Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Lobos y corderos (privado)(+18)

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Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Oct 15, 2017 5:53 am

Recuerdo del primer mensaje :

Madre nos había arrastrado casi de las orejas a todos a París, según ella, era importante que mantuviéramos las raíces con nuestros abuelos, eso por no contar que tras la larga temporada que habíamos pasado en Akershus por la llegada de una manada de licantropos aliada a Randulf, madre tenia ganas de dejar de suturar nuestros cuerpos.

La manada nos tenia alerta, no en si por el peligro que ya de por si representaban los licantropos, si no porque era custodiada por un grupo de peligrosos chamanes que estaba haciendo estragos en otras manadas de la zona.
Con Randulf el peligro siempre acechaba, la guerra en el norte perduraba en tiempo, espacio y aunque habían tenido épocas de paz, en este instante no era algo que reinara precisamente en el norte.

El acero corría por mi piel tanto como por las venas de padre, pero madre siempre ponía ese punto de cordura que a este le faltaba y supongo que también a mi, cuando nos veía muy idos en la lucha nos pedía que visitáramos junto a ella París para calmarnos, curarnos...
Íbamos a cenar cuando vi que la arrogante loba que con su particular sonrisa me miraba de soslayo dispuesta a sentarse en la cena.
Se había puesto unos pantalones de piel que le hacían un culo espectacular pero no muy apropiados para estar en París y una camisa ajustada que le marcaba unos buenos pechos.

Iba a sentarse justo cuando le quité la silla con el pie y su culo perfecto dio de bruces contra el suelo.
No pude evitar descojonarme por la cara de “voy a matarte” que puso.
Mi hermana negaba divertida mientras madre nos llamaba al orden y padre bebía hidromiel mirando la escena, bueno, para que mentir, miraba las nalgas de mi madre que en pie y con los brazos en jarra me pedía que me disculpara.

Le acerqué la silla mientras esta se levantaba maldiciéndome entre dientes.
-¡Por Ra lo que me ha dicho madre! -bromeé muerto de la risa.
Yo nunca juraba en serio por Ra, mi dios era Odin, pero cuando quería fastidiar a madre lo hacia y de paso a la loba que ahora se abalanzaba sobre mi como una fiera salvaje mientras yo de un salto me levantaba de la mesa y me ponía a esquivarla.
-¿y se puede saber donde vas tan guapa? -Le pregunté inquisitivo

Mi madre le pedía a Ubbe que intercediera, creo que fue entonces cuando salió de la ensoñación de mirarle el culo de mi madre ganándose un grito por parte de esta.
-Por Odin, pero que culpa tengo yo de que tus dioses te hayan dado esas nalgas -replicó mi padre mientras yo me moría de la risa.
-Por Ra, que culpa tengo yo de que la loba no mire donde se sienta.

Al final terminamos la cena entre risas y jarras de hidromiel, por suerte el ambiente se fue amenizando.
-podíamos irnos a la taberna después -le dije a mi hermana y a la loba. -¿te vienes padre?
Este negó, dijo que había quedado con nuestros tíos para irse a beber también por su cuenta.


Última edición por Tarik Cannif el Mar Nov 14, 2017 6:06 am, editado 1 vez
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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Dom Oct 29, 2017 5:00 am

No tenía más opción que salir corriendo de la casa para no poner a nadie en peligro, solo estábamos Tarik y yo pero pronto llegarían sus padres y Eirin y me negaba a ponerlos en peligro cuando la luna brillara llena en el firmamento, de ahí que mi única opción fuera alejarme todo lo posible de aquella casa, alejarme de la ciudad e internarme en el bosque donde sé que podré estar a salvo, o mejor dicho; que ellos estarían a salvo de la bestia sin capacidad de raciocinio en la que me convertiría. Hubiera pedido a Tarik que me acompañara o que me ayudara pero después de lo que había pasado y cómo iban las cosas preferí pasar por ello yo sola, solamente me preocupaba alejarme de ellos y no hacerles daño, sabía que las noches de luna llena los cazadores saldrían para matar a todos los lobos que se encontraran en su camino pero por Odín que podrían intentar matarme, nada me frenaría y me apartaría de lo que consideraba mi familia, nada haría que no volviera cuando la luz del sol saliera por el horizonte volviendo de nuevo a ser humana y volver a esa casa que consideraba mi hogar, y aunque las cosas estuvieran rotas en esos momentos también volver a él, a la que consideraba la persona más importante de todas. Quería a sus padres por haberme acogido cuando era pequeña y haberme criado como una más de la familia, quería muchísimo a Eirin que era mi gran amiga y confidente, esa con la que siempre contaba en todo momento y la que tenía un hombro donde apoyarme pero él... las cosas con él eran totalmente diferentes. Él era mi todo y mi nada al mismo tiempo, mi norte y mi sur, mi droga más dura y mi cura más potente y por eso era todo tan complicado entre los dos, porque en el fondo éramos iguales y chocábamos, pero siempre se había dicho que del caos se formaban las estrellas... y eso éramos Tarik y yo.

El proceso de conversión a lobo ya había empezado y todo mi cuerpo se quebraba, mis huesos se rompían y el dolor era tan atroz que solo podía gritar y respirar con rapidez y dificultad, notaba como todo mi cuerpo cambiaba para darle paso a la bestia que había en mi interior y que por cuatro noches al mes salía sin poder evitarlo. Mi mayor consuelo era que todos estaban lejos de esa bestia y que no los buscaría porque me había encargado de meterme en lo más profundo del bosque para que ni siquiera pensara en ellos bajo ningún concepto, esperaba poder controlarme y quedarme en el bosque durante toda la noche... al menos me consolaba ese pensamiento. Grité de nuevo con fuerza apoyando mis manos en el suelo, la ropa se hacía jirones, mis huesos se partían, mi cuerpo se amoldaba a la forma del lobo, mis manos comenzaba a convertirse en zarpas mortíferas que podrían despedazar a cualquier humano que se cruzara en el camino, mis colmillos crecieron y mis ojos ámbar resplandecían con mayor intensidad ante el momento de convertirme... y fue entonces cuando el temor me inundó por completo, sentí su presencia acercándose y quise creer que era mi imaginación aunque sabía que no era así, solamente cuando se acercó pronunciando mi nombre y sus manos tocaron mi cuerpo supe que estaba allí, ¿qué demonios hacía él allí? ¿Por qué tenía que haberme seguido? Era un completo tarugo y un imbécil por haberme seguido hasta allí y estar a mí lado, quise gritarle que se largara, quise alejarlo todo lo posible de mí para que no me viera de esa forma pero no tenía fuerzas para ninguna de las dos cosas. Gruñí con fuerza en desaprobación por que estuviera allí conmigo, la transformación está a punto de completarse y pronto perderé todo rastro de control sobre mi cuerpo y sobre mi mente y necesito que se aleje, que se marche de allí y ponga toda la distancia posible entre ambos.


-Tarik –su nombre sale en un gemido ahogado en el dolor y grito de nuevo incapaz de parar la transformación que se lleva a cabo, él parece entender lo que ocurre y se aleja unos pasos pero se para de repente, no estamos solos y quizás mis gritos han atraído a esos lobos que ahora están frente a Tarik y sé que no va a irse, el sonido del acero me lo confirma y aunque quiero gritarle porque se vaya pierdo la batalla de mi mente, el animal toma parte de mí y mientras me termino de convertir escucho la pelea de fondo sin poder hacer nada, sin saber si voy a ser atacada o no. Mi cuerpo es una loba de pelaje tupido, suave y brillante de color negro y solo cuando me siento completa en ese momento es que aúllo a la luna como si quisiera decirle que he sentido su llamada y que ahí estaba, los ruidos de la pelea hicieron que me girara para verlo luchar contra los demás lobos, uno de ellos tiene sus ojos ámbar puestos en los míos y no duda en lanzarse con un gruñido en mi dirección. Nos enfrentamos de forma salvaje y buscamos en todo momento el cuello del otro para tomar cierta ventaja, la otra lucha se desarrolla a nuestro alrededor en un segundo plano mientras luchamos como lobos salvajes que pretenden derribar y matar al otro, mis zarpas se hundieron en el costado del lobo gris que me atacaba y que hice aullar de dolor, sus zarpas no se quedaron atrás y también se hundieron en mi costado pero no ceso en mi lucha, nos revolvemos y nuestras fauces intentan apresar el cuello del otro a toda costa. Mis zarpas arañaron su rostro dejando un surco y unas marcas en sus ojos para aprovechar la ocasión, en esa batalla todo valía y estaba permitido, aproveché el momento y mis fauces se hundieron en el cuello con fiereza, sus intentos de que soltara eran en vano a pesar de que sus garras destrozaban todo lo que tocaba, mi costado, mi pata, mi abdomen... pero yo no solté, solo lo hice cuando sentí que quedaba sin vida, la sangre caía de mis fauces y mis ojos ámbar se fijaron en la pelea, él luchaba contra dos lobos con uno que yacía en el suelo y ni siquiera lo pensé, corrí en su dirección y arremetí contra uno de los lobos que pretendía hundir sus garras en su carne, olía a sangre por todo el lugar y supe que él estaba herido, un reclamo más que suficiente para luchar por aquella presa. La batalla fue cruenta, sangrienta y muy salvaje mientras intentábamos dominar al otro, rodábamos por el suelo sonando el vacío de nuestras fauces que intentaba apresar al otro, las suyas mordieron una de mis patas traseras y gruñí por el dolor pero seguimos peleando a muerte, en esa batalla solamente podía quedar uno y esa sería yo.

Costó pero finalmente y tras una digna batalla que no fue nada fácil logré acabar con el lobo que intentaba hacer lo mismo conmigo, solamente quedábamos el lobo, el humano y yo en aquel lugar si es que no llegaban cazadores atraídos por los ruidos que hacíamos en aquel momento. El lobo tenía bajo su cuerpo al humano y este paraba con sus armas las fauces del lobo que, colérico, intentaba morderlo para destrozarlo, su sangre era un reclamo y me lancé mordiendo una de sus patas para apartarlo tirando con fuerza desgarrando su carne, mi zarpa se incrustó en su costado haciéndole unos surcos profundos y el lobo se hizo a un lado, fue el momento en el que me posicioné delante del humano y le gruñí al otro lobo reclamando que era mío, su olor me era tan familiar y tan conocido que me desconcertaba, él era mi presa y no dejaría que nadie lo reclamara, sentía que era mío y de esa forma luché por lo que consideré que era de mi propiedad, una presa a la que cazar cuando todo terminara. El pelo de mi espalda se erizó por completo en señal de advertencia y de amenaza al mismo tiempo, el otro lobo me gruñó con fuerza y yo hice lo mismo mostrando mis colmillos preparándome cuando una flecha surcó el aire y dio muerte al lobo que tenía frente a mí, fue entonces que me percaté de la presencia de más humanos y antes de que pudiera moverme una de las flechas dio en mi pata trasera, aullé por el dolor sintiendo como la carne me quemaba ante lo que me habían disparado. Eran cazadores que iban a por su recompensa de esa noche, y la flecha lanzada, estaba impregnada en plata quemando mi piel impidiendo la regeneración quemaba y dolía con intensidad, el dolor era muy fuerte mientras veía a dos cazadores que salían de los arbustos para darme caza, le mostré mis colmillos dándoles a entender que la lucha no había acabado, y que incluso herida de esa forma en esos momentos con la adrenalina corriendo por mis venas, el influjo de la luna sobre mi cuerpo me sentía poderosa, imparable.






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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Oct 29, 2017 6:16 am

Mis cimitarras bailan al ritmo que lo hace mi cuerpo, un caos perfecto que mis enemigos aprecian cuando el acero saja su carne mientras sus zarpas tratan de atraparme.
Soy rápido, diestro, me alzó por los aires y sobre la grupa de una de esas bestias de colmillos afilados caigo cruzando sendas espadas sobre su cuello y al deslizarlas lo sajo dejando su cuello colgando.
Caé de rodillas, instante que aprovecho para apearme con una sonrisa mientras mis pardos se hunden en el resto de lobos y de una patada derribo al cadáver frente a sus ojos.

Mis brazos se abren en cruz, los llamó, los incito a atacarme mientras rujo como ellos a la madre luna desafiando sus haces de luz que parecen alumbrarme.
Mi sonrisa se ladea la ver a la loba entrar en la fiesta, voraz, letal, única y épica, lucha contra otra de esas bestias.
Nosotros somos manada, puede que no tenga ese pelo alrededor de mi cuerpo, que no sea lobo, ni bestia, pero soy tan suyo como ella es mía.

Los lobos siguen tratando de morderme, claro que para eso primero tienen que atraparme, juego al pila, pilla, me zafó de ellos con arrogancia mientras mis espadas muerden por mi sus extremidades.
Las zarpas de uno alcanzan mi pecho, sangra en abundancia peor yo mejor que nadie sabe que en la guerra siempre hay bajas.
Mis ojos se oscurecen, mis ataques se encrudecen y descargo sendos filos sobre el pecho de uno de ellos hasta partirlo.
Rujo con la sangre en mi rostro, desafiante, salvaje, fiero, pero el tercer lobo no me alcanza pues Kaira se interpone tumbándolo de nuevo, mordiscos, zarpas, escucho sus gruñidos pero esto no a terminado, aun me quedan enemigos.

Lucho contra un cuarto, siento como me debilitó por la perdida de sangre y en un arrebató es la bestia la que cae sobre mi mentiras yo trato de mantener sus dientes lejos de mi yugular, de nuevo es ella la que arremete, lo separa de mi y me protege.
Apoyó mi mano en su negro y brillante pelaje, estoy herido y los ojos se achican y se abren, tonos marrones que se convierten en borrones.

Una flecha derriba al lobo, otra impacta en su pata, grito que no lo hagan, esta vez soy yo el que se interpone, abriendo los brazos para cubrirla, pero no están dispuestos a razonar, una flecha en mi costado, aulló frustrado y de un espedazo parto el asta y me abalanzo contra ellos, he perdido parte de la cordura, danzo en un frenesí extraño en el que ni veo, solo actuó.
Uno de los cazadores es decapitado por una de mis cimitarras, el segundo muere ante las fauces de la loba y ahora solo quedamos nosotros que nos miramos, nos analizamos.

Se acerca sus dientes son la muestra de que la paz no existe en este instante en el que se enfrenta depredador y presa y antes de que su hocico me toque caigo desmoronado ante ella, algo que no se espera, apesto a sangre.
-Kaira -susurro antes de que mis ojos se cierren por completo y la oscuridad me absorba.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Dom Oct 29, 2017 1:06 pm

El bosque se convierte en el lugar de pelea donde cinco lobos y un humano luchan a muerte para sobrevivir una noche más, yo en mi forma de lobo negro intento acabar con los lobos que se habían abalanzado hacia mí para acabar con mi existencia, la lucha fue cruenta y despiadada, salvaje en su máxima expresión mientras él luchaba contra los demás lobos y yo me centraba en el que tenía delante y quería acabar con mi vida, mordiscos, arañazos, zarpas que se hundían en mi piel y que hacían brotar mi sangre manchando mi pelaje aunque no se viera porque era oscuro, ninguno nos dábamos tregua y de fondo escuchaba el silbido de las espadas mientras mordían la carne, el lugar se llenaba de sangre y no solo de lobo, sino también humana y eso hacía que todos quisiéramos al humano como nuestra presa. Me había cargado a uno y arremetí contra otro de los lobos que pretendían herirlo por el costado, la lucha fue igual de despiadada y de cruenta, salvaje, dos hijos de la luna que bajo su misma estela luchaban a muerte para acabar con la vida del otro, no había nada de bello en aquello y seguramente la luna lamentara la matanza de sus hijos en aquel bosque peleándose entre sí. No salí indemne de ninguna de las luchas que sucedieron en aquel lugar, mis heridas se podían notar por mi cuerpo y mi pelaje que en ciertos puntos brillaba por las heridas abiertas que manchaban mi tupido pelo negro. El número se fue reduciendo poco a poco hasta que finalmente solo quedamos un lobo, el humano y yo. Él estaba herido y el olor de su sangre se mezclaba con la del resto en el ambiente, todo el lugar había quedado manchado de sangre, los cuerpos sin vida de los lobos que habíamos matado dibujaban el paisaje de manera dantesca y grotesca, incluso era posible que los cazadores que solían salir en noches de luna llena hubieran podido oír nuestros gruñidos, los aullidos y fueran atraídos hacia aquel lugar.

Me había posicionado delante del humano marcándolo como mi presa y como mío, los lobos eran extremadamente territoriales y algo en él me hacía pensar que de alguna forma era mío, sin saber por qué pero así lo creía y lo pensaba, me era familiar y mientras le gruñía al otro lobo y mostraba mis colmillos en clara señal de que no iba a dejar que se quedara con aquel premio sentí su mano, cálida, acariciar mi pelaje como si hubiera alguna extraña conexión entre ambos y lejos de girarme para arrancarle la mano por haberme tocado, como hubiera pasado con cualquier otro que lo hiciera, me encontré con que aquello se sintió bien y me dio una fuerza que no sabía ni que llevaba dentro. Mostré mis colmillos manchados de la sangre de los otros lobos que había matado antes de que se lanzara en mi dirección para entablar una batalla, pero no dio ni un paso cuando dos flechas se encargaron de acabar con su vida haciendo que cayera con aplomo en el suelo, no me dio tiempo a moverme cuando otra flecha fue disparada en mi dirección clavándose en mi mata, aullé por el dolor mientras gruñía al caer en el suelo sintiendo que la herida quemaba y dolía demasiado, el dolor era tan intenso que no podía quedarme quieta, como si necesitara despejarme y distraerme para no pensar en la tremenda quemazón que se extendía por el lugar de la herida.

Él se interpuso por el medio para que no me siguieran disparando y se llevó una flecha que se clavó en su costado, gruñí por aquello mientras me ponía a cuatro patas y gruñía con mis ojos brillando en ámbar presa de la furia y dela rabia, mi sangre corría con fuerza por mi torrente sanguíneo y sentía que quemaba como si quisiera darme esa fuerza que necesitaba, no iba a impedir que lo mataran y ahora estaba claro cuáles eran mis enemigos: los dos hombres que habían aparecido de entre los árboles. Él se lanzó a por uno de ellos y yo salté por el otro, una de las flechas la esquivé por muy poco pero me rozó haciendo que gruñera por el calor que sentí abrasando mi piel ante el roce de la plata, enfureciéndome aún más, y sin piedad me lancé a su cuello despedazándolo, desgarrándolo con mis colmillos hundiendo mis zarpas en su pecho, destrocé su ballesta con una de ellas inutilizándola aunque ya no pudiera utilizarla porque sentía como la vida se le escapaba entre mis colmillos, su sangre fluía y manchaba mi hocico y sin vida lo dejé caer al suelo lamiendo la sangre de aquel cazador que sabía bastante bien, después de lo que había hecho y me enfoqué en el humano que quedaba frente a mí a escasa distancia. Nuestros ojos se encuentran en ese momento, castaño contra ámbar y vuelvo a sentir cierta familiaridad en él, en ese estado en la que la bestia domina todo mi cuerpo y mi mente era complicado distinguir que se trataba de él, me acerqué despacio hacia él gruñéndole, mis orejas hacia atrás daban clara amenaza de que solo uno de los dos quedaríamos con vida y no sería él, pero esa familiaridad que lo envuelve es lo que desconcierta a la bestia.

Cayó de rodillas frente a mí cuando estaba a punto de alcanzarlo mostrándole mis colmillos, olía a sangre en abundancia y sabía que estaba herido, yo también pero mis heridas sanaban mejor salvo la de la pata que llevaba plata y eso dificultaba la regeneración. No apartó sus ojos de los míos en ningún momento como si pudiera reconocerme, como si supiera quién era, y fue esa única palabra, ese nombre lo que hizo que el animal por un momento diera consciencia a la humana, “Tarik” fue lo que pensé antes de en forma de loba reconocer de quién era ese olor, reconocer que era él quien estaba frente a mí, herido... y ahora se había desplomado al suelo por la pérdida de sangre. Mi hocico fue hacia él para olerlo de manera más detenida y su olor era inconfundible, incluso para mi forma lobuna era altamente reconocible, como si ambas mentes estuvieran conectadas pero la parte salvaje y animal predominara en ese momento. Mi nariz dio en su rostro intentando despertarlo pero no lo hacía, no se movía para nada y yo no podía volver a mi estado humano mientras el efecto de la luna siguiera vigente, hasta que la luna no se escondiera en el horizonte no podía hacer nada. Lo único que pude hacer fue apartarlo y llevármelo de aquel lugar, tomando su camisa sin morderlo a él tiré de él para arrastrarlo a otro lugar y que no hubieran mayores problemas, cojeaba por la herida de la pata y lo arrastraba por el bosque en busca de un lugar donde pudiéramos ocultarnos, él era de mi “manada” y los lobos protegían lo que era suyo, él era mío y debía de protegerlo. Encontré una cueva donde poder refugiarnos y donde esperaba pudiéramos quedarnos hasta que el efecto se pasara y volviera a ser humana, seguía sin despertarse y lleno de sangre, volví a intentar despertarlo rozando su rostro con mi nariz pero fue en vano porque no reaccionó. Me tumbé rodeándolo con mi cuerpo todo lo que pude dejándolo medio recostado en mi costado para mantenerlo caliente y que su temperatura no bajara, con la mía sería más que suficiente. Me quedé de esa forma el resto de la noche esperando a que el efecto pasara o el despertara, siendo humana de nuevo podría ayudarlo mientras que en estado de loba solo podía hacer eso por él y protegerlo de cualquier peligro que se presentara.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Oct 29, 2017 2:42 pm

Abrí los ojos lentamente, mi cuerpo temblaba, apenas era capaz de moverme, el frio era lo único que me obligaba a convulsionar, pero a su vez, se mantenía caliente por el tupido pelaje que lo envolvía logrando que no entrara en shock.

Veía tonos marrones, sombras y luces. Sentí medio ido como un hocico frio impactaba en mi rostro como si intentara que me mantuviera no solo caliente, si no lucido.
Sangraba en abundancia por el costado, por no hablar de la marca del pecho, que desgarrado por unas zarpas no dejaba de supurar a borbollonees.
No iba a aguantar hasta que la luz del sol saliese, algo que yo sabia y no se si también ella.
-Kaila -la llamé dejando mi cabeza caer sobre su tupido pelaje -tienes que llevarme a casa -dije jadeando mientras trataba de subir a su lomo sin fuerzas cayendo de nuevo al suelo.

Mi mano se alzó, acaricié su morro, dejando que oliera mi mano empapada en sangre.
-Kaira -susurré.
Sabia que le daba miedo dañar a mi familia, pero si no lo hacia, si no me llevaba a casa con madre, con las primeras luces del alba encontraría un cadáver.

Cerré los ojos sentía su nerviosismo, trataba de calentarme, pero no era suficiente, Hela venia a verme.
-Hela -susurré mientras tientas buscaba mi espada, solo si moría con mi acero en la mano iría al Valhalla.

Creo que fue eso lo que mas la perturbo, la vi alzarse inquieta, como si en su mente de bestia pudiera debatirse entre lo correcto y lo contrario.
La necesitaba, pero entendía que ir era peligroso para ella pues cualquier cazador podría dar con ella, y para mi familia, pero mi única oportunidad residía exactamente en su acto suicida.

Aferré la espada, ladeé la sonrisa, si me iba la esperaría en el valhalla, a fin de cuentas, ella era una guerrera, iría conmigo algún día y allí podríamos discutir por la belleza de las valquirias.
Frente a mis ojos aquel ultimo instante, el vaivén de sus caderas, sus piernas abiertas y esos besos que arrancaron mi cordura.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Lun Oct 30, 2017 8:23 am

Sentí que él comenzaba a despertarse porque su respiración se hacía más irregular e intentaba moverse pese a que no estaba en condiciones de hacerlo por cómo estaba en esos momentos, en forma de loba no podía hacer mucho más por él salvo velar por su cuerpo para que nadie más pudiera encontrarnos a pesar de que yo tampoco estaba en mis mejores momentos, la herida de la pata sangraba y no conseguía regenerarme haciendo que perdiera sangre por la herida y que el dolor y la quemazón se extendiera como si fuera un veneno que corría mi cuerpo a cada segundo, pero aguantaría lo que pudiera porque una parte de mí, esa parte humana que moraba en esos momentos dentro de la bestia, solo podía pensar en mantenerlo con vida porque lo necesitaba con vida a mi lado, y porque si aquello terminaba mal para él jamás me lo perdonaría en lo que me restara de vida. Cuando vi que sus ojos comenzaron a abrirse costándole hacerlo llevé mi hocico a su rostro para acariciarlo, para golpearlo suavemente como si intentara que de alguna forma despertara y me mirara, me dijera que todo estaba bien y que saldríamos de esa... pero no eran así como iban las cosas, no para nosotros condenados de infortunio en infortunio como si ese fuera nuestro sino de por vida. Mi nombre salió de sus labios y dejé mi rostro cerca del suyo notando su cabeza contra mi pelaje estando recostado contra mi cuerpo lo que había podido moverlo, su petición era una arriesgada pero que quizás fuera la más acertada de todas, yo en forma de lobo no podía ayudarle y quedarnos allí conforme estaba él perdiendo sangre, porque cada vez el ambiente olía más y más a ese líquido carmesí podría acabar con su vida. Intentó subirse a mi lomo pero fue imposible porque no tenía las fuerzas suficientes para hacerlo y se cayó contra el suelo quedando como yo lo había dejado, su mano se alzó ensangrentada para acariciar mi hocico y volvió a llamarme como si pretendiera que la humana que había en el interior de la loba saliera a flote de alguna forma, que pudiera tomar control aunque fuera en ese estado para ayudarle.

Lo que él no sabía es que intentaba arañar con todas mis fuerzas la parte animal para que me dejara tomar partido, sabía que el efecto de la luna no dejaría que me convirtiera en humana pero trataba con todas mis fuerzas de tomar el control de la bestia, dominar su mente para poder moverme y hacerme con el control absoluto para ayudarlo, para hacer algo más que quedarnos en esa cueva donde ambos corríamos peligro. Poco a poco mi parte animal se fue dando cuenta de que, aunque no pudiera ser humana de momento, necesitaba esa otra parte de mí y logré tomar el control, dominar a la bestia y someterla a mi voluntad con su forma. Cuando pronunció “Hela” fue que me moví inquieta levantándome porque sabía lo que significaba, lo perdía, lo perdía y mi inquietud y nerviosismo me ganaba la partida por momentos, gruñí cuando lo vi coger la espada dejándole claro que no iba a consentir que me dejara pese a la sonrisa que tenía así que me tumbé todo lo que pude e incliné mi cuerpo hacia él para que le fuera más fácil subirse, a duras penas logró conseguirlo y me levanté despacio quedando él sobre mi lomo, se aferraba con las pocas fuerzas que le quedaban a mi pelaje y rogué porque pudiéramos llegar a tiempo. Cojeaba y no podía ir rápido, de hacerlo, él podría caerse y perderíamos un tiempo que no teníamos en esos momentos, era muy arriesgado cruzar así el bosque y la ciudad pero no me quedaba más remedio que hacerlo aun cuando a mí me costaba moverme por la herida de la pata y la plata que me debilitaba. Tardamos más de lo que hubiera querido y no supe cómo no nos encontramos a nadie por el camino, quizás porque por una vez la suerte estaba de nuestra parte, me paré frente a la puerta de esa casa que tan bien conocía y los perros comenzaron a ladrar alertados por mi presencia, mi pata rascó la puerta para que me abrieran llamando así la atención, unos cuantos segundos más tarde y tras volver a insistir de manera desesperada la puerta se abrió dejándome ver tras ella a su madre quien, con solo un vistazo, supo lo que pasaba y pude ver el temor reflejado en su rostro.



-¡Tarik! –Su hijo recostado sobre mi lomo apenas podía mantenerse sobre este y ella intentó cogerlo pero no podía con su peso y su preocupación fue a mayor cuando vio su pecho y toda la sangre que manaba de su herida y que había manchado todo mi pelaje- ¡Ubbe! –Su grito desesperado hizo que su padre se acercara y fuera él quien cogió a su hijo para llevarlo al sofá donde lo dejó mientras su madre cogía lo necesario para curarlo, llamó a su hija para que bajara y yo entraba lanzando un gruñido a los perros para que se callaran y estos enmudecieron en el acto, me quedé un tanto alejada tumbada en el suelo, cansada, dolorida y perdiendo fuerzas por la maldita plata que me debilitaba a cada momento que pasaba. Eirin no tardó en bajar y tras mirar la escena se acercó para ayudar a su madre, pero él perdía mucha sangre así que le pidió que fuera a buscar a sus abuelos, su sangre de vampiro les ayudaría con las heridas antes de que fuera demasiado tarde, esta salió corriendo para buscarlos mientras yo observaba cómo su madre limpiaba sus heridas ayudada por su padre, e intentaban parar la hemorragia que tenía en el pecho, pasados unos minutos fue su abuelo quien apareció por la puerta, su mirada de color rojiza se centró en mi como enemigos naturales que éramos, pero se acercó a Tarik para morderse la muñeca y darle de su sangre que sin duda lo ayudaría con la pérdida de esta y a que se curase mejor, Eirin llegó bastante más tarde y fue cuando su mirada se posó en mi figura, me llamó acercándose viéndome que estaba herida y arrodillándose a mi lado mientras yo permanecía tumbada extrajo la flecha bañada en plata de mi pata, gruñí por el dolor y comenzó a taponar la herida aunque en esos momentos solo me importaba que él pudiera curarse, habíamos llegado a tiempo pero le costaría recuperarse de aquello un par de días y por lo que oí necesitaría algo más de sangre, pero al menos estaba bien, y vivo. Eirin me hablaba mientras me curaba las heridas que tenía pero era difícil verlas porque mi pelaje estaba manchado por la sangre de su mellizo, iba con cuidado porque pese a que era su mejor amiga no dejaba de ser un animal salvaje en aquella forma. Me curó la herida de la pata vendándomela y me levanté como pude, mi nariz acarició su rostro como muestra de gratitud a falta de palabras y tras acariciarme un poco pidiéndome que todo iba a estar bien y me acerqué hacia donde él se encontraba tumbado en el sofá, apoyé mi cabeza en su pierna por unos segundos y finalmente acabé sucumbiendo ante el cansancio, la pérdida de sangre y la debilidad que tenía y todo se volvió negro antes de que perdiera el sentido.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Oct 30, 2017 11:06 am

Me aferré a su pelaje cuando se agachó para que me fuera mas fácil escalar hasta su lomo, me sujeté entre gruñidos a su manto negro, jadeaba, no tenia fuerzas y a veces mi mano se soltaba quedando colgando como un muñeco de trapo sobre ella.
No dudó en arriesgar su vida por proteger la ajena, así emprendió la carrera hacia nuestra casa.
Apenas podía mantener los ojos abiertos, las ramas pasaban raudas ante mis ojos y el viento azotaba mi rostro mecido por su tupido pelo.
El olor a hierba fresca se terminó cuando las calles grises sucedieron a la tierra, habíamos llegado a las afueras de París y eso no la hizo detener su carrera hacia nuestra casa.

Los perros ladraban, escuchaba sus gruñidos para callarlos, los nervios afloraban erizando su grupa, no me enteraba bien de lo que pasaba pues por momentos caía dormido sobre su lobo.
La voz de madre me sacó de la ensoñación, desgarrada luchaba por bajarme pero no podía mover mi peso y la loba se desesperaba al escuchar a madre quebrada.

Llamó a padre, que por los gritos de madre bajo en calzoncillos corriendo, tiró de mi cuerpo para llevarme hasta el sofá, yo luchaba por aferrar mi espada, me revolvía pese a que me desangraba y madre me exigía entre gritos que me estuviera quieto.
Fue padre el que tomó una de las cimitarras colocandola en mi mano.
-Ya esta Tarik, iras al Valhalla, ahora haz caso a tu madre, lo notas, estas empuñándola hijo.
Relajado al sentir la piel del mango de mi espada mi cuerpo calló laxo.

Madre se esforzaba por contener la hemorragia, mi hermana bajó para traer agua, gasas, aguja e hilo pero vista la gravedad de las heridas salio disparada a llamar a los abuelos, necesitaria su sangre para salir de esta.
Caí dormido, no porque no me doliera, si no porque no aguantaba mas despierto, solo hacia fuerza para aferrar esa espada.

Dos golpes en el rostro me despertaron, era el abuelo, su toque era gélido y tras rasgar su muñeca me obligó a beber de él.
Gruñí al sentir el subidon, mis manos se aferraron a su muñeca para beber mas con los ojos oscuros La mano de madre se paseaba por mi pelo, acariciando mi rostro, temblaba y en ese instante noté como padre tiraba de ella.
Mis ojos se abrieron, madre tenia el rostro desencajado, pero ahora lo hundía en el cuello de padre que manchado como ella de mi sangre la mantenía en pie porque temblaba tanto que por un momento creí que iba a caer.
-Nuestro hijo esta bien -le susurraba en el oído acariciando su pelo -vamos egipcia, esta bien, todo va a salir bien -susurraba besando su cabeza sin dejar de acariciarla.
No me costaba ver el amor que padre le procesaba a madre e instintivamente busqué con la mirada a la loba que estaba siendo curada por mi hermana.

Cuando todo pasó, ya fuera de peligro, aunque aun malherido, las cosas fueron calmándose.
Padre se llevó a madre casi arrastras para que bebiera un par de copas, las necesitaba, así que se metieron ambos en la cocina, el abuelo había decidido quedarse en la habitación de invitados por si entraba en shock y mi hermana había subido para bajarme una manta, una no necesaria pues la loba acomodó en mi pierna su hocico y mi mano se hundió en el pelaje de su cabeza, la acaricié, de no ser por ella no estaría con vida y así ambos caímos en los brazos de Morfeo.

A la mañana siguiente el cuerpo desnudo de Kaira estaba en el suelo, aunque sus brazos estaban apoyadas en mi pecho. Como pude fue tirando de su cintura, jadeé por el dolor hasta que logré subirla conmigo en el sofá y con la manta nos arropé a ambos.
Acaricié su rostro, apartándole el pelo de la cara, observándola dormir, ladeé la sonrisa cuando madre salió de la cocina y elevé la mirada llevándome el dedo a los labios pidiéndole silencio, Kaira necesitaba descansar.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Mar Oct 31, 2017 6:31 am

El caos se había formado en aquella casa cuando su madre llamó a su padre para que bajara y la ayudara, fue él quien pudo coger a Tarik de encima de mi lomo y llevarlo al sofá donde comenzaron a atenderlo, sus heridas revestían de mayor gravedad que las mías y mi condición de loba haría el trabajo salvo en la pata donde tenía la plata de la flecha que me habían disparado, él también llevaba parte del hasta de una flecha en su costado pero sin duda alguna eran esas marcas de zarpas las que más peligro tenían y las que mayor daño le habían causado, toda su camisa estaba manchada de sangre y su madre pronto se afanó en curarlo como podía para parar la hemorragia, Eirin bajó corriendo las escaleras al oír todo el ruido que se había formado en un momento y comenzó a ayudar a su madre mientras yo me quedaba en un segundo plano, herida pero preocupada por lo que pudiera pasarle a él. Había sido algo suicida cruzar el bosque y toda la ciudad con él sobre mi lomo y no supe cómo no se había caído, también había ido algo despacio por la herida de mi pata y quizás fuera que llevé mucho cuidado para que no se cayera de estar sobre mí, apenas se había podido agarrar con sus manos a mi pelaje y gracias a los dioses que habíamos llegado a tiempo. Pero había perdido mucha sangre y Eirin tuvo que ir a buscar a su abuelo para que le ayudara con las heridas, podía ver los intentos de su madre por mantenerlo con vida ayudada por su padre, la preocupación en el rostro de estos. Tarik se había revuelto cuando lo pusieron en el sofá cegado en la idea de no morir sin aferrar una espada, solamente se relajó cuando sintió el mango de su cimitarra en sus manos... pero había perdido mucha sangre y la herida era profunda y grave. Su abuelo llegó acercándose a él para que bebiera de su muñeca, como un subidón se aferró a la muñeca de su abuelo y siguió bebiendo, pude ver la cara de su madre quien no dejaba de acariciar su rostro, temblaba mientras veía a su hijo beber de la sangre de su abuelo, la habitación se llenó de más sangre en el ambiente y arrugué el hocico, algo natural cuando se trataba de sangre de vampiro, pero no iba a hacer nada porque él no era mi enemigo, igual que yo no era su enemiga tampoco.

Al final después de beber su sangre Eirin se encargó de mi herida con cuidado pues aunque sabía que se trataba de mí, que era su mejor amiga en forma de loba, en el fondo era un animal salvaje y me trató con cuidado al limpiar la herida de mi pata, hizo un vendaje improvisado y me acarició para que me tranquilizara, ella sabía lo que su mellizo era para mí, aunque no se lo hubiera dicho era algo que se podía ver a simple vista y quiso tranquilizarme asegurándome que todo iba a salir bien, se lo agradecí como pude acariciando su mejilla con mi hocico y ella rió levemente por aquello alegando que tenía el morro algo frío, me abrazó y dejó un beso en mi cabeza como si fuera una mascota. Su padre se llevó a su madre quien seguía temblando entre sus brazos, él le aseguraba que su hijo estaba bien y que todo había pasado, siempre los había visto y no había día que dudara del amor que se tenían el uno al otro, en cierta forma era hasta envidiable ver cómo se querían y se apoyaban. Acabó llevándosela a la cocina y el salón quedó totalmente despejado salvo por nosotros dos que nos quedamos en el lugar, me acerqué contemplándolo con mis ámbar brillando por el efecto de la luna llena y apoyé mi hocico en su pierna como muestra de apoyo, era un completo imbécil y un tarugo por haberme seguido esa noche, de no haberlo hecho no estaría herido y no hubiera puesto en peligro su vida de esa forma en la que podría haber muerto, y si eso hubiera pasado jamás me lo hubiera perdonado. Su mano fue hasta mi cabeza y acarició mi pelaje entre las orejas, hundió sus dedos sin dejar de tocarme y fue en el único momento en que caí rendida después de todo lo que había pasado.

No supe en qué momento había pasado de estar en el suelo a estar en el sofá junto al egipcio pero todo olía a él, mis sentidos estaban inundados por su esencia y cuando abrí los ojos lo primero que me encontré fue con los suyos, sus desiertos me miraban de forma fija y me quedé anclada a su mirada. Era sin duda alguna el mejor despertar que había tenido en toda mi vida, sus ojos me contemplaban como si quisiera asegurarse que estaba bien y yo hacía lo propio observando su rostro, sentía su cuerpo bajo el mío estando algo recostada sobre él en el sofá aunque no dejando caer todo mi peso en su pecho que era donde tenía la herida, sus dedos apartaron unos mechones de mi pelo del rostro y me mordí el labio ligeramente sin apartar mis ojos de él en ningún momento. Me aliviaba saber que estaba bien y que habíamos llegado a tiempo, pero por otra parte tenía ganas de decirle una cuantas cosas por lo suicida que había sido anoche y el peligro al que se había expuesto de forma innecesaria, yo no lo llamé para que me acompañara conmigo y ese había sido quizás el error pero después de todo... ni él hubiera estado en condiciones de ayudarme después de cómo había llegado unas horas antes de la caída del sol. Sentía su cuerpo bajo el mío y en ese momento fui consciente de que había dejado de ser una loba para convertirme de nuevo en humana, eso significaba que si nadie me había puesto algo debía de estar desnuda, no me moví para comprobarlo aunque sí que me separé un poco y sus ojos se clavaron en los míos, su brazo rodeaba mi cintura como si pensara que me iba a alegar de él, pero nada más lejos de la verdad.


-¿Estás bien? ¿Cómo llevas la herida? –Quise comprobar su herida pero hacerlo supondría quitar la sábana y subí mis ojos a los suyos, los cerré y lancé un suspiro- estoy desnuda, ¿verdad? –Dije quitando un poco el hierro a la situación, cuando los abrí de nuevo vi su sonrisa socarrona en sus labios y fue la confirmación que ya sabía- siempre sacas provecho de todo –dije con una leve sonrisa para apartarme y ver cómo tenía la herida, la venda que cubría su herida estaba manchada un poco de sangre así que supuse que con la sangre de su abuela había funcionado, lancé un suspiro cuando vi que estaba bien para lo grave que podía haber sido y fue que subí mis ojos a los suyos- ¿se puede saber en qué narices estabas pensando anoche para seguirme? Me fui para alejarme y poneros a salvo de la bestia salvaje que llevo en mi interior y que despierta en luna llena, ¿no pensaste que me iba por eso? –Pero seguramente no habría caído en ese pequeño detalle- ¿te das cuenta de que podrías haber muerto por tu estupidez de seguirme? –Estaba algo enfadada con él, aliviada porque estaba con vida pero enfadado por lo que había hecho esa noche- ¡Podría haberte matado, Tarik! No tengo el control cuando me convierto en loba y pude haberte matado perfectamente anoche... de hecho no sé ni cómo sigues con vida –eso no era mentira, cuando me convertía en loba mi parte animal salía a flote y dominaba mi mente, era complicado tomar partido y controlar al animal... podría haberlo matado perfectamente tras acabar la pelea, podría haber hundido mis fauces en su cuello y ahora mismo no estaríamos allí ninguno de los dos- eres un inconsciente y un completo tarugo –fruncí el ceño- eres un.... eres.... –él era muchas cosas, pero me callé porque no pude hablar más y mis brazos rodearon su cuello, escondí mi rostro y cerré los ojos dejando que su esencia me envolviera, lo importante es que estaba bien y estaba con vida, que nada había pasado y que todo por una vez nos había salido bien- no me habría perdona que te hubiera pasado algo por mi culpa, ¿es que acaso no te das cuenta? –Pregunté en un tono bajo recorriendo su cuello con mi nariz de forma lenta, aún teníamos cosas de las que hablar pero no era el momento de hacerlo, sus brazos me rodearon el cuerpo y nos quedamos así durante un tiempo que no supe cuánto fue, solo que sentí la presencia de su madre que se acercaba a nosotros.
-Veo que ya os habéis despertado –mis ojos la contemplaron, se le veía cansada como si no hubiera sido capaz de dormir demasiado y se acercó para preguntarle a su hijo como estaba y asegurarle que luego le revisaría la herida, sus ojos entonces se fijaron en los míos- Y tú Kaira, ¿estás bien, tienes alguna herida que deba de curarte? Anoche en forma de loba era un poco complicado con todo el pelaje –me mordí el labio porque sí, tenía más heridas y la de la pata ni siquiera me había acordado de ella- Eirin me dijo lo de la plata, si me dejas podemos echarle un vistazo –me dijo esperando a que le enseñara la pierna donde había sido herida pero estaba desnuda bajo la manta y pareció que, en ese momento, se percató de ese pequeño detalle- oh... entiendo, te espero en la cocina ¿vale?, te bajaré algo de ropa –dejó un beso en la frente de su hijo y se marchó para buscarme algo de ropa mientras seguía recostada sobre el cuerpo de Tarik, teníamos que hablar y los dos lo sabíamos, solo con mirarnos lo supimos y ninguno dijo nada al respecto, mis labios rozaron los suyos sintiendo su aliento impactar contra estos y finalmente su madre bajó esperando a que fuera a la cocina, ya sabía cómo era su madre de persuasiva y de convincente así que mejor cuanto antes empezáramos.
-Ahora vuelvo, voy a que tú madre me cure que sabemos que hasta que no lo haga no va a dejarme tranquila –él sonrió de lado por mis palabras y suspiré sobre sus labios- te robo la manta –me levanté sintiendo su mirada sobre mi cuerpo y lo envolví con la manta para ir a la cocina donde ella ya me esperaba, la herida de la pierna estaba algo mejor aunque aun tardaba algo más por culpa de la plata, se cercioró de que quedaba limpia antes de suturarla porque mi condición se encargaría de cerrar la herida sola- yo.... –empecé antes de sentir su desiertos, iguales que los de su hijo, en mis ámbar.
-No tienes que decirme nada Kaira, no te hago responsable de lo que pudiera pasar anoche –dijo mientras terminaba de poner la venda en la herida- sé que siempre se ha metido en líos y aunque no sepa qué ocurrió anoche de lo que sí estoy segura es que jamás le harías daño, a ninguno de nosotros, pero a él sobre todo –esa mujer siempre me había parecido de lo más observadora y seguramente supiera más de lo que nosotros nos imagináramos- seguro que no fue fácil para ti en ese estado pero si tengo algo que decirte es para darte las gracias por traerlo, de no hacerlo... –vi que se mordía el labio- eres parte de nuestra familia y eres como una más, espero que eso no lo olvides recogió todo y me dejó para que me cambiara de ropa- voy a preparar algo para desayunar, a ver si puedes convencerlo de que coma algo si no tiene ganas, te lo encargo a ti que seguro sabrás que hacer –me dejó que volviera de nuevo al salón donde seguía recostado en el sofá con los ojos cerrados, me tumbé despacio a su lado tapándolo con la manta y sus ojos se abrieron buscando los míos.
-Tú madre dice que va a prepararnos el desayuno y que te obligue a comer algo –sonreí de lado, no sabía cuánto lo envidiaba respecto a la familia que tenía- ¿estás mejor?



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Mar Oct 31, 2017 8:58 am

Ladeé la sonrisa de una forma socarrona cuando me preguntó si estaba desnuda sobre mi cuerpo, elevé un par de veces las cejas mientras ella se reía seguramente pensando que era incorregible.
-¿Tengo yo la culpa de que te tires desnuda encima de mi? Yo estaba malherido -pregunté haciéndome el inocente, como si no supiera sobradamente que fui yo el que la subí al sofá, tenia razón, me aprovechaba de todo y eso me hacia reír de forma traviesa.

Se alzó un poco para mirar mi herida, sus dedos inspeccionaron los vendajes, manchados de carmesí, podría haber muerto, pero no lo había hecho, así que no entendía ese ceño que se le fruncía ahora mismo.
Enarqué una ceja cuando empezó a gritarme, quizás no falta de razón.
-escuché que llegabas hasta mi puerta y luego te largaste sin decir nada, iba aun medio ciego, apenas hacia unas horas que había llegado y no, no pensé.
Además, si no llego a ir, eres tu la que no estaría aquí, conmigo, desnuda -apunté poniendo cara de pervertido mientras alzaba la manta ligeramente para ver esa cinturita y la curvatura de su culo y espalda.
-puffff

Me dio un manotazo antes de rodear mi cuello con sus brazos y hundir su nariz en mi cuello.
-¿Sabes que tus tetas se están rozando en mi pecho? -pregunté con una socarrona sonrisa cuando esta elevó la mirada resoplando contra msi labios -si, soy un tarugo, peor no me arrepiento de haber ido, porque de no estar allí, te hubieran matado esos lobos o los cazadores y yo no se vivir sin ti.

Un silencio entre ambos, intensa la mirada.
-Quiero decir, que no puedo vivir sin que me grites y me des manotazos con esa mala hostia que te gastas -apunté mordiéndome la lengua mientras ella negaba riéndose.
Mi madre llegó entonces, su rostro de no haber dormido apenas lo decía todo.
-Vamos madre, estoy bien -dije como si todavía fuera un niño cuando besó mi frente asegurando que pronto revisaría mis heridas -¿entonces..? ¿de ir a entrenar con padre ni hablamos no?

Madre y Kaira me atravesaron con la mirada y yo alcé los brazos en son de paz, siseé por le dolor la hacer ese movimiento.

Mi madre iba a revisar la herida de Kaira, pero pronto cayo en que estaba desnuda lo que me hizo a mi sonreír de forma engreída mientras mi madre negaba por la cara de pervertido que ponía deslizando mi mano por sus nalgas.
Me atizó otro manotazo.
-¡Por Odin que estoy herido mujer, trátame con mas cariño!

Madre se fue resoplando, yo me reía y Kaira me llamaba tarugo, en principio parecía que todo había vuelto a lo de siempre.
La loba me quitó la manta para irse a la cocina a que madre la curara.
Hice ademan de quitársela para poder tener unas buenas vistas pero la loba fue mas rápida.
-Porque mis sentidos están mermados, te aprovechas de un enfermo -dije mientras ella se reía.

Volví a cerrar los ojos, creo que me dormí hasta que Kaira volvió a mi lado.
-¿Desayunar? -enarqué una ceja -si me lo das tu -apunté ladeando la sonrisa con mas cara que espalda.
Francamente no tenia nada de hambre, no me encontraba bien aunque yo era así, nada me lo tomaba muy en serio, quizás porque era mi modo de ser.
-Tu dirás lobita, peor si quieres que coma, tendrás que cuidar de mi, me lo merezco.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Miér Nov 01, 2017 10:59 am

Si había algo que caracterizaba a Tarik era que sacaba provecho de cada una de las situaciones en las que se encontraba, como ahora que me había tenido sobre su cuerpo mientras yo permanecía desnudo ante el cambio de loba a humana tapándome con la manta para que mi cuerpo no quedara a la vista de todos aunque solamente estábamos los dos. Ambos sabíamos que teníamos que hablar de lo que había pasado pero dejaría pasar un poco el tiempo hasta que él estuviera en condiciones, era una conversación pendiente que teníamos y que ya tomaríamos en su debido momento, ahora me preocupaba más el hecho de que estaba herido y que se recuperara para que estuviera bien, las vendas las tenía un poco manchadas de sangre pero se le veía bien dentro de todo lo grave que podría haber sido, así que por esa parte estaba tranquilo. Como de costumbre se aprovechó de aquella situación y mientras me respondía que había escuchado que llegaba a su habitación y me paraba frente a su puerta, pero que no tocaba había ido a comprobar qué pasaba cuando vio que me iba y ni siquiera lo pensó, me siguió aun en el estado en el que se encontraba sin pensar que me iba porque era noche de luna llena y el cambio era inevitable, me había ido justo en el momento clave para no transformarme allí y causar un desastre que hubiéramos lamentado todos. Tras decírmelo, excusándome así por haber ido tras de mí en el bosque, agregó que de no haber ido no estaría en esos momentos con él y desnuda, y como si nada levantó un poco la manta que nos cubría para mirar bajo esta y contemplar mi cuerpo durante unos segundos, sus ojos recorrieron mi figura lanzando un “Pufff” que me hizo enarcar una ceja al tiempo que él me recorría con la mirada y terminé dándole un manotazo en la mano para que soltara la manta y dejara de mirarme de esa forma, era especialista en ese tipo de cosas y ahí se notaba que estaba bien haciendo sus bromas de siempre.

A mí me había enfadado muchísimo que viniera tras de mí y que se pusiera en peligro de esa forma, podría haber muerto ya no a manos de los lobos sino a manos mías también, por mis fauces o por mis garras que podrían haberlo destrozado y ni siquiera me hubiera parado a pensar que era él... y parecía que eso no lo entendía. Ni siquiera sabía cómo pude controlar un poco a la bestia al menos lo suficiente para saber que era él y para poder llevarlo a casa y que pudieran curarlo, si no hubiera podido controlarlo ahora él podría estar muerto en esa cueva en la que lo había llevado para ponerlo a salvo, si algo le hubiera pasado por mi culpa jamás me lo hubiera perdonado y él parecía no entenderlo, no me alejaba de él por nada más que ponerlo a salvo, protegerlo... todo pudo haber acabado muy mal pero al parecer por una vez la suerte estuvo de nuestro lado. Mis brazos rodearon su cuello dejando mi nariz contra su cuello restregándolo de manera lenta, sus brazos rodearon mi cuerpo en respuesta mientras le decía lo tarugo y lo imbécil que era, como de costumbre sus bromas salieron a relucir y no se le ocurrió otra cosa que decirme que mis pechos se rozaban en su pecho, negué con la cabeza riéndome porque no tenía remedio y fue entonces cuando me dijo esas palabras que me hizo alzar la mirada para contemplarlo de manera fija. “Yo no sé vivir sin ti” Mis labios estaban cerda de los suyos y notaba su respiración sobre estos, el silencio se hizo entre ambos sin apartar la mirada del otro tras sus palabras, me gustó que lo dijera porque sabía lo que significaban esas palabras aunque luego intentara ponerle remedio luego haciendo que riera, su madre llegó y tras decirme que me bajaría ropa comprendiendo que estaba desnuda bajo la manta sentí su mano paseándose por mis nalgas, con esa cara de pervertido que tenía, y le di otro manotazo mientras se quejaba y su madre resoplaba. Preguntó que nada de ir a entrenar y lo miramos frunciendo el ceño por ello, ni de coña. Cuando su madre me bajó la ropa me envolví en la manta y él intentó quitármela pero no pudo hacerlo mientras yo me reía y él me decía que me aprovechaba porque estaba enfermo.



-Bueno, será que se me ha pegado eso de aprovecharme de alguien
–comenté antes de entrar a la cocina para que su madre me curara, volví a los minutos encontrándolo durmiendo y me senté en el borde del sofá justo cuando sus ojos se abrieron de nuevo, su madre me había pedido que intentara que comiera algo del desayuno que nos estaba preparando y en cuanto se lo dije enarcó una ceja y con todo el morro del mundo me dijo que solamente si se lo daba yo desayunaría algo. Quizás no tuviera mucha hambre en esos momentos pero debía de comer algo para que se recuperara mejor, y cómo no tuvo que aprovecharse de nuevo de la situación mientras yo negaba con la cabeza mirándolo, decía que te tenía que dar el desayuno si quería que comiera algo y que se merecía que cuidara de él como si no hubiera cuidado de él en todo momento, incluso en forma de loba. Lancé un suspiro y enarqué una ceja por ello- pensaba que la herida la tenías en el pecho, no en los brazos o en las manos para que no puedas comer por ti mismo –apunté con una sonrisa ladeada, pero sabía que si quería que comiera algo iba a tener que darle de comer así que me levanté con un bufido y le tendí mi mano para que se incorporara un poco y se sentara en el sofá para poder darle de comer bien. Tenía una sonrisa socarrona en los labios porque bien sabía él que iba a ceder en eso y cuando su madre nos trajo una bandeja con el desayuno aprovechó para revisar su herida y yo mientras cogí algo de fruta y un poco de pan tostado para comer viendo cómo su madre le curaba pese a las insistencias de Tarik de que estaba bien y yo sonreía de lado mientras su madre hacía caso omiso de sus palabras, se la notaba cansada y a leguas se veía que no habría dormido nada en toda la noche y ya tenía al egipcio que tirando de la tela de mi camisa reclamaba que debía de darle de comer, rodé los ojos y cogí un trozo de fruta para acercarla a sus labios, tomó la pieza de fruta rozando con sus dientes la yema de mis dedos y sus labios rozaron también mis dedos mientras nos mirábamos de forma fija, menudo provocador nato estaba hecho, quería tentarme de esa forma y eso hizo que riera divertida negando con la cabeza, comencé a untar una de las tostadas con algo de mantequilla y se la tendí para que se la comiera mientras yo preparaba otra para mí pero no dejaba de pedirme que le diera trozos de fruta, lo miré frunciendo el ceño y cogí un trozo de pera esa vez para dárselo, sus labios volvieron a rozar de forma deliberada mis dedos. Su madre negaba con la cabeza cuando pasó por allí diciendo un “eres igual que tú padre” y como si lo hubiera convocado con esas palabras apareció bajando por las escaleras, miró hacia donde estábamos y sonrió de lado observándonos a lo que yo rodé los ojos y se acercó a su mujer para decirle que le diera a él también de comer, pero pareció apiadarse de ella al verla tan cansada y le dijo que le daría él de comer haciendo que Tarik bufara por sus palabras y yo me mordiera el labio, se notaba el amor que tenían por el otro y su padre se la llevó para que descansara a pesar de las negativas de ella, pero la cogió cargándola como algunas veces hacía desapareciendo de nuestra vista, di un bocado a la tostada que me había preparado antes de que volviera a pedirme que le acercara el vaso de zumo como si él no pudiera alcanzarlo- por Odín, te estás aprovechando demasiado –le dije tendiéndole el vaso para que bebiera cogiendo yo un cruasán para darle un mordisco- muchas veces os he envidiado a ti, a Eirin y a Nailah –dije sintiendo sus ojos sobre mí como si no entendiera a qué venían mis palabras- te quejas a veces de tus padres pero yo os envidio a los tres por tener la familia que tenéis –miré hacia donde se habían ido sus padres subiendo por las escaleras sumida en mis pensamientos- a veces me pregunto cómo hubiera sido todo de no haber venido con vosotros a París, de no tener que escondernos tras la muerte de mi padre... supongo que todo habría sido como en cualquier familia, quizás no hubiéramos crecido juntos ya que tú pasas temporadas aquí en París –no podía quejarme de cómo me habían tratado, siempre había sido como una más pero era inevitable que ciertas veces no pensara en ese pequeño detalle, ellos se habían convertido casi en mis “padres” y me trataban como a una igual, su padre me había entrenado desde que era pequeña junto a Tarik y a Eirin y no podía pedir nada más, pero los veía a todos y sobre todo cuando él se peleaba con sus padres muchas veces me enervaba, porque no sabía lo que era no tenerlos y haberlos perdido y lo que yo hubiera dado por tenerlos como él los tenía. Tenía mi propia cuenta pendiente con Randulf por haber matado a mis padres, y si había algo que sacara bueno de todo aquello sin duda alguna era Tarik y todo lo que habíamos pasado juntos, todo lo que aún nos quedaba por pasar. Me callé y no dije mucho más al respecto sobre el tema que, en verdad, no sabía ni por qué lo había sacado a colación simplemente las palabras habían salido solas y seguí dándole de desayunar mientras actuábamos como siempre y como si nada hubiera pasado, pero ambos sabíamos que teníamos una conversación pendiente y aún tenía que preguntarle por qué se había de esa forma de la playa dejándome allí. Cada vez que le daba algo de lo que había en la bandeja para que comiera sus labios rozaban mis dedos, o dejaba un pequeño mordisco totalmente a posta que hacía que me mordiera el labio mirándolo. Tras el último trozo que le había dado mis dedos repasaron sus labios de forma lenta sin dejar de mirarlo, yo ya había terminado de desayunar y lamí mi labio inferior- ¿quieres algo más? –Pregunté con un leve tono pícaro a lo que él negó con la cabeza- voy a llevar la bandeja a la cocina –cuando me levanté para tomar la bandeja fue su mano la que tomó mi muñeca, mis ojos lo buscaron y tiró de mí de nuevo para sentarme de lado sobre sus piernas- Tarik... –le dije para que llevara cuidado con las heridas que tenía, tenía un pequeño rasguño en la frente y aparté un poco su pelo para ver repasar su herida con mis dedos, su mano subió por mi espalda de forma lenta y mi frente se apoyó en la suya- ¿estás mejor ahora? –Pregunté quedándonos así por unos minutos, nuestros alientos se mezclaban y aunque debía de apartarme no lo hice, solo cuando escuchamos que su padre bajaba por las escaleras dispuesto para irse a entrenar como todos los días, me miró preguntándome si me iba a entrenar con él y asentí con la cabeza, Tarik también quería venir aunque su padre le dijo que no iba a entrenar a pesar de su insistencia, al final cedió en que viniera con nosotros pero no entrenaría, se quedaría mirando si era lo que quería porque su herida era reciente y no había mejorado nada, aparte de porque su madre los mataría a los dos si se lo llevaba a entrenar. Sonreí de lado y lo miré con cierta diversión- míralo por este lado, así puedes ver cómo entreno para que sepas la paliza que te espera cuando te recuperes –hizo un mohín por mis palabras y me levanté de su regazo- voy a por las cosas –los dejé a los dos para subir a coger las armas y bajé viendo que ambos estaban preparados para irnos.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Miér Nov 01, 2017 12:00 pm

Kaira bufaba porque yo aseguraba ser incapaz de comer nada si no me lo daba, sus comentarios mordaces me entraban por un oído y me salían por el otro.
-Me duelen los brazos -me escudé poniendo cara de estar muy enfermo -creo que hasta me ha subido la fiebre -me inventé para obtener mimos.
Debió funcionar porque llevo sus labios a mi frente para ver si era cierto y yo aprovechando la coyuntura alcé un poco la cara logrando que nuestras labios colisionaran.
Me mordí la lengua mientras gritaba que era un tarugo y al tiempo llegaba mi madre pillándome riéndome por la trastada cometida.

Dejó las bandejas en la mesa, la loba comía mientras mi madre me curaba la herida y yo abría la boca como un polluelo en un nido aprovechándome de la situación mas de la cuenta.
Pues cuando me acercaba la fruta, lamia sus dedos provocandola, mordiendo la yema de estos mientras mi madre bufaba por mi descaro alegando que era igual a padre.
-eso debe ser bueno teniendo en cuneta que desde mi habitación puedo escuchar como te monta.
Dos capones fue lo que me llevé por esa sinceridad vikinga que ostentaba.
Bufé y gruñí mirándolas a ambas.
-si os miento, mal, si soy sincero, también, al final haré lo que me salga de los cojones -fruncí el ceño -dame mas fruta mujer -dije ladeando la sonrisa antes de estallar en carcajadas por la cara que ponía.

Abrí la boca haciéndome el inocente y recibiendo la fruta nuevamente, me gustaba picarla, tentarla, ese era el juego que siempre nos traíamos y aunque sabia que teníamos una conversación pendiente, ahora mismo con todos mis familiares purulandome como cuervos era lago complicado.
Fue padre el que bajó las escaleras y al verme con los brazos tras la cabeza con cara de raja comiendo fruta y adorado por dos mujeres se hecho a reír ante el bufido de mi madre.
-También sera culpa mía que tenga sangre egipcia -bromeó atrapando a mi madre y alzándola como si fuera un saco mientras le daba unas palmadas en el culo.
-Me la llevo para que duerma -dijo cogiendo de paso una pieza de fruta mientras madre pataleaba y el se descojonaba.
-Padre, por Odin que luego sueño con vosotros fornicando -me quejé bufando mientras padre se iba riendo y madre me tiraba un zapato.

Kaira parecía pensativa, me hablo de la suerte que tenia por tener esa familia, claro que sabia de m isuerte, me quejaba mucho, peor no era un necio, eramos una piña.
-Tu eres parte de esta familia Kaira, no se que hubiera pasado si no hubiera muerto tu padre, peor sé, que mis padres te consideran una hija y yo no te veo como una hermana porque estas demasiado buena -apunté ladeando la sonrisa con picarda.

Siguió dándome fruta mientras se reía por mis incesantes bromas y cuando se iba a ir ,tiré de su muñeca, nos miramos un instante, su aliento contra mi boca, me relamí con mis pardos fijos en sus labios.
Iba a acortar la distancia cuando los pasos de mi padre rompieron la magia.
Elevé la mirada.
-Siempre tan oportuno -gruñí mientras este nos decía que por él no nos cortáramos.
Kaila se puso roja como un tomate lo que nos hizo a los dos reírnos como bárbaros mientras ella refunfuñaba.
Al final Kaira acepto ir con padre a entrenar y yo convencí a este tras una ardua negociación que con padre fue de un segundo y que con madre hubiera durado toda una eternidad, que me llevara a verlos entrenar.

Llegamos al bosque, la verdad es que padre bufaba alegando que si madre se despertaba y yo no estaba en ese sofá tumbado lo iba a dejar sin mojar una semana, así que me apremiaba a que me diera prisa, pero yo rugía diciéndole que estaba herido y que por Odin que iba lo mas rápido que podía.
Kaira se meaba de la risa viendo nuestra absurda conversación hasta que por fin llegamos frente al arroyo, yo me dejé caer bebiendo de el, puerto de la sed, mientras padre desenvainaba su espada y le pedía a la loba que hiciera lo propio, que por mi culpa tenían menos tiempo y que ni una palabra a Nai de todo esto.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Jue Nov 02, 2017 5:38 am

El ambiente poco a poco se iba calmando y se iba relajando conforme pasaban los minutos y todo volvía a la normalidad, él seguía con sus bromas de siempre, con sus piques, con sus ya acostumbrados intentos por aprovecharse absolutamente de todo incluso teniendo a su madre delante, le contestaba de una forma que a veces le daba algún que otro capón por ello y tras sus palabras sobre lo que ella había dicho las dos le dimos un capón cada una para que no dijera ese tipo de burradas pero eso era algo típico en él, se aprovechaba de cualquier situación y aquella no fue menos en la que le di de comer mientras él no dejaba de tentarme con cada trozo que le daba bien fuera de fruta o de algo más que hubiera en la bandeja, además su madre mientras revisaba su herida y bufé ante la cara que tenía mientras era atendido por dos mujeres como si de alguna forma fuéramos de su harén, su padre no tardó en bajar para llevarse a su madre y negué con la cabeza con cierta diversión por esa pequeña conversación mientras se llevaba a su madre escaleras arriba sobre su hombro, Tarik bufó haciéndoles saber que luego soñaba con ellos y mientras su padre se reía su madre le tiró una zapatilla con un tino que le dio en la cabeza y que me hizo reír señalándolo mientras él bufaba por aquello y me pedía que le diera más de comer. De verdad que envidiaba la familia que tenía, lo unidos que estaban en todos los sentidos y que era algo que les habían inculcado desde bien pequeños, a mí también puesto que era uno más de los suyos pero siempre me acordaba de mis padres y en lo que yo hubiera dado por tener algo como lo que él tenía. Mis palabras habían salido solas y cuando terminé fue entonces su turno para decirme que era parte de esa familia, era la segunda vez en el día que me lo recordaban y en parte sentaba bien que te lo hicieran saber. Quizás las cosas podrían haber sido diferentes si mi padre no hubiera muerto, él me aseguró que sus padres me veían como una hija y de eso no tenía duda alguna por el trato que siempre me habían dado, añadió además que él no me veía como una hermana porque decía que estaba demasiado buena.

Mis ojos lo buscaron viendo esa sonrisa ladeada que tenía y que me hizo sonreír sin poder evitarlo, mi mano fue hasta su antebrazo para dejarla ahí mientras nos mirábamos en silencio como si necesitara sentirle en ese momento, mi mano se deslizó despacio hacia abajo hasta acabar sobre su mano y nuestros dedos se acariciaron, para mí era importante porque ellos era todo lo que tenía en mi vida, ellos habían sido los que me habían apoyado y los que habían estado siempre ahí y su madre tenía razón, jamás les haría daño a ninguno de ellos porque los quería y los apreciaba a todos, pero en especial jamás me atrevería a hacerle daño a él en todos los sentidos posibles, no era algo que me gustara demasiado. Siguió pidiéndome que le diera de comer entre risas y bromas que me hacían ver que se encontraba mejor, me seguía picando como siempre y al final cuando me levanté acabó por tirar de mi muñeca dejándome sentada sobre él, sus ojos en mis labios que mordí sin apartarnos el uno del otro como si la electricidad corriera entre nosotros cada vez que estábamos así. Fue su padre el que rompió en cierto sentido ese momento y aunque nos dijo que no nos cortáramos por él no pude evitar sonrojarme un poco porque nos hubiera pillado, ellos se reían y bufé mientras su padre me preguntaba si iba a entrenar y yo asentí con la cabeza, Tarik vendría pero solo como espectador.

Cogí lo necesario y bajé para encontrármelos a ellos ya preparados, salimos los tres en dirección al bosque y a ese claro donde siempre solíamos entrenar e íbamos algunas veces nosotros y por el camino su padre no dejaba de apremiarlo para que fuera más rápido alegando que como su madre despertara y no lo viera descansando en el sofá se llevaría él las culpas y, según decía, lo castigaría durante una semana a lo que yo rodé los ojos ante la sinceridad que se gastaban. Iba todo el rato al lado de Tarik por si en algún momento necesitase ayuda aunque sabía que no era muy dado a pedirla, era como yo en muchos de los aspectos y por eso mismo chocábamos tanto, él re respondía entre bufidos que iba los más deprisa que podía mientras yo me reía por la conversación que mantenían padre e hijo y que era de lo más atípica en esos momentos, Tarik me miraba con el ceño fruncido por reírme de ellos y su padre nos pedía que fuéramos más rápido porque tiempo era algo que no teníamos precisamente. Por fin llegamos al claro y Tarik lo primero que hizo fue ir hacia el arroyo para beber mientras su padre y yo nos posicionábamos para empezar a entrenar como habíamos hecho miles de veces. Sacó su espada y me pidió que hiciera lo mismo, desenvainé y me coloqué en posición para empezar con aquello, me preguntó si estaba preparada y asentí con la cabeza, no tardó en arremeter contra mí para empezar con aquel combate en el que siempre íbamos a desarmar principalmente e intentábamos nos hacernos daño. Me iba a venir bien para sacar la rabia que llevaba acumulada y eso se notó porque mis golpes eran más rudos de lo normal. Comenzamos a movernos por todo el lugar mientras esquivábamos golpes, rodábamos, girábamos y arremetíamos de nuevo para volver a empezar, en una de esas me miró y sonrió de lado con cierto deje de diversión.



-Parece que estés pensando en que quieres matar a alguien, ¿en quién estás pensando? –Sonreí de lado parando un golpe con la espada mientras los aceros chocaban, no pensaba en nadie realmente dejaba salir todo lo que llevaba dentro. Arremetí yo contra él haciéndole que retrocediera un poco, me agaché para esquivar su golpe y volví a atacarle de nuevo golpeando con fuerza, el acero chocaba sonando con cada golpe, paró el golpe lateral que le hice y su mano cogió la muñeca con la que empuñaba el arma, fue a darme una patada que esquivé moviéndome con esos reflejos que tenía apartándome a un lado y cogí también su otra mano donde empuñaba el arma.
-En el tarugo de tu hijo –contesté a lo que él se rió divertido por mi respuesta mientras luchábamos para ver quién se hacía con el control. Su padre era muy bueno luchando y no por nada era un general, costaba ganarlo pero con el tiempo aprendías a leer sus movimientos. Él intentó desestabilizarme para que lo soltara mientras forcejeábamos el uno con el otro, acabé metiendo el pie entre los suyos para impulsarlo hacia delante con fuerza y que cayera al suelo pero se levantó rápido y seguimos luchando intercambiando golpes con rapidez hasta que finalmente rodé por el suelo y me giré para dejar mi filo justo en su cuello pero él también lo había hecho dejándonos en unas tablas que lo hizo sonreír con cierta sorna y yo rodé los ojos.
-Piensas mucho Kaira, a veces eso es bueno pero otras te puede traicionar, recuérdalo –asentí con la cabeza concediéndome un pequeño descanso antes de continuar con el entrenamiento. Me acerqué al arroyo que era donde se encontraba sentado cerca Tarik y fui a mojarme el rostro para quitar el sudor de este y alcé la mirada hacia él quien no me quitaba ojo, enarqué una ceja y sus ojos me recorrieron por completo de arriba abajo y cuando me miré me di cuenta de que la ropa que llevaba estaba mojada en sudor y se pegaba a mi cuerpo marcando así mis pechos.
-Por Odín –dije negando con la cabeza para sentarme a su lado, había mojado también un poco mi pelo para refrescarme un poco y lo miré- ¿estás mejor? ¿Te aburres o te lo estás pasando en grande? –Conociéndolo y por la mirada que me había echado seguramente se lo estaría pasando en grande. La venda nueva que le había puesto su madre seguía limpia y mientras volvíamos a picarnos de nuevo en ese breve rato su padre volvió a llamarme de nuevo para empezar antes de volver y que fuera más tarde, me levanté acercándome y cuando me giré a mediante camino pude verlo mirándome las nalgas a lo que negué con la cabeza- deja de mirar mi trasero –pero él se rió como si pudiera hacer algo al respecto y empezamos de nuevo con el entrenamiento pero que duró menos porque teníamos que volver antes de que fuera tarde, estaba algo cansada por la noche pasada aunque me había venido bien aquel entrenamiento para liberar ciertas tensiones. Volvimos antes de que su madre se diera cuenta y lo dejé otra vez a él en el sofá por si su madre bajaba, me escabullí de que me pillara y fui para darme un baño y cambiarme de ropa dejando las cosas en su sitio y al rato volví de nuevo encontrándomelo durmiendo en el sofá, lo observé mientras dormía antes de sentarme y mis dedos acariciaron su rostro de forma leve, su padre bajaba por las escaleras también ya cambiado y se metió a la cocina, al parecer Nai seguía durmiendo y no se había enterado de nuestra pequeña escapada, me tumbé con él en el sofá hasta que su madre bajó pero él seguía descansando, no se enteró o si lo hizo no nos dijo nada y cuando se despertó sonreí recorriendo su cuello con mi nariz, me incorporé un poco para mirarle- ven, vamos a la cama –su sonrisa como siempre me hizo negar con la cabeza y tiré de él para levantarlo y llevarlo hasta su habitación donde estábamos los dos solos, nos tumbamos en la cama y me pegó a su cuerpo quedándome recostada sobre él, mis dedos recorrían despacio su pecho- esta noche podríamos escaparnos un rato e ir al claro, dudo que tu madre te deje salir con la tendencia a meterte en líos que tienes, pero podemos irnos sin que se de cuenta –subí mi rostro para mirarlo, apoyé el codo en el colchón dejando mi cabeza en mi mano y sonreí mordiéndome el labio- así nos evitamos problemas y pasamos una noche tranquilos, ¿crees que podremos conseguirlo? –Pregunté enredando mis dedos en su pelo, aún teníamos que hablar pero esperaría a que descansara un poco más, teníamos tiempo para esa conversación pendiente.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Nov 02, 2017 6:47 am

Mis ojos seguían los diestros movimientos de la loba, la verdad es que era una gran guerrera, sus sentidos mucho mas agudos que los nuestros, la hacían desenvolverse con mayor agilidad, era diestra y sus pies se movían sobre la hierba gráciles. Ademas su fuerza acompañaba a cada mandoble, lo que la convertir en un enemigo voraz en todos los sentidos.
Padre usaba mas la fuerza, era letal con una espada en la mano, ademas de la envergadura que tenia y ese modo tan técnico heredado del abuelo, o mejor dicho, aprendido con el que asediaba al enemigo hasta dejarlo sin recursos.
Yo por contra era mas parecido a Niels en combate, padre insistió a que mi tío me entrenara, posiblemente porque veía que mi envergadura no era la de un vikingo.

Tal y como pasaban las horas podía ver el sudor perlando el rostro de Kaira, sus mechones enmarcaban aquel rostro precioso que entre jadeos rugía cada vez que lanzaba un golpe.
Su pecho se alzaba violento, mis ojos oscurecidos se deslizaban por su cuerpo, la ropa se pegaba a este y daba una imagen difícil de olvidar.
Me metí la mano en el pantalón cogiéndome la verga que estaba alzada justo cuando la loba se acercó para preguntarme si estaba pasándolo bien.
-No puedo quejarme -aseguré ladeando la sonrisa mientras ella negaba y me daba un manotazo para que sacara la mano de ahí.

Yo me reía dejándome caer sobe la hierba quedando tumbado,eso si, repasando su figura sin poder remediarlo.
-Pedazo tetas te gastas, te botan cada vez que esgrimes la espada -dije lanzandole un par de mordiscos al aire.
Esta bufó y se mojó el rostro y la nuca.
Hice ademan de cazarla para tumbarla conmigo pero Esta me esquivó dispuesta a volver al entrenamiento.
-estoy enfermo -dije haciendo un mohin para que se apiadara de mi, pero ya que no funcionó, pues le miré las nalgas mientras ella gruñía y yo me reía como si pudiera remediar mi perversión por ella.

Tras el entrenamiento volvimos a casa, aunque no lo dije estaba cansado, lo que para ellos era un paseo, a mi me había costado y seguirles el ritmo hacia que en ocasiones siseara por como la herida me tiraba.
Pero yo era muy orgulloso, así que no dije ni media y cuando llegué al sofá, iba casi durmiéndome, así que pude notar a Kaira arroparme antes de largarse.

Cuando desperté Kaira ya estaba allí con su pelo mojado y esa sonrisa socarrona que se gastaba, se había tumbado a mi lado, algo que no desaproveche deslizando mi mano por su espalda que es donde la tenia apoyada de forma inconsciente al estar dormido y bajándola hasta sus nalgas.
-Tarik -gruño.
-¿que? -pregunté haciéndome el inocente mientras ladeaba mi sonrisa con picarda.

Mi madre nos miraba negando con la cabeza, seguro que pensaba que menuda le había caído a la loba conmigo.
-”Eres igual que tu padre” -dije en voz alta ya mas que acostumbrado a que me lo soltara.
Padre se reía mientras ponía cara de pervertido y le apretaba las nalgas a madre y esta le daba un manotazo riñéndole porque según ella era su culpa que hubiera salido tan animado a los líos y al sexo.
Este se lo tomaba con humor, porque la ignoraba sin dejar de meterle mano, y yo gruñía desde el sofá pidiéndoles que se estuvieran quietos ,que así no podía traer a amigos normales a casa.

Al fina Kaira tiró de mi y juntos nos largamos a mi cuarto, caímos sobre la cama, esta vez solos. Mientras yo escuchaba su propuesta iba pegándola cada vez mas contra mi cuerpo, sus dedos acariciaban mi pelo y nuestros ojos danzaban por nuestros labios sin poder evitarlo.
-Vale, vayamos, pero estoy herido, trata de mantener al perturbado ese que te sigue a todos lados lejos de mi.
Ella sonreía preguntando si estaba celoso mientras yo negaba rozando sus labios.
-¿debería? -pregunté alzando las cejas -creo que necesito un baño, estoy lleno de sangre y dado que tengo una importante cita esta noche -bromeé con picardia -pero estoy herido, creo que necesito que me enjabones la espada -aseguré dándole un mordisco en el hombro -vamos loba ¿o tienes miedo?


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Jue Nov 02, 2017 1:30 pm

El entrenamiento estaba resultando como uno más de los que tenía con su padre, siempre duro e implacable en sus movimientos y en sus enseñanzas aunque las valoraba todas y cada una de ellas, no por nada era el general de un ejército y había librado muchas más batallas que yo. Nuestros entrenamientos, al menos conmigo, quizás eran algo más “igualados” dado que mis sentidos eran mayores, mis reflejos más rápidos al igual que mis movimientos y mi fuerza mayor que la de Tarik y la de Eirin, quizás por eso su padre se ensañaba a veces más conmigo y yo lo entendía, una vez me había dicho que no era nada personal y lo entendí, sabía que era porque yo podía aguantar más sus golpes con la espada. Entrenar era como liberar tensión acumulada, descargar todo lo que llevabas dentro y soltarlo a base de golpes de espada, acero chocando con acero  mientras las chispas saltaban cada vez que estaban se rozaban y se daban, siempre intentando el desarmarnos como norma general y siempre se aprendía algo nuevo en los entrenamientos, lo habíamos tomado como costumbre entrenar todos los días y después de la noche que había tenido necesitaba algo así, necesitaba que todo volviera un poco a la normalidad y ver que no me culpaban directamente por lo que había pasado, cierto que tenían un hijo que era un completo tarugo que no hacía caso y que era un imbécil y un inconsciente, pero si le hubiera pasado algo jamás me lo hubiera perdonado a mí misma, por mucho que lo intentara. Descargar toda esa rabia, toda esa tensión y esa adrenalina me vino bastante bien mientras sentía la mirada de su hijo puesta en nosotros aunque especialmente en mí y en la forma en la que me movía, lo sentía observarme mientras el sudor perlaba mi rostro, algunos mechones se pegaban también por el sudor y sentía que la ropa se me pegaba al cuerpo. Su padre concedió un descanso tras el par de horas que llevábamos entrenando y tomé camino para acercarme a Tarik que estaba sentado cerca del arroyo cuando vi donde tenía su mano y rodé los ojos.

Le di un manotazo mientras me mojaba el rostro y de paso también un poco el pelo por el calor que hacía y con el sol que nos daba directos sintiendo su mirada puesta en la mía repasándome tumbado a mi lado, me aseguró que se lo estaba pasando bien y rodé los ojos negando con la cabeza mientras sonreía de lado aprovechando como siempre la ocasión que se le brindaba. Sus ojos volvieron a repasarme de nuevo con ese comentario que me hizo bufar sobre mis pechos y negué con la cabeza por ello dándome cuenta en lo bien que se había fijado y vi que me lanzaba un par de bocados que me hizo sonreír de lado observándolo, estiré las piernas mientras descansábamos un rato e intentó cazarme de la cintura para pegarme a su cuerpo y que me tumbara con él pero me levanté rauda para volver al entrenamiento, aunque no duró demasiado para volver sin que su madre se enteraba de que nos habíamos ido y que su hijo se había venido con nosotros. Vi que le costaba seguirnos el paso pero no pidió que paráramos en ningún momento o que aminoráramos el paso siempre con ese orgullo que le precedía, lo dejé en el sofá casi durmiéndose por el cansancio y el esfuerzo, lo tapé con la manta y me di un baño después del arduo entrenamiento. Me cambié y volví al salón para verlo tumbado durmiendo todavía y me tumbé a su lado despacio para no despertarlo, al rato se despertó y sonreí de lado casi como burlándome mientras él me observaba, su mano en mi espalda al haberme acomodado a su lado la fue bajando de forma lenta como si no quisiera que me enterara pero enarqué una ceja cuando llegó a mis nalgas dejándola allí.



-Tarik –lo llamé en advertencia mientras él me miraba de forma inocente como si no hubiera roto un plato en su vida y no se aprovechara de la situación, negué con la cabeza mientras su madre nos miraba de reojo y negaba con la cabeza a lo que Tarik dijo esas palabras y le di un capón por lo que dijo- no le repliques a tu madre –ella se rió negando con la cabeza divertida y su padre se reía por la escena mientras apretaba las nalgas de su mujer y esta le reprochaba su actitud dándole un manotazo, sonreí mirándolos y miré al egipcio que bufaba alegando que por eso no podía traer amigos a casa, negué con la cabeza y lo levanté para irnos a su habitación tumbándonos en la cama, su brazo me pegaba más a su cuerpo contándole mi plan enredando mis dedos en su pelo mientras nuestros ojos bajaban a nuestros labios y subían de nuevo para mirase constantemente. Sonreí divertida por sus palabras y enarqué una ceja- ¿estás celoso, Tarik? –Pregunté con cierta sorna y él negó rozando sus labios con los míos, preguntó si debería y yo solo reí entre dientes, Fred después de lo que había pasado no se acercaría de nuevo o eso esperaba que hiciera. Me pidió con todo el morro del mundo que lo ayudara a bañarse, estaba lleno de sangre y decía que tenía una cita importante esa noche aunque su tono de broma y su sonrisa pícara lo dijeron todo- ¿ah sí? ¿Has quedado con alguien especial esta noche? –Pregunté con una sonrisa- ¿quién es la afortunada? O bueno, la pobre que ha quedado contigo –mi nariz rozó la suya y aseguró que necesitaba que le enjabonara la espalda porque estaba herido, dejó un mordisco en mi hombro y ante su pregunta si me atrevía o tenía miedo me mordí el labio mirándolo- más bien eres tú quien debe de tener cuidado con esta loba, no sea que en un descuido te confunda con comida y te devore –puntualicé con diversión y tras mirarnos de forma fija sintiendo nuestras respiraciones mezclarse mordí mi labio y me levanté- voy a prepararte la tina, si me lo hubieras dicho antes nos habríamos bañado juntos –dije con picardía observándole desde el marco de la puerta provocándole y tentándole a posta antes de abrir el grifo para que saliera el agua tibia y llenar la tina para el baño, puse algo para hacer espuma y una vez listo lo miré acercándome a paso lento hasta quedar a su lado en la cama pero de pie- tú baño está listo, ¿vienes? –Le tendí mi mano que no tardó en coger y lo ayudé a levantarse hasta llegar al baño, quité su camisa con cuidado para no hacerle daño en la herida y vi la venda que tenía, se la tenía que quitar así que lo hice despacio, la herida curaba gracias a la sangre de su abuelo y mis dedos repasaron con cuidado las marcas de las garras sumida en mis propios pensamientos recordando la pasada noche, más bien también la anterior que había desencadenado todo lo que sucedió después y mi mirada subió para encontrarse con la suya, sus desiertos en mis ámbar con nuestros rostros cerca. Había pasado tanto miedo esa noche de que no llegáramos a tiempo, me había tenido tan preocupada... era la vez que más miedo había pasado en toda mi vida, ni siquiera cuando el lobo me mordió convirtiéndome en lo que era. Mis manos descendieron hasta llegar a su pantalón y lo desabroché para quitárselo y dejarlo completamente desnudo, subí de nuevo a su rostro y mi mano acarició su mejilla de forma lenta- métete, te limpiaré la sangre para tú cita especial –sonreí de lado esperando a que se metiera y cuando lo hizo cogí la esponja mojándola en el agua tibia para comenzar quitando los restos de sangre de su cuerpo con cuidado de no hacerle daño, si no estuviera herido lo hubiera hundido en el agua mojándolo entero pero ahora no podía hacer eso, limpié su pecho de la sangre, su espalda viendo esos tatuajes que tenía de ambas culturas y que repasé con mis dedos, sus brazos y bajé por su vientre para limpiarlo también así como con sus piernas mientras no dejábamos de mirarnos, había apartado un mechón de mi pelo y ahora acariciaba mi rostro y mi cuello con mis dedos cuando pasé la esponja por su miembro que, alzado, denotaba lo excitado que estaba- uy, vaya vaya con lo que me he encontrado –comenté con cierta diversión- ¿te alegras de verme? –Pregunté envolviendo su tronco con mis dedos notando lo duro y lo caliente que estaba, un ronco jadeo escapó de sus labios y sonreí- pobre chica con la que has quedado, le partirás el corazón –bromeé deslizando mis dedos por todo su tronco de forma lenta y luego recorrer su punta para separarme y no llevar las cosas a más en aquel momento, al final acabé mojando su pelo y limpiándoselo, mis labios bajaron a su oído y mordí su lóbulo- que conste que me debes un buen masaje por esto, tarugo –dije en un susurro bajo mientras terminaba de bañarle.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Nov 02, 2017 3:44 pm

Ladeé la sonrisa cuando acepto eso de darme un baño, joder, esto era la hostia iba a tener que dejarme herir ms veces porque conseguía todo cuanto quería de ella, bueno, todo no, pero..por el camino iba.
Mis propios pensamientos dibujaron en mi rostro una sonrisa socarrona que le hizo darme un manotazo como si pudiera intuir las guarradas que se me pasaban por la mente, de echo, creo que por mi cara de pervertido, eran hasta evidentes.
-Pues no te vendría mal otro baño -le dije enarcando una ceja para ver si colaba, pero al parecer esta me dejó claro que no tentara a la suerte mientras bromeaba sobre la pobre desdichada que había quedado conmigo.

Me encogí de hombros, bien sabíamos ambos que ella era la afortunada que tenia el placer de pasar la noche conmigo, pero bueno, si quería jugar, jugaríamos.
-Mi acompañante ha de quedar saciada y contenta esta noche, ella no me lo dice, peor creo que espera que la empotre de nuevo, no esta acostumbrada a eso de tener un hombre de verdad entre sus piernas -dije de forma engreída mientras ella rodaba los ojos.

Una vez llena la tina volvió a por mi tendiéndome la mano, no desaproveché la oportunidad y antes de que se arrepintiera la atrapé para ir con ella.
Frente a la tina nos detuvimos, despacio sus dedos alzaron mi camisa, apenas era una caricia de lo despacio que iba, mi aliento moría en sus labios mientras su mirada se alzaba hacia mis ojos tal y como iba retirando el vendaje.
Creo que dándose cuenta en ese instante de que podía no estar allí con ella de haberse torcido mas las cosas.
Mis dedos se enredaron en el pelo de su nuca, labios entreabiertos, el deseo fluctuaba en el ambiente en forma de eléctricas corrientes.
Juego de miradas que danzaban de los labios del otro hasta sus ojos y por un instante solo eso, un silencio roto por nuestras erráticas respiraciones.

Me pidió que entrara en la tina, lo hice sin mas, aunque en parte quería que me acompañara, no lo pedí, ella tampoco y como otras miles de veces la oportunidad pasó ante nuestros ojos.
Ladeé la sonrisa de forma socarrona al verla deslizando su mano por mi piel, deleitándose de mi cuerpo, algo que no pasé por lato y que le dije con toda la cara del mundo.
Ella bufaba, claro que pronto encontró el modo de devolvérmela, bajó su mano por mi vientre atrapando mi enardecido miembro que palpitó entre sus manos por la aglomeración de sangre que lo calentaba en ese instante.
-Si, me alegro de verte..y si lo sacudes, veras como echa hasta confeti.

Ella de nuevo rodó los ojos poniéndolos en blanco mientras yo me reía, claro que en cuanto lo sacudió una vez, un gemido gutural escapó de mi garganta caldeando mas el baño.
Mi mano buscaba su cuerpo, sus dedos recorrían mi glande y cuando creía que lo tenia todo hecho simplemente se apartó logrando que gruñera de pura frustración.
Mojó mi pelo como respuesta y yo lo sacudí como un perro con el ceño fruncido.
-Vamos loba ¿vas a dejarme así? -dije sin mas con la voz ronca.

Esta vez no me lo pensé y asiendo su brazo con sendas manos tiré de ella metiendola en la tina conmigo, su vestido quedó empapado, así como su pelo, ademas rozó en la caída mi pecho y me hizo rugir de dolor y a ella de cabreo.
-Vamos lobita ¿que escusa tienes ahora para no darte ese baño? Ya estas mojada -el doble sentido de la palabra quedó evidenciado cuando mis oscuros ojos repasaron sus pechos.
Deslicé mis dedos por las cintas de su corseé desahaciendolas con prisa mientras mi aliento impactaba contra sus labios de forma agitada y el pecho de uno y otro subía y bajaba en un duelo de egos, deseo y silencios.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Dom Nov 05, 2017 11:20 am

Había decidido darle ese baño porque él no podía con la herida que tenía en el pecho, sus movimientos eran algo limitados y a pesar de la cara de pervertido que puso cuando vio que iba a llenar la tina negué con la cabeza por esa faceta que tenía y que no controlaba en absoluto, no porque no pudiera sino más bien porque él no quería controlar y siempre había sido así. No había dejado de buscarme en cada momento pese a que estaba malherido con las heridas sin cerrar del todo todavía y no me extrañaría para nada que intentara algo en mitad del baño. Sabía que intentaría aprovecharse como siempre porque estaba en su forma de ser y en ese aspecto por lo que había visto durante los años que llevaba viviendo con ellos era igual que su padre. Lo llevé frente a la tina para quitarle la ropa pasando de su comentario de que podría darme un baño porque lo necesitaba sabiendo de sus intenciones y me quedé observando la herida que tenía en el pecho, las cuatro marcas de las garras de aquel licántropo que casi acababa con su vida, mis dedos la repasaron de forma suave y delicada sin querer hacerle daño con mis dedos, podría no estar en esos momentos allí conmigo, podría haber acabado todo mucho peor en una tragedia y que no estuviera allí en esos momentos, ambos lo sabíamos pero él siempre con ese carácter que tenía y su tendencia a meterse en líos podría haber sido su última vez, y eso me había asustado, verlo de esa forma sin poder hacer nada en forma de loba había sido aterrador, aun podía recordar como se intentaba aferrar a mi pelaje para no caerse mientras este se llenaba con su sangre. Su mano fue hasta mi pelo cogiéndolo en un puño y mis ojos subieron a los suyos, nos mirábamos de forma fija con nuestros rostros a una distancia considerable, sentía su respiración contra mis labios y esas pequeñas corrientes eléctricas que cargaban el lugar y que denotaba lo que sentíamos en ese momento, cómo esas cargas magnéticas que nos atraían estaban presentes en el ambiente.

Se metió en la ducha para que pudiera bañarlo y cogí la esponja para pasarla por su cuerpo de forma despacio sobre todo por su pecho por la herida, mis dedos recorrieron su espalda repasando los tatuajes que llevaba, tanto nórdicos como egipcios haciendo alusión a ambas culturas, y bufé y rodé los ojos cuando me dijo que me estaba deleitando con acariciar su cuerpo, pero no le contesté igual que tampoco le contesté cuando me dijo que su acompañante esa noche debía de quedar saciada y que aunque no se lo dijera pensaba que quería repetir lo que pasó en la playa, mis ojos se habían alzado a los suyos durante un instante y sonreí de lado negando con la cabeza ante ese pequeño juego que nos habíamos traído entre manos como si no supiéramos sobradamente que yo era dicha persona. Sus dedos se deslizaban por mi rostro y por mi cuello mientras yo le limpiaba el pecho con cuidado sobre la herida, su mirada estaba puesta en mí durante todo el rato y seguí limpiándolo esa vez bajando con la esponja hasta llegar a su miembro para mirarlo con una sonrisa socarrona y devolverle, en parte, esas bromas que él siempre me hacía cada vez que tenía oportunidad y ocasión. Dejé la esponja a un lado y mis dedos rodearon su tronco sintiera su dureza, lo caliente que estaba y sonreí de forma ladina cuando me dijo que sí que se alegraba de verme, le di un pequeño empujón en el hombro ante sus obscenas palabras y mis dedos se deslizaron de forma lenta por su tronco, un jadeo ronco escapó de sus labios mientras lo observaba y sus caderas se movieron contra mis dedos preso de lo excitado que estaba en el momento. El ambiente se caldeó y el baño cobró otro matiz que pude ver en sus ojos al mirarme de esa forma y sentí cuando sus dedos recorrieron mi cuerpo animándome a que siguiera con lo que estaba haciendo... y lo dejé con todas las ganas. Le mojé el pelo para lavárselo y lo sacudió como si fuera un perro mojándome un poco a lo que fruncí el ceño.



-Se supone que debes de estarte quieto –le dije mientras lo miraba pero él tenía otra cosa diferente que decirme, me preguntó si lo iba a dejar así y sonreí ladeando un poco el rostro- ¿así cómo? –Me hice la inocente como él se hacía muchas veces, su voz era ronca denotando su estado y antes de que pudiera hacer algo su brazo rodeó mi cintura y de un movimiento me metió en la tina junto a él, en el proceso al caer mi cuerpo rozó su herida y eso hizo que siseara por el dolor y yo, ya dentro con él, lo miré frunciendo el ceño por el esfuerzo innecesario que había hecho y por haberle dado en la herida así que gruñí en respuesta porque no me había gustado en absoluto. Mi ropa estaba ya empapada al igual que mi pelo como si no me hubiera bañado antes y bufé por su forma de hacer las cosas, lo miré de forma fija por sus palabras aprovechando la ocasión de que estaba mojada y rodé los ojos frente a él estando de rodillas sin dejar mi peso en su cuerpo- ya me había bañado antes, lo sabías ¿no? –Le dije por su forma de hacer las cosas siempre aprovechándose de todos los momentos que podía y tenía oportunidad, sus ojos repasaron mi cuerpo ahora mojado por la ropa y puse sentir como se centraba en mis pechos que se marcaban por estar la ropa mojada, tras su pregunta no tardó en deslizar sus dedos hasta que llegara a los lazos del corsé y comenzó a desatarlos mientras nos mirábamos de forma fija, el deseo se podía notar en la habitación y que traspasaba nuestros cuerpos, respirábamos algo agitados y nuestros labios entreabiertos denotaban las ganas que teníamos, nuestros ojos iban de los labios a los ojos del otro respectivamente, mis dedos recorrieron su pecho esquivando la herida de las garras- Tarik –le dije en advertencia pero él siguió deshaciendo los lazos, no decíamos nada pero tampoco hacía falta decirnos algo porque con tan solo mirarnos, el deseo palpable en el ambiente era más que suficiente, él estaba herido y sabía que no iba a llevar ningún tipo de cuidado y yo no quería hacerle daño pero al parecer él no pensaba en eso, mis labios rozaron los suyos cuando ya faltaba poco para que me quitara el corsé y finalmente acortamos la distancia buscándonos necesitados, jadeé contra sus labios cuando estos atraparon los míos en un beso saqueando y arrasando con todo a su paso, su lengua se abrió paso por entre mis labios y buscó la mía que la recibió en un duelo apasionado, mis dedos se enredaron en su pelo y mis caderas se movieron contra su miembro que nos hizo jadear al unísono por aquel roce mientras casi desataba ya el corsé para dejar mis pechos al descubierto mientras nos besábamos.
-¿Tarik? He venido para ver cómo... –la voz de su melliza, y mi amiga, sonó de pronto tan cerca que enfrascados como estábamos en ese momento no nos percatamos de que había entrado en la habitación- ahí va... –dijo parándose en la puerta del aseo pillándonos en aquel momento, nos separamos por la intromisión al ser pillados y yo llevé una mano al corsé para sujetarlo y su hermano la miró con mala cara por interrumpir en ese preciso momento- así que por fin os habéis decidido a dar el paso... por Odín ya era hora –se apoyó contra el marco de la puerta y nos miró con una sonrisa divertida y ladeada en sus labios mientras se cruzaba de brazos- qué calladito os lo teníais –sus ojos azules se cruzaron con mis ámbar- ¿cuándo pensabas decírmelo? Por Odín sabes que adoro estas cosas de cotilleos –rodé los ojos mientras era su hermano quien hablaba con ella por haber interrumpido su placentero baño a lo que ella rodó los ojos y movió su mano restándole importancia- y yo pensando que estabas jodido y venía para que fuéramos un rato a tomar algo... aunque bueno, “jodido” no es la palabra adecuada –sonrió igual que hacía su hermano y negué con la cabeza- viendo que estáis ocupados me iré yo a la taberna, pasaos luego si queréis un rato
-¿No habías quedado esta noche con ese guaperas rubio? –Enarqué una ceja y ella solo se rió encogiéndose de hombros.
-La noche es demasiado larga, se puede hacer más de una cosa... ya me entiendes –me guiñó el ojo, dejó un beso en la cabeza de su hermano solo para hacerlo rabiar y se marchó riéndose divertida dejándonos a los dos solos de nuevo, lo miré y enarqué una ceja negando con la cabeza.
-En esta casa es imposible... –dije con un suspiro tras haberse cortado el momento, no era el mejor lugar porque igual que había entrado ella podría entrar su madre, o su padre... y ahí sí que me moriría de la vergüenza si ellos no pillaran, con Eirin las cosas eran muy distintas- debería de cambiarme otra vez de ropa, me has mojado para nada –le di un golpe en la frente por ello con nuestros rostros cerca, él sabía que querría continuar con lo empezado pero allí es que era imposible y no quería que sus padres pudieran pillarnos- terminemos el baño, cambiémonos y podremos irnos –gruñó por mis palabras porque quería terminar lo que habíamos apenas empezado pero yo tenía otra idea en mente y aunque me bufó, gruñó e intentó reconducir el baño terminé por bañarle con sus bufidos y demás recopilatorio hasta que salimos de la tina, se envolvió la cintura con una toalla y le dejé la ropa en la cama, entre sus piernas su brazo rodeó mi cintura dejando su mano en mis nalgas, agaché el rostro y nuestras nariz se rozaron dejando que nuestros labios también se rozaran de forma provocativa, mi lengua salió para lamer despacio sus labios y atrapar su inferior entre mis dientes sin dejar de mirarnos- voy a cambiarme de ropa, ahora vuelvo –me liberé de su agarre y lo miré antes de salir por la puerta para ir a mi habitación y cambiarme de ropa, como él tardaría algo más por la herida bajé para preparar algo en la cocina donde estaba su madre, al verme me preguntó y le dije para qué era, me miró de forma fija y pude ver la preocupación en su rostro pero le prometí de que no se metería en líos esa noche y no me dijo nada al respecto, solo sonrió y se alejó para dejarme en la cocina. Con todo preparado subí a su habitación de nuevo y entré para verlo ya preparado para irnos- ¿nos vamos? He preparado algo para llevarnos –le mostré la cesta que llevaba en mis manos- le he hecho prometer a tu madre que no nos meteremos en líos por esta noche, y como confía más en mí que en ti podemos irnos –sonreí de lado esperando a que se acercara para irnos al claro, allí podríamos estar a solas, hablar sin que nadie nos interrumpiera.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Nov 05, 2017 1:40 pm

Incapaz de resistirse a mi alzada verga en cuanto la sintió dura entre sus piernas dejo de bufar abriéndolas, bueno, quizás no fue exactamente así..pero parecido.
Ladeé la sonrisa por mis pensamientos arrasando con su boca, mi lengua saqueaba con hambruna su húmeda cavidad mientras jadeábamos mordiéndonos, engrosando los labios ajenos en una batalla épica.

Sus caderas se movieron sobre mi dureza incendiando mas aquel baño donde el agua empezaba a desbordarse por los movimientos de ambos.
Mis dedos fijos en aquellas lazadas tiraban de ellas dispuestas a liberar las montañas que pensaba coronar con mis labios.

Enarqué una ceja al escuchar la voz de mi hermana en la puerta, bufe cuando lejos de pirarse sus pasos se adentraron en el baño con ese tono mordaz que se gastaba.
Tomé la pastilla de jabón dándoselas, pero la cabrona la esquivó.
-Joder es lo que estábamos intentando hacer antes de que llegaras.
Ella se reía, le importaba una mierda que yo estuviera ahora mismo todo engorilao con ganas de meterla.
Bufé al escuchar que las dos se ponían a hablar sobre no se que tío, es mas, enarqué una ceja metiendo mano a la loba para que me atendiera a mi y no a ella.
Pero esta detuvo mi mano por la muñeca para que estuviera quieto lo que me hizo gruñir de pura frustración.

Mi hermana se largó por fin, dispuesto a continuar mi boca la buscó, pero esta lejos de seguirme el juego, posó su frente contra la mía pidiéndome calma, quería seguir pero no allí porque decía que podría llegar mi madre y pillarnos.
Entre bufidos y varios intentos mas de convencerla, al final acabamos el baño, mi ceño fruncido lo decía todo.

La loba desapareció, así que me vestí para irnos a algún lado, yo lo único que quería era continuar con lo empezado, estaba mas caliente que el acero metido en las fraguas del norte antes de ser forjado.
Al rato regresó la loba, mi sonrisa se ensanchó al verla con una cestita.
-¿que quieres encontrarte con el lobo feroz? -bromeé mirando lo que había dentro porque ahora que me sentía mejor si estaba hambriento.

Kaira me dio un manotazo para que me estuviera quieto y yo le saqué la lengua mordiéndomela.
-Bueno, ya que le has prometido a mi madre que vamos a portarnos bien, creo que lo mas sensato es que no vayamos a ningún sitio publico, si algún gilipollas se te acerca lo mato.
Medité donde podíamos ir que no implicara tener visitas inesperadas y que a su vez nos diera cierta intimidad.
-Las ruinas del abuelo-le dije sin mas.

Antiguamente era unas ruinas donde mi abuelo iba para desquitarse, beber y aplacar sus demonios, peor una vez se casó con mi abuela, esta convirtió ese palacete medio derruido en un hogar.
Vivían allí cuando venían a París, pero teniendo en cuneta que pasaban la mayor parte del tiempo en el norte, ahora mismo estaría vació.
Sabia que padre tenia una copia de la llave en su despacho, así que si nos hacíamos con ella podría servirnos de picadero.
-¿Que me dices lobita? Le pregunté llevando mi brazo por encima de sus hombros con una sonrisa picara.
-Busquemos la llave, dudo que padre la eche en falta y allí podremos dar rienda a nuestros instintos sin ser molestados ni meternos en líos.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Lun Nov 06, 2017 3:35 am

El baño acabó siendo interrumpido por su melliza que nos pilló antes de que pudiéramos empezar a hacer algo, apenas había podido desatar los lazos de mi corsé interrumpiendo lo que sin duda habría sido un baño totalmente diferente al que pensaba darle al egipcio, cuando se fue tras cambiar unas palabras con ella y decirnos que después estaría en la taberna por si queríamos pasarnos mientras yo cogía la mano de Tarik por la muñeca para que se estuviera quieto y no hiciera nada delante de su madre, seguimos con el baño aunque no de la forma a la que él le habría gustado. Sus labios buscaron los míos para seguir con lo que habíamos empezado pero yo quería terminar, cambiarme e irnos de allí porque seguramente nos volvieran a pillar. Además teníamos pendiente una conversación de la pasada noche que no habíamos dicho nada al respecto y que teníamos bastante que decir, pero no habíamos tenido ni la oportunidad ni el momento adecuado para hacerlo y esa noche prometía que tendríamos tiempo para hablar de forma detenida. Salimos del baño y lo dejé en la cama para ir a mi habitación a cambiarme de ropa ya que me había mojado por entera. Me puse unos pantalones de piel oscura que se ceñían a mi cuerpo y un corsé encima negro y azul, y tras peinarme de nuevo y dejar que se ondulara mi pelo salí hacia la cocina donde estaba su madre, al verme preparar algo para llevarme me preguntó y preferí decirle la verdad a mentirle, ella confiaba más en mí que en su hijo así que le prometí que no nos meteríamos en líos y ella bien sabía que estando él herido yo lo ayudaría a que así fuera, me sonrió y se fue al salón donde su marido la esperaba y yo fui hacia arriba para buscarlo con la cesta preparada, había metido algo de carne, fruta, algo de chocolate también y algo de hidromiel para beber, toqué la puerta de su habitación y me asomé para ver que ya estaba cambiado, me repasó con la mirada y cuando vio la cesta sonrió de lado y yo negué con la cabeza.

Más bien era yo la que debía de ser el lobo feroz pero no quise contradecirle, podríamos irnos ya que su madre no le pondría pegas por estar herido ahora que había hablado con ella y pensaba mantener mi palabra de que no se metiera en líos, quería pasar una noche tranquila con él donde pudiéramos estar a solas y hablar tranquilamente, sin que nos interrumpieran como había pasado antes donde Eirin nos había encontrado en la tina. Cuando me acerqué y dejé la cesta sobre la cama la abrió para ver qué había dentro pero le di un manotazo en el hombro para que dejara la cesta en paz y pensara dónde podíamos ir para no meternos en líos por esa noche mientras me sacaba la lengua y se la mordía como me había hecho millones de veces. Coincidía con él en no ir a sitios públicos porque con la tendencia que tenía a meterse en problemas seguramente acabaríamos en mitad de uno, enarqué una ceja cuando me dijo que si alguno se me acercaba lo mataba y me lo quedé mirando por unos segundos mientras él pensaba, di un paso hacia él y comprobé el vendaje que se había hecho pero bufé al ver lo mal que se había puesto las vendas, si su madre llegara a ver cómo se las había puesto se las quitaría y se las volvería a poner, así que mis manos se colaron por su camisola y se la saqué despacio por los brazos para quitarle las vendas que llevaba mal puestas y mirarlo de forma fija con el ceño fruncido, así no se curarían bien y esa despreocupación total a veces me irritaba.


-¿Ni siquiera sabes ponerte bien unas vendas? Deberías de haber aprendido algo de todas las veces que tú madre te ha vendado –sonreí de lado y cogí un pequeño bol donde había ungüento para las heridas, apliqué sobre la zona mientras él siseaba por el picor y levanté mis ojos para verlo, cogí las vendas nuevas y las puse bien por su pecho para que no se le cayeran, y dejé que se pusiera la camisola de nuevo- no voy buscando al lobo feroz, podría decir que ya lo he encontrado –vi la sonrisa de lado que puso y sonreí- soy yo, tú eres caperucita –reí por la cara que puso y aparté unos mechones que habían caído a su rostro- ¿piensas matar a todo el que se me acerque? –Pregunté dejando mis labios cerca de los suyos, nuestros ojos se encontraron en ese momento y su nariz rozó la mía con una sonrisa engreída en sus labios. Finalmente se le ocurrió un lugar donde podríamos ir y nadie nos molestaría; las ruinas de su abuelo. Habíamos ido allí alguna vez aunque pocas veces, era un sitio perfecto en el bosque donde nadie nos molestaría porque estaba cerrado y no nos meteríamos en líos- creo que tú madre se merece una noche tranquila en la que su hijo no se meta en problemas, ¿no crees? –Ella era siempre quien peor lo pasaba de todos y no había más que ver cómo había estado la pasada noche y por la mañana para darse cuenta de ello- además se lo he prometido y pienso cumplirlo, por lo que las ruinas de tu abuelo me parece un lugar bastante idóneo. Vaya, a veces incluso hasta piensas –bromeé tomando la cesta ya que teníamos un destino cuando su brazo se pasó por mis hombros para decir que necesitábamos la llave para poder ir, que estaba en el despacho de sus padres y que no la echarían en falta, una vez la tuviéramos podríamos ir a la cabaña para dar según él rienda suelta a nuestros instintos. Negué con la cabeza por sus palabras y salimos de la habitación para encaminarnos al despacho- está bien, busquemos la llave y procura no dejar nada fuera de su sitio –el despacho mayormente estaba ocupado por cosas de su madre del trabajo así que no debíamos de tocar demasiado, pero en los cajones del escritorio debíamos de encontrarla y al abrir el segundo dimos con ella. Sin hacer ruido salimos y bajamos las escaleras donde nos encontramos en el salón a sus padres, al pasar por delante su madre me miró y me sonrió cuando le hice una seña para que supiera que cumpliría con mi promesa y, cómo no, su padre lanzó un comentario de los suyos que su hijo le siguió mientras yo negaba con la cabeza y salíamos de su casa rumbo al bosque y a esa cabaña. Nuestros dedos se entrelazaron por el camino adaptándome a su paso ya que iba algo más despacio de lo normal por su herida y no pude evitar dejar pasar la oportunidad y le piqué con eso haciendo que gruñera y bufara mirándome con el ceño fruncido. Llegamos al bosque y nos adentramos para llegar a la cabaña que tenía su abuelo, nos paramos frente a la puerta y me apoyé en el marco dejando que abriera mientras lo observaba, por el camino como siempre nos habíamos picado, desafiado, y nos reíamos por sus tonterías con ese humor que le caracterizaba. Abrió la puerta y me hizo una seña para que pasara yo primero, el lugar estaba un poco frío más siendo de noche y encendimos las velas para iluminar el lugar, sería buena idea encender la lumbre, dejé la cesta encima de la mesa pequeña que había y lo miré- deberíamos de encender la lumbre, voy a traer algo de leña mientras tú la enciendes –mejor yo cargar con peso con él así que antes de que me dijera algo salí para buscar troncos necesarios, cuando volví al cabo de los minutos ya tenía la lumbre encendida y estaba delante de esta, el fuego se reflejaba en su piel dorada y creaba sombras en el lugar, dejé los troncos al lado de la lumbre y acerqué mis manos al fuego para calentarlas aunque no lo necesitara pues mi condición hacía que mi cuerpo estuviera caliente- ¿cenamos? Creo que ya te encuentras mejor y he visto que antes tenías apetito, venga vamos –dije levantándome para acercarme a la mesa y sacar todo lo que había traído. Saqué la botella de hidromiel dejándola sobre la mesa y comencé a sacar queso, pan, algo de carne que había traído dejando la fruta y el chocolate en la cesta. Nos sentamos al lado del otro y cogió el trozo de queso que había metido, uno nuevo que había comprado su madre, y con el cuchillo partió unos trozos para coger uno y pedirme que lo probara dándomelo él directamente. Me incliné para coger el trozo de queso y mis labios rozaron sus dedos, un momento en el que esas corrientes eléctricas volvieron de nuevo potenciando su carga en el ambiente y en nuestros cuerpos, sin apartar la vista del otro y lo probé mientras él chupaba sus dedos y cogía otro trozo para probarlo- joder, está bueno –dije gustándome el trozo que me había dado. Abrí la botella donde había metido hidromiel y di un trago para pasársela mientras la lumbre calentaba el ambiente que dejaba de estar menos frío y comenzamos a cenar picándonos como siempre, riéndonos por sus tonterías y dándonos algún que otro trozo para caldear el ambiente lo que duró esa cena con nuestras respiraciones pesadas y nuestros labios rozándose en todo momento. Cuando terminamos de cenar saqué de la cesta la fruta que había cogido y el chocolate- bueno, también he traído postre –cuando me giré para mirarlo tras dejarlo todo en la mesa vi la sonrisa pícara que traía en los labios y lo miré de forma fija- ¿qué? –Dije esperando a que dijera pero, con esa sonrisa, ya podía intuir qué estaba pensando. Sus ojos pasaron por el chocolate y luego me miró a mí de arriba abajo incluso estando sentada y de vuelta al chocolate- no me digas que estás pensando en pringarme de chocolate –su risa fue todo lo que obtuve de respuesta mientras pelaba una pera y negaba con la cabeza porque no tenía remedio.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Nov 06, 2017 12:08 pm

Ladeé la sonrisa cuando la loba gruñó porque llevaba mal el vendaje, me encogí de hombros haciéndome el tonto, pero la verdad es que no me preocupaba demasiado mis heridas y sentirme cuidado por la loba me gustaba.
Deslizó sus manos bajándome la camisa por los brazos, mis ojos se centraban en sus labios, desde lo que había pasado no habíamos discutido y por Odin que esperaba que al menos durante el día de hoy pudiéramos mantener esta fumata blanca.

Me vendó despacio después de ponerme el ungüento, acariciaba mi cuerpo mientras mi socarrona sonrisa quedaba reflejada en mis labios.
La loba negaba con la cabeza asegurando que yo era caperucita.
-Pues muérdeme lobita -apunté lanzandole un bocado mientras mi brazo pasaba por encima de sus hombros y mi rostro se acercaba al ajeno para decirle mi plan de ir por la llave.
Ella se reía mirándome, creo que pensando que al final era inevitable meterse conmigo en líos.
-Si pedimos la llave no nos la darán, estaremos solos y allí vamos a divertirnos mucho -aseguré acariciando con mi aliento sus labios -vale la pena arriesgarnos.

La loba me pidió que no tocara nada de nada, coger la llave y largáramos del despacho.
Madre tenia muchas cosas y podía notar que metíamos mano entre ellas si no íbamos con cuidado.
El caso es, que como si estuviéramos haciendo una de esas travesuras infantiles que cometíamos cuando eramos nos retacos, salimos del despacho riéndonos con la llave escondida en el bolsillo.

Entramos en el comedor, madre nos miraba de reojo intercambiando miradas con la loba que aseguraba íbamos a portarnos bien.
Mi padre me dijo que nos dedicáramos a follar y nos dejáramos de peleas por una noche.
-Eso intento padre, pero esta casa parece el camarote de los hermanos Marx, meterle mano a Kaira es imposible, así que tenemos que irnos fuera para follar.
Mi padre se reía, mi madre le dio un capón y la loba casi me arranca la cabeza por la vergüenza.
Me mordí la lengua riéndome pasando mi brazo por su cintura.
-Vamos, no es para eso para lo que nos vamos? -pregunté haciendo gala de la sinceridad norteña tirando de su cintura y dejando un beso tierno en su mejilla -no te enfades tonta.

Caminamos dando un paseo, agradecí el ritmo, solo había tomado una vez sangre de vampiro y las heridas aun no las tenia cerradas, habían sido profundas y yo solo era un humano.
Cuando llegamos al palacete en ruinas metimos la llave y empujamos la puerta, ladeé la sonrisa cuando esta cedió.
No se como la loba me convenció para que encendiera la lumbre mientras iba ella a por los maderos, bufe, gruñí mientras ella no estaba.
Al volver le di un manotazo en el culo sentandome con el ceño fruncido en la alfombra de piel de oso frente a la lumbre.
Kaira que me conocía bien, se dejo caer cesta en mano a mi lado, a un hombre se le gana por el estomago y pronto empezó ese juego de darnos de comer, nos reíamos, tonteábamos lamiendo los dedos cada vez que cogíamos un trozo de la mano del otro.
No se como, pero acabamos pegados, cada vez que hablábamos nuestros labios se rozaban cálidos, bañados en hidromiel.
Nos acariciábamos los nudillos, nuestra nariz friccionaba y el calor de nuestro aliento quemaba por completo.
-Los abuelos seguro que fornican aquí mismo -apunté divertido llevándome un manotazo -joder, vamos a joder en el mismo sitio que el mítico Erlend
Ella negaba riendo mientras yo empezaba a hacerle cosquillas en la cintura, ascendiendo por su cuerpo entre caricias.
Los dos caímos rodando por la alfombra, nos partíamos de la risa mirándonos, tentándonos, lamiendo nuestros labios.
Mi hombría en su bajo vientre, endurecida, presionándola. Ella sobre mi me miraba con los ojos ámbar, su pelo caía en cascada a un lado sobre su hombro.
-Sabes, eres la mujer mas guapa que conozco . Quizás había bebido demasiado, pero era verdad -¿quieres formar parte de mi harén? -bromeé llevándome un golpe en el pecho antes de volver a estallar en carcajadas.
Mis manos en sus caderas, la moví sobre mi, mi respiración errática delataba mis ganas de tomarla.

Alcé el tronco colisionando con su boca, lamí su inferior, cruzando el precipicio de sus labios con mi lengua, buscando un duelo a muerte con la ajena.
Los dos completamente excitados nos besábamos de forma ruda, gruñendo, dejándonos llevar pro la pasión que habíamos contenido durante todo este tiempo.
-Te deseo -asegure separándome para mirar sus ojos antes de volver a chocar con violencia, necesitado de saciar mi hambre.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Mar Nov 07, 2017 4:43 am

Pensaba matar más tarde a Tarik por la vergüenza que me había hecho pasar frente a sus padres en el salón, cómo no, tenía que responder al comentario de su padre quien se reía junto a su hijo divertido por la situación en sí misma, su madre era la única que aportaba algo de cordura en aquella casa y menos mal que estaba ella para hacerlo. Como si no fuera suficiente para que todos sospecharan, de alguna forma, lo que él y yo nos traíamos entre manos porque al parecer se habían dado cuenta todos menos nosotros aunque no era así exactamente la cosa, lo cierto es que los dos siempre habíamos estado acercándonos y alejándonos, rehuyendo en cierta forma lo que nos traíamos entre manos sin haber dado nunca un paso aunque sí nos picábamos y nos desafiábamos, porque habían sido muchas veces las que nos habíamos quedado frente a frente rozándose nuestros labios pero nunca habíamos hecho nada, hasta la pasada noche si quiera un beso, ni un roce de más... absolutamente nada y ahora es como si hubiéramos abierto una puerta que ambos dejamos cerrada. Que lo sospecharan era una cosa, pero que él se los dijera a ciencia cierta era algo totalmente diferente y en cuanto lo dijo mi mirada fue hacia él para fulminarlo mientras se reía junto a su padre, me sacó la lengua, rodeó mi cintura y dejó un beso bastante tierno para ser él en mi mejilla, bufé y me mordí el labio queriendo salir de aquella casa mientras sentía la mirada de sus padres sobre nosotros y por Odín que su padre no dijera un comentario al respecto antes de que saliéramos porque entonces le diría a su mujer quién nos había acompañado a entrenar por el bochorno que me estaban haciendo pasar. Eran iguales y nadie podía decir lo contrario, aunque la piel de Tarik y sus ojos eran iguales a los de su madre sacando esos rasgos exóticos únicos y que lo hacían más llamativo y atractivo, el carácter y la forma de ser era una copia idéntica de su padre.

Resultó que la cabaña donde habían pasado sus abuelos el tiempo en París estaba en buenas condiciones, quizás un poco más fría de lo normal pero le dejé encargado el que encendiera la lumbre y pude escuchar su bufido y gruñido mientras salía para buscar algo de leña, refunfuñaba mientras la encendía y yo fuera sonreía divertida porque era una de las cosas que tenía ser loba; que podía escuchar a una buena distancia. Cuando entré de nuevo ya estaba sentado sobre la alfombra de piel de oso, me dio un azote cuando pasé a su lado y me senté a su lado sacando todas las cosas que había metido en la cesta para cenar, la botella de hidromiel fue cayendo conforme íbamos cenando de esa forma íntima, nos dábamos de comer mutuamente lamiendo las yemas de los dedos del otro cuando nos dábamos la comida, nos reíamos, él gastaba sus típicas bromas y sus comentarios que me hacían negar con la cabeza y cada vez nos íbamos acercando más y más, nuestros cuerpos estaban cada vez más cerca como si no pudiéramos evitar el que nos atrajéramos tanto como dos poderosos imanes. Nuestros labios se rozaban, sentía su respiración contra mis labios, su nariz rozaba  la mía y yo me mordía el labio inferior sin dejar de contemplarnos en ningún momento. El ambiente estaba caldeado y no solo por la lumbre, se podían notar pequeñas chispas eléctricas en el ambiente que eran provocadas por el deseo que nos teníamos, por ese magnetismo que nos empujaba hacia el otro incapaces de contenernos. Aún quedaba algo en la cesta de lo que había traído aunque la botella casi que había caído ya entre los dos y eso nos había animado, calentado y envalentonado algo más de lo que ya pudiéramos estar, quedaba fruta y chocolate y negué con la cabeza divertida mientras daba un mordisco a una manzana sin dejar de mirarle. Su comentario sobre que sus abuelos habrían mantenido relaciones en el mismo lugar donde estábamos nosotros me hizo hacer un mohín al pensarlo y le di un golpe en su hombro por habérsele ocurrido semejante idea en ese momento.



-Que conste que eso no es para nada sexy ni erótico –dije dando el último bocado a la manzana tirándola a la lumbre para lamer mis dedos limpiando así el jugo de la fruta de estos, sus manos volaron a mi cintura y comenzó a hacerme cosquillas, el maldito canalla sabía dónde las tenía y comencé a reírme retorciéndome un poco para que parara aunque sin querer ser demasiado brusca para no hacerle daño, sus manos ascendieron por mi cuerpo de forma lenta y yo dejé mis manos en su pecho subiendo despacio por la camisola que llevaba, caíamos sobre la alfombra comenzando a reírnos, a mirarnos, rozándonos constantemente, nos mordíamos los labios de forma provocativa y juguetona, los lamíamos incapaces de parar y de estar quietos como una cerilla que, cuando enciende la llama, ya no hay forma de apagarla. Acabé sobre él sentada sintiendo su miembro duro bajo mi cuerpo y sus manos en mi cintura y en mis nalgas, las mías subían lentas por sus brazos hasta llegar a su pecho sin dejar de mirarnos, mis ámbar en esos desiertos que poseía y que tanto me gustaban, mi pelo caía a un lado sobre mi hombro y sus ojos no dejaban de mirarme, sonreí de lado cuando me dijo que era la mujer más guapa que conocía y me mordí el labio, claro que lo tuvo que estropear diciéndome si quería formar parte de su harén y le di un manotazo en su hombro- tarugo imbécil –él se reía divertido y yo lo fulminaba con mis ámbar observándolo reírse, mi mano subió a su rostro y aparté unos mechones de su pelo a un lado recorriendo su mejilla con mis dedos- a mi tus rasgos egipcios me gustan, me parecen de lo más exótico y sin duda has sacado la belleza de tu madre –sonreí pero no lo dije como burla, sino que era cierto, su madre llamaba la atención con esos rasgos que tenía y él no era menos, si quisiera tener un harén ya lo habría tenido- eres un hombre muy atractivo y sexy –y solo había que mirarlo, esos ojos que tenía y que siempre me había parecido que podía atravesarme con su mirada, y esos labios que tenía eran tentadores, su sonrisa... él era una combinación explosiva en sí mismo. Sus manos en mis caderas me movieron sobre él notando su miembro en mi centro y me mordí el labio observándolo, su alzó elevando su torso para besarnos después de habernos tentado tanto y de haber jugado, sus labios colisionaron con los míos y su lengua se abrió paso entre estos para buscar la mía en un duelo titánico entre ambos. Mi mano subió hasta enredarse en su pelo y mi cuerpo se arqueó buscando el suyo delante así también mis ganas. Jadeábamos, gruñíamos besándonos de forma desesperada dejando que  nuestros cuerpos y el enorme deseo que teníamos cobrara forma y marcaran aquel momento, sin peleas, sin ir borrachos... solamente él y yo en esa cabaña junto a la lumbre en esa alfombra, y nada más. Mi frente se apoyó en la suya cuando se separó tomando aire, mordí su inferior cuando dijo que me deseaba y volvió de nuevo a besarme de forma ruda arrasando con todo como buen vikingo que era, conquistando mi boca, adueñándose de ella en todos los sentidos. Mi mano subió por su costado sintiendo las suyas vagar por mi cuerpo, los dos ardíamos en ese momento devorados por lo que sentíamos incapaces de controlarnos o contenernos. Hacía falta poco para prendernos como lo estábamos haciendo en esos momentos, como si fuéramos fuego y gasolina que juntos ardían creando unas llamas y un fuego que lo devoraba todo a su paso. Me separé solo para morder y lamer su labio inferior y comenzar a dejar un recorrido por su mandíbula dejando algún que otro mordisco, besos, mi lengua lamía su piel al tiempo que mis  manos se colaban bajo su camisola y la levantaba despacio sin prisa alguna, mis labios en su cuello y me separé solamente para quitarle bien la prenda de ropa, dejé sus brazos enredados en la prenda y ésta se quedó en su cabeza dejando solo su boca y su nariz libre, lamí sus labios y mordí su nariz antes de quitarle la prenda del todo y dejarla a un lado, mis caderas se movían sobre su miembro de forma lenta creando una fricción que nos volvía locos. Mis dedos recorrieron la piel de su pecho y lo miré cuando pasé justo sobre su herida- Tarik –le dije para que no hiciera movimientos bruscos y se le abrieran las heridas de nuevo, aún no las tenía curadas del todo. Mis labios bajaron de nuevo hasta su cuello dejando mordiscos, besé, lamí y chupé su piel dejando una pequeña marca que luego repasé con mi lengua mientas él desataba los lazos del corsé que llevaba, ahora era él quien recorría mi cuello con sus labios, mordía, lamía besaba y yo eché mi cabeza hacia atrás dejándole hacer con los ojos cerrados. Un gemido ronco escapó de mis labios y enredé mis dedos en su pelo moviendo de forma lenta mis caderas hasta que el corsé cayó a un lado y su rostro subió al mío, sus manos en mis pechos y yo cogí su mandíbula con mi mano para observarlo con nuestros ojos turbios por el placer, perdidos en el otro. Esa vez lo estaba disfrutando mucho más que la anterior, me gustaba sentir sus caricias, sus labios por toda mi piel erizándola mientras jadeaba incapaz de contenerme por lo que me provocaba, me gustaba lo que me hacía, el calor de su piel sobre la mía, su respiración contra mis labios... absolutamente todo. Volvimos a besarnos rozando pegando nuestros cuerpos y acabé haciendo que su espalda quedara sobre la alfombra, su mirada me recorrió por entera y sus manos recorrieron desde mi cintura subiendo por mi vientre y mis costados hasta mi pecho, me incliné para volver a besarlo con su mano en mis nalgas y la otra aferrando mi pelo, las mías las bajé hasta su pantalón para desabrocharlo. Quería disfrutar de él en todos los sentidos y ya que la otra vez no pudimos hacerlo esa vez sí que lo haría, lo deseaba y lo deseaba en todos los sentidos posibles. Su miembro quedó libre y mis dedos envolvieron su tronco sintiéndolo duro y caliente, un gemido ronco escapó de sus labios al separarse y yo mordí su inferior mirándolo- así es justo como te quería –dije con una sonrisa ladeada moviendo mis dedos por su tronco despacio en una lenta pasada, sentía la punta de este mojada y sonreí sobre sus labios- no tengamos prisa, la noche acaba de empezar y podemos arder de muchas maneras a lo largo de ella –mis ojos ámbar se centraron en sus desiertos oscuros por el placer y volvimos a besarnos mientras mi mano se deslizaba por su tronco, me gustaba sus jadeos roncos, sus gemidos que morían contra mis labios, notar su pecho subir y bajar con su respiración errática, me gustaba provocar todo eso en él, cómo me miraba, sus manos acariciándome enardecido por el placer- y no te he probado del todo –dije sobre sus labios de forma provocativa su mirada me dijo que sabía a lo que me refería y su cadera se movió en anticipación a lo que venía en esos momentos. Mordí sus labios y comencé a bajar por su cuerpo deteniéndome en su vientre mientras notaba cómo sus músculos se contraían a mi paso hasta bajar finalmente a su miembro, mis labios recorrieron su tronco sin apartar mis ojos de él en ningún momento, lo lamí entero dejando mi lengua en su punta para empezar otra vez lamiéndolo por entero, metí la punta en mi boca y lamí esta de una barrida antes de deslizarme de forma lenta con su mirada puesta fija en lo que hacía hasta tenerla dentro de mi boca. Su gemido ronco, su movimiento de cadera y su mano en mi pelo me indicó lo que le gustaba y que iba por el buen camino.  






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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Mar Nov 07, 2017 7:44 am

Sus dedos perfilaban mi rostro, despacio, con dulzura, en una tibia caricia. Ladeé la sonrisa de forma socarrona tal y como aseguraba que mis rasgos le parecían atrayentes, que me parecía a mi madre, algo que sabia sobradamente, aunque mi carácter era un calco del de mi padre y de mi tío Niels.
Mi oscurecida mirada se fijaba en ella, ciertamente era preciosa, tenia un rostro muy atrayente, era como si mezclaras una parte salvaje con cierta dulzura. Cuando se mordía los labios era bestial, me excitaba muchísimo, y su mirada podía atravesarme como si fuera mas afilada que la mejor de las espadas.
Su piel clara, ese pelo que caía en cascada, nunca había visto un ser como ella, puede que nos tetáramos muy menudo, pero porque ciertamente no entendía como alguien como ella pudiera fijarse en alguien como yo.
Los norteños eran mas corpulentos, ojos claros, mas como padre y no era un secreto que ella, que era diferente llamaba allí mucho la atención, no digo que yo no la llamaba. Yo estaba celoso de lo que despertaba ella y supongo que por ahí venían todos nuestros cabreos, porque los dos eramos iguales, dos depredadores hambrientos del otro que no soportábamos que nadie pisara nuestro terrenos.

Nuestros labios chocaban ,se encontraban en un peligroso duelo, probándonos entre roncos jadeos.
En esta ocasión estábamos deleitándonos, tocándonos, mis manso ardían contra las brasas incandescentes de su piel.
Yo la deseaba y era evidente por el modo en el que nuestras miradas turbias se centraban en la del otro y nuestros labios se engrosaban entre mordiscos, lametazos dentro y fuera de nuestros labios.

Mis manos sobre sus pechos, dibujando su contorno, apretándolos, su cuerpo sobre el mio serpenteaba y mi bulto hundido en su centro mientras jadeábamos calentándonos a fuego lento.
-Por Odin -bufé moviendola sobre mi miembro.
Su sonrisa se perdió en mi boca, era el combustible perfecto para hacerme arder como si fuéramos dos demonios bailando en el infierno.

Enardecido, mi boca la buscaba, me estaba volviendo loco de deseo y sus palabras pidiéndome ir despacio, me desesperaban, lo quería todo, todo ya.
Sus dedos se deslizaron por mi rostro, me tumbó dejándome bajo su cuerpo, sus labios se deslizaron por mi vientre que se contraía al sentir su húmeda lengua acariciándome.
Desabrochó mi pantalón liberando al Kraken que duro emergió de las profundidades buscándola.
Su mano atrapó mi verga, húmeda, palpitante, mientras mis dedos repasaban sus nalgas apretándolas mientras mis jadeos cada vez eran mas roncos.

Su boca lamió mi glande paladeando el sabor de mi esencia, su boca la engullo despacio, lamiéndolo de arriba a bajo.
Cerré los ojos, mi cabeza contra la alfombra, mis labios entreabiertos dejando que el aliento caliente escapara de mi boca resecando mis labios.
Gruñía de forma desesperada, mis caderas la buscaban, metiéndosela hasta el fondo de su boca.
Mi mano enredada en su pelo, la movia para que fuera mas rapido mientras cada vez estaba mas excitado, ardiendo mi verga palpitaba en su boca dejando salir el liquido.
De un tirón la saque cuando sentí que me iba.
-Espera – le pedí volteandola para que me diera un respiro.
Mis ojos centelleaban oscuros, turbios, mis mejillas rojas.
Tomé la botella y la apuré de un trago, tenia los labios resecos, ladeé la sonrisa buscando en la cesta el chocolate y lo saqué mirándola con picarda mientras despacio, sin prisa, iba arrancándole las prendas de ropa para dejarla desnuda, ofrecida.

Mis dedos se untaron en el chocolate, su piel un lienzo, dibuje sus alzados pechos, su hombro, su cuello, baje por su vientre en un perfecto sendero que hizo que su piel se erizara bajo la yema de mis dedos y el monte de venus lo pringue del dulce mientras me relamía mirándola.
Para acabar manche su sexo, resbalaba por lo húmedo que estaba y contrastaba por lo espeso que era el chocolate.
-¿Por donde empiezo lobita? -pregunté divertido con la respiración errática.
Mis ojos desde arriba la observaron mientras me lamia los dedos paladeando el chocolate y su esencia untada en ellos.

Ella jadeaba mirándome, quería que me tomara tiempo y eso hacia, aunque ahora parecía urgirle.
Tiró de mi nuca, mi cuerpo cedió sobre el ajeno, manchandolos de chocolate con el roce, mi hombría pringada acariciaba su raja buscando adentrarse en su laberinto mientras mi lengua la devoraba por completo entre roncos gruñidos y jadeos.
-Aun no -le aseguré alzándome, mis labios repasaron su mandíbula, descendiendo por su cuello mientras iba limpiando cada rastro de chocolate de su piel.
-Estas deliciosa -susurré contra su sexo antes de hundirme en el con hambruna deslizando mi lengua de arriba abajo.
Sus caderas me buscaban, mis manos aferraron sus piernas abiertas mientras lamia sin tregua succionando su clítoris, tirando de el con mis labios, gruñendo desesperado.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Miér Nov 08, 2017 6:47 am

Quería disfrutar de esa noche y de ese momento, era algo que le había dejado claro al egipcio antes de empezar a caer en esa espiral de deseo que nos devoraba por dentro y que nos acercaba de una forma titánica y magnética, cierto que nos repelíamos a veces pero la atracción era mucho mayor y más fuerte, nuestros cuerpos siempre acababan encontrándose incluso hasta cuando ni siquiera lo pensábamos, pero era así de cierto, siempre había habido roces aunque no pasara nada pero era algo que ninguno de los dos podíamos evitar. Aquello lo habíamos prolongado bastante en el tiempo y habíamos aguantado bastante, todas las discusiones y todas las peleas que habíamos tenido para con el otro no había sido sino eso que nos comía por dentro y nos devoraba, como si fuéramos dos depredadores, dos lobos que marcaban su territorio y cuando veíamos que alguien lo invadía entonces la tomábamos con el otro... siempre había sido así. Él decía mucho sobre tener un harén pero sin embargo nunca había tenido nada, también porque yo no le había dejado y eso era como un círculo vicioso, como la pescadilla que se muerde la cola y que nos hacía acabar en peleas constantemente. Desde la otra noche en la que nos habíamos dejado llevar por lo que sentíamos las cosas habían cambiado, ninguno habíamos dicho nada al respecto y era algo que teníamos que hablar tranquilamente pero desde la pasada noche, en la que lo habían herido, nuestro comportamiento se podía decir que había cambiado. Quizás fuera el hecho de que estaba herido y no quería pelear con él pero, por ese día, no nos habíamos peleado ni una sola vez y eso en nosotros era todo un récord porque siempre había algún comentario, alguna pullita que nos hacía perder el control y estallar como siempre con esos temperamentos que teníamos y que nos hacía estallar bastante rápido.

Sin embargo la imagen que ahora tenía del egipcio era una bastante erótica, tremendamente brutal y sexy, desnudo bajo mi cuerpo podía observar cada músculo definido de su cuerpo, todos los tatuajes que llevaba en honor a su cultura vikinga y egipcia y los que no se veían pero que sabía que estaban bajo esas vendas que tapaban su herida, mis dedos habían recorrido cada palmo de su piel y mis labios habían hecho un camino descendente por su pecho bajando por su vientre en el que había notado cómo sus músculos se contraían con el paso de mis labios haciendo que sonriera para acabar en su miembro, sus desiertos me miraban de forma fija esperando que hiciera eso que él deseaba y no tardé demasiado en complacerlo con mis ojos puestos en los suyos. Un par de lamidas por todo su tronco y acabé metiéndolo en mi boca de forma lenta, haciéndome a su grosor y a su tamaño mientras iba cediendo, cuando lo tuve dentro cerró sus ojos y apoyó la cabeza contra la alfombra y un gemido ronco escapó de sus labios que me hizo sonreír, comencé a moverme pero su cadera también lo hizo haciéndome ver lo necesitado que estaba, se movía mientras gruñía de forma ronca y a mí me gustaba lo que veía y lo que escuchaba. Tarik y la paciencia era algo que no casaban y en ese momento se pudo ver, yo quería ir con calma para disfrutar de ese momento, de tenerlo bajo mi merced, ver los gestos que ponía mientras mi boca subía y bajaba por su tronco y mi lengua lo recorría, detenerme en su glande para lamerlo y succionarlo antes de volver a bajar de nuevo. Sus caderas se movían pidiendo más, su mano enredada en mi pelo me movía marcando el ritmo que él quería y necesitaba de mí, jamás había visto algo tan bello y sensual a la par que erótico como la imagen que me presentaba en esos momentos; entregado, perlado en sudor, moviendo sus caderas, su pecho subiendo y bajando con rapidez, sus roncos gruñidos que caldeaban el ambiente... me gustó esa sensación de poder que tuve sobre él, me gustó ser quien se lo provocara, la dueña de su cuerpo y de su placer. Seguí dejando que me moviera con sus dedos en mi pelo aunque quería marcar un ritmo más lento cuando sin previo aviso tiró de mi pelo para separarme, mis ojos se alzaron a sus desiertos mientras me pedía que esperara con su respiración agitada, sabía que estaba en el límite y si no seguía era seguramente por lo que le había dicho yo antes; sin prisa y disfrutar. Tenía las mejillas sonrojadas y su mirada turbia se clavaba en mis ámbar, sonreí lamiendo mis labios notando su sabor en ellos sin apartar mis ojos de los suyos, dejé que me tumbara en la alfombra contemplándolo, tomó la botella y bebió mientras mis dedos recorrían su brazo.



-No me dejas que termine de probarte del todo –dije con cierta malicia ladeando la sonrisa subiendo mi mano hasta enredarla en su pelo- me ha gustado ser la dueña de tu cuerpo y de tu placer, sabes tan bien que a la próxima no voy a dejar que me pares –aseguré observándole con una sonrisa viendo que dejaba la botella y metía la mano en la cesta para mostrarme, con una sonrisa socarrona, el chocolate que había metido en la cesta y negué divertida con la cabeza- ¿en serio? –Iba a pringarme de chocolate, eso lo tenía más que claro. Lo dejó a un lado y comenzó a desvestirme despacio quitándome los pantalones, sus dedos recorrieron mis piernas sin apartar su mirada de la mía y acabó por quitarme la última prenda que quedaba en mi cuerpo mientras yo lo observaba y lo dejaba hacer, no tardó en meter sus dedos en el chocolate y comenzó a hacer trazos por mi piel, desde mi cuello pasando por mis hombros, mis pechos que los llenó de chocolate para seguir bajando por mi vientre, la piel se me erizaba por sus caricias, jadeaba y mi vientre se contrajo cuando siguió bajando hasta que terminó por untar mi sexo con el chocolate, un ronco jadeo escapó de mis labios por ello tras contener la respiración al sentir sus dedos deslizándose por mi sexo húmedo dando así él por finalizado aquello. Su pregunta me hizo mirarlo de forma fija mientras yo solo podía desear que empezara, su respiración errática denotaba lo excitado que estaba pero es que yo no andaba muy lejos de lo que él sentía. Lo quería, quería que empezara ya y gimoteé mientras él tardaba más de lo necesario mientras me repasaba con la mirada y lamía de sus dedos el chocolate que le quedaba en estos- empieza por donde quieras pero empieza de una maldita vez –le pedí arqueando mi cuerpo necesitada de que me tocara, todo era caliente y erótico y necesitaba que empezara de una vez. Mi mano en su nuca lo acercó hacia mi cuerpo de forma que él también quedó manchado también con el chocolate mientras nos besábamos, sus labios sabían a chocolate y a mí, sentía su miembro deslizándose por mi sexo provocándome más placer mientras nosotros nos devorábamos en aquel beso, gruñíamos, jadeábamos mientras nuestras lenguas batallaban como si fuera nuestra última noche en la tierra y nuestro último instante, como si no existiera un mañana. Necesitados, ardientes de más éramos incapaces de contenernos y yo movía mis caderas contra su miembro denotando mis ganas y mi propia necesidad, como respuesta obtuve un “aun no” que me hizo gruñirle cuando se separó de mis labios y comenzó a quitarme el chocolate de mi cuerpo. Mis ojos no perdieron detalle de algo tan erótico como aquello viendo como su lengua quitaba el chocolate que sus dedos habían puesto en mi piel, mis dedos en su pelo dejándole hacer, jadeaba con cada roce de su lengua, lamió mis pechos, los mordió y quitó todo rastro mientras me devoraba por completo y mi cuerpo respondía a sus caricias, arqueaba mi espalda, elevaba mi cadera y jadeaba cuando lo sentí bajar por mi vientre en dirección a mí sexo, contuve la respiración un segundo antes de que su lengua lamiera este por completo, un gemido alto y ronco salió de mis labios, cerré los ojos y eché mi cabeza hacia atrás ante la corriente de placer que me sacudió- oh por Odín –dije en un jadeo cuando dijo que estaba deliciosa y siguió lamiendo mi sexo de esa forma tan placentera. Era incapaz de mantenerme quieta mientras él me devoraba de esa forma, mis caderas se movían buscándole, sus manos se habían enredado en mis piernas y yo las abrí algo más para darle un mejor acceso, enardecida, cegada por el placer que me provocaba. Lamía y succionaba mi clítoris y hacía que me retorciera de placer ante eso incapaz de mantenerme quieta, mis jadeos y gemidos se escuchaban en toda la habitación y caldeaban más el ambiente, una de mis manos fue a su pelo para aferrarlo con fuerza, la otra mano subió sobre mi cabeza aferrando la alfombra, me estaba volviendo loca de forma literal y sentía como el calor crecía en mi vientre mientras yo jadeaba incapaz de quedarme quieta, abrí mis ojos y bajé mi vista hacia él donde nuestros ojos se encontraron, sus desiertos en mis ámbar con mis labios abiertos- Tarik –gemí su nombre sintiendo que no aguantaba más y que el placer comenzaba a desbordarse por momento- no aguanto... –tiré de su pelo para separarlo de mi sexo y fui yo la que esa vez lo tumbó sobre la alfombra quedándome sobre él, mi boca bajó hacia su miembro para quitar los restos de chocolate que tenía y me senté sobre él dejándome caer despacio notando como se adentraba en mi interior, como mis paredes se hacían a su miembro, cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás ante el placer que me provocaba y gemí cuando lo tuve dentro quedándome quieta sobre él, pero la paciencia no era una de sus virtudes y movió su cadera apremiándome a que me moviera, sonreí de lado observándolo y comencé a moverme sobre él de forma lenta disfrutando de ese momento, disfrutando de los dos. Me incliné para buscar sus labios y besarlo de esa forma salve y ruda que teníamos y que denotaba cómo estábamos en esos momentos- te deseo tanto –dije contra sus labios sintiendo la combinación del chocolate y mi esencia en una, mordí su labio inferior y comencé a lamer el chocolate de su pecho mientras me movía y sus manos recorrían mi cuerpo.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Miér Nov 08, 2017 12:59 pm

Su esencia me volvía loco, cada vez lamia con mas fuerza, succionando, recorriendo con mis labios su abulto clítoris y golpeándolo con la lengua húmeda y ávida de ella.
Sus caderas se alzaban violentas, me excitaba muchísimo verla, como jadeaba, como sus pardos me miraban prendidos en un fuerte tono mostaza y sus labios entreabiertos gemían sin pausa mi nombre entre susurros.
Su cuerpo se arqueaba sometida al placer intenso de mis besos mientras mi hombría palpitaba fuera de ella por el deseo de la imagen demencial de su cuerpo ofrecido.

Tiró de mi pelo con urgencia para que parara, me relamía mirándola, mis ojos oscuros delataban como me encontraba.
-Me vuelves loco -susurré cuando con su rapidez sobrenatural me tumbó sobre las pieles -joder nena, me vueles loco -aseguré mientras bajaba por mi vientre limpiando el chocolate.
Mi hombría se sacudió al ser engullida, sus labios la arroparon mojada y ella sonreía contra mi punta consciente de la excitación que sentía por ella.

Se alzó, sus dos erguidas montañas ante mi mirada, mis manso las cogieron aferrándose a ellas, tirando de los pezones, acariciándolas.
Gruñí cuando se dejó caer sobre mi verga, ella me miraba al ver como gemía de puro placer al sentir sus paredes abiertas, mojadas y mucho mas calientes que las de cualquier otra mujer montada.
-Me estas poniendo muy verraco -aseguré con mis manos en sus caderas, empujándola hacia bajo y alzándola de nuevo para dejarla caer para que me cabalgara.

Alcé el tronco, sus manos se aferraron a mis hombros, mi boca apresó entre mordiscos sus labios, engrosandolos, lamiéndolos con rudeza.
Ella se movía como la misma diosa Freya, era perfecta, perlada en sudor trazaba círculos metiendola mas dentro, dejando que accediera hasta el abismo mas profundo.
La azoté el trasero, me corría, la apreté mas contra mi, dejándola dentro del todo, nuestros pubis chocaban.
Ahogué un gruñido contra su boca esparciendome en su interior.

Me dejé caer tras embestirla un par de veces mas acompañando las sacudidas y esos ultimo coletazos de mi verga.
Su cuerpo cayó laxo sobre el mio, un silencio solo roto por las erráticas respiraciones que escapaban por nuestros labios.
Nada tuvo que ver este instante con el de la playa.

Cerré los ojos, mis dedos se deslizaban por su espalda, dibujando su columna, atesorando su olor, su sabor.
-Me estoy durmiendo, te he rellenado como un susu -apunté ladeando la sonrisa mientras ella me daba un manotazo entre risas.
Me gustaba estar así con ella, piel con piel, sin matarnos, supongo que esta era una tregua entre ambos.
Habíamos prometido portarnos bien, no meternos en líos y yo de momento solo me había metido dentro de ella.
-Y si nos quedamos a dormir aquí esta noche...un baño en la tina, un masaje ...-susurré tentándola mientras mi aliento movía su pelo -vamos lobita, es el único sitio donde no me meteré en líos.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Jue Nov 09, 2017 9:49 am

Me estaba volviendo loca la forma en la que tenía de devorarme, como si hubiéramos estado conteniendo ese momento durante mucho tiempo, lo cierto es que así había sido porque los dos éramos tercos, cabezotas, orgullosos y testarudos que no dábamos nuestro brazo a torcer y no concedíamos absolutamente nada, porque no estaba en nuestra forma de ser ni siquiera con la otra persona. Pero siempre nos provocábamos, nos tentábamos y nos retábamos incapaces de alejarnos el uno del otro, de alguna forma perder a la otra persona, no hacíamos pero tampoco dejábamos hacer y la mayoría de todas las discusiones que teníamos venía a raíz de ese problema, porque aunque no lo dijéramos y aunque no lo admitiéramos yo era suya y él era mío. Yo lo sabía, él lo sabía, pero ninguno de los había dado un paso hacia el otro olvidando viejos momentos, viejos orgullos y rencores que llevábamos dentro y lo único que hacíamos era perdernos al mismo tiempo. Pero no éramos tontos, él había tenido sus líos y yo había tenido los míos pero al final siempre acabábamos en el mismo camino, nuestros pies siempre volvían a ese sendero conocido que nos llevaba al otro, inevitable, como nuestro destino, como nuestra más oscura tentación. Y me estaba volviendo completamente loca, parecía saber qué puntos tocar, que botones presionar para tenerme de esa forma bajo su cuerpo moviéndome incapaz de permanecer quieta, mis caderas lo buscaban de forma desesperada como si él fuera el único capaz de acabar con esa placentera tortura y lanzarme por el abismo, de hecho es que así era y esa química, esa atracción que teníamos se convertía en cargas magnéticas electrizantes que prendían nuestros cuerpos como llamas, verlo me excitaba y era como un círculo vicioso en el que ambos nos retroalimentábamos mutuamente con solo vernos, tocarnos, sentirnos.... una maravillosa sensación que me hacía perder la cabeza y gemir incapaz de contenerme notando que de seguir me haría sucumbir por ese abismo y aunque sonaba jodidamente placentero, lo quería dentro.

Lo separé tirando de su pelo igual que había hecho él y con esa velocidad y fuerza propia de los lobos lo dejé tumbado en la alfombra, el reflejo de las llamas de la lumbre lamian nuestra piel creando figuras y sombras dotándole de un tono algo más dorado del que tenía en ciertas partes. Lo miré con la respiración entrecortada, mi pecho subiendo y bajando con rapidez y las ganas latentes en nuestros cuerpos, sonreí cuando me dijo que lo volvía loco como si él a mí no me volviera loca, quité los restos de chocolate de su miembro con una sonrisa en los labios cuando volvió a asegurarme que lo volvía loco y subí de nuevo por su cuerpo hasta quedar justo sobre su miembro, sus manos fueron a mis pechos acariciándolos al tiempo que bajaba notando como se adentraba de forma lenta hasta que estuvo dentro por completo, un gemido escapó de mis labios, cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás notando mi pelo acariciar mi espalda, joder se sentía tan bien en ese momento. Mis ojos lo miraron en ese momento viendo sus desiertos oscuros por el placer, sus labios entreabiertos gruñendo de forma ronca en ese momento, sus dedos tiraron de mis pezones y comencé a moverme de forma lenta al principio sintiéndolo por completo mientras subía y bajaba sobre él. Sus manos fueron a mis caderas para ayudarme a subir y bajar, me presionaba hacia abajo una vez dentro del todo y luego me alzaba para dejarme caer, me mordí el labio por sus palabras y la forma que tenía de decir las cosas.



-Qué cosas tan bonitas y sexys me dices –apunté con un deje divertido en mi voz antes de que se alzara y colisionara con mis labios mordiéndolos, lamiéndolos de forma salvaje y pasional mientras yo seguía moviéndome. Me aferré a él para tener un mayor apoyo sin dejar de besarnos y de mordernos los labios, rotaba mis caderas en círculos subiendo y bajando ayudada por él cada vez más rápido. En uno de esos momentos me quedé sentada con él dentro y moví mis caderas de forma lenta rotándolas pero sin moverme creando mayor roce y mayor placer. Mis labios bajaron por su cuello mientras me aferraba a él, uno de mis brazos pasó por debajo de su hombro para aferrarme a su espalda y mi otra mano se quedó en su pelo, mis labios recorrían su cuello trazando un camino por esa zona, lamía su piel, la succionaba y dejaba mordiscos para comenzar otra vez a moverme de nuevo. Como loba que era sentía la necesidad en esos momentos de marcarlo, marcarlo como mío para que nadie más pudiera siquiera acercarse a él y si lo hacía supiera que ya pertenecía a alguien, mordí su cuello con algo de fuerza incapaz de controlar esa parte animal, salvaje y posesiva que llevaba en mi interior con la idea de marcarlo de alguna forma. Los gruñidos roncos se sucedían, los gemidos y los jadeos también sintiendo que nos acercábamos a ese abismo, lamí la zona del cuello que había mordido y donde dejé un chupetón a conciencia para de nuevo subir a sus labios y besarlo, el placer crecía y mi cuerpo se tensaba conforme nos acercábamos al orgasmo. Me aferré a él con fuerza, clavé mis uñas en su espalda y gemí su nombre cuando caí por ese abismo de placer, sus labios rozando los míos y sentí cómo él también se iba en mi interior. Apoyó su frente contra la mía y cerré los ojos con la respiración agitada sin soltarlo, se movió embistiéndome un par de veces al mismo tiempo que mis paredes lo apretaban entre palpitaciones y gemí contra sus labios por ello ante el placer antes de que cayéramos sobre la alfombra y yo quedara sobre su cuerpo, nuestros cuerpos perlados en sudor, respiraciones agitadas y la calma en el lugar tras nuestra tempestad. Sus dedos se paseaban por mi columna y su otra mano enredaba sus dedos en mi pelo, mi rostro contra su cuello con los ojos cerrados disfrutando del momento, podía sentir su corazón latir y bombear con fuerza y rapidez y sonreí de lado. Se estaba tan bien, tan a gusto en ese momento que nos quedamos callados solamente por no estropearlo, alcé mi rostro para mirarlo riendo por sus palabras negando con la cabeza y cogí su mandíbula con una de mis manos para moverla hacia sus lados como si negara de forma rápida mientras sonreía- oh sí, yo también te quiero –comenté con ironía por sus palabras antes de dejar un beso en sus labios y morder su inferior- ¿eso lo has aprendido también de tú padre? –Pregunté enarcando una ceja con mi pelo cayendo hacia un lado, se le había ocurrido la idea de quedarnos allí a dormir esa noche, él apuntaba a un baño y a un masaje apartando unos mechones de mi pelo del rostro mientras sus dedos lo acariciaban asegurándome que era el único modo de no meterse en líos, lo miré con cierta diversión- desde luego no se puede decir que no aproveches hasta la última oportunidad que se te presenta –no me parecía mal un baño calentito y relajado aunque con Tarik nada era relajado ni tranquilo, y un masaje no nos vendría nada mal- además me debes un baño por lo de antes, y ni qué decir sobre el masaje porque el último que me diste dejaba mucho que desear... tienes que practicar y mejorar más –le piqué lamiendo su labio inferior, el problema venía en que no quería moverme porque estaba de lo más a gusto, así que lo mejor era levantarse y empezar a movernos pero algo me decía que se iba a aprovechar al máximo de su estado y lo miré- que sepas que después de esto se acabaron tus excusas de “no puedo estoy herido”, ha quedado claro que puedes hacer más de lo que dices –comenté mordiendo su labio inferior tirando del mismo- venga, vamos a tomar ese baño calentito –dije alzándome para tenderle mi mano y que se alzara para que fuera conmigo al baño, abrimos el grifo de la tina para que se llenara de agua mientras no dejábamos de tocarnos, de acariciarnos y de besarnos sin separarnos ni por un instante.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Nov 09, 2017 11:53 am

Ladeé la sonrisa antes de que sus labios volvieran a impactar en los míos, mi mirada se perdía en sus ámbar mientras como de costumbre, nos retábamos, nos tentábamos y desafiábamos en un juego que nos consumía y excitaba demasiado.
-He aprendido muchas cosas de mi padre -apunté apretando sus nalgas poniendo cara de pervertido.
Me dio un manotazo y los dos nos caímos riéndonos sobre la alfombra friccionando nuestra nariz, sin poder dejar de mirarnos.
Cuando estábamos bien, era todo tan bestialmente perfecto.

Tiró de mi para ir hacia el baño, yo me hacia el remolón para que fuera ella la que me cuidara, pero ya me había dicho que eso de que “estaba herido” no iba a servirme y eso me hacia gruñir y maldecir mientras ella se reía negando con la cabeza.
Desnudos fuimos hasta el baño, dejamos correr el agua mientras nos besábamos, nos acariciábamos y sonreíamos como gilipollas.
Hacia mucho que quería un momento así con ella, creo que recordaba en que momento llegó ese punto de inflexión..ese cuando decidí no colgarme de ella.

Fue después de trasformarse, recuerdo que hasta entonces todo lo hacíamos juntos, las travesuras se sucedían acompañadas de risas y quizás ella no lo sabia pero por mi parte crecían los sentimientos por ella de un modo difícil de comprender con esas edades.
Recuerdo que al poco de trasformarse empezó a tontear con otro chaval, un licantropo de Noruega.
Mi padre había pedido ayuda al padre de este para que enseñaran a Kaila a controlarse, sentí que la perdía y creo que lo hice.
Tuvo sus lios con el chaval y a raíz de ahí,yo empecé a tenerlos con otras, nos distanciamos y empezó ese pique dañino que nos traíamos.
Siempre sentí que no me perdonó que por mi culpa la mordieran, creo que tampoco me lo perdone yo mismo.

Nuca se lo había dicho, pero aun recuerdo el momento en el que entre nosotros se rompió todo, solo era un crio con un anillo trenzado en hierba, iba a pedirle que fuera mi novia y la vi besándose con el licano, rubio, muy norteño, todo lo contrario a lo que yo era.
Ese día supe que no me pertenecía y ese día supe que no volvería nadie a destrozarme.
Nunca volví a permitirme sentir y me convertí en lo que madre tanto odiaba, un rebelde que bebía mas de la cuenta y se acostaba con todas las mujeres que estuvieran buenas era mi manera de revindicar que ella se equivocaba, que yo era mejor que ese.

Nos metimos en la tina, su espalda contra mi pecho, estábamos relajados, nos acariciábamos despacio, mis labios recorrían su cuello de vez en cuando encontrándome con su boca que visitaba la mía para beber de ella.
-¿Aun me culpas de tu trasformación? -pregunté -nunca habíamos tocado ese tema, era un tabú para los dos..pero esa noche estábamos bien y quizás pudiéramos hablar sin discutir también.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Vie Nov 10, 2017 4:31 am

Me parecía un poco increíble que pudiéramos estar bien en esos momentos, pero en verdad me gustaba que pudiéramos estar así los dos sin esos piques, sin esos retos y en ese tira y afloja constante que siempre llevábamos. Teníamos nuestras rachas, como todos, unas veces estábamos bien sin tener ningún tipo de problema y otras veces nos llevábamos a matar... pero parecía que habíamos entrado en una especie de tregua en la que estábamos disfrutando como nunca, siempre me había sentido bien con él, cómoda, a gusto incluso en los momentos esos en los que nos peleábamos también me sentía así con él, siempre habíamos tenido esa conexión que surgió desde que nos habíamos conocido siendo apenas unos niños pequeños. Solo nos separaban dos años de diferencia pero lo cierto es que siempre tuvimos una conexión especial entre ambos, a su melliza la adoraba y la quería porque era mi mejor amiga, pero cuando se trataba de Tarik me rompía todos los moldes. Era algo más que mi mejor amigo, nunca había sabido definirlo a la perfección o con unas palabras claras, lo que tenía con él era algo que no se podía explicar porque sencillamente se tenía que sentir. Si lo tuviera que resumir en alguna frase sin duda alguna sería; mi todo y mi nada. Donde iba uno iba el otro, donde uno estaba ahí encontrabas al otro. Siempre habíamos ido juntos, cometiendo trastadas, travesuras, volviendo locos a sus padres con nosotros... siempre me había unido algo muy especial a él, algo que costaba encasillarlo en algo y yo personalmente no quería hacerlo porque tendría que utilizar todas las casillas. Sabía dónde tocarme para que saltara, para calmarme, hacerme reír, enfadarme... y lo mismo pasaba de mí hacia él, lo conocía perfectamente para con tan solo mirarlo saber qué le pasaba. De hecho muchas veces sin decirnos nada, solo mirándonos, nos lo decíamos todo.

Hubo un tiempo en el que estuvimos distanciados, fue justo cuando yo me convertí en la licántropo que era y tuve que controlar aquello que era totalmente nuevo para mí, pasaba menos tiempo con él no porque no quisiera, sino porque no controlaba mi fuerza, mis sentidos, esa parte animal que llevaba en mi interior y que me hacía estar a flor de piel, saltar a la mínima con todo. Tuve que controlar y gestionar demasiadas cosas, sentimientos, emociones... cosas que quizás en esa edad no conocía y no entendía, estuve un tiempo confundida con respecto a lo que a “mí” se refería, en una época de cambios siendo tan joven que me trastocó todo por completo, se me juntó todo y quizás no gestioné bien las cosas, y eso fue fallo mío. Si lo pensaba bien, no sabía exactamente cuándo habíamos dado ese “paso” de estar bien a tener la relación extraña que manteníamos en esos momentos, porque ni hacíamos ni dejábamos hacer y eso se podía aplicar a ambos, porque éramos iguales. Cierto que nuestros carácter y nuestra forma de ser chocaba mucho porque éramos iguales, muy parecidos, y eso hacía que saltáramos cada dos por tres, pero él para mí nunca había dejado de ser esa persona tan importante en mi vida, pasara lo que pasara, eso jamás había cambiado por mi parte en todo aquel tiempo. Quizás nos había movido nuestro orgullo y cabezonería, pero no podía negar que me gustaba estar así con él y que siempre me había atraído era algo cierto, tan cierto como que hacía años que Eirin me lo había dicho, no preguntado, sino afirmado y no pude negárselo.


-Ya imagino qué más cosas has aprendido de tu padre
–comenté con una sonrisa mientras él apretaba mis nalgas, como su padre hacía con su madre, y negué con la cabeza sonriendo. Terminamos levantándonos, tras sus gruñidos y bufidos por lo que le había dicho sobre que ya no podía decirme que “estaba herido” y nos fuimos al baño para abrir la tina y dejar que el agua corriera y la llenara, nosotros nos besábamos, nos acariciábamos, nuestras narices se rozaban de forma cariñosa sin dejar de mirarnos, sonriendo en todo momento. Nuestros cuerpos pegados rozándose sin parar, sus labios besándome de ese modo tan vikingo que arrasaba con la mía como si la estuviera saqueando, mordí sus labios y una vez lista la tina nos metimos dentro, él se metió primero y yo le seguí dejando mi espalda recostada en su pecho disfrutando de ese momento, nuestros dedos enlazados, sus labios recorrieron mi cuello dejando besos, alcé mi rostro para encontrarme con sus labios en un beso necesitado, mordía mis labios y yo sonreía por ese momento perfecto entre ambos. Alcé mis dedos enlazados con los suyos y le giré el rostro dejando su cuello al descubierto donde le había hecho aquella marca y tenía el chupetón, de hecho, se lo volví a repasar mientras él reía abrazando mi cuerpo sin soltar mis manos, mordí su lóbulo cuando terminé de repasárselo y lo miré- creo que alguien te ha dejado una marca –sonreí de lado y apoyé mi cabeza en su hombro disfrutando de ese momento. Recordé entonces una tarde en la que había ayudado a su madre a mover unas cajas en su despacho, de entre ellas había caído un pequeño libro como si fuera más bien un cuento en cuyo título ponía “el hilo rojo de la vida”, esta se había quedado mirando dicho libro con una sonrisa como si estuviera recordando algo y al verme mirarla me contó sobre la historia que no conocía, donde según ella todos estábamos conectados a alguien por un hilo rojo invisible, que no se podía ni cortar, no contraer ni romper no importando dónde estuviera la otra persona... y yo creía que mi hilo rojo estaba conectado a Tarik. Por mucho que tomáramos diferentes caminos siempre acabábamos con el otro como si no importara hacia dónde fuéramos, siempre terminábamos en el mismo lugar. Sonreí de lado por eso y fue entonces cuando su pregunta me tomó desprevenida, abrí los ojos y fruncí el ceño por sus palabras. Ese era un tema que no habíamos tocado, como si fuera tabú, y me extrañó sobre todo su pregunta y ese “aún”, me giré para mirarlo observando sus ojos porque con ellos decía mucho más de lo que él se pensaba quedando recostada de lado contra su cuerpo- nunca hemos hablado de ese tema ni de lo que pasó esa noche –dije mirándolo de forma fija- ¿siempre has pensado que te culpaba de lo que pasó esa noche? ¿Todo este tiempo? –Me incorporé un poco y subí una de mis manos para dejarla sobre su mejilla- ¿has cargado con eso durante todos estos años? –Hice una pausa recorriendo su mejilla con mis dedos- nunca te he culpado de lo que pasó esa noche Tarik, nunca –aseguré observándolo, ¿por qué cargar con ese peso durante todos aquellos años? ¿Por qué nunca me lo había preguntado? Quizás porque nuestros silencios fueron mayores de lo que nosotros pensamos y entendimos cosas que no eran y que nunca fueron- no te voy a negar que al principio del todo sí te hice tener parte de culpa, pero te podría haber pasado a ti como me pasó a mí –aseguré con rotundidad, esa vez me tocó a mí- apenas contaba con diez años cuando todo pasó aquella noche, ni siquiera me entendía bien a mí misma cuando me tocó enfrentarme a una situación que jamás pensé que tendría que afrontar. Fueron muchos cambios en una época difícil, tuve que controlar lo que llevaba dentro, esa parte animal que tengo en mi interior y que ahora forma también parte de mí. No comprendía bien lo que me pasaba, fue difícil para mí asumir todo aquello y llevar esa parte mía, controlarla para que no pudiera haceros daño... al principio me costó pero luego comprendí que es lo que era, accidente o no, y que formaba parte de mí y así lo acepté Tarik, en todo este tiempo no te he culpado por lo que pasó ni te lo he echado en cara nunca porque no lo sentía así, siento si en algún momento di esa impresión porque no fue mi intención –le aseguré observando esos desiertos que tenía y que me miraban de forma fija. Fueron momentos difíciles en los que quizás, con él, me costaba explicar lo que sentía y lo que era y en cierta forma sin quererlo me apoyé en el hombre que me ayudó a controlar lo que era y en su hijo quien contaba con unos años más que yo y que también era licántropo, solo necesitaba buscar respuestas y encontrarme a mí misma... quizás lo dejé un poco de lado pero no fue intencionado para nada- el primer año fue el peor, lo sabes porque estuviste pero comprendí que solo tenía dos opciones, aceptarlo o rechazarlo y yo lo acepté. Mis sentidos están mejorados, veo mejor, oigo mejor, tengo más fuerza, más velocidad... salgo ganando por todos lados –sonreí de lado obviando la parte de las noches de luna llena, pero eso era algo que ya había asumido con el tiempo también- mira que eres tarugo –dije sobre sus labios rozándolos con los míos hasta que al final acabamos besándonos de nuevo, mordiéndonos los labios y lamiéndolos sin apartarnos y dejar de mirarnos, él había hecho una pregunta y yo iba a hacerle otra ahora- ¿por qué te fuiste así de la playa? –Tema que tampoco habíamos tocado y que era momento de hablar, los dos estábamos tranquilo y no nos hacía falta exaltarnos para hablar de ello, porque esa noche estaba siendo totalmente diferente a todas las anteriores.



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