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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

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North's War {Privado}

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North's War {Privado}

Mensaje por Eileen el Vie Nov 03, 2017 11:11 am

Los siguientes días que pasaron se podría decir que habían sido tranquilos pese a lo extraño de esas palabras en el momento en el que nos encontrábamos, habíamos esperado a que Caleb curara sus heridas que sanaron bastante pronto mientras que las mías aun tardaron un poco más en cerrarse, también estábamos esperando a que el vikingo se recuperara de las heridas causadas por esa pelea para poder poner el plan en marcha, según me había dicho Caleb quedaríamos una noche antes de partir para ultimar los detalles del plan que llevaríamos a cabo y cada vez que lo pensaba en lo que él iba a hacer me venía a la mente su prometida, si yo estuviera en su situación querría por todos los medios evitar que cometiera una locura como esa pero al parecer él lo tenía decidido y así lo haríamos. Era una misión importante la que teníamos por delante, recuperar la reliquia para que el orbe no cayera también en malas manos y entonces lo guardaríamos y lo protegeríamos como habíamos estado haciendo tanto tiempo, en la orden podríamos ponerlo a salvo de que cayera en malas manos aunque estuvieran los dos juntos. Los días habían sido tranquilos desde esa noche y yo me acostumbraba al hecho de estar embarazada, al menos de hacerme a la idea y lo llevaba lo mejor que podía. Algunas mañanas me levantaba bastante mal e iba corriendo al baño, pero había que decir que Caleb tras haber tomado la decisión de no seguir mi camino y formar juntos una familia estaba de mejor humor y me mimaba bastante cuando me encontraba mal, lo cierto es que incluso me sentía algo sobre protegida por él y aunque le bufaba y le reñía porque no era una inválida se empeñaba en hacer la mayoría de las cosas él mientras dejaba que descansara y me recuperara de la herida.

De hecho habíamos discutido un par de veces sobre el tema de ir o no al norte, claramente él no quería que fuera con ellos pero era el único apoyo que tenía, la misión era entregar al vikingo como rehén y nosotros infiltrarnos en el castillo, luego vendrían su familia y desde dentro abriríamos paso como pudiéramos y fuéramos capaces y eso es lo que Caleb más temía. Él era protector con lo que era suyo y desde que sabíamos que estaba embarazada la idea de irme con ellos no le gustaba, podía entenderlo pero no iba a dejar que fuera solo y eso había sido motivo de discusión entre ambos, discusión que siempre terminaba con los dos en la cama tomándonos y haciendo el amor. Lo había convencido aún no sabía cómo de que me necesitaba con él en el norte y que no iba a poder impedir que no fuera, esa sería mi última misión ya que conforme fueran pasando los días el embarazo iría evolucionando y de seguro Caleb no me dejaría hacer nada, además de que así se lo había prometido pero a esa misión iría. Me costó hasta convencerle de que me dejara entrenar los días previos, necesitaba probar mis reflejos, mi velocidad, mis reacciones tras la herida y saber que estaba preparada, por suerte estaba en el primer mes de embarazo y además de que no se notaba solo sentía malestar por las mañanas, por lo que no sería un impedimento para la misión. El día de la reunión habíamos decidido olvidarnos del mundo y dedicarnos solo a nosotros para no pensar en la que se nos avecinaba, nos pasamos el día sin hacer prácticamente nada disfrutando del tiempo juntos y de esa paz que pronto se vería truncada, había decidido tomar un baño mientras él descansaba y al salir lo contemplé durmiendo sobre la cama, sonreí de lado y me acerqué sentándome en el borde para contemplarlo durmiendo, acabó despertándose y sonreí inclinándome para buscar sus labios y besarlo con calma.


-Dentro de un rato es la reunión pero quería que descansaras, ¿por qué no te tomas un baño antes de ir mientras yo me preparo? –Apartó algunos mechones de mi pelo mojados por el baño y dejó su mano en mi mejilla, ladeé mi rostro hacia su mano y cerré los ojos, suspiré y volví a abrirlos- anda ve, no querrás llegar tarde –sabía que para él la puntualidad era la base de todo, era correcto en todos los sentidos que habían y no se salía para nada, se levantó de la cama completamente desnudo no sin besarme primero y me mordí el labio observando su espalda que se perdía por el marco de la puerta, que ese hombre fuera mío y que encima llevara a su hijo en mi vientre era algo con lo que siempre había soñado, comencé a vestirme mientras él se daba un baño y frente al espejo que había comencé a peinarme justo cuando pasó por detrás de mí, sus brazos rodearon mi cintura y sus labios se pasearon por mi cuello repartiendo algún que otro beso y mordisco, me dejó para vestirse él y sonreí observándolo de vez en cuando a través del espejo. Me puse unos pantalones de cuero negro con los que había llegado a París y un corsé en rojo y negro encima, cogí mi espada colgándola a mi espada y cogí esa capa para que no se viera que íbamos armados, el cinto con algunas dagas, algunas estacas que habíamos preparado y además plata por si nos encontrábamos con hombres lobo, sabíamos que ese rey tenía de todo en sus filas y debíamos de estar más que preparados para cuando llegáramos al castillo. Listos y preparados con todo lo necesario lo miré buscando sus orbes con mis azules- ¿vamos? -Pregunté tendiéndole mi mano para salir de allí ya que la reunión sería en casa del vikingo, salimos de aquel lugar juntos de la mano para encaminarnos hacia aquella misión que nos llevaría a obtener la reliquia de las manos enemigas y ponerlo a salvo, por eso habíamos viajado hasta allí.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Caleb Montoya el Dom Nov 05, 2017 4:27 am

Desde que nos enteramos de la feliz noticia habíamos pasado una semana en la que apenas nos habíamos movido de la habitación.
Ella tenia que curar bien sus heridas, al no tener la curación acelerada, le dolía, y con las heridas aun tiernas y con mi hijo creciendo en sus entrañas, lo mejor era que me permitiera cuidarla.
Era una mala enferma, se empecinaba en moverse mas de lo debido y aunque yo me ocupaba de todo, ella se negaba a permanecer en la cama.

En mas de una ocasión acabábamos discutiendo, sobre todo por el monotema, en una semana nos habíamos citado con Ubbe para llevar a cabo el plan suicida que había trazado el vikingo.
El caso es que mi preciosa prometida, la madre de mi hijo insistía que iba a acompañarme, yo le recordaba que mi estatus estaba por encima del suyo, claro que ahora, ya no era mi aprendiz y no podía callarla de un gruñido.
Ahora eramos una familia, y como tal, mi futura mujer me dejaba muy claro que sto era un equipo, cosa de dos, que ella no iba a dejarme solo y con ese carácter que la caracterizaba me aseguró que vendría me gustara o no.

Siempre acabábamos en la cama, revolcándonos, haciendo el amor, enredados en el placer que nuestros cuerpos nos otorgaban en cada momento.
La amaba, ese era un hecho, algo que pese a ser parco en palabras, no dudaba en expresarle en todo momento.
Ella estaba llevándose la peor parte de esto, vomitaba muy a menudo y yo por mas que buscaba el modo de cuidarla, ella no me dejaba.

Llegó el día en el que habíamos quedado con Ubbe y su prometida, imaginaba que esa tal Naitiri debía de estar angustiada, sin duda en ese plan descabellado el que mas iba a sufrir era el vikingo.
Lo iba a torturar y por mucho que ella no quisiera pensarlo, todos sabíamos que esa era la realidad.
Un secreto a voces que de seguro intentaríamos eludir en la conversación que se acercaba.

Mi prometida con el pelo recién lavado besó mis labios, yo dormía desnudo cuando mi sonrisa se ladeó y mis manos repasaron sus curvas perfectas.
Me insistió en que me moviera, que si no llegaría tarde y aunque gruñí contra su boca porque yo tenia una idea mejor..no me dejó.
Al final con cuatro tonterías consiguió que me levantara de la cama rumbo al baño.

Con todo preparado abandonamos el hotel dirigiéndonos a la casa de la egipcia, ellos ya nos esperaban, no necesité ser muy hábil para darme cuenta del rostro desencajado de la mujer del vikingo y por mas que este besaba su cuello, la acariciaba y bromeaba con ella como si nada pasara, la angustia en ella era palpable y en parte, yo que quizás era mas parecido a él, también veía el dolor en la mirada de Ubbe, no era miedo, era ese sentimiento de culpa por dejar a su mujer temblando mientras se iba a la guerra.

Tomamos asiento, Ubbe nos acercó unas jarras, pero mi prometida la rechazó. Así que Naitiri le sirvió un zumo mientras le sonreía con cierta complicidad.
-Bien, vamos a lo que nos ha traído a vuestro hogar, no quiero arrebataros mas del tiempo preciso.
¿Que has pensado vikingo?


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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Naitiri Zahir el Mar Nov 07, 2017 12:23 pm

Había pasado algo más de una semana desde que habíamos celebrado la boda en aquel claro en el bosque, todo fue perfecto en cada detalle, desde la decoración del lugar, el vestido, la boda en sí... jamás habría imaginado una boda como esa, en realidad no había imaginado cómo sería mi boda pero desde luego que no podía estar más feliz desde ese momento. Había pasado de ser mi prometido a convertirse en mi marido, y joder, sonaba tan bien que me lo repetía un par de veces en mi mente como si no supiera o recordara que era “mi marido”, pero claro que lo sabía, sobre todo me gustaba que me llamara él de esa forma también en su idioma y con ese acento sexy y ronco que se gastaba y que me volvía loca, algo que él sin duda conocía y que utilizaba a su favor como as en la manga cada vez que quería, pero a esas alturas ambos conocíamos muy bien los puntos débiles de cada uno y siempre que queríamos salirnos con la nuestras los utilizábamos, aunque en mí caso lo tenía mucho más fácil porque ese hombre se contentaba solo con tocar mis nalgas así que me lo ponía bastante fácil. Habían sido unos días tranquilos y casi que de ensueño, no nos habíamos movido de París pero tampoco nos había hecho falta salir de la ciudad, yo había pedido unas semanas en el trabajo tras la boda que me habían concedido como les habían concedido al resto y esos días habíamos disfrutado de la calma, de la tranquilidad y del poder estar juntos sin que nada pasara, sin que nadie nos pudiera interrumpir. Estaba feliz y de vez en cuando me quedaba mirando el anillo que él mismo había hecho y no podía evitar sonreír recordando ese momento y las palabras que me dijo en la boda. Era como si no hubiéramos permitido que lo malo nos molestara y me gustaron esos días, pasábamos los días juntos ahora que podíamos y disfrutábamos aunque eso no quitaba de que se fuera con sus hermanos y su primo a cazar de vez en cuando, algo bastante típico en ellos y que dejaba que hiciera mientras yo aprovechaba y veía a mis padres o a Alessia a quien encontraba un tanto rara, pero no dijo nada al respecto y yo respeté su privacidad.

Los días pasaban con bastante rapidez y el día en cuestión iba llegando, no hablábamos demasiado del tema porque sabíamos que era motivo casi de discusión, no me gustaba en absoluto el plan que había tenido el vikingo y aunque quisiera cambiarlo sabía que no iba a poder hacerlo, yo me quedaría con sus padres en su casa a quienes conocería finalmente hasta que ellos acabaran con esa estúpida y suicida misión. No quería pensar demasiado en ello porque me cabreaba y no quería pasar los días previos a irnos enfadada con él, casi que fue de mutuo acuerdo aunque no lo dijéramos de no tocar ese tema... pero el día inevitablemente llegó y me levanté algo tensa y nerviosa, más de lo normal. Lo había dejado dormir hasta más tarde totalmente a posta y me había pasado algo más de una hora, con la luz entrando por la ventana, solamente contemplándole. Mis dedos se paseaban ágiles por su rostro en una leve caricia sintiendo su pecho subir y bajar tranquilo sobre el mío, me había quedado pegada a su cuerpo hasta que este finalmente despertó, sus orbes azules en mis desiertos y supimos que era el día, él no dijo nada y yo lo agradecí sintiendo sus dedos recorrer mi rostro, cerré mis ojos y nos besamos para luego fundir nuestros cuerpos en uno solo bajo las sábanas, disfrutando de la piel del otro, del calor, del placer que sentíamos cuando me hacía el amor y terminaba gimiendo su nombre. Esa vez nos habíamos recreado más quizás por las circunstancias, porque íbamos a estar días sin vernos y era algo que se nos hacía bastante difícil. Conforme fue avanzando el día más nerviosa me sentía y era algo que no podía evitar aunque no lo pensara, de hecho a media tarde presa de esos nervios acabé en el aseo vomitando entre náuseas pero le aseguré que estaba bien. No se separó de mi desde ese momento y trataba de calmarme con sus típicas tonterías y bromas, besándome, recorriendo mi cuello con sus labios.


-Te quiero –murmuraba una y otra vez sobre sus labios porque no sabía qué decirle exactamente, sabía que no quería que estuviera nerviosa y yo agradecía sus intentos enormemente, nos quedamos recostados en el sofá hasta que sonó la puerta y lo miré- es la hora –le dije antes de dejar un beso en sus labios y levantarme para abrir dejando paso a ambos, se sentaron en el salón y les ofrecí hidromiel que él si tomó pero que ella rechazó, así que preparé algo más ligero para ambas y se lo tendí mientras me sentaba al lado del vikingo que bebía también una jarra de hidromiel y entrelacé mis dedos con los suyos cuando Caleb le hizo esa pregunta, me mordí el labio y di un sorbo al zumo de naranja que había preparado mientras intentaba no prestar demasiada atención a lo que él les decía, sabía lo que harían pero no quería oír los detalles así que me evadí de ese momento hasta que terminaran de hablar, la sola idea de pensar que se iba a entregar como rehén me aterraba así que intentaba no pensar en ello. Me fijé entonces de nuevo en ellos en una escena algo conocida, la pasada vez los había tenido justo sentados donde estaban mientras urdían un plan pero a diferencia del anterior momento en ese parecían algo diferentes, no había demasiada distancia entre ambos y la mano de ella acariciaba su brazo cosa que antes no había hecho, volví a dar otro sorbo al zumo observándolos mientras ellos ultimaban detalles ya que yo poco podía aportar.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Ubbe Cannif el Miér Nov 08, 2017 4:22 am

Hacia una semana que nos habíamos casado, aun saboreábamos las mieles de esa unión, cuando llegó el día de la reunión.
Sabia lo que implicaba eso para mi preciosa esposa, sabia el dolor que le producida y aunque intentaba sin parar bromear para hacerla olvidar, ella seguía angustiada porque la guerra de nuevo me llamaba y en esta ocasión iría sin el acero en mis manos y aun misión que ella tildaba de suicida.

Mi nariz se paseaba por su cuello, tumbados en el sofá nos mirábamos, acariciábamos y besábamos muy despacio.
Era como si necesitáramos grabar a fuego ese momento, pero yo llevaba tatuado en mi piel toda la semana vivida, una en la que nos habíamos dedicado nuestro tiempo como si pudiera ser la ultima.
Habíamos disfrutado de nosotros mismos, paseos por la playa, taberna con mis hermanos...
Fuimos al teatro, Nai me mostró un París que no conocía, pues era cierto que yo no era de ir a museo o a la opera y de su mano descubrí que aunque no era lo mio, compartir aficiones no era tan mala idea.
A mi con que me dejara apretar sus nalgas era feliz, así de simple y complejo era.

Cuando golpearon la puerta me alcé del sofá, esa misma mañana mi mujer había vomitado fruto del estado de nervios que ostentaba, algo que ciertamente me preocupaba.
La necesitaba fuerte, solo así podría irme con la mente clara y se que ella intentaba no mostrarme lo sumamente mal que se encontraba.
-Te quedaras con mis padres Nai, volveré antes incluso de que puedas echarme de menos.
Quiero casarme allí, así que mi madre te ayudará a preparar todo. -Besé sus labios con hambruna, mordiéndolos en un beso desesperado - No voy a plantarte frente a mis dioses, te lo prometo, te quiero y nadie va a cambiar eso.

Abrimos la puerta, tomamos asiento en la mesa, Nai y la pelirroja tomaron algo suave mientras que nosotros bebíamos hidromiel tratando de acordar los términos con los que íbamos a funcionar en el norte.
-Iré al grano, esto no es agradable para mi mujer, el plan es sencillo, básicamente porque ha de ser caótico y mal planeado para que no puedan las oráculos predecirlo.
Vosotros me llevareis ante Randulf, por supuesto vuestra intención a de ser llegar a un acuerdo sobre la reliquia que posee y yo un regalo para mostrar vuestra buena fe.
No os devolverá la reliquia, peor es sibilino y eso no os lo dirá..así que os enredará, os mareara y tratara de saber donde esta la otra parte de la reliquia que necesita.
Vosotros tenéis que dejarle claro en todo momento que si no volvéis vuestra orden tiene la orden de destruir el orbe que necesita.
Buscará el modo de pactar y por supuesto en su fortaleza se creara una fiesta pues el general de Akershus e hijo de Erlend esta capturado en el patio de armas.

Apreté la mano de mi mujer, parecía mareada y acaricié los nudillos, dejé de hablar, mis gestos delataban mi preocupación por ella.
-¿estas bien egipcia? -le pregunté
Intentaba no explicar que pasaría conmigo en ese patio de armas, pero estaba seguro que ella lo imaginaba.
-Nos hemos casado -dije cambiando de tema mientras la abrazaba, se que solo nos une obtener esa reliquia que perdimos en Egipto, pero mi esposa esta mal, espero entendáis que no quiero hablar demasiado de esto.
Mis hermanos llegado el momento se colaran en la fortaleza y me liberaran, desataran el caos y en ese momento es en el que vosotros tenéis que hui aprovechando el desconcierto.
A nuestro favor que seran muchos borrachos por la fiesta, pero no os descuidéis, Randulf tiene muchas bestias mágicas, experimenta y crea abominaciones, así que cuanto antes os hagáis con la reliquia, y salgáis de allí, mejor.


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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Eileen el Vie Nov 10, 2017 5:34 am

Cuando llegamos a la casa donde tendría lugar la reunión ambos nos recibieron para que nos adentráramos en su hogar, nos dirigimos al salón y nos sentamos en los sofás que allí quedando nosotros en uno y ellos en otro, en cuanto nos sentamos Naitiri nos ofreció unas jarras de hidromiel, una que Caleb sí que cogió pero que yo rechacé de forma educada mientras le daba otra al vikingo, a los pocos minutos volvió con dos vasos llenos de zumo y me tendió uno que cogí agradeciéndoselo con una sonrisa viendo como se sentaba al lado del vikingo, mejor un zumo que la hidromiel que seguramente me sentaría mal y que no debía de beber ahora que estaba embarazada, debía de cuidarme más a partir de ese momento y por ello esa misión iba a ser la última que hiciera, pero como ya le había dicho no pensaba dejar que él fuera solo a esa situación y entregara solo al vikingo a ese rey loco que reinaba en el norte porque no me fiaba en absoluto de lo que pudiera pasar, después de esta misión le había prometido que me retiraría para poder cuidar esos meses de embarazo pero a esa misión no iba a poder evitar que fuera, por ese motivo estaba allí sentada junto a él. Ambos esperamos a que el vikingo comenzara con su plan para explicarnos lo que teníamos que hacer cuando llegáramos con él como rehén y los pasos a seguir. Comenzó diciendo que no era un tema agradable para su mujer y podía entender el motivo, yo me había vuelto casi loca ante la idea de que Caleb me dejara aquí mientras él se iba a esa misión y eso que nosotros no nos íbamos a convertir en rehenes, así que imaginaba que para ella no debía de ser nada agradable sabiendo que él iba a entregarse como rehén al enemigo, di un sorbo al zumo mientras esperábamos el plan que él tenía trazado ya que él mejor que nadie conocía bien al enemigo y lo que nos podríamos encontrar. Mientras lo escuchaba hablar mi mano recorría despacio el brazo del lobo, ahora ya no hacía falta aparentar nada y me importaba bien poco que pudieran ver mis muestras de afecto hacia él, casi que tenía medio pie fuera de la Orden por lo que el hecho de que lo supieran para mí no era un problema alguna.

Podía sentir su piel cálida bajo la palma de su mano, no importara el día que fuera que siempre iba a tener esa temperatura caliente en su cuerpo y que podía sentir incluso a través de la ropa que llevábamos ambos, el plan según él debía de ser algo caótico para que los oráculos que él tenía no pudieran predecir nuestros movimientos, decía que nos enredaría para sacarnos dónde estaba la otra parte de la reliquia y la idea de que la Orden nos hubiera dado la orden de si no volver destruirla podría funcionar, podría colar aunque si no sabía que la teníamos mucho mejor en mi opinión. Según él daría una fiesta por haber capturado al general del ejército enemigo y que en mitad de la fiesta entrarían sus hermanos para liberarlo y formar el caos que nos haría conseguir la reliquia que les habían quitado en Egipto. Podía ver cómo la cara de ella cambiaba conforme él iba explicando el plan y aunque la notaba bastante ausente para no enterarse de lo que él decía parecía que no le daba resultado porque hasta él tuvo que parar para mirarla preguntándole si estaba bien y cómo se encontraba. El brazo de él la rodeó como si intentara animarla y los miré entonces en conjunto cuando dijo que se habían casado y me fijé entonces en las manos de ambos viendo los anillos que llevaban en sus dedos, se me había pasado que siempre había dicho prometida y ahora en cambio decía “mi mujer”, no me pillaba por sorpresa que estuvieran casados después de lo que habíamos visto el día que nos colamos en su casa y ver cómo se trataban.


-Enhorabuena, ¡felicidades! –Les dije sonriendo mientras él intentaba calmarla un poco, momento que aproveché para mirar a Caleb y hacerle un gesto que fue muy breve hacia ellos como para darle a entender lo que iba a hacer a continuación- Naitiri, ¿podrías mostrarme dónde está el baño, por favor? -Dije interrumpiendo a su marido quien había seguido hablando mientras daba un sorbo al zumo, miré a Caleb para que no se preocupara y que estaba bien, más bien lo hacía para sacarla a ella y que ellos pudieran hablar tranquilamente, el plan lo tenían que hablar ellos y él me lo podía contar más adelante. Parece que el vikingo entendió por qué había hecho eso y seguí a su mujer saliendo del salón dejándolos a los dos solos, me acompañó hasta el baño y cuando llegamos la observé durante unos segundos, parecía algo pálida y eso con tu tono de piel que tenía no era tan fácil- ¿estás bien? –Pregunté mientras me mojaba la cara y la nuca con agua y por hacer algo también porque la había llevado allí con una excusa inventada ya que no necesitaba ir al baño, me aseguró que se encontraba bien y que era solamente por todo el tema que nos ocupaba, a lo que lancé un suspiro entendiéndola- puedo entenderte perfectamente, Caleb no quería que fuera a la misión pero yo no podía dejar que fuera solo... esa idea me atormentaba –negué levemente con la cabeza- así que, ¿os habéis casado? –Pregunté por cambiar de tema y vi que sonreía un poco tras mi pregunta como si de alguna forma me agradeciera el cambio de tema, no éramos amigas pero sí entendía por lo que estaba pasando, me contó un poco sobre la boda y que llevaban una semana de matrimonio- debe de ser bonito casarte con la persona que amas –dije mirando hacia la puerta del salón cuando sentí que algo se movía a mis pies y al bajar mis ojos vi a un cachorro que jugaba con mis pies- vaya, ¿nuevo miembro en la familia? –Pregunté agachándome para cogerlo y mirarlo, asintió y me dijo que era de su marido mientras yo lo acariciaba, era bastante juguetón, luego fue su turno de preguntarme si estábamos los dos juntos, alcé mis ojos a los suyos y dejé al cachorro en el suelo- lo cierto es que sí, estamos juntos. Ese era uno de los motivos por lo que no quería que fuera a esa misión pero... no puedo dejarle solo –aseguré mientras esperaba a que ellos terminaran de ultimar detalles para volver a entrar.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Caleb Montoya el Vie Nov 10, 2017 10:42 am

La mujer del vikingo estaba pálida, su aspecto demacrado no pasaba en absoluto desapercibido i para mi, ni para el vikingo que paró la reunión al verla casi desfallecer ante nuestros ojos.
Ladeé la sonrisa escuchando que se habían casado, en otras circunstancias me hubiera importado poco, no olvidaba que ese hombre era mi enemigo, pero yo también estaba enamorado y comprendía mejor que nadie el sufrimiento que tenia el vikingo por ella, uno similar al que yo tenia por la pelirroja que gestaba a mi hijo y se iba a embarcar en esa locura de plan.

Mi prometida me miró de soslayo antes de pedirle a la egipcia que la llevara al baño, una excusa que creo que todos los de la mea agradecimos.
Fue hay cuando el vikingo fue mas honesto.
-Me van a torturar, el águila de sangre será mi condena, no hace fata que te explique de que se trata, pero conozco a Randulf, antes de ejecutarme me exhibirá, dejara que sus hombres, me golpeen sin tregua mientras enardecidos ante un hombre atado se pondrán hasta el culo de hidromiel celebrándolo.
Ese es el tiempo que teneos para buscar la puta reliquia.
Mi hermano Hakon se infiltrara, cuando crea que no pudo aguantar mas, dará el aviso y los otros tres me sacaran antes de que me maten, no puedo daros mas tiempo del que humanamente pueda aguantar mi cuerpo, amo a mi mujer y pienso volver a su lado, así que esto va a quedar en vuestras manos.

Sentí, seria suficiente, pero yo también tenia una cosa que pedirle y se que a mi prometida no iba a gustarle, pero esperaba lo entendiera.
-Quiero que cuando tus hermanos te saquen, ella salga de ese infierno en el que va a convertirse eso.
Sabes tan bien como yo que escapar no va a ser fácil y si nos dejáis allí dentro correremos peligro.
Yo os cubriré la retirada todo lo que pueda, soy un licantropo, aguantaré contra una horda de borrachos lo suficiente como para que vosotros toméis las monturas y escapéis.
Mi velocidad es mayor, puedo saltar con facilidad, huiré tras vosotros, pero no puedo cargar con una humana embarazada, eso reduciría mis posibilidades.
La quiero a salvo, como tu quieres a tu mujer a salvo y creo que eso eres capaz de entenderlo.

Sellamos así el acuerdo, dándonos la mano como dos hombres que entienden la compleja situacion del otro.
Reconocía su valor y creo que él apreciaba mi buena fe en esto.
-Felicidades -me dijo el vikingo por algo que a mi se me había pasado.
-Gracias -dije ladenado la sonrisa.
-Yo tengo ganas de que mi esposa me convierta en padre.
-Estoy seguro que pronto dios so concederá un heredero.
-Bueno, los dioses, Freya en este caso -apuntó ladeando la sonrisa.
En ese instante llegaron nuestras mujeres, Naitiri parecía mas calmada, así que todo parecía haberse encauzado.
-Nos vemos mañana pues para partir hacia el norte.
El vikingo asintió
-Freya abrirá el portal.


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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Naitiri Zahir el Dom Nov 12, 2017 10:47 am

Por mucho que no quisiera escuchar lo que estaban hablando y mi mente se centrara en otras cosas era imposible no escuchar lo que decían de fondo, por mucho que lo intentara y distrajera mi mente con algo totalmente diferente. Me fijé en Caleb y en Eileen, la forma en la que estaban pegados y cómo ella acariciaba el brazo de este con su mano de forma lenta, algo que la última vez no había visto y por unos segundos me quedé con la vista fija en ellos como si de esa forma pudiera evadirme por un momento mientras ellos hablaban, debería de haberme quedado en la cocina, o en la habitación.... simplemente no estar ahí para no escuchar porque tampoco es que yo formara parte de ese plan y ya bastante tenía con evitar pensar en ello como para escuchar, de primera mano, lo que pasaría en esa misión que consideraba de suicida pero que mi marido estaba empeñado en hacer para lograr esa reliquia de las manos de ese maldito rey del norte y recuperarla, porque él sentía que había sido culpa y fallo suyo el habérsela entregado, todo por salvar a mi madre de una muerte segura. Llegó el momento en el que dijo que él estaría preso y un repentino, pero leve, mareo me recorrió el cuerpo de forma que cerré los ojos durante unos segundos, sentí que sus dedos acariciaban mis nudillos cuando apreté su mano entre la mía y su pregunta me hizo abrir los ojos para mirarle, asentí con la cabeza haciéndole ver que estaba bien pero en realidad no estaba bien y seguro que él se había dado cuenta de ello. No quería preocuparlo con todo aquello, no quería que pensara que yo me encontraba mal por todo lo que iban a hacer así que intenté mostrarme lo más serena que podía, él también me necesitaba bien para poder irse tranquilo y yo debía de darle esas muestras de seguridad. No se tragó del todo que estaba bien porque enseguida y sus brazos me rodearon para intentar confortarme, él sabía que para mí aquello no era un tema de mi agrado precisamente.

Di un trago al zumo y apoyé mi rostro en su hombro intentando calmarme y que se me pasara, tenerlo cerca era como un bálsamo para mí y esos días habían sido simplemente maravillosos, tenía que quedarme con eso y no con otra cosa. Abrí los ojos cuando escuché la voz de Eileen que me llamaba, me pedía que le mostrara dónde estaba el baño y asentí con la cabeza, el vikingo dejó un beso en mi frente antes de que me levantara, dejé el zumo en la mesa y le pedí que me siguiera saliendo del comedor encarando el pasillo hasta que le mostré donde estaba el aseo, me quedé apoyada en la puerta agradeciendo haber salido de ese lugar mientras ellos hablaban y supe que quizá en parte ella lo había hecho por eso, la vi mojarse la nuca y el rostro con agua, lo cierto es que mirándome en el espejo tenía un poco la cara pálida y su pregunta de si estaba bien hizo que mis desiertos bajaran a sus azules para mirarla, lancé un suspiro ante esa pregunta y miré un momento la puerta del salón donde ellos dos estaban hablando y ahora ya no podía escuchar nada de lo que se estaban diciendo, volví mi vista a ella y me apoyé contra el marco de la puerta agradeciendo haber salido de allí, yo misma fui quien me mojé un poco el rostro cuando ella terminó y luego volví a mirarla de nuevo para asentir con la cabeza, Ubbe se preocupaba cuando me veía mal y no quería que se fuera con ese pensamiento en su cabeza, quería que me viera bien antes de que partiera.


-Estoy bien es sólo.... todo esto me afecta, yo no estoy echa para este tipo de cosas y aunque sé que es algo que él lleva en la sangre no puedo decir que estoy tranquila con esta misión. Sé lo que va a hacer, sé lo que le van a hacer aunque él no lo diga y... –me mordí el labio cruzando mis brazos bajo mi pecho- me afecta, lo pienso y se me revuelve todo, así que evito no pensarlo. Gracias por sacarme de ahí –dije a lo que ella negó con la cabeza, dijo que me entendía perfectamente y que Caleb no quería que fuera a esa misión, eso me hizo mirarla de forma fija un par de segundos mientras ella negaba con la cabeza asegurando que no podía dejarle ir solo, su pregunta sobre si nos habíamos casado me hizo sonreír, nos había felicitado y eso me cambió un poco la cara, a decir verdad- hace una semana que nos hemos casado, decidimos hacer una boda aquí y otra cuando vayamos al norte con su familia... es difícil juntar dos culturas en una boda y creo que sería justo que sus padres vieran como se casa su hijo –me mordí el labio- nos casamos en el bosque, algo íntimo, personal... solo la gente que importa, no queríamos hacer una gran boda. Para mí lo importa era unir mi vida a la suya y eso es lo que hicimos –me callé y escuché sus palabras con una sonrisa en los labios, la forma en la que miró al salón fue el detalle que me faltaba para confirmar mis sospechas, fue entonces cuando Thor, inquieto como siempre, apareció por el pasillo y vino corriendo para quedarse en los pies de Eileen, jugando con ella, la vi agacharse para jugar con él mientras sonreía y los miraba a los dos- sí, es el perro de Ubbe, es un pastor belga como mi perra –dije viendo que el cachorro tiraba del camal de su pantalón- Thor –lo llamé para que dejara de morderlo y apoyó sus patas en mis piernas para que lo acariciara, mis dedos acariciaron su cabeza y como si ya estuviera feliz por las atenciones volvió hacia su cama junto a Isis- así que... ¿ Caleb y tú estáis juntos? –Mi curiosidad como siempre hablaba por sí sola, ella alzó sus ojos a los míos y me sonrió alegando que ese era uno de los motivos por los que no quería que fuera con él- ¿uno de los motivos? –Dije aunque más bien no lo hice como pregunta, bueno en realidad sí- perdona, no tienes que responderme si no quieres –ella negó con la cabeza y llevando su mano a su vientre dijo que también esperaban un nuevo miembro en la familia, abrí mis labios ligeramente y luego sonreí al saber lo que me estaba diciendo- ¿estás embarazada? ¡Enhorabuena! –dije con una sonrisa- ahora entiendo que no quiera dejar que vayas con él, Ubbe está deseando que me quede en cinta para hacerle padre, lo cierto es que yo no tengo prisa alguna aunque si viene seré más que bien recibido –volvimos tras un rato al salón donde parecían haber terminado ya y ultimado detalles, se dieron la mano tras llegar a un acuerdo y quedaron en que al día siguiente partiríamos hacia el norte y que su prima nos abriría el portal, nos despedimos de ellos y volvimos a quedarnos solos de nuevo, mis brazos rodearon su cuello y dejé mis labios sobre los suyos- estoy bien –le dije antes de que me preguntara para tranquilizarlo, sus manos en mis caderas me pegaban a su cuerpo y sonreí mordiendo su labio inferior, me calmaba tenerlo cerca- lo cierto es que un poco nerviosa por conocer a tus padres, sé que me has dicho que les voy a caer bien y todo eso... pero no evita que me ponga un tanto nerviosa –le dije mirándole a esos orbes azules que tenía.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Ubbe Cannif el Lun Nov 13, 2017 7:13 am

Nada mas se cerro la puerta aseguró estar bien, la conocía, estaba de todo menos bien, pero ¿podía culparla?
Sonreí buscando sus labios, acariciando su cuerpo con ternura, aquella noche no seria como otras, no porque la pasión que en mi ella despertaba no fuera incendiaria como el mismo fuego, si no porque esa noche ambos necesitábamos sentirnos de un modo diferente.
Quería recorrer su cuerpo despacio, memorizarlo, su olor, su sabor, su calor y el roce de cada trazo de su piel quería tomarla de forma calma, sin prisa, como si pudiera descubrir nuevos senderos desconocidos.
-Mi madre se pondrá muy comenta, estoy seguro de que van a acogerte con los brazos abiertos, a fin de cuentas eres la mujer de la que se a enamorado su hijo.

Mi nariz fricciono con la ajena antes de alzarla, esta vez no como si fuera un saco, si no mas bien una princesa, ella reía cogiéndose a mi cuello, sus ojos resplandecían, me gustaba verla feliz, aunque este instante fuera tan efímero como la noche que nos ofrecía una tregua antes de que las luces del alba nos encontraran y con ellas la batalla.
-Te quiero Nai -aseguré en una confesión sincera contra su boca mientras sus dedos se hundían en mi pelo sin pausa y sus labios silenciaban mis palabras con un sin fin de besos.

Ascendí las escaleras, besos, caricias, miradas que podían prometerse la luna de un modo que nadie entendería.
Recordé nuestra boda, sus promesas, las mías, apenas una semana había pasado desde que la había convertido en mía.

Aquella noche nuestro lecho se convirtió en la luz y la oscuridad, en paz y en guerra, en sentimientos encontrados, en una necesidad absoluta, en palabras silenciadas y en otras gritadas.
En risas y en lagrimas, en caricias que prometían una vida y en palabras susurradas que murieron en sus labios con un “volveré, tu solo espérame”

El día eclipsó a la noche, apenas habíamos dormido tratando de apurar los segundos, besos, confesiones y recuerdos de una vida que parecía haber comenzado el día que en el museo nos cruzamos.
Sus ojos repasaban mi cuerpo mientras me colocaba la armadura para la batalla, no quería preocuparla, mas sabia que lo estaba, aquella imagen me torturaba.





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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Eileen el Lun Nov 20, 2017 6:13 am

Naitiri me miraba mientras me contaba cómo había sido su boda y las personas que habían acudido, como los dos eran de culturas diferentes habían pensado en hacer una en París y luego una en el norte junto a la familia del vikingo, decía que era difícil juntar dos culturas pero que la boda había salido muy bien, algo íntimo con las personas que querían y que les eran importante. No es que fuéramos amigas, en la propia palabra, pero sí sabía lo que sentía en esos momentos porque yo también estaba enamorada de un hombre que estaba hecho para la guerra. Antes podía acompañarlo y poder estar junto a él pero después de esa misión me alejaría de la Orden para formar esa familia que siempre quise, mi idea había sido ocupar el puesto de mi padre algún día y sentarme en esa silla, darle al consejo una visión de que las mujeres también podían luchar por lo que querían si así era su voluntad... pero me había quedado embarazada y eso cambiaba todo, Caleb no me dejaría seguir en la orden y yendo a misiones mientras su hijo creciera en mi vientre, haría lo que fuera necesario para alejarme de la orden y yo no quería pelearme ni discutir con él. Me propuso que dejara la orden y yo así lo había hecho pensando en qué sería lo mejor para mí, para él y para nuestro hijo... quería esa vida que siempre había soñado a su lado y aunque en parte me jodía abandonar la Orden lo que crecía en mi vientre era mucho más importante que mil sillas juntas, un hijo de ambos lo cambiaba todo y aunque no habíamos empezado de la mejor manera y que estábamos rompiendo y saltándonos muchas reglas era lo que quería. Sabía que él era nuestro líder pero temía por él y por lo que pudieran hacerle, por el hecho de que sabía que el consejo se le echaría encima en cuanto supieran que estaba embarazada de él, pero no pensaba dejar que lo tildaran y tacharan de algo que no era. Sonreí cuando llamó al cachorro que jugaba con mis pantalones y luego se fue feliz por el pasillo volviendo a dejarnos sola, no le pasaron por algo mis palabras y sonreí de lado cuando me preguntó, no me importaba decirle el motivo por el que Caleb no me quería dejar ir a esa misión peligrosa que teníamos.


-No tranquila, no pasa nada... lo cierto es que no es nada que no se pueda contar –miré por el pasillo por donde se había ido su cachorro- bueno, digamos que al igual que tú tienes a un nuevo miembro en tú familia yo, en cambio, estoy esperando a un nuevo miembro –mi mano fue a mi vientre acariciándolo de forma leve, era imposible que se me notara algo pero yo sabía que estaba ahí y que estaba creciendo en mi interior, no le hizo mucho para saber que estaba embarazada y me felicitó por ello, decía que entendía por qué Caleb no me dejaba y reí entre dientes- esta será mi última misión, cuando volvamos de ella dejaré la orden y me dedicaré a formar y cuidar de mi familia, eso también lo implica a él aunque siendo el líder es algo más complicado –lancé un suspiro para luego mirarla, su marido quería que se quedara en cinta para tener descendencia y por lo que sabíamos de los vikingos eso era algo muy importante para ellos, el linaje, así que no me extrañaba- apenas hace una semana que os habéis casado, disfrutad un poco antes de que te quedes embarazada –y se lo decía yo quien, precisamente, ni estaba casada ni nada- seguro que vuestros dioses os bendicen pronto –ella sonrió y tras hablar un rato más volvimos de nuevo al salón con ella más tranquila, al parecer ya habían formado y trazado un plan así que tras darse la mano nos despedimos de ellos, al día siguiente partiríamos hacia el norte a través de un portal que abriría su prima y pondríamos en marcha el plan. Nos fuimos de allí dejándoles solos de camino de vuelta al hotel, mi mano entrelazada con la suya podía notar el calor que desprendía su cuerpo con su piel caliente por su condición de lobo, sabía que habían trazado un plan así que era hora de que me enterara- así que, ¿has pactado ya todas las condiciones y habéis trazado un plan? –Pregunté mientras íbamos por la calle de vuelta al hotel esperando que me contara cuál era el plan exactamente a seguir, cuando me lo contó había algunas cosas que no me gustaron pero que tampoco dije nada al respecto porque así lo había pactado con el vikingo y así debía de ser, teníamos esa noche para disfrutarla antes de que el sol asomara por el horizonte y emprendiéramos viaje hacia el norte. Llegamos al hotel y pedimos la cena para subirla arriba en la habitación, cenamos de forma tranquila y solos entre bromas y risas como si quisiéramos dejar aparte y a un lado. La cena fue amena entre charlas de futuro, de lo que podría ser nuestro hijo y entre besos y caricias acabamos en la cama disfrutando de esa última noche que teníamos, de estar juntos, mis labios y mis dedos recorrieron su piel como si quisiera grabármela a fuego, me hizo el amor demostrándome así lo que sentía por mí y acabamos descansando unas horas hasta que la salida del sol hizo que nos moviéramos de la cama y nos levantáramos, aunque por mí me hubiera quedado allí todo el día. Como de costumbre mi visita matutina al baño no pudo faltar y aproveché de paso para darme un baño un rápido, para cuando salí me lo encontré frente al espejo que había en la habitación colocándose la armadura, me acerqué a él y le ayudé a vestirse aunque no hiciera falta puesto que él estaba muy acostumbrado, pero me aseguré de que la llevaba en su sitio y de que todo estaba bien cogido y solo así me separé para empezar a cambiarme yo también.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Caleb Montoya el Mar Nov 21, 2017 1:13 pm

Con la armadura puesta me miré al espejo, no era la primera vez que acudía a un enfrentamiento que bien podría costarme la vida y sin embargo, si era la primera vez que sentí miedo.
No por mi, por la mujer del pelo de fuego que me devolvía la mirada acabando de ajustar la armadura a mi lado.
En su vientre se gestaba nuestro vástago, los amaba tanto a ambos que me resultaba imposible no sentir el desazón y en parte la culpabilidad de ponerlos en peligro en una misión suicida.
-Quédate -pedí acariciando con mis labios los ajenos con delicadeza -no estoy tranquilo -posé mi mano en su vientre -esto es mas importante que la reliquia, se que como el jefe de la orden que soy no debería decirlo, pero es mi hijo, nuestro hijo y no quiero que corra ningún peligro.

Mis labios se posaron tibios sobre los suyos.
-Quédate con la mujer del vikingo, daros fuerzas una a la otra y esperarnos porque regresaremos con vida.
Algo me decía que mis suplicas serian infructuosas, que ella no iba a ceder un ápice y que me acompañaría en lo que ella llamaba su ultima misión.

Dejé escapar el aire de forma pesada contra sus labios, cerré los ojos y deje que mi lengua se abriera paso entre su boca cruzando le precipicio de sus labios.
Ebrio de ella me embebí de sus besos, del sabor de su boca, del calor de su piel, beso que netre mordiscos se torno tórrido y apasionado.

Nos pusimos en marcha, de no hacerlo hubiéramos acabado tomándonos sobre aquel escritorio, mis sentimientos por ella eran fuertes y tal y como avanzaba hacia la casa del vikingo y la egipcia pensé en mil y una maneras de conseguir que no me acompañara.

Una vez allí llamamos la timbre, ambos nos esperaban al otro lado, decían haber quedado con sus primos, Freya estaría allí ,así que en un momento podría abrirnos el portal que nos llevaría de nuevo a nuestra realidad.
-No vengas -pedí mirándola fijamente.
Apreté los dientes -no vegas es una orden, iremos solo yo y el vikingo, el plan a cambiado -dije sin mas.
No estaba preparado para perderla.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Naitiri Zahir el Jue Nov 23, 2017 6:23 am

Cuando nos quedamos solos mis brazos rodearon su cuello mientras nos mirábamos quedando uno frente al otro, sabía que estaba preocupado por mí porque lo conocía demasiado bien y sabía leer perfectamente esa mirada que me daba en esos momentos, me iba a mantener firme y fuerte ante él y por él porque no quería que se preocupara por mí, debía de centrarse en la batalla que tenía por delante y yo no quería enturbiar su mente si me veía mal, así que sonreí algo más calmada que hacía unos minutos antes de que Eileen me sacara del salón y mis labios rozaron los suyos, me calmaba tenerlo cerca y lo necesitaba bien en todos los aspectos, sabía que no se iría en perfecto estado si no me veía que yo estaba bien así que le sonreí y alegué que parte de los nervios era por conocer a su familia, algo que no era del todo mentira porque aunque me había hablado en ocasiones de ellos eso no quitaba para que no me sintiera nerviosa, sus palabras me tranquilizaban cuando me decía que su madre se pondría muy contenta y que me acogerían con los brazos abiertos, esperaba que fuera así y que no hubiera problema alguno aunque si ya me “conocían” de antes no había mucho que temer. Sonreí cuando dijo que era de la mujer que se había enamorado como si eso bastara y negué con la cabeza rozando mi nariz con la suya, sus manos estaban en mi cintura y recorrían esa parte de mi cuerpo de forma lenta, en cuestión de segundos se agachó para pasar su mano bajo mis piernas y alzarme pero en vez de como tenía costumbre de hacer como si yo fuera un saco, más bien, me alzó como una princesa entre sus brazos. Rodeé su cuello con los míos y dejé una de mis manos en su nuca mientras lo miraba riéndome por la forma en la que me llevaba, algo muy raro en él, pero no dije nada ni me quejé porque me gustaba que me llevara de esa forma. Moví mis piernas como si fuera una niña pequeña y lo miré con una sonrisa pintada en mis labios, pocas veces me había cogido de esa forma y apenas habían sido un par y mordí su labio inferior por ello, me dijo que me quería con sus labios rozando los míos y comencé a dejar besos disfrutando de ese momento.


-Yo también te quiero Ubbe –aseguré contra sus labios con mis dedos enredándose en su pelo sin dejar de besarlo, comenzó a moverse para llevarme escaleras arriba y reí contra sus labios- así me gusta, mi vikingo, que trates a tu diosa egipcia como se merece –dije con tono guasón entre besos y caricias antes de llegar a la habitación donde esa noche nos tomamos de una forma diferente, más sentida, más necesitada en otro sentido. Nos amamos despacio, hicimos el amor de forma lenta tomando todo, dándonos absolutamente todo. Fue como si nos descubriéramos por primera vez y recorrimos cada parte de nuestros cuerpos como si quisiéramos grabarlo a fuego en nuestras mentes, un todo y nada al mismo tiempo porque eso es lo que era el vikingo para mí; mi norte y mi sur, todos y cada uno de los puntos cardinales, las equis de todos los mapas que marcaban el lugar, todos mis caminos terminaban pero a la vez también empezaban en él y esa noche quedó demostrado, una vez más nos marcamos a fuego el tiempo que nos dieron para poder disfrutarlo, porque el tiempo pasó más rápido de lo que me hubiera gustado y pronto el alba asomaba para comenzar un nuevo día. Apenas habíamos dormido intentando aprovechar al máximo esa oportunidad que teníamos, me besó de forma sentida enredando su mano en mi pelo en un beso largo antes de levantarse de la cama para comenzar a vestirse y ponerse la armadura. Mis ojos repasaron el cuerpo de ese hombre desnudo y me mordí el labio disfrutando de las vistas que el vikingo me regalaba. Tumbada en la cama todavía lo observé cómo se vestía deleitándome de la imagen que me ofrecía mordiéndome el labio, ese hombre era un pecado tentador y cada vez que su mirada coincidía con la mía en el espejo sonreía mordiéndome el labio haciéndole ver, como él a veces hacía conmigo, lo mucho que me gustaba lo que veía. Mis ojos repasaron esa espalda ancha que tenía con los tatuajes que llevaba, ese martillo de Thor junto con el tatuaje de la cruz de Ankh y el fénix que le había tatuado en Egipto, muestra de dos símbolos de culturas diferentes unidas, eso me hizo bajar la vista a la brújula nórdica que llevaba en mi hombro repasándola con mis dedos. Acabé por levantarme de la cama y me acerqué a él pegando mi pecho a su espalda y rodeando su pecho con mis manos recorriéndolo apoyando mi barbilla en su hombro, ladeé el rostro y recorrí el cuello con mi nariz dejando pequeños besos y algún que otro mordisco- a ver, déjame ayudarte –dije poniéndome frente a él para ajustar los correajes y asegurarme de que todo estaba en su sitio, una vez listo subí mis manos a su rostro y lo miré, anoche me había pedido que lo esperara y yo ni siquiera pensaba en no hacerlo- siempre te voy a esperar, Ubbe –dije besando sus labios para luego dejarlo y comenzar a cambiarme yo también, no tardarían en llegar y era mejor tenerlo todo preparado. Bajamos al salón para esperarlos aprovechando esos momentos hasta que finalmente llamaron a la puerta, según Ubbe habíamos quedado con su prima que sería la que nos abriría el portal, a ella sí que no la conocía así que una vez todo estuvo listo y estando los que íbamos a partir finalmente Freya abrió el portal para poder cruzar, miré al vikingo y tomó su mano con la mía seguramente para tranquilizarme porque no tenía ni idea de cómo iba a ser eso. Juntos de la mano atravesamos el portal para pasar de estar en París a estar en el norte, fue algo extraño aquel “viaje” y cuando tomamos tierra fue su mano la que me apresó con fuerza para que no cayera, lo cierto es que hasta me mareé un poco por aquello y apoyé mi cabeza en su pecho con los ojos cerrados- vaya, menudo viaje más movidito –dije para tranquilizarlo mientras los demás iban llegando poco a poco. Atrás habíamos deja París y ahora estábamos en el norte, el cambio de temperatura era una algo notoria aunque en esos momentos no tuviera frío- bueno, creo que es hora de conocer a tus padres –dije mirándole de forma fija- tengo mucha curiosidad por saber cómo son –dije con una sonrisa lo que él sonrió de lado porque me conocía bastante como para saber que era verdad.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Ubbe Cannif el Jue Nov 23, 2017 4:42 pm

Habíamos pasado la noche haciendo el amor, besándonos, acariciándonos, susurrando en nuestro oído los mil y un planes de futuro que haríamos.
Quería llevar conmigo el olor de su piel, el sabor de sus besos, los susurros en mi oído, mi nariz friccionaba con dulzura contra la suya.

Me levanté para ponerme la armadura, el sol ya despuntaba en el cielo, pronto llegaría el licantropo y la mujer del pelo rojo, la misión era clara y aunque no íbamos a hablar de ella, ambos sabíamos que también complicada.
Ladeé el rostro al ver como por el espejo mordiéndose el labio me miraba.
-Eres preciosa y cuando haces ese gesto te juro que me vuelves completamente loco.

Mi esposa se puso en pie, sus labios surcaron mi cuello mientras su pecho se pegaba a mi espalda y sus manos se deslizaban por las correas terminando de apretarlas.
Fe entonces cuando mi mano se posó en su vientre.
-Te quiero, algún día ahí dentro anidará un hijo nuestro, volveré porque quiero una vida contigo, porque no soy capaz de pensar en otra cosa que en ti en todo momento.

Acaricié con mis dedos su rostro, mi aliento calcinaba su boca muy despacio.
-Te deseo, eres todo cuanto necesito para ser feliz, es cierto que el norte corre fuerte por mi venas, siempre seré un vikingo y la guerra es parte de mi sino, pero no hay lugar en este mundo que pueda mantenerme lejos de ti, ni siquiera el Valhala, así que espérame, quiero desposarte en mis tierras, frente a mis dioses ..en Upsala.

Desayunamos besándonos, dándonos de comer el uno al otro. Cuando la puerta sonó nos pusimos en pie para abrir la puerta a nuestros invitados e ir a ver a Freya.
Andamos durante un rato hasta alcanzar el motel de las afueras, allí mi prima nos esperaba y con un hechizo abrió un portal que no podría mantener demasiado tiempo.
Cogí la mano de mi esposa y sin soltarla, envolviéndola entre mis brazos crucé con ella.

Al llegar al norte sentí como se mareaba, supongo que fruto de los nervios, del viaje complicado y de todo lo que llevaba encima en estos momentos.
Apoyó su cabeza en mi pecho mientras yo la acariciaba.
-Te presentaré a mis padres, les caerás bien y te ayudaran a preparar nuestra boda. Antes de que te des cuenta estaré de vuelta -prometí.

Los otros dos llegaron tras nosotros, el lobo parecía bastante tenso, no lo culpaba, si mi esposa llevara un hijo en su vientre ni cruzar el portal le hubiera permitido.
Un linaje es algo demasiado importante para ser perdido.


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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Eileen el Lun Nov 27, 2017 9:48 am

Me di un baño rápido mientras Caleb terminaba de vestirse colocándose esa armadura con la que tantas veces lo había visto, ahora sin embargo lo acompañaba a esa misión que iba a ser para mí la última que tomara porque en cuanto volviéramos dejaría la orden, en el estado en el que estaba no era la mejor opción y después de haber alcanzado uno de mis sueños pensando que jamás lo lograría iba a disfrutar de ello. En parte me dolía no demostrar al consejo que era capaz de sentarme en la silla de mi padre pero me importaba más lo que empezaba a crecer en mi vientre que eso, por eso había tomado esa decisión. Salí del baño y lo miré mientras se ponía la armadura y yo me vestía también preparándome para el viaje, sabía que no quería que fuera con él pero no era algo que pudiera evitar y ya lo habíamos hablado durante toda la semana, iría con él porque no pensaba dejarlo solo bajo ningún concepto, dijera lo que dijera no iba a hacer que cambiara de opinión así que una vez vestida me acerqué hacia donde él estaba para ayudarlo con la armadura revisando que todo estuviera en su sitio, ya me había comentado el plan que íbamos a seguir y sabíamos los riesgos que corríamos, esperábamos que la idea del vikingo resultara porque el que peor iba a salir parado precisamente iba a ser Ubbe, ya había visto como eso le afectaba a Naitiri quien también vendría en el viaje y la entendía perfectamente, de estar en su situación yo no sabría cómo reaccionaría pero igual o peor que ella seguro. Sus ojos estaban fijos en los míos mientras comprobaba los correajes, una vez que comprobé que todo estaba en orden me quedé observándolo como él hacía conmigo, sus labios se quedaron sobre los míos y me dijo lo que ya me había repetido otras veces; que me quedara. Aseguraba que no estaba tranquilo y llevó su mano a mi vientre para decirme que eso era más importante que la reliquia, lo sabía, claro que era más importante pero... me negaba a dejarle solo. Se saltaba las normas de nuevo anteponiendo sus sentimientos al hecho de ser el líder, quería que me quedara para que no me pusiera en peligro y que no nos pasara nada pero yo no era algo que tenía tan claro, no podía quedarme de brazos cruzados.

Volvió a pedirme que me quedara junto a Naitiri para darnos fuerzas mutuamente, que los esperáramos porque regresarían con seguridad pero ambos sabíamos que no podía prometerme una cosa así en una misión tan descabellada como era aquella. Precisamente el plan era bastante caótico porque, como bien había dicho Ubbe, cuanto menos planeado estuviera mejor ya que los oráculos que tenían no podrían predecir nuestros pasos. Sus labios volvieron a buscar los míos y yo me dejé besar cerrando los ojos, sintiendo su cálido aliento en mis labios. Profundizó besándome de forma que un jadeo escapó de mis labios, su lengua buscó la mía y nos fundimos en un beso que decía más que las propias palabras, mucho más que todo lo que pudiéramos decirnos en esos momentos. Mi mano en su nuca enredando mis dedos en su pelo, dejé un mordisco en su labio inferior antes de separarnos y de contemplarnos tan solo unos segundos antes de partir hacia la casa del vikingo y de la egipcia. Tomados de la mano recorrimos el camino que ya conocíamos hasta que nos plantamos en la puerta de ellos donde seguro que ya nos estaban esperando, antes de que tocara a la puerta me miró de nuevo y volvió a pedirme que no fuera, enarqué una ceja ante su insistencia y suspiré porque por mucho que me lo dijera es que no lo iba a hacer, mi decisión estaba tomada. Abrí ligeramente los labios cuando me dijo que era una orden el que no fuera y que los planes habían cambiado, ¿de verdad se creía que iba a hacerle caso? Ya no era su aprendiz para que me mandara y aunque siguiera siendo el líder no iba a hacerle el menor de los casos, no en algo como eso.


-No vas a obligarme a quedarme, Caleb. Pienso ir contigo porque no voy a permitir que vayas tú solo. Soy el único apoyo que tienes ahí dentro así que no hay más que hablar, te dije que sería la última misión que haría y así va a ser. Si estuviera Wesh me quedaría porque ya tendrías un apoyo, pero ¿ir solo? Ni hablar, no voy a consentirlo. Ya no soy tú aprendiz Caleb, ya no puedes darme esa orden –dije antes de que el vikingo abriera la puerta, partimos hacia las afueras de la ciudad a un pequeño hotel donde su prima nos esperaba. Abrió un portal que nos llevaría al norte y miré al hombre que tenía a mi lado cuando el vikingo y la egipcia cruzaron el portal, no había vuelta atrás así que los seguí cerrando Caleb la marcha. Aterrizamos en tierras norteñas y la diferencia de temperatura era más que evidente, los miré con ella apoyando su cabeza en su pecho y él rodeando su espalda con el brazo y me giré para mirar a Caleb, su gesto tenso denotaba que no estaba contento en absoluto con lo que había pasado pero no lo dejaría solo, ya se lo había dicho varias veces- ¿nos ponemos en marcha? –Dije mirando al vikingo porque a partir de ahí tendría él que guiarnos, no quería tampoco que ella tuviera que pasar por eso pero era la única forma que teníamos. Atravesamos un poco la zona de bosque en la que habíamos aparecido vislumbrando la fortaleza de la que él nos había hablado y donde él vivía, primero deberíamos de dejar a la egipcia en su casa y ya podríamos partir los tres hacia donde residía el rey loco. No sabía en qué momento iban a unirse sus hermanos y su primo porque no sabía todos los detalles del plan así que confiaría en lo que ellos habían hablado. Tomé la mano del licántropo y eso bastó para que me mirara, conocía ese tono ámbar de sus ojos y que me hacía saber que estaba enfadado- ¿estás bien? –Pregunté mirándolo- pronto acabará todo Caleb, pronto me tendrás como una mujer más que se dedica a su familia y a su hogar. Una última misión y todo habrá acabado –aseguré mirándolo de forma fija, después de aquello volveríamos a nuestro tiempo porque allí teníamos cosas pendientes que arreglar y que hacer.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Caleb Montoya el Lun Nov 27, 2017 3:07 pm

Era una obviedad que estaba disgustado, mis ojos ámbar centelleaban y en silencio seguí al vikingo y a su flamante esposa que a diferencia de la mía entendía que dejar que él se ocupara era la mejor opción que teníamos.
Sabia que la mujer de fuego era muy capaz de defenderse, yo mismo le había dado entrenamiento, había confiado en ella desde que me pidió convertirse en uno mas de nosotros.
La veía de niña fijándose en como entrenábamos su padre y yo. impetuosa, valiente, nos imitaba con un palo de madera creyéndose tan poderosa como cualquier otro caballero de la orden.

Caminábamos bosque a través cuando me preguntó si estaba bien. Por supuesto que no, evidentemente que no, iba a llevar a los dos seres que mas amaba a la boca del infierno con un plan de mierda inventado por mi enemigo ¿si estaba bien?
Un gruñido gutural le respondió.

El vikingo beso a sus esposa en las puertas de la fortaleza,un beso húmedo, prolongado que arraso con mis creencias de que solo eran bárbaros.
Allí se quedaba ella, por contra nosotros seguiríamos nuestro camino, a partir de ese momento él seria nuestro prisionero y negociaríamos con Randulf.

Volví a centrarme en ella cuando aun no habíamos perdido de vista la fortaleza.
-Por favor, te pido que lo reconsideres, no por ti, ni por mi -pose mi mano en su vientre -por él. No puedo perderos -mis palabras eran sinceras y el vikingo afirmo con la cabeza.
-Para un guerrero no hay nada mas importante que un linaje, tendemos a tener vidas efímeras, es el modo de dejar un legado en la tierra, alguien que recuerde nuestro nombre, que garantice nuestro apellido y con honor lo sostenga.
Tu hijo será un valiente, tu mujer es una guerrera y entiendo que quiera acompañarte a la guerra. Confía en ella -dije hundiendo mi mirada en la del lobo, la necesitamos, cuantos mas, mejor, aquello es Hel.

No iba a llevarla a mi terreno, la conocía, era terca, incapaz de dar su brazo a torcer. Así que pronto perdimos de vista la fortaleza.
A una distancia razonable amordazamos al vikingo de pies y manos y empezamos aquel paripé en el que él se resistía y yo tiraba de la cuerda para que diera un paso mas.

Así nos presentamos ante las puertas del agujero del mal, ladeé la sonrisa cuando desde las almenas muchos arcos nos apuntaron.
De un tirón hice caer a Ubbe de rodillas, este se revolvió y de una patada en la boca del estomago lo devolví al suelo.
Tenia que ser creíble, y él era un luchador, así que se siguió resistiendose.









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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Naitiri Zahir el Miér Nov 29, 2017 1:46 pm

Si el vikingo supiera cómo me gustaba que me mirase de esa forma seguramente se pasaría el día haciéndolo, sus ojos puestos en los míos mientras lo ayudaba a vestirse y esa sonrisa ladeada que se gastaba y que bien sabía lo que estaba pensando. Él decía que lo volvía loco, pero es que él a mí me causaba la misma sensación que yo a él, con sólo mirarme era capaz de transmitirme tanto que sabía lo que pensaba o lo que iba a hacer por su sonrisa y el brillo de sus ojos. Sabía que le ponía mucho que me mordiera el labio, un hábito que tenía muy arraigado y que siempre me había dicho muchas veces que no me lo mordiera porque ese gesto lo volvía loco. Quizás podría pensar que lo hacía a posta pero para nada, lo hacía inconscientemente y de forma natural que ni cuenta me daba hasta que no me lo decía, como en esos momentos que me hizo sonreír mientras nos mirábamos de frente. Su mano había ido de mi cintura a mi vientre dejándola allí y lo contemplé mientras él me hablaba, sabía las ganas que tenía de ser padre y al paso que íbamos y lo insaciable que era ese hombre de ahí a poco seguramente me quedara embarazada. No me importaba, de hecho, cuando lo había visto con algún niño y veía la maña que tenía con ellos se me caía la baba y no iba a negarlo. Una de las veces que habíamos ido en esa semana que tuvimos para nosotros al museo habíamos coincidido con la mujer de uno de mis compañeros de trabajo que había ido al museo a ver a su marido, su hija tenía un año y medio casi y mientras hablaba con su madre veía de fondo a Ubbe jugando con la niña, haciéndole caras y que la niña se riera mientras la tenía entre sus brazos. Podría tener un aspecto muy fiero y serlo en el campo de batalla, pero las veces que lo había visto con un niño era todo lo contrario y se comportaba casi como ellos. Literalmente se me había caído la baba cuando lo vi, ¿qué mujer no lo haría de ver así a su marido con los niños? Debía de reconocer que me había imaginado en alguna ocasión a él sosteniendo en brazos a nuestro hijo y me gustaba la idea, siempre había querido tener hijos y aunque yo no tenía prisa por tenerlos sí deseaba ver esa imagen hecha realidad.

Me decía que me quería mientras yo no dejaba de besarlo por todo el rostro con sus brazos rodeando mi cintura y sus manos acariciando mis nalgas haciendo que sonriera. Yo tampoco podía pensar en otra cosa que no fuera él, de hecho, ya no concebía mi vida si no era con él y todos esos años que no lo tuve quedaban lejanos y extraños, faltándome algo, faltándome él. Sus dedos recorrían mi rostro de forma lenta y yo lo miraba con mis dedos enredados en su pelo y recorriendo su pecho con la otra. Guardé todas sus palabras en mi memoria y sonreí rozando mis labios con los suyos porque yo sentía exactamente lo mismo, sabía que la guerra formaba parte de él y que volvería de nuevo conmigo, yo me había convertido en su Valhalla y todos sus caminos empezaban y terminaban conmigo al igual que me pasaba a mí con él. Asentí con la cabeza porque además íbamos a celebrar la otra boda allí, íbamos a casarnos con sus tradiciones y para que sus padres vieran cómo se casaba que seguro que les hacía ilusión. Decía que quería casarse en Upsala, todo convencido de ello, y yo solo mordí su labio inferior ya pensando en que tendría que averiguar sobre ese lugar si él quería casarse allí porque lo tenía bastante decidido y ¿quién era yo para negarme? Seguro que habría pensado muchas veces donde casarse así que lo haríamos allí si así era su deseo, tendría tiempo para prepararlo todo con su madre y poder hacer algo con ella en aquel lugar, no me sonaba mucho pero era cierto que en cuanto a sitios se refería andaba un poco perdida.


-Tendré que informarme sobre ese lugar –sonreí acabando por besarlo, desayunamos como siempre y en cuanto llegaron Caleb y Eileen nos pusimos en marcha hacia las afueras donde su prima Freya nos esperaba para abrir el portal. Lo atravesamos juntos de la mano y lo cierto es que fue un poco extraño pasar de estar en París a estarlo en su tierra, nos pusimos en marcha en cuanto los dos atravesaron el portal y cogidos de la mano nos llevó saliendo del bosque para acercarnos a la fortaleza en la que vivía. Me mordí el labio nerviosa y él lo notó e intentó calmarme con tonterías varias por el camino para que me relajara y yo lo agradecí bastante. Atravesamos las puertas de Akershus y buscamos a sus padres quienes no lo esperaban para nada pero que se alegraron en cuanto lo vieron, no me pasó desapercibido sus miradas confundidas por verme allí cuando sabía la historia y los observé curiosa porque eran tal y como él me había dicho. Su madre parecía mucho más cercana y cálida mientras que su padre parecía algo más firme, echas las presentaciones tocaba despedirse tras haberles informado que yo me quedaría pero que él tenía que partir en una misión y me mordí el labio. Sabía que llegaba el momento pero era duro pensarlo, yo no estaba acostumbrada a ello y dejar que se fuera a esa maldita misión suicida no me gustaba, no quería que me viera mal así que lo abracé pegándome a su cuerpo dejando mi rostro en su cuello con los ojos cerrados, me aferré tan fuerte a él que aunque hubieran intentado apartarme ni lo habrían conseguido. Sus manos acariciaban mi pelo y mi cuerpo despacio y cuando intentó separarme me aferré más fuerte, como si fuera una niña pequeña que se escondía- no –dije en un tono bajo para que solo me oyera él mientras me hacía a la idea de separarme de él. Sus manos aferraron mi rostro entre ellas rozando mi nariz con la suya en una lenta caricia, sus labios bajaron a los míos y nos besamos de forma sentida, necesitada y prolonganda queriendo aprovechar esos últimos instantes que teníamos, un beso que a mí me supo a poco, lo miré mordiéndome el labio sintiendo su sabor todavía- vuelve conmigo porque te necesito, maldito vikingo –dejé un beso más corto en sus labios- Jeg elsker deg Ubbe –le dije antes de separarme y ver como partía junto a los otros dos mordiéndome el labio y me quedaba con sus padres, con una sensación de vacío un tanto extraña y el corazón en un puño.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Ubbe Cannif el Jue Nov 30, 2017 5:28 am

Una vez en Akershus saludé a los soldados, abrazos sinceros con mis amigos, bromas golpes en la espalda y risas varias mientras avanzaba hacia mis padres que me esperaban.
Mi padre con su brazo rodeando la cintura de mi madre miraba a la egipcia que me acompañaba, madre pegada a su pecho se separó para abrazarme y aferrando mi rostro con sendas manos besarme.
La frente de mi padre contra la mía, un par de golpes bastaron para dejarnos claro que nos queríamos.
-Madre cuídala -le pedí dándole la mano de mi mujer a mi madre -ella tiene mucho que contaros.

Pude ver como la egipcia abría los ojos seguramente pensando que le dejaba a ella todo el marrón, ladeé la sonrisa y mi boca buscó sus labios, mordiéndolos con ahincó.
-Te deseo -susurré dándole un par de azotes en sus nalgas -te quiero.
Sus palabras en noruego me hicieron sonreír, me gustaba escucharla hablar en mi idioma, también cuando lo hacia en egipcio, solo que no me enteraba de nada, aun asó me sonaba muy sexy ese acento suyo.
-Upsala -le recordé dejando un ultimo bocado en su labio inferior.

Nai se aferró a mi, su voz sonaba débil, no me soltaba, estaba asustada. Su nariz se paseaba por mi cuello, sus labios me besaban muy despacio.
-Nada podrá lograr separarme de ti -aseguré.
Mi madre tomo a Nai por los hombros para que me dejara ir, creo que ella mejor que nadie entendida el sufrimiento de mi reciente esposa, ella había sufrido esto mismo cada vez que padre y sus hijos partíamos hacia la guerra.
El dolor en el ojo de ambas mujeres quedaba reflejado, les dediqué una ultima sonrisa antes de emprender camino con Caleb y Eileen.

El licano parecía llevar un palo metido por el culo, era normal que estuviera jodido porque con el iba su mujer embarazada, se lo jugaba todo pero también era cierto que se había unido a una escudera, los vikingos teníamos claro que las cosas eran como eran...si te unes a una guerrera has de entender que en batalla puedes perderla.
El acero y su desenvainado siempre tiene consecuencias y no es justo que intenten cambiarnos.

Al llegar a las puertas de la fortaleza, hicimos el numerito, el lobo no escatimó en mostrar a su prisionero, el cebo estaba servido y pronto las puertas se nos abrieron.
Piedras cayeron sobre mi cuerpo, huevos, escupitajos e insultos, desde luego allí no era un héroe si no todo lo contrario.
Yo rugía a diestra y siniestra y de sobra sabia que este juego solo estaba empezando en este momento.

Caleb y Eileen tendrían audiencia en el salón del trono con Randulf, por contra, los soldados me capturaron para llevarme a las mazmorras a esperar que Randulf ejecutara sobre mi su voluntad.







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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Eileen el Miér Dic 13, 2017 5:32 am

Podía ver que Caleb no estaba bien ante siquiera de habérselo preguntado, lo sabía porque lo conocía y sabía por sus gestos lo que estaba pensando y lo que no. Sabía de sobra que le molestaba y le enfadaba muchísimo el que fuera con ellos poniéndome así también en peligro, pero él me conocía y sabía lo capaz que era de luchar porque me había visto desde pequeña imitarlo a él y a mí padre con un palo de madera creyéndome que era tan buena como ellos, jugando con ellos aunque para mí era más bien una lección y una práctica y para ellos simplemente un juego con una niña pequeña. Me había entrenado y sabía lo buena que era, si no estuviera embarazada ni siquiera dudaría en llevarme o no con él aunque entendía su miedo, ¿se pensaba que yo no lo tenía? Por supuesto, temía por él, temía por lo que en mi vientre crecía y si algo les pasaba a alguno de los dos jamás me lo perdonaría... pero él iba a estar solo frente a esa situación y no podía dejar que eso pasara, me necesitaban para esa locura de plan así que no iba a renunciar a ir, ya le había prometido que sería la última misión que yo hiciera, le había prometido que dejaría ese camino y relegaría el ser de la Orden para poder estar juntos como una familia... pero iba a ser mi última misión y no pensaba ceder en eso. En cuanto le lancé la pregunta gruñó en respuesta dejándome más claro todavía que estaba enfadado, lo entendía, pero él también tenía que verlo desde mi posición y desde mi punto de vista. No hice comentario más alguno porque ya le había dicho todo lo que tenía que decirle, así que me limité a seguir al vikingo y a Naitiri hasta que llegáramos a la fortaleza, los miraba andar delante de mí cogidos de la mano mientras él intentaba hacerle aquel momento más fácil y llevadero gastándole bromas, tranquilizándola y besándola, quise intentar hacer algo con Caleb pero sabía que su temor iba más allá que el que Ubbe pudiera tener y que no iba a intentar que me quedara junto a Naitiri para que fueran ellos dos, lo conocía y supe que estaba pensando en una forma para convencerme pero tenía la batalla más que perdida, porque no iba a ser así.

Me mantuve cerca de él en todo momento mientras el vikingo y la egipcia se despedían cuando llegamos a la fortaleza, nos mantuvimos a un margen de ese momento aunque no pude evitar ver la forma en la que ella se aferraba a su cuerpo sin querer que él se fuera y de estar en su situación yo haría lo mismo. El que peor lo iba a pasar de todos y el que se iba a llevar la peor parte sin duda alguna era él, iba a ser encadenado, atado y torturado sin contar lo que le harían conforme llegáramos al castillo, el que más riesgos corría sin duda alguna era él y entendía la preocupación de ella. Finalmente se despidieron y emprendimos los tres camino hacia el castillo para poner en marcha aquel plan descabellado pero, que si todo iban según lo planeado, tendríamos éxito. No fue hasta que nos alejamos apenas un poco que Caleb me paró para pedirme que lo volviera a considerar, ya no por nosotros, sino por el hijo que crecía en mi interior. Su mano cálida se posó en mi vientre y me miró pidiéndome que me quedara con la egipcia y los dejara a ellos, me mordí el labio mirándolo y lo hubiera complacido con gusto si no fuéramos tan pocos para esa misión, pero no podía hacerlo. Fue el vikingo quien intercedió alegando que una descendencia era lo más importante, lo sabía, pero también dijo que confiara en mí y que me necesitaban. Sabía que no le gustaba pero ahora no iba a echarme atrás y él sabía de sobra que no lo haría, por mucho que me lo pidiera. Subí mi mano para acariciar su rostro sin apartar mis azules de sus ojos.


-Una última misión Caleb y todo habrá acabado
–al menos a lo que a mí se refería, iría con especial cuidado en esa misión para que nada pasara- deberíamos de ponernos en marcha –así lo hicimos porque todavía teníamos que llegar hasta el castillo de Randulf, fueron dos días lo que tardamos en siquiera vislumbrar la fortaleza en la que según el vikingo todo estaba más que preparado, pero para que nos dieran permiso para entrar era necesario que creyeran que lo teníamos de prisionero así que a una distancia prudente Caleb fue el que se encargó de hacer que pareciera que lo habíamos apresado, lo derribó de rodillas para que fuera todo creíble y le dio un par de golpes que incluso así él era duro de pelar porque se resistió para que fuera más realista, pero Caleb tuvo que darle un par de golpes más y atarlo para acercarnos hacia el castillo. A una distancia mientras lo llevábamos atado arrastrándolo unos arqueros nos pidieron el alto, aunque no nos costó mucho que nos abrieran las puertas el exponer a nuestro “prisionero” y hacer ver que se lo traíamos a Randulf, las puertas se abrieron para dejarnos pasar mientras Caleb tiraba del vikingo que no fue para nada bien recibido entre los hombres que habían allí, le insultaban y le tiraban de todo, por suerte su mujer no tendría que ver nada de todo esto. A él lo apresaron llevándoselo seguramente a las mazmorras para meterlo en una celda y a nosotros, por el contrario, nos llevaron hasta donde estaba Randulf para tener audiencia con él, debíamos de jugar bien nuestro papel para hacer ver que lo habíamos capturado. Al llegar frente a él miré un par de segundos a ese hombre para luego dar un vistazo rápido alrededor, la sala estaba rodeada por guardias que no dudarían en atacarnos si veían algo sospechoso por nuestra parte. No tardó en preguntarnos sobre nuestra captura así que tal y como habíamos acordamos le dijimos lo que el vikingo nos había contado que dijéramos- sabíamos que buscabais a cualquiera que ostentara el apellido Cannif y que pagaríais una buena recompensa si alguien os trajera a alguno de ellos, partíamos hacia aquí cuando nos encontramos al Cannif solo en una misión de reconocimiento y al no parecernos a su enemigo fue fácil acercarnos a él para poder apresarlo y traéroslo –él parecía encantado con la idea de tener al vikingo en sus mazmorras aunque aún teníamos que hablar del hecho de intercambiarlo por la reliquia que habían adquirido de Egipto para empezar con la negociación, pero ya estaban celebrando el tener al general del enemigo entre sus rejas. Fue entonces que Caleb habló para pedir lo que habíamos venido buscando; la reliquia. Al parecer Randulf no contaba con esa jugada porque nos miró de forma fija, era evidente que no llevábamos el Orbe encima pero amenazamos con que si no volvíamos con el Orbe, o no volvíamos, lo destruirían. No se puso demasiado contento con la información que le habíamos dado y supuse que algo estaría tramando para hacer que cambiáramos de opinión y de idea. Por el momento, tal y como Ubbe dijo, pidió celebrar que tenían al general en sus celdas, se acercó a nosotros y nos pidió que nos quedáramos para la celebración, y que ya había tiempo para negociar dichos términos.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Caleb Montoya el Jue Dic 14, 2017 10:16 am

El rey parecía complacido por completo ante el tributo ofrecido como muestra de paz, era lógico que unos caballeros como nosotros no estuvieran de una u otra parte.
La fiesta iba a producirse, ordenaron que al joven Cannif lo ataran en el patio de armas, al parecer y por lo que dijo Randulf, el rey del norte, empezaría en una hora el espectáculo.
No me gustaba como sonaba eso, al chaval le había cogido cierto aprecio pese a ser rudo, un bárbaro.
Quería a su esposa tanto como yo a la mía y de cierto modo me veía reflejado en que él haría cualquier cosa por los suyos, incluso dar su vida ¿acaso no haría yo lo mismo?
El rey loco por contra no tenia empata odiaba a los Cannif y creo que el norte en sus manos acabaría extinguido, entendía las razones del muchacho, su desesperación lo había llevado a buscar el orbe y la reliquia costara lo que costara, pero yo no podía permitir que lo utilizara.

La cena como predijo el vikingo estuvo plagada de alcohol, los hombres se animaban diciendo necedades, las mujeres eran en su mayoría rameras que pasaban de pierna en pierna y aunque Randulf ordenó que alguna viniera a bailarme sobre la verga le dije que estaba casado y que respetaba a mi esposa lo suficiente como para no hacer nada.
Este se reía, decía no entender a los cristianos y nuestras necedades, pero no insistió mucho mas, la cosa se quedó con un “tu te pierdes probar una buena hembra”

La noche trascurrió sin hablar ni de la reliquia, ni del orbe, aunque yo sabia que a ese tirano la idea de conseguirlas le gustaba, era codicioso y de seguro estaría ideando un plan para que le reveláramos la ubicación ya que Eileen le hizo saber que en el caso de no volver lo destruirían sin mas.
Los vikingos se embriagaban por contra nosotros mirábamos todo a nuestro alrededor intentado sacar algo de información sobre donde podría estar el orbe.

Concluida la cena nos llevaron al patio de armas convertido en circo romano, pues Ubbe había sido azotado, agotado seguía en pie orgulloso, gruñendo como un animal, mas si pensábamos que eso era todo cuanto harían con él nos equivocamos.
Randulf se guardaba al parecer algo de diversión para los suyos, así que mandó que soltaran a los famélicos perros que no tardarían en oler la sangre del joven Cannif.
Mis ojos centellearon en un tono mostaza.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Naitiri Zahir el Jue Dic 14, 2017 1:22 pm

Menudo estaba hecho el vikingo, me había dejado a mí todo el trabajo de contarles a sus padres lo que había pasado y por qué llegaba conmigo cuando en este tiempo él estaba, en teoría, con la Nai vampira. Lo había mirado frunciendo el ceño por ello a lo que él solamente sonreía sabiendo muy bien lo que se me pasaba por la cabeza, era un maldito por dejarme a mí ese marrón con sus padres que debía de afrontar en cuanto se fuera porque seguramente tendrían preguntas acerca de lo que había pasado. No les había dicho demasiado así que tendría que decírselo yo, me mordí el labio observándolo antes de la despedida, de besarlo y de aferrarme a su cuerpo y a él como una niña pequeña que no quería separarse, pero es que no quería hacerlo porque al soltarlo sabía lo que pasaría y no quería que se fuera, pero hacer cambiar de opinión al vikingo en eso era como pedir que me bajaran la luna: imposible. Nos despedimos aunque para mí fue demasiado corto y volvió a repetirme lo de Upsala, tendría que preguntarle a sus padres sobre ese lugar e ir allí para ver cómo era y preparar todo, esperaba de verdad que su madre me ayudar porque yo no tenía mucha idea sobre bodas vikingas –lo poco que había estudiado- y ella podría echarme mejor un cable. Al final fue Adaline quien me separó de su hijo suavemente para dejar que se fuera, sus manos en mis hombros mientras me quedaba junto a ella y lo veía partir tras esa última mirada que me echó sintiendo una opresión en el pecho y mi corazón en un puño. Ella, mejor que nadie, entendía lo que estaría sintiendo porque por lo que me había contado Ubbe había visto partir a su marido y a sus hijos varias veces así que mejor que Erlend me comprendería seguro, no aparté mi vista de su figura hasta que esta se perdió por la puerta dejándome allí junto a sus padres, cerré los ojos por unos segundos y suspiré para alzar mi vista y observar a su madre para luego observar a su padre, seguro que tenían preguntas y era la hora de responderlas ya que permanecería el tiempo que él estuviera fuera con ellos, también tenía curiosidad y ganas de ver algo de allí pero me esperaría a que llegara el vikingo para que me hiciera un pequeño tour ya que estábamos allí y podíamos aprovechar la ocasión.

Resultó que él tenía razón y la cosa con sus padres fue mejor de lo que había pensado, les conté la historia desde que su hijo había cruzado el portal hasta justo el momento en el que habíamos vuelto por el mismo. Tuvieron preguntas que hacerme y yo las respondí porque era justo que lo hiciera, no habían sabido nada de él, se había ido solo y ahora volvía con una mujer que era la misma con la que había tenido allí una relación, entendía su desconcierto porque yo me sentí de igual forma cuando me enteré de ese hecho y de ese detalle. También les dije que nos habíamos casado y les mostré el anillo que él mismo había hecho con una sonrisa, le aseguré a su madre que pretendíamos casarnos allí para que él pudiera tener la boda que quería y así ellos pudieran ver como su hijo se casaba, les pregunté por dónde quedaba Upsala y cuando lo hice se rieron mirándome como si supieran algo que yo no sabía, me contaron dónde se encontraba y que no les extrañaba que él quisiera casarse allí. Su madre me prometió que me ayudaría porque al parecer estaba encantada con la idea de ayudarme con la boda de su hijo, ella aseguraba que había pasado por eso de juntar dos culturas y aunque no sabía mucho de la mía sí sobre la vikinga y podría ayudarme con lo que tuviera dudas. Su padre me contó sobre el templo en Upsala donde quería casarse el vikingo y me lo describió un poco, había ido allí muchas veces y me aseguraba que no habría problema alguno en que nos casáramos allí. La verdad es que ahora que los veía en persona eran tal y como me había contado Ubbe, su padre algo más serio que su madre pero no vi ningún mal gesto por parte de ninguno y supuse que era porque aceptaban su decisión.



-Antes de que termináramos y empezáramos con los preparativos me gustaría deciros algo... sé que me conocéis o, bueno, conocéis una versión de mí que era vampira, para mí es un poco extraño todavía pensar en ello, pero quería que supierais que aunque puede parecer extraño debido a las circunstancias –dije refiriéndome a lo de mi yo vampiro- estoy enamorada de vuestro hijo y lo amo, sé que respetaréis su decisión pero solo quería decíroslo –supuse que para ellos no era tampoco fácil el cambio por lo extraño que era, lo cierto es que se alegraron bastante, sobre todo su madre, ante la idea de hacer allí una boda y ver que su hijo al final sentaba la cabeza. Su madre me contaba anécdotas de cuando era pequeño que él no me había contado y yo solo me reía y preguntaba por más cosas también quizás en un intento de no pensar en lo que iba a tener que hacer. Los días pasaron y ya habían pasado dos días desde que se había ido, lo echaba mucho de menos y esperaba que volvieran pronto y que volvieran los tres bien. Esos días los vómitos no habían disminuido y se sucedían a lo largo del día pero especialmente cada vez que me levantaba, por un momento pensé que podría estar mala pero la comida me sentaba bien, así que luego pensé que sería porque estaba por tener el periodo y la acumulación de todo me pasaba factura... aunque cuando pensé en ese detalle intenté recordar cuando fue la última vez que lo tuve, en ese aspecto siempre era como puntual y nunca había tenido retrasos, era la primera vez que me pasaba esto pero como tomaba las hierbas...- no puede ser –murmuré cayendo en la cuenta de que desde hacía ya un tiempo que no me las tomaba, llevé mi mano a mi vientre y luego subí mis manos a mi pecho a lo que siseé levemente por ello, me puse de perfil aunque yo veía mi vientre igual. ¿Qué más podría ser? Era del todo posible porque con lo insaciable que era ese hombre era más que probable de que fuera, sobre todo porque no tomaba las hierbas- oh por Ra –dije llevando una de mis manos a mis labios mientras sonreía y me observaba en el espejo, desde que dejé las hierbas no había tenido el periodo y de eso hacía ya más de mes y medio pero con todo lo de la boda ni había caído en ello. Estaba embarazada... no había más explicación posible que esa, iba a tener un hijo, íbamos a ser padres... no solo mi sueño se iba a cumplir sino que también el del vikingo y por Ra, ya quería que volviera para darle la noticia. Un par de lágrimas cayeron por mi rostro de felicidad mientras me reía levemente y dejaba mi mano en mi vientre asimilándolo, no era cien por cien seguro pero estaba convencida a un noventa por ciento. Salí del aseo para encontrarme con sus padres y les sonreí mientras estos me miraban- creo que estoy embarazada –dije mientras sonreía y su madre fue la primera en reaccionar acercándose a mí para felicitarme y abrazarme contra su cuerpo.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Ubbe Cannif el Vie Dic 15, 2017 10:43 am

Altivo como solo un Cannif era capaz en estos instantes rugí intimidando en ocasiones a esos soldados que me portaban hacia las mazmorras.
No era tan ingenuo como para pensar que ese seria mi ultimo destino, Randulf tenia que exhibirme, tenia que mostrar a los suyos que un Cannif podía sangrar y que lo haría a sus manos.
Mi muerto no seria rápida, lo haría entre torturas y de eso se trataba, de darles tiempo a los dos caballeros para que dieran con la reliquia.
Mis hermanos y Niels habrían ya cruzado el portal y sin duda no estarían lejos, confiaba en ellos, me sacarían de allí vivo.

Me lanzaron a una fría celda, muchos eran los presos de el rey tirano, mi mirada vagó por las distintas celdas, no tenia piedad, la gente allí estaba torturada, eran despojos y muchos de ellos experimentos con los que Randulf creaba perfectos soldados. Claro que antes tenia que someterlos hasta un punto tal que se meaban encima, el hedor era asqueroso.
No pase mas de una hora en ese lugar mohoso, dos soldados se encargaron con la precaución necesaria para que no escapara de llevarme al patio de armas.
La gente se arremolinaba alrededor de los dos postes donde me encadenaron con brazos abiertos en cruz.
El látigo era el inicio, debilitarme, el final seria el águila de sangre.

Enredé las cadenas en mis manos, apreté los dientes al tiempo que el látigo retumbaba a mi espada sajando mi piel a su paso. No grité, no iba a darles ese placer, mis pies anclados en el suelo, mi mirada desafiante gruñendo a los presentes.
Perdí la cuenta de los golpes, el tiempo pasaba y yo trastabillaba, ya apenas dolía, mi mente estaba en otro lugar, con Nai, en aquel día en el que la vi vestida de blanco, sonreí pensando lo afortunado que era, ante mis ojos nuestros besos, su cuerpo, mis manos en sus nalgas y esas miradas que me anclaban a la vida y no me permitían abandonarla por mucho que las valquirias me llamaran.

La presencia de Randulf frenó esa tortura, complacido miró al sobrino de su principal enemigo e hijo del mítico Erlend, fue entonces cuando pidió que me soltaran.
Incapaz de tenerme en pie caí al suelo, sangraba por todas partes y mis intentos por ponerme en pie eran frustrados por el tembleque de mis piernas, mas siempre me caractericé por luchar y lo haría hasta el final.

Soltaron perros, escuchaba como ladraban hambrientos oliendo mi sangre.
Rodeé por le suelo hasta alcanzar un palo que había tirado en el patio de armas, gruñí manteniendolos a raya desafiante mientras la gente se reía dispuesta a ver el espectáculo.
Tenían que encontrar la puta reliquia, no iba a aguantar mucho mas...







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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Eileen el Lun Dic 18, 2017 4:35 am

Era más que claro que Randulf no iba a escatimar en detalles en cuanto le ofrecimos a Ubbe en bandeja de plata, su risa resonó por todo el lugar cuando se dio cuenta de que se lo ofrecíamos en “son de paz” con el objetivo de poder llegar a un acuerdo para conseguir la reliquia. Todo el lugar estaba fuertemente reforzado con soldados que esperaba que en la fiesta que Ubbe dijo que habría se vieran mermados por el alcohol para que nos pusieran las cosas más fáciles para escapar. Lo cierto es que no me fiaba, en absoluto, de aquel rey loco que teníamos enfrente y que ya intentaba averiguar qué era lo que queríamos y por qué le habíamos traído al vikingo a su fortaleza, nosotros no deberíamos de tomar partido en esta guerra que asolaba el norte, además de que no nos concernía para nada era porque no debíamos de inmiscuirnos en ese tipo de conflictos, nuestra labor y nuestro objetivo era proteger el orbe para que nadie pudiera utilizarlo, peor nos habíamos visto forzados a actuar cuando la reliquia de Egipto había sido descubierta, y no podría haber caído en peores manos. Ahora que conocía más a la pareja entendía perfectamente por qué Ubbe la entregó en su momento, no era muy difícil de ver cómo se amaban esos dos y era más que cierto que si hubiéramos estado en su situación ¿no habríamos hecho lo mismo acaso? No podíamos culparlo, no cuando los conocíamos un poco más y habíamos visto como eran. Sin duda el vikingo conocía bien al rey porque en cuanto organizó aquella fiesta no dudó en asegurar que el espectáculo estaría servido y nosotros deberíamos de hacer nuestra parte, deberíamos de averiguar cuanto antes dónde guardaba la reliquia para poder obtenerla porque no sabíamos qué planes tenía para el vikingo pero sabiendo cómo era aquel rey seguramente fueran los peores.

La fiesta comenzó enseguida y las jarras de alcohol comenzaron a correr por el lugar, así como la bebida y las mujeres, al parecer la mayoría de las mujeres que tenían allí era solamente para satisfacer a los soldados, pocas mujeres habían que fueran guerreras, la comida tampoco comenzó a faltar y el rey nos aseguró un lugar en aquella fiesta por haber capturado al general de su ejército rival teniéndolo en sus mazmorras. Nosotros nos limitamos a observar todo con detalle para intentar averiguar dónde se encontraba la reliquia, sentada al lado de Caleb escuché como el rey le ofrecía alguna mujer para que se divirtiera con ella, tuve que apretar mis manos en sendos puños para no abrir la boca y mandarlo al infierno en esos momentos, no debían de saber demasiado sobre nosotros así que escuché cómo Caleb lo rechazaba alegando que estaba casado, me mordí el labio por ello mientras sentí que me enervó que se lo pidiera pero sabía que él no haría nada, estando yo o sin estarlo porque confiaba en él y en sus sentimientos. Allí no escatimaban para nada en bebida y pronto los soldados ya iban demasiado entonados y contentos como para intentar sonsacarles algo de información, era nuestra única oportunidad ahora que iban bebidos y que posiblemente fueran más fáciles de manipular. Miré a Caleb un momento antes de hacer aquel interrogatorio de la forma más casual posible, la gente parecía sentir curiosidad por estar nosotros allí así que aprovechamos eso a nuestro favor.

Me acerqué a uno de los grupos que peores iban y no tardaron en preguntarnos cómo habíamos logrado atraparlo, les contamos la misma versión que a Randulf quien pareció creernos y estos comenzaron a reírse alegando que ya se podría preparar el vikingo con la que le venía encima, me dieron ganas de partirles la cara a todos me aguanté y al final conseguimos hablar sobre la reliquia, alejé que no creía realmente que la tuviera y uno de ellos saltó diciendo que había sido él uno de los que la había encontrado y quitado al vikingo en Egipto, no se podía ver porque Randulf la tenía bien protegida y guardada en una cámara en el ala oeste, sonreí por ello mientras fingía que no me importaba en absoluto y volvimos a sentarnos en nuestros sitios, el rey loco seguramente intentaría que llegáramos a un acuerdo porque de vez en cuando sentía su mirada puesta en nosotros. La fiesta “terminó” cuando anunciaron que fuéramos al patio de armas, miré a Caleb presintiendo lo peor y al llegar me mordí el labio con fuerza viendo al vikingo en ese estado, le habían dado latigazos, la sangre estaba por todo el lugar y parecía cansado… a saber cuánto tiempo llevaría de esa forma. Quise hacer algo pero sabía que no debía, sabía que también era mi “enemigo” pero en verdad les había cogido cierto aprecio a los dos y verlo así no era para nada agradable. Contuve el aliento cuando soltaron a los perros y quise moverme para ir ayudarlo, el brazo de Caleb en mi vientre me paró por completo, aunque no me miraba supe lo que me quería decir. Debíamos de movernos y cuanto antes lo hiciéramos mejor, el vikingo estaba bastante exhausto y débil por los latigazos y no sabíamos cuánto más aguantaría.


-Debemos de movernos Caleb, tenemos que conseguirla como sea ahora que sabemos dónde está -dije susurrando bajito en nuestro idioma para que nadie pudiera entendernos, el vikingo trataba de alejar a los perros todo lo que podía con un palo que había encontrado pero todos sabíamos que eso no los frenaría- tenemos que aprovechar que todos están centrados en el espectáculo –parecía que estuviéramos en un circo y que el vikingo fuera la atracción principal. Pero si pensábamos que eso era todo estábamos equivocados, Randulf mandó a un par de hombres para que cogieran a los perros mientras aplaudía, divertido, observando al vikingo sangrando, cansado, casi sin poder tenerse en pie.
-Sabía que serías un oponente digno y duro de pelar –sonrió con malicia observándolo- sabiendo que eres hijo de Erlend –se notó que su nombre lo dijo con total desprecio- estás preparado para esto y para más cosas que tengo pensado hacerte… como por ejemplo que hables, pero sé que no me vas a decir nada ¿verdad que no? –Sonrió mientras hacía como pensaba- sin embargo me pregunto, ¿crees que tú egipcia podrá aguantar todo esto? –Entreabrí mis labios por aquello sin creer lo que estaba escuchando- oh, ¿creías que no lo sabía? Sé que no voy a hacer que hables por las buenas así que… tendrá que ser por las malas –no podía ser, era imposible que la tuviera él, ¿o no?- Tienes buen gusto, está muy buena y puede que antes de que la veas la lleve a mi cama para disfrutar de ella, ese pelo rizado negro, sus labios, ese cuerpo curvilíneo…  pronto la verás aunque no creo que dure mucho con vida, bueno, lo comprobaremos –dijo chasqueando los dedos para que apresaran de nuevo al vikingo que se revolvía ante las palabras del rey, miré a Caleb porque si era cierto como si no.
-Tenemos que movernos, ahora –dije para tirar de él y colarnos entre el gentío para alejarnos de allí e ir hacia ese ala oeste que nos habían dicho que estaba la reliquia, teníamos que irnos cuanto antes porque bien podría ser un truco de ese maldito rey, o bien Naitiri podría de verdad estar en peligro. Fuera como fuere no íbamos a comprobarlo, el vikingo no daría mucho más de sí y cuanto antes acabara todo mejor, seguramente sus hermanos y su primo estarían ya preparados para entrar. Por suerte para nosotros no había demasiada seguridad en esos momentos y todos estaban centrados en ese patio de armas, por lo que coger la reliquia no debería de ser demasiado complicado.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Caleb Montoya el Lun Dic 18, 2017 7:11 am

Soltaron los perros, el vikingo era un luchador nato, mis ojos centelleaban en aquel tono ambarino que delataba la rabia que sentía.
El con un palo de rodillas rugía manteniendolos a raya, no estaría mucho mas tiempo en pie y de caer los perros lo destrozarían.
Eileen a punto de ponerse en pie para ayudarlo fue frenada por mi mano en su vientre, sabíamos donde estaba la reliquia, teníamos que ir por ella ahora que Ubbe luchaba por mantener su vida intacta y no largarse a ese lugar llamado el Valhalla.
Ese era el plan, su plan y no iba a ser yo el que lo quebrantara.

La voz de Randulf despunto, los perros fueron apresados mientras el vikingo hundía sus dedos en el suelo con la cabeza baja, sangraba en abundancia, mas al escuchar la provocación de Randulf no se como cojones se puso en pie y usando aquel palo astillado como lanza lo tiró en un acto suicida habiéndoselos en el hombro al tirano.
Ahora entendía lo que era el norte, el fuego de sus fraguas y esos guerreros fieros hasta en la muerte.
Los perros fueron soltados, a Randulf se lo llevaban y antes de que el primer animal se lanzara a la yugular del vikingo apareció un muchacho moreno, con sendas dagas que de un tajo decapitó al perro.
-Estas muy feo hermano -aseguró el moreno.
Una morena de ojos verdes se unió a la fiesta, tras ella otro joven de verdes ojos que entre sus dedos hacia bailar las cimitarras.
“Los Cannif” o al menos eso es lo que decían los soldados que hacia ellos borrachos perdidos corrían para intentar darles muerte.

Tiré de mi mujer, era el momento, nuestro momento.
-Aguantaran, ya has visto como Ubbe a lanzado esa lanza, si algo me ha quedado claro viéndolos es que no dejan a ninguno de los suyos atrás y que lo imposible con ellos se convierte en realidad. Déjalos luchar, para eso han nacido y así morirán.
Entre las luces y las sombras, aprovechando el revuelo corrimos hacia el castillo, habíamos visto como se accedía a las platas superiores, una escalera de piedra grisácea en forma de caracol era el único modo de acceder a la cámara donde Randulf guardaba la reliquia.

Por suerte poca vigilancia había, pues el empeño de aquellos desorganizados hombres era matar a los intrusos y nosotros pasábamos bastante desapercibidos.
Tiramos escaleras arriba, corriendo por aquella escalera de caracol, desenvainé la espada, todo aquel que bajaba arma en mano era enemigo, luche con el acero, choque de armas los lancé por la escalera mientras protegia a la mujer de fuego que se abria paso a mi espalda.


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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Naitiri Zahir el Mar Dic 19, 2017 5:38 am

Si antes Adaline había estado atenta ayudándome en lo que podía con la boda desde que Ubbe se fue a esa misión, con la noticia de que estaba embarazada la notaba más cercana y en parte lo agradecí, además era la que mejor comprendía cómo me sentía en esos momentos en los que el vikingo estaba lejos porque ella había pasado también por eso, por la inquietud, la incertidumbre... ella había visto partir a su marido y a sus hijos a la guerra y en ese aspecto me ayudó bastante, agradecí que me ayudara a sobrellevarlo porque había que admitir que no había ni un minuto que no pensara en el vikingo y en cómo estaría, me mordía el labio nerviosa pero luego siempre recordaba que me había prometido volver y él cumplía con sus promesas y con su palabra y pronto lo vería de nuevo cruzando la entrada de la fortaleza. Ya tenía ganas de que llegara para poder darle la noticia y ver su reacción, siempre me había dicho que quería ser padre y tener descendencia y ahora que la iba a tener por más que trataba de imaginar su reacción lo cierto es que no quería imaginármela para así verla en cuanto se lo dijera. No podía ser más feliz en ese momento, me había casado con un hombre al que amaba y que había puesto patas arriba mi mundo llenándolo de vida, y ahora íbamos a ser padres... todo cuanto una vez hube soñado, todo cuanto una vez deseé ahora se cumplía y por fon podía formar la familia que siempre deseé. Me habría gustado saber que estaba embarazada estando él presente pero cuando volviera se lo diría, que ese era el motivo por el cual me había encontrado mal los últimos días previos a venir al norte. Mientras esperaba a que volviera pasaba las horas con ellos ayudándome con la boda y todo lo que conllevaba, quería visitar Upsala pero lo mejor sería esperar a que llegara Ubbe y así poder ir de visita con él aunque su padre me había contado cómo era el lugar donde quería casarse su hijo y me hice una imagen mental del lugar, había llevado conmigo a ese viaje algunos de mis cuadernos donde anotaba y dibujaba lo que necesitaba guardar de las excavaciones que visitaba, había hecho un boceto con lo que Erlend me había dicho que era el santuario para poder hacerme una idea.

Quería además ya que estábamos allí que el vikingo me enseñara su tierra de su mano, siempre había querido ir al norte desde que estudié su cultura y poder hacerlo de su mano y que él me enseñara los lugares donde había crecido me gustaba, pasaríamos allí una temporada porque no consideraba justo volver enseguida a París, sabía que nuestro tiempo se dividiría entre París y el Norte y que también pasaríamos tiempo aquí, porque no quería que él perdiera esa conexión y lazo con su familia. Los había visto, ellos estaban muy unidos a la familia y el vikingo no era la excepción, sabía que la idea de quedarse en París conmigo era decisión suya pero no me parecía bien que perdiera ese contacto con ellos, así que nos quedaríamos un tiempo allí hasta volver de nuevo a París, era lo menos que podía hacer por el vikingo para que estuviera tiempo con su familia porque sabía lo importante que era para él. Recordé que me había contado muchas veces que había ido junto a sus hermanos y sus primos a nada a un lago que había cerca, le pregunté a Adaline por dicho lago para poder ir yo también, ellos no podían salir por el día así que aprovecharía la mañana siguiente para dar una vuelta, no estaba muy convencida de que fuera pero tampoco es que fuera a poder frenarme así que acabó por decirme donde estaba para poder ir por la tarde hacia el lago. Al llegar entendí por qué les gustaba tanto ese lugar y lo cierto es que nada tenía que ver con París o con Egipto, allí todo era mucho más verde, con más bosques, más vegetación... era un lugar diferente. Me senté en la orilla sin meterme porque el agua estaba un poco helada para mí y saqué el cuaderno para dibujar el lugar tranquilamente, le había prometido a Adaline que no estaría sola mucho tiempo así que volví antes de que fuera de noche por completo, ya había oscurecido cuando me faltaba poco para llegar cuando escuché un ruido a mis espaldas, cuando me giré ni siquiera me dio tiempo a reaccionar cuando sentí que alguien me cogía y que ponía una mano en mi boca.



-¡Te tengo! –Dijo mientras me apresaba con fuerza y yo intentaba soltarme aunque no podía, tenía más fuerza que yo y no podía gritar porque su mano tapaba mi boca- vámonos antes de que alguien se entere.
-Sí, no quiero que Erlend se pueda enterar y Randulf nos espera con la presa –Randulf, ese nombre me sonaba de habérselo escuchado a Ubbe, forcejeé sin dejar que me llevaran mientras otros dos hombres revisaban que nadie se había dado cuenta mientras comenzaban a llevarme de vuelta, sin saber hacia dónde me llevaban. No podía dejar que me llevaran, así que luché con todas mis fuerzas pero no podía soltarme, así que hice lo único que se me ocurrió; mordí la mano que tapaba mi boca haciendo que esta me soltara, le di un puñetazo como me había enseñado Synnove que quizás no le hizo demasiado, pero me giré rápida y di un rodillazo al hombre en sus partes para que me soltara, sin pensarlo comencé a correr de vuelta porque sabía que no estaba muy lejos.
-¡Erlend! –Grité mientras corría sabiendo que estábamos cerca, con la esperanza de que pudiera oírme- ¡Erlend! –Volví a gritar cuando sentí que de nuevo me cogían, me alzaron del suelo mientras yo gritaba, pataleaba y me revolvía para que me soltaran- ¡no suéltame, maldito desgraciado! –Podía escuchar su risa como si le hiciera gracia que me resistiera- ¡Erlend! –Volví a gritar intentando soltarme, el hombre me dejó en el suelo, me giró y surcó mi rostro con un guantazo tan fuerte que me hizo caer al suelo.
-¡Mantén la puta boca cerrada! –Me amenazó a lo que yo fruncí el ceño por ello, ¿qué me callara? Ni muerta- y ahora... –no llegó a terminar de decir la frase cuando una sombra apareció en el lugar y el filo de una espada le rebanó la cabeza, los demás hombres se pusieron en guardia murmurando el nombre de su enemigo mientras yo veía la espalda de Erlend con su cuerpo tapando el mío, su espada brillaba manchada de sangre y ladeó el rostro para pedirme que me marchara, ni siquiera lo pensé, me levanté sintiendo el picor en mi rostro mientras él luchaba contra los otros hombres, di un par de pasos hacia atrás cuando me giré para largarme tal y como me había pedido, pero nada más girarme me topé contra el cuerpo de uno de los que había ido a buscarme y antes de que me separara sentí un dolor agudo y punzante en mi vientre, grité por ello mientras veía la sonrisa de aquel hombre, llevé una mano hacia donde sentí aquel dolor y al alzarla la tenía manchada de sangre.
-No... –dije sintiendo que me mareaba mientras el dolor me atenazaba, aquello dolía demasiado y un par de lágrimas se escaparon de mis ojos mientras intentaba hacer presión en la herida, pero sentía que cada vez me quedaba sin fuerzas cayendo de rodillas, mi vistá se nubló y luego todo se volvió negro cuando perdí el conocimiento.




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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Erlend Cannif el Mar Dic 19, 2017 11:11 am

No estaba de acuerdo en que la egipcia fuera sola al lago, mi esposa estaba muy ilusionada con la idea de convertirse en abuela, yo estaba loco con la criatura que esa mujer llevaba en sus entrañas.
Mi primer nieto, hijo de Ubbe, mi hijo. Mi linaje crecía y protegerlo era ahora mismo en lo único que pensaba.
Ella era cándida y el norte peligroso.
Mi mujer me pidió que me relajara, que dejara Naitiri ir un rato a despejarse, que no estaba acostumbrada a tener a su marido en la guerra y que necesitaba respirar.
Gruñi pero mi esposa sabia calmarme y entre besos y caricias me convenció para que al menos no me opusiera.

La vi salir de casa con el ceño fruncido, que la idea no me gustaba era evidente y creo que a Nai le divertía que fuera tan trasparente como mi hijo seguramente.
A ambos se nos notaba cuando las cosas no nos gustaban, Ubbe y yo nos parecíamos mucho en carácter. Supongo que Nai como Ada tendría que aprender a lidiar con nosotros, en el fondo no eramos tan complicados, teníamos un mal primer arranque, pero luego las queríamos tanto que...cedíamos.

Como no me quede tranquilo, en cuanto empezó a anochecer, me puse la bastarda a mis espaldas y me largué por la egipcia, me daba igual se cabreara, yo no iba a dejar a la mujer de mi hijo descuidada.
Fue entonces cuando escuche mi nombre, con esa velocidad sobrenatural que me caracteriza acorté la distancia, mi acero silbó sajando de un golpe la cabeza del que la retenía.
Interpuse mi cuerpo entre los de los atacantes y la madre de mi nieto.
-¡Corre Nai! -le dije mirándola por encima del hombre mientras empezaba una encarnizada batalla contra esos cinco licantropos que quedaban en pie.

Arranqué el corazón a uno con mi diestra, a otro la yugular de un mordisco. Yo era Erlend Cannif y la muerte venia de mi mano.
Mas cuando le baño de sangre cubrió mi cuerpo, por la hoja de mi bastarda corrían ríos de sangre y ni un solo de los atacantes quedaba en pie me giré hacia Nai.
-¡No joder! -rugí al ver como se miraba la mano manchada de carmesí.

Antes de que se desvaneciera la atrapé entre mis brazos alzándola, corrí rápido hasta nuestra casa.
La cara de miedo de mi esposa me lo dijo todo.



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Re: North's War {Privado}

Mensaje por Eileen el Miér Dic 20, 2017 6:00 am

No era nada agradable ver como Ubbe estaba en aquel patio de armas dándolo todo, aguantando todo cuanto podía para poder darnos la oportunidad y el tiempo necesario de localizar la reliquia, estarse quieta mientras él luchaba por mantenerse con vida después de lo que le habían hecho era algo admirable en él pero también sufría, no teníamos una amistad con ellos pero después de verlos juntos me imaginaba en la situación inversa siendo él Caleb y... no me gustaba para nada. El espectáculo parecía que solamente había empezado y que los latigazos eran el pistoletazo de salida, porque los perros pronto hicieron aparición con la intención de despedazar al vikingo si lo atrapaban mientras que él se defendía como podía con un palo que había encontrado. Quise ir a ayudarle pero Caleb me frenó antes de que me levantara, entendía que nuestro objetivo era buscar la reliquia pero tampoco podíamos dejar que muriera en vano. Todo paró cuando Randulf hizo acto de presencia, se burló y se mofó de él pero lo que hizo darle un chute de adrenalina al vikingo fue nombrar a su esposa, no supe exactamente cómo lo hizo pero sacando fuerzas se levantó ya que estaba arrodillado en el suelo y el palo que tenía lo lanzó contra Randulf haciendo que se hundiera en el hombro de este, comenzaron a llevárselo para alejarlo del vikingo que presentaba batalla tras sus palabras y soltaron a los perros, pero no lograron hacer mucho porque sus hermanos aparecieron para ayudarle y salvarle, con ellos cerca acabaron con los perros y pronto los soldados se levantaron reconociéndolos para ir a por ellos estando todavía borrachos. Ese era el momento que habíamos estado esperando, sabíamos la ubicación de la reliquia sonsacada a un par de soldados y solo necesitábamos aprovechar el revuelo que se había causado con la llegada de los Cannif para que pasáramos desapercibidos. Caleb tomó mi brazo levantándome mientras me miraba y me instaba a que era el momento, yo también lo creía así que asentí con la cabeza echando un último vistazo a los vikingos que luchaban contra unos soldados mermados por el alcohol.

Nos mezclamos entre el gentío que se agolpaba por ir hacia el patio de armas para dar caza y muerte a los vikingos, nosotros pasábamos desapercibidos entre ellos y así fue como pudimos acercarnos hacia el ala donde se encontraba la torre que llevaba a la cámara de la reliquia, para ello deberíamos de subir a la parte superior de esta así que en cuanto alcanzamos una escalera de caracol comenzamos a subirla, la zona estaba bastante despejada ya que la mayoría de los soldados habían ido al patio de armas para el espectáculo que se había montado. Subimos las escaleras y seguí a Caleb con la espada en mi mano preparada para lo que se nos avecinaba en esos momentos, él luchaba contra los que bajaban y yo me encargaba de la retaguardia aunque también lo ayudaba a veces, fuimos subiendo por la escalera de caracol matando a todos los soldados con los que nos cruzábamos, abriéndonos paso hasta llegar a la cima de la torre donde habían dos guardias más apostados en cada lado de una puerta grande de metal, con grabados en lo que parecía oro, que se acercaron hacia nosotros en cuanto nos vieron. Espada en mano luché contra uno de ellos mientras Caleb se encargaba del otro, nuestras espadas chocaron mientras luchábamos, paré uno de sus golpes con mi espada mientras medíamos fuerzas, me moví un poco hacia un lado quitando la espada para que su peso cayera hacia delante y de un giro rápido y preciso rebané su cuello haciendo que la sangre salpicara y el cuerpo cayera inerte al suelo, miré a Caleb que también había terminado con el otro guardia y nos acercamos a la puerta, la abrimos dejando ver una sala bastante grande donde en el centro, en una vitrina, estaba la reliquia que buscábamos. La sala estaba poco iluminada y algo me decía que no iba a ser tan fácil.


-Tengo un mal presentimiento con todo esto
–dije mientras observábamos que, a simple vista, no había nada en esa sala, había una puerta al fondo pero que estaba cerrada y la sala tenía columnas aunque la poca iluminación no dejaba ver demasiado- vayamos con cuidado –dije mirándolo antes de adentrarnos con cautela en aquel lugar, apenas habíamos dado un par de pasos cuando escuchamos un ruido que provenía de la puerta, esta se había abierto y nos quedamos mirando en esa dirección apuntando con las espadas pero nada salía por la puerta, nos miramos de nuevo y seguimos avanzando hasta que algo pasó corriendo entre una de las columnas, una sombra negra que no pudimos diferenciar con exactitud- ¿qué ha sido eso? –Pregunté mientras mirábamos en todas partes pero no veíamos nada, pero estaba claro que no estábamos solos en esa sala. De pronto, de una de las columnas, apareció una figura que se quedó a unos metros de nosotros y que pudimos ver con claridad: parecía tener forma humana o al menos la estatura de uno pero su rostro era el de un pulpo, tenía varios tentáculos y unas garras afiladas en sus manos, llevaba una túnica oscura y un colgando dorado que le prendía del cuello, sus ojos negros como la misma noche nos observaba, de una de sus manos portaba un farolillo que cuando alzó una luz rojiza iluminó el lugar y sentí un pitido en mi cabeza que me hizo llevar mis manos a los oídos, era molesto y casi ensordecedor porque no pude escuchar nada más salvo aquel pitido, mis manos bajaron y aferré la espada de nuevo con fuerza apuntando en dirección a Caleb, no era dueña de mis actos como si aquel ser controlara mi cuerpo y en lo único en lo que podía pensar era que debía de matarlo, aunque por dentro intentaba controlar mis acciones la espada se movía en su dirección dispuesta a acabar con su vida.


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