Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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¿y si subimos la apuesta? (privado)

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¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Dom Oct 15, 2017 3:40 pm

Era la primera noche que salia sin Kane, tenia que admitir que era un padre paciente, siempre me animaba a seguir explorando mis posibilidades, unas que según él eran infinitas y cuanto mas me acercaba a esa inmortalidad de la que hablaba mas me alejaba de la humanidad que me unía a mi hermano.

Hacia demasiado que no lo veía, el problema es que él tampoco parecía muy interesado en dar conmigo, intuyo que tenia sus propias gestas que librar junto a Yuna y ahora me sentía lo suficientemente desplazado como para aferrarme a la única mano tendida, la del monstruo que me trasformó en lo que soy y admito que esta sensación de poder absoluto me gustaba.

No quería arrancar vida, Kane me mostró como respetar la mascarada, alimentarme unicamente de aquellos que me lo permitían y si me sentía descontrolado mejor alguien que nadie echara en falta como los rateros de los callejones o las mujeres de mala vida.

Aquella noche había acudido a beber algo por mi cuenta al peccato nostro, era un local frecuentado por vampiros, así que esperaba no tener grandes problemas entre los míos.
Además Kane me había dicho que habían varias damas que se dejaban morder, era algo así como una taberna para nosotros, lista para complacernos en todos los sentidos y con todas las sustancias posibles.

Intentaría mantenerme lejos de humanas, básicamente porque aunque en principio era capaz de mantener una conversación con ellas, si al final encontrábamos algo mas divertido que hacer, dudaba fuera capaz de follármelas sin peligro a desangrarlas por completo como ya sucedió la noche de mi trasformación.

Entré en un local de luz tenue rojiza, con sofás en medio circulo de piel negra que contrastaban con las mesas de cristal en tonos rojos sangre.
Las mujeres iban semidesnudas, eran humanas pues sus corazones latían fuertes.
Una de ellas me guió a una de los sofás dejando una botella de licor y un vaso en la mesa supongo que para que fuera haciendo boca.

Esa noche había un espectáculo, una bailarina árabe que sobre una especie de escenario bailaría al son de la música contoneando sus caderas la danza de los siete velos. Así que todos los hombres andaban un tanto ansiosos con la idea, mas pronto descubrí el porque, la dama se subastaba al mejor postor acabado el baile, así que el que tuviera los francos suficientes podría disfrutar de algo mas que un baile.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Mar Oct 17, 2017 3:52 pm

Esa noche había decidido hacer las cosas algo más divertidas de las que solía hacer normalmente, solía salir a cazar cada noche sobrenaturales y en especial a vampiros que se cebaban más con los humanos, presas fáciles a las que podían engatusar fácilmente para manejarlas bajo sus poderes y conducirlos por los caminos que ellos querían hasta que acababan bebiendo de su sangre, un mordisco por lo general en el cuello y el humano sentía un inmenso placer como si estuviera teniendo un orgasmo, luego no eran apenas conscientes de que les estaba chupando la sangre y para cuando se querían dar cuenta era demasiado tarde. Había salvado a algunas personas antes de que eso último pasara y cuando les había preguntado me habían dicho, la gran mayoría, que solo sentían placer y que no sabían que les estaban quitando la sangre. Algo tenía que tener el mordisco de los vampiros para que no se enteraran de lo que pasaba realmente, los pobres ingenuos se perdían en ese placer que decían sentir y se olvidaban de todo lo demás. Los licántropos también me gustaban cazarlos pero estos solo se podían cazar o tenía más diversión cazarlos cuando era luna llena, y esa noche la luna brillaba en el firmamento pero no de forma plena, así que mi víctima sería un vampiro que con ínfulas de poder por su condición sobrenatural iría a por una presa para poder alimentarse. Lo normal sería salir a cazar y esperar a que uno de esos vampiros hiciera acto de presencia, eso sería en una noche normal pero esa noche iba a cambiar las tornas por completo, lo iba a hacer mucho más divertido e iba a hacer un juego que ninguno se esperaba.

Había decidido ir a aquel club que era frecuentado por vampiros, algunos cazadores sabían de la existencia del mismo y aunque no solían entrar porque no te dejaban básicamente, sí sabíamos lo que pasaba en aquel bar. Esa noche decidí colarme de una forma diferente para observar mejor a los que iban a aquel bar y que estaba a reventar de vampiros, me colaría pero no como cazadora... sino como bailarina. Tener mis contactos en los barrios más bajos y oscuros de la ciudad daba sus resultados para muchas cosas y me había enterado de que esa noche se iba a subastar a una bailarina de origen árabe para el placer de los vampiros que acudieran esa noche, no podía estar más de suerte cuando me enteré de la noticia sobre aquella bailarina. Yo era de origen árabe y, además, sabía también bailar la danza del vientre así que antes de que todo empezara me colé por la parte de atrás y busqué a la bailarina que se iba a subastar, la “liberé” ofreciéndole una buena suma de dinero para que buscara otro modo de vida y se largara de allí, ella agradecida se fue sin esperar demasiado y yo me metí en aquel pequeño habitáculo donde se cambiaría de ropa. Nunca salía sin mis armas para cazar y sobre todo de ese látigo que mi padre me había regalado desde hacía algunos años y que siempre llevaba encima conmigo. No quería alejarme de él así que mientras me cambiaba aprovechando que la falda que caía era negra y que la abertura que llevaba en un muslo no llegaba hasta la cadera lo enrollé como cinturón por debajo de la falda de forma que el pañuelo de monedas lo ocultaba perfectamente, me puse todos los accesorios por el pecho, por los brazos y por las muñecas, pinté mis ojos de negro resaltando más el color avellana de mis ojos y perfilé mis labios con un tono granate algo mate sin llevar brillo, y ya estaba lista. Mi pelo caía liso como una cascada negra y sonreí ante la imagen que contemplaba en el espejo, el que pagara la suma más alta no sabría que en verdad compraba una cazadora que pondría fin a su vida.

Por esa noche dejaría que el azar y el destino eligieran a mi presa y cuando me lo ordenaron, de unas maneras un tanto rudas, me acercaron hacia el escenario para que comenzara con aquel baile que tenía preparado. Podía escuchar los murmullos de los vampiros que esperaban excitados y ansiosos por el baile que les iba a hacer, todo se quedó a oscuras a excepción de las tenues luces rojas de las mesas y salí a escena colocándome de espaldas con el rostro ladeado hacia un lado. Un foco me iluminó y comencé a escuchar los comentarios de los vampiros que me observaban de manera fija, la música comenzó de manera sutil y suave y yo moví mis caderas de forma lenta al mismo ritmo. Giré de forma lenta moviendo mis caderas de diferentes maneras hasta que quedé de frente al público, estos me animaban porque les gustaba lo que veían y la música iba aumentando el ritmo. Movía no solo mis caderas sino también mi pecho unido a mi vientre haciendo como ondas mientras no dejaba de moverme, giraba y volvía de nuevo a estar frente a ellos al son de la música, unas veces más rápido, otras más lenta jaleada por el público que seguramente ya estaría pensando qué harían conmigo cuando consiguieran obtenerme, sonreí y aunque todos pensaban que quizás lo hacía de forma coqueta en realidad era más bien por la sorpresa que se llevarían al final de la noche.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Miér Oct 18, 2017 5:25 am

Las luces se tronaron mas tenues y ahora unos focos rojos iluminaban el escenario por donde saldría el trofeo a comprar.
La dama no se hizo esperar, vestida para nuestro deleite el jolgorio de inmortales empezó allí abajo mientras admirábamos a la mujer contonearse ante nuestros ojos.
Su belleza no conocía parangón, morena, de rasgos árabes y ojos de pantera movía pecho y caderas como si hubiera sido poseída por un súcubo.

Su sonrisa era lasciva, maligna y de no ser porque su corazón latía con fuerza hubiera sospechado que era un ente diabólico y no una humana.
Entra vítores, silbidos y palmas, todos sucumbíamos a los movimientos de la hechizante dama.
Acabado el baile empezó la subasta, me recliné en el sofá viendo como unos y otros se mataban por ella con el dinero entre sus manos.

La suma de dinero era demencial y yo e msi bolsillos apenas llevaba unos francos, no porque Kane no estuviera dispuesto a ofrecerme su fortuna, como un padre paciente me ayudaba día a día, si no porque solo había ido a beberme unas copas y a practicar el modo de alimentarme sin dar muerte.
De comprarla no podría controlarme pues en la excitación de un encuentro la dejaría vacía.

Sus ojos se centraron en mi, creo que porque era el único que no hizo alarde de desear comprarla. Mis ojos centellearon presos del deseo que me embriagaba y una sed descontrolada que empezaba a sentir ante el énfasis del momento.
Apuré mi copa, era hora de retirarme de allí, así que me alcé para largarme por la misma puerta donde había entrado.
Un paseo por el puerto me ayudaría a despejarme, alimentarme de esos que hacen negocios sucios en los callejones era la mejor de las ideas dada la sed que ostentaba en ese momento.

Olor a pescado, a sal y a mar, dos barcos en puerto, ambos traficaban en la clandestinidad de la noche, armas o drogas.
Saqué una moneda de mi chaqué que lance al aire como si esto se tratara un mero juego de azar.
Dos barcos, cara o cruz a quien el destino le deparará conocer al hijo de Kane
Con un ágil movimiento de muñeca la moneda despunta en el aire dotándolo de plata para de nuevo caer sobre mi mano.
-Cara.
No necesito mas, la bestia negra se funde en la oscuridad, sediento me adentro en aquel barco, donde tras el paso recio contra las tablas de madera, encuentro a varios marineros. Redes en mano se preparan sorprendidos para al alba zarpar, pobres desgraciados que no verán un nuevo día brillar.
Parto un cuello nada mas llegar, corazón palpitando en mi mano del otro antes que alcance a gritar.
El tercero es mi sustento, raudo movimiento del demonio que alcanza su cuello, allí en su yugular hundo mis colmillos degustando mi manjar.

No esperaba testigos pero los hay, elevo la mirada relamiendome para dar con la árabe de los bailes.
-Parece que al final he ganado sin necesidad de apostar -dije de forma engreída bajando del barco hasta quedar frente a ella.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Miér Oct 25, 2017 11:23 am

Aquella noche el azar marcaba mi camino y mi destino, dejaría que lo controlara por completo y me dejaría llevar para saber por qué caminos me enviaba y qué me tenía preparado para mí esa noche, por el momento había conseguido colarme en aquel bar exclusivo para vampiros donde acudían para beber de algunas humanas que voluntarias se prestaban para que las mordieran y bebieran de su sangre como si fueran adictas a la mordida de los vampiros, seguramente fuera así, algo que no entendía y que odiaba por completo pero que me daba una oportunidad para colarme en aquel “mundo” para poder acechar a mis presas, claro que estos no los sabían y se creían los depredadores supremos que podían con todo y que estaban en la cima de la cadena alimenticia... bueno, yo no me los comía pero sí los cazaba y los mataba y eso era algo que me divertía y que me gustaba; torturarles, hacerles sangrar hasta que no puedan con su sed de sangre, con su apetito... ver a un vampiro suplicando era lo mejor que una cazadora como yo podía observar y contemplar de seres demoníacos como aquellos, alimentándose a base de sangre para poder vivir una noche más, arrebatando vidas inocentes, volviendo locos a otros por beber una mísera gota de su sangre... debían de morir todos y yo me encargaría con mucho gusto de purgar la ciudad de esas sanguijuelas que se pensaban que lo tenían absolutamente todo a su favor, pero les haría ver que incluso la presa más grande tiene a alguien que los acecha y sin duda esa noche uno de ellos iba a morir bajo mis manos... pero en esos momentos no era Isthar la cazadora, sino que era una simple humana que iban a vender en terminar aquel baile que estaba haciendo sobre el escenario, iluminada por varios focos, con la música sonando de fondo mientras vendía mi cuerpo con movimientos para que uno de ellos sucumbiera ante mis encantos y pujara por mí... luego cuando estuviéramos a solas lo mataría.

Mi mirada mientras movía mis caderas al ritmo de la música y de forma provocativa se fijaron en el único hombre que había en toda la sala que ni siquiera se acercó al escenario para pujar, se quedó en su sitio sentado sin siquiera moverse mientras bebía y me observaba. Nuestros ojos conectaron en ese momento y pude ver que seguía el movimiento de mis caderas pero que, lejos de los que hacían los demás, él no hacía ademán por pujar por mí y me pregunté cuál sería el motivo de ello. Acabó por levantarse y marcharse del lugar y sería el único afortunado que no se toparía con la muerte esa noche, pero seguramente fuera a alimentarse y quizás incluso hasta podría seguirlo. Los comentarios obscenos y subidos de tono continuaron por parte de los vampiros quienes pujaban por intentar comprarme mientras terminaba aquel baile y me quedaba de rodillas echando el torso hacia atrás para que mi rostro quedara frente a los vampiros que bajo del escenario pujaban por mí, alguno intentó tocarme pero habían dos hombres que controlaban el que no lo hiciera y no se subieran al escenario. Me llevaron al centro como si fuera una vulgar esclava que está a punto de ser vendida y miré a los vampiros esperando a que el azar repartiera suerte y me diera esa jugada; el ganador fue un vampiro rubio de ojos verdes que subió a por su premio ante las protestas de los demás, al parecer había pagado una buena fortuna y ahora quería su premio. Sus labios recorrieron mi cuello y me prometía que jamás olvidaría esa noche, hice acopio de todas mis fuerzas para no reírme porque el que acabaría no olvidando esa noche sería él... salvo que acabaría muerto más bien.

Me condujo hacia un lugar mucho más privado y apartado lejos de aquella sala donde al parecer el ganador me llevaría para estar a solas con el premio, que era yo, y poder disfrutar a solas. Sus manos acariciaban mi cuerpo y no dejaba de repetirme lo mucho que lo había calentado y lo hermosa que era, sus caderas se pegaban al costado de mi cuerpo para que notara que estaba excitado y notaba su aliento un poco errático mientras no dejaba de tocarme, yo deseaba poder irme de allí porque no podía matarlo estando en aquel lugar y tuve que aguantar que me tocara, me sumé a ese juego que él se traía y sus labios buscaron los míos para besarme, para que no sospechara nada le seguí el juego y lo besé yo también subiéndome sobre él sentándome a horcajadas moviendo mis caderas de forma lenta como si estuviera bailando, el vampiro se volvía loco a cada segundo y no hacía más que repetirme lo mucho que me deseaba, las ganas que tenía de hacerme suya y de beber de mi sangre... algo que jamás dejaría que hiciera. Me lo camelé, lo llevé a mi terreno y le pedí que nos largáramos de allí entre susurros y un tono meloso y seductor, poder estar a solas los dos y disfrutar como se merecía de mí. Le dije que si me sacaba de allí le haría un baile mucho más privado y diferente al que había hecho en el escenario y fue todo lo que necesité para convencerle, tiró de mi mano y salimos del local parando un carruaje donde nos montamos. Debía de ser rápida para no alejarme mucho, colarme por detrás y recuperar mi ropa. Me bastó con ponerme encima del vampiro y dejar mi pecho a su vista subiendo el sujetador y los adornos que llevaba para que se centrara en eso y se olvidara por completo.

Sus manos por todo mi cuerpo centrado en mis pechos mientras yo sacaba esa pequeña estaca de madera que tenía y enredando mis dedos en su pelo tirando su cabeza hacia atrás se la clavé de un golpe fuerte y certero en su pecho, se revolvió intentando sacársela pero era imposible, había atravesado su corazón y se desvanecía ante mis ojos. Salté del carruaje y corrí de nuevo hacia el camarote colándome sin que me viera, me cambié de ropa y con el ropaje oscuro salí de nuevo a la calle en busca de mi próxima presa, quizás pudiera encontrar al que se había librado... sería una caza divertida. Era buena rastreando y aunque la ciudad era muy grande al final acabé pudiendo encontrar su rastro y seguirlo, sus pasos se dirigieron hacia el muelle donde al acercarme hacia el lugar pude escuchar unos gritos que presagiaban lo que estaba pasando y que me indicaron donde se encontraba ese vampiro. Sonreí con malicia y encaminé mis pasos hacia ese barco del que procedían los gritos, cuando me acerqué vi que no había pasarela para subir al barco e intenté la forma de hacerlo pero fue entonces que él apareció, se dejó caer frente a mí, sus palabras engreídas me hacen reír de forma irónica mientras lo observo de forma detenida, sus ojos rojos brillantes y su boca manchada de sangre son todo lo que necesito saber para tener un motivo por el cual matarlo.


-¿Crees que la suerte te favorece esta noche, vampiro? –Reí de forma algo oscura y siniestra mientras sus ojos me recorren- no podría decir lo mismo el vampiro que pujó por mí –ladeé un poco el rostro mirándolo- sin embargo tú te fuiste y mira, aquí estamos los dos –alcé un poco mis manos para abarcar el lugar y sonreí con malicia- al final esta era una de las jugadas, las cartas se han repartido y yo me pregunto... ¿crees que vas a ganar esta partida? –Reí divertida mientras él me miraba- te voy a dar un pequeño avance: al final de la noche, mueres –de un movimiento rápido saqué el látigo que tenía y lo lancé en su dirección de forma que rodeó el cuello del vampiro apresándolo, tiré con fuerza hacia abajo para que le apretara con fuerza y pisé la cuerda para mantenerlo en una posición agachada mientras me reía divertida- ¿ves las jugadas? Entonces sabrás quien de los dos gana –saqué con rapidez una daga de origen turco que solía utilizar mucho, además del látigo, y me fui a lanzar hacia él para comenzar con aquella pelea.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Miér Oct 25, 2017 12:06 pm

La morena del baile estaba ante mis ojos en ese instante, bella, sus ojos atrapaban de un modo casi hechizante, una lastima que el látigo que portaba en su mano la convirtiera en una enemiga natural de en lo que me había convertido.
No hace demasiado era como ella, daba caza a seres de la noche, hoy formaba parte de ellos y mis ojos delataban que acaba de ser alimentado al igual que la sangre que bañaba mis labios.
-Reconozco que me apetece bailar contigo este baile, pero creo que no es una buena idea si no quieres acabar la noche desangrada -apunté con cierta altivez, aunque francamente era un derroche de sinceridad.
Me costaba mucho controlarme solo era un neófito y hacia esfuerzos por no devorar a todo aquel que se cruzaba en mi camino.

La dama no se alzó la falda para mostrarme las enaguas en una reverencia pautada, directamente su látigo fue a mi cuello presagiando cual oráculo que al final de la noche yo acaba muerto y ella danzando con otro.
-Ya estoy muerto -respondí de forma irónica cuando esta se abalanzó sobre mi, cacé su cuerpo en el aire y la estampé contra el suelo mostrandole mis colmillos.

Nuestros rostros quedaron cerca, desafiantes, ella luchando por acercar esa daga bañaba en madera a mi pecho, yo por contra manteniendola lejos por salvar mi corazón de ella.
Mi fuerza era mayor, desproporcionada por la imposibilidad de encontrar el auto-control y tras forcejear rodando por el suelo con nuestros cuerpos enredados la lancé varios metros atrás poniéndome en pie de un salto para enfrentarla de nuevo.

El latido de su corazón era una tortura, el deseo no solo de su cuerpo si no de su sangre, el pecado que esa noche cometería de seguir jugando al ratón y al gato.
-¡Vete! -espeté en un intento de aguantar mi sed y no hacerla daño.
Su risa sonó irritante en el interior de mis oídos, aferré mi cabeza con ambas manos, tenia sed y su burla solo incrementaba una rabia que recorría todo mi cuerpo de un modo incontrolado.

Antes de que la dama pudiera hacer me lancé sobre ella, ojos rojos como el fuego centellearon mientras mi mano aferró su cuello alzándola ligeramente los pies del suelo..
Mi rostros se acercó al ajeno, olfateando su piel, mi lengua por su mejilla en un gesto de autosuficiencia mientras nuestros cuerpos pegados por completo chocaban en un duelo de respiraciones enfrentadas.
-Hueles tan bien -aseguré sintiendo bajo mis labios el fluir de ese corazón energice que bombeaba la sangre por sus venas de forma impetuosa.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Lun Oct 30, 2017 6:37 pm

Esa noche en la que el azar marcaba mi destino había querido que mis pasos llegaran hasta los muelles, más concretamente, para encontrarme de nuevo con el vampiro que había visto en el local y que había sido el único que no había pujado por mí, esa noche al parecer estábamos destinados a encontrarnos de una forma u otra bien fuera por aquella puja y por los acontecimientos de la noche. Mis ojos se centraron en la sangre que caía de sus labios y que era una clara señal de que los gritos que había estado escuchando hacía unos minutos los había causado él, ahora el lugar estaba en completo silencio y dos depredadores, porque yo me sentía de esa forma, se enfrentaban para entablar una lucha encarnizada en la que solamente uno podría ser el ganador de diga gesta. Los dos nos batiríamos en duelo para acabar con la vida del otro, yo en mi labor como cazadora acabar con aquel ser de la noche para que no pudiera matar a nadie más solo para que él pudiera seguir con su no vida de nuevo otra noche, él en su papel de vampiro exterminarme porque nuestras razas eran enemigas acérrimas enfrentadas y la una no existiría sin la otra, los cazadores no existirían si los vampiro no se hubieran dedicado a matar a las personas en su sed de sangre, ahora nosotros les poníamos fin por todos los que se habían llevado por delante. Y ese vampiro iba a engrosar mi lista desde que estaba en París y había comenzado a ser cazadora siguiendo el legado de mi padre, había sido entrenada desde pequeña para ello y rara vez había fallado en mi cometido, sus ojos repasaban mi cuerpo hasta que finalmente acabó en mis ojos y una vez las presentaciones estuvieron hechas ni siquiera esperé para sacar el látigo que tenía enrollado y lanzarlo en su dirección, mi objetivo era apretar su cuello con el látigo y aunque no pudiera matarlo por falta de aire sí que me sería más fácil controlarlo de esa forma, la estaca estaba preparada y lista en su funda para ser utilizada en el momento adecuado, la clavaría en su pecho para acabar con su existencia mientras contemplaba cómo se convertía en ceniza frente a mis ojos.

Él aseguraba que iba a acabar desangrada si seguía de esa forma pero no hice caso alguno de sus advertencias, de sus amenazas y de sus palabras, para mí solo era un vampiro más que poder matar en esa noche y después de haber matado al que había pujado por mí mi cuerpo, lleno de adrenalina, me pedía por mucho más. El subidón que sentías cuando matabas a un vampiro era casi como una droga, una vez empezabas querías más de esa sensación y esperaba que el vampiro supliera la necesidad que sentía después de la primera muerte de la noche. Pisé con la bota la cuerda del látigo haciendo que su cuerpo se quedara inclinado y sin perder tiempo, obviando su absurdo comentario sobre que ya estaba muerto, me lancé hacia él con la intención de clavar la estaca en su pecho, pero sabía que no iba a ponerme las cosas fáciles así que me cazó cuando me lancé a por él y con esa fuerza que los caracterizaba me estampó contra el suelo, jadeé ante el golpe de mi espalda contra las frías baldosas del lugar y me mostró los colmillos, fruncí el ceño y no dudé en intentar clavarle la estaca ahora que estábamos bastante cerca, le di un pequeño empujón para alejarlo un poco ante la cercanía e intenté aprovechar para clavarle la daga pero me paró el golpe y volví a intentarlo de nuevo en una lucha en la que ninguno perdía terreno.

Rodamos por el suelo entre golpes e intentos fallidos por mi parte de clavarle la daga, le daba puñetazos para aprovechar ese efímero momento pero sus reflejos eran mayores que los míos, su fuerza y su habilidad también y gruñí ante esa desventaja con la que contábamos los cazadores, pero así no me rendí, me había propuesto hundir la estaca en su pútrido corazón y así es como debía de ser. Estaba sobre su cuerpo y le di un puñetazo en el rostro, su fuerza fue tan grande que me empujó de tal forma que me lanzó unos metros más allá estampándome contra el suelo, él se levantó con agilidad y yo me incorporé con rapidez poniéndome en guardia preparada para frenar su ataque si decidía lanzarse a por mí. Mi desconcierto fue máximo cuando me dijo que me largara, ladeé la cabeza sin comprenderlo y reí de forma alta resonando mi risa como un eco por todo el lugar, ¿Qué me fuera? No, para nada del mundo iba a irme como una cobarde, yo acababa lo empezado y pretendía terminar con su existencia y nada iba a pararme en esos momentos, mucho menos aquellas palabras. Se llevó las manos a la cabeza y gruñó con fuerza, había visto solamente dos veces esa actitud en un vampiro y supe tras el tiempo a lo que se debía: era un neófito. Descontrolado sin poder tener todo el control de su cuerpo parecía resistirse, algo que hizo que me riera de nuevo.


-¿Qué pasa, neófito, no estás siquiera a la altura de ser un vampiro? No te preocupes, yo evitaré que te conviertas de todo en un vampiro y que vivas durante siglos –me preparé para ir a por él pero tomó ventaja e iniciativa y cuando quise esquivarlo ya lo tenía sobre mí, su mano fue a mi cuello apretándome con fuerza, me alzó y su rostro se acercó al mío para olerlo pegándose nuestros cuerpo por completo, lamió mi mejilla e hice una muesca de puro asco con su mirada rojiza puesta en mis castaños con una mueca de diversión en sus labios, me aseguró que olía bien y reí con cierta sorna por eso- pues quédate con ese olor, porque serás el último que huelas –clavé la estaca en su hombro con saña y eso hizo que me soltara, la madera cumpliría su función y mientras tanto recogí el látigo en lo que él se quitaba la estaca del hombro yo subí por esa rampa hacia el barco de donde él había bajado, toda la cubierta estaba llena de sangre y el lugar apestaba a sangre por los cuerpos que había en el suelo, si no podía controlarse en ese lugar me sería más fácil porque el olor de la sangre jugaría una ventaja a mi favor dado su descontrol y pensaba aprovecharlo. Preparé la espada que llevaba en su funda mientras que en la otra mano sujetaba el látigo con fuerza y me preparé para cuando subiera al barco en posición de ataque, cuando lo hizo su mirada rojiza se quedó en la mía y sonreí con cierta sorna- prepárate a morir, vampiro, este será tu lecho de muerte... no te preocupes que si quieres puedo tirar tus cenizas al mar –no tardé en arremeter contra él, el látigo se enrolló en uno de sus brazos y aproveché para hacerle un corte con la hoja, di una patada a su pecho volviendo a liberar el látigo y sonreí de lado, dispuesta a cazar al vampiro.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Mar Oct 31, 2017 6:02 am

Hundió la estaca en mi hombro, aullé de dolor preso de la rabia, la bestia se apoderaba de mi, en un inicio no quería dañarla, mas ahora mismo por contra, no se me antojaba tan mala idea.
La vi huir hacia el barco, la estaca cayó de mi mano retumbando contra el adoquinado del puerto.
No dudé, salí corriendo tras ella, solo quería hundir mis colmillos en su yugular y sorber hasta la ultima gota que le diera vida.

Nuestros ojos chocaron furibundos, rojos como el fuego contra sus avellana.
-Voy a matarte -asegure cuando su látigo se enredó en mi brazo y un tajo me hizo sangrar, aunque casi de inmediato la herida cerró y mi sonrisa se ladeó con picarda.
-Soy un dios y los dioses no siempre son clementes.

Me abalancé sobre ella, raudos los movimientos de mis garras se hundieron en sus costados, su piel se quebró arrancándole trozos de carne.
Mis ojos adquirían un tono burdeos, era como si no pudiera controlarme, como si matarla fuera sinceramente la única meta, pues no sentía hambre, la había saciado con los delincuentes.

Caímos rodando por la cubierta de madera, bañada de sangre de los cadáveres a los que ya había dado buena cuenta, enloquecí por aquel olor.
Mis sentimientos estaban a flor de piel, ser neófito me convertía en un ser peligroso pues no era capaz de controlar ninguno de mis instintos.
Rugí contra su rostro, buscando su cuello, mis labios sintiendo su calidez mientras mi gélido aliento le ponía cara de repugnancia.
-Si, tu olor y tu sabor es lo ultimo que voy a llevarme por hoy -susurré contra la erizada piel de su cuello.

Bajo mi cuerpo ella forcejeaba por zafarse, pero yo era mas fuerte, así que de un revés atrapé sus manos, el látigo había caído a un lado junto a su espada en ese forcejeo.
Sus piernas abiertas acogían mi cuerpo intentando zafarse mientras rugía furiosa.
Mi hombría alzada presionaba su vientre, la embestí divertido lamiendo su yugular.
-Vaya, vaya la preciosa bailarina a venido para danzar junto a su dios ¿sabes? Creo que no voy a matarte, me divierte esta actitud beligerante que te gastas.
Mi padre tiene unas bellas mazmorras, fue tan amable de mantenerme allí siendo humano, me hizo ver y entender la belleza de la inmortalidad.
Creo que quiero oírte suplicar perdón, así que ¿jugamos?

La morena se revolvía, me escupió a la cara dejándome claro lo mucho que odiaba a los de mi condición.
Mas en ese momento y no se bien como, el barco se soltó, como por acto de magia fue empujado de forma abrupta hacia el mar que parecía decidido a engullirnos a ambos.
-¿que mierda pasa? -pregunté confuso.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Mar Nov 07, 2017 10:50 am

La cubierta de aquel barco sería el lugar donde diéramos por finalizada aquella batalla que se estaba extendiendo algo más de lo previsto en esos momentos, tenía el látigo en mi mano preparado para pelear y en la otra la espada con la que le iría haciendo daño hasta que la estaca que llevaba guardada se hundiera en su pecho buscando su corazón para clavársela en ese órgano inerte que tenía y que no tenía función alguna, la cubierta estaba bañada con la sangre de los inocentes que había matado y esperaba que eso lo volviera loco y no controlara sus movimientos, quizás tanto olor a sangre lo desequilibrara un poco ya que los neófitos perdían ese control característico de los vampiros, se volvían más locos, incontrolables... quizás eso jugara a mi favor en aquel momento y pudiera darle la justa caza que se merecía. Moví la mano donde llevaba el látigo enrollándose en su brazo para con la espada que llevaba hacerle dos cortes y volver a alejarme de nuevo, claro que como era un vampiro estos cortes se curaron enseguida y su piel volvió a estar como si no le hubiera cortado, pero lejos de lo que él se creía eso me daba más diversión a mí porque aunque se curara la herida el dolor sí lo sentía, eso significaba que podía herirlo sin ser de muerte todas las veces que quisiera hasta que finalmente lo matara, sería una tortura para él aunque dijera que no podía herirle porque era un dios, enarqué una ceja por ello y me reí en su cara. ¿Un dios? Pues entonces se iba a convertir en un dios muerto próximamente porque no pensaba dejar que siguiera viviendo una noche más y volviera a cometer la matanza que había hecho esa noche, pensaba acabar con su no existencia y no dejaría que se convirtiera en un vampiro de verdad porque no iba a dejar que pasara.

Aseguró que iba a matarme y yo me reí por sus palabras mientras estaba en guardia y volvíamos a atacarnos de nuevo, él tenía la fuerza y la velocidad pero no era la primera vez que peleaba con un vampiro y tras volver a herirlo de nuevo nos separamos para ver cómo su herida cerraba, decía que los dioses no siempre eran clemente y sonreí de lado para ver cómo se abalanzaba sobre mí, el filo de mi espada se clavó en su hombro cuando caímos rodando por el suelo manchado con la sangre de los hombres que había asesinado, rodábamos sin dejar de pelear y ahora eran mis puños los que le golpeaban haciendo que su rostro se ladeara hasta que finalmente él quedó sobre mi cuerpo y me gruñó contra mi rostro, sus labios fueron a mi cuello y le gruñí mientras lo separaba para que no me mordiera en el cuello odiando su contacto, su sola cercanía ya me repugnaba. Mi mano apartó de un golpetazo su rostro de mi cuello e intenté coger la espada pero fue más rápido que yo y con su fuerza cogió mis muñecas sin dejar que llegara al látigo y a la espada, rodamos de nuevo por el suelo intentando mantener el control sobre él pero mi espalda acabó contra la madera del barco y él sobre mi cuerpo entre mis piernas. Me revolvía bajo su cuerpo e intentaba darle patadas para apartarlo pero en esa posición me era un tanto difícil, notaba su excitación y quise apartarlo asqueándome el hecho de que un vampiro estuviera sobre mi cuerpo. Sus palabras fueron mordaces y burlonas, decía que quería un baile conmigo y que no iba a matarme porque le gustaba mi actitud y mi carácter, me llevaría a unas mazmorras donde me encerraría hasta que le suplicara perdón, que eso sería más divertido.


-Acabaré con tu vida y haré que vayas al infierno, vampiro –le escupí con asco haciéndole ver que no iba a serle fácil el llevarme y tenerme presa, así como tampoco oírme suplicar, cuando sentimos que el barco se movía sorprendiéndonos a los dos. ¿Qué demonios...? Aproveché el momento en el que el vampiro estaba confuso y logré zafarme de su agarre, le di una patada en el pecho apartándolo y clavé mi espada en su pecho con fuerza haciendo que rugiera por ello, me levanté con rapidez y me fui hacia la borda para saltar al agua ya que el barco se movía sin saber muy bien cómo hacia mar adentro, pero cuando llegué al borde algo me impidió saltar como si al barco lo rodeara algo, por más que lo intenté no conseguía atravesar esa barrera y gruñí con fuerza- ¡mierda! –Dije dirigiéndome a la popa del barco para ver qué era lo que estaba pasando y fue entonces que me fijé en la figura que había en el puerto justo enfrente donde estaba el barco amarrado, una capa negra lo cubría y movía sus manos mientras no dejaba de recitar algo que no podía oír pero que sí veía sus labios moverse- maldito hijo de puta –fue lo que dije frunciendo el ceño porque reconocí quién era pese a que llevara la capucha, el tatuaje que llevaba en su muñeca y que le subía por el antebrazo me era demasiado familiar como para no saber de quién se trataba. Ese maldito hechicero hijo de puta me las pagaría en cuanto pudiera escapar de aquel barco y volver a tierra- ¡Te mataré Dareh, te mataré! –Le grité cuando sus ojos se encontraron con los míos, se quitó la capucha y pude ver su sonrisa torcida en sus labios mientras el barco seguía adentrándose en mar abierta, una tormenta comenzó a desatarse sobre nosotros y los rayos iluminaban el cielo que negro presagiaba que nada bueno iba a pasarnos. Fui a coger el látigo y la espada que el vampiro se había arrancado del pecho para guardarla, intentaba como yo salir del barco pero era imposible- no te esfuerces, es un hechizo que ni un dios como tú puede deshacer –comenté con sorna mientras veía que se formaba un remolino a unos metros más adelante- oh, joder –dije agarrándome a algo con fuerza porque íbamos directos al remolino, comenzamos a dar vueltas cada vez sintiendo que nos succionaba más hasta que caímos con el barco en una oscuridad llena de agua, me solté del agarre y el agua me arrastró haciendo que mi cuerpo se golpeara contra alguna parte del barco y todo se volvió oscuridad en esos momentos. No supe el tiempo que pasé hasta que finalmente abrí los ojos y lo primero que hice es comenzar a toser, me puse de lado y tiré el agua que había tragado sin saber cómo es que seguía con vida después de aquello. La luz del sol daba de lleno en mi rostro y tuve que taparlo con mi brazo ante el cambio radical de luz, mi cuerpo mojado sobre la arena y las olas que llegaban hasta la orilla, un dolor en mi cabeza y fue entonces que me acordé de lo que había pasado, miré hacia el sol y me giré pensando que me encontraría las cenizas del vampiro pero para mí desgracia seguía con vida y eso me hizo fruncir el ceño- ¿por qué diablos sigues con vida y no te has convertido en ceniza? –Me levanté observándolo y vi que estábamos en una inmensa orilla de la playa y que frente a nosotros se extendía un enorme desierto que tenía una pinta bastante peligroso, volví a mirar al vampiro de nuevo- todo esto es por tú jodida culpa –le dije acercándome a él y con una daga pequeña que encontré hacerle un corte en su brazo, para mi sorpresa, el mismo corte que le había hecho a él también apareció en mi cuerpo- ¿pero qué? –dije en un siseo observando el pequeño corte en mi hombro igual que donde él lo tenía. Lo que nos faltaba, perdidos en un lugar que no sabíamos dónde estaba, o en qué mundo porque era imposible que él pudiera estar bajo la luz del sol, y encima condenados a sufrir las mismas heridas mutuas como si nuestras vidas estuvieran... conectadas.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Mar Nov 07, 2017 3:51 pm

Entre rugidos golpeaba mi cuerpo contra esa cúpula invisible que cubría le barco. No solo no me apetecía estar con esa cazadora insufrible encerrado ,si no que en cuanto saliera el sol mi culo se volvería cenizas y no era mi plan de la noche acabar esparcido en las gélidas aguas saladas.
-¿quien cojones nos ha encerrado? -pregunté entre gruñidos mientras el dios que según la mujer era seguía intentando liberarnos -al menos hago algo -le recriminé bufando ¿que mierda haces tu ahí plantada?

No acabé la frase cuando una devastadora tormenta se cernió sobre nosotros, al rato pude ver como un remolino se abría unos metros mas allá y nos arrastraba hacia su vórtice.
-¡Joder! -rugí enganchandome a donde pude mientras nos engullía y quedábamos flotando en unas negras aguas que nos hicieron sucumbir a la mas profunda oscuridad.

Cuando abrí los ojos estaba mareado, tosí escupiendo agua pero pronto me di cuenta que mi cuerpo era calentado directamente por el sol.
Mis ojos se abrieron como platos y me miré las manos, los brazos, no ardían ¿por que no ardía? Mis ojos fueron directos hacia la mujer que me acompañaba, seguía siendo un vampiro, tenia hambre y ademas mis ojos enrojecían ante el palpitar tormentoso de su corazón.

Enarqué una ceja cuando me preguntó que porque no era ceniza.
-Si, yo también me alegro de verte morenita, sobre todo porque tengo hambre y estas muy buena y no, no es en sentido figurado -dije ladeando la sonrisa con picarda -es literal.
Se acercó y me hizo un corte en el brazo mientras yo fijaba mis ojo en la playa.
-Puedes estarte quieta -le dije frunciendo el ceño para que no me molestara mientras intentaba ubicarme sin éxito.
Esto no parecía ser París.

Fue entonces cuando me dijo que estábamos conectados.
-Define conectado -dije enarcando una ceja, me enseñó su brazo y el mio.
-Asi de conectados -aseguró entre bufidos.
Esto era una puta pesadilla, no me jodas, que ademas de estar con una cazadora loca encerrado en una playa con un brillante sol en lo alto, ahora tenia que comerme estar conectado con ella.
-Entonces si me alimento de ti..¿me alimento de mi? ¿si fornicamos sentiré tu placer y el mio a la vez? Ladeé la sonrisa sacándola de sus casillas -al menos tomate esto con sentido del humor -le dije llevando mi mano sobre mis ojos para otear el horizonte -y ponte cómoda princesa, esto parece ser una isla sin salida.

La veía dar vueltas de arriba abajo, como si eso la ayudara a pensar.
-¿Y si bailas? -le pregunté con una ladeada sonrisa.
Puso cara de no entender que iba a solucionar eso.
-No, si no es porque nos ayude a escapar, era por divertirnos, ya sabes..en el local me has puesto a mil...
Me lanzó una piedra que yo esquivé con mis súper reflejos.
-Eres un muerto -me eche a reír, vale, en teoría era al revés, pero es que esa mujer era muy aburrida.
Iba a abrir la boca, pero la silencié.
-Si, ya se, voy a matarte, bla, bla, bla -le dije -pero teniendo en cuenta que si me muero te mueres..pues...ya sabes sumar tu sólita -apunté lanzandole un mordisco.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Lun Nov 13, 2017 11:13 am

Aquel maldito hijo de puta nos había enviado mar adentro para acabar siendo zambullidos por un torbellino que nos arrastró a las profundidades del mar, lo último que recordaba era haberme soltado del agarre que tenía en el barco y dejar que la oscuridad me envolviera mientras estábamos en aquel torbellino y no podíamos escapar del barco por el hechizo que había hecho, lo mataría en cuanto pudiera volver y lo encontrara, le daría una muerte lenta por atreverse a jugar de esa forma y lo encontraría, pondría todo mi empeño en encontrarlo hasta vengarme por lo que me había hecho. Había despertado al cabo de un rato sin saber cuánto tiempo había pasado y bajo un sol abrasador, había tosido y escupido el agua que llevaba en mis pulmones y cuando me incorporé pensando que el sol habría acabado con el vampiro me lo encontré entero, vivo, a unos pasos de donde yo me encontraba. Maldición, ese imbécil seguro que nos había hecho algo y nos había mandado a algún lugar que a saber cuál sería porque para que estuviera vivo bajo la luz del sol significaba que nada de lo que veíamos era real, de lo contrario se habría convertido en ceniza y no lo tendría mirándome de esa forma. Un vasto desierto se extendía frente a nosotros estando en la orilla de aquella playa, como si estuviéramos en la nada y no hubiera lugar al que ir, como si ya antes de empezar a buscar la salida estuviéramos perdidos. Aparté unos mechones de mi pelo que se habían pegado a mi rostro por estar mojados y me fijé en el vampiro, lo fulminé con la mirada y saqué la daga que llevaba en la funda del cinto, le hacía el culpable máximo de todo aquello, enarcó una ceja cuando le dije que por qué no estaba muerto y de forma irónica me respondió que también se alegraba de verme a lo que yo rodé los ojos por su ironía, sin pensarlo demasiado me abalancé hacia él mientras este examinaba el lugar y fue entonces que descubrí que al hacerle un corte en su brazo con mi daga, sentí un dolor en mi brazo a la misma altura en donde le había hecho el corte. No podía ser cierto, no podía ser verdad y comprobé que efectivamente llevaba un corte como el de él en el mismo lugar, maldije en mi idioma a ese cabrón que me las pagaría en cuanto saliera de donde quisiera que estuviera y cerré los ojos unos segundos haciéndome a la maldita idea.


-Ese hijo de puta nos ha conectado con el hechizo que lanzó –dije para luego abrir los ojos mirando al vampiro, me miró sin entender y me preguntó que cómo que estábamos conectados a lo que yo le mostré mi brazo que tenía la misma herida que él- así de conectados, ¿te parece suficiente? –Inquirí con ironía en mi voz guardando la daga de nuevo en su funda, de esa forma no podía herirle ni hacerle nada porque básicamente me estaría haciendo daño a mí también y eso era algo que no quería, alcé mis ojos fulminándolo cuando dijo que si se alimentaba de mí se estaría alimentando de sí mismo como si yo fuera a dejar que eso ocurriera, peor, se atrevió a mencionar que si nos acostábamos sentiría su placer y el mío y me recorrió un escalofrío mientras quitaba esa imagen de mis pensamientos- joder qué asco –dije ante sus palabras al tiempo que él sonreía sacándome de quicio y diciéndome que me pusiera cómoda llamándome “princesa” y que había que tener sentido del humor- no vuelvas a llamarme de esa forma –le espeté fulminándolo con la mirada para mirar hacia el horizonte- si tú crees que no tiene salida entonces quédate aquí, pero yo no me pienso sentar a esperar que ocurra un milagro -porque conociéndolo sabía que habría salida pero no sería nada fácil, el hecho de vincular y conectar nuestros cuerpos de forma que si uno acababa herido el otro también solo lo había hecho por pura diversión para que no nos matáramos tan pronto. Comencé a pensar en lo que podríamos hacer a partir de ese momento, o lo que podría hacer ya que no pensaba quedarme de brazos cruzados, seguramente más adelante hubiera algún lugar por muy lejos que estuviera donde encontráramos algo que nos sacara de aquel lugar, dimensión, mundo o como quisiera llamarlo. Me distrajo de mis pensamientos cuando me preguntó si bailaba, subí mis ojos para mirarlo sin entender en qué nos iba a ayudar eso cuando me soltó que no nos ayudaría para nada, pero que así nos divertíamos ya que al parecer cuando me había visto bailando en el local lo había puesto cachondo, le gruñí por sus palabras y me agaché para coger la primera piedra que encontré y lanzándosela, la esquivó con diversión y yo lo ignoré de forma deliberada pasando de él escuchando sus palabras de que sabía que iba a matarlo y un etcétera que se saltó acabando por decirme que si lo mataba yo también moriría, fue entonces que lo miré de forma fija- entonces sabrás que si te alimentas de mí, y pierda sangre, tú también perderás sangre... así que ni se te ocurra, olvídalo –sentencié para mirar hacia delante, no había más remedio que continuar- me importa una mierda lo que vayas a hacer tú pero yo no pienso quedarme aquí sentada, conozco a ese cabrón que nos ha hecho esto y sé que lo hace por pura diversión suya, conectar nuestras vidas no es sino para que no nos matemos tan rápido. Más adelante encontraremos algún sitio o algo que nos ayude para acabar con todo esto y salir de donde demonios estemos. Así que, si tú quieres quedarte aquí sentado bajo este sol perfecto, pero yo me largo. Algo me dice que esto es como una prueba que debemos de pasar y créeme, conectar nuestras vidas lo ha hecho con una intención clara, si uno de los dos muere el otro muere y eso le da mucha morbosidad porque somos enemigos, y tengo ganas de arrancarte el corazón pútrido que tienes en tu pecho pero me aguanto porque eso sería un acto suicida, así que yo voy a seguir hacia delante y tú puedes hacer lo que te de la real gana, pero no pienso quedarme aquí sentada contigo –dicho eso comencé a andar en dirección al desierto porque era nuestro único camino, pero algo me decía que no todo sería tan fácil como aparentaba y que nos saldrían obstáculos, problemas y dificultades por el camino. No sabíamos donde estábamos y allí quizás podría pasar cualquier cosa, el vampiro ya caminaba bajo la luz del sol y eso era el primer signo, nos tendría sorpresas preparadas y no dudaba de ello ni un solo segundo.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Lun Nov 13, 2017 3:22 pm

Dejé escapar el aire de forma lenta antes de devolver a mis labios esa habitual sonrisa engreída que me gastaba.
Esa cazadora siempre estaba igual, mientras ella decía que me quería muerto, con una estaca, bla, bla, bla, yo la imitaba porque ya me conocía sus palabras como si fueran un disco rallado.
-Te apuesto un baile a que no eres capaz de sorprenderme, eres tan sumamente predecible -apunté caminando tras ella en busca de esa salida - ¿siempre eres tan coñazo? ¿hasta follando? -pregunté antes de que me lanzara otra piedra.

Muerto de risa esquivé la nueva piedra que me lanzó antes de encogerme de hombros y con dos zancadas plantarme a su lado.
-A ver, dices que ese hechicero nos a unido básicamente para jodernos, bueno, corrijo, joderte -en voz baja aporté algo -por sacapelotas -seguí hablado en voz alta -bien, lo dicho, que el mago ese quiere que no puedas matarme para que aprendas la lección de tu vida y para eso en vez de simplemente dejarnos a nuestro aire para que te de una buena paliza, me jode el día y la noche ligandome a ti.

Me puse frente a ella, bufaba exasperada sin escucharme, caminé de espaldas para que me mirara.
-Tregua, una breve, solo hasta que descubramos el modo de quitarnos esta mierda de vinculo, luego podrás seguir dándome el coñazo con ese plan tuyo de insertarme una estaca por el culo ¿que me dices?

La mujer miró la mano que le había tendido para sellar ese nuevo tratado, una paz efímera que hiciera esto mas fácil porque si tenia que seguir escuchándola, creo que acabaría con ella a riesgo de perecer en el intento.
-Bien, y ahora que somos amigos -el ceño fruncido de la cazadora con su mano aun aferrando la mía lo dijo todo -bueno ¿medio amigos? Vale ¿medio enemigos?

Ella me miraba fijamente.
-Vale ¿enemigos con derecho a roce?
Soplo mosqueada y siguió caminando soltando improperios.
-Enemigos, alto y claro.

Ella parecía meditar, como si pensando pudiéramos salir de allí, algo me decía que esto no iba a ser precisamente algo fácil.
-A ver ¿de que conoces a ese hechicero? Quizás eso nos ayude a ver el modo de escapar. Ya sabes como si fuera algún tipo de prueba ¿como lo jodiste a él? -pregunté con una amplia sonrisa.
Iba a hablar cando alcé el dedo.
-Un inciso, que sepas que soy un neófito, es decir no controlo mi sed, mi consejo es que no me dejes pasar hambre...


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Dom Nov 26, 2017 5:15 am

Ese maldito vampiro estaba sacándome de mis casillas poco a poco y saber que estábamos encerrados los dos juntos en aquel lugar no era algo que me ayudara en absoluto. Lo cierto es que ese maldito de Dareh me la había jugado pero bien, y en cuanto consiguiera salir de ese lugar, pagaría las consecuencias por encerrarme junto a aquel insufrible vampiro al que por si fuera poco estaba conectada ligando mi vida a la suya. Un maldito vampiro al que tendría que vigilar para que no lo mataran porque de hacerlo yo también moriría, era algo bastante jodido y no paraba de decir tonterías a cada minuto logrando que quisiera darle una paliza, pero mi gozo en un pozo, pues no podía tocarlo para nada a no ser que yo misma sufriera las consecuencias. Bufé mientras me alejaba de él pasando de sus palabras porque no me apetecía seguir escuchándolo para nada, él se creería muy gracioso pero no me lo parecía en absoluto así que decidí ignorarlo y ponerme a buscar una salida de aquel lugar para no tener que aguantarlo por mucho más tiempo, pero claro, tenía que abrir la boca y comenzar a seguir diciendo tonterías mientras ahora me seguía de cerca. Giré mis vista para mirarlo y lo fulminé con la mirada cuando me preguntó si era así incluso hasta follando, ¿y a él qué diablos le importaba? No era asunto suyo y por el contado que no iba a responderle a esa pregunta, sabía que iba a esquivar la piedra que iba a lanzarle pero igualmente lo hice mientras él la esquivaba sin ningún problema. Comenzó a reírse y se plantó a mi lado siguiendo mi ritmo adentrándonos en aquella especie de selva tropical que teníamos frente a nosotros y que seguramente deberíamos de atravesar, lo escuché porque no me quedaba más remedio mientras andaba a mi lado y enarqué una ceja cuando se puso frente a mí andando de espaldas, básicamente Dareh nos había mandado y encerrado en aquel lugar por venganza, ni más ni menos, había esperado el momento oportuno y seguramente creyó divertido y gracioso lanzar el hechizo cuando peleaba con un vampiro y además conectarnos para que le resultara todo un espectáculo.

Aseguraba una tregua mientras pudiéramos salir de allí y descubriéramos la forma en la que quitarnos esa vinculación que nos había puesto el brujo, seguramente para su propia diversión. Porque en cuanto esto acabara iba a matarlo y al vampiro como él bien decía insertarle una estaca para acabar con su vida, pero por ese momento no podía hacer nada mientras nuestras vidas dependieran la una de la otra, algo que me jodía bastante pero que no podía hacer nada por evitar en esos momentos. Me había extendido una mano ahora ya parados y miré su mano durante un par de segundos para luego mirarlo a él, yo no quería tener nada que ver con el vampiro y él tampoco querría tener nada que ver conmigo por lo que era mejor que nos ayudáramos mientras nuestras vidas estuvieran conectadas pese a que me jodiera, luego podríamos seguir con nuestras vidas... ah no, que luego en salir acabaría con su existencia. No me quedaba de otra que pactar esa breve y efímera tregua que duraría solo el tiempo que estuviéramos allí, porque cuando encontráramos la salida se acabaría y podría por fin insertarle esa estaca en su corazón que tanto deseaba. Extendí mi mano y la estreché con la suya sintiendo lo fría que estaba su piel pese al calor que nos daba de lleno en aquel lugar, ahora un poco menos debido a que estábamos ya en aquella selva y las hojas de los árboles tapaban los rayos del sol. Fruncí el ceño cuando dijo que éramos amigos, ¿amigos? Yo no era amiga de ese maldito vampiro, siguió preguntándome qué éramos y me solté cuando dijo que enemigos con derecho a roce bordeándolo para seguir andando pasando de él por completo. ¿Se podía ser más imbécil? Al parecer sí, se podía.  No había entendido que aunque hubiéramos firmado una tregua, por el tiempo que estuviéramos allí, el caso es que no éramos para nada amigos... solamente nos habíamos unido para un mismo objetivo que era salir de allí.


-Que te quede claro vampiro que no somos amigos y desde luego que no vamos a tener nada, esta tregua es solo durante el tiempo que duremos aquí y encontremos la forma de escaparnos, después todo pacto se desvanecerá y volveremos a ser los enemigos de anoche –aclaré mientras seguía andando, me cansaba su palabrería así que me digné a hacer algo que nos viniera bien a los dos: encontrar la salida. Pero se tuvo que poner a mi lado para hablarme de nuevo mientras seguíamos avanzando, me preguntó qué le había hecho al hechicero para que nos metiera en esa situación. Él se pensaba que el hechicero y yo éramos amigos, pero nada más lejos de la realidad, por lo que eso no nos ayudaría demasiado y cuando fui a hablar él alzó el dedo para pararme y lo miré frunciendo el ceño. Decía ser un vampiro y que no controlaba su sed de sangre, y me advertía que no le dejara pasar hambre... había matado a varios hombres antes de que nos llevaran a aquel lugar por lo que aguantaría, pero si pensaba que le dejaría beber de mi sangre estaba equivocado- bueno, espero que la sangre que bebiste de los hombres que mataste sea suficiente por el tiempo que duremos aquí porque no te pienso dejar que bebas de mi sangre, yo no alimento a seres como vosotros: los cazo –aclaré por si no le había quedado claro y ahora sí, sin que me interrumpiera, seguí avanzando adentrándonos por aquella selva que seguro sería el comienzo de todos nuestros males- sobre el hechicero –volviendo al tema en cuestión y que nos ocupaba- no es lo que te piensas, seguro que crees que somos amigos y que le hice algo para que llegara a estos extremos –él me puso cara de “obvio”- pero estás muy equivocado vampiro, Dareh y yo somos enemigos, rivales de dos organizaciones diferentes que intentan pisarse la una a la otra –saqué uno de los cuchillos que tenía en el cinto para cortar las ramas del lugar y así poder continuar con nuestro paso- somos dos clanes enfrentados desde hace generaciones, huimos de nuestro lugar de origen porque estábamos siendo oprimidos aunque yo no viviera esa época porque era muy pequeña, pero digamos que hay una organización en las sombras que controla la ciudad y no deja que los cazadores actúen, compran a la gente para que sean sus esclavos, les dan títulos de poder a los sobrenaturales y así gobiernan la ciudad como si fuera suya. Su familia, como la mía, viene de una poderosa rama de cazadores y exterminadores, se aliaron cuando abandonaron la ciudad con hechiceros para hacerse más fuertes y poderosos y, aunque se podría decir que nuestra lucha tienen un objetivo común, digamos que hay motivos personales en nuestra guerra. Solo una de las dos familias puede obtener el poder y proclamarse como vencedora, durante generaciones hemos intentado hacernos con dicho poder. Se supone que con cada nueva generación nace una nueva esperanza de acabar con el otro, Dareh y yo somos la nueva generación y estamos condenados a matarnos –lo miré de reojo- seguro que eso no te lo esperabas –sonreí con cierta arrogancia mientras nos adentrábamos por la selva, habíamos encontrado un camino de piedra que nos llevó hasta una pequeña plaza donde había una fuente en mitad de esta, habían pequeños edificios como si hubiera sido habitado hacía tiempo mientras que ahora la naturaleza se había apoderado del lugar, lo extraño de todo es que la fuente seguía teniendo agua y varios chorros salían de esta- Dareh no es menos retorcido que sus antecesores, así que mejor que vayas con cuidado vampiro –me acerqué hacia la fuente para tocar el agua con mi mano, esta estaba algo fría y parecía que te invitara a ser tomada pero yo no me fiaba en absoluto. Fue entonces cuando escuchamos un ruido, algo que nos hizo saber que no estábamos solos en el lugar, había algo que nos acechaba en esos momentos y fue por eso que llevé mi mano hacia donde tenía guardadas las armas- nos están acechando, vampiro –pero ninguno sabíamos exactamente qué era y, en esa “realidad” o donde quisiera que estuviéramos seguro que no era un enemigo normal y corriente porque allí nada parecía ser normal.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Dom Nov 26, 2017 8:37 am

Ladeé la sonrisa cuando me dijo que mas me valía haberme alimentado suficiente de esos hombres, pues ella cazaba no servia de alimento a tipos como yo.
-Bueno, supongo que en mi caso podrás hacer una excepción, ya sabes, porque soy atractivo -apunté ladeando la sonrisa de forma engruda -y por supuesto porque soy lo único que tienes en esta mierda de sitio -apunté sin mas.

Enarqué una ceja cuando dije que de seguro pensaba que eran amigos y que ella había hecho algo para joderlo
-no, no pienso que seas capaz de tener amigos -dije en tono mordaz, tanto que la hizo gruñir de rabia.
-¿que? Eres una amagada, pero si quieres que finja que somos amigos -dije alzando los hombros con indiferencia -puedo hacerlo.

Escuché su historia con suma atención.
-Osea que esto es algo así como dos familias que quieren el monopolio para cargarse a gente como yo.
Me acaricié el mentón como si llevara barba.
-Y me pregunto yo ¿por que no acabar contigo ahora y con el hechicero cuando venga a tocarme las pelotas..así no habría hegemonía de cazadores ni nada de nada y los míos serian felices y comerían perdices.

Chasqueé la lengua recordando que nuestras vidas estaban ligadas.
-Cierto, el hechicero se ha encargado de que no pueda saciarme contigo y eso que hueles muy bien -aseguré deslizando mi nariz por su cuello dejando que su aroma me embriagara.
Mis ojos enrojecieron, sediento me encontraba, aquel lugar parecía sacar lo peor de la bestia que en mi moraba.
-¿sabes? Tengo hambre -susurré contra la piel de su cuello.

Una fuente de aguas vivas parecía invitarnos a beber de ella, era una trampa, lo sabia porque el sonido de sus guas me daba mas sed y la idea de beber del cuello de aquella mujer perturbaba mi mente en demasía.
-Tengo sed -repetí.

La mirada de la mujer se alzo perdiéndose en la profundidad de la isla, decía que no estábamos solos, nos vigilan.
Giré mi cabeza al escuchar el atronador ruido a mis espaldas, los arboles caían ante las zancadas de una bestia que nos triplicaba en tamaño, cuernos en su cabeza, fuego envolvía su tez, aquello no era de este mundo.
-¿alguna idea preciosa? Porque parece que le has tocado al hechicero los cojones bien y nos ha llevado a la isla de las pesadillas.
Si salgo de esta, espero que dances como en la fiesta sobre mi entrepierna.







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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Isthar el Vie Dic 08, 2017 11:01 am

El vampiro era insoportable e inaguantable en todos los aspectos y todos los sentidos, no había una parte de mí que no deseara matarlo y liquidarlo del mundo en el que vivíamos porque seguramente así sería mejor para todos y podríamos vivir en paz, ya no por el peligro de sus colmillos, por la sarta de estupideces y de gilipolleces que era capaz de soltar por su boca en apenas unos segundos. Dareh no solo me había mandado aquel castigo llevándome a ese lugar, sino que además tenía que haber elegido la noche en el que me había encontrado al vampiro más desquiciante de todo París, deseaba a cada instante girarme y clavarle una estaca en su trasero y luego en su corazón para matarlo de una maldita vez, pero luego recordaba que nuestras vidas estaban conectadas de alguna forma y que si lo mataba yo también acabaría muerta y aún tenía muchas cosas que hacer para morir por ese gilipollas y en aquel lugar, por ejemplo, tenía una venganza que cumplir y acabar con Dareh de la forma más lenta y tortuosamente dolorosa que encontrara, ese hijo de puta pagaría las consecuencias de enviarme con el vampiro ligando nuestras vidas a lo que parecía la isla del Infierno, porque desde luego que al paraíso no nos había llevado ni en broma. Su parlotería parecía no tener fin y ya me estaba cansando y hartando, apretaba los puños para controlar las ganas de ensartarle con la estaca porque me tentaba mucho a hacerlo mientras seguíamos andando. Sabía que aquel lugar tendría que tener una salida, alguna forma de poder escapar de dicho lugar y en cuanto volviéramos el primero en caer sería el vampiro, después el hechicero y yo podría continuar con mi vida de cazadora. Pero el destino, que era muy perro, no parecía tener los mismos planes que yo tenía en mente porque me enviaba aquella prueba que debía de pasar y si me caracterizaba por algo era por la perseverancia que tenía, y que jamás renunciaba a nada, ni huir ni perder era algo que formara parte de mí así que esa situación no iba a ser la primera de mi vida.

Lo miré de reojo frunciendo el ceño cuando dejó caer que podría alimentarse de mí, pero no le quedaba claro que no iba a hacerlo porque no se alimentaría del todo, estábamos conectados y si yo perdía sangre él la perdería al mismo tiempo... algo que no parecía entender y que no iba a perder parte de mi tiempo en explicárselo porque parecía uno de estos hombres con la cabeza hueca que no se enteraba de lo que le decían, así que preferí centrarme en buscar la forma de salir de4 aquel lugar y así no perder en tiempo en tonterías como decirme que era atractivo, a lo que solté una carcajada irónica por sus palabras pero que no dije nada, pasando de él. Lo miré cuando me dijo que no me veía con amigos porque era una amargada a lo que giré mi vista hacia él y le gruñí por lo que decía, lo que tenía que aguantar sin poder cruzarle la cara como deseaba realmente. Negué con la cabeza tras contarle lo que pasaba entre mi familia y la de Dareh y enarqué una ceja ante su estúpida pregunta de por qué no me mataba en ese momento, a lo que luego pareció recordar que no podía porque estábamos conectados y pedí por paciencia, porque de lo contrario se cometería un asesinato y un suicidio al mismo tiempo. Me puse tensa por completo cuando se atrevió a llevar su nariz a mi cuello y la deslizó por mi piel oliendo mi aroma, aseguró que tenía hambre y me giré para gruñirle, darle un empujón y alejarlo mientras lo miraba fulminándolo a esos ojos rojos que llevaba.


-Escúchame bien vampiro, porque no lo pienso repetir; acércate y desearás no haber nacido nunca. Jamás te daré de mi sangre así que ya puedes morderte la lengua y aguantarte las ganas, porque salvo que encontremos algo con lo que alimentarnos te garantizo que pasarás hambre porque de mi sangre no vas a beber
–le señalé con el dedo dejándoselo más que claro aunque parecía que algo le pasaba porque sus ojos no dejaban de fijarse en mi cuello asegurando que tenía sed, como si no pudiera contenerse y di un paso hacia atrás- aléjate vampiro, o te aseguro que no me importará que estemos conectados para hacerte daño y pararte de ser necesario –pero fue en ese momento cuando, junto a aquella fuente de la que manaba un agua cristalina que te invitaba a beber de ella oímos lo que nos hizo indicar que no estábamos solos en el lugar, un gruñido retumbó por el lugar y pronto nos fijamos en que no estábamos solos en ese sitio. De entre los árboles apareció un demonio que tenía cuernos en su cabeza, su piel rojiza resplandecía por las llamas que manaban de su piel y que parecían recubrirla. Genial, si con el vampiro tenía poco ahora se sumaba a la fiesta aquel demonio que no nos iba a poner las cosas fáciles, miré al vampiro que me preguntaba qué hacíamos y asegurándome que si salíamos vivos de esa tendría que bailarle encima de su miembro como había hecho en la fiesta, eso me hizo gruñir mirándole- ¿es que no puedes pensar en otra cosa que no sea en follarme? Antes prefiero que me mate ese demonio a que me toques, vampiro –aclaré para luego mirar al enemigo que teníamos frente a nosotros y cuyos ojos, oscuros como el mismo abismo, se centraba en nosotros- ¿todo lo tengo que pensar yo? No eres más que un lastre –aseguré dando un paso atrás para poner distancia- bien, como siempre alardeas de que eres un vampiro y que eres más rápido y más fuerte que yo vas a ser el cebo –lo miré y sonreí de lado- tú eres más veloz así que vas a distraerlo mientras yo busco la forma de herirlo sin que las llamas nos toquen, así que venga, es tú ocasión para demostrar lo buen vampiro que eres –saqué las armas en ese momento en el que el demonio nos rugía y volví a mirarlo- vamos rubiales, que te siga a ti y juguemos al pilla-pilla, mientras yo intentaré hacerle daño en sus talones para desequilibrarlo, de rodillas será más fácil que estando alzado –el demonio no se hizo de esperar y con el garrote que llevaba intentó darnos pero fuimos rápidos y nos separamos cada uno hacia un lado lo que le dio la opción de decidir a por quien iba, pero al parecer el vampiro había pillado mi idea e hizo lo posible para que se centrara en él en vez de en mí.


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Re: ¿y si subimos la apuesta? (privado)

Mensaje por Raziel el Mar Dic 12, 2017 8:03 am

Enarqué un ceja cuando la morenita empezó a decir lo de siempre, es mas la imité poniendo esa cara de autosuficiencia que se gastaba, algo que la parecer desespero al monstruo cornudo que nos miraba incrédulo al vernos mas preocupados en discutir entre nosotros que en darle muerte.
-Bla,bla,bla, nunca voy a acostarme contigo -aseguré -bla,bla,bla

El demonio rugía acercándose a nosotros, le saque la lengua a la cazadora.
-Claro, para ti toda la diversión, como todas las mujeres eres tu tonta pensando.
Los dos discutíamos encarandonos uno al otro entre gruñidos y dejando claro que eramos dos enemigos naturales pese a estar encadenados de algún modo al otro.

La bestia descargó su puño para aplastarnos, eramos diestros, rápidos y rodamos por el suelo esquivando el ataque poderoso que sobre nuestras cabezas hubiera llovido si no hubiéramos sido rápidos en reflejos.
-Estaba hablando con la dama por muchos humos que te gastes no debes intervenir en una pelea de enamorados -le dije al fueguecito que echaba humo centrando su atención en el bocazas que le hablaba.
Sus intentos por aplastarme quedaban frustrados por mis movimientos sobrehumanos.
-soy el mas rápido -dije fanfarroneando mientras escuchaba a la mujer resoplar intentando darle con sus armas.
-Vamos preciosa, no te veo muy ducha en esto de matar bestias ..sera porque eres tan fría que contra la fogosidad del demonio no sabes que hacer -apunté lanzandole un mordisco.

No tuve solo que esquivar la garra del demonio, si no también un cuchillo que según ella se le había “resbalado” de las manso y que me llevó a enarcar una ceja molesto – a ver si sujetamos mejor el acero preciosa -le recriminé sin parar de moverme en circulos alrededor del demonio que se iba mareando.
-¿Si le atacó crees que me quemare? -pregunté mirando de reojo a la doncella -soy neófito y a ese tema de aprendizaje no he llegado con mi sire.
¿Me refiero puedo morir quemado o solo con una estaca?

El demonio se desesperaba escuchándome hablar, pero creo que ella también, estoy seguro que en algún momento pensaron darme muerte a mi primero aliándose los dos.
Por suerte para mi, eso era imposible pues la cazadora estaba atada a mi no vida.


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