos. En cuanto amaneció Atharal apareció por la puerta quizás con la esperanza de que hubiera despertado pero pese a que la fiebre había remitido no abrió sus ojos y siguió en ese mismo estado, pude ver su rostro cuando se dio cuenta de que seguía igual y aunque habían sido pocos días desde que se habían conocido pude ver que ella le importaba, de verdad, y quizás fue eso lo que hizo que dejara quedarse el tiempo que quisiera. Durante ese primer día nos fuimos turnando para velar por ella esperando a que despertara pero no hubo respuestas. El segundo día fue una consecución exacta del día anterior y tampoco se había despertado, mi paciencia tocaba su límite y el tercer día cuando tampoco despertó toqué ese límite desesperada, cabreada por sentirme impotente mientras no sabía qué podía ayudar a mi hermana. En un ataque de rabia tiré todo lo que había sobre la mesa rompiéndolo al hacerse añicos en el suelo, salí dejando allí a Atharal con mi melliza y fui directa a las mazmorras para interrogar a ese maldito nigromante pero los guardias no me dejaron pasar y eso solo empeoró mi estado así que incapaz de hacer nada hice lo único que podía hacer para calmarme: me fui al patio de armas y allí descargué todo lo que llevaba dentro, yo no sabía manejar mis emociones como lo hacía Thyra y esa era la única vía que encontraba, el tocón de madera se llevaba todos los golpes mientras gruñía y gritaba descargando lo que sentía dejando que fluyera de alguna forma. Mi respiración errática, mi cuerpo perlado en sudor con algunos mechones pegados en mi rostro que aparté apoyando mi frente con los ojos cerrados un momento sintiéndome algo mejor, fue que noté que no estaba sola y al mira por encima de mi hombro fue que lo vi a unos pasos tras mi espalda, miré un momento al cielo y luego me giré quitando el sudor de mi frente.


-Sigue sin despertar –fue lo que dije antes de que me preguntara, desde esa noche nos habíamos cruzado poco ya que no había salido de la habitación casi para nada, Helga me había contado lo que ocurrió esa noche una de las veces que vino para ver cómo seguía y curar mis heridas, me dijo que había salvado a su hijo y me contó que era igual que Thyra, con un poder en su interior que no podía controlar al ser tan pequeño- espero que tu hijo esté mejor, Helga me contó que ella y Thyra lo ayudaron esa noche tras lo que hizo apagando el fuego –no di más detalles mientras recogía las armas que había utilizado y las guardaba en su funda, alcé mis ojos para mirarlo de forma fija- quiero interrogarlo –fui directa y sincera, quería saber por qué había hecho aquello aunque me hacía una ligera idea, algo que nadie sabía y que solamente yo era conocedora de ello- tus hombres no me dejaron pasar -apunté frunciendo el ceño ligeramente mientras él, como de costumbre, me recordaba que no podía matarlo y que encontraríamos la solución pero que debía reponerme y actuar como la condesa que era y que tenía mis obligaciones como él tenía las suyas- ¡no, tú no lo entiendes! Tú no sabes nada -¿cómo iba a entenderlo si ni siquiera sabía todo, si no sabía lo que realmente pasaba? Me miró esperando a que continuara pero no lo hice- joder –dije mordiéndome el labio dando unos pasos mientras me movía a un lado y a otro apartando mi pelo y gruñía, él sabía que había algo más y que le ocultaba algo y me llamó parándome para que dejara de andar de un lado a otro y me centrara, solo cuando mis ojos fueron a los suyos me preguntó que era lo que pasaba y yo bufé porque estaba claro que sabía algo- ¿crees que fue casualidad el ataque de esa noche Höor, qué todo fue una cadena de infortunios? No fue así, todo estaba planeado –si antes él no entendía seguramente ahora menos- todo fue un plan urdido con una única intención, esperaron el momento adecuado para atacar, Randulf sabía cuándo hacerlo y cómo. ¿No ves un poco sospechoso que quien provocó el incendio se quedara en la zona para que Thyra pudiera localizarlo? El incendio solo fue una distracción para mantenernos ocupados, un señuelo... la verdadera intención era que mi melliza se encontrara con el joven, no fue casualidad que llevara esa daga, dijo que la quería y que había esperado ese momento... el soldado solo fue un títere en todo esto –hice una pausa y miré un momento hacia otro lado- hay... algo más que nadie sabe, algo que me contó mi padre hace tiempo de algo que sucedió cuando éramos pequeñas, algo que atañe a Thyra –volví a mirarlo de nuevo- cuando tenía ocho años fue poseída por un demonio, ella era pequeña y apenas dominaba los poderes que tenía, no supieron cómo pero encontraron un libro de nigromancia que nadie de allí le había dado por la descripción que ella dijo de la persona, convocó ella a ese demonio que poseyó su cuerpo y la dominó, digamos que despertó un poder oscuro en ella demasiado poderoso como para que lo controlara o lo dominara, supiera incluso que lo tiene. Mi padre me contó que lograron expulsar a ese demonio de su cuerpo pero que su poder se quedó dentro de mi melliza, para protegerla a ella encerraron ese poder con sellos mágicos, de forma que no pudiera volver a utilizarse... salvo que alguien comenzara a abrir los sellos de nuevo. ¿Te imaginas ese potencial como arma destructiva? Randulf de alguna forma lo sabía, creo que la daga que se hizo añicos cuando se la clavó fue algo que despertó los sellos y la marca que tiene en su muñeca la prueba de ello. Si los sellos se liberan el demonio tomará parte de ella y la controlará, será un arma de destrucción con el poder que encierra en su interior... es por eso que a veces no controla sus poderes en determinados momentos. Mi padre me lo contó por si Randulf alguna vez intentaba hacerse con ese poder y le hice prometer que no lo lograría –me mordí el labio e hice una pausa- necesito interrogarlo para saber qué propósitos tiene, intentar saber a lo que me enfrento y luego debo de volver a Hedmark. Mi padre tenía escondido la forma de poder pararlo, lo que hicieron aquella vez para frenar que el demonio se apoderase de mi hermana, algo que está escondido y que solo se abre con este medallón –mostré el medallón con el águila dorada que me había dado mi padre antes de morir y que llevaba colgado al cuello- necesito tú ayuda en esto Höor, permite que me dejen interrogarlo porque no está en juego la vida de mi melliza, sino la de todos si Randulf se hace con ella. Me dijiste que dejara de ser la que solo permanece de pie tras la batalla y pensara como una condesa, y es lo que estoy haciendo. Pienso salvar a todos



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Mar Nov 07, 2017 8:51 am

Apenas nos habíamos cruzado durante estos días. La gente estaba bastante asustada, sabían que algo había pasado con la hermana de la condesa, y los rumores corrían como la pólvora por toda la fortaleza.
La condesa apenas salia de su habitación y el fuego del establo y del granero empezaba a hacer correr bulos sobre la maldición que atraían las condesas y las personas que junto a ellas habíamos rescatado.
Desde el enfado de los dioses, a la brujería y lo que esa que no despertaba encerraba en su interior, era lo que hacia que los ánimos se crisparan y que muchos vinieran en mi búsqueda pidiendo que sacara de mis tierras a esas personas que traían desgracias.
No hice participe a Eyra de esos rumores, tenia ya bastante con que su hermana pese a estar sanando sus heridas no despertaba.
Asi que me limité a visitarlas, asegurarme que nada les faltara y ya dicho sea de paso pedir que doblaran la vigilancia en todo Akershus, no quería mas revueltas.

Atharal me informaba de todo lo que en esa cámara sucedía como yo le había pedido, él estaba preocupado por Thyra, pero sabia la situación a la que me estaba enfrentando ,así que se encargaba también de la protección de las condesas sin decirlo así propiamente, pues no quería que Eyra se paseara sola por Akershus y que acabara inmersa en algún problema.
En cuanto Eyra abandonó la cámara para ir a las mazmorras fui aviado, mi gente la detuvo no permitiendole la entrada, esa había sido mi orden, no la quería cerca de ese muchacho, matarlo solo desataría la ira de su familia y ya hacia suficiente manteniendolo encadenado cuando no era culpable de nada mas allá que de ser una marioneta.

Ella discutía con los soldados justo cuando yo aparecí a sus espaldas.
-He dado yo la orden -dije alto y claro haciendo que esta se girara para enfrentar mi parda mirada -no puedo permitir que entres sola ahí dentro.
Me gritó que yo no entendía nada, peor mi semblante no cambio.
-Explícamelo -dije sin mas.
Algo me escondían, los rumores de seguro eran una falacia, pero basados en algo, en algo que me ocultaban y eso me sacaba de mis casillas.

La guerrera dejó escapar el aire, creo que no esperaba ni mi frialdad, ni esa forma que tenia de mirarla, pero quizás porque ella no había lidiado con dos condados enfrentados en esta fortaleza.
Su primera pregunta no me pasó desapercibida ¿si creía que era casualidad el fuego y el ataque?
-No creo en las casualidades Eyra, no soy un necio ¿que me ocultas? -le pregunté sin mas.
La condesa viéndose acorralada empezó a hablar, al parecer esto iba mas allá de lo que pensaba.
Si Thyra tenia en su interior un demonio, un poder incontrolado, no podia mantenerla en Akershus.
Dejé escapar el aire mirándola fijamente.
-¿Cuando pensabas contarmelo? No has pensado que esto podía traerme consecuencias a mi a mis gentes. ¡Por Odin! ¡Casi pierdo a mi hijo! ¿En que demonios piensas Eyra? ¿Tan cegada estas que no ves mas allá de tus narices? Randulf llega a todas partes, tenias que habérmelo contado, tenias que haberme avisado y hubiéramos puesto medidas, hubiera duplicado las defensas.
¿Sabes a que me enfrento ahí fuera? -rugí señalando al exterior.
-Tengo una familia que quiere recuperar a su hijo, un inocente que esta en los calabozos por ser una marioneta.
La gente de tu condado y el mio están nerviosos, discuten, hablan de demonios, de brujería y de los dioses y no se equivocan al parecer en una de esas suposiciones.
No entiendes que ser condesa, es pensar en tu gente, en mi gente. Se que es tu hermana, pero tenias que haberme contado ese pequeño detalle ¿no crees?

Ella me insistía en entrar a interrogar a ese hombre, peor yo no le había sacado una palabra, no había forma, estaba desorientado, fuere lo que fuere lo que tuvo dentro de si no estaba o fingía no estar.
-No -dije sin mas -Giuliana me acompañará a interrogarlo de nuevo ,ella posee el don de la magia y quizás saquemos con ella algo en claro.
Sobre tu hermana he de sacarla de Akershus, si despierta eso que tiene en su interior, puede ser el caballo de Troya, destruirnos desde dentro y quizás es ese el plan de Randulf.
Podía notar que Eyra iba a saltar para golpearme en cualquier momento.
-Aquí están mis hijos, mis amigos, mi gente, tu gente, es mi puto deber protegerlos y mientras Thira este dentro no estarán a salvo -dije con seguridad -voy a pedir que acondicionen para ella una atalaya cercana, estará vigilada a todas horas, pero no podrá hacer daño a nadie desde allí, pediré que quede sellada hasta que demos con la cura y no, no es negociable. Hasta que ese demonio no vuelva a estar sellado no voy a volver a permitirte ir con ella, he de protegerte, le di mi palabra a tu padre.

Eyra intento salir corriendo hacia la cámara de su hermana, pero con una orden bastó para que dos de mis hombres la redujeran.
-No me lo pongas mas difícil. Mañana partiremos hacia tu condado, hoy puedes pasar la noche en una habitación o en las mazmorras, te aseguro que me es indiferente l oque elijas -quizás no era eso verdad, peor estaba cabreado porque su imprudencia casi le cuesta la vida a mi hijo.

Atharal se encargó de que se preparara la Atalaya y en la clandestinidad de la noche en trasportarla. Dos hechiceros sellarían mágicamente aquel lugar para que nada pudiera ni entrar ni salir y sinceramente esperaba que esto aplacara al pueblo y sus demonios internos.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Miér Nov 08, 2017 9:43 am

Mi cabreo fue máximo cuando los guardias no me dejaron entrar en aquella celda para interrogar al joven, para ver si podía sacarle algo a ese maldito nigromante que había clavado la daga en el vientre de mi hermana con una intención oscura y retorcida, bien sabía lo que andaba buscando y cuál era su propósito, uno que no pensaba dejar que consiguiera pero aunque supiera a lo que me estaba enfrentando sí que era cierto que interrogándolo quizás podría saber qué sabían y qué no, pero después del ataque que habíamos recibido estaba más que claro que Randulf sabía muy bien lo que se hacía y que contaba con un poderoso nigromante en sus filas, uno que había jugado con aquel joven apoderándose de su cuerpo como si fuera un títere, una mísera marioneta que utilizar para lograr sus planes. Aquello solo era el principio de sus planes y de lo que pretendería hacer cuando los sellos fueran desbloqueándose y ese demonio tomara forma de nuevo en el cuerpo de mi melliza, algo que no iba a dejar que pasara por nada del mundo porque no solo sería su destrucción, sino la de todos y cuanto habíamos conocido. Nunca se llegó a saber quién le había dado ese libro de nigromancia y aunque ella lo describió a la perfección no encajó con nadie que hubiera en Hedmark, por lo que era probable que fuera el propio Randulf a través de un hechicero el que se lo diera para que pudiera convocar a un demonio. No habíamos podido desterrarlo de su cuerpo y no sabía, en ese momento, si podíamos hacerlo o no pero la única solución que se les ocurrió fue encerrarlo en su interior para que no pudiera salir de nuevo bajo fuertes hechizos que lo sellaran, si mi hermana moría el demonio tomaría su cuerpo al igual que si se rompían los sellos. Y no tenía bastante con todo eso como para que ahora no me dejaran pasar para interrogar al joven, pero las palabras de los guardias eran más que claras y a pesar de haber descargado algo de todo lo que llevaba dentro la ira se iba formando en mi interior.

No mejoró la cosa cuando fue el mismo conde quien aseguró que había dado la orden para que yo no entrara, me giré encontrándolo a unos pasos, me dijo que no podía entrar sola y yo fruncí el ceño por sus palabras, ¿qué se pretendía que iba a hacer, matarlo? Sabía que el joven no tenía la culpa de nada y que solamente había sido una marioneta para llevar unos planes a cabo, que no era el verdadero culpable y no pensaba matarlo si eso era lo que creía, y por la firme convicción eso es lo que me hacía pensar... pero es que él no sabía absolutamente nada, no podía entender cuáles eran mis motivos y por qué quería interrogarlo. Lancé un suspiro y miré hacia arriba porque no me quedaba más remedio que hablar y contar lo que de verdad pasaba, no había pensado hacerlo hasta que no fuera realmente necesario pero las circunstancia eran las que eran y debía de decirle qué era lo que le pasaba a Thyra, al principio no pensé que fuera eso pero con el paso de los días y ver que no despertaba no me cabía duda alguna; esa daga pretendía activar los sellos que en su interior encerraban al demonio para que no saliera de esa prisión a la que estaba sometido. Su rostro iba cambiando conforme iba hablando y le iba diciendo lo que le pasó cuando tenía ocho años y lo que creía, más bien sabía, que estaba pasando en esos momentos. Su gesto estaba tenso y supe que no iba a gustarle ninguna de las cosas que le dije, y a mí no me gustaron sus palabras. ¿Qué se lo hubiera contado antes? ¿En qué jodido momento se lo tendría que haber contado? No hacía ni unas horas que había enterrado a mi padre y había pasado todo, fruncí el ceño cuando me dijo que debía de habérselo contado, directamente me echaba casi en cara el hecho de que podría haber perdido a su hijo por no haberle contado lo de Eyra y eso me cabreó aún más porque, ahora que se lo había dicho, parecía que Thyra era un monstruo por lo que llevaba en su interior... no negaba que era peligroso, pero no es algo que tuviera que ver con ella aunque lo llevara dentro. Decía que los ánimos habían estado crispados entre ambas gentes y que se había tenido que enfrentar a ello, que había una familia que quería recuperar a su hijo encadenado por algo que no había querido cometer y que se lo debía de haber contado.


-¿Crees que mis intenciones son matarlo? Sé perfectamente que él no es el culpable de lo que pasó aquella noche, que estaba bajo el influjo de un nigromante que lo controlaba a su voluntad, ¿quién te crees que le dijo a tú general que no lo matara cuando pretendía hacerle el águila de sangre? Yo lo paré de que no lo matara y no pensaba hacerlo pero quizás, si me viese, podría sacarle algo porque tengo relación directa con mi melliza, algo que tú ni los tuyos tiene –fruncí el ceño enfadándome por momentos mientras perdíamos el tiempo discutiendo- ¿cuándo debía de habértelo dicho, según tú? Hacía tan solo apenas unas horas estaba enterrando a mi padre, ¿debería de habértelo dicho ahí mientras su drakar se marchaba en llamas? No he sabido con certeza lo que ocurría hasta ahora, tú médico aseguró que despertaría en unos días y he esperado ese par de días para confirmar mis sospechas, no iba a meterte en algo que no te concernía para nada sin necesidad alguna –siguió negándome que entrara a hablar con el joven y que lo intentaría con una hechicera para ver si le sacaba algo en claro, me aseguró que Thyra abandonaría Akershus porque no podía arriesgarse a tenerla en esa fortaleza, mis manos se cerraron en sendos puños con fuerza por aquello siguiendo escuchando lo que decía que no hacía más que cabrearme con cada frase que decía. Iba a mandar a Thyra lejos, a una atalaya, para encerrarla como si fuera un monstruo y eso me hizo gruñir de la rabia y de la ira, que a mí me tacharan de monstruo era algo que no me importaba, en parte lo era, pero no a permitir que la tildaran de eso a ella que era mucho más cándida que yo y que se llevaba bien con todo el mundo. Encerrarla en una atalaya como encierras a un monstruo con protecciones para que no salga y haga daño a la gente, puede que no lo dijera así pero cuando ella despertara se sentiría como ese monstruo del que pretendían protegerse... y la sola idea me cabreó de sobre manera- ¿encerrarla como a un puto monstruo cuando no ha hecho nada? Ya de paso, ¿por qué no pones un dragón que custodie la entrada y creas un puente con lava hirviendo bajo? Así te asegurarás de que no salga nunca –me dieron ganas de lanzarme a por él y estrellar mi puño contra su cara, hablaba de mi melliza, de lo único que me quedaba vivo de mi familia y a la que había jurado a mi padre en su lecho de muerte que protegería... y cuando tocaban lo que era mío perdía la cabeza, la razón y todos los putos sentidos- esa de la que estás hablando es la misma que salvó a tú hijo la otra noche, la misma que os ha salvado el culo varias veces y os ha curado, así que perdona si no consiento que se la trate como un monstruo porque no os ha hecho absolutamente nada –lo que sí que no aguanté es que dijera que no pensaba dejar ir con ella de nuevo, gruñí para encaminarme hacia la habitación de mi melliza cuando dos guardias me cortaron el paso y me redujeran impidiendo que fuera a verla, mis ojos se clavaron en los suyos como dagas y me removí para que me soltaran- ¿ni siquiera vas a dejar que me despida de ella? Ya lo tienes todo planeado, aquí eres el que mandas y aunque me niegue a lo que pretendes hacer harás lo posible para que se cumpla con tu palabra, no me gustan tus medidas pero ¿qué puedo hacer? Aquí tan solo soy una invitada que no tiene poder alguno –Él aseguraba que podía pasar la noche en una habitación o en una celda, y una sonrisa ladina se formó en mis labios- vaya, pensaba que la que no tenía corazón aquí era yo –comenté de forma mordaz para luego mirar a los guardias- dile a tus hombres que me suelten –mis ojos fueron de nuevo al conde esperando a que les diera la orden- Que. Me. Suelten –puntualicé cada palabra en tono bajo y frío, no pensaba aguantar que me trataran también como una amenaza o como si fuera una presa, finalmente dio la orden de que me soltaran y me deshice de su agarre fulminando a ambos guardias con la mirada, tenían suerte de que no llevara la alabarda encima- haz lo que tengas que hacer pero te aseguro que iré para ver dónde metes a mi melliza, tú le jurarías a mi padre protegerme pero yo le juré que cuidaría y velaría por Thyra y es lo que pienso hacer –aunque me daban ganas de cogerla y largarme con ella, pero si no lo hacía era por la gente que había en el lugar- hablaré con los míos para calmar los ánimos y cuando esté todo listo iré para llevar a mi melliza a esa jodida atalaya, mañana partiremos hacia Hedmark –me giré cabreada como el mismo Hel saliendo de allí sin tener nada más que decir y sin querer escuchar nada más por su parte, bajé a hablar con los míos para calmar los ánimos y hablé con Brann quien había sido un hombre de confianza de mi padre para ponerlo “al mando” mientras yo no estaba, la gente podría acudir a él por si necesitara cualquier cosa y se encargaría de mediar con los conflictos que pudieran haber, él si había estado cuando pasó lo de Thyra y me dijo, hablando a solas, que sabía por el problema que atravesábamos y que nos encubriría mientras nos encargábamos del problema. Me dijo que mi padre lo pudo solucionar una vez y que yo encontraría la forma de hacerlo, le avisé que iba a volver a Hedmark a eso mismo, sabía que podía confiar en él y que mientras estuviera al cargo la gente se calmaría un poco, era un buen y sabio consejero. Volví a la habitación para quedarme con mi melliza que seguía sin despertar, escribí una carta que guardé en su ropa antes de que nadie entrara a por ella explicándole las cosas por si despertaba y yo no estaba, y a media noche fue que llegaron para llevársela a esa torre, Atharal también estaba en ese traslado, llegamos al lugar y lo inspeccioné mientras la depositaban en una cama en lo alto de la atalaya en una habitación acondicionada para ella, me acerqué a la cama repasando su rostro con mis dedos y tomé una de sus manos con la mía, apoyé mi frente en la suya y cerré los ojos- te prometo que te salvaré Thyra, no dejaré que ellos ganen esta partida –dejé un beso en su frente y dejé que el cambiante se despidiera de ella observando la escena, al salir las dos hechiceras sellaron el lugar con magia y apoyé una mano en el hombro del cambiante- la traeremos de vuelta Atharal, no pienso descansar hasta que esto se solucione y mande a ese demonio al jodido Hel –aseguré apretando su hombro porque había visto que de verdad le importaba, había estado esos días pegado a mi melliza y se podía decir que aunque no empezamos con buen pie su actitud para con Thyra era lo que había limado asperezas, al menos un poco. Volvimos de vuelta a la fortaleza y miré la habitación que ahora parecía algo más vacía, atrás dejaba una parte de mí que siempre había estado conmigo y su distancia pesaba, su situación me abrumaba. Me senté en la cama y apoyé mi rostro en mis manos con los ojos cerrados, de nuevo Randulf golpeaba de nuevo y le daba a mi familia, solo podía desear que muriera entre terribles y agonizante sufrimiento, el más doloroso, cruel y lento posible. La noche no fue mucho mejor pero cuando el sol salió por el horizonte ya estaba en pie preparándome para volver a Hedmark, volver a ver cómo había quedado y buscar ese cofre que mi padre había escondido para poder salvar a Thyra. Fui la primera en estar preparada con mi montura ya lista, sabía que no sería fácil porque si una vez pudimos sellarlo Randulf sabría que lo intentaríamos de nuevo, quizás hasta nos estuviera esperando con algo preparado bajo la manga.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Miér Nov 08, 2017 11:04 am

Eyra me gritaba sin parar, podía entender su enfado, su desazón y su rabia, no olvidaba que su hermana no despertaba y estaba postrada en una cama, por eso guarde silencio permitiendole que se desahogara.
No tenia razón, tuvo tiempo de contarme que en el interior de su hermana existía un demonio sellado. Era importante y por supuesto que era asunto mio, lo era desde el mismo instante en el que cruzaron el portón de la fortaleza de Akershus.
La hubiera ayudado, pero poniendo medidas, como tenia que ponerlas ahora.
No pensaba como una condesa, lo hacia como una hermana y eso traía consecuencias para mi gente y para la suya.

Mis hombres la soltaron a mi orden, yo estaba cabreado, ella también y nuestras miradas se encontraron fugaces.
Aun así ordené que uno de mis hombres se convirtiera en su sombra, no quería ningún tipo de movimiento que pudiera ocasionarme problemas.
Se saltó mi orden, terca como ella sola fue a ver a su hermana, solo quería evitar con esa orden mas desaliento para unos y para otros, pero como no, tuvo que ir a la Atalaya a comprobar que no le hubiera puesto un puente de fuego y un dragón como custodia.
Ella me veía como un monstruo, frio y sin corazón, no me importaba, si a cambio de eso Akershus estaba a salvo y los conflictos entre los dos condados acabados.
En ocasiones para sentirse bien se necesita un malo, alguien en quien descargar tus desdichas, podía soportar esa carga y asumir ese papel, estaba acostumbrado a tomar decisiones complicadas y esta no era ni de lejos la peor tomada.

Al alba la esperé sobre mi espectro en el patio de armas, no habíamos vuelto a encontrarnos y era una obviedad lo mal que estaban las cosas en ese instante entre ambos.
Atravesamos el portón con las pieles sobre nuestros hombros y el silencio como bandera en nuestros labios, ni una mirada nos dedicamos.
Yo molesto, porque se comportaba como una niñata malcriada, lejos de verme como su aliado, lo hacia como si fuera su enemigo. Mi intención no era hacer daño a su hermana, de ser esa no emprendería camino hacia Hedmark con ella.
Solo trataba de proteger a los ciudadanos de Akershus y de paso a su hermana, pues no podía olvidar que eramos vikingos y hasta el mas absurdo de los campesinos blandía el acero con tino ,podrían herirla...
Encerrarla era el único modo de protegerlos a todos y hasta Atharal lo comprendía y no juzgaba mis decisiones por difíciles y duras de encajar que fueran.

Cuando cayó la noche sobre nosotros buscamos un refugio donde prender una hoguera y dar descanso y calor a nuestros cuerpos.El silencio había imperado todo el viaje, así que haciendo gala de este, sacamos las provisiones para degustarlas.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Jue Nov 09, 2017 4:32 am

La noche había sido como un calvario ahora que tenía a mi melliza lejos, era algo duro ya que no habíamos estado separadas tanto y mucho menos por algo como aquello, me enfurecía que tuviera que estar en una atalaya encerrada sin que pudiera salir hasta que no encontráramos la solución a su problema, debíamos de encontrar el cofre donde mi padre guardaba aquellas cosas para poder volver a realizar de nuevo ese “ritual” para encerrar al demonio de nuevo, aunque mi idea más bien es desterrarlo de su cuerpo para que nunca pudiera volver a poseerlo de nuevo, no sabía si se podría hacer aquello pero lo intentaría, no dejaría que fuera un blanco de nuevo para Randulf y que pudiera sacar el poder que tenía en su interior, si podía eliminarlo para que nunca tuviera que volver a pasar por lo mismo entonces ni me lo pensaría, era la solución a largo plazo que mejor nos convenía, buscaría la forma antes de que hicieran aquel ritual y así solucionábamos el problema de golpe, Randulf lo había intentado una vez ¿quién no nos decía que volvería a hacerlo de nuevo? Siempre se las arreglaba para conseguir de una forma o de otra lo que quería, por lo que no le daríamos el gusto de nuevo, me había quitado ya bastantes cosas como para permitir que me quitara a mi hermana y que ese demonio que llevaba dentro tomara forma. Dormí lo justo y necesario aunque no dejé de dar vueltas en la cama todo el rato pensando en si se habría despertado ya o no mi hermana, esperaba que la protección de las hechiceras funcionara y que nadie se atreviera a entrar aunque nadie sabía que estaba allí y dudaba que el cambiante permitiera que alguien se acercara más de lo debido. Había dejado todo preparado y el hombre de confianza de mi padre se encargaría de cubrirnos el tiempo que estuviéramos fuera, esperaba que mediera un poco y bajara los ánimos porque sí era cierto que los había visto un poco crispados pero tras hablar con ellos se calmaron un poco.

Con las primeras luces del alba me levanté para vestirme, cogí la alabarda y bajé a por mí yegua blanca sentándome a su lado tras prepararla para el viaje a afilar la alabarda y todas las armas que llevaba conmigo como algo tomado ya por costumbre, iba a ser duro ese viaje porque seguramente Randulf nos estaría esperando en Hedmark, no tenía duda alguna de ello y debíamos de ir con mucha precaución en el camino. Lo vi desde lejos llegar, a él solo, montado sobre su negra montura y terminé lo que estaba haciendo recogiendo todo, me monté sobre la yegua y me puse en marcha para volver a Hedmark. Ninguno de los dos dijo nada y tampoco nos miramos mientras emprendimos el viaje, supuse que él enfadado por haberle omitido el detalle de mi melliza y que pasara aquella situación aunque no entendía como la hubiera podido evitar incluso doblando la guardia, y yo cabreada y enfadada por la decisión que había tomado, pero allí solamente era una invitada y aunque me jodiera debía de acatar lo que él dictara, fuera de su condado estábamos en igualdad de condiciones. Durante todo el camino no dijimos absolutamente nada sumidos cada uno en sus pensamientos, lo cierto es que no me incomodaba esa situación y tampoco el silencio, yo era más fría y callada y mi forma de ser era muy diferente a la de Thyra, yo era todo su opuesto y me sentía cómo en situaciones de silencio por lo que no lo rompí en ningún momento, además, ¿qué iba a decirle? Todo lo habíamos dicho ya esa situación reflejaba, exactamente, cómo estábamos ahora mismo. Yo admitía que tenía un carácter volátil que estallaba a la más mínima, mi padre siempre me lo había dicho pero era algo difícil de controlar por mi parte y sobre todo cuando tocaban lo que era mío como mi familia, además era una orgullosa cabezota que no daba mi brazo torcer ante nada y ya bastante había concedido frente al conde, mi orgullo me cegaba y lo sabía pero era mi forma de ser. La noche llegó pese al sepulcral silencio que nos acompañó durante todo el día en el que apenas nos habíamos mirado, bajamos de nuestras monturas para buscar un refugio donde pasar la noche, saqué una manzana que había cogido antes de partir y se la di a mi montura proporcionándoles agua a ambos tras el arduo día, llegaríamos al día siguiente pero los problemas empezarían en ese momento, habíamos tenido un viaje demasiado tranquilo hasta la fecha. Preparamos un fuego y nos sentamos para cenar en el mismo silencio que había imperado durante todo el viaje, mientras cenábamos calentándonos mis ojos se alzaron encontrándose tras unos segundos con los suyos, seguíamos mirándonos igual de enfadados, pero no iba a pedir perdón.


-¿Por qué has decidido venir tú? –Pregunté siendo yo la que rompió el silencio por esa vez, quizás se lo podría tomar como una ofensa aunque no lo fuera- Atharal me habría acompañado solo por ayudar a Thyra, aunque pensaba venir yo sola –eso no era mentira, mi idea inicial era ir yo sola a recuperar ese cofre, cuanta menos gente supiera lo que iba a hacer y supieran mis pasos mucho mejor, di un trago a la bota que llevaba hidromiel y miré hacia fuera de esa pequeña cueva que nos serviría de refugio por esa noche- Randulf seguro que nos tiene alguna preparada para mañana, seguramente sepa que una vez pudimos controlar al demonio y sabrá que venimos a por lo que necesitamos, mi padre no lo aseguró pero estoy convencida de que de alguna forma fue él quien le dio ese grimorio a Thyra cuando era pequeña, supongo que para hacer exactamente esto –volví a dar otro trago a la bota y se la lancé para que pudiera beber de ella también- no voy a disculparme por haberme callado algo como eso, puedes echarme toda la mierda encima si así lo deseas, puedes hacerme la responsable directa de todo lo que pasó... pero no voy a pedir perdón –mis ojos lo contemplaron- siento que tú hijo se viera envuelto en esa noche, siento que ese soldado fuera utilizado para que propagara ese caos e incrustara la daga en el vientre de mi melliza... pero ni aunque te lo hubiera contado podrías haber hecho algo, hubieran aprovechado esa fiesta para hacer lo mismo y si no hubiera sido ese joven hubiera sido otro. No hubiéramos podido parar lo que ocurrió de ninguna de las maneras, y yo no lo conté porque de eso hacía casi veinte años y no me acordé hasta que vi los síntomas, yo no la veía como a mí melliza que llevaba un demonio en su interior, nunca se había manifestado y no caí en que Randulf es un tremendo hijo de puta. Esa es toda la verdad –aseguré tras una pausa- ahora puedes volver a ese discurso de que tan solo soy una niñata y que deje de escudarme tras la guerrera que era, de tanto que me lo dices me lo voy a aprender de memoria –yo era fría, orgullosa, cabezota y temperamental... quizás no buenas cualidades para ser una condesa pero es lo que había, apenas llevaba en esto un par de días y él quería que aprendiera a volar cuando no sabía ni caminar- deberíamos de descansar, mañana nos espera un día bastante duro –dije para dar un último trago a la bota y tumbarme sobre el lecho improvisado cerca de la hoguera, al menos no pasaríamos frío por esa noche. Al cabo de un rato me quedé dormida sin pensar en nada, necesitaba descansar para el día siguiente y con el ruido del crepitar del fuego caí en los brazos de Morfeo. Al despertar ya era casi de día y nos pusimos en pie para emprender de nuevo el viaje hacia Hedmark, a la altura del medio día nos acercamos a su frontera, desde una colina pudimos ver el desolador panorama que se extendía frente a nuestros ojos: donde antes había cultivo y casas ahora todo estaba quemado, preso de las cenizas y de los escombros que quedaban, el castillo no estaba mucho mejor y apreté mis manos en sendos puños, mi hogar reducido a eso por culpa de ese hijo de puta, costaría recuperar Hedmark pero lo haríamos, se lo debía a mi padre- prométeme que mataremos a ese hijo de puta –dije viendo aquello devastado para luego mirarlo a él, ese desgraciado debía de pagar- por todo, por todos –dije en mitad de un gruñido- deberíamos de seguir a pie a partir de aquí, en las monturas nos pueden ver con mayor facilidad –bajé cogiendo lo necesario y emprendimos camino. El lugar no solo estaba arrasado sino que había un silencio que no me gustó en absoluto, no era bueno cuando se trataba de ese rey loco y sabía que pronto los problemas aparecerían, de hecho mientras avanzábamos con cuidado y sigilo pudimos descubrir a un pequeño grupo de hombres que custodiaban el camino al castillo, tras un pequeño muro nos escondimos y contamos a cuatro hombres, miré a Höor negando con la cabeza- no me fío, ¿solo cuatro hombres? –Pregunté en voz baja mientras trazábamos el plan a seguir, aprovecharíamos el ataque por sorpresa y una vez muertos iríamos corriendo hacia la entrada del castillo para entrar y cerrar el portón para que nadie pudiera entrar, una vez con el plan en mente nos miramos y tras un gesto nos levantamos para saltar el pequeño muro e ir a por ellos, lancé una de las hachas que llevaba encima con fuerza incrustándose en la cabeza de uno de ellos reduciendo el número a tres, fue cuando se percataron de nuestra llegada y sacaron las espadas para luchar contra nosotros, pronto nos enzarzamos en una lucha a melé contra ellos en los que toda esa rabia que llevaba dentro la descargué contra ellos, esquivé uno de los golpes que iban a darme agachándome, rodé por el suelo y paré el golpe de otro poniendo la alabarda de por medio para que eso no pasara, hice fuerza hacia arriba para apartarlo y le di una patada en el tobillo para que cayera hacia atrás dándome así tiempo para levantarme e ir a por él quien se levantó esquivando por poco la punta de la alabarda pero tras intercambiar golpes al final acabó sin espada y fue entonces que intentó quitarme la alabarda, forcejeamos hasta que acabamos rodando por el suelo, solté una de las manos y le di un puñetazo en la nariz para que soltara, me devolvió el puñetazo y cuando fue a darme el segundo me moví haciendo que se diera contra el duro suelo, rodamos de nuevo y presioné con el palo de la alabarda su cuello haciendo presión para matarlo mientras la lucha seguía tras mi espalda, volvimos a rodar de nuevo quedando él arriba quien intentaba lo mismo que estaba haciendo yo, sentía ya el palo presionando mi garganta cuando saqué del cinto una pequeña daga que clavé en su cuello repetidas veces hasta que lo pude quitar de encima de mí, cogí la alabarda y cuando fui a levantarme vi que uno de los soldado estaba frente a mí espada en mano dispuesto a hundirla en mi cuerpo, pero antes de que pudiera bajar para darme el golpe se quedó parado y vi que la punta de otra espada atravesaba su pecho haciendo que soltara la espada y después cayera arrodillado al suelo para caer finalmente al suelo, me tendió la mano para levantarme y se lo agradecí mirándolo, limpié la sangre de mi labio que notaba en mi boca y miramos hacia la entrada para ir hacia esa dirección, no dimos ni cuatro pasos cuando un rugido sonó en aquel lugar haciendo que nos paráramos para ver a qué nos enfrentábamos, una figura negra encima de la muralla del portón nos observaba con ojos rojos, una criatura que Randulf habría creado, tenía dos cuernos que salía de su cabeza, un rugido de león, dos alas a sus lados y una cola que parecía tener como pinchos, bajó de un salto y nos rugió de nuevo mirándonos mostrándonos los colmillos, una quimera blanca frente a nosotros custodiando la puerta- sabía que no iba a ser tan fácil –fruncí el ceño mientras observábamos a nuestro enemigo, uno que nos podría dar serios problemas.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Jue Nov 09, 2017 10:42 am

Ella rompió el silencio, supongo que porque yo no tenia nada que decirle en ese momento.
-Podría decirte que nos lo echamos a pares o nones, peo no me creerías -dije con sarcasmo -Yo batallo mis gestas y Atharal las suyas. Lo hablamos, en este momento la suya esta junto a tu hermana, si algo sale mal, creo que tu hermana sera mas clemente, incluso se resistirá mas contra eso que lleva dentro si es a Atharal a quien tiene enfrente. Su despertar, también será mas agradable, si Atharal puede hablar con ella desde bajo del torreón.

Podría haberle dicho que ante los ojos de su hermana y los propios uno tenia que hacer de malo y me había llevado el premio gordo para el papel principal. Atharal y yo estábamos de acuerdo en todo lo que yo había dicho y propuesto, ella le preocupaba y entendía que ese era el mejor modo de mantenerla a salvo de si misma y del un pueblo que se alzaba ante los rumores de que un demonio la invadía.

Lo siguiente fue mas de lo mismo, no iba a pedirme perdón, tampoco yo se lo había pedido, ser Conde implica tomar decisiones difíciles y si no quería escuchar que me parecía una niña malcriada, entonces mejor guardar silencio, pues nada mas podía aportar en estos momentos.
Era una gran guerrera, lo valoraba, pero ella no era un general, era una condesa y como tal tenia que encontrar un equilibrio.
Su carácter era volátil, explotaba con facilidad y eso no la ayudaba ni a pensar, ni a entender.

Me arropé con mis pieles dándole la espalda sin emitir juicio, ni decir palabra, la frialdad entre ambos se extendió como un manto que solo el fuego parecía dispuesto a calentar y así acabamos ambos dormidos ante la incapacidad de hablar y gestionar el cabreo.
Con las primeras luces del alba emprendimos camino, esta vez a pie, pues la montaña dificultaba el acceso a caballo y así seguimos varios kilometros apreciando la devastación que el hijo de puta de Randulf había creado con ese ejercito de bestias malolientes que se gastaba.

Mis ojos chocaron como espadas con los de la condesa, en algo estábamos de acuerdo, nuestro odio por el rey del norte era idéntico.
-Te doy mi palabra que algún día pagará por lo que está haciéndole al norte.
Cuando llegamos al sendero que llevaba al condado de Heimdall, nos dimos cuenta de que algo iba mal, solo una comitiva de cuatro guerreros nos esperaba, era como si nos invitaran a pasar con una alfombra roja preparada.
Trazamos un plan sencillo, era una trampa y lo sabíamos, mas ¿teníamos opción de irnos? La respuesta era un no rotundo así que ambos saltamos sobre la húmeda tierra frente esos desgraciados.
Sin demasiadas florituras, clavé mi espada con desprecio en el vientre de uno de esos ineptos y mientras el otro por atrás me atacaba saque sus entrañas dando una vuelta para hundir mi filo por la parte baja de la mandíbula del otro sacándosela por el cráneo. No merecían piedad, ni una muerte mejor.

La condesa había terminado con los otros dos, así que emprendimos camino ocultos entre las luces y sombras que la media luna de plata nos ofrecía hasta casi alcanzar el portón.
Nuestro gozo quedo roto cuando una sombra gigantesca se movió por encima de la muralla, ladeé la sonrisa, ahí estaba uno de esos amigos que Randulf se gastaba, una bestia mágica que conseguía experimentando con animales, humanos, y monstruos creando unas abominaciones casi invencibles.

Descolgué el arco con presteza de mi hombro, mis manos acariciaron las plumas de las saetas mientras sacaba una del carcaj colocandola con arrogancia sobre la cuerda. Tensé hasta rozar mis labios con la maroma, el pecho completamente abierto y los omóplatos tirando en la posición perfecta para un arquero. Dejé ir el halcón que como un gran depredador impactó en el pecho de la bestia.
-¡Corre! -le rugí a la condesa para que se adentrara en el patio de armas mientras yo distraía al bicho con una lluvia de flechas certeras que lo hacían rugir por los impactos.
No tenia ni puta idea de donde el padre guardaba eso que necesitábamos, pero si queríamos conseguirlo, antes teníamos que terminar con este engendro y sin duda no seria lo único que íbamos a encontrar ahí dentro.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Vie Nov 10, 2017 4:41 am

El imponente animal se alzaba frente a nosotros a unos cuantos metros de distancia como si custodiara la entrada frente a nosotros dejándonos en claro, con sus rugidos, que no nos iba a dejar pasar bajo ningún tipo de concepto y que nos iba a complicar aún más el recoger el cofre que mi padre tenía guardado para llevárnoslo de allí, Randulf sabría que íbamos a ir a por él porque sabía que había una forma de volver a sellar al demonio en el interior de Thyra y es lo que pensábamos hacer como medida preventiva, mi intención más bien era exterminar a ese demonio y que no volviéramos a pasar otra vez por lo mismo. La luna se reflejaba sobre aquel animal haciéndolo brillar aún más, sus ojos rojos estaban fijos en nosotros y nos rugió con fuerza haciendo que retumbara un poco en el lugar, era enorme, tenía alas y una cola con pinchos que era mejor evitar. Unos cuernos que podría partir con ellos incluso seguramente hasta un muro y solamente nosotros dos para enfrentarlo, cogí la alabarda con fuerza viendo que él sacaba su arco y llevaba hacia atrás su mano para coger una de las tantas flechas que llevaba en aquel carcaj, disparó el arco tras apuntar de forma minuciosa y la saeta impactó contra el pecho de la bestia que rugió haciéndonos saber que no le había gustado para nada, me gritó que corriera y lo miré frunciendo el ceño durante un par de segundos hasta que sin decir nada emprendí camino por un lateral mientras él seguía lanzando y disparando flechas para que la bestia fuera hacia él y se olvidara de que yo también estaba allí mientras intentaba entrar por el portón por la que el bicho no cabía y que nos daría una seguridad, pero lo mejor sería acabar con él cuanto antes. Si pensábamos que se iba a centrar solamente en el conde los dos estábamos equivocados porque aunque dio un par de pasos en su dirección mientras él le lanzaba una ráfaga de flechas tras otras para que se fijaran en él como presa, en cuanto estuve a unos cuantos metros de la puerta se giró como si me hubiera visto, olido y oído y su enorme y peligrosa zarpa fue en mi dirección, tuve que frenar de golpe y rodar para que no me diera dicha zarpa, y en consecución volvió a intentar cazarme con la otra que, con la fuerza e inercia del golpe, caí al suelo de espaldas.

Seguía aferrando la alabarda entre mis manos cuando el enemigo se centró esa vez en mí olvidándose de que el conde le seguía lanzando flechas como si ahora, su único objetivo, fuera evitar que yo entrara por aquel portón. Su cola, que no solamente tenía pinchos que podían atravesarte sin dificultad alguna y que suponía que no eran espinas normales, vi en el final de esta que tenía un aguijón como el que tienen los escorpiones y fruncí el ceño maldiciendo a Randulf y a su retorcida mente para crear animales tan peligrosos y raros como el que teníamos enfrente. Si había algo que debiera de esquivar a toda costa sería ese aguijón que parecía aterrador y amenazante, ese sí estaría cargado de veneno y aunque no lo estuviera si me atravesaba con eso acabaría muerta. Como si hubiera leído mi mente su cola se movió hacia delante atacando como un escorpión y tuve que rodar por el suelo para esquivarlo, pero no se cansó ni cesó en su ataque sino que lo hizo por un par de veces más al tiempo que ponía una de sus zarpas como tope para que no pudiera moverme, clavé la alabarda en su pata haciendo que la quitara y rodé mientras a mi lado a una distancia muy ínfima se había clavado su aguijón y de no haber quitado su pata seguramente me lo habría clavado. Rugió por haber fallado y volvió a levantar el aguijón cuando una de las flechas del conde, certera, se clavó en uno de sus ojos haciendo que fallara estrepitosamente y diera unos pasos hacia atrás, fue entonces que me fijé en lo que podía servirnos para matar a aquella enorme bestia, miré un segundo al conde y me levanté rauda para adentrarme por el portón mientras la bestia se quejaba de la flecha, la partió con su zarpa y ya no pudo atraparme una vez cruzado el portón por lo que dejé al conde solo ante el peligro adentrándome en el castillo.

Fui lo más rápida que pude haría arriba dirigiéndome a la zona superior a uno de los arcos defensivos del castillo donde encontraría quizás la solución para acabar con la bestia, o al menos, debilitarla lo suficiente como para que el conde pudiera entrar porque él solo no iba a poder con aquella bestia y a base de flechas no se lo iba a poder cargar, y con la espada tan cerca debía de ser mortífero con su fauces, sus garras y esa cola con forma de punta de aguijón que tenía. Subí corriendo las escaleras en caracol que ya me conocía tan bien y salí a ese puente donde miré lo que necesitaba, habían tres ballestas enormes que podía utilizar si apuntaba bien. Dos de ellas estaban cargadas y una parecía que no se podía utilizar, así que me acerqué a la primer poniéndome detrás para dispararla mientras el conde corría intentando buscar un hueco por el que atacar para que no lo siguiera y correr hacia el portón, seguí la trayectoria de la bestia y cuando se acercaba a él disparé la primera haciendo que la enorme flecha se incrustara en una de sus patas haciendo que cayera al suelo dándole así la oportunidad perfecta al conde para que se adentrara por el portón, mientras yo fui hacia la segunda ballesta cargada también la bestia se levantaba, alzó su cabeza para rugir en mi dirección y esperé el momento oportuno para poder acabar con ella, pero justo cuando disparé alzó el vuelo tirando su cuerpo hacia atrás de forma que se clavó en el suelo  a lo que maldije mientras volvía a entrar maldiciendo por haber perdido esa oportunidad. Bajé las escaleras que había subido encontrándome por uno de los pasillos con el conde pero no paré, fui hasta donde mi padre tenía su despacho y abrí la puerta de un golpetazo adentrándome en su interior, no dejé que los recuerdos me dieran bajón y miré por todos lados buscando algo que pudiera servirnos.


-Dónde guardarías ese cofre, padre –hablé conmigo misma en voz alta, miré por su escritorio, por todos los lados intentando buscar algo que activara un mecanismo porque el cofre a simple vista no iba a estar si era tan importante, miré por todas las estanterías apartando los libros, mirando en las paredes, en los cuadros... pero allí no había nada y de un barrido tiré lo que había sobre el escritorio al suelo frustrada por no encontrar nada, tiempo de más que pasábamos allí tiempo que perdíamos y en el que Thyra podría despertar en cualquier momento. Llevé una mano a mi pelo pensando dónde guardaría algo así, me apoyé contra el escritorio de mi padre pensando dónde encontraría dicho cofre y dónde guardaría algo tan importante.... esa palabra me hizo acordarme de algo que él siempre me decía, que en la cámara del consejo era donde tenía lugar lo más importante, eso era, ahí debía de estar- ya sé dónde está ese cofre –dije volviéndome a poner en marcha levantándome del escritorio cuando de forma repentina un mareo me sobrevino haciendo que se me nublara la vista, cayera contra el escritorio y se me cayera la alabarda al suelo haciendo que el metal resonara contra el suelo, me aferré al escritorio mientras el mareo pasaba con los ojos cerrados, al abrirlos fue cuando me percaté de que en el brazo casi a la altura del hombre tenía un corte por el que sangraba, debí de hacérmelo cuando casi me dio con el aguijón, me habría rozado y hasta ese momento ni lo había notado. Rasgué la tela sin tiempo que perder dejando mi brazo al descubierto, me hice un corte más arriba que comenzó a sangrar y lo envolví con la tela que había arrancado... noté que había perdido algo de fuerza y me mareé un poco cuando recogí la alabarda del suelo pero debía de aguantar hasta al menos encontrar el cofre, me puse en marcha con el pequeño mareo encima que intenté ignorar a toda costa mientras andaba por el pasillo en dirección hacia la cámara que estaba buscando, me tuve que apoyar en la pared un par de segundos antes de continuar sintiendo que un sudor frío me recorría y que mi frente se perlaba en sudor, lo seguí obviando cegada en encontrar solo el cofre y finalmente llegamos a la cámara, empecé a buscar y me fui directa hacia la mesa que había y en concreto al lugar donde se sentaba mi padre, debía de haber algo que activara algún mecanismo donde estuviera el cofre, toqué bajo la mesa en un lugar algo hacia dentro algo que parecía un pequeño botón, lo pulsé y escuchamos un “click” tras una estantería así que fuimos hacia esa estantería y la apartamos para ver un pequeño orificio en la pared que parecía tener algo detrás, lo rompimos para encontrar en su interior el cofre que él sacó y que para abrir teníamos que utilizar el medallón, al menos lo habíamos encontrado, se giró para dejarlo en la mesa y cuando fui hacia ella sentí un dolor en el pecho y caí de rodillas llevando una mano a mi pecho costándome respirar con el rostro perlado en sudor- Höor –lo llamé de forma ahogada- no puedo... –dije bajando la cabeza tomando bocanadas de aire para intentar llenar mis pulmones, apenas había sido una rozadura y el veneno de esa bestia era potente, cuando se puso a mi lado cogí su brazo para mirarlo- gran maestre... –dije diciendo las palabras necesarias y justas- antídoto.... al final.... escaleras –le di un pequeño empujón- ve –dije mientras me ponía en pie como podía apoyándome en la mesa no sin coger la alabarda aferrándola entre mis dedos y dejando el cofre más atrás en la silla de mi padre cubierta por mi cuerpo- corre –dije haciéndole ver que me quedaría custodiando el cofre, se escuchaban como pequeños tambores sonando desde lejos y unos pequeños gritos, más bien sonidos guturales que hacía un ser que conocía porque Randulf también tenía en su ejército: trasgos. Al menos si no daba tiempo y el veneno actuaba más rápido de lo que él encontraba el antídoto habíamos encontrado el cofre y se lo podría llevar junto al medallón porque no dejaría que nadie me lo quitara y lucharía por ello. Era lo único que importaba.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Vie Nov 10, 2017 9:58 am

La bestia se encaró a mi, las flechas se hundían en su carne, pero no era suficiente distracción pues su pelaje era tupido y su piel mas dura de lo normal.
En cuanto fue consciente de que Eyra se acercaba al portón hizo todo lo necesario para que eso no sucediera, las ordenes de la bestia eran claras, impedir el acceso al condado de Heimdall.
Ladeé la sonrisa cuando su ojos se bario, la mujer rodaba por el suelo esquivando los mortales ataques con presteza.
Su segundo ataqué lo detuve hundiendo una de mis saetas en su ojos, la bestia gruñó cegada dirigiéndose hacia mi.

Otra lluvia de flechas se hundió en su pecho y cabeza. Gruñia echando humo por su enorme nariz. Tenia toda su atención lo que me hizo ensanchar la sonrisa , pues ahora venia hacia mi desesperada, con claras intenciones de clavarme ese aguijón que de seguro tenia veneno.
Justo cuando llego a mi altura clavé mi pie derecho en el tronco del árbol y salté por encima de la bestia dejando otro ristre de flechas en su lomo.
Corrí hacia el portón mientras esta rugía intentando deshacerse de las saetas, apenas me quedaban unos metros para alcanzarlo cuando sentí su respiración en mi nuca, rodé por el suelo antes de que el aguijón me atrapara y en ese instante una flecha gigante se hundió en su cola dándome tiempo para alcanzar el portón y bajar con rapidez el rastrillo impidiendo la entrada a aquello que tras nosotros llegara.

Con ese acto ganaríamos algo de tiempo, pero de sobra sabia que no el suficiente.
Me crucé con la condesa en uno de los pasillos de palacio, pero esta no se detuvo, ofuscada en encontrar la cura para su hermana abrió de un manotazo la puerta del despacho de su difunto padre.
Yo no tenia ni la menor idea de donde buscar, así que simplemente la ayudé a mover aquellas coas pesadas que podían cubrir el cofre.

No tardamos demasiado en dar con él, sin duda la condesa conocía bien a su progenitor y había escuchado sus enseñanzas.
Sacaba el cofre cuando la dama pronunció mi nombre de forma ahogada, estaba claro que algo no iba bien y mis pardos la buscaron para encontrar que apenas era capaz de respirar.
-Es el veneno ¿por que cojones no me lo has dicho -gruñí ofuscado abriéndole los correajes de la armadura para que pudiera pasarle algo mas de aire.

Dejé el cofre en el suelo, me indicaba donde había antídoto, pero bien sabia yo que eso no era tan sencillo.
No todos los antídotos sirven para lo mismo y desangrarla ahora mismo no era posible, los tambores de guerra se acercaban funestos.
-Aguanta -gruñí saliendo por la puerta hacia la habitación del contramaestre.
La revolví entera, hasta dar con un pequeño cofre, varios botellines en un minúscula caja de madera.
¿cual seria el antídoto? Ni idea.

Corrí de vuelta mostrándoselos, pero ella apenas estaba consciente, no podía dejarla ir, así que hice la mayor de las locuras, podía matarla, pero no hacer nada también lo haría.
Cogí la jeringa y mezclé todos los frascos
Lo hundí con fuerza en su corazón y alcé su rostro para que me enfocara acariciándola.
-Quédate conmigo condesa terca -gruñí apartando su pelo del rostro -vamos, despierta -susurré golpeando con mi aliento sus labios.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Lun Nov 13, 2017 11:10 am

Höor me preguntaba por qué no le había dicho antes que aquella quimera me había rozado con su aguijón en el brazo, apenas un rasguño, pero quizás lo suficiente como para que el veneno se internara en mi torrente sanguíneo y comenzara a hacer su efecto, una muy pequeña cantidad que había bastado para darme aquel tiempo pero mi límite se había ido acercando conforme pasaba el tiempo, cierto que sabía lo del rasguño y aun así no le di la importancia que debía porque solo podía pensar en una cosa: encontrar ese maldito cofre. De los dos yo era la única que podía encontrarlo, la única que podía averiguar dónde lo había guardado mi padre y lo cierto es que solo pensaba en encontrarlo con el tiempo que teníamos y ya me preocuparía más adelante de la herida, pero si yo caía jamás lo encontraríamos y Randulf tendría en su poder un arma muy poderosa con el que podía hacer mucho daño, no podía permitir que Thyra corriera ese peligro y que el demonio que llevaba en su interior campara a sus anchas, lo contendríamos y luego hallaríamos la forma de poder desterrarlo de su cuerpo para siempre, confinarlo en algún sitio o en algún lugar para que no pudiera escapar nunca más, y si se podía destruir mucho mejor porque así nos asegurábamos al cien por cien de que no volvería de nuevo, no buscaría en cuerpo en el que tomar forma y apoderarse. Él siempre me había dicho que dejara de pensar como la niña de papá que él creía que era, que pensara y mirara más allá de mis narices, en ese pueblo del que ahora me hacía cargo y que mirara por ellos, por su seguridad y porque siguieran con vida... pues bien, eso era lo que había estado haciendo en esos momentos, por eso no me había parado a limpiar lo que yo creía que era un simple rasguño y emplear ese tiempo en encontrar el cofre, una vez en nuestro poder ya me encargaría de lo demás pero mi prioridad en esos momentos era encontrarlo, salvar a Thyra y calmar los ánimos que había entre ambas gentes, pensar como una condesa, actuar como tal.

Ni siquiera le contesté cuando me lo preguntó, no porque no quisiera, sino porque ya bastante trabajo era el respirar para llenar mis pulmones con aire como para contestarle, me aflojó las correas de la armadura para que pudiera entrar el aire de mejor forma pero incluso así cada bocanada de aire costaba y era dolorosa, el dolor que oprimía mi pecho crecía y el sudor perlaba mi frente, la fiebre se hacía cada vez más notoria y comenzaba a nublárseme la vista por momentos. Le dije lo necesario y le indiqué el lugar donde podría encontrar el antídoto, era lo que ahora nos hacía faltar tras tener en nuestro poder el cofre donde hallaríamos una solución para el problema de mi melliza. Me pidió que aguantara y yo solo sonreí de lado como si no supiera con quién estaba hablando, aguantaría todo lo que mi cuerpo pudiera y diera de sí, me levanté como pude aferrándome a la mesa de la habitación y me levanté no sin aferrar entre mis dedos la alabarda, si debía de morir lo haría de pie y si los enemigos llegaban antes de que él lo hiciera me hallarían también en pie y desafiante, sin mostrarles ningún miedo y ninguna piedad tampoco. Sabía que se acercaban, los tambores de guerra sonaban cada vez más cerca y si el conde no se daba prisa quizás incluso hasta no aguantara lo suficiente, pero mientras me quedara aliento lucharía por defender el cofre. La puerta, que la había dejado medio entornada se abrió de golpe dejando ver un trasgo que se adentraba en el interior de la cámara, con las pocas fuerzas que me quedaban logré lanzar una de las daga que llevaba para acabar rápido con su vida, ni siquiera sé como pude lanzarlo y matarlo, pero lo hice. Eso me hizo perder fuerzas y energías y mis piernas se doblaron fallando, pero me intenté aferrar a esa mesa todo lo que pude.


-No... esto no acaba aquí –quería aguantar todo lo que pudiera pero al final el veneno actuaba contra mis designios de permanecer en pie y finalmente mis dedos soltaron la alabarda incapaz de sostenerla, mi cuerpo se venció quedando tumbado en el suelo y mis ojos se entrecerraban incapaz de mantenerlos abiertos. Mi respiración más pesada, más difícil de dar una bocanada de aire y llenar mis pulmones, apenas fui consciente de lo que pasaba a mi alrededor mientras sentía que perdía el conocimiento justo cuando noté que el conde llegaba con la pequeña caja de madera que contenía los antídotos, a decir verdad no sabía cuál de ellos serviría para el veneno de un escorpión y aunque hice todo lo posible por mantenerme consciente caí, caí en una oscuridad perpetua en donde dejé de sentir todo a mi alrededor, el calor de la fiebre dio paso a un frío atroz mientras parecía que mi cuerpo se quedaba atrás y yo viajaba a ese supuesto Valhalla donde Odín me recibiría para que me sentara junto a él en su mesa, donde vería a mi padre y a todos aquellos que habíamos perdido en batalla... pero no fue Odín al que me encontré ni el que me recibió, sino demonios, abominaciones que intentaban acorralarme como si pretendieran capturarme, oscuridad y fuego por doquier como si fuera el mismo Hel en el que estuviera presa. Corrí para que no me dejaran atrapar incapaz de luchar contra todos los que me perseguían sin arma alguna, fue entonces cuando escuché una voz conocida que reconocí la que sonó en el lugar como si intentara guiarme, una luz que apareció en mitad de la oscuridad y ni lo dudé. Corrí hacia aquella dirección mientras sentía que los demonios se acercaban más acortando la distancia... hasta que la luz me cegó y me envolvió por completo. Abrí los ojos y tomé una bocanada de aire profunda como si hubiera estado aguantando la respiración durante mucho tiempo, volví de nuevo a esa habitación donde habíamos encontrado el cofre que pude ver a un lado, sujeta entre los brazos del conde que ahora me incorporaba un poco mientras yo recobraba el aliento, cerré los ojos unos segundos y al abrirlos me di cuenta de la jeringa que llevaba clavada en el pecho, llevé mi mano y la quité dejándola a un lado tras un siseo, me preguntó si estaba bien y alcé mis ojos a los suyos para asentir con la cabeza- estoy bien, estoy bien –murmuré con la voz algo entrecortada mientras me reponía, apoyé mi rostro en su hombro aferrando su camisa mientras mi respiración se normalizaba y sentía que mis latidos también lo hacían tras lo que había pasado- no te va a ser tan fácil librarte de mí, conde –aseguré con una sonrisa ladeada aunque no me viera, ese maldito veneno casi había acabado con mi vida, su acto de locura me había salvado y ahora podíamos continuar porque el enemigo no concedía piedad ni momentos de paz, se acercaban y podíamos notarlo porque se escuchaban los tambores cada vez más cerca, sus ruidos que hacían casi guturales resonaban por los pasillos y debíamos de estar preparados- aún no se ha terminado, los trasgos se acercan... al parecer quieren morir en esta noche –aseguré alzando el rostro, debíamos de reponernos y de continuar para salir de allí, me ayudó a levantarme y cogí la alabarda entre mis manos, me iba encontrando mejor por momentos y seguramente lo que vi fue un producto de mi imaginación a causa del efecto del veneno, provocado también por la alta fiebre– Höor –lo llamé cuando se giró para seguir tomando su mano para que se girara a mirarme, me mordí el labio porque era demasiado terca y orgullosa como para admitir ciertas cosas o decir qué otras... era algo que iba en mi carácter, así que decir esas palabras aunque pareciera fácil para mí no lo fue en absoluto- gracias por salvarme –si no hubiera estado él ahora Randulf se hubiera hecho con el cofre y la forma de controlar a mi melliza, además de poner en riesgo no solo a mi gente sino también a la suya- en volver a Akershus prometo que hablaremos, de conde a conde, sin rencor y sin odios... necesito pensar como una condesa y ya no por mí, sino por mi gente y admito que no tengo ni idea de cómo hacerlo –lo miré de forma fija, no era una disculpa pero él podía entender perfectamente de qué le estaba hablando- si contenemos el grupo que viene podemos bajar a las mazmorras, recuerdo un pasadizo que daba al alcantarillado, quizás la bestia nos esté esperando igual pero podremos salir con más facilidad del castillo.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Lun Nov 13, 2017 12:23 pm

Mis pardos buscaron su mirada, ¿donde estaba el truco de sus palabras? ¿Hablar? ¿con ella? ¿de conde a conde? No podía creer lo que me decía.
Ladeé la sonrisa aceptando el envite, algo me decía que acabaríamos discutiendo, pero no seria yo el que no pudiera empeño en conseguir convertirla en una mujer digna de su pueblo.
Di mi palabra al conde, a su padre, nos unía una amistad, un cariño y no estaba dispuesto a dejar a sus dos hijas abandonadas a su suerte, él no lo hizo conmigo cuando yo solo era un niño.
-Hablaremos, pero ahora es el momento de matar -ladeé la sonrisa desenvainando mi bastarda, en eso nos entendíamos bastante bien a decir verdad.

Salí corriendo hasta el pasillo, solo cabían dos cuerpo, lo que implicaba que el ejercito trasgo no podría franquearnos, mejor ahí que en un lugar mas amplio.
Eyra captó con facilidad mi estrategia y pronto sentí su hombro pegado al mio, nos miramos un instante antes de devolver la mirada la pasillo, el ruido era ensordecedor y pronto llegaron esos bichos bípedos a nuestra posición.
-Randulf cada día tiene hijos mas guapos, deben salir a la madre -apunté emitiendo un gruñido desafiante mientras mi acero bailaba entre mis dedos invitándolos al Valhalla.

Aquellos bichos parduscos nos llegaban por la cintura, lo peor de ello ademas de su cara pueril, era el numero de bichos que nos enfrentaba, muchos con cerbatanas que desde la distancia probaban suerte para acertarnos y que en muchas ocasiones fallaban dando a los de delante, pero otras nos clavaban unos pequeños dardos con veneno que bien podrían llevarnos a Hel.
De un espedazo iba quitandomelos de encima, no eran fuertes pero si unos putos toca-pelotas.
-¿donde están las mazmorras? -le pregunté mientras ella me indicaba que teníamos que ir abriéndonos paso para bajar por una escalinata de piedra que había al fondo norte.

Por el estrecho pasillo usábamos el acero como lanzas, empalando a varios, empujando los cuerpos con los pies para abrirnos paso.
El cansancio hacia mella en nuestros rostros, mas la primera horda sucumbió ante nuestro acero y aprovechamos ese intervalo de tiempo para correr hacia las escalinatas que nos llevarían a las mazmorras y esperaba que de allí a una certera salida.
El cofre lo habíamos atado con una soga a mi espalda, yo desconocía lo que contenía, pero ahora no era el momento de descubrirlo.

Derrapamos por el pasillo y justo en el momento en el que hicimos el giro la bestia se apareció frente a nosotros babeando por el manjar tan delicioso.
La cola fue lanzada hacia nuestra posición, saltamos cada uno hacia un lado y en el centro se clavó su venenoso aguijón.
Por un instante luchó por sacar de entre las piedras la cola, ladeé la sonrisa aflojando la soga de mi pecho.
-Cuida de eso, ahora vengo -dije cuando el cofre cayó al suelo.
Del carcaj desenvainé sendas espadas cortas, ladeé la sonrisa y salí corriendo hacia el monstruo, mi pié se apoyó en la cola, la bestia rugía tratando de asestarme un zarpazo que esquivé volteando por su lomo ,mientras esta se sacudía para librarse de mi y mis amplias zancadas.
Cuando llegué a su grupa hundí con rabia sendas espadas haciéndolo rugir de puro dolor, golpeé los mangos con los puños hundiéndolos mas hondos, hiriendo al bicho de forma importante.
Sacó el rabo, su aguijón en mi dirección, letal, voraz, aguanté la posición y en ese instante justo en el que me creía preso de su influjo me hice a un lado, su veneno se hundió en el mismo.

La bestia se desmorono, y yo bajé de un saltó con aire engreído eso si, recogiendo antes mis espadas cortas del cuerpo del difunto.
-Seguimos condesa -dije como si la hazaña épica que bien podían cantar los juglares fuera nada.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Mar Nov 14, 2017 1:13 pm

Los trasgos se acercaban cada vez más a nuestra posición pero al menos ahora contábamos con que el cofre lo teníamos, eso era lo más importante en esos momentos. Quizás no tuviera el mejor de los caracteres para ser condesa, para saber dirigir a mi pueblo y estaba incluso hasta lejos de hacerlo, pero era lo que mi padre querría y si no lo hacía por mí, lo haría por él y por todos los que depositaran su confianza en mí. Mi padre había sido un líder ejemplar y un conde respetado y admirado por todos, y aunque hubiera deseado que me enseñara lo que él había aprendido ahora debía de aprenderlo por otros lados. Él había confiado en Höor aunque no nos hubiera dicho nada de su existencia, siempre tuvo buen criterio y no sería yo la que ahora juzgara cuando no podía siquiera defenderse, escucharía lo que tenía que decirme aunque seguramente acabáramos discutiendo por ese choque de carácter que teníamos ambos, pero me había cansado de que me acusara de ser una niñata malcriada que solo hacía esconderse tras mi padre, cierto que apenas llevaba unos días al cargo de mi gente pero les demostraría a todos que era tan capaz como mi padre pensaba que lo era, por eso me confió a mí para seguir su legado pese a que no tenía la templanza de Thyra, yo era más caótica y quizás debiera de empezar a controlarlo pero eso podía dejarlo para el próximo día, le había dicho que hablaríamos y aunque él no se lo creyera yo cumplía también con mis palabras, costara lo que me costara cumplirlas. Atamos con cuerdas el cofre a la espalda del conde y salimos al pasillo mientras escuchábamos los tambores de guerra, por suerte el pasillo era estrecho y no nos podrían atacar por diferentes flancos, así que me puse a su lado hombro con hombro para prepararnos mientras la primera oleada de aquellos trasgos se acercaba hacia nosotros. No era la primera vez que me enfrentaba a esos bichos, aunque eran algo más pequeños llegándonos por la cintura eran molestos sin duda alguna y peligrosos si te pillaban por la retaguardia, pero nos venían de frente así que cargaríamos hasta abrirnos paso para llegar a las mazmorras y de ahí a las alcantarillas.

La primera horda se acercó hacia donde estábamos y nos preparamos para atacar, mi alabarda era más larga lo cual permitía cargar hacia delante empalando aquellos trasgos para luego apartarlos con la pierna y seguir avanzando, podía barrer con la alabarda a los enemigos para dar algo más de margen mientras seguíamos avanzando. Nos lanzaban pequeños dardos que eran molestos de las filas de atrás pero eran tan malos, incluso con eso, que a veces les daban a los suyos. No nos costó mucho tiempo acabar con esa primera horda que se había acercado, así que cuando nos abrimos paso empezamos a correr en dirección hacia donde estaban las mazmorras, para ello debíamos de salir al patio que había antes del portón que habíamos cerrado, pero en cuanto salimos fuera de nuevo la bestia apareció frente a nosotros al parecer nada contenta con que hubiéramos escapado de sus garras, de nuevo el aguijón lo lanzó hacia delante y por suerte ambos pudimos esquivarlo rodando cada uno hacia un lado, para su desgracia se quedó enganchado en unas rocas que habían caído del golpe quedado así atrapada, fue entonces cuando se quitó el cofre que llevaba en la espalda y me pidió que lo cuidara y que ahora venía, enarqué una ceja cuando lo vi sacar sendas espadas cortas del carcaj y me quedé observándolo mientras el muy suicida se iba hacia la quimera que seguía con el aguijón clavado en las rocas, subió sobre la cola hacia la grupa del animal y fue allí donde clavó sendas espadas haciendo que se hundieran más con sus puños, intentó darle un zarpazo que él esquivó y fue entonces cuando el aguijón quedó libre, él se quedó quieto y fruncí el ceño ante lo que pretendía hacer, saltó justo momentos antes de que el aguijón se clavara en la piel del animal envenenándose con su propio veneno mientras caía al suelo agonizando al escaparse su vida, quitó las espadas al bajar y se acercó como si hubiera matado cualquier otro enemigo cualquiera y que no hubiera entrañado riesgo alguno.


-Tan suicida como siempre, supongo que es una muerte poética –dije refiriéndome al veneno que él mismo tenía, volvió a ponerse otra vez el cofre a la espalda- vayámonos de aquí –allí ya no hacíamos nada más así que una vez asegurado el cofre en su espalda me giré para emprender camino hacia las mazmorras donde podríamos salir a través de las alcantarillas, para cuando quisieran encontrarnos los trasgos ya estaríamos bastante lejos y no podrían alcanzarnos. Bajamos las escaleras de caracol de piedra que daban a las mazmorras tenuemente iluminadas, cogí una de las antorchas y seguí guiándolo para bajar por aquel acceso secreto que mi padre tenía, bajo unos ladrillos había una pequeña rendija por la que caeríamos hasta las alcantarillas, siguiendo un camino podríamos dar con la salida. Bajé primera para iluminar todo y con la cuerda bajamos el cofre que sujeté hasta que él bajó y volvió a cargarlo en la espalda, le hice una seña para que me siguiera recordando el camino a tomar porque la alcantarilla era bastante grande y habían caminos que se cruzaban, durante unos cuantos minutos seguimos andando hasta que finalmente dimos con lo que parecía un camino sin salida, pero a mi padre le gustaba mucho que nada fuera lo que parecía ser a simple vista, tocando con los dedos unos ladrillos encontré los que daban a la puerta y los apartamos, la abrí a patadas para poder salir dando así al exterior del castillo por la parte de atrás escondido entre maleza para que nadie pudiera darse cuenta de la existencia de aquella salida, una vez fuera miré al conde tras haber dejado la antorcha dentro para que no nos localizaran- vayamos a por los caballos, es hora de volver a casa –nos pusimos en marcha pero cuando nos alejamos lo suficiente volví la vista atrás observando, por segunda vez, aquel lugar en el que me había criado tras ser consciente de la devastación que Randulf había creado. De nuevo dejaba atrás mi hogar pero solo con la promesa de que volvería a recuperarlo de nuevo, volvería a alzarlo para que volviera a ser lo que un día fue.




*********



Abrí los ojos y parpadeé intentando ubicarme, sentía que me dolía el cuerpo como si me hubieran dado una golpiza y cuando intenté incorporarme siseé ante la tirantez que sentí en mi estómago, en ese momento recordé lo que había pasado y deprisa aparté la tela para ver la herida que habían curado y cosido, sanaba y de momento no tenía mala pinta, salvo toda la mala pinta que tenían ese tipo de heridas. Me incorporé lentamente mirando a mi alrededor y fruncí levemente el ceño... aquello no era mi habitación, de hecho, no conocía el lugar donde me encontraba en esos momentos y miré a todos lados. Estaba sola en aquel lugar, no sabía dónde estaba Eyra, ni siquiera sentía a Atharal... ¿dónde diablos estaba todo el mundo? La luz de la luna entraba por la ventana iluminando junto a las velas el lugar, me senté en el borde de la cama mirando la habitación cerrada con la puerta, no había muchas cosas en ese lugar y al levantarme fue que noté algo que llevaba dentro en el vestido, un papel doblado. Lo saqué desplegándolo dándome cuenta de que era la letra de Eyra, la reconocería en cualquier parte. En ella de forma breve me explicaba lo que había pasado, además de dónde me encontraba y donde estaba ella en esos momentos. Había vuelto a Hedmark, había vuelto a por algo para ayudarme aunque no me había explicado demasiado en esa nota, simplemente breve información para que estuviera tranquila pero no lo estaba en absoluto. Fui hacia la puerta para intentar abrirla pero no pude, era como si estuviera cerrada y cuando intenté abrirla con magia... tampoco, sellada no solo por fuera sino también con magia porque de lo contrario no entendía que no pudiera abrirla con mis poderes. Me acerqué hacia la ventana y me asomé por ella solo para darme cuenta de que no estaba en el castillo porque este lo podía ver, perfectamente, desde donde me encontraba. No estaba en Akershus sino en lo que parecía ser una atalaya, yo sola, sin nadie que me pudiera explicar qué demonios estaba pasando. Fui de nuevo hacia la puerta para golpearla mientras llamaba porque alguien me abriera, porque alguien me contestara.


-¡Atharal! –Lo llamé golpeando la puerta aunque eso hacía que me tirara la herida- ¿dónde estás? –seguí golpeando pero allí parecía que nadie respondía- no... no puede ser.... ¡Atharal ábreme! Por favor... no entiendo nada –dije apoyando la cabeza contra la madera de la puerta sin poder abrirla, apoyé mi espalda contra esta y cerré los ojos llevando una mano a la herida cuando de repente como si fuera un zumbido estalló en la habitación, algo que hizo que me pitaran los oídos y que tuviera que tapármelos, empezó a dolerme la cabeza como si algo dentro de mi quisiera tomar el control y me presioné con fuerza mientras cerraba los ojos y luchaba contra esa desagradable sensación, notaba algo oscuro dentro y no sabía lo que era, pero seguro que no podía ser nada bueno.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Mar Nov 14, 2017 2:22 pm

La vuelta a casa estuvo plagada de silencios, Eyra parecía meditar demasiadas cosas, no me había pasado desapercibido el modo en el que miró su hogar al irse de su condado.
Seguramente tendría mil vivencias infantiles tras esos muros y demasiados recuerdos con una familia que ahora se desmoronaba como un juego de naipes.
Sabia que teníamos una conversación pendiente, pero primero era salvar a su hermana y con ello a nuestra gente.
Si ese demonio se desataba, no solo tendríamos que luchar contra un Randulf que contaba con demasiados medios para destrozarnos, si no que ademas le pondríamos en bandeja de plata a su mejor guerrero, un demonio dispuesto a aniquilarnos.
Ese era el plan de Randulf desde el principio y no podíamos permitir que eso sucediera de ninguno de los modos.

Mis ojos la buscaron, montaba sobre su bayo pensativa, sin cambiar aquel semblante, quizás estaba siendo excesivamente duro con ella, se que tenia que mantenerse en pie por si misma, también que me había desobedecido y que ademas me había ocultado información relevante para mi pueblo, pero..solo era una niña que había perdido todo en apenas unos días.
-¿Estas bien Eyra? -pregunte con sinceridad.
Excepto en el lago había siempre mantenido las distancias con ella, seguramente porque era lo correcto para ambos.

Ella asintió sin querer darme muchas explicaciones, creo que era evidente su estado.
Su padre me había ayudado siendo un niño, no solo porque recogía mi cuerpo maltrecho del patio de armas, si no porque en mas de una ocasión se enfrento al verdugo de Randulf para que no me golpeara.
Había jurado que cuidaría de sus hijas y lo haría.
-Tu hermana esta con Atharal, sabes de sobra que cuidara de ella.

La condesa quería ir directa a la Atalaya, pero a mi me parecía arriesgado, antes quería ir a Akershus, descubrir aquello que escondía el cofre y una vez tuviéramos claro que era y como se usaba iríamos a volver a sellar ese demonio para que nunca mas emergiera.
Con las primeras luces del ocaso desmontamos en Akershus, me acerqué a ella.
-Te espero en mi cámara, mandaré que nos suban algo de cena, el tiempo apremia -dije antes de ver como mis hijos salían a mi encuentro y yo iba hacia ellos para recibirlos dispuesto a contarles la hazaña de la bestia que habíamos matado mientras los acostaba.




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