Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Cuando las ramas secas florecen - (privado)

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Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Roy Connor el Lun Oct 16, 2017 10:46 am

A veces, sentía que Paris, lo consumia, que lo mantenia ahogado, intentando respirar por algún pequeño orificio, una grieta que le ayudaba a mantener su cordura. Pero ciertos días, ni la tranquilidad del jardín botánico, ni los bosques, lograban traer la calma a su atormentada mente. Era en ocasiones como esas, que montaba su caballo y corría desesperado, alejándose de la ciudad, de sus gentes, y en especial de su pasado, ese que tras haber pasa tantos años, seguía torturando, exigiendo una venganza que - por el momento - le era imposible de realizar.

Apenas el sol despuntó en el horizonte, los campesinos de las afueras de Paris, observaron pasar, como si se tratase de una exhalación, a un jinete que apuraba ferozmente su montura, como si el mismo demonio lo estuviera persiguiendo. Algunos, se santiguaron, otros,  mudos de la sorpresa, le seguían con sus miradas, hasta que se perdía en la lejanía. Aquel hombre, de gran estatura, cuerpo musculoso, vestido con una amplia camisa blanca, pantalones de montar y botas de caña alta, llamaba la atención, no solo de hombres, sino también de mujeres, pues era atractivo y exótico, para una sociedad tan arraigada en sus vicios y costumbres.

Con su rostro descubierto, el cabello más largo de lo habitual, sujeto con una cinta de terciopelo rojo, parecía un ser legendario, un hombre que daba la sensación de no pertenecer a éstas tierras, no solo por sus rasgos, que podían observar aquellos campesinos que se encontraban mas cerca del camino, sino todo aquel que lo había conocido, puesto que sus rasgos revelaban el un origen no europeo, señalándole como extranjero, uno de los tantos asiáticos que desde hacía una década, habían comenzado a llegar a París.

Pero la verdad era otra,  Roy, no era coreano, había nacido en París, su padre era un inglés que juró lealtad al Rey de Francia, cuando éste aceptó su matrimonio con una noble del lejano reino de Corea. Connor, dejó inglaterra cuando ésta no aceptó su amor. Cuando Roy nació, sus rasgos eran predominantemente asiáticos, el señor Connor, temió por la discriminación que pudiera recibir su vástago, pero por suerte, jamás tuvo que soportarla, ya que siempre gozaron de la protección del rey. Tras tantos años, de ausencia, y con un nuevo rey en el trono, Roy podría temer por su condición de extranjero, pero sabe que las cosas han cambiado. El reino de Francia se ha vuelto mucho más cosmopolita, y en sus dominios conviven nobles de todas las naciones del mundo. Ya no está solo, pues ahora, posee un respaldo mayor, una embajada del reino de su madre, y una gran comunidad, que apoya a sus miembro. Más aún así, a veces París se le hace insoportable. Por eso, huye, lejos, hasta que el mar, le impide seguir,

Con ese sentimiento arañando su pecho, se dirigió hasta el puerto, allí se encontraría con uno de sus capitanes, y tal vez, decidiría tomar distancia, viajar por un tiempo, llegar hasta el reino de su madre y no volver jamás.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Thalie De Rose el Lun Oct 30, 2017 6:21 pm

La «vida después de la vida» es solo algo que inventamos para rebajar el dolor de la pérdida, para volver soportable nuestro tiempo en el laberinto.
John Green


La mirada de la cambiante se mantenía fija en el mar, en la inmensidad que se había devorado sus sueños e ilusiones para después volverla a escupir en aquella ciudad de la que tanto buscó escapar y que nuevamente se convertía en el único sitio que podía ser su hogar.

Un suspiro salió de sus labios y la mirada se le nubló debido a las lágrimas que se negaban a abandonar sus ojos. La gata recordaba cosas muy especificas de aquel puerto y del hombre que la llevó a este ahí. Camila, ese era el nombre que ostentaba cuando en su intento por escapar de los inquisidores que acabaron con la vida de su madre, aceptó tomar un barco a América al lado del hombre a quien amaba. Keath Roggers, aquel cambiante canino con quien planeaba casarse apenas pisaran tierra firme, el hombre que consiguió los pasajes a América y quien tanto la amaba, probablemente se encontraba muerto, como el resto de la tripulación tras el naufragio del barco en que viajaban. La gata también espero acabar muerta pues lo único que era capaz de recordar de ese momento era la inmensidad del mar y como lentamente la oscuridad se la comía; también recordaba haberse entregado a la muerte feliz pues creía que moriría al lado de su amado, sin embargo, nada fue así.

Después de la oscuridad, llegó el dolor y poco a poco la consciencia. Al despertar se encontró con que estaba una vez más en París, que había sido salvada por Gwangjong Goryeo, un vampiro y embajador de Corea, la tierra de su amado Hero. Aquel vampiro la trató como si fuera parte de su familia, la ánimo a seguir con vida y lentamente le dio no solo amistades, también le brindo un nuevo motivo por el cual luchar y claro, un nombre diferente, uno que para ella ahora resultaba especial. Camila De Rose se encontraba muerta, al igual que todos los que algunas vez la conocieron y ahora, en su lugar se encontraba Thalie De Rose, una mujer completamente devota a los ideales del embajador de Goryeo, dispuesta a enfrentarse a todos aquellos que desearan hacer daño a los sobrenaturales o a los mortales inocentes. Pero a pesar de su nueva vida y de las insistencias de Gwangjong de que sepultara su pasado, para la cambiante aún existía alguien que la mantenía atada a su pasado.

Con un tremendo pesar la cambiante alejo su mirada del mar y observo el anillo de compromiso que aún lucía en su dedo. Una sonrisa cargada de tristeza apareció en su rostro. Keath le había dado aquel anillo como muestra de su amor y como una promesa de que siempre estarían juntos, sin embargo, aquella era una promesa que ya no podría cumplirse.
Perdóname Roggers, porque he sido yo quien te arrastró a este terrible destino – susurró al tiempo que una solitaria lagrima corría por su mejilla – Siempre estarás en mi corazón y en mis pensamientos – se quitó entonces el anillo y sin decir nada más lo lanzó al mar, tan fuerte como le era posible. El océano aquel se convertía de esa manera en la tumba de su amado perro y en cierta parte, en la de ella misma.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Roy Connor el Vie Nov 10, 2017 7:43 pm

Roy, caminó por el puerto, buscando al capitán del barco que pertenecía a su flota marítima, pero no lo pudo encontrar. Había dejado su montura en un establo perteneciente a la compañía que le pertenecía,  - en parte, ya que el cincuenta por ciento era accionista el embajador de Corea - Sonrió con malicia, eso solo podía significar una cosa. En la charla que había mantenido con Gwang Jo, éste había supuesto la intención del lobo, de poner distancia. Sabiamente, le había dicho que por mas abismos de agua pusiera entre él y su pasado,el dolor, las ausencias y el sufrimiento vivido, no desaparecerían de su vida, que la única manera de lidiar con ello, era aceptar la imposibilidad de cambiar el destino. - Debes comprender que el destino de tu padre, de tu hermana era ese, y que intentar torcer lo ya escrito por los dioses, solo traerá mas sufrimiento a las personas que amamos - había dicho el embajador, con un tono de voz, tan profundo, tan cargado de dolor, que Roy comprendió, que no era el único en esa habitación, que había vivido una perdida irreparable.

- Ay, amigo... has pensado en todo - dijo negando con la cabeza y rascándose la nuca, - ¿Que podré hacer? ya estoy aquí, y no tengo ni un bote para alejarme de ésta maldita ciudad... - suspiró, mientras sus ojos recorrían el paisaje y la zona de las balaustradas, un paseo coqueto, que los parisinos usaban para pasear y dejar pasar sus horas de aburrimiento y hastío. caminó en silencio hacia esa zona, al irse acercando, contempló la silueta de una joven, que iluminada a contraluz por el sol, hacía que sus dorados cabellos brillaran casi sobrenaturalmente, ademas el aura que la envolvía, le decía que ella no era una humana normal y corriente. Podría haber seguido de largo, no prestar atención a las palabras que la joven expresara, pero no pudo. Se detuvo a pocos pasos de ella, apoyando sus brazos en la balaustrada, contemplando el mismo paisaje que la joven contemplaba. De forma disimulada la observó en varias ocasiones, - es hermosa, pero cuanta tristeza cara su alma -caviló, suspirando al pensar que d cierta forma, su alma se encontraba tan herida como la de aquella bella extraña.

Giró su cuerpo contemplándola, ya sin pudor alguno, al momento en que arrojaba el anillo y pronunciaba aquel juramente - El destino está escrito, antes siquiera de haber nacido... y si no fuera así... tampoco importa lo que pudo ser y no fue... ¿de que vale torturarse? No prometa lo que solo acarrearía su propio sufrimiento... si lo amo... deje que la olvide... y olvídelo... así su alma podrá soltarse definitivamente, y trascender - Solo repitió lo que alguna vez Gwang Jo le dijera, pero en verdad pensó que la joven debía dejar de culparse, era demasiado joven para no permitirse seer feliz.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Thalie De Rose el Jue Nov 30, 2017 11:46 pm

Al dejar París en el barco, se llevo únicamente un poco de ropa y algunos recuerdos de sus padres que se hundieron junto a Keath. Al despertar bajo el cuidado de Gwang So, trató de volver a contactar con aquellos amigos que le quedaban en la ciudad, sin embargo, no encontró a nadie. La ciudad se había vuelto tan peligrosa en tan poco tiempo que ella se dijo a si misma que sus conocidos se ocultaban en otros países, aunque desafortunadamente, la realidad era diferente. La De Rose había incluso vendido la casa que perteneciera a su familia, aquella en la que ella creciera y viera a sus padres ser felices, la misma en la que hubiera vivido junto a Keath durante más de un año. Así pues, sin nadie a quien recurrir y sin nada que le perteneciera, la cambiante se quedo al lado del embajador, inmortal que se convirtió en muy poco tiempo en uno de sus nuevos y preciados amigos.

Ahora, a la orilla del mar se encontraba sumergida en su tristeza y consumida por el dolor de la perdida, pues sabía que al lanzar aquel anillo al mar, ya no tendría verdaderamente nada que la atara a su pasado más que sus propios recuerdos.

Una vez que el anillo de compromiso se hubo hundido en las profundidades y su disculpa fue lanzada al viento, la cambiante supo que su misión ahí terminaba, sin embargo, fue incapaz de moverse así como fue incapaz de alejar su mirada de las olas. El movimiento tanto lento como constante de las olas la enfureció y le provocó el impulso de gritar hasta quedarse sin voz, siendo el momento en que sus labios se entreabrían cuando una voz masculina ahuyento al demonio de la ira, llevándola a girar en la dirección de la cual provenía la voz, todo para encontrarse con un hombre de rasgos asiáticos, como los de su querido amigo Gwang So.

Las palabras emitidas por el caballero le hicieron percatarse de que había estado hablando más alto de lo normal así como de que estuvo tan metida en lo suyo, que no se dio cuenta de que había más personas por la zona, aún así, poco le importaba que más personas le hubieran escuchado, después de todo, nadie comprendía su dolor, nadie sabía cuanta culpa cargaba en su alma; nadie más que Gwang So, quien la acompaño en sus momentos más miserables, quien la ánimo a continuar a pesar del dolor y quien hasta la reprendió cuando lo vio necesario. El embajador de hecho había sido quien la animará a deshacerse de su pasado, asegurándole que al hacerlo se sentiría mejor, aun así, todo aquello le parecía no del todo correcto y fue gracias al comentario del individuo a su lado que descubrió el por qué.
Él no puede olvidarme – respondió con tristeza, alejando su mirada de él y volviéndola al mar – Los espíritus de los muertos no pueden olvidar, se quedan con lo que vivieron y nada más; así que sería injusto si lo olvido cuando sé que él no puede olvidarme – volvió entonces su vista al caballero – Pero gracias por sus palabras, me ha hecho darme cuenta de algo – sonrió ligeramente – además que lo que dice me recuerda a un amigo muy querido solo que él dijo “intentar torcer lo ya escrito por los dioses, solo traerá mas sufrimiento” – dijo, trayendo una vez más a Gwang So a su mente.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Roy Connor el Sáb Dic 23, 2017 8:26 pm

Asintió con un movimiento de su cabeza, ante el comentario de la joven, puesto que era verdad en cierta forma, mas si los espíritus no podían olvidar lo que habían vivido o a los que habían amado u odiado en vida, era verdaderamente un castigo, un infierno que no se lo deseaba a nadie. - Aunque debo consentir en que tiene razón en cierta forma, debo disentir en su idea de que los espíritus no pueden olvidarnos. En mis viajes por oriente, pasé un tiempo con personalidades de la cultura de Corea, y uno de ellos, me relató la creencia de las parcas, ¿alguna vez la a escuchado? - dijo mientras giraba su cuerpo para enfrentar la bella mirada de la joven, - según aquella creencia, las parcas, por la benevolencia de los dioses, dan de beber un té que provoca en los espíritus, la posibilidad de olvidar, no hacerlo, es en si, un gran castigo de parte de la deidad -, inclinó levemente su cabeza, sin dejar por ello, de mantener la mirada fija en la ajena, -¿Acaso su ser querido cometió un pecado imperdonable, como para no poder tener el beneficio de ese olvido? por eso, no piense que no la olvidará, puesto que solo es un deseo egoísta de quien aún vive, si en verdad le amo, ruegue a los cielos, para que las parcas hayan tenido piedad de él -.

Sabía que aquella joven no era una mujer normal y corriente, podía ver en su aura, ese brillo, ese color, que le hacía saber que estaba ante la presencia de un ser sobrenatural, tan interesante, tan misterioso como jamás había conocido en su vida. El deseo de conocerla profundamente, de aliviar ese dolor que carcomía el interior de la joven, lo hizo querer acariciar los dorados cabellos. Su mirada se había quedado fija en los orbes de la cambiante, al darse cuenta, el lobo carraspeó, llevando su mirada por un instante al oleaje que parecía subir lentamente, - Vaya parece que el tiempo va a cambiar - dijo, antes de volver a posar sus orbes en los ajenos - Oh por cierto, no me he presentado, mi nombre es Roi Connor - dijo, inclinándose, saludando con el antiquísimo modo de la cultura de su madre, esa que había decidido tomar como propia.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Thalie De Rose el Sáb Dic 30, 2017 9:39 pm

Con curiosidad, la cambiante se mantuvo en silencio, esperando a que el caballero a su lado expresaba en que diferían sus opiniones, pues para la manera de pensar de la rubia y según lo que sabia respecto a los espíritus, estos no olvidaban y de hecho, eran los recuerdos del pasado los que mantenían a muchos de ellos atados a la tierra, transformándolos en espectros que vagaban sin rumbo por la tierra.
He escuchado muchas historias de Corea pero nunca alguna que se refiriera a las parcas, ¿Podría contármela? – pidió sinceramente interesada, pues verdaderamente ella no era una ingenua de la cultura coreana, todo debido a su larga amistad con Hero, quien en las noches que llegaron a pasar juntos le conto tanto como él era capaz de recordar e incluso le presento a más gente que venia de aquellas tierras, quienes complementaron las enseñanzas de Hero; ahora, quien continuaba enseñándole era Gwang So, sin embargo él tampoco menciono alguna vez a las parcas.

La expresión casi infantil e ingenua en el rostro de la cambiante fue un aliciente para que el caballero diera inicio al relato mágico de los ángeles de la muerte, seres que se encargaban de hacer que los muertos olvidaran todo respecto a su vida, para así, permitirles continuar sin sufrimiento y dolor. Escuchar aquella creencia le sacó una sonrisa a la gata, quien apartó su mirada del hombre para llevarla una vez más a las olas.

La De Rose no estaba del todo segura en que aquella creencia fuera cierta pero si lo era, pedía porque Keath hubiera bebido aquel té y así, se olvidara de ella. La transición a una nueva vida sería más sencilla para él de esa manera, así como también sería más sencillo para ella, quien no necesitaría entonces martirizarse obligándose a recordar siempre el fatídico día del hundimiento.
No, él nunca cometió un pecado tan grande como para que se le niegue el olvido – miró una vez más al caballero y la sonrisa se amplio en sus labios – Gracias, pues aunque lo que me ha contado puede no ser lo que le ha sucedido a mi persona especial, creeré ahora que él me ha olvidado y que esta bien, que es feliz y que sonríe – porque para Keath ella no deseaba nada más que felicidad fuera donde fuera.

La ausencia de palabras los envolvió, de la misma manera en que lo hizo el sonido de las olas que golpeaban ahora con más intensidad la costa y el muelle donde ellos se encontraban. La marea subía lentamente y la cambiante no lo notó sino hasta que el caballero a su lado se lo hizo notar.
Será mejor entonces que nos apartemos un poco, ya sabe como es de caprichoso el mar – caprichoso y brutal, pensó la cambiante antes de dar un paso hacía atrás y detenerse solamente al escuchar la presentación del caballero asiático – Un placer Roy, mi nombre es Thalie De Rose – ladeo ligeramente la cabeza – disculpe si lo que preguntó le resulta una completa indiscreción pero, me es imposible no notar que posee ascendencia asiática, sin embargo, su nombre es muy diferente a los que usan en esa cultura… – y sin saber exactamente como preguntar el motivo de aquel peculiar nombre, se quedo callada, como si el ratón le hubiera comido la lengua.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Roy Connor el Miér Ene 31, 2018 10:52 am

Pestañeo varias veces, mientras una sonrisa se formaba en sus labios, ante la sorpresa de encontrarse con una mujer tan directa, que dejaba que su curiosidad, fluyera con la simplicidad de la de un niño pequeño, que no mide sus palabras y que no existe la maldad en ellas. - Pues, verá, la historia es larga, y estoy dispuesto a contársela, si me promete que tomará una taza de te conmigo, creo, si mal no recuerdo, que cerca de aquí, existe un pequeño puesto, una típica casa de te, ¿lo sabía? es de un amigo mio - dijo, Roy sabía que se refería al comandante de las fuerzas del Embajador, al señor Park, quien lo había abierto para poder darle trabajo a varias de las mujeres orientales que habían sido rescatadas de las garras de los traficantes de blancas. Sonrió ampliamente, - ademas, el día se ha vuelto gris y pareciera que el otoño se acerca a pasos agigantados éste año ¿verdad? -, no esperó que ella le respondiera, se giró, en dirección a donde se encontraba aquel local y le ofreció el brazo, su instinto le decía, que mientras permanecieran a orillas del mar, ella seguiría con aquella expresión desolada, esa tristeza, esa melancolía, que opacaba su belleza, y apagaba su mirada.

Cuando entraron a la pequeña posada, una jovencita que no tendría mas de quince años, les indicó una mesa que poseía un hermoso ventanal, permitiendo observar el pequeño jardín creado, para embellecer el lugar, si parecía que aquel edificio, se encontraba en otro lugar y no en mitad de un puerto, en donde el hedor, el trabajo duro, provocaba que la atmósfera fuera desagradable, pero aquel sitio, era un oasis en el desierto, una joya en mitad de un pantano. La joven, iba delante de ellos, cojeaba levemente de su pierna izquierda y en su hermoso rostro una cicatriz afeaba su delicada piel. Roy se entristeció, - ¿como puede la maldad del hombre, hacer tanto daño? - caviló, mas sabía que aquella joven era feliz, pues su vida había sido salvada por el propio Choi, por quien había desarrollado un amor platónico, que podía verse en su rostro sonrosado como el melocotón, cada vez que el General llegaba a ese lugar, para observar que todo estuviera en orden.

Cuando llegaron a la mesa asignada, Roy se adelantó para acomodar la silla a la señorita Thalie, mientras, - gomawo, Mi Young - dijo a la joven, la sonrisa de la joven se expandió en aquel rostro, haciendo que la cicatriz deformara levemente su mejilla, pero Roy la trató como si fuera la joven mas bella del lugar, luego de la dama que lo acompañaba. Tras hacer el pedido, se dedicó a contemplar el bello rostro de la mujer que estaba en frente de él. Volvió a sonreír, antes de cumplir con su promesa, - Ahora si, he de contarle porqué mi nombre es Roy Connor, y no Taejo Joseon -.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Thalie De Rose el Jue Feb 15, 2018 11:12 pm

La intención de la cambiante al preguntar respecto al nombre de Roy no iba mal intencionada, de hecho, la pregunta se debía enteramente a que le causaba sincera curiosidad. Todos y cada uno, tanto de los conocidos como de los amigos con descendencia asiática que la De Rose poseía, usaban siempre nombres que denotaban su origen, sin embargo, aquel caballero se presentaba con un nombre tan diferente que le resultaba imposible a ella mantenerse callada al respecto; más al recibir como respuesta el ofrecimiento a conocer la historia de aquel nombre tan peculiar, la cambiante se sonrojo.
No es necesario que me cuente la historia, pregunte por mera curiosidad pero no fue mi atención hacerlo sentir con necesidad de dar explicaciones, lamento si con mi pregunta le hice sentir de esa manera – los ojos de Camila, ahora Thalie, se posaron sobre el rostro ajeno antes de ir en dirección al cielo, que efectivamente se mostraba ya gris y amenazante; aunque desde el punto de vista de la cambiante lo único gris y amenazante eran sus propios pensamientos y el otoño que desde que Keath muriera era lo único en su corazón. Sus ojos volvieron a posarse sobre el rostro del Connor y tras suspirar sonrió – Ese té suena bien y aunque lo dude, claro que sabía de a existencia de ese lugar – después de todo conocer los lugares donde su amigo el embajador resguardaba a las mujeres que ella ayudaba a rescatar desde hacía no mucho tiempo, era su obligación.

Ambos se dirigieron hasta la casa de té, sitio que la De Rose conocía por palabras pero al que nunca asistió realmente. Al llegar, fueron atendidos por una muchachita muy joven, misma que lucía una terrible cicatriz en su cara. Al verla, a la cambiante se le encogió el corazón y la rabia corrió por su cuerpo, ¿Cómo era posible que lastimaran a seres tan inocentes?, ¿Qué pensabas aquellos que consideraban a muchachas como aquella una buena inversión?. La furia y las ganas de salir de aquel lugar para ir hasta donde se encontraba Gwang So se desvanecieron cuando la muchacha le sonrió, indicándole así que estaba agradecida de tener una segunda oportunidad en la vida.

Más relajada y diciéndose a si misma que ayudaría a más de esas jóvenes, la De Rose siguió al Connor hasta la mesa que les indicaban y después de permitir que él pidiera, se dispuso a escuchar la historia.
Antes de que de inicio quiero que sepa – lo miró fijamente y con seriedad – que no tiene que contármela y que comprenderé perfectamente si en algún punto decide detenerse – entonces sonrió.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Roy Connor el Mar Feb 27, 2018 9:19 pm

La luz que iluminaba el lugar, daba a la joven Thalia, una aura muy especial, Roy sonrió ante aquello, pues la hacía mas bella a sus ojos, que muchas mujeres a las que había hecho compañía, a lo largo de tantos años. Mantuvo silencio, mientras ella le aseguraba que no era necesario que le confesara el porqué de su nombre europeo, cuando todas sus facciones lo delataban como un hombre de raza oriental.

Roy, volvió a sonreír, mientras negaba con un suave gesto de su cabeza y su mano derecha, - No, no se preocupe, no es un secreto de estado... tal vez es algo mucho mas común de lo que cree - afirmó. Estaba por continuar su monologó, cuando la jovencita, volvió para traer lo que habían pedido, él caballerosamente ayudó, acomodando los diferentes platillos en la mesa, - ésto es un verdadero manjar - dijo, alegre y sonriendo a la empleada, - Mi Young, harás que venga mas seguido a deleitarme con éstos platillos, y a pasar mas tiempo entrenándome - rió con total desparpajo. Su mirada fue desde la jovencita, a los ojos de la bella mujer con la que compartía la mesa.

Cuando volvieron a quedar solos, él apresuró un sorbo de su café, su mirada se perdió por unos segundos en el obscuro liquido, antes de levantar su vista y buscar la ajena, aquellos bellos ojos color del cielo, le estaban mirando, y no pudo mas que sonreír tontamente. En verdad, ¿que importaba que él se llamara Roy o Taejo, en verdad, quería conocer mas de aquella mujer, de su mirada cargada de tristeza, de su bello nombre. Una leve envidia, por el amor perdido de aquella mujer, le hizo bajar la mirada, enterrándola nuevamente en el liquido que le devolvió su reflejo, - Quisiera poder decir que, aunque sea una vez en mi vida, me han amado, de una manera tan intensa, tan pura... mas nadie a derramado, por mi, ni una sola lagrima. Siento envidia por aquel que ya no está con ella, pues mas valioso fue haber vivido, aunque mas no fuera un día, siendo amado por una mujer así... que toda una vida en la soledad absoluta, como es mi condena. -pensó mientras, intentaba encontrar las palabras para comenzar una conversación amena.

Levantó nuevamente su mirada y cuando encontró la ajena, las palabras se escaparon de sus labios, - Tiene los ojos mas bellos que he visto en mi vida -, no pudo quitar su mirada de aquellos orbes que parecían iluminar su alma.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Thalie De Rose el Dom Mar 25, 2018 10:45 pm

Pasaba de estar sumergida en la miseria de lo perdido a encontrarse contemplando el futuro y lo que podía hacer por el bienestar de otro. Sin saberlo, Roy la llevaba pues a uno de los lugares donde su querido amigo Gwang So ocultaba a las mujeres que rescataban de las garras de los traficantes de personas y ahí, mirando a Mi Young, se decía que entendía porque morir no era su hora. Keath le había enseñado a ser fuerte y a sacrificar lo que se amaba por un bien mayor. ¿Era entonces la muerte del perro la última perdida que ella enfrentaba para volver a encontrar su camino? Contemplando la sonrisa llena de esperanza por el futuro de la muchacha, creía que sí; aunque era doloroso y no podía negarlo, después de todo, había estado a nada de casarse con Keath y de tener un futuro lleno de paz. “Pero tú nunca has sido una mujer de paz”. Se recordó a si misma los tiempos de la alianza, su aventura con Jîldael y los últimos meses con Keath. La De Rose, no había nacido para la paz sino para la guerra.

Sus ojos se desviaron de la Mi Young para centrarse una vez más en el coreano, que comenzaba a contar su historia.
Puede que le parezca común a usted, pero debe saber que lo que es común para algunos, resulta maravilloso para otros – animaba pues al caballero a continuar con el relato, más antes de que pudiera suceder eso, la joven Mi Young volvió a la mesa con la comida que había sido ordenada por Roy. Los platillos que eran delicadamente colocados por las manos de la joven lucían apetitosos, más para ella lo más relevante en aquellos momentos era el hombre sentado frente a ella, quien no dejaba de mirarle.

Cuando Mi Young s retiró, los ojos de Thalie fueron a posarse sobre los ajenos y una sonrisa apareció en sus labios.
Creo que usted no será el único que venga más seguido a este lugar  – comentó, haciendo referencia a lo que Roy dijera a la joven Mi Young segundos atrás, más como respuesta, obtuvo una frase que no se esperaba – ¿Perdón? – preguntó, incrédula ante lo que escuchaba y a la manera en que Roy la miraba, esa que le aseguraba que no había escuchado mal, que él verdaderamente le decía que tenía unos ojos bellos. Avergonzada, inclino la cabeza para dejar de mirarlos mientras que sentía las mejillas calientes – Creo que le escuche mal – susurró, sin poder levantar el rostro pues la mirada ajena le quemaba, como una brasa que amenazaba con convertirse en un incendio de un segundo a otro.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Roy Connor el Dom Abr 08, 2018 7:53 pm

Jamás había sido impulsivo, como un buen militar, era estricto y meticuloso, pero, allí, frente a esos ojos que parecían el centro de un nuevo universo, de una nueva vida, simplemente no se había podido callar. Desde el instante en que la viera junto al brandal del puerto, no había podido dejar de contemplarla, de pensar cual era el mal que la aquejaba, que deseaba conocerla, saber todo de ella, pues algo en su interior le decía que sus destinos estaban unidos, de alguna manera, mágica y misteriosa.

Pero lo había arruinado, pues al decir aquel comentario irreflexivo, la hermosa dama se había incomodado, - eres un total desastre - caviló, mientras bajaba la mirada y maldecía por lo bajo. Llevó su mano a la sienes antes de tener el valor suficiente como para buscar nuevamente la mirada ajena. - Perdón si la he importunado, no tengo escusas, es solo que su mirada, cargada de tristeza y añoranza, o como hace tan solo un instante, cuando contemplaba con dulzura y cariño a la joven camarera, pensé en que sus ojos son bellos, porque su alma también lo es...  - dijo sonriendo con un dejo de vergüenza,  - espero que de verdad sepa disculpar mi torpeza... y no huya... le prometo que de mis labios no saldrá otra frase semejante... me he de portar como todo un caballero - dijo haciendo la señal de la cruz en el pecho sobre el corazón.

Aun algo disgustado por su propia torpeza, tomó los palillos y comenzó a meterse bocados de comida en la boca, - así, calladito  te ves mas bonito - pensó, recordando las afirmaciones que le solía hacer su hermana, cuando por alguna razón discutían y se encontraban a la hora de la comida, pero sin ánimos de pedir perdón, o dejar la pelea fuera de la mesa. Tomó con una mano el vaso de soju y lo tragó de un solo envión, lo que provocó que casi se ahogara, pareciendo mas torpe de lo habitual, se sentía tan frustrado, que no sabía como salir de aquella situación, solo esperaba que la joven le ayudara a encontrar un tema de conversación que lograra hacerle pensar en otra cosa. Entonces, un nombre llegó a su mente, - Gwang So, ¿como dijo que le había conocido? - caviló. Mientras tomaba agua y dejaba que su garganta dejara de molestar, la contempló con disimulo. La joven se veía tan adorable comiendo aquella comida oriental, que le hizo sonreír, - se ve como una bella muñeca - volvió a pensar, pero se contuvo de expresar cualquier pensamiento en voz alta.

Cuando se sintió lo bastante recuperado,elevó su mirada y con una expresión un tanto seria, le preguntó, - ¿Como dijo que conoció al embajador? -, aquello le intrigaba en sobremanera, pues había asistido infinidad de veces a la embajada, pero jamás se la había encontrado.



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Re: Cuando las ramas secas florecen - (privado)

Mensaje por Thalie De Rose el Miér Abr 25, 2018 11:12 pm

Con nerviosismo y tratando de evitar a mirada de Roy, no porque la incomodase sino porque de alguna manera le agradaba demasiado, Thalie tomó los palillos con los que comerían y comenzó a jugar con ellos, tal y como lo hiciera la primera vez que vio aquellos artilugios en la casa de Hero, su querido amigo vampiro que disfrutaba de cocinarle toda clase de platillos típicos de Corea.

La mirada de la cambiante volvió a posarse sobre la de Roy solo cuando él le explico lo que le orillará a hablar de lo hermosos que le parecían sus ojos.
Ya veo – sonrió aun con las mejillas enrojecidas – No debe pedirme disculpas por lo dicho y mucho menos prometerme nada, es solo que me ha tomado por sorpresa su comentario y solo existía alguien más que me hacía esa clase de cumplidos – rió, pues la manera en que Roy marcaba una cruz sobre su corazón le hacía pensar en las promesas que hacían los niños pequeños, aunque claro, aquel hombre distaba mucho de ser un pequeño. Thalie suspiro – y descuide, no voy a escapar, ya no quiero hacerlo más – aseguró, recordándose una vez más que la muerte del perro al que amara la había guiado hasta Gwang So, Roy, Ji Hyun y todos los que estaban luchando por el bien de personas oprimidas.

Ya con el mal entendido aclarado, la cambiante comenzó a comer con gusto los alimentos preparados por mujeres rescatadas por Gwang So y sus ayudantes; y lo hacía de manera tan adecuada que de no ser por su aspecto físico bien podría haberse confundido con alguien proveniente de Corea. La comida coreana le gustó desde las primeras ocasiones en que Hero la hizo probarla, más ahora, aquella comida era más que solo un amigo querido. La comida coreana era una familia elegida, una que la amaba. Tan centrada estaba en la deliciosa comida, en la buena compañía y lo maravilloso del momento, que casi se atraganta al escuchar la pregunta formulada por Roy con respecto al embajador.

Thalie no recordaba haber mencionado conocer al embajador, así que con duda levanto la mirada del plato.
No he dicho como le conocí – admitió, cayendo en cuenta entonces de que Roy debía trabajar para Gwang So, de otra manera hubiera sido muy difícil que supiera de la existencia de aquel lugar, sin embargo, ¿Qué lo había llevado a darse cuenta de que ella conocía al embajador? Y percatándose entonces de que había estado usando palabras dichas por el inmortal, la cambiante rio – ¿Supo que le conocía porque dije algo que también le ha dicho a usted, verdad? – era la primera vez que se topaba fuera de la residencia del vampiro con alguien que trabajara para él.



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