Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

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Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

Mensaje por Samara Alighieri el Sáb Oct 07, 2017 9:22 am

Una suave niebla cubría las callejuelas de París en una oscura noche que no invitaba a permanecer fuera del hogar a sus ciudadanos. Al parecer, durante todo el día una fina lluvia había humedecido sus adoquinados suelos, y a pesar de estar ya en primavera, esa velada era como si el invierno se negase a desaparecer del todo y dejar paso a la siguiente estación.
Solo un par de noches antes  había llegado hasta aquella ciudad europea donde esperaba por fin darle caza al inmortal que me convirtió en el monstruo que era ahora, y es que, tras varios siglos de persecución, por fin había conseguido un rastro fiable de ese escurridizo ser de las tinieblas. Pero esa noche había decidido que mis pasos tomasen otro rastro bien distinto. Había llegado a mis oídos que cerca del hostal de la zona portuaria donde me alojaba, noches atrás se había cometido un crimen tan atroz que hasta las autoridades habían preferido mantenerlo bajo secreto de sumario. Lo que se podía traducir en que desconocían por completo que ser había podido ejecutar tal dantesco asesinato, imaginándose erróneamente que sería un hombre el culpable del mismo. Puesto que aún faltaban unas cuantas noches para luna llena, descarté inmediatamente que el sobrenatural responsable fuese un licántropo que se hubiese adentrado en la ciudad. Así que me resultó fácil deducir que se trataba de un inmortal que había hecho del puerto su lugar de caza, puesto que aunque no tenían  más pistas sobre el asesino, si habían relacionado este crimen con otros sucedidos por esta zona semanas e incluso meses antes.

Subida a uno de los tejados de los talleres de los pescadores, agradecía sobremanera que el frío intempestivo fuese capaz de mantener las calles desiertas, exceptuando algunas prostitutas que buscaban clientes entre los marineros extranjeros, y alguno que otro cliente de alguna taberna que todavía permanecía abierta. Desde allí conseguía tener una perfecta visión de casi todo el puerto, incluyendo las posadas más concurridas por los trabajadores que terminaban su oficio y se tomaban una pinta antes de volver a casa. Una de las poca cosas buenas de haberme convertido en vampiresa, es alguna de las habilidades que me habían sido otorgadas con la maldición; y es que una de ellas me permitía identificar la naturaleza de aquel a quién veía solamente por su aura. De esta forma no tardé en encontrar al criminal que estaba buscando, el cual estaba camelándose a un pobre prostituta que contenta por tener un cliente una noche tan desoladora, insistía en apaciguar al caballero en un callejón cercano.

No tardé en saltar del tejado donde me encontraba, recorriendo con rapidez la distancia hasta ese lugar. Si me demoraba demasiado la chica se convertiría en una víctima más en la lista de ese desgraciado, y yo me culparía el resto de mi existencia (la cual era muy larga) no haber llegado a tiempo. Miré con cautela a ambos lados de la calle antes de cruzar, asegurándome de que nadie más pasaba por allí en esos momentos. No sería una cacería fácil si el vampiro había sido capaz de cometer tales atrocidades, así que probablemente llamaríamos la atención más de lo que desearía. A pesar de no ver a nadie que pudiese presenciar aquello, podía percibir un fuerte latido no muy lejano. Más tras echar un último vistazo rápido y no conseguir localizar al dueño del mismo, continué mi camino sin tiempo que perder.

Cuando me adentré en la oscuridad del callejón, supe que era de vital importancia que me moviese con rapidez. La joven se encontraba paralizada con la espalda apoyada en la pared, con los ojos abiertos por el shock mientras el vampiro se ocupaba de deslizar sus manos por debajo de su falda, al tiempo que succionaba con fuerza de la yugular de la joven. De un salto caí sobre él, consiguiendo que soltase así a la muchacha que se quedó inmóvil, con la mirada perdida e incapaz de reaccionar. Ambos caímos al suelo, con la mala suerte que no me esperaba encontrarme con un ser tan poderoso que fuese capaz de controlar mi fuerza, colocándose sobre mí.

Con una sonrisa ladina, sus manos se agarraron a mi cuello, apretando ese con fuerza tratando de inmovilizarme, mientras se inclinaba para morderme. Su fuerza era espectacular e intentar zafarme de su agarre me estaba costando horrores. Claro que yo no era una simple cazadora, y la experiencia además de mis habilidades vampíricas hacían de mí una depredadora a la que no había que subestimar. Lo miré fijamente a los ojos, y colocando una mano sobre su cabeza, comencé a infligirle con la mente un dolor tan intensó que lo obligó a detenerse, aunque desgraciadamente no era suficiente para que me soltase. Si aquello no funcionaba, no solo el inmortal podría terminar con mi existencia, sino que la chica correría después la misma suerte que el resto de las víctimas. Tenía que hacer algo rápido, pero ¿el qué?


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Re: Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Sáb Oct 07, 2017 10:16 am

Llevaba varios días siguiendo el rastro de un vampiro que, según había oído, había cometido uno de los peores asesinatos de la zona: Matando a 6 personas en un mismo lugar, algo que llevaba sin ver en mucho tiempo. Sabiendo que los vampiros no necesitaban a más de una persona para alimentarse. Y era precísamente por eso que estaba allí, porque sabía que ese vampiro no era uno corriente.

Al principio, cuando escuché los rumores de que algo había pasado en el hostal portuario, y por ello me acerqué a la morgue para analizar uno de los cuerpos, el cual pertenecía a una mujer, y estaba totalmentr destrozado, además de tener varias marcas de mordiscos por todos lados, lo que me dió a pensar que si aquél cuerpo estaba así, los demás solo podrían estar igual o peor. Por lo que decidí largarme de allí y continuar mi investigación.

Investigación que no me llevó muy lejos de la primera escena del crímen: Estaba escondido en una esquina de una de las calles, en un barrio que se caracterizaba por estar repleto de prostitutas, al menos en noches normales. Pero aquella no lo era, pues una niebla (aunque espesa) y un frío congelador dominaba el puerto. Había conseguido saber quien era el vampiro gracias a que le había seguido desde su escondite hasta aquél lugar, que parecía ser muy transitado por él ultimamente. Ahora se encontraba hablando con una de las pocas prostitutas que se habían atrevido a salir a la calle y ganarse el pan de cada día, estaba convenciéndola para llevársela y encargarse de ella, tal y como hizo con las otras personas días atrás.

Finalmente empezaron a andar, y permanecí allí durante unos instantes, dejando una distancia de seguridad que me permitiría no ser detectado por el vampiro, hasta que no estuviera ya a punto de matarle.
La niebla y la conversación que vampiro y prostituta estaban teniendo me llevaron hasta un callejón, donde la escena que me recibió me pilló un tanto por sorpresa, puesto que el vampiro fue interferido en su caza por otra criatura que, por su apariencia y movimientos, deduje que era otra vampiresa. Ámbas criaturas se encontraban forcejeando mientras la prostituta se encontraba en estado de shock, con la mirada perdida. Me acerqué sigilosamente para que los otros dos no se dieran cuenta y cogí a la muchacha en brazos, alejándola del callejón y dejándola tumbada entre varias cajas y barriles apilados entre si, me quité la chaqueta y se la puse encima a modo de manta.


-Estás a salvo, aquí no te pasará nada.-Sabía que no me escucharía, pero tenía esperanzas, aunque no se pudiera mover de allí.
Entonces caí en la cuenta de que aquellas cajas desprendían un olor extraño, a mar, entrecerré los ojos y cogí una de ellas, la cual pesaba un tanto y tenía grabado en uno de los laterales la frase "Pescados y mariscos Recio, frescos y al mejor precio." Al leer aquél mensaje, no pude evitar sonreír de forma irónica y mirar de nuevo a la prostituta: El olor a pescado ocultaría el suyo, y si el vampiro se escapaba no podría encontrarla.

Entonces una idea en mi cabeza se materializó de forma repentina, volví a mirar la caja, y durante unos segundos estuve replanteando aquella idea, y apreté los labios mientras lo pensaba. Hasta que finalmente, de un golpe rompí aquella caja de madera alargada, dejando ver lo que parecía ser un pez espada.


-Extraño e inesperado, perfecto.-Cogí el pez de la cola con una sola mano y volví a dirigirme al callejón, donde aquellos vampiros seguían forcejeando. Dí un silbido sonoro, que hizo que el vampiro, que estaba encima de la mujer, se girase para mirarme. A lo cual yo ya estaba listo, sujetando el pez a modo de lanza, y se lo lancé directamente al pecho, con fuerza. El vampiro, que no se esperaba aquello, se movió hacia un lado, impactándole el largo aguijón del pez en el hombro y empujándole unos pocos metros más lejos de la mujer.

Entrecerré los ojos, soltando una maldición, y me acerqué a la vampiresa, la cual parecía estar bien y sin ninguna herida. Me coloqué a su lado, mirando al vampiro, con una mano sujetando la empuñadura de uno de los revólveres , preparado para disparar al vampiro en cualquier momento.


-Si te aprecias lo más mínimo, déjame darte una muerte rápida y sencilla.-Dije con un tono serio y firme, a lo cual el vampiro, que estaba maldiciendo en voz baja, se sacó del hombro el pez, tirándolo después a un lado y comenzó a levantarse lentamente.
Imaginaba su próximo movimiento, y empecé a desenfundar el revólver. A lo cual el vampiro se lanzó a por mí de un salto, terminé de desenfundar el arma y salté hacia un lado, a la par que disparaba hasta tres veces, dando en el blanco dos de los disparos: Uno en uno de costados del vampiro y otro en una de sus piernas. El vampiro profirió un grito de dolor, maldiciendo aquellas balas bañadas en agua bendita. El vampiro me miró, lleno de rabia, y yo le miré a él, dispuesto a dispararle de nuevo, pero éste echó a correr, fuera del callejón, cojeando y con una mano en el costado, estaba sangrando, y dejaba un rastro de color rojo en el suelo.


-No vas a escaparte.-Me levanté del suelo y miré de nuevo a la vampiresa.-La chica está escondida entre unas cajas y barriles a la vuelta de la esquina, ¿te importaría llevarla a un sitio seguro? Yo me encargo de él.-Sin esperar respuesta eché a correr tras el vampiro, recargando el revolver y después sacando el segundo. Me encargaría de aquél asesino igual que había hecho con los demás.



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Re: Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

Mensaje por Samara Alighieri el Miér Oct 11, 2017 2:22 pm

Era consciente de que mis fuerzas iban mermando con cada segundo que pasaba, y es que a pesar de que el dolor infligido por mi mente causaba efecto en el poderoso  cuerpo del inmortal, no era suficiente como para neutralizarlo y otorgarme la ventaja que necesitaba para clavarle una estaca en su frío corazón.  Sopesando que no podía esperar más sin llamar la atención de posibles miradas indiscretas que alertadas por nuestros gruñidos se asomasen al callejón, deslicé mi mano por el contorno de mi cintura, aprovechando que su agarre era ahora menos intenso, para hacerme con una de las dagas que prendían de mi cinturón. Esperaba que causasen el daño suficiente como para cambiar las tornas y someterlo a mi merced, hasta que me fuese posible hacerme con las estacas que en esos momentos tenía entre el frío asfalto y mi espalda.

Más fue probablemente que estaba distraída con la evolución de mi plan de ataque, que no me percaté de que el corazón de la muchacha no era el único que latía en aquel lugar, sino que otro ajetreado palpitar se aproximaba de forma rauda hasta donde nosotros nos encontrábamos. Durante unos segundos dudé de si podría tratarse de las autoridades, que alertadas por algún vecino o cliente de la taberna hubiesen llegado hasta allí, o tal vez como había previsto algún entrometido que esperaba ver en aquel callejón una escena mucho más lasciva de lo que en realidad se iba a encontrar. Para mi sorpresa, el contorno de la silueta dibujada por el contraluz de la farola no dejaba lugar a dudas que se trataba de un cazador. Desconocía el por qué, pero todos nosotros poseíamos un porte y un aura muy distintas al resto de los mortales.

Sonreí ladina cuando éste se acercó a la joven que permanecía inmóvil en el mismo lugar donde yo la había dejado, de modo que con la intención de encubrir su presencia puesto que el vampiro no parecía haberla advertido, y que consiguiese poner a la muchacha a salvo mientras yo me ocupaba del inmortal,  comencé a forcejear con todas mis fuerzas, asiendo las muñecas de mi agresor y clavando las uñas en las mismas hasta que pude notar como su sangre empapaba mi ropa. Entre gruñidos e insultos, retiró sus manos aunque su empeño por morderme no cesó. Pero por lo que podía observar, ambos humanos habían desaparecido, así que al menos la parte de salvar a la joven víctima había terminado bien.

Mis ojos cambiaron de color, y un rojo fuego se instaló en ellos. Mis colmillos doloridos clamaban venganza por todas esas víctimas cuyas almas vagaban ahora sin rumbo, y supe que el momento había llegado. Solo tenía que dejarle creer que podía vencerme y que se aproximase a mi yugular, para entonces atacarle yo con fiereza. Pero fue en este momento en el que me disponía a dar por zanjado el enfrentamiento, cuando de nuevo el joven cazador apareció en mi campo de visión. Pero, ¿por qué volvía para poner en riesgo su vida? ¿Es que acaso no veía que yo también era un vampiro?
Iba a gritarle que se marchase de allí cuando de pronto vi como un pescado volador cortaba el aire incrustándose en el hombro del inmortal, que entre aullidos de dolor fue arrastrado por el impacto de esta nueva arma de destrucción masiva. Enarqué una ceja confundida y totalmente desconcertada mientras observaba como el vampiro sacaba aquel animal de su hombro entre una serie de improperios que salían de su boca. Llevaba siendo cazadora muchos siglos y jamás había visto tal precisión lanzando atunes o que fuese aquello.

-Gracias. – apunté con una amplia sonrisa con la que me fue imposible esconder mis colmillos, cuando el cazador se colocó a mi lado sacando esta vez armas que si que conocía. Nuestras miradas se cruzaron en ese momento, y unos preciosos ojos azules se encontraron con los míos. Permanecí en silencio durante unos segundos, pensando si su intención sería terminar también con mi existencia, más por lo que podía deducir por sus palabras, no era yo quien había fijado como objetivo aquella noche.- Permítame reconocerle que tiene un estilo único de dar caza a inmortales.
El vampiro no tardó en reaccionar y arremeter contra nosotros, pero esta vez ambos estábamos preparados y las armas de fuego del cazador más que listas. Un sonoro estruendo dio paso a varias balas que cortaron el aire a gran velocidad,  clavándose con tino en el inmortal. Observé con atención como éste sopesaba la situación, optando por salir corriendo ante mi estupefacta mirada. ¿Desde cuándo los vampiros eran tan cobardes? Comprendía que de pronto se veía en desventaja, pero hasta salir huyendo era demasiado lamentable incluso para un ser despreciable como aquel.

Asentí con la cabeza cuando el valiente cazador salió tras ese ser de las tinieblas convertido en fugitivo, mientras yo con la velocidad que me caracterizaba llegué  sin problemas hasta la chica que abrazada a sus rodillas, permanecía sentada en estado catatónico. Su pálida aura era más que preocupante, y no solo por la pérdida de sangre, sino probablemente porque ver a su atacante la había llevado a entrar en esa especie de coma consciente. Mordí ligeramente mi muñeca, dejando que la sangre cubriese parte de ésta y se la acerqué a los labios. Al menos así recuperaría las fuerzas  y esas pequeñas marcas de su cuello se borrarían con facilidad. Coloqué la mano en su barbilla y con suavidad elevé su rostro para que me mirase a los ojos. No podía permitir que aquel recuerdo atormentase su mente durante lo que le quedaba de existencia, así que haciendo gala de otra de mis habilidades vampíricas, conseguí sin mucho esfuerzo meterme en su mente y manipular su memoria.

-Recordarás que encontraste un apuesto cliente a la entrada del callejón, pero que antes de hacer uso de tus servicios tuvo que marcharse por una urgencia, aunque no por ello se marchó sin pagarte una cuantiosa cantidad de dinero. Por eso esta noche ni las venideras tendrás que trabajar.- apunté en tono neutro, esperando que atendiese a las órdenes mientras depositaba en su mano una bolsita con monedas suficientes para mantenerla fuera de las calles una temporada.
Levantándola con cuidado  y guiándola después por la empedrada calzada,  la acerqué hasta un carruaje privado que se encontraba a la entrada de la taberna.- Llevarás a esta joven al centro de la ciudad y te asegurarás de que se aloje en algún hostal. Después volverás a por tu señor y no recordarás nada de lo sucedido.- ordené al cochero cuando se giró para protestar por mi osadía de usar el carruaje de algún adinerado caballero que se encontraba probablemente en aquellos momentos entre litros de alcohol y las piernas de alguna mujer.

Así fue como vi como se marchaba la joven que parecía poco a poco ir recuperando el color de sus mejillas, y esperaba que un recuerdo bien distinto a lo que había sucedido en realidad. Mi encargo estaba más que concluido, así que solo me faltaba encontrar al joven cazador y ayudarle en su empeño por terminar con una lucha en las que solo tenía las de perder.
Cerré los ojos guiándome por los sonidos de la noche, guiando mis pasos hacia lo que parecían inequívocamente signos de lucha y que me llevaron a dar con el rastro de sangre del inmortal. Apostillado contra unas cajas pude ver como el cazador forcejeaba contra un vampiro sediento de venganza, el cual mantenía al joven contra la pared intentando hundir sus colmillos en la yugular. Un cuchillo no muy grande, parecido a una daga, sobresalía del hombro del vampiro, por lo que imaginé que no había sido tan fácil para éste enfrentarse a ese extraño y entrenado cazador, por lo que no pude evitar sonreír de lado mientras con rapidez acortaba la distancia que nos separaba.

Conseguí inmovilizarlo cogiéndolo por el cuello desde atrás. El enfrentamiento con el cazador le había debilitado lo suficiente como para facilitarme el trabajo. Así que, sin dudar ni un instante saqué con decisión el cuchillo que el inmortal prendía de su hombro para atravesarle el pecho desde atrás, rompiendo así su corazón y terminando con su vida. Un alarido desgarrador cubrió el silencio de la noche, dando paso a una nube de cenizas que nos dejó frente a frente al cazador y a mí.- ¿Estáis bien?- pregunté al percatarme que no toda la sangre que llevaba el cazador en sus ropajes era del vampiro, sino que éste también había sido capaz de herirlo.


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Re: Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Miér Oct 11, 2017 3:47 pm

Perseguí al vampiro durante unas cuantas calles más lejos, el hecho de haberle herido me facilitó su persecución, ya que le había inutilizado la habilidad de correr a esas altas velocidades que alcanzaban normalmente los vampiros, además de que, al estar sangrando, si le perdía, podía rastrearle sin mayores problemas. Pero ésto último no había ocurrido en ningún momento.

Llegamos a una zona cerca del muelle, en una especie de callejuela abandonada y llena de cajas apiladas. El vampiro parecía no encontrar escapatoria ante mi, y por ello se había girado, con una mano en el costado y unos ojos rojos brillantes de furia. Nuestras miradas se cruzaron durante varios segundos, en un duelo silencioso por quien realizaba ántes el primer movimiento. Lentamente, enfundé los revólveres y me llevé una mano a la espalda, justo debajo de la vaina de mi espada, donde llevaba envainado mi preciado cuchillo, sujeté el mango, de forma que la hoja, al sacarlo, saliera desde el lado del dedo meñique.


-Adelante, estoy listo, monstruo.-Ante aquella provocación, el vampiro no dudó en abalanzarse sobre mi y, aprovechando mi ventaja en velocidad, salté hacia él, desenvainando a la vez el cuchillo y, con un agil movimiento, provocándole un corte justo en el costado, en el contrario al de la bala. Rodé sobre mi mismo en el suelo y me levanté con agilidad, sin embargo, sentí una punzada en el brazo que no sujetaba el cuchillo, y al mirarlo observé que tenía varios cortes similares a los que producía una garra: La garra del vampiro. Volví a mirar a la criatura y entrecerré los ojos, colocándome de nuevo en guardia.
Ésta vez fui yo el que se abalanzó hacia el vampiro, moviéndome rápido y ágil, produciéndole varios cortes en el cuerpo, pero el vampiro, sin saber como, sacó de pronto fuerzas de donde no parecía tener, y, de un golpe, me lanzó contra unas cajas apiladas, donde me vi a escasos centímetros del monstruo, que intentaba alcanzar mi cuello con sus dientes.
En un rápido movimiento de brazo, dirigí mi cuchillo hacia su hombro, donde lo clavé con fuerza, haciéndole gritar de dolor, sin embargo, el vampiro utilizó sus garras para hacer lo mismo, clavándolas también en mi hombro izquierdo, cerca del corazón. Solté una maldición al sentir aquél dolor, agarrando con fuerza a mi rival, tratando de buscar un plan mientras intentaba evitar que alcanzase mi cuello.

Pero entonces, algo ocurrió.

Como un ángel de la guarda, una sombra apareció detrás del vampiro, cogiéndolo del cuello para inmovilizarlo y acto seguido, sacando el cuchillo de su hombro y clavándoselo en el corazón, acabando finalmente con su existencia entre gritos de dolor, convirtiéndolo en cenizas.
Respiré hondo y observé a mi salvador, o en este caso: Salvadora. Se trataba de la vampiresa de aquél callejón a la que ántes había salvado yo, pero ahora había sido al revés.


-Estoy bien, no es nada, gracias.-Dije recuperando poco a poco el aliento. Sin embargo, no estaba del todo bien, aquella puñalada del vampiro había sido dolorosa, bastante más que si lo hubiera hecho con un arma blanca, sin embargo, evité quejarme de aquél dolor delante de aquella hermosa mujer.

-No, Ryuu, no es momento de distraerte, y menos con una vampiresa que puede acabar contigo ahora que estás más débil.-

La voz de la cordura habló en mi mente, y dejé de fijarme en el físico de aquella mujer, recuperando mi postura firme y seria.
Observé que la mujer aún tenía mi cuchillo, y lo señalé, mirándola fíjamente a los ojos.


-¿Me lo devuelves, por favor?



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Re: Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

Mensaje por Samara Alighieri el Dom Oct 15, 2017 6:23 pm

Las cenizas del inmortal se arremolinaban entre nosotros dos envueltas en un ligero torbellino que cortaba la húmeda niebla que nos envolvía. Frente a frente, nuestras miradas permanecían conectadas entre sí en un sepulcral silencio, como si un hechizo invisible nos impidiese desviar la vista hacia otro lado. Podía sentir el subir y bajar de su pecho al respirar, todavía de forma entrecortada por el esfuerzo realizado en su enfrentamiento contra el inmortal, e incluso su ajetreado palpitar que ante mi presencia no parecía apaciguarse.

Me mordí el labio inferior pensativa, observando esta vez con atención cada uno de sus movimientos. Si bien era cierto que me había ayudado minutos antes en el callejón, aquel joven cazador no dejaba de ser un humano que cada noche terminaba con la existencia de seres como yo. ¿Me daría la oportunidad de explicarle que no era muy distinta a él.? ¿Podría hacerle ver qué antaño había sido también cazadora y que continuaba siéndolo? Su grave voz me sacó de mis propios pensamientos, casi obligándome a buscar de nuevo esos ojos claros en la oscuridad de la noche.

-Las heridas que te ha infligido el inmortal son bastante graves aunque no lo creas. Puedo sentir como tu sangre sigue brotando por alguna de ellas.- ladeé la cabeza, desviando la mirada hasta ese preocupante incisión que tenía en el hombro izquierdo. Demasiado cerca, pensé al percatarme que tanto el corazón como otros vaso importantes pasaban cerca de donde el vampiro lo había ensartado con sus garras.- Si me lo permites puedo ayudarte.

Traté de mostrar sinceridad en mi mirada al buscar de nuevo la suya, a pesar de que sabía que en esos momentos ciertos reflejos rojizos ocuparían parte de ésta. No era fácil para mí mantenerlos a raya con su olor tan cerca; ese olor dulcemente férreo que inundaba mis fosas nasales, y que provocaba que mis colmillos se estremeciesen por una sed que hacía mucho que no había sido satisfecha.

Fruncí el ceño durante unos segundos ante su siguiente comentario, sin recordar que todavía empuñaba su arma. Con una sorprenderte destreza giré el cuchillo entre mis dedos, tomándolo esta vez de la afilada hoja para ofrecerle a él la empuñadura del mismo. Con un lento paso, acorté la distancia que nos separaba, elevando ligeramente el arma a sabiendas que si era lo suficientemente rápido podría usar mi confiada actitud en mi contra.- Este tipo de arma la conozco más que con la que derribaste anteriormente al vampiro.- apunté al devolvérsela esbozando una tímida sonrisa, aunque procurando controlar esos instintos tan primarios que iban surgiendo en mi interior al sentir ahora más de cerca el olor a su sangre. No sabría decir el por qué, pero hacía muchos siglos, tal vez demasiados, que la sangre de un humano me atraía tanto como la de aquel muchacho.- Te prometo que no te haré daño.- susurré cuando sus dedos rozaron los míos al recuperar su arma, cerrando los ojos durante unos segundos para que no pudiese darse cuenta de que si no se marchaba de allí su vida correría peligro.


Última edición por Samara Alighieri el Lun Oct 16, 2017 5:43 pm, editado 2 veces




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Re: Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Lun Oct 16, 2017 8:39 am

La vampiresa siguió mostrándose "preocupada" por mis heridas, que claramente no tenían buena pinta, y mucho menos la del hombro, la cual había tenido suerte de que no me hubiera dañado alguna zona vital. Pero esa ya mencionada suerte había velado por mi, y solo se trataba de una herida y una futura cicatriz mas, como todas las que había sufrido a lo largo de los años (muchas de ellas más por correr riesgos innecesarios que otro motivo). La mujer se ofreció a ayudarme con las heridas, y me encogí de hombros, indiferente.

-No he olvidado lo que eres, siempre y cuando no aproveches para atacarme sin evitar tu sed de sangre.-Dije quitándome la chaqueta, dejando algo más descubierta la herida. No iba a quitarle el ojo de encima a aquella vampiresa, que, por lo que podía ver haciendo uso de mi capacidad de análisis, parecía estar tentada a lanzarse a por mi.

-Si lo intenta, la meto una bala entre ceja y deja, así de simple.

Con un hábil movimiento, me tendió el cuchillo, dejándome el mango a mano, lo cogí mientras escuchaba su comentario sobre el "arma" que había usado en el callejón: Aquél pez espada. Observé su sonrisa, la cual me pareció cuanto menos bonita... ¿Sería esa la palabra? Podría servir.


-Tenía que improvisar, ese mostruo estaba a punto de matarte, y viendo que intentaste salvar a aquella pobre niña, tenía que hacer algo.-Cogí el cuchillo, rozando ligeramente la fría piel de la chica, no dejaba de mirarla, aquellos ojos que podían volverse rojos y brillantes en cualquier momento. Moviendo el cuchillo entre mis dedos, lo volví a guardar en su vaina.

Al ver que cerraba los ojos al coger el cuchillo, fruncí el ceño, empezaba a ponerme tenso aquél comportamiento extraño de la vampiresa, y algo en ni interior, mi instinto, empezaba a avisarme de que tenía que salir de aquél lugar, eso, o prepararme para un posible ataque. Hice caso de lo segundo, con una mano posada en uno de los revólveres y listo para sacarlo y descargar un cargador entero en la mujer.


-¿Estás segura de querer ayudarme? No te veo muy preparada para estar cerca de tanta sangre...-Dije seriamente, apretando la mandíbula.



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Re: Chasse au thon rouge [Privado Ryuu Chandler]

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