Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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El placer es tuyo (privado)

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El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Dom Oct 01, 2017 1:10 pm

¡¿Esto era una puta broma?!
Enarqué una ceja cuando Höor aseguró que prepararían en las mazmorras una jaula pertrechada para mi segunda trasformación en licántropo.
¿Que pasa? ¿me veían cara reo? Últimamente pisaba mas las mazmorras que los bosques y eso que me habían trasformado en un infame demonio peludo.
Señalé a la hija del rey de Rumanía abriendo los ojos como platos sorprendido porque nadie hablaba de meterla a ella entre rejas.
-¿que me he perdido? Esa no os huele como yo a perro mojado.

Höor aseguró ante la risa de su ejercito de vástagos bárbaros, que Elaine podía ir al bosque junto a las manadas, que era bien recibida, pero que yo era su responsabilidad, al menos mientras estaba allí, que mi apellido podía desatar una guerra en caso de bla, bla, bla, bla, bla, bla...al final la misma mierda, que me iba a las mazmorras por mi seguridad ¡y una mierda, me llevaban a las mazmorras por su seguridad!

Me resigné a mi suerte, así que por la tarde, antes de que anocheciera, sintiéndome mucho mas exaltado de lo normal y conscientes de que era mi segunda trasformación, me bajaron a las celdas.
Gruñí cuando uno me tocó para indicarme por donde avanzar, la zona era húmeda, piedra gris por todos lados y muchas celdas distintas todas ellas llenas de barrotes.
Mis ojos se centraron en una mujer, como no, morena, con cara de pocos amigos, no la culpaba, es mas, en la celda no le veía ninguno, que me miró de soslayo.
-Lo que yo te haría preciosa, pero me pillas ocupado -le dije guiñándole un ojo.

Y tan ocupado, como que en unas horas estaría aullando a la luna llena como un verraco.
Una vez en la celda, se ocuparon a conciencia de encadenarme pies, manos, el cuello y tras tirar de las cadenas para ver que estaban bien afianzadas a la celda decidieron largarse por la puerta cerrándola a Cal y canto.
-Nada chicos, que paséis una buena noche -les dije a modo de sarcástica despedida moviendo la mano para decirles adiós mientras las cadenas tintineaban.

La dama que estaba en frente parecía entretenida por tan aparatoso encierro.
-Soy un asesino en serie, muy peligroso y con las mujeres soy una bestia, me las monto haciéndolas gritar de placer..es normal que no me dejen en libertad -dije con aire engreído mientras la miraba -¿y tu? ¿que haces aquí ademas de admirarme?


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Sáb Oct 07, 2017 1:55 am

Grandioso Dahlia, otra vez en una celda… Me removí en aquel espacio llevándome la mano hacia atrás de mi cabeza. Me dolía un poco, me habían dado un buen golpe para traerme hasta acá. Bajé la mano para llevarla hacia mi ropa, esculcando antes de lanzar un suspiro. -Podría ser peor.-

De inmediato escuché a un par de guardias aproximarse mientras traían consigo a un reo que no tardó en lanzar una frase de ligue que no estaba muy segura de a quien estaba dirigida. Una mujer de mediana edad ocupaba la celda a mi derecha, con la ropa apretada y unas cuantos kilos de más, se lanzó a los barrotes a lanzarle un mordisco al recién llegado, revelando el hecho de que le hacia falta uno de sus dientes frontales, lo cual no impidió que le lanzara una sonrisa cachonda. -Ey cachorro, ven con mamá.- Se relamió los labios lascivamente mientras sacaba los brazos por los barrotes lo cual me hizo bastante gracia.

Luego estaba el hombre en la cerda a mi izquierda, estaba extremadamente flaco y desaliñado, tenía una barba tupida y el pelo largo hasta los hombros. Se limitaba a permanecer en un rincón en silencio observándolo todo.

Me puse de pie y me acerqué a los barrotes. -¡EEEyyyy!!! ¿¿¿No nos van a dar de comer??? ¿Qué su señor es tan tacaño que no se acuerda de a quien lanza aquí adentro?- Me encogí de hombros cuando uno de los hombres me lanzó una mirada desde aquel ojo morado que le había propinado horas atrás y se limitó a gruñirme. -¿Qué? ¿Ni un pedazo de pan?-

Los hombres entraron en la celda de enfrente y comenzaron a encadenar al reo. Alcé una ceja cuando vi que no contentos con asegurarle manos y pies, también le inmovilizaban el cuello dejándoselo perfectamente anclado a la pared. Algo extraño, teniendo en cuenta que los barrotes de la celda eran gruesos y estaban perfectamente reforzados.   

Rodé los ojos cuando se marcharon ignorando mi petición de comida. El conde debía ser un estirado déspota al que resultaba fácil olvidarse de darle de comer a la gente que arbitrariamente lanzaban aquí adentro. Una vez desaparecieron los dos sujetos comencé a saltar frente a la ventana del fondo de mi celda para observar el exterior, la habían colocado a buena distancia del suelo, pero alcanzaba a vislumbrar los movimientos. El arte de una escapada era saber el momento exacto de cuando actuar previendo los posibles obstáculos.

-Móntame bebé, enséñame tus dotes asesinas.- Las palabras provinieron otra vez de la mujer de al lado que no se cortaba al escuchar al recién llegado. Estaba segura que de no haber habido barrotes de por medio se le hubiera lanzado encima.

Volví a sentarme, ahora lo mejor era esperar a que cayera la noche, habría menos gente yendo y viniendo, nada más tenía que armarme de paciencia. Al menos podía estar tranquila con respecto a Hauk y a Audolf que habían logrado escapar antes de que me apresaran.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Lun Oct 09, 2017 10:15 am

La morenita pedía comida como si esto fuera un bufeé, algo que francamente me hizo cierta gracia.
-No es necesario que te diga que si estuvieras conmigo no te faltaría un trozo de carne que llevarte a la boca -le dije moviendo las caderas hacia delante y atrás como si la embistiera.
Gesto que provocó la locura de la mellada que me lanzaba bocados como si no hubiera visto un hombre en su vida.
-Las vistas mejoran por momentos -dije guiñándole un ojo a la vieja y mandandole unos besos de recuerdo que apresó al aire.

La cosa es que pronto nos quedamos solos, los guardias no podían con tanta estupidez y sin duda alguna tenían cosas mejores que hacer.
El sol empezaba a esconderse cuando sentí las primeras punzadas de dolor, hasta entonces mi sangre hervía, algo que por lo que me explico el señor Landvik era normal antes de la trasformación, sentía mis sentidos disparados, capaz de oler aquel ambiente mugriento, la humedad de las paredes, el olor del hombre silencioso y el de las dos mujeres.
Mi vista era perfecta, podía centrarme en el mas mínimo detalle y mi sentido del oído se había disparado hasta un punto en el que escuchaba hasta los pasos del hombre que hacia guardia en el portón de fuera y la respiración de otro que balanceaba su silla emitiendo un ligero crujido.

No fue hasta que la dama blanca coronó el cielo y sus haces plata se adentraron por las pequeñas rejillas del diminuto ventanal cuando el dolor me doblegó por completo.
Apreté los dientes dejándome vencer de rodillas aullando por como mis huesos se quebraban por completo.
El dolor era insoportable, luchar contra la trasformación un imposible cuando madre me llamaba y mis ojos ámbar respondían a su grito con fervor.

No se como cojones pasó, pero la morenita había logrado escapar de su celda y alertada por mis gritos de dolor se adentró en mi celda sin pensarlo abriendo con una especie de ganzúas o llave maestra, en ese momento en el que el sudor perlaba mi rostro y el dolor me partía en dos tampoco lo supe con exactitud.
-Lárgate -le ordené -alzando mi rostro para enfrentarla.

Ojos ámbar que delataban mi peligrosa naturaleza y que la pararon en seco, mas, cuando ante sus ojos me derrumbe, convulsioné. Mi cuerpo se rompía ante sus ojos para tomar una forma in imaginada y el pelo empezaba a emerger de mi piel con un oscuro color negruzco.
-¡Corre! -rugí mostrandole los colmillos que emergían ahora de una boca que se trasformaba en hocico.

La bestia emergía, perdí mi voluntad, la mujer era el enemigo, todos lo eran ciertamente. Mi animal forcejeaba por soltarse y apoderarse de toda presa que el depredador encontrara en su camino.
A base de tirones logré soltar una de mis enormes zarpas, sacandola de la pared en la que la cadena estaba anclada, con un brazo libre intenté darle un zarpazo a la humana que ante mi miraba quieta como un conejo en peligro de muerte.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Mar Oct 10, 2017 2:14 am

Ah, aparentemente era a mi a quien le hablaba el "semental". Alcé mi mano para dedicarle una sonrisa y darle un afectuoso saludo que involucró hacer un puño y alzar el dedo del medio, después de lo cual me olvidé de él y me dejé caer de espaldas sobre ese intento de camastro que mantenían en las celdas y que no era más que un trozo de tela sobre cuatro patas que incluso se tambaleó de forma alarmante cuando así lo hice. Ahora solo tenía que esperar a que llegara la noche… 

Cerré los ojos pensando en que seguramente mis amigos estarían preocupados por mi. Rogaba porque no se les ocurriera venir a intentar rescatarme, había visto guardias afuera y era peligroso que se aventuraran en esta fortaleza. Lo mejor era que yo intentara burlar la vigilancia, una vez todo el movimiento de afuera comenzase a menguar. Nuestro condado precisaba suministros… y nuestra gente necesitaba con urgencia todo lo que pudiésemos conseguir. Era un desatino haber venido a parar a este lugar…

Las horas transcurrieron e incluso logré echar un corto sueño, para el momento en que desperté ya los rayos naranja comenzaban a desvanecerse anunciando la llegada de las horas nocturnas. Sonreí al percatarme, un guardia pasaba frente a las celdas y se dignaba encender una que otra antorcha en las paredes. Me acerqué a los barrotes en cuanto lo vi. -¿Tampoco hay cena?- Por la manera en que me miró comprendí que era un rotundo no. Maldición, iba en serio lo de matar de hambre a los presos.

Me crucé de brazos, esperé a que se marchara y tan pronto como las luces del atardecer fueron menguando saqué la hilera de ganzúas que traía escondida en los pliegues internos de mi ropa. Encontrando la apropiada fue muy fácil hacer ceder el candado, las cadenas de la puerta de la celda cayeron al suelo y me sentí muy satisfecha cuando di el primer paso fuera de ella.

Bien, ya era hora de largarme.

Un grito proveniente de una celda me detuvo, no estaba muy segura de querer realmente ver en qué andaba ahora el sujeto. Suspiré al oírlo gritar por segunda vez, maldita sea Dahlia deberías estar escapando. Volteé sobre mis pasos y me acerqué, parecía que sufría por lo que al verlo en ese estado abrí el cerrojo de su celda. La luna ya entraba por entre los barrotes y ahora me percataba de que se le estaban rompiendo los huesos y parecía deformarse de una forma inverosímil.

-¡Por Odín! ¿Qué…? ¡¡¡¡¡Aaaaahhhh!!!-
Se le estaba deshaciendo el rostro frente a mis ojos y su boca comenzaba a alargarse formando un hocico en los que vi reflejarse unos filosos y grandes colmillos. -Shhh… Calma, no te alteres, te estás poniendo feo del coraje.- Me apresuré a salir de la celda y cerré la puerta a toda velocidad, alcé las cadenas del suelo y por el nerviosismo cayeron de mis manos, las recogí y las calcé en el candado para pasar el cerrojo de nuevo. -¡EEEEYYYYYYY!- Acababa de soltarse un brazo e intentaba darme un zarpazo. -¡Una que viene a ayudarte y así respondes!-

Alterada comencé a correr, mi vecina gritaba pidiéndome que la sacara de la celda, y el silencioso se había acercado a los barrotes observándome con insistencia. Miré hacia la bestia, forcejeaba con las cadenas del otro brazo, comprendía por qué querían largarse conmigo. -¡Vale! ¡Vale! ¡Recordad después quien arriesgó el pellejo!- No podía dejarlos atrás, me apresuré a abrir ambas celdas y los tres corrimos por el pasillo de las mazmorras, la bestia rugía y escuché claramente un estruendo, se había liberado.

Un guardia escuchó el barullo y se acercó con cara de pocos amigos. -¡Regresad ahora mismo a vuestras celdas si no quereís que os de u…- No terminó de hablar, el licántropo se le lanzó encima. Mientras los gritos del guardia acompañaban las manchas de sangre que salpicaban sobre el suelo y las paredes miré a mi alrededor intentando buscar algo que sirviera para defendernos. Rápidamente alcancé una de las antorchas de la pared, los otros dos me imitaron pero tuve que tirar del brazo de la mujer que horrorizada era incapaz de moverse. -¡Vamos! ¡Reacciona!- La hice despertar de un tirón y los tres seguimos la carrera frenética por el pasillo.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Mar Oct 10, 2017 1:01 pm

La segunda cadena cedió ante mis tirones con facilidad, preso de la luna mi mente era sencilla, los instintos la doblegaban, depredador y presa.
Corrí derrapando por aquellas mugrientas celdas, la morena no lo sabia pero había desatado con sus ganzúas a la bestia, ahora borrarle esa bonita sonrisa del rostro era todo en lo que pensaba, destrozarla, partirla en dos y darme un baño con sus tripas.

La primera victima fue el carcelero que en su afán por detener el escape de los reos se interpuso en mi camino.
Mis colmillos se hundieron en su yugular y de un tirón la saque del sitio dejando su cabeza colgando mientras la sangre se derramaba por las grises piedras.

No se terminó ahí mi sed de destrucción, mas bien la sangre despertó algo poderoso en mi interior, mas hambre, mas sed, necesitaba matar para sentirme bien.
Corrí a cuatro patas por el pasillos, mis zarpas de vez en cuando eran usadas para tomar las curvas dejándolas marcadas en las piedras que cedían desmigajándose ante mi fuerza.

Aullé demostrando así no solo mi envergadura, si no mi poder y de un zarpazo la mellada cayó de bruces, su muslo sangraba, alzó las manos pidiendo clemencia, algo que pude ver a la perfección en mis dilatadas pupilas y antes de que la frase fuera acabada de un manotazo la degollé.
Lancé la cabeza como si fuera una pelota hacia los otros dos que corrían desesperados buscando una libertad que no obtendrían, no sin ser antes victimas del verdugo con el que habían sido encerrados.

Llegaron ante una puerta de madera, cerrada a cal y canto con unas pequeñas rejas en la parte alta por ellas gritaron pidiendo clemencia mientras uno de los guardias se asomaba y viendo lo que venia tras ellos de un grito pidió refuerzos de otros guerreros conscientes de lo que tenían ahí adentro.
Gruñí deteniéndome ante aquellas dos escurridizas presas, pensando cual devorar primero.

Mis fauces se abrieron, la saliva escurría entre mis colmillos, estaba fuera de mi, solo quería matar, destruir, iba a lanzarme sobre uno de ellos cuando la flecha de una ballesta impactó en mi pecho haciéndome retroceder, gruñir de dolor y tambalearme por un momento.
-No pazguato, es un Cannif -rugió el jefe pidiendo que no me dispararan.

La morena no había perdido el tiempo y abrió esa puerta con sus famosas ganzúas, así que en el castillo el caos reino por unos momentos.
Claro que logré saltar por un ventanas que daba a una balconada, de allí a un saliente y por este hasta el patio de armas dejando a mi paso el rastro de sangre de aquella flecha de plata que llevaba bien clavada.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Vie Oct 20, 2017 3:09 am

Ante mi mirada desorbitada la bestia había matado a la mujer. No pude hacer nada para ayudarla y me odié a mi misma por eso, nadie merecía un final así. El silencioso y yo continuamos la carrera hasta llegar frente a una puerta de madera que nos cortó el paso. Los malditos guardias no se apiadaron, mantuvieron la puerta bien cerrada a pesar de nuestros golpes y mis gritos. 
 
Volví a usar mis ganzúas y logré abrir el cerrojo apenas unos segundos después de que el licántropo se lanzara contra nosotros. Había errado y caído gracias a una flecha que le atravesó el pecho.
 
Corrí junto a mi compañero de celda por los pasillos del castillo, aprovechando el caos. Nadie se fijó en mi y no se como ni cuando perdí al silencioso de vista. 
 
Aproveché para atravesar cuanto pasillo vi por delante hasta alcanzar una puerta lateral cuyo cerrojo también burlé. Por ella me escabullí hacia el patio, podía escuchar gritos por todos lados y el toque de una campana alertando al resto de los moradores del lugar.
 
Continué corriendo hasta darme de bruces con alguien en la más completa oscuridad. -¡Aaaaaah! ¡Hauk!- Reconocí al mocoso en cuanto impacté con él, los dos rodamos por el suelo y tiré de su camisa para alejarlo hacia un declive mientras los guardias corrían.  -¡Maldita sea! ¿Qué haces aquí?- 
 
Lo tomé de los hombros regañándolo, apenas tenía doce años y ya exponía el pellejo al incursionar de esta forma en la fortaleza.
 
-Tenía que venir por ti, no dejamos a los nuestros atrás.- 
 
Lo miré brevemente antes de darle un abrazo. -Ok, pequeño, nos largamos, pero debemos ir en silencio.- Le hablaba apenas en susurros indicándole por donde debíamos seguir.

Más guardias por todos lados, pero afortunadamente tanto Hauk como yo sabíamos movernos, pronto atravesamos el patio de armas y corrimos hacia una carreta que transportaba múltiples cajas. -¡Vamos, a ella!- 

Mientras él saltaba y yo enganchaba a los caballos, un guardia estuvo a punto de detenerme. Amenazador me salió al frente pero fue golpeado por detrás y dejado fuera de combate. Sonreí al ver que se trataba del silencioso y me apresuré a recoger la ballesta que había quedado tirada junto al guardia ahora inconsciente. Le indiqué al hombre que viniera con nosotros pero negó con la cabeza, al parecer tenía otros planes. 
 
No esperé más tiempo, salté a la carreta junto a Hauk y agarré con fuerza las riendas para iniciar la marcha. Esta se movilizó con rapidez y con el alma en un hilo continuamos el escape incluso frente a varios guardias que se hicieron a un lado para evitar ser arrollados al ver que no nos detendríamos. Los caballos corrieron hacia las puertas del castillo y logramos atravesarlas antes de que alzaran el puente.

Animados y con la adrenalina a mil chocamos los cinco en el aire tras nuestro triunfo mientras nos alejábamos de la fortaleza.
 
-Eh, Dahlia...-  Miré brevemente al chico notando que estaba pálido. -Hay un monstruo entre las cajas.- 
 
Volteé a ver y efectivamente el licántropo estaba tumbado entre ellas. -¡Agarra las riendas!- Se las pasé antes de alzar la ballesta en dirección a la bestia, esta permanecía inmóvil mientras continuábamos la alocada carrera que nos alejaría de la maldita fortaleza.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Vie Oct 20, 2017 1:44 pm

Malherido como toda bestia tambaleante busque un refugio, un carro plagado de cajas es el lugar donde me dejé caer con aquella flecha incrustada.
Al parecer estaba untada con algo que abrasaba mis venas, como si fuera un veneno letal para la bestia que ahora era.
Mis ojos se nublaban, se achicaban viendo tonos marrones y el cielo pasar con luces tétricas.

El carro se puso en marcha, escuchaba voces, pero no acaba de entender nada, estaba ido por completo.
Fue entonces cuando alguien me amenazo, hice el ademan de alzarme y defender mi vida de esa nueva ballesta ,pero malherido caí de espaldas sobre las cajas entre gruñidos.

Mis ojos trataban de centrar a mi adversario que no deponía su amenazante actitud ,es mas, parecía decidida a darme sepultura y tirarme del carro en marcha.
Gruñí desafiante intentando nuevamente alzarme.
Fue ahí cuando dejé de ver y oír nada cediendo a ese veneno que recorría mis entrañas.

No se el tiempo que permanecí debatiéndome entre la consciencia y la inconsciencia solo que cuando abrí los ojos estaba atado a una silla, mi cabeza caía sobre mi pecho, me costaba respirar, solo era un humano en ese instante.
-Soltadme -rugí intentando mantener la cabeza lata para ver quien me había apresado.

No recordaba nada de lo que había pasado desde que se produjo el cambio, solo que estaba herido en estos momentos.
La mujer de la celda apareció ante mi con una ladeada sonrisa que denotaba que ella era la causante de mi encierro.
-Suéltame -le ordené intentando enfocarla -si no lo haces vendrán por ti y volverás a esa cochambrosa celda – la miré de arriba a bajo, su cuerpo se difuminaba ante mis ojos -eres demasiado bonita para morir allí -aseguré -tengo sed, dame algo de beber -pedí.

Era muy molesto suelto, imagínate lo jodidamente insoportable que podía ser cuando estaba preso.
-Me meo, a no ser que me quieras sacar tu la verga tendrás que soltarme las manos y dejarme ir a mear.
Fruncí el ceño pes la dama parecía estar sorda.
-Vamos preciosa mueve tu culo.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Vie Oct 27, 2017 1:41 am

Afortunadamente para Hauk y para mi el licántropo había caído herido preso de la flecha. Asumí que otra más de estas le sacaría de combate. La ballesta permaneció tensa entre mis manos durante varias horas, después de las cuales el pequeño mocoso y yo hicimos un alto en el camino.

En los árboles circundantes se escuchó el sonido de una lechuza. Llevé ambas manos a mi boca para imitar el mismo sonido y pocos minutos después varios hombres hicieron acto de presencia. Reí mientras uno de ellos se acercaba para abrazarme y pasar su brazo sobre mis hombros. Le despeiné el pelo y terminé explicándole a todos lo sucedido.

Acto seguido nos aproximamos a las cajas. -Según escuché es un Cannif, ha de ser un pariente del tacaño conde que rige la fortaleza de Akershus.- Trepé en el carromato con agilidad escuchando las advertencias. -Ten cuidado Dahlia.- Asentí, inclinándome sobre el joven, había recuperado su forma humana ahora que el sol brillaba en el firmamento. Su respiración era tenue, apenas se distiguía pero aún vivía. -Ale, ayudadme a bajarlo.-

Poco después alguien exclamaba con alegría. -¡Son comestibles!- Entre todos corrimos a ver el contenido de las cajas. Lo constaté con mis propios ojos. Era… un regalo, la gente de nuestro condado precisaba alimentos, muchas familias tendrían el estómago lleno al finalizar el día gracias a esta suerte inusitada.

La mañana transcurrió con lentitud, con los demás avanzamos por el camino y luego nos adentramos en el bosque. Conocíamos perfectamente el mismo, éramos asaltantes de caminos.  Tomamos diversos atajos y al inicio del atardecer me encontraba afuera de una cabaña mordisqueando una hogaza de pan.

Me levanté cuando escuché sonidos en el interior. Al parecer el… hombre lobo se había despertado. Entré con tiento, sin bajar la guardia, era un ser peligroso. Escuché su saludo y al notar que estaba consciente caminé en el interior, acercándome a una mesa.

De allí tomé un emplasto de hierbas preparado y regresé junto a él. Le abrí la camisa y comencé a pasársela despacio por el pecho, sobre la herida. Tenía un aspecto mejor que anteriormente, pero el veneno mezclado con la plata de la flecha había hecho mella, sanaba despacio.

-No estás en posición de hacer demandas.- respondí. Una vez terminé me puse de pie, busqué  una jarra y vertí agua en un vaso para que bebiera. Me ocupaba en ello cuando escuché pasos. Un par de rostros conocidos se asomaron preguntándome si estaba todo bien. -Si, perfecto, no os preocupéis.- 

Los hombres volvieron a retirarse y caminé de vuelta hacia él para acercar el vaso a su boca. -Aún no hemos decidido que haremos contigo.- Era una decisión difícil, él mismo se presentó la otra noche como un asesino en serie, antes de transformarse frente a mis ojos.

Había estado a punto de matarme, había matado al menos a una persona frente a mis ojos y me había salvado de él por un pelo. -Tu otro yo tiene una lengua menos afilada.- Comenté con humor. No estaba segura de cuál versión de él prefería, la humana o la licántropa. -¿Eres hijo del conde Cannif?-


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Vie Oct 27, 2017 5:10 am

La vi esparcir un ungüento verde en mi pecho, mi ceja se enarcó al ver con la calma con la que lo hacia.
-¿Para que curarme si aun no sabes si vas a matarme? -pregunté con la sonrisa ladeada mientras mis pardos se perdían en sus dos faros.
Parecía avispada, una chica lista, de esas que saben ganarse la vida, vamos de esas que le presentas a tus padres.
Podía imaginar mi regreso a casa frente a mi madre la bruja.
“Hola mama, te presento a la asaltante de caminos que no sabe si salvar mi vida o arrancármela de una, a se me olvidaba, soy un licantropo ¿cuando cenamos?” Su cara iba a ser épica.

Ademas de lista, guapa y con un sarcasmo del que hacia gala, saqué mi lengua y bajé la mirada para ver lo afilada que tenia la lengua.
-No, la veo normal, creía que esto de ser licantropo podía tener efectos secundarios -dije de forma mordaz -pero me meo, me meo, me meo -dije casi cantándolo.

Ella quería respuestas y yo ir a mear, así que supongo que tendríamos que adaptarnos uno y otro a las necesidades del prójimo.
-Soy, algo así como el hijo del conde, es una historia complicada y larga princesita.
Si estas pensando en pedir pro mi una suma de dinero puedes probar suerte, quizás mandé a su ejercito y acabe con vosotros, peor oye ¿quien soy yo para decidir, tu eres la cabecita pensante de todo esto -bromee en tono burlón.

Me acercó un vaso de agua para que bebiera, estaba sediento, herido y mi estado era evidente distaba mucho de lo que aparentemente trataba de mostrarle.
Di un trago, otro y me atraganté echándome a toser.
Vi su gesto torcerse y su mano se apoyó en mi frente, su mano estaba helada o yo caliente.
-Es por el veneno masculló antes de moverse hacia uno de los paños que había sobre la mesa mojandolo y volviendo frente a mi para humedecer y refrescar mi rostro.
-Me meo -repetí frunciendo el ceño -suéltame pedí.

Mis ojos la buscaron fijándose en ellos.
-Escúchame, si me mantienes aquí y me muero en tus manso mi padre va a matarte, no habrá celda si no águila de sangre. Déjame ir y que la suerte me acompañe.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Sáb Nov 04, 2017 12:36 am

Sostuve el vaso de agua para que bebiera, se le veía sediento, algo que no me sorprendió, con todo el jaleo de la noche anterior había gastado buena parte de sus energías sin mencionar los efectos de la flecha que habíamos retirado con cuidado de su pecho para que no se desangrara a morir.

Me encogí de hombros cuando preguntó por qué trataba su herida. -Eres un ser humano, estás herido. ¿Por qué no habría de atenderte?- Podríamos ser muchas cosas, forajidos, ladrones, delincuentes, pero no dejábamos atrás a los nuestros, ni siquiera cuando estaban heridos. ¿Por qué no mostrar la misma empatía con alguien fuera de nuestro grupo? -Bueno… eso de decir que eres un ser humano, se adapta al ochenta por cierto de tu tiempo. Mira que te ocupas con el otro veinte, aunque él es algo más guapo si nos ponemos a ver.- Le guiñé el ojo, bromeando.

Aparté el vaso una vez terminó de beber, escuchaba todo lo que me decía, que más o menos era el hijo del conde. -¿Cómo se puede ser más o menos el hijo de alguien?- No sé si me tomaba el pelo o si intentaba ganar tiempo. Su afirmación acerca del ejército del conde me preocupó, lo menos que necesitábamos era una invasión de un conde sanguinario que no se apiadaría de nadie en nuestro condado.

Vi que gotas de sudor perlaban su frente así que la toqué, su piel hervía. Volví a la mesa a humedecer una toalla para pasarla por su frente. -A la mejor así es como se hacen las cosas en Akershus, matar indiscriminadamente… Nosotros protegemos a los nuestros.- Volteé para mirarlo unos minutos.

-Imagino que estás enterado de la devastación que produce el rey en nuestras tierras. Sus impuestos son desorbitantes, se apodera del ganado y de las cosechas. Los soldados arrasan con el pueblo cuando los tributos no son completados. ¿Cómo espera que la gente con hambre rinda los frutos que él desea?-
 
Lo contemplé preguntándome si alguien como él podía entender eso, parecía provenir de una familia próspera. ¿Qué podía saber de las tribulaciones de la gente común? -Si nosotros no tomamos cartas en el asunto y ayudamos a los nuestros a sobrevivir ¿quién lo hará?-

Me acerqué para pasar la toalla por su frente, el veneno lo mantenía muy débil. -Te tengo noticias, no llegaras muy lejos en ese estado, los hombres de Randulf se encuentran cerca. Créeme si sales de acá estarás saltando de la sartén al fuego, y algo me dice que ellos no se pondrían a ponderar que hacer contigo, simplemente te arrancarían la piel en tiras por ser el hijo del conde de Akershus.-

Me acerqué a él para vendarle los ojos y una vez lo hice me agaché para soltar las cuerdas de sus zapatos, dejándole puestas las de las manos y tiré del extremo de la soga que las ataba para que me siguiera. -Vamos a que orines.-

Lo guié hacia el exterior de la cabaña, y caminamos alejándonos del campamento, internándonos en un área discreta donde podría orinar disfrazado por los árboles. -Acá.- Le quité la venda de los ojos. -Voy a desatarte las manos ahora.-

A continuación hice lo que le decía dejándolo en libertad de movimientos. -Tú decides si vuelves con nosotros o si te adentras en el bosque exponiéndote en tu estado a los soldados del rey del norte. Dicen que han creado ogros o qué se yo.- Solté la risa alejándome unos pasos antes de darle la espalda y dejarlo hacer lo suyo.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Dom Nov 05, 2017 9:12 am

Era complicado de explicar como podía ser en cierto modo el hijo del conde pero sin serlo. Así que preferí guardarme ese comodín por si podía serme útil mas adelante.
Enarqué la ceja cuando me aseguró que en Akershus vivía un conde agarrado y que no ayudaba a su condado, ciertamente desconocía la veracidad de esas palabras, conocía al Höor Cannif de mi tiempo, mi padre y distaba mucho su carácter de esa definición que ella le prodigaba, pero ciertamente desconocía si este Höor era así con su pueblo o por contra era honesto.

Me encogí de hombros, entendía que buscaran el modo de salir adelante, quizás ese era el problema, que dedicados a robar, a asaltar caminos y otros tantos menesteres no encontraban el apoyo del que “mas o menos” era mi padre.
-Estoy enterado de lo que esta sucediendo en estas tierras, Randulf posee un ejercito de mercenarios, las bestias suficientes como para doblegaros y vosotros os limitáis a ser ratas callejeras que hacen lo único que saben para sobrevivir, Robar.
No tengo nada en contra de los ladrones, siempre que sea para conseguir un gran fin y desde luego que hacerlo para comer es algo triste que convierte vuestra vida en un sin sentido.
¿Queréis joder a Randulf? Pensar a lo grande, saquear, peor no a lso pobres comerciantes, o campesinos, jodemos a Randulf y esos cargamentos que trasporta por tierra.
Bien organizados y liderados podríais asaltar los pasos de las montañas e interceptar cargamentos de oro o gemas.

Me soltó para llevarme a Orinar y entre los altos y frondosos arboles del bosque me liberó de la soga que anudaba mis muñecas.
-Si me quedo os traeré problemas, de seguro el conde estará buscándome. Puede que no aguante demasiado en ese bosque herido, pero si me dais una espada, haré mi camino y con suerte me daré de bruces con el ejercito de mi padre antes de caer bajo los perros de Randulf y si no..pues, una tetuda Valquiria me llevará al Valhalla -dije poniendo cara de pervertido -¿puedo pedir mas?

Podía ver su desazón por mis palabras, esas que le aseguraban que iba a largarme aunque no le gustara.
-Si me quedo, no solo os pondré en peligro por el ejercito de Akershus. Mi sangre huele para sus perros a la del conde, sabrá que uno de sus hijos se refugia en vuestro campamento y a diferencia de mi padre, Randulf no hace prisioneros ni pregunta, te mataran y es lo mínimo que puedo hacer por vosotros después de tratar de mataros siendo un licántropo.

Me puse a mear contra el tronco, esperaba que la señorita me trajera la espada, habían hecho por mi mas de lo que buenamente podían, esperaba que mi nueva condición fuera suficiente como para que las heridas cerraran.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Mar Nov 07, 2017 10:20 am

Eludió mi pregunta acerca de como podía ser más o menos el hijo de ese conde. Lo único que se me cruzó por la cabeza es que se trataba de un bastardo. No sería ni el primero ni el último, hijo de un ricachón y de alguno de sus deslices. Eso explicaría incluso algunas cosas con respecto a él y la forma en que se refería a su padre. 

Lo miré perpleja cuando comenzó a hacer comentarios acerca de nuestro grupo y de la forma en que estábamos organizados. No le había dicho nada sobre mi o sobre los nuestros y la primera conclusión que sacó es que éramos ladrones, lo cual éramos en realidad. Piensa mal y acertarás.

Ahora, claro que tenía que pensar de inmediato que éramos un puñado de pacotilla que no sabía como organizarse y que robábamos a gente de nuestra misma clase o a pobres comerciantes. Mi sonrisa se ladeó con ironía, no robábamos a la gente que se encontraba en nuestras mismas condiciones, no fomentábamos más el hambre. Robábamos al rey del norte y a sus aliados, que con los bolsillos gruesos por causa de su colecta indiscriminada de impuestos, se mantenían en orgías y despilfarros a costa de los campesinos.

Repasé otra vez su ropa, bastardo o no, iba muy bien vestido. Mis ojos se hundieron en los suyos en silencio cuando habló de ir a enfrentarse con los hombres de Randulf para volver a la fortaleza de su padre. Me sentí muy inquieta, especialmente al volver a ver su herida, no estaba ni remotamente sana aún. No estaba en condiciones de enfrentar ogros, caería. -Cometes un error… en tu afán de regresar de inmediato con la misma gente que no se ha tocado el corazón para clavarte una flecha de plata con ponzoña…-

Giré sobre mis pies para dejarlo orinar. No estoy segura de por qué repentinamente me preocupaba su destino. Era un asesino en serie, eso dijo. -Claro que si prefieres llenar el estómago de un ogro a ser tú quien se llene la panza.- Lancé breves miradas sobre mi hombro. -Te perderás el banquete de esta noche propiciado por la generosidad de tu padre.- dije socarronamente, su conde nos había dado un regalo con esas provisiones sin proponérselo.

Mi expresión se ensombreció bajo sus últimas palabras, recordé como la noche anterior había acabado violentamente con la vida de mi compañera de celda, como si hubiera roto un pequeño palo. Apreté los labios al recordar como fui incapaz de hacer nada al respecto. -Afortunadamente no lograste matarme, que ganas e intentos no te faltaron.-

Me fui serenando y volví a girar cuando lo escuché terminar. -No puedo darte una espada.- Me acerqué a él. -Aquí tienes.- Le pasé un cuchillo en su funda. No era cualquier cuchillo, era uno bueno, le serviría incluso para destazar a un jabalí. Lo puse en su mano y así permanecí un instante, bailando con su mirada. Era un bastardo muy tonto e imprudente… -Que los dioses te acompañen…-


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Mar Nov 07, 2017 11:23 am

La morenita parecía preocupada, lo que me hizo dibujar en mis labios una sonrisa socarrona mientras acortaba las distancias subiéndome la bragueta.
-¿que pasa que te has enamorado de mi bestia interior? -bromeé guiñándole un ojo mientras mi mano acortaba la distancia y atrapaba el cuchillo.
No era una espada, pero tendría que servirme, no podía pedirles mas ciertamente, demasiado habían hecho por mi manteniéndome vivo cuando no estaba convencido de merecerlo.

Mi rostro se acercó al ajeno, pude ver su cara de desconcierto, como sus mejillas ardían por mi osadía y como su aliento golpeaba mi boca de forma pesada.
-Cuídate -susurré contra sus labios pero sin rozarlos antes de apartarme y perderme entre la maleza.
Seguramente era justo eso, un suicidio, peor era yo o toda esa pobre gente, era cuestión de tiempo que los chuchos de Randulf olieran mi sangre, mis sentidos agudos podían percibir como ladraban excitados marcandoles la presa a esos orcos que los llevaban.
Huargos, conocía de primera mano los experimentos de ese rey cabrón, había luchado en otra realidad contra ellos, pero en esta ocasión estaba herido y sangrando no iba a llegar muy lejos.

Apreté los dientes empezando la carrera, si no estaba equivocado tenia que haber cerca una especie de cenagal, si conseguía pringar mi cuerpo con el lodo, seguramente camuflaría el olor de la sangre y eso les dificultaría seguirme.
Corrí bosque a traves, con el acero en mi mano ,dando grandes zancadas, quebrando las ramas a mi paso, algo que podría delatarme ante los ojos expertos de un buen rastreador, pero no tenia mas remedio, o huía de los huargos o desdibujaba el rastro.


Mi respiración cada vez mas errática delataba no solo mi cansancio, si no la fiebre que aumentaba por momentos al no estar dando tiempo a una herida aun tierna que se abría por el sobres-fuerzo.
Gruñí apretando los dientes cuando me detuve un instante contra el tronco de un árbol para tomar un poco de resuello.
Finalmente y tras otra carrera que me robó el aliento llegué a la ciénaga, en lodo unté mi cuerpo y de nuevo emprendí la huida hacia las profundidades del bosque. Escuchaba acercarse a los perros, me ganaban distancia y yo me sentía desfallecer por momentos, mis ojos se entrecerraban, marrones las manchas que existían cuando los abría y aun así, mareado y como si la tierra se sacudiera bajo mis pies seguí corriendo en busca de un refugio donde poder esconderme.

Una pequeña gruta, me colé en ella, mi espalda contra sus frías piedras, jadeaba de forma pesada, cerré los ojos, los escuchaba, no había funcionado, se acercaban.
Saqué la daga de la vaina y me preparé para empezar la batalla, puede que no saliera de esta, pero iba a llevarme a mas de uno de esos hijos de Randulf por delante.


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Vie Nov 10, 2017 6:27 pm

-¿Ah?- Lo contemplé mientras tomaba la daga y por un momento no supe ni de qué me hablaba, me había olvidado de su bestia como la llamaba, y solo lo veía a él. -Si, claro.- respondí con rapidez, cayendo en cuenta de lo que me hablaba. -Si me voy a enamorar, que sea a lo grande, de una bestia por lo menos.- Reí entre dientes y me quedé paralizada cuando se acercó demasiado a mi rostro, en mi pecho se sucedieron palpitaciones y pude jurar que me sudaban las palmas mientras no le despegaba la mirada de encima.
 
Me moví ligeramente hacia atrás y enarqué la ceja cuando dijo que me cuidara. -¡Vale! ¡Se un insensato! ¡De eso se alimentan los ogros!- Grité a sus espaldas mientras se marchaba y yo me cruzaba de brazos. Mira que despreciar un buen banquete y una amena fiesta entre nosotros para irse a pelear con gigantes hambrientos, se notaba que era un tozudo.
 
A todo esto, comenzaba a dudar que fuera un asesino en serie… excepto quizás en las noches de luna llena. Pffff… comencé a caminar de regreso al campamento, llevaba un buen tramo recorrido cuando me detuve, miré hacia atrás dudosa y me debatí. El tozudo era dueño de su destino… claro que los ogros iban a atraparlo, me imaginaba a uno de ellos alzándolo para colgarlo boca abajo y llevándoselo a la boca para darse el gusto de un pequeño aperitivo.
 
-¡Ggmph!- Gruñí molesta por lo que estaba a punto de hacer. Volví sobre mis pasos y comencé a moverme apresuradamente entre la maleza, siguiendo la dirección por la que se había marchado. Ya había desaparecido de toda vista, a pesar de que era muy rápida para desplazarme, no se le veía. Lo aduje a que era un licántropo y aún en su debilidad debía tener ciertas habilidades. De todas formas iba rastréandolo, veía algunas huellas suyas y poco después comencé a ver ramas quebradas cada cierta cantidad de metros.
 
Sufrí un sobresalto cuando comencé a escuchar perros. Al parecer las tropas del gobernante no se andaban con cuentos, aceleré mi paso, borrando mi propio recorrido mientras aumentaba mi carrera y llegaba a una ciénaga. Aproveché para sumergirme en el lodo y aguantar la respiración cuando al esconderme detrás de la vegetación escuché a los perros acercarse. Podía sentir la tierra retumbar bajo pesados pasos y aunque no veía nada desde esa posición intuía que tampoco querría descubrir lo que se acercaba.   

Permanecí quieta como una estatua hasta volver a percibir absoluto silencio y iiiugggh, mientras aguardaba procurando no ser percibida, me tragué un mosquito. ¡Por los dioses que esperaba que tanto sacrificio no fuera en vano!

Salí pitando en cuanto no escuché nada hasta encontrarme en un área adonde miré a mi alrededor con algo de desconcierto, no habían más ramas rotas. Seguí un poco más adelante hasta dar con una pequeña gruta y me adentré en ella imaginando que sería un buen refugio a buscar por alguien herido.

Avancé con cautela y con la mano en mi cinto lista para cualquier eventualidad. Al ver una enorme sombra en las paredes rocosas tiré con rapidez de mi daga para alzarla en el aire en contra del posible gigante. -¡Aaaaah! ¡Por Odín!- La sombra cambió de dimensión, reduciéndose a un tamaño normal. Fruncí el ceño al descubrir la figura amenazándome con el cuchillo mientras bajaba el mío. -No te lo di para esto. ¿Ya te has cansado de dar vueltas en círculos por el bosque? Debo haberte seguido por los mismos trechos una y otra vez.-
 
Escuché sonidos y ladridos en la lejanía. -Ven conmigo y no te hagas el terco otra vez…- Lo tomé del brazo y lo pasé por encima de mi hombro, apenas se sostenía.

Apenas dimos unos pasos cuando tuvimos que acuclillarnos con rapidez al volver a escuchar ladridos. -Debemos adentrarnos más en la gruta…- Lo dije susurrando antes de levantarme y arrastrarlo conmigo con tenacidad y cierta dificultad. -Me retracto de invitarte a comer un banquete, pesas demasiado…-


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Dom Nov 12, 2017 3:59 pm

Gruñí cuando su menudo cuerpo llegó ante mi.
-Podía haberte matado -espeté furibundo mientras escuchaba las sandeces que decía de que estaba dando vueltas en circulo.
No daba vueltas, solo que había acudido al cenagal para ocultar mi olor, eso es lo que me mantenía aun con vida. De estar en perfectas condiciones, hubiera estado ya en Akershus, eso si, cobrándome la vida de mas de uno de esos orcos de mierda que me seguían.

Me llamó terco, lo que me hizo ladear la sonrisa, eso no pensaba discutírselo ,era terco y otros tantos adjetivos calificativos mas que no prenunciaba y yo le susurré contra sus labios.
-Y lo suficientemente guapo como para hacerte venir tras de mi ¿o vas a decirme que hoy te has despertado caritativa? -pregunté mientras ella me hacia callar colocando sus hombros bajo mi brazo.

Tenia que reconocer que la dama era preciosa, viva, astuta y muy desvergonzada, me invitaba a adentrarnos en la gruta lo que me hizo lanzarle un bocado como si tras nosotros no viniera una manada de huargos.
-Ya quieres llevarme a lo oscuro, sin conocer tu nombre -susurré para no llamar la atención de esos perros.
No recordaba si me había dicho su nombre, era muy malo para esas cosas pero ella resoplaba alegando que era muy pesado.
-Entonces anulamos lo de la cena..me parece bien, podemos mejor desayunar juntos, siempre me pareció mas adecuado para una bella dama -me dio un manotazo que me hizo sisear pidiéndome que me centrara.

Eso intentaba centrarme en algo mas que en el dolor que me ocasionaba cada paso, el veneno corría por mi torrente sanguíneo y el apresurado latido de mi corazón no había ayudado en nada a que lo eliminara.

Me dejó caer contra la pared de la gruta en la parte mas profunda, garré su muñeca al ver que se movía.
-No se te ocurra salir ahí fuera sola, te mataran, no es un juego, no deberías estar aquí, te lo explique, mis motivos para largarme y ahora te has puesto sola en peligro.
Esa mujer era incorregible, me llamaba terco, pero ¿acaso ella no lo era?
-¿tiene salida la gruta? -pregunté tratando de recobrar el aliento -sigamos si es así y si no lo tiene, tendremos que luchar si dan con nosotros, no hay mas opciones preciosa.





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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Vie Nov 17, 2017 8:49 pm

Escuché su acusación “podía haberte matado” con las manos en la cintura. –¡Ah si, claro! ¡Podrías haberlo intentado señor “soy un terco cabeza dura y quiero atravesar el bosque cuando no me puedo mantener en pie!”- Resoplé antes de pasarle el brazo por encima de mi hombro y jalarlo mientras se tambaleaba contra mi, haciéndome apretar los labios cada vez que su tambaleo provocaba que me rozara donde no debía. Dudaba que se diera cuenta, estaba más débil de lo que estaba dispuesto a aceptar.
 
Su siguiente comentario me hizo sonreír con humor. -Por supuesto, cada vez que te encuentro me muestras un aspecto tuyo más atractivo.- Estaba completamente cubierto de fango del cenagal, aunque no es que yo tuviese un mejor aspecto que el suyo. -El café va bien con tus ojos.- Pasé mi índice por su mejilla para mostrarle la evidencia en mi dedo manchado de lodo.
 
Negué con la cabeza cuando habló de que desayunáramos juntos. Un joven como él, hijo de un conde, por más bastardo que fuera, no tenía nada que hacer con alguien como yo, una don nadie. No es que me menospreciara a mi misma, simplemente tenía los pies bien puestos sobre la tierra, sabía como funcionaba el mundo, lo había aprendido desde chica y no de la mejor manera.
 
Me puse más seria mientras lo seguía arrastrando, aún escuchaba a los perros. -Shhhh.- Llevé mi mano hasta su boca para callarlo y que guardara silencio. La tierra se tambaleaba, producida por los pasos en el exterior de lo que sea que fuera que ahora constituía los miembros inhumanos de la guardia real. Mi corazón comenzó a latir rápido, mientras me mantenía alerta. Era intrépida pero no tonta, y por supuesto que enfrentarme a ogros devora hombres no era mi mejor idea de partir de este mundo. 

En cuanto la tierra dejó de retumbar me acuclillé frente a él. Estaba ahora recostado contra una pared y su respiración era pesada, no tenía buen aspecto. Le abrí la camisa, la herida no se veía nada bien, había cambiado de color por uno azulado y pequeñas ramificaciones se extendían desde ella sobre su piel. No se parecía a nada que hubiera visto antes. 

-¿Era mucho pedirte que te recuperaras en nuestro campamento?-
Negué cuando preguntó si la gruta tenía salida, no tenía la menor idea. -Aunque te engañe mi aspecto no soy de las que se adentran a menudo en cavernas con hombres.- Sonreí de medio lado antes de tirar de sus hombros. -Arriba joven Cannif, aún tenemos un buen trecho que andar.- 

Tiré de él con fuerza para que volviera a ponerse de pie y reemprendimos la marcha. -Tienes una manera curiosa de dar las gracias cuando alguien acude a ayudarte.- La caverna era oscura y aunque mis ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad debía tener cuidado para no dar un paso en falso y hacernos caer. -A la mejor solo vine detrás de ti para asegurarme de que tu padre no la emprenda en contra mía, al fin y al cabo he sido yo quien te ha sacado de Akershus…- 

Afortunadamente estaba acostumbrada a moverme en espacios chicos, escondrijos y demás lugares inverosímiles, de alguna manera me las había apañado para aprender a desplazarme en ellos por lo que ahora me guiaba ese mismo instinto. -¿Qué dijiste qué me haría? El águila de sangre… No estoy lista para eso.- 


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Dom Nov 19, 2017 5:32 am

Me abrió la camisa mientras yo ladeaba la sonrisa con aire engreído contemplando su preocupada mirada.
-Wou, wou tan rápido quieres que vayamos pequeña -dije posando mis manos en sus caderas.
Esta resopló alegado que tenia que haberme quedado en el campamento, francamente no iba a discutirle eso.
Tiró de mi para ponerme en pie, el dolor me hizo apretar los dientes, apenas podía respirar, gruñí tratando de seguir sus pasos hacia el interior de la gruta, pero tras un par de metros andados acabé apoyando la espalda contra la pared.
-Mi respiración errática y la frente perlada en sudor delataba las altas fiebres que me invadían en esos momentos.
-Ahora entiendo porque no te metes con hombres en grutas -apunté tratando de quitar hierro al asunto.

Cerré los ojos mareado, tratando de recobrar el aliento, su cuerpo sujetaba el mio aunque yo me esforzaba en simular que me podía mantener en pie cuando no era cierto.
-Estaré bien -aseguré -sigamos -dije mientras escuchaba esos motivos que la habían llevado a ayudarme, el águila de sangre, no quería morir por haberse llevado al hijo del conde Cannif.
-Nadie te vio -aseguré -si te vas nadie te asociará con esto, pero si te vas ...apreté los dientes ante un punzada de dolor que me doblo por la mitad. Ahogué el gruñido mientras ella me sujetaba buscando con la mirada un lugar donde poder refugiarnos, era obvio que no iba a aguantar mucho mas moviéndome.
-Veté -le pedí mirándola fijamente.

Como si no fuera capaz de escuchar tiró de mi hacia una especie de recoveco muy estrecho por donde ella pasaba con suma facilidad, pero por contra yo rugí para entrar porque todo mi cuerpo rozaba contra las piedras y la herida se abría mas.
-¡Joder! -gruñí dejándome caer dentro de la diminuta grieta.
Cerré los ojos recostándome sobre la pared, mi pecho subía y bajaba con lentitud, por mis labios entreabiertos salia el vaho pesado.
-Así que la pequeña ladrona acaba arriesgando su vida por alguien como yo -dije ladeando la sonrisa de forma engreída -¿vives en ese campamento? ¿creciste ahí? -pregunté mientras mis ojos iban cerrándose fruto del cansancio.

Mi cabeza cedió hasta quedar apoyada en su hombro, mi aliento chocaba contra la piel de su cuello.
-Me estoy durmiendo -susurré-
Sus manso volvieron a abrir la camisa, se fijo en la herida, por la cara que ponía algo me decía que tenia un aspecto incluso peor que el de antes.
-no puedes dormirte -dijo dándome un par de golpes en la cara.

Mi ritmo cardíaco bajaba, el veneno me haría entrar en shock si no lograba que la adrenalina recorriera mi cuerpo.
-A mi se me ocurre una manera -bromeé poniendo los morros para que me diera un beso y algo mas -así me despertaré -bromeé




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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Dahlia el Vie Nov 24, 2017 12:41 am

Lo escuché hablar, empeñándose en decir que iba a estar bien. -En mi opinión no deberías morir, el mundo necesita de vez en cuando algo de sazón, y algo de ello traes con tu franqueza. Me divertiría oírte hablar en una de esas cenas que tu padre el conde ha de tener con sus ilustrísimas compañías.-

-Si te vas nadie te asociará con esto, pero si te vas…- -¿Si me voy qué…? Odio que la gente haga eso, dejar las frases en puntos suspensivos, la vida se llena de puntos suspensivos y luego te percatas de que te perdiste de algo importante por esa maldita manía de dejarlo todo así.- Desvié mi mirada hacia él, se le veía muy cansado. -¿Quieres que me quede? ¿Es eso?- La tierra no dejaba de temblar cada ciertos minutos, recordándonos que el peligro no pasaba aún.

-Te escucho decir vete, pero nadie quiere morir solo.-  Entré por la pequeña grieta en la pared rocosa, mi pequeña complexión me permitió hacerlo con facilidad, aunque una vez dentro hube de tirar de él para ayudarlo a que entrara entre gruñidos.

-Así que la pequeña ladrona acaba arriesgando su vida por alguien como yo-
Del otro lado nos dejamos caer sobre el piso de roca. Cada vez lucía más cansado, así que aunque le di un par de fuertes cachetes en la mejilla se le cerraban los párpados. -¿Alguien como tú? ¿Descarado? ¿Sarcástico? ¿Engreído?- Sonreí de medio lado, mirándolo a los ojos, nuestro enclaustrado escondite se sacudió presa del temblor de tierra y algo de fino polvo de piedra sobrevoló sobre nosotros haciéndonos toser.

-No mentiré, no me causaste la mejor primera impresión, ni hablemos de como fue la segunda.-
bromeé, refiriéndome a cuando se tornó lobo en la luna llena.

Negué cuando me preguntó si crecí en el campamento. -El campamento es temporal, nos establecemos allí porque facilita nuestros planes en contra de nuestro magnífico y magnánimo rey. Resulta que está tan ocupado con la mira en tu padre, que sus hombres nos pasan por alto y es más fácil saquearlos. Aunque algo se empieza a hablar ya de nosotros.-

-Respondiendo a tu pregunta, crecí en un condado al que los impuestos nos empobrecen y los soldados toman lo que quieren. Cuando digo lo que quieren… me refiero a todo.-
Mi vista estaba en él pero mi mente estaba perdida en otro lado recordando los gritos de las mujeres. -He visto morir a muchos… de una forma u otra, pero la peor, es verles morir por el hambre.-  

Volví a concentrarme en él cuando dijo que se dormía. -¿Realmente no eres un asesino en serie o si?- Llevé mis manos a su rostro, procurando que me mirara y tratara de enfocarse en mantenerse despierto. -Creo que por todo lo que he visto… un hombre lobo no me parece la peor de las apariciones…-

Sonreí despacio al mirarlo, mis dedos apartaban los mechones húmedos de su frente. ¿Qué sabía yo de hombres lobo? Algo me decía que su vida comenzaba a escaparse de ese diminuto recoveco en el que nos habíamos metido por lo que mi expresión se tornaba mucho más seria.

-Si es por una buena causa…-
Acerqué mi rostro al suyo, casi no respiré al cerrar los ojos, nuestros labios se encontraron, se rozaron y se acariciaron, produciéndome un inusitado cosquilleo en la piel.    


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Re: El placer es tuyo (privado)

Mensaje por Orión Cannif el Vie Nov 24, 2017 6:34 am

Sus labios con los míos chocaron despacio, chispas eléctricas, cálida su boca me recorría. Ladeé la sonrisa al sentir su aliento moverse ardiente contra mi pesada respiración, sus palabras eran dulces preguntando ¿si era un asesino?
-No, pero si he matado -aseguré intentando enfocar su rostro mientras ella sujetaba mi rostro para que me mantuviera despierto y lo sacudía ligeramente cada vez que me veía cerrar los ojos.

Era incapaz de continuar con los ojos abiertos, sus manos se deslizaron por mi vientre, este se contrajo, la herida supuraba y el reflejo de su rostro en mis pupilas no era demasiado esperanzador.
La tierra se sacudía bajo nuestros cuerpo, ambos habíamos cometido un error, yo al irme, aunque de no hacerlo hubiera condenado a aquellas pobres personas a un final trágico, ella por seguirme, debía haberme abandonado a mi suerte.

Mi cabeza cayó contra su cuello y allí la hundí cerrado los ojos contra su piel, acunado por su pelo, dejando que mi aliento calentara su piel.
-Si te vas moriré -dije sin acabando esa frase que le había molestado que dejara a medias -pero no quiero que te quedes o quizás si -sonreí contra su piel.

Sus dedos peinaban mi pelo mientras su manos seguían presionando la herida en un intento de que no sangrara en demasía.
-No cierra por el veneno que recorre mi cuerpo -le dije como si ella no lo supiera
Mis labios surcaron la tersa piel de su cuello, olia bien, sabia bien y me mantenía entretenido aquella sensación de calidez.

Un gruñido en el exterior me hizo alzar la cabeza de su cuello, venían, cada vez estaban mas cerca, si ella no se largaba de allí acabaría muerta o algo peor si los orcos y su garrote vil daban con los dos.
-Vete -le pedí -cubriré tu retirada, pero vete.

Ella era terca, la veía meditar las opciones que tenia para que los dos saliéramos de esta, y en ese momento se me ocurrió una idea.
-Pólvora -¿llevas un arma de fuego? Si conseguimos que la gruta se venza no podrán acceder a nosotros, ya nos ocuparemos después de encontrar el modo de salir, de momento hay que evitar que lleguen a nosotros.

Sus ojos se pasearon por mi rostro, mirada fija mientras meditaba mis palabras.
Hundí de nuevo mi cabeza en su cuello rodeando su cintura con mi brazo, me adormilaba.
-¿como te llamaba? -pregunté atontado como si eso ahora tuviera algún tipo de relevancia.


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