Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Lobos y corderos (privado)(+18)

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Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Oct 15, 2017 5:53 am

Recuerdo del primer mensaje :

Madre nos había arrastrado casi de las orejas a todos a París, según ella, era importante que mantuviéramos las raíces con nuestros abuelos, eso por no contar que tras la larga temporada que habíamos pasado en Akershus por la llegada de una manada de licantropos aliada a Randulf, madre tenia ganas de dejar de suturar nuestros cuerpos.

La manada nos tenia alerta, no en si por el peligro que ya de por si representaban los licantropos, si no porque era custodiada por un grupo de peligrosos chamanes que estaba haciendo estragos en otras manadas de la zona.
Con Randulf el peligro siempre acechaba, la guerra en el norte perduraba en tiempo, espacio y aunque habían tenido épocas de paz, en este instante no era algo que reinara precisamente en el norte.

El acero corría por mi piel tanto como por las venas de padre, pero madre siempre ponía ese punto de cordura que a este le faltaba y supongo que también a mi, cuando nos veía muy idos en la lucha nos pedía que visitáramos junto a ella París para calmarnos, curarnos...
Íbamos a cenar cuando vi que la arrogante loba que con su particular sonrisa me miraba de soslayo dispuesta a sentarse en la cena.
Se había puesto unos pantalones de piel que le hacían un culo espectacular pero no muy apropiados para estar en París y una camisa ajustada que le marcaba unos buenos pechos.

Iba a sentarse justo cuando le quité la silla con el pie y su culo perfecto dio de bruces contra el suelo.
No pude evitar descojonarme por la cara de “voy a matarte” que puso.
Mi hermana negaba divertida mientras madre nos llamaba al orden y padre bebía hidromiel mirando la escena, bueno, para que mentir, miraba las nalgas de mi madre que en pie y con los brazos en jarra me pedía que me disculpara.

Le acerqué la silla mientras esta se levantaba maldiciéndome entre dientes.
-¡Por Ra lo que me ha dicho madre! -bromeé muerto de la risa.
Yo nunca juraba en serio por Ra, mi dios era Odin, pero cuando quería fastidiar a madre lo hacia y de paso a la loba que ahora se abalanzaba sobre mi como una fiera salvaje mientras yo de un salto me levantaba de la mesa y me ponía a esquivarla.
-¿y se puede saber donde vas tan guapa? -Le pregunté inquisitivo

Mi madre le pedía a Ubbe que intercediera, creo que fue entonces cuando salió de la ensoñación de mirarle el culo de mi madre ganándose un grito por parte de esta.
-Por Odin, pero que culpa tengo yo de que tus dioses te hayan dado esas nalgas -replicó mi padre mientras yo me moría de la risa.
-Por Ra, que culpa tengo yo de que la loba no mire donde se sienta.

Al final terminamos la cena entre risas y jarras de hidromiel, por suerte el ambiente se fue amenizando.
-podíamos irnos a la taberna después -le dije a mi hermana y a la loba. -¿te vienes padre?
Este negó, dijo que había quedado con nuestros tíos para irse a beber también por su cuenta.


Última edición por Tarik Cannif el Mar Nov 14, 2017 6:06 am, editado 1 vez
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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Vie Nov 10, 2017 6:25 am

Mis dedos se deslizaban por su piel, ladeé la sonrisa sintiendo como se erizaba, como reacionaba bajo mi contacto.
Repasó con su lengua la marca de mi cuello, divertido mordí sus labios lamiéndolos después
-Así no voy por buen camino para hacerme un harén -bromeé riendo a carcajadas.

Me tensé cuando me respondió a una pregunta que no debí haber lanzado.
Por una parte, me gustaba escuchar que ya no me culpaba, puede que fuera cierto, pero lo hizo durante mucho tiempo.
Cuando pasó eso yo solo era un niño, es cierto que para ella fue muy complicado, necesito ayuda y la tuvo, todos se volcaron con ella y en parte, mis padres también asumieron que yo era el que había tenido la gran idea, y fue aso, todos me culpaban, incluso yo mismo.
Siempre fui un niño inquieto, en eso no había cambiado, meterme en líos era una constante en mi vida, aunque después de eso todo empeoró para mi, la perdí y así lo sentí.

Ella encontró consuelo en los brazos de ese lobo y yo me quedé con un anillo de mierda trenzado en la mano como si fuera un capullo.
Puede que ahora no me culpara, pero lo hizo.
-Bueno -dije cuando me preguntó si eso es lo que había pensado durante este tiempo.
No pensaba volver a quitar el escudo y confesar lo que pasó aquel día, no volvería a quedar como un gilipollas ante sus ojos.
-Tampoco es que importe a estas alturas demasiado, como tu dices, lo controlaste, lo asumiste y ahora follas como una loba -apunté mordiendo su cuello buscando sus labios después con hambruna.

La loba me conocía, sabia que tras esa medio broma escondía algo mucho mas profundo, pero no era capaz de ser claro, no porque serlo me haría sentir como un pazguato.
Y con esas llego la pregunta del millón ¿por que me largué así aquella noche?
Pues por lo mismo por lo que estaba a punto de largarme ahora.
Era incapaz de enfrentar eso de “sigamos como siempre” me sentía como un gilipollas, me recordó al día en el que trence esas hierbas para prometerla la luna entera, pero el lobo se la había bajado y me sentí gilipollas mirandolos.
-No lo se -mentí -estaba bloqueado.

Los ojos de la loba se clavaron en mis pardos, como si supiera que algo no le contaba, que mis respuestas no tenían sentido.
-Entendí que querías...que siguiéramos...como amigos y me dio un arranque. No lo se loba, ya me conoces, hago todo sin pensar -apunté ladeando la sonrisa y tirando de su cuello para besarla.
-No me mires así, aun estaba dentro de ti cuando me soltaste eso, me cabreé y ya esta y me largué...yo que se -gruñí


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Vie Nov 10, 2017 1:20 pm

Mientras seguía recostada a un lado de su cuerpo en la tina lo miraba esperando a que contestara a las preguntas que le había hecho, había sido toda una sorpresa que me preguntara si todavía seguía culpándolo de lo que había pasado esa noche cuando en realidad hacía muchísimo tiempo que dejé de culparlo, no le negué que los primeros días sí que le echaba la culpa a él de lo ocurrido pero la verdad es que cuando todo se calmó, cuando pasaron unos días tras eso y empecé a pensar en lo que realmente era y en las opciones que tenía ya no le echaba la culpa. Su madre, principalmente, fue la que tuvo una conversación conmigo a solas que nadie sabía de lo que hablamos las dos en esa tarde en la que nos quedamos a solas, fue ella la que con su templanza y su paciencia me explicó cómo podía ver las cosas a partir de ese momento, enfrentarme a ello o dejar que me venciera... y lo cierto es que me ayudó bastante en esos días en los que yo era todo caos y confusión. Ella, en ningún momento, nombró a su hijo o me dijo que lo hacía responsable de lo que había pasado aun cuando yo quizás sí que se lo dije, ella sabía de sobra que ambos éramos dos niños traviesos que siempre iban juntos y que les llevábamos de cabeza muchas veces causando problemas, lo culpaba porque en esos momentos para mí era “lo lógico”, pero fue ella quien me hizo pensar en todo lo que había sucedido y me hizo ver, en esos momentos, que no eran las cosas como yo las veía y que siempre había otra parte de la historia. Podría haberle pasado a él como me pasó a mí, pero en esos momentos me costaba asimilar ciertas cosas y tener a alguien a quien hacer culpable era mejor que asumir y afrontar la verdad. En ningún momento le había dicho a él, de ninguna de las maneras, que lo hacía culpable aunque quizá podía entender por qué lo pensaba a pesar de no habérselo dicho jamás ni habérselo echado en cara... porque como su madre me había dicho solo conocía mi versión, o la parte que me correspondía de esa historia en esos momentos, pero no sabía la suya ni lo que él pudiera pensar o sentir en ese tiempo.

Sí, quizás lo había pensado porque me distancié de él al igual que me distancié de todos en esa casa, no porque quisiera, sino porque tenía miedo de no controlar lo que era y hacerles daño. Me llevó un tiempo acostumbrarme a usar bien mi fuerza, a controlar esos ataques de ira repentinos que me venían y que yo también tenía desde siempre, temía no poder controlarme y hacerles daño. Ellos buscaron ayuda, su padre contactó con un amigo suyo que era licántropo y que su hijo también lo era y que tenía un año más que Tarik, su padre me enseñó a controlarme y a ser lo que era, a enseñarme los peligros que nos acechaban y las noches de luna llena los pasaba con ellos para aprender a controlarme. Sí, me distancié de él porque de alguna forma me era difícil comprender, asimilar y exponer lo que me pasaba en esos momentos, sentía que los otros me llegaban a entender mejor y cuando me descontrolaban eran capaces de pararme.... no era una justificación, sino la realidad de unos hechos. Solo era una niña confundida con lo que era, sin saber bien qué sentía en esos momentos y todo se me cruzó, quizás no lo hice bien pero sin duda alguna no lo había hecho con intención de hacer daño a nadie pero viendo sus palabras me di cuenta de que había estado equivocada, el pasado no se podía cambiar por mucho que quisiéramos pero ese “bueno” me hizo mirarlo de forma fija esperando a que al menos se explicara. No lo hizo y eso me enfadó un poco porque fueron momentos difíciles, fueron momentos que nos marcaron y que nos llevaron a tomar ese camino y esa relación extraña de “amor-odio” que nos profesábamos. Esperé a que al menos me dijera algo pero fue entonces cuando me dijo que ya no importaba y fruncí el ceño, que a esas alturas ya no importaba y que lo importante como yo decía es que lo había podido controlar y asumirlo, y su broma me dejaba en claro de que había algo más que no me decía, porque lo conocía demasiado bien para saber lo que significa cuando hacía ciertas cosas en determinados momentos.



-¿Qué no importa dices? Quizás no te importe a ti pero a mí sí que me importa Tarik, porque hasta ahora jamás me habías dicho algo como esto y porque no pensé, realmente, que pudieras culparte de esa forma por lo que nos pasó aquella noche en el bosque –hice una pausa, estábamos bien y no quería estropearlo pero juraba por Odín que me costaba cuando se ponía de esa forma tratando temas serios- no me crees –no lo pregunté sino que más bien lo afirmé, no me costaba mucho saber que no creía en mis palabras o al menos en su totalidad, pero no le había mentido en ningún momento y había sido cierto- no te he mentido en nada de lo que te he dicho, he sido sincera en todo momento.... así que deja de pensar que te culpo o lo he hecho todo este tiempo porque no es verdad y no es así –su mano me acercó por la nuca para acortar la distancia entre nuestros labios y me besó, pero lo cierto es que a pesar de que su beso fue ardiente como el resto el mío no lo fue tanto, no porque veía que intentaba esconderse de algo con esa acción y no me gustaba. No me quedé callada y le pregunté por la noche en la playa, era un tema que debíamos de hablar y con el camino que llevábamos suponía que no podría gustarme su respuesta, pero se fue sin decirme apenas nada y se pasó todo el día fuera para volver en el estado en el que lo hizo, esperé para ver que me decía y me encontré con un “no lo sé” que no me creí seguido de un “estaba bloqueado”, y no me lo creía porque sabía que había algo más que no me contaba y que no me decía, que no me contaba toda la verdad y que de alguna forma que yo no podía entender la eludía porque nada tenía sentido alguno. No había entendido mis palabras para nada y en vez de preguntarme se largó dejándome allí sola en la playa, sintiéndome mal sin entender qué había ocurrido y por qué se fue de esa forma, joder, llegué a pensar que tras el calentón se había arrepentido y por eso se largaba sin decirme nada. Su gruñido fue devuelto con otro mío cuando me dijo que no sabía mientras él me acercaba de nuevo del cuello pero yo me zafé del agarre de este, cabreada con él porque no me decía la verdad, decía lo que quería, verdades a medias y cosas que no me contaba y que callaba sin saber bien el por qué, y sí, lo sabía porque como él mismo había afirmado lo conocía bastante bien, mejor de lo que él se pensaba- ¿sabes cuál es una de las cosas que más odio de ti? –Pregunté intentando no alterarme y saltar, estábamos bien y quería conservar eso lo que restaba de día- que incluso en los momentos en los que son importantes, o momentos como estos, nunca terminas por decir las cosas y siempre recurres al humor para salir del paso igual que hace tu padre a veces... si no me lo dices, si no me cuentas las cosas, no puedo saber lo que piensas o lo que sientes, y me molesta que no me digas las cosas y me cuentes medias verdades –hice una pausa fulminándolo con mis ojos- yo he sido sincera en todo momento, podría haberte mentido y no lo hubieras sabido pero no es eso lo que quiero, no contigo –afirmé sin dejar de mirarlo- si te pregunto las cosas es porque quiero saber la respuesta, dices que no tiene importancia que pienses o no si te hago culpable pero para mí si es importante porque no Tarik, no te culpo –negué con la cabeza- y tú tampoco deberías de culparte por ello –terminé diciendo apartando un mechón de pelo mojado de mi rostro- no podemos cambiar el pasado pero sé que no me estás contando todo, sé que te guardas cosas y no entiendo el motivo ni la razón de ello... se suponía que entre nosotros no había secretos, y creo que tú tienes muchos que no me has contado –no lo acusaba, no lo dije en tono acusatorio solo expresé mi pensamiento y mi opinión- y por Odín, ¡no entendiste nada de lo que quise decirte en la playa! Te dije eso porque por encima de todo no quería perderte, porque me importas demasiado, porque eres en realidad la persona que más me importa de este jodido mundo y perderte es algo que no contemplo y temí, en ese momento, que el habernos dejado llevar pudiera de alguna forma marcarnos para mal y no lo quiero, ¿entiendes que no puedo perderte, ya sea por mí, o por cualquier cosa que te pase? –Mordí mi labio tras mis palabras llevando mi mano a su mejilla acariciándola- pudiste haberme preguntado, pero si no me hablas no puedo entenderte –aseguré pasando mi pulgar por su pómulo repetidas veces- ¿crees que después de todo esto podemos ser solo amigos? Vamos, ni tú eres tan ingenuo como para pensar eso... podemos fingir si así lo queremos pero ambos sabemos que hay mucho más que eso, y puedo entender incluso que te de miedo, porque joder, a mí también me da algo de miedo todo esto... pero aquí estoy, siendo sincera y jugándomela porque lo que quiero voy a por ello y lo cojo –lo miré de forma fija- siempre he tenido sentimientos por ti desde que nos conocimos cuando éramos unos críos, antes de todo no sabía muy bien cómo definirlos o qué era exactamente eso que sentía... pero te aseguro que tras todo este tiempo tengo las cosas claras –hice una leve pausa, me estaba dejando muy expuesta pero después de la pasada noche en que casi moría... joder, ¿qué motivos había para seguir con ese estúpido juego cuando nuestras vidas podían cortarse con tanta facilidad?- pero me he cansado, me he cansado de ser esa loba celosa que se ha ido forjando con el tiempo cuando todo cambió, sabes la naturaleza de los lobos y su tendencia a “marcar” y defender lo que es “suyo”, ¿sabes cuánto he tenido que contenerme para no arrancarle la cabeza a más de una? –El ejemplo más claro el sucedido hacía un par de noches con la camarera esa- estoy cansada de quedarme siempre mirando sin actuar cuando anoche, viéndote así, comprendí más que nunca que la vida es como un hilo que se corta de improviso y sin avisar –miré hacia otro lado para luego mirarle a él- así que ¿podrías, por una vez en toda tu vida, ser sincero y hablar con claridad? Por favor



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Nov 13, 2017 4:50 am

La loba no me devolvió el beso, al menos no lo hizo del modo que yo necesitaba. No quería hablar del tema y mi modo de morderle los labios para que guardara sus palabras era mi modo de decirle que no quería joder aquella noche.
Mas como de costumbre no entendió una mierda, quería llevarme a ese punto de no retorno donde me sintiera un completo idiota.
-No, no podemos cambiar el pasado, lo que pasó, pasó y ambos somos responsables de nuestros actos.
Yo quería ir al bosque para estar solos, nunca se me han ocurrido planes tranquilos, mas bien descabellados y si, pudimos haber sido cualquiera de los dos, pero fuiste tu y ..los dos cargamos con la maldición de un modo distinto -gruñí sin mas.

Ella pasó las trasformaciones, yo la escuchaba aullar de dolor y mientras ella se quebraba en el sótano, yo lo hacia en mi habitación ¿culpable? Claro que me sentía culpable y las miradas de la familia me gritaban que estaba en lo cierto, que de haber estado en casa como me avisó padre y de no haberle propuesto una travesura nocturna, ella no estaria pasando por eso.

Quizás de forma inconsciente ella no me culpaba, pero lo hizo, se alejó de mi y quebrado como estaba y con la esperanza de que esa mierda de anillo me la devolviera me demostró lo mucho que me equivocaba.
Rugí recordando frustrado, rabioso mientras ella acariciaba mi mejilla buscando la verdad que me callaba pero que mis ojos le gritaban.
-Ya no importa -repetí intentando retomar la noche.

Enarqué una ceja cuando me dijo que en la playa no la entendí, que lela quería decir que no quería que cambiara nada, que no quería perderme, pero que yo me largué sin darle explicaciones como hacia cuando me cabreaba.
-¿como puedes pensar que yo me fu porque después de sofocar el calenton me arrepentía? Iba borracho, pero sabia lo que hacia, sabia con quien lo hacia -aseguré


¿podrías, por una vez en toda tu vida, ser sincero y hablar con claridad? Por favor
Eso y lo que dijo con anterioridad me hizo saltar, como si me acabaran de pinchar con la mas afilada de las dagas.
-Dices que siempre has tenido sentimientos por mi, pero mientes. El amor no debería de doler, tu me enseñaste a ser así, ahora no me digas que arrancarías la cabeza a todas las que se me acercan, tu abriste la veda.

Su mirada me decía que no sabia de lo que hablaba. gruñí alzándome de la tina cabreado y me enrollé con una toalla.
-Te vi -grité apuntándola con el dedo, con todo mi cuerpo tenso y mi dedo acusándola -te vi con ese lobo, besándote con él ¿donde estaban ahí tus sentimientos por mi? No me mientas en la cara -rugí saliendo del baño dispuesto a colocarme la ropa y largarme de allí.
Ni siquiera le había contado lo del anillo ¿podía ser mas patético?





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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Lun Nov 13, 2017 12:44 pm

Nada de lo que yo le diera en esos momentos podía hacer que él cambiara de opinión y que pensara que yo no le culpaba de lo que pasó, que pude haberlo hecho al principio cuando todo pasó pero que tras hablar con su madre me dio a entender que las cosas no eran así, que no era como yo lo veía y tenía razón. Fue duro, fue difícil para mí al principio pero no le culpé por lo que nos pasó esa noche, porque aquel licántropo nos encontrara y me mordiera... por mucho que le dijera en esos momentos no iba a poder hacer nada para aliviar su carga, y de verdad quería que no la llevara porque en todo este tiempo él sí se había estado culpando por lo que pasó mientras que yo no lo hacía, y no era justo que soportara y llevara todo ese peso a su espalda cuando no era cierto, cuando no era verdad. Quizás lo pude dar a parecer o a entender pero no fue ni de forma consciente ni lo hacía con intención, ya me había disculpado, ya le había dicho mil veces esa noche y le había jurado que yo no le culpaba pero al parecer él si lo hacía, y de una forma profunda que yo no había sido capaz ni de ver ni de comprender, y me dolía que cargara con ese peso innecesariamente porque no era justo, no era justo para él en absoluto. Ya no sabía cómo decirle las cosas, no es que hubiera sido siempre muy habladora como su hermana pero siempre decía las cosas con propiedad y de forma clara y me queda sin saber cómo hacerle ver que estaba que estaba equivocado... era como si de alguna forma él no se quisiera perdonar por eso, como si de alguna forma se hubiera acostumbrado de manera negativa a llevar y soportar el peso de la culpa de lo que pasó esa noche. Sí, era cierto que él me retó a que fuera con él al bosque pero en ningún momento me obligó ni me arrastró al lugar, siempre nos estábamos retando constantemente y aquella noche fue una más, un desacierto por completo, pero no fue del todo culpa suya porque yo me podría haber quedado también y no salir... sin embargo los dos, aventureros como siempre y sin miedo a nada nos adentramos en el bosque y pagamos las consecuencias. Yo lo padecía y él al parecer lo sufría.

Intentaba hacerme ver que no importaba y me dieron ganas de gritarle y de hacerle ver que para mí sí importaba, me importaba porque era él quien lo estaba sufriendo y ya no se trataban de estúpidos celos como siempre nos pasaba, aquello era serio, aquello era gordo y que sufriera de esa manera a mí me importaba aunque él no quisiera verlo, decía que cargábamos los dos con la maldición de forma distinta y yo no quería que él la cargara, en todo caso, que me ayudara a cargar pero no que padeciera por ello cuando yo hacía años que lo veía como algo normal y como algo más de mi vida, sí, las noches de luna llena eran dolorosas por la transformación pero me había acostumbrado después de tantos años, y no pensé que eso le afectara tanto. No nos entendíamos, no nos estábamos entendiendo y quizás llevábamos demasiado tiempo callando ciertas cosas que ahora habían estallado incapaces de contenernos por más tiempo, ahora salía todo a la luz y nos salpicaba directamente por no hablarlo en el momento oportuno. Ahora me echaba en cara cómo había podido pensar que se arrepentía de lo que habíamos hecho en la playa pero ¿cómo no hacerlo? Se largó dejándome tirada en la playa sin decirme nada, ni una maldita palabra y no había aparecido hasta el siguiente día, ¿qué narices debía de pensar con eso? ¿Acaso se creía que a mí no me dolió cuando hizo eso, que me dejó rota en esa maldita playa? Pues claro que lo hizo, me quebró por completo su acción y no podía no aguantar cuál fue el motivo de ello, íbamos borrachos los dos y aunque ahora me asegurase que sabía lo que hacía y con quien el daño ya lo había hecho, pero a pesar de eso no quería quedarme con eso. Mis labios se entreabrieron ligeramente cuando me dijo que mentía, no entendía exactamente qué era lo que me estaba diciendo pero podía ver su rostro y los gestos que hacía, las sombras que lo recorrían y esa mirada en sus ojos que parecía de hablar de dolor, pero no entendía de lo que estaba hablando.



-No te estoy mintiendo, no he mentido en nada de lo que te he dicho esta noche –aseguré mientras lo miraba sin entender a qué se refería, qué estaba diciendo en esos momentos porque no lograba comprenderlo, ¿de qué narices hablaba?- ¿qué yo te enseñé a ser así? ¿De qué hablas Tarik? –No entendía nada en esos momentos y me dejó descolocada y perdida por completo sin saber por dónde tirar exactamente. Gruñó con fuerza levantándose de la tina dejándome de nuevo a mi sola en ella, totalmente cabreado por el ceño fruncido de su rostro y ese brillo en sus ojos que tan bien conocía. Se enrolló una toalla a su cintura y su mano se alzó para señalarme con el dedo seguido de un “te vi” que me hizo sentirme más perdida y descolocada todavía, ¿qué me vio? Pero enseguida tuve la explicación a sus palabras: me había visto con aquel lobo, besándonos... recordé ese momento a la perfección en cuanto lo mencionó. Estábamos en el norte, habíamos ido allí para que yo intentara controlarme y era más seguro allí que en plena ciudad donde la gente y los cazadores podrían dar conmigo. Él era el hijo del hombre que me enseñaba a controlarme, él también era lobo y admitía que en esa época confundí todo por completo, mis sentimientos se mezclaban con los del lobo que eran difíciles de controlar, por una parte ellos me entendían más, él me entendía más porque había pasado hacía un año lo mismo que yo pasaba en esos momentos y... simplemente ocurrió. No me enorgullecía de ello y fue bastante raro, aunque sí me sirvió para aclarar mis sentimientos que los tenía bastante confusos... y tras recordar eso fruncí el ceño porque, por una parte, no entendía por qué me lo estaba diciendo y echando en cara, por qué me preguntaba dónde estaban mis sentimientos por él en esos momentos, confusa por sus palabras hasta que lo entendí, del todo. Mis labios se abrieron ligeramente cuando recordé su frase “el amor no debería de doler, tú me hiciste así.... tú abriste la veda” ahora entendí esas palabras que cobraron fuerza en mi mente mientras lo contemplaba sin poder creerme a lo que había llegado juntando la piezas que creía perdidas y que él me había entregado- Tarik... –lo llamé estirando mi brazo para cogerlo y frenarlo pero salió del baño dejándome sola de nuevo, pero esa vez ni siquiera lo pensé cuando salí de la tina y lo seguí sin siquiera preocuparme por coger una toalla ni nada para taparme, con mi velocidad me planté delante de él justo sobre la alfombra donde nos habíamos acostado y puse mi mano en su pecho para pararlo con las gotas cayendo por mi cuerpo desnudo- ni se te ocurra volver a irte y a dejarme sola de nuevo, esta vez no voy a dejar que huyas como en la playa –porque eso me había dolido horrores- no te he mentido en ningún momento y sí, siempre he tenido sentimientos por ti –volví a asegurar de nuevo mientras me quedaba parada frente a él para que no saliera, en caso de querer hacerlo podría frenarlo para que no lo hiciera- ¿sabes lo difícil que era para una niña de diez años, que ni siquiera se entendía a sí misma, saber lo que sentía por su mejor amigo? Pues no era nada fácil en una época en la que todo era confuso, en la que no sabía bien qué sentía por ti tras toda una vida juntos, pero algo sentía y eso es algo que no voy a negarme porque era verdad, y cierto –le miré frunciendo el ceño- cuando pasó todo tuve que lidiar con algo muy complicado, no solo mis sentimientos, sino mis cambios de actitud y unas hormonas locas que no me hacían pensar con claridad sumado a los sentimientos de un animal salvaje que había despertado en mi interior. Sí, no fue fácil y sí me alejé de vosotros porque no podía controlarme, porque no medía mi fuerza y temía haceros daño, temía hacerte daño así que me prometí controlarme, controlar lo que llevaba dentro y entonces volver a ser la misma de siempre. ¿Crees que para mí fue fácil separarme de la familia que tenía, de vosotros, de ti? Pues no lo fue en absoluto, fue un completo infierno –quité la mano de su pecho para no hacerle daño en la herida- soy obstinada y terca y hasta que no me controlara no volvería a vuestro, pero os echaba de menos y a quien más echaba en falta era a ti, aunque no te lo creas en absoluto. Ellos... ellos me entendían, ellos podían explicarme aquello que yo sabía y una parte de mí, la parte animal, se vio comprendida entre ellos... me sentía más confusa todavía sobre lo que sentía, no me excuso, solamente me justifico para que lo entiendas. Teníamos algo en común, los dos éramos jóvenes y nuestra parte salvaje se entendía, se reconocía y... pasó, yo no lo pedí ni tampoco lo busqué pero... pasó –sentía sus ojos como dos dagas que se clavaban certeras, pero debía de saberlo después de todo- no me siento orgullosa de ello y solo fue un beso, pero eso me ayudó a aclararme en lo que sentía, comprendí que no era él quien quería que me besara, sino tú. Luego cuando volví todo había cambiado, te veía diferente y con diferentes chicas y me dolió, ¿crees el único que ha sufrido con todo esto? Pues te equivocas, porque yo también lo pasé mal viéndote con una diferente –fruncí el ceño recordándolo- y sí, me contuve muchas veces sobre todo siendo más joven pero era lo que tú querías y aunque me doliera yo lo acepté, aunque me quebrara por dentro –di un paso atrás- decir que yo fui quien te hizo así me parece un sinsentido, yo no abrí ninguna veda y no lo quise hacer a propósito, pero de todas formas tú tienes una larga lista que de la cual me ganas con muchísima ventaja y ni siquiera puedes negarlo. ¿Quieres echarme esa carga? Está bien, así tendré algo con lo que cargar yo también –inquirí también cabreada dejando atrás ese buen humor, esos buenos momentos que habíamos tenido durante todo el día- ¿pero sabes qué? Que jamás volví a tener nada con él, no hasta unos cuantos años más tarde en los que tuvimos encuentros esporádicos pero nada más, aunque tú ya habías abierto esa veda hacía mucho tiempo –cerré los ojos y llevé una mano a mi pelo, yo no quería que la noche acabara así, yo no quería que todo aquello pasara y por una vez, por una maldita vez quería que todo acabara bien... pero al parecer eso era imposible entre nosotros- yo no quería que todo esto pasara, quería dormir contigo esta noche y despertarme a tu lado, ver tus ojos nada más despertarme como el otro día, desayunar, pasar el día juntos.... pero eso era demasiado pedir para nosotros ¿no? –Pregunté con ironía mirando un momento hacia la lumbre que seguía encendida proyectando sombras, sombras sobre ambos y negué con la cabeza- yo ya no sé qué más hacer ni que más decirte para que me entiendas y me creas, estoy aquí frente a ti, sincera, vulnerable desnuda y expuesta abriéndote lo que he llevado escondido durante tantos años, esperando a que me veas pero pareces que solo ves sombras –me mordí el labio con fuerza sintiéndome más expuesta que nunca mientras por otra parte comenzaba a quebrarme- quizás es que hemos llegado demasiado tarde, quizás hay algunas batallas que ya están perdidas antes incluso de lucharlas.... quizás nuestro orgullo ha hecho que nos perdamos antes incluso de tenernos. Dos corazones se pueden sanar el uno al otro, solo si permiten que lo sanen... no eres el único que ha sufrido de esa forma, yo también sufrí por ti -dije con un hilo de voz sintiendo que, esa vez sí, lo perdía.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Nov 13, 2017 2:49 pm

Me detuvo, esta vez parecía decidida a no dejarme salir corriendo, me explico lo difícil que fue para ella todos esos cambios, porque beso a ese chico, al parecer su “yo” nuevo, era comprendido por el chaval y claro, buscar en mi esa comprensión era demasiado pedir.
¿Que esperaba que le dijera? ¿Que lo entendía? No, no lo entendía, para ella cambiaron las cosas, pero por Odin, también cambiaron mucho para mi.
Me sentí estúpido, ella estaba arropada por una manada donde encajaba, pero yo..yo no encajaba en ningún puto sitio.

Madre me miraba con sus pardos fijos en los míos, no lo decía pero podía leerlo, ese “es tu culpa por no hacer aso a tu padre aquel día”
Era cierto no la llevé a rastras, pero la pique hasta que la hice saltar pues en un principio ella quería quedarse y obedecer a mi padre.
Me sentí odiado por toda la familia, o quizás es que me odiaba a mi mismo y si, ella abrió la veda y cuando volvió yo tenia una larga lista de conquistas.
No me encontró, pero ¿acaso me busco? No, ella hizo lo mismo, dice que sufrió, pero creo que no era tampoco del todo cierto, le vino bien esa libertad, no la recuerdo llorando en casa mis ausencias.

Fue entonces cuando me hizo volverme loco, loco de celos, de rabia, la ira se apoderó de mi y de un manotazo volqué la mesa gruñendo.
Todos los frascos de la abuela cayeron al suelo, mis dedos se hundieron en la pared y de un tirón arranqué el papel pintado.
-Volviste con él, volviste a enrollarte con él, a follártelo. Dices que te diste cuenta de que me querías ..pero lejos de buscarme, confesarme tu gran hallazgo, viste que iba y venia de cama en cama y tu volviste a sus malditos brazos.

La aparté para que no me sujetara, tenia que salir de allí, rugía exasperado, moviéndome por el salón de punta a punta rompiéndolo todo a mi paso.
-¿Dormir conmigo? ¿Hablándome de ese? ¿Y ahora que hemos discutido que harás? ¿buscar un puto lobo para abrirle las piernas porque entiende esa mierda salvaje que te pasa?
La aparté para poder largarme, la veía rota, pero yo también lo estaba y de quedarme me quebraría ante ella y no podía, ya lo hice aquel día en el que el anillo cayó al mismo ritmo que mis ilusiones y expectativas.

Negué mirándola.
-Fui el único que lucho, yo, tu estabas demasiado ocupada correteando con ese lobo. Yo no empecé esto. Dices que hay batallas que están perdidas y eso es porque tu siempre te rindes. Ve, búscalo, aun estas a tiempo de dormir con alguien esta noche -dije con desprecio.
Estaba cabreado, no podía evitarlo y quizás no tenia toda la razón, pero si parte

Caminé hacia el mueble bar de mi abuelo y cogí una botella de whisky abriéndola y dándole un trago.
-Por los que viven en bucle cometiendo los mismos errores una y otra vez -dije caminando hacia la puerta.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Mar Nov 14, 2017 4:27 am

Me sentía perdida en esos momentos porque no sabía lo que tenía que hacer, qué era lo correcto y qué no lo era en esos momentos, me sentía tan perdida que no podía más que esperar por su reacción y por su respuesta pero por la forma de su cuerpo, que estaba tenso, y su gesto sabía que no iba a gustarme para nada. Pero no sabía qué más hacer, había sido sincera en todo lo que le había dicho, había expresado aquello que llevaba callando desde hacía tanto tiempo y que ahora exponía frente a él, quizás tarde pero... ¿cómo podría saber yo lo que le pasaba, qué pensaba o qué sentía, cuando no me lo decía tampoco? Jamás me habló sobre nada de eso, jamás me dijo que me había visto con el lobo, si me lo hubiera dicho quizás las cosas hubieran sido diferentes porque para mí no significó nada, me ayudó a despejar mi mente y a aclararme en lo que sentía, pero para cuando volví él ya había cambiado por completo, lo veía ir y venir con una y después con otra diferente y yo... ¿cómo saber qué era lo que sentía, o por qué lo hacía? Me callé, me dolió muchísimo y con el tiempo al final lo fui asumiendo porque no me quedaba de otra. Él nunca dijo nada ni dio a entender nada hacía mí así que ¿cómo siquiera pensarlo? Que él no me viera pasándolo mal no significara que no fuera verdad, porque lo pasé mal aunque evidentemente era demasiado terca y orgullosa para que alguien me viera de esa forma, nadie me vio llorar, nadie me vio derramar lágrimas en silencio sumida en la oscuridad de mi habitación llorando sobre mi almohada, claro que nadie me había visto, porque frente al resto del mundo aparentaba algo que en verdad no sentía, si esa había sido su elección ¿quién era yo para cambiarla? Jamás dimos muestras de algo hacia el otro, siempre estábamos juntos pero nunca en ese tiempo nada había pasado, éramos dos niños, dos mejores amigos que siempre estábamos juntos pero nunca pasó ni surgió nada en ningún momento... yo no podía saberlo, ni él tampoco podría.

Me dolía, que exponiéndome ante él, fuera incapaz de reconocer que no nos habíamos dicho nada, pareció quedarse con algo que le había dicho y que lo había puesto completamente loco, de ira, de rabia y de celos. Se lo veía en sus gestos, en su rostro, se notó por la forma en que volcó la mesa tirando todo lo que había encima y que sería de su abuela seguramente, todo cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos quizás también como un símil a como estábamos en esos momentos los dos: rotos. No le había gustado cuando le dije que había tenido encuentros con aquel lobo, no fue nada importante ni tampoco fueran más que un par de veces, pero sin embargo él no pensaba que a mí no me había gustado y me había dolido el verlo con una diferente, tantas que había perdido hasta la cuenta porque eso solamente me hacía daño. Se fue hacia la pared y dando un golpetazo dejando sus puños contra esta, sus dedos se hundieron en el papel y tiró con rabia arrancándolo de la pared mientras sus palabras salían como dagas afiladas envenenadas en forma de pregunta que, cada vez que hacía una nueva, se clavaban más en mi corazón y se hundían con fuerza, haciendo cada vez la herida más grande y el dolor más agudo y profundo. Me dolió, me dolió enormemente que me dijera que iba a buscar a otro lobo para abrirme de piernas, sabía que estaba dolido y que era la rabia, la ira y los celos lo que hablaban por él pero... aun así me dolió como mil dagas atravesándome el corazón, me mordí el labio con fuerza hasta casi hacerme herida y apreté mis puños con fuerza conteniendo la rabia que me recorría por dentro, me sentí en parte humillada como si lo que hubiera pasado esa noche, como si fuera yo la que se acostara con decenas de hombres cambiando cada dos por tres, en cierto modo fue casi como si me insultara y me estuviera llamando algo que yo, ni de lejos, era.



-¡¿Y qué querías que hiciera?! Cuando volví tú estabas cada día con una diferente y pensé que era lo que querías... ¡tú tampoco me dijiste nada de lo que sentías, cómo iba a saberlo yo! –Le grité dando un puñetazo a la pared que tenía al lado con fuerza- ¡volví a sus brazos porque estaba dolida, porque me rompiste el puto corazón! Cuando volví sabiendo y teniendo claro lo que sentía por ti y fui esa noche a la taberna con Eirin te vi, os vimos a ti y a una besándoos, desaparecisteis pero luego volvisteis de nuevo al cabo de un rato sudados, desaliñados y con la ropa mal arreglada... ¿qué narices esperabas? ¿Sabes cómo me quedé cuando vi eso? ¡Tú viste un maldito beso de niños y yo me encontré con que te estabas tirando a una! –espeté con rabia, con furia, ¿a él le había dolido, y a mí no con todo lo que tuve que ver?- No, yo no soy ninguna puta –dije alto y claro con la rabia en mi tono de voz cuando dijo que me buscara un lobo- no soy una de tus putas conquistas que se abren de piernas con el primero que se cruzan –el dolor se notaba en mi voz y quizás no debí decirlo, como él no debió de decirlo tampoco. Se alejó apartándose lejos de donde yo me encontraba poniendo distancia entre ambos, una que quemaba de forma horrible y dolorosa. Negó con la cabeza y sus palabras volvieron a salir afiladas de nuevo con un blanco fijo, un blanco que tenía en mi corazón y que se clavaban tras cada frase que decía, negué con la cabeza cuando dijo que era el único que había luchado pero a mí no me lo había parecido en absoluto, él también se había rendido a la primera de cambio y había empezado con aquella absurda y estúpida “veda” que nos había llevado a peleas constantemente, a gritarnos y a enfadarnos sin motivo alguno- ¿qué tú luchaste? ¿En qué jodido momento? Me viste dándome un beso y te rendiste, empezaste con esa estúpida y absurda lista de conquistas que has mantenido hasta el día de hoy, no luchaste mucho más de lo que yo luché. Por Odín, me estás echando en cara algo que tú tampoco hiciste –lo miré frunciendo el ceño pero, lo que más me dolió de todo, es la forma que tuvo de decirme que lo buscara para que no durmiera sola esa noche, con ese desprecio, con ese tinte en su voz que me hizo apretar la mandíbula con fuerza y dejar otro golpe en la pared con tanta fuerza que dejé la marca de mi puño en la misma- ¿eso es lo que quieres, que vaya al norte y lo busque para lanzarme a sus brazos mientras tú sigues con esa lista de conquista como si pretendieras batir un récord? –Miré como iba hacia el mueble bar para coger una botella de whisky y darle un trago con intención de ir hacia la puerta para salir de allí, así que fui hacia la puerta antes de que llegara él y pegué mi espalda a esta para que no pudiera salir por ella- no pienso ir a ningún lado, y tú, tampoco –le dije con rotundidad, no esa noche, no iba a dejarme de nuevo y a largarse como había hecho en la playa, huyendo como un cobarde de la situación- no pienso dejar que te marches de aquí y huyas como un cobarde... tendrás que quitarme para irte –y en su condición, y con la mía, era algo que no pasaría- no quiero buscar a nadie, no quiero irme a ningún lado... por Odín, ¡quiero que te quedes aquí conmigo! ¿No te das cuenta de que nos estamos dejando llevar por el orgullo que tenemos y nos estamos destruyendo más? ¿Acaso es lo que quieres? Porque te aseguro que si sigues por esa línea lo vas a conseguir, más de lo que ya lo estoy –me mordí el labio pegada todavía a la puerta, no iba a permitir que se marchara porque aparte de que no quería se lo había prometido a su madre, si dejaba que se fuera así... no, no se marcharía, esa vez me enfrentaría como no me enfrentó en la playa. Nos quedamos observándonos de forma fija con los ojos brillando y el odio, la rabia, el dolor, los celos todo bullendo en nuestro interior a fuego lento como si estuviéramos a punto de estallar. Cerré los ojos, tan solo unos segundos, y apoyé la cabeza en la puerta de la cabaña dejando escapar el aire en un suspiro. Joder, no quería eso, no quería pelearme, no quería terminar mal la noche... tan solo quería disfrutar de él, con él, juntos y los dos solos, no acabar jodiendo la noche de manera exponencial. Me mordí el labio con fuerza y lo miré de nuevo, tan ceca y a la vez tan lejos odiando y matándome esa distancia, me dolía, me quemaba y me quebraba cada vez que nos atacábamos de esa forma, miré hacia otro lado sintiendo que las lágrimas estaban a punto de caer de mis ojos- no voy a dejar que esto nos rompa, no puedo permitirlo... –dije con un tono de voz bajo, si se iba por esa puerta y me dejaba... no iba a ser capaz de aguantarlo, no de nuevo- dime que es lo que puedo hacer, dime que es lo que tengo que hacer para solucionar todo esto, pídeme lo que quieras menos dejar que te marches porque si lo haces no voy a poder soportarlo, no de nuevo –negué con la cabeza y lo miré intentando retener las lágrimas- tenemos una oportunidad para dejar el pasado atrás, aquí y ahora, y empezar algo que sea solo de nosotros, solo los dos, tú y yo... sabemos que nuestras vidas de guerreros son cortas y que Odín puede llamarnos en cualquier momento, ¿vamos a estar lo que nos reste de vida así... en vez de poder estar juntos? Te he querido durante todo este tiempo en silencio, pero en estos años he sido incapaz de olvidarte y no creo que pueda hacerlo –di un paso hacia él acortando la distancia- mitt alt, mitt ingenting (mi todo, mi nada) eso es lo que eres para mí –me quedé frente a él a sabiendas de que podría bordearme y largarse, pero él decía que no luchaba y le iba a demostrar lo equivocado que estaba- no quiero que te vayas, quiero que te quedes aquí conmigo, dormir desnudos juntos, despertar pegada a tu cuerpo, sentirte, tenerte –alcé mis manos para acunar su rostro con ellas dejando mi rostro cerca del suyo- te quiero, Tarik. Quédate conmigo, por favor –pedí en una súplica rozando su nariz con la mía.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Mar Nov 14, 2017 6:05 am

Su velocidad sobrenatural hizo que llegara antes de que yo enganchara el pomo de la puerta, mis ojos pardos rugían y un apártate entre dientes emergió gutural de mi garganta.
No se movió un ápice, allí estaba asegurándome que ninguno de los dos iba a ir a ninguna parte y que no iba a dejarme salir corriendo como un cobarde.
Rugí dando un puñetazo a la pared.
-Que te apartes -rugí entre dientes, mas se mantuvo allí, impertérrita viendo como mi pecho subía y bajaba preso de los celos, la ira y la rabia.
Había vuelto a los brazos de ese puto lobo, yo nunca podría compartir con ella esa parte animal que ella sentía conectaba con la manada.

Sus palabras llegaban a mi y eso que estaba preso de la ira en ese instante, decía querer estar conmigo, pasar juntos la noche.
-Tu me destruiste primero -gruñí – el orgullo es lo que me queda después de que me humillaras. Te esperé, creía que solo estabas aprendiendo a controlarte,que volverías, me armé de valor, yo quería estar contigo y fui a buscarte, claro que luche -dejé escapar una risa sarcástica -luche y perdí. Trencé un anillo con hierba, una estupidez que nunca mas he repetido, quería algo contigo, pero tu ya estabas en brazos de ese lobo y yo me quede allí, plantado como un idiota.
Ni te molestaste en ir tras de mi cuando me largué.
Yo vi un beso, tu pudiste ver muchas cosas mas, pero tampoco es que yo me haya perdido un sin fin de polvos que has echado con otros.

Tenia razón, teníamos demasiadas cosas dentro, mucho que echarnos en cara y que no habíamos superado.
Cerró los ojos apoyando su cabeza contra la puerta, intentando mar aire y expulsarlo, yo di un trago de la botella, allí estábamos haciendo lo que mejor se nos daba, destruirnos.
-Quiero irme -repetí -no quiero estar aquí contigo -espeté antes de que hablara de nuevo.
Mi rostro se tensaba, estábamos cerca, pero la vez nos separaba un abismo.

Entreabrí los labios escuchándola, ¿quería una vida conmigo? ¿los dos? ¿juntos? Sus palabras daban vueltas en mi cabeza.
Cerré los ojos un instante al escuchar ese “te quiero”
Acorté la distancia, no hablo mas porque mis labios impactaron centra los suyos, mi lengua arrasó con todo a su paso abriéndose paso a palmetazos por su boca.
Lenguas enredadas en un húmedo beso devastador como las mismas tierras norteñas.
Mi mano contra la puerta, su espalda la uso de lecho mientras sus caderas me buscaba.
Gruñí por el mordisco, alzándola de las nalgas antes de dejarla caer sobre mi bastarda que se envainó haciéndola gemir de placer.

Nuestros alientos chocaban, repasé su mandíbula entre mordiscos, lamiendo su cuello, succionando su piel entre gruñidos.
Tomé con una mano su pecho, alzándolo, mi lengua coronó sus pezones, mordiéndolos de forma salvaje sintiéndolos duros.
Mi hombría entraba y salia casi por completo, empujando tan fuerte al entrar que su espalda chocaba violenta contra la puerta.
-Kaira -gruñí de nuevo empotrandola como una bestia.






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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Miér Nov 15, 2017 6:02 am

Había consumido la última carta que me guardaba bajo la manga, había disparado la última bala que me quedaba en la recámara en un último intento de que se quedara y de que no se fuera, no podía dejar que se marchara con la situación tan rota como la que teníamos en ese momento, me negaba a que se fuera estando de esa forma sabiendo que sería una falla difícil de superar y de volver a juntar, estaba tan solo a unos pasos de mí y sin embargo lo sentía tan lejos, tan distante. Era como si un abismo nos separara por completo y la distancia fuera tan grande que era difícil incluso de superarla, así que solo me quedaban agotar todas las balas que tenía para intentar que se quedara conmigo esa noche y no se fuera, porque si se iba las cosas ya no podrían ser como antes, los dos estábamos muy heridos en esos momentos y si se largaba solo haría que todo se rompiera en miles de pedazos, tan pequeños, que sería imposible que se volvieran a juntar de nuevo. Yo hice cosas que no debería de haber hecho, él hizo cosas que no debió de haber hecho tampoco... pero lo pasado ya no podíamos cambiarlo y teníamos que vivir con ello, superarlo y seguir sin pensar en ello o jamás íbamos a poder estar bien los dos juntos. Yo solo quería pasar esa noche con él, sin problemas, sin peleas, pero parecía que ese era nuestro sino porque siempre acabábamos peleando aunque no quisiéramos, pero aquello era muy grave como para dejar que se marchara como si después de un tiempo todo volviera a la normalidad, no después de todo lo que nos habíamos echado en cara. Porque nunca habíamos hablado de ese tema y quizás, si lo hubiéramos hecho, ahora no estaríamos en esta situación... pero los dos éramos muy orgullosos y no dábamos nuestro brazo a torcer, porque él se mantenía frente a mí con la botella en la mano pidiéndome entre gruñidos que me apartara mientras yo negaba con la cabeza, nadie saldría de esa cabaña en esa noche y si él lo hacía... se acabaría todo de forma definitiva, tan rotos como estábamos solo había dos posibles opciones: terminar de destruirnos más, o intentar arreglarlo.

Yo quería arreglarlo, me había cansado del hecho de ser siempre esa loba celosa que tenía que controlarse cuando lo veía con unas y con otras, aunque él también hacía lo mismo, siempre cuando estábamos delante era como si evitáramos que otras personas se acercaran en ese pique que nos traíamos, pero los dos habíamos escondido tras eso lo que de verdad sentíamos y nos venía bien camuflarlo con los celos, pero no eran realmente celos o al menos no todo en su mayoría. Él aseguraba que yo lo había destruido primero, decía que el orgullo era lo único que le quedaba después de haberlo humillado... algo que no recordaba haber hecho para nada. Decía que se había armado de valor porque quería estar conmigo y que fue a buscarme, luchó y perdió. Mis labios se abrieron ligeramente cuando me dijo que había trenzado un anillo con hierba y que había ido a buscarme, pero me encontró en los brazos de aquel lobo... que fue cuando quería algo conmigo y me vio con él, que fue entonces donde todo cambió para él y que yo lo hice ser de la manera en la que era ahora, eso jamás lo habría sabido si no me lo estuviera contando, jamás llegué a pensar que había hecho un anillo para dármelo, cómo estuviera hecho era lo de menos importaba el significado que tenía. Me dolió, por él y por mí, que me contara eso porque me lo podía imaginar en ese momento.... y yo había sido tan estúpida. Apoyé la cabeza contra la puerta tomando aire tras aquello, eso me había dolido y me hacía comprender un poco más a lo que se había estado refiriendo aquel tiempo, lo vi dar un trago a la botella y negué cuando dijo que quería irse y que no quería estar aquí conmigo, no dejaría que se fuera y él no iba a poder apartarme. Por eso mi última esperanza: que cambiara de opinión cuando yo le dijera que lo quería, era verdad y si eso no lo solucionaba... no sabía qué lo haría. Vi su cara mientras hablaba y como le iba cambiando por momentos, sus ojos se cerraron cuando le dijera que le quería y le pedía que me quedara, y no hablé más porque de un movimiento acortó la distancia que nos separaba y nuestros labios se encontraron, de forma ruda, pasional y salvaje nos enredamos en aquel beso en el que arrasó con todo a su paso y nos encendió por completo. Nos movimos y mi espalda volvió de nuevo a chocar contra la puerta, apoyó una de sus manos en esta y las mías estaba enredadas en su pelo y recorriendo su espalda sin dejar de besarnos, mis caderas se movían buscándolo mientras él todavía llevaba la toalla enredada a su cintura.



-Tarik –dije en mitad de un ronco gruñido con su cuerpo pegado al mío, mis labios descendieron por su mandíbula hasta llegar a su cuello donde dejé un mordisco en este que le hizo gruñir marcándolo de nuevo definitivamente como mío, solamente mío y de nadie más. Mi mano bajó hasta la toalla y tiré de esta para que cayera al suelo quedándonos desnudos otra vez, no tardó en alzarme de las nalgas y mis piernas se enredaron en sus caderas para dejarme caer sobre su miembro penetrándome de una haciendo que gimiera de placer aferrándome a él por ello. Volvimos a besarnos de nuevo de forma ruda y desesperada mientras él se movía de igual forma, nos separamos para dejarnos nuestros rostros cerca sintiendo ambas respiraciones agitadas chocar contra la otra, nos miramos y mordí su labio inferior recorriendo su cuerpo con mis manos antes de que sus labios descendieran por mi mandíbula dejando mordiscos salvajes que me hacían jadear, lamió mi cuello y succionó mi piel mientras gruñidos escapaban de sus labios, mi cuerpo se arqueaba contra el suyo aferrándome a su cintura con fuerza apretándolo más contra mí. Su mano fue a uno de mis pechos y lo llevó a su boca para que su lengua lo repasara, mordió mis pezones haciendo que gruñera por ello con mis dedos enredados en su pelo y la otra mano apretando una de sus nalgas con fuerza mordiéndome los labios, dejándome hacer por ese hombre que me hacía perder la cabeza. Me embestía tan fuerte que mi cuerpo retumbaba contra la puerta una y otra vez, mis nalgas golpeaban esta de forma violenta con cada embestida que él me daba y se sentía tan bien sentirlo dentro que gemidos roncos escapaban de mis labios, mis brazos rodearon su cuello y mi rostro quedó contra el suyo, gemí sobre sus labios cuando me llamó en mitad de un gruñido y volví a besarlo de nuevo, arrasando con su boca con nuestras lenguas en una lucha titánica que nos dejaba sin aliento. Mi cuerpo se arqueaba contra el suyo, mis caderas se movían en aquel ritmo frenético y rudo que había marcado mientras mi cuerpo se tensaba y notaba que el orgasmo se acercaba- oh por Odín, no pares –pedí sobre sus labios volviendo a morderlos de nuevo, mis uñas recorrieron su espalda, me mordió los labios y volvimos a besarnos con nuestros cuerpos tensos hasta que alcanzamos el orgasmo, gemí su nombre y luego mi cuerpo cedió contra el suyo entre leves temblores notando como él también se corría en mi interior y sus manos me pegaban a su cuerpo, dio un par de embestidas y finalmente dejó su cabeza apoyada contra mi hombro con las respiraciones agitadas y nuestros corazones bombeando con fuerza. Cerré los ojos disfrutando de ese momento, era tan placentero sentirlo así me aferré con fuerza a su cuerpo sin querer separarme mientras nos calmábamos, mi nariz acarició su cuello y después repartí besos por el lugar, mordí el lóbulo de su oreja- no me dejes, no me sueltes nunca, por favor. Quédate conmigo, ahora y siempre.... te necesito Tarik –pedí en un tono bajo para luego llevar mi rostro al suyo y volver a besarlo pero de una forma mucho más calmada tras la tormenta, más sentida. Mis manos fueron a su rostro, lamí sus labios cuando me separé y apoyé mi frente en la suya para mirarlo de forma fija- mitt alt, mitt ingenting –dije sobre sus labios dejando pequeños mordiscos sobre estos sin soltarlo.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Miér Nov 15, 2017 7:44 am

Bebí de su boca con ahincó, mordido sus labios entre rugidos. Su cuerpo impactaba contra la pared de forma salvaje, ruda, mis embestidas eran titanicas por el modo en el que sus caderas me buscaban prendimos fuego a nuestros cuerpos.
Eramos dos bestias que aullaban a la luna llena, mis manos recorrían la curvatura de su espalda, mis dedos se hundían en sus caderas empujándola para adentrarme mas dentro.
Cuerpos tensos que se buscaban perlados en sudor, hasta que con rugido y sus dientes marcando mi cuello cayó laxa sobre mi pecho.
Mi brazo sujetaba su cuerpo mientras aun la empalaba hasta que tras un par de embestidas mas me corrí dentro de ella incrementando ese torrente de placer que nos calcino a ambos.

Cerré los ojos tomando aire de forma pesada, mi mano en la pared sujetándonos mientras ella seguía aferrada a mi cuerpo, con su nariz acariciando mi cuello y sus palabras golpeándolo haciendo que mi piel se erizara.
De nuevo dijo que me quería, que me quedara ¿acaso no era obvio que no iba a largarme?
Ladeé la sonrisa con mi deje picaro y la bajé despacio al suelo, apoyé mi espalda en la puerta mirándola de arriba a bajo, mi sonrisa traviesa dejaba claro que estaba tramando algo y cuando ella enarcó una ceja abrí la puerta fingiendo largarme.
Me morí de la risa al ver la cara que puso, cerré la puerta sin poder parar de reír mientras ella golpeaba mi pecho rabiosa.
-Vamos arriba -dije acercándome mas a ella sin dejar de mirarla.
De un tirón la alcé para subirla a mi cintura, sus piernas se ne roscaron en esta como si de boas se trataran y sus brazos enredados en mi cuello parecían lianas.

Subí las escaleras sin dejar de besadla, mi todo, mi nada, supongo que eso era lo que mejor nos definía a ambos.
Hablar siempre nos llevaba a discutir, nos prendíamos fuego, nos consumíamos, borrachos de rabia pero después, me sentía tan bien dentro de ella, nuestra relación era Hel, pero, me gustaba tanto arder.

La dejé caer sobre el lecho, mi lengua lamió la media luna de su ombligo, nuestras miradas eran brasas encendidas. Desnudos, olvidar el ayer y seguir adelante, hoy era un nuevo día ¿por que no intentarlo de nuevo?
Mi cabeza reposó en su pecho, sus manso acariciaban mi pelo mientras aun buscábamos algo de sosiego.
No soportaba que otro la tocara, me volvía loco, siempre fue así y no poda culparme por comportarme como una bestia cuando ella hacia lo mismo.
Toxica, muchos podían decir que así era nuestra relación, pero yo sentía su veneno correr por mis venas y me gustaba la sensación de subidon que me producía.
Bebí de sus labios, lamiéndolos, friccionando nuestras narices mientras nos mirábamos.
Habíamos sido amigos durante toda nuestra vida..pero ¿podríamos ser algo mas?
Me odiaba, me quería...y yo me lo merecía pues en ocasiones era un capullo.
-Te eche de menos -confesé -todo, tu sonrisa, tu olor, tu pelo mecido por le viento, eche de menos como golpeabas mi pecho cuando decía una chorrada o que me llamaras tarugo, esa forma que tenias de morder tus labios...te eche de menos y luego simplemente me acostumbré a vivir sin ti.
No vuelvas a largarte, no quiero acostumbrarme a vivir sin ti otra vez.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Jue Nov 16, 2017 6:46 am

Como siempre habíamos estallado algo que era ya muy común y normal entre nosotros, siempre de alguna forma acabábamos discutiendo pero era la primera vez que lo hacíamos de esa forma, que lo hacíamos por un motivo como nuestros sentimientos y todo lo que llevábamos dentro, todo lo que habíamos ido acumulando con el paso del tiempo y que ahora estallaba frente a nosotros hiriéndonos, haciéndonos daño, sacando todo lo que habíamos guardado, esas rencillas, esos rencores... todo lo que nos habíamos provocado el uno al otro. Quizás por eso nunca habíamos hablado del tema antes, porque sabíamos a lo que nos exponíamos y que podría terminar por rompernos del todo, pero si algo teníamos Tarik y yo es que aunque lo negáramos miles de veces nuestros caminos siempre terminaban en el mismo sitio: frente al otro. Había sido eso, y mis palabras, lo que habían hecho que se quedara y que volviera a tomarme de forma salvaje contra la pared de la cabaña, de una forma que me encantaba y que me volvía loca mientras no podía hacer otra cosa que arquear mi cuerpo contra el de él y mover mis caderas, darle más acceso a mi interior como si eso fuera posible mientras lo notaba dentro por completo. Me había vuelto loca y me encantaba sentirme así con él, sentirlo en mi interior haciéndome suya, porque al igual que él era mío yo era suya. Mis labios y mis dientes marcaron su cuello, mi parte salvaje quería marcarlo como mío con esa posesión tan típica de los lobos, así todas sabrían que tenía dueño y que ni se les ocurriera tocarlo para nada. Mi cuerpo cedió contra el suyo dejando mi rostro en su cuello cuando el orgasmo me alcanzó mientras él terminaba de moverse en mi interior y también llegaba al orgasmo corriéndose dentro, uno de sus brazos sujetaba mi cuerpo como si fuera a caerme y el otro se apoyó en la pared para poder mantenerse, mis manos recorrían su cuerpo sintiendo su respiración golpear contra mi hombro de forma errática calmándonos tras aquel acto salvaje como si fuéramos dos bestias hambrientas.

Me bajó de su cuerpo dejándome en el suelo y lo miré mientras mi corazón se calmaba y mi respiración se normalizaba y se apoyó contra la puerta sin dejar de sonreír de esa forma que tan bien conocía, sabía que iba a hacer algo pero sinceramente no sabía el qué. Enarqué una ceja justo antes de que abriera la puerta e hiciera el amago de irse a lo que yo abrí mis labios por ello mirándolo y él comenzó a reírse, fruncí el ceño cuando volvió a cerrar la puerta de nuevo y le di varios golpes en su hombro alegando que era un imbécil por haber hecho algo como eso, no había tenido gracia alguna cuando le había pedido que se quedara conmigo y que no se fuera, pero él era así y yo no sabía cómo no lo había visto venir. Sus ojos me repasaron de arriba abajo y terminó por acortar las distancias de nuevo quedando frente a mí, sus desiertos en mis ámbar y con esa sonrisa dijo que fuéramos arriba que era donde estaba el cuarto de sus abuelos. No le costó mucho alzarme y mis piernas se enredaron en su cintura con una sonrisa ladeada, mis brazos rodearon su cuello mientras él comenzaba a dirigirse hacia las escaleras para subir a la planta de arriba. Sus labios no dejaron de besarme, mordíamos nuestros labios, los lamíamos, nuestras lenguas se enredaban en una batalla en la que ambos éramos vencedores y vencidos por igual, nuestros pechos se rozaban con cada movimiento que él hacía al subir las escaleras y mis dedos se enredaron en su pelo. Llegamos a la parte de arriba y cuando entramos en la habitación me dejó sobre la cama y él se subió luego conmigo, sus labios en mi vientre y su lengua lamió mi ombligo haciendo que me moridera el labio por ello, sus ojos subieron a los míos y me quedé observándolo. Me encantaba la forma en la que tenía de mirarme, de besarme, de hacerme suya... me gustaba demasiado. Para mí él era todo, mi todo y mi nada al mismo tiempo, nuestra relación siempre había sido más bien tóxica y quizás muchos encontraran problema con ello, pero a mí me gustaba arder a su lado así que no tenía problema alguno. Su rostro quedó recostado en mi pecho y mis dedos se hundieron en su pelo sintiendo su cuerpo pegado al mío y su respiración contra mi piel, me gustaba estar así con él y nunca nos habíamos permitido o dado el lujo de estar así. Su rostro subió de nuevo al mío y volvimos a besarnos, a lamernos, a mordernos... ambas narices se rozaban sin dejar de mirarnos.


-Me encanta la forma en la que tienes de mirarme –dije recorriendo su rostro con mis dedos- también de besarme cuando arrasas con mi boca de esa forma, o de hacerme tuya –dije sonriendo mordiendo su labio inferior. Siempre habíamos sido amigos y ahora íbamos a empezar una etapa nueva y completamente diferente, no sería fácil pero mientras estuviéramos juntos era lo que importaba. Me fijé en él cuando comenzó a hablar, decía que me había echado de menos y que según él había sido todo de mí; mi pelo, mi sonrisa, cuando le golpeaba por lo tarugo que era... y que se acostumbró a vivir sin mí, me pedía que no volviera a largarme porque no quería volver a acostumbrarse a vivir sin mí otra vez y yo me mordí el labio observándolo, mis dedos lo acariciaban y mi otra mano se perdía por su espalda de forma lenta, negué con la cabeza sin dejar de observarlo- creo que es la vez que más sincero has sido conmigo –en lo referente a nosotros al menos sí lo había sido- no voy a irme a ningún lado Tarik, nunca más –afirmé repasando con la yema de mis dedos sus labios- ya no tengo que irme para controlar nada, soy capaz de controlar lo que llevo dentro y no quiero estar en otro sitio donde tú no estés. Para mí tampoco fue fácil, os echaba de menos a todos pero al que siempre extrañaba más era a ti. Tus bromas, tus tonterías, hacer esas trastadas que se nos daban tan bien, recordarte lo tarugo que eras, esa sonrisa pícara que siempre pones cuando estás pensando en alguna de las tuyas, la forma en la que sacabas la lengua y te la mordías, tu olor, tu sonrisa, tus ojos... estaba en el norte y a pesar de eso no sentía que estuviera en casa, no porque me faltabais vosotros, porque tú no estabas allí conmigo –mis manos acunaron su rostro- quiero intentarlo, quiero tener algo contigo y que solamente sea nuestro, tuyo y mío. Solo te necesito a ti en mi vida, solo te quiero a ti –aseguré antes de buscar sus labios de nuevo, no iba a ser fácil porque el carácter que teníamos, nuestras vidas siempre estaban llenas de complicaciones pero juntos podríamos superarlo. Mi lengua recorrió su labio inferior y lo miré- eso significa que la próxima que intente ponerte un solo dedo encima le arranco la cabeza –él era celoso y posesivo, yo también lo era y mi loba estaba de acuerdo conmigo- eres mío –aseguré sobre sus labios con una sonrisa ladeada, él traía una sonrisa pícara en sus labios por mis palabras y tras besarlo de nuevo fue que me separé para mirarle la herida del pecho, había sangrado un poco pero todavía tenía las suturas en su sitio, alcé mis ojos para mirarlo- debes de llevar cuidado, como tú madre vea que se te ha saltado algún punto nos va a echar la bronca a los dos –sonreí de lado- además, creo que tu padre va a saber que hemos venido aquí –dije recorriendo su vientre y su torso con mis dedos apoyada contra su pecho acariciando con mi nariz en lugar y sus dedos se perdían en mi pelo- tendremos que arreglar el estropicio de bajo si no queremos que se entere, aunque a tus padres no les hace falta ningún lugar escondido para dar rienda suelta a lo que sienten –reí entre dientes mientras él hacía una mueca, pero por mucho que dijera él no era demasiado diferente de su padre en ese aspecto.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Nov 16, 2017 8:31 am

Sus dedos recorrían mis labios mientras sus palabras me hacían sonreír como a un idiota. No iba a mentir ¿a quien no le gustaba escuchar como lo adulaban?
Enarqué una ceja divertido abriendo mis pardos para enfrentar los suyos.
-A ver, ibas bien señorita...te echaba de menos, tus ojos, tus labios ..pero ya lo de tarugo hay que ubicarlo. ¿Que te parece esto? -puse voz femenina imitándola, lo que la hizo reír por mi arranque -o Tarik, eres el hombre mas guapo que he visto, llevo toda mi vida pensando en abrirte mis piernas y ahora he descubierto que follas mejor de lo que pensaba, eres el mejor por eso no me iré nunca.
Tu verga es la mas grande..eres el mejor.

Ella se reía en el lecho dándome palmadas en el pecho mientras yo la besaba incapaz de dejar de reírme, recorriendo con mis manos su piel desnuda.
Creo que acabamos de acordar empezar algo así como una relación o eso entendí cuando me dijo que era suyo y que no iba a dejar que otra tocara lo que le pertenecía, lo que aun me hizo ladear mas la sonrisa.
-Y eso implica lo mismo por mi parte. Si ese lobo se te acerca lo mataré

Sabia que no bromeaba, yo tenia mis demonios y cada vez que iba al norte, él la buscaba y ella se dejaba en parte querer.
-Se acabó -le recordé tentando su boca con mis labios.
Me empujó al ver sangrar mi pecho, tumbado boca arriba me deje inspeccionar la herida, al parecer solo había supurado un poco pero estaban los puntos bien.
-Mi madre me culpará a mi, me he ganado la fama de ser un desastre – le dije enredando mis dedos en su nuca mientras nos mirábamos fijamente, disfrutando del roce de nuestra piel.

Era la primera vez que estábamos así, tranquilos, contemplándonos desnudos, acariciándonos y sonriendo por las palabras de uno y otro.
-Me gustas mucho Kaila -aseguré
Me costaba mucho decir te quiero, yo arrastraba mis fantasmas y la idea de decirlo y que ella me dejara después me hacia sentir estúpido, así que preferí callar y guardar esos sentimientos que si tenia pero que no decía.
-Estoy herido -dije de nuevo ensanchando la sonrisa aprovechándome ahora de mi enfermedad -creo que tendrás que recoger tu, pero yo te apoyo moralmente -dije riéndome mientras esta negaba volviendo a besarme gruñendo porque según ella tenia mucha cara.
-Lo que tengo es mucha verga
-¡Tarik! -rugió antes de estallar los dos en risas.

Entre besos caricias y susurros acabé cayendo dormido, aun así sentía sus dedos recorrer mi rostro, nunca había estado tan bien en toda mi vida como en este momento.
No solía dormir con las mujeres que me acostaba, tampoco repita, pero esta vez, era mía, solo mía.
-¿Vas a decirle a madre que te vienes a mi cuarto? -pregunté adormilado sin saber si la frase tenia o no mucho sentido – quiero follar contigo todas las noches -dije sin pensar -dormir, dormir contigo -corregí girándome para abrazarla y acabar profundamente dormido.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Vie Nov 17, 2017 6:08 am

Estaba disfrutando mucho de esos momentos que estábamos teniendo los dos solos, tumbados en la cama desnudos mientras nos acariciábamos y nos besábamos constantemente, nunca habíamos estado de esa forma y tan tranquilos como si hubiéramos pactado como una tregua, pero lo cierto es que lo necesitábamos también. Fueron unos días bastante movidos y tener esa noche solo para nosotros tranquilos, sin nadie que nos interrumpiera, sin nadie que nos molestara y sin meternos en líos... al parecer sí éramos capaces de hacerlo pero solo si nos alejábamos de todo y nos quedábamos a solas, Tarik era tendencioso a meterse en líos así que mejor alejarnos de todos y de todo para poder disfrutar como en esos momentos. Durante toda nuestra vida habíamos estado siempre juntos, cometíamos trastadas cada dos por tres, nos retábamos, nos picábamos... pero jamás estuvimos como ahora. Me gustaba, tenerlo tranquilo y calmado centrándonos solamente el uno en el otro era algo que me gustaba muchísimo, nada de peleas ni de enfrentamientos, solamente él y yo en esa cama. Los dos éramos fuego y por eso chocábamos tanto pero era algo ya natural entre nosotros, incluso esa noche nos quemamos de maneras diferentes pero arder junto a él y con él me gustaba. Sus dedos recorrían mi cuerpo de forma lenta entre caricias, se enredaba en mi pelo, recorría mi rostro y yo me dejaba hacer gustosa. Mis dedos también lo recorrían a él despacio como si quisiera grabarme a fuego su piel, me tuve que reír cuando comenzó a imitarme mientras lo miraba divertida negando con la cabeza, con esas palabras que debería de haber dicho mordiéndome el labio y riéndome por lo tonto que era y por ese sentido del humor tan característico que tenía. Él solito se lo había dicho todo así que simplemente me reí mirándolo inclinando mi rostro para buscar el suyo y besar sus labios entre risas, era un tarugo... pero al fin y al cabo era mi tarugo y su mote lo definía a la perfección.

De verdad que quería intentarlo con él, tener algo que fuera solamente de los dos olvidándonos de todo lo que habíamos pasado, sabía que teníamos muchas cosas que reprocharnos y que echarnos en cara pero como le había dicho bajo nuestras vidas de guerreros eran cortas, Odín podría reclamarnos en cualquier momento ir con él al Valhalla y ya habíamos pasado todos aquellos años enfadados el uno con el otro, alejándonos y acercándonos constantemente, habíamos actuado de la misma manera por los mismos motivos y ya teníamos suficiente de ello. Éramos adultos y podíamos solucionar las cosas juntos, yo quería dejar todo atrás y darnos esa oportunidad que nos merecíamos, después de todo lo que nos habíamos dicho esa noche y de dejar nuestras cartas al descubierto era lo mejor de todo. Suficiente había aguantado ver cómo iba con unas y con otras mientras controlaba a la loba que quería arrancarles la cabeza a todas, uno y otro nos habíamos empujado a brazos ajenos y por mucho que nos dijéramos eso era algo que no íbamos a cambiar para nada. Aunque estaba claro que él iba a decirme lo mismo, lo del lobo le había hecho mucho daño por lo que él me había contado y sabía que en cuanto dijera esas palabras él me diría que lo del lobo se había acabado, pero no se podía acabar algo que no se había ni empezado aunque entendí lo que quiso decirme. La próxima vez que fuera al norte hablaría con él y le diría que estaba con el egipcio, no se sorprendería en absoluto porque él si conocía y era consciente de mis sentimientos por él, lo supo desde el principio aunque para los encuentros esporádicos que teníamos a ninguno nos afectaba los sentimientos que tuviéramos por otras personas. Era muy consciente de que estaba hablando en serio, que no podía ni ver al lobo y que lo odiara con todas sus fuerzas, no dudaba en que lo matara de ser el caso porque lo conocía bien y éramos los dos iguales, los celos nos carcomían y al igual que yo estuve a punto de matar a esa camarera si no me hubiera detenido él también haría lo mismo.


-Eso no hacía falta que me lo dijeras, era algo que ya sabía –mis labios recorrían los suyos con nuestros rostros cerca- te prometo que no hay nada, solo quiero algo contigo –mis ojos lo observaron de forma fija antes de que me tentara con sus labios repitiéndome que se había acabado para besarnos de nuevo, su mano en mi pelo enredada y las mías en su pecho sin querer rozarle demasiado la herida que se había hecho por venir tras de mí la noche de luna llena, era un insensato, si me había ido sin él fue porque no quise meterlo en problemas y hacerle daño pero no lo pudo evitar, tuvo que seguirme, por suerte su herida se iba curando y aunque le había supurado un poco los puntos los llevaba en su sitio, su madre nos echaría la bronca si supiera que le había saltado alguno así que pretendía evitarlo, sonreí de lado cuando dijo que le culparía a él y lo mire recorriendo su vientre con mis dedos- pero le prometí que no te meterías en líos y si ve que se te ha saltado algún punto tu madre no es tonta, sabrá que algo habrás hecho –sus dedos enredados en mi nuca mientras nos mirábamos todo el rato, recorriéndonos no solo con nuestros dedos sino también con la mirada como si fuéramos todavía incapaces de pensar que estábamos juntos. Sonreí cuando escuché sus palabras y me incliné de nuevo hacia su rostro, decía que le gustaba mucho y mordí su labio inferior- ¿cómo de mucho es eso? Tendrás que demostrármelo, egipcio –lamí despacio su labio inferior para luego enarcar una ceja cuando me dijo que estaba herido y que debía de ser yo quien recogiera lo de abajo, él se intentaba escabullir diciendo que estaba herido y yo me reía negando con la cabeza- para recoger sí estás herido pero para subirme escaleras arriba en brazos y hacerme tuya contra la pared no estás herido –sonreí de lado divertida, él me apoyaba moralmente aprovechándose de que estaba herido- lo que tienes es mucha cara –dije mordiendo su labio inferior antes de que, cómo no, me respondiera a esas palabras para mirarlo y darle un manotazo en su hombro porque ese hombre no tenía remedio alguno. Nos reíamos por sus tonterías entre besos y caricias, el sopor se adueñaba de nosotros, su cabeza recostada en mi pecho con un brazo suyo rodeándome la cintura y mis dedos recorriendo su espalda sintiendo que su respiración se hacía más tranquila y relajada mientras se quedaba durmiendo, mis ojos se cerraron también pero los abrí al escuchar su pregunta, enarqué una ceja sin saber por qué tendría que cambiarme de habitación, pero por Odín que no iba a decirle a su madre que me cambiaba de habitación para ir a la de su hijo, no les sorprendería en absoluto que lo hiciera pero me moriría de la vergüenza el decírselo así que no, no pensaba hacerlo. Antes de que le respondiera siguió hablando y bajé mi rostro para observarlo con los ojos cerrados a punto de dormirse, reí levemente por las intenciones que llevaba ante el hecho de dormir juntos y que no era otra que poder tenerme en su cama para hacerme suya, aunque intentó corregirlo diciendo que era para dormir juntos, negué con la cabeza mientras me abrazaba y me pegaba a su cuerpo cayendo dormido. Mis dedos se enredaban en su pelo y lo contemplé durante un rato observando cómo dormía, sentía su respiración dar contra mi pecho y conmigo abrazándolo no le hacía falta manta alguna, el calor de mi cuerpo por ser loba era más que suficiente para que no pasara frío. Al cabo de un tiempo yo también me quedé dormida con su olor envolviéndome para despertar al día siguiente abrazada a él todavía, parpadeé por la luz que entraba de la ventana y lo miré todavía durmiendo abrazado a mí, era la segunda vez que despertaba entre sus brazos y era de los mejores despertares que había tenido en mi vida, dejé un beso en su frente disfrutando de esos momentos junto a él de pura tranquilidad, volví a mirarlo cuando sentí que se despertaba para ver como abría sus ojos centrándolos en los míos, esos desiertos que tanto me gustaban, sonreí inclinándome para dejar un beso en sus labios- buenos días –dije rozando mi nariz con la suya y dejando besos repartidos por su rostro, mordiscos en sus labios, en su cuello- oye, eso que dijiste anoche... –alcé mi mirada para ver si se acordaba o no- lo de que me fuera a tu habitación, ¿es lo que quieres? –Pregunté recorriendo su cuello con mi dedo- se lo vas a tener que decir tú a tu madre, tú tienes mucha más cara que yo para eso, o también siempre puedo escabullirme a tu habitación... no creo que se sorprendan si nos encuentran alguna vez –tiré de su labio inferior cuando nuestras tripas sonaron y sonreí- creo que quedó algo de anoche, voy a subir la cena –dejé otro beso antes de levantarme para ir a por esta no sin antes dejar un azote en mis nalgas que me hizo mirarlo y negar con la cabeza, bajé para mirar si había algo en la cesta y por suerte no nos comimos todo lo que había puesto así que la subí encontrándomelo tumbado boca abajo en la cama, podía ver todos los tatuajes que llevaba así que dejé la cesta en la mesita y me subí a la cama recorriendo con mis dedos su espalda, luego fueron mis labios los que repasaron cada tatuaje que llevaba mientras él se dejaba hacer hasta que subí a su cuello y mordí el lóbulo de su oreja- no sabía que tuvieras tantos tatuajes, sabía que llevabas pero no cuántos exactamente –un par se los tuvo que hacer en momentos en los que yo estaba en el norte- ¿y si nos hacemos uno juntos? Alguna vez hemos comentado en hacernos un tatuaje juntos así que ¿por qué no?



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Vie Nov 17, 2017 8:40 am

Abrí los ojos cuando la sentí removerse, sonreí envuelto en su olor, paladeando aun el sabor de sus labios sobre los míos y esas dos estrellas que se clavaron en mis desiertos buscando un oasis que encontró en cuanto nuestras bocas colisionaron.
Nuestra nariz fricciono, era la segunda vez que despertábamos así, quería mas, una vida y creo que era eso exactamente lo que me ofreció la noche anterior y yo acepte ¿como no hacerlo si siempre fue ella?
Enarqué en ese momento una ceja y ladeé la sonrisa con picarda mientras ella fruncía el ceño conociendo mis gestos y sabiendo que venia una de mis típicas gilipolleces.
-¿entonces me quedo sin harén?

Muerto de la risa recibí su manotazo mientras mis dedos se perdían en su cintura haciéndole cosquillas.
-Era broma -aseguré, algo que era evidente por la cara de felicidad que ostentaba.
Cuando me preguntó si se lo había preguntado en serio me eche a reír, vale que de normal siempre estaba de coña, pero joder, en esta ocasión era evidente que para nada.
-Vas a terminar todas las noches en mi cama, así que ¿por que no venirte desde el principio? Yo quiero perderme entre tus piernas todas las noches ¿no somos novios? -pregunté ensanchando la sonrisa.

De sobra sabia que a padre le parecería bien y que madre nos daría el coñazo para que fuéramos con cuidado, que eramos jóvenes, bla, bla, bla, es mas no descartaba que hablara con ella dado que sabia que yo era un tarugo y era caso perdido.
-¿Tomas algo? -pregunté -ya sabes, para no tener hijos -pregunté ahora que me había venido a la mente.

Mi estomago rugió y Kaira se ofreció a bajar por la cena que había sobrado de la noche anterior, bostecé tumbandome en la cama boca abajo y volví a cerrar los ojos descansando, habíamos tenido una noche movida.
Cuando regresó trepo al colchón deslizando su cuerpo sobre mi piel, la yema de sus dedos repasaban los tatuajes, el martillo de Thor, los cuervos, la brújula nórdica.
-¿un tatuaje? -dije ladeando la sonrisa -por que no, ya se lo que voy a tatuarme. Mira mi colega Agnar vendrá a pasar un par de semanas a París, me ha hecho la mayoría de los tatuajes y joder, tatua épico ¿que me dices?

La volteé quedando sobre su cuerpo, mis labios repasaron sus labios tentándola.
-Me vas a dar de comer -repasé con mis dedos la curva de su espalda. Mi lengua perfilaba el lienzo de sus labios, bordeándolos -tengo hambre -una afirmación certera en los dos sentidos de la palabra.
Jadeé contra sus labios, mi alzada hombría entre sus muslos buscaba su centro.

La puerta se abrió, al otro lado mi padre y mi madre.
Por suerte Ubbe se echó a reír alegando que bajaba a recoger el desastre de bajo antes de que el abuelo lo viera.
Madre por el contrario estaba ahí plantada con el cejo fruncido.
-Madre por Odin, puedes al menos dejar de mirarnos, no nos hemos hecho daño, estamos bien y ya no somos unos crio como para que tengáis que salir a buscarnos por no volver al nido -rugí.
De sobra sabia que madre habría conseguido sacar a padre de la cama porque su hijo herido no había vuelto al lecho pensando que mínimo estaría en la cárcel.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Lun Nov 20, 2017 5:58 am

Era la segunda vez que despertábamos así y me encantaba abrir los ojos y encontrarlo a él, ya fuera durmiendo o despierto, pegado a mi cuerpo. Sentía su respiración dar contra mi rostro, tenía los ojos cerrados y su corazón bombeaba tranquilo mientras seguía durmiendo, mis dedos recorrieron su piel despacio y volví a mirar de nuevo la venda que llevaba en el pecho para darme cuenta de que estaba bien, al menos su madre no se enfadaría con nosotros porque se le hubieran abierto los puntos. Mis dedos se enredaron en su pelo acariciándolo levemente observando cómo dormía, parecía hasta un ángel de esa forma y me mordí el labio divertida. Pasó un tiempo hasta que finalmente abrió los ojos y sonreí mirándolo, encontrándome con esos desiertos que tenía y que ahora miraban de forma fija mis ámbar, me incliné para buscar sus labios dándole los buenos días y mi nariz se rozó con la suya. Me encantaba despertarme de esa forma envuelta en su olor, sus manos acariciaban mi espalda y mi cintura mientras portaba esa sonrisa ladeada que tan bien conocía y que sabía que estaba pasándosele algo por su cabecita en esos momentos para que pusiera esa cara, de hecho no tardó nada en decirme qué era lo que se trataba y negué dándole un manotazo en su hombro por sus palabras. Por supuesto que se olvidara del harén, es más, iba a quitarle la manía de gastar esa broma porque a mí gracia precisamente no me hacía. También era cierto que siempre decía sobre de tener un harén pero luego al final nunca daba el paso de tenerlo, al final ya pensaba que lo hacía solamente para molestarme porque era conocedora de que si él quisiera un harén no le haría falta demasiado para tenerlo, era consciente de eso y lo sabía muy bien... si no lo había tenido ya es porque él no quería tenerlo, porque oportunidades había tenido bastantes durante aquellos años. Mientras se reía por aquella estúpida pregunta sus dedos recorrían mi cintura para hacerme cosquillas, me conocía demasiado bien para saber dónde tenía las cosquillas y de sobra sabía que mi espalda era mi punto débil.

También sabía que él la mayoría de las veces decía las cosas en broma y se notaba cuando las decía en serio, no ponía en duda que su pregunta anoche antes de quedarse durmiendo fuera cierta... pero yo no iba a decírselo a su madre, él tenía mucha más cara para eso así que si quería que me fuera a su habitación con él tendría que decírselo él a su madre, porque yo no pensaba hacerlo. Comenzó a reírse por mis palabras y yo enarqué una ceja sin ver dónde le veía la gracia a mis palabras esperando su respuesta, según él iba a terminar todas las noches en su cama así que lo que mejor veía era que me fuera a su habitación porque quería perderse entre mis piernas todas las noches, negué con la cabeza ante sus palabras y luego me preguntó si éramos novios a lo que reí entre dientes, al parecer él entendía como novios que podía colarse entre mis piernas todas las noches pero tampoco me sorprendía en absoluto sus palabras teniendo en cuenta que era igual que su padre y que esa parte también la había heredado de él. Asentí con la cabeza y mi nariz rozó la suya para luego dejar un beso en sus labios, ya le había dicho que si quería que me fuera que hablara él con su madre. Sus dedos se enredaron en mi pelo y sonreí en aquel beso sintiendo su mano que bajaba por mi espalda y se perdía en mis nalgas apretándome para pegarme más a su cuerpo, aprovechaba cualquier mínima oportunidad y eso en parte me hacía gracia, como si llevara tiempo sin estar con una mujer. Mordí su labio inferior y luego lo repasé con mi lengua para abrir mis ojos, alzar mi mirada, y contemplarlo cuando me preguntó si tomaba algo. Mi ceja arqueada le hizo saber que no sabía a qué se estaba refiriendo exactamente y que no entendía su pregunta, pero pronto prosiguió y lo miré durante unos segundos por esa pregunta. Nunca había tomado nada para no tener hijos, de hecho, mis relaciones sexuales no eran tan frecuentes como quizás las podría tener él o siquiera él mismo se pensaba, por lo que nunca me había planteado la idea de tomar nada para no quedarme embarazada.


-Nunca he tomado nada –yo no había pensado mucho en la idea de tener hijos quizás porque no estaba con nadie como para ponerme a pensar en algo como eso, pero por el momento no entraba en mis planes el quedarme embarazada, eso no significaba que en unos años no los quisiera pero por el momento no lo contemplaba también porque no había estado con nadie, ahora los dos habíamos empezado algo y aún teníamos cosas que arreglar entre nosotros, cosas que curar. Para nosotros el linaje era algo importante y aunque nunca hubiéramos hablado del tema sabía que para él, como a todo vikingo, también lo era. Al sonar nuestros estómagos pidiendo por comida fui yo la que decidí bajar por la cesta, también porque sabía que él no se iba a mover y que me mandaría seguramente a mí, así que fui bajo a coger lo que había sobrado de la cena y volví para encontrármelo tumbado en la cama boca abajo, se podían ver los tatuajes que llevaba en su espalda, en su mayoría eran vikingos pero también llevaba un par de esa otra cultura de la que formaba parte y que le hacían tener esos rasgos tan exóticos y que me encantaban. Dejé la cesta a un lado y mis dedos recorrieron su piel, cada trazo de los tatuajes y mis labios también hicieron lo mismo hasta acabar en su oreja. Hacía tiempo que habíamos hablado sobre hacernos un tatuaje juntos y no lo veía una mala idea en esos momentos, sonrió de lado y le pareció buena idea, decía que ya sabía lo que quería tatuarse y enarqué una ceja- ¿y en qué habías pensado exactamente? –Pregunté recorriendo su cuello con mis labios. Quien le había hecho la mayoría de los tatuajes iba a venir a pasar un tiempo en París y fue él quien tuvo la idea de que nos tatuara su amigo, lo miré y asentí con la cabeza mirándole- está bien, si tú te fías de él para que nos tatúe no tengo problema en ello –no tardó demasiado en girarme para dejarme bajo su cuerpo colándose entre mis piernas, me decía que le diera de comer con sus dedos repasando mi espalda y su lengua perfilando mis labios, sonreí observándolo con mis dedos subiendo por su espalda hasta enredarse en su pelo, me aseguró que tenía hambre y yo me reí entre dientes- ya veo que tienes hambre –dije de forma pícara al notar la punta de su miembro rozando mi sexo, era insaciable seguramente igual que lo era su padre y negué divertida con la cabeza. Sus labios buscaron los míos para besarnos justo en el momento en el que la puerta se abrió quedando tras ella sus padres, ni siquiera los había sentido al acercarse y de eso tenía la culpa el vikingo por distraerme de esa forma. Su padre se reía mirándonos y bajó para arreglar el estropicio que habíamos formado bajo al pelearnos, su madre por el contrario nos miraba desde la puerta con el ceño fruncido. Por Odín, menos mal que el cuerpo de Tarik tapaba al mío aunque su madre fuera para mí casi una como tal eso no quitaba para que me diera cierta vergüenza que nos encontrara así, Tarik le pidió a su madre que dejara de mirarnos y que nos encontrábamos bien, que no estábamos heridos y que no hacía falta que nos buscaran por no regresara casa por la noche, pero su madre no cambió el gesto.
-Tarik Cannif Zahir –dijo su madre sin dejar de mirarlo y, cuando le decía el nombre al completo significaba que estaba muy enfadada- ¿sabes lo preocupada que estaba al ver que no habíais vuelto por la mañana desde que os fuisteis anoche? No me digas lo que tengo y lo que no tengo que hacer, si no fueras tan tendencioso a meterte en líos yo no me preocuparía por lo que pudiera pasarte –estaba realmente cabreada y sus desiertos se clavaban en nosotros pasando su vista de uno a otro- si queríais estar a solas y pasar la noche juntos solo tendríais que haberlo dicho, ya sois mayorcitos para saber qué hacéis o qué dejáis de hacer... pero haber avisado de que no ibais a volver, y no me vengas con que sabías que no os iba a dejar –levantó su dedo para que no pudiera reprocharle- ni siquiera nos preguntasteis para poder venir aquí y de saber que era eso lo que ibais a estar haciendo por Ra, yo misma os hubiera dado la llave porque al menos sabría que no estarías en ningún peligro se puso sus manos en las caderas y lanzó un suspiro- algún lo entenderás –dijo para girarse un momento y lanzarnos la ropa que cayó sobre la cama- os quiero bajo en diez minutos –dándonos un último vistazo se alejó cerrando la puerta de golpe dejándonos solos en la habitación de nuevo, dejé caer la cabeza contra la almohada y luego lo miré a él.
-¿Sabes? Tú madre tiene razón –él me miró sin comprender lo que le decía y mis dedos recorrieron su rostro- le dije que no nos meteríamos en problemas y aunque no nos hemos metido en ningún lío seguro que se ha preocupado al no vernos por la mañana, además estás herido y pensó que podría habernos pasado cualquier cosa.... yo la he visto muchas veces cuando no volvías de noche, cuando venías herido, cuando le avisaban de que te habían encerrado... solo se preocupa por ti y ayer casi te perdió, eres su hijo y es normal –mis labios rozaron los suyos dejando un beso en estos- la próxima vez solo tenemos que decirle que es posible que lleguemos por la mañana y ya está, así se quedará tranquila –quería quitarle hierro al asunto porque era normal que su madre se preocupara con los líos en los que se había metido Tarik, hacerle ver que no pasaba nada porque su madre se preocupara de esa forma- venga, vamos a cambiarnos y bajemos, ya continuaremos en otro momento –mordí su labio inferior dejando otro beso en sus labios para apartarme finalmente o al final nos quedaríamos en la cama para empezar a cambiarnos, una vez listos volví a buscar sus labios antes de bajar para encontrarnos a sus padres que terminaban de poner las cosas en su sitio.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Nov 20, 2017 3:22 pm

Enarqué una ceja cuando mi madre pronuncio mi nombre al completo, la conocía, eso solo podía significar una cosa que me iba a llover una buena bronca.
-¿Madre y no puedes esperar a que nos vistamos? -pregunté ladeando la sonrisa con picarda.
Mi madre bufaba dejándome muy claro que lo que le molestaba no era lo que estaba haciendo, si no que no le hubiera avisado de que no iba a llegar a casa hasta el día siguiente.
Joder madre, yo no siempre planeo las cosas, a veces surgen. En esta ocasión no es el caso, hemos venido aquí para tener un poco de intimidad, no es que yo la necesite, pero Kaira no se siente cómoda cada ve que abre alguien la puerta sin llamar y estamos en esta misma posición -dije dándoselo claro.

Mi madre nos lanzó la ropa para que nos vistiéramos, quería que en 10 minutos estuviéramos bajo, ni uno mas, ni uno menos.
Gruñí malhumorado.
-¿No podemos acabar? -pregunté bufando, un manotazo de la loba me hizo ladear la sonrisa, ya tenia mi respuesta.

Los labios de la loba acariciaron mi boca, nuestra nariz friccionó mientras nos mirábamos como cíclopes sonriendo contra los labios ajenos.
-Se que mi madre se preocupa por mi, se de sobra que soy propenso a meterme en líos, pero vamos ¿que norteño Cannif no lo hace? Vale, puede que yo mas que otros, pero en esta ocasión solo me había metido entre tus piernas.

Bajamos juntos, la loba estaba avergonzada, lo que me hizo ladear la sonrisa tirando de su mano, podía escuchar como padre le decía a madre que tenia que aflojar conmigo, que con mi edad era normal que no les informara de cada uno de mis pasos.
Que si era capaz de acudir a la guerra, también lo era para no pasar la noche en casa y que si seguía siendo tan protectora conmigo acabaría largándome de su casa y eso no era lo que querían.
Padre estaba acostumbrado a las peripecias de los Cannif desde niño, pero madre no era una norteña.
Mi padre amaba a mi madre muchísimo, también ella a él, los dos habían puesto de su parte y yo no quería ser motivo de discusión entre ambos dos.
Al oírme llegar se callaron.
-Hijo, no te pedimos que nos cuentes cada paso que das, pero al menos para que tu madre pueda descansar tranquila avísanos de cuando no vendrás a casa a dormir.
-Madre, Kaira se muda a mi habitación -dije tajante.






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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Miér Nov 22, 2017 4:45 am

Sus padres nos habían interrumpido en ese momento y de haber entrado unos cuantos minutos más tarde nos hubieran pillado, seguramente, a mitad y eso me habría dado muchísima vergüenza, así que prefería que nos hubieran pillado antes de que pasara nada porque estaba más que claro que con ese hombre iba a pasar algo de habernos dejado. Su madre estaba enfadada con él y con cierta razón, era su preocupación y el amor que tenía por su hijo lo que la movía a hacer esas cosas y sobre todo después de la noche que habíamos pasado en el que casi lo perdíamos, mitad en parte por mi culpa y mitad por su culpa por haberme seguido al bosque.... podría no haberlo contado y jamás me habría perdonado que le pasara algo por mi culpa. No dijo que nos quería bajo en diez minutos donde su padre ya había bajado para arreglar las cosas y salió dando un portazo, miré al egipcio mordiéndome el labio y negué con la cabeza cuando preguntó si no podíamos acabar a lo que yo me reí y le di un manotazo que le dejaba en claro un “no” que él entendió perfectamente. Volvimos a besarnos de nuevo de forma algo más calmada y tranquila, igualmente ese hombre en cada beso arrasaba con mi boca y me hacía jadear contra sus labios por lo que me hacía sentir. Mordí su inferior cuando nos separamos y nuestras narices se rozaban la una contra la otra, no era exactamente el despertar que había pensado pero siempre habrían más días, sobre todo porque tenía la intención de decirle a su madre que me mudaba a su habitación y sabía que no iba a tardar en soltárselo, así que íbamos a poder despertarnos juntos y a poder disfrutar. Mis dedos acariciaron su rostro de forma lenta y le sonreí cuando dijo que sabía que su madre solo se preocupaba por él, y que él era propenso a meterse en líos aunque como él bien decía esa noche no se había metido en ningún lío ni en ningún problema. Yo entendía a su madre, la había visto muchas noches quedarse esperando preocupada a que llegara su hijo sabiendo lo tendencioso que era a meterse en problemas, cuando venía herido o cuando la avisaban de que estaba en prisión... después de la noche que habíamos pasado en la que podríamos haberlo perdido entendía más su preocupación y al menos eso él también lo entendía.

Nos vestimos para bajar en el tiempo que nos dio su madre y conociéndola era capaz de subir a buscarnos si tardábamos más de lo debido, me mordí el labio antes de que Tarik tomara mi mano entre la suya y comenzáramos a bajar para encontrarlos terminando de recoger el follón que habíamos armado nosotros por la noche. Podía escuchar con total claridad cómo sus padres hablaban sobre su hijo, su padre le pedía que aflojara un poco con él porque no querían perderlo y que se fuera de su casa, que debía de dejar ser tan sobreprotectora con él, elle le respondía que era lo que estaba intentando hacer pero que no podía dejar de preocuparse por su hijo pero que lo estaba intentando. Ambos se callaron cuando nos vieron aparecer a ambos para mirarnos de forma fija, él sin embargo parecía de lo más normal y tranquilo y su mano no soltó la mía en ningún momento, su pulgar acariciaba mi piel como si de alguna forma intentara relajarme y calmarme pero era más algo de vergüenza que otra cosa, él en ese sentido no tenía problema alguno pero yo sí. Por un breve momento nos quedamos los cuatro observándonos hasta que fue su padre el que rompió aquel silencio con sus palabras, no veía nada descabellado en ellas y miré de reojo a Tarik quien, en vez de responderle, de forma automática le dijo a su madre que me mudaba a su habitación como si no admitiera réplica alguna, ambos nos miraron por un momento y pronto su padre comenzó a reírse mientras le decía a su madre un “¿ves? Tenía razón” mientras ella levantaba su rostro para mirarlo y sonreía de lado como si supieran algo que nosotros desconocíamos. Yo miré a Tarik quien parecía estar igual que yo y luego fue su madre la que nos miró con una sonrisa mientras su padre rodeaba su cintura y la pegaba a su cuerpo.



-Nos preguntábamos cuánto tardaríais en dar el paso –subió la mirada a su padre y sonrieron de lado como si fuera algo que hubieran hablado del tema, luego acortó la distancia que lo separaba con su hijo y tomó la mano que le quedaba libre entre las suyas- Tarik yo nunca he pretendido controlar cada uno de tus pasos, siempre os hemos dado la libertad para que decidáis por vosotros mismos y así lo habéis hecho, yo solo te pido que cuando no vayas a volver en toda la noche me avises para estar más tranquila, nada más. Sé que hemos pasado por muchas noches en vela y una podría decir que estaría acostumbrada, pero no es cierto, yo no me acostumbro. Si queréis estar juntos, si queréis que nadie os moleste y pasar aquí la noche no tenemos problema en que lo hagáis, prefiero que nos pidas la llave y estéis aquí los dos que no saber que andáis por la ciudad –subió su mano para apartar unos mechones de su rostro y luego me miró a mí con una sonrisa ladeada- ¿estás segura de esto? ¿No decías siempre que era un tarugo, qué te ha hecho cambiar de idea? –Sabía que lo preguntaba para quitar hierro al asunto porque se rió por sus palabras porque eran más una broma que otra cosa y luego abrazó a su hijo dejando un beso en su mejilla, sabía que a él a veces esas muestras no le gustaban pero su madre era así de cariñosa y a mí era algo que me gustaba, era lo que me había hecho sentirme más de esta familia. Lo soltó y volvió junto a su padre con una sonrisa en sus labios apoyando su cabeza en su pecho- aún recuerdo la primera vez que se dieron un beso... eran tan monos y tan adorables –fruncí el ceño ante eso porque yo no me acordaba de lo que ella decía, el primer beso que nos dimos fue en ese lugar donde bebimos y fumamos, miré al egipcio sin entender nada y él parecía igual que yo en esos momentos.
-¿Nuestro primer beso? –Pregunté confusa sin saber a lo que se refería, ella sonrió divertida y nos miró a ambos.
-Sí, eso mismo he dicho... pero es normal que no os acordéis, fue cuando erais pequeños –volví a mirar a Tarik quien parecía no recordar aquello y que estaba igual que yo- vosotros os lleváis poco más de año y medio, tú tenías esa edad y tu madre vino a casa como otras tantas veces, siempre estabais jugando los tres juntos, erais inseparables. Tarik ya contaba con tres años y bueno, siempre ha sido un poco desvergonzado desde que era bien pequeño... lo cierto es que estabais jugando juntos y no sé en qué momento pero de pronto se acercó para darte un beso, tú te apartaste un poco por ello –me giré a mirarlo enarcando una ceja con una sonrisa divertida.
-¿Ya intentabas besarme desde pequeño? –Su madre se rió sin dejar de mirarnos divertida.
-Parece mentira que no lo conozcas, ¿crees que no lo intentó de nuevo? Hasta que no consiguió un beso tuyo no se quedó tranquilo. Conforme fue pasando el tiempo y crecisteis me di cuenta de que al final acabaríais juntos, de alguna forma siempre lo supimos –dijo mirando a su padre- solo que vosotros no parecíais daros cuenta –me mordí el labio por ello, habían pasado muchas cosas entre nosotros y eso nos había marcado un poco de forma que hizo que tardáramos mucho más en poder tener algo como teníamos en ese momento. Pero era una información la que me había dado su madre que pensaba utilizar.
-Entonces, ¿no hay problema en que me mude a su habitación? –Ella negó con la cabeza divertida.
-Soy libres de decidir lo que queréis hacer y si esa es vuestra decisión nosotros la respetamos... cuando digo que es igual que su padre es por un motivo –sonrió elevando su rostro para mirarlo mientras se sonreían, siempre me había gustado ver el amor que se tenían el uno para el otro. Mi vista entonces se fijó en su hijo y sonreí.
-Bueno, no ha ido tan mal como yo pensaba... ahora la pregunta es, ¿me vas a hacer un hueco en tu armario al igual que en tú cama?



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Nov 23, 2017 4:14 am

La loba y yo nos miramos cuando mi madre y mi padre se dedicaron esa mirada cómplice.
Enarqué una ceja sin acabar de entender ¿que les hacia tanta gracia? ¿vernos de la mano?
Mi madre no tardó en explicarnos que siempre supieron que terminaríamos juntos, desde se primer beso que nos dimos.
-Si hasta hace poco no nos habíamos besado, fue en un fumadero de Opio -me dio un pellizco en el culo que me hizo saltar -quiero decir … -intenté buscar una palabra que se pareciera a eso, pero desistí de inmediato y me limité a ladear la sonrisa mientras la loba me gruñía por bocazas.

Mi padre se descojonaba, mi madre fruncía el ceño cabreada, pero la cosa se relajó, al parecer a mi madre le hacia ilusión que estuviéramos juntos, posiblemente porque pensaba que nos dejaríamos ya de tonterías y sentaría la cabeza como padre hizo con ella.
Madre nos narró la historia de ese primer beso, mi sonrisa se ladeó mirando a la loba mientras ella me miraba con esos pardos que me volvían loco.
-Ya apuntaba maneras de pequeño -aseguré dándole un manotazo en el trasero -pero seguro que tu como ahora te hacías la dura -bromeé poniendo morritos para que me besara y como no lo hacia, me acercaba yo mientras ella me esquivaba dándome manotazos para que parara alegando que delante de mis padres no.

Mi padre se descojonaba tocándole las nalgas a mi madre que negaba riéndose preguntando a la loba si sabia lo que hacia.
-Madre, que tu hijo soy yo -le recordé frunciendo el ceño.
La loba aprovechó la situación y le preguntó a madre si podía mudarse a mi habitación.
A madre le parecía bien, dijo que así estaríamos mas tranquilos y que si necesitábamos la llave de la casa de los abuelos para tener intimidad, que la pidiéramos, que ellos no tenían ninguno problema, ni se iban a meter en esto, era cosa nuestra.

Yo sabia que a mi madre ella le gustaba, sabia que los dos estaban contentos de que Kaira fuera mi elección y yo la suya.
Tiré de su cintura para besar sus labios friccionando nuestra nariz despacio.
-Mi armario es Hel, lo que entra ya no sale -bromeé, pero si pones orden ahí puedes meter tu ropa – susurré rozando sus labios -así cuando no me quieras dar tema oleré tus bragas y me la cascaré.
Otra colleja es lo que me llevé mientras mi madre me decía que así no me iba a durar ninguna novia.
-Tu aguantas a padre -dije sin mas con todo el morro del mundo.
Todos nos echamos a reír, porque en parte yo me parecía mucho a él, bueno y a mi tio Niels.

Mis padres se fueron a su casa dejándonos a los dos para que termináramos de recoger todo el destrozo.
-Ves, ya te he dicho que no nos iban a poner problemas -susurré acercándome a ella para alzarla de las nalgas -¿y si subimos arriba y ...terminamos lo que habíamos empezado? te tengo ganas -aseguré mordiendo su labios inferior, calentando su boca con mi aliento.
Sus dedos se enredaron en mi pelo, el beso se torno tórrido, apasionado, gruñí contra sus labios aflojando las cintas de su corseé cuando escuché ruidos en las mazmorras.
Enarqué una ceja, era la segunda vez que me interrumpían y me quedaba con la verga mas dura que una piedra.
-Quédate aquí, voy a ver que cojones pasa ahí abajo.


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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Dom Nov 26, 2017 9:05 am

Ese hombre tenía la boca muy grande y no se le ocurrió otra cosa que decirle a su madre que nos habíamos besado en el fumadero de Opio, una información que yo no quería darle y que él se la había propiciado a lo que se ganó un pellizco en su trasero por mi parte, que lo hizo saltar, y que intentó enmendarlo pero era imposible porque ya había dicho dónde nos habíamos besado... cuando decía que era un tarugo no era por gusto, sino por una razón. Negué con la cabeza mientras su madre nos seguía explicando esa historia de cuando éramos pequeños y nos besamos por primera vez, algo que ninguno de los dos recordábamos porque éramos muy pequeños como para hacerlo. Ella al parecer desde ese momento supo que íbamos a estar juntos y según ella habíamos tardado mucho, su padre también pensaba lo mismo por la forma en la que se miraban y se reían de algo que nosotros no teníamos ni idea, al parecer él ya me había besado cuando éramos pequeños y enarqué una ceja mirándolo por ello, traía una sonrisa ladeada en sus labios que ya me conocía bien y me puso morritos alegando que ya apuntaba maneras, se acercó para intentar que le besara pero se llevó un par de manotazos mientras sus padres nos miraban y se reían divertidos por la escena, él me decía que de seguro me hacía la dura y yo no lo dudaba ni por un momento, por lo que había dicho su madre al parecer así había sido. Miré a su madre cuando me preguntó si estaba segura de lo que hacía y cómo es que había cambiado de idea ya que siempre le llamaba tarugo, algo que me hizo reír entre dientes divertida por ello encogiéndome de hombros sin querer preguntarle realmente, pero su hijo tuvo que saltar ofendido porque él era su hijo a lo que aproveché el momento para preguntarle sobre mudarme a su habitación, al fin y al cabo Tarik iba a hacer todo lo posible porque así fuera así que era mejor preguntarlo ya. Ella negó con la cabeza y nos dijo que era cosa nuestra, incluso añadió que si queríamos algo de intimidad podíamos pedirles las llaves de la cabaña para venir cuando quisiéramos, algo que yo agradecía bastante. Una vez contábamos con que nos dejaban lo miré preguntándole si me iba a hacer hueco también en su armario, él me miró sonriendo y se acercó rodeando con sus brazos mi cintura, su nariz rozaba la mía y me besó despacio.

A veces me extrañaba esas muestras de cariño tan tiernas que me daba, chocaba bastante con lo que solía ser él pero lo cierto es que no me quejaba para nada, me gustaba que fuera así conmigo de esa forma. Me reí por sus palabras cuando dijo que su armario era Hel pero se ganó una colleja cuando dijo que si ponía orden y arreglaba aquello cuando no quisiera nada con él cogería mis bragas y las olería para masturbarse, eso sí que se lo tenía merecido por lo bocazas que era, si lo pensaba al menos no me enteraba pero si lo decía no podía evitar darle la colleja que se había merecido. Su madre le dijo que, de seguir así, no le duraría ninguna novia y yo reí entre dientes asintiendo con la cabeza por ello, él le contestó ni corto ni perezoso que ella aguantaba a su padre y negué con la cabeza, siempre le tenía que replicar a su madre y no se podía callar ni una. Lo cierto es que él se parecía mucho a su padre y ya me lo había dicho cientos de veces su madre quien también se lo decía, ella mejor que nadie los conocía y si lo decía tan convencida sería sin duda alguna porque era cierto. Al final se fueron dejándonos solos y prometiéndoles que recogeríamos aquel desastre que habíamos hecho en la cabaña, sobre todo si pensábamos volver de vez en cuando, qué mínimo que la dejáramos tal y como la habíamos encontrado. Aunque Tarik no tenía esa idea en mente, mirándome con esos desiertos preciosos que tenía se acercó a mí con una sonrisa pícara y ladeada, él estaba convencido de que no nos iban a poner pega alguna y acabó frente a mí con su aliento cálido rozando mis labios, sus manos me alzaron de las nalgas y mis piernas rodearon su cintura de forma automática, sonreí de lado cuando me preguntó si subíamos arriba y terminábamos lo que habíamos empezado porque le había dejado con todas las ganas. Me mordió el labio inferior tentándome y jadeé contra sus labios por aquel gesto, su aliento calcinaba el mío y mordí su labio inferior igual que él había hecho.


-Ya sabía yo que no íbamos a terminar de recoger todo esto ahora –sonreí sobre sus labios con mis brazos alrededor de su cuello, nos besamos de nuevo mostrando las ganas que nos teníamos en ese momento, mis dedos se enredaron en su pelo mientras el beso hablaba por sí solo, se tornó pasional y caliente, movía mis caderas contra su cuerpo dejando en claro que él no era el único que se encontraba de esa forma. Gruñíamos, nos mordíamos los labios y sentí sus manos que iban a las lazadas de mi corsé para desatarlo, mis labios bajaron por su cuello justo en el momento en que escuchamos ruidos abajo, nos separamos para mirarnos y me dejó en el suelo con un gruñido que denotaba lo molesto que estaba. Me pidió que me quedara ahí y que él iba a bajar para ver lo que pasaba ahí abajo, pero yo negué con la cabeza y tomé su mano para páralo antes de que se alejara- ni de coña voy a dejar que bajes ahí tú solo, voy contigo –dije sin dejarle réplica alguna, yo podía ayudar si algo pasaba con mis reflejos y mi velocidad y no iba a dejar que nada malo le pasara si yo me quedaba arriba, él gruñó pero cogí su mentón y besé sus labios para callar la réplica que pudiera decirme, mi mano subió hasta su nuca y me separé no sin antes morder su labio- cuanto antes bajemos antes podremos continuar –le dije para que se moviera y así también que no me dijera nada. A regañadientes porque él no quería que bajara, lo seguí para bajar hacia la parte de bajo de la cabaña que yo no sabía ni que tenía sótano aunque seguramente lo utilizaría su abuelo para poder dormir durante el día, encendimos una antorcha y bajamos las escaleras hasta llegar a una puerta de metal, los ruidos procedían del otro lado pero no solo eso sino que también se escuchaban gruñidos y antes de que elevara su mano para tirar de la manivela lo paré y lo miré- esto no me gusta, huele a vampiro y es probable que haya alguno dentro. Si tu abuelo lo tenía encerrado quizás sea por algún motivo ¿no te parece? O quizás es que se ha colado buscando refugio y no puede salir, sea cual sea la opción hay un vampiro dentro seguro, puedo notarlo –arrugué la nariz ante el olor que desprendía el lugar, sabía que sus abuelos eran vampiro pero conocía sus olores como para saber que no era de ninguno de ellos. Pero sabía que él no lo iba a dejar estar porque lo conocía demasiado bien como para saber que abriría la puerta le dijera lo que le dijera- está bien –cedí mirándolo rodando los ojos- pero vayamos con cuidado que no quiero que te pase nada –nos preparamos para abrir la puerta y al final la abrimos iluminando el lugar con la antorcha, era como una mazmorra donde había algunas celdas pero todas estaban abiertas, una sombra negra se movió con rapidez por uno de los lados y fue entonces que nos dimos cuenta de que había un pequeño portal que se terminaba de cerrar sin saber de dónde venía o quién lo había abierto, unos gruñidos y lo que parecía un demonio pero completamente negro se abalanzó hacia nosotros para atacarnos, lo esquivamos para que no nos dañara y entre los dos nos lo cargamos mientras veíamos cómo parecía convertirse en una masa negra, escuchamos otro ruido y cuando me quise dar cuenta vi como otra de las sombras con rapidez salía del lugar y se alejaba de la mazmorra, miré al egipcio y enarqué una ceja por ello- ¿qué narices era esa cosa?



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Nov 27, 2017 7:56 am

Como suponía la loba afianzo mi muñeca, con ese carácter salvaje que siempre ostentaba me dejo claro que no iba a permitir que fuera solo.
Enarqué una ceja y bese sus labios cuando ella me silencio con un bocado.
-Que tengas claro que soy un guerrero y se cuidarme y quiero cuidarte -le confesé lamiendo sus labios.
Se afianzó a mi brazo, ella era una vikinga, no se dejaba atrás a las escuderas y yo no iba a hacerlo con ella.
-Así que quieres volver arriba -bromeé dándole un mordisco a su cuello en plan posesivo - ¿y que quieres hacer arriba lobita? - pregunté contra su piel -fijo es el capullo del lobo ese que te sigue a todos los sitios, parece tu perro -le dije -y como sea él pienso dejarle claro que se le ha terminado la fiesta, si vuelve ha acercarse a ti voy a matarlo, a arrancarle la cabeza.

Descendimos por las escaleras, sin duda algo había ahí abajo, se oían gruñidos y un ruido estridente, como si unas uñas rechinaran contra las paredes de piedra.
Mis ojos se centraron en los de Kaira, sus sentido del olfato alegaba oler a vampiro, no le gustaba la idea de abrir esa puerta.
-No podemos irnos -aseguré llevando mi mano al pomo. Sabia que ella no estaba de acuerdo con esto, pero me conocía, yo era experto en meterme en líos y este no iba a ser uno de esos que dejara escapar.
Lo matamos y volvemos arriba para fornicar..y aun nos queda la tarde para verte arreglar el armario y mudarte a mi cuarto ¿que me dices? -me llevé un capón porque estaba dejandole caer que iba a currar solo ella.

Al final abrimos la puerta, dentro se cerraba un portal, apreté el gesto, aquello pintaba peor de l oque a simple vista parecía.
Lo que fuera que había ahí dentro nos atacó, no era un vampiro, era otra cosa peor.
Entre los dos lo redujimos, violeto el enfrentamiento por los ámbar de la loba centellearon y con sus garras acabó despedazandolo mientras yo lo sujetaba.

Jadeábamos mirándonos, con nuestros cuerpos manchados de una sangre un tanto pardusca, cuando de nuevo una sobra se abalanzó sobre nosotros, sentí un empujón que me tiró hacia un lado escapando por la puerta de inmediato aquello que quisiera que estaba en la mazmorra.
-No podemos dejarlo ir -aseguré echado a corre tras él.
La loba gruño ante mi impulsividad, venia tras de mi, pero en el piso de arriba para poder rastrear a la bestia por toda la casa nos dividimos, ella subió al piso superior y yo afiancé la espada con mi mano y empecé la búsqueda del ente por el inferior.

Camine alerta, con la mirada fija en cada rincón, no escuchaba ningún ruido, sin embargo sentía como si me estuvieran observando.
Enarqué una ceja cuando al fondo vi algo negro, una sombra.
-Sal de ahí - dije entre gruñidos

No me lo esperaba, el acero bailaba entre mis dedos, mas de pronto esa sombra se abalanzo sobre mi. La espalda pasó por su cuerpo como si fuera humo y de pronto sentí como se metía por mi boca anidando en mi interior, encadenando con violencia a mi yo en el fondo de mis entrañas.

Los pasos de la loba corrieron hasta la posición del que ella creía su reciente gran amor. El ente ladeo la sonrisa de forma engreída.
-Le he dado muerte, se ha esfumado bajo el filo de mi acero -apuntó tendiéndole la mano para que ella la cogiera mientras la espada caía al suelo ejerciendo un metálico ruido.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Vie Dic 01, 2017 1:09 pm

No me terminaba de convencer la idea de que bajáramos para comprobar qué eran esos ruidos que habíamos escuchado y que nos habían interrumpido en aquel momento. Ya sabía que el egipcio no iba a querer recoger el estropicio en ese momento cuando su madre nos había interrumpido arriba y que tenía ganas de continuar, él mismo lo había dicho con sus labios sobre los míos y sus manos en mis nalgas acercándome a su cuerpo. Pero como de costumbre tenía esa faceta tan peculiar de meterse en líos y aquel día no iba a ser diferente a los demás, aunque antes de eso se cercioró de lamer mis labios dejando su aliento cálidos sobre estos y preguntarme en ese tono tan provocativo y tentador qué era lo que quería hacer arriba que me hizo reír, como si hubieran muchas opciones a esa pregunta, en lo que dejé un mordisco en sus labios como respuesta más que suficiente tirando del inferior y moviendo mis caderas de forma que chocaran contra las suyas por si le quedaba alguna duda sobre lo que pretendía hacer en cuanto subiéramos a la habitación, además de que tenía hambre y la bandeja nos esperaba arriba con lo que había sobrado de la cena y que sería más que suficiente, luego ya podríamos tomar algo cuando llegáramos a su casa. Me quedé mirándolo cuando me dijo que él era un guerrero, que sabía pelear y que quería defenderme pero se olvidaba que yo también sabía pelear y defenderme y que después de la otra noche en que casi lo perdíamos lo que menos quería es que volviera a herirse o que se le abrieran los puntos, además de todo eso, yo tenía mayores reflejos más rápidos que los suyos así que no iba a evitar que yo también fuera con él. Mi agarre en su muñeca parándolo hizo que me mirara de forma fija, yo era una guerrera como él y no iba a dejarme atrás así como así. Lanzó un bufido y un gruñido haciéndome ver que creía que era el lobo de siempre quien estaba haciendo esos ruidos, dejó un mordisco posesivo en mi cuello y me aseguró que si se acercaba de nuevo a mí lo mataba y le arrancaba la cabeza... y lo creía. Dudaba que fuera porque lo habría notado y juntos bajamos por las escaleras para saber a qué nos estábamos enfrentando en esos momentos. No me gustaba para nada aquello y sentí que todos mis vellos se erizaban advirtiéndome del peligro que había tras esa puerta, tomé su muñeca para pararlo pero me instó a que si era un vampiro lo matábamos y luego íbamos arriba para continuar por donde lo habíamos dejado.

El muy inútil se atrevió a dejar caer que el ordenar su armario y el mudarme a su habitación lo iba a hacer yo sola y le di una colleja por ese hecho porque ni de coña, lo haríamos entre los dos ya que la idea había sido suya y era él quien me quería todas las noches en su cama. Tras una mirada abrimos la puerta y nos encontramos con que un portal se cerraba y eso solo podía significar problemas. Nos adentramos pero no había rastro de ningún vampiro, más bien, unas criaturas de color negro gruñeron en el lugar y una de ellas se abalanzó hacia nosotros para matarnos. Su cuerpo parecía ser viscoso y era de color negro, de su rostro apenas se distinguían rasgos pero sí su boca y los dientes afilados que tenía, además de la lengua viperina que tenía. Unas manchas blancas en forma de rombos en donde debería de tener sus ojos y unas garras afiladas. Entre los dos pudimos vencerlo y fue solo cuando él lo cogió inmovilizándolo que pude acabar con él con los ojos ámbar brillando y las garras asomando de forma que lo desgarré haciendo que nos mancháramos de sangre negra y que una mancha negra quedara en el suelo. Nos miramos por un segundo comprobando que ambos estábamos viendo entre jadeos cuando pensábamos que todo había acabado, pero un segundo salió chocando con Tarik que lo tiró a un lado mientras escapaba por las escaleras, lo miré y le gruñí con fuerza cuando me dijo que debíamos de seguirlo y que no podíamos dejarlo ir, pero tenía razón en eso. Subimos al piso de arriba de donde no había rastro alguno y decidimos dividirnos, yo me dirigí al piso de arriba para buscarlo. Lo hice por la habitación que había, por la otra puerta que había al fondo del pasillo mirando para intentar encontrarlo pero allí no había nada, no estaba en el piso de arriba así que cuando bajé me encontré a Tarik espada en mano, sus ojos en los míos mientras yo me acercaba hacía él y llevaba mis manos a su rostro estando ambos manchados de sangre.


-¿Estás bien, te ha hecho algo? –Pregunté queriendo revisarlo pero me paró cogiendo mi mano y sonriéndome de lado, aseguró haberlo matado con la espada pero sin embargo hubo algo que no terminó de convencerme, no sabía que era pero algo en mi instinto me decía que había algo que andaba mal, pero no sabía qué era exactamente- ¿seguro? –Pregunté mirando alrededor pero allí no había nada, de hecho, es que no había rastro de mancha alguna como había pasado con el otro ser. Lancé un suspiro y lo abracé rodeando su cuerpo con mis brazos apoyando mi rostro en su hombro- menos mal que no ha pasado nada ni se nos ha escapado –él no hizo comentario alguno por ello y su brazo me rodeó la espalda. Elevé mi rostro buscando el suyo rozando mi nariz con la suya queriendo olvidarme de esa sensación pero, sin embargo, fue cuando lo besé durante ese beso que algo no terminaba de cuadrarme, algo en su forma de besar, algo que no llegué a sentir con los anteriores besos... ese parecía frío, algo más distante, y cuando abrí mis ojos los suyos estaban fijos en los míos. Me separé mirándolo sabiendo que algo le pasaba, algo que debía de averiguar- ¿qué te parece si vamos arriba y desayunamos? Tengo hambre y tus padres nos han interrumpido antes, te tengo muchas ganas –aseguré repasando su pecho con mi mano viendo que la herida no se le había abierto y luego subí mis ojos a los suyos, el momento clave fue cuando soltó su espada dejando que esta cayera al suelo, ahí me di cuenta de que quien tenía delante podría ser en apariencia ese hombre que me volvía loca, pero no en esencia. ¿Desde cuándo Tarik trataba así una espada? Para él eso era su seña de identidad, algo que lo distinguía como el guerrero que era y que llevaba dentro, su espada era su vida, su destino, una parte de su cuerpo... él jamás la dejaría caer al suelo de esa forma ni la tiraría, cuando cuera era una parte tan vital de su vida, no cuando sangraba por blandirlo en su mano. Ese no era mi egipcio, al menos no del todo, y la ausencia de la mancha negra era otra señal más de que no lo había matado... pero yo tenía que seguir aparentando que no me había dado cuenta mientras pensaba en hacer algo para ayudarlo, no podíamos volver a casa y no iba a correr el riesgo de irnos para que se me escapara y a saber lo que hacía en su cuerpo- se supone que debes de complacer a tú novia, así que, compláceme –actué con él como siempre y acabé tirando de su mano para subir de nuevo arriba mientras me mordía el labio, una vez en la habitación me giré para mirarlo observando la bandeja que había en la cama- primero deberíamos de darnos un baño y quitarnos la suciedad, ¿por qué no abres el grifo y preparas el agua? Creo que he visto sales por ahí para añadir al baño –le sonreí como siempre hacía de forma pícara, por en apariencia seguía siendo él, pero en cuanto se giró ni me lo pensé: cogí la bandeja y con fuerza le di tal golpe que su cuerpo cayó contra el suelo quedando inconsciente al momento- lo siento –dije mientras me agachaba y lo subía sobre la cama, cogí lo que había por la mazmorra con mi velocidad y lo até a la cama para que no se moviera ni se escapara, mientras esperaba a que se despertara y pensaba en la forma de sacar esa cosa que lleva en su interior, porque estaba claro que ese no era Tarik y yo que lo conocía tanto lo sabía. Lo quería de vuelta, y pensaba matar a ese maldito demonio en cuanto lo sacara de su cuerpo.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Dic 04, 2017 12:38 pm

El demonio la miraba con sus dos ojos, ella era una mujer bella, tenia que alabar el gusto de su receptor, ese que con fuerza se sacudía en sus entrañas intentando recobrar el control.
Los humanos siempre resultaban una caja de sorpresas para él, algunos parecían deseosos de permitir la entrada a un ente superior, mas este por contra se empecinaba en expulsarlo como si tuviera potestad para ello.

Él amaba a esa muchacha, podía notar como sus sentimientos fluían, el demonio permanecía agazapado, buscando el modo de abarcar lo mas oscuros recuerdos ,mas la mente del chico parecía cerrada a cal y canto para que no pudiera obtener la información necesaria para pasarse por él al completo.
Poco a poco cedería, para el demonio, esto era como la doma de un caballo salvaje, depende de su fiereza cuestan mas o menos pero al final siempre sucumbe.

El demonio se enredaba en los labios ajenos, le gusta experimentar el placer de la carne, aunque no es para eso para lo que necesita la muchacho.
Busca el modo de regresar del inframundo, de devolver a este mundo la hegemonía de los ángeles caídos y hace poco escucho que Yuna había despertado, encontrarla y atraerla al lado oscuro es su único propósito.
Cuando las puertas del infierno se abran la humanidad sucumbirá y Dios temblará ante el poder de los que un día cayeron del cielo y se cortaron las alas.

Ascendieron al piso superior, allí el demonio se relamía ante un cuerpo curvilíneo que hacia demasiado tiempo no probaba, la bañera seria el lugar señalado para tomarla, acabado el acto la ahogaría, no necesitaba dejar sobre la fa de la tierra testigos.
El muchacho aullaba, fue hábil pues mostró un gesto que jamas él hubiera hecho, lanzar abajo la espada como si el acero no le importara cuando su vida dependía de ello, un gesto que sabia no pasaría desapercibido para su amada y ese gesto salvó la vida ajena pues cuando el demonio se dispuso a adentrarse en las aguas la vikinga con la bandeja lo dejo noqueado.

No tardó en atarlo al lecho, ella sabia que Tarik estaba dentro, pero tenia que sacar al ente que se relamía con cierta diversión una vez abrió los ojos y se dio cuenta de la traición del muchacho.
-He de admitir que este joven es astuto y tu una buena actriz, peor pierdes el tiempo, no voy a abandonar el cuerpo del egipcio, lo necesito y la verdad creo es un buen espécimen.
Estas sogas no me mantendrán preso mucho tiempo, piensa bien l oque haces loba, pues no puedes matarme sin cargarte a mi recipiente, ni puedes sacarme de aquí dentro si yo no decido liberarlo...así que ¿que harás?
Al demonio le gustaba los juegos de palabras, las encrucijadas y sin duda acaba de poner a la mujer en una.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Vie Dic 08, 2017 9:48 am

Había intuido que algo malo pasaba desde el momento en que había vuelto de la parte de arriba y me había encontrado al egipcio con la espada asegurándome que había matado a aquel demonio que había salido del sótano tras haber cruzado un portal, pero a diferencia del anterior no había encontrado mancha alguna en el suelo como había pasado con el otro demonio, tan solo él que me miraba con una sonrisa ladeada y que me aseguraba haber dado muerte con su espada. En cuanto me acerqué para rodearlo con mis brazos y abrazarlo supe que algo pasaba, tenía un presentimiento que no supe por qué me vino pero que hacía que mis sentidos se pusieran alerta y mis vellos de punta, algo estaba pasando y yo no me daba cuenta pero mis instintos de loba que veían y notaban el peligro sí, y es lo que me estaba queriendo decir. Siempre hacía caso de esos instintos que tenían los animales, parecían saber o notar lo que iba a ocurrir antes de que pasara y con el tiempo había aprendido a hacer caso de dicha sensación antes de que fuera demasiado tarde. De nuevo tuve esa sensación extraña cuando mis labios buscaron los suyos para fundirnos en un beso, no sabía muy bien cómo describirlo pero fue sumamente raro, extraño y confuso. De algún modo sentía que su beso era frío, carente de sentimientos y desde luego que no me besaba igual que las otras veces... podría parecer una tontería insignificante, pero cuando mis sentidos estaban alerta les hacía caso y su beso era... frío, muy frío y vacío por completo de sentimientos, como si me besara por besarme. De hecho, cuando abrí mis ojos en mitad del beso sus ojos estaban abiertos y contemplándome y eso me extrañó aún más, sin embargo debía de parecer que todo estaba normal para que no notara mi actitud. Pero donde supe que realmente pasaba algo fue cuando soltó su espada dejándola caer al suelo, ese fue el punto exacto en el que supe que el hombre que tenía frente a mí de apariencia podía ser el egipcio, pero no era él realmente.

Él había consagrado su vida al acero, luchaba y moriría empuñándolo y era su sino, su forma de vida... jamás dejaría caer la espada de esa forma porque esta era una extensión de sí mismo, era como una parte más de su cuerpo y era a lo que se debía toda su vida. Jamás había visto que Tarik tirara una espada nunca, ni siquiera en un entrenamiento, porque respetaba el acero ya que era un hombre forjado en el calor de las fraguas, su espada era lo que lo definía y más sabiendo que muchos le habían mirado algo diferente por su apariencia física que, para mí, la encontraba especialmente exótica y atrayente. Sabía que él trabaja mucho y se curraba todo lo que era ser un guerrero, entrenaba más que nadie, practicaba hasta la extenuación y siempre que podía entrar con su tío Niels de quien había aprendido la forma de luchar ya que se parecía más a él lo hacía. Ese no era Tarik y de alguna forma el saber que no había rastro de mancha alguna como al matar al otro entendí que debía de estar dentro de él... tenía que seguir actuando como siempre y hacerle ver que no sospechaba, así que me las ingenié para llevarlo arriba tirando de su mano, haciéndole creer que lo deseaba aunque sí lo hacía realmente pero no iba a hacer nada con ese demonio dentro de su cuerpo y controlándolo, tenía que sacarlo y no se me ocurría cómo hacerlo en esos momentos. Le engañé, no sé cómo lo hice pero en cuanto se giró para llenar la tina con agua cogí la bandeja y le di un golpe en el rostro que lo dejó inconsciente, rápida con mi condición y velocidad subí cadenas para mantenerlo preso en la cama y me senté en una silla frente a los pies de la cama esperando a que despertara. En cuanto abrió sus ojos una sonrisa divertida y burlona surcó sus labios mientras me desafiaba con la mirada.



-Lo conozco tanto como me conozco a mí misma y te queda muy lejos el intentar ser como él, o siquiera parecerte a él lo más mínimo –el beso había sido un indicio de que algo pasaba, pero sin duda alguna el soltar la espada era lo que me había alertado del todo y comprendí lo que estaba pasando. Le gruñí cuando dijo que no iba a abandonar su cuerpo, que lo necesitaba y que era un buen espécimen- no pienso dejar que te quedes en su cuerpo y que lo poseas, no voy a permitirlo –sin embargo el demonio estaba tranquilo porque sabía que llevaba las de ganar, me advirtió que las sogas no lo retendrían por mucho tiempo y que no podía liberarlo porque si lo mataba a él Tarik moriría en el momento, y él no abandonaría su cuerpo porque no lo deseaba. Me retaba mientras sus ojos divertidos me contemplaban, sabía que dentro estaba Tarik y que seguramente estuviera luchando por recobrar el control, conocía a ese vikingo y sabía que jamás se daría por vencido, que intentaría ganar la batalla contra ese demonio porque su fuerza de voluntad era enorme y férrea. “Vamos Kaira, gana algo de tiempo.... necesitamos tiempo” Mis pensamientos iban en esa dirección, necesitaba ganar tiempo para poder pensar qué hacer, debía de haber alguna forma en la que sacarlo de su cuerpo y que lo liberara, alguna forma que no pasara por matarle porque me negaba a perderlo, no ahora que estábamos juntos iba a dejar que nos separaran- te juro por Odín que encontraré la manera de separaros, y cuando lo haga, te mataré con mis propias manos y serás tú quien me vea sonreír por ello –aclaré en una amenaza de la que no había duda alguna por mis palabras, lo decía completamente en serio. “Ganar tiempo Kaira, ganar tiempo para buscar y pensar una solución a este problema”- además, ¿crees que si te sales con la tuya no te voy a encontrar? Conozco su olor y soy buena rastreadora, seré capaz de encontrarte siempre no importa dónde te encuentres y te daré caza... te aseguro que te sacaré de su cuerpo y lo recuperaré, porque ni Odín va a separarme de él –espeté gruñendo, enfada y cabreada de que todo fueran problemas constantemente, ahora un demonio se apoderaba de su cuerpo y quería hacerse con su total control. “Vamos Tarik, resiste” Pedí en mi mente sin apartar la mirada del demonio que me miraba con una sonrisa socarrona en sus labios, el muy hijo de puta se lo estaba pasando en grande- dices que lo necesitas pero estoy convencida de que yo puedo serte de mayor utilidad –lo miré- hagamos un trato; te dejaré ocupar mi cuerpo si me dejas pasar una última hora con él antes de que tomes posesión de mí. Vamos, hasta tú te habrás dado cuenta de que puedo servirte mejor que él y prefiero ser yo a que sea él el que esté poseído –no había mentira en mis palabras- soy una loba y eso significa que tengo mayor fuerza, mayor agilidad, mayor velocidad y mejor aguante... mejor que él en todos los sentidos. Así que, ¿qué me dices? –Sabía lo que estaba haciendo y también sabía que hacer pactos con demonios no era lo recomendado, pero no me importaba si con ello ayudaba a Tarik.



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Dic 10, 2017 3:20 pm

El demonio miraba atenta a la loba, era consciente de su intención de sacarlo del cuerpo de aquel humano, claro que también sabia que tenia las de ganar porque si esa mujer lo quería la mitad de lo que percibía en el cuerpo que ocupaba, ella acabaría cediendo a todo lo que le pidiera.
Relajado sobre el lecho la miraba maldecirlo, sinceramente su imagen era deliciosa, verla torturada intentando ganar tiempo para pensar era algo que le causaba una diversión inusitada.

Fue por eso que cuando esta le propuso aquel “trato” no pudo evitar reírse con cierta sorna de la dama.
-¿y por que debería abandonar este cuerpo? Acaso tu no harías lo que fuera para mantener con vida a mi recipiente, puedo aprovecharos a los dos. A ti para que rastrees y luches y a él para controlarte, ademas sus aptitudes físicas son excelentes, que te voy a contar, algo me dice que lo sabes.
Un mordisco lanzado fue el modo de provocarla.

El demonio ladeó la sonrisa contemplándola con aquello ojos vacíos, podía notar la ira de la loba pero antes de que sobre él la descargará le recordó que seria a su amado a quien dañaría, él tenia fácil el abandonar ese recipiente e irse a otro, seria Tarik el que pagara las duras consecuencias.
-Tengo un trato mejor, estoy buscando a una mujer, su nombre es Yuna -de un tirón se soltó de las correas que lo mantenían atado.
-Lo dicho, este humano es un buen espécimen, aguanta bien la fuerza de un demonio...la mayoría de los humanos estaría consumiéndose a la velocidad de una vela, sin embargo este se resiste, noto como intenta sacarme de su cuerpo, como hace lo posible por protegerte de mi.

El demonio se echó a reír.
-Es tan fuerte su amor por ti que me hace reír, pobres ignorantes, algún día descubriréis que el amor te consume.
Sigamos con el trato, si me ayudáis a dar con mi señora, estaré encantado de abandonar sin causar daños al amor de tu vida..bueno, no mas de los que mantener a un demonio como yo causa en todo frágil ser humano..por eso el tiempo apremia loba, cuanta mas prisa te des en dar con mi diosa..antes te lo devolveré.

Lo que el demonio no esperaba es que el egipcio era duro de pelar, de la bota sacó un cuchillo y en un arranque de poder se lo clavó en el muslo haciéndolo aullar de dolor.
-¡Corre! -le gritó a la loba para que escapara.
Si algo sabia Tarik es que en los demonios no se podía confiar, así que su única intención era retenerlo el tiempo suficiente como para que la loba pudiera estar segura.

¡Yo de ti no huiría! -rugió el ente con voz de ultratumba mientras intentaba sacarse la daga de la pierna, el humano se resistía, luchaba por darle tiempo a la loba de salir corriendo.




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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Kaira el Jue Dic 14, 2017 11:40 am

Aquel maldito demonio me sacaba de mis casillas y seguramente incluso hasta ese sería su plan a llevar a cabo, sabía perfectamente que no debía de fiarme de ese demonio que ahora ocupaba el cuerpo de Tarik, porque se sabían que eran traicioneros y una vez conseguido lo que se propusiera nada me garantizaba que Tarik saliera con vida o que incluso aquel demonio de verdad abandonara su cuerpo, no podía creerme nada de lo que me dijera y yo lo único que podía hacer en esos momentos era ganar tiempo como fuera y pensar en una solución para sacarlo de ahí, debía de haber la forma de sacarlo de su cuerpo sin pasar por la opción de que el demonio de verdad quiera salirse, por sus palabras le gustaba el egipcio porque según decía era un buen espécimen y yo sabía de la fuerza que tenía Tarik, sabía que lucharía por intentar expulsarlo y tomar el control porque era un luchador nato que no se vencía ante nada, no le paraba ni le frenaba nada y eso era algo que admiraba mucho de él, esa fuerza de voluntad tan férrea que se gastaba. Seguramente en esos momentos estuviera luchando contra el demonio para seguir tomando posesión de su cuerpo, así que yo solo podía ganar tiempo para buscar la forma, alguien tendría que haber que nos ayudara con lo que pasaba, alguien tendría que saber sacar al demonio y que Tarik quedara libre. Podía ver como este me miraba con los ojos vacíos dejando en claro que no era él, que solamente ocupaba su cuerpo y lo manejaba a voluntad mientras una sonrisa pérfida se instalaba en sus labios mientras me contemplaba, riéndose por mis palabras y por el intento fallido de que tomara mi cuerpo ya que yo en algunas condiciones era mejor que él por simplemente ser una loba... pero no funcionó, se rió de mis palabras y me dijo que no tenía la intención de abandonar su cuerpo y tomar el mío porque ese le gustaba, lo notaba fuerte y resistía a su dominio. Además así decía que nos aprovechaba a los dos, a mí quería usarme para rastrear y matar y a él lo utilizaría para controlarme porque sabía de sobra que no le haría daño. Le gruñí cuando dejó caer que había comprobado las aptitudes del egipcio en una clara referencia que me hizo apretar el puño con fuerza y él me lanzaba un bocado que fue bastante vacío, no me provocaba lo mismo que me provocaba cuando lo hacía Tarik.

Me dieron ganas de lanzarme a por él y darle un par de golpes aunque estuviera desatado, lo deseaba con ganas por mofarse de esa forma, por provocarme y por haber ocupado un cuerpo que no le pertenecía en absoluto y que no era suyo... pero me recordó que si lo hería a él sería Tarik quien pagara las consecuencias y eso sí que no iba a dejar que sucediera bajo ningún concepto. Fue eso lo que me frenó para no hacerle nada y volví a gruñir ante su cara de triunfo al ver que no podía tocarle porque no lo dañaría a él realmente, podría abandonar su cuerpo y dejarlo a él herido y no pensaba dejar que ocurriera. Se burló, también, de lo que él estaba luchando para tomar el control resistiéndose a que el demonio lo dominara por completo, algo que no me sorprendía en absoluto que él hiciera, pero también cuando se burló de lo que él sentía por mí y que podía notarlo, los esfuerzos para que no me pasara nada. Se rió frente a mí cuando dijo lo enamorado que él estaba ya que podía sentirlo, como un demonio que era no pensaba más que el amor era cosa de débiles y que te hacía débil pero yo no lo pensaba así aunque no iba a debatirlo, solo pensaba en cómo sacarlo de ahí y a quien acudir para que me ayudara en dicha tarea. Seguía con la idea de que lo ayudara para que así no le pasara al egipcio, quería que buscara a una tal Yuna que decía ser su señora pero yo no tenía ni idea de quién era esa y no había oído ese nombre en mi vida... decía que solo así lo dejaría libre y que cuanto mayor tiempo pasara en su cuerpo peor sería para él. Me provocaba porque sabía que no podía hacerle nada, pero en cuanto saliera de su cuerpo iba a disfrutar matando a ese jodido demonio.

Iba a responderle que se podía meter su trato por donde le cupiera cuando vi entonces que su mano iba hacia la daga que tenía guardada en su funda y que, con esfuerzo, esta se clavó en su muslo haciendo que gritara de dolor. Supe que había sido Tarik quien había podido controlar por un momento la mano para darme tiempo, me gritó que corriera como si momentáneamente él tuviera el control de su cuerpo de nuevo, me miró rogándome porque me fuera temiendo que me pasara algo en represalia por lo que había hecho, no quería que me cogiera el demonio y me volvió a instar a que me fuera y me largara de allí. Lo miré un par de segundos centrando mis ojos en los suyos ahora que sí que era él de nuevo antes de girarme y salir por la puerta bajando las escaleras, podía escuchar las palabras del demonio que retumbaron en la cabaña asegurándome que no escaparía de allí y que de nada me valía que huyera. Llegué hasta la puerta de bajo y me paré justo cuando mi mano tomó el pomo para salir, me quedé mirándolo un par de segundos y luego aparté la mano, “¿qué estás haciendo Kaira? ¿Desde cuándo huyes?” Mi mente me recordó en ese momento que no debía de huir y que nunca lo había hecho, yo no podía largarme y dejarlo allí con ese demonio aunque fuera lo que él quisiera, ¿desde cuándo yo lo dejaba atrás? Puede que lo hiciera años atrás, pero ahora no pensaba abandonarlo y menos en una situación como esa. Yo no huía, yo no era una cobarde y mucho menos pensaba dejarlo atrás por nada del mundo, no de nuevo. Gruñí porque no lo abandonaría a su suerte así que me giré dispuesta a subir de nuevo y encarar al demonio aunque eso lo disgustara, pero ya me había alejado bastante de él para volver a hacerlo. Lo que no esperé es que el demonio estuviera ya tras mi espalda y su mano fuera a mi cuello, me alzó del suelo y me lanzó contra la pared opuesta estrellando mi espalda de forma brusca. Jadeé por el golpe y lo miré mientras me levantaba con los colmillos fuera, gruñendo ante lo que me había hecho.


-No, no pienso huir Tarik –aseguré levantándome mientras el demonio me miraba con sus ojos negros, vacíos, inexpresivos- no pienso dejarte ¿me has oído? El demonio me necesita para sus propósitos así que no va a matarme, no ahora que sé que para él los dos somos útiles –sonreí de lado mientras mis ojos se tornaban de color ámbar, sentía que mis zarpas crecían en mis manos así que sin pensarlo demasiado me lancé contra el demonio, esquivó mis zarpas mientras se reía por mi intento de hacerle daño aun cuando sabía que eso dañaría más a Tarik que a él, se burló otra vez de mí alegando que éramos patéticos ambos pero que le éramos útiles para encontrar a su ama, que yo lo ayudaría para dar con ella si no quería que lo matara. Me lancé de nuevo a por él aunque mi intención, realmente, no era dañarlo sino más bien que él lo pensara... además era más experto que yo y la lucha no desentrañaba ningún misterio para el demonio. Mis colmillos fuera así que en uno de los momentos en los que él pensaba que iba a atacarle de frente, en el último instante, me agaché y con esa rapidez que me caracterizaba me lancé a por él haciendo que cayera al suelo, sin perder siquiera un instante clavé mis colmillos en su hombro con fuerza, haciéndole sangre y dejando que el veneno de licántropo entrara en su torrente sanguíneo. Me apartó lanzándome lejos pero el daño ya estaba hecho, me levanté lamiendo mis labios contemplándolo de forma fija- y una mierda voy a ser tú esclava que puedas tratar como un perro... ni un demonio como tú puede parar lo que se viene encima –sonreí de lado limpiando la sangre de mi boca- no puedes hacer nada para revertir lo que pasará –ni siquiera lo había pensado detenidamente, más bien actué. Sabía lo que venía a continuación, caería inconsciente por el dolor y estaría débil por el próximo par de días lo que a mí me daría suficiente tiempo para buscar una solución a su problema y sacar al demonio de su cuerpo, el inconveniente: que se convertiría en un lobo tal y como yo lo era, pero quizás en vez de ser un problema podría unirnos más de esa forma, de esa forma que él antes no entendía y que pronto comprendería. Lo vi caer de rodillas porque el veneno ya hacía su efecto, el demonio perdía fuerza ante eso y me acerqué para sujetar su rostro ahora que parecía que Tarik podía mantener el control aunque fuera por poco tiempo- perdóname por favor, lo siento por haberte mordido pero no puedo perderte y dejar que se haga con tú cuerpo –pronto caería inconsciente y las fiebres asolarían su cuerpo dejándolo débil y dándome a mí el tiempo necesario, mis labios rozaron los suyos sin dejar de mirarlo- solo espero que puedas perdonarme por esto...



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Re: Lobos y corderos (privado)(+18)

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Dic 17, 2017 12:28 pm

El demonio había tomado de nuevo el control del vikingo bajando las escaleras renqueante por el cuchillo que aun llevaba hundido en su muslo y que le suponía un gran dolor al que el demonio, a diferencia del humano, no estaba acostumbrado.
La loba dudaba, con su mano en el picaporte sobre si escapar como Tarik le había pedido o quedarse y enfrentar al enemigo, mas no tuvo mas opción pues cuando esta se giró dispuesta a subir las escaleras se dio de bruces con el rostro conocido del hombre al que amaba pero con los ojos vacíos como tierras áridas.
No había fuego del desierto en ellos y supo que Tarik había vuelto a quedar sentenciado al olvido.

La pelea entre demonio y loba se produjo, este reía consciente de que no dañaría a su anfitrión pues ella lo amaba.
Creía que la única opción de la loba seria ceder a su petición, trabajar para él y dar así con la forma de liberar al joven egipcio.
Se equivocó ,el demonio cayó tarde en su error, pues el mordisco de la loba se sucedió y con él parece que el joven emergió cubierto de un inquietante dolor.



Aullé entre gruñidos, mis pardos se hundieron en los de la loba que acariciaba mi rostro con suavidad pidiéndome perdón.
-¡Quema! -rugí de rodillas mientras sus brazos buscaban darme sustento y sus labios calor.
-¡Quema! -rugí pegando mi frente contra la suya jadeando. Por mis venas parecía correr lava, mi frente se perlo de sudor, mi cuerpo convulsionó entre sus brazos, agitado grité de nuevo sintiendo como la ponzoña se extendía hasta llegar a mi corazón.

Abrí mis ojos clavandolos en sus ámbar, los gestos de dolor de mi rostro eran evidentes, mi cuerpo se tensaba contra el de la loba que acariciándome aseguraba que pasaría.
En ese instante me di cuenta de lo que le jodí la vida siendo solo una niña, tuvo que aguantar esto, este ardor, este dolor.
-Lo siento -jadeé cerrando los ojos de nuevo, gruñendo por como sentía mi cuerpo arder por dentro.
La temperatura de mi piel se había elevado muchísimo, ella era consciente de ello, empecé a temblar entre sus brazos mientras esta me sujetaba.
-¡Quema! -rugí sin fuerzas.

El demonio no acostumbrado a sufrir lo llevaba peor que yo, había quedado relegado a la nada y tenia muy claro que pronto el parásito abandonaría mi cuerpo, no así la maldición de la licnatropia.


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