Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Jue Sep 21, 2017 10:33 am

Recuerdo del primer mensaje :

Había sido un viaje bastante largo el que había hecho desde París hasta el Norte, allí estaba mi próxima parada durante los próximos meses, había decidido tomarme un pequeño descanso y viajar a ese lugar que tanto me había llamado la atención, hacía apenas unos días había llegado de Egipto para descubrir unos documentos que habían estado enterrados bajo la arena durante miles de años y sin siquiera esperar demasiado partía hacia el norte, a esa tierra y a esa cultura que me gustaba y que ya había estudiado aunque, para mí enorme desgracia, no lo había hecho visitando aquella tierra, algo que siempre quise hacer y que ahora se había presentado la ocasión perfecta para ello. Ser una vampira tenía bastantes ventajas si sabías utilizarlas, llevaba ya tiempo tras aquel viaje pero mi trabajo en el museo había dificultado el poder darme ese viaje de placer que tanto había ansiado, una cosa era estudiar la cultura y el idioma en el papel –idioma con el que me defendía bastante- y otra cosa era ver sus lugares con mis propios ojos, estudiar su cultura, ver sus paisajes, ver sus costumbres, sus ofrendas, sus rituales, su forma de vida... solamente adquirías esos conocimientos yendo al lugar y aprendiéndolo de sus gentes. No me costó demasiado convencer a mi jefe en el museo para que me dejara hacer un viaje al norte como muestra de “estudio”, de hecho, llevaba guardado en una carpeta una carta que tendría que presentarle al Conde Cannif en cuanto llegara para que me dejara quedarme allí con ellos lo que durara mi estudio, en la que por supuesto ellos no se hacían ni cargo ni responsables de lo que pudiera ocurrir durante mi estancia.

Sabía de la guerra que asolaba el norte, lo sabía desde que había empezado aquella revolución y por ese mismo motivo no había mucha gente que quería viajar hasta allí para estudiar su cultura y sus tierras, pero yo siendo vampira y no teniendo nada que ver con el lugar y sus gentes poco me importaba que estuvieran en guerra. Sabía defenderme, de eso se había encargado mi padre hacía ya algunos años, y aunque mi madre se negó en rotundo a que fuera mía era la decisión y no suya. Hacía demasiado tiempo que quería ir y aunque rondaba ya casi el siglo de vida me sentía como si fuera una niña pequeña con ansias de explorar y de descubrir, París ya lo tenía bastante visto y me resultaba tedioso y aburrido, Egipto era mi tierra y jamás me cansaría de mis raíces pero el norte... presentaba todo un desafío, tierras nuevas que explorar, nuevos lugares que conocer, ver las cosas con mis propios ojos, era una tierra de magia plagada de leyendas, de seres mitológicos, de dioses legendarios... ¿cómo no resistir la tentación? Al final había obtenido mi billete y junto con algún que otro baúl repleto de ropa y de cuadernos para apuntar y demás tras una semana y media llegué hasta tierras norteñas.

Noruega me recibió bajo un cielo cubierto de nubes negras que presagiaban una tormenta, ya habíamos atravesado una bastante fuerte mientras veníamos de camino y ahora me recibía con algo de lluvia a mi llegada, lluvia que no me importó en absoluto y que para mí me hizo más fácil el estar en ese lugar, siendo humana había vivido en un lugar algo mucho más caluroso y desértico, por lo que ver esas tierras plagadas de campos, de prados, de bosque y de tanta vegetación fue un regalo para los ojos. Tenía todo previsto para que me recogieran y me llevaran directamente hasta el castillo donde el conde Cannif me recibiría, ya había sido avisado con antelación por el museo en una carta que habían mandado por lo que estaba al tanto de mi llegada. Había oído hablar cosas de él, de lo que había hecho en sus tiempos de juventud por aquellas tierras que amaba y la verdad era que era de admirar que hubiera luchado –y siguieran haciendo- por ese norte libre en el que tanto se empeñaban. La travesía fue corta y sin ningún contratiempo, el lugar donde había desembarcado era el propio condado y este estaba fuertemente vigilado para que nada pasara, allí sus gentes residían con la esperanza de que la guerra pronto se terminara y el norte estuviera libre y en paz, lejos de la tiranía que soportaban en esos momentos. Una lucha encarecida y cruda que había arrasado con muchas zonas, podía ver a la gente en los campamentos que se habían habilitado porque era tal la mayoría de refugiados que no habían casas suficientes como para albergarlos a todos.

El carruaje paró frente al castillo y al parecer ya estaban al tanto de mi llegada por lo que unos sirvientes cogieron todas mis pertenencias y me indicaron el camino hacia los aposentos que ocuparía durante mi estancia en el castillo, también me dijeron que el conde estaba en una reunión importante y que en terminar me recibiría para hablar sobre mi estancia allí, debía de agradecerle que estando en guerra como estaban me dejaran quedarme, lo cierto es que pensaba molestar lo menos posible, hacer mi trabajo, recabar datos, alguna que otra excavación si él me lo permitía en su condado ya que había descubierto algunas pistas que me llevaban exactamente allí, a antiguos manuscritos, e integrarme entre sus gentes para que me contaran leyendas, historias y demás sobre aquellas tierras. Una vez todo preparado y listo para que me recibiera el conde tras haber terminado con su reunión salí con la carpeta donde tenía aquellos documentos que me había entregado el museo y que necesitaba que me firmara para poder permanecer allí, aunque no se había negado a que me quedara allí, pero igualmente necesitaba su consentimiento. Me habían explicado donde se encontraba así que me dirigí hacia allí mientras en el camino por los pasillos miraba la carpeta y revisaba por enésima vez que los papeles estuvieran correctos y no hubiera fallo ni error alguno. La gente pasaba por aquellos pasillos, algunos soldados que parecía que iban a salir mientras me mantenía ajena a todo lo que pasaba cuando, sin esperarlo, me di de bruces con alguien haciendo que los papeles que llevaba saltaran por los aires y quedaran esparcidos por el suelo.



-Joder –maldije al ver los papeles por el suelo me agaché para recogerlos viendo que la otra persona, a la cual ni había mirado, también me ayudaba a recogerlos. Los metí en la carpeta y me encontré con una mano masculina de piel algo pálida que me tendía los demás papeles que había recogido, mis ojos subieron desde sus pies estando acuclillado en el suelo por sus piernas, su torso, su brazo extendido hacia mí y dar a parar a su rostro, un joven de quizás más o menos la edad humana que yo tenía cuando me convertí en vampiro me devolvía la mirada, facciones marcadas, expresión seria y ruda, pelo rubio vestido con pieles de donde de su espalda asomaba el mando de una espada. Barba de unos días en su rostro y unos ojos azules como el mismísimo cielo que me devolvían la mirada, cogí los papeles que me tendía y nos levantamos a la vez una vez todo estuvo recogido, él era algo más alto que yo y tenía que elevar un poco la vista para observarlo, fruncí ligeramente el ceño- podrías mirar por dónde vas, ¿no te parece? –Pregunté en su idioma para que me entendiera sin despegar mis ojos de los suyos, dudaba que allí alguno hablara en francés y mucho menos en árabe, pero para algo me había aprendido su idioma. Su olor fue captado por mis sentidos y me mordí el labio al notar la sangre que, de forma rápida, bombeaba su corazón... hacía unos días que no me había alimentado y con toda la emoción del momento me había hasta olvidado de ello. Controlaba mis instintos pero cuando se me presentaba tal delicioso bocado a veces costaba incluso hasta contenerse, pese a eso mi enfado por el golpe en ese momento mermaba lo demás y por ende también encontraba cierto... captaba cierta esencia en él que me desagradaba, y que me hizo arrugar la nariz en cuanto su olor me llegó por completo.


Última edición por Naitiri Zahir el Jue Sep 28, 2017 5:45 am, editado 1 vez


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Lun Oct 02, 2017 6:23 am

Ladeé la sonrisa cuando aseguró que estaba sola, mis manos aun puestas en sus caderas la movían de forma lenta, friccionando nuestros sexos, calentando nuestros cuerpos mientras nos mirábamos fijamente, buscándonos con los labios con cada palabra pronunciada. Seguiamos muy excitados, se notaba por la forma en la que mis manso sobrevolaba su piel dispuesto a devastar cada resquicio de esta y llegar a Hel, su sangre quemaba en mis venas, iba colocado por ella.
-No he encontrado aun a la mujer que me haga sentar la cabeza, pero algún día quiero un gran linaje, hijos que llenen mi hogar de risas infantiles, que aprendan a manejar el acero, quiero ser padre, aunque quizás antes el Valhalla me reclame -bromeé tirando del pelo que en un puño tenia enredado entre mis dedos para acercar con rudeza su boca a la mía saqueándola entre roncos gruñidos.

Naitiri me explicó porque había actuado así, según ella odiaba que yo usara la fuerza para manejarla, ella también podía y me lo pensaba dejar claro, en el sexo como a mi no le importaba peor si en su vida.
Negué deslizando mi boca por su cuello, navegando por su hombro hasta alcanzar aquella brújula que llevaba tatuada y que nada tenia que ver con su cultura si no con la mía.
Deslicé la yema de mi dedo por ella, trazando cada linea mientras sonreía golpeando la marca y los restos de saliva con mi cálido aliento.
-¿y eso? -pregunté - llevas nuestra brújula ¿quizás para llegar hasta mi? -bromeé sin dejar de acariciar su piel -no me excita que actúes como una marimacho conmigo, ya te lo he explicado antes, aunque seas mas fuerte por tu condición, no me gusta que una mujer pueda moverme. No veo que parte no te excita de lo contrario...a las mujeres les suele poner..no se.

Sacudí la cabeza, el colocon era impresionante, así que mi boca volvió a colisionar de forma ruda contra sus labios.
Lamió mis labios de forma lasciva, asegurando que se convertiría en mi droga. Jadeé roncamente.
-¿Va a repetirse? -gruñí con la voz ronca -¿si? -bromeé introduciendo mi lengua en su boca salvajemente mientras movía sus caderas rápidamente -estoy muy excitado -confesé mordiendo su inferior.

Ella sonreía, le gustaba verme así, completamente fuera de mi, incediado por dentro, con su sangre rauda por mi corriente sanguíneo, mi corazón la bombeaba enérgica, era como si estuviera en plena gesta y escuchara los cuervos animándome a blandir el acero.
-¿mi droga? -pregunté con la voz ronca en ese breve tiempo que se concedieron nuestros labios.
Contra ellos aseguró que íbamos a disfrutar de la larga noche que nos quedaba, lo que me hizo gruñir rabioso.

Su boca descendió por mi mentón, mi cuello que se ladeó dándole acceso a los agujeros del mordisco, mi clavícula, el pecho, me dejé caer entre jadeos dejándola hacer, sabia a donde llevaba ese camino peligroso y mi hombría se sacudía esperando impaciente ser engullida.
Sus labios se deslizaron por mi punta, un lametazo que paladeó mi sabor, mi vientre se contrajo en un espasmo, gruñí completamente excitado mientras deslizaba la lengua por los lados sin dejar de mirarme.
Ojos rojos como el fuego que se perdían en mis mares, en ese instante el Valhalla había descendido y ella era mi diosa, la misma Freya reencarnada en el cuerpo de una mujer en la tierra.

Gruñí fuera de mi, jadeando de forma ronca sintiendo como se la metía entera entre sus labios, mi cintura la busco, impaciente, quería mas, todo a decir verdad.
El ritmo de la batalla aumento, esa mujer me hacia volverme loco de deseo, ardiente era su boca fría contra mi palpitante hombría.
Cerré mi puño alrededor de la cascada de su pelo rizado, gruñía moviendola con mas violencia, entre los dos las fraguas se incendiaban.
Fue entonces cuando estaba a punto de correrme que bajó el ritmo, me sacudí entre rugidos queriendo mas, metiendola hasta su garganta y allí sentí que explotaba.
Esparciendome por completo en su boca, sintiendo como la lamia, se lo tragaba despacio de forma lasciva mirándome.

La volteé con rudeza, ella me pedía una danza en le infierno y yo estaba dispuesto a concedérsela.
Mi boca se hundió en su coño empapado, mi lengua recorrió su centro sin vehemencia, mordiendo su clítoris, succionandolo, gruñendo, estaba aun fuera de mi, movía mi cintura como si la embistiera.
La sangre corría voraz quemándome las entrañas, besando sus labios bajos, paladeando su elixir.
Su espalda se arqueaba, excitada por como mi lengua serpenteaba en su sexo delicioso.
-Te deseo muchisimo.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Lun Oct 02, 2017 9:44 am

Podía notar la sangre corriendo desaforada por sus venas, caliente, haciendo que su corazón bombeara con fuerza y lo pudiera escuchar de forma perfecta recostada sobre su cuerpo, sentía todo el calor y la calidez que desprendía su piel y que contrastaba con la temperatura mucho más baja que tenía mi cuerpo, su pecho subía y bajaba con algo de rapidez y aunque a mí no me hiciera falta el oxígeno para vivir como a él mi pecho también se movía, acostumbrada a respirar para aparentar frente a los demás humanos que desconocían que existíamos y que creían que éramos iguales que ellos, mantener la respiración ayudaba a que se lo creyeran. Mi mano se puso en su pecho sintiendo el latir de su corazón bajo mi palma y sus labios saqueaban los míos como vikingo que era, haciendo gala de sus formas de conquistar que tenían; arrasando con todo a su paso, devastándolo... eso era lo que estaba haciendo él conmigo en aquellos momentos. Lo miré recorriendo su cuello con mis labios cuando dijo que todavía no había encontrado a la mujer que le hiciera sentar la cabeza y sonreí de lado por ello, en la vida todo llegaba, también le escuché decir que quería formar una familia como cualquier otra persona más y como cualquier humano y fijé mis ojos rojos sobre sus orbes azules. Quería tener hijos y escuchar eso me produjo una leve mueca, el tener hijos era algo que yo no podría tener nunca dado a mi condición de vampira, al principio me había costado aceptarlo pero con el paso de los años y de las décadas una acababa acostumbrándose a ese hecho, a esa realidad. Su mano se enredó entre mis rizos y de un movimiento brusco me acercó a su boca para besarme sin dejar de moverme la cadera, buscándome en todo momento.

Nos besamos y pasé a dejar pequeños mordiscos en sus labios dejándole hacer sintiendo sus labios recorrer mi cuello y bajar hasta mi hombro donde repasó cada línea del tatuaje que llevaba en mi hombro, una brújula nórdica que me había hecho hacía un tiempo en señal de lo que me gustaba su cultura, algo que me hizo sonreír cuando me preguntó por ello seguramente extrañándole el hecho de que siendo egipcia llevara un tatuaje que representara su cultura... aunque como de costumbre tenía que sacar ese aspecto engreído y vanidoso que se gastaba siempre porque acabó preguntándome entre bromas si era para llegar hasta él, algo que hizo que me riera divertida sintiendo su dedo deslizarle por las líneas de la brújula repasándola, negué divertida con la cabeza ante las ocurrencias que tenía ese hombre y dejé que siguiera mientras le escuchaba decirme que no le gustara que lo dominara y que ejerciera toda mi fuerza sobre él, que era algo que le cortaba el rollo por completo y que lo normal era que a las mujeres nos gustara que fueran ellos quienes pudieran con nosotras, lancé un suspiro por sus palabras y lo miré buscando sus ojos ahora que se había centrado en el tatuaje que llevaba esperando a que centrara de nuevo su vista en mí. Cuando lo hizo vio una ceja enarcada en mi rostro mientras me mordía el labio con diversión por lo que había dicho, su dedo seguía cada trazo de la brújula y dio unos pequeños golpecitos en el centro de la misma antes de pasar a recorrer mi cuerpo con sus manos notando su tacto cálido allí donde me tocaba.


-¿De verdad no se te ocurre otra al por qué me he hecho esa brújula? –Por Ra, qué engreído y vanidoso era- mis raíces ya las llevo conmigo allá a donde voy y yo misma soy parte de mi cultura así que por eso mismo no llevo nada tatuado sobre ello, vuestra cultura me gusta y bueno... había muchas cosas para poder hacerse sin embargo una brújula fue lo que más me gustó, es una forma de recordarme a mí misma seguir el camino que un día me marqué –no dije demasiado al respecto y mi dedo se deslizó por su labio- ajá, es una brújula que te señala para encontrarte y hacerte sentar la cabeza de una vez... salvo por el tema de los hijos, ahí creo que no puedo ayudarte –dije siguiéndole la broma que él mismo había empezado- tú también llevas un tatuaje, lo vi cuando me calzaste sobre su hombro –fruncí ligeramente el ceño por eso- el martillo de Thor y unos cuervos ¿no es así? –Pregunté con una sonrisa ladeada y me reí cuando tras mis palabras me preguntó si se volvería a repetir lo que no respondí y me encogí de hombros, si tenía que ser sería. Su cuerpo ardía por completo, estaba totalmente excitado, descontrolado y me encantaba tenerlo de esa forma, no dejaba de mover mis caderas sobre su miembro y sonreí cuando dijo que estaba muy excitado. Lo sabía, notaba su miembro dar contra mi sexo y mi vientre cada vez que me movía. Quise jugar con él y aproveché estar arriba para provocarlo y bajar por su cuerpo hasta llegar a su miembro que pedía por guerra, mis ojos no se apartaron de verlo en ningún momento sintiendo que estaba fuera de sí por lo que le hacía, su mano en mi pelo cerrada en un puño, su cadera moviéndose, sus gemidos, gruñidos y jadeos por lo que le hacía, sus ojos clavados en los míos sabiendo que lo estaba empujando a ese abismo... me encantó, me gustó mucho tenerlo de esa forma bajo mi total control hasta hacerlo caer por el borde del placer. Me gustaba jugar y ya se lo había dicho, me había gustado llevarlo al orgasmo y ver como se retorcía... había sido demasiado erótico y excitante. Tanto que apenas dijo nada cuando subí de nuevo a sus labios lamiendo los míos dejándole en claro que aquello me había gustado, me volteó con fuerza dejando mi espalda contra el colchón y su cuerpo bajó sin siquiera pensarlo a mi sexo que ya estaba más que húmedo para ese entonces. Gemí cuando su boca se acercó a mí sexo y su lengua lo recorrió por completo enviando un escalofrío placentero por todo mi cuerpo, sintiendo ese contraste entre nuestras pieles, sus brazos rodearon mis piernas para anclarme a él y yo me dejé hacer observándolo con su cabeza entre mis piernas en una visión totalmente erótica mientras yo me deshacía con su lengua recorriendo mi sexo- joder... –dije aferrando la sábana con una de mis manos arqueando la espalda por el placer que sentía, echaba la cabeza hacia atrás y jadeaba y gemía por lo que me hacía. Su lengua recorría todo mi sexo, se centraba en el clítoris que luego succionaba y mordía a su placer volviéndome loca- por Ra –dije en mitad de un gemido con la respiración entrecortada, arqueando mi espalda y moviendo mi cadera incapaz de quedarme quieta aunque él me tenía bien sujeta. Mi mano bajó a su pelo enredando allí mis dedos para hacerle saber lo que me gustaba aunque solo con verme y oírme era más que suficiente. Desde donde estaba podía oír su corazón acelerado, todavía le quedaría algo de mi sangre en su interior y eso lo mantenía con ese ritmo desaforado que me volvía loca, que me hacía pedir por más mientras era ahora él quien me llevaba al borde de ese abismo. Reconoció que me deseaba muchísimo y yo lo miré en el momento en el que nuestros ojos se encontraron moviendo mi cadera contra su rostro- yo también te deseo, vikingo –aclaré antes de sentir que volvía al ataque sin darme tregua alguna, volvía a recorrerme con su lengua centrándose en el clítoris haciendo que mi cuerpo temblara de placer por lo que me hacía hasta que sentí que metía un par de dedos en mi interior, notaba su calidez deslizándose por mis paredes y gemí por aquello sin apartar mis dedos de su pelo. Comenzó a mover los dedos a un buen ritmo entrando y saliendo y arqueé mi cuerpo hacia él que seguía manteniéndome aferrada ahora pasando un brazo por mi cintura, anclándome a él aunque por nada del mundo iba a apartarme. Me la estaba devolviendo, jugaba conmigo como quería y notaba su mirada buscándome de vez en cuando como había hecho yo, quería hacerse el dueño de mi cuerpo y de mi placer y por Ra juraba que le dejaría hacer todo lo que quisiera. Me mordí el labio con fuerza y llevé la otra mano a uno de mis pechos tocándolo entre el placer que él me proporcionaba, lamiendo, mordiendo succionando sin dejar de mover sus dedos, si mi corazón latiera sonaría como caballos desbocados por lo que me provocaba el vikingo. Sentí que mis piernas se tensaban anticipando la llegada del orgasmo sintiendo que me llevaba a ese abismo del cual yo lo había llevado antes y cuando sentí que metía un tercer dedo en mi interior moviéndolos con rapidez, estaba al borde del orgasmo y él lo sabía. Jadeé aferrando con más fuerza su pelo entre mis dedos y mi espalda se arqueó por completo cuando sentí que me empujaba por ese abismo haciendo que alcanzara el orgasmo- Ubbe –gemí de forma ronca notando mis paredes contraerse entorno a sus dedos, su boca no se apartaba de mi sexo y su lengua lamía mi propio orgasmo haciéndolo más intenso. Tiré de su pelo cuando sacó sus dedos de mi sexo e hice que subiera por mi cuerpo, mis labios colisionaron con los suyos en un beso algo rudo, mi mano la dejé en su nuca y la otra sobre sus nalgas apretándole una entre mis dedos, encendida, deseosa de más. Mordí sus labios y enredé mis piernas entorno a su cintura, aparté mis labios de los suyos pero no me alejé de su rostro con lo cual nuestros labios seguían rozándose- hazlo –le pedí apretando su nalga entre mis dedos- fóllame –murmuré mirándolo a los ojos bajando mis labios por su cuello- a ver si eres capaz de llevarme a ese Valhalla que dices –me hice un pequeño corte en el cuello y llevé allí sus labios para que bebiera de mi sangre, tan solo la suficiente y un poco, cuando separó su rostro de mi cuello lamí sus labios quitándole la sangre restante y fui yo quien mordió su cuello para beber también un poco moviendo mi cadera contra la suya volviéndonos locos de nuevo.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Lun Oct 02, 2017 1:32 pm

Alcé un instante mis ojos azules para cruzarme con los suyos y con una sonrisa de medio lado deslice mi boca su centro, paladeando el elixir, un manantial del que me daba de beber.
Su cuerpo desnudo, piel de caramelo a mi merced. Un jadeo al hundir mi boca entre sus piernas, apropiándome de sus genitales, de esas dos montañas que se erguían contra mis labios abriéndose para dar paso a mi lengua que hambrienta y jadeante reclamaba para si ese clítoris que vibraba contra ella.
Música para mis oídos oírla gemir mientras aferraba mi pelo hundiéndome mas en ella, queriendo que la follara con la boca desesperada.
Mi nombre repetido entre gemidos, abriendo mas sus piernas, exigiéndome que siguiera.
Esa mujer tenia el bonito vicio de llevarme a un estado de frenesí insospechado y su coño húmedo contra mi boca era sin duda la mayor droga para mi, mayor que esa sangre que me incendiaba y que voraz corría por mis venas.

Su cuerpo se tensó entre mis manos que afianzaban el agarré de sus caderas para que no se moviera, mi aliento la calcinaba, cálido impactaba en su humedad.
Dos de mis dedos entraron con rudeza por su vagina, las paredes los engullían con voracidad mientras su espalda se arqueaba sin pausa alguna mostrando como sus labios me llamaban a gritos.
-¿como va el valhalla? -pregunté con la voz ronca hablando contra su coño.
Un tercer dedo le prendió fuego, su cuerpo se arqueo por completo como si la hubiera poseído un dios, gimió mi nombre entre gruñidos y de un tirón de pelo me hizo ascender hasta el precipicio de sus labios.

Se estaba aun corriendo cuando la embestí con violencia, un corté en su cuello fue mi perdición, llevaba demasiado en mi organismo, peor mi boca acortó la distancia como si la necesitara, mí su piel, hasta que gruñendo me enganché a aquel manantial de perdición succionando con fuerza para obtener mas de eso que me hacia sentir como Thor.

Fue ella la que me detuvo, un demasiado susurrado contra mi boca mientras lamia los restos con lascivia de mi boca.
Mi polla entraba y salia casi entera de su vagina, sintiendo como se mojaba a su paso, mientras mis manos sobre sus glúteos la movían golpeando nuevamente nuestras caderas.
Gemí al oírla contra mi boca exigir mi sangre , sus uñas se hundían en mi piel, dejando un rastro de vitae a su paso.
Perdido entre sus piernas, entre sus manos y entre sus labios, jadee sin remedio tomando un ritmo brusco y una respiración ronca que impactaba la de uno contra la de otro completamente idos, extasiados.
¿Que si me gustaba? No, no solo me gustaba, era algo mucho mas fuerte, incontrolable, ese algo que abrasaba por dentro. Mi interior ardía al sentirla cerca, incapaz de controlarme frente a ella.

Enloquecí violento, loco, preso de el incendio que sentía en ese momento, no poda mas, mi miembro palpitaba entre sus paredes, tan caliente como ascuas, ardía, mi sangre hervía y ella lo sabia.
Hundió sus colmillos en ese instante en el que exploté, no podía detener mis embestidas pero me estaba corriendo en su interior de un modo tan salvaje que ni siquiera era capaz de soportarlo.
Mi cuerpo humano temblaba fuera de si, olas de placer lo recorrían mientras a tirones sentía como la sangre me abandonaba y yo aun así seguía follándomela como si no hubiera un mañana, quizás no lo hubiera y esto fuera el Ragnarok.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Mar Oct 03, 2017 9:20 am

El vikingo sabía lo que se estaba haciendo en esos momentos, igual que yo había estado jugando con él anteriormente ahora era él quien jugaba con mi cuerpo, quien me volvía a ese abismo al que yo lo había empujado anteriormente mientras su lengua recorría mi sexo, me mordía y succionaba mi clítoris y sus dedos en mi interior causaban estragos provocando un incendio que sentía que se extendía por todo mi cuerpo. Lo miraba de vez en cuando entre todo lo que me hacía aunque a veces me costaba mantenerme quieta presa del calor que me recorría, sus ojos se centraban en mirarme de esa forma y me mordí el labio cuando nuestros ojos se encontraron en mitad de ese momento, él seguía provocándome placer y yo encontraba esa imagen demasiado sensual como para perder detalle delo que me hacía. Si mi corazón bombeara sangre seguramente lo sentiría bombear como caballos desbocados, mis caderas se alzaban contra su boca incapaz de mantenerme quieta, mis dedos se hundían en su pelo enredándose pidiéndole más con aquel gesto, y él... él no cesaba de darme placer. Gemí arqueando la espalda y el muy maldito se atrevió a preguntarme cómo iba el Valhalla, claramente satisfecho con lo que veía que provocaba en mí, con la forma que tenía de volverme loca. Arrugué la sábana entre mis dedos notando que iba a alcanzar el orgasmo y que estaba a punto de lanzarme por ese precipicio por el que yo lo había lanzado antes, sentí que me volvía loca cuando un tercer dedo se sumó a los otros dos y sentí que todo mi cuerpo se tensaba ante el orgasmo que me recorrió por completo, abrasador, que calentó cada célula de mi cuerpo.

Tiré de él hacia arriba para buscar sus labios para besarnos enredando nuestras lenguas como si estuviéramos en mitad de una batalla, gemí contra sus labios cuando aun sintiendo todavía el placer del orgasmo que me había dado me embistió por completo de forma algo ruda, mi cuerpo se arqueó hacia el suyo presa del placer que me provocó, mis piernas se enredaron entorno a su cintura y lo apreté contra mí con fuerza, mi mano subió por su espalda y tras separarnos del beso mordí su inferior con bastante fuerza y me hice un corte en el cuello del cual comenzó a salir sangre y que él no tardó en acercar sus labios para beber de mi sangre. Gruñó cuando esta comenzó a descender por su garganta y notaba cómo succionaba con fuerza como si fuera él el vampiro y yo la humana, jadeé por ello enredando mis dedos en su pelo y recorriendo su espalda con la otra, apretando sus nalgas entre mis dedos sin cesar de moverse casi como un animal, salvaje, raudo... provocándome mucho placer. Fui yo la que apartó su rostro de mi cuello para que dejara de beber, ya llevaba demasiada de mi sangre en su organismo y tenía más que suficiente para aquel momento, eso sin duda alguna le daría más fuerzas y lo excitaría más de lo que ya estaba. Lamí sus labios de la sangre que le quedó y los mordí mientras no dejábamos de observarnos, sus manos estaban en mis nalgas y me movía contra él haciendo que chocáramos de forma algo brusca y yo acompañaba sus movimientos en cada momento.



-Está bien, vikingo... –dije mordiendo su labio inferior entre jadeos cuando lo aparté de mi cuello, mi lengua lamió sus labios sin dejar de mirarlo con una sonrisa en los labios- luego beberé de ti... –dije a lo que él jadeó sabiendo lo que significaría aquello, la sensación que tendría cuando mis colmillos atravesaran la piel de su cuello. Mis uñas se clavaron en su espalda moviendo mis caderas contra las suyas en cada embestida que me daba, parecíamos dos bestias salvajes en ese momento dejándonos llevar por lo que sentíamos incapaces de parar, solamente podíamos seguir. Nuestras respiraciones eran roncas y chocaban la una contra la otra en cada embestida, mis piernas se aferraron con fuerza a su cadera sintiendo esa agradable sensación cada vez que me embestía de esa forma, ruda, llegando hasta el fondo. Lo miré cuando gruñó en cierto momento dándome a entender que no le quedaba mucho para alcanzar el orgasmo y lo cierto es que yo estaba igual que él, se movió como si fuera un demonio poseído y gemí notando mi cuerpo tensarse, su corazón bombeando con fuerza, su sangre fluir mezclada con la mía... no podía más, necesitaba morderlo y esperé lo necesario hasta que sentí que iba a correrse y entonces fue cuando clavé mis colmillos en su cuello. Gemimos los dos al mismo tiempo por ello y el placer se intensificó para los dos, comencé a beber de su sangre dando tirones notando como alcanzaba el orgasmo, como mis paredes palpitaban cerniéndose sobre su miembro mientras seguía embistiéndome incapaz de parar, en ese viaje que le había dado mi sangre sumado al mordisco en el momento justo. Sentía su cuerpo que temblaba mientras seguía bebiendo de él e incluso así no paraba de moverse como si su cuerpo no le obedeciera y hubiera perdido el control, el orgasmo remitía en nuestros cuerpos pero él se movía embistiéndome una y otra vez haciendo que jadeara bebiendo de su sangre, sabía que estaba llegando a su límite y fue en ese momento que retiré mis colmillos de su cuello, lamí la sangre que caía de los orificios y abracé su cuerpo notando que ahora poco a poco se iba calmando y sus embestidas iban perdiendo más y más fuerza pero incluso así me daba placer, un placer algo calmo. Apoyé su rostro en mi pecho y dejando mis dedos en su pelo mi otro brazo rodeó su espalda notando que casi ya no se movía, tenía su miembro dentro pero apenas me embestía ya hasta que finalmente paró del todo quedándose en mi interior y sonreí dejando mis labios en su frente- me ha gustado el Valhalla –dije con una sonrisa divertida dejando que se recuperara y que los temblores de su cuerpo fueran remitiendo poco a poco, nuestros cuerpos estaban sudados pero a diferencia de él para mí el frío no me podía hacer nada, así que alcancé la sábana y nos tapé para que su cuerpo no cogiera frío. Una vez medio recuperado cayó a mi lado aun con la respiración un poco entrecortada y me quedé tumbada de lado para mirarle, aparté unos mechones de su pelo que se le habían quedado pegado y me mordí el labio- se podría decir que esta noche los dos hemos descubierto algo nuevo, ¿no es así? Yo he visto la aurora boreal y tú... bueno, tú has experimentado el viaje más épico de tú vida –sonreí contra sus labios dejando un beso en estos, seguramente él estaría mucho más cansado que yo por haber bebido de su sangre ya un par de veces, podía notar que su corazón poco a poco se normalizaba en sus latidos y sonreí mirándolo- ha sido una experiencia de lo más placentera –concluí rozando mis labios con los suyos, pronto el sol saldría por el horizonte y nos dejaría allí atrapados o al menos a mí sí, mientras estuviera sobre el cielo- quién nos iba a decir que íbamos a acabar así, y por Ra, no me digas que tú sí lo sabías porque no me lo creo –apunté con una sonrisa ladeada dejando uno de mis dedos en sus labios.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Mar Oct 03, 2017 1:09 pm

Mi cuerpo poco a poco fue cediendo, me costo por lo colocado que iba dejar de embestir, la sensación era de éxtasis absoluto, mis músculos tan tensos como cuerdas de un arpa se contraían ante el paso de la yema de sus dedos.
Creo que por un momento se preocupó de que no me detuviera, pero era un vikingo, duro, indómito y salvaje, no era de los que se rendían.

Apoyó mi rostro en su pecho, acariciando mi pelo muy despacio, sus palabras susurraron que le había gustado el Valhalla, lo que me hizo ladear la sonrisa inmóvil.
Mis ojos se cerraban, estaba francamente cansado, claro que yo no iba a confesar eso jamás.
-¿quien ha dicho que este es el viaje mas épico de mi vida? -bromeé
Sexualmente sin duda, ella lo sabia, también yo, había surcado el placer mas extremo de su mano trepando por su piel de caramelo y por las curvas de su cuerpo, peor llevaba demasiadas batallas, demasiados viajes y eso era algo de lo que hablaban mis cicatrices.

Alcé la cabeza para buscar sus desiertos.
-¿te ha gustado la aurora boreal? -le pregunté después de que me asegurara de que ninguno de los dos sabia que íbamos a terminar así -¿de verdad creías que solo te traía a ver las luces del cielo? -pregunté muerto de la risa dejándome caer a un lado mientras ella fruncía el ceño y me veía descojonarme.

Sus dedos navegaron por mis labios, perfilandolos mientras me miraba fijamente.
-No imaginaba que iba a ser tan bestial, eso lo admito, no imaginaba ni loco que iba a ser así contigo, de echo creía que serias menos salvaje, ya sabes...una pija chica de museo.
Admito que me he corrido muchas veces y que ha sido un viaje épico.

Demasiado borracho para mentir, creo que ella no se lo tomaba a mal porque veía en que estado estaba.
-Estamos encerrados aquí..solos -dije arrastrando esas ultimas palabras mientras alzaba mi torso buscando su boca, colisionando con sus labios hambriento -fuera los rayos del sol brillan, creo que eres mi prisionera -susurré contra su boca y si también era ese mi plan -apunté muerto de la risa mientras ella deslizaba sus dedos por mi pelo asintiendo provocativa.

Mis manos tiraron de sus nalgas, nos recostamos en el lecho besándonos despacio, mirándonos fijamente, sus dedos no dejaron de acariciarme, ocupándose de tirar de las pieles para cubrir nuestros cuerpos cada vez que mis movimientos las quitaban del sitio.
-¿si no sientes frio ¿por que lo haces? ¿acaso es por mi? -pregunté desafiándola mientras arrastraba con picarda las palabras.

Mordí su labio inferior despacio, enredándome después en su boca, saqueándola sin olvidar botín alguno, zona por explorar o mar que surcar.
-¿como te trasformaste? ¿fue hace mucho? Quiero saber de ti -confesé.
Demasiado colocado para mentir o para pensar que decía.
-¿por que mi cultura? ¿por que has aceptado venir conmigo? podrías estar en Akershus ahora mismo


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Mar Oct 03, 2017 3:40 pm

Incluso conforme estaba después de la sesión que habíamos tenido, de lo cansado que podría encontrarse por la noche que habíamos tenido y el haber bebido de su sangre eso no le quitaba que fuera menos engreído con sus palabras y con su forma de ser. Bajé mi vista para mirarlo aún todavía recostado contra mi pecho con mis dedos recorriendo su pelo ahora que había parado de embestirme y estaba en mi interior, notándolo caliente contra mis frías paredes que me hizo sonreír por ello, cuando hizo la pregunta sobre quien había dicho que ese era su viaje más épico. Rodé los ojos negando levemente con la cabeza sin apartarme porque yo sabía que así era, quizás no en lo que a toda su vida se refería pero en el ámbito sexual los dos sabíamos que ese había sido el mayor viaje, épico, que había tenido en toda su vida... ni siquiera con la loba. Eso lo sabía por la forma en la que había actuado desde que había bebido de mi sangre y lo había mordido, la forma en la que se había acelerado, el calor que desprendía su cuerpo, sus movimientos rápidos, rudos, raudos... no había tenido queja alguna por ello pero sabía que aquella noche había marcado quizás un antes, y un después, en cuanto al placer era. Sabía que al final acabaría queriendo más, querría otra noche más de esa forma conmigo y ya le había dicho que mi cuerpo era como una droga... esta noche se lo había pasado porque estaba borracho, la siguiente veríamos si no me lo pedía de nuevo. Al final cedería y caería, todos lo hacían tarde o temprano. Sonreí de lado sintiendo como su cuerpo se contraía cada vez que mis dedos surcaban su piel, podía notar sus músculos tensarse pese a que estaba completamente quieto, y su pecho se rozaba con el mío sintiendo su aliento contra mi piel, su aliento cálido.

¿Quién se lo había dicho? Pues yo, ¿quién sino? No podía negarme a esas alturas de la noche lo que había pasado tanto en la manta de piel como en aquel colchón. Había habido mucha pasión, mucha química, habíamos conectado de alguna forma... era un poco extraño, no me solía pasar ese tipo de cosas y me refería a conectar de esa forma con una persona la primera vez que la conocía. Cierto que no habíamos empezado con buen pie en el castillo, que había sido un déspota, un descarado y un bárbaro –algo muy típico de su cultura vikinga- y que la noche no había ido mejorando conforme estábamos juntos. Sí, había atracción porque negarlo era una soberana estupidez con lo que había pasado entre ambos, pero por mí parte había sido la actitud lo que me había tirado tanto para atrás hasta que... bueno, hasta que había sido imposible así que ¿por qué no? Éramos adultos, sabíamos lo que hacíamos y si por algo se caracterizaban los nórdicos era por su predisposición para el sexo, su cultura estaba plagada de analogías sexuales y era algo que tenían muy presente desde bien pequeños, era algo que se inculcaba a los niños así que por esa parte a ellos no les escandalizaba, y a mí con el tiempo que llevaba siendo vampira tampoco lo hacía, no había que mentir demasiado en eso. Enarqué una ceja y mis dedos recorrieron su pelo emitiendo una leve risa por esa pregunta que había hecho y respondí sin lugar a dudas nada más la lanzó al aire, aunque seguramente no esperara respuesta a su pregunta.



-¿Quién lo ha dicho? Yo misma, ¿acaso no te vale, vikingo? –Dije con una sonrisa ladeada hasta que sus ojos subieron para mirar mis desiertos- sexualmente hablando, por supuesto. No me refería a tú vida entera, aunque... bien podría serlo también –él era un vanidoso hasta en ese estado, ¿por qué no serlo yo para hacerlo todo mucho más divertido? Asentí con la cabeza cuando me preguntó si me había gustado la aurora boreal- no he visto nada así en lo que llevo de existencia, y si sé sobre algo es sobre la noche –sonreí haciendo alusión a mi condición de vampira, pero claro, tuvo que sacar ese lado engreído y vanidoso que se gastaba para hacerme ver que no me había llevado allí con la intención de que viera las luces... ciertamente había esperado que sí dado que no nos habíamos llevado muy bien, pero siempre dejó clara su postura sobre acostarnos pero realmente no pensé que fuera tan insistente. Se dejó caer muerto de la risa a mi lado y le di un golpe en el pecho con el ceño fruncido mientras se reía y, en parte, se burlaba un poco de mí- ¡vikingo engreído! ¿Puedes pensar con algo más que no sea con tú miembro? Por Ra.... ¿para qué tienes la cabeza? –Siguió riéndose y lo fulminé con la mirada- albergaba la esperanza de que realmente te comportaras lo que estuviéramos aquí como un guía –me callé mordiendo mi labio repasando el suyo con la yema de mis dedos, podía sentir su aliento chocar contra mi palma, el calor que desprendían sus labios contra mi dedo... miré sus orbes azules cuando me dijo que no esperaba que fuera tan bestial, que no pensaba que sería así conmigo y que mucho menos fuera tan salvaje como había demostrado, me eché a reír sin poder evitarlo por ello repasando sus labios todavía y me aparté un poco siendo ahora mi turno de reírme- ¿pija? –Pregunté alzando una ceja negando divertida la cabeza- ¿qué pasa, que por trabajar en un museo ya tengo que ser sosa y aburrida? Por Ra... ¿pero qué clase de conceptos tienes tú? –Dije bajando mis dedos ahora por su pecho pasando por donde estaba su corazón sintiendo sus latidos- pues te he demostrado que ni soy pija, ni aburrida y desde luego mi lado salvaje es algo que te ha gustado –sonreí contra sus labios ante lo obvio de mis palabras- solo que... me dejo la acción para otros momentos de mi vida, no como haces tú –reí entre dientes y luego mordí su labio inferior por sus palabras- así me gusta, que reconozcas las cosas por lo que son vikingo, ¿ves como no costaba tanto? –Reí antes de que se alzara buscando mis labios para fundirnos en un beso, lo miré cuando dijo que estábamos solos encerrados y esperé a que siguiera la frase, sonreí divertida mordiendo su labio inferior cuando me dijo que era su prisionera y que ese también era su plan- ¿ah sí? –Enarqué una ceja divertida- así que soy tú prisionera ¿eh? –Moví mi cuerpo contra el suyo de forma provocativa- y... ¿qué pretendes hacerme ahora que me tienes aquí encerrada sin poder salir, estando los dos solos, y siendo tú prisionera? Espero que sea algo placentero –mis dedos recorrieron su rostro antes de que sus manos me acercaran de las nalgas a su cuerpo recostándonos en la cama, enredados, besándonos despacio sin ninguna prisa, sus orbes azules estaban fijos en los míos, nos acariciábamos de forma lenta como no habíamos hecho antes demasiados necesitados el uno del otro, lo miré ante su pregunta y reí entre dientes por el tono pícaro que puso- no quiero que tú tío me diga que he tratado mal a mí guía, estás algo más débil por la falta de sangre y pretendo que vuelvas tal cual vinimos... aunque las marcas de tu cuello digan lo contrario, ¿te dirán algo por esto? –mis labios las repasaron de forma lenta antes de que sus labios me buscaran de nuevo en un beso pasional, mordió mi labio inferior antes de besarme y después se propuso saquear mi boca lográndolo, arrasando con todo a su paso. Mordí su labio inferior al separarme y lo miré con aquellas preguntas que me hizo, quería saber de mí y sonreí por ello- oh, así que quieres que te hable sobre mí, ¿me tengo que preocupar? –Pregunté con cierto tono de malicia y luego con mis dedos surcando su torso, quedando nuestros rostros cerca el uno del otro le respondí- fue... hace bastante tiempo, sí. Supongo que más o menos podrás tener la misma edad que cuando me transformé, así que se podría decir que te cuadruplico en edad –reí entre dientes por ese hecho- mis padres son vampiros –dije comenzando con aquella historia- su transformación fue... bueno, digamos que no fue porque ellos quisieran. Mi padre desapareció cuando yo era pequeña durante casi dos meses, mi madre pensó que la había abandonado pero no fue esa la realidad, sino que había sido presa de un ataque. Volvió a los meses cuando supo que podría controlarse porque amaba a mi madre al igual que me amaba a mí y... supongo que para ella fue duro enterarse, pero aun así siguieron juntos. Yo fui creciendo y supe de ese mundo, supe lo que era mi padre aunque debíamos de llevarlo en secreto porque había gente que no sabía que existían –mis dedos recorrían su pecho y los suyos acariciaban mi piel de forma lenta, su otra mano se enredaba entre los mechones de mi pelo que caían por mi pecho-] mi madre le pidió a mi padre que la convirtiera en vampiro, los años pasaban y mientras ella envejecía él seguía estando igual así que tras muchas discusiones mi padre aceptó. Vivíamos en Guiza, mi madre era arqueóloga y experta en antigüedades egipcias, saqué su afición desde bien pequeña y siempre me iba con ella a las excavaciones y esas cosas de pija de museo –dije sonriendo- me convertí en lo mismo que fue ella y seguí sus pasos en aquel trabajo, todo iba bien hasta que... enfermé. No tenía cura –aclaré cuando sus ojos me buscaron- mi vida se apagaba lentamente y no había cura alguna para salvarme, mi madre lloraba desesperada sin poder hacer nada y mi padre no lo aguantó más y tomó la decisión justo cuando mi vida se apagaba, no podía quedarse quieto mientras me iba cuando él podía hacer algo y... supongo que yo hubiera hecho lo mismo –hice una pausa- de esto hace ya algo más noventa años –sonreí de lado- estoy a punto de rozar el siglo de existencia como vampira –reí mirándole recordando sus otras dos preguntas- ¿por qué tú cultura? Siempre me llamó la atención, aunque no lo parezca nuestras culturas se parecen bastante, tenemos muchos dioses, muchos seres mitológicos, ritos, leyendas... me gustó y la estudié, aprendí vuestro idioma también aunque es la primera vez que vengo al norte –aclaré- siempre he querido venir, es como más se conoce realmente una cultura –enarqué una ceja- ¿Qué por qué he aceptado? Te propuse hacer algo diferente en la fiesta, tú me diste la idea y acepté porque no quería estar encerrada... iba a pasar toda la noche contigo así que ¿qué más daba dónde? –Mordí su labio inferior tirando del mismo- sí, podría estar en Akershus pero te propuse una idea y cambiamos a un plan mejor, llegamos aquí y tuvimos un plan mejor... la noche no ha hecho más que mejorar desde que hemos salido de Akershus –mis dedos subieron hasta su rostro- cierto, podría estar en Akershus ahora mismo y no habría pasado nada de esto, hubiéramos seguido picándonos en ese tira y afloja y al final ninguno de los dos se lo habría pasado tan bien, ¿te gustaría más que estuviera allí ahora en vez de aquí? –Dije volviendo a morder su labio inferir tirando de este para luego besar sus labios, me separé sin dejar de mirarlo- y tú, ¿qué me dices de ti? Ya me has dicho cómo te convertiste en general pero... tú cuerpo es como un mapa ¿lo sabías? Cada cicatriz es una historia que contar y veo que tienes muchas –recorrí una en su torso y otra en su frente- por ejemplo, ¿cómo te hiciste esta? –Dije recorriendo la de su frente- ¿otra batalla más? Ahora es tu turno de hablar, ya sabes que soy curiosa así que... venga, cuéntame cosas, ¿desde cuándo sabes luchar? ¿Te entrenó tú tío? ¿Cuál ha sido tu aventura más loca? Oh espera, se me ocurre otra mejor... ¿cuál ha sido el reto, más tonto, loco y estúpido que has hecho con tú primo? –Sonreí divertida- seguro que no eras bueno de pequeño.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Miér Oct 04, 2017 5:36 am

Me eché a reír cuando me preguntó si mi tío me diría algo por las marcas de mi cuello.
No se en que mundo vivía, de donde venia esa preciosa valquiria de piel tostada, pero, yo dejé hace demasiado de ser un niño como para dar explicaciones sobre donde metía la verga.
-No, nadie va a preguntarme por los mordiscos, aunque será evidente porque los llevó ¿no? -dije ladeando la sonrisa de forma engreída -te he llevado al Vahalla y no has podido contenerte ¿no podrás quejarte de guía? Te he enseñado Asgard y te he convertido en una diosa -susurré contra su boca mientras sus dedos seguían presos de mi piel.

Nos mirábamos fijamente, como si en este instante en el que estábamos saciados, pese a que el deseo nunca se agotaba entre nosotros quisiéramos descubrir mas del otro.
-¿preocupar? ¿tengo yo que preocuparme porque mi cultura te guste? ¿o porque yo te guste mas que mi cultura? -pregunté mordiendo sus labios con descaro.

Tiré de su cintura subiéndola sobre mi, su boca quedó presa de la moa, su ria inundó la estancia mientras mi hombría se hundía en su vientre.
-Me quema la sangre -reconocí contra su boca, saqueándola en un apasionado beso.
-eres una vieja de 90 años -bromeé sonriendo con picarda mientras escuchaba su historia sin poder dejar de apretar sus nalgas, de acariciarla o besarla.
Era difícil dejar de tocarla perp ella no iba en mi estado y tampoco dejaba ni por un instante de acariciarme.

Ladeé la sonrisa cuando me preguntó por mis cicatrices, cada una representaba una victoria distinta, un momento de mi vida en el que miré de frente a la parca y le vencí la batalla.
-La de mi frente fue de niño, una de mis tantas trastadas. Somos muchos Cannif y si a uno no se le ocurría una cosa se le ocurría otra, ademas eramos unos trastos, eso de meternos en problemas iba implícito en nuestras venas, así que...
Me enfrenté a un oso, no se como salí vivo de esa, peor aquí ando -bromeé guiñándole un ojo y tu te has aprovechado de eso -apunté lanzandole un par de mordiscos mientras esta negaba riéndose.

Me encogí de hombros pensando exactamente cual era la peor que había tenido con mi primo.
-ufff , han sido tantas. Mi primo saltó de un acantilado, casi se mata, porque los dos nos picabamos, pero esa no ha sido mi peor.
Me eché a reír divertido recordando un desafió que lanzó mi primo Niels a los Cannif y que por supuesto yo recogí.
-Fue con una mujer...casi me come -apunté sonriendo -a ver..tenia unos 16 años. Estábamos en una de las fiestas de la cosecha y nos vimos una mujer preciosa de ojos claros, poca ropa, pelo oscuro, mi primo que es un cabeza hueca nos dijo que a ver quien conseguía tirársela.
Me eche a reír ante sus desiertos.
-Hostia, he ganado, he follado contigo -bromeé llevándome un manotazo.
-Hakon acabó discutiendo con Synnove, siempre están peleando y cuando beben pues imagínate.
Así que pues eso, me adelanté y me presenté, un par de sonrisas, algo de alcohol y bueno, la chica me invitó a irme con ella a un sitio mas privado.

Iba bastante borracho, nos perdimos en el bosque, un árbol nos sirvió de cobijo, besos, nos tocamos y joder...cuando se me subió encima para montarme era una bruja fea como un demonio, que quería engendrar y comerme después.
No se que mierda me hizo, acabé muy herido, no podía moverme, fue mi padre el que me la quitó de encima y la mató..le costó porque era poderosa la muy zorra.
Así que bueno, esa fue la peor, creo que si no llega a ser por mi padre no estaría hoy aquí ¿no seras una bruja no? -pregunté divertido tirando de su labio inferior mientras lo apresaba con mis dientes.
-¿y tu trastada peor? En 90 años tienes que tener muchas -me quema la sangre -aseguré moviéndome debajo de ella algo inquieto.

Mi respiración se aceleraba contra sus labios, apreté los dientes volteándola quedando sobre ella convirtiéndome en su escudo.
-Me hierve.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Miér Oct 04, 2017 1:29 pm

Aquel hombre era un completo engreído en todos los sentidos de la palabra, lejos de acostumbrarme a sus bravuconadas algunas veces me enervaban por cómo era, siempre tenía algo que decir para quedar él mejor que yo o rebatirme de esa forma mis palabras y me hacía negar con la cabeza por la forma de ser que tenía el vampiro. Ahora se reía sobre mis palabras de si le dirían algo por las marcas del cuello, sabía que era lo suficientemente mayorcito como para no darle explicaciones a nadie y más teniendo en cuenta que su primo y él se gastaban ese tipo de desafíos, y tampoco se lo había dicho por eso sino porque podrían comentarle algo, por Ra, estaba claro el por qué llevaba esas marcas aunque también podría ser porque se hubiera topado con un vampiro que hubiera querido beber de su sangre, era una opción a valorar aunque la razón más sencilla era que yo lo había mordido. Enarqué una ceja cuando dijo que me había llevado al Valhalla y que no había podido contenerme, de ahí los orificios, claro que había sido él mismo quien me había pedido que le mordiera porque quería saber lo que se sentía al ser mordido, tampoco de que no podía quejarme de guía porque también me había convertido en diosa, algo que hizo que rodara los ojos negando con la cabeza ante sus palabras... era un vikingo engreído y si tenía que definirlo con alguna palabra claramente sería esa la que me viniera primero a la cabeza. O vanidoso también podría ser otro adjetivo que lo describiera, ahora se atrevía a decir que él me gustaba más que su cultura haciendo que por su comentario comenzara a reírme dejando que me subiera sobre su cuerpo.

Me rebatía cada cosa como si siguiéramos en ese tira y afloja constante, desafiándonos incluso después del encuentro que habíamos tenido y de lo calmados y saciados que estábamos en ese momento. Apartó mi pelo hacia un lado para que no me cubriera el rostro y sus dedos peinaron los largos mechones de mi pelo enredándose entre mis rizos, estirándolos para ver como volvían a rizarse solos como si eso le entretuviera o le divirtiera, no sabía cuál de las dos opciones o quizás es que eran las dos. Mis ojos observaron los suyos de manera fija y fruncí ligeramente el ceño cuando dijo que le quemaba la sangre, no dije nada porque su boca arrasó y saqueó la mía como el buen vikingo que era y que me hizo reír mordiendo luego su labio inferior. Sonreí de lado cuando dijo que era una vieja de noventa años, negando levemente por la cabeza por ello aunque así era, sintiendo sus manos apretar mis nalgas de vez en cuando en lo que yo le contaba cómo me había transformado y hacía cuánto tiempo, sus manos no dejaban de acariciar mi cuerpo en ningún momento y sus labios me buscaban cada vez que hacía algún pequeño parón en mi historia devolviéndole el beso, jugando con nuestros labios para ver quién era de los dos el que llevaba el control. Mis manos tampoco estuvieron quietas y recorrían su cuerpo, sus brazos, su torso, su perfil... sentía el calor en cada resquicio de su cuerpo, la sangre que fluía bajo este por sus venas, era demasiado fácil escuchar el latir de su corazón.

Me quedé callada cuando le pedí que me contara sobre sus cicatrices, tenía bastantes por todo el cuerpo y sabía que cada una tenía una historia que contar y dado lo curiosa que era... podía pasarse todo el día hablándome de sus cicatrices sin problema alguno. Mis dedos repasaron la cicatriz que tenía en su frente esperando que me contara cómo se la había hecho, mientras hablaba me imaginaba a un niño pequeño de ojos azules y pelo rubio cual rayo de sol corriendo por un bosque, espada en mano, enfrentándose a un oso... por Ra, ¿pero en qué pensaban esos vikingos? Negué con la cabeza ante eso, decía que eran muchos Cannif y que si no era uno a quien se le ocurría era a otro. Me lo imaginé enfrentándose a un oso y lo cierto es que no supe cómo había conseguido salir con vida de eso, más si era un niño cuando se lo hizo, tuvo demasiada suerte de salir con vida. Ya intuía algo sobre que había sido un trasto cuando fue pequeño así que no me extrañaba escuchar algo así por su parte, lo cierto era que hasta me lo esperaba y todo... pero no lo de un oso. Agregó que yo me había aprovechado de eso viendo como me mandaba sendos mordiscos y enarqué una ceja riéndome entre dientes por su forma de actuar, aquel hombre no tenía remedio alguno.



-Oh sí, me he aprovechado de un pobre niño que ha salido vivo de un enfrentamiento con un oso... por Ra[ –negué con la cabeza recorriendo su barba ahora con mis dedos, una barba que llevaba de un par de días y que lo hacía parecer más rudo de lo que ya era- ¿cómo se te pudo ocurrir semejante...? Seguramente cuando se enteró tu madre, porque seguro se enteraría, te dio un buen castigo por ello... menudo susto le darías a la pobre mujer. Ya sabía que no podías haber sido bueno de pequeño, no tienes cara de niño bueno –sonreí de lado y dejé un mordisco en su labio- cuéntame más –le pedí esperando a que me dijera cuál había sido la trastada más loca que había hecho y el reto más estúpido que había cometido- ¿un acantilado? Empiezo a entender que los de aquí estáis un poco locos... demasiada adrenalina corre por vuestras venas –aseguré no solamente por sus ideas locas, sino por su predisposición siempre para el sexo, apoyé mi codo en el colchón mirándole esperando a que me contara cuál había sido de todas, cuando se rió recordándola le insté para que me lo contara prestando atención. Decía que había sido por una joven y, cómo no, ese desafío de a ver quién se la tiraba antes... algo que al parecer le recordó el desafío que le lanzó su primo- ¡serás imbécil, maldito vikingo! –Le di un soberano golpe en su pecho como respuesta y negué con la cabeza para que continuara maldiciéndolo en mi idioma para que no supiera lo que le decía. No pude evitar echarme a reír cuando dio que había sido una bruja que lo había engañado, como si fuera un súcubo que quería engatusarlo para mantener relaciones y luego devorarlo- ¿te dejaste engañar por una bruja? –Me reí de aquello dejando que continuara relatándome, que lo inmovilizó y que al final apareció su padre para salvarlo de que lo mataran, enarqué una ceja por ello y volví a reírme cuando me preguntó si era una bruja y negué con la cabeza- no, no lo soy... pero déjame decirte que ya te he lanzado el hechizo y ya has caído vikingo –mordió mi labio inferior tras mis palabras y me preguntó por cuál era la mía, que seguro que había hecho muchas y sonreí de lado- lo cierto es que no, he sido bastante buena aunque no  te lo creas –su ceja alzada me decía que no se lo creía en absoluto y sonreí divertida- ser vampiro puede ayudarte a hacer ciertas... cosas, dependiendo de la habilidad que tengas. Una vez hice creer a la gente que paseaba por la calle que iban desnudos, quizás para vosotros sea algo normal y corriente ver a alguien desnudo pero en plena ciudad donde el pudor y el decoro están a la orden del día... bueno, me reí bastante mientras la gente gritaba y se intentaba tapar aun cuando estaban vestidos, no he hecho grandes trastadas –me encogí de hombros- no soy un trasto como lo eres tú –aseguré dándole un leve toque en la nariz con diversión- pero sí tuvo su gracia cuando lo hice en una fiesta de la alta clase y se lo hice a una princesa, la verdad es que se lo tenía merecido... pero eran otros tiempos y tampoco podía llamar demasiado la atención. Lo creas  o no me centré en seguir los pasos de mi madre y la profesión que tenía, ella me enseñó desde pequeña todo lo que sé sobre egiptología, fue un pilar demasiado importante en ese momento, bueno a día de hoy lo sigue siendo. Aunque sí he tenido algún que otro problema cuando encontramos un hallazgo, de normalidad las cámaras que están con tesoros tienen trampas secretas, cámaras ocultas para que no puedan entrar a robar... y ahí sí que podría decirte que perdí la cuenta de las veces que he puesto mi vida en juego. Nunca sabemos lo que te puedes encontrar, una vez me quedé atrapada en el interior con un guía, bueno con un miembro de la excavación, caímos en una trampa y activamos un mecanismo que cerró la sala en la que estábamos, no había forma de escapar y cuando quisimos salir pisó una trampa que lo hizo caer dejándome sola. Me quedé encerrada por cinco días, pensé que no saldría de allí nunca cuando me encontraron, ya estaba al borde de mis fuerzas cuando llegaron a sacarme. Otras veces casi he sido quemada, ahogada aunque no necesite el aire, me he enfrentado a criaturas extrañas que protegían el tesoro –me encogí de hombros- supongo que mi profesión no es tan “pija” y tan parada como crees, ni siquiera sé lo que voy a encontrar cuando vea esa excavación que habéis encontrado. No sé si me llevará a otro sitio o puede que haya más que no habéis encontrado... siempre es algo nuevo y diferente –volvió a asegurar que le quemaba la sangre y mi mano fue hacia su pecho para notar que su cuerpo estaba normal, su corazón latía normal, no le presté mayor importancia de la que tenía porque podría quedarle algo de mi sangre todavía y que le provocara esa sensación. Se movió inquieto y fue cuando me giró dejándome ahora contra el colchón que volvió a repetir que le hervía, enarqué una ceja porque no era normal eso, sus labios estaban sobre los míos rozándolos y podía sentir su respiración y como se aceleraba por segundos, apretó sus dientes con fuerza y fruncí el ceño sin saber por qué le hervía la sangre- Ssssh tranquilo, pronto pasará –dije intentando calmarlo acariciando su rostro con mis dedos mirándolo de forma fija, noté en la mano que tenía sobre su pecho y cuya palma estaba sobre su corazón que este comenzaba a latir cada vez más acelerado sin saber bien el motivo, su frente comenzó a perlarse en sudor y no supe qué narices estaba pasando, jamás de las veces que había dado de beber de mi sangre a un humano había tenido esa sensación, esa reacción... lo contemplé de forma fija viendo que entornaba los ojos- ¿Ubbe? –Lo llamé girándome para dejarlo contra el colchón de nuevo, su cuerpo parecía que comenzaba a arder aunque no entendía el motivo alguno, mi cuerpo ayudaría a contrarrestar ese calor que sentía pero no entendía por qué era producido, o por qué le pasaba eso- ¿estás bien? –Pregunté aunque comenzaba a intuir que no, que no estaba bien- mírame, abre los ojos –mis manos cogieron su rostro y lo obligué a abrir los ojos para que me mirara, tenía las pupilas algo dilatadas y fruncí el ceño... ¿qué narices pasaba?- Ubbe... ¿es la primera vez que bebes sangre de vampiro? –No encontraba otra explicación posible, era lo único que había hecho diferente en aquel día, beber de mi sangre, jamás lo habían mordido ni había bebido de la sangre de un vampiro. Esperé su respuesta y esperaba que no pasara nada, fuera los rayos del sol colmaban el cielo y me tenía allí atrapada con él para poder ayudarlo.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Jue Oct 05, 2017 3:46 am

Ssssh tranquilo, pronto pasará

Con los músculos tensándose dejé escapar gruñidos contra sus labios, la sangre me hervía y mi cuerpo se tensaba casi hasta convulsionar, era extraño porque necesitaba hacer, algo, moverme, como si estuviera con la adrenalina bullendo por mis venas.
Volví a embestir, sin ningún control mientras Nai con su mano en mi pecho buscaba mi mirada sujetándome el rostro.
Con su fuerza me tumbó, mis ojos se quedaron en blanco, aun así me movía bajo la cárcel de su cuerpo completamente tenso.

Mis ojos se cerraron, mis manos buscaban su cuerpo, entre gruñidos intentaba mantenerla pegada a mi cuerpo.
Mi nombre escapaba angustioso de sus labios, preguntándome si estaba bien, pidiendo que me calmara.
Gruñí cuando me forzó a abrir los ojos sujetando mi rostro para hacerme las preguntas que me sonaban como un maldito eco.

Jadeé al sentir sus dedos deslizarse por mi rostro perlado en sudor.
-¡Quema! -rugí llevando mi mano a las venas de mi muñeca rasgando la carne hasta que ella me la sujetó con fuerza.
Poco a poco fui calmándome, escuchando esas preguntas que me repetía una y otra vez.
-Si, he bebido sangre de mi padre, peor muy pocas veces, padre decía que era adictiva y que no podía acostumbrarme a sanar mis heridas a base de vitae.
Nunca me he sentido así, estoy excitado, como si la sangre corriera por mis venas, como si estuviera en una batalla chocando mi acero peor 10 veces peor.

Su frente se posó en la mía, acariciándome muy despacio, no se cuantas horas pasé revolviéndome, embistiéndola pero poco a poco mi cuerpo empezó a caer laxo sobre el colchón y abrazado a ella terminé durmiéndome.
Aun lucia el sol cuando mis orbes se abrieron, mucho mas tranquilo clavé mis ojos en sus desiertos, parecía que no había pegado ojo.
-¿no deberías estar dormida? -pregunté ladeando la sonrisa? ¿acojonada por si me habías matado? -bromeé azotando sus nalgas recuperando así mi típico humor.

Besé sus labios despacio, introduciendo mi lengua entre sus labios de forma incendiaria, arrasando con todo, saqueando cada resquicio de cordura que nos quedara.
Me detuvo con un jadeó para mirarme fijamente, quería respuestas ahora que me encontraba bien, supongo que para prevenir que no pudiera volver a ocurrir.
-No le des vueltas, iba muy borracho y quizás entre eso y la sangre pues..me ha dado un colocon extraño -le dije sin darle importancia antes de colisionar de nuevo con su boca de forma ansiosa.
-Mi padre es vampiro, no es la primera vez que tomo sangre, asi que no te preocupes, quizás en alguna de las jarras había beleño negro, eso, el alcohol y la sangre pues han hecho efecto..nada mas, no le desvueltas egipcia.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Jue Oct 05, 2017 9:20 am

No dejaba de removerse inquieto bajo mi cuerpo, como si no pudiera controlar el estarse quieto y sus caderas se movían contra las mías como si volviera a embestirme de nuevo, lo miré ladeando un poco la cabeza notando su ritmo cardíaco que iba en aumento, el sudor de su frente que perlaba su rostro, su respiración que aumentaba e iba de forma más rápida y errática, el calor de su cuerpo... no entendía qué le estaba pasando pero seguramente tuviera que ser con mi sangre, era la única explicación que lograba puesto que era lo único que había bebido y que se podría decir que no estaba acostumbrado, lo había visto beberse las jarras y sabía que los norteños estaban ligados tanto al sexo como al alcohol, así que eso no podía ser. Lo dejé bajo mi cuerpo mientras él parecía temblar y convulsionaba levemente pero incapaz de quedarse quieto. Sus manos recorrían mi cuerpo y me pegaban al suyo y yo no me aparté, mi frialdad le vendría bastante bien para calmar el calor de su cuerpo. Buscaba que me contestara a las preguntas que le había hecho pero parecía que le costaba hacerlo, le costaba mantener los ojos abiertos y cuando le pedí que me mirara me gruñó como si quisiera pero no pudiera. Mis manos se quedaron en su rostro y le pedí que se calmara y se tranquilizara mientras él, completamente tenso, se movía bajo mi cuerpo sin control alguno. Fue cuando volvió a repetir que quemaba y por si no me había quedado claro que se refería a la sangre llevó una de sus manos a su muñeca, comenzó a arañarse las venas como si quisiera calmar la quemazón que sentía y antes de que se hiciera más daño le quité la mano dejándola al lado de su cabeza, controlándolo con la fuerza que tenía y pidiéndole que se tranquilizara y se calmara, esperando a que me respondiera en el momento en que él pudiera hacerlo.

No me aparté de él y le repetía una y otra vez en tono bajo que se calmara, que respirara con calma y que se relajara, que siguiera el sonido de mi voz ya que estaba hablando de forma lenta y que acompasara su respiración a mi voz, a ver si así iba más lenta. Poco a poco logré que se fuera calmando, seguía teniendo su cuerpo ardiendo por el calor y había soltado también su mano que no dudó en llevar de nuevo a mi cuerpo como si tocarme en cierta manera le tranquilizara. Volví a preguntarle ahora que lo veía  más tranquilo y me respondió que sí había bebido alguna vez sangre de vampiro, de su propio padre, pero que había sido poco porque decía que no quería se acostumbrara a que se curara las heridas con la sangre. No tenía sentido del todo, no es que hubiera bebido demasiado de mi sangre para que le provocara esa reacción, no lo había dejado beber mucho por el motivo de que era adictiva, muy adictiva, y no quería que se enganchara a la sangre de vampiro. No entendía absolutamente nada pero cuando estuviera mejor indagaría algo más en el asunto, porque era la primera vez que me pasaba y si ya había tomado sangre de vampiro y no le había pasado nada... ¿por qué con la mía sí?  Le volví a susurrar para que se tranquilizara mirándolo de forma fija, mis manos acariciaban su pecho notando sus latidos algo más normales al igual que su respiración y apoyé mi frente en la suya lanzando un suspiro, parecía que ya había pasado pero no me iba a quedar sin saber qué había ocurrido.


-Tranquilo guerrero, pronto pasará todo –dije rozando sus labios con los míos mientras se movía pero de  forma menos rudas que antes, sus caderas se movían de forma incendiara contra las mías excitado como él había dicho que estaba y le dejé hacer, sería mejor eso a pararlo del todo. Sentía su miembro rozar mi vientre en cada embestida y sonreí de lado por ello pero no dije ni hice nada al respecto. Sus manos no dejaron en ningún momento de tocarme, de apretarme a su cuerpo como si no quisiera que me alejara de él y así fue pasando el tiempo, cada vez se movía menos y sus embestidas comenzaron a ser inexistentes, su cuerpo cedía contra el colchón pero no dejaba de acariciarme y de tocarme como si no pudiera controlarlo, su respiración se hacía más pausada y calmada y sin quitar sus manos de mi cuerpo, rodeándome con sus brazos, acabó durmiéndose contra el colchón. Mis ojos lo repasaron ahora que dormía y ladeé el rostro, cuando dormía parecía que era hasta bueno y todo, pero algo bastante lejos de la realidad. Mis dedos se deslizaron por su rostro, por su mejilla, su mandíbula, su mentón y recorrí finalmente sus labios con mis dedos- pienso averiguar qué te ha pasado, Ubbe –dije enredando mis dedos en su pelo, su rostro se había ladeado y su cuerpo estaba totalmente tranquilo y relajado, apoyé el codo en el colchón y después dejé mi  cabeza contra mi mano observándolo. Era un vikingo engreído y vanidoso, de eso no había duda alguna, ni siquiera sabía cómo es que habíamos terminado de esa forma pero... así estábamos. Recosté la cabeza sobre su pecho y me quedé despierta escuchando sus latidos de fondo sin apartarme, levanté esta cuando noté el cambio de ritmo y lo observé abrir los ojos y mirarme, sus ojos parecían estar más calmados y no tenía las pupilas dilatas, sonreí de lado cuando me dijo que debería de estar durmiendo- dormir está sobrevalorado para alguien como yo –contesté restándole importancia y luego enarqué una ceja cuando me preguntó si había temido matarle y negué lentamente- no del todo, sabía que era imposible que te pasara algo por la poca cantidad de sangre que habías tomado, pero sí que me preocupaba la idea de que te pasara algo y tu tío me echara las culpas al perder al mejor general que tiene –sonreí de lado- quería asegurarme -me dio un azote haciéndome ver que volvía a estar bien y sus labios buscaron los míos para besarnos de forma despacio, lenta, su lengua buscó la mía encontrándola en una batalla que me hizo jadear notando sus dedos enredados en mi pelo y acercándome más de la nuca hacia él y me separé mirándolo, quería asegurarme y al parecer él lo supo porque me pidió que no me preocupara, pero sabía que el alcohol y beber de mi sangre no provocaba esa reacción. Volvió a decirme que había bebido sangre de su padre, que era vampiro, y enarqué una ceja ante eso y su insistencia en que no me preocupara- vikingo, llevo muchos más años que tú en esto y créeme cuando te digo que ni la droga, ni el alcohol ni el beleño negro como dices crean una reacción así al beber de un vampiro –hice una leve pausa- dices que tú padre es vampiro, así que entiendo que debió de transformarse después de que nacieras, y dices que solo has bebido de su sangre... –me mordí el labio buscando alguna explicación lógica- no tiene sentido la reacción que has tenido, no es normal cuando bebes sangre de un vampiro ya que no provoca esa reacción... es como... es como si hubieras tenido una reacción hacia mi sangre, como si se hubiera revelado y tu organismo no lo hubiera soportado. Esa quemazón que decías sentir, la forma en la que la sangre hervía... –hice una leve pausa- esas son las sensaciones que sientes cuando te estás convirtiendo en vampiro –lo miré de forma fija, por supuesto no era su caso pero era lo único que se me ocurría- cuando te vacían de sangre y te dan la del vampiro que te va a convertir tu cuerpo convulsiona, tiemblas y sientes un terrible dolor además de una quemazón por las venas, es la sangre del vampiro haciendo su función al transformarte –ladeé la sonrisa- claro que tú no te vas a convertir en vampiro pero... es extraño, tu cuerpo ha reaccionado contra mi sangre y me pregunto por qué, no es lo normal ni lo común –lo miré de forma fija- hay algo que se me escapa... ¿algo que no me hayas contado, vikingo?


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Jue Oct 05, 2017 10:55 am

Ladeé la sonrisa deslizando mis dedos por sus nalgas aun desnudas, su piel se erizaba bajo mi contacto, algo que me hizo ensanchar la sonrisa mientras ella hablaba.
Cogió mi rostro para que le devolviera la mirada, sabia que lo que decía para ella podía ser importante, pero yo no le daba tanta importancia a ese tipo de cosas.
-Vamos Nai -espeté -a todos alguna vez nos a sentado mal una droga que hemos tomado. Tampoco hay que hacer de ello un drama, a la próxima posiblemente mi cuerpo reaccione de otro modo, no le des vueltas a esa preciosa cabecita que sujetan tus hombros.

Un manotazo en el pecho fue su regalo, el modo que tuvo de pedirme que me lo tomara en serio y cuando mis dedos se deslizaron por el centro de sus nalgas rumbo a su centro me dio otro manotazo para que le respondiera.
-Ufff -renegué como un niño chico mientras mi hombría se hundía en su vientre mostrandole lo sumamente bien que me encontraba.

Alcé mi torso un poco para chocar con su boca, mi lengua se abrió paso por esta saqueando a su paso su húmeda cavidad, proclamandome rey indiscutible de su lengua que batallaba salvaje con la mía.
Me mordió suavemente riéndose mientras mi nombre escapaba en un ronroneo de sus labios pidiéndome que le contestara.
-Esta bien -dije malhumorado – mi padre era vampiro antes de conocer a mi madre, procede de la época de los primeros vikingos, lleva mas de 1000 años a sus espaldas.

La vi abrir la boca incrédula, creo que dispuesta a preguntarme si estaba seguro de que era mi padre y como había sido posible.
-Después de casarse, se fueron de luna de miel a Italia, en el viaje en barco la parecer, los engulló una especie de triangulo mágico que los llevó a otra dimensión, algo así como una realidad paralela.
Cuando despertaron, allí mi padre era un humano, había perdido su inmortalidad y mi madre por el contrario, se había convertido en una de vosotros.
El tema es que empezaron a buscar el modo de regresar, algo complicado la parecer y que les llevó varios días..mi padre allí montó a mi madre.
Supongo que al ser un humano su simiente tenia la capacidad de engendrar y al regresar y madre volver a ser mortal, pues nos engendraron...
Así que esa es la historia ..¿ya podemos follar? -pregunté moviendola de las caderas sobre mi.

Me dejé caer al lecho de forma agónica cuando la vi meditando mis palabras.
-¡Por Odin! -rugí -no hay mas...volvieron después de la luna de miel a casa, mi madre encontró a Hakon en un campamento gitano devastado y lo adoptaron y después como mi madre se encontraba del culo vomitando y mareada pues mi padre la acabó llevando al hospital para ver de que habia enfermado.
No era una enfermedad, si no un embarazo y bueno después de 9 meses bastante jodidos porque dimos guerra hasta para ser engendrados y paridos, nacimos, fin. -dije ladeando la sonrisa ahora si animado porque no había mas que contar mientras buscaba su boca con rudeza, jadeando roncamente.

La volqué para alzarme como el vencedor de la gesta, mi cuerpo se trasformo en cárcel de piel y huesos, mi lengua en los grilletes, succioné su lengua animándola a un justo combate, deseosos de volver a sentir como sus piernas me abrían paso, como me permitía coronar las cúspides de sus rocosas montañas y como a base de gemidos me coronaba como le rey indiscutible de su cuerpo estremecido.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Jue Oct 05, 2017 2:31 pm

Trataba de entender cómo era posible que le había provocado ese efecto en su cuerpo, quizás para él no fuera nada grave –que no lo era- ni revistiera de importancia alguna pero yo que era un ser de lo más curioso que había en el mundo quería averiguar por qué le había pasado eso, cierto que no le había dado de mi sangre a muchos humanos, pero con ninguno había pasado eso y que supiera a los demás vampiros tampoco habían comentado nada al respecto. Seguía con la idea de que era por mi sangre y seguramente al vikingo se le estaría escapando algo que no me decía y que podría ser la clave de su reacción, porque justamente había sido es, como si su cuerpo rechazara mi sangre y le afectara de esa manera... no iba a parar hasta saberlo y más diciéndole que era de lo más curiosa, seguramente se estaría haciendo una idea porque no dejaba de conjeturar mientras que él me miraba pero más bien era como si me viera en conjunto y no se centrara en ninguna parte de mi cuerpo ni de mi cara, estaba bastante mejor por lo que había dormido y su sangre habría depurado completamente la mía y por eso se sentía de esa forma, claro que el calor que desprendía sabía perfectamente por qué lo tenía, podía notar su miembro duro y preparado para el siguiente asalto y sus manos recorriendo mi cuerpo me decían que así era, que iba por el siguiente asalto mientras el sol seguía en lo alto y seguíamos allí atrapados, o al menos yo sí lo estaba. Sus dedos ahora se deslizaban juguetones en mis nalgas en leves caricias que hacían que mi piel se erizara allí por donde sus dedos pasaban, tenía esa sonrisa arrogante en sus labios y tuve que coger su rostro para que me mirara mientras le hablaba.

Enarqué una ceja cuando se quejó ante mi insistencia cuando estaba claro que él quería aprovechar el momento y perderse de nuevo en mi cuerpo, pero mi ceja enarcada no fue por su queja, sino más bien por la forma en que me había llamado: Nai. No mucha gente me llamaba de esa forma, tan solo lo hacían los más allegados a mí como mi familia, mis amigos... que me llamara de esa forma implicaba un grado de confianza que todavía no teníamos pese a que llevábamos toda la noche juntos, pero no por eso él podía llamarme de esa manera, Naitiri valía pero Nai... era demasiado pronto para que me llamara de esa forma. Por supuesto que él decía, restándole importancia así, que a veces nos sentaban mal las “drogas” y que probablemente fuera eso lo que hubiera pasado, pero yo sabía que nada tenía que ver eso mientras decía que no había que hacer un drama, no hacía ningún drama solo quería saber qué había pasado. Lo miré cuando dijo “la próxima vez” y sonreí de lado por ello, si lo decía es porque quería un nuevo encuentro conmigo y que en ese encuentro le mordiera... ya le dije que era como una droga pero él no me hacía caso. Me reí entre dientes cuando dijo que mi cabecita era preciosa y que no le diera más vueltas, eso sí me había hecho gracia... la forma en lo que lo había dicho a lo que se ganó por eso un manotazo en su pecho para que se lo tomara en serio porque no estaba a bromas en ese sentido mientras mis ojos no se apartaban de los suyos y sus manos seguían recorriendo mi cuerpo a placer de forma lenta, como si quisiera aprenderse cada recoveco.



-No es una broma Ubbe, te lo estoy diciendo en serio, además... –ladeé la cabeza ligeramente mirándolo de forma fija- ¿Nai? –Pregunté con una sonrisa divertida moviéndome ligeramente sobre él haciendo que mi pecho se frotara contra el suyo- ¿desde cuándo tantas confianzas, vikingo? –Pregunté con cierto tono divertido sin perder la sonrisa- ¿ahora mi cabecita es preciosa? Vaya, me alegro que te guste –reí entre dientes repasando sus labios con mis dedos- ¿”la próxima vez”? ¿No hemos terminado el día y ya piensas en otro para estar conmigo y... que te muerda? Oh, no me digas que te ha gustado que te mordiera –mordí suavemente su labio inferior sin apartar mi mirada de la suya- no será porque no te lo advertí –comenté mientras notaba que sus dedos ahora se deslizaban, de forma descarada como mismamente era él, entre mis nalgas en busca de mi sexo ganándose otro manotazo en su pecho para que se centrara en lo que le pedía. Me reí sin poder evitarlo ante su “ufff” que me hizo gracia como si fuera un niño pequeño al que le negaban hacer una travesura y por si no me había quedado claro lo que pretendía hacerme movió su cadera para que sintiera su miembro en mi vientre, sonriendo de lado. Me quiso distraer alzándose para buscar mis labios y besarme de forma ruda, su lengua se hizo la dueña de mi boca saqueándolo todo y entablando batalla con la mía, jadeé ante la forma que tenía de besar aquel hombre y me separé ronroneando de forma sensual sobre sus labios- Ubbe... contéstame –al final acabó cediendo contándome que su padre era vampiro y que tenía mil años y mis labios se entreabrieron por ello observándolo, ¿mil años? Entonces, ¿cómo iba a dejar embarazada a su madre si tenía mil años y era un vampiro? No podía ser, eso era imposible. Antes siquiera de que le preguntara ya me estaba contestando a mis dudas, me contó que se casaron, que se fueron de viaje, la realidad paralela, el cambio de razas entre ambos invirtiéndose, que se acostaron en esa dimensión y que cuando volvió ella llevaba su simiente humano siendo ella humana... enarqué una ceja por aquello, ¿eso podía pasar, podría ser realmente?

Me preguntó si ya podíamos follar e hice un mohín que le dio la respuesta mientras pensaba y meditaba sus palabras. Podría ser posible, si él era humano y cuando volvieron de esa realidad paralela ella pasó de vampira a humana con el simiente de él humano... sí, podría ser posible. Se dejó caer en la cama al ver que, por el momento, no iba a conseguir lo que quería y me reí de él mirándolo así. Decía que no había más, que volvieron después, rescataron a su hermano de un campamento gitano devastado explicando así que no se pareciera a ellos en nada, y que después quedó embarazada. Sonreí de lado cuando dijo que daban guerra tanto cuando fueron engendrados, como en el embarazo y en el parto- ahora siento lástima y compasión por tu madre –viendo que ladeaba su sonrisa, fui a decirle algo más pero no me dejó hablar porque atacó mi boca con fiereza jadeando contra mis labios, me giró dejándome debajo y pronto su cuerpo se cernió sobre el mío, me buscaba en aquel beso una respuesta por mi parte que encontró en ese beso mediante un jadeo, me gustaba la forma que tenía de besar y de buscarme aquel vikingo, me excitaba ver cómo estaba y las ganas que tenía su cuerpo. Mis piernas le dieron acceso a mi cuerpo y me arqueé buscando su cuerpo de forma que al mover mi cadera se rozaran nuestros sexos, un jadeo escapó de ambos y pronto sus manos no perdieron el tiempo y fueron a mis pechos, acariciándolos, tomando mis pezones entre sus dedos haciendo que jadeara en el beso y moviera de nuevo mi cadera, mis manos no se quedaron quietas tampoco y una fue a sus nalgas para apretarla entre mis dedos no sin antes darle un azote que me hizo sonreír y la otra subió por su costado hasta su nuca donde enredé mis dedos. Tiré de su labio inferior cuando nos separamos succionando este antes de que sus labios bajaran por mi mandíbula y mi cuello hasta bajar por mi pecho y llegar a estos comenzando a succionarlos, morderlos, lamerlos, apresar mi pezón entre sus dientes haciendo que arquera mi cuerpo. Ese hombre era todo pasión y fuego salvaje, me gusta cómo era en la cama y sorprendentemente tenía la capacidad de contagiar ese estado a mi cuerpo, con poco que había hecho me había encendido por completo y me preguntaba cómo podía hacerlo, no me había pasado con nadie y en cierta manera me fascinaba porque las veces anteriores había sido igual.



-Ya sé.... ya sé por qué... –mordí mi labio cuando succionó mi pezón más fuerte por comenzar a hablar como si quisiera que me callara, pero no lo iba a conseguir- tu reacción.... ahora lo entiendo –mis ojos bajaron para buscar los suyos enfrentados en una batalla para ver quien cedía en aquel momento, él no iba a dejar que en cierta forma me “distrajera” de aquello y yo no iba a callarme, así que para igualar un poco las cosas mi mano que ahora estaba en su espalda bajó por esta pasando por sus nalgas hasta llegar a su miembro, mis dedos se cernieron entorno a su tronco provocándole un gruñido que me hizo sonreír, y comencé con un sube y baja lento por todo su tronco notando lo excitado y duro que estaba y como tenía la punta un poco mojada, subiendo y bajando rotando mi mano- tu concepción fue... rara, se mezclaron la de un humano y la de un vampiro... por partida doble –mi otra mano enredó los dedos entre su pelo- Ubbe... por tus venas corre sangre... de vampiro –jadeé cuando mordió mi pezón ante ello y mordí mi labio sin dejar de mover mi mano- no sé cómo no lo he notado –dije moviendo mi cadera contra él encendida- de ahí la reacción con mi sangre, con tu padre no pasó porque llevas sangre de tu padre corriendo por tus venas, su sangre de vampiro –sonreí ante su cara y tiré de él para subirlo a mi rostro y buscar sus labios besándolo de nuevo siendo yo quien en ese momento arrasó con su boca en el beso, buscándolo también con mi cuerpo.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Vie Oct 06, 2017 8:57 am

Su boca cedió ante el salvaje modo en el que la saqueé, entre jadeos prolongó el beso, enredando sus dedos en mi pelo, orillándome mas a ella mientras nuestras lenguas batallaban hambrientas.
Sus piernas se abrieron, arqueada su cintura me ofreció sus pechos mientras la humedad de nuestras bocas seguía presas del otro.
Mis dedos torturaron sus montañas, pellizcando las cúspides, apoderándome del valle, apretándolos haciéndola jadear de forma muy ronca contra mi boca.
Acallé sus gemidos a mordiscos, labios que se engrosaban por el modo en el que arrasábamos con aquel beso todo resquicio de cordura, el deseo estaba implícito en el choque de cuerpos suspendidos.

Me gustaba como era la egipcia, como siempre estaba dispuesta, como se calentaba con mis besos, como me buscaba con su cuerpo, esa muer eran las llamas de Egipto y aunque su cuerpo era un tempano de hielo, la fricción de ambos era Hel.
La pasión que esa mujer desprendía era bestial, me arrancaba gruñidos muy oscuros, estaba muy enganchado a su piel y no por la sangre, si no por como me follaba, por como me acariciaba pese a que entre nosotros no había nada.

Mi boca descendió por su mandíbula, mis dientes marcaron su cuello, succioné su piel hasta llegar a sus pechos, que mordí, la punta de mi lengua acariciaba sus pezones duros, los succionaba mientras ella gruñia entre jadeos, buscándome mas con la humedad de su centro la punta de mi verga.
“-Ya sé.... ya sé por qué”
Gruñí para que se callara, descendiendo con mi mano por su cuerpo hasta alcanzar su monte de venus que presioné con mi palma friccionando con ella su centro.


“tu reacción.... ahora lo entiendo”
Con mi boca ocupada en torturar sus pechos elevé mis ojos para que sus desiertos me encontraran pidiéndome atención, por Odin esa mujer no pensaba callarse ni en estos placenteros momentos.
Gruñí de nuevo arrasando con sus tetas, succionandolas con mas fuerza, incrementando el ritmo de mi lengua mientras ella gruñía completamente fuera de si.
Claro que no cedió, su mano tomó mi gruesa y dura hombría la acarició mojándose la yema de su dedo con mi punta, lentamente empezó a sacudírmela, muy despacio.

“tu concepción fue... rara, se mezclaron la de un humano y la de un vampiro... por partida doble –mi Ubbe... por tus venas corre sangre... de vampiro, no sé cómo no lo he notado, de ahí la reacción con mi sangre, con tu padre no pasó porque llevas sangre de tu padre corriendo por tus venas, su sangre de vampiro “
Enarqué una ceja elevando mi mirada con su pezón acariciando mi labio inferior.
Ella sonrió sin dejar de sacudírmela ante su descubrimiento y tiró de mi pelo para que nuestras húmedas bocas chocaran de nuevo.
-¡por Odin cállate! -le pedí con la voz ronca tal y como esta dirigía mi glande a la entrada de su vagina.
Lo uso para recorrer su trinchera, masturbándose con mi punta, excitandome por ese acto tan lascivo, por como me miraba y por como su aliento impactaba en mi boca secando mis labios.

No podía mas, mis manso se anclaron violentas en sus caderas, de un tirón la arrastré hasta donde mi martillo la esperaba duro como una piedra, su yunque colisiono con el y este voraz como el acero lo traspaso haciéndola rugir de placer mientras sus paredes se dilataban abriéndole paso de nuevo.

Su torso se lazó, bocas que chocaron como mar y rocas, voraces, hambrientas ,se dejaron llevar por una desmedida necesidad.
Sus dedos anclados a mis hombros, presa de esos movimientos salvajes, violentos que adquiríamos cuando nuestros cuerpos friccionaban encendiendo las fraguas norteñas.
Su cabeza se lanzó hacia atrás, su pecho ascendió hasta mis labios, espalda arqueada entre mis dedos y sus caderas moviéndose como si bailara en el infierno con el peor de los demonios.
Estaba muy excitado, mis gruñidos contra su piel dejaban claro lo que me hacia sentir esa mujer cada vez que me emborrachaba de su piel.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Lun Oct 09, 2017 8:35 am

El vikingo no me dejaba terminar de explicarle del todo lo que había descubierto cuando me contó la forma en la que fue engendrado, ahí lo había entendido todo y comprendí por qué le había pasado aquella reacción cuando había bebido de mi sangre, era algo extraño y que no hubiera pensado nunca que podría ser por ese motivo pero lo cierto es que tenía todo el sentido después de escuchar su historia. Por sus venas corría sangre de vampiro, quizás en una pequeña porción dado que él era enteramente humano y seguramente no hubiera ninguna diferencia con otro humano más salvo ese pequeño porcentaje de sangre, había bebido de la sangre de su padre y al ser la misma no le había provocado reacción alguna pero al beber de la mía... era como si su propia sangre lo rechazara, o en todo caso la reacción que provocaba él la sintiera de una forma totalmente diferente. Él ya llevaba sangre de vampiro en su organismo y era como añadir más sangre de vampiro... quizás fuera como una sobredosis y no sabía muy bien el alcance que podría tener si seguía bebiendo más de mi sangre, así que por el momento no dejaría que bebiera de nuevo porque además sabía de la adicción que creaba en los humanos beber sangre de vampiro y no quería que él cogiera dicha adicción a mi sangre, a la mía o a la de cualquier vampiro... no sería bueno para él. Su padre había hecho bien en no darle demasiado de su sangre para que se acostumbrara a ella y dependiera de ella, si no hubiera hecho eso a esas alturas su hijo hubiera sido un esclavo de sangre incapaz de aguantar las ganas de beber de un vampiro y haciendo lo posible y necesario para conseguir y obtener su sangre, así que no dejaría que eso pasara tampoco porque no estaba dispuesta a permitir que pasara.

Sus ojos subieron a los míos mientras yo le explicaba, conforme podía formular las palabras sintiendo sus labios en mis pechos, succionándolos, mordiendo mis pezones tirando de estos de forma que me arrancaba jadeos, sus manos también en mis pechos otorgándome placer... cuando subió su mirada para dejar sus orbes azules en mis desiertos supe, por cómo me miró, que no iba a dejarme terminar de decirle aquello y lo cierto es que me costó hacerlo, sobre todo cuando su mano descendió por mi cuerpo y fue hasta mi sexo que ya estaba húmedo y necesitado sintiendo que restregaba su palma haciendo que mi cadera se moviera contra esta y jadeara ante el roce. Ante mis palabras sin callarme me gruñó dejándome claro que no era eso lo que quería de mí pero yo no me callé, se lo diría para que lo supiera por mucho que él intentaba silenciarme moviendo su mano por mi sexo haciendo que jadeara, gruñera también con sus ojos puestos en los míos incrementando sus caricias entorno a mis pechos, siendo algo más rudos y más intensos, volviéndome loca pero aun así no cejé en mi empeño por decírselo así que seguí hablando escuchando su gruñido de fondo que me dejaba claro que no quería que hablara, sino que me callara y que me centrara en lo que me estaba haciendo y en la necesidad que sentían nuestros cuerpos. El vikingo, pese a vivir en tierras frías, era como una llama candente, era salvaje, caliente y pasional como las llamas del infierno, eso era algo que me gustaba de él, la forma en la que me llevaba a ese punto placentero, como hacía que mi cuerpo respondiera a sus caricias, como hacía que me envolviera en el mismo estado en el que estaba él... su forma de tomarme también me gustaba mucho, el calor de su piel, la pasión que desprendía en cada gesto.

Gemí arqueando mi espalda cuando se centró en que me callara y para contrarrestar un poco lo que me estaba haciendo mi mano descendió hasta su miembro, mis dedos se cernieron sobre su tronco y comencé a mover mi mano de forma lenta arrancándole gruñidos, mis dedos se mojaron con el líquido que tenía en la punta y seguí moviendo mi mano subiendo y bajando por su tronco rotando mi mano de forma lenta y de esa forma pude terminar de decirle lo que había descubierto. Cuando lo hice su mirada subió de nuevo a la mía, tenía una ceja enarcada y no me extrañaba después de lo que le había dicho, sus labios acariciaban uno de mis pezones mojado por su lengua y tiré de su pelo para que chocara con mis labios, besándonos de forma salvaje y pasional arrasando con la boca del otro, con nuestras lenguas en una lucha encarnizada que nos hizo gruñir a ambos por cómo estábamos en esos momentos. Sonreí ante sus palabras rogando a Odín porque me callara, mordí su labio inferior con fuerza tirando de este sin apartar mis ojos que seguramente estarían con un tinte rojo a esas alturas. Mi mano que seguía en su miembro comencé a deslizarla por mi sexo a modo que nos masturbáramos los dos de esa forma, jadeé contra sus labios ante el placer que eso me provocaba mirándonos de forma fija sabiendo que él no aguantaría mucho más, no tardó demasiado en llevar sus manos a mis caderas, hizo que mi entrada quedara sobre su punta y de un movimiento rudo se adentró por completo haciendo que gimiera ante el placer echando atrás la cabeza y arqueándome hacia él.



Por Ra! –Gemí presa del placer que ese hombre me provocaba sintiendo su miembro caliente deslizándose de forma ruda y rápida en mi interior, embistiéndome de esa forma que tanto me ponía y que tanto me gustaba, mi boca buscó la suya para besarnos de nuevo de forma salvaje, desmedida y descontrolada igual que estábamos los dos en ese punto, arrasamos en aquel beso que nos arrancaba gemidos y jadeos mientras él no dejaba de moverse embistiéndome como el vikingo que era y yo no dejaba de mover mi cadera para ir a su encuentro en cada embestida que me daba, sintiéndolo totalmente dentro volviéndome loca. Mis manos se anclaron a sus hombros y una de ellas bajó a sus nalgas para presionar como si fuera posible que se hundiera más, nuestros cuerpos chocaban de forma salvaje y no era sino la forma en la que ambos nos deseábamos, salvaje, caliente y tremendamente placentera. Nuestros cuerpos encajaban a la perfección y respondíamos de una forma maravillosa cada vez que nos tocábamos, cada vez que nos besábamos y nos entregábamos el uno al otro, era algo extraño porque jamás había tenido algo así con nadie. La otra mano la enredé en su pelo y volví a buscar su boca de nuevo presa de todo el placer que ese hombre me provocaba gustándome demasiado la forma en la que tenía de poseerme, gemí arqueando mi cuerpo de forma que mis pechos quedaron pegados a su pecho y lo miré- knulle meg Ubbe –murmuré sobre sus labios entre gemidos- hardere, sterkere... mer –mordí su labio inferior completamente encendida- Jeg vil ha mer –mis ojos lo miraron apretando su nalga contra mi cuerpo- no me vas a hacer daño vikingo.... soy vampira... –quizás a cualquier humana podría dolerle que fuera tan brusco, sin embargo a mí me provocaba un placer extremo- no te contengas conmigo –le pedí lamiendo su labio inferior, sus manos cogieron mis piernas alzándolas para ponerlas sobre sus hombros quedando en una postura donde llegaba con más facilidad hasta el fondo y podía embestirme mejor de esa manera. Sacó todo su miembro y sin apartar sus ojos de los míos me embistió de una, rudo y salvaje llenándome por completo hasta ese tope mezclando dolor con placer- ¡ah, sí! –Gemí echando la cabeza hacia atrás moviéndose ahora mucho más rudo y salvaje que antes, sacaba su miembro por completo y volvía a penetrarme hasta el fondo haciendo que mi cuerpo se arqueara por el placer encendida por completo. Nos besamos de nuevo mientras él no dejaba de moverse y yo arqueaba mi cadera incapaz de quedarme quieta hacia él, cada embestida me provocaba un gemido que acallaban sus labios, mordió mi labio inferior y volví a gemir de nuevo con otra embestida, sus manos cogieron las mías y las dejó contra el colchón como si se apoyara de esa forma y no dejamos de mirarnos. Mis piernas comenzaron a temblar cuando tocaba un punto en mi interior que me volvía completamente loca- me encanta la.... forma en la que.... –mordí su labio presa del placer- me embistes y me tomas –volví a gemir de nuevo contra sus labios- sobre todo cuando llegas y rozas esa parte que... por Ra –gemí de nuevo cuando volvió a rozarla de nuevo- ahí.... –dije antes de que sus labios me acallaran de nuevo, mis manos apretaban las suyas volviéndome loca con cada embestida y cada vez que me rozaba de esa forma en ese lugar que hacía que mis piernas temblaran, siguió embistiéndome con fuerza notando que estaba a punto de llegar al orgasmo, su corazón bombeaba con fuerza y rapidez, su sangre fluía más deprisa por su torrente sanguíneo- no aguanto más... –gemí contra sus labios notando que mi cuerpo se tensaba, mis piernas temblaban y me acercaba al orgasmo. Aparté una de mis manos de las suyas librándome del agarre y cuando llegaba al orgasmo mis dedos se enredaban en su pelo, lo hacía a un lado y mis colmillos atravesaban de nuevo la piel de su cuello bebiendo de él, llegando los dos a un potente orgasmo que nos sacudía y nos consumía entre olas de placer.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Lun Oct 09, 2017 12:48 pm

Sus caderas me buscaban con cada golpe de martillo desesperado por como entraba hasta el fondo pensé que la partiría en dos en cada uno de nuestros violentos encuentros.
La lengua danzaba dentro y fuera de nuestras bocas, húmedas, hambrientas nos engullíamos succionando la ajena, mordiéndola.
Labios engrosados por la rudeza de los besos que acompañaban al momento.
Mis dedos anclados a su carne la empujaban mas contra mi, logrando que mi pelvis golpeara en todo instante contra su entrada, estaba tan abierta, tan mojada que resbalaba dentro por completo.

Rugí cuando hablo en mi idioma, cuando me pidió que me la follara mas duro, mas fuerte.
Mis huevos duros como piedras y tirantes estaban a punto de reventarme, estaba tan excitado que no podía mas que jadear roncamente contra las sucias palabras que emitía su boca.
-Jeg liker din fitte, som du vet, som jeg opp -gruñí contra su moca mordiendo su inferior.

Su picara sonrisa se ladeó, ojos fuego que no perdían mi turbia mirada azul, nos habíamos convertido en lo único importante en nuestro universo.
Nos contrabatamos de un modo en el que jamas había poseído a nadie, como si ademas de encajar nuestros cuerpos, lo hiciera algo mas que aun no era capaz de identificar.
Trepó con sus piernas por encima de mis hombros, invitando a mi glande a jugar mas dentro.

Fuera de mi sentí la punta arrastrarse por su pared caliente y mojada, rozaba hasta los confines de su sexo.
Llevé mi mano a la entrada para sentir hasta donde la tenia de dentro, para sentir su agujero abierto por completo.
La sacaba entera y la metía como si la golpeara con el mas voraz de los martillos.
Su piernas temblaban por la estimulación no solo del empalamiento si no por la fricciona de nuestros cuerpos.

Sus pechos se convirtieron en mi instrumento de tortura, voraz mi boca los surcó como un drakkar, sorteé el vendaval con mis dientes, mi lengua vibro con las olas explotando contra las duras rocas.
Gruñidos de placer de uno y otro hasta que nuestros cuerpos presos de un éxtasis inimaginable y de un desenfreno considerable se alzaron en batalla, mi arma vibró violenta, sacudiéndose entre sus piernas, llenándola de mi simiente.
En ese momento sentí como sus colmillos se hundían en mi cuello, rugí de placer, aquel gesto alargaba mi orgasmo y me regalaba un placer inmenso.

Sus piernas temblaban cuando empezó a bajarlas despacio, como si no estuviera acostumbrada pese a ser vampiro a que la tomaran de ese modo tan rudo.
Alcé la mirad,a una gruñía moviéndome en su interior como una bestia, sintiendo los últimos coletazos esparcirse dentro de ella.

Cuando salí por completo nos quedamos un rato en silencio, solo se escuchaban nuestras agitadas respiraciones, hasta que mi mirada la buscó y la suya me encontró.
-Creo que es hora de irnos -le dije con una picara sonrisa -¿me echaras de menos egipcia?
Mis dedos surcaban su piel despacio mientras no dejábamos de mirarnos.
-¿o has encontrado el valhalla y no quieres volver? -pregunté divertido buscando sus labios.

Finalmente rehicimos el camino, entre risas, caricias, besos y como no un sin fin de piques.
Así alcanzamos de nuevo las puertas de Akershus.
Me crucé con padre justo bajo el umbral de la entrada, él espada en mano iba al patio de armas.
No le costó mucho entender que había pasado entre nosotros pues sin miramientos me giró la cara con la mano dejando mis mordidas al descubierto.
Ladeó la sonrisa mirando a la egipcia.
-Espero que haya estado a la altura de tus expectativas -le soltó mientras yo me reía y recibía un manotazo de mi padre en le hombro para dejarme claro que haberme ejercitado durante todo el día con la morena ni de lejos me eximia de mis deberes con la espada, lo que implicaba que el entrenamiento que me había perdido lo iba a recuperar ahora y con creces.
-Padre -rugí
“Un te espero en le patio de armas” fue todo cuanto obtuve.
-Voy -dije sin replicar mucho mas.
-¿nos vemos luego egipcia? -le pregunté


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Mar Oct 10, 2017 2:00 pm

El placer nos desbordaba por completo y más con la forma en la que el vikingo tenía de tomarme y de hacerme suya, desde que le había pedido en su idioma que quería más escuchando ese gruñido contra mis labios que seguramente fue producto por la forma en que se lo había dicho, había cambiado del ritmo de forma considerable. Se movía más rápido, más duro y más fuerte... tal y lo que le había pedido que hiciera cumpliendo así con mi pedido, en realidad con mi necesidad, aunque no pensaba que pudiera cansarme de esa placentera y maravillosa sensación que me recorría el cuerpo cada vez que me embestía y nuestras caderas chocaban. De haber sido humana me habría hecho daño por la forma en la que me embestía y se movía pero siendo vampira me provocaba un tremendo placer, gemidos que salían de mis labios y morían en los suyos besándonos de forma salvaje, mordiendo nuestros labios engrosándolos, jadeando, gimiendo y pidiendo por más. En la postura en la que me encontraba con las piernas sobre sus hombros el vikingo entraba por completo, su cadera chocaba contra la mía casi produciendo un ruido seco cada vez que me embestía que se mezclaba con nuestras respiraciones entrecortadas, los gruñidos, los jadeos y los gemidos. Rozaba un punto en mi interior que me volvía loca y hacía que mis piernas temblaran... era la primera vez, en muchísimos siglos, que no tenía un encuentro como aquel con un humano, los vampiros solían ser más rudos pero aquel humano estaba batiendo récords por segundos. Notaba que no iba a aguantar mucho más de seguir de esa forma y el hecho de sentir su corazón bombear con fuerza y su sangre correr desaforada por sus venas no mejoraba las cosas. Tampoco ayudaba que su lengua mordiera y succionara mis pechos jugando con mis pezones a placer, provocándome escalofríos constantemente que me hacían jadear.

No aguanté más, mi cuerpo estaba totalmente tenso y ms piernas se pegaban por completo a la espalda del vikingo, una de mis manos en su espalda donde clavé las uñas y la otra con los dedos enredados en su pelo, mi cadera se movía buscándolo en todo momento y finalmente acabé por girar su cuello cuando noté que el orgasmo nos sacudía a los dos, mis colmillos atravesaron la piel de su cuello y la sangre comenzó a brotar de la cual bebí notando como el líquido carmesí bajaba de forma cálida por mi garganta. Nuestro orgasmo se prolongó y se intensificó con mi mordisco haciendo que el vikingo gruñera y se moviera con más ímpetu notando que se corría en mi interior pero que seguía embistiendo, bajé mis piernas ahora que el orgasmo iba poco a poco remitiendo y extrañamente estas estaban temblando por el orgasmo que había alcanzado, no bebí demasiado porque ya lo había hecho a lo largo de la noche así que me separé cuando ya se movía bastante menos, con mi lengua lamí su cuello quitando las gotas de sangre que caían de los orificios hechos por mis colmillos sintiendo que salía de mi interior y se tumbaba a mi lado para reponer el aliento tras el esfuerzo que había hecho, solo se escuchaba nuestras respiraciones en aquella habitación, cuando giré mi cabeza para mirarle ya me estaba mirando.

Asentí cuando dijo que debíamos de irnos ya que el sol se había escondido en el horizonte y de nuevo la noche reinaba con la luna brillando en el firmamento, se había pasado el tiempo más rápido de lo que había pensado aunque ya se sabía que para un vampiro el tiempo pasaba de forma más relativa, y también era cierto que él había dormido durante unas cuantas horas tras haber bebido de mi sangre. Tenía una sonrisa pícara en sus labios mientras sus ojos me miraban de forma fija, los tenía algo brillantes, y sus dedos recorrían la piel de mi cuerpo en lentas caricias. Me preguntó si lo echaría de menos y enarqué una ceja ante su pregunta, como de costumbre su vena engreída y vanidosa salía a relucir y no la dejaba apartada ni siquiera en momentos como aquel. Negué con una sonrisa en los labios y ladeé la cabeza cuando me preguntó si había encontrado el Valhalla y era por eso que no quería volver... acabé lanzando un suspiro porque ese hombre no tenía remedio alguno y lo miré con una sonrisa ladeada en mis labios, acortó de nuevo la distancia hasta mi rostro y sus labios buscaron los míos para besarnos de nuevo, tenía su rostro perlado en sudor y su pecho subía y bajaba todavía un poco con rapidez, mi mano se puso en su pecho notando los latidos de su corazón que poco a poco se iban calmando y tranquilizando y tiré del inferior de su labio para mirarlo con una sonrisa ladeada.


-Por Ra... ¿es que no puedes dejar tú lado engreído ni vanidoso por un momento? –Rodé los ojos y luego lo miré- ¿me echarás tú de menos, vikingo? Creo que eres tú quien ha descubierto un Valhalla diferente conmigo ¿me equivoco? –Mis dedos se pasearon por su pecho y no contesté a su pregunta, no pensaba hacerlo para inflarle ese ego que tenía. Finalmente acabamos vistiéndonos y montando sobre ese drakar que nos llevaría de vuelta a Akershus, por el camino no faltaron los piques constantes pero tampoco los besos y las caricias hasta que finalmente llegamos de nuevo y emprendimos camino hacia la ciudad, justo cuando llegábamos a las puertas de la misma nos encontramos con un vampiro que, espada en mano, nos contempló a los dos y hubo algo en él que me resultó vagamente familiar. No tuve que atar demasiados cabos cuando este cogió el rostro del vikingo y lo ladeó dejando al descubierto sus marcas de colmillos, supe entonces que lo que me sonaba era que estaba ante su padre, aquel que me había dicho del que había bebido de su sangre en un par de ocasiones. Mis ojos lo contemplaron y no vi mucho el parecido con él, salvo la complexión que tenían y lo altos que eran los dos, pero de cara no se parecían demasiado ya que uno era moreno y el otro era rubio. Enarqué una ceja cuando sus ojos se posaron en los míos y me dijo que esperaba hubiera estado a las expectativas con la risa del vikingo tras palabras, entendí de dónde le venía esa arrogancia y esa actitud engreída que se gastaba y no dije nada mientras su padre se despedía de él dándole un manotazo haciéndole saber que le esperaba en el patio de armas para entrenar, al haberse pasado la mañana conmigo no lo había hecho y eso me hizo sonreír divertida- parece que vas a tener entrenamiento extra –dije con cierto deje divertido en mi voz, lo miré de forma fija cuando me preguntó si nos veíamos luego y ladeé ligeramente la cabeza- ¿es una invitación lo que me dices, quieres verme luego, vikingo? –Pregunté en un tono bajo dando un paso en su dirección acortando la escasa distancia que había entre ambos- puede que nos veamos, sigues siendo mi guía ¿no? No conozco todavía este lugar como para ir yo sola por ella... además, querrás cuidar que nadie más toque mis nalgas ¿verdad? –Sonreí de lado ante lo que él había dicho cuando su tío le pidió que me “vigilara” camuflándolo con un “es tú guía”- ve vikingo, tu padre te espera para un arduo ejercicio que algo me dice no será tan placentero como el ejercicio que te he dado yo –sonreí mordiendo su labio inferior- luego nos vemos vikingo, tengo una excavación que estudiar –dejé un corto beso en sus labios y me separé, cuando había dado un par de pasos me giré para mirarlo- ¡ah, por cierto! Le diré a tú tío lo buen guía que fuiste, que me llevaste a ver una aurora boreal... y que te quedaste durmiendo el resto del tiempo –sonreí de lado con cierta malicia y riéndome me alejé de allí para encaminar mis pasos a aquella excavación a la que había ido para estudiar y para ayudarlos. Debía de decir que cuando llegué al lugar, que estaba custodiada por un par de guardias, y la miré con detenimiento... era extraña. Supuse que habría más bajo aquella tierra de lo que se veía a simple vista y era la primera vez que veía algo como aquello, podría afirmar sin lugar a dudas que era egipcio pero... era demasiado extraño.

Me pasé toda aquella noche en la excavación recabando datos, anotando y catalogando lo que iba encontrando pero cada vez estaba más convencida de que había mucho más bajo la superficie de lo que se veía, que no era lo que a simple vista se podía ver y que entrañaba mucho más de lo que quizás incluso hasta ellos pensaran. Antes de que las luces del sol despuntaran por el horizonte volví de nuevo y me encaminé a mis aposentos para descansar, llevaba un día entero sin descansar nada y aunque había bebido de la sangre del vikingo necesitaba un descanso para seguir con la investigación y hallar más cosas, algo que ocupaba bastante mis pensamientos. Pasó un día más en el que apenas coincidí con el vikingo sumergida en aquella excavación y supuse que, como general, tendría tareas que hacer pendientes ya que pasé esos dos días entre la habitación y la excavación para intentar dar una respuesta lo antes posible al conde, pero tendría que decirle que tardaría más de lo esperado porque era algo extraño y muchas cosas eran nuevas, algo nunca visto, y eso me ralentizaba bastante. Esa noche, después de ir un momento a la excavación otra vez decidí pedir una audiencia con él para comentarle cómo iba en mis avances, lo encontré a él solo cuando me recibió y le comenté cómo iban las cosas y que además tardaría algo más de tiempo del previsto para hallar soluciones y respuestas, que era algo extraño y que por eso iba más lenta, no me dijo nada al respecto solo que eso les podría ayudar en la guerra que tenía y asentí siendo consciente de ello.



-Necesitaría a un par de hombres más que me ayudaran en el lugar, no tienen por qué ser guerreros si los necesitas, pero así podría ir más rápido que trabajando yo sola y sacando las cosas. Hay más de lo que se ve a simple vista, es... algo extraño que no había visto nunca pero sin duda es egipcio, de eso no tengo duda alguna –la puerta se abrió en ese momento en el que al girarme, aunque no hizo falta pues distinguí de quién se trataba, me encontré con los orbes azules del vikingo tras esos dos días en los que no lo había visto, al parecer tenía algo que decirle algo conde porque este le hizo un gesto para que esperara un momento mientras terminábamos de hablar, pero se puso a su lado de forma que cuando miraba a esta podía verlo a los dos. El conde me dijo que tendría ese par de hombres que necesitaba y me pidió que fuera lo más rápida que pudiera, que la vida de muchos dependía de aquella excavación y asentí- soy consciente de ello, pero ten en cuenta que es algo que nadie jamás había visto antes y el hecho de que, precisamente, esté en estas tierras es... bueno, no es lo normal. Avisaré si averiguo algo más al respecto –parecía que todo estaba ya dicho pero, sin embargo, quería tratar otro tema más con él- hay... algo que quería comentar también –él me miró sin entender y mi mirada se posó por un segundo en el vikingo pensando que quizás lo hacía salir, sin embargo me instó a que le contara qué era y mis ojos volvieron al conde- es sobre alimentarme –aclaré para que supiera lo que era- no soy dada a tener esclavos de sangre y dado que soy vuestra invitada tampoco considero ir dejando una colección de cuerpos de los cuales me haya alimentado tras mi paso. Me gustaría contar con algún esclavo, o alguna esclava, que se preste voluntario para poder alimentarme lo que dure mi estancia aquí, no quiero causar un problema entre la gente si se van encontrando con que aparecen de la noche a la mañana con marcas de colmillos –podría parecer algo descabellado pero no lo era en absoluto, pareció un tanto divertido y extraño por mi petición pero aseguró que dispondría de alguien y tras una mirada al vikingo salí de allí aunque me quedé en el pasillo, un tanto apartada de la puerta, para esperar a que saliera el vikingo.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Mar Oct 10, 2017 3:51 pm

Naitiri y yo apenas nos cruzamos los días siguientes, ella enfrascada en esa excavación, al parecer mas importante de lo que pensábamos en principio.
La egipcia necesitaba tiempo pero sus avances daban su fruto y mi tío me pidió personalmente que no la distrajera de sus obligaciones.
No la molesté supongo que porque algo a mi también me mantenía ocupado, la guerra se encrudecía, Randulf estaba moviendo sus ejércitos hacia uno de los condados fieles a nuestra causa. Permitirle tomarlo no solo nos dejaba con la desventaja de perder un nuevo territorio, si no que Randulf encontraría una posición estratégica perfecta para en futuras ocasiones marchar sobre Akershus.

El arte de la guerra era complicado, demasiado, muchos dirían que podía ganarse sobre el tablero de una mesa de ajedrez, mas ciertamente yo no estaba del todo de acuerdo, las guerras se ganaban salpicados de sangre, derramando la propia por aquello que amas. No ha habido guerra que haya ganado un rey desde su trono, ni paz conseguida sin antes luchar por ella.
Padre se había reunido con los generales en el salón del consejo, allí buscábamos la mejor estrategia para parar los pies a Randlf, sin duda tendríamos que partir a la guerra al día siguiente, la pregunta no era el cuando, si no mas bien la estrategia a seguir.

Entré en el despacho de mi tío para decirle que estaba todo listo, que lo esperábamos para ultimarlo todo.
Nai estaba allí en pie, mis ojos sobrevolaron al estancia hasta chocar con sus desiertos, francamente cierta sensación me recorrió al volverla verla, allí, en pie, preciosa.
Guardé silencio dejándola acabar, mi ladeada sonrisa chocaba con su mirada de forma engreída cada vez que sin quererlo su mirada se desviaba para encontrarse con la mía.

Pidió ademas de mas tiempo para seguir estudiando el hallazgo alguna esclava que le permitiera alimentarse sin dejar un reguero de cadáveres.
Ladeé la sonrisa mientras mi tío sonreía con cierta complicidad asegurandole que cada día recibiría la visita de un par de doncellas que le ofrecerían alimento.
Mi padre cazaba, no a los nuestros si no a los del ejercito enemigo, no tenia esclavas de ningún tipo, madre normalmente hacia lo mismo, la inmensa mayoría de las ocasiones lo hacían juntos, cosas de vampiros que prefería no preguntar, solo se que volvían bastante animados los dos de esas cacerías.

Nai salio antes que yo por la puerta y tras comunicar a mi tío que todo estaba listo abandoné la dependencia encontrándome a la egipcia esperándome en la puerta.
-¿me echabas de menos? -pregunté con arrogancia orillando mi cuerpo al ajeno sin ningún tipo de reparo.
Me relamí los labios cuando su aliento golpeó mi boca. La encarcele entre mi piel y mis huesos, la pared el improvisado lecho y mis manos a cada lado de su cuerpo los barrotes de acero.
-Esta noche será la última que pase en Akershus, pasaré semanas fuera antes de volver y si..¿duermes conmigo hoy? -le pedí.

Mi picara sonrisa dejaba claro que no era dormir lo que buscaba, sus dedos se pasearon ágiles por mi rostro, podía ver un tinte de preocupación en sus ojos.
-No te asustes preciosa, la guerra para mi es como para ti investigar en esa excavación, somos lo que somos egipcia y eso no lo cambiara ni Ra, ni Odin

Rocé mi nariz con la suya tentándola con mis labios entreabiertos.
-Una noche, solo pido una noche antes de partir.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Miér Oct 11, 2017 6:20 am

Mentiría si dijera que no me gustó verlo cuando entró por la puerta de aquella sala en la que estaba hablando con su tío poniéndole al día sobre los avances en la excavación, ciertamente no esperaba encontrármelo en esa situación en la que no estábamos solos después de la noche que habíamos pasado en aquella isla a la que me llevó para ver la aurora boreal aunque, según él, me llevó con unas claras segundas intenciones. Mordí mi labio cuando sus ojos se encontraron por primera vez con los míos y él no dijo nada al respecto, se quedó al lado de su tío observándome mientras yo hablaba con el conde aunque de vez en cuando, como estaba a su lado, mi mirada se quedaba en la de él quien traía una sonrisa ladeada en sus labios consciente probablemente de que a veces le miraba... tenía que ser consciente puesto que no apartaba su mirada de mí en ningún momento. Se le veía bastante bien, como siempre llevaba esas ropas seguro que venía de algún entrenamiento o de alguna misión y el mango de su espada asomaba tras su espalda. No dijo nada en todo lo que estuve allí hablando con su tío pero sí sentía su mirada clavada en mí como si, de alguna forma, me estudiara o me devorara con ella y eso hacía que mis ojos se desviaran de forma incontrolable hacia él. Pensé que trataríamos el asunto de alimentarme a solas y que lo haría salir pero al parecer estaba completamente equivocada, cuando lo dije pude ver su sonrisa ladeada y supe lo que estaría pensando sin necesidad de que abriera la boca porque aunque apenas lo conocía había visto esa misma sonrisa muchas veces y, sabiendo como era el vikingo, ya me imaginaba lo que estaría pensando. Su tío, por el contrario, parecía ciertamente divertido con mi petición pero ya que era su invitada no quería causar mayor desastre que el que esa gente ya sufría con la guerra, así que encontrar una solución sin que hubiera problema alguno era la mejor opción. Les estaba ayudando así que eso quizás me convertía en aliada de ellos, mejor no causar problema alguno.

Tuve su palabra de que cada día acudiría algún esclavo o alguna esclava para poder alimentarme lo que mi estancia durara allí y tras tener todo hablado, y darle una mirada al vikingo, salí dejándolos solos para que hablaran sobre aquello a lo que él hubiera acudido allí. Por un momento iba a seguir camino hacia mi habitación para dejar todos los papeles que llevaba encima con lo que había ido averiguando, pero finalmente decidí quedarme a esperar a que Ubbe saliera apoyada contra la pared de aquel pasillo ojeando los papeles que tenía entre mis manos, podría haberme ido pero me encontré con que prefería esperarlo para verlo ya que no nos habíamos visto en aquel par de días, no nos habíamos cruzado para nada yo porque estaba enfrascada en la excavación y él seguramente que como general del ejército tendría obligaciones que hacer en esos tiempos de guerra que corría y asolaba el país. No tardó demasiado en abrirse la puerta de nuevo de donde salió el vikingo y su mirada se encontró con la mía en cuanto se dio cuenta de que estaba allí, esperándole, con ese simple gesto de esperarle le decía bastante porque bien podría haberme ido y sin embargo allí estaba. Tras su pregunta de si lo echaba de menos reí entre dientes negando ligeramente con la cabeza, ahí estaba de nuevo ese tono engreído y arrogante que se gastaba acercando su cuerpo al mío pegándolo con sus ojos puestos en los míos, nuestros rostros quedaron cerca y podía sentir su aliento contra mis labios, vi cómo se lamía los suyos y mordí los míos en respuesta.


-Lo cierto es que sí –admití mirando esos orbes azules que se gastaba y que no apartaban su mirada de mis desiertos, mi mano fue a su pecho y la dejé allí mientras mi espalda seguía contra la pared y ahora su cuerpo se había convertido en una cárcel de la que no me dejaba salir presa de él, sus brazos estaban a cada lado de mi cuerpo como si me cortara el paso pero la verdad no lo necesitaba, no hacía falta puesto que no pensaba moverme, si no quisiera verlo no lo habría esperado- estos días han sido demasiado aburridos y no tenía a nadie con quién meterme, al menos contigo me puedo meter un poco y burlarme de vez en cuando para reírme de tus fanfarronerías y tu lado engreído y arrogante –sonreí de lado con cierta diversión sabiendo que, tras mis primeras palabras, no se había esperado eso para nada y acabé riéndome entre dientes dejando una de mis manos en su nuca enredando mis dedos en su pelo- pensé que quizás nos veríamos en... estos días, supongo que estarías ocupado con tus obligaciones de general –ladeé la sonrisa mirándolo, yo había ido de la habitación a la excavación y viceversa- he querido adelantar todo lo posible para darle un informe a tu tío, parece que va para largo, pero... podrías haberte pasado –mis ojos bajaron a sus labios y subí de nuevo a mirarlo mordiendo mis labios de nuevo- ¿y tú, me has echado de menos vikingo? ¿Quizás mis nalgas? –Pregunté con diversión mirándolo antes de que dijera que esa era la última noche que pasaba en Akershus, que partiría por la mañana y que podría tardar semanas en volver, fruncí ligeramente el ceño por eso y lo miré cuando me preguntó si dormía con él aquella noche- ¿me invitas a tú cama esta noche? –Sonreí de lado porque sabía, tan bien como él, que no íbamos a dormir precisamente y su sonrisa me lo dejaba también más que claro. Mis dedos fueron de su nuca a su rostro para recorrerlo de forma ligera hasta bajar a su mandíbula y a su mentón donde los dejé escuchando sus palabras. Sabía que la guerra formaba parte de él como mi trabajo formaba parte de mí, sonreí de lado cuando nombró a ambos dioses y reí entre dientes por ello- no estoy asustada vikingo, después de saber cómo te convertiste en general no tengo dudas de que volverás con ese carácter tan peculiar que te gastas –mis ojos se quedaron fijos en los suyos, su nariz rozó la mía y sus labios entreabiertos hacían que su aliento diera contra los míos cuando hablaba, me pedía aquella noche para que la pasara con él y la verdad es que no encontraba el problema a esa petición. Sabía que tarde o temprano aquello pasaría, que volveríamos a caer presos del cuerpo del otro y que él querría más, lo cierto es que yo también quería- algo me dice que esta noche no voy a dormir en mi cuarto –sonreí de lado rozando mis labios con los suyos, mi lengua lamió su labio inferior para luego dejar un mordisco sin apartar mis ojos de los suyos- te doy esta noche, es tuya –murmuré sobre sus labios antes de que su tío abriera la puerta y nos encontrara de aquella manera, no había mucha sorpresa en su rostro cuando nos vio y le hizo un gesto al vikingo para que fuera con él portando una sonrisa divertida en sus labios. Miré al vikingo y mordí mi labio recorriendo su pecho con mi mano, debía de ir con él, luego nos podríamos encontrar en su habitación- ve con él, yo tengo que ir a la habitación a dejar los documentos –nuestros labios volvieron a rozarse y antes de que nos besáramos la voz de su tío llamándolo hizo que no llegáramos a besarnos, sonreí de lado y lo separé ligeramente para que fuera con su tío- ve nos vemos en tu habitación, sabré cual es por tu olor –mi nariz recorrió su cuello y lo miré antes de separarme con una sonrisa ladeada y me encaminé hacia la habitación donde dejé los papeles que había llevado y pensé en darme un baño antes de salir, estaba manchada y llena de tierra al ir quitando más cosas de la excavación, fui a darme un baño cuando unos golpes en la puerta hicieron que me acercara a esta para mirar quién era encontrándome con una joven que no había visto nunca pero que me dijo que la había mandado el conde y entendí perfectamente de lo que se trataba.

La joven, que se llamaba Kara era una de las esclavas que tendría para alimentarme de ella, era la primera vez que “tenía” una esclava pero prefería eso antes de causar problemas. Ella sin duda no era la primera vez que alimentaba a un vampiro con su sangre y se sentó en el borde de la cama, apartó su rubia melena dejando expuesto su cuello y mis colmillos crecieron clavándose en su cuello para beber de su sangre, dulce que bajaba por mi garganta alimentándome escuchando sus jadeos de fondo por lo que toda mordida de vampiro provocaba. No quise abusar demasiado y bebí lo suficiente, parecía que estaba acostumbrada a que bebieran más de ella y no dudó al decirme que tomara lo que necesitara, pero por el momento me era suficiente. Se retiró asegurándome que a la noche siguiente volvería de nuevo y se alejó con una sonrisa, no entendía demasiado a los esclavos de sangre pero no era quien para juzgarla. Ahora ya alimentada me di ese baño que necesitaba y al salir me vestí con un camisón, dejé mi pelo mojado que ya comenzaba a ondularse levemente y me coloqué encima una bata antes de salir en busca de la habitación del vikingo. No me costó demasiado encontrarla porque como le había dicho su olor me ayudaría para encontrarlo y me paré frente a la puerta, mis nudillos golpearon la madera de esta escuchando los pasos del vikingo que se dirigían hacia la puerta, cuando abrió me lo encontré sin camiseta y con unos pantalones diferentes a los que llevaba, tenía el pelo mojado y algunas gotas caían por su pecho, su mirada me repasó por completo a lo que sonreí por ello.


-Hola de nuevo –dije entrando en la habitación en lo que él cerraba la puerta- he tardado un poco más de... –no me dejó terminar de hablar, su mano fue a mi rostro y la otra a su cintura y pegó su cuerpo al mío, sus labios me buscaron en un beso y mi espalda chocó contra la puerta ya cerrada, jadeé por ello y por la forma en la que tenía de besarme ese hombre y enredé mis dedos en su pelo arqueando mi cuerpo hacia el suyo, nos separamos con la respiración agitada y mordí su labio inferior sintiendo esa electricidad que me recorría el cuerpo cada vez que él me tocaba o me besaba, miré la habitación alejándome de la puerta- vaya, así que esta es la habitación que le dan a un general ¿no? –Era bastante grande y amplia y contaba con una pequeña chimenea que tenía encendida para seguramente calentarla, tenía también una gran ventana desde la cual se podía ver por la altura en la que estábamos aquel valle- tendremos que cerrar esto para que no entre la luz del sol –la cerré para mi seguridad y me acerqué a la lumbre que estaba enfrente de la cama y sonreí para girarme y mirarlo- ¿tenías frío, vikingo? ¿quieres que sea yo quien te caliente? –Pregunté con una sonrisa divertida antes de que acortara la distancia y quedara frente a mí de nuevo, desde donde estaba las llamas de la lumbre hacía que brillaran más sus orbes azules y mis manos ascendieron por su pecho de forma lenta.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Miér Oct 11, 2017 8:15 am

Mis ojos bailaban por su boca, se mordía el labio inferior y ese gesto en ella me provocaba, me volvía completamente loco.
-No hagas eso -susurré tirando de su inferior -por Odin que solo pienso en hacerte mía y tengo que tener la cabeza centrada -le aseguré.

Sus labios rozaban los míos mientras los dos sonreíamos mirándonos fijamente, tentándonos, su lengua se paseó por mis labios asegurando que esa noche no iba a dormir en su cuarto.
-¿eso es un si? -susurré con mis ojos en su boca arrastrando las palabras.
Mi brazo había rodeado su cintura, mis dedos surcaban su piel, incapaces de apartarnos de provocarnos.
-¿eres mía? -pregunté con picarda cuando aseguró que esa noche era para mi.
Ella negó ante esa seguridad que yo siempre ostentaba, se reía contra mis labios mientras nuestros alientos chocaban desbocados.

La puerta se abrió, mi tío salió por ella pidiéndome que lo acompañara, la reunión era importante y yo el general de una de las tropas.
Nai interpuso su manso entre ambos buscando una distancia necesaria, pues de no tomarla no me largaría.
Iba a besarla cuando la voz de mi tío retumbó de nuevo deteniéndome a medio camino.
Con mis labios abiertos exhale el aire de forma pesada e hice un mohin por la impaciencia de mi rio.
-Nos vemos luego egipcia.

Su nariz se paseo por mi cuello ,tomé su mano y la llevé a mi hombría endurecida.
-Mira como me pones-le dije echándome a reír mientras me llevaba un manotazo y un eres incorregible.
Me largué de allí riéndome tras mi tío que sabia perfectamente lo que la egipcia y yo nos traíamos entre manos.
Ni Höor ni mi padre se metían en nuestros asuntos de faldas, en nuestra cultura el sexo era algo normal que se vivía con naturalidad.

Pasé el día entero con los míos, las tácticas de guerra eran complicadas y mas sabiendo que Randulf era experto en escapar de todo como una rata.
Aun así, teníamos que proteger el condado, el plan establecido era claro.
Synnove guiaría a los arqueros para detener su avance desde la muralla del castillo, seriamos Hakon, niels y yo quienes junto a nuestros hombres enfrentaríamos al enemigo a melé.
Hoor y padre se encargarían de cubrir los francos a caballo, intentado pillar a la retaguardia a los guerreros mas experimentados y matarlos.

Regresé a la habitación cansado, me di un baño en la tina y me puse unos pantalones cómodos y una camisola ancha.
Me acuclillé echando unos troncos a la lumbre cuando escuché el repiqueteo de la puerta, me levante de un salto, mi sonrisa se ensanchó al tiempo que la abría y me encontraba de frente con la egipcia y sus dos enormes desiertos fijos en los míos.

Entró con ese movimiento de caderas que esa mujer se traía, mis ojos bajaron a sus nalgas al tiempo que cerraba a mis espaldas la puerta, me relamí los labios y antes de que abriera la boca mis dedos se engancharon en el pelo de su nuca en un puño.
Gruñí colisionando con su boca, deslizando mi lengua por entre el precipicio de sus labios, acercándola por la espalda con la otra mano, hasta que nuestros cuerpos se enredaron.
Jadeé contra su boca ansioso, la deseaba muchísimo, algo demasiado evidente al ver como mis ojos oscurecían y sus ojos enrojecían.

Se separó un poco para mirar a su alrededor, mi habitación era grande y sus ojos navegaron por ella acercándose al ventanal para cerrar los postigos de la habitación.
-mi cama también es grande -apunté con picarda guiñándole un ojo.

Caminé tras ella rodeando con mi brazo su cintura su espalda se apoyo en mi pecho, mis labios recorrieron su cuello mientras mi nariz ascendía por este en busca de sus labios.
-¿Vas a calentarme? -pregunté arrasando las palabras- ¿como? -susurré contra su piel dejando que mi aliento golpeara su boca.
-¿quieres beber algo? Iba a cenar ahora.
Mis manos apretaron su culo, aunque no lo dijera estaba nervioso, era la primera vez que llevaba a una mujer a mi habitación y no sabia bien como actuar porque yo era mas de polvos esporádicos.
-Pfffff, madre mía egipcia, que posaderas te gastas.

Ella reía negando con esa sonrisa perfecta, la giré para enfrentarla, mis labios volvieron a colisionar ansiosos, gruñí jadeante mientras mis manos se perdían en sus nalgas, apretándola contra mi cuerpo, mi hombría se hundía en su vientre, mi lengua rompía el portón, conquistaba las murallas y entre gruñidos se coronaba dueña absoluta de un Egipto en llamas.
-Te deseo -susurré jadeando, empujándola con mi cuerpo hacia la cama haciendo gala de mis ansias por tomarla.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Vie Oct 13, 2017 5:55 am

El conde había cumplido con su palabra y esa misma noche había tenido a una joven llamada Kara que era una esclava de sangre y que se había acercado a mi dormitorio para que me alimentara de ella, no esperaba que pudiera cumplir con su palabra tan pronto pero lo agradecí porque llevaba un par de días sin alimentarme y seguramente, si no lo hacía esa noche antes de ir con el vikingo, acabaría por morderlo a él y dado que tenía que irse a una batalla al día siguiente consideraba que ya iba a hacer bastante ejercicio y se iba a “cansar” bastante esa noche que pasara conmigo, por lo que procuraría beber de él lo menos posible pero también era cierto que lo había mordido cada vez que llevaba al orgasmo y sabía que de no alimentarme esa vez no sería solamente un par de sorbos lo que daría a su sangre, con la sed que tendría acabaría por beber de él y no era eso precisamente lo que buscaba. Me vino bien que Kara apareciera esa noche antes de darme un baño para ir al encuentro del vikingo, me había quedado en la habitación repasando los papeles que le había ido a enseñar a su tío para ver si podía ir sacando algo en claro y podía empezar a traducir lo que íbamos encontrando, era algo un poco extraño y raro porque no era algo que hubiera visto nunca en todos los años que llevaba como egiptóloga, estaba claro que no era nórdico y que era egipcio pero me extrañaba enormemente que precisamente estuviera aquella excavación en el norte y no por ejemplo en Egipto, había algo que se me escapaba de las manos pero tras lo poco que había podido averiguar si el rey que quería arrasar con estas tierras había puesto interés quería decir que era más importante de lo que parecía a simple vista.

Kara había sido una delicia no solo por su sangre sino también por su forma de comportarse y con una sonrisa me dijo que tomara cuanto necesitara, al parecer había bebido menos de los que solían beber cuando se alimentaban de ella y aunque sabía que nunca había tenido un esclavo porque se lo dije se mostró en cierta manera divertida por ese detalle. Nada más irse fue que decidí tomar el baño antes de ir a la habitación del vikingo, salí con el pelo mojado y me puse un camisón y encima un batín antes de salir por la puerta ya que veía innecesario vestirme cuando me iba a durar más bien poco lo que llevara puesto. Sabía más o menos donde estaban el resto de las habitaciones así que me encaminé hacia allí y una vez en el lugar no me costó demasiado encontrar cuál era su habitación porque aparte de que notaba su aura su olor estaba más patente tras esta, así que me acerqué para tocar con los nudillos la puerta. Pude escuchar desde dentro como unos pasos se acercaban y abría la puerta encontrándome con esos orbes azules que tenía, y que había descubierto que me gustaba mirarlos, con una sonrisa en sus labios y aunque no me dijo nada me adentré en la habitación dándole un vistazo rápido y excusándome por haber tardado algo más de la cuenta, claro que no me dejó continuar porque su mano fue a enredarse en mi pelo por la nuca cogiéndolo en un puño, me acercó hacia él y sus labios chocaron con los míos en un beso, gruñó contra mis labios mientras me besaba y me acercó de la espalda a su cuerpo para que estos se pegaran, jadeé en el beso por la forma en la que ese hombre tenía de besarme y mis manos subieron por su espalda hasta enredarse una en su pelo respondiéndole aquel beso terminando por morder su labio inferior. Nuestras miradas se encontraron en ese momento y podía ver la suya que estaba un poco más oscurecidas, seguramente la mía tendría tintes rojizos muestra del deseo que teníamos y de las ganas, no iba a mentir en algo tan evidente como eso, lo deseaba.



-Buenas noches a ti también, vikingo –comenté con cierto deje divertido separándome para ver la habitación que tenía, una bastante grande, me acerqué al ventanal para ver desde allí el valle y la cerré para que la luz no pudiera entrar y no me pasara nada por la mañana. Mis pasos fueron hacia la lumbre que tenía encendida y lo miré con una sonrisa divertida cuando dijo que su cama también era la grande- sí, la he visto vikingo –dije antes de que su cuerpo se pegara al mío, su pecho contra mi espalda y su brazo rodeando mi cintura, su nariz ascendió por un lado de mi cuello hacia mi rostro y yo lo ladeé un poco para darle más acceso, sonreí cuando dijo que si iba a calentarlo y giré mi cabeza para encontrarlo por encima de mi hombro, mordí mi labio observándolo sintiendo su aliento golpear mis labios y luego sonreí- ¿que cómo voy a calentarte? –Reí entre dientes por esa pregunta sintiendo sus manos que descendían hasta mis nalgas y las apretaba a su gusto, me giré para quedar de cara a él y mis labios rozaron los suyos dejando que mi gélido aliento golpeara contra estos- con mis manos, pueden parecer frías al principio pero luego empezarán a calentar tu cuerpo poco a poco –las colé por la camisola que llevaba recorriendo su torso de forma que notara mis manos sintiendo su piel cálida para darle más énfasis a mis palabras- con mis labios –murmuré sobre los suyos- recorreré tu cuerpo entre besos mordiscos, lameré tú piel despacio y dejaré mi aliento luego solo para sentir cómo te estremeces –lamí su labio inferior sin dejar de mirarlo- y por último mi cuerpo se encargará de avivar unas llamas ya encendidas sobre tu cuerpo desnudo... ¿te parece una buena forma? –Pregunté dejando un mordisco en su labio inferior mientras él seguía acariciando mis nalgas hasta que dijo esa frase que me hizo reír negando ligeramente con la cabeza- lo sé, me lo dijiste la primera vez que chocamos, ¿cómo dijiste? ¡Ah, sí! Te habías quedado anclado a mi culo –enarqué una ceja divertida por ello, preguntó si quería algo de beber que iba a cenar y negué con la cabeza por eso- no gracias, acabo de alimentarme –vi de reojo la bandeja que reposaba sobre una mesa redonda e iba a decirle algo cuando de nuevo sus labios volvieron a colisionar contra los míos, me apretaba contra su cuerpo de las nalgas no dejando un espacio entre ambos cuerpos, mi mano subió para enredarse en su pelo mientras su lengua se abría paso entre mis labios y se colaba para enredarse con mi lengua en una batalla, jadeé de nuevo por la forma ruda y abrasadora que tenía ese hombre de besarme, de provocarme y dejé que me fuera empujando hacia la cama, sentía su miembro duro contra mi vientre y arqueé mi cadera hacia él en respuesta, yo también lo deseaba de una forma que no había deseado a nadie, era como si pudiera contagiarme de esa sensación que él tenía y su necesidad la hacía mía, un escalofrío como si fuera una corriente sacudía mi cuerpo cada vez que me tocaba o me besaba, y eso era algo que me gustaba. Mis manos fueron a su rostro para cogerlo y separarme un poco con la respiración agitada, nuestros alientos se mezclaban por la escasa distancia y lo miré con una sonrisa- te dije que querrías repetir vikingo, ahora no estás borracho... ¿cuál es tú excusa esta vez? –Pregunté con un deje divertido en los labios mordiendo su inferior no esperando respuesta por su parte, no se lo había dicho para que me respondiera sino para hacérselo saber tras lo que me había dicho en aquella cabaña donde me llevó hacía un par de días. Decía que no había cenado y podía ver el plato sobre la bandeja en la mesa, giré de forma que ahora a su espalda quedaba la cama y sin perder la sonrisa lo empujé para que cayera sobre esta- deberías de cenar –su ceja enarcada dejaba en claro que no entendía lo que hacía y por qué en vez de acercarme a él para subirme encima me alejaba, cogí la bandeja y le pedí que se sentara en la cama mirándolo- venga vikingo, cuanto antes empieces antes terminarás –sonreí divertida y le hice un gesto con la cabeza para que se sentara, al final al regañadientes lo hizo se sentó en la cama y apoyó su espalda contra el cabezal de la misma, asentí con la cabeza y me senté de lado sobre él con la bandeja en mis piernas- necesitas coger energías para esta noche y para mañana, y ya que parece que por ti no vas a cenar pues... te lo doy yo –además también era un juego excitante darle de comer, por la cercanía, porque podíamos seguir tocándonos mientras tanto... y él cenaba. El plato llevaba carne y patatas asadas con algo más de guarnición así que cogí un gajo de patata entre mis dedos y lo acerqué a su boca sin apartar la mirada, él tampoco la quitó y cogió el gajo de patata sintiendo sus labios rozar la yema de mis dedos, sonreí y mi dedo se deslizó por su labio antes de volver otra vez al plato- así que mañana te vas a una batalla –dije cogiendo esa vez un trozo de carne para dárselo también, sus labios rozaban mis dedos, una de sus manos recorría mis muslos lo que dejaba aquella bata que llevaba y la otra se enredaba en mi pelo mojado que comenzaba a ondularse, por mi espalda e incluso bajaba hasta lo que podía de mis nalgas- supongo que estabais trazando la estrategia a seguir, ¿vais muy lejos? –Pregunté presa de esa curiosidad que tenía aunque si no quería decírmelo en cierta forma lo entendía, yo era una extranjera en aquellas tierras- ¿qué has estado haciendo estos días que no nos hemos visto?Dije cogiendo otro gajo de patata para dárselo dejando que sus dientes rozaran también la yema de mi dedo, mi mirada se quedó en la suya de forma fija, quizás podría pensar que lo decía como si le estuviera reprochando algo, pero nada más lejos- ¿cuál es tú función, aparte de dirigir a un ejército? ¿Los entrenas y los adiestras también? –Me miró de forma fija y me mordí el labio viendo que cogía la jarra y daba un trago de la misma, cuando terminó de beber me acerqué a su rostro para dejar mis labios sobre los suyos- te prometo que luego te compensaré por esto, ¿crees que me he venido en camisón para darte de cenar? –Sonreí de lado rozando mis labios con los suyos como si fuera una caricia y acabé por dejar un beso en sus labios, uno en el que pretendí arrasar con todo a mi paso y hacerle ver que, aunque estuviera quieta solamente dándole de cenar, lo deseaba- te prometo que luego seré yo la que te coma a ti –sonreí de lado moviendo mi cadera sobre su miembro para seguir dándole de cenar divertida por la situación- ¿sabes? Pensé que vendrías alguno de estos días a donde estaba, quizás para asegurarte de que nadie más tocaba mis nalgas –seguí dándole de cenar con la promesa de que yo sería su postre.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Dom Oct 15, 2017 9:19 am

Enarqué una ceja cuando tras hacerme caer a la cama puso entre ambos distancia para ir a por la bandeja de comida.
-¡Vamos egipcia, tengo hambre y no de eso precisamente! -apunté con la sonrisa ladeada. Lancé mi mano para cazar sus nalgas antes de que se alejara, peor por Odin que la inmortal era rápida y entre carcajadas me esquivó escuchando de fondo mi claro gruñido mientras me la recolocaba en su sitio.

Regresó a mi lado tomando asiento al lado ,eso si, la bandeja marcaba la distancia correcta y por mas que mi boca buscó la ajena saqueándola con rudeza, ella mordió mi labio dejándome claro que primero tenia que cenar y no pensaba ceder.
-Soy muy persuasivo dije deslizando mi mano por su muslo ascendiendo hacia la cara interna de este.
Rugí cuando llevó una patata a mis labios, mi cara lo decía todo ¿en serio?
-Y si te prometo cenar luego,egipcia tengo ganas -le replique antes de morder el gajo y masticarlo.
Mi estomago rugió mientras ella se proclamaba vencedora y yo negaba riéndome y maldiciendo de paso por lo terca que era la dama.

Tiré de su cintura subiéndola sobre mi, un nuevo trozo esta vez de carne a llevó a mis labios, lamí sus dedos tras cogerlo chupando la salsa, la verdad es que estaba hambriento y empezaba a cogerle gusto a esto de que me alimentara.
Entre bocado y bocado bebía, la besaba y los dos nos reíamos mirandonos de forma cómplice, eso si, mi mano ni por un instante se quitó de sus nalgas.

Sus preguntas no tardaron, al parecer me había echado de menos lo que me hizo sonreír de forma altiva mientras un “te lo dije” escapaba de mis labios.
-Mi tío me pidió que no te molestara, la excavación es importante y bueno, después de ver que te había enseñado algo mas que la fiesta de la cosecha..pues imaginó que si seguíamos viéndonos acabarías visitando el Valhalla con demasiada frecuencia -dije lamiendo sus labios -ademas he estado muy ocupado con las tropas, los días antes de partir a la guerra son complicados, pero tenia muchas ganas de estar contigo y no para que me dieras de comer precisamente.

Mi mano se enredó en la cascada de cuervo de su nuca, mis labios la buscaron hambrientos mientras mi lengua se abría paso con violencia y un jadeo arrastraba su lengua que ahora furiosa se enredaba en la ajena.
-Nadie iba a tocar tus nalgas, ya me he ocupado de eso -le dije de forma interrumpida en las ínfimas pausas que me tome en ese beso pasional, uno que arrasó con todo por completo.

Mi cuerpo la tumbó sobre el lecho, a un lado la bandeja medio vacía, gruñí perdido en sus labios, sus dedos me atraían del pelo, devorándonos de forma salvaje.
Mi martillo en su vientre completamente alzado, engrosado, sus caderas ofrecidas lo buscaban, abierta de piernas me daba permiso para empezar el asedio.

Abrí su bata, un cuerpo curvilíneo, perfecto, fue la recompensa hallada, mis manso sobrevolaron su piel de caramelo mientras mi agitación quedaba reflejada en mis ojos oscurecidos y en el modo en el que embestía humedeciendo mis pantalones con ese gesto.
Mi lengua saqueó la calidez de su boca, descendí entre mordiscos por su mandíbula marcandole la piel del cuello en cada trazo, estaba tan excitado que era incapaz de medir las formas en las que mi boca mordía su piel. La marcaba succionandola y de no ser por su condición de vampiro durante todo el tiempo que iba a permanecer fuera todos sabrían que ella era mía.
Rugí preso de la frustración cuando elevé la mirada y no había un solo moratón, enarqué una ceja y maldije en un perfecto nórdico que a ella le divirtió.

Sus dedos desabrocharon mi botón liberando una verga dura, enardecida y húmeda, la guió rauda hacia su centro, ambos estábamos desesperados en ese momento y el modo en el que entre la hizo aullar de placer. Se la incrusté tan dentro que emitió un quejido mientras sus paredes se acoplaban a mi martillo.
-¿Vas a esperarme? -pregunté mordiendo sus pechos, coronandome vencedor en la cumbre, lamiendo las cúspides mientras me movía en su interior como una bestia queriendo dejarle claro que nadie iba a montarla de ese modo.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Lun Oct 16, 2017 7:16 am

Al final había terminado dándole de cenar sentada sobre su regazo con su mano acariciando mis nalgas como si de alguna manera no pudiera estarse quieto y dejar de tocarme, su otra mano se había perdido por mi muslo pero al ver que no había sido capaz de quitarme de la cabeza la idea de que cenara desistió y comenzó a recorrer mi espalda con la mano que le quedaba libre mientras me miraba y me ponía caras, me hacía gestos y algún que otro mohín porque no quería que le diera de comer, más bien, quería comerme que era diferente. Tenía ganas y ya me lo había dejado claro pero era una mujer algo testaruda y primero cenaría, luego podríamos pasar al postre y disfrutar, aunque yo estuviera tan tranquila sobre él dándole de comer también tenía ganas y lo deseaba. Me hizo un mohín con el que no pude evitar reírme cuando le di el primer gajo de patatas mirándome como si no se creyera que estuviera haciendo aquello, pero al final acabó por comérselo y su estómago rugiendo por la comida fue la victoria que necesitaba para que dejara de refunfuñar como estaba haciendo. Entre bocado y bocado no dejaba de tentarme, de buscarme y de provocarme constantemente, bebíamos de la jarra de hidromiel que tenía y sus labios me buscaban para besarme tras lamer mis dedos cada vez que le daba de comer, en el fondo hasta pareció que comenzó a gustarle aquel juego en el que no dejábamos de mirarnos, sus azules en mis desiertos, creándose como... algo cómplice entre ambos, como una conexión que no tenía que ver con el sexo y con la forma en la que nuestros cuerpos respondían cada vez que estaban juntos. Él me buscaba y su lengua lamía mis dedos cada vez que le daba de comer, y así cenó entre risas cada vez que me ponía alguna cara o me hacía algún mohín como si fuera un niño pequeño, besos, caricias.... todo bastante íntimo.

Rodé los ojos cuando un “te lo dije” salió de sus labios y para que se callara le di un gajo de patata y que no pudiera decirme nada más, el caso es que él también me había buscado, había sido él quien había pedido esa noche y no yo, quizás sí nos habíamos buscado en esos días o habíamos pensado en el otro, era difícil no hacerlo después de la noche que habíamos pasado en aquella isla y en aquella casona, pocas veces encontrabas a alguien con la que tenías tanta química y conectabas de esa forma como lo habíamos hecho nosotros. Lo miré mientras me explicaba que su tío le había pedido que no me molestara, al parecer era consciente de la noche que habíamos pasado juntos y pensó que eso me distraería de mis obligaciones, nada más lejos de la realidad, porque sabía a lo que había ido allí y cuál era mi trabajo, no me conocían en ese aspecto pero cuando tenía un trabajo por hacer y que estaba pendiente me dedicaba a ello como había estado haciendo esos días, si el vikingo hubiera aparecido no me habría distraído de ese trabajo, salvo que no pudiera estar en la excavación en las horas de sol que era cuando descansaba, no dije nada al respecto mientras él lamía mi labio inferior y sonreí de lado por la forma en la que me miraba, también porque había dicho que tenía muchas ganas de estar conmigo y no para que le diera de comer.



-Así que tenías muchas ganas de estar conmigo, ¿no? –Sonreí de lado mirándolo con nuestros rostros cerca el uno del otro- supongo que tú tío pensaría que me distraerías de mis obligaciones, sé lo importante que es esa excavación para vosotros y cuando algo se me mete entre ceja y ceja no paro hasta conseguirlo, esa excavación me tiene muy intrigada –dije antes de que su mano se enredara en mi pelo y me acercara a sus labios para besarme de una forma ruda y pasional que consiguió un jadeo por mi parte con su lengua saqueando mi boca y la mía batiéndose con la suya. En lo que se separaba para coger aire, ya que él lo necesitaba mucho más que yo, me dijo que se había encargado de que nadie tocara mis nalgas y lo miré enarcando ceja- ¿ah sí, y qué es lo que has hecho? ¿Les has dicho a todos “no tocar las nalgas de la egipcia, que son mías”? –Lo miré esperando a que me respondiera antes de que volviera de nuevo a saquear mi boca, como buen vikingo que era, demostrándome por qué se les daba tan bien. La bandeja, ya casi sin comida, quedó relegada a un lado en la mesilla que había junto a la cama y no tardó en dejarme contra el colchón con su cuerpo sobre el mío, mis dedos enredados en su pelo lo acercaban más a mi rostro y la otra se colaba bajo la camisola que llevaba acariciando su piel. La pasión y el desenfreno era algo que se juntaba con las ganas y la necesidad, una cruda y salvaje que nos devoraba por completo y que nos hacía actuar como si fuéramos animales, mis piernas abiertas dándole paso, su cuero sobre el mío notando su miembro en mi vientre y la forma en la que me embestía aun con la ropa puesta perdidos en la necesidad que nos devoraba. Mi mano alzó su camisola quitándosela para dejar su torso al descubierto que recorrí con mis dedos, sus manos no perdieron el tiempo y me abrieron la bata dejando mi cuerpo desnudo ante sus ojos, sus manos recorrieron mi piel sin pausa alguna mientras nos mirábamos con el deseo reflejado en nuestros ojos, los suyos algo más oscuros, los míos con un tinte rojo.

Sentía su miembro embistiendo mi centro buscándome de forma desesperada como si no pudiera aguantarse las ganas, su boca saqueaba de nuevo la mía haciendo que jadeara con ese acto, me gustaba demasiado la forma que tenía ese hombre de besarme, y pronto comenzó a dejar mordiscos por mi barbilla, lamía mi piel y la succionaba como si quisiera marcarla enardecido por completo, me arrancaba jadeos cuando me mordía de esa forma sintiendo sus dientes, cuando succionaba mi piel como si quisiera dejar una marca o una huella, pero le sería difícil de conseguir. De haber sido humana habría quedado marcada por sus dientes, por las succiones de mi piel que hizo pero al ser vampira aquello desaparecía y no duraba apenas nada, levantó la vista para ver que se desvanecía y gruñó maldiciendo entre dientes a lo que yo me reí, era una vampira, ¿qué esperaba? Mis dedos mientras descendieron por su espalda hasta que llegué a la cinturilla de su pantalón, lo desabroché bajándolo para dejar libre su miembro, mis dedos se cernieron entorno a su tronco y los moví deslizándolos por este sintiendo la punta mojada a lo que sonreí mordiendo su labio inferior, mis caderas lo buscaban de forma necesitada y fui yo la que acercó su miembro a mi sexo recorriéndolo primero para luego notar que de un movimiento certero me penetraba por completo, gemí por el placer que eso me provocó notando como mi interior se iba haciendo a su grosor y a su tamaño, arremetió con fuerza como si intentara entrar más dentro y gemí al tiempo que comenzaba a moverse embistiéndome con fuerza, raudo, duro, salvaje... mis dedos fueron a su pelo acercándolo a mi rostro para besarme de igual forma que me embestía y me tomaba, mi otra mano descendió por su espalda hasta dar con sus nalgas que apreté notando el movimiento que hacía su cadera, sus labios bajaron por mi cuerpo y comenzaron a torturar mis pechos lamiéndolos, succionándolos, apresando mis pezones entre sus dientes y sus labios haciendo que mi cuerpo se arqueara hacia el suyo mientras me pegaba más a él. Mis ojos lo buscaron cuando me preguntó si lo iba a esperar, por Ra, ¿cómo no lo iba a hacer cuando me embestía de esa forma tan placentera?


-¿Vas a volver de una pieza?
–Pregunté como respuesta rodeando su cintura con mis piernas, mis pies en sus nalgas apretándolo más contra mí como si eso fuera posible de nuevo tocando ese punto que me volvía loca, me aferré a él y mi cadera iba a su encuentro con cada embestida placentera que venía de su parte con esas chispas eléctricas que nos recorrían cada vez que estábamos así. Nos besábamos, nos mordíamos y no dejábamos de movernos entre gemidos, gruñidos y jadeos que salían de nuestros labios, mi mano en su espalda clavó mis uñas en su carne sintiendo que me acercaba al orgasmo, lo notaba llegar hasta ese tope placentero aunque con un poco de dolor en una combinación muy placentera, la fricción de nuestros cuerpos combinado con la fricción de su miembro en mi interior, la forma en la que se movía, hasta donde llegaba... todo hacía que mi cuerpo se tensara mientras nos mirábamos hasta que finalmente sentí que alcanzaba el orgasmo, ladeé su cuello hacia un lado y hundí mis colmillos en su piel haciendo que el orgasmo fuera mucho más placentero, notando cómo se corría en mi interior y el placer nos sacudía a los dos haciendo más intenso, más duradero. Gruñó cuando se corrió y en ese frenesí en el que estábamos sumado al mordisco que le había dado no dejó de moverse enardecido por completo, era como un círculo vicioso que no tenía ni principio ni fin, que solamente terminó cuando aparté mi boca de su cuello y dejé de beber de él, poco a poco se fue calmando, lamí la sangre de su cuello y busqué sus labios para besarlo rodeando su cuello con mi brazo todavía con él en mi interior- si para cuando vuelvas sigo todavía aquí; búscame vikingo, seré yo quien te presente una batalla muy diferente y mucho más placentera, morirás entre mis piernas pero al menos morirás feliz –comenté mordiendo su labio inferior con una sonrisa.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Lun Oct 16, 2017 11:39 am

Cuando sus colmillos se hundieron en mi cuello gruñí con fuerza, mi cuerpo se sacudió violento ante su mordida, jadeé de puro placer completamente enardecido por ese corriente nerviosos que recorría mi cuerpo y que calentaba mi falo por completo.
Dentro de ella me esparcí entre espasmos brutales, salvaje mis caderas se movían mientras mi aliento golpeaba su boca y mi lengua se deslizaba por ella tempestuosa ebrio de su esencia.
Sabor férreo, de mi sangre mientras nos besábamos desesperados, y ella trataba de calmarme aun cuando me había corrido en su interior y mi glande tocaba el final de sus húmedas paredes.

Caí derrumbado con el ultimo latigazo, gruñí rudo mordiendo su cuello mientras la sentía sonreír deslizando sus dedos por la curvatura de mi culo.
-No te vas a ir -dije entre jadeos como respuesta a aquello que me dijo – mañana me veras salir de Akershus sobre mi montura y mi ejercito seguirá mis pasos.
Tu pensaras que no te importa, que hemos disfrutado del tiempo que juntos hemos pasado pero al final de la noche pensaras en mi, te preguntaras si estoy bien y desde ese momento hasta que vuelva tu existencia sera un sin vivir -dije convencido de cada palabra y con tal seguridad que sus desiertos se hundieron en los míos mientras mi sonrisa se ladeaba por completo.

Se lo que pensaba que estaba errado, que en dos días me habría olvidado.
-No vas olvidarte de mi, da igual cuantas veces lo intentes, antes de que el ocaso del segundo día se produzca buscaras a las mujeres de los que parten para saber si han llegado noticias, no tendrás hambre, tu estomago rugirá cerrado plagada de preocupación.

Ella se reía por mis palabras, como si esa seguridad con la que hablaba fueran falacias y tuviera claro que no solo iba a estar ocupada con la excavación, si no que de terminar su trabajo se largaría sin saber de mi.
-No te iras, cuando se acerque el séptimo día no dejaras de mirar el horizonte esperando una bandada de cuervos que anuncie la llegada de los guerreros y si crees que eso te aliviara, e equivocas porque veras bajas, pero no sabrás identificar desde la distancia si yo formo o no parte de estas.

Mis dedos se deslizaron lentos por la curva de su cintura ascendiendo hasta sus nalgas.
-No pensaras solo en abrirme las piernas, si no que bajaras al patio de armas cuando atravesemos la puerta, tu cara de miedo se reflejara junto a la del resto y solo cuando me veas llegar, ya sea en pie o caído sabrás a que atenerte.
Si es en pie correrás a abrazarme, fingirás que no me has echado de menos pero yo sabré la verdad, si es caído me darás sepultura vikinga y lloraras la perdida del que podía haber sido y no fue el único hombre en tu vida -apunté vanagloriandome de mi mismo.

Sus labios me buscaron con una mueca divertida y los míos la encontraron en un beso lento, disfrutandonos de un modo distinto.
- y sobre tu otra pregunta, si, he dejado claro a todos que tu culo es mio y si alguien no esta de acuerdo, puedo explicárselo con gusto -apunté con una sonrisa socarrona.


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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Naitiri Zahir el Mar Oct 17, 2017 9:15 am

Mis manos recorrían su espalda de forma lenta dejando una de mis manos enredada en su pelo dejando que el vikingo terminara de moverse de esa forma por lo que mi mordisco le provocaba, como si fueran espasmos incontrolables incluso después de haber alcanzado el orgasmo y haberse corrido en mi interior seguía moviéndose, mis labios rozaban los suyos y pasé mi lengua para borrar todo rastro de su sangre, sus labios buscaron los míos y nos besamos de forma salvaje mientras él remitía con esos últimos movimientos hasta que finalmente se quedó quieto por completo hundido en mi interior, piernas se enredaban en las suyas ha bajadas de su cintura y mi mano descendía de forma lenta por su espalda notando cada músculo de esta escuchando los latidos de su corazón que se relajaba poco a poco y descendía su ritmo de manera constante, su pecho también se tranquilizaba poco a poco y al final acabó apoyado contra mi cuerpo, ambos perlados en sudor, pero satisfechos por completo. Un gruñido salió de sus labios cuando acabó sobre mi cuerpo y sus labios fueron a mi cuello, sus dientes mordieron con fuerza el lugar intentando dejar en vano la marca de sus dientes algo que me hizo reírme entre dientes deslizando mis dedos por sus nalgas, no se podía decir que el vikingo no tuviera un cuerpo fibroso, sin duda alguna por el entrenamiento que había recibido durante toda su vida. Sus ojos azules como dos mares subieron para encontrarse con mis desiertos para responder a mis palabras, de forma segura decía que no me iría cuando terminara de averiguar qué pasaba con esa excavación, que mañana lo vería partir junto a su ejército, que pensaría en él y me acordaría de él y al llegar la noche me preguntaría cómo estaba, si seguiría con vida y que mi existencia se basaría en un sin vivir preocupada por lo que pudiera pasarle en el campo de batalla.

Sonaba tan seguro, tan convencido de lo que me decía desprendiendo cierta arrogancia por la sonrisa que me lanzó pero convencido, firme en cada palabra como si supiera al cien por cien que es exactamente lo que iba a pasar en cuanto se fuera que, mis ojos, se clavaron en los suyos de manera fija y mis dedos seguían enredados en su pelo dejándole hablar para saber qué más tenía que decirme. Me lo decía como si me contara que su dios era Odín y que una valquiria bajaría para llevarlo al Valhalla cuando muriera, con esa misma convicción, con esos pensamientos férreos que él tenía. No se quedó en eso sino que siguió de manera que dijo que al segundo día bajaría a preguntar a las mujeres por sus maridos y si había alguna noticia, no obtendría ninguna y eso me dejaría preocupada. Aseguraba que no iba a poder olvidarme de él y eso me hizo sonreír por la seguridad que derrochaba, confianza en sí mismo tenía de sombra aquel hombre. Mis dedos perfilaban todo su perfil, las deslizaba por sus nalgas perfilando la redondez de las mismas para subir por su torso notando cómo cada músculo se contraía por el paso de mis dedos de forma lenta mientras le escuchaba hablar. Aseguraba también que no me iría en terminar la excavación y que me quedaría, que cuando pasara una semana no haría más que otear el horizonte esperando la anunciada de los guerreros, que vería que eran menos y no podría distinguir si él estaba entre las filas.

Ahora eran sus dedos los que también se deslizaban por mi cuerpo, se perdían por mi cintura y bajaban hasta dar con mis nalgas haciendo que sonriera de lado sabiendo que sentía, en parte, predilección por esa zona de mi cuerpo y lo dejé hacer esperando que terminara de hablar sobre su predicción y lo que pasaría al cien por cien. Por un momento mientras él hablaba y conforme lo hacía me visualicé a mí misma bajando a ese patio de armas abarrotado de gente, con familias encontrándose tras la batalla y los llantos de aquellos a los que habían perdido en la batalla. Nos visualicé a los dos encontrándonos entre la marea de gente que se formaría en ese momento, como si la gente se separara de repente para que nuestros ojos se encontraran, sabiendo que él estaba vivo como si de verdad estuviera pasando. Decía que correría a abrazarlo y aunque no le dijera que lo había echado de menos él sabría que era sí, si por el contrario no lo encontraba lloraría su muerte, lamentando que él pudo haber sido el único hombre de mi vida. Eso, sin duda alguna, sí que eran palabras mayores... quien dijera que el vikingo no tenía confianza en sí mismo mentía, pues la tenía y de sobra, vanagloriándose de esa forma aunque quizás lo último le había sobrado por completo. Me quedé callada por un momento en los que sus ojos no dejaban de mirarme de forma fija, como si esperara una respuesta por mí parte y lo único que hice fue sonreírle tras esos segundos de silencio.



-Eres un vikingo vanidoso y engreído, como de costumbre –dije antes de buscar sus labios con una mueca divertida y los suyos me encontraron en un beso lento, como si fuera la calma que llegaba tras la tempestad, mi cuerpo se arqueó de forma lenta contra su cuerpo presionando durante unos segundos y mis dedos finalmente terminaron por subir por su rostro repasando esa barba de un par de días que llevaba- ¿tanta confianza tienes en ti mismo, que sabes a ciencia cierta que eso es lo que va a pasar? –Enarqué una ceja mirándolo pero sin decirle nada por el momento, pero mi pregunta no necesitaba respuesta porque con sus palabras ya me la había dado- ¿eso es lo que quieres que pase, Ubbe? –Mis dedos en su pelo bajaron hasta su nuca y ladeé un poco la cabeza- ¿quieres que me quede cuando acabe en la excavación y que te espere? –Pregunté sin apartar mi mirada de la suya, mis labios rozaron los suyos y dejé un mordisco en su labio inferior con una sonrisa- así que, ¿les has dicho a todos que, de alguna forma, soy tuya? –Rodé quedándome ahora sobre su cuerpo de forma que estaba tumbada sobre él, aparté mi pelo que cayó a un lado como una cascada de rizos oscuros y mi nariz rozó la suya moviendo mi cuerpo como en ondas apresando su labio inferior entre mis dientes- ¿y tú vikingo, qué hay de ti? No has hecho más que hablar sobre mí y sin embargo sobre ti no has dicho absolutamente nada, ¿me echarás de menos? –Pregunté tras lamer su labio inferior de forma provocativa- ¿pensarás en mí en esas largas noches durante la batalla, te acordarás de las veces que estabas entre mis piernas y desearías estarlo en esos momentos? –Mis dedos se deslizaron por sus labios y acabé incorporándome sentándome sobre él sin apartar mi mirada de la suya, mi pelo caía por mi espalda y algunos mechones se deslizaban hacia delante cayendo por mi rostro y por mi pecho. Cogí sus manos entre las mías y mis ojos lo buscaron- ¿echarás de menos mi cuerpo, vikingo? ¿Mis labios? –Subí una de sus manos para que rozara estos con sus dedos y dejé un mordisco en un par de sus yemas y un beso en la palma de su mano- tal vez mis colmillos y mis mordiscos –di un mordisco juguetón en su palma y sonreí- ¿mis pechos? –Bajé sus manos hasta estos para que pudiera tomarlos entre sus dedos sin dejar de mirarlo- mis caderas... –murmuré moviendo estas de forma lenta en pequeños círculos hablando en tono bajo, provocativo, seductor- mi sexo -Deslicé una de sus manos para que un par de sus dedos pudiera recorrer este de una pasada, dedos que me encargué luego de lamer con una sonrisa- de mis nalgas no tengo la menor duda –sonreí llevando sus manos hacia esa parte de mi cuerpo sintiendo como las apretaba entre sus dedos, mis manos subieron por su pecho hasta dejarlas apoyadas en sus hombros con parte de mi pelo cayendo por un lado- esta podría ser tú última noche conmigo, deberías de aprovecharla Ubbe –seguí moviendo mis caderas ahora animadas por sus manos en mis nalgas que me movían al mismo son que yo marcaba, deslicé mis dedos por su labio hasta que sacó su lengua para humedecerlo y sonreí por ello- tendré que darte un aliciente para que quieras volver de una pieza, luego podremos mirar quién ha echado más de menos a quien –dije antes de inclinarme hacia su rostro y buscar sus labios para besarlo mordiendo su labio inferior, mis labios bajaron a su cuello donde dejé pequeños mordiscos y lamí su piel- ¿me dejas hacerte una marca, vikingo? Una que no sean mis colmillos –pregunté con cierta malicia sin dejar de mover mis caderas de forma lenta con mis manos por su pecho.


 

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Re: Vår Begynnelse, Vår Ende ~ Privado {+18}

Mensaje por Ubbe Cannif el Mar Oct 17, 2017 3:08 pm

Ladeé la sonrisa ante su pregunta, aun con mis labios sobre los suyos acariciándose despacio, en un duelo de lenguas reptantes que dentro y fuera de nuestras bocas se buscaban jadeantes.
-Se que eso es lo que va a pasar -dije con total seguridad ante la pregunta formulada.
Desde que había llegado no había estado con otro, las miradas hablaban por nosotros, no era necesario ser un oráculo para saber que igual que me había esperado en estos días ...igual que había ansiado un momento a solas, con mas motivo lo haría si me iba a la guerra.

¿eso es lo que quieres que pase, Ubbe? ¿quieres que me quede cuando acabe en la excavación y que te espere?
Sus preguntas fueron lanzadas contra mis labios, un mordisco después que me incitaba a darle la respuesta mientras yo sonreía de forma engreída.
-Da igual lo que quiera o no, eso es lo que sucederá Naitiri, lo sabes tan bien como yo y si no me crees...pues solo has de esperar y ya me contaras.

así que, ¿les has dicho a todos que, de alguna forma, soy tuya? 
Dijo rodando sobre mi cuerpo para trepar por mi piel, su larga melena a un lado y sus desiertos presos de mis mares, nos miramos fijamente mientras mis labios rozaban los ajenos con la respuesta.
-Si -tajante, conciso y sincero.
De normal me importaba una mierda si una tía que pasaba conmigo una noche se acostaba con otro, era lo habitual aquí..no había problema, eran amigas escuderas que hoy estaban bailando sobre mi verga y mañana reptaban por la piel de Niels, no pasaba nada, era lo normal cuando la adrenalina corría por nuestras venas detrás de la batalla, pero en este caso dejé claro que nadie debía tocarla o se enfrentaría a mi espada.

¿y tú vikingo, qué hay de ti? No has hecho más que hablar sobre mí y sin embargo sobre ti no has dicho absolutamente nada, ¿me echarás de menos? ¿pensarás en mí en esas largas noches durante la batalla, te acordarás de las veces que estabas entre mis piernas y desearías estarlo en esos momentos? 

Mordí sus labios, mi lengua cruzo el precipicio de estos bailando húmeda contra la ajena en un duelo sin causa ni tregua.
-Te equivocas en las preguntas, las respuestas te la he dado pidiendo que pasaras esta ultima noche a mi lado, podría estar ahora mismo bebiendo en la taberna y acabar la noche entre otras piernas -aseguré contra sus labios y en el fondo los dos sabíamos que era cierto.
-la pregunta es ¿quieres que esté entre otras piernas?

Tomó asiento sobre mi cuerpo, mis manos se unieron a las ajenas mientras la deslizaba despacio por su cuerpo encendiéndome por completo, deslicé mis dedos por sus labios con los míos entreabiertos, su cuello, sus pechos que me hicieron gruñir de pura excitación mientras mi hombría se alzaba de nuevo en una nueva justa que ahora presionaba su centro.
Mis dedos se pasearon por la humedad de su sexo, empapados en ella los llevó a su boca sin dejar de mirarme en ningún momento.
-Me estas volviendo loco -confesé con la voz ronca mientras mis manos ansiosas tomaban sus caderas empujándola hacia abajo y mi torso se elevaba hambriento hasta colisionar con su boca.

Beso rudo, pasional, plagado de mordiscos, de palabras no dicha y de encuentro vikingos, espada y escudo acero contra acero, ese beso lo arrasó todo.
Gruñí perdido en su esencia mientras ella bailaba entre jadeos sobre mi entrepierna.
-Marcame -le pedí desesperado empujando sus caderas hacia bajo hasta que mi martillo golpeó a su yunque atravesándolo.

Sus dedos en mis hombros, anclada a mi piel, con las uñas sentenciando el camino del desenfreno, nuestros torsos friccionaban encendiendo las fraguas mientras los ojos resplandecían presos del fuego.

Gruñí de nuevo atrayendola mas de la nuca, como si mi lengua pudiera entrar mas dentro, como si el beso no fuera suficiente y la distancia que pronto nos separaría fuera un abismo que solo con este irracional acto cruzaría.
Gruñí de nuevo, no estaba ebrio, ni drogado no había escusa para esto que me empujaba a tomarla de un modo distinto al esperado.
-Marcame -repetí en un instante que usé para tomar aliento -y cuando vuelva asegúrate de que ha funcionado -rugí.


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