Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

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Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Vie Nov 10, 2017 8:18 pm

Recuerdo del primer mensaje :

La oscuridad de la noche comenzaba a disiparse, el manto oscuro que cubría París se iba aclarando poco a poco y un sol casi rojizo amenazaba con salir a saludar en el horizonte. Pronto las calles se llenarían de gente yendo a trabajar y sería ya demasiado tarde para un malherido Jeremías el moverse entre ellos con el costado como lo tenía. Se apretaba con la zurda por encima de la empapada camisa, pero la sangre no parecía dejar de brotar. Necesitaba encontrar refugio, un lugar caliente y una enfermera o médico que le atendiera. ¿Pero a quién podía acudir? No era un corte normal, no podía ir mostrando semejante zarpazo como si se hubiera hecho daño arando el campo. Ni siquiera un doctor que hubiese visto leñadores lastimados por un oso se creería que aquellas profundas hendiduras habían sido causa de semejante animal. Pero no tenía tiempo para ponerse pejiguero, no podía tomarse la libertad de escoger dónde caer moribundo o incluso muerto.

Observó a su alrededor y en cuanto encontró el jardín de una gran mansión, se coló, saltando el muro de piedra que lo rodeaba, cayendo de lado y aplomo contra el suelo de tierra húmeda y tulipanes. Ahogó el quejido que el golpe le quiso arrancar de los pulmones y, como pudo, se aproximó a una de las ventanas traseras del lugar. Las luces estaban apagadas, ni siquiera sabía si había alguien en casa. Muchas de aquellas grandes torres estaban vacías, eran lugares para que los ricachones vinieran de visita unas semanas al año y el resto del tiempo permanecían abandonadas a su suerte y a la pasión tejedora de las arañas. Se encaramó al alfeizar de una ventana e hizo palanca con una rama para abrirla, sonando un chasquido seco cuando ésta se partió, aunque no sin antes dejar un hueco entre el marco y el portón. Sonrió levemente, deslizándose al interior, que estaba cálido, lo que le dio mala espina. Una casa inhabitada estaría fría, casi helada, posiblemente la humedad hasta teñiría las paredes, y éstas al tocarlas estaban secas, bien cuidadas. Pero ya estaba muy cansado, hecho polvo, no podía perder el tiempo en buscar otro lugar. Maldijo por lo bajo y con pasos torpes, errados, se dirigió a las escaleras para usar la barandilla como soporte y observar las estancias a la vista o intuir lo que habría en aquellas que no alcanzaba su mirar. Necesitaba alcohol, ¿habría en la cocina, en la alacena, en el despacho principal? Recordaba que su padre siempre guardaba el buen licor en un armario en su oficina, escondido tras un viejo cuadro pintoresco de un perro perdiguero con un pato colgando de su boca por el pescuezo. Sacudió la cabeza, apartando aquel fragmento de pasado de su memoria y prosiguió, avanzando hacia la cocina. Rebuscó en los armarios y dio con una botella de vino, no era el alcohol más adecuado pero fue lo único que encontró. La descorchó con los dientes, porque había sido abierto anteriormente, y dejándose caer contra la pared de al lado, se escurrió hasta quedar sentado en el suelo de madera. Levantó la camisa que casi parecía una segunda piel, rechinando los dientes por el dolor que el tirón le provocó con la sangre ligeramente seca, y vertió el líquido sobre la herida, gruñendo ferozmente por el calor ardiente y, encima, poco útil para la curación. Siseó, intentando hurgar en la abertura porque estaba convencido que se le había quedado dentro parte de una uña, un trozo de garra letal y certero que por poco le hace añicos las costillas.

Y tan concentrado estaba en escudriñar en el corte que no se percató que en el piso de arriba, se prendía un candil. Había alguien en la mansión, alguien que, seguramente, hasta sus quejidos dormía. Pero se había despertado y mientras él intentaba curarse, se aproximaba lentamente a su posición, paso a paso, y sólo Dios sabía si ese alguien estaba armado.


Última edición por Jeremías de Olivares el Miér Ene 17, 2018 4:54 pm, editado 1 vez



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Sáb Feb 03, 2018 11:05 am



No pude evitar esbozar una sonrisa al oir aquella peticion, y apesar que aquel gesto me gano solo pude negar con la cabeza como buena cuidadora que me habia propuesto ser.-Soy inmune a sus encantos así que por hoy solo agua-dije de manera divertida mientras veia como tomaba el liquido del vaso, la verdad estaba muy cansada a tal punto que sentía mis parpados pesados quizás por ello mi paso tan torpe al caminar, asi que por ello no me nege a retirarme a descansar por que bien me hacia falta, la noche anterior no pude pegar el ojo con todas las vueltas que le di para ver si ya despertaba. Tras dejar el vaso mi nana toco tres veces como habíamos quedado, así que le abri y con cuidado dejo una vela en el buro llevandose la charola mientras me esperaba en el marco de la puerta esperando a que me despidiera.-Buenas Noches señor apuesto y maltrecho-susurre con una risa queda a manera de despedida mientras caminaba ahora con mejor visión, antes de cerrar la puerta le vi una vez mas sin decir nada.

-Niña?...-

La voz de mi nana me sobre salto un poco y apenada cerré la puerta con premura quedándome con ese cosquilleo en el estomago.- Lo siento, se que tarde mucho ahí dentro, gracias por cubrirme....-la mirada de amelia estaba de manera muy extraña sobre mi, parecía querer sonreír o algo parecido como si me acusara de algo que por lo visto le causaba gracia.

-Deberia procurar no pasar tanto tiempo a solas con ese joven, después de todo no sabe mucho de el y pronto se recuperara, recuerde que no estará aquí para siempre.-

Porque me decía aquello?, si yo ya era consciente de eso, o al menos eso me repetia cada segundo que le contemplaba con dulzura mientras en el reinaba la inconsciencia,  lo cierto es que quizas sentía apatía por la situación en la que estaba Jeremías. Queria convencerme que solo era eso y no albergar otro sentimiento.-Nana no te preocupes, no es lo que tu piensas,solo que me parece una buena persona y por ello me nace ayudarle.-

-Eso espero mi niña, ande a descansar por favor antes de que sus padres se den cuenta que no esta en su alcoba-

Asenti despidiendome de la mujer mientras con cuidado me encaminaba a mi habitación, por fortuna no me tope con nadie en el pasillo y entre sin problema alguno apresurandome a cambiar mis ropas por unas aptas para dormir. Por extraño que parezca una vez que me acosté permanecí con los ojos bien abiertos mirando el techo, estaba cansada y mi cuerpo me lo gritaba a cada movimiento pero por alguna razón me estaba costando conciliar el sueño, Jeremias ya se habría dormido?. Negué con la cabeza mientras tomaba un libro para pensar en otra cosa.

°>>>>°<<<<°

Mi rostro dolio, abrí mis ojos y me encontraba en el suelo de mi habitación, menuda manera de despertar me levante sobando mi mejilla y pude ver que por las cortinas se colaba la luz, que hora seria?, camine hacia el balcón hasta topar con el barandal pude ver a unos de mis hermanos practicando esgrima, desde aquí parecian ser Andrew y Henry...madre mia cuanto dormí si por lo general ellos comenzaban a medio dia. Lucy mi doncella pronto toco a la puerta, le indique que pasara, mi madre la habia mandado para que me despertase y me ayudara a alistarme como era costumbre, así que no demore mucho en asearme, por lo general en lo que mas tardaba era en vestirme.

-Muchas gracias Lucy, puedes retirarte- Mencione de manera gentil mientras tomaba alguno libros que guardaba en mi mesita de noche, tenia la intención de llevarselos a Jeremias para que no se sintiera tan aburrido asi que con paso apresurado baje las escaleras cuando la voz de mi madre detuvo mi alocado andar, como era de esperarse me recrimino que faltara al desayuno y tras una serie de regaños por mi falta me advirtio que no sabia que traia entre manos pero que por mi bien lo dejara y recalco que me veia demasiado bien para estar enferma como yo se lo asegure hace dos noches.
-Mi nana me dio ese té milagroso que prepara, la verdad es muy bueno ya me siento mejor- si, soy una mentirosa y muy mala por cierto así que roge al cielo por que mi madre ya no me cuestionara mas.

-Mas vale que sea cierto, esta noche vendrán unos amigos de la familia espero que no te sientas mal de nuevo-

Y sin decir mas mi progenitora continuo con su andar hacia el despacho de mi padre, si, por lo general yo pasaba a ser un mueble mas para ella aunque el lado bueno de eso era que podía andar con libertad por la mansión, de manera que volví a emprender la carrera hasta aquella habitación entrando de golpe, lo que me hizo recordar que anoche no la cerré con llave.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Mar Feb 06, 2018 12:01 pm

Le dedicó una sonrisa a la mujer cuando entró a buscar la charola, aunque nada tenía que ver la expresión de su rostro cuando se la dedicó a la nana que cuando lo hacía a Mía, eso cualquiera que las comparara, lo notaría a primera vista. Rio ante la contestación de la joven rubia cuando usó sus propias palabras en “contra” de él. -Buenas noches, jovencita.- Respondió, sin insinuar nada, pues la cuidadora les observaba aún desde la puerta, aguardando a que la muchacha se retirara, para así ambas dejarle descansar.

Una vez a solas en la habitación, se tomó un tiempo para estudiar las heridas, probar sus movimientos, comprobar a qué velocidad avanzaba la curación y hasta qué punto sería apto para un enfrentamiento. Si bien podía hacer muchas más cosas que en días anteriores, seguía sin la agilidad propia de un cazador. Necesitaba unos días más antes de poder salir y proseguir con lo que inició y, debido a su herida, no pudo terminar. Allí fuera había un licántropo jodido y cabreado. Necesitaba recuperarse antes de la próxima luna llena y preparar el terreno y a sí mismo para un nuevo enfrentamiento con la bestia. Al final, se quedó dormido durante unas horas.

***

Llevaba ya un rato despierto cuando escuchó unos rápidos pasos aproximarse a la puerta. Siempre se mantenía alerta, pues por el pasillo transitaban muchas personas a todas horas, especialmente la servidumbre y nunca sabía quién podría abrir la puerta sin querer. Sabía que la joven de la casa tenía una llave, ¿pero era la única? No tenía ni la más remota idea. Pero aquella vez quien se acercaba lo hacía a toda prisa y aquello le puso en tensión, así que haciendo acopio de todas sus fuerzas, se levantó de la cama y se colocó detrás de la puerta, de aquel rincón que quedaría oculto una vez la hoja se abriera. Aguardó allí en silencio y en cuanto alguien entró, esperó a poder discernir su figura y empujó la puerta con la mano para cerrarla. -No deberías entrar de esa manera.- Sonrió, seguro de que la joven se habría asustado primero por no encontrarle en la cama y segundo por estar oculto y hablarle de repente, al tiempo en que se daba un ligero portazo.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Lun Feb 12, 2018 12:24 am

Del mero susto al sentir la puerta cerrarse detrás mio solté los libros que llevaba en el regazo dejando mis manos libres para tapar mi boca y evitar un grito, menudo salto que me provoco la voz ajena que comenzaba a identificar con facilidad, me gire con una notoria palidez mas que por el susto fue el hecho de verle parado cuando evidentemente me lo esperaba encontrar descansando en el lecho.-Casi me mata de un susto...creí que se habia marchado al no verle en la cama, sin contar que no tenia puesto el seguro- apenas y podía hablar de lo rápido que iba y venia mi respiración, una vez mas calmada le contemple con un deje de preocupación avanzando hacia el para revisar la venda comprobando de algún manera que su herida no se hubiese abierto por el esfuerzo de levantarse, deje mi mano ahí sobre la venda sin ejercer presión hasta que fui consciente de mi abrupto y casi hostigoso acercamiento me retire tan rápido como mi torpeza me lo permitió.-Debería estar descansado...incluso le traje unos libros para que no se aburriera tanto...-mencione recordando que los habia dejado caer cuando me asuste así que con cuidado me agache rápido a recogerlos para dejarlos en la mesita junto ala cama.

- Puedo conciliar el sueño?- pregunte intentando no mirarle mucho, no es que me incomodara pero estaba un poco nerviosa quizás por el cruce de palabras con mi madre, camine hasta la ventana y abrí un poco la cortina para que entrara un poco mas de luz. Me gire nuevamente encontrándome con su mirada, constando por aquellas ojeras bajos sus parpados que efectivamente no habia pasado la mejor de las noches y probablemente solo descanso un par de horas, sabia de buena mano que ese lecho no era el mas cómodo del mundo pero por lo pronto era lo mas viable no podía llevarlo a las habitaciones de arriba se darían cuenta.-Le parece si le limpio la herida antes de retirarme.- mencione acomodando las almohadas de la cama mientras retiraba las sabanas para cambiarlas por unas limpias, si, estaba inquieta y por eso me mantenía ocupada.


Última edición por Mía Belanger el Mar Feb 20, 2018 12:15 am, editado 1 vez




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Vie Feb 16, 2018 8:24 pm

Tal y como se imaginó, la chica se asustó, tanto porque la puerta se cerrara sola tras ella como por su voz proveniente de detrás, algo que ella no se esperaba. -Precisamente porque me percaté de ese hecho, fue que al escuchar los rápidos pasos en esta dirección, decidí esconderme. No podía arriesgarme a exponerme, ni a poner en riesgo el cuidado que tanto tú como tu nana pusisteis en mantenerme oculto en la casa.- Estaba acostumbrado a las emboscadas, pero en aquel caso, lo había hecho, ciertamente, por proteger a la muchacha que tanto esfuerzo había puesto en cuidar de él. Sabía que allí vivía su familia y que si le encontraban a él oculto, un desconocido, un varón ni más ni menos, a la joven se le iba a caer el pelo y, tal vez, la enviaran al convento aquel que había mencionado Mía con anterioridad. Por nada del mundo deseaba ser el causante de algo parecido, por no hablar de lo mal que le sabría no poder volver a verla. Su compañía le resultaba muy grata, entretenida, agradable. Si por él fuera, acortaría sus descansos a cambio de conocerla mejor y seguir escuchando cómo le contaba anécdotas sobre sus hermanos. Las historias en sí podían no ser muy divertidas, pero ella las volvía interesantes y su risa amenizaba cualquier relato.

Al cazador no le incomodó que le tocara, aunque cierta sensación dolorosa sí le sobrevino al primer contacto, pero porque no contaba con él. -Algo logré dormir, aunque no demasiado. Nunca he sido un gran dormidor, si es que se puede decir así.- Sonrió de medio lado, observando el nerviosismo con el que la inglesa movía y removía las cosas, incapaz de estarse quieta. Aguardó a que diera por hecha la cama y se acercó a ésta, sentándose con cuidado al borde. -Gracias por los libros, seguro que me ayudan a pasar los ratos muertos. Y sí, claro, límpiala.- Se quitó la camisa sin esperar a que ella dijera nada más, dejando el torso al descubierto y su vendaje, bastante pulcro a decir verdad y sin mancha de sangre visible. Era buena señal, la herida ya no supuraba. -Creo que la cosa va bastante bien, ¿no te parece?- Inquirió, buscando los verdes ojos de aquella muchacha. Le gustaba observarla, aunque a ella aquel acto parecía incomodarla. Nada más lejos de lo que Jeremías buscaba, claro.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Mar Feb 20, 2018 3:50 am



Me quede helada cuando vi que se quitaba completamente la camisa y es que la verdad pensé que solo se la levantaría un poco dejando visible la herida, pero no, oh no, él tenía que quitarse la prenda como si nada. Esta demás decir que la situación me incomodaba un poco, el no había estado tan lucido cuando mi nana y yo le limpiamos anteriormente, sin contar que en ninguna de esas ocasiones me miraba tan fijo como lo hacía en este momento y evidentemente mi nana no me acompañaba esta vez por estar ocupada con las peticiones de mi madre para la cena de esta noche; sin quererlo detalle cada parte de su piel, no con morbo si no curiosidad por cada una de sus marcas.-Si está bastante bien…la herida!!!, me refiero que está bien...si, que bueno verdad, mejor me apuro..-las palabras salieron rápidas, atropelladas y torpes, causándome una vergüenza infinita pues le había dado a mi verdugo el arma perfecta para torturarme por tiempo prolongado. Tome lo necesario para curarle y esquivando sus ojos serenos me lave las manos en el plato hondo que tenía en la mesita de noche secándome al finalizar con una toalla; debía palpar ahora con mayor detenimiento la sutura. Me haría favor de recostarse. -Mi tono de voz salió más bajo de lo que hubiera deseado, pero no pude hacer más, aún estaba apenada y que él estuviera viéndome no me ayudaba en nada después de mi tan poca apropiada respuesta. Con unas tijeras corte el vendaje y una vez expuesto la yema de mi dedo índice toco el borde de la sutura poco estética que le había hecho, no se percibía hinchada, se sentía un poco dura la piel rosácea en ese punto, seguramente por la cicatrización, mi nana me dijo que si no notaba un color oscuro alrededor o hinchazón no tenía por qué alarmarme. -No se prácticamente nada de esto, pero a lo que me indico mi nana, creo que está comenzando a cerrar bien…igual no estaría de mas que le viera un doctor…- Lo último lo dije más para mí que para él, una vez que termine de examinarle de manera inexperta proseguí a limpiar la herida para evitar una infección había visto con mucha atención cuando mi nana le curaba, no era mucho lo que se hacía.

-Si le duele demasiado no dude en decírmelo. -Mencione mojando el pañuelo con un poco más de alcohol para seguir desinfectando la zona que comenzaba a verse mejor. Lo mejor sería no tapar la herida tan rápido, para que se ventilara un poco y este descansar de los vendajes un rato. -Lamento si estoy demasiado inquieta o distraída, tengo la cabeza en otro lado…las reuniones sociales nunca son lo mío y siempre me pongo así cuando me obligan a asistir- Porque le decía aquello si seguro no era algo que a él le interesara, detuve mi mano en su piel dejando que el pañuelo resbalara de apoco, por un momento me perdí en las cicatrices de aquella piel morena, no me provocaban indiferencia, al contrario, me tentaba a descifrarles, cada una de ellas.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Mar Feb 20, 2018 5:47 pm

En cuanto la muchacha hablo, el cazador no pudo evitar ladear una sonrisa, aunque lo hizo con disimulo y contuvo la risa, pues sabía cuán vergonzosa se podía llegar a poner la rubia y no deseaba asustarla. Cada vez tenía más clara una idea que le rondaba la cabeza, y era que a su tierna edad, ya casadera para una muchacha francesa, aquella joven aún no había conocido varón, seguramente ni en el sentido más puritano de la palabra. Si con sólo verle sin la camisa arrancaba aquel rubor de sus mejillas, se preguntaba qué ocurriría si osaba besarla, y ni siquiera tenía que ser en la boca, seguro que se desmayaba sólo que le rozara la punta de la nariz con sus labios.

Se recostó tal y como la chica le pidió y dejara que revisara la herida. Observó el filo de las tijeras al ir cortando el vendaje poco a poco y como, a medida que lo hacía, el gran corte iba quedando expuesto, ahora cerrado y de un color rosa intenso. Escuchó el comentario ajeno y, aún y cuando estuvo seguro de que no lo pretendía decir en voz alta, se vio en la necesidad de aclarar las cosas y negarse. -No me puede ver un médico. No aquí en París. Lo hará uno de mi confianza cuando regrese a España.- Lo último fue por tranquilizar a la muchacha, pues en realidad no tenía prisa alguna porque le examinara nadie. Ya notaba que estaba mucho mejor, se recuperaba rápido, y pronto podría volver a salir y terminar lo que empezó.

Cuando la rubia empezó a limpiarle la herida, tuvo una maliciosa idea y mientras ella hablaba e iba aplicando el paño húmedo sobre la zona, se tensó de pronto e hizo una mueca de dolor. -Eso ha dolido...- Estaba actuando, en realidad no sentía molestia a penas, sobre todo con el cuidado con el que ella le trataba, miedosa por dañarle y, seguramente avergonzada por estar tocando a un hombre. Pero quiso preocuparla un poco, reclamar su atención y que se quedara con él un poco más. Cuando se iba y se quedaba a solas, tenía demasiado tiempo para pensar y, eso, no siempre era bueno. Porque aunque le hubiera traído libros, el silencio hacía que su mente se dispersara hacia recuerdos poco agradables o hacia memorias sobre sus hermanos, lo cuál le entristecía, pues aunque fuera un cazador, un adulto hecho y derecho, les quería y llevaba ya varias semanas lejos de casa. Les había cuidado desde niños, obviamente con ayuda, pero él siempre había estado allí para ellos, y a medida que había ido mejorando en sus dotes de pelea y uso de armas, se había ido distanciando de ellos, queriendo y sin querer al mismo tiempo. Por precaución, por protegerlos, pero también porque temía sus reacciones al descubrir en lo que se había convertido.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Lun Feb 26, 2018 7:48 pm



No oculte la mueca que se formó en mis labios ante la mención que el regresaría a España, me fue involuntario el gesto lo juro, simplemente me molesto como si me hubiesen echado sal en los ojos. Pero que pensaba, que Jeremías se iba a quedar por siempre?, si mi nana en cada oportunidad me recordaba que nuestras vidas debían tomar normalidad y que el hecho que el permaneciera aquí era meramente temporal en lo que se reponía para poder valerse sin problema alguno, me irritaba y mis ojos no lo disimularon inclusive mis movimientos pudieron volverse más bruscos al limpiarle y por eso a la mención que le dolía me detuve sintiéndome culpable, horriblemente culpable.-Perdóneme, lo siento mucho…así está mejor?- mis dedos se pasearon como si de una suave caricia se tratase, buscando de alguna manera recompensar mi brusquedad; de igual forma no tarde mucho en terminar de limpiarle y una vez terminada mi tarea le ayude a colocarse la camisa dado a que habia mostrado dolor, aunque bueno si le ayude a ponerle la camisa fue mas para no sentirme incomoda.-Quizas deberia quedarse un poco mas, claro...para que no corra peligro que la herida se abra.-comente sin poder verle a los ojos aun, así que como pretexto me levante a dejar el trapo sobre la vasija, los rayos de luz se asomaban a través de la cortina indicando el bello clima que el dia de hoy habia y que sin duda yo no podría aprovechar por que ami progenitora se le ocurrió organizar una cena, pero bueno, siempre se me ocurría algo para saltarme esos eventos y estoy segura que esta vez no seria la excepción, asi que debia dejar de darle vueltas al asunto.

Me quede de pie junto a la ventana recargando mi peso en el marco de esta-Ya habia estado antes en París?, me refiero a no solo por trabajo-pregunte girando el rostro para enganchar nuestras miradas, no sabia casi nada de el y de verdad me nacia el interés por Jeremias.-A mi me parecía un lugar muy tranquilo para vivir, comparado con otros tantos lugares.-comente sincera mientras volvía la vista al jardín; por supuesto que habia hablado en pasado por que despues de aquellas vivencias sabia de sobra que las apariencias engañaban. Podía ver a lo lejos a Romeo, mi fiel amigo de cuatro patas era un Lebrel Afgano de pelaje blanco aunque al parecer el se empeñaba en ser cafe porque de nuevo andaba destruyendole el jardín a mi madre al menos la parte que ella personalmente atendía; no puede contener una risa al ver los hoyos que este habia hecho cual cavador experto a mi progenitora sin duda le daría algo.-Temo que mi amigo se acaba de meter en problemas- dije mientras le indicaba al moreno que se acercara para que contemplara lo mismo que yo.

-Se llama romeo...-sonreí por que no era difícil adivinar por que del nombre.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Miér Feb 28, 2018 7:00 pm

El español se quedó pensando en la mueca que la muchacha había puesto de pronto, antes incluso de que él se quejara por un dolor ficticio. ¿Qué le habría hecho reaccionar de ese modo? Su conversación no estaba siendo precisamente profunda, pero tal vez ella hubiese recordado algo ajeno a ellos y fuera esa la causa de su desagrado. La vio preocuparse enseguida e intentar tratarle con más cuidado, algo que realmente era innecesario, pues la rubia llevaba todo el tiempo siendo sumamente meticulosa y suave con el cazador, a pesar de sus posibles miedos y la evidente falta de práctica en tratar una herida como la que él tenía.

La joven insistió en que debería quedarse y algo en su tono de voz, le dijo que implicaba más de lo que parecía en su sugerencia que casi se le antojaba una petición. Pero ¿por qué iba a querer una chica como aquella, que claro estaba tenía una vida acomodada a pesar de no llevarse demasiado bien con su madre, que permaneciera un desconocido como Jeremías en su casa? De invertirse los roles, él tenía muy claro que intentaría retenerla para conocerla mejor, porque, aunque se la veía una muchacha muy joven, su mirada le contaba que había experimentado cosas que no todos habían vivido. Que a pesar de que sus padres ansiaran tenerla entre algodones, su naturaleza le pedía más de lo que se encerraba en aquellas cuatro paredes. Mía era una aventurera, lo podía sentir en sus palabras, sus gestos, su sonrisa y en esos ojos verdes que tanto le llamaban.

Al ver que ella se centraba en el exterior, sintió curiosidad por lo que atraía su atención, así que se incorporó de nuevo, ahora que ya estaba con la camisa puesta y se levantó, acercándose al ventanal. -¿Tu amigo?- Sus oscuros iris buscaron en el exterior y pronto dieron con un can que correteaba, cavaba y se revolcaba por todas partes como si fuera la mayor diversión del mundo. Jeremías podía ser un cazador, pero sentía fascinación por los animales, por su sentimiento de libertad y su falta de tapujos a la hora de actuar. Ellos no tenían limitaciones sociales a las que atenerse y por ese aspecto, los envidiaba. Sonrió al escuchar el nombre y desvió la vista hacia la chica que ahora estaba justo a su lado. Sus hombros se tocaban al estar los dos queriendo ver hacia el jardín. -¿Por qué Romeo?- Aunque muy dado a sacar conclusiones, prefería preguntarle a la rubia, que ella le contara las cosas, se explayara. Por algún motivo, disfrutaba de escucharla hablar. Le gustaba su voz, le relajaba, le hacía sonreír y creaba un extraño hormigueo en las palmas de sus manos. Aprovechó la cercanía para apartar un rebelde mechón de cabello ajeno, colocándolo detrás de la oreja foránea, acariciando la ternilla de ésta con la yema de los dedos, descendiendo hasta el lóbulo. -No llevas pendientes…- Comentó en un tono bajo al rozar la zona con el pulgar y el índice, uno por encima y el otro por debajo del suave trozo de carne. Pronto regresó sus orbes al rostro de la inglesa, dedicándole una sonrisa.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Jue Mar 01, 2018 6:02 pm



-El nombre… se debe a que cuando mi padre llego con un pequeño cachorro yo estaba leyendo aquella obra literaria de Shakespeare, Romeo y Julieta, de saber cómo terminaba en ese entonces, hubiera optado por otro...me había acostumbrado tanto a llamarlo así que se le quedo a pesar de las constantes burlas de mis hermanos que de romántica no me bajaban, incluso Henry uno de ellos le puso Paris a su Labrador solo para molestarme... -comente con la sonrisa aun pintada en mis labios y la mirada aun en los desmanes que dicho amigo mío estaba perpetuando tan vivarachamente, aunque por supuesto en cuanto sentí la cercanía del moreno me tense un poco, meditando en si debía darle espacio ya que nuestros hombros rozaban con una mínima diferencia en la estatura. Mi piel se erizo cuando su gesto de acomodar mi cabello provoco mas cercanía entre los dos, no estaba acostumbrada a este tipo de contactos, no de un hombre que no fuese de la familia era extraño mas me resultaba muy grato, estaba bien sentirme asi?. Gire un poco el rostro contemplando con mayor detenimiento sus facciones, sus ojos oscuros...demasiado cerca. De no ser por que toco aquel punto cuestionando la falta de pendientes me hubiese quedado en silencio observandole, la verdad me fue inevitable no ladear el rostro ante el cosquilleo que sus dedos me provocaron rompiendo el contacto visual por la risa nerviosa que me provoco, asi era yo cosquilluda a mas no poder.-Debería probar usar unos para que entienda por que no los llevo, demasiado pesados e innecesario, aunque la verdad no me disgustan tanto siempre y cuando sean discretos. Solo los uso en reuniones claro esta que no por gusto.-Si, yo no era muy femenina,digo, me crié con 7 hombres, intentando poder encajar en su juegos, eso explicaba mucho del por que los vestidos, las fiestas, las joyas y tanto mas no era de mi interes.

Con aquel leve rubor cincelando mis mejilla clave las esmeraldas en el nuevamente, se miraba diferente cuando sonreía como lo estaba haciendo justo en este momento, porque en apariencia se veía un tanto rudo? demasiado serio quizás, pero cuando sus labios se curvaban le cambiaba el gesto totalmente.-En definitiva tiene linda sonrisa.- solté el pensamiento en voz alta como siempre me pasaba y eso basto para que desviara la mirada de nuevo al jardín, pero que me pasaba, por que no podía mantener mis tonterías dentro de mi cabeza cuando estaba con ese hombre. Suspire viendo como uno de los empleados intentaba atrapar a romeo alejando que le tenia que bañar antes de que la señora se diera cuenta, una risa baja se me escapo haciéndome olvidar lo nerviosa que me ponía este hombre a mi lado.

-No me respondió...eso quiere decir que ya habia estado aqui cierto?.-mencione recordandole mi pregunta sobre si habia estado antes aqui en paris, no solo por trabajo. Aunque claro fue un tanto evidente que preferí retomar el tema que seguir engrandeciendo su ego, por que estaba segura que no seria la primera ni la ultima en decirle aquello, ahora que lo pensaba.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Vie Mar 02, 2018 6:36 pm

Escuchó con atención las palabras de la joven al narrar el motivo por el que había bautizado al lebrel con el nombre de Romeo. Al parecer sus hermanos no le habían dado mucha tregua, pero la chica no se había dado por vencida y había persistido con su elección, a pesar incluso del trágico final de obra que originara aquel embrollo familiar.

Siguió acariciando la oreja de la joven hasta que ésta, entre risas, se movió lo suficiente para que el pequeño lóbulo se escapara de entre sus yemas. Una lástima, pues le gustaba el tacto suave de su piel, la calidez que desprendía el cuerpo ajeno. Una parte del cazador le pedía que volvía a rozarla con la excusa que fuera, pero su lado más noble, aquel que se había curtido siendo Conde, le impidió que retomara sus acciones, pues no deseaba incomodar a la rubia, cuyas mejillas parecían teñidas con polvo de amapola. -No creo que me quedaran demasiado bien unos pendientes, ¿no te parece?- Rio de manera baja y algo áspera, aunque al escuchar el comentario que Mía hacía en referencia a su sonrisa, ésta volvió a aparecer, ladina, mostrando una breve fracción de su blanquecina dentadura. Tenía un colmillo ligeramente prominente, algo que desde niño su madre había dicho le daba carácter. A punto estuvo de decir algo al respecto, cuando ella retomó el tema sobre su visita a París. -No fue ese el motivo por el que no respondí, sino que me distraje al mirarte.- No lo dijo con intención de adularla de más o de agasajar a la muchacha, había sido sincero, a sabiendas de que al hacerlo así, ella volvería a sentirse algo nerviosa, a ruborizarse y a intentar evitar su mirada.

Pero los orbes marrones del español no dejaron de observar el rostro foráneo. El modo en que su mentón a veces parecía mostrar un diminuto hoyuelo. Las pestañas tupidas y largas que enmarcaban unos preciosos ojos verdes como esmeraldas y la nerviosa sonrisa que era incapaz de ocultar cuando se percataba que había hablado de más. Otro gesto que le gustaba de la inglesa, esa torpeza en decir lo que por su mente pasaba, sin filtros, sin meditar. -Le daba vueltas ayer por la noche cuando no lograba conciliar el sueño, y es cierto, no recuerdo haber visto unos ojos más hermosos en mi vida.- De nuevo alargó la mano y con la yema del pulgar acarició la sien de la joven, partiendo del rabillo del ojo en dirección a donde nacían los primeros cabellos.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Miér Mar 07, 2018 6:37 am

Pareciera que el español estaba empeñado en hacerme pasar por toda la gama del rojo. Que si estaba aún nerviosa? Por supuesto que lo estaba y es que con el… la situación era totalmente diferente, no sabía cómo reaccionar, en el pasado cuando caballeros de mi entorno solían elogiarme por lo general yo siempre tenía una respuesta ingeniosa a manera de quitarmelos de encima pero con el cazador no podía comportarme igual, en definitiva no podía, dado que sus palabras no denotaban un interés superficial como otros tantos que se acercaban solo por buscar algún beneficio. Aunque no podía deshacerme por las palabras que pronunciaba, debía mantener la cordura y no malinterpretar el cumplido que seguramente tuvo el gesto de corresponder el mío para no hacerme sentir mal, seguro era eso. A pesar que mi vista permanecía fija en el jardín podía sentir la fuerte mirada de Jeremías aun clavada en mi rostro, casi llamándome en silencio, que buscaba? Pretendía que saliera corriendo?, porque la verdad ya me lo estaba planteando, me sentía fuera de mí, este comportamiento no encajaba conmigo: Nerviosa, avergonzada, sin tener idea de como actuar. Sus dedos volvieron a rozar mi piel causandome un escalofrío, sentí el vello de mi nuca erizarse y no pude evitar encoger los hombros como acto reflejo-Es un hombre muy elocuente… aunque no tiene porque devolver mi cumplido.- Una tenue sonrisa se asomo de mis labios intentando mostrarme segura,cuando la realidad era otra, me sentía desnuda como si el pudiera saber cualquier cosa sobre mi con solo desearlo, gire un poco mi rostro encarandole de nuevo sin evitar grabarme el contorno de sus labios y sus ojos.-Sigue evadiendo mi pregunta, estoy comenzando a pensar que intenta distraerme y usted es muy consciente de ello...-sonreí negando levemente con la cabeza alejándome un poco del ventanal, de el, que tanto me turbaba el pensamiento. No sabia que hacer así que no espere respuesta de su parte camine hasta la cama alisando los tendidos como si no lo hubiera hecho cuando llegue, cuando fui consciente de eso solo cerré los ojos dejando las almohadas en su lugar, que me sucedía? tantos días sin salir me estaban atrofiando el cerebro o que. Suspire por lo bajo dandole aun la espalda ya que no me atrevía a sostenerle la mirada, se que es descortés pero no me sentía capaz,. no me quería perder de nuevo.

-Espero que a su partida considere regresar...seguro que aquí abundan los osos y mis habilidades para suturar probablemente mejoren.-mencione negándole ver aquella sonrisa tímida que sostenía tontamente, a estas alturas parecía que el rubor se habia instalado en mis mejillas para no marcharse.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Miér Mar 07, 2018 12:40 pm

Dejó que ella se alejara, devolviéndole su espacio personal, aunque chasqueó la lengua sin poder ni querer evitarlo. Le fastidiaba que ella se apartara, aunque entendía el motivo y decidió que merecía, después de lo bien que le había cuidado, ser tratada con mayor cuidado. -Quisiera aclarar dos cosas. La primera, no lo dije por devolver el cumplido, es cierto que tienes los ojos más hermosos que he visto en mi vida. Y debo puntualizar que no son sólo los ojos lo que me quedo mirando cuando te veo.- La observaba ahora desde el ventanal mientras ella, afanosa como siempre, intentaba alisar de nuevo las sábanas, que sólo se habían arrugado ligeramente mientras ella le revisaba la herida minutos atrás.

Se cruzó de brazos, apoyando el hombro contra el marco de la ventana y decidió seguir hablando desde allí, con algo de distancia entre ellos aunque, en realidad, el cazador prefiriera estar más cerca. -Y segunda, volví a olvidarme de la pregunta, no es que evitara contestar. Y la respuesta a esa cuestión es que sí he estado anteriormente en París, pero siempre ha sido por trabajo. En mi oficio es necesario viajar mucho, allí donde se requiere mi presencia yo voy. He estado en casi todos los países que conforman Europa, aunque rara vez en capital, como es de esperar, es más habitual verme en zonas alejadas, bosques, montañas, cuevas… Allí donde residen los animales que cazo.- Se empujó ligeramente para quedar erguido de nuevo y se aproximó a la joven cuando ella hizo aquel comentario sobre sus habilidades de sutura.

Se detuvo tras ella, que seguía encorvada sobre la cama, alistando una tela que ya más perfecta no podía estar. Se inclinó ligeramente por un lado de ella, deslizando sus curtidos dedos desde el codo, antebrazo hacia abajo, hasta envolver con su mano la ajena. -La cama ya está muy bien hecha.- Se retiró de nuevo, sin pretender avasallarla y esperó a que se levantara para quedar frente a ella. -La próxima vez que regrese, me gustaría que fuera sin herir, sinceramente.- Le dedicó una ladina sonrisa con ese leve entrecerrar de ojos que le caracterizaba. -Así, tal vez, podríamos salir a pasear y que me mostraras el París que desconozco. Ese que ven tus ojos y frente a los míos pasa desapercibido.- Alzó la diestra para llevarla hacia el rostro foráneo, pero se detuvo antes de acariciar la mejilla de la muchacha, recordando que su tacto la incomodaba. Cerró los dedos y lentamente retiró la extremidad. -Perdona, no pretendo molestarte con mis actos. Soy algo… impulsivo.- Rio brevemente, de manera áspera con su voz grave y reverberante.


Última edición por Jeremías de Olivares el Sáb Mar 10, 2018 11:41 am, editado 1 vez



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Sáb Mar 10, 2018 4:55 am

Por un momento me desconecte no articule ni una palabra, bien decían que si no tenías nada bueno que externar mejor callaras y yo no estaba segura de poder decir algo coherente así que silencie mis labios apretándolos con fuerza cuando el tacto de sus yemas atrapo la piel de mi brazo capturando al final mi mano. Me estremecí por la cercanía y me quede tan quieta como una digna estatua, no era incomodo que se acercara o me tocara por el contrario me agradaba tanto que me asustaba tener esa clase de sentimientos por alguien que marcharía y quizás no volviera a ver, a eso atribuía la inercia de huir cada vez que reducía la distancia.-Tal parece que si...- respondí sobre su comentario de la cama mientras me erguía, mi mano reprocho que este quitara la suya pero no lo externe ni le retuve, no había derecho de aquello por mi parte cuando tenía sentimientos encontrados. Me gire sobre mis talones quedando frente al español dando un pequeño paso atrás que casi me cuesta caer al topar con el borde del lecho. -No piense que le deseo mal, mi comentario fue estrictamente dirigido a que si alguna vez vuelve a necesitar ese tipo de ayuda acuda a mi...no importa que sea en la madrugada, solo recuerde la tercera venta de izquierda a derecha con un pequeño balcón… porque si vuelve a entrar a la cocina no estoy segura que solo yo le encuentre. Es evidente que yo también le prefiero en una pieza, pero si es tan dócil en su trabajo como siendo un paciente me temo que tendremos algunos problemas; en realidad no conozco mucho tal vez terminemos perdidos - Lo último lo dije con una pequeña risa que disimulé como tos, si en ocasiones cuando estaba nerviosa se me soltaba la lengua. Tras un momento de silencio mis ojos se alzaron meditando la sinceridad de sus palabras, a veces era tan confiada que resultaba contraproducente ya me había pasado antes y las cosas no resultaron terminar muy bien al menos para mí. Pero una cosa era lo que pensaba y otra lo que hacía porque no pude evitar sentir ese pequeño cosquilleo en mi estómago cuando este mencionó la posibilidad de que yo le mostrara París, me agrado la sola idea de volver a verle, aunque no fuera una promesa si no un simple deseo de su parte, por reflejo cerré los ojos esperando aquel contacto que murió a la mitad de su intención dejándome un extraño desazón.

-No, no me molesta. -aseveré con prontitud y demasiado énfasis para mi gusto, negué levemente con la cabeza. Debía irme, ya había pasado demasiado tiempo a solas con el moreno a pesar de que disfrutaba de su compañía, no era correcto, pero bueno yo se que en estas semanas rompí demasiadas reglas y no era la rectitud andando, pero al menos respecto al tema no debía pasar los limites porque ya sentía el sermón de mi nana a la vuelta del pasillo. -Tengo que irme, no quisiera, pero debo. Habrá visitas en unas horas y mi madre pondrá el grito en el cielo si no me mira presentable y si tendré que usar pendientes…-reí tocando mi oreja derecha. La verdad me quedaba bastante margen de tiempo, pero si no salía de una buena vez quizás me pasaría el resto del día fantaseando con lo que no debía ser. -Si puedo me escabullo para revisar su herida- mencione amable, aún estaba preocupada me daba cierto miedo que su herida se abriera o algo parecido, por más que Amelia insistiera en que iba demasiado bien.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Sáb Mar 10, 2018 12:24 pm

Enseguida pudo notar el nerviosismo de la chica en muchos aspectos de su actitud: El cómo evitaba mirarlo directamente a los ojos, que se acelerara al hablar, la manera en que se movía como si fuera incapaz de estarse quieta un instante y, sobre todo, aquella risa final que le entró, que por mucho que intentara ocultar tras una tos, no logró hacerlo. Una breve sonrisa se dibujó en los labios del cazador, pues saber que ella se ponía de ese modo por él, le agradaba. No era una mala persona, no disfrutaba incomodando a la gente, pero aquello era, simplemente, distinto. Y cuando ella confirmó que sus actos no le molestaban, tuvo aún más claro que a ella, sentirse de ese modo a su causa, tampoco le desagradaba, al menos no mucho.

A punto estaba de alargar de nuevo la mano para, finalmente, acariciar su rostro, cuando escuchó que tenía que marcharse y dejarle solo de nuevo. Por lo que dejó el brazo donde estaba, relajado junto a su cuerpo y asintió. -Claro, lo comprendo. Eres la única hija de la casa y tu madre debe tenerte muy controlada, en especial si esta noche acaece un evento.- Intentaba ser el hombre maduro que por su edad se suponía que era, aunque en el fondo no deseaba dejarla partir. Y no sólo porque las horas en esa habitación se le hicieran eternas, sino porque se sentía cómodo con ella y valoraba su compañía. Como cazador estaba acostumbrado a trabajar por su cuenta y pasar días o semanas sin hablar con nadie era de lo más habitual. Sin embargo, le gustaba el tono cantarín de la voz de la rubia, sus risas y esos nervios que a veces la descontrolaban.

Se percató entonces que había estado mucho rato en silencio, así que le dedicó una sonrisa antes de añadir. -Me gustaría ver cómo te quedan esos pendientes. Así que esperaré impaciente a que puedas escabullirte para hacerme una visita.- La herida no necesitaba tantas revisiones, él lo sabía y estaba convencido que Mía también. Pero si necesitaba usar eso como excusa, no sería el español el que se lo revocara de modo alguno. También era consciente que pronto no tendría excusa para permanecer allí. Se le agotaba el tiempo de permanecer encerrado en la habitación. Y aunque por un lado estaba deseando regresar a los bosques, donde más a gusto se sentía, no quería partir y dejar a la inglesa atrás, pues no sabía cuándo sería capaz de regresar o si, tal vez, ella seguiría allí cuando lo hiciera. Tal vez la cena de aquella noche era una excusa más para buscarle un pretendiente. La joven le había contado que su madre lo intentaba con insistencia y no sería de extrañar. Sintió entonces cómo se le revolvía el estómago. Apretó los dientes, procurando no hacerlos chirriar. No quería que la rubia notara su malestar actual. -Deberías ir a ponerte lo que tu madre haya dispuesto para ti.- Su voz sonó un tanto extraña, tensa. Aunque dudaba que la muchacha se diera cuenta. Se acercó a la puerta y giró la perilla, aunque sin llegar aún a abrirla. -Espero que puedas venir a verme más tarde.-



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Dom Mar 11, 2018 10:30 pm

Asentí con la cabeza cuando este apoyo el comentario que había realizado sobre marcharme, aunque no pude evitar sentir una hiriente decepción, pues una parte de mi deseaba que el español me retuviera o pidiera un poco más de mi presencia, lo se, pensarlo resultaba tan ilógico cuando me la había pasado rehuyendo de su cercanía y es que precisamente a eso me refería con no controlar mis sentimientos, nunca había experimentado esa sensación contradictoria por ello se me complicaba tanto aclararme. Mi gesto repentinamente cambio torciendo un poco la boca y frunciendo un poco el entrecejo, si bien no me esperaba que ahora fuera el quien se alejara, lo que me lastimo hasta cierto punto fue aquel repentino cambio en su mirada, parecía molesto? quizás no fue consiente de su andar y la manera en que su penúltimo comentario había sonado, con aquella voz tensa apretando la mandíbula. Puede ser que si no hubiera reparado en esos detalles, el gesto de ir hacia la puerta lo interpretaría como un acto caballeroso pero dado el modo lo sentí como si estuviera apresurando mi partida, había dicho algo que le incomodara u ofendiera acaso?

-De verdad espera que vuelva?, o meramente lo que desea es no estar solo, porque de ser así puedo pedirle a mi nana que le acompañe, no me ofendería que encontrará desapacible mi presencia después de todo… ¿soy una niña a la cual no le ha de parar la boca no? -

Mi comentario fue un tanto brusco evidentemente gobernada por lo que sus acciones me hicieron sentir, sin duda no me asombraría su desconcierto pues nunca me había mostrado de ese modo ante el en el tiempo que ah estado aquí. Apreté los labios innecesariamente, porque me causaba tanto disgusto verlo plantado ahí en la puerta, tome aire como si con eso me diera valor.-Sabe que, olvídelo.- dije sin querer darle oportunidad de responder pues mi reclamo impulsivo comenzaba a no tener sentido, más cuando pase del rosa al gris de una sola patada, seguro pensaba que me había vuelto loca. Camine como alma que llevaba el diablo hasta la puerta y poco me importo que su mano estuviera sobre la perilla de igual manera tire de esta abriéndola para perderme por aquel pasillo del servicio casi corriendo, y si entre más lo pensaba más irracional me sentía, ni que decir de lo que estaría rondando lamente del español ante mis actos, me embriago el abatimiento. Solo podía pensar en su rostro disgustado, no tenía sentido absoluto ni pies ni cabeza la manera en que reaccione lo sabía, no tenía derecho de increparle el que no se sintiera cómodo con mi presencia u obligarlo a oír mis disparates a sabiendas de que yo hablaba hasta por los codos, eso si tenía sentido que le hartase y no lo podía culpar por ello.

Las horas se fueron tremendamente lentas, eso no me ayudo en nada ya que todo el tiempo le retuve en mis pensamientos, frustrante, no me gustaba sentirme de esa manera. Con poco agrado me  vestí de acuerdo a lo que mi madre arreglo para mí, por lo general sus gustos eran sobrios cuando a mí los colores cálidos me gustaban más, bien sabía que escogía aquellas tonalidades para que me viese más grande y era cosa que no sería ni de broma pues era por demás desenfadada para aparentar mas edad. A regañadientes me aliste y con una media sonrisa forzada baje al recibidor, aunque esta de verdad cambio cuando vi a las personas que cruzaban el umbral no me quedo más remedio que correr para encontrarme con nuestros invitados acaparando totalmente a una de ellos.

-Madrina!!! no lo puedo creer, porque no me dijeron que ya estaba en París. - casi grite al abrazar a la mujer de edad pronunciada. No es que tuviera años sin verla, pero de verdad le extrañaba desde que nos fuimos de Inglaterra.

- Le pedí a tu madre que no les notificara, quería sorprenderlos y me alegra que así fuera mi niña, pero mira que grande estas y por supuesto muy hermosa verdad August-
menciono la hermana de mi padre viendo a su sobrino que por consiguiente era mi primo político, a este si que tenía varios años sin verle, lucia bastante más alto de lo que recordaba.

-Muy arrebatadora diría yo Tía, es grato volveros a ver sin duda-

No pase por alto la mirada que este inquirió en mí, solo esperaba que esto no fuera una pequeña trampa de mi madre por que sin duda tenía todo su sello, así que no me quedo mas que agradecer el cumplido con una leve sonrisa notoriamente incomoda. Lo dicho, esta sería una tarde larga... muy larga, ante los saludos pasamos a la sala de estar donde por supuesto no se volvió para mí lo más cómodo dado que mi primo prácticamente me estuvo acaparando sin darme la oportunidad de hablar con mi madrina, quería preguntarle sobre Eleonor, me extrañaba que no hubiese venido siendo que éramos tan unidas o así era antes de venir a París.  Gracias al cielo apareció Henry haciendo acto de presencia quien inmediatamente noto en mis ojos el fastidio y como la mayor parte del tiempo me saco del apuro invitando a nuestro afable August a cazar con mis otros hermanos, por fortuna acepto.

-Pasaremos una temporada en Auxerre, la casa de campo que tenemos ahí en esta época luce hermosa, de hecho, espero tu consentimiento para que Mia nos acompañe, le sentara bien pasar un poco de tiempo lejos del bullicio. -

El té que estaba tomando casi me provoca atragantamiento al escuchar la conversación de aquellas mujeres, que ante mi poco decoro me dedicaron una mirada extrañada, por supuesto que mi madre ignoro la negativa en mis ojos, como siempre. Sabía que no tenía casa discutir y que mi voz no tendría voto a los ojos de mi progenitora así que solo me disculpe saliendo de aquella habitación, con dirección a la terraza observando el laberinto que se extendía en el jardín, lleve una mano a mi cuello y no sentí el pequeño dije que mi padre me había obsequiado hace unos años atras. Lo perdí seguramente cuando está alisando la cama en la habitación que estaba ocupando Jeremías, porque de lo contrario si se hubiera extraviado en cualquier otra parte de la casa ya me lo hubiesen entregado la gente del servicio de eso no me cabía la menor duda; no sé cuánto tiempo estuve contemplando la nada, quieta, apoyando los brazos en el barandal hasta que mi nana me informo que la cena estaba servida, suspire con fuerza mientras volvía adentro. Por fortuna los caballeros se la pasaron hablando de los próximos negocios que tenia pensada la familia y asuntos políticos así que pude estar tranquila, hasta que una charla llamo mi atención.

-Pues dicen que estos animales están cada vez mas cerca de la población, una de mis doncellas me informo al llegar a Paris que al principio decían las autoridades que se trataba de un lobo pero lo descartaron cuando vieron el tamaño de las huellas que dejaba, quizás se trate de un oso?, como siempre la policia de estos lares no es tan eficaz . Es una fortuna que August haya llegado primero, me siento muy aliviada, de verdad su viaje fue convenientemente corto, porque estabas en españa verdad.?-

-Si, atendiendo los negocio de vuestro hermano, en época de vendimia es necesario ir y hacer acto de presencia. Es una fortuna que los medios de transporte vayan mejorando no le creen-

-Querida, solo están sembrando el pánico para que la gente se mantenga en sus casas...no creo que realmente haya osos rondando la ciudad ni los poblados aledaños.-
Comento mi madre de lo mas tranquila.

-Pues no esta demás extremar precauciones, seria lamentable que se perdieran vidas por ello.-

Me mantuve en silencio picando la comida en mi plato, aun me debatía si debía ir a buscar mi dije, digamos que mi actitud con el español me frenaba las ganas de verle, porque no sabia como reaccionaria. Pero que le iba a hacer no podia simplemente rehuirle hasta que el se marchara o quizás primero partiría yo todo dependiendo de cuanto tiempo se quedara aquí mi Tía, todos tenian la intencion de ir al salon pero pude safarme de eso alejando que me sentía demasiado fatigada, mi madre disimulo su descontento pero no objeto mi ausencia en su velada amena. Camine en dirección a las escalera meditando si seria correcto...en vez de subirlas me segui de largo pasando por la cocina, continuando mi camino hasta el pasillo de servicio; sonara tonto pero me quede parada frente aquella puerta con la mano a medias para tocar.

Que le iba a decir?.

-Solo vengo por mi dije creo que aquí se me cayo, no como le voy a decir eso. Buenas noches solo quería saber si…ay demonios Mia…-

Me regañe mientras pegaba mi frente a la puerta.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Mar Mar 13, 2018 12:45 pm

La reacción de la rubia le desconcertó, principalmente porque era ella la que había dicho que debía marcharse, y no le pareció al cazador que fuera sólo por la cena, sino que creyó que la muchacha buscaba una excusa para alejarse de él en aquellos momentos, sino ¿por qué lo había mencionado justo en aquel instante? En el preciso segundo en el que él iba a acariciar de nuevo su rostro y buscar la cercanía, el contacto entre ambos. Llevaba días debatiéndose entre lo que deseaba hacer y lo que era correcto y cuando, al fin, había tomado una decisión, siendo cauto aún así en sus actos, ella lo esquivó con la mención de sus obligaciones para con su madre, unas que seguro le aportaban un nuevo pretendiente.

Ni siquiera tuvo tiempo de responder a la pregunta, que dejaba claro que ella le había malinterpretado. Si sólo deseara compañía, cualquiera, no le hubiese pedido que se escapara a verle con el riesgo que ello implicaba. Ambos podían ser descubiertos en un renuncio, ella castigada y él… a saber. Era un intruso en aquella casa, lo que ordenaría la dueña de aquella mansión que hicieran con él las autoridades, dudaba que fuera nada bueno. Tal vez incluso pidiera para él la horca por intentar deshonrar a su única hija. Y, aún así, estaba dispuesto a correr el riesgo.

La vio marchar a toda prisa, sin poder detenerla, pues en cuanto abrió la puerta, la estancia al completo quedó expuesta y él tuvo que ocultarse tras la hoja de madera que cerró despacio, casi como si ésta cediera por su propio peso. De nuevo no había usado la llave, así que debería permanecer alerta hasta que o bien la nana o Mía, si es que deseaba siquiera volver a cruzar aquel umbral, regresaran. Se dejó caer en la cama cuando algo le pinchó en la zona baja de la espalda. Se incorporó y buscó con la mano, encontrándose con un pequeño colgante que se le debía haber caído a la chica mientras alisaba las sábanas. Aguardó allí, sentado, cara a la única entrada, con el dije paseándose entre los dedos de su diestra.

Las horas se le antojaron eternas, casi semanas, y no por el hambre o la sed que tuviera, sino por las vueltas que le daba a lo ocurrido anteriormente con la inglesa. Debía pedirle perdón, aunque no tenía muy claro el por qué, lo que significaba un fracaso rotundo si se lo miraba con perspectiva. Seguro que ella no apreciaría en lo más mínimo una disculpa sin concretar, con dudas. No porque él no sintiera que ella se molestara, estaba claro que eso sí lo lamentaba, pero seguía sin conocer el motivo por el que se había puesto así antes de marchar.

No supo cuánto tiempo había pasado, pero demasiado, eso seguro, cuando escuchó pasos aproximarse a la puerta, aquello no era extraño, lo raro fue que se detuvieran frente a ésta. Se levantó en sumo silencio, aproximándose al marco y con sigilo pegó la oreja a la madera para ver si lograba oír algo al otro lado. Sólo escuchó un leve toque, como si algo se posara contra la puerta. Por eso no podía discernir quién había aguardando cuando abriera, pero la fragancia que desprendía sí delató a la muchacha. Se apartó un poco, hacia el lado de la pared y abrió la puerta, tirando de la rubia hacia el interior de la habitación y cerrando rápidamente cuando estuvo dentro. -¿Viniste a mostrarme cómo te quedan los pendientes?- Intentó iniciar una conversación, pensando que, tal vez, algo sencillo sería la mejor manera de proceder, en vez de con tensos silencios y culpas.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Miér Mar 14, 2018 8:10 pm

Por inercia mis manos fueron a donde los pendientes estaban enganchados ante su comentario, solo pude asentir ya que evidentemente estaba avergonzada después de lo que se podía catalogar como puro drama, aunque una leve sonrisa escapo de mis labios pues note su intención de no tocar el tema para no incomodarme o algo parecido; no lo entendía…porque controlar los pensamientos y por ende mis acciones me resultaba tan difícil cuando él estaba cerca, un anestésico a mi conciencia o manera coherente de pensar. A pesar de aquel intento de conversación tan neutral sentía que debía justificar mi sin sentido, pero ¿cómo?, por dónde empezar si ni yo lo tenía muy claro, lleve mis manos a mi vientre teniendo la sensación extraña de faltarme el aire, estaba ansiosa eso era evidente, por fortuna la luz en el recinto era tan tenue que el golpe de calor en mis mejillas pasaría inadvertido por el español o al menos eso esperaba.

Gire un poco mi rostro tratando de encontrar el ajeno y ver si en sus ojos había alguna molestia o recelo.

-¿Se encuentra bien?, ¿mi nana ya le trajo los alimentos? …no tuve oportunidad de preguntarle estaba muy ocupada en la cocina y yo pues…muy ocupada aburriendome-

Sin atrever a moverme pegue mi espalda a la pared mientras jugaba con mis dedos dando pequeños golpecitos sobre la madera de esta hasta que el recogido en mi cabello llamo mi atención dado que comenzaba a doler después de tanto tiempo ajustado, así que con la diestra intente aflojar los broches en mi cabello, pero solo logre enredarlo en este de forma desastrosa, de modo que tuve que dejar esa idea o terminaría sin cabello. Hice una mueca ante el ultimo tirón que ejercí en uno de los broches, me había jalado demasiado brusco y sin lograr nada. Suspire con fuerza, aunque intentaba por todo medio reprimir esta sensación no pude callarme, debía decirle…debía quitarme esa culpa o no podría hablar de nada mas con él por la pena.

-Lamento lo ofuscada de…mi acción, la última vez que le vi, no sé qué me paso…solo sé que no fue correcto hablarle de aquel modo, por ello le ofrezco una disculpa ante mi temperamento mal direccionado -

El tono de mi voz era casi audible, pero estoy segura que el alcanzaría a escuchar perfectamente. La verdad me sentí más aliviada y menos incomoda después de externarle la culpa que sentía, aunque no por ello descartaba del todo que a él le incomodara mi presencia en el fondo lo retenía para no crearme falsas expectativas.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Vie Mar 16, 2018 11:37 pm

Observó aquel gesto, el como la rubia cubría los pendientes al llevarse ambas manos a las orejas, como si se asegurara que las joyas seguían ahí, poco acostumbrada a llevarlas. El cazador tocó el dije que ahora tenía guardado en el bolsillo, se lo devolvería, pero no quería que se fuera deprisa y temía que si se lo entregaba, volviera a marcharse corriendo de la estancia y dejándolo solo. Mas no era la soledad lo que temía, sino que ella partiera.
 
Negó ante la pregunta que le fue formulada, pues incluso la nana debía haber estado ocupada con el tema de aquella noche. No había dejado de oír pasos, voces, regaños y risitas desde hacía ya un par de horas, el servicio estaba que no paraba debido a las visitas, y aunque a veces había momentos tensos, se pasaron casi todo el tiempo animados. -Desde que te fuiste antes, no ha venido nadie.- Le confirmó, observando como ella se tocaba el pelo y batallaba por algo que no alcanzaba a ver ni comprender. En cierto momento pudo ver como ella hacía una mueca y se quejaba e instintivamente movió un brazo para intentar ayudarla, aunque enseguida pareció solucionar el problema y prestarle atención a él de nuevo, así que se echó otra vez hacia atrás y dejó que hablara.
 
No pensó que ella fuera a disculparse. Si bien no había entendido el por qué e su actuación, tampoco pretendía que ella cargara con la culpa de nada. Él tampoco había estado muy receptivo al final de su anterior charla e incluso se había sentido molesto de un modo inevitable, aunque intentara ocultarlo para la muchacha. Negó cuando ella terminaba su ruego y dio un paso al frente para envolver la mano ajena con las suyas, toscas al tacto, pero cálidas. -No te preocupes, Mía. Y si hice algo para enojarte antes, lo lamento.- Se inclinó a besar el dorso, justo por debajo de los nudillos y, luego, de nuevo, pero por encima. Elevó la mirada, mas no el rostro y le dedicó una afable sonrisa. -Encontré algo que te pertenece.- Coló la diestra en el bolsillo y tiró de la cadena para mostrarle el colgante. Creía que ahora que ambos habían pedido perdón, la joven ya no se marcharía a toda prisa con sólo recuperar lo que creía perdido. -¿Me permites que te ayude a ponértelo?- Inquirió, abriendo con algo de torpeza el diminuto cierre de plata.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Mar Mar 20, 2018 5:40 am

Ante la negativa que el moreno me dio sentí una enorme culpa pues ya pasaban de las 8 y el sin probar bocado, debía estar hambriento. Con lo incomoda que me había sentido durante toda la velada gracias a nuestro gentil primo, se me paso por completo recordarle a mi nana llevarle los alimentos a Jeremías, aunque eso no me exoneraba de sentirme peor; me debatí cuando su piel hizo contacto con la mía pero termine por aceptar la cercanía, aunque sabía que no estaba bien dejarme sentir estas cosquillas en el vientre y la repentina emoción que me ocasionaba su mirada serena indicaban que ya era caso perdido. Mis labios se curvaron devolviéndole la sonrisa cálida que tan sincera me regalaba, mi mano se aferró a la suya sintiendo la aspereza que estas albergaban, la verdad por un momento me había olvidado del pretexto al que me aferre para venir a verle.-Tenía la esperanza que aquí se me hubiese caído, me alegra corroborar que así fue. - no oculte la alegría que me dio ver el colgante en sus manos, por un momento creí que no lo recuperaría pues no sabía si se me había caído en otro lugar.

-Si, gracias. -murmure despejando mi cuello de cualquier cabello que pudiera interferir con su ayuda.- No ha le ha pasado que en ocasiones hace todo lo contrario a lo que quiere?, eso me está pasando, siento que no controlo mis pensamientos al menos no de manera objetiva. Claro estuvo en mi actitud de esta tarde. - dije con una pequeña sonrisa mientras rodaba la mirada con evidente frustración, toque con las yemas de mis dedos el dije dorado y suspiraba. Estar tan cómoda no era buena señal, que pasaría cuando él se fuera. Mi mirada le busco para apaciguar el mar de dudas que me estaban amenazando, aunque encontré una salida rápida para evadir eso que me provocaba mal sabor de boca.

-Cree que pueda caminar algunos metros? -

Mi sonrisa casi traviesa me delataba y es que a esta hora solo pocos empleados debían de estar levantados, por supuesto en el gran salón a la espera de cualquier capricho por parte de mi familia, eso, si aún seguían ahí así que probablemente solo mi nana estuviera cerca.-Vamos a salir de este cuarto, la cocina no esta tan lejos como bien a de recordar.- por supuesto que no era la mejor idea si lo veía de manera prudente, pero de lo contrario le quitaría lo divertido. Después de todo con tanto empleado si nos veían podía excusarme fácilmente, ventajas de vivir en un lugar tan amplio. -A esta hora dudo que nos topemos con alguien, nadie entra a la cocina a menos que este mi nana, aunque si desea comer aquí no tengo problema alguno, después de todo no es como si yo le pudiera arrastrar. -




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Jue Mar 22, 2018 12:04 am

Cuando la joven aceptó que él le colocara el colgante, se situó tras ella, pegado casi a la espalda ajena e hizo pasar el colgante por encima de su cabeza, para aproximarlo desde delante y le rodeó el cuello con la fina cadena antes de atarlo cuidadosamente a la nuca. Revisó el cierre y no parecía dañado, seguramente se habría enganchado con el cabello de la chica en la tarde y se abriera sin querer, cayendo en la cama mientras se empeñaba en alisar una y otra vez las sábanas. Permaneció quieto en aquel lugar, sin moverse, aún habiendo terminado de colocarle el collar a la rubia. Posó ambas manos en los hombros de ella y las deslizó suavemente por sus brazos, apartándose antes de alcanzar los codos. Se estaba pasando de la ralla de nuevo y no quería que la muchacha se enojara con él una vez más.
 
Los ojos de ambos se encontraron cuando la inglesa giró y le dedicó aquella pícara sonrisa que, inicialmente, no supo cómo interpretar, a pesar de haberle formulado la pregunta, hasta que le explicó qué loca idea había cruzado por su cabeza. Obviamente que podía caminar unos metros, sino no estaría allí de pie como si no ocurriera nada, pero era arriesgado, más para la joven que para él, y ponerla en peligro aunque fuera sólo de una represalia materna, no era algo que le apeteciera provocar en lo más mínimo. -Puedo caminar y no es que comer fuera no me apetezca, de hecho, estoy ansioso por abandonar esta habitación pero, y no quiero que me malinterpretes, no deseo ponerte en riesgo. Si alguien me encuentra contigo, las cosas podrían ponerse muy feas y yo no estoy en condiciones de protegerte…- No era como si fuera a iniciarse una batalla, pero era un hombre soltero, mayor que ella, extranjero y encima había estado oculto en una estancia de la casa durante días, bajo los cuidados de la única hija de los propietarios del lugar. Las cosas pintaban muy mal para ambos, y aunque él pudiera escapar airoso si se lo proponía, no podía llevarse a Mía con él como desearía. Ella tenía una familia a la que quería y, aunque no se llevara demasiado bien con su madre ni quisiera que le organizara la vida, era una joven con muchas cosas por hacer y, sobre todo, con pretendientes que en nada debían parecerse a un loco cazador de monstruos como Jeremías.
 
-Supongo que decir que me gustaría que trajeras algo de comida y me hicieras compañía, sería pedir demasiado…- Ella debía regresar a la celebración que acontecía en otro punto de la mansión, sólo había venido a recuperar el colgante y a disculparse, aunque para lo segundo no hubiese necesidad alguna en realidad. De manera instintiva y sin pensárselo, mientras aquellos pensamientos invadían su mente, el español alzó el brazo y con el dorso de la mano acarició la mejilla de la muchacha. Se sentía suave y caliente en contacto con los nudillos llenos de cortes del Conde. Era agradable y le hacía sentir bien poder tenerla tan cerca, allí donde pudiera tocarla, verla, escucharla. Se dejaba llevar y, aunque sabía qué era imprudente, no lo podía evitar.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Jue Abr 19, 2018 8:42 pm

La mano varonil resulto lograr un efecto casi de letargo, sus dedos rozando la suave piel de mi mejilla apaciguaron mis ganas de increpar ante su respuesta, porque yo rara vez accedía a algo que no congeniaba con mis intenciones, por lo general mi posición era rebatir hasta lograr lo que deseaba cayendo a veces en actitudes infantiles propias aun de mi edad y la ferviente idea de aun conservar esa parte de aquella niña que no media el peligro parecía no querer esfumarse. Solo pude afirmar con un leve movimiento de cabeza que seguiríamos su indicación, evidentemente no había manera de hacerle cambiar de opinión mientras él estuviera decidió a salvaguardar mi integridad moral; porque bueno yo no veía más allá de lo que quería en este momento e indebidamente llevar a cabo mi plan nos exponía.

-Bien…le hare caso al mayor…-

Comente de manera divertida mientras rodaba los ojos y resoplaba con evidente gesto teatral, las yemas de mis dedos por unos breves segundos delinearon los nudillos de su mano que seguía posada en mi mejilla. -De acuerdo, le traeré la cena porque si bien se lidiar con enfermos, la verdad no sabría qué hacer si muere por inanición…esconder su cuerpo me resultaría muy difícil y aún más si le tengo que llevar encima. -Traes mi sagaz comentario sin malicia alguna implícita, gire sobre mis talones rompiendo el contacto que me tenía tan ansiosa, porque debo ser realista comenzaba a marearme tanto cosquilleo en el estómago y mis manos sudaban inexplicablemente. -Volveré en un momento, no tardo…-susurre como el mayor de los secretos mientras abría la puerta con sumo cuidado, la tenue luz era perceptible en el pasillo así que costaba acostumbrar la visión por lo que no fue sorprendente el hecho de que trastabillara un poco antes de salir de aquella habitación, tras cruzar el marco de la puerta empareje está cuidando que no se pudiera ver nada de aquel cuarto a mi salida, previniendo obviamente que alguien del servicio se percatara de Jeremías , así que al ver que estaba solo, camine un tanto rápido o eso intentaba  ya que el vestido tan inservible no me dejaba mucho movimiento, por ello no fue de extrañarse que llegara casi jadeando a la cocina. Por lo menos fue un alivio saber que la escena era como yo pensaba… no había nadie lo más seguro es que el servicio destinado para esa noche siguiera en la sala a merced de los caprichos de la señora. Tome una charola del estante junto al fogón y los demás utensilios los fui tomando de la alacena, serví un poco de aquella crema de brócoli y tome un poco de pan.

-Querida, no sabía que tu apetito era considerable…por tu compleción se da a entender que te mantienes con un régimen alimenticio muy estricto. -

La voz a mis espaldas me hizo derramar un poco de sopa en la mesa manchándome la mano, gire un tanto nerviosa para encarar a mi primo que con una sonrisa se acercó rompiendo con mi espacio personal, su mano paso por un costado de mi cintura tomando una servilleta de la mesa para después sujetar mi muñeca y limpiar la mancha en mi mano. Me incomodo, estaba demás decirlo, lo tenía demasiado cerca tanto que pude cincelar en sus ojos grises esa chispa cargada de intención. ¿Me habría seguido?

-Como pudo haberse percatado al igual que en este momento no me sentía cómoda en la cena así que baje por un poco de comida. -murmure moviéndome grácil para poner distancia entre ambos. Tome uno de los platos que habían quedado servidos solo echando un poco más de patatas al platillo principal y terminada mi encomienda camine con la charola hacia la salida.

-Espero que realmente vayas a tu habitación y no a los dormitorios del servicio…no me gustaría que mi querida prima ande en boca de todos-

-Le recuerdo que es mi casa y puedo disponer libremente de cada una de sus estancias, así que encarecidamente le pediré que abstenga su lengua de rumores que no es bien visto el que un caballero ande en chismes propios de personas sin que hacer. -le sonreí de manera delicada dándole la espalda y así dada por terminada nuestra peculiar charla le deje sin siquiera despedirme solo una vez caminando por el pasillo gire un poco el rostro para ver si no me seguía y claro al percatarme que no era así pude estar más tranquila. Pase de estar nerviosa a estar particularmente crispada porque no era tan ingenua para oler las intenciones que mi madre se traía si no por que más había invitado a mi madrina y el viaje que esta me pedía realizar con ella y con mi primo no dejaban nada bueno a la imaginación. Pero eso al igual que la partida de Jeremías era inevitable. Como alma que llevaba el diablo entre en aquella habitación sin decir nada, ni siquiera note que nuevamente se me había olvidado poner llave al salir.

-Lamento la demora…espero que aún no este dormido. -murmure dejando la charola en la mesita ni siquiera me había fijado en que parte dela habitación estaba porque yo mantenía fija la mirada en la sopa verde.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Vie Abr 20, 2018 10:56 pm

La rubia bromeaba, seguramente porque el tacto del cazador la seguía incomodando, pero él no podía evitarlo, se sentía atraído hacia su cuerpo como si fueran los polos opuestos de unos imanes. Y no eran tan distintos en realidad, pero eso era lo de menos ahora. El español le devolvió el espacio, observando aquel joven rostro bajo la tenue luz de una vela que reposaba en un pequeño platillo en la mesita de noche. La dejó marchar entonces con un leve asentimiento de cabeza y aguardó en la habitación a que ella regresara.
 
Tardaba mucho para sólo ir a por algo de comida, así que se apegó a la puerta y agudizó su oído. Pudo escuchar una conversación a lo lejos, aunque sin entender lo que se decía. No había gritos ni sonidos extraños, así que imaginó se habría cruzado con alguien y ésta persona la entretenía y por eso no regresaba. Se separó y fue a sentarse de nuevo en la cama, no quería parecer demasiado ansioso por su retorno cuando la muchacha asomara por la puerta.
 
En cuanto la perilla giró, se irguió de inmediato y sonrió al ver a la muchacha, hasta que pudo discernir la expresión de su cara y frunció el ceño. -¿Qué ha ocurrido?- Se aproximó hasta ella, le quitó el resto de cosas de las manos que dejó sobre la mesita, empujando a un lado el platillo con la vela y volvió a fijar sus orbes en los de ella, aún a oscuras podía verlos, ese brillo que tenían. Llevó las palmas a ahuecar el rostro foráneo en un intento por descubrir lo que le pasaba a Mía y, al mismo tiempo, calmarla, pues estaba preocupada, nerviosa y, tal vez, enfadada incluso. -¿Con quién te has encontrado en la cocina?- Los pulgares del varón se deslizaron por los pómulos de la chica como si con ellos dibujara el contorno de sus ojos por debajo. Acercó un poco más su rostro al de ella, pero no demasiado, pues no deseaba ser invasivo con la joven y asustarla. -¿Quieres que salgamos de aquí? Podríamos ir al bosque y pasear bajo las estrellas… Que nos dé el aire a ambos. Lo necesitamos.- Salir era un riesgo, los dos lo sabían, pero algo le decía que la inglesa necesitaba alejarse de la casa de inmediato y el conde era un experto en ocultarse y desplazarse de manera silenciosa. Si ella conseguía salir con alguna excusa aunque fuera al jardín, el resto resultaría sencillo con ayuda de Jeremías.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Sáb Abr 21, 2018 4:57 am

Un escalofrió invadió mi cuerpo al sentir las varoniles manos sobre mi rostro y no fue por que me incomodara sino que simplemente reaccione a su cercanía olvidando por completo el encuentro tan desagradable; sus ojos capturaron irremediablemente los míos sin dejarme ganas de ver otra cosa que su rostro, que a pesar de la poco luz, dada la cercanía le podia detallar con lujo de detalle el como su labios se curvaban un poco al mostrarse preocupado.-Me tope con un incomodo familiar político, toda la noche me estuvo hostigando y simplemente colmo mi paciencia...el y mi madre que no duda en mandarme lejos a la primera oportunidad.-murmure volviendo la vista a sus ojos, era evidente que estaba molesta, lo único bueno de esa cena habia sido poder ver a mi madrina y por supuesto mi hermano Henry que siempre trataba de ayudarme cuando me sentía tan incomoda porque a los demás solo les causaba gracia mi situación tachándome de exagerada. Pestañee un par de veces creyendo que su sugerencia era una broma, porque bueno, el era de los dos el mas sensato y precavido.

-Si, pero antes tendrás que comer de otra manera no saldremos de esta habitación.- sentencie girándome para poder tomar un trozo de pan y tendérselo.

Por supuesto que deseaba salir corriendo y tomar un respiro, simplemente mirar al cielo sin preocuparme de nada, pero no podia estar a gusto sabiendo que Jeremias no habia probado bocado desde el desayuno así que tome el plato hondo que contenía la sopa y justo como habia hecho cuando este estaba convaleciente le ofrecí con la cuchara.Tenerlo cerca me calmaba un poco, su tacto,su atención me reconfortaba de manera tan agradable que solo deseaba alargar su presencia en mi vida, sonreí inevitablemente al ver que habia manchado su barbilla, al parecer yo no tenia muy buena puntería pues volví a mancharle ahora en un costado de su boca.-La verdad es que no veo muy bien...- mencione dejando escapar una sonrisa mientras le pasaba una servilleta asi que viendo el desastre que era, para el platillo principal solo le pase los cubiertos.

-Me disculpe con mi familia asi que todos piensan que estoy dormida...bueno todos menos August.- dije con evidente hastió, quizás estaba siendo muy dura en juzgarlo pero si se prestaba para los juegos de mi madre, la verdad no tenia esperanza que mi opinión sobre el cambiara.




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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Jeremías de Olivares el Dom Abr 22, 2018 10:19 am

Como si la preocupación se contagiara de uno a otro, pudo ver como el rostro de la muchacha pasaba de enojado a intranquilo. Asintió a su comentario, consciente de que si no comía algo, ella no le dejaría salir de allí y, además, era cierto que necesitaba nutrirse, no porque no estuviera acostumbrado a pasar días sin alimento, sino porque aún estaba terminando de cerrar la herida por dentro, aunque por fuera ya estuviera el tejido regenerado y debía centrarse en sanar por completo. No quería partir y dejar a la joven sola, eso le pulsaba en la parte trasera del cerebro, mas no podía permanecer allí por más tiempo, porque cada día que transcurría ponía en peligro a Mía.
 
La torpeza de la chica le arrancó una áspera risa baja, como afónica. Con la lengua intentó atrapar los restos que habían quedado en su mentón y luego en la mejilla, pero no pudo limpiarlo todo, así que agradeció que ella alcanzara una servilleta para terminar lo que él había empezado. Tomó los cubiertos para el plato principal y al escuchar aquel nombre salir de los labios de la inglesa, juró recordarlo. Comió con hambre, pero sin perder las formas, haciendo tomado asiento en la cama, con el plato en el regazo como mesa. Dio buena cuenta de su contenido, dejándolo limpio gracias al pan que antes le había ofrecido la muchacha. Rebañó hasta la última gota de salsa y hasta se chupó el pulgar que se le había manchado un poco. Buscó el agua de la mesita, aquella de la jarra que le trajera anteriormente la joven y se sirvió un vaso para ayudar a pasar bien toda la comida y, a su vez, enjuagarse la boca. -Muy bien, ya estoy alimentado. Hora de salir a que nos dé el aire.- Era de noche, pero la rubia parecía confiar en él como para salir juntos de la mansión y adentrarse en el bosque. Él, obviamente, se conocía a sí mismo y sabía que no le haría nada a la chica, pero ella se dejaba llevar con esa impulsividad que ya le había demostrado en varias ocasiones al conde.
 
Se levantó, dejando el plato junto a la vela y se sacudió un poco los pantalones. -¿Estás lista?- La observó de arriba abajo, iba con un vestido, no era algo excesivamente cómodo, pero si subía a cambiarse de ropa, probablemente no regresara de nuevo. Seguro que la interceptaría por el camino su nana, su madre o aquel tal August al que el cazador ya se la tenía jurada en su mente. Le tendió la mano a la inglesa con una sonrisa. -Vamos.- La instó a que la tomara para salir juntos de la estancia, en sumo sigilo. É era experto en emboscadas, en poner trampas y en cacería. Mimetizarse con el ambiente, ocultar su presencia y ser silencioso eran de sus mejores dones, además de la lucha cuerpo a cuerpo y la puntería. Si la muchacha le seguía e imitaba sus acciones, pronto estarían en el jardín y de allí a ser “libres”, si Romeo no les delataba, nadie lo haría.



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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

Mensaje por Mía Belanger el Lun Abr 23, 2018 6:39 pm

Sonreí cuando ví que este había degustado realmente la comida, mi nana la verdad se había lucido con esa cena pues todo había quedado absolutamente delicioso hasta el pan estaba excepcional y de verdad podría asegurar que no exageraba al afirma tal cosa. Asentí cuando esté me preguntó si estaba lista, la verdad es que me sentía tan, como decirlo, acostumbrada?, Si, me sentía acostumbrada a salir de noche aunque obviamente Jeremías no estaba enterado de ello y la verdad no sabía si revelarselo pues no le encontraba mucho caso cuando en un par de días, si no es que menos, lo dejaría de ver con un prometedor hasta nunca, generándome amargura con solo meditarlo. Por ello para no levantar sosospechas trate de no verme tan familiarizada con el tema de salir a hurtadillas, no quería encender la duda en el moreno y que este se hiciera ideas erróneas de mi, por qué no se necesita ser muy inteligente para saber que no es bien visto mi habitual comportamiento en demasía liberal.

Ante el ofrecimiento de su mano me mostré con confiaza para en un acto un tanto más personal entrelazar sus dedos con los míos, la textura de nuestra piel era muy diferente, incluso podía sentir algunas pequeñas cortadas o marcas de estas. Mire por un momento esa unión y el como de manera inconsciente había procedido a llevar acabó sin meditarlo; susurre un <> mientras dejábamos la habitación con total sigilo, la verdad el vestido que portaba no ayudaba en mucho, estaba demasiado ajustado y con un vuelo considerable asi que con la mano libre había alzado un poco y de cierta manera lo pegue a mis piernas para que no me estorbara, por lo general siempre que salia a escondidas lo hacía vestida de hombre. No quiero ni pensar la cara del español si me viera con esas ropas proque no me cabe duda que me reconocería de inmediato; lo cual me recordaba que ya tenía tiempo sin salir, exactamente desde aquella noche en que encontré a Jeremías en mi cocina.

Imite los movimientos que el hacia disimulando un tanto como prevención, salir era cosa sencilla si lograbamos no topar con nadie, y todo hubiese ido de maravilla si no fuera por los pasos que se oían a la vuelta del pasillo. Suspiré ya que no tenía planeado revelarle el tema de los pasadisos, como mera precaución pero dada la circunstancias era la única opción y nadamas me quedaba rezar porque no pensa mal de mi; me detuve de seco tirando de la mano varonil para que volteara a veré, cuando sus ojos estuvieron sobre los míos con la mano libre tire del candelabro que había pegado a la pared y como en los cuentos de suspenso el tramo de una pared se movió dejando a la vista un pasillo, rápido tome la vela que ahí había dejado y la encendí con el fuego del candelabro.

-Es una casa muy antigua...-murmuré en el tono más bajo posible mientras le guiaba dentro, a nuestras espaldas la pared se volvió a acomodar con un poco de ruido de por medio. Voltee a ver al cazador mientras encogía los hombros con una sonrisa traviesa.-Una niña inteligente y muy bonita por cierto, encontró unos planos de pasillos ocultos. Demasiado tiempo libre también...- solté con una pequeña risa, debía confiar en la prudencia del moreno porque le estaba revelando algo de cuidado, que fácilmente podría perjudicar los bienes de mi familia; pero si algo sabía o mejor dicho intuía, era el hecho que este hombre no haría algo para perjudicarme, al contrario, podría apostar que sus intenciones eran honorables y no corría peligro de ningun tipo a su lado. Con vela en mano continue camino por el estrecho pasillo que iba perdiendo espacio conforme avanzabamos, lo cual queria decir que no faltaba mucho para llegara las divisiones.

-Las primeras noches me costaba recordar cual camino era cual, según yo iba al jardín y terminaba en la biblioteca.- le conté sin ser consciente que mi comentario daba pauta a saber si yo hacía uso muy amenudo de estos pasillos




-M & J-:
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Mía Belanger
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Re: Refugio inesperado // Privado - Mía Belanger

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