Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mørkt Fengsel ~ Privado

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Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Eirin Cannif el Dom Oct 15, 2017 5:39 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Hacía apenas unos días que habíamos vuelto al norte tras pasar un tiempo en París, para alegría de nuestra madre allí nos pudo tener algo más controlados para que sanáramos nuestras heridas antes de que volviéramos al norte, incluso nos había llevado de vuelta a Egipto por una corta temporada también para así evitar que nos metiéramos en problemas pero, ¿cómo evitarlo cuando éramos unos niños traviesos y revoltosos que la palabra “problema” venía en nuestra sangre? Éramos incorregibles, al menos Tarik y yo lo éramos porque Nailah era mucho más tranquila y calmada, más como siempre había sido madre que lidiaba con nosotros dos –y con nuestro padre, a decir verdad- que siempre nos metíamos en problemas. Siempre habíamos estado viajando de París yendo al Norte o a Egipto para conocer las dos culturas de las que corrían por nuestras venas, Tarik era mucho más afín al Norte y Nailah estaba siempre entre ambas, yo era un poco como ella porque al fin y al cabo las dos corrían por mi sangre y de las dos eran mis orígenes. Siempre había admirado la paciencia que nuestra madre tenía con nosotros, sobre todo con Tarik y con padre quienes por unas cosas o por otras eran los que más dolores de cabeza le daban, aunque yo tampoco me quedaba muy atrás porque mi mellizo y yo siempre estábamos haciendo de las nuestras. Compartíamos un estrecho vínculo que era bastante fuerte, quizás porque habíamos estado siempre juntos incluso en el vientre materno y por eso éramos tan afines, teníamos nuestras discusiones y nuestras diferencias pero casi siempre hacíamos todo juntos, lo que no se le ocurría a uno se le ocurría al otro y padre siempre nos decía que nos recordaba a cómo éramos él y el tío Niels cuando eran pequeños.

Tras pasar unas semanas de tranquilidad y relajación entre Egipto y luego mayormente en París habíamos vuelto todos al Norte con la intención de parar a Randulf o al menos intentarlo, esa batalla ya perduraba demasiados años y aunque ejercíamos todavía resistencia seguía diezmando y domando a la población, reduciendo lugares a escombros y ceniza utilizando a la población para engrosar sus filas y sus tropas y los que no les eran útiles los mataba porque de nada les servían y para él eran simplemente un lastre. Sabíamos que últimamente había diezmado a una manada de licántropos que ya de por sí podrían ser peligrosos, pero sobre todo lo eran más cuando entre sus filas contaban con chamanes que ponían las cosas más peliagudas. Habíamos vuelto para aportar apoyo en la batalla y en cuanto padre había tomado su decisión nosotros le habíamos seguido, mi madre también lo hizo y aunque ella no supiera luchar no podía estar lejos de ninguno de nosotros y siempre era la que terminaba curando nuestras heridas, se había acostumbrado con mi padre pero aun así era una madre y la preocupación siempre estaba latente. Nosotros a diferencia de Randulf no contábamos con oráculos, mayormente no es que tuviéramos más que un par que eran de la familia y que ayudaba a nuestra causa igualando, o intentándolo al menos, las fuerzas con Randulf quien sí poseía muchas más oráculos en sus tropas y en sus ejércitos. Había oído que una de ellas, en concreto, había tenido una visión sobre un joven que estaba en el ejército de Randulf, alguien que podría ayudarnos en esa lucha o al menos eso decía aquella mujer, lo que más me extrañó de todo es que pidió hablar conmigo en cuanto llegamos a Akershus y, aunque no supe qué podría querer, fue mi padre el que me transmitió el mensaje de que la buscara, me esperaría en palacio. En cuanto llegué la mujer, algo mayor, estaba junto a una lumbre esperando por mi llegada, en cuanto entré por la puerta sus ojos se pusieron en los míos.



-Ah niña, aquí estás... por fin has llegado –no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando en esos momentos, extendió su mano en mi dirección y me acerqué hacia donde se encontraba sentándome a su lado.
-Me han dicho que me estabas buscando –me sonrió como si intentara tranquilizarme, sabía que había colaborado mucho en la guerra con mi familia y se le tenía en gran aprecio, yo la conocía desde que era pequeña pero mi trato con ella había sido bastante leve.
-Así es, aguardaba tú llegada para poder hablar contigo –hizo una pausa y me miró de forma fija- tienes una misión que cumplir, Eirin –la miré sin entender nada, ¿una misión?- Lo he visto... he podido verlo hace un par de días y lo he vuelto a ver en varias ocasiones, el norte te necesita mi niña –fruncí el ceño sin apartar mis ojos de ella, cada vez entendía menos de lo que me decía.
-¿Una misión... te refieres con el ejército de Randulf? –Si lo había visto y me había buscado y mandado llamar es porque era importante- ¿de qué se trata?
-Debes de encontrar a alguien, está prisionero en el castillo de Randulf durante muchos años y solo tú puedes ir a salvarlo –no entendía absolutamente nada de nada, iba a preguntarle pero su mano tomó la mía y me mostró una imagen que podía ver en mi cabeza, la imagen de un hombre en una mazmorra en el castillo de Randulf, todo estaba a oscuras pero pude verle la cara cuando una antorcha iluminó en lugar cuando alguien entró en la celda y él levantó la mirada... era él, ¿cómo...? La imagen se desvanecía ahí y mi boca se abrió ligeramente al tiempo que mis ojos buscaban los de la mujer- sé que lo conoces, debes de ser tú quien lo traiga a Akershus, tiene información que nos puede ayudar en la guerra, tiene algo... es como un mapa que nos conducirá a algo que nos puede ayudar contra Randulf, él no lo sabe pero temo que sus oráculos también lo vean, tienes que darte prisa Eirin –la miré de nuevo y sacudí mi cabeza confundida por sus palabras. Sí, era cierto que lo conocía pero... la última vez que lo había visto habían pasado ya como unos veinte años, pero era él, ese rostro, esos ojos...- corre mi niña, no debes de perder el tiempo –me instó para que me moviera, al parecer era una misión que solo yo debía de cumplir y debía de ponerme en marcha, fue inevitable que los recuerdos volvieran a aquel momento en el que me había encontrado con aquel hombre.



Hace veinte años...

Tarik y yo nos habíamos escapado, como solíamos hacer, para dar una vuelta por el bosque y poder jugar a escondernos, a luchar entre nosotros imaginándonos que estábamos en una batalla como lo estaban a veces padre y los tíos. Portábamos espadas de madera que utilizábamos para entrenar y practicar entre nosotros y no hacernos daño, madre se había quedado en casa cuidando de Nailah que contaba con apenas dos años y eso la tenía más ocupada mientras pasaba el día junto a la familia y nosotros nos habíamos escabullido como de costumbre. Otra más de nuestras trastadas mientras corríamos por el bosque con aquella capa de nieve que lo cubría, los árboles estaban cubiertos también de blanco por la reciente nevada que había caído y el bosque estaba tranquilo, la luz de la luna se filtraba entre los árboles iluminando el lugar con sus haces de plata y nosotros seguíamos jugando por el bosque. Siempre desafiándonos, siempre retándonos constantemente no nos dimos cuenta de que mientras estábamos en aquel lugar la nieve había ocultado bajo sus capas el borde del lugar en una caída más que considerable y que podría matar a cualquier que cayera por ella. No nos dimos cuenta, en nuestros juegos que teníamos, de que nos estábamos acercando cada vez más y más al borde y fue cuando me subí a una de las rocas que había comenzando a saltar porque había ganado a Tarik, algo casi inusual, que el primer temblor se sucedió. Ambos nos quedamos quietos y sentimos el temblor bajo nuestros pies, nos miramos sabiendo que corríamos peligro y antes de que pudiera moverme para salir de aquella roca sentí como esta cedía un poco bajo mi peso, Tarik me llamó para que bajara de allí pero para cuando quise reaccionar corriendo hacia donde estaba la nieve comenzó a venirse abajo junto a la piedra.

Lo único que pude hacer fue cogerme a la rama de un árbol que crecía en el lugar mientras Tarik buscaba la forma de ayudarme pero la nieve seguía cayendo poco a poco y eso le imposibilitaba acercarse, me pidió que aguantara y fue a buscar ayuda ya que no podíamos hacer nada. Pasé un par de minutos así hasta que sentí que caería al vacío pero, en vez de eso, una mano fuerte, fría y pálida me cogió de la muñeca con fuerza y pensé que sería alguno de mis abuelos pero el rostro que vi cuando llegué arriba era uno bien diferente. Era un joven quien me subió y me apartó de aquel lugar mientras me observaba de manera fija, procuró que estuviera bien y que no me pasara nada y salvo unos rasguños estaba bien para lo que podría haberme pasado. Sus ojos rojos no dejaban de observarme y yo, con mis azules no apartaba mi mirada de él. Jamás lo había visto antes, quitó algo de nieve que llevaba en el pelo y su dedo recorrió mi rostro, cuando oímos que se acercaba Tarik con los demás volvió a mirarme y me sonrió de lado diciéndome un “ten más cuidado, pequeña” desapareciendo así de mi vista. Y no lo había vuelto a ver hasta aquella visión, al que me salvó la vida y al que nadie pudo encontrar cuando llegaron hasta donde yo me encontraba... y ahora debía de ir a salvarlo yo.



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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Marduk el Sáb Ene 13, 2018 6:49 pm

Tensé el gesto cuando la joven Cannif me obligó a guardar silencio, según ella porque de seguir hablando acabaría entre rejas y me necesitaba libre para ayudarla a buscar esa reliquia en el pasado.
Las palabras bailaban por mi cabeza y yo, apoyado en su hombro con mi nariz contra su perfecto y terso cuello humano solo era capaz de oler su sangre y desearla de un modo desesperado.
Amenazó con el filo de la espalda a la oráculo, se estaba volviendo loca, en una carrera sin sentido por protegerme alzaba la mano contra los suyos.

Las siguientes palabras no tuvieron mas lógica que las anteriores, si buscar la reliquia en un principio era una prioridad, ahora salvar mi adicción pasaba por una especie de fuente, manantial o no se bien que cojones tan peligroso como el mismo viaje al pasado.
Negué con la cabeza, ella afirmaba que iríamos ,que iríamos a ambos sitios y yo me preguntaba si los Cannif tenían algún tipo de desviación hacia el suicidio.

No dije nada mas, no quería ponerla nerviosa, así que me limité a guardar silencio y como ella había dicho ir de caza ante de volver a encontrarnos en su casa.
Me sacie fuera de los muros de Akershus, con un soldado del ejercito enemigo que patrullaba por los lares y que de seguro buscaba aun a la joven Cannif y al prófugo.
Regresé saciado a Akershus, con las ideas mas claras pues el baile de acontecimientos me había descentrado, bueno, eso y la sed.

Eirin me esperaba, su sonrisa al abrirme la puerta me dejó claro dos cosas, una que estaba loca, dos que se alegraba de verme.
Me relamí los labios con mis ojos fijos en su boca y caminé hasta cruzar el umbral de su puerta.
-Mejor -aseguré.
Mi mano en su nuca, tiré de su pelo para que alzara el rostro, mi boca colisionó hambrienta con la ajena, mi deseo a diferencia de mi hambre no había disminuido un ápice.
-No podemos ir -susurré contra su boca -a ninguno de los dos lados, no puedes ponerte en peligro de ese modo ¿estáis locos todos los putos Cannif?
Pasaré el mono, me siento bien ahora que me he alimentado, así que vamos a hacerlo a la vieja usanza ¿de acuerdo? Iré poco a poco desenganchandome de tu sangre.

Hice una pausa para volver a enredarme en su boca, a sentir como las mariposas revoloteaban entre nuestros labios, enredándose en nuestras lenguas, jadeos escapaban plagados de deseo.
-Sobre la reliquia, es arriesgado, no quiero que vengas, conozco el pasado, puedo pasar desapercibido pero tu -deslicé mis labios por su cuello, lamiendo su yugular con mis ojos rojos fuego -tu eres una mujer, de allí de a donde vengo se os convierte en esclavas a las rubitas como tu ¿entiendes?
Alcé la boca en busca de la de ella, gruñí introduciendo mi lengua como un tornado, gruñendo con mi manos en sus nalgas, deseando cada resquicio del cuerpo cuando una bocanada de sangre me vino a la boca, me separé apartándome de ella para empezar a vomitar todo lo ingerido. Mi cuerpo no aguantaba sangre que no viniera de su cuerpo, jadeé preso del dolor, apreté los puños lleno de rabia mientras veía como el suelo quedaba manchado de carmesí asi como mis labios y mi camisa.
-Soy peligroso para ti -aseguré cuando se acercó deteniéndola de inmediato.




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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Eirin Cannif el Miér Feb 07, 2018 4:31 pm

Sabía perfectamente que Marduk no iba a dejar que fuera a ese pasado para conseguir la daga que necesitábamos y que, en ese pasado, estaba en posesión de Atila. En nuestro presente la daga estaba destruida pero el poder que encerraba era demasiado peligroso como para dejar que Randulf pudiera conseguirla y eso era algo que tenía que hacerle ver al vampiro, si no quería verlo él entonces yo misma partiría hacia ese pasado suyo para encontrar la maldita daga antes de que Randulf siquiera pudiera llegar para obtenerla, de hacerlo todo acabaría inclinándose a su favor y podría acabar con el norte, con nuestras resistencias, nuestros aliados... todo por lo que mi familia había luchado por mantener en pie y que no desistiera ni se destruyera, todo sería destruido y aniquilado por ese maldito monstruo que no quería más que tener el norte bajo su merced, quebrarlo y destruirlo todo. Si la solución, o parte de ella, era abrir un portal para viajar al norte y que esa daga no cayera en sus manos pediría a alguno de mis primos que me abriera un portal y yo misma partiría sola si era necesario, no podía dejar que ese maldito loco lo consiguiera si yo sabía que aquella daga existía, ni podía ni iba a quedarme de brazos cruzados ante ese hecho le gustara o no al vampiro, me daba igual que él se negara pero mi decisión ya estaba más que tomada y nada de lo que él me dijera iba a hacerme cambiar de opinión. Si tenía que actuar a sus espaldas y aprovechar la luz del día cuando él no podía moverse que así fuera, lo haría porque no pensaba cargar en mi consciencia con el peso de que pude hacer algo y no lo hice, por Odín yo era una Cannif y no me detenía ante nada ni ante nadie y eso lo aprendería el vampiro de primera mano. Le había pedido que fuera a alimentarse, más bien, él mismo me había dejado para marcharse a buscar alimento porque no quería hablar conmigo sin haberlo hecho estando los dos a solas, aquel hijo de puta había jugado bien sus cartas y lo había hecho adicto a mi sangre, de forma que solo pudiera alimentarse de mí y cuando más mono tuviera más fueran sus ansias y sus ganas por beber de mí, a tal punto, que si no se controlaba podría llegar incluso a desangrarme hasta dejarme sin una gota de sangre, provocándome la muerte. No sabía todavía el por qué había hecho eso ni cómo había logrado conseguir mi sangre para ello, pero necesitaba respuestas y solo el vampiro podría dármelas.

Yo por mi parte mientras lo esperaba en mi cámara me di un baño para relajarme y para aclarar mis ideas, desde hacía muchos años no había podido dejar de pensar en el vampiro y ahora tanto tiempo después lo tenía de nuevo en mi vida, me salvó y desapareció quedando solo su recuerdo, uno que nunca se había borrado de mi mente y que lo busqué por mucho tiempo y muchas veces... pero jamás me había parado a pensar que pudiera estar cautivo en el castillo de Randulf, sabía cómo eran los vampiros y más bien pensé que se había ido del norte a cualquier otro país dado que nosotros estábamos en guerra y habían lugares más apacibles en los que no verse envuelto en una guerra. Él me salvó y yo ahora lo había salvado a él, me costaba hacerme a la idea de que era ese mismo vampiro pero mis recuerdos eran más que claros, y mi deseo por él era tan palpable que no sabía cómo él no lo había notado desde el principio. De pequeña me había quedado cautivada por ese vampiro y ahora, después de tanto tiempo nada había cambiado en ese sentido... cerré los ojos antes de salir y ponerme la ropa cuando llamaron a la puerta, supe que debía de ser el vampiro y sin siquiera preguntar quién era la abrí encontrándome con su rostro, le sonreí dejándole pasar pensando que ya se debería de encontrar mejor tras haberse alimentado y cerré la puerta cuando estuvo dentro, le pregunté cómo estaba y tan solo me respondió con un “mejor” mientras sus ojos se fijaban en mis labios y mis azules observaban de forma detenida su rostro. No pude decir mucho más porque su mano fue a mi nuca, enredó algunos mechones de mi pelo e hizo que alzara mi rostro para que sus labios chocaran con los míos, un jadeo salió de estos hasta que se separó para hablarme tan cerca que su gélido aliento chocaba con el mío mucho más cálido. Me pedía que no podíamos ir, ni al pasado ni a ayudarlo a que no tuviera esa adicción por mí sangre porque según él no podía ponerme en peligro de ese modo. Una leve risa escapó de mis labios cuando preguntó si estábamos locos todos los Cannif, una risa que no pude controlar porque esa frase la había oído miles de veces de los labios de mi madre, y de más personas ajenas a nosotros.


-Si tú supieras la de veces que me han dicho eso –dije con mis manos apoyadas en su pecho, mis labios rozando los del vampiro y mis ojos puestos en los suyos- pero sí, estamos un poco locos ¿acaso no te has dado cuenta? Mi madre lo llama “el gen suicida” y todos, absolutamente todos, los Cannif lo tenemos... es algo así como hereditario –yo me lo tomaba con humor porque para mí no era tan raro y estaba más que acostumbrada a ello. Él quería desengancharse poco a poco pero si había estado veinte años tomando de mi sangre tenía la sensación de que, “poco a poco” no iba a dar resultado así que negué lentamente rozando mi nariz con la suya- ¿y si no se puede? Ya has oído lo que ha dicho la oráculo, es la mejor solución para ayudarte Marduk, ¿por qué eres tan testarudo? –Pregunté mirándolo pero en vez de responderme sus labios tomaron los míos volviendo a besarme, nuestras lenguas se enredaron en una batalla mientras jadeábamos por lo que sentíamos en esos momentos, sus manos tomaron mi rostro para mirarme y hablarme aunque bajito lo suficientemente alto para que lo escuchara con claridad. No quería que fuera al pasado porque era peligroso para mí, él podría pasar desapercibido pero yo llamaría demasiado la atención, sus labios se deslizaron por mi cuello y un leve jadeo escapó de mis labios sintiéndolo sobre mi yugular para subir a mi rostro de nuevo, era tan mono que se preocupara por mí de esa forma. Según él allí a las mujeres la trataban como un trozo de carne, algo para satisfacer sus necesidades sin darle valor alguno y las convertían en esclavas, ladeé mi sonrisa acariciando su nariz con la mía- pueden intentarlo, te aseguro que no voy a convertirme en la esclava de nadie –nuestros labios volvieron a encontrarse en otro beso, sus manos en mis nalgas me pegaban a él, nuestras lenguas batallaban arrancándonos jadeos hasta que volvió a apartarse pero esa vez me apartó y se agachó vomitando la sangre que había ingerido, su cuerpo se dobló y jadeó del dolor que aquello le producía, vomitando todo lo que había bebido de sangre mientras yo lo observaba porque no entendía cómo le podía hacer tanta mal sangre ajena- Marduk –lo llamé cuando quise acercarme para ayudarlo y ver cómo se encontraba pero me apartó y me paró con el brazo alegando que era un peligro para mí, bufé cansada de que siempre me dijera lo mismo, de que se pensara que era un monstruo capaz de matarme cuando no era así- para de decir esas cosas y déjame ayudarte –le pedí pero volvió a apartarme deteniéndome, gruñí alejándome para darle un espacio y me metí hacia el interior para coger un vaso vacío, tenía algunas hierbas así que las machaqué mientras él se recuperaba hasta sacar un líquido de color verde pero algo transparente, lo vertí en el vaso y me abrí con una de mis dagas una herida en la mano y dejé caer mi sangre en el aquel vaso, removí todo bien mezclándolo y salí para acercarme hacia donde estaba tendiéndolo el vaso, obligándolo a que lo bebiera. Lo dejé sobre la mesa y rodeé su cintura llevándolo hasta la cama donde lo tumbé, me recosté a su lado acariciando su rostro y tomé un paño para limpiar la sangre de su boca mientras el efecto que había puesto en mi sangre le iba haciendo efecto, para que se calmara- no eres peligroso para mí Marduk, si lo fueras ya me habrías matado –dije mirándolo apartando unos mechones de su rostro, acariciando este mientras él me miraba- iré a por esa cura para ti quieras tú o no, vengas o no vengas conmigo iré y no vas a hacer que cambie de idea... partiré en cuanto tenga la daga porque sí, voy a ir a por ella. Si vienes conmigo será todo más fácil, si no vienes me las apañaré yo sola... pero voy a ir, no puedo dejar que Randulf se haga con esa daga mientras yo que sabía de dicha información me quedaba de brazos cruzados.... lo siento pero no, no pienso hacerlo –dejé mi dedo índice sobre su labio para callarlo- no me digas nada, si quieres rebatirme puedes intentar convencerme con uno de tus besos –sonreí de lado inclinándome hacia su rostro mientras él comenzaba a sentirse más relajado- parece que las hierbas hacen su efecto –no lo adormecía simplemente lo calmaban. Mis labios rozaron los suyos y mordí su inferior sin dejar de mirarlo- déjame ayudarte Marduk, no soy una niña indefensa que no puede cuidarse sola, soy una guerrera y poco queda de la niña que un día rescataste al borde de un precipicio.... aunque mi deseo por ti no es que haya cambiado en todos estos años. Me cautivaste cuando era pequeña y no he podido dejar de pensar en ti –mi mano subió a su rostro- dime, ¿qué fue lo que hiciste para que Randulf te castigara de esa manera? ¿Por qué hacerte adicto a mi sangre?


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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Marduk el Miér Feb 07, 2018 7:50 pm

Eirin era terca, no se si tenían un puto gen de suicidas, aunque desde luego que algo me decía que su madre no andaba mal desencaminada con la afirmación que hacia.
La mantuve lejos de mi mientras vomitaba, no solo porque la escena era dantesca, porque el suelo se llenaba de ríos escarlata, grumoso y lleno de coágulos.
Por mis labios resbalaba saliva y gotas de sangre mientras seguía con la mano extendida evitando que me tocara.
Estaba hambriento necesitaba comer y mientras no tolerara alimento, ella era mi única fuente de supervivencia. El problema era que para mantenerme a mi vivo ella tenia que sentirse débil todo el tiempo. Era como compartir conmigo su vida, yo la drenaría y si enloquecía, si un día sucumbía a ese hambre desesperado que sentía al escuchar el latido incesante de su corazón la mataría.

La vikinga debió asumir de algún modo que no permitiría que se acercara y me dio distancia mientras me rehacía. Al final tiró de mi mano para acercarme a ella que con un vaso lleno de su sangre me obligo a beberlo aunque fuera para mantenerme.
Con eso no tenia ni para empezar y beber de ella era un error constate.
Cerré los ojos al sentir como su sangre calmaba mi sed como una droga, pronto noté como mis músculos empezaban a relajarse, la miré.
-Me has drogado -dije caminando hacia el lecho donde me dejé caer mas tranquilo.


La joven Cannif se tumbó conmigo acariciando mis labios, limpiándolos antes de perderse en ellos para besarme despacio. Sabor férreo, delicioso, mis dedos se enredaron en su pelo, hasta que de nuevo su terquedad se hizo patente y con ella mi desesperación.
-No voy a permitirte ir sola, es un riesgo ¿no lo entiendes? No puedo seguir aquí, contigo o en una de estas acabaré matándote, no me controlo, estoy sediento. Mi única opción es regresar a la jaula donde me proporcionaba alimento compatible contigo y tratar de descubrir de donde lo sacan.

Esta negó, en sus planes no entraba la idea de que volvieran a torturarme, pero había algo que no entendía.
-Cuando te salvé la primera vez sentí que algo nos unía, pude haberte matado, para eso estaba allí, a cambio Randlf me desvelaría el paradero de la mujer que me trasformó en estro, que destruyó mi ejercito.
Me pareció un trato justo, pero te vi, preciosa, llena de vida y no lo hice y la condena impuesta pro Randulf fue un cautiverio de veinte años en el que me ha convertido en tu mayor asesino ¿no te das cuenta? Randulf siempre consigue lo que quiere y me ha convertido sin yo quererlo en tu peor amenaza para seguir viviendo.

Besó mis labios despacio, mientras me miraba analizando mis palabras.
-de nada habrá valido mi cautiverio si yo ahora me quedo y acaba cumpliendo con sus ordenes ¿lo entiendes? no puedo, no quiero hacerte daño.







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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Eirin Cannif el Miér Feb 28, 2018 6:39 pm

A mí me llamaba y me decía que era una teca pero es que él no se quedaba muy atrás tampoco porque era un verdadero tozudo que no cambiaba de opinión y que además no me dejaba ayudarlo, bufé frustrada porque no me dejara echarle una mano como si eso no lo pudiera permitir su “ego” o fuera demasiado para él mientras solo podía contemplarlo arrodillado en el suelo, vomitando la sangre que desde luego no le había sentado bien con su brazo extendido en mi dirección para que no me acercara lo suficiente, interponiendo una distancia que me desesperaba por su enorme terquedad... sin duda alguna en eso se parecía conmigo así que al final opté por hacer algo al respecto porque si había vomitado toda la sangre que había tomado quería decir que seguía estando débil, y si algo sabía del vampiro es que no quería estar débil en mi presencia porque podría descontrolarse y acabar por tomar mi sangre de manera descontrolada cegado por su sed y por esa maldita adicción que Randulf le había impuesto haciéndolo adicto a mi sangre durante tanto tiempo. Ese maldito hijo de puta seguía riéndose de todo haciéndonos daño, tocando donde más dolía, burlándose mientras se regodeaba en todo lo que creaba... estaba harta de ese malnacido y esperaba que pronto su vida llegara a su fin para que todos pudiéramos descansar de él, de toda la maldad que estaba haciendo y el daño que provocaba por pura y oscura diversión. Como sabía que Marduk no iba a beber directamente de mi cuello me dirigí hacia el baño donde cogí un vaso, saqué una de mis dagas que llevaba en el cinto y haciéndome un corte en la palma de la mano dejé que la sangre fuera llenando el vaso, tras hacerlo puse una venda para parar la herida y cogí unas hierbas que machaqué hasta sacar aquel líquido blanquecino de las mismas, como si fuera una pasta lo metí en el vaso moviéndolo para que se disolviera en la sangre, salí del baño y me acerqué al vampiro para tomar su mano y levantarlo cuando ya había parado, le di el vaso dándole a entender que esperaba que se lo bebiera todo y este me miró antes de hacerlo pero no le di tiempo a réplicas y empujé el vaso hacia sus labios, no le quedó de otra que beber del mismo con las hierbas que lo calmarían, nos daría algo de tiempo y él podría descansar un poco sin sentirse tan sediento por mi sangre.

Supo que lo había “drogado” cuando a los pocos segundos debió de notar los efectos y sonreí de lado para ayudarlo a llegar hasta la cama donde lo tumbé quedando yo a su lado, mis dedos recorrieron sus labios limpiando la sangre que le había quedado y agaché mi rostro para juntar nuestros labios de nuevo en un beso que empezó tranquilo y pausado, pero que se fue volviendo algo más ardiente conforme pasaban los segundos, sus dedos tomaron mi pelo rubio acercándome más a él hasta separarnos finalmente para que yo tomara algo de aire, tenía muy claro que iba a ir a buscar esa daga y luego su solución para su adicción a mi sangre y así se lo hice saber aunque él bufó mirándome desesperado por mis palabras, pero había tomado mi decisión y no me haría cambiar de idea. Con él todo sería más fácil pero si no quería acompañarme iría yo sola, no pensaba dejar que Randulf consiguiera esa maldita daga y se hiciera con ese tremendo poder, me negaba en rotundo por ello. Entendía el riesgo que conllevaba pero el hecho de no ir suponía un riesgo mucho mayor y peligroso para todos, entendía que era una época complicada donde no sería nada fácil pero... era o eso o dejar que la tuviera Randulf y es que ni siquiera tenía que pensar la respuesta a ello. Lo miré de manera fija cuando dijo que era un riesgo para mí aun cuando yo le había dicho que no lo era, de serlo ya me habría matado y seguía con vida, es más, él mismo me había rescatado cuando volvíamos por el bosque y a pesar de que me habían herido y habría olido mi sangre ni siquiera pareció recaer en eso centrado en que no me dañaran, en que no me mataran los orcos que nos perseguían. Ni en broma iba a dejar que volviera a esa celda para que lo torturan de nuevo y lo dejaran en un estado semiinconsciente donde no sabía distinguir absolutamente nada, me negaba en rotundo y no dejaría que saliera de la fortaleza así que si tenía que hablar con los guardias para que evitaran que se fuera por Odín que lo haría. Sabía que era la hora de buscar esas respuestas que habían estado rondando por mi mente, era la hora de que me dijera por qué Randulf lo tenía encerrado y porqué alimentarlo y hacerlo adicto a mi sangre, no le veía el menor sentido a todo ello.


-No pienso dejar que vuelvas de nuevo a esa maldita celda Marduk, no te rescaté de ella para que volvieras corriendo con el único pretexto de es que la “única” forma de salvarme porque no lo pienso consentir, me niego en rotundo a creer eso y sabiendo que puedo salvarte y que existe esa posibilidad la pienso aprovechar y exprimir al máximo –dije mirándole de forma fija con mis mares puestos en sus ojos rojos, tan rojos como la sangre- te fugaste de la cárcel, ¿crees que Randulf tendrá alguna piedad contigo? ¿Y si no te alimenta pensando que iré a rescatarte? No, no vamos a correr ese maldito riesgo –dije de forma firme y segura, esa opción quedaba descartada. Mas al parecer había algo que yo no sabía y que no dudó en decirme a continuación, algo que no me esperaba en absoluto y que me hizo mirarlo de forma fija mientras hablaba sobre la primera vez que nos conocimos hacía ya veinte años, cuando yo tan solo era una niña y él me salvó de caer por aquel precipicio salvando así mi vida... luego desapareció y no volví a saber de él, ahora entendía por qué no lo había encontrado pero seguía sin tener ningún sentido. Decía que fue enviado por Randulf para matarme pero ¿por qué si contaba solo con seis años? ¿Qué daño podría hacerle a Randulf para que lo enviara a matarme? Quizás el daño realmente fuera dirigido hacia mis padres y no porque yo le supusiera una amenaza. Esa era su misión y no pudo hacerla en cuanto tiró de mí y me subió de aquella caída que me habría matado sin duda alguna, decía que sintió que algo nos unió en ese momento y yo aunque no lo supiera en ese entonces años más tarde sentí que también me pasó lo mismo. Me quedé embobada y cautivada en cuanto lo vi que su recuerdo había perdurado todos aquellos largos años... hasta volver a encontrarlo de nuevo. Mi deseo por él no menguó en aquel momento a pesar de no haberlo visto más que aquella vez, y ahora que lo tenía frente a mí me costaba resistirme. Lo iba a hacer por obtener información y al volver sin su cometido Randulf lo castigó a esa celda todos estos años alimentándolo de aquello que había salvado de forma retorcida, para que si un día nos encontráramos que su sed fuera más fuerte y me matara.... lo cierto es que tardé unos segundos de más en recopilar toda aquella información que no me esperaba, mis labios se abrieron ligeramente y mis dedos acariciaron su rostro- No va a ganar esta vez, no en esto –aseguré comprendiendo lo que él me decía, que era peligroso para mí pero yo no lo creía. Siguió hablando diciéndome que habría sido en vano estar cautivo si se quedaba y terminaba por matarme, negué con la cabeza escuchando que no podía y no quería hacerme daño- y no vas a hacerme daño Marduk, podemos con esto y vamos a solucionarlo. Hay formas de que te alimentes de mí y no caigas en ese descontrol que dices... no voy a dejar que eso suceda y él gane, te lo prometo. Quizás si mezclamos parte de mi sangre con la de otro puedas digerirla y te siente bien, no voy a dejar que te vayas después de haberte encontrado ¿entiendes eso? Y mucho menos para que vuelvas con él otra vez, juro por Odín que no voy a permitirlo -me subí sobre su cuerpo inclinando mi rostro hacia el suyo rozando su nariz con la mía, mis ojos azules fijos en los suyos de ese color rojizo- solo hay que hallar unas pautas, como si fueran unos “límites” para hacerlo todo más fácil –mis manos tomaron su rostro- confía en mi Marduk, al menos dame el beneficio de la duda y probemos a ver qué tal –mis labios bajaron a los suyos para rozarlos sin dejar de mirarlo antes de besarlos, al principio en un beso tranquilo que se fue tornando pasional a cada momento, sus manos recorrieron mi cuerpo y yo me movía contra él rozando ambos cuerpos, con cada movimiento de cadera nuestros sexos se rozaban y nos hacían jadear- te deseo Marduk –dije tirando de su labio inferior apresado entre mis dientes, lo solté para lamer ese mismo labio que había mordido y volver de nuevo a besarlo moviéndome contra él.


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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Marduk el Jue Mar 01, 2018 6:29 pm

Quería, necesitaba mas bien creer en eso que me decía, que encontraríamos el modo de sobrellevar esto, que si creábamos unas pautas de comportamiento esto podría funcionar mas o menos y no acabaría vaciandola de vitae, como yo me temía. Quería confiar en que sabia lo que se hacia, pero en el fondo sabia que yo era un maldito depredador y ella solo una niña.

Su boca presionó con suavidad la mía, nuestras lenguas bailaron enredándose hambrientas, con mis brazos encadené su cintura mientras nos besábamos. Jadeé al sentir el tirón de mi inferior, su deseo no conocía parangón, pero el mio era superior.
Su sangre corría desaforada por sus venas, gruñí preso de la excitación, mi hombría abultada se huida en su centro, la tela sobraba y yo cada vez estaba mas cachondo y a su vez mas hambriento.

La atraje de las nalgas, violento la hice bailar sobre mi abultada entrepierna que batallaba por emerger en esta contienda. Cerré un instante mis dos tormentas que brillaban rojas como el fuego que consumía las fraguas norteñas.
-No puedo -gemí contra su boca, tengo hambre- susurré -hambre de ti.

Mis colmillos rozaban mi lengua, podía sentir la ponzoña sobre ella, deseaba follármela, pero también comérmela y eso me llevaba a un infierno personal difícil de solucionar.
Me aparté de ella entre jadeos, mi pecho subía y bajaba y de nuevo extendí la mano buscando lago de espacio.
-Soy una bestia...no lo entiendes.

Ella negaba, peor yo sabia que si, ni siquiera podía satisfacerla sin pensar en matarla..
-Si alcanzo el clímax te morderé y no se si podré detenerme ¿y si te mato?
No podía vivir alimentándome de ella, acabaría demasiado débil, ni siquiera los rebaños que muchos vampiros tenían se usaban a diario para no debilitar las piezas...
-Soy el fin de tus días ¿no lo entiendes? Randulf en mi ha creado tu enemigo perfecto, uno que puede colarse en tu lecho y a su vez destriparte en el mismo intento.

Tenia que darme espacio, teníamos si así lo quería que probar otros métodos antes de perdernos en el lecho, no haría nada que la pusiera en peligro.
-Probemos a mezclar tu sangre, no lo se...-estaba tan perdido que llevé dos dedos al puente de mi nariz cerrando los ojos mientras respiraba contra la palma

No era justo, llevaba toda una vida preso por no querer matarla y ahora que era libre, seguía siendo su peligro, y de nuevo era esclavo de algo, no solo de la vitae, si no de una en concreto, la de la mujer que me volvía loco por completo.
-Iremos al pasado a por esa arma...pero antes hemos de solucionar esto, no permitiré que corras ningún riesgo.






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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Eirin Cannif el Jue Mar 22, 2018 1:40 pm

Mi cuerpo estaba sobre el del vampiro tumbados en la cama, le había tenido que dar de mi sangre en un vaso mezclado con unas hierbas para que se calmara y se tranquilizara porque algo me hacía pensar que de lo contrario no iba a permitir que me acercara a él bajo ningún concepto, ahora parecía más tranquilo y mi cuerpo se había pegado al suyo tras asegurarle que no me iba a hacer daño, que él no me atacaría y mucho menos acabaría con mi vida, porque yo confiaba en él y había podido matarme en el bosque cuando volvíamos a Akershus estando yo herida y sin embargo ni me había tocado, a pesar de que la sangre bajara por mi pierna y le tentara no me había hecho nada salvo ponerme a salvo llevándome a la fortaleza. Yo confiaba en él de una forma que él parecía dudar, pero estaba tan segura de ello que ni siquiera pensé en que podría suponerle al vampiro un problema estar tan cerca de él. Mi cuerpo lo deseaba y no iba a negar que desde que era pequeña había formado parte de mis fantasías, no tenía por qué avergonzarme ese hecho, quedé prendada de él desde que era una niña pequeña y jamás pude olvidarlo como si me negara a ello. Había sido extraño porque siendo pequeña lo más normal es que me olvidara de él y no recordara ni su rostro, sin embargo aquel encuentro me marcó de una forma que no podía imaginar cuanto y veinte años después en los que no había sabido nada de él y que no hubo forma de encontrarlo por ningún lado... ahora lo tenía, y lo tenía bajo mi cuerpo. No iba a esconder ni a disimular el deseo que sentía por él y que me llevaba a buscarlo de la forma en la que lo estaba haciendo, mi cuerpo se rozaba con el suyo de manera provocativa y mi boca presionaba la suya fundiéndonos en un beso. Todo en él me incitaba a perderme y a dar rienda suelta a lo que sentía, a lo que había anhelado durante tantos años y que por fin lo tenía cuando me creía que era imposible, pero él allí estaba. Y lo más extraño de todo: es que él también me deseaba y que parecía que él tampoco pudo olvidarme. Nuestras lenguas se fundían en un duelo mientras nos rozábamos constantemente, sus manos fueron a mis nalgas y me alzaron para dejarme justo sobre su miembro que sentía presionar duro contra mi sexo, me movió de forma que nuestros sexos se rozaban, mis manos descendían por su pecho con la intención de colarse bajo su camisola y recorrer la piel de su cuerpo. Jadeé contra sus labios mordiendo el inferior por el baile que me marcaba con sus manos en mis nalgas, aferré su camisa entre mis dedos por el deseo que sentía y que quería quitarle... pero antes de poder seguir haciendo nada se apartó de mi rostro con los ojos cerrados y susurró un “no puedo” con su respiración acelerada.

Decía que no podía hacerlo porque tenía hambre, hambre de mí y no quería hacerme daño por lo que al final acabó separándose de mi cuerpo y se sentó en el borde de la cama extendiendo su brazo para interponer una distancia entre ambos. Yo, tumbada de lado con la respiración agitada lo contemplaba sin poder hacer nada por ayudar al vampiro, con el deseo ardiendo por todo mi cuerpo y el corazón bombeando con rapidez. Volvió a repetirme que era una bestia y fruncí el ceño porque yo no lo consideraba así ni de esa forma, pero al parecer iba a costar que el vampiro cambiara de opinión al respecto. Tenía miedo de que al llegar al clímax perdiera el control y me mordiera sin ser capaz de parar hasta matarme, hasta beber toda la sangre de mi cuerpo descontrolado y llevarme a la muerte. Teníamos que encontrar una solución porque no estaba dispuesta a permitir que eso nos siguiera pasando, había pasado veinte años fantaseando con él, soñando con él y ahora que lo tenía por fin no iba a dejar que lo que ese hijo de puta había hecho pudiera con todo. Él no dejaba de repetir que Randulf había creado a mi enemigo perfecto, uno capaz de colarse en mi cama y al mismo tiempo matarme sin siquiera esperármelo y eso me hizo gruñir, no solo por eso, sino por lo que estaba pasando el vampiro. Después de aquello no iba a quedarme de brazos cruzados sino que iba a ponerle solución a su problema, a esa adicción que le había creado a mi sangre y la cual lo estaba mortificando de esa forma, y yo sufría de verlo así. Iríamos donde nos había dicho la oráculo para poder solucionar su problema y así no tendría que controlarse ni decir que era un monstruo, porque no lo era. Mientras tanto probaríamos a mezclar mi sangre para que se fuera calmando hasta dar con la solución, sabía que él no quería alimentarse de mí pero al final es que no nos quedaba de otra por lo que hacer unas pautas junto con mezclar mi sangre tendría que servirnos por el momento. Lancé un suspiro porque no quería que él sufriera por mi culpa pero ahí en ese momento no podíamos hacer nada, antes de ir a por la daga iríamos a solucionar ese pequeño inconveniente y así que él también se quedara más tranquilo. Cuando vi que estaba algo más calmado me acerqué hacia donde él estaba y mis brazos rodearon su cuello abrazándolo desde atrás, mis manos se deslizaron lentamente por su pecho aunque no hice nada, simplemente me quedé así deslizando mi nariz por su cuello en lentas caricias.



-Siento que tengas que sufrir de esta manera por mi culpa –cerré mis ojos porque si yo no estuviera cerca de él no tendría que controlarse, no perdería el control como parecía que le pasaba- pero ninguno somos los culpables y podemos ponerle una solución a esto Marduk, esa mujer nos ha dicho que podríamos tener una posibilidad para que no te tengas que sentir de esta manera, y yo quiero intentarlo –no perdíamos nada por intentarlo y si al final daba resultado él podría estar más tranquilo cerca de mí- el único culpable de todo esto es Randulf, pero no vamos a dejar que gane con esto ¿me has entendido? –Pregunté y me separé un poco para ladear su rostro y que me mirara- iremos a ese lugar, no tenemos nada que perder. Luego nos ocuparemos de la daga pero primero vamos a ocuparnos de ti –suspiré porque seguía deseándolo, fervientemente, pero sabía que no era lo correcto porque no quería que lo pasara mal de esa manera así que simplemente mordí mi labio y lo abracé- sé que crees que eres un monstruo y que vas a ser mi verdugo pero yo no lo creo así, no pienso que vayas a serlo y confío en ti plenamente... confía en ti tú también –acabé separándome otra vez, mi mano recorrió su rostro y acorté la distancia para buscar sus labios en un beso más tranquilo, más calmo porque no quería que volviera a alejarse- ven –cogí su mano y tiré de él de nuevo a la cama donde tras tumbarse me tumbé recostándome sobre su cuerpo mientras sus dedos se perdían entre mis dorados mechones en lentas caricias, parecía que estaba más tranquilo y yo de mientras hacía figuras con mi dedo sobre su pecho- esta noche partiremos hacia el lugar que nos han dicho para ver si así podemos solucionar esto y tú estés más tranquilo, luego iremos en busca de esa daga para que Randulf no la tenga en su poder, nosotros la custodiaremos para que no la utilice para el mal y estará en Akershus a buen recaudo y protegida –o eso o de lo contrario la única opción sería destruirla por completo para que no pudiera utilizarla, en el presente estaba destruida y quizás ese fuera realmente el sino de dicha daga- ¿sabes? Pensando en lo que ha hecho me pregunto cómo ha sido capaz durante todos estos años de alimentarte con mi sangre cuando yo nunca he estado presa, ni me ha capturado nunca –eso era algo que me tenía totalmente desconcertada y que no hallaba lógica, aunque habían cosas que estaban antes que averiguar aquello. Ambos debíamos de descansar para partir en cuanto cayera la noche para no perder tiempo, solo podríamos viajar en esos momentos y darnos prisa pues a Marduk no podía darle el sol y eso era sin duda alguna un hándicap en nuestra contra... pero era nuestra única opción- deberíamos descansar si queremos salir esta noche, el sol apenas hace un rato que acaba de salir y en cuanto caiga la noche tendremos que ponernos en marcha, ¿crees que estarás bien para partir? –Pregunté alzando mi rostro para observarlo, haríamos cualquier cosa para que se alimentara, mezclaríamos mi sangre con la de cualquier animal que encontráramos o la de algún soldado de Randulf que sin duda patrullara por aquellos lares e iríamos saliendo del paso- tendré que salir un momento antes de que se esconda el sol para coger lo necesario, pero te prometo que volveré antes de que llegue la luna y nos iremos juntos –sabía que si me iba sin él acabaría por seguirme y lo que no quería era cabrearlo o enfadarlo- buenas “noches” Marduk –dije antes de dejar un beso en sus labios y acomodar mi cabeza sobre su pecho cerrando los ojos abandonándome a los brazos de Morfeo, a la noche siguiente comenzaba nuestra aventura.


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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Marduk el Jue Mar 22, 2018 5:26 pm

La joven Cannif permaneció unos instantes sobre el lecho mirándome, la respiración de los dos estaba agitada porque el deseo nos consumía como a una vela a la que le falta el aire.
Gruñí malhumorado porque perderme en su cuerpo era una necesidad que mi verga alzada y palpitante parecía recordarme y sin embargo mi brazo extendido le suplicaba que no se acercara pues me había convertido en su verdugo dijera ella lo que dijera.

Solo cuando la calma nos llegó a los dos esta se arrodillo y gateó hasta encontrarse con mi cuerpo todavía tenso, por la espalda abrazó mi cuello depositando un beso en el lóbulo de mi oreja que me hizo entreabrir los labios de pura lujuria.
A partir de ahí solo asentí como un autómata a sus palabras, una parte de mi sabía que lo mas sensato era salir de allí, mientras permaneciera a su lado ella no estaría a salvo jamas, pero otra no podía irse, caería de nuevo en las manos de Randulf pues si lo que decía la oráculo era cierto me necesitaba para conseguir el arma.

Sus preguntas se sucedieron pero yo seguía con la mete nublada, debatiéndome entre si ceder a la opción primera o por otra a la segunda y mientras eso sucedía tiró de mi dejándonos caer en el lecho, uno frente al otro, mirándonos con fijeza. Mi diestra avanzó hasta su rostro, deslicé la yema de mi indice por la curva de su semblante, recordando en aquel dibujo a la niña que durante años asoló mi mente y que ahora era una mujer muy apetecible.
Me relamí los labios contemplando los belfos ajenos, entreabiertos acogían mi aliento.

Su boca atajó la distancia, la Cannif no era de las que se rendían y dejó un mordisco tibio en mi inferior que deslizó mi mano hasta su nuca atrayendola mas contra mi boca, profundizando en un beso que si empezó calmo, reconociéndonos, ahora se tronaba trueno y como tal las lenguas batallaron entre jadeos.
-Me estoy excitando mucho -susurré empujando mi aliento gélido entre su labios.

Ambos sonreímos porque sabíamos que seguir podía salirnos caro pero el deseo era palpable, no solo en mis ojos incendiados si no en como mi verga abultaba los pantalones delatando las ganas de meterse en su cueva.
-Vamos a por eso que puede hacer que no necesite tu sangre, de otro modo Randulf siempre ganara.
Acabamos ambos sucumbiendo al sueño abrazados, no podíamos follar, pero así, calmos era capaz de contenerme.

Cuando la noche se cernió sobre nosotros solo yo permanecía en el lecho, al deslizar mi diestra por la sabanas no había rastro de su calor, así que abrí los ojos y alcé la cabeza buscándola, no la detectaba, su olor no fluía en aquella habitación, gruñí ligeramente como si fuera un depredador al que le han arrancado la presa de entre los dedos.
Me senté en el borde la cama calzandome las botas, sabía que salir por Akershus sin ella podía entrañar algún peligro, pero poco me importaba, pensaba ir en su búsqueda, me prometió que estuviera.


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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Eirin Cannif el Mar Abr 17, 2018 5:56 pm

El destino era cruel y despiadado o  al menos así es como lo pensaba en esos momentos en los que tenía frente a mí a un hombre, a un vampiro más bien, que había sido quien me salvó la vida cuando yo era pequeña de una muerte segura, que me deseaba igual que yo lo deseaba a él y sin embargo... no podíamos hacer nada. Era cruel que después de veinte años en los que habíamos estado separados, en los que su recuerdo jamás se había borrado de mi mente ahora lo tuviera frente a mí no pudiera hacer nada, no pudiera dejar que el deseo que sentía por él fluyera porque Randulf lo había condenado al darle de mi sangre para hacerlo adicto a mí, para que de alguna forma fuera mi “verdugo” y pudiera matarme en una pérdida de control. Ese desgraciado lo había estado alimentando con mi sangre haciéndolo adicto a mí, de forma que solo mi sangre pudiera alimentarlo y hacerle sentir bien pero que al mismo tiempo era como un arma de doble filo porque de esa forma cuando él pudiera perder el control entonces podría beber de mí sin pensar siquiera en lo que estaba haciendo, sin ser consciente de que podría matarme cegado en su sed de sangre, en la sed y la necesidad que sentía por mí. No era justo, no era para nada justo que tuviera que contemplarlo en el borde de la cama extendiendo su brazo para que no me acercara porque nos habíamos dejado llevar por el deseo y ahora intentaba controlarse ante las ganas y la sed insaciable que sentía, ¿por qué los dioses me castigaban de esa manera? ¿Por qué dejaban que lo encontrara tras tanto tiempo, para luego no poder tenerlo como mi cuerpo realmente me pedía? No entendía qué había hecho para que los dioses me concedieran esa tortura, nos la concedieran a los dos por igual. Él me había salvado cuando era pequeña incluso cuando había sido enviado para matarme, pero no pudo hacerlo y su condena fue estar preso durante todos aquellos años... ¿cuánto más tendría que pasar por mi culpa? Estaba convencida de salvarlo, de abordar la solución que la oráculo nos había dicho para poder ayudarlo, para que no tuviera que depender de mi sangre, para que no tuviera que controlarse como si fuera un monstruo... algo que no era en absoluto por mucho que él lo pensara, porque yo para nada creía que fuera algo así y se lo había repetido muchas veces, no lo pensaba y no lo creía... pero él sí lo hacía y me daba mucha rabia que se creyera eso porque no era verdad, era todo mentira.

Acabé acercándome a él rodeando su pecho con mis brazos, mis manos descendieron lentamente en una caricia apoyando mi barbilla en su hombro, mis labios se deslizaron por su cuello pero sin intención alguna de provocarlo o tentarlo, por mucho que mi cuerpo ardiera de deseo por él no quería que lo pasara mal por mi culpa, me sentía totalmente la culpable de su desgracia porque era por mí que estaba así, y me dolía. Todo lo que había tenido que soportar y que aguantar, todo lo que había sufrido en esos largos años encerrados en esa celda... ¿cómo podía pensar que dejaría que volviera a las manos de ese desgraciado para que hiciera con él lo que quisiera? No lo permitiría, no cuando había una solución posible que podíamos intentar y yo no era de las que se daban por vencida, no estaba en mis genes serlo y tiraría hacia delante costara lo que costara. Tenía pensado empezar cuando llegara la noche, prepararía las cosas antes de que el vampiro despertara y partiríamos. Teníamos un largo camino por delante lleno de peligros, el mayor de todos, encontrar lugares donde resguardarnos cuando fuera a salir el sol que no pusiera en peligro al vampiro, esa era mi mayor preocupación en esos momentos. Tiré de él para tumbarnos en la cama quedando uno frente al otro, mis ojos azules recorrieron su rostro como si fuera incapaz de creerme que estuviera frente a mí tras tanto tiempo, sus dedos recorrieron mi rostro y cerré los ojos ante la caricia, sentir sus yemas deslizándose por mi rostro hasta que volvimos a besarnos de nuevo, de forma calma porque sabíamos lo que pasaba si nos dejábamos llevar... pero a veces era inevitable hacerlo. Sus dedos se enredaron en los mechones de mi pelo, me acercó a él y profundizamos el beso enredando nuestras lenguas en una batalla épica que podría ser digna de dos titanes. Se separó con la respiración agitada, avisando que se estaba excitando y mordí mi labio inferior... maldición, tenía tantas ganas de perderme en él pero sabía que no debía. Le sonreí calmándolo y me acomodé contra su cuerpo para quedar dormida rodeada por sus brazos, dejando que su olor me envolviera por completo. Desperté antes de que el sol cayera y me levanté dejando un beso en sus labios bastante leve sin querer despertarlo, él necesitaba más descanso que yo. Salí sin hacer demasiado ruido y reuní todo lo necesario para poder partir esa misma noche; tuve listos dos caballos ya que así iríamos más rápido, comida para mí para el camino que fuera suficiente ya que también tendría que alimentarlo a él, aunque fuera mezclando mi sangre. Volví a ver a la oráculo que ya me esperaba para que me dijera hacia dónde debería de dirigirme, me advirtió que era peligroso pero no le hice caso alguno, limpié y preparé mis armas y con todo listo volví de vuelta a mi habitación cuando la luna reinaba sobre el cielo, para cuando abrí la puerta me encontré con que el vampiro estaba cruzando la habitación como si fuera a buscarme, sus ojos se encontraron con los míos de un color rojizo brillante y su respiración estaba agitada. Parecía que fuera a matar a alguien por algo que le hubieran hecho.



-Marduk, tranquilo... soy yo –dije acercándome a él tomando sus manos para que viera que estaba allí y que estaba bien. Me dijo que le prometí que estaría cuando la noche cayera y que al despertar no me había encontrado, lo miré y mi mano subió a su rostro para acariciarlo sabiendo ya el motivo por el que lo había encontrado así- tranquilo, estaba preparando las cosas para partir y por eso he tardado un poco más. Siento que no me encontraras al despertarte, ¿pensabas que me iba a ir sin ti? –Inquirí dando un paso en su dirección restando distancias, elevé mi rostro para rozar sus labios con los míos en una caricia lenta para tranquilizarlo- estaba hablando con la oráculo para que me diera las indicaciones, me ha hecho un pequeño mapa rápido e improvisado para que pudiéramos llegar al lugar -Para ello deberíamos de atravesar el bosque para ir hacia lo más al norte que había, tras pasar el bosque tendríamos que tomar un drakar que nos llevaría a una pequeña isla, plagada de misterio y de peligros donde decían que durante años había habitado un gigante por muchos milenios, de sus propio creció la vegetación que había en el lugar, decían que él había dado vida a los animales que habitaban la isla, pero que también fue el que puso a los “guardianes” que protegían dicha isla, o más en concreto, el agua que con propiedades mágicas había en la isla y que necesitaríamos para salvar a Marduk. La leyenda contaba que el agua de aquella isla eran nada más y nada menos que las lágrimas del gigante, que quedaban tras la muerte de este y que quedaban como recuerdo del mismo adquiriendo sus propiedades mágicas. Además el volcán lo había creado para proteger su poder y su magia, para que nadie pudiera nunca aprovecharse. Sabía que tanto si fuera verdad como si no sería un viaje peligroso y lo que más me preocupaba era el sol que nos encontraríamos por el camino, pero no pensaba renunciar a la posibilidad que teníamos de ayudarlo, no podía estar condenado de por mi vida enganchado a mi sangre- ¿estás bien? –Pregunté rozando mis labios con los suyos, debíamos de partir cuanto antes pero primero sabía que tenía que alimentarse- he podido conseguir estas hierbas, sus propiedades mezcladas con mi sangre harán que te mantengas fuerte y no tengas que depender de beber en exceso de mí... es una medida provisional hasta que encontremos esa agua y podamos solucionar esto –me separé de él para coger un vaso donde machaqué un poco de las hierbas hasta que quedó el líquido que estas desprendían, después mirando al vampiro saqué la daga y me hice un corte en la palma dejando que la sangre fluyera hasta el vaso mezclándose con mi sangre. Tras terminar lo removí acercándome al vampiro al que le tendí el vaso- te prometo que no te adormecerá, son hierbas diferentes –y no le mentía, era una solución provisional que había encontrado para que pudiéramos avanzar en el viaje y él no se sintiera como una bestia. Cuando se terminó el vaso mis ojos lo contemplaban, sabía que no sería suficiente pero al menos calmaría su sed, mis brazos subieron por su pecho y elevé mi rostro al suyo hasta que mis manos lo acunaron- confía en mí le pedí rozando mi nariz con la suya, acabé besando sus labios y me separé para mirarlo- tenemos que partir ya, hay que aprovechar la noche –tomé su mano y salí dejando atrás mi habitación hasta llegar a las puertas donde los caballos ya estaban preparados para partir, nos montamos en ellos y tras mirarlo una última vez me moví para que el caballo se moviera y emprendiera camino, debíamos de aprovechar la noche todo lo que pudiéramos  y en el bosque podríamos encontrar alguna gruta donde refugiarnos para pasar el día y que no nos pillaran los rayos del sol. Nadie dijo que fuera fácil, pero merecía totalmente la pena si con eso podía ayudarlo como él me había ayudado a mí cuando apenas era una niña pequeña que contaba con seis años. Él salvó mi vida, ahora yo salvaría la suya a toda costa.


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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Marduk el Mar Abr 17, 2018 7:19 pm

Cuando entro por la puerta estaba muy nervioso, sentado al borde de la cama hiperventilaba como una bestia acorralada. En esto me había convertido Randulf, en un pobre hombre asustado. ella corrió a mi encuentro, el mono de nuevo se había apoderado de mi ,era como un drogadicto y mi mano temblaba mi cabeza nublada por la sed y la desesperación de que ella estuviera lejos.
-No puedo seguir así -supliqué mas para mi que para ella – No me queda dignidad.

Sus dedos se deslizaron por mi pelo oscuro y de un tirón elevó mi rostro para que la mirara, me besó con delicadeza, acariciando mi mandíbula dibujando mis labios con ternura.
Escuché sus palabras, aseguraba que encontraríamos la forma de solucionar esto, que la oráculo le había dado unas plantas para calmar mi necesidad, para fortalecerme y que pudiera aguantar.

Mis ojos se tornaron rojos como el fuego, se sajó la mano y dejo caer su sangre en un vaso mezclandolo con las plantas.
-Si tu padre te viera alimentar a un vampiro, o tu abuelo, no te das cuenta de que estas haciendo demasiado.
Tu abuelo como yo es vampiro, estoy seguro de que hubiera tenido mas cojones que yo y de poner en peligro a la mujer que amaba el mismo hubiera hundido una estaca en su propio pecho, quizás seria lo mas sensato.

Desvariaba, estaba nervioso y ella preocupada, trataba de hacerme callar y beber.
-¿No me dormirá?
Prometió que no sería así que solo me ayudaría a soportar el viaje, a necesitar menos sangre.
Tomé el vaso con la mano trémula y di un buen trago hasta apurarlo, su sangre conseguía relajarme, alimentarme, era lo único que no me llevaba a vomitar.

Me relamí las gotas mal calmado y llevando mi mano a su nuca la atraje para pegar nuestros labios, cansado, como si ese gesto fuero un perdón no pronunciado.
Su boca se abrió para besarme, para demostrarme que me entendía pero yo me sentía tan humillado que corté el beso pronto poniéndome en pie.
-Empecemos le viaje -pedí alzando la mirada mientras trataba de no ser una carga.

Así salimos por las puertas de Akershus a lomos de dos percherones, con un camino complicado a seguir, con una maldición a mis espaldas y un ángel a mi lado que no merecía al demonio que la acompañaba.





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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Eirin Cannif el Vie Mayo 11, 2018 8:05 pm

Sabía que lo que necesitaba el vampiro era precisamente un pequeño empujón que lo ayudara a mantenerse cuerdo y fuerte, sabía que ese maldito hijo de puta lo había hecho adicto a mi sangre y que necesitaba de esta para mantenerse fuerte ya que era la única sangre que parecía soportar su cuerpo, la única que no le sentaba mal y que lo hacía vomitar. Eso era lo que más me hacía reafirmarme en la idea de ir a buscar la solución para su adicción a mi sangre, que no tuviera que depender tanto de mí y que pudiera ser “libre” en ese sentido, porque sí, sabía lo que le estaba pasando factura ese hecho al vampiro y no me gustaba verlo mal por mi culpa, algo que indirectamente yo era la culpable aunque bien sabía que todo era obra de Randulf y su enfermiza idea de torturar y destruir todo aquel que se cruzaba en su camino, de todo aquel que osaba desafiarlo... y Marduk por salvar mi vida llevaba veinte años sufriendo las consecuencias y no era para nada justo, así que ayudarlo era la mejor forma que encontraba de borrar lo que le habían hecho. Sabía que su desesperación venía porque, de no tenerme cerca en los momentos de hambre y de necesidad, no se controlaría y podría acabar destruyendo muchas cosas incluso hacerse daño él mismo y no es lo que quería, prueba de ello eran las dos veces que me había alejado de él y no había podido encontrarme, ver el estado en el que se encontraba por mi culpa y que me hacía daño, por eso mi decisión era firme y pensaba llevarla a cabo. Al menos mientras encontrábamos la cura para su adicción tenía unas hierbas que me había dado la oráculo para poder calmar esa necesidad de mi sangre, bebería de ella pero lo mantendría fuerte por el camino. Sabía que nos deparaba un viaje demasiado largo y peligroso, que no todos los que habían ido a aquel lugar volvían, que el camino encontraríamos muchas dificultades y peligros, que nuestro mayor enemigo era el sol ya que no podía darle al vampiro o acabaría muriendo... eran muchos factores a considerar pero incluso así estaba decidida a seguir hacia delante y salvarlo, igual que él en su momento me había salvado a mí. Se lo merecía, y era justo que yo lo hiciera también por él porque no podía verlo de esa forma temblando frente a mí, con sus manos temblorosas mientras tomaba el vaso con mi sangre y la mezcla de las hierbas, como un niño pequeño asustado que se aferraba a lo único que tenía. Sus palabras habían quedado más que claras mientras mezclaba la sangre y las hierbas, lo había mirado de reojo escuchándolo pero no quise decir nada al respecto aunque sí me quedé con lo que dijo, quise preguntarle pero quería esperar a que se tranquilizara para ello.

Una vez se había tomado la mezcla era hora de partir ya que teníamos un largo camino por recorrer, eso le daría fuerzas y le haría menos dependiente de mi sangre pero solo era una medida opcional al problema, y yo quería una medida que lo ayudara ya de por vida. Dejé que su mano en mi nuca me acercara a su rostro para juntar nuestros labios, no era justo pagar con él sus acciones cuando se veían que era por la acción de algo que él no controlaba y que no lo hacía queriendo, así que simplemente me limité a dejar que me besara aunque me supo demasiado corto, había dicho que no le quedaba dignidad y me sentía mal por él pero estaba haciendo todo lo que en mi mano tenía para ayudarlo. Partimos tras coger todas las cosas en sendos caballos para adentrarnos en el bosque que había cerca de Akershus, el camino era largo y peligroso y serían varias jornadas de viaje, también tendríamos que tomar un drakar para llegar a la isla donde encontraríamos esa agua con propiedades que si la llevábamos a la oráculo podía solucionar su adicción. Él me decía que estaba haciendo demasiado y yo me pregunté, ¿dónde estaba el límite? Para mí no había límite, él había salvado mi vida y se merecía que yo le devolviera el mismo favor aunque nuestra aventura fuera más complicada llena de peligros en el camino, pero era la decisión que había tomado y no me haría cambiar de opinión. Sabía que debíamos de aprovechar la noche que teníamos por delante, aprovechar las horas de oscuridad para viajar lo más rápido que pudiéramos, conocía un lugar donde podríamos quedarnos antes de que el sol saliera por el horizonte, había una gruta lo suficientemente profunda como para que al vampiro no le molestara la luz del sol y pasáramos el resto del día. El camino lo hicimos ambos en silencio, roto apenas simplemente para saber por dónde debíamos de continuar, como si cada uno estuviera sumido en sus propios pensamientos. Antes de que llegara el alba le pedí al vampiro que me siguiera, me conocía esos bosques porque había pasado tiempo en ellos y más lejos de ellos iría completamente a ciegas, así que debíamos de reponer fuerzas. Lo guie hasta donde se encontraba la cueva, atamos los caballos bajo un árbol para que descansaran del sol cerca de un pequeño arroyo para que pudieran beber agua y nos adentramos en la cueva libre de peligros. Nos adentramos bastante para que el sol no molestara al vampiro y dejamos caer los macutos donde teníamos todas las cosas, me senté pegando mi espalda a la pared de la cueva y dejé mi cabeza contra esta soltando un suspiro, abrí mis ojos para contemplarlo frente a mí sumido de nuevo en sus propios pensamientos.



-Marduk –lo llamé para que sus ojos subieran hasta mis azules y pudiera mirarlo bien- ¿por qué dijiste eso antes? –Supuse que, con el tiempo que había pasado, no sabría a qué me estaba refiriendo por lo que me mordí el labio observándolo- decirme que “estaba haciendo demasiado” –aunque más bien quería preguntar por las palabras en las que había mencionado a mi abuelo Erlend, que era un vampiro, y lo que hubiera hecho si pusiera en peligro a la mujer que “amaba”. No negaría que, en cuanto nos encontramos por primera vez veinte años atrás cuando tan solo tenía seis años, sentí una conexión extraña con él que no supe definir en ese momento, algo que me hizo mirarlo anclada en el sitio como si no existiera nada más a mi alrededor. Incluso después de tantos años su recuerdo jamás había abandonado mi mente, jamás dejé de pensar en él, jamás dejé de tener la esperanza de encontrarlo- tú crees que estoy haciendo demasiado pero yo, al contrario de lo que tú piensas, creo que no he hecho sino el principio de todo –sabía que no me entendería, así que me moví para sentarme a su lado dejando mi cabeza apoyada sobre su hombro- tú salvaste mi vida hace veinte años, pudiste dejar que cayera por aquel precipicio pero me subiste y me salvaste, pudiste haberme llevado con Randulf porque esa era tu orden y sin embargo me dejaste allí –hice una pausa y subí mi rostro para mirarlo- cambiaste mi vida Marduk, me diste una libertad que Randulf me hubiera privado regalándome veinte años de libertad... veinte años que tú tuviste que pagar por mi culpa, ¿sigues creyendo que hago demasiado por ayudarte a encontrar una solución? Créeme, nada sería demasiado comparado con la libertad y la vida que tus actos me otorgaron –mi mano subió hasta su rostro para acariciarlo- sé que no te gusta todo esto, sé que no quieres depender de mí y mucho menos de mi sangre... pero voy a ayudarte igual que tú me ayudaste a mí, te lo debo –mi nariz acarició la suya- sin ti no estaría aquí, sin ti... a saber lo que me hubiera hecho ese hijo de puta. Si mi padre o mi abuelo supieran lo que estoy haciendo les diría que soy mayor para tomar mis propias decisiones, y que tan solo devuelvo una vida por otra a quien me la fue entregada, y si pudiera hacer más haría más –aseguré rozando mis labios con los suyos esperando que mis palabras calaran en su interior, o es lo que quería que pasara. Me moví para tomar las hierbas y volver a mezclarlas con mi sangre para darle de beber de nuevo- te mantendrá fuerte, sabes que no te dormirá –aseguré mientras lo veía tomar de la mezcla estando más calmado y tranquilo- lo que dijiste sobre lo que mi abuelo haría por la mujer que “amaba”... ¿Es lo que harías tú, Marduk? –Era muy evidente que sentía algo por el vampiro, que me atraía de una forma incontrolable y que me moría por fundirnos en uno solo, pero no quería que se descontrolara y lo pasara mal por mi culpa así que solo me contentaría con besarlo fundiendo mis labios con los suyos en un beso, en un intento por calmarlo mientras me contentaba con tenerlo a mi lado, al menos, mientras todo pasaba.


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Re: Mørkt Fengsel ~ Privado

Mensaje por Marduk el Dom Mayo 13, 2018 12:09 pm

Emprendimos viaje cuando cayó la noche, silencioso iba dándole vuelas a lo mismo en sepulcral silencio, ella de vez en cuando me buscaba con sus dos preciosos mares heredados seguramente de Ubbe Cannif, su padre.
Era idéntica a esa preciosa niña que encontré hace ya 20 años, era una criatura angelical en ese entonces, hoy en día por contra era una mujer bella, excitante y muy sexy.
Su sonrisa se perfilaba en sus labios, delicada cada vez que nuestros ojos se encontraban, ella quería hacerme la vida mas cómoda, ayudarme en esta carga, pero aunque ella creyera que todo era responsabilidad suya, estaba muy equivocada, nada me debía.

Con las primeras luces del alba encontramos donde dejar caer nuestros huesos, una gruta cerca de un rio donde los caballos podrían beber y pastar a sus anchas mientras ambos descansábamos.
La cueva era profunda lo suficiente como para que ni una brizna de luz alcanzara el fondo que estaba completamente a oscuras. Prendimos una hoguera que ademas de calentar el cuerpo de la vikinga lamía su piel dotando su pelo de tonos anaranjados.
No pude despegar mis ojos de ella, menos cuando comenzó a hablar para asegurarme que yo no tenía la culpa de nada de lo que pasó, que mi prisión había supuesto su libertad.

-¿Todo se reduce a eso? -pregunté dejando caer mi espalda contra la pared rocosa de la gruta -¿es eso? ¿como te salvé ahora me devuelves el favor? -mis ojos se hundieron en los ajenos inquisitivo mientras de nuevo llevaba a mis labios aquel mejunje que me tranquilizaba y lograba si no saciarme si que me sintiera mejor y no me dieran nauseas.

Iba a replicarme peor yo alcé la mano para que ni lo intentara acomodándome en la pared y cerro los ojos dispuesto a descansar.
Entendía l oque quería decir, se sentía en deuda y los Cannif pagaban hasta la ultima moneda, le hubiera dicho que no era necesario, que podía largarse, pero no lo haría y solo acabaríamos discutiendo.

Fue entonces cuando soltó su siguiente pregunta, si yo haría por ella lo mismo que su abuelo por su esposa.
-¿acaso no lo estoy intentando? -pregunté ladeando la sonrisa -debería irme, pero se que eso no sería en el fondo algo inteligente, pues mi sed acabaría devolviéndome a tu lado desesperado, el mejor modo de protegerte es este -alcé el vaso dándole un nuevo trago -mantenerme medio drogado -bromeé

De nuevo abrió los labios para replicarme.
-Se que te sientes agradecida, pero no quiero tu compasión -aseguré sin mas cerrando los ojos nuevamente e intentando encontrarme en calma.





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