Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

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Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Sáb Oct 14, 2017 6:39 am

Recuerdo del primer mensaje :

Por fin había llegado el día en el que partía una pequeña temporada al norte yo sola, no debía de ser algo descabellado ya que era de allí y tenía allí parte de mis raíces y de mis orígenes, además siempre contaba con mis abuelos por si algo me pasaba y ese portal que me llevaría de vuelta a París si la situación se ponía más peliaguda en el norte conforme estaba la guerra, aunque sabía defenderme porque mi padre se había encargado bien de ello esperaba, realmente, no tener que poner en práctica lo que sabía y lo que me había enseñado papá porque yo no era así, yo no era como Tarik o como Eirin, mis hermanos mayores que habían nacido al igual que como padre para la guerra, por sus venas corría el acero y la batalla mientras que yo era más afín a mi madre y conforme era ella, había sacado su misma curiosidad, sus ganas de aprender y de estudiar, esa pasión por la cultura, la mitología... la de ambas que corrían por mis venas, sabía casi todo lo que podía saberse sobre ambas para orgullo de mis padres porque las tenía como mías, sí era un poco extraño tener dos costumbres y dos culturas diferentes como una sola, pero para mí era imposible decantarme por una en concreto porque ambas formaban parte de mí, parte de lo que yo era y no quería dejar a una de lado porque ambas me gustaban y me apasionaban. Eran tan diferentes pero tan parecidas al mismo tiempo que pensaba que encajaban perfectamente. Mi decisión de seguir por el camino de mi madre lo había tomado desde que con nueve años mi padre, al igual que hizo con mis hermanos, me pidió que tomara un camino. Quizás para otras culturas aquello fuera algo demasiado fuerte para un niño, pero para nosotros era algo normal que veíamos con naturalidad porque así éramos nosotros y así lo llevábamos en la sangre. Aun recordaba la mueca que puso y el mohín que hizo cuando tomé la decisión, una que él respetó y aceptó aunque en el fondo sabía que le habría alegrado más seguir el mismo camino que mis hermanos, el camino del guerrero.

Quizás no le sorprendió tanto viendo como era desde bien pequeña, pidiéndole a mi madre que me llevara con ella al museo, que me contara cosas, que me enseñara a poder leer los jeroglíficos y las runas... siempre ávida de aprender, ávida de más conocimientos. Me había dado cuenta desde pequeña que las cosas conforme las veía se me quedaban grabadas en la memoria, mamá decía que era como un “don” que podía utilizarlo a lo largo de mi vida y que sería ventajoso si sabía cómo aprender de ello. Cuando papá me entrenaba ponía empeño e interés pero no sentía que era lo que yo quería hacer, quizás por eso no le sorprendió tanto mi decisión aunque sí que quiso que supiera defenderme y a eso no me negué, lo hice porque sabía que para él era importante y quería lo mejor para mí. Siempre había tenido predilección por mi padre, era algo que no podía evitar desde que era bien pequeña, con mi madre tenía más cosas en común pero por mi padre lo que tenía con él era algo diferente o al menos lo sentía así. Incluso un par de veces me había preguntado si tenía novio o estaba con algún chico, para su alegría le decía que no –que era verdad- y me hacía gracia ver la cara que ponía cuando me lo preguntaba, para nosotros el sexo era algo normal y natural y aunque jamás me preguntó por ello –gracias a Ra y a Odín- sabía que al ser la pequeña en ese sentido se sentía algo más “protector” conmigo. Ahora los tenía a los dos delante de mí observándome, siempre me había gustado conforme crecía ver cómo se amaban y parecía que esa llama jamás se apagaba, superaban todos los obstáculos juntos y si alguna vez encontraba a esa persona, como ellos se habían encontrado, esperaba que fuera algo como lo que ellos habían tenido. Mi madre me miraba de forma fija y se mordía el labio, sabía que estaba preocupada porque era la primera vez que viajaba yo sola a un norte en guerra, y no podía culparla en parte.



-Tranquila mamá, estaré en casa con los abuelos y no me pasará nada –quise tranquilizarla y mi padre rodeaba su cintura dejando su barbilla apoyada en su hombro dándole ánimos, me acerqué a él para despedirme y darle un abrazo dejando un beso en su mejilla, mis ojos azules miraron los suyos y sin decirnos nada nos lo dijimos todo, luego pasé a abrazar a mi madre quien me pegó a su cuerpo y me mecía como cuando era pequeña, me besó un par de veces repartiéndolos por mi rostro y finalmente me separé, yo de los tres hijos era la más cariñosa de todos sin duda. De Tarik y de Eirin ya me había despedido antes y los miré con una sonrisa- nos vemos en unas semanas, ¡disfrutad de que estáis solos! –Dije divertida para la risa de mi padre y un regaño de mi madre que evitaba también reírse y con esa última visión de ellos crucé aquel portal, como tantas otras veces había cruzado, salvo que ahora lo hacía sola. Al llegar mis abuelos ya me estaban esperando y corrí para abrazarlos dándoles una sorpresa mientras me preguntaban por mis padres y cómo estaban, su historia era una que también me gustaba escucharla y a veces le pedía a Adaline que me la contara, mi abuelo era algo más parco con las palabras pero lo quería igual. Pasamos la noche poniéndonos al día y contándome historias suyas, batallas que había hecho mi abuelo mientras yo escuchaba con atención como si fuera una niña pequeña entusiasmada con la idea, cada vez que estaba en el norte o estaba en Egipto sentía que de verdad estaba en casa, París para mí era una ciudad de paso pero entendía que allí tenía mi madre su trabajo y yo empezaba también poco a poco con mi trabajo. Los días fueron pasando mientras me centraba en el motivo del por qué había ido allí, a parte porque necesitaba ese tiempo y nada mejor que como en casa para sentirme así de bien, porque quería estudiar ciertas cosas y nada mejor que el propio lugar de origen para estudiarlas. Lo que no sabía era lo diferente que iba a ser mi viaje en aquellas en tierras.


Última edición por Nailah Zahir el Jue Dic 07, 2017 3:26 am, editado 1 vez


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Lun Nov 27, 2017 3:04 am

Cuando abrió la puerta nuestras turbias miradas chocaron de frente. Mi cuerpo quedaba de espaldas apoyado en la pared, mi mano diestra sacudía despacio mi duro y alzado miembro desafiándola, su punta brillaba mojada tentándola.
Se apoyo maldiciéndome entre jadeos en el pomo de la puerta, cerraba las piernas con fuerza, su sexo palpitaba y saberlo me excitaba mucho mas.
Nuestros labios entreabiertos, respiración entrecortada y el pecho de uno y otro que ascendía violento reclamando la atención del otro.

Me pidió que parara, pero no lo hice, algo me decía que no quería eso si no mas bien que entrara en los confines de su mundo y que la hiciera tambalear sus cimientos.
Acortó la distancia, sus ojos pardos, centelleaban, mi nariz friccionó con la ajena cuando sus manos apresaron las mías para detenerme quedando así los dos de frente.
Por un instante aquella posición se convirtió en algo erótico, nos mirábamos jadeando contra los labios del otro, mi miembro alzado se perdía en su vientre hundiéndose ligeramente.
-¿de verdad quieres que pare? -pregunté con un deje altivo en la voz.

Ladeé la sonrisa antes su pregunta.
-Lo llaman paja, estoy masturbándome y que yo sepa eso no es delito ni debería de molestarte ¿o si Cannif? -la desafié.
Cada palabra mía rozaba sus labios y ella los buscaba sutilmente, queriendo beberse mis palabras, podía negadlo pero estábamos los dos igual de cachondos en esos momentos y al prueba era que sus caderas de forma involuntaria presionaron para encontrarse con mi dura entrepierna.
-Tu cuerpo creo que quiere que no paré...piénsalo, ni siquiera has de follar conmigo, tu honor seguirá intacto, dime que no estas a punto de correrte -susurré contra su boca arrastrando las palabras de forma cálida.

Ella se mantenía en sus trece, aseguraba que como me había rechazado dos veces mi única intención era tomarla.
Quera tomarla porque ahora mismo estaba muy puesto, pero no era así exactamente, mi intención erradicaba en que se diera cuenta de que estas esclavas eran un arma de doble filo.
Aunque no pudiera escapar, ni dañarla porque me haría daño a mi mismo, si podía hacer otras cosas...cosas que ella odiaría por completo.
Era su enemigo y la orgullosa Cannif no podía yacer con un monstruo. Esto no solo me convertía a mi en su esclavo si no ella en la mía del mismo modo.

Empujé con mi pelvis bajando un poco para que notara como estaba, ella jadeo fruto de la excitación.
-¿continuamos? -pregunté deslizando mi lengua por su labio inferior -vete a la cama, túmbate, métete los dedos y finjamos que ninguno de los dos sabe porque estamos tan encendidos en este momento -susurré contra su boca -o déjame entrar -gruñí mordiendo su inferior y tirando de este hacia mi.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Vie Dic 01, 2017 12:33 am

El lobo era un completo cabrón en esos momentos, aunque ya lo había sido en otros momentos anteriores pero de diferente manera, y me estaba sacando de mis casillas con su forma de comportarse y con lo que hacía. No solo me había quemado unas cuantas hojas de mi investigación por puro placer y para joderme pero, en realidad, era la única forma que tenía ya que la esclava le impedía hacerme cualquier cosa... eso aunque me había cabreado en realidad podía recuperarlo porque todo estaba en mi mente, solo tenía que ver las hojas que me faltaban y volver a escribirlas de nuevo aunque eso le perjudicara a él porque más tiempo pasaría con esas esclavas... sino que ahora, mientras estaba tumbada en la cama repasando el libro con el que había estado trabajando y anotas cosas en los últimos meses se había atrevido a fastidiarme de otra forma bastante diferente, una que yo no esperaba y que estaba haciendo que mi cuerpo se incendiara y calentara por lo que él en el baño hacía. No pensé que las esclavas pudieran funcionar de esa forma y no podía saber con certeza si él también lo sabía o simplemente estaba probando suerte, pero cada vez sentía más caliente mi cuerpo y una excitación crecer en mi centro volviéndome loca. Eran como pequeñas olas que iban y venían y que se centraban en mi sexo pero que cada vez eran más fuertes y más constantes, tuve que cerrar los ojos con fuerza y dejar el libro a un lado mientras sentada aferraba las sábanas con fuerza. Maldito bastardo, podía escuchar sus jadeos que provenían del baño y miré hacia la pared que estaba pegada donde él se encontraba con el ceño fruncido porque aquella jugada sí que no me la había visto venir. Sabía que no iba a ponérmelo fácil y contaba con que me retrasara más que ayudara pero ¿eso? Ahí debía de decir que le anotaba ese punto pero si pensaba que iba a dejar que siguiera estaba equivocado. Volví a cerrar los ojos de nuevo y me mordí el labio por lo que estaba sintiendo y sin que nadie me tocara producto de un reflejo de lo que él sentía y se estaba provocando al tocarse. Mi sexo ya estaba húmedo para esos entonces y palpitaba con cierta necesidad, me levanté de la cama para ir hacia la puerta del baño abriéndola de golpe haciendo que chocara con fuerza contra la pared... y ahí estaba.

No era tonta y aunque fuera mi enemigo eso no quitaba para que tuviera ojos y me diera cuenta de que el cambiante llamaba la atención, sus ojos de color turquesa que ahora turbios por el placer me miraban parada en la puerta del baño, sus labios carnosos y entreabiertos de los que exhalaba jadeos roncos, el rostro de facciones marcadas, mis ojos lo recorrieron bajando por su cuerpo para observar su mano moviéndola despacio sobre su miembro mientras me miraba de forma desafiante por lo que hacía, en otro momento hasta me habría quedado parada en la puerta observándolo, pero ahora me apoyaba en el pomo, cerraba mis piernas con fuerza por lo excitada que estaba con los ojos cerrados mordiéndome el labio. Le pedí entre jadeos que parara con mi respiración pesada y mi pecho subiendo y bajando igual que lo estaba el suyo, su espalda y cabeza apoyados contra la pared sin moverse e hizo caso omiso de mis palabras porque seguía moviendo su mano por todo su tronco de forma lenta y que yo sentía de manera placentera en mi cuerpo, así que ante el hecho de que no me hacía caso me acerqué hacia él para apartar sus manos y pegarlas contra la pared quedando de frente, nuestros rostros a escasa distancia, su nariz rozando levemente la mía, su aliento cálido chocando contra mis labios, su miembro presionando ligeramente en mi vientre húmedo y completamente excitado y yo con mis bragas mojadas por completo. “¿De verdad quieres que pare?” me preguntó con la sonrisa ladeada en sus labios y el tono altivo como si supiera exactamente la respuesta a esa pregunta. Hijo de puta. Fue la contestación que le di en mi mente, con el ceño fruncido lo fulminaba mientras intentaba calmarme y normalizar no solo mi respiración, sino todo mi cuerpo que excitado me pedía otra cosa bien distinta. Jugaba conmigo, bien sabía él que no le había preguntado qué era, en sí, lo que estaba haciendo en esos momentos sino más bien qué pretendía conseguir con ello porque no lo tenía muy claro.



-No juegues conmigo lobo, sé perfectamente lo que estabas haciendo al igual que tú sabes qué es lo que te he preguntado –me desafiaba, el muy maldito me desafiaba incluso estando de esa forma y yo medio gruñí por ello por atreverse de forma tan descarada a hacerlo- no me importa siempre y cuando no tenga nada que ver conmigo, en este caso sí que tiene que ver conmigo y no quiero que lo hagas –sus labios rozaban levemente los míos cuando hablaba, los míos también lo hacían y ahí estábamos los dos en esa situación en la que ni nos acercábamos pero tampoco nos alejábamos. Que me había excitado era más que obvio y mi cuerpo, que iba en contra de lo que yo quería, se movió de forma que mis caderas lo rozaron levemente como si quisiera seguir con lo que él estaba haciendo, aunque yo me negaba en rotundo. Él, como si en esos momento supiera todo lo que me pasaba me dijo con seguridad que mi cuerpo no quería que parara, que no tendría siquiera que follar con él para conseguir un orgasmo. “Dime que no estás a punto de correrte” Maldito hijo de puta. Sus palabras pronunciadas de esa forma sobre mis labios con la intención de que le dejara hacer lo que él quería, ¿con qué propósito, qué ganaba él con todo eso? Me había deseado desde que me vio con esos ojos lobunos en el bosque, lo había intentado dos veces y ahora yo le había entregado la forma perfecta de hacer que sucumbiera ante él. No, debía de mantenerme firme en aquello y no caer en lo que él quería y en lo que él estaba representando en esos momentos: tentación, lujuria, placer. Todo en él desprendía exactamente eso y sus labios buscando los míos susurrándome de esa forma me lo dejaba más que claro. “Vamos Nailah aguanta... eres más fuerte que esto” intentaba convencerme de ello, de no caer ante él que como bien decía era mi enemigo y no podía olvidar que me había intentado violar dos veces aunque una fuera en un aviso, debía de controlar los instintos de mi cuerpo y suprimir de alguna forma la necesidad y el calor que me recorría por completo. El hecho era que estaba muy excitada y estar en esa situación no ayudaba para nada “no Nailah, no cedas, no caigas ante él...” cerré los ojos con fuerza y como seguía teniendo sus manos apresadas con las mías las moví de forma que las quité de la pared solo para estamparlas con más fuerza aunque eso yo también lo notara en mis palmas como efecto rebote- ¡cállate! –Dije cerrando los ojos bajando ligeramente el rostro con mi respiración entrecortada, era difícil intentar no caer cuando todo mi cuerpo y mi deseo me lo pedían a gritos. Fue entonces que movió su pelvis un poco hacia abajo y yo volví a levantar mi rostro tras un jadeo de pura excitación ante su acto, me preguntó si continuábamos deslizando al mismo tiempo su lengua por mi labio inferior de forma caliente y provocativa, o bien podía irme a la cama a tumbarme y acabar yo misma con el calentón que tenía aunque eso no cambiaría las cosas en absoluto, él también lo sentiría y no quería caer ante él de ninguna de las formas. Susurraba contra mi boca y acabó pidiéndome en un gruñido que le dejara entrar mordiendo mi inferior y tirando de este hacia él, jadeé apretando con mis manos las suyas mientras luchaba por no caer, por no ceder- ¡No! ¡No voy a hacer nada de eso! –Dije apartándome un poco de su rostro- ni me voy a meter los dedos ni voy a dejar que me tomes... ¿es eso lo que quieres, eso es cuanto quieres en este momento, hundirte en mi interior? –Gruñí porque era pensarlo y más me excitaba, su cuerpo caliente casi pegado contra el mío, su aliento, sus ojos mirándome de esa forma con el brillo turbio en ellos- eso no conseguirá que te puedas quitar la esclava, seguirá estando en tu muñeca igualmente –volví a estampar sus manos contra la pared con más fuerza- así que al final el lobo feroz se quiere comer a caperucita ¿eh? Te la cortaría ahora mismo si no fuera porque yo también lo sentiría –le dije mirándole con rabia llevando mi mano a su miembro para ataparlo entre mis dedos y apretar con algo de fuerza con la intención de hacerle daño, obviando por un momento cegada por la rabia que sentía en esos momentos de que él me tuviera así, que yo sentía exactamente lo mismo que él. Lo notaba caliente, duro y mojado en mi mano y al apretar levemente mi sexo palpitó ante la sensación que yo misma había causado. Era extraño sentir cómo de esa forma lo que le hacía a él yo también lo sentía, notaba que mis convicciones sobre resistirme iban desapareciendo en el momento en que mi mano se deslizó una sola vez, de forma lenta, por todo su tronco sintiendo el intenso placer que eso me produjo- oh por Ra y Odín –dije cerrando los ojos por un momento en mitad de un jadeo que fue acompañado por uno suyo también, abrí mis ojos encontrándome con los suyos con nuestras respiraciones agitadas y ese fue el principio del fin. Nuestros labios entreabiertos se rozaron exhalando el cálido aliento que se mezclaba y nos movimos impulsaos por lo mismo: deseo. Su mano libre se enredó entre mis rizos con fuerza y nuestros labios chocaron de forma salvaje buscando una forma de aplacar lo que sentíamos. No había amor, no había sentimiento alguno de por medio sino un voraz deseo salvaje que nos consumía, gruñíamos y jadeábamos en el beso, nuestros cuerpos se buscaban rozándose y al final en un movimiento rápido por su parte acabé yo con mi espalda  contra la pared. Una parte me pedía que me fuera y me alejara, la otra sin embargo me rogaba porque me quedara y yo me encontraba en medio de aquel dilema, encarcelada entre la pared y su cuerpo mientras mi mente y mi cuerpo se debatían.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Vie Dic 01, 2017 6:28 am

“¡cállate!” mi aliento impactó contra sus labios, caliente, suave...
-¿Eso es todo cuanto se te ocurre en este momento? -pregunté ladeando la cabeza para dejar que nuestros labios se acariciaran mientras arrastraba contra su boca esas palabras.
Bajo su rostro decidida a huir de mi, como si así pudiera dejar de sentir ese torrente de placer que nos embriagaba a ambos con cada roce.
Moví mi pelvis de forma deliberada, rozando en su vientre mi húmeda verga, ella gimió alzando el rostro para de nuevo encontrar nuestras turbias miradas.

Me relamí ,su aliento me calcinaba, los dos estábamos fuera de nosotros y cada movimiento de nuestros cuerpos por ínfimo que fuera delataba nuestras ganas.
-¿No vas ha hacer nada de eso? -ladeé la sonrisa de forma engreída, aun con sus manso atrapando mis muñecas -¿y que es lo que vas a hacer exactamente? Su pezones eran astas, se hundían en mi pecho al tiempo que su respiración los movía violentos.
-creo que tu cuerpo no piensa lo mismo, pero quizás, si me quitas la esclava...-susurré dejando aquello como una idea a considerar, una que ella negó sin mas.
-Entonces es porque esta situación te excita demasiado como para dejarme ir ¿verdad?.

Cabreada tomó mi miembro apretándolo, tiré la cabeza hacia atrás cerrando los ojos ,sintiendo como me excitaba mas, ese gesto de rabia había logrado lo contrario, su mano estaba caliente y contra ella palpitó mi tronco humedeciendo mas mi glande.
-El lobo feroz siempre quiere devorar a caperucita, eso no es la novedad -susurré antes de que moviera mi verga haciedome gemir y a ella maldecir -la novedad es que caperucita quiere que se la meta hasta el fondo ¿verdad?-mis jadeos acompañaban cada palabra intencionada.

Incapaces de seguir con aquel juego peligroso que nos triamos, sus manos cedieron, las mías atraparon sus nalgas y de forma violenta la gire empotrandola contra la pared.
Nuestros labios ahora a escasa distancia se encontraron, no fue de forma sutil, mas bien despiadada, fruto de la necesidad y la rabia, la suya por caer, la mía porque seguía llevando la esclava.
Era increíble porque cada mordisco lo notaba, su legua entraba en mi cueva y en un baile agitado pasaba a la contraria haciéndonos gruñir.

Mis manos alzaron su falda, quería entrar, quería hacerme con ella, y no fue amor, ni afecto, ni ninguna de esas tonterías, fue algo animal, mi glande presionaba sus bragas.
-Pídemelo -susurré contra su boca -quiero escuchar a una Cannif suplicar por ser follada.
Mis palabras nos encendían mas a los dos, estábamos perdidos en aquel duelo de pura pasión.



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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Sáb Dic 02, 2017 8:53 am

No se podía decir que no me estaba resistiendo todo lo que podía en esos momentos, que luchaba contra las ganas y contra el deseo que me abrasaba el cuerpo y que era fruto también de lo que él mismo sentía como si fuera un bucle continuo, uno que empezaba y terminaba en el otro para vuelta de nuevo a empezar sin un fin de por medio, sin nada que lo parara o que lo frenara. Nuestros alientos calientes se mezclaban y se enredaban dando en nuestros labios, respiraciones agitadas por lo que sentíamos, jadeos que exhalábamos por el placer y el inmenso calor que nos atravesaba todo el cuerpo y que nos hacía presos el uno del otro, más quizá de lo que ambos estábamos dispuestos a aceptar. Nuestros cuerpos se rozaban cada vez que tomábamos aliento para respirar y las miradas, turbias, se centraban en el otro mientras yo intentaba resistirme y no caer ni ceder ante él en aquel momento, yo era más fuerte que todo eso, yo podía con esa situación igual que había podido con muchas otras y había salido adelante. No podía dejar que él se saliera con la suya y me venciera en esa ocasión, no porque de hacerlo le estará otorgando un poder que no estaba segura que quisiera que él tuviera, no en estas circunstancias en las que las esclavas nos hacían una clara referencia al nombre de ese mismo objeto: esclavos. Uno del otro. Eso es lo que nos pasaba en ese momento y era como si nos retroalimentáramos uno del otro conforme nos sentíamos, nuestros cuerpo pegados se rozaban constantemente y eso incrementaba la sensación que experimentábamos, el calentón que teníamos en esos momentos. Pero él no iba a dejar que me fuera así como así, él quería que cayera y cediera ante él con sus palabras que pronunciaba sobre mis labios incitándome, tentándome en todo momento para que cayera en lo que él había empezado. Le grité que se callara porque de esa forma no podía pensar con claridad, no podía tener el control de mi mente y así mi cuerpo tomaba posesión, mi cuerpo quería ceder a la necesidad que sentía, al calor que palpitaba en mi sexo húmedo y mojado por las caricias que él mismo se había hecho y que me habían llegado a mí por medio del conjuro que yo misma había pedido con las esclavas, había caído en mi propia trampa.

Él ladeó la sonrisa y casi se rió por pedirle que se callara, claramente no lo hizo y se le ocurrió decirme que si solamente se me pasaba eso por la cabeza. Nuestros labios se rozaban y los alientos se mezclaban, volvió de nuevo a mover su pelvis y yo jadeé elevando de mi mirada a la suya otra vez contemplando esos orbes turquesas que me miraban turbios por la excitación. Se burlaba de mí, incluso en esa situación lo hacía preguntándome qué iba a hacer mientras mis manos presionaban sus muñecas contra la pared y su sonrisa engreída se extendía en sus labios, quise borrársela de un golpe pero solo sentiría el mismo dolor que él y lo descarté. Su pecho pegado al mío en cada respiración que dábamos, el más mínimo roce nos encendía y el de nuestros pechos no era una excepción tampoco, presionaba los míos y enviaba corrientes placenteras por todo mi cuerpo. Me dijo que mi cuerpo quería que continuara y, maldición, eso era algo que ya sabía y de ahí el debate conmigo misma que tenía. Pero tuve que fastidiarla cuando tomé su miembro con la intención de dañarlo, yo misma me condené en ese acto que me produjo más placer y que mi sexo palpitara, él decía que no era una novedad que el lobo quisiera comerse a caperucita, mi mando se movió por todo su miembro en mitad de un gemido que salió de nuestros labios por el placer mientras yo nombraba a mis dioses sintiendo que me perdía en todo aquel placer. Dijo algo obvio y que mi cuerpo respondió con un “sí” sonoro: que quería que me la metiera y sus palabras provocaron un escalofrío placentero que me hizo jadear de nuevo condenándonos aún más. Mis manos cedieron y pronto las suyas tomaron mis nalgas, me alzaron de forma que mis piernas rodearon su cintura dejando nuestros sexos rozándose y me vi contra la pared chocando con cierta violencia contra esta. Nuestros labios se encontraron y nos besamos de forma salvaje y necesitada, nada de sentimiento alguno, solo pasión desbordada y salvaje lo que sentíamos en ese momento.



-No más de lo que tú quieres metérmela a mí, eres tú quien ha empezado todo esto –dije en mitad de aquel beso que era extraño a su vez, porque cada vez que mordía sus labios sentía en los míos mi propio mordisco y no dejaba de ser una sensación placentera. Nos devoramos, no había otra forma mejor que definirlo que esa misma y nuestros sexos ahora se rozaban en cada movimiento, su lengua tomó mi boca, mordíamos nuestros labios y luego era yo quien tomaba su boca con mi lengua para vuelta a empezar a otra vez. Por un momento pensé que si podía sentir hasta los mordiscos que le daba, cómo sería el sentirlo dentro moviéndose en mi interior y eso me hizo lanzar un jadeo contra sus labios. Seguía luchando en una batalla conmigo misma ya que por una parte mi mente decía que me largara y mi cuerpo que me quedara, mientras tanto estaba encarcelada entre la pared y su cuerpo caliente frotándose contra el mío. Aquel juego había llegado tan lejos que ahora estábamos devorándonos como animales cegados por la pasión, la necesidad y el deseo que sentíamos en ese momento y que nos consumía con cada nuevo roce. Sus manos alzaban mi falda por mis piernas al tiempo que mis manos alzaban su camisa dejando su pecho al descubierto hasta quitarle la camisa y lanzarla por el baño, acabó quitándome la falda para hacer todo mucho más fácil sintiendo sus manos calientes recorrer mi piel en el proceso mientras jadeábamos, nos mordíamos y nos besábamos sin delicadeza alguna. Mi mente ya había cedido ante los caprichos de mi cuerpo cuando tuvo abrió sus labios, mientras su miembro presionaba mi entrada aun con la tela de mi ropa interior de por medio haciendo que jadeara y mi cuerpo se arqueara por ello, cuando me dijo “pídemelo”, y mis orbes azules subieron para mirarlo- ¿te pida, qué lobo? –Pregunté con la respiración entrecortada con sus labios sobre los míos, fueron sus palabras calientes lo que hizo que frunciera el ceño sin dejar de mirarlo sintiendo que con eso lo había estropeado todo en parte. Mi mente me dijo que tenía razón y que le hiciera caso porque ceder no era uno de mis planes, no debía de hacerlo y el debate volvió de nuevo con más fuerzas. Mis dedos fueron a su pelo enredándolos con fuerza y tiré hacia atrás su rostro dejándolo elevado mientras lo observaba- no te voy a suplicar una mierda –le dije con la respiración entrecortada, mi pecho subía y bajaba con rapidez igual que el suyo chocando y rozándose en cada respiración. Yo no había suplicado nunca y no iba a empezar a hacerlo en esos momentos, no olvidaba que era mi enemigo y que además era mi prisionero y ya una cosa era dejar que aquello pasara y otra que le suplicara como él quería- una Cannif no suplica, lobo, y menos a un enemigo que es su prisionero –le recordé en lo que parecía que volvía a tener el control aunque mi cuerpo ardía a cada segundo que pasaba pegada a su cuerpo, con la necesidad latiendo con fuerza en mi sexo- no voy a suplicarte nada, así que o continuas o me largo –dije intentando imponerme de nuevo sobre él teniendo el control de esa situación, algo que no pareció gustarle en absoluto porque me gruñó sin soltarme presionando más mi cuerpo y mi sexo haciendo que jadeara. Él quería que le suplicara y yo no iba a hacerlo por mucho que me insistiera, seguía siendo una Cannif y por petición suya como si se deleitara como enemigo al que le suplicaban por su vida, aunque en este caso fuera porque me tomara y se adentrara en mi interior, eso no iba a suceder, no conmigo- si quieres que lo haga deberás de ganártelo y créeme que estás muy lejos de lograrlo. Me largo –declaré con ese carácter que me precedía siendo orgullosa, terca y testaruda como era... antes prefería quedarme con todo el calentón aunque eso me jodiera a suplicarle, eso jamás pasaría. Mis piernas se bajaron de su cintura todavía encarcelada entre él y la pared, así que le di un empujón para que se alejara y así yo pudiera irme aunque me fuera con todo el calentón del mundo... bastante había caído ya frente a él. Di un par de pasos mientras todo mi cuerpo me rogaba porque me girara y volviera a pegarme a su calor, a que me tocara y me tomara cuando volvió a abrir la boca, esa vez, para llamarme cobarde. Cobarde por no dejarme llevar en esos momentos, cobarde como lo éramos el resto de los Cannif... me paré, gruñí apretando mis puños y me giré para fulminarlo con la mirada deshaciendo el par de pasos quedando de nuevo frente a él, nuestros rostros pegados igual que nuestros cuerpos- yo no soy ninguna cobarde, yo no huyo de nada y mucho menos lo hago de ti –él me retó sonriendo de lado de forma engreída y gruñí contra sus labios, lo pegué a la pared y di un pequeño salto enredando mis piernas en su cintura, él me sujetó de las nalgas y volvimos a besarnos de forma salvaje en lo que  nuestros sexos se rozaban haciéndonos jadear. Me pegó contra la pared de forma violenta otra vez cambiando las posiciones y mordí su labio inferior con fuerza cuando sus manos fueron a mis bragas- rómpelas –le dije mordiendo con cierta rabia su cuello, subí mi rostro dejándolo frente al suyo rozándose nuestras narices cuando las rompió como le había dicho, su glande recorrió mi sexo mojado y húmedo en lo que yo me aferraba a su cuerpo jadeando ambos por las sensaciones placenteras, tomó mis caderas con su punta en mi entrada y la metió un poco mirándonos y jadeando cuando de pronto embistió de una metiéndomela por completo, eso nos hizo gemir y rugir al mismo tiempo por la placentera sensación que nos sacudió en esos momentos. Fue tan placentero y tan intenso que casi me corrí en ese momento, mis paredes apretaron su miembro en lo que cerré los ojos echando hacia atrás mi cabeza- oh por todos los dioses –dije antes de que empezara a moverse de forma ruda, rápida y salvaje entrando y saliendo en cada embestida. Mis dedos aferraron su pelo con fuerza y una de sus manos se perdió en mis rizos, la otra apretó uno de mis pechos al tiempo que mis caderas se movían hacia él en cada choque. Era difícil de explicar, era como si su placer y el mío se hubieran combinado en uno volviéndonos completamente locos de placer, sedientos de más gimiendo y gruñendo sobre nuestros labios, mordiéndolos, en una pasión con un frenesí de placer que no había sentido nunca y que se sentía demasiado bien.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Mar Dic 05, 2017 11:01 pm

La egipcia era orgullosa, cuando le pedí que suplicara me aseguró que eso no pasaría, pero nuestros cuerpos ardían, el roce eran brasas, nuestro aliento el combustible, jadeos que delataban la necesidad de buscarnos de encontrarnos.
Sentía su necesidad y ella la mía, aunque ella era terca, no se movía me necesitaba dentro, quemaba mi palpitante miembro y solo en su oasis podría moverse sediento.

Mi ladeada sonrisa delataba mi altivez y fue entonces cuando me dio un empujón, lo que me hizo enarcar una ceja al ver que me dejaba frio y de seguro ella sentía lo mismo.
-Vamos -le dije llevando mi mano a mi palpitante falo, moviendolo suavemente entre gemidos.
Sus ojos centelleaban amenazantes, pidiéndome que me estuviera quieto.
Gruñí al ver como me decía que si era necesario se quedaría con el caleton, lo que implicaba que así me dejaría a mi.
-Cobarde -aseguré mirándole desafiante.

Eso la incendió, aseguró no serlo, bufaba, gruñía como la vikinga que era aunque no lo parecía.
Me relamí sonriendo.
-Vaya, resulta que hay algo de Cannif en ti. ¿Sabes? A mi no me excitan las mujeres que no son vikingas, me parecen demasiado suaves ¿eres una Cannif? -pregunté desafiante pues sabia que un día abandonó ese apellido para portar el de su madre – demuéstramelo

Se acercó a mi ,creo que con el fiel propósito de golpearme, contra sus labios volví a susurrar esas palabras que tanto la torturaban.
-Cobarde – rugí.
La egipcia de un salto se abalanzó contra mi, era una pantera, nuestros labios se encontraron hambrientos, devorando su inferior, nuestras lenguas serpentearon, lamiéndose dentro y fuera de nuestras bocas.

Sentía exactamente mi placer y el ajeno, era una mezcla explosiva, era una sensación bestial, estaba a punto de explotar.
Mi glande estaba completamente mojado, de un tirón le arranqué las bragas, mi punta buscaba adentrarse en su caverna.
Rugí cuando su espalda se arqueó, pechos alzados, dos montañas erguidas, cúspides que me mostraban sus dos duras astas.
Mi boca fue a ella, tiré de sus pezones con mis dientes, sus dedos en mi nuca me empujaban para que me embebiera de ellas.

La pared se trasformó en un lecho improvisado, la empotré contra esta metiéndosela hasta el fondo, mis huevos tirantes mientras la sacaba casi por completo y volvía a dejarme caer hasta lo mas profundo de su laberinto.

Uñas que sajaron mi piel, los dos nos habíamos perdido en lo mas profundo de un placer inhumano, eramos dos salvajes dispuestos a todo con tal de saciarnos.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Jue Dic 07, 2017 3:26 am

Odiaba que ese lobo cretino tuviera en esos momentos la situación bajo control, que fuera él quien estuviera dominando lo que pasaba en vez de ser yo quien lo hiciera puesto que era él el prisionero, era él quien estaba a “mi merced” y no debía de ser al revés. Había encontrado un maldito uso para esa esclava que a mí se me había escapado por completo, una forma de hacerme ceder y caer ante él porque lo mismo que sentía el lobo lo sentía yo, y eso evidentemente se resumía también a la situación que nos acontecía en esos momentos. Los dos estábamos calientes y excitados como si navegáramos por Hel, nuestros cuerpos se buscaban necesitados de más roces, de más placer que nos hiciera sucumbir finalmente aunque yo me había intentado resistir todo lo que pude... pero era complicado cuando seguía tocándose y su placer se convertía en igual forma mi placer. Había cometido un error al pedirme que le suplicara porque yo jamás suplicaba y mucho menos lo iba a hacer con él para que me tomara cuando era algo que los dos queríamos, lo sabíamos y por eso estaba contra la pared de aquel baño con el cuerpo del lobo sujetándome, haciendo de su cuerpo mi cárcel para que no escapara y así dejarnos llevar por lo que él había empezado. Sí, claro que quería que me tomara y que me llevara a esa cúspide de placer como todo mi cuerpo pedía, pero una cosa es que yo lo reconociera en mi cabeza a pesar de que era concederle que caía ante él, y otra rogarle porque me follara... eran cosas completamente distintas y por mis dioses que jamás se lo pediría. De hecho viendo que no iba a cambiar de idea le di un empujón para alejarlo y así bajarme de su cuerpo para salir de aquel maldito aseo aun cuando eso conllevase que me quedara con el calentón y que, además, lo dejara a él también de la misma forma aunque eso no era algo que me preocupaba. Era orgullosa, era terca y obstinada y no iba a suplicarle por algo como eso cuando era mi enemigo. Su ausencia fue notoria en cuanto me separé de su cuerpo y el frío golpeó recordándome que no quería eso, sino que lo quería a él devuelta pegado de nuevo volviéndome loca, fue entonces cuando abrió esa bocaza que tenía para hacer que me parara por completo con aquella simple palabra.

“Cobarde”, el muy malnacido se había atrevido a llamarme cobarde, por no dejarme llevar, por no seguir con aquello como ambos lo estábamos deseando... se estaba equivocando por completo conmigo. Me giré enfrentándolo porque si algo no era en toda mi vida era eso, una cobarde que huía de las cosas y jamás lo había hecho, yo era valiente y atrevida aunque mi aspecto pudiera decir lo contrario. Se burlaba de mí y se burlaba por el hecho de que yo no portaba el apellido Cannif tras mi nombre, pero ¿acaso hacía falta cuando era hija de quién era? Era una Cannif como mis hermanos y no portar su apellido no me restaba de serlo, aunque no era el primero ni sería el último que me juzgaba por ello, por una decisión que habían tomado mis padres en su día concediéndole mi padre a mi madre el que uno de sus hijos llevara su apellido, cierto que yo me parecía más a ella físicamente pero el genio Cannif lo portaba, y no por no llevar su apellido era menos que el resto. Decía que las que no eran vikingas no le excitaban y ni siquiera sabía por qué me lo decía, sin embargo me dijo que le demostrara que una Cannif. Le gruñí desafiante por sus palabras, por la ofensa que había hacia mi persona en ellas y volví de nuevo quedando frente a él haciéndole ver que yo no era una cobarde y que no huía y mucho menos de él, nuestros labios se rozaban otra vez y nuestras respiraciones se mezclaban de forma caliente, volvió a llamarme cobarde contra mis labios y me dieron ganas de darle un buen guantazo y no lo hice porque yo también sentiría el golpe. ¿Quería ver que era una Cannif? Sin mediar palabra subí sobre su cuerpo y él me atrapó de las nalgas, de nuevo se giró estampando mi espalda en la pared mientras nos besábamos, nos mordíamos y nos devorábamos en ese beso como si no existiera un mañana.



-Soy más que una Cannif –dije en un jadeo entre beso y beso, su miembro se rozaba en mi centro de forma placentera, mis caderas se movían contra él buscando por más, mis manos recorrieron su espalda y su pecho en el momento en que él dejaba caer su boca en mis pechos y los mordía, los recorría para terminar mordiendo mis pezones haciendo que mi espalda se arqueara y le diera un mejor acceso, nuestros sexos se rozaban friccionando de forma deliciosa y desquiciante al mismo tiempo con ganas de más cuando tras tirar de uno de mis pezones metió su punta en mi interior, un jadeo escapó de mis labios y moví mi cadera mirándolo pidiendo por más a lo que él no se hizo de rogar. Me embistió de una adentrándose por completo haciendo que gimiera con fuerza y el gruñera sobre mis labios, era increíble cómo se sentía en esos momentos con su placer y el mío se sentían juntos y nos abrasaba, sentí que me corría solo con eso pero entonces comenzó a moverse entrando y saliendo con fuerza, rudo, salvaje en cada una de sus embestidas. Difícil de explicar la sensación y tanto placer pero nos estaba volviendo locos haciendo que el baño se llenara de gemidos, de gruñidos y de jadeos que salían de nuestros labios. Mi espalda chocaba contra la pared de vez en cuando y mis nalgas rebotaban contra la pared de forma brusca por sus embestidas, éramos como dos locos en una búsqueda de saciarnos en donde nos besábamos de forma ruda, nos mordíamos y yo movía mis caderas contra la suya en cada embestida. Cada vez sentía que me acercaba más a ese orgasmo deseado con la respiración agitada y el corazón bombeando con fuerza, mi cuerpo eran brasas que se encendían con el roce de su cuerpo, una de mis manos enredada en su pelo y la otra aferrándome a su espalda mientras él recorría mi pecho y la otra la dejaba enredada en mis rizos. Mi cuerpo se tensaba y sentí que se acercaba el orgasmo, me aferré a su cuerpo y con nuestros labios rozándose gemí con fuerza cerrando los ojos cuando sentí que llegaba con mi cuerpo pegado al suyo, disfruté de la sensación que me sobrevino pero fui incapaz de mantenerme quieta como si algo más me impulsara, mis caderas se movían sin parar buscándolo continuamente mientras el placer continuaba como si aquello no hubiera pasado, gemí de nuevo moviendo todo mi cuerpo que quería y pedía por más y yo me sentía incapaz de quedarme quieta- muévete, no pares –pedí contra sus labios aun con el cosquilleo recorriendo nuestros cuerpos ya que a pesar de que yo había llegado al orgasmo él, por el contrario, no lo había hecho todavía. Nuestros placeres combinados y esa sensación que crecía en mi interior con cada movimiento, algo que no había sentido nunca antes y que me ponía en un estado de frenesí salvaje. Notaba como el calor abrasaba mi sexo en cada embestida mientras un hormigueo constante me volvía loca pidiéndome por más como si algo se estuviera gestando en mi interior, algo que nunca había notado- o por Odín y Ra –dije en mitad de un gemido moviéndonos como salvajes, notaba el cuerpo del lobo tenso contra el mío y supe que él también se acercaba al orgasmo igual que yo de nuevo lo hacía pero de una forma diferente, era como si algo me presionara por dentro con fuerza que me hacía contraer el vientre tensando cada músculo mientras el ardor crecía, mis gemidos cada vez eran más agudos y ya notaba que mis piernas empezaban a temblar, mordí con fuerza su labio y clavé mis uñas en su espalda notando yo también ese picor en la mía por lo que le hacía a él. El placer crecía de forma salvaje en cada embestida y sentí que no podía más, que iba a estallar en ese momento- yo.... me voy.... lobo.... –dije entre gemidos, me iba a correr por segunda vez y fue entonces que sentí una sensación extraña, casi como si me fuese a orinar encima que venía con fuerza, quise apartarlo antes de que ocurriera pero fue demasiado tarde, me embistió y fui incapaz de contener el gemido que escapó de mis labios al correrme y el líquido que salió de mi sexo al sacar su miembro, pero no paró de embestirme mientras me corría con el cuerpo temblándome hasta que sentí que él también lo hizo sujetándome, quedé laxa sobre su cuerpo sin parar de temblar con la respiración agitada. El mejor orgasmo de mi vida y me pasaba con aquel maldito, engreído, altivo y pretencioso lobo que además era mi enemigo y mi prisionero, maldito él por llevarme a esa situación y maldita yo por dejarme tentar y caer en su trampa. Cerré los ojos mientras me recuperaba de aquello que había sido demasiado explosivo, ahora intentaba normalizar mi respiración y me sentía cansada- maldito seas –dije en un susurro sabiendo que, de alguna forma, aquello iba a pesarme más adelante y que quizás él lo tomara para atacarme con esto sabiendo que era incapaz de no caer, ya había visto las consecuencias y al igual que yo lo tenía bajo mi merced... ahora él había encontrado la manera de tenerme bajo la suya.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Jue Dic 07, 2017 6:43 am

Me estaba volviendo loco, cada vez la empalaba con mas fuerza, su cuerpo se sacudía entre mis dedos, espalda arqueada, sus dos cúspides se alzaban ofrecidos.
Los tomaba y ese placer de la succión de sus pezones, lo sentía en mi propia piel, marcarla mordiéndola era notar las marcas que yo mismo me hacia, era como follar con una loba
Mi polla era apretada con sacudidas eléctricas, ella era una fiera, una vikinga y cuando se corrió una gran cantidad de flujo mojaba mi falo, me fui entre gruñidos en su interior.
-Joder, por Freya -rugí sintiendo la mezcla de los dos orgasmos, eso los intensificaba cada ve mas.
Ya no me salia semen y un así mi polla seguía sacudiéndose y yo empalandola desesperado aullando contra su boca.

Mi desesperación era la suya, cuerpos tensos que se acabaron desplomando laxos contra la pared, sus dedos acariciaron mi pelo, era el único instante en el que me permití recibir caricias, pero es que estaba agotado, era como si hubiera echado un polvo doble, no se explicarlo era el mejor orgasmo de mi vida y era con una Cannif.

No se el tiempo que permanecí allí, con mi cuerpo contra el suyo, pero cuando me recuperé me separé de mi carcelera, no podía olvidar que ella era mi enemiga.
Era tarde, hora de dormir o quizás es que estaba tan cansado que casi daba tumbos, supongo que el placer se multiplicaba pero el sopor de después de un orgasmo tan brutal también.
Me busqué un rincón cerca de la lumbre y allí me hice una bola en el suelo dispuesto a dormirme.

Algo que hubiera pasado casi de inmediato si la egipcia no me hubiera preguntado ¿que hacia?
Enarqué una ceja abriendo uno de los ojos ¿no era obvio?
-Dormir, eso haría si no me estuvieras interrumpiendo ahora mismo.
Me miraba con una mezcla de no entender, peor yo no caí en que hasta que me di cuenta de que su mirada iba al suelo.
Siempre había dormido así, de niño me arrinconaba entre la paja del granero y en el castillo de Randulf pues la cosa no mejoró...
Dormía con los perros muchas veces, esto para mi era lo normal y no los lechos.
-No me mires así, no necesito tu compasión -dije con rabia en la voz

Ella se cruzó de brazos frente a mi, creo que no sabia como actuar en ese momento.
-Vete -rugí alzando mi rostro para mostrarle los colmillos



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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Sáb Dic 09, 2017 7:47 am

Aquel momento era el más placentero, morboso, excitante y salvaje que estaba teniendo en francamente toda mi vida, el polvo más bestial y salvaje que jamás hubiera tenido y precisamente tenía que ser a manos de aquel lobo pretencioso que había pretendido llevarme al castillo de Randulf para entregarme, sin saber todavía con qué fin, para que hiciera algo conmigo que no sabía muy bien con qué propósito. En ese momento quería odiarlo igual que me estaba odiando a mí misma a partes iguales porque era imposible contenerme en esos momentos, mis caderas se movían por sí solas contra las suyas mientras me embestía con fuerza, rudo y salvaje solo como un lobo sabría hacer, salía y entraba por completo volviéndome loca y además sentía en mi sexo que me calcinaba por completo y que no me dejaba pensar con raciocinio, me volvía tan loca que solo quería más, más y más hasta que me dejara tan saciada que no pudiera ni sujetarme... e iba por el camino de conseguirlo. Mis uñas se incrustaban en su espalda incapaz de quedarme quieta, nuestros labios se encontraban y se besaban de forma salvaje y necesitada, nos mordíamos, nuestras lenguas entraban en una batalla de dos titanes que no parecía tener fin. Arqueé mi cuerpo sintiendo que me acercaba al orgasmo cuando su boca fue a por mis pechos, sus labios los rozaron dejando el aliento caliente sobre estos y los apresó en su boca, jadeé por ello mientras él me sujetaba y no dejaba de moverse pegándome más a su cuerpo por la cadera como si eso fuera posible y su otra mano se enredaba en mi pelo, lamió, succionó y mordió mis pezones que estaban duros por el placer y eso se añadía enormemente a todo lo que estábamos sintiendo. No pude aguantarlo más y aunque quise pararlo por la sensación que sentí en mi sexo, acabé corriéndome de una forma tan salvaje que también salió aquel líquido de mi sexo mojándonos a ambos, varios gruñidos salieron de sus labios  hasta que finalmente se corrió en mi interior, incluso así como me pasaba a mí fue incapaz de estar quieto y aun llenándome de su orgasmo siguió moviéndose penetrándome de forma placentera como si de alguna forma nos fuera imposible quedarnos quietos.

Como si la desesperación se hubiera apoderado de nosotros y no tuviéramos suficiente con lo que habíamos hecho, nos movíamos hasta que saciados por completo con aquel orgasmo que había sido el mejor de mi vida y que por ironías del destino era con ese lobo paramos poco a poco hasta quedarnos quietos, la pared nos acogió mientras yo me aferraba a su cuerpo y él se apoyaba contra el mío ya con mis pies en el suelo pero con todo mi cuerpo temblando incapaz de moverme, tremendamente cansada pero brutalmente saciada, un placer que jamás había experimentado nunca y mucho menos a ese nivel. Le dije que era un maldito y que lo odiaba con mi rostro apoyado en su cuello reponiéndonos de lo que había pasado en ese baño, nuestros cuerpos estaban pegados y eso hacía que ambos pechos se rozaran mientras regulábamos nuestra respiración, mis dedos que seguían enredados en su pelo de forma inconsciente y casi como por costumbre lo acariciaban sin pensar en quién se trataba y él tampoco me aportó, quizás porque no quiso o porque no pudo porque permanecimos así unos cuantos minutos hasta que fuimos capaces de reponernos. Finalmente se separó de mi cuerpo que notó el frío por su ausencia al tener su cuerpo caliente y lo observé sin decir palabra alguna ninguno, pero de alguna forma sabiendo que aquello iba a pesarme porque ya había encontrado la forma de tenerme a su merced, y lo seguí con la mirada para ver que se ponía frente a la chimenea, se tumbaba en el suelo haciéndose una bola y se quedaba quieto. ¿Qué demonios estaba haciendo? No lo supe pero para cuando me quise dar cuenta había salido del baño y me había parado frente a él.



-¿Qué es lo que estás haciendo?
–La misma pregunta que había formulado en mi mente ahora la formulaban mis labios, él enarcó una ceja, abrió un ojo y me miró como si no entendiera mi pregunta. Me contestó que “dormir” o eso haría de no haberlo interrumpido yo pero... ¿por qué narices estaba durmiendo en el suelo? No entendía para nada lo que estaba haciendo y era la primera vez que veía a alguien que se acomodaba en el suelo frente a una lumbre cuando había dos camas para que se tumbara en ellas. Lo miré a él, miré al suelo y luego a él de nuevo preguntándome por qué automáticamente se había ido a dormir así, como si fuera una costumbre, cuando caí en la cuenta del por qué: porque siempre lo había hecho así. No había otra explicación, se había ido directo allí y parecía tan normal y tan descolocado con mi pregunta que la verdad se abrió frente a mí... no es que le hubieran hecho creer que era un lobo feroz, sino que le habían tratado como a un lobo que dormía en el suelo, como a un perro que se le relegaba a la nada. Por Odín y Ra, no entendía qué le habían hecho a ese hombre y por qué seguía siéndoles fieles cuando no le habían tratado bien, sino todo lo contrario. Me espetó que no lo mirara de esa forma y que no necesitaba mi compasión, me lo escupió con rabia en la voz pero yo simplemente me quedé ahí parada frente a él, descolocada por esa situación que no era capaz de entender bien del todo. Alzó su rostro mostrándome los colmillos y me rugió un “vete” del que no hice el menor caso, enarqué una ceja y me agaché arrodillándome para quedar a su altura y poder verle mejor- ¿O qué? ¿Qué vas a hacerme lobo? –Le pregunté sin apartar mi mirada de la suya haciéndole ver que no le tenía miedo- ¿vas a pegarme, a matarme quizá? –Le devolví aquello que me había hecho él porque ambos sabíamos que lo que me hiciera a mí él también lo sentiría como ya había quedado más que demostrado hacía unos minutos- ambos sabemos que no puedes, por mucho que lo desees –mis ojos se clavaron en los suyos, se podía ver en ambos el reflejo de las llamas de la lumbre y cómo estas creaban sombras y parecía que lamían nuestra piel con tonos anaranjados- no entiendo tú manera de ser aunque trato de hacerlo, me dices que no eres ni un lobo ni un perro y que no te trate como tal... sino como el guerrero que dices ser, y sin embargo, me encuentro con que en vez de dormir como las personas normales hacen en una cama te encuentro durmiendo como un perro, en el suelo –sabía que mis palabras no iban a gustarle pero ¿en algún momento lo hacían?- Así solo me dejas más claro que eres un perro, o mejor dicho, que eres su perro fiel, la mascota a la que pueden hacerle lo que les de la real gana porque tú agacharás la cabeza domado como estás tras todas las palizas que te han dado con el látigo, ¿por qué narices les profesas esa fidelidad? ¿Por qué trabajas para ellos cuando no te han dado nada, cuando te han hecho creer que eres un lobo y te han tratado como un perro? Hasta mis mascotas duermen mejor que tú –apunté sabiendo que esa frase le iba a joder, pero como había dicho, no podía herirme y tampoco podía irse así que no le quedaba de otra que escucharme- estás tan roto que ni siquiera tú sabes lo que eres –mi mano, por inercia, se enredó en su pelo pero apenas fue unos segundos porque con un gruñido la apartó de un manotazo. Me mordí el labio mirándolo- ¿quieres que te sigan tratando como un perro, tal y como demuestras que eres? Muy bien, es a ti a quien van a relegar a la nada sin valor alguno –fruncí el ceño y me levanté- pero que sepas que las personas dormimos en una cama y no en el suelo, así solo les estás dando la razón a ellos y mintiéndote a ti mismo cuando dices que no eres un perro. Espero que duermas porque mañana nos espera un día movidito –me alejé de él adentrándome en la habitación y cerrando la puerta de un portazo- maldito sea –murmuró mientras me acercaba a la cama y me dejaba caer en ella tapándome con la manta, a mí también me maldecía por haberme dejado caer por él, además ¿qué me importaba a mí dónde durmiera o dejara de dormir? Cerré los ojos, lancé un suspiro e intenté olvidarme de todo para no pensar, porque si lo hacía iba a ser peor y necesitaba descansar.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Lun Dic 11, 2017 5:55 am

Gruñí ante cada una de sus palabras, sinceramente eran mas mordaces que el látigo con el que estaba acostumbrado a convivir.
Me llamaba perro, un perro domado que hacia exactamente lo que le pedían, mas se equivocaba, yo no estaba domado, era salvaje, mordía, gruñía y era peligroso, podría demsotrarselo si me quitara esta puta esclava, pero claro era mas fácil provocarme cuando la llevaba.

Gruñí de nuevo cuando hizo el ademan de intentar tocar mi pelo, no necesitaba su lastima, era cierto, siempre me habían tratado como un animal y no como una persona, fui fruto de una violación, la vergüenza de mi madre que me lanzó a los establos, allí fui amamantado por una perra, sinceramente creo que si no jamas hubiera salvado mi vida.
Cuando padre me encontró años después vio en mi a un niño sucio, lleno de greñas, incapaz de articular apenas palabras, me defendía a base de gruñidos.

Mi vida siempre fue igual, los golpes, la falta de alimento...pero al menos en el castillo de Randulf me enseñaron a luchar, a hablar...
Para mi el trato que recibí en el castillo de Randulf era bueno, yo no entendía a lo que se refería con que sus perros dormían mejor que yo.
Para mi lo normal era vivir a golpe de látigo.
Es que no la entendía, yo era un lobo, una bestia salvaje si los Cannif eran paz y amor me alegraba por ellos, quizás por eso eran tan débiles, yo era guerra, nací para ella y solo en ese ambiente me sentía en casa.

Cuando esta se puso en pie maldiciéndome no pude evitar gruñirle de nuevo, no se que demonios esperaba de mi, habíamos echado un polvo, pero eso no cambiaba nada, yo no estaba acostumbrado a que nadie se preocupara por mi..así que para mi lo que ella hacia era...extraño, se salia de toda lógica...

Cuando escuché la puerta cerrarse me acomodé de nuevo hecho un ovillo contra el fuego y cerré los ojos dispuesto a dormir, según ella al día siguiente nos esperaba un día duro, así que necesitaba reponer fuerzas, no había comido nada, me sentía encarcelado y los animales salvajes no comen cuando lo están, mis instintos eran poderosos.
Me costaba mucho sentirme allí cómodo porque no estaba acostumbrado a la vida que esa mujer pretendía que llevara...supongo que de eso se trataba de llevarme al limite, de sacarme de esa normalidad hasta destruirme, quebrarme y doblegarme, no había otra opción.
Al final cansado sucumbí al sueño, mi forma regresó a la lobuna, un impresionante lobo negro se convirtió en alfombra.



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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Vie Dic 15, 2017 7:17 am

No entendía a ese estúpido, imbécil, vanidoso y engreído lobo que estaba durmiendo frente a la lumbre y que había dejado en el salón mientras yo permanecía tumbada en la cama, me decía que era un guerrero y que no era un perro pero luego lo veía durmiendo en el suelo acurrucado como los animales y no hacía más que gruñirme constantemente cuando algo no le gustaba, rehuía de todo contacto físico y su cuerpo se tensaba cada vez que me acercaba más de lo debido o que siquiera mi mano lo rozaba... él se pensaba que era un lobo feroz o más bien lo habían hecho creer que así era, un lobo solitario sin sentimientos que rehuía de los humanos o de su contacto como si fuera un animal, uno que atacaba cuando se veía acorralado. No lo entendía y trataba de hacerlo, de comprender sus motivos de por qué seguía siendo fiel a ese hijo de puta cuando no había hecho nada realmente por él, cuando lo había torturado con el látigo y le había tratado como un perro que agachaba la cabeza frente a su dueño y hacía todo lo que este le pedía... además, ¿por qué tenía que entenderlo y qué me importaba a mí el hecho de que durmiera o no en el suelo? Lancé un suspiro y me acomodé bajo las sábanas para dejar de pensar en lo que había pasado y dejarme vencer por el sueño, al día siguiente nos esperaba un día de lo más movido y necesitaba estar descansada porque algo me decía que el lobo no colaboraría conmigo en absoluto y que entorpecería constantemente lo que debía de investigar. Al final me quedé durmiendo por el cansancio que llevaba encima y desperté al día siguiente cuando los rayos del sol se colaron por la ventana de la habitación, bostecé parpadeando acostumbrándome a la luz que entraba y estiré mi cuerpo bajo las sábanas sabiendo que aunque me apetecía quedarme debía de ponerme en marcha, si era lo que pensaba la situación era más grave de lo previsto. Me levanté de la cama y cogí ropa para cambiarme, abrí la puerta dirigiéndome al aseo para encontrarme a un enorme lobo negro tumbado en el suelo frente a la lumbre que todavía seguía durmiendo, lo contemplé durante unos segundos observando cómo su pelaje negro brillaba por las ascuas y finalmente me metí en el aseo.

Abrí el grifo para darme un baño y mientras la tina se llenaba mis ojos fueron, por inercia, a esa pared en la que el lobo me había tomado y lancé una maldición apartando la vista. Aún podía notar en mi espalda las marcas que yo misma le había hecho al lobo en su espalda y que a mí no se me curaban con tanta rapidez, me metí finalmente en la tina y me di un baño para poder afrontar el día que me esperaba, salí y me cambié con la ropa que me había llevado, me coloqué frente al espejo y suspiré observando mi reflejo pensando en el giro que había dado mi vida en tan solo cuestión de un día, mis ojos bajaron a la pulsera que llevaba en mi muñeca y al anillo que era lo que nos enlazaba realmente y que el lobo no sabía y finalmente acabé por peinar mi pelo dejándolo suelto y mojado, haría el desayuno y tras desayunar cogería todo lo necesario para emprender camino, necesitaríamos llevarnos comida porque sería una viaje que duraría tres o cuatro días dependiendo del paso al que fuéramos y los obstáculos que nos encontráramos por el camino, pero era lo que tenía que hacer para que nadie más fuera raptado, ya no solo eran raptadas mujeres sino que también niños pequeños y algo me decía que no era cosa de Randulf, sino que había algo más tras todo aquello. Cuando salí del aseo para ir de nuevo al salón lo que no esperé, para nada, era encontrarme con el lobo que seguía durmiendo pero que junto a ella había una niña pequeña, de unos seis años, que arrodillada al lado del lobo extendía su mano para tocar su pelaje mientras lo contemplaba dormir.


-Lilian –la llamé pero ya era tarde, su mano se había puesto en el pelaje del lobo que, como siempre, reaccionó frente a esa mano y se medio incorporó todavía recostado para llevar sus ojos hacia la pequeña que lo contemplaba, le gruñó aunque no hizo nada más quizás porque era simplemente una niña pequeña, me acerqué a ella y la levanté alzándola- ¿cuántas veces te he dicho que no tienes que tocar nada? –La niña, que no parecía muy centrada en mis palabras seguía mirando al lobo.
-¿Es tuyo el perrito? –La contemplé arqueando una ceja y me tuve que morder la lengua para no reírme en ese momento por su inocente pregunta, el lobo gruñó en respuesta y yo simplemente sonreí.
-Cielo, no es un perrito... es un lobo, ¿no ves lo grande que es? –La niña asombrada abrió más sus ojos mientras lo miraba de forma detenida entre mis brazos y yo me iba hacia la encimera para poner distancia.
-¿Y es tuyo? ¿Cómo es que tienes un lobo? ¡Yo quiero uno! Es muy bonito –la niña no dejaba de hablar y de hacerme preguntas referentes al lobo, tantas, que me enervó un poco y me mordí el labio dejándola sobre la bancada de la cocina.
-¿Cómo es que estás tú aquí? –Pregunté sin responderle para mirarla, me contestó que quería verme y que había venido a buscarme- ¿y me has podido encontrar tú sola? –La miré de nuevo a lo que ella asintió con la cabeza con una sonrisa, era una pequeña hechicera que apenas empezaba con sus poderes, pero según me había dicho mi aura era bastante reconocible para ella- así que por eso me has encontrado, vaya, estás mejorando mucho con tu magia –le toqué la nariz y le hice un par de caricias para que se riera por ello- ¿y qué más sabes hacer? –Sonrió y entonces sus ojos fueron hacia la lumbre, de pronto, las llamas cobraron vida de nuevo y sonreí- mira qué práctico, de seguro que me serviría de ayuda en más de una ocasión –hice una pausa y me dispuse a hacer el desayuno- Lilian, ¿sabe tú madre que estás aquí? –Su madre era una de mis mejores amigas y, en cierto modo, era como si la pequeña fuera como mi “hija” el tiempo que pasaba en el norte, ante su negativa dejé el cuchillo y la miré porque enseguida me hizo más preguntas diciéndome que quería venir conmigo y que le consiguiera un lobo también para ella- ¡pero qué curiosa que eres! –Me reí por ello porque me recordaba a mí y le dije que no podía venirse conmigo porque era peligroso a lo que me cambio de cara y me preguntó que quién me iba a cuidar- oh, para eso tengo a mi lobo –dije con una sonrisa y la bajé de la bancada para dejarla en el suelo, había venido a buscarme para que le contara más historias como solía hacer así que me agaché a su altura- te prometo que la próxima vez que vuelva te contaré todas las historias y todos los cuentos que quieras ¿vale? –Hizo que se lo prometiera y acabé dejando un beso en su frente tras un abrazo para que volviera con su madre y que no se llevara un susto, me levanté y volví de nuevo a terminar de preparar el desayuno, cuando me giré para dejar el plato en la mesa me fijé en que el lobo ya había vuelto a su forma humana- buenos días lobo –la educación siempre por delante como me habían enseñado- gracias por no volver a tu forma humana delante de la niña, yo no tengo problema alguno en verte desnudo pero ella... –dejé el plato en la mesa y volví a por el otro que me quedaba- espero que hayas tomado fuerzas porque nos espera una jornada de un par de días ahí fuera cruzando el bosque –era bastante grande y extenso y teníamos que atravesarlo por entero- bueno, como vamos a pasar algún tiempo juntos he pensado que quizás podrías decirme tú nombre –dije volviendo con el otro plato y sentándome a la mesa- hasta los enemigos saben sus nombres, supongo que sabrás que el mío es Nailah así que... ¿el tuyo es...? –Hice una leve pausa aunque por alguna razón sabía que no me lo iba a decir y que seguiría llamándolo “lobo”, además me miraba de forma fija casi con rabia en sus ojos mientras yo comenzaba a desayunar- los humanos tenemos nombre, ya sabes –dije y eso hizo que me gruñera por mis palabras a lo que me mordí el labio y al ver que no se sentaba ni comía acerqué el plato con mi mano en su dirección- venga vamos, te prometo que te gustará y tenemos un buen día por delante todavía.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Lun Dic 18, 2017 10:31 am

Abrí los ojos de golpe al sentir que algo me tocaba, le hubiera arrancado el brazo, creo que la egipcia lo sabia y por eso ese grito ahogado escapó de sus labios al ver que me medio incorporaba. Al ver que se trataba de un cachorro me limité a marcarle que era peligroso con un gruñido pero no hice ademan alguno de morderle, solo bajé la cabeza para seguir durmiendo.

La Cannif cogió a la criatura bípeda y la sacó de mi alcance algo que me hizo ladear la sonrisa, era evidente que no la quería cerca.
Yo solo quería largarme de allí y a poder ser con la egipcia de prisionera y sin embargo parecía mas bien que había sucedido a la inversa, ahora yo era su esclavo.
Claro que si pensaba que iba a ayudarla en su cometido lo tenia claro.
Me trataba como a su perro de presa, pero yo era un lobo, un animal salvaje y no vivía bien encadenado.

Volví a mi forma calzandome la ropa mientras Nailah y la cría conversaban en la cocina. El caso es que no me deje ver, de seguro la pequeña hubiera hecho muchas preguntas al verme y dar explicaciones no era mi fuerte, así que hasta que no se largó, no salí.

La egipcia sentada a la mesa me pidió que la acompañara, me había mantenido la mañana entera gruñendo por los comentarios de la cría y eso no cambio cuando me indicó que tomara asiento.
Me acercó un plato con el desayuno, alegando que estaba bueno y que hoy nos esperaba un día duro, que tenia que alimentarme.
Empujé el plato en su dirección con desgana, no pensaba comer, no siendo su esclavo.
Los animales salvajes no comen en cautiverio aunque mi estomago rugia delatando mi hambre en todo momento.

Ella resopló, se que odiaba mi actitud y yo odiaba estar preso. Me preguntaba si era capaz de sentir mi debilidad y mi hambre ya que estábamos vinculados, yo sentía lo irascible que estaba por mis decisiones.
-Suéltame y comeré -le dije sin mas frunciendo el ceño.

Al parecer eso no era para ella una opción pues negó con la cabeza mirándome fijamente a los ojos.
-No voy a colaborar contigo y si quieres joderme, solo tienes que decirlo encantado iré al baño a volver a demostrarte que esto de estar vinculados tiene sus cosas...”¿positivas?” -dije haciendo alusión a lo que pasó la noche anterior -de seguro hasta ayer no habías sentido un autentico vikingo entre tus piernas.





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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Mar Dic 19, 2017 6:11 am

El lobo tenía la facilidad pasmosa para a veces sacarme de mis casillas, lo tenía que admitir, no sabía muy bien cómo lo hacía pero lo lograba la mayor parte del tiempo... ya comenzaba a pensar si sería el hecho de que “no hiciera nada” lo que me enervaba tanto de él, siempre con gruñidos como si fuera un perro aunque él decía que era un lobo y un guerrero, siempre mirándome de forma desafiante como si eso cambiara en algo las cosas o como si eso hiciera que me achantara o me atemorizara ante él, lo que sí no pensaba mostrarle era miedo bajo ningún concepto, podría haberse largado cuando tuvo la oportunidad y no lo hizo, sabía que su amo me quería viva aunque todavía no había logrado saber con qué propósito, pero me había propuesto averiguarlo y al final no le quedaría de otro que decírmelo. Él también era tan obstinado como lo era yo misma y siempre estábamos chocando, él se creía un verdadero lobo feroz cuando a mi parecer no lo era en absoluto, no era sino la idea que le habían metido de que era un lobo feroz lo que lo hacía actuar así, pero para mí no era tan lobo feroz como él se creía, no cuando lo había visto que me había ayudado cuando pudo escaparse. A mi modo de entender las cosas era un hombre roto, quebrado, al que habían sometido bajo constantes palizas y bajo el chasquido del látigo para poder controlarlo, habían reducido todo sentimiento en él y toda humanidad que podría haber albergado la habían anulado con la forma que tuvieron de tratarlo... ni él mismo sabía lo que era realmente pero para mí no era lo que él se creía. Por suerte Lilian no me había hecho demasiadas preguntas sobre el lobo que dormía frente a la chimenea, más allá de una insistencia férrea de que ella también quería uno, y finalmente pude hacer que se fuera para quedarnos otra vez solos. No es que la niña me molestara, todo lo contrario, pero no quería que viese a ese lobo convertido en un humano y que me hiciera más preguntas, además debíamos de emprender viaje en cuanto desayunáramos, ya estaba sirviendo los platos cuando de refilón vi que el lobo se acercaba ya vestido mientras volvía a por lo otro que me había quedado.

Me senté en la mesa observándolo mientras desayunaba, tenía hambre así que no esperé a que se sentara en parte porque algo me decía que no se iba a sentar en la mesa conmigo, a pesar de que nos esperaban unos cuantos días de jornada por delante y de que seguramente nuestro camino no fuera fácil, y ya no por el hecho de que él intentaría retrasarme y obstaculizarme todo lo que pudiera, sino porque ese bosque tenía muchos peligros que deberíamos de afrontar, necesitaba que comiera algo aunque él se negó en rotundo y desplazó el plato hacia mi dirección mientras negaba con la cabeza, lo miré de forma fija durante unos segundos en los que permanecía de pie frente a la mesa mirándome sin intención de sentarse, por los dioses, qué hombre más desesperante me había tocado lidiar. Volví a empujar de nuevo el plato alegando que necesitaba que comiera pero él volvió a desplazarlo hacia mi dirección mientras negaba de nuevo y me miraba de forma fija, y todo eso pese a que podía oír desde donde estaba cómo rugían sus tripas por no haber comido nada desde ayer, ¿qué le costaba comer un poco? No es como si hubiera envenenado la comida o algo parecido, no entendía su actitud aunque a veces intentaba por todos los medios entenderla, juraba que lo hacía pero no hallaba las respuestas que quería y que necesitaba. Resoplé cansada de su actitud y de la forma que tenía de hacer las cosas, yo ya había terminado de desayunar y aun así todavía seguía sintiendo hambre... me preguntó si eso sería también un efecto de lo vinculados que estábamos porque era imposible que yo tuviera hambre todavía. Enarqué una ceja cuando me dijo que lo soltara y que solamente entonces comería, pero en lo que yo entendía, él no estaba atado bajo ningún concepto y no veía cadenas en sus muñecas.



-¿Es que acaso tienes cadenas o grilletes en tus muñecas que te tengan preso? Yo no creo que sea así, tampoco veo cadenas que te aten a este lugar, o una celdas que te obliguen a permanecer en un mismo sitio constantemente... tienes libertad de movimientos, puedes ir a donde quieras, puedes mover tus manos, tus piernas... no entiendo por qué dices que te desate –claro que sabía perfectamente que se refería a la esclava, pero no iba a hacerle ver que podía hacer que se la quitara y librarle de esa vinculación- ya te lo dije, solo hay una persona que pueda quitarnos las esclavas y no lo hará salvo que yo se lo pida, así que más te vale comer porque nos espera un día largo por delante... y no me digas que no tienes hambre porque puedo sentirlo perfectamente –aseguré cruzándome de brazos apoyando mi espalda en el respaldo, fue cuando siguió asegurando que no iba a colaborar conmigo y que además si quería joderlo solo tenía que decírselo y que me mostraría que estar vinculados tenía sus cosas “positivas”, me mordí el labio por ello porque con eso sí que no conté en un principio pero luego aseguró, con ese tono altivo, de que había sido el primer vikingo que había sentido de verdad entre mis piernas. Enarqué una ceja por ello, si pensaba que por ahí iba a atacarme estaba totalmente equivocado- ¿eso es todo lo que te preocupa en este momento, haber sentido o no a un vikingo entre mis piernas? –Lo miré de forma fija- la cuestión es, ¿por qué te importa tanto si ha sido así o no, a ti qué mierda te importa si lo has sido o no? –Me levanté de golpe observándolo sin apartar mis ojos de los suyos- vaya, así que es eso... ¿tanto te gustó tomarme que ahora quieres repetir? ¿Encantado estarías de volver a mostrarme lo que puede hacer este vínculo? –Sonreí de lado dándole la vuelta a la situación poniéndola a mi favor- vaya... así que era eso todo cuanto necesitaba para hacer que cambiaras tu forma de ser conmigo; un polvo –un polvo que había sido el más intenso de mi vida, con el que más placer había sentido... pero eso no se lo iba a decir, tenía que demostrarle que él no tenía poder sobre mí, más allá de ese que acababa de mencionar, y que todavía seguía dominando la situación en esos momentos- sé que estás débil y que tienes hambre –dije bordeando la mesa deslizando mis dedos por el borde de la misma- lo sé porque lo puedo sentir igual que tú, seguramente, puedas sentir lo cabreada que me tienes en estos momentos ¿no es así? –Me sorprendía, realmente, de hasta dónde llegaba aquella vinculación que yo había pensado sería bastante superficial, con que no me pudiera atacar sin sufrir él las mismas consecuencias me habría bastado... pero aquello admitía que se me iba fuera de lo que pensaba- oh, noto como la rabia hace acto de presencia en estos momentos mientras te hablo –me paré delante de él pero apoyándome en la mesa- déjame que te diga una cosa lobo; de los dos soy yo la única que tiene el control de la situación en estos momentos, soy yo la que puede hacer que nos quiten esas esclavas o que sigan durante el tiempo que me de la real gana... no olvides que la única salvación que tienes para liberarte pasa, única y exclusivamente, por mí –aseguré mirándole con mis azules puestos en sus verdes- te guste o no esa es la verdad, así que más te vale considerar esto como.... un trato; yo consigo lo que quiero y a cambio te doy tú libertad, los dos salimos ganando –sonreí de lado- si eres un lobo astuto sabrás que es lo que más te conviene y empezarás a hacerme caso cuando te digo por ejemplo que comas algo, porque no vas a poder evitar tomar algo en cualquier momento y francamente prefiero que sea cuanto antes –quería partir lo antes posible, solo me quedaba coger provisiones. Me senté sobre la mesa sin dejar de mirarlo con las piernas ligeramente separadas- ¿quieres tomarme, lobo? –Pregunté dejando que unos mechones de pelo cayeran por mi hombro- quieres volver a sentirte dentro de mí, porque te gustó, ¿por eso estarías encantado de ir al baño para ponerte cachondo de nuevo y que a su vez me afecte a mí de rebote? –Sonreí con cierta malicia y me bajé de la mesa para acortar la distancia entre ambos, elevé mi mano para coger la suya y con todo el descaro del mundo dejé su mano sobre mi sexo- aquí es donde quieres sentirte –aseguré mirándolo de forma fija- si quieres tomarme solo tienes que decirlo, y si me siento magnánima en ese momento, quizás hasta te lo conceda –elevé mi rostro para mirarlo parado frente a él y subí mi mano para tocar su pecho sintiendo el calor que manaba el lobo- y ahora más te vale comer porque en cuestión de media hora voy a salir por esa puerta, comido o no, y si no me sigues te aseguro que lo que sentirás no será para nada agradable. No puedes vencerme lobo, ahora juegas bajo mis reglas en vez de las tuyas –le di un ligero golpe con mi dedo índice en su pecho y me giré dejándolo parado de pie, cogí mi plato de desayuno y lo limpié para meterme en la habitación a recoger lo que me faltaba y preparar la mochila que llevaría, esperaba que realmente tomara algo mientras yo terminaba de coger las provisiones, media hora más tarde salí de la habitación con todo lo necesario, fui hasta la puerta y me quedé parada frente a esta para girarme y verlo- vamos lobito, nos vamos de excursión –sonreí de lado girando el pomo de la puerta abriéndola para salir al exterior, si se negaba a seguirme y se cumplía la distancia que me había dicho mi amiga sería él quien sintiera el dolor y no le quedaría de otra que seguirme, aunque esperaba no tener que llegar a ese extremo.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Miér Dic 20, 2017 11:46 pm

Ladeé la sonrisa cuando la egipcia altiva como acostumbraba a ser alzó sus desiertos dispuesta a contrariarme, ella sentía mi hambre, yo su rabia, pero teñida de algo mas que no identificaba.
-Mucho insistes en que coma, empiezo a pensar que te irrita no sentirte saciada -apunté clavando mis verdes con resistencia.

Se levantó de la silla, bordeó la mesa con calma sin apartar de mi esas tormentas que ahora mismo hacían aguas.
Decía que yo quería, necesitaba mas bien hundirme entre sus piernas, enredaba mis palabras para llevarlas de un modo un tanto estratégico a donde ella quería, mas si creía que eso funcionaria, se equivocaba conmigo.

Tomó mi mano colocandola sobre su sexo, no me corté y lo apreté, si creía que yo iba a acojonarme ante su alarde estaba loca.
-¿Tantas ganas me tienes? -susurré moviendo mi mano frotando su pubis ligeramente – si, lo nota, si me tienes ganas.
No era exactamente que ella fuera la única que había reaccionado a esa caricia, mi polla se había endurecido y el bulto podía notarse a través de la tela del pantalón sin problemas, pero bueno, creo que dejarlo en tablas era lo correcto, eso o darnos una tregua.

La vikinga decidió escapar de mi, orgullosa, con ese porte que se gastaba alegando que o comía o no lo hacia, era mi decisión, pero que en un rato saldríamos de allí.
Gruñí cuando me dio la espalda, si creía tener el control se equivocaba.
Furibundo tomé el plato y lo lancé contra la puerta por donde estaba a punto de perderse.
-No te hagas la tonta, sabes bien de que cadenas te hablo, suéltame y entonces, solo entonces comeré -rugí desafiante con mis ojos prendidos en ámbar.

Con indiferencia cruzó la puerta para preparar el petate, ella había dicho su ultima palabra y no parecía muy dispuesta a cambiarla.
Maldije a los Cannif mil veces, esa mujer sacaba lo peor de mi, pero no podía dañarla sin hacerme exactamente lo mismo.
Gruñí furibundo dando vueltas la comedor como si fuera un animal salvaje preso en una jaula, ¡Espera! Es que eso era exactamente lo que era.

La Cannif con su sonrisa triunfal salio pertrechada de la habitación caminando directa a la puerta, pero si creía que iba a seguirla estaba muy equivocada, esto iba a doler, pero a los dos.
Terco me dejé caer en la alfombra con los brazos cruzados frente a mi pecho.
-No iré encadenado -aseguré alzando la mirada hasta hundirla en los oasis de la dama -pídemelo por favor y quizás, solo quizás me lo piense.
No soy un perro -rugí cuando esta se detuvo en el marco de la puerta.






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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Dom Dic 24, 2017 4:34 am

El lobo me estaba echando un pulso, de eso no me cabía la menor duda, me lo estaba echando desde el mismo momento en que habíamos entrado en aquella casa y llevaba la esclava en su muñeca que lo vinculaba a mí, que lo hacía mi prisionero hasta que yo quisiera quitarle dicha esclava y así dejarlo ir, pero no lo haría hasta que no me dijera qué era lo que estaba tramando Randulf y por qué le había pedido que fuera a buscarme para llevarme a su castillo como su prisionera, no entendía los motivos porque yo no era una guerrera como lo podían ser Tarik o Eirin, ellos dos sí sabían luchar, sabían defenderse y eran bravos y diestros guerreros en el campo de batalla... yo por otra parte aunque sabía defenderme no me había en el campo luchando, había elegido otro tipo de vida diferente y me dedicaba a estudiar mis raíces y mis culturas, todos esos misterios que había en ambas, todo lo que no se había estudiado hasta aquel momento y que yo pensaba descubrir poco a poco, habían muchas cosas que se podían estudiar y eso era lo que pensaba hacer, si tenía que defenderme lo haría, pero no lucharía de igual forma que mis hermanos. Dudaba que a Randulf le interesara algo de mis conocimientos, así que no sabía qué podría ser y esperaba que el lobo me lo dijera, pero sabía que no iba a ser fácil y que sería un hueso duro de roer, no soltaba prenda alguna pero esperaba que eso fuera cambiando con el paso del tiempo, cuando se diera cuenta de que la única forma que tendría de ser libre pasaba por decirme aquello que quería y necesitaba saber, de otra manera jamás se libraría de la esclava en su muñeca y se quedaría vinculado hasta que me dijera lo que quería, su libertad pasaba por su cabezonería y por su orgullo, así que él sabría si quería ser libre o no. Pero sin duda alguna echarme el pulso me lo estaba echando, a cada momento, con cada mirada, con cada palabra que salía de sus labios era una provocación y una imposición de tener el control de la situación, un control que yo no dejaría que tuviera porque no iba a permitirlo, porque no dejaría que así pasara, debía de demostrarle que no le tenía miedo y que no iba a dejar que pasara por encima de mí porque no se lo permitiría, yo era quien controlaba la situación y él debía de aceptarlo, ahora era mi prisionero le gustara o no y ahora estaba bajo mis reglas y mis normas.

No se amedrentó tras mis palabras y la mano que había llevado a mi sexo, tergiversando sus palabras para llevarlas a mi terreno para seguir con el control, la apretó sobre mi sexo sin cortarse en absoluto mientras nos mirábamos desafiándonos sin perder el contacto, haciéndome ver que no me temía en absoluto y que no se dejaría doblegar, no me esperé que hiciera eso y mi cuerpo dio un leve respingo en respuesta, fruncí el ceño mirándole ante sus palabras preguntándome de forma retórica si le tenía ganas, movió su mano por mi sexo sobre la tela y apreté la mandíbula ante la sensación de placer que sentí con aquel gesto, le gruñí cuando descarado se atrevió a afirmar que sí le tenía ganas y le hubiera cruzado la cara si no fuera porque yo también sentiría el golpe en mi rostro, se había librado por eso. Ambos podíamos notar lo que sentíamos en esos momentos, la vinculación era un arma de doble filo para los dos y sentía su rabia mezclada con algo de excitación, él seguro que también notaba lo mismo porque me cabreaba de una forma que no se podía ni imaginar, era como si supiera qué tecla tocar para enervarme por completo y que perdiera la paciencia que siempre me había caracterizado. Ninguno hizo alusión en ese momento a lo que surgió tras el contacto, quizás porque sabíamos dónde nos llevaría y queríamos evitarlo a toda costa así que dejarlo estar era lo mejor para ambos, no quería retrasarme mucho en la partida. Ya le advertí que comido o no partiríamos hacia el bosque en media hora, en algún momento tendría que comer en esos días así que si no lo hacía en esos momentos peor para él. Me alejé poniendo distancia, de él y de su toque, de él y de su mirada verdosa clavada en mis mares advirtiéndole que debía de comer mientras me encaminaba hacia la puerta, antes de cruzarla el plato que le había dejado lo estrelló lanzándolo contra la puerta y me hizo girar mi rostro para mirarlo, diciéndome que solo si lo desataba comería y que no me hiciera la tonta porque sabía muy bien de lo que le hablaba.



-Es muy desconsiderado de tu parte lanzar el plato de comida que te he preparado –lo acusé mirándolo de forma fija- oh, no sé de qué me estás hablando... tan solo soy una niña que no sabe demasiado de las cosas, ni de la vida al parecer, como para saber a qué cadenas te estás refiriendo –dije con una sonrisa maliciosa devolviéndole en cierta manera las palabras que él me había dicho una vez en las que solo era una niña que no sabía absolutamente nada- no veo cadenas en tus manos así queme encogí de hombros y entré dejándolo en el salón, podía notar su rabia y su frustración y cuando tuve todo listo y salí por la puerta su mirada se quedó clavada en mi persona, me paré en el marco de la puerta y lo contemplé para ver cómo se dejaba caer sobre la alfombra, se cruzaba de brazos y me aseguraba que no vendría conmigo, gruñí observándolo con nuestros ojos enfrentados pero lo que más me enervó de todo fue que me dijera que se lo pidiera “ por favor” y que se lo pensaría, ¿se había vuelto loco? Apreté mis manos en sendos puños y acorté la distancia que nos separaba, no dejamos de mirarnos en ningún momento desafiándonos y me mordí el labio- ¿cómo tienes tanta desfachatez y tanta cara? ¿Cómo te atreves a decirme que te pida venir conmigo? Eres un maldito desgraciado -¿qué se lo pidiera, y encima con un por favor? ¡Já! Ese lobo no sabía con quién estaba tratando- no tienes ninguna maldita cuerda entorno a tu cuello para decirme que estás encadenado, y aunque pudiera liberarte no lo haría porque sé que aprovecharías para huir y largarte con tú amo, ese que te trata como un perro y no como el ser humano que eres, ese al que tanto le profesas fidelidad aun cuando no ha hecho nada por ti y lo único que ha hecho ha sido moldearte a base de latigazos para hacer de ti el perro fiel que eres ahora, ¿y después te quejas de que te traten como a lo que te han hecho ser? –Sí, estaba siendo mordaz y venenosa con mis palabras totalmente a posta, ese lobo no tenía ni idea de quién era- ¿qué pasa lobo, no te gusta que te digan lo que tienes que hacer? Ah, ya lo sé... no es lo mismo tener a alguien de prisionero para forzarlo a que vaya contigo aunque no quiera, que ser ese prisionero que te obliga a ir donde yo quiero... ¿no te gusta ser el esclavo de nadie? Pensaba que estabas acostumbrado con Randulf, dado que eres su fiel lobo y esclavo, dos en un mismo pack –me incliné un poco hacia delante- a mí no me preguntaste si quería ir contigo, que yo recuerde, me tomaste por la fuerza y me obligaste a ir contigo al castillo pese a que yo no quería, ¿jode que te hagan lo mismo ahora? Pues no está de más que recibas un poco de tú propia medicina para que veas lo que se siente, que estés en el otro lado de la balanza –lo fulminé con la mirada- ¿quieres quedarte aquí sentado? Bien, tú mismo –me incorporé para alejarme de él encaminándome hacía la puerta, si se creía que me iba a quedar parada en el salón frente a él o que, en una remota ocasión, iba a pedirle que viniera conmigo estaba francamente equivocado. Las esclavas harían su función y al final no le quedaría de otra que tragarse ese enorme ego que tenía, meter el rabo entre las piernas, agachar las orejas y seguirme. Lo miré una última vez en la puerta y la abrí para salir por ella comenzando a andar, sabía que a cierto límite aquello se pondría en funcionamiento pero no sabía exactamente cuándo sería. Ya empezaba a preguntarme que pudiera ser que mi amiga estuviera equivocada frente a eso cuando de pronto, tras dar un paso, un fuerte calambrazo recorrió todo mi cuerpo haciendo que me quedara parada en seco, miré hacia atrás dándome cuenta de que me había alejado considerablemente de la casa y que ese era el límite, sin embargo pese al dolor que me había atravesado y que el lobo también debería de haber sentido seguí hacia delante y di otro paso más, seguido de otro calambrazo correspondiente. Me mordí el labio con fuerza pero no paré y seguí andando, yo era demasiado terca, cabezota y orgullosa como para dar mi brazo a torcer y ese lobo, quisiera o no, acabaría por seguirme solamente para dejar de sentir los calambrazos que cada vez, conforme aumentaba la distancia eran más fuertes, hubo uno de ellos que me hizo jadear por el dolor y tener que apoyarme un árbol que había cerca para no caerme, dolía demasiado y cualquiera en ese punto se daría media vuelta, pero yo no, y eso era algo que el lobo también aprendería en ese momento. Cada vez costaba más dar un paso, el dolor crecía en cada calambrazo que me atravesaba el cuerpo y que se acentuaba con la distancia, el siguiente paso que fui a dar me hizo caer al suelo de rodillas sin poder mantenerme, mi respiración era errática, mi pecho subía y bajaba con rapidez y mis piernas temblaban ligeramente, me iría arrastrándome si hacía falta porque no pensaba darme media vuelta y volverme, jamás cedería ante ese maldito y desgraciado lobo.  


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Miér Dic 27, 2017 3:22 am

La egipcia me gritaba ofuscada, no dudo en ser mordaz, palabras venenosas que me había dicho ya en tantas ocasiones que habían dejado de ejercer efecto alguno en mi.
Estaba acostumbrado a que me golpearan, a los latigazos a las ordenes dadas, a las victorias sin celebrar y a las batallas perdidas que tenia que pagar.

Pero no a que intentaran fingir preocuparse por mi, la bondad en el enemigo me descuadraba, prefería una cadena al cuello que ese sutil modo de aprisionarme a ella.
Vete a Hel -rugí cuando esta aseguró que se iría y yo la seguiría porque no existiría otra opción para mi -Inténtalo -rugí desafiante con mis ojos ámbar radiactivos contra los suyos.

No me iba a dejar doblegar por una maldita Cannif, si quería que la acompañara que me lo pidiera, no cedería ante su orgullo.
La egipcia salió por la puerta dedicándome una ultima mirada mientras yo sentado en la alfombra la maldecía en voz alta diciéndole que dejara de hacer el idiota, que yo era un puto lobo y aguantaba el dolor infinitamente mejor que ella.

Cabezota, tozuda empezó a caminar mientras yo le gruñía, los primero pasos dolieron, apreté los dientes aguantando el dolor que se iba intensificando con la distancia arrancándome jadeos y gruñidos.
Caí sobre la alfombra revolviéndome, no pensaba ir tras ella, aullé de dolor, pero de sobra sabia que si eso sentía yo, ella debía estar partida en dos.
No iría, no iba a ceder ante su agonía. Su única opción era volver, pedirme que la acompañara y hablar como adultos.
Si pensaba que as, tratando de hacerme quedar como su perro fiel iría es que no me conocía.
Ella no estaba acostumbrada al dolor, yo desde que nací lo había experimentado de todas las formas posibles, no me doblegaría, así que ella decidía cuando detener este duelo de egos en el que no iba a perder yo.

Tenia que reconocerle los cojones que tenia esa mujer, otra ya hubiera sucumbido regresando, pero se mantenía distante, lo que en parte me hizo admirarla.
Ya le dije que solo las vikingas me ponian y aunque la llamaba parisina para joderla, ahora podía admitir que tenia el fuego de nuestras fraguas, pero yo era acero y ceder no era algo que planeara en estos momento.







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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Miér Ene 03, 2018 5:10 am

Cabezota, tozudo, eso es lo que era el lobo, bueno aparte de engreído, vanidoso, temperamental, gruñón... la lista podría ser considerablemente larga en los pocos días que había pasado a su lado, y seguramente algo me hacía pensar que seguiría aumentando conforme pasara más tiempo a su lado en lo que intentaba averiguar por qué Randulf me quería en su castillo y qué propósitos tenía para mí, porque yo distaba mucho de ser una guerrera que le ayudara en la guerra aunque comenzaba a pensar que solamente sería para hacer daño a mi padre y a mi familia, con esa venganza que había jurado desde hacía tantos años, pero luego pensé que si su propósito hubiera sido causarle daño a mi familia no me habría secuestrado y me habría querido intacta, sería mucho más fácil acabar con mi vida aunque en el castillo podría hacerme mil cosas, pero yo no suponía una amenaza para Randulf, Eirin y Tarik eran sin duda mucho más peligrosos que yo, y no entendía qué podría querer ese maldito cabrón de mí. Había mandado a un lobo para que me capturara y me llevara al castillo pero la suerte había estado de mi lado de la balanza y había hecho que al final fuera el lobo el que estuviera bajo mi merced, siendo mi “prisionero” hasta que me diera la información que necesitaba y que quería. Él aseguraba no saber qué planes tenía su amo para mí pero aunque lo supiera sabía que no me lo iba a decir, así que era mejor utilizarlo a mi favor para ver si así le lograba sonsacar algo, solamente sería libre cuando me dijera aquello que necesitaba saber, solamente me quitaría el anillo de esa manera para que no estuviera vinculado a mí como lo estábamos en esos momentos. Debía de reconocer que había sabido sacar provecho de la situación, había hecho que cediera en cosas que no pensé que cedería y que yo sin duda alguna no había visto, como la de hacerme caer ante la tentación que había sido él en el baño, dejar que me tomara y que me diera ese orgasmo que nadie había logrado darme... eso me enfadaba y me enervaba muchísimo, con él y conmigo misma por dejar que me llevara por donde él quería, pero sería la única vez que pasara: no iba a ceder en el hecho de pedirle que me acompañara, él no me había pedido permiso a mí cuando me capturó y yo no se lo iba siquiera a preguntar.

El muy desgraciado pretendía que le pidiera, por favor, que me acompañara y solo entonces se lo pensaría, ¿me había visto cara de idiota? Porque quizás es que era así y no me había dado cuenta, pero jamás le pediría que me acompañara y no entendía cómo no le había quedado claro que yo no era de pedir las cosas, ya se lo había demostrado en el baño cuando estuve a punto de largarme con todo el calentón, en mí no estaba esa forma de ser y no iba a ceder en esos momentos. Sabía que dolería, sabía que no sería fácil pero prefería el dolor a tener que pedirle algo a ese lobo, me negaba en rotundo. Era demasiado cabezota, testaruda y orgullosa como para dejarme llevar por mi enemigo y mi prisionero, al final acabaría cediendo porque el dolor sería tan fuerte que no le quedaría de otra. Pero incluso así cuando todo mi cuerpo dolía, y seguramente a él también le doliera como a mí, no cedía ni se rendía, me había mandado a Hel antes de salir por la puerta y aseguró que acabaría volviendo para pedirle que me acompañara... algo que no sucedería, no porque era una cabezota orgullosa y no daba mi brazo a torcer, me costaba horrores, madre siempre me decía que eso era algo que me perdía muchas veces y tenía razón... pero así es como era. Cada paso debía de admitir que era insoportablemente doloroso, atravesaba todo mi cuerpo y me dejaba casi sin respiración, era tan fuerte el dolor como nunca antes lo había sufrido, me hizo caer al suelo de rodillas doblegada por la vinculación y el problema de la separación que llevaban las esclavas, pero no podía ceder, no quería ceder bajo ningún concepto porque eso sería darle otra victoria y por mis dioses y mi familia que con una vez había sido más que suficiente. Ponerme de pie era tremendamente complicado, me faltaba la respiración y se me hacía complicado el tomar aire, cualquier movimiento era doloroso pero cuando daba un paso... era como si el infierno empezara a desatarse en mi interior. Iría a gatas, arrastrándome si hacía falta mientras estaba lejos de la cabaña donde habíamos pasado aquel día, sabía que estar así en el bosque era demasiado peligroso pero no iba a volver para que viera que él tenía razón, esa vez yo no iba a ceder, y algo me decía que él no movería un dedo por ayudarme.



-Que le den –fue lo que dije con dificultad por la respiración, no pensaba dar media vuelta y hacerle ver que tenía razón porque eso sería mi final, sería otorgarle poderes que no tenía. Me había quedado recostada contra el tronco de un árbol, mi cuerpo tenso que dolía con cada brizna de aire que entraba por mis pulmones cuando oí un ruido que me hizo abrir los ojos, me había adentrado un poco en el bosque pero todavía estaba cerca de la linde del mismo, sabía que ese bosque era peligroso y que albergaba muchas criaturas peligrosas en toda su extensión. Intenté quedarme lo más quieta que pude para que no me detectaran, escuchaba pasos que sonaban con fuerza y supe que debía de ser de alguna criatura grande, algo más que un humano. Escuché entonces la voz de dos criaturas, dos voces roncas y graves que sonaban cerca, acercándose, hablaban entre ellos buscando una presa que cazar, algo que poder coger para comerse... y al parecer yo era su presa. Habían detectado el olor a carne humana y supe, entonces, que se trataban de dos trolls... era extraño que hubieran bajado hasta la linde del bosque pero sabía que su sentido del olfato era bastante bueno. Eran seres toscos y aunque de gran envergadura y fuerza muchos eran un poco tontos, no eran seres muy inteligentes pero sí peligrosos si intentaban cogerte- maldición –murmuré en voz baja, me dolía todo el cuerpo pero mi única escapatoria en ese momento era deshacer mis pasos y volver fuera del bosque donde no pudieran cogerme, los trolls no se llevaban demasiado bien con la luz del sol y aunque empezaba a caer el día si lograba salir fuera quizás fuera suficiente para que no me atraparan. El problema era que no podía moverme con agilidad, cada paso dolía aunque estuviera restando distancia y cuando di mi tercer paso caí de bruces al suelo, hecho que los llevó a darse cuenta de dónde estaba. Me levanté todo lo rápido que pude y obviando el dolor todo lo que podía intenté salir del bosque para tomar algo de ventaja, pensé que iba a conseguirlo pero entonces sentí que uno de ellos lograba atraparme con su mano- ¡No! ¡Suéltame troll apestoso! –Su fuera era mayor que la mía, mucho más a decir verdad, pero seguramente el lobo estaría sintiendo el daño que me estaba haciendo al sujetarme de esa forma y si no quería morir tendría que venir a buscarme, el troll que me miraba relamiéndose por el “delicioso bocado” pidió al otro que trajera una bolsa para poder meterme y que no me escapara, momento que aproveché para sacar la daga que llevaba y clavársela en la mano haciendo que me soltara, jadeé cuando caí al suelo mientras el troll se quejaba por haberle clavado la daga en la mano así que me levanté todo lo rápido que pude y me moví, entre aquel dolor, para salir del bosque- ¡lobo! –Grité mientras acortaba la distancia porque yo no podía hacer mucho contra aquellos trolls, pero seguramente él sí- ¡LOBO! –Volví a gritar con más fuerza hasta que uno de ellos se me adelantó y se me puso por delante, intentó cogerme pero aproveché para agacharme y pasar rodando entre sus piernas, al ser más grandes los hacía ser más lentos y el hecho de que eran algo torpes quizás me diera alguna posibilidad... pero no, volvieron a tomarme antes de que pudiera salir y fue que me metieron en aquel saco que me llevaba- ¡No! ¡Sacadme de aquí! –pero tenían otros planes, otros que incluían el hacer una hoguera y cocinarme para que fuera su cena- ¡malditos inútiles! –Intenté escaparme pero cuando lo hice me dieron un golpe que me dejó por unos instantes algo mareada, mi única esperanza de salir de esa con vida irónicamente era que el lobo viniera a buscarme.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Dom Ene 07, 2018 6:09 am

Gruñí revolviéndome en los suelos, dolía, mis entrañas se quebraban, terca la maldita egipcia no se detenía, seguía andando como una loca hacia delante, arrastrándose, gateando, pero el espíritu Cannif, el vikingo, hacia mella en ella.
No iba a moverme de esa puta alfombra, si ella tenia genio, mas tenia yo, era un lobo, una bestia y no seria la bella la que ganara esta gesta.

Fue entonces cuando escuché que me llamaba “trolls” olía a trolls.
Aullé plagado de ira, no era mi vida en lo que en ese momento pensaba, era en la de la terca egipcia. Salí corriendo hacia allí, bueno, lo intenté porque al levantarme sentí el dolor que me atenazaba, aquel dolor por la separación de nuestros cuerpos.
Tiré de la maldita esclava, aullando, mordiéndola con los colmillos, intentando quitármela de la muñeca.

Aullé furioso al no tener éxito y tambaleándome salí de la cabaña rastreando a la Cannif mientras la maldecía por cabezota y por orgullosa.
¿que cojones le costaba pedirme que la acompañara como si fuera una persona y no una puta mascota?

Cada paso me liberaba de la carga que mi cuerpo ostentaba, sentía como ella era apresada, podía en mis carnes notar las magulladuras, gruñía escuchando como me llamaba desesperada y no tardé en presentarme en la escena, algo aturdido pero lo suficientemente voraz como para trasformarme en un inmenso lobo negro que se abalanzó contra uno de los trolls desgarrándole la yugular.

Mi hocico se arrugó, mis ámbar se hundieron en el que la trasportaba dispuesto a comérsela, gruñí mostrando los inmensos colmillos por los que resbalaba la sangre caliente y verdezca de su otro amigo.
Las garras de los trolls eran potentes armas, no dudó en usarlas cuando me lancé en dirección a este obligándole a soltarla.

La egipcia se removía, había caído al suelo, cerca de la lumbre, posiblemente sentiría el calor de las flamas porque y mismo podía notar como mi antebrazo ardía.
Aullé en dolorido, no solo por el calor del fuego, si no porque aprovechando ese instante de debilidad la bestia atravesó con sus zarpas mi pecho, gruñí mordiendo su hombro, mis patas resquebrajaron su abdomen cayendo sobre él.

En ese momento vi como la egipcia hundía en su cuello un puñal evitando que los afilados dientes de la bestia alcanzaran el tupido pelo de mi cuello.
Jadeando alcé la cabeza para enfrentar a la pequeña Cannif, sus desiertos me observaban, muchas son las cosas que le hubiera dicho, pero en esta forma era difícil.

Me dejé caer en el suelo empezando la trasformación a hombre ante sus ojos, no iba a salvarse de escucharme, había sido imprudente, cabezota y demasiado orgullosa.








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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Miér Ene 17, 2018 4:43 am

Si había algo que podría salirme peor en esos momentos sin duda alguna sería que un par de trolls me encontraran en esas condiciones en las que estaba débil y casi sin poder moverme por el hechizo de las esclavas, uno que no nos permitía alejarnos demasiado el uno del otro para que él no se pudiera escapar, esa había sido la razón por la que había pedido que hechizaran las esclavas, también como medida de protección hacia mi persona para que no pudiera hacerme nada ya que él también lo sufriría, pero no esperaba que esas condiciones se tornaran en mi contra y pagara las consecuencias. Me sentía débil y mi cuerpo dolía con cada paso que daba aunque a esas alturas fuera en dirección al lobo, sintiendo que la carga era menos pesada, pero no iba lo suficientemente rápida como para dar esquinazo a dos trolls que algo más lentos que yo y más torpes consiguieron alcanzarme sin mucho esfuerzo porque yo no podía andar bien y me caía constantemente. No me dio tiempo a llegar a la linde del bosque que era mi único salvavidas para que no me pillaran, de normalidad los trolls no solían salir de ese límite porque para ellos era más peligroso y sabían que los cazarían con mayor facilidad que en el bosque, solo me quedó llamar al lobo para que viniera a buscarme mientras yo ahora caía presa de esos malditos e inútiles trolls, me habían metido en una bolsa de tela y me llevaban colgando mientras les escuchaba hablar sobre lo que podrían hacer conmigo, dudaban entre matarme primero y en la forma en la que me cocinarían. Los trolls no es que fueran demasiado inteligentes pero a lo largo de los tiempos habían ido adoptando formas y maneras para cocinar y comerse a los humanos, querían que fuera su cena y yo no estaba dispuesta a permitirlo pero ¿qué hacer en esos momentos? No tenía nada que poder utilizar para escaparme y la distancia con el lobo sentía que aumentaba lo que me debilitaba con cada paso que daban, dolía demasiado y seguramente él estaría sintiendo lo mismo... solo me quedaba que me hubiera escuchado y viniera a buscarme si no quería que su vida también acabara junto a la mía. Buscaba la forma de salir de aquel saco pero era bastante grande y no podía alcanzar la salida, además estaba cerrado y rebotaba cada vez contra la espalda del troll en cada paso que daba impidiéndome moverme con mayor libertad, gruñí por la mala suerte que tenía en esos momentos mientras los escuchaba hablar diciendo que pronto tendrían carne para cenar.

Además me sentía algo mareada, antes de meterme en el saco me habían dado un golpe para que no pudiera escaparme y me dolía un poco la cabeza por ello. No fue hasta que sentí que la carga que me ataba al lobo iba desapareciendo poco a poco, el dolor disminuía y eso solo podía significar que se estaba acercando para ayudarme, cada vez lo sentía menos y menos y supe que me había oído cuando lo llamé y dada su condición de lobo no le sería demasiado complicado seguir mi rastro o el de los trolls a través del bosque. De repente escuché un gruñido y acto seguido el grito de uno de los trolls mientras este caía al suelo y supe que había llegado a tiempo y que me había encontrado, irónicamente me alegré de que hubiera llegado para salvarme y de que me encontrara. El troll que me tenía presa se giró para mirar hacia donde provenían los gritos del trolls que poco a poco se fueron silenciando hasta solamente escucharse los gruñidos del lobo y fue entonces que me dejó caer al suelo, soltó la bolsa donde me tenía presa y caí de espaldas contra el suelo, jadeé por el dolor quedándome quieta un par de segundos cuando sentí un calor extremo que me abrasaba, un lado del saco se iluminó y supe que me había dejado caer cerca de la lumbre, sentía una parte de mi cuerpo como si estuviera en llamas y pronto me removí pese al dolor de la espalda, pero me recompuse para salir de la bolsa alejándome del fuego donde me tenía cautiva, al hacerlo pude ver como un lobo negro y enorme se abalanzaba contra el troll que quedaba mientras yo respiraba de forma algo agitada, me dolía el lado que había quedado cerca de las llamas pero eso no fue lo peor, el lobo que seguramente sentiría lo mismo que yo en un momento de descuido fue alcanzado por el troll logrando que le arañara el pecho, como las esclavas nos tenían conectados y vinculados yo sentí el mismo arañazo surcando mi pecho, arañándome la piel haciendo que sangrara y que gritara por el intenso dolor mientras caía de rodillas al suelo llevando mi mano al pecho.



-¡AH! –El grito resonó por el lugar sintiendo que me escocía y las gotas de sangre manchaban la ropa que llevaba y caían al suelo, mi pelo caía por mi rostro cubriéndolo mientras respiraba con dificultad y mi cuerpo temblaba por el dolor, al alzar la vista vi que el lobo tenía mordido el hombro del troll y que sus zarpas destrozaban su torso mientras caía sobre él sin soltarlo, el troll no parecía rendirse así que sacando del cinto que llevaba una daga me acerqué como pude y clavé la daga en su cuello acabando así con su vida, levanté mi vista hacia la del lobo que me miraba con aquellos ojos ámbar que poseía y me gruñó mostrándome los dientes como si estuviera en desacuerdo por haberme largado de esa forma, frente a mi mirada fija en él comenzó la transformación volviendo a ser humano de nuevo, cuando lo hizo alzó su rostro para mirarme con aquellos orbes verdes que tenía clavándolos en mis azules y supe que iba a abrir la boca para decirme alguna de las suyas, así que me adelanté a su jugada- ni te atrevas a decirlo –dije aunque no sabía exactamente qué iba a decirme pero intuía por dónde podrían ir los tiros, al hecho de ayudarme, de largarme de esa manera... estaba cabreado conmigo y no me hacía falta más que mirarlo para darme cuenta de ello. Comenzó a nublárseme la vista en esos momentos por la herida que tenía en el pecho e intenté centrar mi vista en él- lobo... –fue lo único que dije sintiendo que perdía las fuerzas y que mi cuerpo cedía, o hubiera cedido de no ser porque el lobo paró mi caída contra el suelo mientras yo me sentía débil, la herida a él se le curaría antes pero sin embargo yo no tenía sus propiedades de sanación y dolía horrores dificultándome un poco la respiración- duele... –dije mirándolo mientras él me recostaba en el suelo y veía mi ropa manchada de sangre con los surcos del arañazo que él también tenía en el pecho. Mi mano subió hasta su rostro apartando unos mechones que caían por sus ojos, mis dedos recorrieron las facciones de su rostro observando aquellos ojos verdosos que me miraban de aquella forma, brillando de furia con el ceño ligeramente fruncido- tienes que curarme –dije como pude porque yo no podía hacerlo, me sentía débil entre lo de la esclava y luego la herida que tenía, rasgó la ropa que llevaba dejando mi pecho al descubierto donde se veían las heridas, taponó la herida y gruñí por el dolor enterrando mis dedos en la tierra aunque eso no aliviaba el dolor- en mi petate tengo.... tengo un ungüento –dije como podía para indicarle lo que tenía que hacer- búscalo..... cauteriza y luego aplícalo –era la forma más rápida de parar aquello, el ungüento estaba hecho con varias plantas medicinales y aliviarían el dolor además de curarme- hazlo –le dije porque cuanto más tardara peor iba a ser y más difícil de parar, buscó el ungüento que le había mencionado y luego cogió la daga acercándola a la lumbre para quemar la hoja y poder cauterizar las heridas del pecho, mientras quemaba la hoja sus ojos me contemplaron como si quisiera asegurarse de lo que iba a hacer y yo solo asentí, sabía que dolería pero era la mejor y la única opción que teníamos en esos momentos. La hoja, candente por las llamas, brillaba y conforme la iba acercando sentía su calor contra mi piel. Apreté la mandíbula y gruñí cuando sentí que la ponía sobre la herida, mis dedos apretaron con fuerza su otro brazo aguantando el dolor que me producía, ladeé la cabeza y cerré los ojos aguantando aquello sin querer gritar, sin querer mostrarme como la débil que él pensaba que era. No supe en qué momento pero acabé perdiendo la consciencia por el dolor mientras él terminaba de curarme y de ponerme el ungüento en la herida, algo de lo que no fue consciente porque no me enteré de lo que pasó después.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Jue Ene 18, 2018 9:40 pm

Me levanté furioso, despegué los labios dispuesto a cantarle las cuarenta cuando me hizo callar por un instante con un “no te atrevas”.
Gruñí, no me conocía si pensaba que iba a guardarme todo lo que pensaba.
-No, no voy a callarme, eres terca, imprudente, te has puesto en peligro y a mi contigo, todo por no bajarte del puto burro y pedirme las cosas bien, yo no soy tu lacayo y aunque esta esclava me...

Cerré la boca cuando su voz ahogada me llamó, antes de que se desplomara la tomé entre mis brazos bajándola al suelo despacio.
Su pecho así como el mio sangraba de forma abundante con la diferencia de que el mio empezaba a ir curando y el suyo por contra permanecía completamente abierto.
Ademas su resistencia al dolor, a la enfermedad a la perdida de sangre no tenia en nada que ver con la mía.
Escuche como me pedía cauterizara la herida, como si fuera un novato y no supiera que hacer en esto casos.
-Deja de ser tan bocazas -le recrimine.

Mas cuando sus dedos tocaron con suavidad mi rostro me puse tenso, como si fuera a pegarme, incluso ese fue exactamente el gesto que tuvo, medio apartarme.
Se sentían cálidas las yemas de los dedos por mi cara, nunca había experimentado aquella sensación que me reconfortaba y por un instante permanecí en silencio dejándome llevar por aquello que me hacia de algún modo sentirme pleno.

Me separé de ella lago aturdido, volví a fruncir el ceño, no era bueno dejarme hacer estas cosas por le enemigo, solo usaban trucos conmigo, se aprovechaba de estas cadenas que de forma invisible nos anclaban para no permitirme dejarla.
Tomé la daga de mi bota y la desinfecté con las propias llamas hasta que adquirió un tono rojizo.
Mis ojos se perdieron en los de la egipcia, aunque en esta ocasión sus ojos eran tan azules como los de mi madre la mar.

Apreté la daga en su piel tensando el gesto, el dolor que ella sentía también abrasaba mis entrañas.
Solo cesó cuando ella se desmayó, el olor a carne quemada llegó con fuerza hasta mi nariz.
Abrí mas la camisa, sus pechos estaban al aire, pero no me centré en eso si no en poner el ungüento cubriendo la cicatriz que le había hecho. Esperaba no le diera complicaciones, lo que si tenia claro es que hoy no partiríamos hacia ninguna parte, necesitaba descansar.
La tomé en brazos y caminé con ella de nuevo hasta la cabaña, allí la deposité sobre su lecho tomando asiento a su lado para vigilar su sueño.
Bien sabia podían complicarse las cosas con cuerpos tan frágiles como los humanos.
No se las horas que pasaron, solo que acabé dormido en el sofá, estaba cansado y también herido.



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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Miér Ene 24, 2018 12:12 am

Si en algún momento pensaba que el lobo se iba a quedar callado tras mis palabras que le advertían que no se atreviera a decirme todo lo que por su cabeza pasaba, estaba realmente equivocada, porque me gruñó tras cortar el intento de decirme todo lo que pensaba mientras sus ámbar se clavaban en mis azules brillando con fuerza preso de la rabia, su cuerpo estaba tenso y pareció que no le importaba que estuviera desnudo frente a mí, no es que fuera la primera vez que lo veía desnudo y él parecía tan familiarizado con ello que seguramente obvió ese detalle. Y habló, no se pudo quedar callado y guardarse todo lo que llevaba en su interior así que saltó recriminándome lo que era, llamándome terca y cabezota algo que sabía muy bien que era porque me conocía bastante bien, me dijo que era una imprudente por arriesgar mi vida de esa manera poniéndola en peligro y de igual forma ponerle a él en riesgo dado que estábamos conectados. Me decía que era mi culpa por no dar mi brazo a torcer pero es que me costaba horrores dar mi brazo a torcer, no era algo que fuera conmigo aunque si realmente era mi culpa y tenía que hacerlo al final acababa cediendo, pero me costaba mucho más de lo que el lobo pudiera llegar siquiera a imaginar. Me dijo que era mi culpa por no pedirle las cosas como era debido y enarqué una ceja, ¿acaso iba a acompañarme si le pedía que viniera conmigo? Él mismo se había encargado de decirme que lo que haría sería entorpecerme y no ayudarme, si le hubiera dicho que viniera conmigo se habría negado en rotundo así que ¿qué sentido tenía preguntar? No iba a ayudarme en algo que, a él, también le afectaba y que si estaba en lo cierto y no quería estarlo, sería un problema serio para todos... incluso para Randulf. Abrí ligeramente los labios cuando me dijo que tenía que pedirle las cosas bien porque eso no me lo esperaba en absoluto, no esperaba que me dijera eso y no me lo creí del todo tras haberme jurado que no me ayudaría en nada, en esos momentos comenzaba a nublárseme la vista y sentía que me iba debilitando por momentos, lo llamé para que viera cómo estaba y se cayó de golpe al ver mi estado.

Fue él quien paró mi caída al suelo y me bajó de forma despacio hasta que mi espalda quedó contra el suelo, mi mano subió hasta su rostro y mis dedos recorrieron sus facciones durante unos segundos no sin antes apartar unos mechones de pelo de sus ojos, su primera reacción fue apartarse como si mi tacto quemara en su piel, pero luego se dejó hacer contra todo pronóstico y mis dedos recorrieron las facciones de su rostro con sus ojos verdosos puestos en mis azules, como si se sorprendiera de lo que era sentir algo así y como si nunca alguien le hubiera tocado de esa forma, y era consciente de que así era pese a que no me lo dijese. Siempre que lo había tocado su cuerpo había reaccionado tenso y apartándose como si no estuviera acostumbrado a ello, y lo sabía, sabía de sobra que así era. Se apartó tras unos segundos y yo dejé caer mi mano junto a mi cuerpo de nuevo, le pedí que me curara y sus ojos subieron a los suyos mientras mascullaba que dejara de ser tan bocazas. No tardó en coger la daga y cauterizar mi herida, dolía, ardía y abrasaba y el dolor era casi insoportable, cerré los ojos y al final acabé perdiendo la consciencia sin saber qué había pasado después de todo aquello. Para cuando abrí los ojos era otra vez de noche, me di cuenta de que estábamos de nuevo en la cabaña en la que habíamos pasado aquel día y que estaba en la cama que había utilizado, tapada con mantas para que no cogiera frío. Intenté incorporarme y me dolió el pecho cuando lo hice pero necesitaba levantarme, envuelta en una manta mientras tenía frío y mi cuerpo temblaba por este, de forma que más me dolía la herida que tenía en el pecho. Salí de la habitación dirigiéndome al salón para encontrarme con el lobo durmiendo en el sofá sin percatarse de que me había despertado, miré hacia la lumbre y vi que estaba apagada, chasqueé la lengua porque necesitaba calor y esperaba que la lumbre estuviera encendida, ahora me tocaba hacerlo. Y lo intenté pero agacharme y que se tensaran los músculos del pecho hacía que la herida tirara y doliera, fui incapaz de encender la lumbre porque no podía agacharme y yo necesitaba calor, las mantas no me hacían nada.

Mis ojos entonces se fijaron en el lobo que dormía en el sofá sin percatarse de mi presencia, me acerqué hasta donde se encontraba y me quedé observándolo durante unos segundos, aparté unos mechones de su pelo todavía enfundada en la manta y fue entonces que se me ocurrió una idea, una que no le iba a gustar al lobo en absoluto. Aprovechando que el lobo estaba durmiendo de lado y que quedaba hueco para que yo me tumbara en el sofá lo hice, pegué mi cuerpo al suyo aun tapada con la manta que eché también sobre él como si lo necesitara aunque bien sabía que no, y me pegué a él buscando ese calor que necesitaba y que no había encontrado en ningún lado. Mi cuerpo temblaba ligeramente y tenía frío, cada temblor hacía que me doliera la herida del pecho así que por eso hice aquella locura, mi pecho se pegó al del lobo que todavía desnudo puesto que no se había cambiado desprendía ese calor tan típico y propio de los cambiantes. Sabía que en cuanto se despertara me iba a apartar, muy posiblemente incluso hasta me tirara del sofá alejándome de él. Lancé un suspiro sintiendo el calor que comenzaba a llegar a mi cuerpo y apoyé mi frente en su hombro cerrando los ojos de nuevo, su cuerpo desprendía ese calor que necesitaba y que me hacía sentir cálida y cómoda. Solo subí mis ojos a los suyos cuando escuché un gruñido que procedía de él, su cuerpo se tensó cuando se despertó y me encontré con sus ojos puestos en los míos, furiosos por lo que había hecho sacándolo seguramente de su zona de confort, no acostumbrado a esto. Sabía que iba a echarme, sabía que me empujaría y me alejaría de su cuerpo pero antes de que dijera o hiciese algo subí mi dedo índice y lo dejé sobre sus labios.



-Antes de que digas nada lo he hecho porque estoy helada y necesitaba calor –mi cuerpo temblaba ligeramente aunque menos que cuando me había despertado, él podía notar perfectamente el frío en mi cuerpo sin que yo le dijera nada- he intentado encender la lumbre y no he podido, solo necesito entrar en calor y tú cuerpo desprende ese calor natural por tú condición –aparté mi dedo de sus labios y me arropé bien la manta que cubría y tapaba mi espalda- solo necesito calor... te prometo que me iré en cuanto entre un poco más en calor –el frío no era bueno para las heridas y lo que menos quería en esos momentos es que se me pudiera infectar la herida o me diera fiebre, mis ojos volvieron a subir a los suyos- dime una cosa, si te hubiera pedido que vinieras conmigo ¿lo habrías hecho? –Recordaba lo que me había dicho en el bosque- ¿sólo tenía que pedírtelo? ¿Sin trucos de por medio? –Me mordí el labio observándolo pensando que me iba a tirar del sofá o, en su defecto, se iba a ir él dejándome a mí allí- aún no me has dicho tú nombre, ¿por qué? No voy a parar hasta que me digas tú nombre, ya sabes lo terca que soy –estaba tan cansada que los ojos se me cerraban aunque yo luchaba por mantenerme despierta- mañana debemos de volver y emprender el camino al lugar que hay al otro lado del bosque, y esta vez, voy a pedirte que vengas conmigo –alcé ligeramente mi rostro para poder mirarlo bien mientras me iba quedando durmiendo por momentos aunque yo intentaba mantenerme despierta- espero no tener razón pero si descubro que mis sospechas son ciertas estamos en peligro lobo, no solo mi gente, sino todos.... tenemos que pararlo.... tenemos que... –ya balbuceaba incapaz de mantenerme despierta hasta que finalmente me quedé durmiendo pese a todos mis esfuerzas, pegada a su cuerpo con su calidez traspasando a mi cuerpo.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Jue Ene 25, 2018 6:19 am

Cuando abrí los ojos mis músculos se contrajeron y un respingo acompañado de un gruñido es lo que retumbó en todo el salón.
Mis colmillos crecieron, mi labio superior se contrajo y pronto mis ojos ámbar chocaron con los azules de aquella exótica mujer que no se bien porque se había acurrucado contra mi cuerpo.

Abrí los labios para decirle lo imprudente que había resultado su acto, que bien podría haberle mordido..no le iba a dar explicaciones, el contacto me costaba si no era para mantener relaciones sexuales y ni siquiera eso, pues de normal montaba y poco mas.
Pero su dedo me silenció dispuesta a explicarme lo motivos por los que había buscado mi piel, calor, ese que mi cuerpo era capaz de ofrecer por mi condición de cambiante.

Me fui relajando poco a poco, escuchando sus preguntas, no todas tenían respuesta ¿hubiera ido si me lo hubiera pedido?
No lo sabia, pero como no iría nunca es si no lo hacia, mi espíritu era salvaje, no cedería a convertirme en un perro con una correa tirándome del cuello.
-Voy a encender la lumbre ¿de acuerdo?

Me alcé del sofá acercándome a la lumbre, no me costó demasiado prenderla ayudado de la yesca y el pedernal y tras echar un par de maderos mas, me alcé para regresar bajo las pieles permitiendo que su cuerpo anidara contra el mio.
-No te acostumbres -dije de forma seca.
Ni siquiera se porque lo hice, supongo que porque ya para mi era demasiado aceptar compartir el sofá con esa mujer que no podía olvidar era mi enemiga y ademas es que para mi esto resultaba extraño, como afectuoso y yo no entendía bien el cariño, ni asumía como gestionarlo.
Mi infancia había sido complicada en todos los sentidos, no recuerdo mas caricia que la que esa mujer me había proporcionado en el bosque y aun podía notar la yema de sus dedos recorrer mi mandíbula como ascuas encendidas.

Dejé escapar el aire intentando relajarme, aunque la tensión que acumulaba bajo mi piel era palpable, marcada en cada musculo tenso como las cuerdas de un arpa.
-No tengo nombre -ladeé la sonrisa cuando esos mares navegables se hundieron en mis grises -Kriger -dije sin mas.
Esa palabra significaba guerrero, eso era para mi abuelo y para mi padre, su guerrero, así que así me llamaban, no era un nombre, era una palabra.

Esa mujer no se rendía, ahora aseguraba que me pediría mañana que la acompañar, porque no podía evitar sentir esa necesidad de ayudar al norte.
-Si me lo pides -ladeé la sonrisa con picarda -quizás te acompañe.
Sus ojos se entrecerraban, estaba herida y agotada, lo sentía en mi propio cuerpo.
-¿todos en peligro?
No pudo terminar de responder pues cayó exhausta entre mis brazos.
No se el tiempo que tardé en dormirme a su lado, mi respiración fue tornándose pesada hasta que finalmente mi cabeza cayó sobre su pelo, mientras esta se apoyaba en mi pecho y nuestros cuerpos se enredaban como la hiedra sin ser conscientes de la necesidad de sentir al otro.








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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Jue Feb 01, 2018 6:31 am

No me había quedado más remedio que tener que salir de la cama, muerta de frío, y buscar el calor que necesitaba porque ni con mantas conseguía que mi cuerpo dejara de temblar haciendo que me doliera el pecho y me tirara la herida, no era bueno para las heridas el frío y lo que menos quería era coger fiebre para empeorar las cosas, se podían dar bastantes complicaciones si no tomaba cuidado y debía de poner remedio a eso. Por un momento pensé que quizás el lobo, al haberse salido de la habitación dejándome allí sola, podría haber encendido la lumbre en el comedor aunque él no la necesitara pues su temperatura corporal era más elevada debido a su condición de cambiante, así que eso fue lo que hice cuando me levanté de la cama envuelta en una manta gruesa para buscar la lumbre encendida... pero para cuando salí y me fijé esta estaba apagada. El lobo dormía tumbado en el sofá sin ropa alguna, desnudo mostrando todo su cuerpo, y aun así no pasaba frío alguno ni su cuerpo tiritaba por el frío. En ese momento envidié su condición de lobo, sus curaciones rápidas y la calidez que desprendía su cuerpo manteniendo su temperatura elevada más de lo normal. Me dirigí hacia la lumbre dispuesta a encenderla para entrar en calor pero al agacharme a por la madera mi pecho tiraba, me costaba hacer movimientos que hicieran que mis heridas se movieran y mis intentos por encenderla se vieron frustrados, chasqueé la lengua tapándome con la manta teniendo todavía frío cuando mis ojos se posaron en el lobo, con paso lento me acerqué dándome cuenta de que no se había enterado de mi presencia porque dormía tranquilamente, mis dedos se pasearon por su pelo enredándose entre sus mechones y finalmente hice aquella locura, ¿qué más podía hacer para entrar en calor? No se me ocurría ninguna más así que me tumbé a su lado quedando frente a él, me tapé con la manta y me pegué a su cuerpo notando enseguida la calidez que este desprendía y como poco a poco mi cuerpo dejaba de temblar al aplacar el frío que sentía, cerré los ojos lanzando un suspiro bastante cómoda en esa situación, pero sabía que en cuanto se enterara y se despertara me iba a apartar de su lado, seguramente me pegaría un empujón y me alejaría nada contento con lo que había hecho, él siempre había rehuido de cada uno de mis contactos y de las veces que lo había acariciado, solo se había dejado “tocar” en el baño cuando tuvimos aquel encuentro sexual, el maldito mejor orgasmo que había tenido en mi vida y era con el nieto de nuestro mayor rival, de nuestro mayor némesis.

Subí mi rostro cuando noté que se movía, que sus músculos se tensaban, un gruñido sonó por todo el salón y al elevar mis ojos a los suyos vi ese brillo ámbar lleno de rabia mientras me fulminaba con sus ojos, torció el labio y me mostró sus colmillos dándome a entender lo cabreado y lo enfadado que estaba en esos momentos por lo que había hecho. Seguramente con esa manía suya que tendría mi iría a decir lo estúpida que había sido, que cómo me atrevía a hacer algo así y a replicarme, pero no dejé que lo hiciera y antes de que abriera la boca mi dedo ya se había puesto sobre su labio silenciándolo para decirle por qué lo había hecho; calor. Necesitaba calor y su cuerpo me lo podía proporcionar, no me dijo nada al respecto y poco a poco se fue relajando escuchando mis preguntas aunque no sabía si me las contestaría o no, lo cierto es que no tenía esperanzas de que lo hiciera. Sin contestar a nada de lo que le había dicho me dijo que iba a encender la lumbre, se levantó con cuidado y me dejó tumbada en el sofá mientras lo contemplaba alejarse acercándose a la chimenea, lo vi agacharse para encender y prender un fuego y mis ojos recorrieron su cuerpo sin poder pasar por alto todas las cicatrices que llevaba en su espalda, marcas antiguas y viejas que dejaban bien claro lo que había pasado y cómo es que lo habían convertido en el lobo feroz que se creía. Había contado en su momento treinta marcas, gracias a mi memoria eidética conocía la localización exacta de cada una, ahora tenía que añadir cuatro o cinco más que le habían hecho estando preso. Mordí mi labio sintiéndome culpable por eso aun cuando él era mi enemigo y no debía de importarme, pero así era yo. Volvió junto a mí cuando logró encender el fuego y aunque pensé que me diría un “ahí tienes fuego para calentarte” se tumbó de nuevo en el sofá y permitió que mi cuerpo se amoldara al suyo todavía desnudo, como si no le importara andar sin ropa frente a mí. No iba a mentir, me sorprendió que me dejara acurrucarme contra su cuerpo porque ese hombre me había estado evitando todo el rato, huía de cada intento de caricia que le daba apartándome como si mi toque quemara. Me ladró un “no te acostumbres” de forma bastante seca y elevé mis azules que chocaron con sus ámbar.


-Eres bastante gruñón, ¿lo sabías? –dije una vez acurrucada de nuevo contra su cuerpo, me sentía tan cómoda, tan bien y tan cálida que no quería moverme mientras mi cuerpo entraba en calor y el frío me abandonaba. Él no me dijo nada al respecto y tras unos momentos en los que el silenció reinó y solo se escuchaba el crepitar de las llamas de la lumbre en los maderas volví a hablar con la intención de saber, al menos, su nombre. No me lo había dicho nunca y no entendía el porqué de ello cuando yo me había presentado, no pasaba nada por conocer el nombre del otro y ya le avisé que era bastante cabezota y persistente como para no parar hasta conseguirlo, y yo siempre conseguía lo que me proponía. Me dijo que no tenía nombre y yo enarqué levemente una ceja sin entender, todo el mundo tenía un nombre y él no iba a ser menos. Ladeó su sonrisa sin dejar de mirarme y yo contemplaba sus ojos que ahora más calmado mostraban un tono grisáceo, aunque a la luz del sol parecían más verdes que grises, hasta que finalmente abrió sus labios y dijo una palabra... su nombre; Kriger. “Kriger” sabía perfectamente lo que significaba esa palabra, significaba guerrero y supe que lo llamaban así y que por eso se pensaba que no tenía nombre, porque él no lo reconocía como tal sino que más bien se pensaba que era la forma en la que le decían, “guerrero”. Por eso se creía que no tenía nombre, pero lo cierto es que estaba equivocado y se lo pensaba demostrar- sabes que el nombre no hace a la persona, ¿verdad? –Pregunté acomodándome más contra él sintiendo mi cuerpo pegado al suyo, su calor traspasar a través de mi ropa calentando mi cuerpo, me mordí el labio mirándolo antes de comenzar a hablar para que entendiera lo que quería decirle- cuando nacieron mis hermanos mis padres decidieron qué nombres ponerles a cada uno, como eran dos cada uno escogió un nombre para cada uno, ya que mis padres son de culturas diferentes decidieron que uno sería nórdico y el otro egipcio hacia así alusión a ambas. A mi hermano por su tono de piel más parecido al de mi madre decidieron ponerle un nombre Egipcio, y a mi hermana por ser más parecida a mi padre un nombre nórdico: Eirin. A mi hermano le pusieron Tarik –algo que él ya sabía puesto que me los había nombrado en alguna ocasión, burlándose de mí familia enfadándome y enervándome al máximo- pero ¿sabes lo que significa en realidad su nombre? Guerrero –dije mirándolo de forma fija para que entendiera por dónde iba mi historia- aunque mi hermano siempre supo del significado de esta palabra, y mi madre lo escogió porque sabía que su hijo sería un guerrero como su padre en un futuro, jamás se lo tomó como el significado de su palabra. Para él es su nombre aunque signifique algo, ni nombre también significa algo y el de mi hermana igual... pero no nos regimos por lo que significa en sí, por lo que déjame decirte que sí tienes nombre, y es Kriger –y ahí acababa mi relato, él lo veía como a algo malo cuando no lo era, mi hermano también se llamaba “guerrero” y nunca pensó que no tenía nombre. Contemplé al lobo durante unos segundos sintiendo que su cuerpo se iba relajando un poco cada vez más de lo tenso que lo tenía- parece que estás tenso, ¿te pongo nervioso Kriger? –Pregunté con una sonrisa ladeada mientras él me gruñía y bufaba sin responderme- si no te gusta puedo llamarte de otra forma –me mordí el labio pensando- ¿Qué tal Fenrir? Era un lobo también como tú –dije cerrando un momento los ojos, los volví a abrir cuando tras preguntarle si vendría conmigo al pedírselo lo haría y me dijo que si se lo pedía quizás me acompañaría, su sonrisa pícara no me dejaba saber con certeza si decía la verdad o no- qué engreído eres –dije quedándome durmiendo, volvió a preguntarme algo más de lo que yo había dicho pero ya estaba durmiendo, mi cabeza quedó contra su pecho y me dormí entre sus brazos, cómoda, segura y caliente. Volví a abrir los ojos cuando la luz del sol entró por la ventana iluminando la habitación con sus luz, parpadeé acostumbrándome a la claridad cuando sentí que unos brazos envolvían mi cuerpo y mi cabeza quedaba recostada en un pecho, enseguida recordé que me había quedado dormida en el sofá junto al lobo y al alzar mi rostro lo vi durmiendo plácidamente, sus brazos entorno a mi cuerpo pegándome al suyo, envolviéndome enredados el uno con el otro. ¿No me había tirado, no se había ido? Eso sí que era extraño, demasiado extraño para ser cierto. Además cuando desperté tuve una sensación que no había sentido en muchos años, ¿qué ella esa sensación cálida? Una que me recordó a cuando yo era muy pequeña y me despertaba entre los brazos de mi padre, ya que cogí costumbre de dormirme en su pecho siendo muy muy pequeña, esa sensación al despertarme... volvió esa sensación de nuevo, cálida, segura... hacía años que no me despertaba así y fue demasiado extraño, tanto, que me quedé sin moverme sintiendo la respiración del lobo dar contra mi rostro de forma cálida. Alcé mi mano y mis dedos recorrieron su rostro de forma lenta y suave, estaba tan tranquilo y relajado que hasta no me lo creía porque no lo había visto así nunca. Por Odín y Ra, aquello era de lo más extraño y es que no me apetecía moverme para nada, quería quedarme allí protegida entre sus brazos, calentando todo mi cuerpo. Su pecho rozaba con el mío en cada respiración y así me quedé unos minutos hasta que finalmente decidí levantarme, aproveché para preparar el desayuno mientras él dormía y le dejé la manta sobre su cuerpo aunque no la necesitara, lo cierto es que pensé no taparlo porque era un desperdicio para la vista, pero igualmente lo tapé. Solo noté que se despertaba cuando el desayuno estaba ya medio preparado, se desperezó y mis ojos lo contemplaron mientras dejaba los platos sobre la mesa- buenos días Fenrir –dije con una sonrisa en mis labios volviendo de nuevo a la cocina para coger lo que quedaba y dejarlo sobre la mesa en lo que él se había cambiado de ropa- ven, siéntate a desayunar conmigo –dije palmeando el lugar en la mesa donde tenía el plato mirándolo- quería darte las gracias por no tirarme anoche del sofá y dejar que me calentara, me encuentro mucho mejor tras haber descansado anoche –lo miré mientras se sentaba a mi lado y yo comenzaba a desayunar, había puesto aquel ungüento en mi pecho al despertarme y había notado que su olor se había quedado pegado a mi ropa- Kriger –dije llamándolo para que sus ojos se encontraran con los míos- quiero que vengas conmigo para ayudarme con la investigación que llevo a cabo, por eso he vuelto al norte –dije mientras desayunaba pidiéndoselo como había dicho por la noche- te necesito y ya viste lo que pasó ayer cuando nos separamos –me jodía tener que decirle que lo necesitaba, pero era la verdad- esto va más allá de la guerra y la rivalidad que tiene tú familia y la mía, esto es algo mucho peor para todos –hice una pequeña pausa y lo miré de forma fija- te propongo un trato, ayúdame a cruzar ese bosque plagado de peligros hasta llegar al lugar exacto al que quiero ir, en volver te prometo que te quitaré la esclava y serás libre, nada te retendrá ni te atará a mí. ¿Tenemos un trato? –Pregunté tendiéndole la mano esperando que la aceptara, miraba mi mano como si hubiera algún truco en ella, elevé la otra recorriendo su rostro en una caricia- por favor Kriger, ayúdame y ven conmigo.


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Dom Feb 04, 2018 7:13 am

Abrí los ojos arrugando ligeramente la nariz al olfatear el delicioso desayuno basado en carnes que la egipcia había cocinado.
-Ummmmm -dije mientras me desperezaba dejando escapar después un bostezo -¡que hambre!
Me levanté como dios me trajo al mundo del sillón bajo la atenta mirada de la Cannif que no daba crédito a mi falta de pudor.
-Cierra la boca, se te va a desencajar la mandíbula -bromeé divertido mientras me calzaba unos pantalones, unas botas y caminaba hacia la palangana para lavarme la cara, mojarme el pelo..secándomelo después con la toalla.

Me senté en la mesa llevando mi mano a un pan recién hecho que olía de maravilla y que me encargué de llenar de unos trozos de carne medio cruda envuelta en salsa de tomate.
-En el caso de tu hermano..Tarik..fue un nombre pensado por tus padres, ademas significa guerrero, pero es un nombre.
En mi caso, no me pusieron nombre..durante un tiempo era el chico..o el animal..o x. Fue cuando empecé a matar, a ganar gestas cuando los soldados me llamaron así, y con el tiempo se quedo ese mote ¿entiendes? No es un nombre con un significado ,es un mote que yo me he ganado.

Llevé un nuevo trozo a mi boca cuando la egipcia me prometió que si la acompañaba, a mi vuelta me quitaría la esclava y seria libre.
Enarque una ceja dudando de la veracidad de sus palabras. Era un hombre desconfiado, así que..tuve que meditar unos instantes antes de hablar.
-¿Me das tu palabra? -dije finalmente.

Sabia que para los Cannif el honor de la palabra lo era todo, no tanto así para Randulf, si me daba su palabra, tendría que confiar en ella, a fin de cuentas, me ofrecía la libertad.
-Esta bien, iré, pero a la vuelta me liberaras, me iré y no harás nada por impedírmelo ¿de acurdo?
Extendí la mano en su dirección esperando cerrar con ese acto el trato.

Su sonrisa se ensancho, podía saber lo que pensaba, que cambiarían las cosas durante el viaje, peor mi gesto cuando fue a tocarme el rostro le dejo claro que no seria así, instintivamente volví a apartarme, era cierto, habíamos dormido juntos, peor y seguía reacio a las caricias.
Dormir simplemente había implicado una necesidad de calor, pero el afecto era algo muy distinto y yo no era capaz de recibirlo.

Acabamos el desayuno y mientras ella lo recogió todo yo preparé un par de petates con mantas y las cosas que vi necesarias para sobrevivir el duro invierno en este viaje que me otorgaría mi deseada libertad.
Maroma, aceite de quemar, yesca y pedernal, una ropa de muda...


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Nailah Zahir el Vie Feb 23, 2018 6:00 am

Aún seguía medio extrañada de que se hubiera quedado toda la noche en el sofá o en su defecto hubiera dejado que yo me quedara toda la noche a su lado, pegada a su cuerpo mientras sus brazos rodeaban mi cuerpo dándome el calor que tanto necesitaba. Seguro que él ni habría sido consciente de ese hecho pero yo sí y cuando desperté me había topado con su respiración golpeando mi frente de forma cálida, mi cuerpo pegado totalmente al suyo y sus brazos envolviéndome bajo la manta que había puesto por encima de mi cuerpo y que se había extendido a él por estar durmiendo juntos. Lo contemplé durante unos segundos mordiéndome el labio, él decía que era un lobo feroz pero para mí más bien no lo era tanto, simplemente es lo que le habían hecho creer y estaba equivocado, no era tan malo como él se pensaba que era y ya lo había visto en varias ocasiones que él había tenido para conmigo, a pesar de que era mi enemigo me había salvado varias veces y había cedido en algunas cosas, era cierto que no en todas y que seguía con ese carácter terco y podría decir que hasta “agrio” que tenía porque siempre estaba gruñendo y bufando en mi dirección... solo le faltaba mostrarme los dientes más a menudo y mover el rabo enfurecido como lo estaría un perro. Sonreí de lado por aquellas palabras y la verdad es que no me lo imaginaba así, más que nada, por su aspecto como lobo imponía bastante por la envergadura que tenía y esos afilados colmillos que tenía... pero en el fondo algo me hacía pensar que no era tan malo como me quería hacer creer, y yo que era una cabezota y una terca me había propuesto hacerle ver que estaba equivocado y cuando yo me empeñaba en algo no había nada ni nada que pudiera pararme para que dejara de hacerlo, así que al final acabaría saliéndome con la mía como estaba más que acostumbrada. Había hecho que me dejara dormir con él y bien que podría haberme dejado ahí después de encender la lumbre, pero no dijo nada. Lancé un suspiro observando su rostro tranquilo dormir y me levanté para empezar con aquel día dejando la manta sobre su cuerpo, un delito taparlo pero es lo que hice. Me di un baño, me puse el ungüento que tenía para las heridas en el pecho viendo que parecía mejorar y que cicatrizaba bien y me puse a hacer el desayuno.

Pensaba decirle que viniera conmigo así que mejor decírselo con el estómago lleno, seguramente tendría hambre después de haber estado ese tiempo sin comer y si queríamos aprovechar el día no podía salir sin comer algo, así que me encargaría de eso. Justo cuando estaba poniendo la mesa ya casi a punto de tenerlo todo me di cuenta de que estaba despierto, cuando se desperezó mis ojos se fijaron en su figura llevando un par de platos a la mesa con lo que había preparado, fue cuando se levantó dejando que la manta cayera al suelo mostrándose desnudo por completo, algo que no me escandalizaba demasiado porque era normal y ya lo había visto desnudo... pero no me esperaba que actuara sin pudor alguno paseándose así por la casa mientras yo dejaba las cosas. Sus ojos fueron en mi dirección y vi esa sonrisa engreída que tenía en sus labios, no me había dado cuenta que me había quedado mirándolo con la boca ligeramente abierta y al parecer encontró eso bastante gracioso porque me lanzó aquella broma que me hizo enarcar una ceja, espera, ¿ahora resulta que bromeaba? ¿Don gruñón? Vaya... era como una caja de sorpresas. Cerré la boca y lo fulminé con la mirada soltando un “más quisieras tú” dejando las cosas en la mesa para volver a por lo que faltaba y sentarme en la mesa. Palmeé el sitio a mi lado esperando a que se sentara a comer y no que se largara como había hecho otras veces pero finalmente tras vestirse se sentó a mi lado y comenzó a comer de todo, debería de estar hambriento sin esos días sin probar bocado y no dije nada al respecto mientras yo también desayunaba. Mis ojos subieron para buscarlo cuando habló de mi hermano sobre lo que le había dicho la pasada noche, al parecer, no fue un nombre que le pusieran sino que fue un mote que se había ganado... seguía pensando de esa forma pero no quise meterme, él tenía una forma de ver las cosas y yo otra completamente diferente a la suya. Para él seguía sin tener nombre y ese solo era su apodo, algo que lo definía como el guerrero que era y se había ganado al comenzar a matar a gente... no entendía a Randulf ni su comportamiento, pero mucho menos entendía que él le siguiera siendo fiel después de todo lo que le había hecho, después de convertirlo en ese lobo feroz a base de latigazos en su espalda, a base de palizas y de golpes... ¿por qué le era fiel cuando no había hecho nada por él? Algo tendría que haberle prometido para ello, algo que no lograba entender.



-Entonces cámbiate el nombre, si dices que es solo tu apodo ponte tú un nombre del que estés orgulloso... es más fácil de lo que piensas –dije cogiendo un trozo de carne, fue cuando le pedí que viniera conmigo para que me ayudara, cruzar yo sola el bosque no era una opción y si a mí me pasaba algo a él también le ocurriría lo mismo... por lo que estábamos en el mismo barco le gustara o no. Para ello le prometí que lo liberaría cuando volviéramos, sería libre para irse y volver con su amo si así lo deseaba. Vi sus dudas por mis palabras, vi como observaba la mano que le tendí para cerrar el trato como si no confiara en mí, como si no se fiara de que lo dejara libre una vez me ayudara pero ¿qué tenía que perder? Cuando me preguntó si le daba mi palabra sonreí de lado sin dejar de mirarlo- para un Cannif no hay nada que valga más que la palabra dada, así que sí, lo que digo lo que cumplo –aseguré sin dejar de mirarlo en ningún momento, pareció dudar pero finalmente aceptó aunque puso como condición que a nuestra vuelta yo no haría nada para impedir que se marchara- si es tú deseo de irte serás libre para hacerlo –al final tomó mi mano cerrando ese acuerdo y sonreí, el lobo no sabía lo que había firmado y en esa larga travesía que teníamos por delante le haría ver al lobo feroz que ni caperucita era ingenua como aparentaba, ni que el lobo feroz eran tan fiero como él creía ser. Mi mano, por inercia, subió para intentar acariciarlo pero apenas las yemas de mis dedos tocaron su piel se apartó como acto reflejo sin dejar que lo tocara, como si le quemara mi tacto, como si le fuera imposible aquel simple gesto, aquella caricia. Lo dejé estar y seguimos desayunando sin hablar demasiado, había visto algo en él que me daba la sensación que no era como él creía ser y aparentaba, algo que vi en esa celda, algo que ya había visto un par de veces en el tiempo que llevábamos juntos... y se lo haría ver, llegaría a su interior y vería realmente cómo era el lobo. Una vez terminado el desayuno era hora de ponernos en marcha, recogí las cosas y me metí a la habitación para preparar lo necesario aunque yo lo tenía todo preparado del día anterior aunque esa vez al menos el lobo sí preparó sus cosas. Dejé el petate en el suelo del salón mientras él terminaba de organizar sus cosas y cogí varios de los libros que tenía en la habitación, así como algunos diarios viejos y los guardé, también cogí el que estaba utilizando en esos momentos donde tenía lo último apuntado, me apoyé contra la mesa observando al lobo mientras terminaba de recoger las cosas observando como su piel era lamida por las llamas de la lumbre otorgándole tonos anaranjados, me mordí el labio ante esa visión hasta que finalmente terminó y se giró listo y preparado, sonreí de lado y tomando el mío me encaminé hacia la puerta- empecemos –dije abriendo esta y saliendo de la cabaña ahora sí con el lobo siguiéndome los pasos, llevaba un pequeño mapa que había hecho en una de las hojas y que nos serviría de guía aunque realmente poco se sabía de todo lo que había en aquel inmenso bosque, muchas leyendas se contaban entorno a este y había muchísimo camino por delante, iba a ser un viaje largo el que nos deparaba por delante, y seguramente, muchos los desafíos y problemas que tendremos que afrontar y superar. No era fácil llegar hasta aquel lugar pero nada era imposible. Comenzamos a andar y me paré justo a la entrada del bosque, mis orbes azules buscaron sus orbes verdes para mirarlo- ¿preparado? Una vez entremos ya no hay vuelta atrás, será un viaje muy largo –le advertí antes de dar un paso y comenzar a adentrarnos en el bosque, por la zona donde nos habíamos topado con los trolls antes- es muy raro que los trolls lleguen hasta esta zona del bosque, es inmenso pero tan cerca de la linde no... debe de haber algo que los haya alejado tanto ¿no crees? –Evitaban los lindes del bosque porque no los mataran los humanos, que estuvieran ahí era algo extraño- hay muchas leyendas sobre este bosque ¿lo sabías? Las he estudiado todas y las tengo en mi memoria, bueno, solo me ha hecho falta leerlas una vez para aprendérmelas –sonreí de lado mientras avanzábamos- nadie que se haya adentrado en la profundidad del bosque ha logrado salir, aunque supongo que eso es para que la gente no entre... pero si es cierto lo de algunas leyendas vamos a tener problemas –pasé por encima de un tronco caído que había en el suelo observando todo, allí apenas entraba la luz del sol así que nos sería complicado guiarnos por el sol y las estrellas, si nos perdíamos una vez en lo profundo estábamos perdidos- oye Kriger –comencé a hablar tras pasar el tronco y girarme para mirarlo ya que me seguía- de verdad que no logro entender una cosa –sus orbes verdes subieron hasta mis azules para mirarme sin saber a qué me refería- ¿por qué querrías volver con Randulf? ¿Qué motivos tienes para hacerlo? No creo que sea porque le tengas aprecio o afecto, ni tampoco porque te de un trato privilegiado... –me mordí el labio mirándolo- ¿por qué arriesgar tú vida por él? ¿Por qué si no lo haces podría matarte? No sé si ves el absurdo en eso –comente para seguir andando, seguramente no quisiera escuchar mis palabras pero tampoco podría hacer nada por evitarlo- deberías de luchar por una causa noble y que no te obliguen a luchar bajo pena de muerte si desobedeces... –hice una pequeña pausa y lo miré- solo intento comprender tus motivos y porqué ese afán en defenderlo y correr hacia él, ¿no querrías otro tipo de vida si pudieras tenerla? Ser libre Kriger, de verdad, poder tomar decisiones y elegir qué quieres hacer por ti mismo.... ¿no has pensado nunca en empezar de cero en otro lugar?


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Re: Min Skjebne, Mitt Doom ~ Privado {+18}

Mensaje por Kriger el Vie Feb 23, 2018 7:36 am

Nos adentramos en el bosque, el trato estaba zanjado, una vez averiguáramos que peligro se escondía en estas tierra, que era eso que robaba infantes y que levaba el coas a las aldeas regresaríamos a Akershus y yo seria libre de volver.
La joven Cannif era incapaz de dejar de hablar, aseguraba que era extraño ver a trolls tan lejos de la zona mas profunda del bosque.
-Pueden haber muchos motivos que lleven a los trolls a la periferia y no todos ha de ser escabrosos. simplemente puede que no abunde el alimento o que Randulf haya movido su ejercito y eso los asusté, pocos quieren enfrentar ciertas criaturas...

Sobre el otro tema guardé sepulcral silencio, no era asunto suyo mis motivos para regresar junto a Randulf, no conocía otra cosa, eso y el granero donde mi madre me lanzó a morir o malvivir como un perro.
No sabía que era ser libre, ni sabia lo que significaban muchas de las palabras que ella con naturalidad utilizaba.

Al anochecer improvisamos una hoguera que mantendría a los depredadores lejos, pero que sin duda podría alertar enemigos con cierto raciocinio. De todos modos no teníamos mas opción, eso o morir congelados.
-Haremos guardias -dije sacando del petate algo de queso y pan que compartí con la egipcia mientras permanecía atento al menor de los ruidos.

Mantuve la distancia con ella, sabía lo que intentaba con esas miradas que me lanzaba, quería conocerme, que me dejara acariciar como si fuera un perro sin mas. Yo no conocía el cariño solo los golpes y eso me había forjado como la bestia que veía frente a si.
-Es mi abuelo, Randulf es mi abuelo -sentencié esperando que con ese motivo le fuera suficiente como para comprender el porque mi hogar aunque fuera por el arraigo de la sangre estaba en la fortaleza rival de Akershus.

Los ojos de la egipcia se hundieron en mis orbes argenta, incisivos como el acero no pedían ni esperaban una respuesta, solo era un apunte, mas cuando sus labios se entreabrieron, mis ojos se prendieron en ámbar, como si fueran dos gigantes rojas a punto de detonar.
-Hati es mi padre -sentencié antes de dar un bocado a la pieza de fruta -somos enemigos pequeña Cannif, así que asume de una vez que por mis venas corre la sangre de eso que tanto odias, asume que soy el lobo feroz y que si pudiera me comería a caperucita roja y no te inventes cuentos de hadas, no hay nada en mi que salvar.
Haremos esta misión, es lo que me dará la libertad y después desapareceré de tu vida sin mas. I el campo de batalla me lleva frente a tu hermano Tarik, no dudare en acabar con su existencia porque no te profeso afecto alguno, desprecio a tu familia con la fuerza de las mareas y tu deberías hacer lo mismo.


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