Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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¿y si subimos la apuesta? (privado)

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¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Dom Oct 15, 2017 3:40 pm

Era la primera noche que salia sin Kane, tenia que admitir que era un padre paciente, siempre me animaba a seguir explorando mis posibilidades, unas que según él eran infinitas y cuanto mas me acercaba a esa inmortalidad de la que hablaba mas me alejaba de la humanidad que me unía a mi hermano.

Hacia demasiado que no lo veía, el problema es que él tampoco parecía muy interesado en dar conmigo, intuyo que tenia sus propias gestas que librar junto a Yuna y ahora me sentía lo suficientemente desplazado como para aferrarme a la única mano tendida, la del monstruo que me trasformó en lo que soy y admito que esta sensación de poder absoluto me gustaba.

No quería arrancar vida, Kane me mostró como respetar la mascarada, alimentarme unicamente de aquellos que me lo permitían y si me sentía descontrolado mejor alguien que nadie echara en falta como los rateros de los callejones o las mujeres de mala vida.

Aquella noche había acudido a beber algo por mi cuenta al peccato nostro, era un local frecuentado por vampiros, así que esperaba no tener grandes problemas entre los míos.
Además Kane me había dicho que habían varias damas que se dejaban morder, era algo así como una taberna para nosotros, lista para complacernos en todos los sentidos y con todas las sustancias posibles.

Intentaría mantenerme lejos de humanas, básicamente porque aunque en principio era capaz de mantener una conversación con ellas, si al final encontrábamos algo mas divertido que hacer, dudaba fuera capaz de follármelas sin peligro a desangrarlas por completo como ya sucedió la noche de mi trasformación.

Entré en un local de luz tenue rojiza, con sofás en medio circulo de piel negra que contrastaban con las mesas de cristal en tonos rojos sangre.
Las mujeres iban semidesnudas, eran humanas pues sus corazones latían fuertes.
Una de ellas me guió a una de los sofás dejando una botella de licor y un vaso en la mesa supongo que para que fuera haciendo boca.

Esa noche había un espectáculo, una bailarina árabe que sobre una especie de escenario bailaría al son de la música contoneando sus caderas la danza de los siete velos. Así que todos los hombres andaban un tanto ansiosos con la idea, mas pronto descubrí el porque, la dama se subastaba al mejor postor acabado el baile, así que el que tuviera los francos suficientes podría disfrutar de algo mas que un baile.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Mar Oct 17, 2017 3:52 pm

Esa noche había decidido hacer las cosas algo más divertidas de las que solía hacer normalmente, solía salir a cazar cada noche sobrenaturales y en especial a vampiros que se cebaban más con los humanos, presas fáciles a las que podían engatusar fácilmente para manejarlas bajo sus poderes y conducirlos por los caminos que ellos querían hasta que acababan bebiendo de su sangre, un mordisco por lo general en el cuello y el humano sentía un inmenso placer como si estuviera teniendo un orgasmo, luego no eran apenas conscientes de que les estaba chupando la sangre y para cuando se querían dar cuenta era demasiado tarde. Había salvado a algunas personas antes de que eso último pasara y cuando les había preguntado me habían dicho, la gran mayoría, que solo sentían placer y que no sabían que les estaban quitando la sangre. Algo tenía que tener el mordisco de los vampiros para que no se enteraran de lo que pasaba realmente, los pobres ingenuos se perdían en ese placer que decían sentir y se olvidaban de todo lo demás. Los licántropos también me gustaban cazarlos pero estos solo se podían cazar o tenía más diversión cazarlos cuando era luna llena, y esa noche la luna brillaba en el firmamento pero no de forma plena, así que mi víctima sería un vampiro que con ínfulas de poder por su condición sobrenatural iría a por una presa para poder alimentarse. Lo normal sería salir a cazar y esperar a que uno de esos vampiros hiciera acto de presencia, eso sería en una noche normal pero esa noche iba a cambiar las tornas por completo, lo iba a hacer mucho más divertido e iba a hacer un juego que ninguno se esperaba.

Había decidido ir a aquel club que era frecuentado por vampiros, algunos cazadores sabían de la existencia del mismo y aunque no solían entrar porque no te dejaban básicamente, sí sabíamos lo que pasaba en aquel bar. Esa noche decidí colarme de una forma diferente para observar mejor a los que iban a aquel bar y que estaba a reventar de vampiros, me colaría pero no como cazadora... sino como bailarina. Tener mis contactos en los barrios más bajos y oscuros de la ciudad daba sus resultados para muchas cosas y me había enterado de que esa noche se iba a subastar a una bailarina de origen árabe para el placer de los vampiros que acudieran esa noche, no podía estar más de suerte cuando me enteré de la noticia sobre aquella bailarina. Yo era de origen árabe y, además, sabía también bailar la danza del vientre así que antes de que todo empezara me colé por la parte de atrás y busqué a la bailarina que se iba a subastar, la “liberé” ofreciéndole una buena suma de dinero para que buscara otro modo de vida y se largara de allí, ella agradecida se fue sin esperar demasiado y yo me metí en aquel pequeño habitáculo donde se cambiaría de ropa. Nunca salía sin mis armas para cazar y sobre todo de ese látigo que mi padre me había regalado desde hacía algunos años y que siempre llevaba encima conmigo. No quería alejarme de él así que mientras me cambiaba aprovechando que la falda que caía era negra y que la abertura que llevaba en un muslo no llegaba hasta la cadera lo enrollé como cinturón por debajo de la falda de forma que el pañuelo de monedas lo ocultaba perfectamente, me puse todos los accesorios por el pecho, por los brazos y por las muñecas, pinté mis ojos de negro resaltando más el color avellana de mis ojos y perfilé mis labios con un tono granate algo mate sin llevar brillo, y ya estaba lista. Mi pelo caía liso como una cascada negra y sonreí ante la imagen que contemplaba en el espejo, el que pagara la suma más alta no sabría que en verdad compraba una cazadora que pondría fin a su vida.

Por esa noche dejaría que el azar y el destino eligieran a mi presa y cuando me lo ordenaron, de unas maneras un tanto rudas, me acercaron hacia el escenario para que comenzara con aquel baile que tenía preparado. Podía escuchar los murmullos de los vampiros que esperaban excitados y ansiosos por el baile que les iba a hacer, todo se quedó a oscuras a excepción de las tenues luces rojas de las mesas y salí a escena colocándome de espaldas con el rostro ladeado hacia un lado. Un foco me iluminó y comencé a escuchar los comentarios de los vampiros que me observaban de manera fija, la música comenzó de manera sutil y suave y yo moví mis caderas de forma lenta al mismo ritmo. Giré de forma lenta moviendo mis caderas de diferentes maneras hasta que quedé de frente al público, estos me animaban porque les gustaba lo que veían y la música iba aumentando el ritmo. Movía no solo mis caderas sino también mi pecho unido a mi vientre haciendo como ondas mientras no dejaba de moverme, giraba y volvía de nuevo a estar frente a ellos al son de la música, unas veces más rápido, otras más lenta jaleada por el público que seguramente ya estaría pensando qué harían conmigo cuando consiguieran obtenerme, sonreí y aunque todos pensaban que quizás lo hacía de forma coqueta en realidad era más bien por la sorpresa que se llevarían al final de la noche.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Miér Oct 18, 2017 5:25 am

Las luces se tronaron mas tenues y ahora unos focos rojos iluminaban el escenario por donde saldría el trofeo a comprar.
La dama no se hizo esperar, vestida para nuestro deleite el jolgorio de inmortales empezó allí abajo mientras admirábamos a la mujer contonearse ante nuestros ojos.
Su belleza no conocía parangón, morena, de rasgos árabes y ojos de pantera movía pecho y caderas como si hubiera sido poseída por un súcubo.

Su sonrisa era lasciva, maligna y de no ser porque su corazón latía con fuerza hubiera sospechado que era un ente diabólico y no una humana.
Entra vítores, silbidos y palmas, todos sucumbíamos a los movimientos de la hechizante dama.
Acabado el baile empezó la subasta, me recliné en el sofá viendo como unos y otros se mataban por ella con el dinero entre sus manos.

La suma de dinero era demencial y yo e msi bolsillos apenas llevaba unos francos, no porque Kane no estuviera dispuesto a ofrecerme su fortuna, como un padre paciente me ayudaba día a día, si no porque solo había ido a beberme unas copas y a practicar el modo de alimentarme sin dar muerte.
De comprarla no podría controlarme pues en la excitación de un encuentro la dejaría vacía.

Sus ojos se centraron en mi, creo que porque era el único que no hizo alarde de desear comprarla. Mis ojos centellearon presos del deseo que me embriagaba y una sed descontrolada que empezaba a sentir ante el énfasis del momento.
Apuré mi copa, era hora de retirarme de allí, así que me alcé para largarme por la misma puerta donde había entrado.
Un paseo por el puerto me ayudaría a despejarme, alimentarme de esos que hacen negocios sucios en los callejones era la mejor de las ideas dada la sed que ostentaba en ese momento.

Olor a pescado, a sal y a mar, dos barcos en puerto, ambos traficaban en la clandestinidad de la noche, armas o drogas.
Saqué una moneda de mi chaqué que lance al aire como si esto se tratara un mero juego de azar.
Dos barcos, cara o cruz a quien el destino le deparará conocer al hijo de Kane
Con un ágil movimiento de muñeca la moneda despunta en el aire dotándolo de plata para de nuevo caer sobre mi mano.
-Cara.
No necesito mas, la bestia negra se funde en la oscuridad, sediento me adentro en aquel barco, donde tras el paso recio contra las tablas de madera, encuentro a varios marineros. Redes en mano se preparan sorprendidos para al alba zarpar, pobres desgraciados que no verán un nuevo día brillar.
Parto un cuello nada mas llegar, corazón palpitando en mi mano del otro antes que alcance a gritar.
El tercero es mi sustento, raudo movimiento del demonio que alcanza su cuello, allí en su yugular hundo mis colmillos degustando mi manjar.

No esperaba testigos pero los hay, elevo la mirada relamiendome para dar con la árabe de los bailes.
-Parece que al final he ganado sin necesidad de apostar -dije de forma engreída bajando del barco hasta quedar frente a ella.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Miér Oct 25, 2017 11:23 am

Aquella noche el azar marcaba mi camino y mi destino, dejaría que lo controlara por completo y me dejaría llevar para saber por qué caminos me enviaba y qué me tenía preparado para mí esa noche, por el momento había conseguido colarme en aquel bar exclusivo para vampiros donde acudían para beber de algunas humanas que voluntarias se prestaban para que las mordieran y bebieran de su sangre como si fueran adictas a la mordida de los vampiros, seguramente fuera así, algo que no entendía y que odiaba por completo pero que me daba una oportunidad para colarme en aquel “mundo” para poder acechar a mis presas, claro que estos no los sabían y se creían los depredadores supremos que podían con todo y que estaban en la cima de la cadena alimenticia... bueno, yo no me los comía pero sí los cazaba y los mataba y eso era algo que me divertía y que me gustaba; torturarles, hacerles sangrar hasta que no puedan con su sed de sangre, con su apetito... ver a un vampiro suplicando era lo mejor que una cazadora como yo podía observar y contemplar de seres demoníacos como aquellos, alimentándose a base de sangre para poder vivir una noche más, arrebatando vidas inocentes, volviendo locos a otros por beber una mísera gota de su sangre... debían de morir todos y yo me encargaría con mucho gusto de purgar la ciudad de esas sanguijuelas que se pensaban que lo tenían absolutamente todo a su favor, pero les haría ver que incluso la presa más grande tiene a alguien que los acecha y sin duda esa noche uno de ellos iba a morir bajo mis manos... pero en esos momentos no era Isthar la cazadora, sino que era una simple humana que iban a vender en terminar aquel baile que estaba haciendo sobre el escenario, iluminada por varios focos, con la música sonando de fondo mientras vendía mi cuerpo con movimientos para que uno de ellos sucumbiera ante mis encantos y pujara por mí... luego cuando estuviéramos a solas lo mataría.

Mi mirada mientras movía mis caderas al ritmo de la música y de forma provocativa se fijaron en el único hombre que había en toda la sala que ni siquiera se acercó al escenario para pujar, se quedó en su sitio sentado sin siquiera moverse mientras bebía y me observaba. Nuestros ojos conectaron en ese momento y pude ver que seguía el movimiento de mis caderas pero que, lejos de los que hacían los demás, él no hacía ademán por pujar por mí y me pregunté cuál sería el motivo de ello. Acabó por levantarse y marcharse del lugar y sería el único afortunado que no se toparía con la muerte esa noche, pero seguramente fuera a alimentarse y quizás incluso hasta podría seguirlo. Los comentarios obscenos y subidos de tono continuaron por parte de los vampiros quienes pujaban por intentar comprarme mientras terminaba aquel baile y me quedaba de rodillas echando el torso hacia atrás para que mi rostro quedara frente a los vampiros que bajo del escenario pujaban por mí, alguno intentó tocarme pero habían dos hombres que controlaban el que no lo hiciera y no se subieran al escenario. Me llevaron al centro como si fuera una vulgar esclava que está a punto de ser vendida y miré a los vampiros esperando a que el azar repartiera suerte y me diera esa jugada; el ganador fue un vampiro rubio de ojos verdes que subió a por su premio ante las protestas de los demás, al parecer había pagado una buena fortuna y ahora quería su premio. Sus labios recorrieron mi cuello y me prometía que jamás olvidaría esa noche, hice acopio de todas mis fuerzas para no reírme porque el que acabaría no olvidando esa noche sería él... salvo que acabaría muerto más bien.

Me condujo hacia un lugar mucho más privado y apartado lejos de aquella sala donde al parecer el ganador me llevaría para estar a solas con el premio, que era yo, y poder disfrutar a solas. Sus manos acariciaban mi cuerpo y no dejaba de repetirme lo mucho que lo había calentado y lo hermosa que era, sus caderas se pegaban al costado de mi cuerpo para que notara que estaba excitado y notaba su aliento un poco errático mientras no dejaba de tocarme, yo deseaba poder irme de allí porque no podía matarlo estando en aquel lugar y tuve que aguantar que me tocara, me sumé a ese juego que él se traía y sus labios buscaron los míos para besarme, para que no sospechara nada le seguí el juego y lo besé yo también subiéndome sobre él sentándome a horcajadas moviendo mis caderas de forma lenta como si estuviera bailando, el vampiro se volvía loco a cada segundo y no hacía más que repetirme lo mucho que me deseaba, las ganas que tenía de hacerme suya y de beber de mi sangre... algo que jamás dejaría que hiciera. Me lo camelé, lo llevé a mi terreno y le pedí que nos largáramos de allí entre susurros y un tono meloso y seductor, poder estar a solas los dos y disfrutar como se merecía de mí. Le dije que si me sacaba de allí le haría un baile mucho más privado y diferente al que había hecho en el escenario y fue todo lo que necesité para convencerle, tiró de mi mano y salimos del local parando un carruaje donde nos montamos. Debía de ser rápida para no alejarme mucho, colarme por detrás y recuperar mi ropa. Me bastó con ponerme encima del vampiro y dejar mi pecho a su vista subiendo el sujetador y los adornos que llevaba para que se centrara en eso y se olvidara por completo.

Sus manos por todo mi cuerpo centrado en mis pechos mientras yo sacaba esa pequeña estaca de madera que tenía y enredando mis dedos en su pelo tirando su cabeza hacia atrás se la clavé de un golpe fuerte y certero en su pecho, se revolvió intentando sacársela pero era imposible, había atravesado su corazón y se desvanecía ante mis ojos. Salté del carruaje y corrí de nuevo hacia el camarote colándome sin que me viera, me cambié de ropa y con el ropaje oscuro salí de nuevo a la calle en busca de mi próxima presa, quizás pudiera encontrar al que se había librado... sería una caza divertida. Era buena rastreando y aunque la ciudad era muy grande al final acabé pudiendo encontrar su rastro y seguirlo, sus pasos se dirigieron hacia el muelle donde al acercarme hacia el lugar pude escuchar unos gritos que presagiaban lo que estaba pasando y que me indicaron donde se encontraba ese vampiro. Sonreí con malicia y encaminé mis pasos hacia ese barco del que procedían los gritos, cuando me acerqué vi que no había pasarela para subir al barco e intenté la forma de hacerlo pero fue entonces que él apareció, se dejó caer frente a mí, sus palabras engreídas me hacen reír de forma irónica mientras lo observo de forma detenida, sus ojos rojos brillantes y su boca manchada de sangre son todo lo que necesito saber para tener un motivo por el cual matarlo.


-¿Crees que la suerte te favorece esta noche, vampiro? –Reí de forma algo oscura y siniestra mientras sus ojos me recorren- no podría decir lo mismo el vampiro que pujó por mí –ladeé un poco el rostro mirándolo- sin embargo tú te fuiste y mira, aquí estamos los dos –alcé un poco mis manos para abarcar el lugar y sonreí con malicia- al final esta era una de las jugadas, las cartas se han repartido y yo me pregunto... ¿crees que vas a ganar esta partida? –Reí divertida mientras él me miraba- te voy a dar un pequeño avance: al final de la noche, mueres –de un movimiento rápido saqué el látigo que tenía y lo lancé en su dirección de forma que rodeó el cuello del vampiro apresándolo, tiré con fuerza hacia abajo para que le apretara con fuerza y pisé la cuerda para mantenerlo en una posición agachada mientras me reía divertida- ¿ves las jugadas? Entonces sabrás quien de los dos gana –saqué con rapidez una daga de origen turco que solía utilizar mucho, además del látigo, y me fui a lanzar hacia él para comenzar con aquella pelea.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Miér Oct 25, 2017 12:06 pm

La morena del baile estaba ante mis ojos en ese instante, bella, sus ojos atrapaban de un modo casi hechizante, una lastima que el látigo que portaba en su mano la convirtiera en una enemiga natural de en lo que me había convertido.
No hace demasiado era como ella, daba caza a seres de la noche, hoy formaba parte de ellos y mis ojos delataban que acaba de ser alimentado al igual que la sangre que bañaba mis labios.
-Reconozco que me apetece bailar contigo este baile, pero creo que no es una buena idea si no quieres acabar la noche desangrada -apunté con cierta altivez, aunque francamente era un derroche de sinceridad.
Me costaba mucho controlarme solo era un neófito y hacia esfuerzos por no devorar a todo aquel que se cruzaba en mi camino.

La dama no se alzó la falda para mostrarme las enaguas en una reverencia pautada, directamente su látigo fue a mi cuello presagiando cual oráculo que al final de la noche yo acaba muerto y ella danzando con otro.
-Ya estoy muerto -respondí de forma irónica cuando esta se abalanzó sobre mi, cacé su cuerpo en el aire y la estampé contra el suelo mostrandole mis colmillos.

Nuestros rostros quedaron cerca, desafiantes, ella luchando por acercar esa daga bañaba en madera a mi pecho, yo por contra manteniendola lejos por salvar mi corazón de ella.
Mi fuerza era mayor, desproporcionada por la imposibilidad de encontrar el auto-control y tras forcejear rodando por el suelo con nuestros cuerpos enredados la lancé varios metros atrás poniéndome en pie de un salto para enfrentarla de nuevo.

El latido de su corazón era una tortura, el deseo no solo de su cuerpo si no de su sangre, el pecado que esa noche cometería de seguir jugando al ratón y al gato.
-¡Vete! -espeté en un intento de aguantar mi sed y no hacerla daño.
Su risa sonó irritante en el interior de mis oídos, aferré mi cabeza con ambas manos, tenia sed y su burla solo incrementaba una rabia que recorría todo mi cuerpo de un modo incontrolado.

Antes de que la dama pudiera hacer me lancé sobre ella, ojos rojos como el fuego centellearon mientras mi mano aferró su cuello alzándola ligeramente los pies del suelo..
Mi rostros se acercó al ajeno, olfateando su piel, mi lengua por su mejilla en un gesto de autosuficiencia mientras nuestros cuerpos pegados por completo chocaban en un duelo de respiraciones enfrentadas.
-Hueles tan bien -aseguré sintiendo bajo mis labios el fluir de ese corazón energice que bombeaba la sangre por sus venas de forma impetuosa.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Lun Oct 30, 2017 6:37 pm

Esa noche en la que el azar marcaba mi destino había querido que mis pasos llegaran hasta los muelles, más concretamente, para encontrarme de nuevo con el vampiro que había visto en el local y que había sido el único que no había pujado por mí, esa noche al parecer estábamos destinados a encontrarnos de una forma u otra bien fuera por aquella puja y por los acontecimientos de la noche. Mis ojos se centraron en la sangre que caía de sus labios y que era una clara señal de que los gritos que había estado escuchando hacía unos minutos los había causado él, ahora el lugar estaba en completo silencio y dos depredadores, porque yo me sentía de esa forma, se enfrentaban para entablar una lucha encarnizada en la que solamente uno podría ser el ganador de diga gesta. Los dos nos batiríamos en duelo para acabar con la vida del otro, yo en mi labor como cazadora acabar con aquel ser de la noche para que no pudiera matar a nadie más solo para que él pudiera seguir con su no vida de nuevo otra noche, él en su papel de vampiro exterminarme porque nuestras razas eran enemigas acérrimas enfrentadas y la una no existiría sin la otra, los cazadores no existirían si los vampiro no se hubieran dedicado a matar a las personas en su sed de sangre, ahora nosotros les poníamos fin por todos los que se habían llevado por delante. Y ese vampiro iba a engrosar mi lista desde que estaba en París y había comenzado a ser cazadora siguiendo el legado de mi padre, había sido entrenada desde pequeña para ello y rara vez había fallado en mi cometido, sus ojos repasaban mi cuerpo hasta que finalmente acabó en mis ojos y una vez las presentaciones estuvieron hechas ni siquiera esperé para sacar el látigo que tenía enrollado y lanzarlo en su dirección, mi objetivo era apretar su cuello con el látigo y aunque no pudiera matarlo por falta de aire sí que me sería más fácil controlarlo de esa forma, la estaca estaba preparada y lista en su funda para ser utilizada en el momento adecuado, la clavaría en su pecho para acabar con su existencia mientras contemplaba cómo se convertía en ceniza frente a mis ojos.

Él aseguraba que iba a acabar desangrada si seguía de esa forma pero no hice caso alguno de sus advertencias, de sus amenazas y de sus palabras, para mí solo era un vampiro más que poder matar en esa noche y después de haber matado al que había pujado por mí mi cuerpo, lleno de adrenalina, me pedía por mucho más. El subidón que sentías cuando matabas a un vampiro era casi como una droga, una vez empezabas querías más de esa sensación y esperaba que el vampiro supliera la necesidad que sentía después de la primera muerte de la noche. Pisé con la bota la cuerda del látigo haciendo que su cuerpo se quedara inclinado y sin perder tiempo, obviando su absurdo comentario sobre que ya estaba muerto, me lancé hacia él con la intención de clavar la estaca en su pecho, pero sabía que no iba a ponerme las cosas fáciles así que me cazó cuando me lancé a por él y con esa fuerza que los caracterizaba me estampó contra el suelo, jadeé ante el golpe de mi espalda contra las frías baldosas del lugar y me mostró los colmillos, fruncí el ceño y no dudé en intentar clavarle la estaca ahora que estábamos bastante cerca, le di un pequeño empujón para alejarlo un poco ante la cercanía e intenté aprovechar para clavarle la daga pero me paró el golpe y volví a intentarlo de nuevo en una lucha en la que ninguno perdía terreno.

Rodamos por el suelo entre golpes e intentos fallidos por mi parte de clavarle la daga, le daba puñetazos para aprovechar ese efímero momento pero sus reflejos eran mayores que los míos, su fuerza y su habilidad también y gruñí ante esa desventaja con la que contábamos los cazadores, pero así no me rendí, me había propuesto hundir la estaca en su pútrido corazón y así es como debía de ser. Estaba sobre su cuerpo y le di un puñetazo en el rostro, su fuerza fue tan grande que me empujó de tal forma que me lanzó unos metros más allá estampándome contra el suelo, él se levantó con agilidad y yo me incorporé con rapidez poniéndome en guardia preparada para frenar su ataque si decidía lanzarse a por mí. Mi desconcierto fue máximo cuando me dijo que me largara, ladeé la cabeza sin comprenderlo y reí de forma alta resonando mi risa como un eco por todo el lugar, ¿Qué me fuera? No, para nada del mundo iba a irme como una cobarde, yo acababa lo empezado y pretendía terminar con su existencia y nada iba a pararme en esos momentos, mucho menos aquellas palabras. Se llevó las manos a la cabeza y gruñó con fuerza, había visto solamente dos veces esa actitud en un vampiro y supe tras el tiempo a lo que se debía: era un neófito. Descontrolado sin poder tener todo el control de su cuerpo parecía resistirse, algo que hizo que me riera de nuevo.


-¿Qué pasa, neófito, no estás siquiera a la altura de ser un vampiro? No te preocupes, yo evitaré que te conviertas de todo en un vampiro y que vivas durante siglos –me preparé para ir a por él pero tomó ventaja e iniciativa y cuando quise esquivarlo ya lo tenía sobre mí, su mano fue a mi cuello apretándome con fuerza, me alzó y su rostro se acercó al mío para olerlo pegándose nuestros cuerpo por completo, lamió mi mejilla e hice una muesca de puro asco con su mirada rojiza puesta en mis castaños con una mueca de diversión en sus labios, me aseguró que olía bien y reí con cierta sorna por eso- pues quédate con ese olor, porque serás el último que huelas –clavé la estaca en su hombro con saña y eso hizo que me soltara, la madera cumpliría su función y mientras tanto recogí el látigo en lo que él se quitaba la estaca del hombro yo subí por esa rampa hacia el barco de donde él había bajado, toda la cubierta estaba llena de sangre y el lugar apestaba a sangre por los cuerpos que había en el suelo, si no podía controlarse en ese lugar me sería más fácil porque el olor de la sangre jugaría una ventaja a mi favor dado su descontrol y pensaba aprovecharlo. Preparé la espada que llevaba en su funda mientras que en la otra mano sujetaba el látigo con fuerza y me preparé para cuando subiera al barco en posición de ataque, cuando lo hizo su mirada rojiza se quedó en la mía y sonreí con cierta sorna- prepárate a morir, vampiro, este será tu lecho de muerte... no te preocupes que si quieres puedo tirar tus cenizas al mar –no tardé en arremeter contra él, el látigo se enrolló en uno de sus brazos y aproveché para hacerle un corte con la hoja, di una patada a su pecho volviendo a liberar el látigo y sonreí de lado, dispuesta a cazar al vampiro.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Mar Oct 31, 2017 6:02 am

Hundió la estaca en mi hombro, aullé de dolor preso de la rabia, la bestia se apoderaba de mi, en un inicio no quería dañarla, mas ahora mismo por contra, no se me antojaba tan mala idea.
La vi huir hacia el barco, la estaca cayó de mi mano retumbando contra el adoquinado del puerto.
No dudé, salí corriendo tras ella, solo quería hundir mis colmillos en su yugular y sorber hasta la ultima gota que le diera vida.

Nuestros ojos chocaron furibundos, rojos como el fuego contra sus avellana.
-Voy a matarte -asegure cuando su látigo se enredó en mi brazo y un tajo me hizo sangrar, aunque casi de inmediato la herida cerró y mi sonrisa se ladeó con picarda.
-Soy un dios y los dioses no siempre son clementes.

Me abalancé sobre ella, raudos los movimientos de mis garras se hundieron en sus costados, su piel se quebró arrancándole trozos de carne.
Mis ojos adquirían un tono burdeos, era como si no pudiera controlarme, como si matarla fuera sinceramente la única meta, pues no sentía hambre, la había saciado con los delincuentes.

Caímos rodando por la cubierta de madera, bañada de sangre de los cadáveres a los que ya había dado buena cuenta, enloquecí por aquel olor.
Mis sentimientos estaban a flor de piel, ser neófito me convertía en un ser peligroso pues no era capaz de controlar ninguno de mis instintos.
Rugí contra su rostro, buscando su cuello, mis labios sintiendo su calidez mientras mi gélido aliento le ponía cara de repugnancia.
-Si, tu olor y tu sabor es lo ultimo que voy a llevarme por hoy -susurré contra la erizada piel de su cuello.

Bajo mi cuerpo ella forcejeaba por zafarse, pero yo era mas fuerte, así que de un revés atrapé sus manos, el látigo había caído a un lado junto a su espada en ese forcejeo.
Sus piernas abiertas acogían mi cuerpo intentando zafarse mientras rugía furiosa.
Mi hombría alzada presionaba su vientre, la embestí divertido lamiendo su yugular.
-Vaya, vaya la preciosa bailarina a venido para danzar junto a su dios ¿sabes? Creo que no voy a matarte, me divierte esta actitud beligerante que te gastas.
Mi padre tiene unas bellas mazmorras, fue tan amable de mantenerme allí siendo humano, me hizo ver y entender la belleza de la inmortalidad.
Creo que quiero oírte suplicar perdón, así que ¿jugamos?

La morena se revolvía, me escupió a la cara dejándome claro lo mucho que odiaba a los de mi condición.
Mas en ese momento y no se bien como, el barco se soltó, como por acto de magia fue empujado de forma abrupta hacia el mar que parecía decidido a engullirnos a ambos.
-¿que mierda pasa? -pregunté confuso.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Mar Nov 07, 2017 10:50 am

La cubierta de aquel barco sería el lugar donde diéramos por finalizada aquella batalla que se estaba extendiendo algo más de lo previsto en esos momentos, tenía el látigo en mi mano preparado para pelear y en la otra la espada con la que le iría haciendo daño hasta que la estaca que llevaba guardada se hundiera en su pecho buscando su corazón para clavársela en ese órgano inerte que tenía y que no tenía función alguna, la cubierta estaba bañada con la sangre de los inocentes que había matado y esperaba que eso lo volviera loco y no controlara sus movimientos, quizás tanto olor a sangre lo desequilibrara un poco ya que los neófitos perdían ese control característico de los vampiros, se volvían más locos, incontrolables... quizás eso jugara a mi favor en aquel momento y pudiera darle la justa caza que se merecía. Moví la mano donde llevaba el látigo enrollándose en su brazo para con la espada que llevaba hacerle dos cortes y volver a alejarme de nuevo, claro que como era un vampiro estos cortes se curaron enseguida y su piel volvió a estar como si no le hubiera cortado, pero lejos de lo que él se creía eso me daba más diversión a mí porque aunque se curara la herida el dolor sí lo sentía, eso significaba que podía herirlo sin ser de muerte todas las veces que quisiera hasta que finalmente lo matara, sería una tortura para él aunque dijera que no podía herirle porque era un dios, enarqué una ceja por ello y me reí en su cara. ¿Un dios? Pues entonces se iba a convertir en un dios muerto próximamente porque no pensaba dejar que siguiera viviendo una noche más y volviera a cometer la matanza que había hecho esa noche, pensaba acabar con su no existencia y no dejaría que se convirtiera en un vampiro de verdad porque no iba a dejar que pasara.

Aseguró que iba a matarme y yo me reí por sus palabras mientras estaba en guardia y volvíamos a atacarnos de nuevo, él tenía la fuerza y la velocidad pero no era la primera vez que peleaba con un vampiro y tras volver a herirlo de nuevo nos separamos para ver cómo su herida cerraba, decía que los dioses no siempre eran clemente y sonreí de lado para ver cómo se abalanzaba sobre mí, el filo de mi espada se clavó en su hombro cuando caímos rodando por el suelo manchado con la sangre de los hombres que había asesinado, rodábamos sin dejar de pelear y ahora eran mis puños los que le golpeaban haciendo que su rostro se ladeara hasta que finalmente él quedó sobre mi cuerpo y me gruñó contra mi rostro, sus labios fueron a mi cuello y le gruñí mientras lo separaba para que no me mordiera en el cuello odiando su contacto, su sola cercanía ya me repugnaba. Mi mano apartó de un golpetazo su rostro de mi cuello e intenté coger la espada pero fue más rápido que yo y con su fuerza cogió mis muñecas sin dejar que llegara al látigo y a la espada, rodamos de nuevo por el suelo intentando mantener el control sobre él pero mi espalda acabó contra la madera del barco y él sobre mi cuerpo entre mis piernas. Me revolvía bajo su cuerpo e intentaba darle patadas para apartarlo pero en esa posición me era un tanto difícil, notaba su excitación y quise apartarlo asqueándome el hecho de que un vampiro estuviera sobre mi cuerpo. Sus palabras fueron mordaces y burlonas, decía que quería un baile conmigo y que no iba a matarme porque le gustaba mi actitud y mi carácter, me llevaría a unas mazmorras donde me encerraría hasta que le suplicara perdón, que eso sería más divertido.


-Acabaré con tu vida y haré que vayas al infierno, vampiro –le escupí con asco haciéndole ver que no iba a serle fácil el llevarme y tenerme presa, así como tampoco oírme suplicar, cuando sentimos que el barco se movía sorprendiéndonos a los dos. ¿Qué demonios...? Aproveché el momento en el que el vampiro estaba confuso y logré zafarme de su agarre, le di una patada en el pecho apartándolo y clavé mi espada en su pecho con fuerza haciendo que rugiera por ello, me levanté con rapidez y me fui hacia la borda para saltar al agua ya que el barco se movía sin saber muy bien cómo hacia mar adentro, pero cuando llegué al borde algo me impidió saltar como si al barco lo rodeara algo, por más que lo intenté no conseguía atravesar esa barrera y gruñí con fuerza- ¡mierda! –Dije dirigiéndome a la popa del barco para ver qué era lo que estaba pasando y fue entonces que me fijé en la figura que había en el puerto justo enfrente donde estaba el barco amarrado, una capa negra lo cubría y movía sus manos mientras no dejaba de recitar algo que no podía oír pero que sí veía sus labios moverse- maldito hijo de puta –fue lo que dije frunciendo el ceño porque reconocí quién era pese a que llevara la capucha, el tatuaje que llevaba en su muñeca y que le subía por el antebrazo me era demasiado familiar como para no saber de quién se trataba. Ese maldito hechicero hijo de puta me las pagaría en cuanto pudiera escapar de aquel barco y volver a tierra- ¡Te mataré Dareh, te mataré! –Le grité cuando sus ojos se encontraron con los míos, se quitó la capucha y pude ver su sonrisa torcida en sus labios mientras el barco seguía adentrándose en mar abierta, una tormenta comenzó a desatarse sobre nosotros y los rayos iluminaban el cielo que negro presagiaba que nada bueno iba a pasarnos. Fui a coger el látigo y la espada que el vampiro se había arrancado del pecho para guardarla, intentaba como yo salir del barco pero era imposible- no te esfuerces, es un hechizo que ni un dios como tú puede deshacer –comenté con sorna mientras veía que se formaba un remolino a unos metros más adelante- oh, joder –dije agarrándome a algo con fuerza porque íbamos directos al remolino, comenzamos a dar vueltas cada vez sintiendo que nos succionaba más hasta que caímos con el barco en una oscuridad llena de agua, me solté del agarre y el agua me arrastró haciendo que mi cuerpo se golpeara contra alguna parte del barco y todo se volvió oscuridad en esos momentos. No supe el tiempo que pasé hasta que finalmente abrí los ojos y lo primero que hice es comenzar a toser, me puse de lado y tiré el agua que había tragado sin saber cómo es que seguía con vida después de aquello. La luz del sol daba de lleno en mi rostro y tuve que taparlo con mi brazo ante el cambio radical de luz, mi cuerpo mojado sobre la arena y las olas que llegaban hasta la orilla, un dolor en mi cabeza y fue entonces que me acordé de lo que había pasado, miré hacia el sol y me giré pensando que me encontraría las cenizas del vampiro pero para mí desgracia seguía con vida y eso me hizo fruncir el ceño- ¿por qué diablos sigues con vida y no te has convertido en ceniza? –Me levanté observándolo y vi que estábamos en una inmensa orilla de la playa y que frente a nosotros se extendía un enorme desierto que tenía una pinta bastante peligroso, volví a mirar al vampiro de nuevo- todo esto es por tú jodida culpa –le dije acercándome a él y con una daga pequeña que encontré hacerle un corte en su brazo, para mi sorpresa, el mismo corte que le había hecho a él también apareció en mi cuerpo- ¿pero qué? –dije en un siseo observando el pequeño corte en mi hombro igual que donde él lo tenía. Lo que nos faltaba, perdidos en un lugar que no sabíamos dónde estaba, o en qué mundo porque era imposible que él pudiera estar bajo la luz del sol, y encima condenados a sufrir las mismas heridas mutuas como si nuestras vidas estuvieran... conectadas.


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Mensaje por Raziel el Mar Nov 07, 2017 3:51 pm

Entre rugidos golpeaba mi cuerpo contra esa cúpula invisible que cubría le barco. No solo no me apetecía estar con esa cazadora insufrible encerrado ,si no que en cuanto saliera el sol mi culo se volvería cenizas y no era mi plan de la noche acabar esparcido en las gélidas aguas saladas.
-¿quien cojones nos ha encerrado? -pregunté entre gruñidos mientras el dios que según la mujer era seguía intentando liberarnos -al menos hago algo -le recriminé bufando ¿que mierda haces tu ahí plantada?

No acabé la frase cuando una devastadora tormenta se cernió sobre nosotros, al rato pude ver como un remolino se abría unos metros mas allá y nos arrastraba hacia su vórtice.
-¡Joder! -rugí enganchandome a donde pude mientras nos engullía y quedábamos flotando en unas negras aguas que nos hicieron sucumbir a la mas profunda oscuridad.

Cuando abrí los ojos estaba mareado, tosí escupiendo agua pero pronto me di cuenta que mi cuerpo era calentado directamente por el sol.
Mis ojos se abrieron como platos y me miré las manos, los brazos, no ardían ¿por que no ardía? Mis ojos fueron directos hacia la mujer que me acompañaba, seguía siendo un vampiro, tenia hambre y ademas mis ojos enrojecían ante el palpitar tormentoso de su corazón.

Enarqué una ceja cuando me preguntó que porque no era ceniza.
-Si, yo también me alegro de verte morenita, sobre todo porque tengo hambre y estas muy buena y no, no es en sentido figurado -dije ladeando la sonrisa con picarda -es literal.
Se acercó y me hizo un corte en el brazo mientras yo fijaba mis ojo en la playa.
-Puedes estarte quieta -le dije frunciendo el ceño para que no me molestara mientras intentaba ubicarme sin éxito.
Esto no parecía ser París.

Fue entonces cuando me dijo que estábamos conectados.
-Define conectado -dije enarcando una ceja, me enseñó su brazo y el mio.
-Asi de conectados -aseguró entre bufidos.
Esto era una puta pesadilla, no me jodas, que ademas de estar con una cazadora loca encerrado en una playa con un brillante sol en lo alto, ahora tenia que comerme estar conectado con ella.
-Entonces si me alimento de ti..¿me alimento de mi? ¿si fornicamos sentiré tu placer y el mio a la vez? Ladeé la sonrisa sacándola de sus casillas -al menos tomate esto con sentido del humor -le dije llevando mi mano sobre mis ojos para otear el horizonte -y ponte cómoda princesa, esto parece ser una isla sin salida.

La veía dar vueltas de arriba abajo, como si eso la ayudara a pensar.
-¿Y si bailas? -le pregunté con una ladeada sonrisa.
Puso cara de no entender que iba a solucionar eso.
-No, si no es porque nos ayude a escapar, era por divertirnos, ya sabes..en el local me has puesto a mil...
Me lanzó una piedra que yo esquivé con mis súper reflejos.
-Eres un muerto -me eche a reír, vale, en teoría era al revés, pero es que esa mujer era muy aburrida.
Iba a abrir la boca, pero la silencié.
-Si, ya se, voy a matarte, bla, bla, bla -le dije -pero teniendo en cuenta que si me muero te mueres..pues...ya sabes sumar tu sólita -apunté lanzandole un mordisco.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Lun Nov 13, 2017 11:13 am

Aquel maldito hijo de puta nos había enviado mar adentro para acabar siendo zambullidos por un torbellino que nos arrastró a las profundidades del mar, lo último que recordaba era haberme soltado del agarre que tenía en el barco y dejar que la oscuridad me envolviera mientras estábamos en aquel torbellino y no podíamos escapar del barco por el hechizo que había hecho, lo mataría en cuanto pudiera volver y lo encontrara, le daría una muerte lenta por atreverse a jugar de esa forma y lo encontraría, pondría todo mi empeño en encontrarlo hasta vengarme por lo que me había hecho. Había despertado al cabo de un rato sin saber cuánto tiempo había pasado y bajo un sol abrasador, había tosido y escupido el agua que llevaba en mis pulmones y cuando me incorporé pensando que el sol habría acabado con el vampiro me lo encontré entero, vivo, a unos pasos de donde yo me encontraba. Maldición, ese imbécil seguro que nos había hecho algo y nos había mandado a algún lugar que a saber cuál sería porque para que estuviera vivo bajo la luz del sol significaba que nada de lo que veíamos era real, de lo contrario se habría convertido en ceniza y no lo tendría mirándome de esa forma. Un vasto desierto se extendía frente a nosotros estando en la orilla de aquella playa, como si estuviéramos en la nada y no hubiera lugar al que ir, como si ya antes de empezar a buscar la salida estuviéramos perdidos. Aparté unos mechones de mi pelo que se habían pegado a mi rostro por estar mojados y me fijé en el vampiro, lo fulminé con la mirada y saqué la daga que llevaba en la funda del cinto, le hacía el culpable máximo de todo aquello, enarcó una ceja cuando le dije que por qué no estaba muerto y de forma irónica me respondió que también se alegraba de verme a lo que yo rodé los ojos por su ironía, sin pensarlo demasiado me abalancé hacia él mientras este examinaba el lugar y fue entonces que descubrí que al hacerle un corte en su brazo con mi daga, sentí un dolor en mi brazo a la misma altura en donde le había hecho el corte. No podía ser cierto, no podía ser verdad y comprobé que efectivamente llevaba un corte como el de él en el mismo lugar, maldije en mi idioma a ese cabrón que me las pagaría en cuanto saliera de donde quisiera que estuviera y cerré los ojos unos segundos haciéndome a la maldita idea.


-Ese hijo de puta nos ha conectado con el hechizo que lanzó –dije para luego abrir los ojos mirando al vampiro, me miró sin entender y me preguntó que cómo que estábamos conectados a lo que yo le mostré mi brazo que tenía la misma herida que él- así de conectados, ¿te parece suficiente? –Inquirí con ironía en mi voz guardando la daga de nuevo en su funda, de esa forma no podía herirle ni hacerle nada porque básicamente me estaría haciendo daño a mí también y eso era algo que no quería, alcé mis ojos fulminándolo cuando dijo que si se alimentaba de mí se estaría alimentando de sí mismo como si yo fuera a dejar que eso ocurriera, peor, se atrevió a mencionar que si nos acostábamos sentiría su placer y el mío y me recorrió un escalofrío mientras quitaba esa imagen de mis pensamientos- joder qué asco –dije ante sus palabras al tiempo que él sonreía sacándome de quicio y diciéndome que me pusiera cómoda llamándome “princesa” y que había que tener sentido del humor- no vuelvas a llamarme de esa forma –le espeté fulminándolo con la mirada para mirar hacia el horizonte- si tú crees que no tiene salida entonces quédate aquí, pero yo no me pienso sentar a esperar que ocurra un milagro -porque conociéndolo sabía que habría salida pero no sería nada fácil, el hecho de vincular y conectar nuestros cuerpos de forma que si uno acababa herido el otro también solo lo había hecho por pura diversión para que no nos matáramos tan pronto. Comencé a pensar en lo que podríamos hacer a partir de ese momento, o lo que podría hacer ya que no pensaba quedarme de brazos cruzados, seguramente más adelante hubiera algún lugar por muy lejos que estuviera donde encontráramos algo que nos sacara de aquel lugar, dimensión, mundo o como quisiera llamarlo. Me distrajo de mis pensamientos cuando me preguntó si bailaba, subí mis ojos para mirarlo sin entender en qué nos iba a ayudar eso cuando me soltó que no nos ayudaría para nada, pero que así nos divertíamos ya que al parecer cuando me había visto bailando en el local lo había puesto cachondo, le gruñí por sus palabras y me agaché para coger la primera piedra que encontré y lanzándosela, la esquivó con diversión y yo lo ignoré de forma deliberada pasando de él escuchando sus palabras de que sabía que iba a matarlo y un etcétera que se saltó acabando por decirme que si lo mataba yo también moriría, fue entonces que lo miré de forma fija- entonces sabrás que si te alimentas de mí, y pierda sangre, tú también perderás sangre... así que ni se te ocurra, olvídalo –sentencié para mirar hacia delante, no había más remedio que continuar- me importa una mierda lo que vayas a hacer tú pero yo no pienso quedarme aquí sentada, conozco a ese cabrón que nos ha hecho esto y sé que lo hace por pura diversión suya, conectar nuestras vidas no es sino para que no nos matemos tan rápido. Más adelante encontraremos algún sitio o algo que nos ayude para acabar con todo esto y salir de donde demonios estemos. Así que, si tú quieres quedarte aquí sentado bajo este sol perfecto, pero yo me largo. Algo me dice que esto es como una prueba que debemos de pasar y créeme, conectar nuestras vidas lo ha hecho con una intención clara, si uno de los dos muere el otro muere y eso le da mucha morbosidad porque somos enemigos, y tengo ganas de arrancarte el corazón pútrido que tienes en tu pecho pero me aguanto porque eso sería un acto suicida, así que yo voy a seguir hacia delante y tú puedes hacer lo que te de la real gana, pero no pienso quedarme aquí sentada contigo –dicho eso comencé a andar en dirección al desierto porque era nuestro único camino, pero algo me decía que no todo sería tan fácil como aparentaba y que nos saldrían obstáculos, problemas y dificultades por el camino. No sabíamos donde estábamos y allí quizás podría pasar cualquier cosa, el vampiro ya caminaba bajo la luz del sol y eso era el primer signo, nos tendría sorpresas preparadas y no dudaba de ello ni un solo segundo.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Lun Nov 13, 2017 3:22 pm

Dejé escapar el aire de forma lenta antes de devolver a mis labios esa habitual sonrisa engreída que me gastaba.
Esa cazadora siempre estaba igual, mientras ella decía que me quería muerto, con una estaca, bla, bla, bla, yo la imitaba porque ya me conocía sus palabras como si fueran un disco rallado.
-Te apuesto un baile a que no eres capaz de sorprenderme, eres tan sumamente predecible -apunté caminando tras ella en busca de esa salida - ¿siempre eres tan coñazo? ¿hasta follando? -pregunté antes de que me lanzara otra piedra.

Muerto de risa esquivé la nueva piedra que me lanzó antes de encogerme de hombros y con dos zancadas plantarme a su lado.
-A ver, dices que ese hechicero nos a unido básicamente para jodernos, bueno, corrijo, joderte -en voz baja aporté algo -por sacapelotas -seguí hablado en voz alta -bien, lo dicho, que el mago ese quiere que no puedas matarme para que aprendas la lección de tu vida y para eso en vez de simplemente dejarnos a nuestro aire para que te de una buena paliza, me jode el día y la noche ligandome a ti.

Me puse frente a ella, bufaba exasperada sin escucharme, caminé de espaldas para que me mirara.
-Tregua, una breve, solo hasta que descubramos el modo de quitarnos esta mierda de vinculo, luego podrás seguir dándome el coñazo con ese plan tuyo de insertarme una estaca por el culo ¿que me dices?

La mujer miró la mano que le había tendido para sellar ese nuevo tratado, una paz efímera que hiciera esto mas fácil porque si tenia que seguir escuchándola, creo que acabaría con ella a riesgo de perecer en el intento.
-Bien, y ahora que somos amigos -el ceño fruncido de la cazadora con su mano aun aferrando la mía lo dijo todo -bueno ¿medio amigos? Vale ¿medio enemigos?

Ella me miraba fijamente.
-Vale ¿enemigos con derecho a roce?
Soplo mosqueada y siguió caminando soltando improperios.
-Enemigos, alto y claro.

Ella parecía meditar, como si pensando pudiéramos salir de allí, algo me decía que esto no iba a ser precisamente algo fácil.
-A ver ¿de que conoces a ese hechicero? Quizás eso nos ayude a ver el modo de escapar. Ya sabes como si fuera algún tipo de prueba ¿como lo jodiste a él? -pregunté con una amplia sonrisa.
Iba a hablar cando alcé el dedo.
-Un inciso, que sepas que soy un neófito, es decir no controlo mi sed, mi consejo es que no me dejes pasar hambre...


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Dom Nov 26, 2017 5:15 am

Ese maldito vampiro estaba sacándome de mis casillas poco a poco y saber que estábamos encerrados los dos juntos en aquel lugar no era algo que me ayudara en absoluto. Lo cierto es que ese maldito de Dareh me la había jugado pero bien, y en cuanto consiguiera salir de ese lugar, pagaría las consecuencias por encerrarme junto a aquel insufrible vampiro al que por si fuera poco estaba conectada ligando mi vida a la suya. Un maldito vampiro al que tendría que vigilar para que no lo mataran porque de hacerlo yo también moriría, era algo bastante jodido y no paraba de decir tonterías a cada minuto logrando que quisiera darle una paliza, pero mi gozo en un pozo, pues no podía tocarlo para nada a no ser que yo misma sufriera las consecuencias. Bufé mientras me alejaba de él pasando de sus palabras porque no me apetecía seguir escuchándolo para nada, él se creería muy gracioso pero no me lo parecía en absoluto así que decidí ignorarlo y ponerme a buscar una salida de aquel lugar para no tener que aguantarlo por mucho más tiempo, pero claro, tenía que abrir la boca y comenzar a seguir diciendo tonterías mientras ahora me seguía de cerca. Giré mis vista para mirarlo y lo fulminé con la mirada cuando me preguntó si era así incluso hasta follando, ¿y a él qué diablos le importaba? No era asunto suyo y por el contado que no iba a responderle a esa pregunta, sabía que iba a esquivar la piedra que iba a lanzarle pero igualmente lo hice mientras él la esquivaba sin ningún problema. Comenzó a reírse y se plantó a mi lado siguiendo mi ritmo adentrándonos en aquella especie de selva tropical que teníamos frente a nosotros y que seguramente deberíamos de atravesar, lo escuché porque no me quedaba más remedio mientras andaba a mi lado y enarqué una ceja cuando se puso frente a mí andando de espaldas, básicamente Dareh nos había mandado y encerrado en aquel lugar por venganza, ni más ni menos, había esperado el momento oportuno y seguramente creyó divertido y gracioso lanzar el hechizo cuando peleaba con un vampiro y además conectarnos para que le resultara todo un espectáculo.

Aseguraba una tregua mientras pudiéramos salir de allí y descubriéramos la forma en la que quitarnos esa vinculación que nos había puesto el brujo, seguramente para su propia diversión. Porque en cuanto esto acabara iba a matarlo y al vampiro como él bien decía insertarle una estaca para acabar con su vida, pero por ese momento no podía hacer nada mientras nuestras vidas dependieran la una de la otra, algo que me jodía bastante pero que no podía hacer nada por evitar en esos momentos. Me había extendido una mano ahora ya parados y miré su mano durante un par de segundos para luego mirarlo a él, yo no quería tener nada que ver con el vampiro y él tampoco querría tener nada que ver conmigo por lo que era mejor que nos ayudáramos mientras nuestras vidas estuvieran conectadas pese a que me jodiera, luego podríamos seguir con nuestras vidas... ah no, que luego en salir acabaría con su existencia. No me quedaba de otra que pactar esa breve y efímera tregua que duraría solo el tiempo que estuviéramos allí, porque cuando encontráramos la salida se acabaría y podría por fin insertarle esa estaca en su corazón que tanto deseaba. Extendí mi mano y la estreché con la suya sintiendo lo fría que estaba su piel pese al calor que nos daba de lleno en aquel lugar, ahora un poco menos debido a que estábamos ya en aquella selva y las hojas de los árboles tapaban los rayos del sol. Fruncí el ceño cuando dijo que éramos amigos, ¿amigos? Yo no era amiga de ese maldito vampiro, siguió preguntándome qué éramos y me solté cuando dijo que enemigos con derecho a roce bordeándolo para seguir andando pasando de él por completo. ¿Se podía ser más imbécil? Al parecer sí, se podía.  No había entendido que aunque hubiéramos firmado una tregua, por el tiempo que estuviéramos allí, el caso es que no éramos para nada amigos... solamente nos habíamos unido para un mismo objetivo que era salir de allí.


-Que te quede claro vampiro que no somos amigos y desde luego que no vamos a tener nada, esta tregua es solo durante el tiempo que duremos aquí y encontremos la forma de escaparnos, después todo pacto se desvanecerá y volveremos a ser los enemigos de anoche –aclaré mientras seguía andando, me cansaba su palabrería así que me digné a hacer algo que nos viniera bien a los dos: encontrar la salida. Pero se tuvo que poner a mi lado para hablarme de nuevo mientras seguíamos avanzando, me preguntó qué le había hecho al hechicero para que nos metiera en esa situación. Él se pensaba que el hechicero y yo éramos amigos, pero nada más lejos de la realidad, por lo que eso no nos ayudaría demasiado y cuando fui a hablar él alzó el dedo para pararme y lo miré frunciendo el ceño. Decía ser un vampiro y que no controlaba su sed de sangre, y me advertía que no le dejara pasar hambre... había matado a varios hombres antes de que nos llevaran a aquel lugar por lo que aguantaría, pero si pensaba que le dejaría beber de mi sangre estaba equivocado- bueno, espero que la sangre que bebiste de los hombres que mataste sea suficiente por el tiempo que duremos aquí porque no te pienso dejar que bebas de mi sangre, yo no alimento a seres como vosotros: los cazo –aclaré por si no le había quedado claro y ahora sí, sin que me interrumpiera, seguí avanzando adentrándonos por aquella selva que seguro sería el comienzo de todos nuestros males- sobre el hechicero –volviendo al tema en cuestión y que nos ocupaba- no es lo que te piensas, seguro que crees que somos amigos y que le hice algo para que llegara a estos extremos –él me puso cara de “obvio”- pero estás muy equivocado vampiro, Dareh y yo somos enemigos, rivales de dos organizaciones diferentes que intentan pisarse la una a la otra –saqué uno de los cuchillos que tenía en el cinto para cortar las ramas del lugar y así poder continuar con nuestro paso- somos dos clanes enfrentados desde hace generaciones, huimos de nuestro lugar de origen porque estábamos siendo oprimidos aunque yo no viviera esa época porque era muy pequeña, pero digamos que hay una organización en las sombras que controla la ciudad y no deja que los cazadores actúen, compran a la gente para que sean sus esclavos, les dan títulos de poder a los sobrenaturales y así gobiernan la ciudad como si fuera suya. Su familia, como la mía, viene de una poderosa rama de cazadores y exterminadores, se aliaron cuando abandonaron la ciudad con hechiceros para hacerse más fuertes y poderosos y, aunque se podría decir que nuestra lucha tienen un objetivo común, digamos que hay motivos personales en nuestra guerra. Solo una de las dos familias puede obtener el poder y proclamarse como vencedora, durante generaciones hemos intentado hacernos con dicho poder. Se supone que con cada nueva generación nace una nueva esperanza de acabar con el otro, Dareh y yo somos la nueva generación y estamos condenados a matarnos –lo miré de reojo- seguro que eso no te lo esperabas –sonreí con cierta arrogancia mientras nos adentrábamos por la selva, habíamos encontrado un camino de piedra que nos llevó hasta una pequeña plaza donde había una fuente en mitad de esta, habían pequeños edificios como si hubiera sido habitado hacía tiempo mientras que ahora la naturaleza se había apoderado del lugar, lo extraño de todo es que la fuente seguía teniendo agua y varios chorros salían de esta- Dareh no es menos retorcido que sus antecesores, así que mejor que vayas con cuidado vampiro –me acerqué hacia la fuente para tocar el agua con mi mano, esta estaba algo fría y parecía que te invitara a ser tomada pero yo no me fiaba en absoluto. Fue entonces cuando escuchamos un ruido, algo que nos hizo saber que no estábamos solos en el lugar, había algo que nos acechaba en esos momentos y fue por eso que llevé mi mano hacia donde tenía guardadas las armas- nos están acechando, vampiro –pero ninguno sabíamos exactamente qué era y, en esa “realidad” o donde quisiera que estuviéramos seguro que no era un enemigo normal y corriente porque allí nada parecía ser normal.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Dom Nov 26, 2017 8:37 am

Ladeé la sonrisa cuando me dijo que mas me valía haberme alimentado suficiente de esos hombres, pues ella cazaba no servia de alimento a tipos como yo.
-Bueno, supongo que en mi caso podrás hacer una excepción, ya sabes, porque soy atractivo -apunté ladeando la sonrisa de forma engruda -y por supuesto porque soy lo único que tienes en esta mierda de sitio -apunté sin mas.

Enarqué una ceja cuando dije que de seguro pensaba que eran amigos y que ella había hecho algo para joderlo
-no, no pienso que seas capaz de tener amigos -dije en tono mordaz, tanto que la hizo gruñir de rabia.
-¿que? Eres una amagada, pero si quieres que finja que somos amigos -dije alzando los hombros con indiferencia -puedo hacerlo.

Escuché su historia con suma atención.
-Osea que esto es algo así como dos familias que quieren el monopolio para cargarse a gente como yo.
Me acaricié el mentón como si llevara barba.
-Y me pregunto yo ¿por que no acabar contigo ahora y con el hechicero cuando venga a tocarme las pelotas..así no habría hegemonía de cazadores ni nada de nada y los míos serian felices y comerían perdices.

Chasqueé la lengua recordando que nuestras vidas estaban ligadas.
-Cierto, el hechicero se ha encargado de que no pueda saciarme contigo y eso que hueles muy bien -aseguré deslizando mi nariz por su cuello dejando que su aroma me embriagara.
Mis ojos enrojecieron, sediento me encontraba, aquel lugar parecía sacar lo peor de la bestia que en mi moraba.
-¿sabes? Tengo hambre -susurré contra la piel de su cuello.

Una fuente de aguas vivas parecía invitarnos a beber de ella, era una trampa, lo sabia porque el sonido de sus guas me daba mas sed y la idea de beber del cuello de aquella mujer perturbaba mi mente en demasía.
-Tengo sed -repetí.

La mirada de la mujer se alzo perdiéndose en la profundidad de la isla, decía que no estábamos solos, nos vigilan.
Giré mi cabeza al escuchar el atronador ruido a mis espaldas, los arboles caían ante las zancadas de una bestia que nos triplicaba en tamaño, cuernos en su cabeza, fuego envolvía su tez, aquello no era de este mundo.
-¿alguna idea preciosa? Porque parece que le has tocado al hechicero los cojones bien y nos ha llevado a la isla de las pesadillas.
Si salgo de esta, espero que dances como en la fiesta sobre mi entrepierna.







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Mensaje por Isthar el Vie Dic 08, 2017 11:01 am

El vampiro era insoportable e inaguantable en todos los aspectos y todos los sentidos, no había una parte de mí que no deseara matarlo y liquidarlo del mundo en el que vivíamos porque seguramente así sería mejor para todos y podríamos vivir en paz, ya no por el peligro de sus colmillos, por la sarta de estupideces y de gilipolleces que era capaz de soltar por su boca en apenas unos segundos. Dareh no solo me había mandado aquel castigo llevándome a ese lugar, sino que además tenía que haber elegido la noche en el que me había encontrado al vampiro más desquiciante de todo París, deseaba a cada instante girarme y clavarle una estaca en su trasero y luego en su corazón para matarlo de una maldita vez, pero luego recordaba que nuestras vidas estaban conectadas de alguna forma y que si lo mataba yo también acabaría muerta y aún tenía muchas cosas que hacer para morir por ese gilipollas y en aquel lugar, por ejemplo, tenía una venganza que cumplir y acabar con Dareh de la forma más lenta y tortuosamente dolorosa que encontrara, ese hijo de puta pagaría las consecuencias de enviarme con el vampiro ligando nuestras vidas a lo que parecía la isla del Infierno, porque desde luego que al paraíso no nos había llevado ni en broma. Su parlotería parecía no tener fin y ya me estaba cansando y hartando, apretaba los puños para controlar las ganas de ensartarle con la estaca porque me tentaba mucho a hacerlo mientras seguíamos andando. Sabía que aquel lugar tendría que tener una salida, alguna forma de poder escapar de dicho lugar y en cuanto volviéramos el primero en caer sería el vampiro, después el hechicero y yo podría continuar con mi vida de cazadora. Pero el destino, que era muy perro, no parecía tener los mismos planes que yo tenía en mente porque me enviaba aquella prueba que debía de pasar y si me caracterizaba por algo era por la perseverancia que tenía, y que jamás renunciaba a nada, ni huir ni perder era algo que formara parte de mí así que esa situación no iba a ser la primera de mi vida.

Lo miré de reojo frunciendo el ceño cuando dejó caer que podría alimentarse de mí, pero no le quedaba claro que no iba a hacerlo porque no se alimentaría del todo, estábamos conectados y si yo perdía sangre él la perdería al mismo tiempo... algo que no parecía entender y que no iba a perder parte de mi tiempo en explicárselo porque parecía uno de estos hombres con la cabeza hueca que no se enteraba de lo que le decían, así que preferí centrarme en buscar la forma de salir de4 aquel lugar y así no perder en tiempo en tonterías como decirme que era atractivo, a lo que solté una carcajada irónica por sus palabras pero que no dije nada, pasando de él. Lo miré cuando me dijo que no me veía con amigos porque era una amargada a lo que giré mi vista hacia él y le gruñí por lo que decía, lo que tenía que aguantar sin poder cruzarle la cara como deseaba realmente. Negué con la cabeza tras contarle lo que pasaba entre mi familia y la de Dareh y enarqué una ceja ante su estúpida pregunta de por qué no me mataba en ese momento, a lo que luego pareció recordar que no podía porque estábamos conectados y pedí por paciencia, porque de lo contrario se cometería un asesinato y un suicidio al mismo tiempo. Me puse tensa por completo cuando se atrevió a llevar su nariz a mi cuello y la deslizó por mi piel oliendo mi aroma, aseguró que tenía hambre y me giré para gruñirle, darle un empujón y alejarlo mientras lo miraba fulminándolo a esos ojos rojos que llevaba.


-Escúchame bien vampiro, porque no lo pienso repetir; acércate y desearás no haber nacido nunca. Jamás te daré de mi sangre así que ya puedes morderte la lengua y aguantarte las ganas, porque salvo que encontremos algo con lo que alimentarnos te garantizo que pasarás hambre porque de mi sangre no vas a beber
–le señalé con el dedo dejándoselo más que claro aunque parecía que algo le pasaba porque sus ojos no dejaban de fijarse en mi cuello asegurando que tenía sed, como si no pudiera contenerse y di un paso hacia atrás- aléjate vampiro, o te aseguro que no me importará que estemos conectados para hacerte daño y pararte de ser necesario –pero fue en ese momento cuando, junto a aquella fuente de la que manaba un agua cristalina que te invitaba a beber de ella oímos lo que nos hizo indicar que no estábamos solos en el lugar, un gruñido retumbó por el lugar y pronto nos fijamos en que no estábamos solos en ese sitio. De entre los árboles apareció un demonio que tenía cuernos en su cabeza, su piel rojiza resplandecía por las llamas que manaban de su piel y que parecían recubrirla. Genial, si con el vampiro tenía poco ahora se sumaba a la fiesta aquel demonio que no nos iba a poner las cosas fáciles, miré al vampiro que me preguntaba qué hacíamos y asegurándome que si salíamos vivos de esa tendría que bailarle encima de su miembro como había hecho en la fiesta, eso me hizo gruñir mirándole- ¿es que no puedes pensar en otra cosa que no sea en follarme? Antes prefiero que me mate ese demonio a que me toques, vampiro –aclaré para luego mirar al enemigo que teníamos frente a nosotros y cuyos ojos, oscuros como el mismo abismo, se centraba en nosotros- ¿todo lo tengo que pensar yo? No eres más que un lastre –aseguré dando un paso atrás para poner distancia- bien, como siempre alardeas de que eres un vampiro y que eres más rápido y más fuerte que yo vas a ser el cebo –lo miré y sonreí de lado- tú eres más veloz así que vas a distraerlo mientras yo busco la forma de herirlo sin que las llamas nos toquen, así que venga, es tú ocasión para demostrar lo buen vampiro que eres –saqué las armas en ese momento en el que el demonio nos rugía y volví a mirarlo- vamos rubiales, que te siga a ti y juguemos al pilla-pilla, mientras yo intentaré hacerle daño en sus talones para desequilibrarlo, de rodillas será más fácil que estando alzado –el demonio no se hizo de esperar y con el garrote que llevaba intentó darnos pero fuimos rápidos y nos separamos cada uno hacia un lado lo que le dio la opción de decidir a por quien iba, pero al parecer el vampiro había pillado mi idea e hizo lo posible para que se centrara en él en vez de en mí.


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Mensaje por Raziel el Mar Dic 12, 2017 8:03 am

Enarqué un ceja cuando la morenita empezó a decir lo de siempre, es mas la imité poniendo esa cara de autosuficiencia que se gastaba, algo que la parecer desespero al monstruo cornudo que nos miraba incrédulo al vernos mas preocupados en discutir entre nosotros que en darle muerte.
-Bla,bla,bla, nunca voy a acostarme contigo -aseguré -bla,bla,bla

El demonio rugía acercándose a nosotros, le saque la lengua a la cazadora.
-Claro, para ti toda la diversión, como todas las mujeres eres tu tonta pensando.
Los dos discutíamos encarandonos uno al otro entre gruñidos y dejando claro que eramos dos enemigos naturales pese a estar encadenados de algún modo al otro.

La bestia descargó su puño para aplastarnos, eramos diestros, rápidos y rodamos por el suelo esquivando el ataque poderoso que sobre nuestras cabezas hubiera llovido si no hubiéramos sido rápidos en reflejos.
-Estaba hablando con la dama por muchos humos que te gastes no debes intervenir en una pelea de enamorados -le dije al fueguecito que echaba humo centrando su atención en el bocazas que le hablaba.
Sus intentos por aplastarme quedaban frustrados por mis movimientos sobrehumanos.
-soy el mas rápido -dije fanfarroneando mientras escuchaba a la mujer resoplar intentando darle con sus armas.
-Vamos preciosa, no te veo muy ducha en esto de matar bestias ..sera porque eres tan fría que contra la fogosidad del demonio no sabes que hacer -apunté lanzandole un mordisco.

No tuve solo que esquivar la garra del demonio, si no también un cuchillo que según ella se le había “resbalado” de las manso y que me llevó a enarcar una ceja molesto – a ver si sujetamos mejor el acero preciosa -le recriminé sin parar de moverme en circulos alrededor del demonio que se iba mareando.
-¿Si le atacó crees que me quemare? -pregunté mirando de reojo a la doncella -soy neófito y a ese tema de aprendizaje no he llegado con mi sire.
¿Me refiero puedo morir quemado o solo con una estaca?

El demonio se desesperaba escuchándome hablar, pero creo que ella también, estoy seguro que en algún momento pensaron darme muerte a mi primero aliándose los dos.
Por suerte para mi, eso era imposible pues la cazadora estaba atada a mi no vida.


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Mensaje por Isthar el Vie Dic 29, 2017 9:30 am

Aquel maldito vampiro me desesperaba, todo lo que salía por su bocaza no eran más que palabrería y tonterías que no hacían nada por ayudar en la situación en la que estábamos, más bien, parecía más dispuesto en imitarme en mis gestos mientras hablaba que en pensar un plan para poder librarnos del demonio que teníamos enfrente y que claramente quería matarnos, como si no tuviéramos suficiente con el hecho de tener que soportar a ese maldito imbécil el tiempo que estuviéramos allí metido, hasta que encontráramos la salida de aquel lugar y entonces pudiera matarlo como llevaba deseando hacer desde que me lo crucé en el local. Él parecía más divertido en pensar o creer que todo era más divertido con la idea, ridícula cuanto menos, de que quería que yo bailara para él de forma privada y al ser posible desnuda... un escalofrío me recorrió el cuerpo en cuanto lo dije e hice una mueca de asco ante la sola idea, ¿cómo podía pensar que quería acostarme con él? Lo único de lo que tenía ganas en ese momento era de matarlo para que se callara, pero por desgracia para mí no podía hacerlo ya que entonces yo también moriría junto a él y no quería morir todavía, era demasiado joven como para quererlo y no le daría el gusto a Dareh de acabar con mi vida, primero tenía que descuartizarlo tras torturarlo por haberme metido en aquel infierno junto a ese maldito vampiro. Pasé de sus palabras, porque no me merecía la pena, y dicho el plan que llevaba en mente esperaba que el vampiro cumpliera con lo que le tocaba hacer y que distrajera al demonio con su velocidad para que no se centrara en mí con la única intención de que pudiéramos averiguar su punto débil y así poder matarlo. Claro que al parecer al vampiro no sé qué narices pensaba que fue como si le ofendió, en cierta forma, que fuera yo quien pensara el plan... ¿acaso él había hecho algo más aparte de decir gilipolleces? Porque si era así yo no había escuchado salir de sus labios nada coherente, seguía discutiéndome y encarándose a mí cuando lo que tendría que estar haciendo sería distraer al demonio ya que él era más rápido, como se empeñaba en dejarme claro cada dos por tres, y así que no lograra alcanzarlo.

Gruñí exasperada con aquel imbécil con el que me había tocado quedar vinculada el tiempo que permaneciéramos allí, solo mis dioses sabían el esfuerzo sobrehumano que estaba haciendo para no acabar con ese desgraciado en aquel momento, el demonio que nos miraba gruñendo a ambos que estábamos frente al otro descargó su puño contra ambos, esquivamos su ataque rodando cada uno hacia un lado para que no nos pillara y aproveché que ahora el vampiro se dirigía hacia él para poder estudiar mejor al demonio e intentar que quedara de rodillas para poder atacarle mejor, así nos ería más fácil matarlo. Al parecer al demonio no le gustaba su parloteo porque solo quería aplastarlo y en ese estaba de acuerdo con el demonio, pero la rapidez del vampiro hacía que fuera imposible que lo alcanzara haciendo que se frustrara cada vez más, solo dirigí mi atención al vampiro cuando me dijo que no me veía muy diestra con el manejo de las armas y que al ser tan fría nada podría hacer contra aquel demonio de fuego, gruñí y sin pensarlo siquiera le lancé un cuchillo que él esquivó así también como un ataque del demonio, lo fulminé con la mirada mientras atacaba ahora a los tobillos del demonio haciéndoles cortes para que no pudiera mantenerse en pie, mi idea era que agachado podríamos llegar a su cabeza para hacerle más daño, así que es lo que estaba intentando. El vampiro daba vueltas alrededor del demonio quien parecía que no podía seguirle, además de que los cortes que le estaba haciendo eran cada vez más profundos porque no era fácil, tenía que llevar cuidado para que las llamas no me golpearan de lleno y al parecer el demonio iba sintiendo cada vez más cada nueva herida en su talón, algo que me hizo sonreír de lado. Miré al vampiro tras lanzarme aquella pregunta  y enarqué una ceja cuando me lanzó un bocado, me dieron ganas de volver a lanzarle otro cuchillo pero no quería tentar a mi suerte.


-Si quieres seguir con vida, y yo quiero seguir haciéndolo, no deberías de acercarte demasiado porque sí, puedes morir quemado, no solo atravesado con una estaca al corazón o decapitado, el fuego también os mata. Así que apártate y no intentes nada raro –pedí porque si él moría yo también lo hacía y no lo contemplaba a decir verdad. Mientras el vampiro lo seguía distrayendo yo cada vez hacía los cortes más profundos, debía de cuidar que el demonio no intentara darme con sus puños que lograba esquivar y finalmente hice que cayera de rodillas, momento que aprovechamos para atacarle en la cabeza que era donde menos fuego tenía aunque si te parabas a fijarte con detenimiento en realidad tenía todo el cuerpo cubierto con menos llamas, quizás fuera porque al perder fuerza las llamas también lo hacían, el caso es que fuimos a atacarle a la cabeza ahora que estaba vencido pero se repuso más rápido de lo que había pensado y ni siquiera me dio tiempo a llegar del todo cuando nos intentó barrer con su brazo para alejarnos, rodé por el suelo evitando que me tocara y fue entonces que me fijé en una herida que tenía en su nuca, como si fuera una herida antigua y que no hubiera curado. Me llamó la atención porque en esa zona del cuello no tenía fuego, era como si fuera su “talón de Aquiles” y entonces lo vi claro. Esquivé su puño que estampó con rabia volviendo a rodar para que el fuego no me tocara y me acerqué al vampiro- sé cómo matarlo, entretenlo e intenta que se quede de rodillas todo lo que puedas –le entregué una de mis espadas- se te da bien decir gilipolleces para llamar su atención así que sigue haciéndolo, y procura que se mantenga de rodillas –fue lo único que pude decirle antes de que el demonio, rugiendo de rabia, volviera a intentar atacarnos haciendo que reaccionáramos con rapidez aunque fue el vampiro quien tiró de mi cuerpo para evitar el golpe haciendo que cayéramos a un lado conmigo encima de su cuerpo, abrí los ojos y lo fulminé frunciendo el ceño- ¡suéltame! No vuelvas a intentar tocarme –dije apartándome de él- céntrate en lo que tienes que hacer –dije antes de ponerme en movimiento para que el demonio no se centrara en mí, aproveché que iba a por el vampiro y comencé a trepar por uno de los árboles que había en el lugar, fui subiendo de rama en rama hasta quedar más o menos a una altura deseada, me paré de pie sobre la rama que quería y observé al demonio de rodillas a unos pocos metros de mí, debía de hacerlo porque era la única forma, debía de quedarse en esa posición para que pudiera llegar a la zona de su nuca donde tenía, ahora que veía mejor, un círculo negro y rojo en la piel, era la única forma que veía de poder matarlo, no había de otra. Saqué la otra espada que tenía y la aferré con fuerza, miré al vampiro y le hice un gesto para que intentara que el demonio quedara con la cabeza en mi dirección, pareció entenderlo e hizo que este se moviera persiguiéndolo girando hasta que su nuca quedó bajo la rama en la que estaba, era la hora de la verdad. Inspiré con fuerza y decidida cogiendo con mis manos el mango de la espada salté dejándome caer sobre el demonio en la zona donde no había llamas, la espada se clavó con fuerza en aquel círculo haciendo que el demonio rugiera de dolor, pero no me quedé ahí, volví a sacar la espalda y volví a clavarla de nuevo evitando que sus garras me atraparan y me quemaran llevando cuidado con no salirme de la zona, hacía demasiado calor por las llamas que me rodeaban pero no tuve clemencia, hundí completamente la espada en su nuca y el demonio cayó debilitado, ya sin llamas, con aplomo en el lugar sin poder moverse mientras yo seguía aferrándome a la espada para no caerme, estaba ya casi sin vida pero aún se movía un poco aunque sin poder levantarse, como si las fuerzas le faltaran, las llamas casi se habían extinguido por su cuerpo así que era la hora de darle el toque final. Saqué la espada manchada con sangre negra de la nuca, me bajé de su espalda y me puse frente a rostro para hundir la espada en su cabeza acabando finalmente con la vida de aquel demonio, manchada con su sangre. Las llamas se extinguieron por completo y cuando quité la espada el demonio se convirtió en cenizas, me giré entones para enfrentar al vampiro- ¿qué decías sobre que no podía con ese demonio? –Pregunté acercándome para quedar frente a él- si he podido con ese tan grande, imagínate lo que puedo hacerte a ti –subí la espada para que el filo rozara su cuello- en cuanto salgamos de aquí será tú final vampiro, eso te lo garantizo.


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Mensaje por Raziel el Vie Dic 29, 2017 1:20 pm

La cazadora era terca, lejos de reconocer que me necesitaba para algo mas que mantener entretenido al puto demonio se emperró en que el fuego podía matarme y que ella estaba mas capacitada que yo para enfrentar el peligro que nos acechaba.
Me ordenó de malos modo que luchara por mantenerlo de rodillas, entretenido en matarme, aplastarme con su puño, no me costó demasiado ceder a sus peticiones.

La cazadora escaló por un árbol, de vez en cuando le echaba rápidos vistazos con el ceño fruncido y gruñendo no solo por el esfuerzo, si no porque empezaba a pasar mucha hambre y la forma en la que me hablaba lograba desesperarme.
A fin de cuentas era un neófito y el hambre no era algo que llevara bien en este instante.
Escuchaba su corazón bombear raudo, preparada para abalanzarse sobre la bestia diabólica saltando desde la copa de aquel árbol.

Tuve que reconocer su tino cayendo justo en su nuca y mientras yo me espolsaba el polvo que había comido con aquel sin fin de volteretas para esquivar al demonio de fuego.
Esta le clavó la espada acabando con la vida de aquel ser infame que cayó a mis pies dando sus últimos coletazos de vida.
Presumida, orgullosa y endiabladamente altiva no se bien que mierda me dijo, no la escuché. Hambriento como estaba mi mano rauda atrapó su cuello, pude ver la sorpresa en su mirada.
La espada le había caído al suelo y aun jadeaba cansada por aquel enfrentamiento en la que se había visto inmersa.

Mi dedo la obligo a ladear su cuello, pataleaba, se removía pero no pudo hacer nada, mi fuerza era muy superior a la ajena e iba desarmada.
Mis labios se pasearon por su cuello y antes de que pudiera quejarse hundí mis afiladas agujas en su tez haciéndola jadear de placer.
También gruñó de rabia, pero la verdad me daba igual, yo sentía aquel torrente entrar en mi organismo plagado de adrenalina.
Jadeé extasiado, estaba tan hambriento que detenerme era complicado...

Solo cuando sus piernas flojearon, cuando percibí su debilidad contrarrestando esa fuerza que me recorría saqué mis colmillos de su piel.
La miré con los ojo rojos como el fuego, con su vitae escurriendo por mis labios, la bestia en la que me había convertido no me gustaba, yo nunca quise sajar vida humana, peor era un neofito, estaba lejos de mi sire.
Cerré los ojos intentando calmarme, buscando en los ojos de mi hermano la decepción que sentiría de seguro si me veía en ese instante y eso me llevo a caer al suelo de rodillas con mis manos cubriendo mi rostro avergonzado, desesperado.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Mar Ene 23, 2018 9:59 am

Habíamos conseguido derrotar al demonio y acabar con su vida, él se había encargado mayormente de distraerlo debido a su velocidad, esa de la que había hecho gala durante todo el rato así que por eso le dije que lo distrajera, mientras tanto yo encontré un punto débil en el demonio que intentaba matarnos así que escalando por uno de los árboles que había cerca conseguí ponerme en una situación más elevada que el demonio, le había pedido al vampiro que lo mantuviera de rodillas ahora que lo habíamos conseguido mantener así ya que el punto débil estaba en la nuca, le pedí por gestos que lo mantuviera cerca de mí para poder dejarme caer, logré hacerlo y finalmente clavé la espada en la nuca del demonio que se retorció de dolor y comenzaba a apagarse, las llamas también lo hacían en señal de que se estaba debilitando por lo que aprovechando que estaba así acabé hundiendo la espada en su cabeza acabando así finalmente con su vida, logrando sobrevivir a ese encuentro con aquel demonio que seguramente no fuera el primero que nos encontráramos en aquel lugar. Parecía que nos habían enviado a la isla del infierno porque además del sol y del calor que hacía, aquel demonio había estado envuelto en llamas para protegerse... la cosa no pintaba demasiado bien pero si queríamos salir de allí, y yo lo quería fervientemente, debíamos de empezar a buscar la salida ahora que el peligro había pasado por el momento. No sabíamos cuándo volveríamos a encontrarnos con algo así por lo que teníamos que aprovechar, quité la espada que había incrustado en la cabeza del demonio y me giré para mirar al vampiro, me había estado gruñendo todo el rato y no había hecho más que decir gilipolleces sin parar perdiendo el tiempo. No paraba de sacarme de mis casillas y lo único que quería hacerle era matarlo, pero para mí desgracia, si lo mataba eso significaba que yo también perdería su vida y no era algo que quisiera precisamente por lo que tenía que joderme en ese aspecto, iba a tener que aguantarlo hasta que saliéramos de ese lugar y en lograr salir poder cumplir con mi cometido. Lo mataría de forma lenta por lo que había tenido que aguantarle, no dejaría que se saliera con la suya y después iba ese maldito de Dareh por llevarme a aquel mundo con el maldito vampiro.

Me acerqué hasta este y elevé mi espada para dejarla rozando su cuello en señal de amenaza y de advertencia, ahora no podía matarlo pero nada me lo impediría una vez lográramos salir de allí, tenía ganas de poder librarme de él y mi satisfacción sería plena cuando me lo cargara, un vampiro menos por el mundo del que preocuparse. No paraba de gruñirme ante mis palabras como si fuera un animal salvaje, sus ojos estaban fijos en los míos mientras yo hablaba y le hacía ver que por ahora se libraba, pero que después nada me impediría clavarle una estaca en el corazón como había estado haciendo. Sus ojos rojos fijos en los míos, iba a decirle algo más cuando de repente me apartó la espada haciendo que cayera al suelo, su mano fue hasta mi cuello y lo presionó como si quisiera controlarme o callarme. Lo miré con cierta sorpresa por ese gesto y quise apartarlo pero su fuerza era mucho mayor que la mía, no conseguía quitar su mano de mi cuello y por desgracia no tenía la espada a mi alcance para defenderme aunque yo también me hiriera en el intento. Le di patadas para que se alejara, le di puñetazos en el brazo e incluso clavé mis uñas para que me soltara pero nada de eso funcionaba, luchaba por librarme de su agarre cabreada porque me tomara de esa forma cuando sus dedos ladearon mi cuello y le gruñí. ¿Se pensaba que iba a beber de mí? Ni de coña, no dejaría que aquel maldito vampiro bebiera de mi sangre y se alimentara de esa forma. Sentí sus labios, fríos como él mismo, que se paseaban por mi cuello mientras yo hacía lo posible porque me soltara, gritándole que se apartara si no quería que le clavara una estaca por el culo antes de hacerlo en su corazón, pero no me escuchaba.

No hizo gesto alguno de separarse y vi que abría la boca mostrando los afilados colmillos que de un movimiento hincó en mi piel, mordiéndome para beber de mi sangre. Un gruñido lleno de furia y de rabia sonó en el lugar mientras sentía cómo la sangre abandonaba mi cuerpo, como daba cada tirón saciándose y alimentándose de mí y en mi contra. Su agarre aumentó mientras un jadeo de placer abandonó mis labios en contra de mi voluntad como efecto que producían esos mordiscos, cada tirón era una mezcla de dolor y de placer al mismo tiempo incontrolables, lo sentías por igual como si fueran de la mano. Un jadeo escapó de sus labios mientras seguía bebiendo de mí y me aferró pegándome más a su cuerpo para seguir alimentándose, cerré los ojos comenzando a sentirme cada vez más y más débil, pero a la vez, más y más excitada en ese juego extraño que te provocaba un mordisco. Tuvo que aferrarme cuando mis piernas flaquearon débiles por la falta de sangre, mis ojos se entrecerraban por la pérdida de sangre cuando se apartó con la boca manchada de sangre, lo contemplé con rabia y con furia sujetándome con mi cuerpo medio vencido por la falta de fuerza. Nos contemplamos durante unos segundos y finalmente acabó soltándome y caí de rodillas en el suelo, él también se quedó igual mientras yo gruñía esperando a que el mareo pasara y me recuperara de aquello. Mis ojos subieron para mirarle con sus manos tapando su rostro como si se arrepintiera, pero a mí no me importaba en absoluto, le haría pagar por lo que había hecho.


-Hijo de puta... –le dije como pude mientras me reponía, extendí mi mano para coger la espada pero no llegaba así que gateé como pude acercándome a él y cuando lo tuve delante, y apartó sus manos, le di una bofetada con todas las fuerzas que logré reunir en esos momentos. Sí, no había sido suficiente. Sí, yo también lo había sentido en mi mejilla... pero al menos me desahogué un poco aunque no todo lo que me hubiera gustado en realidad- más vale que corras cuando salgamos de aquí... o te meteré una estaca por el culo y luego aplastaré tú pútrido e inerte corazón –la rabia se hacía dueña de todo mi cuerpo, respiraba como si hubiera corrido la maratón de mi vida y además poco a poco se me iba pasando el mareo que tenía, pero estaba débil y eso nos ponía en desventaja- eres un imbécil –le dije y mi puño dio contra su hombro- ahora somos más vulnerables –porque yo ahora no estaba en condiciones de luchar si se acercaba algún enemigo, y mucho menos de ponerme en marcha para buscar una salida- ... te odio, maldito colmillitos –dije mirándolo antes de caer desplomada sobre él medio inconsciente, había bebido mucha sangre y estaba agotada tras haber derrotado al demonio, ahora si querían atacarnos éramos una presa fácil, y todo por el maldito vampiro.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Miér Ene 24, 2018 4:15 am

No puedo decir que no esperé aquel guantazo mas que merecido, pero mi hambre era descontrolada, me anulaba los sentidos y ella debía de sentir como yo, el modo en el que tiraba de mi, voraz, necesitada. Solo era un neófito, no podía culparme de la fata de auto-control, tampoco era por mi culpa por lo que andábamos allí presos los dos, mas bien era suya por su problema con el maldito hechicero ese.
-Deja de insultarme preciosa, resulta que no estaríamos aquí si fueras mas simpática y no tocaras las pelotas a todo sobrenatural que te encuentras.

Seguía insultándome, su mano golpeaba mi pecho sin fuerza, y por supuesto las amenazas en ningún momento desaparecieron.
Negué con la cabeza  mirándola fijamente, estaba débil por la perdida de sangre, sus ojos turbios se perdieron en mis mares antes de desfallecer sobre mis brazos.
-Perfecto, una cazadora inconsciente, esto mejora pro momentos.

Busqué un lugar donde poder descansar, ella necesitaba al menos unas horas de sueño y comer algo y mientras permaneciéramos a descubierto correríamos peligro.
Teníamos también que buscar el modo de salir de allí, por no decir, que mi sed ahora mas o menos saciada pronto volvería.

La tomé en brazos, no me costó demasiado encontrar una pequeña gruta lo suficiente grande para ambos.
Hice acopio de ramas, y tras perderle fuego dejé que el cuerpo de la cazadora poco a poco fuera entrando en calor.
No encontré demasiado alimento en aquel paraje, pero conseguí dar caza a un bicho bastante feo, era como un demonio menos, iba a cuatro patas , afilados dentes y gruñía echando fuego por la boca.
Lo despellejé y lo cocine en la lumbre hasta que el olor, capaz de despertar a un muerto hizo que la joven acabara abriendo de forma pesada los ojos.
-Hola preciosa, te he preparado la cena -le lancé un mordisco - ¿una velada romántica con tu héroe? -pregunté mas para joderla que para otra cosa.
-toma -dije acercándole un pedazo de carne, necesitas alimentarte, ponerte fuerte para que yo también pueda alimentarme.
No saldremos de aquí con vida si pierdo la razón y mi sed ahora mismo no tiene control.
No encuentro bichos aquí con sangre que me sirva, esto está lleno de demonios, así que ¡bienvenida! Eres mi única fuente de alimento -aseguré sonriendo.

De un tirón me quitó la carne de la mano y empezó a comer, podía ver el odio en esos rasgados ojos felinos.
Esa exótica mujer me odiaba, una pena podríamos pasarlo bien si no llevara un palo metido por el culo.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Lun Feb 19, 2018 11:14 am

Aquel maldito vampiro se había atrevido a morderme para beber de mi sangre haciéndonos vulnerables en ese momento, ¿no se daba cuenta de que así podrían atacarnos y les sería más fácil matarnos? No sabíamos qué más sorpresas nos depararía aquella isla infernal ni cuántos más demonios habría en ella... pero sin duda conmigo débil por la falta de sangre no íbamos a hacer mucho. Para cuando quise apartarlo perdía fuerzas mientras él se renovaba de mi sangre ya que decía que de las demonios de allí no podía alimentarse, algo que yo no sabía si era verdad o mentira y lo había dicho para poder hincarme el diente como llevaba deseando hacer desde que me había visto... la conclusión es que ahora comenzaba a perder las fuerzas y me sentía débil por momentos luchando por el sopor que me recorría todo el cuerpo sin dejar de insultarle, de pegarle puñetazos aun cuando sabía que no le haría ningún daño porque apenas fuerzas me iban quedando mientras él bebía. Separó su boca de mi cuello ensangrentada con mi sangre para lamerla con su lengua mientras me miraba de forma fija, sus ojos rojos brillaban bajo la luz del sol y acabé golpeando su pecho en reiteradas ocasiones hasta que perdí la consciencia cayendo contra su pecho en aquel inhóspito lugar del que apenas sabíamos nada y ni siquiera habíamos empezado a buscar una salida, pero en cuanto lo hiciera Dareh iba a estar muerto de forma lenta y dolorosa hasta que echara el último aliento y yo disfrutara con su muerte... me había dejado a merced del vampiro en una tierra llena de demonios, vinculados para no poder matarnos el uno al otro y sin saber cómo salir de ese lugar que nos tenía encerrados y atrapados. No supe qué pasó después de que perdiera el conocimiento solamente que desperté al cabo de lo que supuse serían un par de horas para encontrarme con que no estábamos en el mismo lugar, sino que nos habíamos movido y ahora parecía que estábamos en una especie de gruta o de cueva donde había hecho un fuego y donde además parecía que había cazado algo porque lo estaba asando al fuego. Parpadeé mientras me incorporaba lentamente y mis ojos oscuros enseguida se clavaron en los del vampiro quien me miraba con una leve sonrisa con diversión en sus labios, como si todo aquello le hiciera muchísima gracia... y yo no la encontraba por ningún lado. Sus palabras hicieron que le gruñera mientras terminaba de incorporarme para fulminarlo con la mirada. ¿Velada romántica? ¿Pero quién se creía que era?


-¿Encuentras acaso esta situación cómica o graciosa?
–Pregunté viendo lo que había en la lumbre y lo cierto es que tenía hambre, había bebido de mi sangre y ahora después de lo que había dormido necesitaba comer para recuperar las energías perdidas- ¿velada romántica? Antes preferiría suicidarme que tener algo como eso contigo –me lanzó un bocado que obvié, pasando de él totalmente, cogiendo el trozo de carne que me tendía porque tenía mucha hambre. Di un primer mordisco y aunque no era lo mejor que había comido al menos tenía buen sabor, no quería preguntar qué clase de animal era aquel. Subí mi vista para enarcar una ceja cuando me dijo que tendría que alimentarse de mí porque allí no le servía nada y por eso debía de mantenerme fuerte hasta que encontráramos la salida. ¿Se pensaba que iba a dejar que me mordiera cada dos por tres y cuando a él se le antojara? Antes prefería acabar con nuestras vidas que servirle a un maldito vampiro como él- ni de coña voy a dejar que vuelvas a beber de mí, esto –señalé mi cuello donde tenía la marca de sus dientes- es un pequeño error que he cometido pero que ahora que sé que pretendes hacerlo más a menudo no dejaré que vuelva a pasar... antes prefiero acabar con mi vida que servirle de comida a un maldito, vil y asqueroso chupasangres como tú –aclaré volviendo a dar otro mordisco al trozo de carne, hambrienta tras lo que había pasado- mi único objetivo es encontrar la maldita salida –pero, para mi desgracia, si algo le pasaba a él también me pasaba a mí- así que ya puedes encontrar otra fuente de alimentación que no sea mi sangre porque te garantizo que no volverás a morderme, y si lo haces te arrancaré los colmillos y me los quedaré como colección y como recuerdo –no dije mucho más porque estaba realmente hambrienta, necesitaba recobrar energías perdidas por morderme y acabé tomando un par de trozos más que me tendió hasta que sentí que estaba satisfecha, cerré los ojos apoyándome contra la pared de la gruta dejando pasar un momento que reposara la comida, pero como no quería quedarme allí encerrada con él mucho tiempo me puse en pie mirándolo- en marcha vampiro, ya hemos perdido mucho tiempo y quiero salir de aquí para perderte de vista o, en su defecto, matarte –cogí mis armas que estaban a un lado colocándolas en su sitio y comencé a andar para salir de aquella gruta, el sol todavía estaba en lo alto y aún quedaban varias horas hasta la caída del sol por lo que podríamos aprovechar ese tiempo para adentrarnos en aquella selva que parecía peligrosa. Lo hicimos con cuidado de no encontrarnos con otro demonio como ese pero parecía que el lugar estaba desierto de esos demonios, algo que no me creía del todo porque no podía ser tan fácil, debía de haber algún truco que no habíamos visto porque era imposible. Seguimos andando cruzando la selva un par de horas más hasta que, antes de que el sol se escondiera del todo, encontramos lo que parecía la entrada a una pequeña fortaleza, una puerta enorme de acero con calaveras y esqueletos grabados en ella, de hecho habían esqueletos por todos lados... quizás llevara a algún pasadizo secreto o a algo subterráneo. Miré al vampiro porque no teníamos de otra que cruzar y abrir la puerta- no tenemos más opciones y no hemos visto nada en el camino, quizás el demonio que matamos salió de aquí. Tenemos que examinar este lugar, puede que hallemos la forma de salir de este lugar y así pueda librarme de ti –aclaré mirando la forma de poder cruzarla, era bastante alta así que quizá necesitara la ayuda del vampiro para poder pasar aunque eso no pensaba decírselo para que se le subiera el ego que tenía por las nubes.


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Mensaje por Raziel el Lun Feb 19, 2018 3:19 pm

Rodé los ojos escuchándola hablar como si perdiera la vida en el intento de amenazarme. ¿Acaso ella no estaba alimentándose? Pues yo necesitaba exactamente lo mismo y con gusto me alimentaria de otro humano de encontrarlo, pero como podía imaginar, no pensaba arriesgarme a dar caza a uno de esos oscuros seres demoníacos y envenenarme.
-Tu misma, mi hambre sera la tuya, mi debilidad se convertirá en tu lacra y mi sed en tu penitencia, cuando expiré mi ultimo aliento, tu pisaras el sepulcro..así que...¿de verdad quieres que deje de alimentarme?

La escuché gruñir porque en el fondo ella sabia tan bien como yo que si me alimentaba de ella es porque no tenia otra opción,  de tenerla, no hundiría mis colmillos en una mujer con tan mala sangre como la suya, por ella fluía el odio y admito que en ocasiones me sabía delicioso, sobre todo cuando el pecado embotaba mis sentidos y esa mujer pese a ser cazadora estaba llena de ira, uno de los siete pecados capitales mas deliciosos junto a la lujuria.

Emprendimos marcha al poco rato, al parecer una vez saciado el hambre de ambos nada impedía que pudiéramos empezar nuestra triunfal marcha hacia escapar de todo aquel infierno.
Una vez fuera pensaba dejarla seca y matarla con mis propias manos, pero ahora mismo, me venía algo mal, pus no quería perecer en el intento...

Llegamos ante un castillo viejo y abandonado a través de sus compuertas y por el exterior así como por las almenas podíamos ver los cadáveres de otra época y el viento correr furioso animándonos a adentrarnos en lo que a todos los efectos bien podía ser el castillo de los horrores.
Ladeé la sonrisa mirando a la joven cazadora.
-¿necesitas que te ayude? -pregunté posando mis manos en sus nalgas para darle un empujoncito para que trepara.

La escuché resoplar, lo que me hizo sonreír, empezaba a coger el gusto en joder su día..para que mentir.
-Se te han puesto duros los pezones al notar mis grandes manos en tu cuerpo ¿verdad?
La egipcia paso de mi y de un saltó bajó al otro lado del muro, tras ella y con mucha mayor facilidad, caí yo, como si fuera un gato con perfecto equilibrio.
-¿crees que tendrán una buena bodega de vinos? -pregunté empezando a caminar mientras los muertos se aglomeraban por el suelo echos huesos y yo los pisoteaba sin ningún tipo de respeto.

Nos adentramos en el interior del castillo, tan silencioso como el patio de armas, allí no latía mas corazón que el de la mujer que me acompañaba.
-¿que puede querer el mago al que has jodido la vida trayendonos aquí? -pregunté mirándola de reojo mientras inspeccionaba una especie de cuaderno antiguo que sobre un escritorio estaba abierto por una de sus amarillentas paginas.
En el garabateado a manso de un niño el ataque a un castillo y todo tachado de forma ruda como si la rabia se hubiera adueñado de su cuerpo.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Lun Mar 12, 2018 10:09 am

Odiaba a ese maldito vampiro en todos y cada uno de los sentidos, lo odiaba porque parecía que todo aquello le divertía cuando a él también le afectaba, cuando él también estaba atrapado en aquella realidad paralela, en ese mundo infernal de demonios o donde quisiera que Dareh nos hubiera enviado, parecía no percatarse de que si yo quedaba atrapada o moría en aquel lugar él, por defecto, también le pasaría lo mismo ya que estábamos ligados por la magia del hechicero. En cuanto saliéramos de allí iba a matar a ese maldito brujo, nuestras familias llevaban años persiguiéndose en una lucha desesperada por asumir el control absoluto y tener a la otra a su merced, su jugaba lo había llevado a enviarme a aquel lugar con ese vampiro ligando nuestras vidas de tal forma que lo que pasara a uno el otro también lo sufría. U al parecer me había tocado el vampiro más engreído de todos los que había en la ciudad de París, odiaba a ese maldito colmillitos chupasangre y deseaba fervientemente poder matarlo, hacerle tanto daño torturándolo haciendo que su muerte fuera lenta y tremendamente dolorosa. Pero por el momento tenía que contenerme y sufrirlo el tiempo que estuviéramos allí porque seguramente Dareh hubiera hecho todo de forma que los dos juntos pudiéramos salir de aquel lugar, sino ¿por qué vincular nuestras vidas? Seguramente se estuvieran divirtiendo de lo lindo mientras nos observaba de alguna forma, porque no me cabía duda de que lo estaba haciendo mientras nosotros averiguábamos la forma de salir de ese lugar. El vampiro parecía convencido de que tenía que beber de mi sangre para alimentarse, y aunque odiara admitirlo y no iba a decirlo en voz alta ni aunque esa fuera mi salvación; sabía que yo era de la única que podía beber de su sangre porque al estar vinculados eso significaba que si él estaba débil yo lo estaba, que si él sentía hambre y sed yo también lo sentiría... solo rogaba porque hubiera algo en aquel lugar con lo que él pudiera alimentarse y no tuviera que recurrir de nuevo a beber de mí porque juraba que, de hacerlo, no me contendría y acabaría hundiendo la estaca en su pútrido corazón. Lo mejor era ponernos en marcha después de haber recuperado fuerzas y haber comido algo para poder salir de aquel lugar cuanto antes, no hice mención alguna a sus palabras sobre morderme y solamente obtuvo como respuesta un gruñido de mi parte que fue la confirmación que le bastó.

Recorrimos el lugar atravesando aquella selva que parecía tenebrosa y tremendamente peligrosa, no sabíamos qué peligros nos acecharían a la vuelta de la esquina. Seguimos andando hasta que finalmente nos encontramos con lo que parecía un castillo viejo, muy antiguo que parecía que llevaba en aquel lugar durante décadas aunque algo me decía que seguramente fuera mucho más tiempo. Había un muro que nos impedía el paso pero que por alguno de los agujeros que había hechos por el paso del tiempo se podía ver el interior, un extenso y amplio patio donde al parecer solo habían esqueletos que llenaban el patio, como si hubiera habido alguna guerra hacía mucho tiempo y quedaran esos esqueletos como recuerdo de lo que un día pasó. No teníamos mucha más opción que entrar para seguir adelante, no sabíamos si allí encontraríamos la salida o si por el contrario simplemente era un lugar más de aquel infierno... fuera como fuera no perdíamos nada por intentar entrar y averiguar que se escondía en el interior. Miré al vampiro a mi lado y luego subí mi vista para mirar el muro, salté para aferrarme al borde aunque estaba algo bastante alto, y mientras intentaba subir por mis propios medios no se le ocurrió otra cosa al vampiro que llevar sus manos a mis nalgas, ayudándome a impulsarme para que alcanzara la cima del muro. Burlón, como él solo, preguntó si necesitaba ayuda a lo que yo gruñí pero no evitó llevar sus manos a mis nalgas y empujarme, lo maldije mil veces e incluso le di un golpe en sus manos para que las apartara aunque no tuvo efecto, una vez arriba salté para caer al patio y al par de segundos el vampiro estaba a mi lado. Lo miré fulminándolo con mis ojos y le gruñí para que no volviera a hacer lo mismo, decidimos entrar para ver que encontrábamos mientras andábamos por aquel cementerio de esqueletos en el que se había convertido el patio. Gruñí, aún más fuerte, cuando hizo aquella estúpida pregunta sobre mis pezones y apreté mis manos en sendos puños llena de rabia, me giré para enfrentarlo finalmente.


-Que te quede claro, vampiro, jamás en la vida dejaría que me tocaras de nuevo y desde luego que no me llamas ni me pones en ninguno de los sentidos.... tienes suerte de que no pueda matarte por haberme puesto una mano encima –me giré siguiendo andando porque no iba a decirle nada más al respecto, rodé lo ojos cuando hizo mención al vino y finalmente nos adentramos en el interior del castillo. Bastante lúgubre y tétrico como se esperaba por su vista exterior, lleno de telarañas como si no hubiera nadie viviendo allí por siglos, inspeccionando el lugar escuché su pregunta sobre el hechicero y suspiré- ¿es que no escuchas cuando te hablan? Quiere matarme y seguramente le haya parecido divertido vincularme con un vampiro para que no pueda matarlo. No hay ninguna otra intención en todo esto, su propia y retorcida diversión –aunque quizás no fuera solamente eso, pero no podía afirmarlo porque tampoco tenía pruebas pero de quererme muerta ¿por qué mandarme a este lugar? No tenía sentido, me acerqué hacia el libro que estaba mirando solo para ver los dibujos hechos por un niño y luego tachados, mostraban una batalla que había ocurrido en aquel lugar- eso explica los esqueletos del patio –una batalla, ¿por qué motivo? ¿Entre demonios? Nada más que había esqueletos de lo que parecía que eran humanos, pero nada más. No entendía muy bien lo que pasaba pero justo cuando íbamos a darnos la vuelta para seguir buscando escuchamos una voz a nuestras espaldas.
-¿Habéis venido a ayudarme? –La voz de un niño, quizás el que había dibujado aquello, nos llamó la atención y nos hizo girarnos. Parado en mitad del lugar el niño, de un aspecto algo siniestro y demacrado, nos miraba a los dos de forma consecutiva ¿de dónde había salido que no lo habíamos oído llegar- no deberías de estar aquí –su voz sonaba grave y como si tuviera cierto eco, fuera lo que fuera no parecía ser un humano normal y corriente por lo que ambos nos pusimos en actitud defensiva- tenéis que iros de aquí o él os matará –dijo mientras miraba por todos lados con miedo, enarqué una ceja ante su pregunta.
-¿Él? ¿Quién es él? –Dije y el niño se encogió como si temiera su llegada- ¿dónde nos encontramos? ¿Qué es este lugar? –Su mirada, algo más opaca de lo normal se centró en ambos.
-En la nada –dijo mientras alzaba sus manos- no estás en ninguna parte y, al mismo tiempo, estás en todos lados –eso era muy ambiguo y no nos aportaba ningún dato- los demonios ocupan este lugar y él es el mayor de todos.... si os encuentra os matará, os comerá como hizo con el resto –así que seguramente por eso había tantos esqueletos fuera.
-¿Cómo podemos salir? ¿Por qué has dicho que hemos venido a ayudarte? –No hizo comentario alguno pero, por alguna razón, no me fiaba de acercarme del todo a él.
-Porque él me tiene preso... no me deja salir... solo quiere que dibuje para él –enarqué una ceja sin entender nada, de su bolsillo sacó una tiza blanca y en el suelo comenzó a dibujar de forma rápida, un círculo grande, tres cajas que iban desde cada lado hasta una en el medio, lo que parecía un descenso a otro lugar más pequeño- esta es la entrada a su morada, solo podéis salir si encontráis las tres cajas y las destruís... es la fuente de su poder –me acerqué para contemplar aquel dibujo, tres cajas con diferentes símbolos, y una escalera que parecía descender hacia donde el demonio del que hablaba estaba- solo entonces podréis iros, y yo seré libre –miré al vampiro porque había algo que no me gustaba de todo eso.
-¿Y cómo podemos encontrar esas cajas? –Pregunté a lo que el niño se levantó y señaló uno de los pasillos, como si nos indicara el camino a seguir. Mis ojos buscaron los del vampiro, ¿acaso teníamos más opción que seguir adelante?


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Lun Mar 12, 2018 12:27 pm

La morena era cargante, pero tenía que reconocer que el ente diabólico del niño ese feo lo era mas aun.
La cazadora empezó con el rollo ese clínico de madre tardía intentado ayudar la niño , que como apunte estaba muerto, preguntándole como podíamos ayudarle ¿hola? ¿ayudarle? ¿cuando me apunté yo en ese nosotros ayudarte? Yo solo quería salir de aquel puto lugar.
La morena me miró y yo le dediqué una sonrisa de complacencia mientras por atrás, al volver a girarse para mirar al crio, buscaba el modo de conseguir que el niño le hablara de ese que bauticé como “el mayor demonio de todos” yo hacía caras y movía las manos imitándola hablar con una sonrisa ladeada.

Solo centré mi atención cuando dijo que si conseguíamos las tres cajas podríamos escapar de allí.
-No es que tengas mucho talento chaval -aseguré señalando su diario – como te tenga preso solo para que le dibujes, mal vamos -aseveré.

Miré los símbolos de esos dibujos marcados en las cajas, en la primera una Ankha, Representa los rituales de fertilidad y el espíritu vinculado al poder de unión de lo masculino (línea recta de la cruz) y lo femenino (círculo). Conocido también como “la cruz egipcia” o “la cruz ansada”, simboliza a la vida eterna y está asociado a al aire y al agua en tanto elementos portadores de vida. Por ello era considerada como “la llave de la vida” y se la empleaba a manera de amuleto. Claramente el ankha solo puede ser considerado un símbolo satánico desde el fanatismo religioso que sataniza todo lo referente a cultos paganos y de otras religiones, cuyos dioses suelen ser tomados, en esta línea de pensamiento fanático, cual si de demonios se tratase.

En la segunda caja, grabada como a fuego y remarcada con la tiza la triquetra. Hay algo de polémica con este símbolo, ya que desde la Edad Media se lo empleaba para representar a la Santísima Trinidad; pero, bucéando en su pasado, tenemos que simbolizaba a la Triple Diosa, compuesta por la Madre, la Virgen y la Vieja Bruja. Ésta última significación es tomada por el actual culto New Age de los Conspiradores de Aquario, e incluso aparece en la portada de El Libro de Las Sombras, vinculado a la brujería y por tanto al satanismo.

Por ultimo y remarcado con un exceso te tiza, en la tercera caja la imagen de Baphomet
Este es uno de los más indiscutibles símbolos satánicos. Resumidamente se cree que representa el principio hermético de “así como es arriba, es abajo”. Alude también a la unión entre los ángeles caídos y las hijas de los hombres, mencionada en Génesis 6; y, como puede verse en su mezcla de rasgos femeninos y masculinos, representa lo andrógino, la magia, la sexualidad, la vida, y la iluminación personal conseguida en el contexto de las prácticas ocultistas.
-Pinta de puta madre cazadora, sigamos el caminito que nos dice el niño y yo acabaré con una estaca metida pro le culo y tu con el diablo metida en tu seno para traer a la tierra el anticristo. Ladeé la sonrisa tendiéndole la mano -¿vamos preciosa? -bromeé intentando entender que buscaba el hechicero al habernos metido allí, algo me decía que iba mas allá de la venganza.




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Mensaje por Isthar el Mar Abr 10, 2018 5:53 am

No entendía muy bien todo lo que nos decía aquel niño y tampoco me quedó claro dónde exactamente nos encontrábamos, decir que aquello era la “nada” era algo ambiguo que no nos ayudaba para saber dónde estábamos, aunque parecía que el niño nos había pedido ayuda para que lo liberáramos, la pregunta exacta que debíamos de hacernos era ¿por qué? Además de saber quién era el que lo tenía preso en aquel castillo tan viejo que parecía abandonado. Nada de lo que el niño decía parecía tener sentido y me mordí el labio a la par que enarcaba una ceja en lo que yo intentaba encontrar algo de sentido y coherencia mientras el vampiro se dedicaba a hacer lo que mejor sabía: el imbécil. O mejor dicho, se comportaba como lo que realmente era... porque no parecía que estuviera haciendo mucho por buscar una salida de aquel lugar ni de entender lo que estaba pasando. Parecía que el niño sabía las respuestas y nuestra salida pasaba por encontrar a aquel a quien le tenía miedo, un demonio y según su descripción el más poderoso de todos los que habían allí que era algo así como “el rey” de todos ellos, el que había provocado la masacre de fuera del castillo donde habíamos encontrado tantos esqueletos a lo largo del patio. El niño nos pedía ayuda como si nos hubiera estado esperando o, en su defecto, esperando por ayuda y me pregunté qué tendría de especial aquel niño para que un demonio lo retuviera en aquel lugar solo para que dibujara para él. Miré al vampiro cuando dijo que no sería por la forma en la que dibujaba porque, según él, no es que tuviera mucho talento para ello. Sin embargo el niño pareció que no le hizo caso y comenzó a dibujar en el suelo un círculo donde en cada lado había dos cajas y en el cetro del círculo otra más que conducía a lo que parecía una pequeña escalera que llevaba según nos dijo hacia donde se encontraba aquel demonio. Decía que únicamente matando al demonio podríamos liberarlo y salir de allí, la otra opción que nos quedaba era dejar que nos encontrara tarde o temprano y que nos matara ya que no había más opción; o matábamos o nos mataban. La elección era más que obvia y no había siquiera que pensarla porque no iba a morir en aquel lugar, aún tenía que salir de allí, matar al vampiro y luego buscar a Dareh para torturarlo y matarlo lentamente por mandarme a aquel lugar.

Examiné las cajas al igual que lo estaba haciendo el vampiro fijándome en los símbolos de cada una, no es que fuera demasiado con mi cultura pero sí tenía noción más o menos de qué era cada una. Solamente destruyendo las cajas podríamos acabar con el demonio como si su poder residiera en cada una de las cajas que nos había dibujado el niño, no quedaba otra opción aunque no me gustase de encontrarlas y destruirlas porque no pensaba quedarme en esa “nada” por el resto de mis días. Bufé mirando al vampiro cuando me extendió su mano con la intención de comenzar aquella aventura tras que nos indicara el niño el lugar por donde teníamos que ir, sus palabras no es que me gustaran en absoluto pero no teníamos muchas más opciones que intentarlos, o eso, o dejar que nos encontrara primero y nos matara acabando como los huesos que habían en el patio de aquel castillo. Y si él quería terminar así a mí no me importaba, es más, yo lo ayudaría a matarlo.... pero dado que seguíamos conectados prefería seguir con vida y no acabar tan pronto con mi existencia. El niño, que al parecer no le había gustado que se burlara de su forma de dibuja, lo miró de forma fija durante unos segundos antes de que nos indicara el camino a seguir... seguía pensando que era demasiado extraño que solo quisiera al niño para que dibujara cosas y algo más debía de esconder que no lo sabíamos. Fue entonces que se levantó y se encaminó hacia el mismo cuadernos que el vampiro había cogido donde habíamos visto aquellos dibujos que hizo, pasó a una nueva página y poniéndose delante de nosotros mirando hacia la pared que había dibujó esta en su cuadernos con un detalle excelente que no parecía que fuera propio del niño, sin embargo añadió una pequeña puerta que no existía y para cuando terminó de dibujar... la misma puerta apareció en la pared, exactamente como él la había dibujado. Miré el cuadernos y luego la pared con aquella puerta acercándome a esta para comprobar que fuera de verdad, mis dedos presionaron y esta cedió dejándome ver lo que parecía otro pasillo diferente iluminado, mis ojos fueron hacia los del niño y entendí por qué aquel demonio lo quería allí y solo quería que dibujase.


-¿Por eso es por lo que te tiene aquí? ¿Puedes dibujar cualquier cosa y que... aparezca? –Eso era demasiado extraño, incluso para un niño aunque era más que evidente que no era un niño normal y corriente. Asintió con la cabeza y comenzó a dibujar mi mano pero portando un arma y nada más terminar el arma apareció en mis manos, como si fuera magia aunque algo muy distinto o muy diferente. Miré el arma que era una espada curva y acercándome a la mesa la golpeé para comprobar que estaba afilada y que era de verdad, lo fue porque hice un corte a la mesa. ¿Qué narices era ese niño? ¿Sería él por sus poderes, sería el cuaderno...? Era todo demasiado extraño pero entonces, si podía dibujar cualquier cosa y se hacía “real”, no entendía por qué seguía allí- entonces, ¿todo lo que dibuja ocurre de verdad? –El niño asintió con la cabeza cerrando aquel cuaderno tras la demostración que nos había hecho.
-Puedo hacer realidad todo lo que dibuje, armas, pasadizos secretos, personas, lugares... todo –enarqué una ceja y miré al vampiro antes de acercarme de nuevo al niño.
-Entonces, ¿por qué no has dibujado alguna salida para salir de aquí? –porque yo era lo primero que dibujaría.
-Porque él me controla y ha restringido mis... poderes. Igual que tampoco puedo dibujar las cajas y que aparezcan ante mis ojos para destruirlas... lanzó un conjuro hace ya mucho tiempo y solo podré salir de aquí y seré libre cuando alguien lo mate, aquí es el mayor de todos los demonios y es el que manda –miró hacia uno de los pasillos- debéis de daros prisa u os encontrará, tenéis que encontrar las tres cajas y no será fácil pero sois dos y quizás lo logréis –se acercó hacia el pasadizo que nos había abierto- id por aquí, será más seguro y os llevará hasta la primera de las cajas –nos pidió que fuéramos y miramos hacia aquel pasadizo iluminado antes de adentrarnos por este en busca de la primera caja, cuando atravesamos la puerta al par de segundos nos dimos cuenta de que ya no estaba y miré al vampiro.
-Parece que no tenemos opción, vayamos a por esas cajas... salvo que tengas miedo colmillitos –sonreí de lado y me encaminé hasta que abrimos una puerta que nos llevó a un entorno bastante grande como si no fuera propio de aquel castillo, como si estuviéramos en otro sitio; desierto, arena, ambientación egipcia... todo indicaba que íbamos a por la primera caja- bien vampiro, veamos qué nos depara la caja número uno –le tendí la espada que había dibujado el niño al vampiro para que tuviera un arma porque no iba a ser fácil y aunque se viera a lo lejos un templo intuía que llegar a este iba a estar plagado de enemigos y de peligro.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Mar Abr 10, 2018 2:47 pm

El niño al parecer era un prodigio, podíamos reírnos de Picaso cuando ante nosotros teníamos a la eminencia mágica que hacía aparecer objetos como una espada maciza bien afilada.
-¿Colmillitos? -junté los labios en su dirección lanzandole después un mordisco -de hijo de puta a colmillitos estamos avanzando.
Miré al crio con una sonrisa triunfa.
-Puedes dibujar un catre, creo que puedo enseñarte en una clase magistral como se hacen los hijos.
El pequeño se echo a reir ante mi picaresca mientras ella soplaba y bufando me cogió de la pechera y me arrastro con ella hacía la primera puerta.

Me encogí de hombros mirándola de soslayo con cara de mala leche.
-Piensa que si este es el ultimo día de tu vida echaras en falta no haber fornicado con alguien como yo.
Negué con la cabeza mirando al niño mientras nos íbamos
-Tranquilo chaval que te vamos a rescatar y hazme caso, las mujeres están todas locas y si están buenas son un quebradero de cabeza, mejor gordas y agradecidas.
Le guiñé el ojo mientras ella bufaba sin parar como si fuera un miura.

-Si sigues así preciosa vas a echar fuego como los dragones, relájate, quizás al final del camino de baldosas amarillas haya un delicioso manjar.
La cazadora me soltó, ahora concentrada en el templo que nos esperaba al final de aquel empedrado camino, a los laterales flores rojas como la sangre sembraban de color un jardín algo descuidado y salvaje.

Me pasó la espada, creo que sabiendo a cierta cierta que conseguir aquella primera caja ni de lejos iba a ser fácil.
-¿Preparada? -pregunté una vez subimos los primeros res escalones de piedra quedando ante un edificio con sendas esculturas a los lados en forma de columnas, parecía ser un templo destinado a alguna deidad femenina.
-Malo -dije poniendo cara de inteligente, la árabe me miró por si es que yo conocía a la deidad.
-No, ni idea, es solo porque es mujer, no hay necesidad de mas.

Abrimos las pesadas puertas que rechinaron al ceder, nuestras miradas se perdieron en una sala de grandes dimensiones completamente vacía, mas cuando dimos el primer paso en el suelo se dibujo un tablero como el del ajedrez.
Enarqué una ceja mirando a la Isthar
-algo me dice que esto es malo
De pronto todas las piezas negras empezaron a engullirse.
-¡Corre! -rugí saltando por las blancas como un loco sin saber por donde podríamos escapar de este entuerto pues no había puerta ninguna.



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