Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

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Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Danerys Garnert el Jue Oct 05, 2017 10:40 am

Recuerdo del primer mensaje :

Después de casi un mes volvía de nuevo a casa, eso era lo que había durado aquel inesperado viaje hasta México, había avisado a mis padres antes de partir que me iba con Joe de viaje a aquel país pues tenía una importante reunión de negocios y me había pedido que lo acompañara para poder disfrutar del viaje y conocer el país, por supuesto mis padres no habían puesto pega alguna ya que se trataba de algo del vampiro pero aunque solo les había podido avisar mediante una carta, la noche antes de partir, habían llevado mis maletas a la mansión de Joe justo a tiempo por lo que supuse que no les habría molestado la carta sino más bien todo lo contrario, todo lo que tuviera que ver con el vampiro mis padres no ponían pega alguna, seguía sin saber qué les había hecho o dicho para que estuvieran así pero cuando supieron de mi regreso estaban bastante contentos y animados cuando nos recibieron tras aquel tiempo. Habíamos llegado a París de noche y el vampiro se había ofrecido a acompañarme hasta casa, había notado que por alguna extraña razón se había olvidado de la noche en que nos habíamos casado en el barco y yo no hice mención alguna ni quise recordárselo porque las veces que se lo había dicho había gruñido incapaz de recordarlo, yo sí lo hacía y lo cierto es que había sido tremendamente placentera en todo lo que habíamos hecho esa noche. Para todos seguíamos estando prometidos y por lo que pude averiguar cuando llegué mi madre tenía ya la mitad de los preparativos hechos para la boda, rodé los ojos porque mi madre era incorregible y aunque mi padre había tratado de disuadirla en ciertos aspectos había sido imposible.

Invitaron al vampiro a quedarse un rato más y que les contara sobre sus negocios en el país, era lo único que se me había ocurrido como excusa en aquella carta y tras lanzarme una rápida mirada enarqué una ceja y me mordí el labio mientras él como podía, aunque parecía que no le costaba demasiado, les relataba por encima a mis padres que había hecho un buen negocio y que esperaba diera sus frutos. También les había dicho que me había guiado por México para conocerlo y que seguramente pronto volveríamos a irnos de viaje hacia otro destino aprovechando que ahora tendríamos tiempo, seguramente ese vampiro buscaría un viaje lejos de París para la luna de miel, me lo veía venir antes incluso de que pasara. Nos pidieron que tomáramos asiento en el sofá y que les contáramos qué tal había ido el viaje en su afán y entusiasmo pero sabía que el vampiro también querría ver a Nim, aunque no me lo dijera sabía que estaba preocupado por ella y tras unos minutos les pedí que era mejor que nos retiráramos, que había sido un largo viaje y que tendríamos que descansar porque al día siguiente habían cosas que hacer, no se lo tomaron del todo mal –también porque intercedió el vampiro en aquello- y dejaron que nos despidiéramos antes de que él partiera y yo entrara de nuevo en casa, hacía mucho tiempo que no dormía en mi cama y lo cierto que las últimas veces habíamos dormido los dos juntos, algo un tanto extraño e insólito pero que así había sido. Sabía que no me pediría que me fuera con él después de haber estado tanto tiempo fuera y yo no dije nada al respecto.


-Bueno amor, veo que sigues manteniendo ese efecto sobre mis padres después de todo –comenté con una ceja enarcada sin saber qué les había hecho que le hizo sonreír de lado- seguramente quieras llegar a casa y ver como está Nim –lo miré al mismo tiempo que nuestros dedos se enlazaba y mi otra mano recorría su pecho- seguro que está deseando verte tras todo este tiempo, le darás una buena sorpresa –esa niña lo quería muchísimo y él la quería también, se podría decir que era el talón de Aquiles que tenía y eso ya me lo había dejado más que claro- mañana revisaré lo que está haciendo mi madre con la boda, algo me dice que no me va a gustar en absoluto –hice un mohín y luego lo miré- se hace un poco extraño que tengas que despedirme en mi puerta, ¿no te parece? –Había pasado ya un tiempo desde la última vez- deberías de ir a casa y darle una sorpresa a Nim antes de que sea más tarde, yo ya te tengo muy visto –sonreí con cierta malicia y él enarcó una ceja por ello- ¡oh, vamos! Sabes que es verdad –dije antes de que sus labios se acercaran a los míos y me besaran de esa forma que ya conocía tan bien dejando un mordisco en su labio inferior- nos vemos mañana por la noche, salvo que tengas alguna sorpresa especial para mí –sonreí de lado por ello y dejé finalmente que se fuera para vernos la noche siguiente como antaño hacíamos, volví dentro encontrándome con mi madre que ya me esperaba para que le contara algo más sobre el viaje y rodó los ojos. Estuve un rato hablando con ella hasta que finalmente me retiré alegando que estaba cansada para ir a la habitación e irme a dormir, fue algo extraño volver de nuevo a aquella cama tras tanto tiempo en el que me había pasado durmiendo con el vampiro pero finalmente me acosté. Esa noche volvía a soñar con lo mismo, no se lo había dicho pero desde que habíamos salido de aquel infierno tenía sueños con una figura, una persona que me era vagamente familiar pero que no lograba ubicar. Ojos de color plata, pelo del mismo color, tez algo morena... en sueños me acosaba y me atormentaba aunque no me pasaba nada realmente, sabía que solo eran pesadillas y que pronto pasarían, quizás fuera por la experiencia de haber estado en el infierno, no lo sabía pero notaba algo extraño, algo que no había dicho para preocuparlo y porque no sabía si era quizás por haber estado en ese lugar o por qué, por el momento preferí guardar silencio. Esa vez quería ser yo quien le diera una sorpresa al vampiro así que buscaría algo que hacer para la noche y así que no me pudiera sorprender con nada.


Última edición por Danerys Garnert el Miér Nov 29, 2017 10:29 am, editado 1 vez



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Re: Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Joe Black el Lun Feb 19, 2018 1:48 pm

Cuando la dejé sobre el lecho Dan con la mirada turbia y esa sonrisa ebria en los labios me miraba buscando provocarme como durante toda la noche había hecho, mentiría si dijera que no me resultaba sumamente excitante su cuerpo, si no confesara el hambre que me producían sus labios entreabiertos y ese curvilíneo cuerpo que sin duda Lilith había esculpido a fuego para aplacar mi deseo.
Mas mi decisión estaba tomada, esa noche debía permitirle descansar, porque su aspecto había empeorado mucho desde que escapamos del infierno mexicano y ahora mi deber como futuro esposo era cuidar de ella, no quería quedarme viudo en dos miseros días.
Yo tenia sentimientos por ella, sabia que tarde o temprano la perdería, era la norma inquebrantable de nuestras vidas. Siempre mis hermanos y yo habíamos permanecido imperecederos a lo largo de los tiempos, civilizaciones, culturas, religiones, todo cambió con el inescrutable paso del reloj de arena, mas no así nosotros que solo nos adaptamos a las nuevas eras.

Todos estábamos acostumbrados a que nada duraba para siempre, ni siquiera los vampiros mas antiguos lo hacían...solo los primigenios habíamos logrado combatir el paso de los años. Quizás de ahí que fuéramos monstruos perturbados. Nada podía esperarse de nosotros y aun así, teníamos suerte pues dos mujeres, no se si demasiado necias o por contra inteligentes habían puesto sus vidas en nuestras manos llenas de sangre.

Pase horas admirando su belleza, apenas rozando su piel cálida por miedo a despertarla, incesante el rítmico latir de un corazón que me pertenecía y así mecido por el arrullo del fuego acabé sucumbiendo ante el sueño.
Abrazado a la humana pasé las horas de sueño que quedaban hasta que su cuerpo abandonó el mio. Me gustaba estar con ella, durante mucho tiempo había estado solo y ahora cuando se iba, gruñia de forma inconsciente para que no lo hiciera.

Mas fue al anochecer cuando salí de nuevo a su encuentro, junto a Nym, la encontré en el gran salón tocando el piano.
La pequeña al verme saltó de la silla con una amplia sonrisa en sus labios y se colgó de mi cuello contándome todo lo que había hecho ese día. Al parecer no habían parado, ella atarantada me contaba todo sin dejarse ni uno solo de los detalles, mas como de costumbre no me pedía que estuviera con ellas durante la luz del día, como si ese código ya entre nosotros se hubiera establecido y no le ocasionara preguntas.
-Me alegro te lo hayas pasado bien -dije caminando con Nym entre mis brazos hacia mi prometida que me miraba con sus manos todavía en las teclas.

Besé sus labios despacio, relamiendome, me gustaba verla mas recuperada, sin duda tenia que estar aquí, conmigo ,en su casa, su madre era incapaz de vigilarla como yo lo hacia y de nuevo emergió ahí esa vena que tenia, una en al que necesitaba tener todo bajo mi control de un modo u otro.
Lo que me importaba al menos sentía que debía estar protegido y solo conmigo podría estar a salvo.
-¿habéis cenado? -pregunté bajando a Nym al suelo y tendiéndole mi mano a Dan para que me acompañara frente a la lumbre que crepitaba para nosotros.



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Re: Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Danerys Garnert el Vie Mar 16, 2018 9:34 am

Al final no pude convencer al vampiro para pasar una noche más divertida y entretenida ya que me quedaba en su mansión a dormir, cuando algo se le metía entre ceja y ceja era difícil hacerle cambiar de opinión por lo que aunque hice todos mis intentos para que cambiara de idea al final acabé sucumbiendo a Morfeo sin siquiera darme cuenta, el vampiro se salió con la suya y por esa noche me tuvo durmiendo y descansando tal y como él había querido. Lo cierto es que sí necesitaba descansar ya que las últimas noches no había podido hacerlo así que el vampiro se contentaría al salirse con la suya, había sido una de sus condiciones para que pudiera pasar el día con Nim, de lo contrario no me dejaría porque según él debía de descansar. Se preocupaba más de lo que debía por ese asunto al que yo no le veía tanta importancia, simplemente era por el cambio repentino que había tenido con las rutinas, acostumbrarme a dormir por el día en México me había pasado factura y cuando ya estaba acostumbrada tuve que cambiar el hábito de nuevo... esos trastoques habían provocado que estuviera así y no descansara bien, aparte tenía que sumarle lo de la boda y todo los preparativos, debía de reconocer que mi madre cansaba mucho más que el hecho de organizarlo todo. Necesitaba quizás un par de días para recuperarme y descansar bien, era solo agotamiento aunque el vampiro no lo pensara ni lo creyera... pero era cierto. Había tenido que beber de su sangre para dejarlo tranquilo y esa noche en la que dormí en su cama, después de todo lo que le había dicho sobre compartir lecho, mi cuerpo lo buscó de forma inconsciente cuando se tumbó a mi lado y a diferencia de otras noches no tuve ninguna pesadilla, no me había despertado a mediante noche por el sudor y por los sueños que tenía. Fue un poco extraño pero algo a lo que no le di importancia porque solamente eran eso; sueños. Cuando el día llegó me alejé de su cuerpo dejándolo descansar escuchando el gruñido que hizo cuando me separé de él y busqué a Nim para empezar ese día juntas, se lo había prometido a la pequeña y lo cierto es que parecía necesitarlo. Una vez le había dicho a Joe que alargaba su vida pero en cambio la mantenía en una jaula sin que pudiera salir de la mansión, era una niña y se estaba perdiendo muchas cosas que hacían los demás a su edad.

Pude tener una conversación con ella tranquilamente cuando hicimos el picnic en los jardines que tenía la mansión, Nim era bastante comprensiva aunque su miedo seguía estando latente, seguía pensando que cuando nos casáramos podríamos tener hijos y ella se sentiría “desplazada”, algo que no pasaría porque Joe y yo jamás íbamos a tener descendencia y aunque era un tema que no habíamos hablado tampoco hacía falta porque, a la vista quedaba, de que era imposible. De hecho yo no me había planteado nunca el tener descendencia y ahora tampoco iba a hacerlo, pero entendía que Nim pensara eso. Seguía creyendo que el vampiro debía de decirle lo que él era y no seguir mintiéndole porque no hacía falta, la niña parecía estar acostumbrada a que el vampiro no estuviera con ella por el día y en algún momento tendría que decírselo, sobre todo si pensaba convertirla cuando fuera mayor de edad para acabar con la enfermedad y que no mermara su vida. pasamos el día juntas y lo cierto es que la niña se veía algo más feliz por poder hacer cosas, debía de admitir que la cazadora que era no estaba de acuerdo con el hecho de que la convirtiera, pero conociéndola entendía por qué Joe quería hacerlo. Ese día ella se encontraba bastante bien y parecía tener energías más renovadas que yo por lo que no paramos en todo el día hasta que llegó la noche, nos habíamos sentado en la banqueta del piano y había comenzado a tocar una canción mientras ella escuchaba, me pidió que le enseñara algunas notas así que lo hice justo cuando el vampiro hacía acto de presencia en el salón enseñándole esos acordes. Nim no tardó en bajar de la banqueta y correr hacia él quien se agachó para que la pequeña lo abrazara y la alzara con sus brazos rodeando su cuello, empezó a contarle lo que habíamos hecho durante todo el día mientras yo sonreí de lado terminando de tocar la pieza que había empezado. Alcé mis ojos para contemplarlos cuando se acercó con la niña en sus brazos hasta quedar a mi lado, se inclinó para buscar sus labios con los míos en un beso mientras la canción terminaba. Al separarse dejó a Nim en el suelo en lo que yo bajá la tapa del piano y me tendía su mano que tomé para acercarnos a la lumbre y sentarnos junto al fuego en la alfombra, la niña se sentó entre las piernas del vampiro recostándose en su pecho y yo servía dos copas y le tendía una al vampiro mientras la pequeña parecía que estaba cansada y tenía sueño porque sus ojos se entrecerraban de vez en cuando.


-Lo cierto es que no, Nim quería esperarte para cenar –dije respondiendo a su pregunta de si habíamos cenado, había intentado que cenáramos antes porque sabía que el vampiro no lo haría pero no funcionó- así que he pedido que estuviera la cena hecha para cuando bajaras –dije sin dar demasiados detalles del motivo por el que había bajado ahora- supongo que estará ya preparada, deberíamos de ir a cenar –dije mirando a la pequeña recostada contra su pecho para luego mirar al vampiro y hacerle un gesto con la cabeza para que fuéramos, mientras me levantaba él se encargó de levantar también a la pequeña y de la mano los tres, con ella en medio, nos sentamos en la mesa del comedor justo cuando la cena estuvo servida para que la pequeña se fuera a la cama a descansar tras el día que habíamos llevado. Como era de suponer el vampiro no es que comiera mucho o demasiado pero Nim y yo sí lo hicimos bajo su atenta mirada que, no dudaba, que nos estaba controlando para que cenáramos como debíamos. La cena pasó de forma amena entre charlas y alguna que otra risa, pero tras terminar la pequeña estaba cansada y Joe pidió que se acostara a dormir, no rechistó demasiado supuse porque ella misma notaba lo cansada que estaba y tras despedirse de ambos acompañada con la mujer que siempre iba con ella nos dejó a solas, volvimos de nuevo a la alfombra frente a la lumbre y tomé las copas sirviéndolas de nuevo para tender la suya al vampiro- Nim es una niña muy buena, he podido hablar con ella y creo que se ha quedado más tranquila tras mis palabras. Necesitaba un día como el que ha pasado, aunque tenga esa enfermedad no debes de olvidar que es una niña y encerrada aunque por su propio bien no es lo mejor para ella. Al menos hoy ha hecho buen día y ha podido disfrutar... también me había pedido que le enseñara a tocar el piano –hice una pausa dando un trago a la copa y lo miré durante unos segundos- por cierto, ¿has cenado vampiro? –Pregunté con una sonrisa de lado porque bien sabía que no, pero no lo hacía por eso, sino como si lo imitara sobre alimentarse- deberías de hacerlo –dije dejando la copa en el suelo para mirarlo con una sonrisa ladina en mis labios- y bien, ¿qué planes hay para esta noche? ¿También me vas a mandar dormir como anoche, o esta vez puedo portarme algo mal? –Dije acercándome a él quedando justo a su lado los dos girados hacia el otro, mi mano subió por su brazo recorriéndolo hasta alcanzar su pecho- podríamos hacer algo esta noche, la niña ya está durmiendo y como ves yo me encuentro bastante bien como para que me mandes a mí también a la cama –me mordí el labio- te dije que solo necesitaba descansar y que estaba bien –mi rostro se acercó al suyo sin quitar la sonrisa- hoy no puedes decirme que “no”. ¿Por qué no buscamos algo de adrenalina para esta noche y nos divertimos un rato? Sería el culmen de un buen día en el que no he tenido que lidiar con mi madre por los preparativos, además tienes que alimentarte y tú no tienes esclavas para hacerlo –gateé hasta su cuerpo y me subí sentándome encima para tentarlo mejor y que cediera a mis peticiones- luego podríamos volver y, esta vez sí, vamos a jugar arriba en tú cama –mordí su labio inferior con cierta diversión- mañana volveré con mi madre a seguir preparándolo todo, como ves solo necesitaba descanso. ¿Qué me dices, Joe?



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Re: Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Joe Black el Mar Mar 20, 2018 1:55 am

Dan tenía mucho mejor aspecto, quizás tenía razón y solo necesitaba un poco de descanso lejos de su madre y esos preparativos de bodas que ya se me hacían eternos. Pronto llegaría la fecha señalada, pasaríamos a convivir juntos como una familia y pensarlo logró que se me erizara la espalda y me recorriera un escalofrió de vértigo, Padre no nos educó para esto, algo mundano, que no debíamos permitirnos. En teoría era un matrimonio concertado que no buscaba el fin señalado, si no mas bien un acuerdo para normalizar mi existencia ,y para ella, un simple contrato mercantil. Quizás así esto se inició peor hoy quedaba claro que algo mas eramos para el otro ¿que exactamente? Lo desconocía, nunca habíamos volteado las cartas ante el otro, siempre íbamos de farol y algo me decía se guardaba mas de un as en la manga como quizás hacía yo.

Cenamos, reímos, bebimos y Nim tras haber hablado con mi prometida parecía mas feliz que nunca. La niña estaba eso si cansada y fue la nana quien se la llevó para bañarla, ponerle el pijama y acostarla bien arropada.
Dan y yo nos quedamos bebiendo frente a la lumbre, su cuerpo eran brasas que sobre el mio se calentaban, su espalda se arqueaba su sus palabras azuzadas por el alcohol en forma de viento golpeaban mis labios con su cálido aliento.
-Estas animada para ir de caza -susurre rellenando de nuevo su copa de vino -como deduces amor, no he comido, estoy hambriento -susurré contra su boca dejando que nuestros labios se rozaran aun sin tomarse, prolongando ese momentos de pasión sin limites que alzaba mi envergadura y mojaba su centro de ganas.
-hagamos un trato -mis manos surcaban cada borde, cada curva de su cuerpo -cazamos algo y después nos vamos a un bar de vampiros, se llama “el Peccato di nostro” - allí sirven sangre, drogas alcohol, es un centro de perversión, hay espectáculos y bueno..digamos que podemos divertirnos, a la vuelta, puedes ser todo lo mala que desees conmigo.

Ladeé la sonrisa cuando esta estaba dispuesta a aceptar.
-No he terminado, juguemos, pongamos reglas a la noche ¿de acuerdo? Si algo le gustaba a Dan, si algo le excitaba era que estando conmigo ningún día era monótono...- voy a ponerte muy cachonda durante toda la noche, pero no podrás correrte hasta que yo te lo permita ¿de acuerdo? Puedes hacerte lo que necesite, alcohol, drogas, tocarte a ti misma, pero no correrte, eso solo sucederá cuando yo lo ordene. Digamos que hoy eres...-mis ojos resplandecieron en un tono burdeos -mía

Las reglas del juego quedaron claras, así que enfundados en ropa oscura, mas que dispuestos para empezar este delicioso juego emprendimos camino hacía los barrios mas bajos, doncellas en las calles enseñaban sus atributos, olor a orín ,a podredumbre y enfermedad, chulos que golpeaban a clientes que no podían pagar y el trafico de drogas en cada esquina para soportar la noche en un París de putas y mal-follados.



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Re: Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Danerys Garnert el Vie Abr 13, 2018 9:52 am

Habíamos pasado un día agradable Nym y yo en el que la niña era la que mejor se lo estaba pasando, a veces me daba pena que por su enfermedad tuviera que estar encerrada en casa por su propia salud para que no le pasara nada, era una niña que debía de estar disfrutando de jugar con otros niños de su edad y pasárselo bien en vez de estar encerrada como lo estaba ella. Pero su enfermedad era grave y si algo me había quedado claro es que Joe jamás permitiría que le pasara algo, porque le había cogido muchísimo cariño a la niña y porque además pensaba mantenerla los diez años que quedaban para que fuese mayor de edad y poder transformarla para no tener que vivir una vida a base de restricciones sin poder salir, sin pensar en que su enfermedad pudiera matarla. La cazadora que había en mí no creía que fuera una buena idea, al fin y al cabo, me dedicaba a cazar a vampiros y a licántropos que acababan con la vida de otras personas... por lo que el saber que ella acabaría como vampira a mi parte cazadora no le hacía especial gracia. Sin embargo, como Dan, entendía perfectamente el motivo por el que Joe la mantenía de esa forma con tal cuidado para que no le pasara nada y su enfermedad no se agravara más, si Nim se encontraba tan bien era porque el vampiro le daba de su sangre en pequeñas dosis para que la enfermedad no se la llevara. Era una niña adorable y aunque en un principio en mi mente había pensado utilizarla contra el vampiro para darle donde más le dolía, a día de hoy, me era imposible hacerle daño a la pequeña porque ella no tenía la culpa de haber caído en “garras” del vampiro y estar bajos u cuidado y protección. Las cosas habían cambiado demasiado desde la primera noche que pasé en la mansión, en la que mis ansias por vengarme del vampiro no conocían parangón e incluso le clavé en su pecho el atizador para acabar con su vida fugándome de la mansión con la idea de encontrarme con mi maestro, ¿cómo habían cambiado tanto las cosas? Quizás fuera porque nuestros demonios se entendían perfectamente, porque no tenía que poner máscaras y fingir lo que no era cuando estaba a su lado; esa señorita educada y refinada que jamás había roto un plato cuando en realidad ya había roto varias vajillas a lo largo de toda mi vida. Porque me sentía como esa Lilith en su presencia y eso me hacía estar más segura en su presencia con ese demonio que había en mi interior, ese que pedía por sangre y que con él no debía de esconder porque era igual que yo.

Nos deseábamos, nos atraíamos como imanes incapaces de controlar lo que nos provocábamos cuando nos rozábamos o estábamos cerca, un vampiro y una cazadora, parecía demasiado cliché pero era cierto. Cuando nos quedamos solos le había pedido al vampiro hacer algo para culminar bien la noche, había descansado, me sentía muchísimo mejor que el día anterior y tenía ganas de hacer algo con el vampiro, de sacar los demonios que llevábamos dentro y salir de caza por esa noche. Además sabía que el vampiro no se había alimentado porque él no tenía esclavas, así que era solamente una excusa más para salir de caza y disfrutar de una noche como hacía tiempo que no teníamos. Sabía que con el vampiro las noches podían ser de los más interesantes y entretenidas, que él ponía esa chispa y esa adrenalina que muchas veces me faltaba en mi día y día y había sido en parte ese mismo motivo por el que mi demonio no podía estar separado del vampiro, él sacaba esa parte que tenía en mi interior y le daba vida y juego... y quería volver a recuperar eso dejando atrás todo lo que habíamos vivido en los últimos meses. Me apetecía salir de caza con él y dejar que nuestros demonios se divirtieran como hacían tiempo que no hacían, ya les tocaba a ellos algo de diversión. Tentar al vampiro era algo que se me daba demasiado bien y sabía qué puntos presionar para que sucumbiera a mis peticiones y a mis deseos, mis labios habían perfilado los suyos sentada sobre él, mis manos abarcaban su pecho y ya podía notar su miembro presionando contra mi centro en lo que sonreí de lado. Sabía que el vampiro estaba hambriento porque él no tenía esclavas, él tenía que ir a por sus presas y cazarlas para alimentarse por lo que había sido esa idea de lo que había surgido todo. Mis ojos se quedaron en los suyos cuando me pidió que hiciéramos un trato y dejé que hablara, sus manos recorrían mi cuerpo mientras escuchaba sus palabras en las que me pedía una noche de caza para luego ir a un bar de vampiros por el que quería pasarse, al parecer, aquel lugar los humanos se ofrecían a los vampiros para que bebieran de ellos y había algún que otro espectáculo. Enarqué una ceja ante la idea de llevar a una cazadora a un bar infestado de vampiros, vale que no matara a Joe pero... no sabía si prometería lo mismo con el resto y sería tan indulgente, pero también me prometía que a la vuelta podría ser todo lo mala que quisiera con el vampiro y teniendo en cuenta que la pasada noche me había tratado como una niña pequeña llevándome en brazos a la cama y arropándome... oh, quería devolvérsela al vampiro y que viera lo mala que podría a llegar a ser con él. Mis labios sonrieron de una forma un tanto perversa al pensar en lo que podría hacerle para cobrármela.


-¿Pretendes llevar a una cazadora a un bar de vampiros, Joe? –Mis labios rozaban los suyos, su aliento gélido golpeaba mis labios mientras que el mío más cálido calcinaba los suyos- ¿no crees que es una apuesta un tanto arriesgada? Que no te mate a ti no significa que sea tan indulgente con el resto –mordí su inferior tirando levemente del mismo- es un juego peligroso amor, pero ya veo que como de costumbre te gusta arriesgarte –reí entre dientes y fue entonces cuando comentó la otra parte de la noche, quería ponerle reglas y eso me hizo enarcar una ceja y acordarme de forma inevitable de la noche del baile de máscaras en el palacio donde la sensualidad, el sexo y el placer iban de la mano en todos los rincones, las veces que me preguntó si quería hacerlo sin reglas, mis dudas sobre el por qué él querría ponerlas... sabía que en algún momento volveríamos a imponer reglas- así que reglas, ¿cuáles exactamente? –Sus palabras sonaron limpias y claras con lo que pretendía hacerme y sonreí escuchándolo hablar, ponerme cachonda durante toda la noche pero sin poder llegar al orgasmo- pero qué malo que eres –dije sobre sus labios dejando pequeños mordiscos en su inferior en lo que él seguía hablando, podía hacer cualquier cosa que necesitara, pero no alcanzar el orgasmo porque eso solo pasaría cuando él lo ordenara. Sus ojos brillaron en matices rojizos cuando dijo que esa noche iba a ser suya, terminé por expandir mi sonrisa sabiendo que ese vampiro intentaba imponer un control sobre mí como lo había hecho en el hotel la primera vez que nos fuimos juntos, dejarme al borde de la locura y no permitirme rozarla a menos que así él lo ordenara- eres un vampiro muy malo y perverso, pero me encanta –sellado el acuerdo entre ambos nos levantamos para cambiarnos de ropa y ponernos algo más oscuro, yo me puse la ropa con la que solía ir a cazar y tras ocultar mis armas salimos de la mansión rumbo a los lugares más bajos de la ciudad francesa, las zonas abandonadas donde la peor calaña se mezclaba entre sus calles. Dos depredadores al acecho en busca de sus presas y de paso que el vampiro se alimentara antes de ir al club de vampiros al que quería acudir. Allí la moralidad no existía y aunque el demonio de mi interior clamaba por diversión no lo haría a menos que fuera un vampiro o un licántropo aunque no era noche de luna llena, pero por allí seguro que encontrábamos algo. Fue pasando por una de sus calles cuando vi algo que me llamó la atención, más bien, unos gritos y unos ruidos de golpes que hicieron que mirara hacia el interior de aquel oscuro callejón donde una niña estaba siendo golpeada por un hombre algo más mayor que la tenía sujeta de la muñeca, la niña luchaba por soltarse pero su fuerza no se podía comparar con la del hombre quien, tras darle un sonoro golpetazo en el rostro la giró estampándola contra la pared en lo que empezó a hacer jirones su vestido manchado por la suciedad. Lo que más me asqueó de la situación fue que la niña lo llamó pidiéndole que parara pero sin duda fue la palabra “padre” lo que terminó por hacer que saltara y sacando la daga de la funda del cinto me fui directa a por él sin tan siquiera pensarlo. El hombre que me había visto acercarme me increpó para que parara y no me acercara, sacó un cuchillo y lo puso en el cuello de la joven amenazándome con que la mataría mientras ella suplicaba a su padre que no lo hiciera- suéltala –le increpé para que soltara a la niña que llorando asustada- hazlo y te aseguro que tu muerte no será tan lenta y extremadamente dolorosa si le llegas a hacer algo –claro que aun con mis ropas y la daga en mis manos el hombre no me creyó y comenzó a reírse hasta que el vampiro quedó tras mi espalda, su presencia imponía y aquel hombre no era tan idiota como para saber que él podría hacerle daño. Ni siquiera le di la opción a que me replicara porque en cuanto me llamó “zorra” lancé la daga que se clavó en su hombro haciendo que soltara a la niña que cayó arrodillada en el suelo sin parar de llorar, el hombre sangrando me miró aún con el cuchillo en su mano pero yo fui mucho más rápida y ágil que él –mermado algo por el alcohol- y lo lancé clavándolo en la mano que portaba el cuchillo haciendo que gritara por el dolor en lo que cayó al suelo, nos contempló desde el suelo y me fui acercando hacia él en lo que se levantaba y comenzaba a correr para salir huyendo, ¿se creía que lo iba a dejar con vida? Corrí hacia él y saltando a su espalda conseguí aplacarlo tirándolo al suelo, encima de él comencé a asestarle golpe tras golpe sin siquiera parar, salpicándome con su sangre mientras él no podía hacer absolutamente nada por librarse de mí ni por apartarme. Medio consciente pero vivo todavía cogí la daga que tenía clavada en su mano y la saqué haciendo que gritara de nuevo- si me hubieras hecho caso te habría matado, no así, pero tu muerte habría sido menos dolorosa que la vas a sufrir ahora –un corte en su pecho cruzándolo en donde comenzó a brotar la sangre mientras mi rostro se salpicaba de la suya- ahora sabrás lo que es el infierno antes de conocerlo, podría haber sido algo más rápida pero ahora tú muerte será lenta y con tu sangre darás vida –giré mi rostro para ver al vampiro que se acercaba mientras la joven parecía estar inconsciente en el suelo, llena de moratones por los golpes- amor, creo que hemos encontrado a tu cena.



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Re: Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Joe Black el Sáb Abr 14, 2018 4:19 am

No pude evitar recorrer su cuello rozando su piel clara con mis dientes, dejé un reguero de besos y lamidas mientras sonreía complacido. Por primera vez en mucho tiempo parecían irme bien las cosas, si bien era cierto fui educado para no amar, para no tener ningún tipo de debilidad, ahora mismo ella era la mayor de todas ellas. Con Celine las cosas no funcionaron, pero empezaba a creer en la posibilidad de que las cosas pudieran ser distintas con Dan. Celine me dijo muchas veces que me quería, por contra Dan ninguna, quizás eso bastara para que no desapareciera de mi vida, a fin de cuentas era un negocio mercantil y mientras yo cumpliera mi parte ¿por que ella no iba a cumplir la suya?

Mi brazo rodeo su cintura, entre besos, caricias y risas cómplices empezamos a caminar por las calles de París, aquella noche hacía una bonita noche abierta, las farolas iluminaban las calles con sus tonos naranjas, habíamos decidido acudir al Peccato di Nostro, un local de vampiros, donde entraban algunos humanos, en su mayoría ghoulds o otros que esperaban serlo ,adictos a nuestra sangre que suplicaban por algún día acabar siendo convertidos.

Bromeábamos sobre lo mucho que iba a divertirme aquella noche, mientras mi lengua gélida recorría sus labios a lametazos, colándose entre sus dos filas de dientes par encontrarse en un beso rudo y violento que nos arrancó un gruñido a ambos.
Pensé en empotrarla contra la pared de un callejón cercano, mis manos dibujaban su silueta, perdiéndose en sus dos alzadas montañas mientras ella me pegaba entre risas palmadas pidiéndome que yo estuviera quieto, fue en ese momento cuando se detuvo en seco
Había escuchado lo que yo hacía rato, un padre golpear a su hija, adoctrinarla o no se bien que hacía, mas en un inicio no era mi problema, no lo era hasta que Dan corrió hacia el callejón interponiéndose entre la chiquilla y el ebrio padre.

La seguí dejándola hacer, solo cuando el hombre se envalentono, me coloqué detrás para dejarle claro que si le tocaba un pelo a mi prometida era hombre muerto, mas por suerte eso no sucedió, porque la misma Dan acabó con su vida de forma lenta y despiadada.
El humano se desangraba ante mis iris que se trasformaron en dos gigantes rojas.
Sediento contemplé el aun bombeante corazón de la fémina que maltrecha e inconsciente seguía tendida en el suelo.
El humano estaba muerto ya, por contra ella no y la sangre era mas deliciosa cuando la impulsaba un corazón, mas pronto me di cuenta de como me miraba Dan.
-Soy un monstruo, tu salvas gente, mas para mi solo son rebaño ¿lo entiendes? Mandala a casa, la contrataran como doncella, si no su sino será el de prostituir su cuerpo como ha hecho hasta ahora.

Salí del callejón con el gesto oscurecido, sombrío ¿cuanto tiempo tardaría en descubrir que distaba mucho de ser ese príncipe de las tinieblas de buen corazón, de no haberme encontrado con sus ojos pardos hubiera matado a padre e hija sin pestañear, pues el mal anidaba en mi como una lacra.
Quizás debería preguntarme cuanta responsabilidad tuve para que Celine me abandonara.




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Re: Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Mayo 07, 2018 9:26 am

Habíamos decido volver un poco a los viejos tiempos y salir esa noche de caza, hacía tiempo que no lo hacíamos y sentía que lo necesitaba para también liberar tensiones y estrés acumulado provocado únicamente por la reciente boda y sus preparativos. No pensé que fuera algo exhausto aunque, más bien, creía que era mi madre la que me tenía en ese estado porque tenía que estar pendiente de ella para que la boda fuera como más o menos yo quería y no lo que ella deseaba. Debía de admitir que pasar ese día libre me había venido muy bien, no solo porque anoche no tuve las típicas pesadillas que solía tener últimamente, sino porque además había podido descansar bien y me sentía llena de energía, con las pilas completamente cargadas para afrontar la recta final que nos quedaba para casarnos. Joder, ¿quién me iba a decir que acabaría casándome con el vampiro? ¿Dónde había quedado el pensar una excusa para que la boda no se celebraba? Pues por el camino, hacía tiempo que se habían quedado por el maldito camino. ¿Qué había cambiado? Algo que me preguntaba y que no hallaba una respuesta demasiado clara a mi pregunta, lo cierto es que las cosas habían cambiado desde entonces, Joe todavía no era demasiado claro y conciso y seguía escondiéndose tras sus máscaras, sabía que tenía una conversación pendiente con él porque cuando habíamos ido a México el vampiro estaba en una actitud derrotista, él creía que su existencia se acabaría antes de que pusiera solución a la maldición que él y Sun compartían aunque yo le había dicho que no iba a ser así, después a la vuelta el vampiro había cambiado un poco su actitud aunque volvía siempre a sus escudos como si todo lo que hubiera dicho durante el viaje se hubiera olvidado de ello, pero yo no lo había hecho y quería tener una conversación en la que sentía que el vampiro podría enfadarse por presionarlo pero... ¿cómo no mantenerla después de todo lo que me había dicho durante el viaje al llevar la maldición? Sabía que siempre llevaba máscaras y aunque sí había concedido en que pudiera dormir con él aquella noche había algo que seguía sin cuadrarme, aunque quería dejar pasar un poco el tiempo para mantener una más que necesaria charla con él. Si se pensaba que no sabía leer a través de sus mentiras, y bajo todas las máscaras que llevaba, es que todavía no me conocía tras lo que habíamos pasado.

Cuando llegamos al callejón y me enfrenté a aquel padre mi intención había sido que Joe se pudiera alimentar de él mientras la hija estaba contra la pared semi inconsciente, pero tras oír lo que le había dicho y ver el estado en el que se encontraba la joven, su propia hija, la rabia y la ira habían salido a flote y me había cargado al hombre entre terribles sufrimientos y de una manera lenta y agónica. Había elegido ese presa para el vampiro y cuando quise darme cuenta ya lo había matado, mi rostro había sido salpicado de sangre y cuando me giré vi al vampiro mirar a la joven que seguía sin responder todavía pero que al parecer estaba viva. Los ojos de un color rojizo del vampiro se clavaron en los míos cuando estuvo frente a la joven, por un momento pensé que le iba a dar un final “dulce” tras ver el estado en el que se encontraba sin embargo y contra todo pronóstico se alzó observándome, alegando que él no salvaba a la gente sino que era un monstruo y que para él solamente eran alimento... aquello me hizo fruncir el ceño observándolo, ¿qué diablos le había dado? Me pidió que la enviara a la mansión donde trabajaría como sirvienta y salió del callejón dejándome allí cubierta de sangre, con la daga en mi mano goteando la sangre del hombre que había matado y la respiración acelerada. Miré a la joven y me acerqué hasta comprobar que seguía respirando, estaba viva y tras moverla un poco consiguió despertarse, parecía bastante ida sin saber dónde se encontraba y le tendí un papel en donde apunté la dirección del vampiro y que fuera allí cuando se encontrara mejor aunque no sabía si lo haría o no. Por aquella zona pasaban muy pocos carruajes así que tendría que buscar la forma de ir hasta la mansión si quería salir de esa forma de vida, al menos trabajando como sirvienta estaría protegida, tendría un techo, comida y no recibiría más abusos de la escoria que había en aquel lugar. Me aseguré de que acudiría y solo así me levanté para buscar al vampiro que me esperaba fuera del callejón dándome la espalda a unos pasos, él sabía perfectamente que me estaba acercando y ni siquiera se giró para mirarme como si estuviera sumido en sus propios pensamientos, sinceramente, no sabía qué le había pasado al vampiro para que actuara de esa forma pero pensaba averiguarlo.


-Joe –lo llamé tomando su mano para que se girara pero sin embargo no lo hizo, siguió dándome la espalda así que opté por bordearlo para quedar frente a él, observándolo con detenimiento por si podía averiguar qué narices había pasado en el callejón y por qué se había marchado diciéndome esas palabras- ¿ocurre algo? –Pregunté limpiando la daga y guardándola en su funda alzando mis ojos a los suyos para observarlo, seguía teniendo ese matiz y brillo rojizo que denotaba que su demonio estaba ahí y que pedía por sangre- no puedes engañarme, ¿no te acuerdas que puedo ver a través de todas tus capas? ¿Qué sé cuándo me lanzas una mentira? –Di un par de pasos acercándome a él para quedar más cerca, no entendía porque después de todo lo vivido me decía que era un “monstruo”- tú no eres un monstruo Joe, eres un demonio... eres mi pequeño demonio –sonreí de lado alzando mi mano para acariciar su rostro- eres el demonio de Lilith y una parte de mí se excita cuando te ve cazar y alimentarte, después de todo, ¿por qué me avisas como si fuera la primera vez que viera esa parte de ti? –Pregunté enredando mis dedos en el pelo de su nuca acariciando con mi otra mano su pecho- mi intención era que te alimentaras del padre pero algo despertó dentro de mí cuando vi lo que estaba haciendo y... no pude contenerme. No te voy a mentir; lo he disfrutado –ladeé ligeramente mi rostro observándolo en todo momento- sé lo que eres, sé quién eres y no huyo de ello, como Lilith que soy me gusta y me excita esa parte tuya... además, ¿quién ha dicho que yo sea buena? –Sonreí de lado rozando mis labios con los suyos- me gusta esa parte tuya, oscura, peligrosa y salvaje –mordí su labio inferior- sé que mis principios de cazadora a veces chocan, pero disfruto tanto como tú de ser un demonio y eso no puedes negármelo –no podía porque, después de todo lo que habíamos pasado, era imposible que me lo negara- desde que volvimos de México te noto algo raro y, si no te he dicho nada, es porque sé que no es algo que te guste... pero lo noto, y me aventuraría a decir que es porque no quieres reconocer que yo tenía razón todo el tiempo y que al final acabarías por tragarte todas y cada una de tus palabras –mi lengua lamió su labio mientras su brazo rodeaba mi cintura y acortaba distancias con mi cuerpo- pero no vamos a hablar de eso ahora, esta noche es para disfrutar los dos, así que vamos a buscar una buena presa de la que puedas alimentarte y luego vayamos a esa apuesta arriesgada que has hecho al decir de ir al club, quiero disfrutar de esta noche contigo y tenemos una apuesta y unas reglas; primero te dejaré jugar y ser malo a ti y luego, cuando volvamos, yo seré mala contigo –sonreí observando sus ojos que brillaban con fuerza- vamos a cazar, mi querido demonio –dije dejando un beso en sus labios que, con el paso de los segundos, se fue tornando algo más intenso y rudo encendiendo nuestros cuerpos como siempre pasaba cuando nos tocábamos hasta que me dejó sin respiración- a cazar, Joe –dije separándome para buscar una presa al vampiro de la que pudiera beber, en el lugar donde nos encontrábamos no sería demasiado difícil encontrar una presa como esa.

Habían muchos drogadictos pero no quería que bebiera de esa sangre llena de drogas, quería una víctima que no estuviera drogada para que el vampiro bebiera así que tirando de su mano tras un buen rato pasamos por un callejón donde se oían golpes, al pasar por este nos dimos cuenta de que había un hombre, bastante grande y corpulento, encima de otro al que le estaba clavando algo afilado, como una daga pequeña, de donde salía sangre de su cuerpo formando un charco de sangre. Sonreí y miré al vampiro para que esperara mientras me adentraba en el callejón, para él sería demasiado fácil apresarlo y beber, quería hacerlo bien esa vez no como la anterior. El hombre no tardó en increparme gritándome de todo, entre otras, que me fuera de allí si no quería acabar muerta como el hombre... creo que fue ver la daga en mi mano lo que lo confundió bastante. La lancé haciendo que se estrellara en su hombro y me gruñera por el dolor, pero no le di tiempo cuando rápida acostumbrada a luchar contra sobrenaturales le hice una llave, rompí su brazo para que soltara el arma, mis brazos rodeando su garganta lo asfixiaban privándole del aire solamente para debilitarlo pues mi intención no era matarlo, forcejeó y tuve que soltarlo y alejarme antes de que me cazara, pero me logré soltar del agarre y le di una patada que lo estampé de cabeza contra la pared donde se hizo una herida en la frente quedando medio atontado, todavía vivo y sin haber derramado demasiada sangre para que el vampiro pudiera beber de él.


-Ven amor, esta vez sí he cazado tú cena –mi mano se extendió hacia él invitándole para que fuera a mi lado- aliméntate, bebe de él –dije apremiándolo para que lo hiciera, él todavía no se había alimentado y tenía que hacerlo. Me miró y le sonreí justo antes de que tomara al humano por el cuello y lo levantara sin apenas esfuerzo, él todavía medio inconsciente por el golpe no se percató de mucho cuando el vampiro clavó sus colmillos en su cuello y comenzó a alimentarse mientras sus ojos rojos estaban fijos en los míos. Debía de admitir que como cazadora no me gustaba, pero mi otra parte estaba más que encantada de ver al vampiro alimentarse succionando la sangre hasta que acabó con la vida del humano que, tras terminar, soltó cayendo con aplomo al suelo. Acortó la distancia y sus labios, tras lamerlos limpiándolos de sangre, surcaron los míos devorándolos haciendo que jadeara, notando el sabor ferroso de la sangre aunque no me importó demasiado. Éramos dos demonios bajando por las calles parisinas en busca de nuestra propia satisfacción, al separarse ladeó mi rostro y lamió las gotas que tenía en mi rostro mientras yo respiraba de forma acelerada- y ahora que te has alimentado, ¿vamos a ese club? Tenemos un trato y quiero saber si eres capaz de cumplirlo, de tenerme tan excitada hasta que decidas otorgarme la liberación –mordí su labio inferior, sabía que al vampiro le encantaban los juegos y además sabía que lo cumpliría también, iba a jugar conmigo esa noche tanto como él quisiera- después cuando volvamos a casa tú serás mío.



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Re: Démons Dans La Noir ~ Privado {+18}

Mensaje por Joe Black el Lun Mayo 07, 2018 12:25 pm

Dan me conocía, no podía negar la evidencia, sabía que algo me pasaba y en parte creo que eran mis miedos los que me pasaban factura. Era un ser poderoso, junto a mis hermanos el peor que nadaba sobre la faz de la tierra, una bestia, un monstruo y de ello me jactaba. Eso me ayudo a superar mi encierro, a convivir frente a al idea de que mis hermanos no hubieran venido en mi búsqueda, a fin de cuentas todos eramos unos hijos de puta egoístas y ahora, allí estaba, frente a una mujer que acaba de salvar a una niña porque su padre la pegaba.
¿Cuantas niñas como esa, jovencitas que tras follármelas me había comido, no era un buen hombre aunque se empeñara en verlo así, era un monstruo infame, pero de lo que ella era capaz de ver. Decía que le excitaba mi demonio y quizás así era, pero también sabía que una parte de ella lo odiaba y esa era la parte que mas miedo me daba ¿acaso no me abandono Celine por ser lo que era?

Simplemente guardé silencio, silencio porque era lo que mas me convenía, mi cuerpo y el suyo se orillaron y como las llamas poco a poco se consumieron ardientes como el fuego. Mi hombro chocaba contra su vientre humedeciéndolo y ladeé la sonrisa cuando habló de excitación de jugar y como no de olvidar, eso necesitaba hoy, beber, jugar tomarnos un tiempo para los dos después de que el infierno se hubiera convertido en mi hogar.
-Huelo tu excitación desde aquí -apunte lamiendo sus labios con hambre mientras su sonrisa se erguía frente a la mia en lo que a todas todas suponía un reto..un juego en el que ambos acabaríamos ardiendo.

Me alimenté de lo que ella me cazo, admito que durante todo ese instante mis ojos rojos como el fuego excitados por la sangre y sus movimientos vieron a Lilith, a un demonio y no a una humana que protegía a la humanidad y en ese momento me pregunte cuando te ella quedaba, de esa que cazaba y por contra si estando a mi lado había comprendido un camino distinto, uno oscuro que corrompería su lama pero le permitiría una vida conmigo.
-Me excitas -aseguré cuando esta me aseguró haber cazado para mi y sin mas, mis colmillos se hundieron en el grueso cuello de aquel cerdo, a tirones me embebí de el, sin despegar mi mirada de mi complacida prometida que parecía disfrutar de aquella imagen mas que nunca.

Cuando el cuerpo calló al suelo inerte retumbando en el callejón, vació, muerto, inerte, mi sonrisa se ensancho. Como un depredador busqué su candor, sus gruesos labios y con ellos me encontré en un beso voraz, hambriento en el que mi lengua se adentró en los confines de su humedad. Lengua que danzó contra la ajena, nuestros labios se acoplaban con mas ganas, lamidas, sierpes dentro y fuera de nuestras bocas en un beso muy necesitado y con sabor a hierro y a necesidad del otro, de silenciar los miedos.

Dan con esa mirada oscura y esos iris marrones que apenas bordeaban la luna tiró de mi mano para ir al antro vampirico. Negué con la cabeza aferrando su mano y de nuevo nuestros cuerpos colisionaron, se pegaron, se buscaron. Mis dedos treparon por sus muslos, ascendiendo voraces por su piel, mi aliento golpeaba su boca gélido, adentrándose en su boca entreabierta.
-quiero calentarte -susurré haciendo a un lado sus bragas en un impulso, paseando la yema de mis dedos por su precipicio húmedo hasta que los jadeos colmaron aquellas paredes que antes habían escuchado el gruñir de la muerte.

No me detuve hasta que note como al borde del clímax sus piernas temblaban, un ultimo pellizco a su clítoris que envió ráfagas a su bajo vientre y mis dedos salieron completamente empapados de su coño para manchar sus labios.
-Ahora podemos irnos.







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