Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

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Mensaje por Höor Cannif el Jue Sep 14, 2017 4:02 am

Recuerdo del primer mensaje :

La puerta del gran salón se abrió de golpe, Atharal se acercaba con una pequeña misiva entre sus manos dando zancadas hacia mi posición con el rostro desencajado.
-Señor, el cetrero me ha entregado esto, es urgente viene del condado de Hedmark.
Tomé el pequeño tubo donde se encontraba la misiva y sacándola lo desenrosque para leer su corto mensaje.
-Prepara las tropas Atharal -dije alzando la mirada hacia mi general -El condado de Hedmark esta siendo asediado y atacado por Randulf.

…........................................................................................................................................

El ruido del acero chirriaba furioso en nuestras vainas, las armaduras de placas anunciaban la inminente batalla.
Un día a caballo sin descanso separaba ambos condados, esperaba que aguantaran lo suficiente como para que por la retaguardia pudiéramos coger por sorpresa al ejercito de Randulf y salvar así al conde de Hedmark.

Pasada la primera luna ya podíamos ver las fronteras de Hedmark, así como el fuego que salia de sus tierras, la guerra había empezado y era cruenta, espoleamos los caballos mientras desenvainábamos a la carrera rugiendo de forma ensordecedora.
Los hombres que ya habían cruzado el rastrillo de la fortaleza se giraron al vernos llegar y alzando los escudos trataron de imponer un muro para evitar ser arrollados por nuestras monturas que al galope impactaron con los escudos.
Muchas de ellas cayendo ante las afiladas espadas que de estos emergían, otras traspasando la muralla y abriendo así la formación para facilitar el paso a los que desde atrás entraban a toda velocidad.

La batalla era a melé, acero contra acero, rugíamos los norteños por alzarnos con la victoria.
El patio de armas estaba lleno de cuerpos muertos, de sangre, una masacre en la que los hombres con el escudo del águila de Hedmark habían caído en su mayoría.
De seguro muchos de los bárbaros de Randulf ya habían emprendido el camino hacia la torre del homenaje, el lugar donde el conde y los soldados se habrían replegado.

Me fui abriendo paso a golpe de mandoble seguido por Atharal, Ulf y Kala mientras íbamos ganando posiciones ante los invasores.


Última edición por Höor Cannif el Miér Ene 31, 2018 6:36 am, editado 1 vez


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Mensaje por Atharal el Mar Nov 14, 2017 3:47 pm

Sobrevolaba aquella atalaya vigilando su sueño, su descanso y que nada malo se acercara.
Unos cuantos guardias apostados en la puerta se ocuparían en el caso de haber problemas de evitar que Randlf y su ejercito de bestias pudiera hacerse con ella.
Cuando la escuche gritar mi nombre descendí en picado y corrí hacia el portón que ella golpeaba completamente asustada.
Sabia que Eyra le había dejado una nota para que no se preocupara, íbamos a sellar de nuevo el demonio que la consumía, pero tenia que ser fuerte, aguantar.
-Hola bruja -dije intentando aparentar una relativa calma que ni de lejos sentía.

Mis manos apoyados en el portón, como si pudiera tocarla a través de la madera.
-Nena, solo has de aguantar un poco, tu hermana y Höor traerán eso que sellara a la bestia de nuevo en tu interior...tienes que aguantar ¿me oyes?
Te acuerdas de la primera noche en Akershus, cuando te llevé a esa piscina caliente... -ladeé la sonrisa recordándolo -pues ahora esta todo nevado a su alrededor, tenemos que volver...así que brujita, ves preparándote para nuestro siguiente salvaje encuentro, me vas a tener que recompensar por esto -bromeé tratando de tranquilizarla.


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Mensaje por Eyra el Miér Nov 15, 2017 10:38 am

Habíamos conseguido salir del castillo por las alcantarillas y ahora debíamos de poner rumbo a Akershus para poner a salvo el cofre que habíamos podido recuperar para salvar a mi melliza, quería sacarla de esa atalaya en la que estaba metida y no quería pensar en lo que podría sentir o siquiera pensar cuando se despertara y se viera allí sola, lo cierto es que le había dejado una nota en donde le contaba brevemente lo sucedido pero sabía que le debía una explicación y cuando todo pasara, cuando me asegurara de que el demonio que llevaba en su interior no volviera a tener poder nunca más se lo explicaría todo con calma, padre en su momento había decidido ocultárselo borrando sus recuerdos, ellas apenas tenía constancia de lo que pasó cuando tenía ocho años y yo lo sabía por qué él me lo había dicho semanas antes del ataque de Randulf, quizás temiendo que este buscara abrir una brecha entre nosotros a través de Thyra y por si le pasaba algo me lo había contado, para que pudiera salvarla como ellos la salvaron... pero yo pretendía expulsar y eliminar a ese demonio por completo para que nadie pasara por lo que Thyra estaba pasando, un enemigo menos que nos ocasionaría problemas en un futuro. Habíamos llegado al lugar donde dejamos los caballos y ahora guardaba el cofre y lo ataba para poder partir hacia Akershus, cada minuto que pasábamos allí era en cierta medido dolor para mí al ver lo que había sido mi hogar destruido, y además que la amenaza creciera en el interior de mi melliza. Un último vistazo desde lo alto de la colina antes de emprender camino, Randulf pagaría por lo que había hecho en ese lugar y por todas las vidas que se había cobrado empezando por la de mi padre quien siempre se había revelado en cierta forma contra él, siempre supo que algún día nos atacaría y el día había llegado cobrándose su muerte. Tenía que salir de allí por diferentes motivos así que espoleé al caballo para que emprendiendo el camino de vuelta.

De nuevo el silencio fue lo que reinó de vuelta ya con el cofre en nuestro poder, era inevitable que recuerdos vinieran a mi mente tras haber visto en qué había quedado mi hogar, recuerdos felices de cuando aún mi madre vivía antes de que hacía un par de años nos abandonara, correr por los pasillos cuando éramos pequeñas con una espada de madera en mis manos persiguiendo a mi hermana para entablar batalla mientras ella me esquivaba y huía de mí, los entrenamientos con mi padre, los días de caza en los que nos íbamos los dos solos, ver cómo mi madre enseñaba a Thyra a manejar la magia... también los más duros y difíciles, todas las burlas que había obtenido por abrirme paso en lo que ellos decían que era “un camino de hombres, o un mundo para los hombres”, las caídas, los golpes, las heridas, el dolor, los cortes... esa cicatriz inmensa que cruzaba mi espalda de cadera a hombro y que casi me costó la vida... todas las trabas que me habían puesto para ser quien era en esos momentos, todas las veces que me levanté para seguir luchando hasta hacerles morder el polvo por sus palabras. Luces y sombras había vivido en lo que era mi hogar, pero momentos felices junto a mi familia y amigos... ahora arrebatados y calcinados por el fuego. En apenas unos días todo mi mundo se había desmoronado, había perdido a mi padre, Hedmark, me había convertido en Condesa cuando no sabía lo que eso significaba realmente y lo que conllevaba, todo mi pueblo dependía de mis decisiones y de ellas dependerían su futuro, ahora la jugarreta de Randulf despertando un demonio en el interior de mi hermana... demasiado peso puesto de golpe sobre mis hombros, demasiado que cargar en tan poco tiempo para asumirlo. Tenía mis errores y mis fallos, y aunque no lo reconociera en voz alta eso no significaba que no los viera. Tenía la mirada perdida sumida en mis pensamientos cuando escuché la voz de Höor preguntándome si estaba bien, claro que no estaba bien pero si había algo que odiaba era aparentar debilidad frente a él, o rota como me sentía en esos momentos. Él sabía la respuesta tanto como yo la sabía, pero incluso así, me limité a asentir con la cabeza aparentando una fortaleza que ambos sabíamos que en ese momento no tenía.


-Estoy bien –fue lo único que dije, nunca se me había dado bien expresarme y menos en ese tipo de momentos, menos todavía cuando lo que quería era no tocar el tema porque yo misma sabía que no estaba bien y eso era algo que odiaba que los demás vieran, él tampoco comentó nada y hasta  lo agradecí mientras continuábamos ruta hacia Akershus. Al final cuando el sol ya casi se escondía por el horizonte pudimos ver las murallas de la fortaleza, teníamos el cofre y quería sacar de allí a Thyra antes que nada- tenemos que ir a la atalaya –apunté cuando nos paramos un momento porque yo quería tomar el otro camino que nos llevaba hasta allí, él negó con la cabeza y alegó que era mejor llegar a la fortaleza y descubrir qué podría servirnos para salvarla, entonces iríamos, pero antes era arriesgado sin saber qué escondía en el interior del cofre. En verdad era una mala idea ir directos y simplemente asentí con la cabeza ante su idea, estaba cansada física y mentalmente, apenas había descansado desde que habíamos llegado a Akershus y todo el peso que recaía en mis hombros comenzaba a pasarme factura. Además sabía que Atharal cuidaría de Thyra, lo había visto esos días en los que ella estuvo inconsciente y supe que si él rondaba cerca estaría bien. Llegamos finalmente a la entrada y paramos en el patio de armas, nos bajamos de los caballos y yo desaté las cuerdas que sujetaban el cofre, lo sentí acercarse y me giré para mirarlo mientras de fondo sus hijos se acercaban a recibirlo igual que la anterior vez, asentí a sus palabras- subiré en un rato para ver qué encontramos en el cofre, ve con tus hijos – le hice una seña para hacerle ver que no tardaría demasiado y  cogí el cofre antes de que se llevaran el caballo al establo, con este entre mis manos me adentré en el interior hasta llegar a la habitación que se había dispuesto para ambas, necesitaba darme un baño así que para no perder de vista el cofre lo dejé en el tocador del baño, me quité la ropa dejando que la tina se llenara y miré la herida que tenía en el brazo que era donde me había rozado el aguijón, era un rasguño pero seguro que sería mejor que me lo vieran. Me metí en la tina y me sumergí en el agua durante unos segundos para luego salir a la superficie y mirar el cofre, estaba deseando ver qué guardaba mi padre en su interior y qué podría ayudarnos para salvar a Thyra. No tardé demasiado en salir, solo era un baño para despejarme un poco, me cambié de ropa, dejé la herida al aire y con el pelo mojado me encaminé para encontrarme con él. Toqué a la puerta cuando estuve frente a esta y solo entré al escuchar un “adelante” pasando al interior cerrando la puerta tras mi espalda, cuanto menos supieran lo de ese cofre mejor, me adentré dejando el cofre encima de la mesa que había y luego lo miré a él- ¿sabes algo de Atharal, alguna noticia? –Pregunté por si había sabido algo del general, por saber si mi melliza había despertado o no. Me pasó una jarra con hidromiel que cogí para darle un trago necesitándolo justo cuando llamaron a la puerta, nos traían algo de cena aunque lo cierto es que no tenía demasiado apetito, quería encontrar lo que necesitábamos primero, cuando dejó la bandeja giré el cofre en nuestra dirección dejando ver el hueco en donde debía de ir el medallón y lo miré- hora de la verdad –dije para luego quitarme el collar con el medallón que me había entregado mi padre, lo puse en el hueco que había en la caja viendo que encajaba y lo giré un poco hasta que escuchamos un “click” y unas bisagras se abrieron en el cofre, lo abrí finalmente encontrándonos con papiros enrollados, varios objetos y artefactos que no sabía para qué se servían y algunos libros de cuero negro que parecían bastante viejos- parece que vamos a tener trabajo con todo esto, seguramente nos lleve algo más de toda esta noche para catalogar todo esto, debía de ser importante si lo guardaba con tanto recelo –volví a mirarlo de nuevo, él también conocía a mi padre y si lo había ocultado tan bien es porque quizás algo más hallaríamos en el cofre, a simple vista no había nada que nos pudiera ayudar así que tendríamos que mirar todo lo que había en su interior.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Miér Nov 15, 2017 11:52 am

La nana se quedó con los niños ya acostados y metidos en sus camas. Les encantaba escuchar las historias que yo les contaba de mis hazañas, verme escenificar con una espada imaginaria por toda la habitación como había dado muerte a la bestia del aguijón.
Con una amplia sonrisa entré en mi cámara cerrando la puerta a mi paso, apenas me había dado tiempo a quitarme la capa de gruesas pieles cuando la puerta fue golpeada y un “pasa” fue pronunciado mientras aflojaba los correajes de la armadura para quitármela.
-Lo siento, no me ha dado tiempo a nada -aseguré abriendo los brazos para que se percatara de ello, aunque no era necesario. Seguía sudado, con la armadura y con las manchas de tierra, sangre y polvo que había atesorado durante el viaje.
Dejé la tupida capa de pieles sobre la silla del escritorio mientras ella colocaba el cofre frente a nosotros.

Centré mi mirada en el cofre, solo una pausa cuando una de las doncellas nos trajo la bandeja de la cena depositandola sobre la pequeña mesa del escritorio.
-Gracias -dije antes de que se retirara la mujer cerrando tras ella la puerta.
Nos habían traído algo de carne, patatas, vino y fruta, mi estomago rugió, ninguno había comido demasiado en el viaje, no mas que pan y porciones de queso y la verdad estaba hambriento.

Mis ojos se fijaron en como encajaba el medallón en lo que a todos los efectos era la cerradura del cofre.
Conocía a su padre, si lo cuidaba con ese recelo es porque algo valioso contenía ese cofre y teniendo en cuenta que tenia que ver con la seguridad de su hija, entendía el porque lo mantenía tan cuidado.
-Daremos con las respuestas -aseguré cuando el cofre fue abierto encontrando apenas en su interior dos viejos libros llenos de manuscritos y una especia de artefacto. En esas paginas tenia que estar la solución, como sellar de nuevo el demonio en su interior.

Eyra miraba el interior ofuscada, creo que esperando encontrar una solución casi mágica, pero yo sabia que no iba a ser tan fácil, por eso le pedí que viniéramos a Akershus y no a la Atalaya directamente.
-Se que tu hermana esta bien, Atharal ha hecho mandar un mensajero con las buenas nuevas, esta consciente, algo desubicada, pero esta sana y salva.
Cuando la condesa fue a tomar uno de los libros la detuve y tire de su mano ladeando la sonrisa que chocó con su mirada.
-Una cena, estamos hambrientos, al menos yo y se va a enfriar, llenemos el estomago, tenemos toda la noche por delante ¿que me dices? -pregunté sin soltar su mano tirando de ella haca la mesa-me doy un baño rápido, cenamos, una copa de vino que me apetece y nos ponemos ¿que me dices condesa? -afirme mas que pregunte.

Necesitábamos energía, entendía su desazón, sus ganas de averiguar cuanto antes de que se trataba eso para poder ayudar a su hermana, pero si no nos tomábamos un respiro, iba a costarnos mucho mas trabajar en ello.

Me ayudó con la armadura dejándola a un lado, parecía que la había convencido, así que me perdí por la puerta del baño para darme un baño rápido que me quitara de encima toda la mugre que llevaba.
Nos merecíamos al menos un instante de no pensar en nada, una cena antes de volver al arduo trabajo de salvar Akershus y a su hermana.




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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Jue Nov 16, 2017 10:24 am

Había llegado el momento de la verdad y de averiguar qué escondía mi padre tan recelosamente en aquel cofre, teníamos lo necesario para abrirlo así que lo dejé en el escritorio dándome cuenta de que ni siquiera se había cambiado de ropa y todavía llevaba la armadura, supuse que de haber estado con sus hijos, algo a lo que no le di mucha importancia en verdad, quería abrirlo para descubrir su interior y ver cómo podíamos salvar a Thyra, en esos momentos era lo que más me preocupaba, después ya vendrían todos los demás asuntos que atender y el hecho de aprender a ser la condesa que todos se merecían que fuera... pero eso podría esperar a cuando salvara a mi melliza, después ya tendría tiempo para aprender a comportarme como era debido. Una breve interrupción de una de las sirvientas que nos trajo una bandeja llena de comida, todo tenía buena pinta pero por el momento yo solo estaba centrada en una sola cosa: abrir el cofre, debía de ser importante si mi padre lo había escondido de esa forma y no había dicho de su existencia hasta que no se vio obligado a hacerlo. Saqué el medallón y me lo quité del cuello, encajaba perfectamente en la ranura del cofre que hacía de llave a su misma vez y cuando lo giré fue que este se abrió, los cerrojos se abrieron permitiendo así que pudiéramos abrirlo, lancé un suspiro y mis dedos deslizaron la tapa hacia arriba dejando ver el contenido que llevaba dentro: varios pergaminos enrollados, varios libros de tapa de cuero negra que parecían bastante antiguos y viejos, varios artefactos que no sabía para qué servían y un par de tarros de cristal con diferentes polvos dentro de diferentes colores que tampoco sabía para qué servían. Miré el contenido sin entender absolutamente nada y me mordí el labio, ahí debía de estar la clave y la verdad es que no esperaba una nota donde por arte de magia nos dijera qué teníamos que hacer, pero mi impaciencia a veces me podía y las ganas de ayudar a Thyra también.

Lo miré de reojo cuando me dijo que daríamos con la respuesta y de nuevo mi vista fue al cofre, todo lo que había allí guardado debía de ser muy importante para que no dijera nada del mismo hasta el último momento, para tenerlo tan guardado y el hecho de que Randulf hubiera puesto a esa bestia y hubiera mandado a los trasgos al castillo de Hedmark era la prueba que necesitábamos para saber que era importante, sabíamos que también lo quería pero al no saber su ubicación no había podido ir a por ella, pero de su existencia estaba claro que era conocedor y si se hubiera hecho con ese cofre... no quería ni pensarlo. Entre esas páginas y esos pergaminos estaba la solución para Thyra, íbamos a tardar algo en dar con ella pero al menos el cofre estaba en nuestras manos y nos aseguraríamos de que nadie supiera que lo teníamos salvo contadas personas, cuanto menos gente supiera de esto mejor. Volví a mirarlo de nuevo cuando me habló de que Atharal había mandado un mensajero con noticias, según había dicho mi melliza estaba despierta por fin, algo desubicada pero sana y salva. Cerré los ojos unos momentos por ello, por una parte me alegraba que estuviera por fin consciente y el hecho de saber que el cambiante estaba con ella me aliviaba, había visto su preocupación por mi melliza y sin duda alguna él no dejaría que le pasara nada. Por otra parte no me gustaba que se hubiera despertado tan pronto sin tener la solución o, al menos, no me hubiera encontrado en la habitación con ella para explicarle detalladamente y calmarla, pero seguramente Atharal sabría lo que tenía que hacer y esperaba que así fuera mientras averiguábamos qué hacer.


-Es una buena nueva que esté despierta por fin, me habría gustado estar ahí cuando lo hubiera hecho pero sé que si algo pasara él se encargaría del problema
–lo miré ladeando un poco mi rostro- confío en tú general para que cuide de ella –dije dando pequeños golpecitos con mi dedo índice sobre el escritorio, volví a fijar mi vista de nuevo en el cofre dispuesta a empezar a estudiar y examinar su contenido cuando su mano paró la mía antes de que la acercara al cofre o cogiera algo, alcé mis ojos para mirarle como si quisiera preguntarle por qué me paraba mientras él alejaba mi mano del cofre para ver que sonreía de lado y luego lo miré directamente a sus ojos. Decía de cenar primero y que estaba hambriento, que se iba a enfriar lo que nos había subido y que después teníamos toda la noche para investigar esos libros y esos pergaminos, tiró de mi mano alejándome del escritorio para quedarnos frente a la mesa donde estaba la bandeja con la comida que miré un par de segundos, decía que se daría un baño rápido, cenábamos, una copa de vino y luego nos poníamos a ello como si ambos necesitáramos un pequeño respiro para tomar aliento antes de continuar, alcé de nuevo mis ojos a los suyos pensando que él ya tenía la decisión tomada y era como si quisiera decirme que era lo correcto, que por perder un par de horas para descansar un poco no iba a cambiar ni solucionar nada. Un pequeño descanso antes de sumergirnos en el contenido del cofre, su tono no era imperativo ni como si me estuviera dando una orden sino que más bien era como un consejo... lo cierto es que su actitud a veces me descolocaba un poco; a veces me trataba con cierta frialdad y de forma distante y en otras ocasiones como esa se mostraba algo más cercano, suponía que era lo que tenía ser conde y el hecho de tratar con ciertas situaciones con la forma en la que se deberían de actuar. Lancé un suspiro y finalmente lo miré, por un par de horas no iba a pasar nada y hasta nos vendría bien ese pequeño descanso- de acuerdo, no creo que pase nada por tomar un pequeño descanso antes de empezar –dije mientras él comenzaba a soltar los correajes de su armadura, alcé mis manos para quitarle los del otro lado y una vez sueltos dejar la armadura a un lado para que él se pudiera dar ese baño, yo aproveché para llenar uno de los vasos con algo de vino para beber ya que tenía la boca un poco seca y me fui hacia el ventanal apoyando mi cuerpo en uno de los lados notando la suave brisa que entraba por esta misma, desde allí podía ver algunos hombres haciendo la guardia, las murallas de la fortaleza e incluso a lo lejos esa atalaya en donde estaba mi melliza con el cambiante, pronto podríamos liberarla de su “prisión”. Aparté mi pelo a un lado y me acerqué a la mesa para coger un trozo de queso justo en el momento en el que salía del baño, lo miré de reojo y llené mi copa y otra para él entregándosela, había tardado poco en darse aquel baño como había dicho, nos sentamos en la mesa para empezar a cenar aunque yo no tenía mucha hambre pero sabía que debía de tomar algo, así que cogí de todo un poco mientras él sí que comía bastante más que yo, volví a beber de la copa de vino intentando no pensar y desconectar aquel rato pero lo cierto es que la carga pesaba y no me dejaba hacerlo, me había venido todo de golpe y me venía grande, lo admitía, me quedaba un largo camino por aprender y lo sabía- ¿cómo lo haces? –Pregunté tras llevarme un trozo de carne, hablábamos de temas vanos durante la cena y supuse que lo hacía en parte para no incidir en el tema en cuestión, mis ojos se alzaron a su pardos mientras podía casi leer en ellos esa duda sobre a qué me refería exactamente- llevar esta carga, soportar el peso sobre tus hombros –dije para dar un trago a la copa, sabía que el tema debía de esperar pero me sentía cansada mentalmente, había sido demasiado en tan pocos días sin margen de asimilación- ¿esto es lo que se supone que es ser conde? ¿Sentir una carga pesada sobre tus hombros que es como sintieras que te hunde mientras luchas por mantenerte firme y en pie?



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Jue Nov 16, 2017 12:15 pm

Tras darme un baño corto que no sirvió para relajarme pero si para quitarme toda la mierda que llevaba encima salí despeinado junto a la condesa.
Ella bebía una copa de vino apoyada en el ventanal con su mirada fija en el horizonte, quizás en la atalaya, pero ni pregunté, ni me lo dijo.
Quería que se olvidara por un momento de los problemas, era consciente de lo mucho que pesaban y ella no merecía esa carga, así que sonreí y me acerqué a la mesa alegando estar hambriento mientras cazaba un pedazo de queso y ella me llenaba la copa de vino.

Pasamos la cena bromeando, riendo, hablando de cosas tribales que no revestían importancia ninguna paran nosotros, lo necesitábamos, nadie puede pasar 24 horas dándole vueltas a lo mismo sin volverse loco.
Elevé la mirada ante su pregunta ¿Como lo hacia? ¿que exactamente? Mis ojos la recorrieron sin comprender buscando una respuesta que no tardo en llagar.
¿Como responder a eso? Me costaba mucho reconocer que tras el conde y el guerrero también había un hombre, uno que se tambaleaba demasiadas veces.
No solía mostrar esa parte de mi, quizás porque la había dejado relegada a la oscuridad y soledad de esta cámara.
Pesaba, lo hacia, las heridas, la armadura, los silencios y las decisiones que aunque duras eran necesarias para el bien de la mayoría.
Pesaba el alejarme de mis hijos montado sobre mi espectro sonriendo como si ir a la guerra fuera un juego pero preguntándome si volvería a verlos.
Mandar a jóvenes a una guerra cruel y despiadada, chicos que yo mismo había enseñado a alzar la espada, hablar con sus madres cuando no volvían y sentirme culpable y responsable de cada una de sus vidas.
El Valhala era lo que nos empujaba, pero a mi, hasta eso me pesaba.
Pesaba demasiado todo, sobre todo fingir que podía con ello sin derrumbarme en ningún momento. Cuadrar los hombros, afianzar la capa y entrar en Akershus como si no me afectara nada.
-Pues, ser conde es tomar las decisiones que tu pueblo merece sin pensar en las que tu necesitas. No te voy a mentir, no es fácil, pero confió en ti, tu padre confiaba en ti. Aprenderás Eyra, no te queda mas remedio porque esa gente te necesita.

Di un sorbo a la copa apurandola y la rellené de nuevo después, quizás mis silencios hablaban mas que mis palabras.
-Vamos a ellos señorita -pregunté ladeando la sonrisa.
Eyra se sentó en mi escritorio, el primer libro quedó sobre la madera noble abierto por la primera pagina, yo tras ella, con la mano posada en la mesa y la otra en el respaldo miraba por encima de su hombro exactamente lo que ponía.
Bajé un poco inclinando el cuerpo al ver trazado con tinta en sus paginas el dibujo del artefacto y llevé allí mi dedo.
-Ese dibujo es el mimo artefacto que contiene el cofre -aseguré cuando ella elevó la mirada encontrándose con mis pardos -tiene que tener una función.
El libro estaba escrito en un norteño antiguo, nos costaba identificar todas las palabras, era como si fuera un dialecto de nuestro idioma que se habló hacia demasiado tiempo.
-Daremos con las respuestas -aseguré cuando vi la desesperación en su mirada, se tambaleaba y no la culpaba, nadie podía aguantar tanto peso sobre sus espaldas -¿confías en mi? Daremos con el modo, apenas hemos empezado -aseguré pese a que llevábamos horas dando vueltas a ese libro que parecía un crucigrama.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Lun Nov 20, 2017 6:08 am

Aún teníamos toda la noche por delante para poder descubrir qué se escondía tras aquellos libros y pergaminos que había en el cofre, Thyra estaba vigilada por Atharal, nadie mejor que él para poder tranquilizar a mi hermana por si algo llegara a pasar, y estaba protegida tanto de ella misma como del posible peligro que pudiera tener fuera de esa atalaya. Me dolía que estuviera encerrada como un monstruo que podía matar a la gente sin contemplación ninguna, pero entendía en parte que quizás era lo mejor para ella como para el resto, si llegara a hacer algo y luego tuviera de nuevo el control la conocía como para saber que si mataba a alguien pesaría sobre ella esa carga, esperaba que Atharal pudiera sosegarla y tranquilizarla el tiempo que tardáramos en descubrir qué necesitábamos para poder liberarla del demonio que tenía en su interior, no me iba a contentar solamente con sellarlo de nuevo, esa vez quería expulsarlo de su cuerpo y destruirlo para que nunca más pudiera controlar a nadie y no fuera una amenaza, mucho menos pudiera unirse a las filas de Randulf en algún momento porque sería un arma peligroso y mortal. También sabía que no íbamos a hallar todas las respuestas esa noche, los libros aunque pequeños eran bastante gruesos y contenían bastantes páginas cada uno, encontrar la forma de salvar a Thyra no iba a ser fácil y nos llevaría más tiempo del que yo quisiera, pero al menos me quedaba el hecho de que estaba protegida en esa atalaya. Una cena para descansar un poco y regresaríamos al trabajo, no tenía demasiada hambre pero debía de comer algo así que cogí un poco de todo mientras trataba de no pensar en todo lo que se me había venido encima en apenas unos días, a veces era complicado despejar mi mente y mis pensamientos, aunque el conde hacía lo posible para que eso no pasara. Sabía que me hablaba de cosas vanas y sin importancia para dejar de pensar en todo aquello, él mejor que nadie conocía el peso de ser conde y lo había llevado a sus espaldas durante años, yo apenas lo llevaba en mi espalda y debía de decir que no estaba preparada, al menos, no lo estaba para que todo me viniera de golpe.

Agradecí que la cena fuera bastante amena y que tratáramos sobre temas totalmente diferentes que nada tenían que ver, cosas banales y triviales sin importancia alguna para desconectar un rato y descansar un poco ya que en parte nos lo merecíamos. Aunque de vez en cuando mis pensamientos se iban sin poder evitarlo a todo lo que estaba pasando, la preocupación por mi melliza y lo que pudiera pasarle me carcomía por dentro y aunque intentaba no pensar en ello se me hacía un tanto imposible. Fue por eso mismo que lancé aquella pregunta, necesitaba al menos una respuesta y nadie mejor que él para dármela puesto que lo sufría y lo vivía en sus propias carnes. Mis ojos se alzaron para encontrarme con los suyos mirándome de forma interrogativa sin saber exactamente a lo que me estaba refiriendo, fue entonces cuando le expliqué qué era lo que le había preguntado y durante un par de segundos se calló mientras, de alguna forma, parecía meditar la respuesta o qué decirme. Sabía que no debía de ser fácil, nunca pensé que lo fuera, pero no llegué a pensar que pesaría tanto como lo estaba haciendo... que toda esa gente dependiera de una decisión que podía significar su vida o su muerte no era algo que tomar a la ligera. Yo me conocía, sabía de mi temperamento, de mi carácter y de mi forma de ser y no era del todo el apropiado para ser condesa, en eso mi melliza suplía mis carencias... pero debería de aprender a sobrellevarlo, y a ser lo que mi padre fue un día y lo que él querría que yo fuera. Di un sorbo a la copa con la espalda apoyada en el respaldo esperando a que hablara, y cuando lo hizo lo observé durante unos segundos por sus palabras. Sonreí de lado cuando dijo que confiaba en mí, que aprendería porque no me quedaba más remedio... sin embargo, a pesar de sus palabras, fue quizás más el vacío que quedó tras ellas y su silencio lo que más captó mi atención aunque no insistí en ello. Ladeé la cabeza con la copa en la mano mirando hacia la ventana por unos segundos.


-Es decir; sacrificarse
–simplifiqué un poco lo que él había dicho en tan solo una simple palabra- sacrificarse a uno mismo en pos de lo que tú gente necesita sin pensar en lo que tú puedas querer o necesitar –me mordí el labio y luego volví a dar otro sorbo a la copa, no se me daba muy bien eso de sacrificarme. Su fe casi ciega en que confiaba en mí sumado a que ya me había dicho que me enseñaría era la muestra de algo que yo no tenía demasiado, tendría que aprender de su mano a saber llevar a mi pueblo pero lo que me preguntaba y preocupaba realmente no era que él me enseñara, sino que yo me dejase enseñar. Lo admitía, mi carácter había sido forjado a fuego y verme débil, inútil o con cierto desconocimiento sobre algo no me gustaba para nada... pero quizás eso también lo debería de aprender a cambiar. Lo que sí tenía claro es que les iba a demostrar a todos, una vez más, que no era ninguna niña malcriada... él me lo había dicho muchas veces y cada vez que me lo decía lo odiaba un poco, me enervaba sin poder evitarlo quizás porque había sido tildada así durante casi toda mi vida, ahora igual que anteriores veces debía de demostrar que no era así para nada. Volví a mirarlo cuando me preguntó si nos poníamos a ello y asentí con la cabeza, llené la copa de nuevo y me levanté para coger uno de los libros que había en el cofre y sentarme en la silla frente al escritorio, Höor se quedó tras mi espalda y abrí el libro encontrándonos con algunos dibujos, uno especialmente que se parecía bastante al artefacto que habíamos encontrado en el cofre. Era como hexagonal y llevaba como piedras, aunque también llevaba un círculo que parecía de cristal en el centro y que sobresalía un poco, era de color azul pero parecía estar apagada, por detrás como si estuviera tallado sobre piedra negra llevaba inscripciones, pero ninguno habíamos sido capaces de leerlas. Se inclinó un poco hacia el libro y su dedo se paseó por el grabado que había por toda la página como si estuviera de fondo, un dibujo que coincidía con el artefacto en sí. Alcé mis ojos a él cuando comenzó a hablar y asentí con la cabeza cuando dijo que el dibujo era igual que el artefacto- sí, yo también me había fijado en eso –aseguré, bajé mi vista a la página de nuevo y volví a mirarlo otra vez afirmando con la cabeza ante la idea de que debía de tener alguna función- quizás este libro nos diga para qué sirve o su significado, sin duda alguna ambas cosas están relacionadas... puede que encontremos la forma de utilizarlo y de ver también si con esto podemos ayudar a Thyra –volvimos de nuevo al libro intentando averiguar qué era lo que ponía pero nos encontramos con que estaba escrito en norteño antiguo, seguramente de hacía muchos siglos y de la lengua que se hablaba en esos entonces y que con el paso del tiempo había sido modificada y cambiada. Nos costaba entender el significado de las palabras y para poder completar una página entera tardábamos bastante, ninguno conocíamos esa lengua y ese retraso inesperado con el que nos habíamos topado a mí me llevaba un poco hacia la desesperación, otro hándicap más que sumar a la ya larga lista de inconvenientes que se presentaban desde que Randulf había decidido finalmente atacar Hedmark. Llevábamos ya un par de horas y apenas habíamos podido leer tres o cuatro páginas, el idioma sin duda alguna era un impedimento que nos retrasaba y yo me desesperaba un poco más, la paciencia no había sido nunca una de mis virtudes y ahora se podía notar, principalmente, porque me había dado un tic en la pierna que no dejaba de mover y porque bufaba cada dos por tres. Él aseguraba que daríamos con la respuesta de forma convincente y por un instante quise contagiarme de esa seguridad que desprendían sus palabras, puede que lo dijera porque mi estado era evidente y así lograba tranquilizarme un poco, miré el libro que teníamos delante escuchando sus palabras cuando me preguntó si confiaba en él y ladeé la sonrisa. No era estúpida ni una necia, decir que no confiaba en él después de la ayuda que nos había prestado, de que aunque a mí me jodiera admitirlo y reconocerlo sus medidas habían sido en pos de una solución que no dañara a nadie para minimizar el menor daño y riesgo posible... decir que no sería estar mintiendo, cegarme en cierta forma, subí mí mirada hasta chocar con sus pardos- no soy una necia ni tampoco soy estúpida Höor, nos has ayudado cuando más lo necesitábamos y nos has permitido quedarnos aquí, aunque no debías de por qué viniste para obtener el cofre cuando sabíamos que Randulf nos estaría esperando, te has ofrecido a ayudarme en lo que a aprender a ser condesa se refiere... si dijera que no confío en ti, después de todo, estaría mintiendo –ladeé la sonrisa- tienes aires de suicida pero quitando eso sí, confío en ti. De no confiar no habría traído el cofre aquí para que me ayudaras a buscar una solución –hice una leva pausa- también es tú deber dar esperanza incluso en los momentos más aciagos, ¿no es así? Algo que te impulse a seguir y a no rendirte, como una luz en mitad de la oscuridad, pero yo no me rindo... y todavía no lo he hecho –aseguré antes de volver de nuevo y proseguir para intentar averiguar qué podíamos descubrir del libro, era complicado avanzar como quisiéramos por el idioma en el que estaba escrito pero aunque fuera despacio avanzábamos, no encontrábamos nada que fuera relevante por el momento de qué era aquel artefacto o para qué servía y las horas pasaban. El cansancio acumulado de todos aquellos días iba haciendo mella en cada minuto que pasaba, desde al ataque de Randulf solo había descansado bien un día y eso sumado al hecho de todo lo que se me había venido encima me estaba pasando factura aunque no quisiera que fuera así; los ojos se me cerraban y me costaba mantenerlos abiertos, mi cabeza ya no daba demasiado más de sí y aunque no me gustara íbamos a tener que parar y descansar, porque de continuar muy probablemente me quedara durmiendo aunque lo evitara. Suspiré y me apoyé contra el respaldo de la silla, llevé mis dedos al puente de mi nariz con los ojos cerrados y tomé la decisión convenciéndome de que era mejor parar y descansar para continuar mejor al día siguiente- deberíamos de parar y de descansar –abrí los ojos para mirarlo- aunque no quiera parar lo cierto es que el cansancio hace mella y estoy haciendo más esfuerzo por no dormirme que por intentar entender qué tenemos delante. Descansemos y sigamos mañana en mejores condiciones, aún tenemos otro libro más y varios pergaminos para examinar así que por esta noche lo mejor es dejarlo –apoyé los brazos a cada lado de la silla- no es que me guste pero mañana pensaremos con mayor claridad –cerré el libro y luego me levanté de la silla para dejarlo en el interior del cofre, una vez dentro y cerrado cogí el medallón y lo colgué a mi cuello girándome para mirarlo- creo que deberíamos de dejar aquí el cofre, visto el incidente de la otra noche es mejor no pasearlo demasiado y aquí estará seguro, además sin el medallón no es que puedan hacer mucho –aseguré metiéndolo tras la prenda de ropa que llevaba para que no quedara a la vista- mañana vendré para continuar con el libro, si tienes obligaciones que atender puedo seguir yo mientras tanto, aunque quizás sea buena idea dejarme ver entre la gente para que no hayan más especulaciones –me crucé de brazos bajo el pecho, di unos pasos quedando frente a él, me mordí el labio mirando hacia otro lado antes de hablar- ¿sabes? Nunca se me ha dado bien este tipo de cosas, algo que no mucha gente ha escuchado de mis labios pero... gracias –dije para volver a mirarlo- no los defraudaré. Buenas noches conde –dije antes de girarme y encaminarme a la puerta para salir por ella y poner rumbo a mi habitación para acostarme y dormir un poco, pese a que me jodía muchísimo la idea de que mi melliza pasara una noche más en esas condiciones.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Lun Nov 20, 2017 11:51 am

Mis ojos se quedaron fijos en sus pardos cuando aseguró no ser una necia, no la tomaba por eso precisamente, era cierto que me resultaba algo inmadura, impetuosa, pero también lo fui yo un día.
Posiblemente porque nunca haba tenido que tomar decisiones duras, la realidad te cambia demasiado deprisa, tenia que crecer, aprender y controlar ese carácter hastiado que se gastaba, como ella había dicho, el sacrificio acaba siendo nuestro pan de cada día o al menos en parte.

Me gustaba lo que escuchaba, no pude evitar que una media sonrisa asomara en mis labios cuando dijo que confiaba en mi pues sabia que en todo momento le había ayudado. Lo que significaba que aunque en un principio me odió por la decisión de su hermana, ahora era capaz de entender que en el fondo era la única opción que nos quedaba.

Tras una pausa de nuevo sus ojos chocaron con mi mirada, no le faltaba razón en la siguiente afirmación pero no era solo eso.
-Si, he de darte esperanzas, pero, no soy un mentiroso -aclaré apartando un mechón de pelo que caía alborotado sobre su cara -no soy un embaucador que solo dice lo que quieres escuchar, estoy convencido de que encontraremos la solución si nos mantenemos firmes, si seguimos estudiando esos libros. Decaer es lo único que no podemos hacer.

Continuamos inmersos durante varias horas mas en la lectura dificultosa de ese libro, resoplábamos agotados, se nos cerraban los ojos y cuando Eyra me dijo que lo mejor seria descansar, afirme, ya no nos cundía el trabajo porque no daba nuestra mente mas de nosotros.
Cerré los ojos dejando caer mi frente en su hombro.
-Estoy agotado -confesé antes de alzarme y mirarla como se ponía en pie y guarda los libros, el artefacto y todos los pergaminos de nuevo en el cofre cerrándolo.

Decidió dejarlo en mi cámara, desde luego estaría allí seguro, quedaban un par de horas para el alba, un pequeño sueño y descanso que nos concederíamos antes de empezar de nuevo la ardua tarea de descifrar los libros.
La acompañé hasta la puerta, allí se cruzó de brazos como si hubiera algo que quisiera decir y por contra silenciara.
Se acercó un poco mas mordiendo su labios, mis ojos bajaron hasta estos, era muy atractiva y ese gesto demasiado provocativo.
Ensanché la sonrisa al escuchar ese gracias.
-¿que has dicho? -bromeé mientras esta fruncía el ceño no decidida a repetirlo y negando la cabeza al ver mi sonrisa engreída.

Se dio la vuelta dándome las buenas noches, atrapé su muñeca girándola en mi dirección.
-De nada -susurré – lo siento, he sido muy duro contigo, pero...- guardé silencio antes de soltarla para dejarla ir -buenas noches -poco era el tempo que nos quedaba para descansar y se que ella lo necesitaba.

Regresé al interior de la habitación y me deje caer en el lecho, me dolía el cuerpo por la batalla y la cabeza por darle vueltas a esas letras y de nuevo estaba solo sobre un colchón vació y frio.







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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Jue Nov 23, 2017 6:50 am

No veía a Höor como un hombre que diera falsas esperanzas a su gente o que fuera un embaucador, más bien lo veía bastante sincero aunque eso pudiera acarrear problemas, pero las cosas que eran las decía aunque fueran duras de decir y de escuchar también. No lo veía dándome esperanzas en esos momentos si no hubiera una salida o una solución para salvar a mi hermana, en todo ese tiempo que lo había conocido siempre había ido con la verdad por delante como si fuera también esa su bandera, así que no pensaba que me dijera “vamos a encontrar una solución” solamente para alimentar una esperanza que podría apagarse en cualquier momento. Claro que aunque lo pensara eso no significaba que se lo dijera, esto era una opinión personal y ya bastante había dicho al darle las gracias antes de despedirme para volver a mi habitación. Yo no era de las que pedían perdón, ni se disculpaba cuando hacía mal las cosas y por supuesto que tampoco cuando debía de agradecer algo, eran cosas que me costaba decir y pedir y que no empleaba a diario como quizás otras personas. Había algunas que no les costaba dar las gracias, pedir ayuda o disculparse pero para mí, por la forma de ser que tenía y el carácter que poseía, me era complicado. Era demasiado orgullosa como para decir tales cosas, lo reconocía, así que bastante había sido con darle ese “gracias” por todo lo que había hecho aun cuando seguía pensando que no debía o tenía por qué hacerlo. También me había pillado en un momento de bajón y con los escudos bajados, quizás en otras circunstancias no lo hubiera dicho, como le había comentado me costaba decirlo y muy pocas personas –escasas más bien- habían escuchado esas palabras de mis labios. Él se hizo un poco el loco como si no me hubiera escuchado, pero yo sabía que sí lo había hecho por esa sonrisa ladeada que había pintado en sus labios al tiempo que yo rodaba los ojos y fruncía el ceño negándome a repetirlo de nuevo, así que lo mejor era despedirme de él e irme a la habitación para descansar esas pocas y escasas horas que teníamos antes de ponernos de nuevo en marcha.

Me atrapó de la muñeca parando mi avance para girarme de nuevo hacia él antes de que me marchara, solo para susurrarme un “de nada” que me dio la confirmación de que sí me había escuchado antes y que solo había buscado que lo repitiera. Me quedé mirándolo de forma fija cuando me dijo que lo sentía, que había sido duro conmigo y se quedó en ese “pero” que me hizo ladear la cabeza ligeramente cambiando el peso de pierna observándolo. Por un momento me quedé a la espera de que continuara con esa frase y que terminara de decir lo que había empezado, de hecho, mis ojos bajaron a sus labios como si así le diera a entender que siguiera y luego los subí para mirarlo a él de nuevo. Entendía por qué había sido duro, entendía que las lecciones de la vida y sobre todo una lección como esa no se aprendía de manera fácil y sencilla, no era algo que se pudiera aprender en un instante, solo a base de duros palos conseguiría encauzarme hacia la posición correcta que se esperaba de mí. Sabía que tenía mucho por aprender todavía, solamente había empezado apenas con mi enseñanza y aunque era cierto que en algún que otro momento había sido duro... lo había hecho solamente para mostrarme el camino a seguir, para hacerme ver lo que se esperaba de mí. Él mismo ya me lo había dicho, ser conde significaba tomar decisiones para lo mejor de tu gente por encima de uno mismo, sus decisiones no habían sido más que el ejemplo de ello. Tampoco podía decir que yo no le hubiera “forzado” a ser así conmigo, no habíamos empezado con buen pie y en lo que él trataba de ayudarme yo lo había visto como una amenaza, si se hubieran tornado las situaciones lo habría mandado a la mierda hacía ya varios días, sin embargo él no lo había hecho y confiaba en mí pese a todo. No terminó su frase y aunque me dieron ganas de instarle a que continuara lo mejor era que descansáramos ese tiempo que teníamos, así que cuando me soltó deseándome buenas noches lo miré una última vez antes de dar un paso atrás y encaminarme a la habitación.

Llegué y caí directamente sobre la cama sin siquiera cambiarme, necesitaba descansar y no tardé demasiado en quedarme durmiendo sobre las sábanas. Nos ayudaría a los dos a reponer fuerzas para poder adivinar qué se escondía bajo las palabras de sus páginas, dormí casi de tirón y me desperté con las luces del alba entrando ya por la ventana de la habitación, parpadeé por el cambio de luz y me giré quedando de lado tumbada, había dormido algunas horas pero al menos las suficientes como para poder aguantar otro día con mejores fuerzas. Me levanté y antes de ir hacia la habitación de Höor bajé al patio de armas para dejarme ver, aproveché para dar un par de golpes mientras los demás hacían sus ejercicios rutinarios de entrenamiento y después fui a hablar con algunos de mi gente, calmé un poco los ánimos y hablé con el que había dejado “al mando” cuando fui a Hedmark para recuperar el cofre, la gente también confiaba en él por haber sido la mano derecha de mi padre muchos años y su intervención estaba siendo clave para mantener los ánimos calmados, no necesitábamos dos pueblos enfrentados en un mismo lugar. Volví a la habitación para darme un baño y que terminara por despejarme, me vestí con algo cómodo ya que íbamos a estar tiempo con ese libro y me encaminé hacia su habitación recorriendo el medallón entre mis manos. Llegué frente a la puerta y toqué esta antes de entrar, al cabo de unos segundos y de volver a insistir fue que finalmente me abrió la puerta, parecía que acababa de despertarse porque tenía el pelo algo alborotado y su cara de sueño era más que evidente, se hizo a un lado y pasé mientras lo miraba con una sonrisa ladeada.


-Buenos días Höor, ¿tal vez, acabo de despertarte? –Pregunté mientras me acercaba hacia el cofre y quitándome el emblema volvía a abrirlo de nuevo- no es tan temprano como piensas –dije al ver que miraba por la ventana y la luz que se colaba por esta- he bajado un rato a entrenar, estoy acostumbrada a hacerlo todos los días y de paso descargaba un par de golpes, me he dejado ver entre la gente y he hablado con mi pueblo para ver cómo estaban los ánimos, están tranquilos así que espero que no hayan más enfrentamientos –comencé a sacar de nuevo ese libro que nos traía de cabeza para seguir estudiándolo- ah, también he pedido que nos suban algo para desayunar en un rato, si no te importa claro –cogí el libro y me encaminé hacia el escritorio donde me había sentado la pasada noche y abrí el libro por la página en la que nos habíamos quedado, alcé mis ojos para mirarlo cuando me dijo que se iba a dar un baño y asentí con la cabeza mientras me ponía a traducir esas páginas. Pasado un rato volvió del baño y se puso a mi lado cogiendo una de las sillas para intentar averiguar algo- el joven al que teníais prisionero, el que Randulf hechizó, ¿habéis podido sacar algo de él, lo vais a soltar? –Pregunté mirando la hoja que estaba traduciendo en esos momentos, sabía que el joven no tenía culpa alguna y que si podían liberarlo para que volviera con su familia menos presión tendríamos, o tendría él con ese problema, alcé mis ojos para mirarlo- ¿qué ibas a decirme anoche, justo antes de despedirnos? –Pregunté ya que anoche no quise incidir en el tema, pero en ese momento sí- entiendo por qué has sido duro conmigo, ser conde lleva muchas responsabilidades y querías que despertara para que lo viera.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Jue Nov 23, 2017 8:41 am

Tumbado en el lecho boca abajo me había quedado traspuesto, cuando escuché los golpes en la puerta gruñí ligeramente sin hacer ni caso, estaba agotado, la insistencia me hizo abrir los ojos, dejé escapar el aire, bostecé y apoyando las manos en el mullido colchón me levante.

Me acerqué a la puerta y la abrí aun sin saber bien si era de noche o de día, ni las horas que habían pasado desde que se fue la vikinga.
Al otro lado estaba Eyra, pude ver como sonreía al verme de esa guisa mientras yo llevaba mi mano a la nuca y me rascaba.
Los ojos se me cerraban por mucho que me los frotaba y me hice a un lado cuando dijo que si acaba de despertarme.
-No que va -dije bostezando antes de echarme a reír y cerrar la puerta tras de mi.

Me acerqué a la palangana y me mojé la cara tirándome un poco de agua por encima del pelo a ver si me despejaba.
-Buenos días -le dije escuchando que ya había hecho todas esas cosas mientras yo ni me había movido del sitio.
-¿peo que hora es? Si te acabas de ir -musité mirando hacia el ventanal y dándome cuenta de que ya el sol hacia horas que estaba fuera -joder -dije.

La vikinga sonreía sacando de nuevo los libros mirando de soslayo lo echo polvo que estaba.
-Me doy una baño, me despejo y te ayudo -aseguré mientras esta asentía ya puesta en materia.
Los libros reposaban sobre la mesa de mi escritorio, ella con al pluma en la mano y unos papeles la lado intentaba encontrar el modo de descifrar aquellas palabras mas complicadas para nosotros.

Me tomé un baño rápido, con la toalla enrollada a mi cintura salí ahora mucho mas despierto.
-¿como va? -le pregunté apoyando mi mano en su silla y mirando por encima de su hombro lo que escribía.
Las gotas de mi pelo caían sobre su hombro lo que la hizo elevar la mirada hasta mis ojos.
-Voy a vestirme y me pongo.

A sus espaldas me coloqué la camisola, me calcé unos pantalones, las botas y acercando una silla tomé asiento a su lado.
-El prisionero esta suelto -confesé -el chaval no recuerda nada, lo usaron como un títere y le dejaron la cabeza en blanco, nada de nada Eyra.

Volvimos a centrarnos en los libros, estuvimos cerca de una hora dándoles vueltas hasta que de nuevo la vikinga elevó su mirada para clavar sus oso en mis pardos.
-Yo apreciaba mucho a tu padre, conmigo se portó bien cuando solo era un niño. Se que he sido duro, incluso puede que hayas pensado que después de acostarnos en el lago, me arrepentí y por eso me he convertido en un imbécil. No me he arrepentido de lo que pasó, me gusto.
No tiene nada que ver un echo con el otro. Solo quería que supieras que mi reacción tan ruda no ha tenido nada que ver con que nos acostáramos. Tenia que hacerte ver que lo que decías no tenia sentido ,estabas fuera de ti y me cabreó que no pensaras en la gente si no en tu hermana.
Se que la quieres, se que es complicado, pero es que ser condesa es tomar decisiones muy jodidas y no siempre son las que como persona tomarías ¿entiendes?
A veces eres muy niña, tienes que madurar Eyra -ladeé la sonrisa -aunque hoy creo que me has ganado la partida -dije ensanchando la sonrisa.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Dom Nov 26, 2017 11:13 am

Era más que evidente que acababa de levantarse por las pintas que tenía, su cara de sueño lo decía todo y el pelo algo despeinado también daba una pista más que clara y evidente de que lo había despertado. No lo culpaba tampoco, habían sido unos días muy agitados y no solo había tenido que lidiar con su pueblo y su gente sino también con la mía en aquellos problemas que hubieron y en los que yo había estado algo desaparecida velando por la vida de mi melliza, no es que yo hubiera descansado mucho esa noche pero al menos lo suficiente como para recargar algo de energías y ponerme en marcha de nuevo, necesitaba continuar para dar con la solución que ayudaría a Thyra y no descansaría hasta que así fuera. Necesitaba encerrar a ese demonio pero más que eso desterrarlo de su cuerpo y matarlo, lo más importante era que no volviera a apoderarse de ningún cuerpo más para poder poseerlo. Me adentré en la habitación cuando me cedió el paso y sonreí de lado viéndolo de esa guisa cuando me negó que acabara de despertarlo, algo que ambos sabíamos que no era así. Fui hacia el cofre sacando el medallón para abrirlo mientras le contaba lo que había hecho durante esas horas que él había estado durmiendo, lo vi mirar por la ventana y sonreí de lado cuando pareció no creerse que fuera tan tarde y negué con la cabeza mirándolo cuando dijo que acababa de irme, aunque entendía la sensación que sentía en esos momentos y por eso no dije mucho más al respecto. Comencé a sacar los libros y los fui dejando sobre la mesa para llevarlos al escritorio, lo miré cuando dijo que se iba a dar un baño y asentí con la cabeza cogiendo una hoja y una pluma para empezar a escribir sumergiéndome entre las páginas de aquel dichoso libro. No tardó demasiado en salir de la ducha y esperaba que lo hubiera despejado un poco, yo seguía peleándome con aquellas palabras en el tiempo que se había bañado y lo sentí ponerse de nuevo tras mi espalda observando sobre mi hombro, sentía las gotas de agua caer en mi hombro y finalmente alcé la mirada hacia él enarcando una ceja por ello con una sonrisa ladeada en los labios, parecía que poco a poco le iba pillando el truco a esas palabras para poder leerlas mejor, una vez encontrabas un mismo patrón común todo era mucho más fácil aunque no fuera así a simple vista, algunas palabras me seguían dando un quebradero de cabeza.


-Mejor, creo que he encontrado una forma de ir más rápido para traducir algunas de las palabras, hay un patrón común y de esa forma es más fácil intentar averiguar qué es lo que están diciendo –desde esa distancia podía oler el aroma del jabón que había utilizado en su baño- a partir de ahora supongo que iremos algo más rápidos, si los demás libros están igual nos llevará algo de tiempo pero menos que al principio –aseguré mirándolo, volví al libro cuando dijo que iba a cambiarse continuando con la traducción de las palabras terminando la hoja que había empezado antes de que saliera del baño, una vez vestido cogió una de las sillas y se sentó a mí lado para entre los dos continuar con aquello, al cabo de un rato fue que decidí preguntarle sobre el joven al que habían poseído y utilizado como un títere para causar aquel revuelo y clavarla la daga a mi melliza, no me había dicho nada al respecto y me preguntaba si habían conseguido sacar algo de información. Negó con la cabeza y me dijo que le habían dejado la cabeza en blanco y que al no sacar nada lo habían dejado suelto, algo que era bastante lógico teniendo en cuenta que no hizo nada por propia voluntad y así no tendría a su familia preguntando por su hijo- supongo que es mejor así, el hecho de que no recuerde demasiado lo que pasó. Randulf no es de dejar pista alguna que podamos seguir y si no lo mató supongo que será más que milagro, el hechicero que lo controlaba podría haberle hecho algo mucho peor que dejarle simplemente la mente en blanco y borrarle lo que pudiera saber –dejé la pluma sobre la hoja preguntándole por lo que no me dijo anoche, ahora los dos estábamos más despejados y quería saber qué era lo que tenía que decirme respecto al por qué había sido tan duro. Apoyé mi espalda en la silla y lo miré mientras hablaba, por lo que él me había contado mi padre lo había ayudado cuando era joven contra Randulf, había curado sus heridas y que por eso lo apreciaba aun cuando nosotras no habíamos sabido nada sobre todo aquello, quizás queriendo protegerlo, o protegernos... el caso es que jamás lo sabría ya. Escuché todas y cada una de sus palabras para subir mis ojos un momento al techo y soltar un bufido antes de volver a poner mis ojos en los suyos- no pensé en ningún momento que fueras duro conmigo por lo que pasó, somos adultos y sabemos diferenciar las cosas. Sé que no te has comportado así conmigo por lo que pasó esa noche en el lago, sino más bien por mi comportamiento y mi actitud frente a lo que pasó después de que atacaran a Thyra –hice una pausa- sé que mis formas y mi actitud no son las correctas para ser una condesa, pero en una semana he pasado de perder mi hogar devastado a escombros y cenizas a perder a todas y cada una de las personas que he querido y que me han importado, además de perder a mi padre y con ello ostentar el título que él llevaba. Thyra es lo único que me queda de mi familia Höor, tan solo trataba de protegerla como le prometí a mi padre que haría y no, no pensé en ningún momento como una condesa en esa situación pero, ¿qué querías que hiciera? Hacía apenas unas horas antes había enterrado a mi padre, ni siquiera me había parado a pensar realmente que ahora era yo la que debía de estar al frente de mi pueblo –me mordí el labio con fuerza- en esta semana llevo demasiada carga a mis espaldas y ni siquiera me ha dado tiempo a asimilarlo –ya había dicho bastante con aquellas palabras, lo miré frunciendo levemente el ceño cuando volvió a llamarme niña y que debía de madurar, odiaba que me dijera eso y por ello le di un manotazo en el hombro- oh vamos, deja de decirme que soy una niña y que tengo que madurar –volví a coger la pluma entre mis dedos y pasé la siguiente hoja, pero sonreí de lado mirándolo de reojo- además, ya era de que me marcara un tanto ¿no crees? Tengo que acortar la distancia que me llevas y no podía dejar que te llevaras tu todos los puntos –lo miré con una sonrisa ladeada antes de ponernos de nuevo con el libro. Entre los dos íbamos algo más rápidos y con la mente despejada y descansados rendíamos mejor que la otra noche en la que nos costaba más avanzar, el libro no decía mucho pero al menos avanzábamos a buen ritmo y eso nos motivaba más. Algunas veces nos parábamos a debatir alguna que otra de las frases y sus posibles significados pero seguíamos traduciendo, cuando tocaron a la puerta fue él quien se levantó y yo me quedé sentada pensando que quería alguna de las sirvientas que nos traería el desayuno que había pedido, lo cierto es que tenía algo de hambre. Terminé una de las frases en lo que él cerraba la puerta con la bandeja y la dejaba sobre la otra mesa- Höor –lo llamé levantándome con el libro en la mano- mira lo que he encontrado –me acerqué hasta donde él estaba apoyando mi cadera contra la mesa- “... y el alma oscura vagará por la tierra buscando una vasija donde plantar la semilla, donde permanecerá oculto hasta que sus poderes resurjan de nuevo, la tierra se abrirá bajo sus pies y el demonio caminará arrasando con fuego todo a su paso. Solo así volverá el ser nacido en la oscuridad –era lo único que había encontrado que se podía asemejar más o menos a lo que le pasaba a Thyra, cogí un gajo de uva y lo miré- está claro que se refiere al demonio que hay dentro de Thyra y que si toma posesión de su cuerpo... –me mordí el labio y dejé el libro sobre la mesa- pero no dice nada de como pararlo, no hemos encontrado nada en todo el maldito libro –necesitábamos una solución y no sabíamos cuánto tiempo tardaría el demonio en poseer el cuerpo de mi melliza, luchábamos a contra reloj y no obteníamos respuestas. Me senté sobre la mesa y cogí un trozo de pan pensando en que se nos acababa el tiempo- es imposible que mi padre guardara y escondiera el cofre si su interior no fuera importante... tiene que haber algo, pero no entiendo nada y tampoco por qué aparece el dibujo de ese artefacto dibujado en cada maldita página –llené una de las jarras que había en la bandeja y la cogí dando un trago apartando mi pelo a un lado mientras pensaba- mi padre decía que nada es siempre lo que parece ser... –me callé un momento y alcé mis ojos para mirarlo- eso es –dije como si hubiera caído en la cuenta- seguro que también se refería a eso, ¿y si nada de lo que hubiera escrito fuera lo que necesitemos? Siempre le daba importancia al hecho de que a simple vista nada era lo que creíamos, había que fijarse en los detalles... ¿y si pasa lo mismo con los libros? Piénsalo, no hemos encontrado nada en todo el libro pero quizás esté hecho así, ¿y si hay un código, una forma de leerlo que hemos pasado por alto? Cualquier pensaría que es un libro sin valor pero quizás es que lo importante no se ve a simple vista –miré al libro y luego a él- no, algo me dice que entre esas páginas hay una forma de leerlo diferente, y que ese artefacto es la clave de ello.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Dom Nov 26, 2017 4:24 pm

La condesa había encontrado una frase, la leyó, no cabía duda que se refería al demonio que su hermana había llevado sellado dentro durante todo este tiempo.
¿Como hacer para liberarla? No ponía una mierda en todo el libro y un gruñido escapó de mi garganta fruto de la desesperación, llevábamos dos putos días estudiando aquel libro de mierda y nada, estábamos como al principio.

En ese momento a la condesa se le ocurrió algo, algo que no era para nada descabellado y que me llevó a coger el libro y a mirarlo a trasluz, a primera vista no se veían letras ocultas y al asombra de una vela nada se marcaba en esas paginas pero..y si no era exactamente eso.
-Hablamos de un demonio, antaño se hacían rituales para llamarlos, brujas, aquelarres, la magia negra siempre ha existido, yo no entiendo demasiado de eso, pero¿y si nos estamos equivocando no en la traducción si no en el lugar donde leerlo?
La luna llena, el bosque, sacrificios de sangre y una hoguera y si al combinación de todo eso y el artefacto nos lleva a dar con la respuesta?

No tenia ni idea de si mis palabras tenían sentido o simplemente desvariaba sin mas.
-¿que perdemos por intentarlo ¿esta noche hay luna llena, vamos al bosque y a ver si allí se hace la luz para nosotros con el artefacto, los elementos y los libros, no se me ocurre nada mas -dije encogiéndome de hombros - si a ti si, soy todo oídos.

Tampoco quería armar mucho revuelo con el tema en Akershus, por eso cuanto menos gente estuviera al corriente de eso era mucho mejor. Ya había discrepancias entre la gente de ambos condados, ademas las preguntas sobre porque la hermana había partido con Atharal eran una constante.
Los rumores corrían como la pólvora y Eyra y yo hacíamos lo que podíamos por apaciguar los ánimos pero esta situación no podía prolongarse mucho mas en tiempo y espacio.

Di un trago de la jarra que Eyra me sirvió, y después cogí una pieza de fruta dándole un bocado.
-Tu padre era un buen hombre, pero ademas de eso, era inteligente, no hubiera guardado este libro de no ser la clave para salvar a tu hermana, ni te hubiera dado a ti el medalla, la llave, si no fuera imprescindible que no cayera en malas manos.
La respuesta esta aquí -dije mostrandole le libro con convicción -busquemosla y no paremos hasta dar con ella.
Ambos se lo debemos a tu padre

Di otro mordisco a la pieza de fruta laminadora y ladeé la sonrisa.
-Ves, voy a llevarte a ver las estrellas al bosque, para que luego digas que no tengo corazón -bromee recordando eso que me dijo en las celdas mientras sonreía con picarda – pediré que nos preparen algo de cena y bueno a ver que pasa ¿que me dices?


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Vie Dic 01, 2017 11:21 am

Me desesperaba que pasaran las horas y no pudiéramos encontrar nada sobre lo que nos ayudaría para salvar a mi melliza, mientras de alguna forma sentía que “perdíamos” el tiempo ella estaba encerrada en esa atalaya y rogaba porque Atharal fuera capaz de controlarla en esos momentos, de calmarla con su presencia cerca aunque seguramente estuviera preguntando por mí y yo no podía ir a que, al menos, supiera que todo estaba bien y que estábamos dejándonos la piel para poder ayudarla con el demonio que tenía en su interior. La respuesta la teníamos en esos libros pero por más que nos afanábamos en traducir lo que ponía no éramos capaces de identificar algo que pudiera servirnos, como si de alguna forma la solución la tuviéramos delante pero no fuéramos capaces de verla. Yo me desesperaba aunque no quería mostrarlo, porque me daba rabia tener a Thyra encerrada cuando no había hecho nada, cuando seguía siendo ella llevara o no en su interior a un demonio, uno que era poderoso y que si caía en manos de Randulf no quería ni pensarlo. Seguíamos traduciendo hasta que llamaron a la puerta seguramente las sirvientas que nos traía el desayuno que había pedido antes de venir al a habitación del conde, mientras él iba a recogerla yo terminé de traducir una frase que de todo lo que había en aquel libro era lo más cercano que leíamos sobre lo que le pasaba a mi hermana. Hablaba sobre un demonio, un ser nacido de la oscuridad, que llegado el momento ocuparía un recipiente vacío que sería Thyra para volver a renacer de nuevo. Una vez la bandeja estuvo en la mesa cogí el libro y me levanté para enseñarle lo que había encontrado leyendo aquel trozo en voz alta. No había duda alguna, hablaba sobre lo mismo que le pasaba a mi melliza pero sin embargo no había forma de saber cómo pararlo o detenerlo... mi padre una vez había encontrado la forma y estaba en esos libros, de lo contrario, no los habría guardado con tanto recelo y escondido de esa forma. Debían de ser importantes y debían de ayudarnos, pero solo nos estaban retrasando más.

Dejé el libro sobre la mesa desesperada cogiendo un gajo de uva para llevarlo a mi boca y masticarlo, no podía evitar sentirme un poco desanimada porque mis esfuerzos veían que no eran lo suficientemente buenos como para hallar las respuestas y que todo lo que estaba pasando me pesaba demasiado como para no pasarme cierta factura. Lancé un suspiro mientras mi mirada se perdía por la ventana del lugar en donde los rayos del sol se colaban otorgando claridad a la estancia. Fue entonces que me vino a la cabeza, de pronto, lo que mi padre me había dicho una vez sobre que nada era lo que parecía ser realmente. Tenía que ser eso, esos libros debían de encerrar el secreto pero de una forma que no se pudiera ver a simple vista, que engañaran a quienes buscaban las respuestas. Por eso quizás cada una de las páginas llevaba grabado el símbolo de ese artefacto que había también en el cofre, era la única solución posible que se me pasaba por la cabeza. En cuanto lo dije en vez alta Höor cogió el libro y puso sus páginas para que la luz pasara por ellas para ver si se veía algo, también lo hizo con la luz de una vela pero nada ocurría. Mis ojos lo siguieron hasta que volvió de nuevo a mi lado y sopesé sus palabras, en algo tenía razón, los demonios mayormente siempre habían sido convocados por medio de la magia y normalmente siempre se convocaban de noche... podría ser que nos estuviéramos equivocando en cómo leerlo. Mis ojos subieron a los suyos cuando propuso aquel plan que no sonaba tan disparatado teniendo en cuenta que vivíamos rodeados por leyendas, por mitos y por magia que estaba muy arraigada en nuestra cultura. Sonreí de lado mirando el libro que estaba sobre la mesa y luego a él.


-Siempre he oído que las noches de luna llena son las más importantes de todas, porque es cuando la luna es más fuerte y más poderosa que nunca, como si de alguna forma canalizara o ayudara a los que poseen magia –me mordí el labio- no perdemos nada por intentarlo. Los demonios se convocan casi siempre por la noche y quizás sea ese el momento para leerlo y descubramos qué es lo que oculta el libro; yo voto porque vayamos esta noche al bosque a ver qué es lo que encontramos, quizás sea la única forma que tenemos de leer el libro –bebí un trago de la jarra que había servido y cogí algo más de la bandeja que nos habían subido. Volví a mirarlo cuando habló de nuevo de mi padre y asentí con la cabeza, era importante por tenerlo guardado y por abrirlo con el medallón que me había dado antes de morir. Era cierto que lo conocía y no dudaba de lo que me contaba sobre que él lo había ayudado cuando fue un niño, no tenía nada que ganar inventándose esa historia pero sí que me planteaba la misma pregunta de siempre- aún me sigo preguntando por qué no nos habló de ti en ningún momento –dije mirándole- mi padre me contaba muchas cosas, muchas más de las que le contaba a Thyra, y me extraña que no me dijera nunca nada sobre ti o te hiciera mención de alguna forma... estoy convencida de que supo que llegado el momento nos cruzaríamos. Pero sí, se lo debemos –asentí con la cabeza volviendo a dar otro trago a la jarra para luego mirarlo y enarcar una ceja ante su comentario haciéndome ver que se acordaba de que le había dicho que no tenía corazón en el pasillo de aquellas celdas, cuando me cabreaba decía demasiadas cosas y esa era una de esas veces- oh, qué romántico –comenté con cierta ironía y una sonrisa porque me lo había dejado en bandeja- oh vamos me lo has dejado a tiro –comenté por su mirada- y yo que pensaba proponerte un plan más divertido, pero bueno, supongo que el trabajo es el trabajo –solté una carcajada por su cara- por Odín, era una broma –dije dándole un manotazo en el hombro mientras seguía desayunando, teníamos un plan trazado y solo había que esperar que cayera la noche para ejecutarlo. Una vez terminé de desayunar entre bromas quizás porque veíamos que estábamos cerca de conseguir nuestro objetivo, me acerqué al cofre para coger el artefacto y volver a dejarlo cerrado, solo nos llevaríamos esas dos cosas. Volví de nuevo a la mesa poniéndome frente a él- dejaré que descanses de mí por el resto del día, luego a la noche volveré para darte dolores y quebraderos de cabeza –sonreí de lado- cuando caiga la noche nos vemos en la puerta de la fortaleza. Me gustaría ir a ver a Thyra pero sé que no me vas a dejar, y dado que no quiero causar mayor revuelo pasaré el día con mi pueblo apaciguando los ánimos. Nos vemos luego Höor –dije apoyando mi mano en su hombro antes de dirigirme a la puerta y salir. Me sentía algo mejor, algo me decía que íbamos por el camino correcto y que pronto habríamos salvado a mi melliza de estar encerrada conteniendo al demonio, luego ya me ocuparía de desterrarlo para siempre. Pasé el resto del día entrenando y ayudando a mi gente calmando los ánimos, muchos eran los rumores que habían sobre lo que habitaba dentro de mi melliza y me centré en que no siguieran extendiéndose y haciéndoles ver que nada lográbamos enfrentarnos a los únicos que nos habían ayudado y dado cobijo, debían de entender que mientras permaneciéramos en Akershus éramos todos uno y eso también me lo quise aplicar a mí misma, no era fácil, pero por algo se empezaba. Preparada y lista para partir me encontraba en la puerta esperando a que el conde apareciera para irnos al bosque y esperar que la luz de la luna llena nos ayudara a leer lo que escondía el libro, cuando se acercó sonreí de lado con cierta diversión- ¿preparado para tú plan romántico? –Oh sí, pensaba divertirme con eso lo que pudiera mientras emprendía camino cargada con mi alabarda y con el libro y el artefacto guardados en la alforja que llevaba. Emprendimos camino hacia el bosque y buscamos el lugar que mejor nos pareció para encender una hoguera cerca de un claro donde la luz de la luna se reflejara mejor, solo entonces saqué el libro y saqué ese artefacto que en cuanto lo puse bajo el haz de la luna comenzó a brillar de la misma forma- mira esto Höor –dije mientras veía que poco a poco se iluminaba como si se cargara o cogiera fuerza, los grabados comenzaron a brillar parpadeando hasta que finalmente tomaron el mismo color que la luna así que me senté en un tronco que habíamos improvisado y le pedí que abriera el libro. Justo cuando pasé el artefacto por las páginas vimos que, a partir de una en concreto, había como grabados que resplandecían con la luz que emitía el artefacto por la bola que llevaba en medio, como si hiciera de lupa, dejando así al descubierto las letras ocultas en sus hojas- ¡funciona! Tenías razón; nos estábamos equivocando en la forma de leerlo –sonreí de lado- veamos ahora qué ocultan estas páginas y cómo podemos encerrar de nuevo a ese maldito demonio.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Vie Dic 01, 2017 3:12 pm

Acordamos quedar al anochecer en las puertas de Akershus, no perdíamos nada por probar si mi suposición podía tener veracidad o no.
Así que ambos nos fuimos a hacer nuestras cosas, yo tenia mis responsabilidades que atender, ella aplacar a su gente sobre los rumores que corrían.
Así que cuando el sol se escondió por el oeste, acudí al lugar señalado encontrándome con Eyra.

Ladeé la sonrisa cuando me preguntó si estaba preparado para una noche romántica en el bosque, le tiré por encima el brazo tirando de ella hacia el exterior del portón de la fortaleza con una picara sonrisa.
-Nací para todo preparado, menos para tener algo romántico -bromeé guiñándole el ojo.
En el fondo no estaba mintiéndole, desde lo que pasó con Valeria huía de las relaciones serias, no estaba preparado para empezar una de ellas, yo también tenia mis propios fantasmas que lidiar, una cosa era sexo, eso era algo instintivo y otra cosa bien distinta volver a empezar de nuevo, eso me daba vértigo.

Llegamos a una zona del bosque rodeada de altos arboles con ramas afiladas, ciertamente tenia un aspecto bastante tétrico con la redonda luna brillando en el cielo.
-Noche de lobos -aseguré al escuchar los aullidos de las manadas.
Por suerte Akershus tenia un tratado que por norma general era respetado tanto por los licantropos como por los humanos así que esperaba que no surgiera ningún problema.

Eyra sacó del petate el artefacto, nada mas depositarlo en el suelo vimos como reflejaba la luna, como si se impregnara del poder de esta, ladeé la sonrisa mirándola de forma engreída.
Eyra lo tomo, vi esperanza en sus ojos y cuando lo paseó por las lineas del libro vimos como otras lineas brillantes emergían.
-yo siempre tengo razón – dije mientras ella me daba un manotazo en el hombro por creído.

Clavé mis ojos en sus dos faros, estaba caro que íbamos por el buen camino.
-Y yo que pensaba que lograría que bailaras desnuda alrededor del fuego -bromeé echando un par mas de maderos de los que habíamos apilado para mantener la hoguera la noche entera.
-Tenemos trabajo, peor esta vez encontraremos el modo, así que..a leer.
Tomé la pluma y el papel anotando cada letra que lograba distinguir, todo iba tomando forma ante nuestros ojos.
Hablaba de un demonio muy antiguo, tanto como el mismo mundo, su poder no conocía parangón y la muerte no podía afectarle, solo podía quedar atrapado en una cárcel de piel y hueso, al parecer eso era exactamente la hermana, la cárcel que encontraron para darle caza.
¿Como podíamos mantenerlo ahí dentro o mejor destruirlo, eso era lo que teníamos que averiguar.
-Dices que tu padre nunca te habló de mi, supongo que porque él conocía las profecías, soy la esperanza de Aakershus porgue según estas alguien de su propio linaje logrará derrocar al rey tirano.
Quizás tu padre prefería mantenerte lejos de una guerra que se cobra demasiadas vidas.






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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Thyra el Dom Dic 03, 2017 10:29 am

Despertarme sola en aquel lugar no era algo que yo había pensado ni se me había pasado por la cabeza, creía que despertaría –si lo hacía- en la habitación que ocupábamos rodeada por el cambiante y mi hermana que velarían por mí hasta que me recuperara. Para nada el hecho de despertarme en una habitación en la que no había nadie, que estaba sellada mágicamente de una forma que no podía romper y darme cuenta de que estaba encerrada en una atalaya desde la cual, por la ventana, podía ver la fortaleza de Akershus. Una nota fue lo que encontré escrita a mano por Eyra, reconocería su letra en cualquier parte, en la que me explicaba qué era lo que había pasado y por qué estaba allí encerrada. Mis labios se abrieron ligeramente de la sorpresa mientras asimilaba lo que ponía en aquella nota, que un demonio había sido sellado hacía tiempo en mi interior y que al parecer la daga que me habían clavado en el vientre lo había activado de alguna forma, según ponía en la nota que era bastante directa, relataba lo que sucedió hacía años y que había sido sellado en mi interior con el fin de que no volviera a poseer mi cuerpo de nuevo. Supe que había tenido que ser Randulf, el ataque y la distracción para acercarse a nosotras y poder hundir la daga en mi vientre... todo planeado con precisión para despertar lo que llevaba dentro, que se apoderara de mi cuerpo y sembrar el caos. Quizás incluso controlar a ese demonio para que se uniera a sus filas y entonces tendría un arma de destrucción muy poderos a su cargo, sería temible y casi imposible de vencer con el demonio de su lado. Eyra ponía que iba a hacer lo posible para volver a encerrarlo en mi cuerpo y que no tomara el control, que fuera fuerte y que aguantara mientras daban con la solución... sin embargo seguía encerrada en esa atalaya como si fuera un monstruo, entendía en parte que lo hicieran pero eso no quitaba para que yo me sintiera mal. Llamé al cambiante mientras recorría la habitación y me paraba frente a la puerta de madera con el sellado mágico que tenía y que no me dejaba utilizar mi magia, si podía pero era tan fuerte la protección que tenía la puerta que era imposible que la rompiera.

Lo llamé desesperada mientras sentía algo diferente en mi interior, un frío extraño que parecía cobrar vida lentamente y que no había sentido en toda mi vida, uno que me daba miedo porque no sabía lo que podía pasar ni lo que duraría. Fue cuando sentí la presencia del cambiante que se acercaba, sabía que rondaba cerca porque seguía llevando aquella pulsera que le di en su momento pero lo noté cuando estuvo tras la puerta, escuchar su voz llamándome me tranquilizó e hizo que dejara de dar golpes a la puerta. Me pedía que aguantara porque Eyra y Höor habían ido a buscar lo necesario para mantener al demonio encerrado bajo control y yo asentí aunque él no pudiera verme, apoyé la cabeza contra la puerta y cerré los ojos deseando aunque fuera poder verlo pero eso no era algo que pudiera suceder. Sonreí ante sus siguientes palabras cuando me hizo recordar nuestra primera noche en Akershus, cuando nos fuimos a esa parte del bosque que él había encontrado recordando lo que hicimos en aquel lugar, decía que ahora estaba todo nevado y que teníamos que volver a ese lugar, ya me avisaba de que me fuera preparando y eso hizo que soltara una pequeña risa, Atharal tenía la facilidad de sacarme una sonrisa incluso en los peores momentos, como estaba haciendo en ese momento o como en el funeral de mi padre.


-Si lo que quieres es que derritamos la nieve, pajarito, solo tienes que decirlo –ojalá pudiera verlo, ojalá pudiera tocarlo y hacerle ver que de alguna forma aguantaría hasta que encontraran una solución a mi problema- sé que mi melliza y Höor darán con la solución. Yo... –me mordí el labio apoyando mi frente en la puerta cerrando los ojos con mis manos apoyadas en esta como si de alguna forma pudiera sentirlo más a él- siento que pasara todo esto, siento que haya sido todo por mi culpa y que haya salido gente herida de lo ocurrido, me siento tan mal –dije porque era verdad- yo ni siquiera sabía que tenía esto dentro y de alguna forma es como si os hubiera expuesto al peligro –lancé un suspiro apoyando mi espalda en la pared- aguantaré Atharal –dije mirando hacia el techo apretando los puños, no podía dejar que lo que llevaba dentro tomara el control e hiciera daño a las personas que quería, hiciera daño a inocentes y se cobrara vidas... era algo que no podía dejar que sucediera. Pero lo cierto es que conforme iban pasando las horas, conforme los días se iban sucediendo mis fuerzas menguaban poco a poco, yo quería resistirme pero cada día que pasaba lo que tenía dentro tomaba más fuerza. Podía sentirlo, esa frialdad y oscuridad que se apoderaba de mi lentamente, había algunas veces que conseguía tomar el control y era cuando destrozaba toda la habitación haciéndola añicos pero la barrera mágica y el sello aguantaban, apenas eran minutos lo que duraba aquel control pero me dejaba tremendamente cansada como si consumiera todas mis fuerzas, era demasiado poderoso como para resistirlo y cada vez parecía ganar más terreno en mi cuerpo aunque yo me opusiera. Un pitido se sucedía en mi cabeza de forma constante como si así me noquera o me bloqueara y tomaba más parte de mi cuerpo, lo sentía ansioso por tomarme al completo y cada vez su dominio parecía ser mayor- Atharal –dije apoyada ese día contra la puerta, cansada, tomaba mi energía poco a poco y parecía que se alimentaba de ello y de mi debilidad como si disfrutara de ir poco a poco haciéndose con mi cuerpo y tomando control- no sé cuánto más voy a poder aguantar, el demonio cada vez se apodera con más intensidad... tienes que decirles que se den prisa...



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Mar Dic 05, 2017 1:32 am

El tiempo pasaba, escucharla al otro maldito lado de la puerta gritar de dolor, destrozar al habitación y con ella sus entrañas era algo que me sumía en la desesperación.
Cuando recobraba el juicio palpaba la puerta con su mano, me aseguraba poder aguantar, peor cada vez se mostraba mas débil.
Cada vez ese ser se apoderaba mas de ella y yo me sentía inútil al otro maldito lado de la puerta.

Tenia ordenes de Höor, sabia que su juicio siempre era el acertado, bajo ningún concepto romper el sello de los brujos, escuchara lo que escuchara tenia que permanecer fuera de ese lugar, pues ella era peligrosa, en su interior residía un diablo.
-Tienes que ser fuerte -le pedí -tienes que aguantar porque Höor y tu hermana están buscando la solución, lo sellaran de nuevo y todo volverá a la normalidad.

Aseguré posando mi mano en la madera de la puerta.
-Vamos preciosa, cuando salgas de aquí vamos a derretir esa nieve tu y yo durante toda la maldita noche.
Ella estaba débil, sonreía por mis palabras, pero creo que la despedida planeaba sus labios, se iba y el otro tomaba fuerzas y yo no podía hacer una mierda.

Hable con los brujos, no podía permitir que esto siguiera así, no cuando Höor y Eyra estaban tardando mas de la cuenta.
Mis alas crecieron, plumas coparon mi cuerpo, la boca se trasformó en un pico, ojos brillantes, un águila con garras y el poder necesario para cruzar aquello si los brujos en la ventana me hacían un diminuto hueco que el demonio no atravesaría pero si un pájaro.

Me intentaron hacer desistir, pero en ese momento en el que Höor no estaba yo era la máxima autoridad, el general, y mi orden estaba dada.
Los brujos empezaron su pequeño ritual, yo a toda velocidad crucé ese diminuto vació y rodando por el esfuerzo caí sobre el enmoquetado suelo de la atalaya.

Mi cuerpo mutó ante la asombrada mirada de la condesa que negaba llamándome idiota.
-Estaba impaciente por derretir la nieva, nunca se me dio bien esperar.
Me acerqué a ella abrazándola, deslizando mis dedos por su dorado pelo.
-Estoy aquí y vamos a aguantar esto juntos mandando a tu demonio al infierno. Aguanta porque Höor nunca falla.




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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Eyra el Sáb Dic 16, 2017 11:29 am

La idea –no tan descabellada- del conde al intentar leer el libro o lo que ocultaba en sus páginas bajo la luz de la luna dio sus resultados, fuimos testigos de cómo el artefacto que había en el cofre guardado era el medio para poder leerlo y que por ese mismo motivo estaba en el cofre, así también explicaba en cierta medida el por qué cada una de las páginas tenía el grabado del mismo que no se podía ver a menos que te fijaras realmente, pero ahí estaba. Nos habíamos adentrado en lo profundo del bosque y en el claro que habíamos buscado que diera en lo mayor de lo posible la luz de la luna, al final habíamos tenido suerte y vimos como el artefacto se cargaba con la luz lunar frente a nosotros así que solo quedaba que pudiéramos descifrar lo que había en el libro para así poder ayudar a mi melliza, tenía ganas de sacarla de esa atalaya y poder destruir lo que había en su interior para que no volviera a intentar apoderarse de su cuerpo nunca más, por eso era tan importante la misión que nos traíamos entre manos, por eso y porque la gente comenzaba a preguntar y a sospechar y nos hacía falta tener a los dos pueblos unidos sin enfrentamientos, bastante era el tener a Randulf queriendo arrasar el norte como para ahora pelear entre nosotros... era mejor dejar las rencillas a un lado y eso era algo que debía de hacer que entendiera mi gente, quizás yo no fuera la mejor de las opciones o modelo a seguir porque había estado “en guerra” con Höor pero si debía de demostrar que me merecía ser condesa y que era digna del puesto al que mi padre siempre había respondido con honor siendo un buen conde debía de empezar por algo. Dejé que el artefacto se cargara mientras veíamos que los símbolos que tenía alrededor parpadeaban como si al exponerse a la luz de la luna llena se cargaran poco a poco, necesitábamos eso y yo necesitaba algo de esperanza, un hilo del que poder seguir tirando para no abandonar a mi melliza a ese demonio que la quería poseer para seguramente unirse a Randulf, el muy hijo de puta lo tenía todo planeado y si pensaba que se iba a salir con la suya se equivocaba por completo porque no dejaría que eso pasara.

Lancé un suspiro mientras miraba con cierta impaciencia que se cargara el artefacto, uno aullido sonó en el bosque y alcé mis ojos hacia dónde provenía el sonido aunque él negó con la cabeza y me dijo que tenía un pacto con la manada que al parecer mandaba en el bosque, tenían un pacto para no agredirse así que esperaba que eso continuara esa noche y no tuviéramos problemas para poder leer el libro, asentí con la cabeza sabiendo que no deberíamos de preocuparnos por los lobos que solo harían más que retrasarnos en hallar respuestas y volví a mirar el artefacto que entre mis manos se cargaban, hice un mohín y rodé los ojos cuando me dijo que él siempre tenía razón y negué con la cabeza mientras murmura un “creído” que no sé si me llegó a oír, aunque si lo hizo no me respondió nada al respecto y esperábamos a que se cargara. Cuando lo hizo me acerqué hacia donde él estaba, ya que sostenía el libro entre sus manos, y fuimos pasando las hojas sin encontrar nada relevante en las primeras, todo parecía normal hasta que algo más de mitad del libro vimos unas letras que se veían reflejadas por la luz de la luna, sonreí de lado y mientras yo leía lo que ponía de forma lenta él iba escribiendo en una hoja todas las palabras que yo le iba diciendo como una forma de tenerlo más a mano sin necesidad de utilizar la luz de la luna y el artefacto. En cada página un par de palabras que al final mientras iba leyendo se convirtió en una frase o, más bien, en la forma en la que podíamos encerrar al demonio; hablaba sobre un hechizo que debíamos de hacer preparando algunos ingredientes, además había un dibujo de un pentagrama que según ponía debíamos de dibujar para hacer dicho hechizo, así como las palabras que necesitábamos pronunciar.


-Al final hemos hallado la respuesta aunque lo que aquí pone no es algo que sea fácil precisamente –dije mientras terminaba de pasar las páginas una vez me había asegurado que Höor había dibujado bien aquel pentagrama- todos los ingredientes que ponen aquí no son muy comunes, ¿un colmillo de basilisco? Hace años que no se ve ninguno, sé que al oeste de aquí había un lugar en el que se podían encontrar ejemplares pero no estoy segura de si hoy en día quedará alguno... aunque con Randulf y sus experimentos nada es seguro, es posible que haya creado alguno a lo largo de estos años –la luz del artefacto finalmente se apagó después de haber reunido todo lo que necesitábamos saber, teníamos el pentagrama, las palabras para el hechizo y lo que nos hacía falta para ello siendo de conseguir el colmillo el más difícil de todos, los demás no presentaban problemas y creía haber visto un par de ellos dentro del cofre guardados, todo dependería de si encontrábamos ese colmillo o no- si encontramos a un basilisco creo que podremos solucionar el problema del demonio, al menos hasta que halle el modo de desterrarlo del cuerpo de mi hermana, mi padre ya lo encerró y lo selló una vez y ahora vamos a hacer lo mismo... no dejaré que Randulf se salga con la suya –aseguré dejando el libro junto al artefacto mientras las llamas nos alumbraban y en cierta manera nos calentaban del frío que hacía en el bosque, él había dicho que quizás mi padre no nos había hablado de él por evitarnos y alejarnos de la guerra, sin embargo yo tenía otro punto de vista- no tiene sentido que mi padre quisiera esconder que te conocía por ese motivo, creo que él supo desde el instante en que decidió ayudarte que eso le iba a traer problemas con Randulf, él no estaba a favor de su forma de ser y de querer gobernar el norte de la forma en la que lo está haciendo... yo creo que siempre estuvo esperando a que un día este nos atacara –hice una leve pausa- sea como fuere el motivo es algo que nunca sabremos, quizás no quiso dar demasiadas pistas sobre ti –me encogí de hombros- creo que en algún momento pensó que nos acabaríamos cruzando y que tendríamos que luchar por mantener el norte en pie para que no cayera –me mordí el labio y luego lo miré- contéstame a una cosa, si Randulf sabía que eras tú de quien hablaban las leyendas, ¿por qué no te mató cuando te tenía? ¿Por qué torturarte en vez de acabar con la posible amenaza que representabas para él?



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Höor Cannif el Sáb Dic 16, 2017 1:01 pm

Mis ojos observaban la lista de ingredientes que había quedado reflejada en ese libro al leerlo bajo la luz de la luna.
Sin duda conseguir un diente de Basilisco era algo muy complicado, mas no lo único.
-La flor luna, esa flor es muy rara, no crece en el norte, lo hace a los pies del monte Fugi, en Japon. Lo pero no es el largo viaje, si no que se encuentra en el bosque Aokigahara, el bosque de lso suicidas.
Dicen que si netras ahi te vuelves loco y acabas matandote a ti mismo y a los que te rodena.
El origen de la leyenda arranca en algún momento de la antigüedad. El Aokigahara se encuentra en la ladera noroeste del monte Fuji, considerado sagrado desde hace milenios. Los nipones consideraban el monte una entrada a los cielos, como si se tratase del ombligo del cuerpo humano que sería el centro de la Tierra. El bosque se formó bastante después, sobre la lava expulsada por el Fuji entre los años 800 y 1083, en unos 35 kilómetros cuadrados. Muchos consideraban que se trataba de un purgatorio para yureis y yokais, los fantasmas de los que perdieron la vida de manera trágica y que, supuestamente, evitan que los que se adentran en el bosque salgan.

Me encogí de hombros dejando escapar el aire.
-Bueno, eso solo son leyendas -dije ladeando la sonrisa -¿nos vamos de viaje?
Estaba claro que eso solo nos iba a permitir volver a sellar el puto demonio, ni en una sola de las paginas ponía como cargárnoslo y admito que eso me creaba cierto dilema.
Randulf podría volver a intentar poseer a su hermana para liberarlo, mientras el demonio estuviera anclado a ella no habría seguridad, pero ¿acaso teníamos otra opción? Matar a la condesa no lo era.
-Tendremos que buscar un buen barco, cuanto antes partamos, antes conseguiremos esa puta flor que necesitamos.
Mandaré a Ulf a por el colmillo de basilisco, es un gran rastreador, si existe aun algún bicho de esos, lo conseguirá, te lo aseguro.

Por un momento guardamos silencio escuchando solo el crepitar del fuego frente a nuestros cuerpos.
Su pregunta me pilló de improvisto.
-Lo intentó -aseguré -antes de nacer intentó que mi madre abortara, pero no funcionó. El pueblo hablaba, supongo que conmigo se creaba esperanza y eso tocó el ego de Randulf que decidió tras su fracaso doblegar a un niño como lo había hecho con hombres, con bestias incluso.
Las marcas de látigo de mi espalda son de eso, tu padre me cantaba esa canción cuando me las curaba, por eso la conocía.
Era un buen hombre, me cuido, me protegió y desde luego que no estaba a favor de Randulf, el junto a otros eran la revolución.

Me relamí los labios antes de proseguir.
-Una vez me dijiste que yo me creía un héroe, ciertamente todo aquel que alza el acero contra Randulf y tiene el valor de hacerle frente es un héroe. Vivimos tiempos difíciles, pero ganaremos esta batalla, te doy mi palabra.
Nunca sabría porque su padre no le habló de mi, supongo que sus motivos tendría, pero sentía cierta curiosidad del motivo por el que mi nombre nunca fue pronunciado cuando sabia que quizás algún día en el que atacaran su condado seria necesario.

Acerqué la cesta con la cena y el vino.
-Comamos algo, creo que por hoy hemos acabado con nuestro trabajo y nos esperan meses duros.




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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Thyra el Miér Ene 03, 2018 11:15 am

No había querido decirle a Atharal que mis fuerzas estaban menguando, que cada vez podía notar que el demonio se iba haciendo más poderoso y tomaba control de un poco más de mi cuerpo, no quería preocuparlo cuando sabía que él no podía hacer nada por ayudarme, que bastante estaba haciendo cuidándome de esa forma, apoyándome cuando más lo necesitaba y calmándome en momentos en lo que todo se descontrolaba y yo no era capaz de mantener al demonio enterrado en lo más profundo de mi cuerpo. No quería decírselo pero él tampoco es que fuera tonto, había estado día tras día conmigo y solamente por mi tono de voz podía notarse que mis fuerzas me fallaban, pero yo haría lo que estuviera en mi mano para que eso no pasara, se lo debía a todos, se lo debía porque de dejar que el demonio me controlara podría acabar con los que nos habían ayudado, arrasar Akershus, aliarme con Randulf y dejar que este me controlara... si había algo que más odiaba de todo es que él pudiera controlarme, jamás lo permitiría y no dejaría que eso pasara y si para ello debía de quitarme la vida, entonces, lo haría. No era algo que hubiese comentado con nadie pero tampoco hacía falta, antes de dejar que el demonio me controlara por completo yo misma me quitaría la vida para que nadie saliera herido, para que Randulf no se saliera con la suya y tuviera un arma que podría acabar con muchísima gente, un arma que le daría un poder inigualable y que sería muy difícil de contrarrestar. Ya nos costaba mantenerlo a raya como para dejar que un demonio estuviera suelto dando vueltas. Cerré los ojos y apoyé mi frente contra la puerta de madera, la magia me sellaba allí dentro y al menos estaba protegida, pero con el tiempo que está encerrada no sabía qué era lo que podría pasar en la fortaleza, ¿estarían todos bien? Seguramente mi ausencia estaría dando mucho de que hablar y no es que fuera demasiado bueno, sabía que Eyra no pararía en su empeño por salvarme y que haría todo lo necesario para que el demonio no terminara de controlarme, pero antes acabaría con mi vida si eso pudiera sucederse.

Allí mi magia era inútil y no servía para nada, me habían encerrado y sellado no solo la salida con magia, sino también para que no pudiera hacer mucha magia allí dentro y así pudiera escapar, no habían dejado ningún cabo suelto y aunque al principio me costó asumirlo finalmente agradecí que lo hicieran así porque los breves momentos que el demonio me poseía quería salir de allí a toda costa, se frustraba cuando no podía hacerlo y tras unos breves segundos volvía a hacerme con el control de mi cuerpo. Abrí mis ojos cuando escuché un ruido que provenía de la ventana que había en el lugar, sorprendida observé cómo un águila había roto la ventana aunque no podía entender cómo y ahora el animal estaba por el suelo, pronto me di cuenta de que no era un animal normal y corriente porque reconocí aquel aura enseguida, se trataba de Atharal que ahora mientras se convertía en un humano rodaba por el suelo en lo que yo me levantaba con los labios entreabiertos por aquello, ¿qué demonios hacía aquí dentro? Era un completo idiota al haberse arriesgado a entrar de esa manera, pero por otra parte, no podía sentirme más aliviada de tenerlo frente a mí y saber que estaba bien. Maldición, lo había echado de menos así que cuando se levantó y me contempló con su verdosa mirada me dejé hacer por él, dejé que sus brazos me rodearan y solté un suspiro de alivio mientras mis brazos rodeaban su cuello y escondía mi rostro entre su cuello y hombro dejándome envolver por él, aliviada pero al mismo tiempo preocupada porque como el demonio tomara forma no iba a ser capaz de controlarlo.


-Eres un completo idiota
–dije contra su piel sin soltarlo dejando que sus manos acariciaran mi pelo tranquilizándome, dándome esa fuerza que necesitaba- Por Odín que eres cabezota, no deberías de esta aquí –sin embargo aunque mi tono debería de ser de algo como de reproche no podía evitar sentirme aliviada- voy a aguantar Atharal, solo.... solo necesitaba esto –dije recorriendo su cuello con mis labios- no pienso dejar que ese demonio me gane la batalla, confío en Höor y en Eyra para que encuentren una solución –mis manos subieron a su rostro y finalmente busqué sus labios con los míos, necesitándolo, dejando que me transmitiera su fuerza para poder aguantar lo que ellos tardaban en dar con la solución. Me centré en sus labios y en besarlos olvidándome de todo lo demás, de dónde estaba y del problema que teníamos entre manos, me había hecho falta y ahora que lo tenía después de todos esos días iba a aprovechar su aparición aunque no debió de colarse- no has debido de entrar, aquí corres peligro –dije sin separar mis labios de los suyos mordiéndolos, succionándolos a mi antojo y dejándome llevar por él. Me separé para contemplarlo y negué levemente por la cabeza- qué acto más idiota acabas de hacer –medio reí por ello recordando sus palabras, esas que decían que no podía esperar y negué con la cabeza para contemplarlo bien- aquí no puedo hacer mucha magia pero sí puedo hacer esto –chasqueé los dedos, era algo bastante sencillo, el lugar cambió por completo dándonos esa imagen como si estuviéramos en el bosque, en ese lugar al que me había prometido ir- no es lo mismo pero puede dar el pego bastante –apoyé mi cabeza en su pecho y me abracé a él- te he echado de menos pajarito, gracias por venir y darme fuerzas renovadas.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Miér Ene 03, 2018 12:13 pm

Mi sonrisa se ensanchó picara cuando su cuerpo chocó impetuoso contra el mio, su nariz acariciaba mi cuello, cálidas las caricias de sus labios mientras se acoplaba a cada recoveco de mi cuerpo.
Ella decía que no debí entrar, que era peligroso y eso era lago que sabia, no era tan necio como para pensar que convivir con un demonio iba a ser fácil de llevar, pero aquí cada uno tenia una carga, una misión.
Höor y Eyra irían por la flor, Ulf a por el colmillo de esa bestia desconocida y Thyra tenia que mantener ese ser en su interior, cuanto mas fuerte estuviera, mas tiempo lo retendría y esa era mi misión, cuidar de ella, sacar fuerzas de flaquezas y hacerle entender que si dejaba escapar a la bestia primero acabaría conmigo y luego con todo lo que los dos amábamos, el norte.
Por eso tenia que estar allí, con ella y juntos íbamos a combatir la oscuridad en todas y cada una de sus formas hasta que Höor volviera.

Con un chasquido de dedos esas sombrías cuatro paredes de la atalaya se convirtieron en algo muy distinto.
Ladeé la sonrisa, me gustaba verla feliz, creo que acababa de darle un respiro y de eso era exactamente de lo que se trataba esto, por delante nos quedaba un largo viaje, uno incluso mas duro que el del propio Höor y la condesa, paciencia y esperanza tendría que convertirse en nuestro único lema.

Recorrí con mis labios su cuello, tomando asiento junto a ella en el alfeice de la ventana, engreído contemplé el bosque donde la tomé por primera vez.
No era lo mismo, pero desde luego que este paisaje ayudaba a evocar recuerdos de su cuerpo entre mis brazos.
-¿querías insinuarme algo? -bromeé buscando su boca, perdiéndome en un beso largo, húmedo y prolongado.

Los ojos de la hechicera brillaban, como si hubiera recobrado nuevas fuerzas, yo era le combustible que esperaba consumiera para mantener la puerta de la cárcel sellada hasta que llegara esa flor, ese colmillo y todo se solucionara sellando de nuevo la bestia que moraba en su interior.

Su espalda reposaba en mi pecho, nuestras manos enlazadas mientras los dos centrábamos la vista en las apacibles aguas.
-Creo que vas a tener que aguantarme tres meses... ¿estas preparada para tan gran carga? -bromeé quitandole hierro al asunto.
Ella se reía por mis payasadas.
-Bueno, ya sabes, si conseguimos no matarnos en tres meses, puede que hasta lo nuestro pueda funcionar ahí fuera ¿no te parece?
Ninguno de los dos era muy dado a las relaciones estables y sin embargo allí estábamos.
-Lo malo es no tener alcohol para emborracharte, estas muy graciosa cuando no sabes lo que haces -dije buscando sus labios sin poder dejar de reírme.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Thyra el Miér Ene 31, 2018 5:40 am

Atharal había hecho algo tremendamente estúpido y peligroso al acercarse donde me encontraba pero no sólo eso, quedándose dentro de aquella atalaya que se suponía unos magos habían sellado de forma mágica para que yo no pudiera salir y causar algún daño en caso de que el demonio tomara control y posesión sobre mi cuerpo. Era algo muy peligroso lo que había hecho al adentrarse en el interior aunque fuera por una pequeña abertura que habían abierto para que se colara, no debió de hacerlo porque conmigo allí corría peligro, a veces me costaba controlar al demonio y este durante un breve periodo de tiempo tomaba mi cuerpo, pero no podía salir de allí porque al parecer no tenía todas sus energías completas y no podía deshacerse de la barrera que protegía el lugar, de lo contrario ya la habría quitado y sería libre para vagar por doquier matando y causando estragos por doquier. Solo esperaba que se dieran prisa y que consiguieran lo que necesitaban sin demorar demasiado porque no sabía cuánto tiempo iba a poder aguantar hasta que el demonio me dominara por completo, yo haría lo que hiciera falta y lo que estuviera en mi mano para que eso no pasara, con la ayuda de Atharal podría conseguirlo. Pero no quitaba para que hubiera sido imprudente y corriera peligro estando allí conmigo, yo no quería hacerle daño pero cuando perdía el control aunque fuera por apenas un par de minutos podría hacerle daño, el demonio no es que se compadeciera de nadie y tuviera algún miramiento o escrúpulos, podía notar, podía notar ese frío que caracterizaba al demonio y sus ansias por matas, las ganas terribles que tenía y que a mí me atravesaba por todo el cuerpo ya que en cierto sentido yo también sentía lo mismo que sentía él al estar en mi cuerpo. Mi cuerpo se había pegado al del pajarito abrazándolo, lo había echado de menos y me había hecho falta ahí dentro, Atharal con su forma de ser tenía la capacidad de sacarme una sonrisa y animarme hasta en los peores momentos, como en el funeral de mi padre que fue algo más llevadero gracias a él. Sentirlo contra mi cuerpo me tranquilizaba y me renovaba de energías, unas que a decir verdad sentía que me quedaban muy pocas y que hubieran acabado conmigo antes de lo previsto... pero su llegada me había cargado las pilas y la sonrisa que desde que había despertado había abandonado mi rostro, ahora sin embargo asomaba en mis labios.

Sus manos recorrían mi cuerpo y sus labios perfilaban mi cuello provocándome pequeños escalofríos, su cuerpo más caliente por su condición de cambiante arropaba al mío y me dejé vencer contra él para que me rodeara con sus brazos escondiendo la cabeza en su cuello, riéndome por la enorme estupidez que había hecho y que él trataba como si no fuera nada. Era incorregible ese hombre pero me alegraba tanto por él que parecía que mis palabras, que eran ciertas en cuanto a mi preocupación, no sonaban tanto como a una riña. Reí entre dientes cuando me dijo lo del bosque y aunque no podíamos ir allí yo sí que podría traer el bosque a esas cuatro paredes en las que estábamos encerrados. Era algo bastante fácil y sencillo, una ilusión que evocaba aquel lugar en el que habíamos estado cuando llegamos a Akershus, esas aguas termales en mitad del bosque donde nos habíamos dejado llevar entregando nuestros cuerpos, sentí su risa que hizo vibrar su pecho y me separé ligeramente para mirarlo cuando me preguntó si le estaba insinuando algo, negué con la cabeza sin dejar de sonreír y mis labios buscaron los suyos en otro beso. Mi mano fue a su nuca enredando mis dedos en el pelo de esta sin separarme de su cuerpo, cuando nos separamos me giré cuando se sentó en el alfeizar de la ventana, mi espalda quedó contra su pecho entre sus piernas, sus brazos rodearon mi cintura y yo me dejé reposar contra él mientras los dos mirábamos aquel paisaje que nos llevaba directos a ese momento que habíamos pasado juntos. Nuestras manos se habían entrelazado y mis dedos recorrían su piel sin dejar de tocarlo incluso con nuestras manos cogidas, él no llegaría a saber cuánta calma me aportaba, las energías y fuerzas renovadas que me había dado aunque ya se lo había dicho. Era la primera vez que sonreía desde que me desperté allí encerrada, sabía que iba a ser unos meses largos porque Eyra ya me había avisado de que tardaría algo más por la travesía pero confiaba en mi melliza, sabía que no me dejaría abandonada a mi suerte y que lucharía hasta el final por liberarme de aquel demonio. Cerré los ojos relajándome por completo entre sus brazos y giré mi rostro para mirarlo ligeramente ante su pregunta de si le estaba insinuando algo, negué divertida con la cabeza por cómo era y mis labios rozaron los suyos dejando que nuestros alientos se mezclaran y chocaran contra los labios del otro.


-Tan solo he recreado esa parte del bosque en la que tú me habías dicho que querías ir para derretir la nieve –mordí su labio inferior con una sonrisa- pero sí, quiero insinuarte algo –lo miré divertida- he pensado que quizás mostrándote este lugar te des cuenta de qué exactamente es lo que te estoy proponiendo –seguirle el juego era demasiado fácil y me gustaba, me divertía con él y me hacía reír mucho. Lo miré de forma fija cuando me dijo el tiempo que íbamos a estar allí encerrados los dos y enarqué una ceja porque sabía que iba a ser un tiempo largo, pero no cuánto con exactitud- ¿tres meses? Aquí encerrados, ¿soportándote? Por Odín –dije fingiendo que era el peor de los castigos impuestos mientras rodaba los ojos como si de verdad lo sintiera y negué con la cabeza, él también estaba haciendo que el momento fuera algo más ameno quitándole cierta importancia que tenía para que fuera más pasajero- no sé si estoy preparada para soportar tal carga... aunque bueno, eres un pajarito y quizás como pesas tan poco sí que pueda soportarte –reí contra sus labios siguiéndole el juego olvidándome por un momento de que un demonio quería apoderarse de mi cuerpo, era la primera vez que me reía desde que pasó todo. Me giré para mirarlo quedando frente a él todavía entre sus piernas cuando dijo que si pasábamos aquella “prueba de fuego” quizás lo nuestro pudiera funcionar, eso me hizo sonreír y ladear ligeramente mi cabeza mirándolo- ¿lo nuestro, Atharal? –Pregunté porque lo había pillado subiendo mis dedos para recorrer su rostro- así que esto es como una prueba de fuego que si superamos aquí encerrados durante tres meses, con el demonio que quiere apoderarse de mi cuerpo, significará que ahí fuera podamos funcionar –hice una pequeña pausa y acerqué mi rostro al suyo- intentémoslo pajarito, ¿por qué no? –Pregunté encogiéndome de hombros- no tenemos nada que perder por intentarlo a ver a dónde nos pueda llevar esto –mordí su labio inferior con cierta diversión tirando del mismo- oh, ¿quieres emborracharme? –Reí contra sus labios dejando un breve beso en estos- con que estoy graciosa cuando no sé lo que hago... ya –mis brazos rodearon su cuello buscando de nuevo sus labios en un beso húmedo, uno que me arrancó un jadeo y que hizo que mi cuerpo se pegara al suyo ante la necesidad que sentía de él, mi mano iba por su pecho pero necesitaba sentir su piel bajo mis manos y no la tela de su ropa. Mis manos se colaron por la ropa que llevaba y sin la barrera de esta recorrí la piel de su torso subiendo también así de paso la camisola que llevaba sin dejar de besarnos. Necesitaba sentirlo, tenerlo como si ahora que estaba conmigo mis ganas fueran más palpables y más urgentes, yo que era una persona más sentida y que estaba acostumbrada a estar con la gente estar allí sola era algo que también me había matado un poquito- te necesito –dije sobre sus labios cuando me separé de aquel beso, mi mano tomó una de las suyas y tiré de él sin dejar de mirarlo retrocediendo hasta la cama que había en el lugar con el bosque todavía como fondo en esas paredes, subí sobre la cama quedando de rodillas contemplándolo, mis manos terminaron de subir la camisola que llevaba y se la quité para que mis dedos pudieran recorrer la piel del cambiante, deleitándome con su calor, con su tacto, con el latir de su corazón que bombeaba sangre. Apoyé mi frente en su pecho unos segundos y luego cerré los ojos dejando besos por el lugar sin dejar de recorrerlo, lo necesitaba de esa forma, solo quería centrarme en él y en lo que me provocaba sin tener que pensar en nada más, olvidándome de todo. Dejé un reguero de besos y pequeños mordiscos desde su pecho hasta sus labios mordiendo su inferior sin apartar mis ojos de los suyos- tómame Atharal –sonó como a un ruego porque era así como me sentía realmente, sin dejar de recorrer su cuerpo con mis manos en ningún momento.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Miér Ene 31, 2018 6:34 am

Ladeé la sonrisa sintiendo como su aliento penetraba entre mis labios, sus palabras chocaban lentas acariciándolos.
-si no acabas intentando matarme, quizás fuera tengamos una mínima oportunidad -me eche a reír a carcajadas -Tiendo a volar alto con las alas que los dioses me han dado, pero si eres capaz de aguantar que la guerra sea el fuego que corre por mis venas y que mi fidelidad al conde y mi fe en un norte libre este por encima de mi propia vida, volveré cada noche a tu alcoba.

No era un hombre especialmente fiel, nunca había tenido una relación seria con ninguna mujer, lo mas cerca de eso era Khayla, con la que había compartido lecho en muchas ocasiones, era mi gran amiga, la quería por encima de cualquier cosa, los dos eramos iguales, no nos planteábamos nada serio con nadie pues sabíamos que Hela nso acechaba en cada gesta.
A diferencia del Conde, Ulf, Lund...ninguno de los dos añorábamos la idea de un linaje, de que nuestros nombres fueran recordados y honrados.
Supongo que eramos demasiado bélicos los dos como para soñar con algo mas que esgrimir el acero en la mano.

Sin embargo, perdido en esa mirada azul cielo, podía ver posible un futuro mas allá del infierno, de la guerra, de Randulf y sus putas almorranas.
Ese hombre andaba estreñido y no dejaba de intentar darnos por culo.
La rubia no dejaba de buscar mi cuerpo, mi sonrisa lasciva y engreída golpeaba su boca, perfilaba con mi lengua sus labios y cuando tiró de mi hacia el lecho no pude evitar darle un buen golpe en ese trasero redondo que se gastaba la hechicera.
-Empieza bien este encierro -susurré pegándome por un instante a su espalda para morderle su cuello.
-Te deseo -susurré

Arrodillada sobre el lecho empezó a sacarme la camisa, acariciaba mi cuerpo, bajando por los músculos de mis abdominales, aflojando el botón de mi pantalón para liberar el kraken que brillante en la punta emergió hambriento de su cuerpo.
Su deliciosa boca se orilló contra la punta, envolvió con su lengua mi tronco lamiéndolo con lascivia.
Jadeé emitiendo un gruñido gutural, delatando el placer que sentía cuando la humedad de su boca se adueñaba de mi hombría.
Sus manos aferraban mis caderas mientras engullía hasta el fondo mi verga, eché hacia atrás ligeramente la cabeza, con los labios entreabiertos, por ellos escapaban roncos jadeos.

Mi mano afianzó su pelo, moviendola con mas rudeza, cada vez mas fuera de mi, puede que ella me hubiera añorado, mas podía jurar que yo del mimo modo también empezaba a sentirme muy cómodo ahí a dentro.
Mi diestra se coló por debajo de su falda haciendo a un lado sus bragas, húmeda su trinchera tembló al sentir mis dedos pasearse por ella hasta que con rudeza se colaron en su abismo moviéndose con fuerza.




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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Thyra el Lun Feb 26, 2018 10:14 am

Era consciente de que iban a ser tres meses bastante largos en los que tendría que poner todo de mi parte para que el demonio no poseyera mi fuerza, encerrada en aquel lugar y estar lejos de la gente conforme yo era iba a ser algo que me costaría bastante y que menguaría mi ánimo porque a diferencia de Eyra yo no sabía estar sola, no sabía alejarme de todos y en ese sentido era mucho más cálida que mi melliza. Sin embargo la visita de Atharal, aunque arriesgada e inesperada, había traído un rayo de luz y de esperanza en mitad de toda la oscuridad que en esos momentos me rodeaba. Sabía que no iba a ser fácil tampoco para él y en cuanto estuviera un rato con él y pudiéramos estar juntos le pediría que se fuera, no iba a dejar que el demonio cuando me controlaba en algunos momentos pudiera hacerle algo y acabara herido por mi culpa, es algo que no me perdonaría. Era imposible saber cuando sucedía ese momento porque no había forma de controlarlo, simplemente pasaba y ya nada podía hacer para evitarlo, pararlo o controlarlo... era imposible. Me daba miedo que le pudiera hacer daño o incluso algo peor, estaba corriendo un riesgo innecesario al estar allí conmigo aunque me sentía aliviada de contar con su apoyo y ver que estaba ahí para ayudarme, lo agradecía muchísimo y no sabía lo bien que me venía su visita para recobrar fuerzas y seguir luchando, tomar energías renovadas de nuevo y plantar cara a lo que llevaba en mi interior y quería controlarme. Confiaba en Eyra y sabía que no descansaría hasta que encontrara la solución para salvarme, podría ser muy fría y muy dura pero siempre podía confiar en ella porque nunca me había dejado atrás, nunca había soltado mi mano aun cuando a veces lo merecía... su carácter era indómito y era como una tempestad que cuando llegaba descargaba con fuerza arrasando con todo... pero bajo todas esas capas yo sabía que no era muy diferente a como yo era, solamente que se había encerrado tras murallas de hielo y de acero para que nadie le hiciera daño. Sonreí observando al pajarito con una sonrisa ladeada por sus palabras, lo cierto es que yo no había pensado en algo más allá de los encuentros esporádicos que teníamos los dos, nos lo pasábamos bien, disfrutábamos y no teníamos ningún compromiso con el otro.

Nunca me había planteado, del todo, la idea de tener algo serio quizás porque tampoco había conocido a la persona adecuada, eso no quitaba para que supiera a ciencia cierta que era él pero si se daba la oportunidad de ver hacia donde nos llevaba ese camino no iba a cerrar las puertas así como así, vería hasta donde llegaba y luego vería qué haría llegado el momento. Sabía que era un guerrero y que su sitio estaba con el conde, no hacía falta que lo dijera porque se había visto en el poco tiempo que llevaba junto a ellos esa fidelidad que le procesaba, casi la misma que yo le procesaba a mi hermana siéndole fiel. Él parecía haber olvidado que yo también era una guerrera y que mi destino también estaba ligado al campo de batalla, que además de derrotar a Randulf también quería recuperar mi hogar y restaurar Hedmark junto a mi hermana como su legítima Condesa, sabía que se estaba adaptando a ese nuevo cargo pero yo confiaba en ella y si padre la había elegido era por un motivo y por una razón. Nuestros caminos siempre se encontrarían en el campo de batalla y acudiríamos cuando fuera necesario, no le pedía una vida juntos ni fidelidad extrema porque yo tampoco podía darle lo mismo... éramos libres ambos, tanto como de empezar algo como también de terminarlo y eso era algo que yo tenía muy claro en esos momentos. Mis dedos recorrieron el rostro del cambiante viendo esa sonrisa de pícaro y pillo que esbozaba, que me hizo sonreír de igual forma con su cuerpo pegado al mío mientras nos contemplábamos a los ojos. Con nadie me había planteado la posibilidad de ver a dónde nos llevaba aquello, y ahora con él estaba dispuesta a ver qué ocurría y qué pasaba. Mis labios rozaron los suyos y mordí su inferior tirando de este.


-Sé que somos libres Atharal, libres para hacer lo que queremos y no te pido exclusividad porque tampoco puedo dártela. Eres un guerrero y yo también lo soy, eres fiel al conde y yo a mi hermana así que no hay ningún problema por ello... solo digo que por qué no intentar ver a dónde nos lleva esto. Puede que acabe bien o puede acabar mal, sea lo que sea no lo sabremos si no lo intentamos ¿no? –Enarqué una ceja tirando de su mano dirigiéndonos hacia la cama, aún teníamos tres meses por delante para ver qué ocurría y cómo sorteábamos el obstáculo que presentaba el demonio en mi interior. Me dio un azote en mis nalgas que me hizo reír mientras sus brazos rodeaban mi cintura, sus labios se deslizaban por mi cuello pegando su pecho a mi espalda y sus manos recorrían mi cuerpo de forma lenta, lo deseaba más que nunca y no tenía porque esconderlo, arrodillada en la cama mis manos se colaron para quitarle la camisa dejando su pecho al descubierto, mis ojos lo buscaron con una sonrisa traviesa mientras mis dedos perfilaban su cuerpo bajando hasta su pantalón, lo desabroché para bajar estos dejando libre su miembro que recorrí con mis dedos antes de llevarlo a mi boca para lamerlo y posteriormente engullirlo por completo, subí mis ojos al cambiante para ver su gesto de placer, su boca abierta de donde escapaban jadeos roncos y sonreí por ello. Comencé a mover mi boca por todo su miembro hasta que fui capaz de engullirlo entero dejándolo unos segundos dentro para mover mi lengua acariciándolo, dejé mis manos en sus caderas como punto de apoyo y fui aumentando el ritmo observándolo con su cabeza hacia atrás, jadeando y gimiendo por lo que le hacía hasta que enredó su mano en mi pelo y comenzó a marcar él el ritmo, uno algo rudo y salvaje del que no me quejé en absoluto. Su otra mano la bajó hasta mi sexo donde de un tirón destrozó mi ropa interior, sus dedos se pasearon por mi sexo mojado y ardiente arrancándome un jadeo hasta que finalmente los condujo hasta mi interior haciendo que por unos segundos dejara mi boca libre de su miembro para gemir por el placer, mi aliento cálido chocaba contra su miembro del que mi mano ya se encargaba mientras me reponía moviendo mi cintura mientras él no dejaba de moverlos en mi interior. Mi boca volvió a tomar su miembro dándonos placer mutuamente, locos, encendidos por ese deseo que nos recorría y nos consumía. Nuestros cuerpos se tensaban buscando ese placer que pronto estallaría, pero necesitábamos mucho más así que paramos para recobrar un momento el aliento, sacó sus dedos de mi interior y tomé su mano para lamerlos mientras le quitaba más los pantalones. Sus manos quitaron el resto de mi ropa dejándome desnuda y sus manos coparon mis pechos acariciándolos, pellizcando mis pezones para luego succionarlo. Mis dedos fueron a su pelo tirando de este para subirlo a mi rostro y besarlo tumbándonos en la cama, mi cuerpo lo buscaba y mis caderas hacían que nuestros sexos se rozaran pidiendo por más, necesitando de más. Acabé por girarlo y quedarme sobre su cuerpo mordiéndonos los labios, jadeando por el beso y por lo necesitados que estábamos en esos momentos, llevé mi mano para aferrar su miembro sin dejar de mirarlo mientras descendía sobre él adentrándose centímetro a centímetro hasta que estuvo dentro por completo, gemí cerrando los ojos con la cabeza hacia atrás para comenzar a moverme sobre él, tomé sus manos para llevarlas a mis pechos mientras lo montaba con mi cuerpo ligeramente inclinado hacia delante y mi pelo cayendo por su pecho, arrancándome jadeos y gemidos con cada movimiento cada vez que subía y bajaba sobre él.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Lun Feb 26, 2018 12:02 pm

No había compromiso, no lo necesitábamos, ambos hablábamos el mismo idioma, eramos guerreros, nuestras vidas no nos pertenecían, estaban en manos de los dioses, Odin dispondría el día que nos sentaríamos a su mesa, mientras tanto, eramos libres de disfrutar, de fornicar, de beber y de sangrar a voluntad.
Tres meses nos unían en esa torre, yo era fiel al conde, ella a su hermana y seguramente algún día nuestros caminos se separaran. Ella rumbo a su condado natal, yo siempre pertenecería a Akershus, mas los dioses me dieron alas para volar, así que atajar la distancia de un lado a otro no me suponía tanto como para no vernos.

Picaras nuestras sonrisas, miradas enfrentadas y centelleantes, plagadas de deseos que oscurecía nuestros ojos. El lecho se transformó en nuestro hogar, lo seria durante bastante tiempo y ella no se cortó a la hora de sacar mi verga y engullirla por completo. Gruñí henchido en placer, mis dedos afianzaron la crin de su pelo para moverla con mas rudeza.
-Eres una diosa mamandola -dije  metiéndosela hasta dentro, llenando por completo su boca, ,acariciando con la punta su garganta que se contraía en espasmos contra mi glande completamente bañado por su saliva.

Conreé su boca con rudeza, loco de deseo, dos lagrimas resbalaban por sus mejillas y brillantes sus ojos me miraban jadear entre gruñidos por el placer que la rubia me daba.
Mi verga se engrosaba a punto de sacudirse dentro de ella cuando esta se apartó llevando su diestra hasta sus labios apartando las hebras de baba que desde sus labios quedaban hasta mi punta.
-Joder nena -dije cuando está me empujó del pecho para que me tumbara, mi mástil alzado la esperaba, observé como se desnudaba.
Mis dedos se habían hundido en su coño masturbandola, estaba mojada, a punto de caramelo cuando como una amazonas se dejó caer de golpe sobre mi polla calentándola con su vagina.

Empezó a moverse con el cuerpo arqueado, llevando mis manos a sus dos enormes montañas lazadas, pellizqué sus pezones y tiré de estos antes de alzar el torso y morderlos con mis dientes.
Mis manos atraparon sus nalgas acompasando esos movimientos circulares que se gastaba.
-Baila preciosa -gruñí golpeando sus astas con mi aliento sin dejar de tomarlas.

Su espalda se arqueaba, la cascada de dorados cabellos rozaba su culo, gruñía jadeante, completamente excitada, mis manos recorrían aquel mapa que curvilíneo y perfecto se gastaba.


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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Thyra el Miér Mar 21, 2018 10:55 am

Ambos sabíamos perfectamente que nuestras vidas estaban consagradas a la batalla, él era un guerrero y además era uno de los generales que Höor tenía en Akershus, como si fuera su segundo al mando. Yo aunque hechicera también era una guerrera y era algo así como la segunda al mando después de mi hermana que había ocupado el cargo de condensa. No es que nuestras vidas fueran tranquilas y apacibles porque los dos fuimos forjados en el fragor de la batalla, dedicábamos nuestras vidas para salvar la de los demás por una causa justa en pos de querer ver un norte libre de la tiranía de Randulf. Él se debía a Höor, yo me debía a Eyra y eso era algo que ninguno iba a cambiar... éramos libres pero ¿por qué no probar? No perdíamos nada en absoluto y teníamos las cosas muy claras entre ambos, no obligaríamos al otro a cambiar sus ideales porque nos manteníamos firmes pero era cierto que con el cambiante me sentía bien, me sentía cómoda y a gusto y además me calmaba cuando me demonio quería arrasarlo todo a su paso. Nos divertíamos juntos tanto dentro como fuera del lecho, no le pedía que dejara todo pero sí que viéramos dónde acababa eso... si terminaba mal siempre nos quedaría el recuerdo de lo que una vez tuvimos, si acababa bien podríamos compaginar nuestra vidas para vernos. Hedmark no estaba tan lejos y sabía y conocía la intención de Eyra de volver a levantarlo de sus cenizas para darle el esplendor que tuvo un día, de volver con nuestro pueblo para vivir allí de nuevo. Algo me decía que Eyra incluso habría pensado en la posibilidad de que yo pasara más tiempo en Akershus mientras ella solucionaba los problemas pero no iba a dejarla sola bajo ningún concepto, solo nos teníamos la una a la otra. Parecía que Atharal pensaba lo mismo que yo y dejando los puntos claros sabiendo a lo que nos ateníamos, por delante nos quedaban tres largos meses en los que deberíamos de enfrentar el desafío que nos suponía lidiar con el demonio que quería apoderarse de mi cuerpo y si sobrevivíamos a ello bueno... ver en qué quedaba la cosa. Dejé de pensar en lo que nos venía por delante cuando estuvimos en la cama y mis ganas por él eran profundas, las paredes seguían teniendo esa ilusión que había creado en donde se veía esas aguas calientes que habíamos encontrado donde dimos rienda suelta al deseo por primera vez y eso me hizo sonreír, no podríamos estar allí pero al menos aunque encerrados parecería que sí lo fuera.

Sus dedos en mi sexo provocándome placer, mi boca tomando su miembro aunque poco tardó en marcar un ritmo más rápido llevando sus dedos enredándolos en mi pelo, moviendo mi cabeza mientras mi cadera se movía al son del ritmo que marcaba con sus dedos. Sonreí como pude cuando me dijo lo bien que lo hacía escuchando sus gruñidos de fondo, sus roncos jadeos denotando lo mucho que lo ponía mientras él me embestía de tal forma que a veces me daba alguna que otra arcada, mi lengua recorría su tronco en cada embestida y al final lo paré cuando supe que estaba a punto de correrse, cuando notaba que de seguir acabaría por venirse en mi boca. Lamí su tronco antes de separarme y lo tumbé en la cama riéndome cuando me gruñó por dejarlo a medias, trepé por su cuerpo notando su miembro contra mi vientre caliente y duro, su mano se apartó de mi sexo y aferrando entre mis dedos su tronco me deslicé notando cómo entraba centímetro a centímetro, gemí presa del placer al tenerlo dentro quedando sentada sobre él, moví en un círculo mi cadera y luego hice movimientos hacia delante y hacia atrás inclinando mi cuerpo hacia delante. Pronto comencé a subir y a bajar marcando un ritmo, notando como se deslizaba a cada momento, gruñí por el placer y llevé sus manos a mis pechos que no tardó en apretarlos. Mi pelo caía por mi espalda y rozaba mis nalgas, se sentó en la cama y su boca tomó mi pecho mordiendo mi pezón arrancándome un gemido, lamió y succionó llevando sus manos a mis nalgas ayudándome a montarlo. Mis dedos se enredaron en su pelo y pasé mis piernas rodeando su cintura mientras él me movía y yo rotaba mis caderas presa del placer. Tiré su cabeza hacia atrás para buscar sus labios que mordí enardecida por sus caricias cuando de un movimiento nos giró a ambos dejándome bajo su cuerpo, mis piernas rodearon su cintura y mi mano fue a su espalda arañando su piel dejando mi marca a su paso. Comenzó a moverse más rápido, más duro y profundo a lo que yo movía mi cuerpo contra el suyo, a punto de estallar en mil pedazos. Mi mano cogió su mandíbula mirándonos a los ojos, su mano fue a mi cuello presionando ligeramente para bajar y tomar mi pecho el cual apretó.


-Atharal –gemí alcanzando el orgasmo arqueando mi cuerpo hacia el suyo, cerré los ojos y me abandoné al placer notando cómo él llegaba al orgasmo y se corría en mi interior, caímos sobre la cama extenuados y perlados los cuerpos en sudor, se tumbó a mi lado aun todavía con aquella ilusión en el cuarto y sonreí mientras recuperaba el aliento. Tras unos minutos me tumbé de lado y alcé mi vista para contemplar la del cambiante, me preocupaba que el demonio en algún momento que yo no podía predecir tomara el control de mi cuerpo y le hiciera daño, tenía miedo de hacerle tanto daño o incluso peor; llegar a matarle porque no controlaba al demonio cuando se apoderaba de mi cuerpo. Él había tomado la decisión de quedarse esos tres meses conmigo en la atalaya, una decisión muy arriesgada que podría costarle su vida, y si le pasaba algo yo no me lo perdonaría jamás- Atharal –lo llamé apoyando mi mentón en su pecho- ¿de verdad piensas quedarte estos tres meses aquí encerrado conmigo? ¿Qué pasa con Akershus? –Pregunté recorriendo su pecho un mi dedo- a ver, me gusta la idea de que te quedes conmigo porque me calmas y me tranquilizas, me das fuerza y apoyo en los momentos que más lo necesito... pero tema que, en una de las veces que el demonio toma mi cuerpo, te haga daño y no pueda ser capaz de controlarlo –me mordí el labio- ¿qué has pensado hacer cuando eso ocurra? ¿Crees que podrás salir? No sé... tiene que haber algo que podamos hacer, aunque estemos encerrados, para que no pueda atacarte –cerré los ojos unos momentos pensando en algo- ¿y un círculo de contención? –Pregunté alzando su vista hacia él- es un círculo donde los demonios no pueden entrar o, en su defecto salir –él parecía no entender- no creo que puedas meterme en el círculo pero quizás tú si puedas meterte en él y no dejará que yo entre cuando esté bajo el control del demonio... es una medida para tu seguridad.



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Re: Blod samtaler blod (privado)(+18)

Mensaje por Atharal el Miér Mar 21, 2018 11:36 am

Fornicamos como dos animales sobre esa cama plagada de ilusiones, ante mis ojos el lugar donde nos lo montamos por primera vez y ente gruñidos rudos, guturales, ambos acabamos cayendo extenuados sobre las sabanas jadeando.
Ladeé la sonrisa mirando  al techo al sentir los océanos de la hechicera deslizarse por mi cuerpo desnudo, sus dedos atajaron la distancia perfilando mis labios que se entreabrieron dispuestos a acoger el cálido aliento de la rubia.

Mi lengua se introdujo en la cavidad de su boca, lamiendo su lengua,  mordiendo su labio bajo incitándola a jugar un poco mas.
Sonrió contra mis labios y acabó apoyando su mentón en mi pecho perdiendo sus mares en los míos.
-Soy consciente del riesgo que corro aquí dentro, el demonio va a pugnar por conseguir adueñarse de ti, pero te aseguro que no vamos a ponérselo fácil preciosa. Si estuvieras sola tendrías que batallar contra hel, mirar de frente a Hela, pero por contra, si estoy contigo, no será tan fácil, se que vas a pelear, no por Akershus, lo harás porque no quieres matarme.

Puede que ella pensara que mis motivos para adentrarme en aquel lugar eran absurdos, se equivocaba, no era solo mi afecto por ella, mi preocupación por que nada le pasara. Lo que me había llevado a adentrarme en esa atalaya vigilada por los hechiceros que la mantenían sellada era Akershus, conocía las consecuencias que tendría la liberación de ese demonio sobre todo lo que amaba.

Akershus era esperanza, el norte estaba muy golpeado por Randulf y ahora, si el demonio se aliaba con el tirano, no tendríamos nada que hacer, el mal nos devoraría, no podía permitirlo. Confiaba en Höor, me dio su palabra de que traería la cura, sabía lo que esa mujer significaba para mi, apenas nos conocíamos y aun así, allí estaba aferrando su cuerpo al mio.
-Si hacemos ese circulo de protección, te vencerás, asumirás que dentro nada me pasara y no lucharas para vencer..volverá, tu hermana vendrá con esa cura, así que no, no voy a salvar mi vida, porque aunque estuviera en ese circulo, antes de que escaparas de la torre saldría de él para enfrentarte, amo cada piedra de Akershus, nunca permitiré que sea destruida, si cae Akershus, el norte caerá con la fortificación.

La estreché entre mis brazos, podía escuchar su por favor, sabía que no quería que nada me pasara.
-Nada te va a pasar, voy a cuidar de ti y tu cuidaras de mi.


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