Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Lobos y corderos (privado)(+18)

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Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Oct 15, 2017 5:53 am

Recuerdo del primer mensaje :

Madre nos había arrastrado casi de las orejas a todos a París, según ella, era importante que mantuviéramos las raíces con nuestros abuelos, eso por no contar que tras la larga temporada que habíamos pasado en Akershus por la llegada de una manada de licantropos aliada a Randulf, madre tenia ganas de dejar de suturar nuestros cuerpos.

La manada nos tenia alerta, no en si por el peligro que ya de por si representaban los licantropos, si no porque era custodiada por un grupo de peligrosos chamanes que estaba haciendo estragos en otras manadas de la zona.
Con Randulf el peligro siempre acechaba, la guerra en el norte perduraba en tiempo, espacio y aunque habían tenido épocas de paz, en este instante no era algo que reinara precisamente en el norte.

El acero corría por mi piel tanto como por las venas de padre, pero madre siempre ponía ese punto de cordura que a este le faltaba y supongo que también a mi, cuando nos veía muy idos en la lucha nos pedía que visitáramos junto a ella París para calmarnos, curarnos...
Íbamos a cenar cuando vi que la arrogante loba que con su particular sonrisa me miraba de soslayo dispuesta a sentarse en la cena.
Se había puesto unos pantalones de piel que le hacían un culo espectacular pero no muy apropiados para estar en París y una camisa ajustada que le marcaba unos buenos pechos.

Iba a sentarse justo cuando le quité la silla con el pie y su culo perfecto dio de bruces contra el suelo.
No pude evitar descojonarme por la cara de “voy a matarte” que puso.
Mi hermana negaba divertida mientras madre nos llamaba al orden y padre bebía hidromiel mirando la escena, bueno, para que mentir, miraba las nalgas de mi madre que en pie y con los brazos en jarra me pedía que me disculpara.

Le acerqué la silla mientras esta se levantaba maldiciéndome entre dientes.
-¡Por Ra lo que me ha dicho madre! -bromeé muerto de la risa.
Yo nunca juraba en serio por Ra, mi dios era Odin, pero cuando quería fastidiar a madre lo hacia y de paso a la loba que ahora se abalanzaba sobre mi como una fiera salvaje mientras yo de un salto me levantaba de la mesa y me ponía a esquivarla.
-¿y se puede saber donde vas tan guapa? -Le pregunté inquisitivo

Mi madre le pedía a Ubbe que intercediera, creo que fue entonces cuando salió de la ensoñación de mirarle el culo de mi madre ganándose un grito por parte de esta.
-Por Odin, pero que culpa tengo yo de que tus dioses te hayan dado esas nalgas -replicó mi padre mientras yo me moría de la risa.
-Por Ra, que culpa tengo yo de que la loba no mire donde se sienta.

Al final terminamos la cena entre risas y jarras de hidromiel, por suerte el ambiente se fue amenizando.
-podíamos irnos a la taberna después -le dije a mi hermana y a la loba. -¿te vienes padre?
Este negó, dijo que había quedado con nuestros tíos para irse a beber también por su cuenta.


Última edición por Tarik Cannif el Mar Nov 14, 2017 6:06 am, editado 1 vez
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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Vie Nov 10, 2017 6:25 am

Mis dedos se deslizaban por su piel, ladeé la sonrisa sintiendo como se erizaba, como reacionaba bajo mi contacto.
Repasó con su lengua la marca de mi cuello, divertido mordí sus labios lamiéndolos después
-Así no voy por buen camino para hacerme un harén -bromeé riendo a carcajadas.

Me tensé cuando me respondió a una pregunta que no debí haber lanzado.
Por una parte, me gustaba escuchar que ya no me culpaba, puede que fuera cierto, pero lo hizo durante mucho tiempo.
Cuando pasó eso yo solo era un niño, es cierto que para ella fue muy complicado, necesito ayuda y la tuvo, todos se volcaron con ella y en parte, mis padres también asumieron que yo era el que había tenido la gran idea, y fue aso, todos me culpaban, incluso yo mismo.
Siempre fui un niño inquieto, en eso no había cambiado, meterme en líos era una constante en mi vida, aunque después de eso todo empeoró para mi, la perdí y así lo sentí.

Ella encontró consuelo en los brazos de ese lobo y yo me quedé con un anillo de mierda trenzado en la mano como si fuera un capullo.
Puede que ahora no me culpara, pero lo hizo.
-Bueno -dije cuando me preguntó si eso es lo que había pensado durante este tiempo.
No pensaba volver a quitar el escudo y confesar lo que pasó aquel día, no volvería a quedar como un gilipollas ante sus ojos.
-Tampoco es que importe a estas alturas demasiado, como tu dices, lo controlaste, lo asumiste y ahora follas como una loba -apunté mordiendo su cuello buscando sus labios después con hambruna.

La loba me conocía, sabia que tras esa medio broma escondía algo mucho mas profundo, pero no era capaz de ser claro, no porque serlo me haría sentir como un pazguato.
Y con esas llego la pregunta del millón ¿por que me largué así aquella noche?
Pues por lo mismo por lo que estaba a punto de largarme ahora.
Era incapaz de enfrentar eso de “sigamos como siempre” me sentía como un gilipollas, me recordó al día en el que trence esas hierbas para prometerla la luna entera, pero el lobo se la había bajado y me sentí gilipollas mirandolos.
-No lo se -mentí -estaba bloqueado.

Los ojos de la loba se clavaron en mis pardos, como si supiera que algo no le contaba, que mis respuestas no tenían sentido.
-Entendí que querías...que siguiéramos...como amigos y me dio un arranque. No lo se loba, ya me conoces, hago todo sin pensar -apunté ladeando la sonrisa y tirando de su cuello para besarla.
-No me mires así, aun estaba dentro de ti cuando me soltaste eso, me cabreé y ya esta y me largué...yo que se -gruñí


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Vie Nov 10, 2017 1:20 pm

Mientras seguía recostada a un lado de su cuerpo en la tina lo miraba esperando a que contestara a las preguntas que le había hecho, había sido toda una sorpresa que me preguntara si todavía seguía culpándolo de lo que había pasado esa noche cuando en realidad hacía muchísimo tiempo que dejé de culparlo, no le negué que los primeros días sí que le echaba la culpa a él de lo ocurrido pero la verdad es que cuando todo se calmó, cuando pasaron unos días tras eso y empecé a pensar en lo que realmente era y en las opciones que tenía ya no le echaba la culpa. Su madre, principalmente, fue la que tuvo una conversación conmigo a solas que nadie sabía de lo que hablamos las dos en esa tarde en la que nos quedamos a solas, fue ella la que con su templanza y su paciencia me explicó cómo podía ver las cosas a partir de ese momento, enfrentarme a ello o dejar que me venciera... y lo cierto es que me ayudó bastante en esos días en los que yo era todo caos y confusión. Ella, en ningún momento, nombró a su hijo o me dijo que lo hacía responsable de lo que había pasado aun cuando yo quizás sí que se lo dije, ella sabía de sobra que ambos éramos dos niños traviesos que siempre iban juntos y que les llevábamos de cabeza muchas veces causando problemas, lo culpaba porque en esos momentos para mí era “lo lógico”, pero fue ella quien me hizo pensar en todo lo que había sucedido y me hizo ver, en esos momentos, que no eran las cosas como yo las veía y que siempre había otra parte de la historia. Podría haberle pasado a él como me pasó a mí, pero en esos momentos me costaba asimilar ciertas cosas y tener a alguien a quien hacer culpable era mejor que asumir y afrontar la verdad. En ningún momento le había dicho a él, de ninguna de las maneras, que lo hacía culpable aunque quizá podía entender por qué lo pensaba a pesar de no habérselo dicho jamás ni habérselo echado en cara... porque como su madre me había dicho solo conocía mi versión, o la parte que me correspondía de esa historia en esos momentos, pero no sabía la suya ni lo que él pudiera pensar o sentir en ese tiempo.

Sí, quizás lo había pensado porque me distancié de él al igual que me distancié de todos en esa casa, no porque quisiera, sino porque tenía miedo de no controlar lo que era y hacerles daño. Me llevó un tiempo acostumbrarme a usar bien mi fuerza, a controlar esos ataques de ira repentinos que me venían y que yo también tenía desde siempre, temía no poder controlarme y hacerles daño. Ellos buscaron ayuda, su padre contactó con un amigo suyo que era licántropo y que su hijo también lo era y que tenía un año más que Tarik, su padre me enseñó a controlarme y a ser lo que era, a enseñarme los peligros que nos acechaban y las noches de luna llena los pasaba con ellos para aprender a controlarme. Sí, me distancié de él porque de alguna forma me era difícil comprender, asimilar y exponer lo que me pasaba en esos momentos, sentía que los otros me llegaban a entender mejor y cuando me descontrolaban eran capaces de pararme.... no era una justificación, sino la realidad de unos hechos. Solo era una niña confundida con lo que era, sin saber bien qué sentía en esos momentos y todo se me cruzó, quizás no lo hice bien pero sin duda alguna no lo había hecho con intención de hacer daño a nadie pero viendo sus palabras me di cuenta de que había estado equivocada, el pasado no se podía cambiar por mucho que quisiéramos pero ese “bueno” me hizo mirarlo de forma fija esperando a que al menos se explicara. No lo hizo y eso me enfadó un poco porque fueron momentos difíciles, fueron momentos que nos marcaron y que nos llevaron a tomar ese camino y esa relación extraña de “amor-odio” que nos profesábamos. Esperé a que al menos me dijera algo pero fue entonces cuando me dijo que ya no importaba y fruncí el ceño, que a esas alturas ya no importaba y que lo importante como yo decía es que lo había podido controlar y asumirlo, y su broma me dejaba en claro de que había algo más que no me decía, porque lo conocía demasiado bien para saber lo que significa cuando hacía ciertas cosas en determinados momentos.



-¿Qué no importa dices? Quizás no te importe a ti pero a mí sí que me importa Tarik, porque hasta ahora jamás me habías dicho algo como esto y porque no pensé, realmente, que pudieras culparte de esa forma por lo que nos pasó aquella noche en el bosque –hice una pausa, estábamos bien y no quería estropearlo pero juraba por Odín que me costaba cuando se ponía de esa forma tratando temas serios- no me crees –no lo pregunté sino que más bien lo afirmé, no me costaba mucho saber que no creía en mis palabras o al menos en su totalidad, pero no le había mentido en ningún momento y había sido cierto- no te he mentido en nada de lo que te he dicho, he sido sincera en todo momento.... así que deja de pensar que te culpo o lo he hecho todo este tiempo porque no es verdad y no es así –su mano me acercó por la nuca para acortar la distancia entre nuestros labios y me besó, pero lo cierto es que a pesar de que su beso fue ardiente como el resto el mío no lo fue tanto, no porque veía que intentaba esconderse de algo con esa acción y no me gustaba. No me quedé callada y le pregunté por la noche en la playa, era un tema que debíamos de hablar y con el camino que llevábamos suponía que no podría gustarme su respuesta, pero se fue sin decirme apenas nada y se pasó todo el día fuera para volver en el estado en el que lo hizo, esperé para ver que me decía y me encontré con un “no lo sé” que no me creí seguido de un “estaba bloqueado”, y no me lo creía porque sabía que había algo más que no me contaba y que no me decía, que no me contaba toda la verdad y que de alguna forma que yo no podía entender la eludía porque nada tenía sentido alguno. No había entendido mis palabras para nada y en vez de preguntarme se largó dejándome allí sola en la playa, sintiéndome mal sin entender qué había ocurrido y por qué se fue de esa forma, joder, llegué a pensar que tras el calentón se había arrepentido y por eso se largaba sin decirme nada. Su gruñido fue devuelto con otro mío cuando me dijo que no sabía mientras él me acercaba de nuevo del cuello pero yo me zafé del agarre de este, cabreada con él porque no me decía la verdad, decía lo que quería, verdades a medias y cosas que no me contaba y que callaba sin saber bien el por qué, y sí, lo sabía porque como él mismo había afirmado lo conocía bastante bien, mejor de lo que él se pensaba- ¿sabes cuál es una de las cosas que más odio de ti? –Pregunté intentando no alterarme y saltar, estábamos bien y quería conservar eso lo que restaba de día- que incluso en los momentos en los que son importantes, o momentos como estos, nunca terminas por decir las cosas y siempre recurres al humor para salir del paso igual que hace tu padre a veces... si no me lo dices, si no me cuentas las cosas, no puedo saber lo que piensas o lo que sientes, y me molesta que no me digas las cosas y me cuentes medias verdades –hice una pausa fulminándolo con mis ojos- yo he sido sincera en todo momento, podría haberte mentido y no lo hubieras sabido pero no es eso lo que quiero, no contigo –afirmé sin dejar de mirarlo- si te pregunto las cosas es porque quiero saber la respuesta, dices que no tiene importancia que pienses o no si te hago culpable pero para mí si es importante porque no Tarik, no te culpo –negué con la cabeza- y tú tampoco deberías de culparte por ello –terminé diciendo apartando un mechón de pelo mojado de mi rostro- no podemos cambiar el pasado pero sé que no me estás contando todo, sé que te guardas cosas y no entiendo el motivo ni la razón de ello... se suponía que entre nosotros no había secretos, y creo que tú tienes muchos que no me has contado –no lo acusaba, no lo dije en tono acusatorio solo expresé mi pensamiento y mi opinión- y por Odín, ¡no entendiste nada de lo que quise decirte en la playa! Te dije eso porque por encima de todo no quería perderte, porque me importas demasiado, porque eres en realidad la persona que más me importa de este jodido mundo y perderte es algo que no contemplo y temí, en ese momento, que el habernos dejado llevar pudiera de alguna forma marcarnos para mal y no lo quiero, ¿entiendes que no puedo perderte, ya sea por mí, o por cualquier cosa que te pase? –Mordí mi labio tras mis palabras llevando mi mano a su mejilla acariciándola- pudiste haberme preguntado, pero si no me hablas no puedo entenderte –aseguré pasando mi pulgar por su pómulo repetidas veces- ¿crees que después de todo esto podemos ser solo amigos? Vamos, ni tú eres tan ingenuo como para pensar eso... podemos fingir si así lo queremos pero ambos sabemos que hay mucho más que eso, y puedo entender incluso que te de miedo, porque joder, a mí también me da algo de miedo todo esto... pero aquí estoy, siendo sincera y jugándomela porque lo que quiero voy a por ello y lo cojo –lo miré de forma fija- siempre he tenido sentimientos por ti desde que nos conocimos cuando éramos unos críos, antes de todo no sabía muy bien cómo definirlos o qué era exactamente eso que sentía... pero te aseguro que tras todo este tiempo tengo las cosas claras –hice una leve pausa, me estaba dejando muy expuesta pero después de la pasada noche en que casi moría... joder, ¿qué motivos había para seguir con ese estúpido juego cuando nuestras vidas podían cortarse con tanta facilidad?- pero me he cansado, me he cansado de ser esa loba celosa que se ha ido forjando con el tiempo cuando todo cambió, sabes la naturaleza de los lobos y su tendencia a “marcar” y defender lo que es “suyo”, ¿sabes cuánto he tenido que contenerme para no arrancarle la cabeza a más de una? –El ejemplo más claro el sucedido hacía un par de noches con la camarera esa- estoy cansada de quedarme siempre mirando sin actuar cuando anoche, viéndote así, comprendí más que nunca que la vida es como un hilo que se corta de improviso y sin avisar –miré hacia otro lado para luego mirarle a él- así que ¿podrías, por una vez en toda tu vida, ser sincero y hablar con claridad? Por favor



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Nov 13, 2017 4:50 am

La loba no me devolvió el beso, al menos no lo hizo del modo que yo necesitaba. No quería hablar del tema y mi modo de morderle los labios para que guardara sus palabras era mi modo de decirle que no quería joder aquella noche.
Mas como de costumbre no entendió una mierda, quería llevarme a ese punto de no retorno donde me sintiera un completo idiota.
-No, no podemos cambiar el pasado, lo que pasó, pasó y ambos somos responsables de nuestros actos.
Yo quería ir al bosque para estar solos, nunca se me han ocurrido planes tranquilos, mas bien descabellados y si, pudimos haber sido cualquiera de los dos, pero fuiste tu y ..los dos cargamos con la maldición de un modo distinto -gruñí sin mas.

Ella pasó las trasformaciones, yo la escuchaba aullar de dolor y mientras ella se quebraba en el sótano, yo lo hacia en mi habitación ¿culpable? Claro que me sentía culpable y las miradas de la familia me gritaban que estaba en lo cierto, que de haber estado en casa como me avisó padre y de no haberle propuesto una travesura nocturna, ella no estaria pasando por eso.

Quizás de forma inconsciente ella no me culpaba, pero lo hizo, se alejó de mi y quebrado como estaba y con la esperanza de que esa mierda de anillo me la devolviera me demostró lo mucho que me equivocaba.
Rugí recordando frustrado, rabioso mientras ella acariciaba mi mejilla buscando la verdad que me callaba pero que mis ojos le gritaban.
-Ya no importa -repetí intentando retomar la noche.

Enarqué una ceja cuando me dijo que en la playa no la entendí, que lela quería decir que no quería que cambiara nada, que no quería perderme, pero que yo me largué sin darle explicaciones como hacia cuando me cabreaba.
-¿como puedes pensar que yo me fu porque después de sofocar el calenton me arrepentía? Iba borracho, pero sabia lo que hacia, sabia con quien lo hacia -aseguré


¿podrías, por una vez en toda tu vida, ser sincero y hablar con claridad? Por favor
Eso y lo que dijo con anterioridad me hizo saltar, como si me acabaran de pinchar con la mas afilada de las dagas.
-Dices que siempre has tenido sentimientos por mi, pero mientes. El amor no debería de doler, tu me enseñaste a ser así, ahora no me digas que arrancarías la cabeza a todas las que se me acercan, tu abriste la veda.

Su mirada me decía que no sabia de lo que hablaba. gruñí alzándome de la tina cabreado y me enrollé con una toalla.
-Te vi -grité apuntándola con el dedo, con todo mi cuerpo tenso y mi dedo acusándola -te vi con ese lobo, besándote con él ¿donde estaban ahí tus sentimientos por mi? No me mientas en la cara -rugí saliendo del baño dispuesto a colocarme la ropa y largarme de allí.
Ni siquiera le había contado lo del anillo ¿podía ser mas patético?





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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Lun Nov 13, 2017 12:44 pm

Nada de lo que yo le diera en esos momentos podía hacer que él cambiara de opinión y que pensara que yo no le culpaba de lo que pasó, que pude haberlo hecho al principio cuando todo pasó pero que tras hablar con su madre me dio a entender que las cosas no eran así, que no era como yo lo veía y tenía razón. Fue duro, fue difícil para mí al principio pero no le culpé por lo que nos pasó esa noche, porque aquel licántropo nos encontrara y me mordiera... por mucho que le dijera en esos momentos no iba a poder hacer nada para aliviar su carga, y de verdad quería que no la llevara porque en todo este tiempo él sí se había estado culpando por lo que pasó mientras que yo no lo hacía, y no era justo que soportara y llevara todo ese peso a su espalda cuando no era cierto, cuando no era verdad. Quizás lo pude dar a parecer o a entender pero no fue ni de forma consciente ni lo hacía con intención, ya me había disculpado, ya le había dicho mil veces esa noche y le había jurado que yo no le culpaba pero al parecer él si lo hacía, y de una forma profunda que yo no había sido capaz ni de ver ni de comprender, y me dolía que cargara con ese peso innecesariamente porque no era justo, no era justo para él en absoluto. Ya no sabía cómo decirle las cosas, no es que hubiera sido siempre muy habladora como su hermana pero siempre decía las cosas con propiedad y de forma clara y me queda sin saber cómo hacerle ver que estaba que estaba equivocado... era como si de alguna forma él no se quisiera perdonar por eso, como si de alguna forma se hubiera acostumbrado de manera negativa a llevar y soportar el peso de la culpa de lo que pasó esa noche. Sí, era cierto que él me retó a que fuera con él al bosque pero en ningún momento me obligó ni me arrastró al lugar, siempre nos estábamos retando constantemente y aquella noche fue una más, un desacierto por completo, pero no fue del todo culpa suya porque yo me podría haber quedado también y no salir... sin embargo los dos, aventureros como siempre y sin miedo a nada nos adentramos en el bosque y pagamos las consecuencias. Yo lo padecía y él al parecer lo sufría.

Intentaba hacerme ver que no importaba y me dieron ganas de gritarle y de hacerle ver que para mí sí importaba, me importaba porque era él quien lo estaba sufriendo y ya no se trataban de estúpidos celos como siempre nos pasaba, aquello era serio, aquello era gordo y que sufriera de esa manera a mí me importaba aunque él no quisiera verlo, decía que cargábamos los dos con la maldición de forma distinta y yo no quería que él la cargara, en todo caso, que me ayudara a cargar pero no que padeciera por ello cuando yo hacía años que lo veía como algo normal y como algo más de mi vida, sí, las noches de luna llena eran dolorosas por la transformación pero me había acostumbrado después de tantos años, y no pensé que eso le afectara tanto. No nos entendíamos, no nos estábamos entendiendo y quizás llevábamos demasiado tiempo callando ciertas cosas que ahora habían estallado incapaces de contenernos por más tiempo, ahora salía todo a la luz y nos salpicaba directamente por no hablarlo en el momento oportuno. Ahora me echaba en cara cómo había podido pensar que se arrepentía de lo que habíamos hecho en la playa pero ¿cómo no hacerlo? Se largó dejándome tirada en la playa sin decirme nada, ni una maldita palabra y no había aparecido hasta el siguiente día, ¿qué narices debía de pensar con eso? ¿Acaso se creía que a mí no me dolió cuando hizo eso, que me dejó rota en esa maldita playa? Pues claro que lo hizo, me quebró por completo su acción y no podía no aguantar cuál fue el motivo de ello, íbamos borrachos los dos y aunque ahora me asegurase que sabía lo que hacía y con quien el daño ya lo había hecho, pero a pesar de eso no quería quedarme con eso. Mis labios se entreabrieron ligeramente cuando me dijo que mentía, no entendía exactamente qué era lo que me estaba diciendo pero podía ver su rostro y los gestos que hacía, las sombras que lo recorrían y esa mirada en sus ojos que parecía de hablar de dolor, pero no entendía de lo que estaba hablando.



-No te estoy mintiendo, no he mentido en nada de lo que te he dicho esta noche –aseguré mientras lo miraba sin entender a qué se refería, qué estaba diciendo en esos momentos porque no lograba comprenderlo, ¿de qué narices hablaba?- ¿qué yo te enseñé a ser así? ¿De qué hablas Tarik? –No entendía nada en esos momentos y me dejó descolocada y perdida por completo sin saber por dónde tirar exactamente. Gruñó con fuerza levantándose de la tina dejándome de nuevo a mi sola en ella, totalmente cabreado por el ceño fruncido de su rostro y ese brillo en sus ojos que tan bien conocía. Se enrolló una toalla a su cintura y su mano se alzó para señalarme con el dedo seguido de un “te vi” que me hizo sentirme más perdida y descolocada todavía, ¿qué me vio? Pero enseguida tuve la explicación a sus palabras: me había visto con aquel lobo, besándonos... recordé ese momento a la perfección en cuanto lo mencionó. Estábamos en el norte, habíamos ido allí para que yo intentara controlarme y era más seguro allí que en plena ciudad donde la gente y los cazadores podrían dar conmigo. Él era el hijo del hombre que me enseñaba a controlarme, él también era lobo y admitía que en esa época confundí todo por completo, mis sentimientos se mezclaban con los del lobo que eran difíciles de controlar, por una parte ellos me entendían más, él me entendía más porque había pasado hacía un año lo mismo que yo pasaba en esos momentos y... simplemente ocurrió. No me enorgullecía de ello y fue bastante raro, aunque sí me sirvió para aclarar mis sentimientos que los tenía bastante confusos... y tras recordar eso fruncí el ceño porque, por una parte, no entendía por qué me lo estaba diciendo y echando en cara, por qué me preguntaba dónde estaban mis sentimientos por él en esos momentos, confusa por sus palabras hasta que lo entendí, del todo. Mis labios se abrieron ligeramente cuando recordé su frase “el amor no debería de doler, tú me hiciste así.... tú abriste la veda” ahora entendí esas palabras que cobraron fuerza en mi mente mientras lo contemplaba sin poder creerme a lo que había llegado juntando la piezas que creía perdidas y que él me había entregado- Tarik... –lo llamé estirando mi brazo para cogerlo y frenarlo pero salió del baño dejándome sola de nuevo, pero esa vez ni siquiera lo pensé cuando salí de la tina y lo seguí sin siquiera preocuparme por coger una toalla ni nada para taparme, con mi velocidad me planté delante de él justo sobre la alfombra donde nos habíamos acostado y puse mi mano en su pecho para pararlo con las gotas cayendo por mi cuerpo desnudo- ni se te ocurra volver a irte y a dejarme sola de nuevo, esta vez no voy a dejar que huyas como en la playa –porque eso me había dolido horrores- no te he mentido en ningún momento y sí, siempre he tenido sentimientos por ti –volví a asegurar de nuevo mientras me quedaba parada frente a él para que no saliera, en caso de querer hacerlo podría frenarlo para que no lo hiciera- ¿sabes lo difícil que era para una niña de diez años, que ni siquiera se entendía a sí misma, saber lo que sentía por su mejor amigo? Pues no era nada fácil en una época en la que todo era confuso, en la que no sabía bien qué sentía por ti tras toda una vida juntos, pero algo sentía y eso es algo que no voy a negarme porque era verdad, y cierto –le miré frunciendo el ceño- cuando pasó todo tuve que lidiar con algo muy complicado, no solo mis sentimientos, sino mis cambios de actitud y unas hormonas locas que no me hacían pensar con claridad sumado a los sentimientos de un animal salvaje que había despertado en mi interior. Sí, no fue fácil y sí me alejé de vosotros porque no podía controlarme, porque no medía mi fuerza y temía haceros daño, temía hacerte daño así que me prometí controlarme, controlar lo que llevaba dentro y entonces volver a ser la misma de siempre. ¿Crees que para mí fue fácil separarme de la familia que tenía, de vosotros, de ti? Pues no lo fue en absoluto, fue un completo infierno –quité la mano de su pecho para no hacerle daño en la herida- soy obstinada y terca y hasta que no me controlara no volvería a vuestro, pero os echaba de menos y a quien más echaba en falta era a ti, aunque no te lo creas en absoluto. Ellos... ellos me entendían, ellos podían explicarme aquello que yo sabía y una parte de mí, la parte animal, se vio comprendida entre ellos... me sentía más confusa todavía sobre lo que sentía, no me excuso, solamente me justifico para que lo entiendas. Teníamos algo en común, los dos éramos jóvenes y nuestra parte salvaje se entendía, se reconocía y... pasó, yo no lo pedí ni tampoco lo busqué pero... pasó –sentía sus ojos como dos dagas que se clavaban certeras, pero debía de saberlo después de todo- no me siento orgullosa de ello y solo fue un beso, pero eso me ayudó a aclararme en lo que sentía, comprendí que no era él quien quería que me besara, sino tú. Luego cuando volví todo había cambiado, te veía diferente y con diferentes chicas y me dolió, ¿crees el único que ha sufrido con todo esto? Pues te equivocas, porque yo también lo pasé mal viéndote con una diferente –fruncí el ceño recordándolo- y sí, me contuve muchas veces sobre todo siendo más joven pero era lo que tú querías y aunque me doliera yo lo acepté, aunque me quebrara por dentro –di un paso atrás- decir que yo fui quien te hizo así me parece un sinsentido, yo no abrí ninguna veda y no lo quise hacer a propósito, pero de todas formas tú tienes una larga lista que de la cual me ganas con muchísima ventaja y ni siquiera puedes negarlo. ¿Quieres echarme esa carga? Está bien, así tendré algo con lo que cargar yo también –inquirí también cabreada dejando atrás ese buen humor, esos buenos momentos que habíamos tenido durante todo el día- ¿pero sabes qué? Que jamás volví a tener nada con él, no hasta unos cuantos años más tarde en los que tuvimos encuentros esporádicos pero nada más, aunque tú ya habías abierto esa veda hacía mucho tiempo –cerré los ojos y llevé una mano a mi pelo, yo no quería que la noche acabara así, yo no quería que todo aquello pasara y por una vez, por una maldita vez quería que todo acabara bien... pero al parecer eso era imposible entre nosotros- yo no quería que todo esto pasara, quería dormir contigo esta noche y despertarme a tu lado, ver tus ojos nada más despertarme como el otro día, desayunar, pasar el día juntos.... pero eso era demasiado pedir para nosotros ¿no? –Pregunté con ironía mirando un momento hacia la lumbre que seguía encendida proyectando sombras, sombras sobre ambos y negué con la cabeza- yo ya no sé qué más hacer ni que más decirte para que me entiendas y me creas, estoy aquí frente a ti, sincera, vulnerable desnuda y expuesta abriéndote lo que he llevado escondido durante tantos años, esperando a que me veas pero pareces que solo ves sombras –me mordí el labio con fuerza sintiéndome más expuesta que nunca mientras por otra parte comenzaba a quebrarme- quizás es que hemos llegado demasiado tarde, quizás hay algunas batallas que ya están perdidas antes incluso de lucharlas.... quizás nuestro orgullo ha hecho que nos perdamos antes incluso de tenernos. Dos corazones se pueden sanar el uno al otro, solo si permiten que lo sanen... no eres el único que ha sufrido de esa forma, yo también sufrí por ti -dije con un hilo de voz sintiendo que, esa vez sí, lo perdía.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Nov 13, 2017 2:49 pm

Me detuvo, esta vez parecía decidida a no dejarme salir corriendo, me explico lo difícil que fue para ella todos esos cambios, porque beso a ese chico, al parecer su “yo” nuevo, era comprendido por el chaval y claro, buscar en mi esa comprensión era demasiado pedir.
¿Que esperaba que le dijera? ¿Que lo entendía? No, no lo entendía, para ella cambiaron las cosas, pero por Odin, también cambiaron mucho para mi.
Me sentí estúpido, ella estaba arropada por una manada donde encajaba, pero yo..yo no encajaba en ningún puto sitio.

Madre me miraba con sus pardos fijos en los míos, no lo decía pero podía leerlo, ese “es tu culpa por no hacer aso a tu padre aquel día”
Era cierto no la llevé a rastras, pero la pique hasta que la hice saltar pues en un principio ella quería quedarse y obedecer a mi padre.
Me sentí odiado por toda la familia, o quizás es que me odiaba a mi mismo y si, ella abrió la veda y cuando volvió yo tenia una larga lista de conquistas.
No me encontró, pero ¿acaso me busco? No, ella hizo lo mismo, dice que sufrió, pero creo que no era tampoco del todo cierto, le vino bien esa libertad, no la recuerdo llorando en casa mis ausencias.

Fue entonces cuando me hizo volverme loco, loco de celos, de rabia, la ira se apoderó de mi y de un manotazo volqué la mesa gruñendo.
Todos los frascos de la abuela cayeron al suelo, mis dedos se hundieron en la pared y de un tirón arranqué el papel pintado.
-Volviste con él, volviste a enrollarte con él, a follártelo. Dices que te diste cuenta de que me querías ..pero lejos de buscarme, confesarme tu gran hallazgo, viste que iba y venia de cama en cama y tu volviste a sus malditos brazos.

La aparté para que no me sujetara, tenia que salir de allí, rugía exasperado, moviéndome por el salón de punta a punta rompiéndolo todo a mi paso.
-¿Dormir conmigo? ¿Hablándome de ese? ¿Y ahora que hemos discutido que harás? ¿buscar un puto lobo para abrirle las piernas porque entiende esa mierda salvaje que te pasa?
La aparté para poder largarme, la veía rota, pero yo también lo estaba y de quedarme me quebraría ante ella y no podía, ya lo hice aquel día en el que el anillo cayó al mismo ritmo que mis ilusiones y expectativas.

Negué mirándola.
-Fui el único que lucho, yo, tu estabas demasiado ocupada correteando con ese lobo. Yo no empecé esto. Dices que hay batallas que están perdidas y eso es porque tu siempre te rindes. Ve, búscalo, aun estas a tiempo de dormir con alguien esta noche -dije con desprecio.
Estaba cabreado, no podía evitarlo y quizás no tenia toda la razón, pero si parte

Caminé hacia el mueble bar de mi abuelo y cogí una botella de whisky abriéndola y dándole un trago.
-Por los que viven en bucle cometiendo los mismos errores una y otra vez -dije caminando hacia la puerta.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Mar Nov 14, 2017 4:27 am

Me sentía perdida en esos momentos porque no sabía lo que tenía que hacer, qué era lo correcto y qué no lo era en esos momentos, me sentía tan perdida que no podía más que esperar por su reacción y por su respuesta pero por la forma de su cuerpo, que estaba tenso, y su gesto sabía que no iba a gustarme para nada. Pero no sabía qué más hacer, había sido sincera en todo lo que le había dicho, había expresado aquello que llevaba callando desde hacía tanto tiempo y que ahora exponía frente a él, quizás tarde pero... ¿cómo podría saber yo lo que le pasaba, qué pensaba o qué sentía, cuando no me lo decía tampoco? Jamás me habló sobre nada de eso, jamás me dijo que me había visto con el lobo, si me lo hubiera dicho quizás las cosas hubieran sido diferentes porque para mí no significó nada, me ayudó a despejar mi mente y a aclararme en lo que sentía, pero para cuando volví él ya había cambiado por completo, lo veía ir y venir con una y después con otra diferente y yo... ¿cómo saber qué era lo que sentía, o por qué lo hacía? Me callé, me dolió muchísimo y con el tiempo al final lo fui asumiendo porque no me quedaba de otra. Él nunca dijo nada ni dio a entender nada hacía mí así que ¿cómo siquiera pensarlo? Que él no me viera pasándolo mal no significara que no fuera verdad, porque lo pasé mal aunque evidentemente era demasiado terca y orgullosa para que alguien me viera de esa forma, nadie me vio llorar, nadie me vio derramar lágrimas en silencio sumida en la oscuridad de mi habitación llorando sobre mi almohada, claro que nadie me había visto, porque frente al resto del mundo aparentaba algo que en verdad no sentía, si esa había sido su elección ¿quién era yo para cambiarla? Jamás dimos muestras de algo hacia el otro, siempre estábamos juntos pero nunca en ese tiempo nada había pasado, éramos dos niños, dos mejores amigos que siempre estábamos juntos pero nunca pasó ni surgió nada en ningún momento... yo no podía saberlo, ni él tampoco podría.

Me dolía, que exponiéndome ante él, fuera incapaz de reconocer que no nos habíamos dicho nada, pareció quedarse con algo que le había dicho y que lo había puesto completamente loco, de ira, de rabia y de celos. Se lo veía en sus gestos, en su rostro, se notó por la forma en que volcó la mesa tirando todo lo que había encima y que sería de su abuela seguramente, todo cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos quizás también como un símil a como estábamos en esos momentos los dos: rotos. No le había gustado cuando le dije que había tenido encuentros con aquel lobo, no fue nada importante ni tampoco fueran más que un par de veces, pero sin embargo él no pensaba que a mí no me había gustado y me había dolido el verlo con una diferente, tantas que había perdido hasta la cuenta porque eso solamente me hacía daño. Se fue hacia la pared y dando un golpetazo dejando sus puños contra esta, sus dedos se hundieron en el papel y tiró con rabia arrancándolo de la pared mientras sus palabras salían como dagas afiladas envenenadas en forma de pregunta que, cada vez que hacía una nueva, se clavaban más en mi corazón y se hundían con fuerza, haciendo cada vez la herida más grande y el dolor más agudo y profundo. Me dolió, me dolió enormemente que me dijera que iba a buscar a otro lobo para abrirme de piernas, sabía que estaba dolido y que era la rabia, la ira y los celos lo que hablaban por él pero... aun así me dolió como mil dagas atravesándome el corazón, me mordí el labio con fuerza hasta casi hacerme herida y apreté mis puños con fuerza conteniendo la rabia que me recorría por dentro, me sentí en parte humillada como si lo que hubiera pasado esa noche, como si fuera yo la que se acostara con decenas de hombres cambiando cada dos por tres, en cierto modo fue casi como si me insultara y me estuviera llamando algo que yo, ni de lejos, era.



-¡¿Y qué querías que hiciera?! Cuando volví tú estabas cada día con una diferente y pensé que era lo que querías... ¡tú tampoco me dijiste nada de lo que sentías, cómo iba a saberlo yo! –Le grité dando un puñetazo a la pared que tenía al lado con fuerza- ¡volví a sus brazos porque estaba dolida, porque me rompiste el puto corazón! Cuando volví sabiendo y teniendo claro lo que sentía por ti y fui esa noche a la taberna con Eirin te vi, os vimos a ti y a una besándoos, desaparecisteis pero luego volvisteis de nuevo al cabo de un rato sudados, desaliñados y con la ropa mal arreglada... ¿qué narices esperabas? ¿Sabes cómo me quedé cuando vi eso? ¡Tú viste un maldito beso de niños y yo me encontré con que te estabas tirando a una! –espeté con rabia, con furia, ¿a él le había dolido, y a mí no con todo lo que tuve que ver?- No, yo no soy ninguna puta –dije alto y claro con la rabia en mi tono de voz cuando dijo que me buscara un lobo- no soy una de tus putas conquistas que se abren de piernas con el primero que se cruzan –el dolor se notaba en mi voz y quizás no debí decirlo, como él no debió de decirlo tampoco. Se alejó apartándose lejos de donde yo me encontraba poniendo distancia entre ambos, una que quemaba de forma horrible y dolorosa. Negó con la cabeza y sus palabras volvieron a salir afiladas de nuevo con un blanco fijo, un blanco que tenía en mi corazón y que se clavaban tras cada frase que decía, negué con la cabeza cuando dijo que era el único que había luchado pero a mí no me lo había parecido en absoluto, él también se había rendido a la primera de cambio y había empezado con aquella absurda y estúpida “veda” que nos había llevado a peleas constantemente, a gritarnos y a enfadarnos sin motivo alguno- ¿qué tú luchaste? ¿En qué jodido momento? Me viste dándome un beso y te rendiste, empezaste con esa estúpida y absurda lista de conquistas que has mantenido hasta el día de hoy, no luchaste mucho más de lo que yo luché. Por Odín, me estás echando en cara algo que tú tampoco hiciste –lo miré frunciendo el ceño pero, lo que más me dolió de todo, es la forma que tuvo de decirme que lo buscara para que no durmiera sola esa noche, con ese desprecio, con ese tinte en su voz que me hizo apretar la mandíbula con fuerza y dejar otro golpe en la pared con tanta fuerza que dejé la marca de mi puño en la misma- ¿eso es lo que quieres, que vaya al norte y lo busque para lanzarme a sus brazos mientras tú sigues con esa lista de conquista como si pretendieras batir un récord? –Miré como iba hacia el mueble bar para coger una botella de whisky y darle un trago con intención de ir hacia la puerta para salir de allí, así que fui hacia la puerta antes de que llegara él y pegué mi espalda a esta para que no pudiera salir por ella- no pienso ir a ningún lado, y tú, tampoco –le dije con rotundidad, no esa noche, no iba a dejarme de nuevo y a largarse como había hecho en la playa, huyendo como un cobarde de la situación- no pienso dejar que te marches de aquí y huyas como un cobarde... tendrás que quitarme para irte –y en su condición, y con la mía, era algo que no pasaría- no quiero buscar a nadie, no quiero irme a ningún lado... por Odín, ¡quiero que te quedes aquí conmigo! ¿No te das cuenta de que nos estamos dejando llevar por el orgullo que tenemos y nos estamos destruyendo más? ¿Acaso es lo que quieres? Porque te aseguro que si sigues por esa línea lo vas a conseguir, más de lo que ya lo estoy –me mordí el labio pegada todavía a la puerta, no iba a permitir que se marchara porque aparte de que no quería se lo había prometido a su madre, si dejaba que se fuera así... no, no se marcharía, esa vez me enfrentaría como no me enfrentó en la playa. Nos quedamos observándonos de forma fija con los ojos brillando y el odio, la rabia, el dolor, los celos todo bullendo en nuestro interior a fuego lento como si estuviéramos a punto de estallar. Cerré los ojos, tan solo unos segundos, y apoyé la cabeza en la puerta de la cabaña dejando escapar el aire en un suspiro. Joder, no quería eso, no quería pelearme, no quería terminar mal la noche... tan solo quería disfrutar de él, con él, juntos y los dos solos, no acabar jodiendo la noche de manera exponencial. Me mordí el labio con fuerza y lo miré de nuevo, tan ceca y a la vez tan lejos odiando y matándome esa distancia, me dolía, me quemaba y me quebraba cada vez que nos atacábamos de esa forma, miré hacia otro lado sintiendo que las lágrimas estaban a punto de caer de mis ojos- no voy a dejar que esto nos rompa, no puedo permitirlo... –dije con un tono de voz bajo, si se iba por esa puerta y me dejaba... no iba a ser capaz de aguantarlo, no de nuevo- dime que es lo que puedo hacer, dime que es lo que tengo que hacer para solucionar todo esto, pídeme lo que quieras menos dejar que te marches porque si lo haces no voy a poder soportarlo, no de nuevo –negué con la cabeza y lo miré intentando retener las lágrimas- tenemos una oportunidad para dejar el pasado atrás, aquí y ahora, y empezar algo que sea solo de nosotros, solo los dos, tú y yo... sabemos que nuestras vidas de guerreros son cortas y que Odín puede llamarnos en cualquier momento, ¿vamos a estar lo que nos reste de vida así... en vez de poder estar juntos? Te he querido durante todo este tiempo en silencio, pero en estos años he sido incapaz de olvidarte y no creo que pueda hacerlo –di un paso hacia él acortando la distancia- mitt alt, mitt ingenting (mi todo, mi nada) eso es lo que eres para mí –me quedé frente a él a sabiendas de que podría bordearme y largarse, pero él decía que no luchaba y le iba a demostrar lo equivocado que estaba- no quiero que te vayas, quiero que te quedes aquí conmigo, dormir desnudos juntos, despertar pegada a tu cuerpo, sentirte, tenerte –alcé mis manos para acunar su rostro con ellas dejando mi rostro cerca del suyo- te quiero, Tarik. Quédate conmigo, por favor –pedí en una súplica rozando su nariz con la mía.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Mar Nov 14, 2017 6:05 am

Su velocidad sobrenatural hizo que llegara antes de que yo enganchara el pomo de la puerta, mis ojos pardos rugían y un apártate entre dientes emergió gutural de mi garganta.
No se movió un ápice, allí estaba asegurándome que ninguno de los dos iba a ir a ninguna parte y que no iba a dejarme salir corriendo como un cobarde.
Rugí dando un puñetazo a la pared.
-Que te apartes -rugí entre dientes, mas se mantuvo allí, impertérrita viendo como mi pecho subía y bajaba preso de los celos, la ira y la rabia.
Había vuelto a los brazos de ese puto lobo, yo nunca podría compartir con ella esa parte animal que ella sentía conectaba con la manada.

Sus palabras llegaban a mi y eso que estaba preso de la ira en ese instante, decía querer estar conmigo, pasar juntos la noche.
-Tu me destruiste primero -gruñí – el orgullo es lo que me queda después de que me humillaras. Te esperé, creía que solo estabas aprendiendo a controlarte,que volverías, me armé de valor, yo quería estar contigo y fui a buscarte, claro que luche -dejé escapar una risa sarcástica -luche y perdí. Trencé un anillo con hierba, una estupidez que nunca mas he repetido, quería algo contigo, pero tu ya estabas en brazos de ese lobo y yo me quede allí, plantado como un idiota.
Ni te molestaste en ir tras de mi cuando me largué.
Yo vi un beso, tu pudiste ver muchas cosas mas, pero tampoco es que yo me haya perdido un sin fin de polvos que has echado con otros.

Tenia razón, teníamos demasiadas cosas dentro, mucho que echarnos en cara y que no habíamos superado.
Cerró los ojos apoyando su cabeza contra la puerta, intentando mar aire y expulsarlo, yo di un trago de la botella, allí estábamos haciendo lo que mejor se nos daba, destruirnos.
-Quiero irme -repetí -no quiero estar aquí contigo -espeté antes de que hablara de nuevo.
Mi rostro se tensaba, estábamos cerca, pero la vez nos separaba un abismo.

Entreabrí los labios escuchándola, ¿quería una vida conmigo? ¿los dos? ¿juntos? Sus palabras daban vueltas en mi cabeza.
Cerré los ojos un instante al escuchar ese “te quiero”
Acorté la distancia, no hablo mas porque mis labios impactaron centra los suyos, mi lengua arrasó con todo a su paso abriéndose paso a palmetazos por su boca.
Lenguas enredadas en un húmedo beso devastador como las mismas tierras norteñas.
Mi mano contra la puerta, su espalda la uso de lecho mientras sus caderas me buscaba.
Gruñí por el mordisco, alzándola de las nalgas antes de dejarla caer sobre mi bastarda que se envainó haciéndola gemir de placer.

Nuestros alientos chocaban, repasé su mandíbula entre mordiscos, lamiendo su cuello, succionando su piel entre gruñidos.
Tomé con una mano su pecho, alzándolo, mi lengua coronó sus pezones, mordiéndolos de forma salvaje sintiéndolos duros.
Mi hombría entraba y salia casi por completo, empujando tan fuerte al entrar que su espalda chocaba violenta contra la puerta.
-Kaira -gruñí de nuevo empotrandola como una bestia.






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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Miér Nov 15, 2017 6:02 am

Había consumido la última carta que me guardaba bajo la manga, había disparado la última bala que me quedaba en la recámara en un último intento de que se quedara y de que no se fuera, no podía dejar que se marchara con la situación tan rota como la que teníamos en ese momento, me negaba a que se fuera estando de esa forma sabiendo que sería una falla difícil de superar y de volver a juntar, estaba tan solo a unos pasos de mí y sin embargo lo sentía tan lejos, tan distante. Era como si un abismo nos separara por completo y la distancia fuera tan grande que era difícil incluso de superarla, así que solo me quedaban agotar todas las balas que tenía para intentar que se quedara conmigo esa noche y no se fuera, porque si se iba las cosas ya no podrían ser como antes, los dos estábamos muy heridos en esos momentos y si se largaba solo haría que todo se rompiera en miles de pedazos, tan pequeños, que sería imposible que se volvieran a juntar de nuevo. Yo hice cosas que no debería de haber hecho, él hizo cosas que no debió de haber hecho tampoco... pero lo pasado ya no podíamos cambiarlo y teníamos que vivir con ello, superarlo y seguir sin pensar en ello o jamás íbamos a poder estar bien los dos juntos. Yo solo quería pasar esa noche con él, sin problemas, sin peleas, pero parecía que ese era nuestro sino porque siempre acabábamos peleando aunque no quisiéramos, pero aquello era muy grave como para dejar que se marchara como si después de un tiempo todo volviera a la normalidad, no después de todo lo que nos habíamos echado en cara. Porque nunca habíamos hablado de ese tema y quizás, si lo hubiéramos hecho, ahora no estaríamos en esta situación... pero los dos éramos muy orgullosos y no dábamos nuestro brazo a torcer, porque él se mantenía frente a mí con la botella en la mano pidiéndome entre gruñidos que me apartara mientras yo negaba con la cabeza, nadie saldría de esa cabaña en esa noche y si él lo hacía... se acabaría todo de forma definitiva, tan rotos como estábamos solo había dos posibles opciones: terminar de destruirnos más, o intentar arreglarlo.

Yo quería arreglarlo, me había cansado del hecho de ser siempre esa loba celosa que tenía que controlarse cuando lo veía con unas y con otras, aunque él también hacía lo mismo, siempre cuando estábamos delante era como si evitáramos que otras personas se acercaran en ese pique que nos traíamos, pero los dos habíamos escondido tras eso lo que de verdad sentíamos y nos venía bien camuflarlo con los celos, pero no eran realmente celos o al menos no todo en su mayoría. Él aseguraba que yo lo había destruido primero, decía que el orgullo era lo único que le quedaba después de haberlo humillado... algo que no recordaba haber hecho para nada. Decía que se había armado de valor porque quería estar conmigo y que fue a buscarme, luchó y perdió. Mis labios se abrieron ligeramente cuando me dijo que había trenzado un anillo con hierba y que había ido a buscarme, pero me encontró en los brazos de aquel lobo... que fue cuando quería algo conmigo y me vio con él, que fue entonces donde todo cambió para él y que yo lo hice ser de la manera en la que era ahora, eso jamás lo habría sabido si no me lo estuviera contando, jamás llegué a pensar que había hecho un anillo para dármelo, cómo estuviera hecho era lo de menos importaba el significado que tenía. Me dolió, por él y por mí, que me contara eso porque me lo podía imaginar en ese momento.... y yo había sido tan estúpida. Apoyé la cabeza contra la puerta tomando aire tras aquello, eso me había dolido y me hacía comprender un poco más a lo que se había estado refiriendo aquel tiempo, lo vi dar un trago a la botella y negué cuando dijo que quería irse y que no quería estar aquí conmigo, no dejaría que se fuera y él no iba a poder apartarme. Por eso mi última esperanza: que cambiara de opinión cuando yo le dijera que lo quería, era verdad y si eso no lo solucionaba... no sabía qué lo haría. Vi su cara mientras hablaba y como le iba cambiando por momentos, sus ojos se cerraron cuando le dijera que le quería y le pedía que me quedara, y no hablé más porque de un movimiento acortó la distancia que nos separaba y nuestros labios se encontraron, de forma ruda, pasional y salvaje nos enredamos en aquel beso en el que arrasó con todo a su paso y nos encendió por completo. Nos movimos y mi espalda volvió de nuevo a chocar contra la puerta, apoyó una de sus manos en esta y las mías estaba enredadas en su pelo y recorriendo su espalda sin dejar de besarnos, mis caderas se movían buscándolo mientras él todavía llevaba la toalla enredada a su cintura.



-Tarik –dije en mitad de un ronco gruñido con su cuerpo pegado al mío, mis labios descendieron por su mandíbula hasta llegar a su cuello donde dejé un mordisco en este que le hizo gruñir marcándolo de nuevo definitivamente como mío, solamente mío y de nadie más. Mi mano bajó hasta la toalla y tiré de esta para que cayera al suelo quedándonos desnudos otra vez, no tardó en alzarme de las nalgas y mis piernas se enredaron en sus caderas para dejarme caer sobre su miembro penetrándome de una haciendo que gimiera de placer aferrándome a él por ello. Volvimos a besarnos de nuevo de forma ruda y desesperada mientras él se movía de igual forma, nos separamos para dejarnos nuestros rostros cerca sintiendo ambas respiraciones agitadas chocar contra la otra, nos miramos y mordí su labio inferior recorriendo su cuerpo con mis manos antes de que sus labios descendieran por mi mandíbula dejando mordiscos salvajes que me hacían jadear, lamió mi cuello y succionó mi piel mientras gruñidos escapaban de sus labios, mi cuerpo se arqueaba contra el suyo aferrándome a su cintura con fuerza apretándolo más contra mí. Su mano fue a uno de mis pechos y lo llevó a su boca para que su lengua lo repasara, mordió mis pezones haciendo que gruñera por ello con mis dedos enredados en su pelo y la otra mano apretando una de sus nalgas con fuerza mordiéndome los labios, dejándome hacer por ese hombre que me hacía perder la cabeza. Me embestía tan fuerte que mi cuerpo retumbaba contra la puerta una y otra vez, mis nalgas golpeaban esta de forma violenta con cada embestida que él me daba y se sentía tan bien sentirlo dentro que gemidos roncos escapaban de mis labios, mis brazos rodearon su cuello y mi rostro quedó contra el suyo, gemí sobre sus labios cuando me llamó en mitad de un gruñido y volví a besarlo de nuevo, arrasando con su boca con nuestras lenguas en una lucha titánica que nos dejaba sin aliento. Mi cuerpo se arqueaba contra el suyo, mis caderas se movían en aquel ritmo frenético y rudo que había marcado mientras mi cuerpo se tensaba y notaba que el orgasmo se acercaba- oh por Odín, no pares –pedí sobre sus labios volviendo a morderlos de nuevo, mis uñas recorrieron su espalda, me mordió los labios y volvimos a besarnos con nuestros cuerpos tensos hasta que alcanzamos el orgasmo, gemí su nombre y luego mi cuerpo cedió contra el suyo entre leves temblores notando como él también se corría en mi interior y sus manos me pegaban a su cuerpo, dio un par de embestidas y finalmente dejó su cabeza apoyada contra mi hombro con las respiraciones agitadas y nuestros corazones bombeando con fuerza. Cerré los ojos disfrutando de ese momento, era tan placentero sentirlo así me aferré con fuerza a su cuerpo sin querer separarme mientras nos calmábamos, mi nariz acarició su cuello y después repartí besos por el lugar, mordí el lóbulo de su oreja- no me dejes, no me sueltes nunca, por favor. Quédate conmigo, ahora y siempre.... te necesito Tarik –pedí en un tono bajo para luego llevar mi rostro al suyo y volver a besarlo pero de una forma mucho más calmada tras la tormenta, más sentida. Mis manos fueron a su rostro, lamí sus labios cuando me separé y apoyé mi frente en la suya para mirarlo de forma fija- mitt alt, mitt ingenting –dije sobre sus labios dejando pequeños mordiscos sobre estos sin soltarlo.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Miér Nov 15, 2017 7:44 am

Bebí de su boca con ahincó, mordido sus labios entre rugidos. Su cuerpo impactaba contra la pared de forma salvaje, ruda, mis embestidas eran titanicas por el modo en el que sus caderas me buscaban prendimos fuego a nuestros cuerpos.
Eramos dos bestias que aullaban a la luna llena, mis manos recorrían la curvatura de su espalda, mis dedos se hundían en sus caderas empujándola para adentrarme mas dentro.
Cuerpos tensos que se buscaban perlados en sudor, hasta que con rugido y sus dientes marcando mi cuello cayó laxa sobre mi pecho.
Mi brazo sujetaba su cuerpo mientras aun la empalaba hasta que tras un par de embestidas mas me corrí dentro de ella incrementando ese torrente de placer que nos calcino a ambos.

Cerré los ojos tomando aire de forma pesada, mi mano en la pared sujetándonos mientras ella seguía aferrada a mi cuerpo, con su nariz acariciando mi cuello y sus palabras golpeándolo haciendo que mi piel se erizara.
De nuevo dijo que me quería, que me quedara ¿acaso no era obvio que no iba a largarme?
Ladeé la sonrisa con mi deje picaro y la bajé despacio al suelo, apoyé mi espalda en la puerta mirándola de arriba a bajo, mi sonrisa traviesa dejaba claro que estaba tramando algo y cuando ella enarcó una ceja abrí la puerta fingiendo largarme.
Me morí de la risa al ver la cara que puso, cerré la puerta sin poder parar de reír mientras ella golpeaba mi pecho rabiosa.
-Vamos arriba -dije acercándome mas a ella sin dejar de mirarla.
De un tirón la alcé para subirla a mi cintura, sus piernas se ne roscaron en esta como si de boas se trataran y sus brazos enredados en mi cuello parecían lianas.

Subí las escaleras sin dejar de besadla, mi todo, mi nada, supongo que eso era lo que mejor nos definía a ambos.
Hablar siempre nos llevaba a discutir, nos prendíamos fuego, nos consumíamos, borrachos de rabia pero después, me sentía tan bien dentro de ella, nuestra relación era Hel, pero, me gustaba tanto arder.

La dejé caer sobre el lecho, mi lengua lamió la media luna de su ombligo, nuestras miradas eran brasas encendidas. Desnudos, olvidar el ayer y seguir adelante, hoy era un nuevo día ¿por que no intentarlo de nuevo?
Mi cabeza reposó en su pecho, sus manso acariciaban mi pelo mientras aun buscábamos algo de sosiego.
No soportaba que otro la tocara, me volvía loco, siempre fue así y no poda culparme por comportarme como una bestia cuando ella hacia lo mismo.
Toxica, muchos podían decir que así era nuestra relación, pero yo sentía su veneno correr por mis venas y me gustaba la sensación de subidon que me producía.
Bebí de sus labios, lamiéndolos, friccionando nuestras narices mientras nos mirábamos.
Habíamos sido amigos durante toda nuestra vida..pero ¿podríamos ser algo mas?
Me odiaba, me quería...y yo me lo merecía pues en ocasiones era un capullo.
-Te eche de menos -confesé -todo, tu sonrisa, tu olor, tu pelo mecido por le viento, eche de menos como golpeabas mi pecho cuando decía una chorrada o que me llamaras tarugo, esa forma que tenias de morder tus labios...te eche de menos y luego simplemente me acostumbré a vivir sin ti.
No vuelvas a largarte, no quiero acostumbrarme a vivir sin ti otra vez.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Jue Nov 16, 2017 6:46 am

Como siempre habíamos estallado algo que era ya muy común y normal entre nosotros, siempre de alguna forma acabábamos discutiendo pero era la primera vez que lo hacíamos de esa forma, que lo hacíamos por un motivo como nuestros sentimientos y todo lo que llevábamos dentro, todo lo que habíamos ido acumulando con el paso del tiempo y que ahora estallaba frente a nosotros hiriéndonos, haciéndonos daño, sacando todo lo que habíamos guardado, esas rencillas, esos rencores... todo lo que nos habíamos provocado el uno al otro. Quizás por eso nunca habíamos hablado del tema antes, porque sabíamos a lo que nos exponíamos y que podría terminar por rompernos del todo, pero si algo teníamos Tarik y yo es que aunque lo negáramos miles de veces nuestros caminos siempre terminaban en el mismo sitio: frente al otro. Había sido eso, y mis palabras, lo que habían hecho que se quedara y que volviera a tomarme de forma salvaje contra la pared de la cabaña, de una forma que me encantaba y que me volvía loca mientras no podía hacer otra cosa que arquear mi cuerpo contra el de él y mover mis caderas, darle más acceso a mi interior como si eso fuera posible mientras lo notaba dentro por completo. Me había vuelto loca y me encantaba sentirme así con él, sentirlo en mi interior haciéndome suya, porque al igual que él era mío yo era suya. Mis labios y mis dientes marcaron su cuello, mi parte salvaje quería marcarlo como mío con esa posesión tan típica de los lobos, así todas sabrían que tenía dueño y que ni se les ocurriera tocarlo para nada. Mi cuerpo cedió contra el suyo dejando mi rostro en su cuello cuando el orgasmo me alcanzó mientras él terminaba de moverse en mi interior y también llegaba al orgasmo corriéndose dentro, uno de sus brazos sujetaba mi cuerpo como si fuera a caerme y el otro se apoyó en la pared para poder mantenerse, mis manos recorrían su cuerpo sintiendo su respiración golpear contra mi hombro de forma errática calmándonos tras aquel acto salvaje como si fuéramos dos bestias hambrientas.

Me bajó de su cuerpo dejándome en el suelo y lo miré mientras mi corazón se calmaba y mi respiración se normalizaba y se apoyó contra la puerta sin dejar de sonreír de esa forma que tan bien conocía, sabía que iba a hacer algo pero sinceramente no sabía el qué. Enarqué una ceja justo antes de que abriera la puerta e hiciera el amago de irse a lo que yo abrí mis labios por ello mirándolo y él comenzó a reírse, fruncí el ceño cuando volvió a cerrar la puerta de nuevo y le di varios golpes en su hombro alegando que era un imbécil por haber hecho algo como eso, no había tenido gracia alguna cuando le había pedido que se quedara conmigo y que no se fuera, pero él era así y yo no sabía cómo no lo había visto venir. Sus ojos me repasaron de arriba abajo y terminó por acortar las distancias de nuevo quedando frente a mí, sus desiertos en mis ámbar y con esa sonrisa dijo que fuéramos arriba que era donde estaba el cuarto de sus abuelos. No le costó mucho alzarme y mis piernas se enredaron en su cintura con una sonrisa ladeada, mis brazos rodearon su cuello mientras él comenzaba a dirigirse hacia las escaleras para subir a la planta de arriba. Sus labios no dejaron de besarme, mordíamos nuestros labios, los lamíamos, nuestras lenguas se enredaban en una batalla en la que ambos éramos vencedores y vencidos por igual, nuestros pechos se rozaban con cada movimiento que él hacía al subir las escaleras y mis dedos se enredaron en su pelo. Llegamos a la parte de arriba y cuando entramos en la habitación me dejó sobre la cama y él se subió luego conmigo, sus labios en mi vientre y su lengua lamió mi ombligo haciendo que me moridera el labio por ello, sus ojos subieron a los míos y me quedé observándolo. Me encantaba la forma en la que tenía de mirarme, de besarme, de hacerme suya... me gustaba demasiado. Para mí él era todo, mi todo y mi nada al mismo tiempo, nuestra relación siempre había sido más bien tóxica y quizás muchos encontraran problema con ello, pero a mí me gustaba arder a su lado así que no tenía problema alguno. Su rostro quedó recostado en mi pecho y mis dedos se hundieron en su pelo sintiendo su cuerpo pegado al mío y su respiración contra mi piel, me gustaba estar así con él y nunca nos habíamos permitido o dado el lujo de estar así. Su rostro subió de nuevo al mío y volvimos a besarnos, a lamernos, a mordernos... ambas narices se rozaban sin dejar de mirarnos.


-Me encanta la forma en la que tienes de mirarme –dije recorriendo su rostro con mis dedos- también de besarme cuando arrasas con mi boca de esa forma, o de hacerme tuya –dije sonriendo mordiendo su labio inferior. Siempre habíamos sido amigos y ahora íbamos a empezar una etapa nueva y completamente diferente, no sería fácil pero mientras estuviéramos juntos era lo que importaba. Me fijé en él cuando comenzó a hablar, decía que me había echado de menos y que según él había sido todo de mí; mi pelo, mi sonrisa, cuando le golpeaba por lo tarugo que era... y que se acostumbró a vivir sin mí, me pedía que no volviera a largarme porque no quería volver a acostumbrarse a vivir sin mí otra vez y yo me mordí el labio observándolo, mis dedos lo acariciaban y mi otra mano se perdía por su espalda de forma lenta, negué con la cabeza sin dejar de observarlo- creo que es la vez que más sincero has sido conmigo –en lo referente a nosotros al menos sí lo había sido- no voy a irme a ningún lado Tarik, nunca más –afirmé repasando con la yema de mis dedos sus labios- ya no tengo que irme para controlar nada, soy capaz de controlar lo que llevo dentro y no quiero estar en otro sitio donde tú no estés. Para mí tampoco fue fácil, os echaba de menos a todos pero al que siempre extrañaba más era a ti. Tus bromas, tus tonterías, hacer esas trastadas que se nos daban tan bien, recordarte lo tarugo que eras, esa sonrisa pícara que siempre pones cuando estás pensando en alguna de las tuyas, la forma en la que sacabas la lengua y te la mordías, tu olor, tu sonrisa, tus ojos... estaba en el norte y a pesar de eso no sentía que estuviera en casa, no porque me faltabais vosotros, porque tú no estabas allí conmigo –mis manos acunaron su rostro- quiero intentarlo, quiero tener algo contigo y que solamente sea nuestro, tuyo y mío. Solo te necesito a ti en mi vida, solo te quiero a ti –aseguré antes de buscar sus labios de nuevo, no iba a ser fácil porque el carácter que teníamos, nuestras vidas siempre estaban llenas de complicaciones pero juntos podríamos superarlo. Mi lengua recorrió su labio inferior y lo miré- eso significa que la próxima que intente ponerte un solo dedo encima le arranco la cabeza –él era celoso y posesivo, yo también lo era y mi loba estaba de acuerdo conmigo- eres mío –aseguré sobre sus labios con una sonrisa ladeada, él traía una sonrisa pícara en sus labios por mis palabras y tras besarlo de nuevo fue que me separé para mirarle la herida del pecho, había sangrado un poco pero todavía tenía las suturas en su sitio, alcé mis ojos para mirarlo- debes de llevar cuidado, como tú madre vea que se te ha saltado algún punto nos va a echar la bronca a los dos –sonreí de lado- además, creo que tu padre va a saber que hemos venido aquí –dije recorriendo su vientre y su torso con mis dedos apoyada contra su pecho acariciando con mi nariz en lugar y sus dedos se perdían en mi pelo- tendremos que arreglar el estropicio de bajo si no queremos que se entere, aunque a tus padres no les hace falta ningún lugar escondido para dar rienda suelta a lo que sienten –reí entre dientes mientras él hacía una mueca, pero por mucho que dijera él no era demasiado diferente de su padre en ese aspecto.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Nov 16, 2017 8:31 am

Sus dedos recorrían mis labios mientras sus palabras me hacían sonreír como a un idiota. No iba a mentir ¿a quien no le gustaba escuchar como lo adulaban?
Enarqué una ceja divertido abriendo mis pardos para enfrentar los suyos.
-A ver, ibas bien señorita...te echaba de menos, tus ojos, tus labios ..pero ya lo de tarugo hay que ubicarlo. ¿Que te parece esto? -puse voz femenina imitándola, lo que la hizo reír por mi arranque -o Tarik, eres el hombre mas guapo que he visto, llevo toda mi vida pensando en abrirte mis piernas y ahora he descubierto que follas mejor de lo que pensaba, eres el mejor por eso no me iré nunca.
Tu verga es la mas grande..eres el mejor.

Ella se reía en el lecho dándome palmadas en el pecho mientras yo la besaba incapaz de dejar de reírme, recorriendo con mis manos su piel desnuda.
Creo que acabamos de acordar empezar algo así como una relación o eso entendí cuando me dijo que era suyo y que no iba a dejar que otra tocara lo que le pertenecía, lo que aun me hizo ladear mas la sonrisa.
-Y eso implica lo mismo por mi parte. Si ese lobo se te acerca lo mataré

Sabia que no bromeaba, yo tenia mis demonios y cada vez que iba al norte, él la buscaba y ella se dejaba en parte querer.
-Se acabó -le recordé tentando su boca con mis labios.
Me empujó al ver sangrar mi pecho, tumbado boca arriba me deje inspeccionar la herida, al parecer solo había supurado un poco pero estaban los puntos bien.
-Mi madre me culpará a mi, me he ganado la fama de ser un desastre – le dije enredando mis dedos en su nuca mientras nos mirábamos fijamente, disfrutando del roce de nuestra piel.

Era la primera vez que estábamos así, tranquilos, contemplándonos desnudos, acariciándonos y sonriendo por las palabras de uno y otro.
-Me gustas mucho Kaila -aseguré
Me costaba mucho decir te quiero, yo arrastraba mis fantasmas y la idea de decirlo y que ella me dejara después me hacia sentir estúpido, así que preferí callar y guardar esos sentimientos que si tenia pero que no decía.
-Estoy herido -dije de nuevo ensanchando la sonrisa aprovechándome ahora de mi enfermedad -creo que tendrás que recoger tu, pero yo te apoyo moralmente -dije riéndome mientras esta negaba volviendo a besarme gruñendo porque según ella tenia mucha cara.
-Lo que tengo es mucha verga
-¡Tarik! -rugió antes de estallar los dos en risas.

Entre besos caricias y susurros acabé cayendo dormido, aun así sentía sus dedos recorrer mi rostro, nunca había estado tan bien en toda mi vida como en este momento.
No solía dormir con las mujeres que me acostaba, tampoco repita, pero esta vez, era mía, solo mía.
-¿Vas a decirle a madre que te vienes a mi cuarto? -pregunté adormilado sin saber si la frase tenia o no mucho sentido – quiero follar contigo todas las noches -dije sin pensar -dormir, dormir contigo -corregí girándome para abrazarla y acabar profundamente dormido.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Vie Nov 17, 2017 6:08 am

Estaba disfrutando mucho de esos momentos que estábamos teniendo los dos solos, tumbados en la cama desnudos mientras nos acariciábamos y nos besábamos constantemente, nunca habíamos estado de esa forma y tan tranquilos como si hubiéramos pactado como una tregua, pero lo cierto es que lo necesitábamos también. Fueron unos días bastante movidos y tener esa noche solo para nosotros tranquilos, sin nadie que nos interrumpiera, sin nadie que nos molestara y sin meternos en líos... al parecer sí éramos capaces de hacerlo pero solo si nos alejábamos de todo y nos quedábamos a solas, Tarik era tendencioso a meterse en líos así que mejor alejarnos de todos y de todo para poder disfrutar como en esos momentos. Durante toda nuestra vida habíamos estado siempre juntos, cometíamos trastadas cada dos por tres, nos retábamos, nos picábamos... pero jamás estuvimos como ahora. Me gustaba, tenerlo tranquilo y calmado centrándonos solamente el uno en el otro era algo que me gustaba muchísimo, nada de peleas ni de enfrentamientos, solamente él y yo en esa cama. Los dos éramos fuego y por eso chocábamos tanto pero era algo ya natural entre nosotros, incluso esa noche nos quemamos de maneras diferentes pero arder junto a él y con él me gustaba. Sus dedos recorrían mi cuerpo de forma lenta entre caricias, se enredaba en mi pelo, recorría mi rostro y yo me dejaba hacer gustosa. Mis dedos también lo recorrían a él despacio como si quisiera grabarme a fuego su piel, me tuve que reír cuando comenzó a imitarme mientras lo miraba divertida negando con la cabeza, con esas palabras que debería de haber dicho mordiéndome el labio y riéndome por lo tonto que era y por ese sentido del humor tan característico que tenía. Él solito se lo había dicho todo así que simplemente me reí mirándolo inclinando mi rostro para buscar el suyo y besar sus labios entre risas, era un tarugo... pero al fin y al cabo era mi tarugo y su mote lo definía a la perfección.

De verdad que quería intentarlo con él, tener algo que fuera solamente de los dos olvidándonos de todo lo que habíamos pasado, sabía que teníamos muchas cosas que reprocharnos y que echarnos en cara pero como le había dicho bajo nuestras vidas de guerreros eran cortas, Odín podría reclamarnos en cualquier momento ir con él al Valhalla y ya habíamos pasado todos aquellos años enfadados el uno con el otro, alejándonos y acercándonos constantemente, habíamos actuado de la misma manera por los mismos motivos y ya teníamos suficiente de ello. Éramos adultos y podíamos solucionar las cosas juntos, yo quería dejar todo atrás y darnos esa oportunidad que nos merecíamos, después de todo lo que nos habíamos dicho esa noche y de dejar nuestras cartas al descubierto era lo mejor de todo. Suficiente había aguantado ver cómo iba con unas y con otras mientras controlaba a la loba que quería arrancarles la cabeza a todas, uno y otro nos habíamos empujado a brazos ajenos y por mucho que nos dijéramos eso era algo que no íbamos a cambiar para nada. Aunque estaba claro que él iba a decirme lo mismo, lo del lobo le había hecho mucho daño por lo que él me había contado y sabía que en cuanto dijera esas palabras él me diría que lo del lobo se había acabado, pero no se podía acabar algo que no se había ni empezado aunque entendí lo que quiso decirme. La próxima vez que fuera al norte hablaría con él y le diría que estaba con el egipcio, no se sorprendería en absoluto porque él si conocía y era consciente de mis sentimientos por él, lo supo desde el principio aunque para los encuentros esporádicos que teníamos a ninguno nos afectaba los sentimientos que tuviéramos por otras personas. Era muy consciente de que estaba hablando en serio, que no podía ni ver al lobo y que lo odiara con todas sus fuerzas, no dudaba en que lo matara de ser el caso porque lo conocía bien y éramos los dos iguales, los celos nos carcomían y al igual que yo estuve a punto de matar a esa camarera si no me hubiera detenido él también haría lo mismo.


-Eso no hacía falta que me lo dijeras, era algo que ya sabía –mis labios recorrían los suyos con nuestros rostros cerca- te prometo que no hay nada, solo quiero algo contigo –mis ojos lo observaron de forma fija antes de que me tentara con sus labios repitiéndome que se había acabado para besarnos de nuevo, su mano en mi pelo enredada y las mías en su pecho sin querer rozarle demasiado la herida que se había hecho por venir tras de mí la noche de luna llena, era un insensato, si me había ido sin él fue porque no quise meterlo en problemas y hacerle daño pero no lo pudo evitar, tuvo que seguirme, por suerte su herida se iba curando y aunque le había supurado un poco los puntos los llevaba en su sitio, su madre nos echaría la bronca si supiera que le había saltado alguno así que pretendía evitarlo, sonreí de lado cuando dijo que le culparía a él y lo mire recorriendo su vientre con mis dedos- pero le prometí que no te meterías en líos y si ve que se te ha saltado algún punto tu madre no es tonta, sabrá que algo habrás hecho –sus dedos enredados en mi nuca mientras nos mirábamos todo el rato, recorriéndonos no solo con nuestros dedos sino también con la mirada como si fuéramos todavía incapaces de pensar que estábamos juntos. Sonreí cuando escuché sus palabras y me incliné de nuevo hacia su rostro, decía que le gustaba mucho y mordí su labio inferior- ¿cómo de mucho es eso? Tendrás que demostrármelo, egipcio –lamí despacio su labio inferior para luego enarcar una ceja cuando me dijo que estaba herido y que debía de ser yo quien recogiera lo de abajo, él se intentaba escabullir diciendo que estaba herido y yo me reía negando con la cabeza- para recoger sí estás herido pero para subirme escaleras arriba en brazos y hacerme tuya contra la pared no estás herido –sonreí de lado divertida, él me apoyaba moralmente aprovechándose de que estaba herido- lo que tienes es mucha cara –dije mordiendo su labio inferior antes de que, cómo no, me respondiera a esas palabras para mirarlo y darle un manotazo en su hombro porque ese hombre no tenía remedio alguno. Nos reíamos por sus tonterías entre besos y caricias, el sopor se adueñaba de nosotros, su cabeza recostada en mi pecho con un brazo suyo rodeándome la cintura y mis dedos recorriendo su espalda sintiendo que su respiración se hacía más tranquila y relajada mientras se quedaba durmiendo, mis ojos se cerraron también pero los abrí al escuchar su pregunta, enarqué una ceja sin saber por qué tendría que cambiarme de habitación, pero por Odín que no iba a decirle a su madre que me cambiaba de habitación para ir a la de su hijo, no les sorprendería en absoluto que lo hiciera pero me moriría de la vergüenza el decírselo así que no, no pensaba hacerlo. Antes de que le respondiera siguió hablando y bajé mi rostro para observarlo con los ojos cerrados a punto de dormirse, reí levemente por las intenciones que llevaba ante el hecho de dormir juntos y que no era otra que poder tenerme en su cama para hacerme suya, aunque intentó corregirlo diciendo que era para dormir juntos, negué con la cabeza mientras me abrazaba y me pegaba a su cuerpo cayendo dormido. Mis dedos se enredaban en su pelo y lo contemplé durante un rato observando cómo dormía, sentía su respiración dar contra mi pecho y conmigo abrazándolo no le hacía falta manta alguna, el calor de mi cuerpo por ser loba era más que suficiente para que no pasara frío. Al cabo de un tiempo yo también me quedé dormida con su olor envolviéndome para despertar al día siguiente abrazada a él todavía, parpadeé por la luz que entraba de la ventana y lo miré todavía durmiendo abrazado a mí, era la segunda vez que despertaba entre sus brazos y era de los mejores despertares que había tenido en mi vida, dejé un beso en su frente disfrutando de esos momentos junto a él de pura tranquilidad, volví a mirarlo cuando sentí que se despertaba para ver como abría sus ojos centrándolos en los míos, esos desiertos que tanto me gustaban, sonreí inclinándome para dejar un beso en sus labios- buenos días –dije rozando mi nariz con la suya y dejando besos repartidos por su rostro, mordiscos en sus labios, en su cuello- oye, eso que dijiste anoche... –alcé mi mirada para ver si se acordaba o no- lo de que me fuera a tu habitación, ¿es lo que quieres? –Pregunté recorriendo su cuello con mi dedo- se lo vas a tener que decir tú a tu madre, tú tienes mucha más cara que yo para eso, o también siempre puedo escabullirme a tu habitación... no creo que se sorprendan si nos encuentran alguna vez –tiré de su labio inferior cuando nuestras tripas sonaron y sonreí- creo que quedó algo de anoche, voy a subir la cena –dejé otro beso antes de levantarme para ir a por esta no sin antes dejar un azote en mis nalgas que me hizo mirarlo y negar con la cabeza, bajé para mirar si había algo en la cesta y por suerte no nos comimos todo lo que había puesto así que la subí encontrándomelo tumbado boca abajo en la cama, podía ver todos los tatuajes que llevaba así que dejé la cesta en la mesita y me subí a la cama recorriendo con mis dedos su espalda, luego fueron mis labios los que repasaron cada tatuaje que llevaba mientras él se dejaba hacer hasta que subí a su cuello y mordí el lóbulo de su oreja- no sabía que tuvieras tantos tatuajes, sabía que llevabas pero no cuántos exactamente –un par se los tuvo que hacer en momentos en los que yo estaba en el norte- ¿y si nos hacemos uno juntos? Alguna vez hemos comentado en hacernos un tatuaje juntos así que ¿por qué no?



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Vie Nov 17, 2017 8:40 am

Abrí los ojos cuando la sentí removerse, sonreí envuelto en su olor, paladeando aun el sabor de sus labios sobre los míos y esas dos estrellas que se clavaron en mis desiertos buscando un oasis que encontró en cuanto nuestras bocas colisionaron.
Nuestra nariz fricciono, era la segunda vez que despertábamos así, quería mas, una vida y creo que era eso exactamente lo que me ofreció la noche anterior y yo acepte ¿como no hacerlo si siempre fue ella?
Enarqué en ese momento una ceja y ladeé la sonrisa con picarda mientras ella fruncía el ceño conociendo mis gestos y sabiendo que venia una de mis típicas gilipolleces.
-¿entonces me quedo sin harén?

Muerto de la risa recibí su manotazo mientras mis dedos se perdían en su cintura haciéndole cosquillas.
-Era broma -aseguré, algo que era evidente por la cara de felicidad que ostentaba.
Cuando me preguntó si se lo había preguntado en serio me eche a reír, vale que de normal siempre estaba de coña, pero joder, en esta ocasión era evidente que para nada.
-Vas a terminar todas las noches en mi cama, así que ¿por que no venirte desde el principio? Yo quiero perderme entre tus piernas todas las noches ¿no somos novios? -pregunté ensanchando la sonrisa.

De sobra sabia que a padre le parecería bien y que madre nos daría el coñazo para que fuéramos con cuidado, que eramos jóvenes, bla, bla, bla, es mas no descartaba que hablara con ella dado que sabia que yo era un tarugo y era caso perdido.
-¿Tomas algo? -pregunté -ya sabes, para no tener hijos -pregunté ahora que me había venido a la mente.

Mi estomago rugió y Kaira se ofreció a bajar por la cena que había sobrado de la noche anterior, bostecé tumbandome en la cama boca abajo y volví a cerrar los ojos descansando, habíamos tenido una noche movida.
Cuando regresó trepo al colchón deslizando su cuerpo sobre mi piel, la yema de sus dedos repasaban los tatuajes, el martillo de Thor, los cuervos, la brújula nórdica.
-¿un tatuaje? -dije ladeando la sonrisa -por que no, ya se lo que voy a tatuarme. Mira mi colega Agnar vendrá a pasar un par de semanas a París, me ha hecho la mayoría de los tatuajes y joder, tatua épico ¿que me dices?

La volteé quedando sobre su cuerpo, mis labios repasaron sus labios tentándola.
-Me vas a dar de comer -repasé con mis dedos la curva de su espalda. Mi lengua perfilaba el lienzo de sus labios, bordeándolos -tengo hambre -una afirmación certera en los dos sentidos de la palabra.
Jadeé contra sus labios, mi alzada hombría entre sus muslos buscaba su centro.

La puerta se abrió, al otro lado mi padre y mi madre.
Por suerte Ubbe se echó a reír alegando que bajaba a recoger el desastre de bajo antes de que el abuelo lo viera.
Madre por el contrario estaba ahí plantada con el cejo fruncido.
-Madre por Odin, puedes al menos dejar de mirarnos, no nos hemos hecho daño, estamos bien y ya no somos unos crio como para que tengáis que salir a buscarnos por no volver al nido -rugí.
De sobra sabia que madre habría conseguido sacar a padre de la cama porque su hijo herido no había vuelto al lecho pensando que mínimo estaría en la cárcel.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira Ayer a las 5:58 am

Era la segunda vez que despertábamos así y me encantaba abrir los ojos y encontrarlo a él, ya fuera durmiendo o despierto, pegado a mi cuerpo. Sentía su respiración dar contra mi rostro, tenía los ojos cerrados y su corazón bombeaba tranquilo mientras seguía durmiendo, mis dedos recorrieron su piel despacio y volví a mirar de nuevo la venda que llevaba en el pecho para darme cuenta de que estaba bien, al menos su madre no se enfadaría con nosotros porque se le hubieran abierto los puntos. Mis dedos se enredaron en su pelo acariciándolo levemente observando cómo dormía, parecía hasta un ángel de esa forma y me mordí el labio divertida. Pasó un tiempo hasta que finalmente abrió los ojos y sonreí mirándolo, encontrándome con esos desiertos que tenía y que ahora miraban de forma fija mis ámbar, me incliné para buscar sus labios dándole los buenos días y mi nariz se rozó con la suya. Me encantaba despertarme de esa forma envuelta en su olor, sus manos acariciaban mi espalda y mi cintura mientras portaba esa sonrisa ladeada que tan bien conocía y que sabía que estaba pasándosele algo por su cabecita en esos momentos para que pusiera esa cara, de hecho no tardó nada en decirme qué era lo que se trataba y negué dándole un manotazo en su hombro por sus palabras. Por supuesto que se olvidara del harén, es más, iba a quitarle la manía de gastar esa broma porque a mí gracia precisamente no me hacía. También era cierto que siempre decía sobre de tener un harén pero luego al final nunca daba el paso de tenerlo, al final ya pensaba que lo hacía solamente para molestarme porque era conocedora de que si él quisiera un harén no le haría falta demasiado para tenerlo, era consciente de eso y lo sabía muy bien... si no lo había tenido ya es porque él no quería tenerlo, porque oportunidades había tenido bastantes durante aquellos años. Mientras se reía por aquella estúpida pregunta sus dedos recorrían mi cintura para hacerme cosquillas, me conocía demasiado bien para saber dónde tenía las cosquillas y de sobra sabía que mi espalda era mi punto débil.

También sabía que él la mayoría de las veces decía las cosas en broma y se notaba cuando las decía en serio, no ponía en duda que su pregunta anoche antes de quedarse durmiendo fuera cierta... pero yo no iba a decírselo a su madre, él tenía mucha más cara para eso así que si quería que me fuera a su habitación con él tendría que decírselo él a su madre, porque yo no pensaba hacerlo. Comenzó a reírse por mis palabras y yo enarqué una ceja sin ver dónde le veía la gracia a mis palabras esperando su respuesta, según él iba a terminar todas las noches en su cama así que lo que mejor veía era que me fuera a su habitación porque quería perderse entre mis piernas todas las noches, negué con la cabeza ante sus palabras y luego me preguntó si éramos novios a lo que reí entre dientes, al parecer él entendía como novios que podía colarse entre mis piernas todas las noches pero tampoco me sorprendía en absoluto sus palabras teniendo en cuenta que era igual que su padre y que esa parte también la había heredado de él. Asentí con la cabeza y mi nariz rozó la suya para luego dejar un beso en sus labios, ya le había dicho que si quería que me fuera que hablara él con su madre. Sus dedos se enredaron en mi pelo y sonreí en aquel beso sintiendo su mano que bajaba por mi espalda y se perdía en mis nalgas apretándome para pegarme más a su cuerpo, aprovechaba cualquier mínima oportunidad y eso en parte me hacía gracia, como si llevara tiempo sin estar con una mujer. Mordí su labio inferior y luego lo repasé con mi lengua para abrir mis ojos, alzar mi mirada, y contemplarlo cuando me preguntó si tomaba algo. Mi ceja arqueada le hizo saber que no sabía a qué se estaba refiriendo exactamente y que no entendía su pregunta, pero pronto prosiguió y lo miré durante unos segundos por esa pregunta. Nunca había tomado nada para no tener hijos, de hecho, mis relaciones sexuales no eran tan frecuentes como quizás las podría tener él o siquiera él mismo se pensaba, por lo que nunca me había planteado la idea de tomar nada para no quedarme embarazada.


-Nunca he tomado nada –yo no había pensado mucho en la idea de tener hijos quizás porque no estaba con nadie como para ponerme a pensar en algo como eso, pero por el momento no entraba en mis planes el quedarme embarazada, eso no significaba que en unos años no los quisiera pero por el momento no lo contemplaba también porque no había estado con nadie, ahora los dos habíamos empezado algo y aún teníamos cosas que arreglar entre nosotros, cosas que curar. Para nosotros el linaje era algo importante y aunque nunca hubiéramos hablado del tema sabía que para él, como a todo vikingo, también lo era. Al sonar nuestros estómagos pidiendo por comida fui yo la que decidí bajar por la cesta, también porque sabía que él no se iba a mover y que me mandaría seguramente a mí, así que fui bajo a coger lo que había sobrado de la cena y volví para encontrármelo tumbado en la cama boca abajo, se podían ver los tatuajes que llevaba en su espalda, en su mayoría eran vikingos pero también llevaba un par de esa otra cultura de la que formaba parte y que le hacían tener esos rasgos tan exóticos y que me encantaban. Dejé la cesta a un lado y mis dedos recorrieron su piel, cada trazo de los tatuajes y mis labios también hicieron lo mismo hasta acabar en su oreja. Hacía tiempo que habíamos hablado sobre hacernos un tatuaje juntos y no lo veía una mala idea en esos momentos, sonrió de lado y le pareció buena idea, decía que ya sabía lo que quería tatuarse y enarqué una ceja- ¿y en qué habías pensado exactamente? –Pregunté recorriendo su cuello con mis labios. Quien le había hecho la mayoría de los tatuajes iba a venir a pasar un tiempo en París y fue él quien tuvo la idea de que nos tatuara su amigo, lo miré y asentí con la cabeza mirándole- está bien, si tú te fías de él para que nos tatúe no tengo problema en ello –no tardó demasiado en girarme para dejarme bajo su cuerpo colándose entre mis piernas, me decía que le diera de comer con sus dedos repasando mi espalda y su lengua perfilando mis labios, sonreí observándolo con mis dedos subiendo por su espalda hasta enredarse en su pelo, me aseguró que tenía hambre y yo me reí entre dientes- ya veo que tienes hambre –dije de forma pícara al notar la punta de su miembro rozando mi sexo, era insaciable seguramente igual que lo era su padre y negué divertida con la cabeza. Sus labios buscaron los míos para besarnos justo en el momento en el que la puerta se abrió quedando tras ella sus padres, ni siquiera los había sentido al acercarse y de eso tenía la culpa el vikingo por distraerme de esa forma. Su padre se reía mirándonos y bajó para arreglar el estropicio que habíamos formado bajo al pelearnos, su madre por el contrario nos miraba desde la puerta con el ceño fruncido. Por Odín, menos mal que el cuerpo de Tarik tapaba al mío aunque su madre fuera para mí casi una como tal eso no quitaba para que me diera cierta vergüenza que nos encontrara así, Tarik le pidió a su madre que dejara de mirarnos y que nos encontrábamos bien, que no estábamos heridos y que no hacía falta que nos buscaran por no regresara casa por la noche, pero su madre no cambió el gesto.
-Tarik Cannif Zahir –dijo su madre sin dejar de mirarlo y, cuando le decía el nombre al completo significaba que estaba muy enfadada- ¿sabes lo preocupada que estaba al ver que no habíais vuelto por la mañana desde que os fuisteis anoche? No me digas lo que tengo y lo que no tengo que hacer, si no fueras tan tendencioso a meterte en líos yo no me preocuparía por lo que pudiera pasarte –estaba realmente cabreada y sus desiertos se clavaban en nosotros pasando su vista de uno a otro- si queríais estar a solas y pasar la noche juntos solo tendríais que haberlo dicho, ya sois mayorcitos para saber qué hacéis o qué dejáis de hacer... pero haber avisado de que no ibais a volver, y no me vengas con que sabías que no os iba a dejar –levantó su dedo para que no pudiera reprocharle- ni siquiera nos preguntasteis para poder venir aquí y de saber que era eso lo que ibais a estar haciendo por Ra, yo misma os hubiera dado la llave porque al menos sabría que no estarías en ningún peligro se puso sus manos en las caderas y lanzó un suspiro- algún lo entenderás –dijo para girarse un momento y lanzarnos la ropa que cayó sobre la cama- os quiero bajo en diez minutos –dándonos un último vistazo se alejó cerrando la puerta de golpe dejándonos solos en la habitación de nuevo, dejé caer la cabeza contra la almohada y luego lo miré a él.
-¿Sabes? Tú madre tiene razón –él me miró sin comprender lo que le decía y mis dedos recorrieron su rostro- le dije que no nos meteríamos en problemas y aunque no nos hemos metido en ningún lío seguro que se ha preocupado al no vernos por la mañana, además estás herido y pensó que podría habernos pasado cualquier cosa.... yo la he visto muchas veces cuando no volvías de noche, cuando venías herido, cuando le avisaban de que te habían encerrado... solo se preocupa por ti y ayer casi te perdió, eres su hijo y es normal –mis labios rozaron los suyos dejando un beso en estos- la próxima vez solo tenemos que decirle que es posible que lleguemos por la mañana y ya está, así se quedará tranquila –quería quitarle hierro al asunto porque era normal que su madre se preocupara con los líos en los que se había metido Tarik, hacerle ver que no pasaba nada porque su madre se preocupara de esa forma- venga, vamos a cambiarnos y bajemos, ya continuaremos en otro momento –mordí su labio inferior dejando otro beso en sus labios para apartarme finalmente o al final nos quedaríamos en la cama para empezar a cambiarnos, una vez listos volví a buscar sus labios antes de bajar para encontrarnos a sus padres que terminaban de poner las cosas en su sitio.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif Ayer a las 3:22 pm

Enarqué una ceja cuando mi madre pronuncio mi nombre al completo, la conocía, eso solo podía significar una cosa que me iba a llover una buena bronca.
-¿Madre y no puedes esperar a que nos vistamos? -pregunté ladeando la sonrisa con picarda.
Mi madre bufaba dejándome muy claro que lo que le molestaba no era lo que estaba haciendo, si no que no le hubiera avisado de que no iba a llegar a casa hasta el día siguiente.
Joder madre, yo no siempre planeo las cosas, a veces surgen. En esta ocasión no es el caso, hemos venido aquí para tener un poco de intimidad, no es que yo la necesite, pero Kaira no se siente cómoda cada ve que abre alguien la puerta sin llamar y estamos en esta misma posición -dije dándoselo claro.

Mi madre nos lanzó la ropa para que nos vistiéramos, quería que en 10 minutos estuviéramos bajo, ni uno mas, ni uno menos.
Gruñí malhumorado.
-¿No podemos acabar? -pregunté bufando, un manotazo de la loba me hizo ladear la sonrisa, ya tenia mi respuesta.

Los labios de la loba acariciaron mi boca, nuestra nariz friccionó mientras nos mirábamos como cíclopes sonriendo contra los labios ajenos.
-Se que mi madre se preocupa por mi, se de sobra que soy propenso a meterme en líos, pero vamos ¿que norteño Cannif no lo hace? Vale, puede que yo mas que otros, pero en esta ocasión solo me había metido entre tus piernas.

Bajamos juntos, la loba estaba avergonzada, lo que me hizo ladear la sonrisa tirando de su mano, podía escuchar como padre le decía a madre que tenia que aflojar conmigo, que con mi edad era normal que no les informara de cada uno de mis pasos.
Que si era capaz de acudir a la guerra, también lo era para no pasar la noche en casa y que si seguía siendo tan protectora conmigo acabaría largándome de su casa y eso no era lo que querían.
Padre estaba acostumbrado a las peripecias de los Cannif desde niño, pero madre no era una norteña.
Mi padre amaba a mi madre muchísimo, también ella a él, los dos habían puesto de su parte y yo no quería ser motivo de discusión entre ambos dos.
Al oírme llegar se callaron.
-Hijo, no te pedimos que nos cuentes cada paso que das, pero al menos para que tu madre pueda descansar tranquila avísanos de cuando no vendrás a casa a dormir.
-Madre, Kaira se muda a mi habitación -dije tajante.






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