Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

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Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Dom 26 Nov 2017, 16:54

Caía la noche cuando la vampiresa se adentró en el bosque los remedios, un lugar popular entre los murmullos lioneses. Allí acudían hechiceros, gitanos y curanderos a buscar hierbas, matojos, crías de animales, huesos y otras porquerías para sus trucos, sus drogas, sus curas. Y ella, a fin de cuentas, no era tan distinta. Necesitaba de esas cosas para sus pócimas, sin ellas era débil a la luz del sol y una cazadora no podía permitirse el lujo de tomarse un descanso en mitad de una persecución. Necesitaba hacer acopio de provisiones para varias semanas, pues tenía en mente un viaje, una escapada, un encuentro.

 ***
 
Varias semanas habían transcurrido en las que Magnhild, aquella que busca y encuentra la victoria en la batalla, estuvo siguiendo un rastro, no uno de un monstruo, no intentaba localizar a un lobisome, un cemetauro ni si quiera a un Alpa, sino que lo que intentaba era encontrar era a aquel que les daba caza, y no a uno cualquiera, sino a un brujo en concreto, uno cuya fama le precedía y no sólo por su arte con la espada o los dotes de seguimiento, de deducción; a la rubia lo que le importaba, más allá de los éxitos de los contratos del albino al que andaba persiguiendo, era su misma persona. ¿Por qué no siempre cobraba? ¿Qué le hacía rechazar pagos a cambio de nada? Caza a una kikimora y se iba sin dinero, sin especias, sin nada. Aquello tenía confundida a la mujer, algo que era la primera vez que le pasaba. Los únicos sentimientos que había experimentado desde su mutación, estaban relacionados con aquel conocimiento, aquellos rumores, aquellas habladurías, aquel hombre. Y, finalmente, había dado con origen de todas sus dudas y lo había hecho, ni más ni menos, que en la concurrida ciudad de París.
 

La posada era una como otra cualquiera, muchos beodos en la zona de entrada, jugando a las cartas o, sencillamente, bebiendo en las mesas y un par de putas sentadas en regazos de aquellos que les llenarían el escote con francos. La cazadora se dirigió al tablón de anuncios y vio una marca de un trozo de papiro que había sido arrancado. Tomó ese pedazo y lo olio, lo acarició suavemente entre sus dedos, incluso lamió la fibra con la que estaba hecho. Una efímera sonrisa se dibujó en sus labios y fue a la barra a pedirse una jarra de hidromiel. Se quedó allí aguardando el regreso del que, esperaba, se estaba hospedando en aquel lugar. Observó a los presentes, los estudió, poniendo a prueba sus dotes detectivescas. Jugó con ella misma a adivinar sus oficios, sus perversiones, cómo serían sus familias. Obviamente no pensaba corroborarlo de ningún modo, porque le importaba menos y nada lo que de esos humanos fuera o si algo les ocurriera.  Pero entonces, vio bajar a una cortesana que bajaba corriendo las escaleras y en cuanto le cruzó por delante, la sujetó de la muñeca. -¿A dónde va, jovencita, tan ligera de ropa?- Obviamente la cazadora no era estúpida, sabía de su oficio y el por qué iba semi desnuda. Pero lo que había llamado su atención habían sido sus hermosos ojos verdes y los rizos castaños que caían sobre unos perfectos senos enmarcados por una fina tela blanca. La muchacha se sonrojó y pareció querer evitar su mirada, lo que era obvio, pocos podían ver directamente a aquellos orbes dorados de pupilas alargadas. -¿Le apetece ganarse un dinero extra?- Inquirió, dándole otro trago a su cerveza y esperó pacientemente a su respuesta. La cual no fue verbal, sino física, cuando la joven se le sentó sobre una de las piernas. La isleña rodeó la pequeña cintura de la chica menuda y sin reparo le ahuecó uno de los senos con la mano izquierda. Puestos a aguardar la llegada del albino, al menos pasaría un buen rato.


Última edición por Magnhild el Lun 27 Nov 2017, 00:28, editado 2 veces


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Dom 26 Nov 2017, 19:27

En las calles Parisinas. 18:57.







En el barrio mas bajo donde los Gitanos reinaban en la corte de los Milagros y con el brazo herido bajo un manto rojizo de carne picada. Los cabellos plateados ahora eran grises fruto de la humedad creada por el sudor. En el rostro se reflejaba una feroz batalla llena de intrísecos golpes, se reflejaba el cómo el Brujo se había visto obligado a hacer uso de mas de una, dos y tres pociones mortales y la Toxicidad le había llevado a un nivel de alerta. En su mano derecha reposaba la enorme cabeza de un ave, pico enorme y plumas de colores. Los ojos secos presos del espanto que había sido luchar contra el Cazador. Era la cabeza de un Grifo y no un Grifo comun ni del montón. Respiraba. Había llegado. Las miradas en él. -Un Grifo real, Macho. Enfadado por que alguien se le ocurrió que era buena idea robar polluelos a un Grifo hembra, y lo que es mas sensato: Matarlo bajo rocas de una cueva aplastado, despertando así a varias mandrágoras. -La voz de Valiont sonaba terca, seria, mientras miraba a varios gitanos con culpabilidad en el brillo de sus dorados. Muchas veces los paletos preferían matar a un monstruo sin ton ni son antes de llamar a un profesional, lo que a menudo desencadenaba una catástrofe mayor como la de un Grifo Real macho en busca de venganza por tener a las crías y a su pareja muerta.

El rey de los Mendigos, Albort, un Gitano, tenía presas a varias monjas, crucificadas y prontamente, lapidadas y quemadas. Valiont echó un vistazo a ello, solo rogaba que su amigo Dopple estuviese a salvo de tremendas barbaries. -¿Ha sido una caza dificil, Maese Brujo? -Dijo con avaricia Albort. Valiont descargó una mirada afilada cargada de odio enmascarado hacia el estúpido ser que tenía delante de él. -Mas que la vuestra. Eso seguro. -Atajó, cogiendo la bolsa de dinero que el Rey de los Mendigos le entregó. Valiont se dio media vuelta, atando la cabeza del Grifo a Slavia, su fiel Yegua. Montó, echando un último vistazo, y se marchó. Tenía que sanar las heridas.





Posada Los ocho Cuartos. Día siguiente. 17: 54 de la tarde.







L
a puerta se abrió de par en par derrepente, dejando entrar la luz de un día gris en París. El pestazo a alcohol y putas bañaba el lugar, del mismo modo que lo hacía el embriagador aroma del sudor y humanidad, entre ellos había otro olor que no le era familiar. Habiendo atado a Slavia y mimada un rato a las afueras de Los ocho Cuartos, Valiont entró dejando cerrado.  Atrajo a todo tipo de miradas y ninguna buena, a excepción de algunas cortesanas que le veían atractivo y a algún que otro hombre que guardaba su sexualidad para no ser quemado en la pira de la Iglesia por homosexualidad y enfermo. Con paso firme se dirigió a la barra para pedir un poco de Ron pero se fijó con sus agudos sentidos en el tablón de anuncios. Era el mismo anuncio del Grifo Real que había completado el día anterior, pero no recordaba haber doblado la esquina inferior. Afiló la mirada mientras la bebida le llegaba. Tomó un trago. Tomó otro. Algo le daba vueltas en la cabeza. -Tú. -¿Si, Valiont? -¿Alguien más ha estado tocando el anuncio de la Bestia emplumada? Que por cierto, ya debería de estar quitada. -No me malinterprete, señor, no dudaba de usted, es solo por protocolo. -Lo sé. -Atajó de nuevo y finalmente Valiont, rindiéndose de nuevo al alcohol. Parecía que el posadero no iba a abrir la boca ni ayudarle y él no tenía suficientes monedas para sobornarle. Asi que solo le quedaba... Esperar.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Dom 26 Nov 2017, 23:52

Al terminarse la jarra, decidió alquilar una estancia y subir a ella con la muchacha. En caso de que llegara el albino, lo sabría, le olería, le sentiría. Así que, mientras tanto, aprovecharía su tiempo, ya que la paciencia nunca había sido su punto fuerte en los entrenamientos. Era hábil, inteligente, sagaz, pero le costaba demasiado aguardar sin hacer nada, algo que le había penalizado desde el principio en el mundo real, pero a lo que tras tantos años ya se había acostumbrado. Así que tras darle un azote en el trasero a la chica para sacársela del regazo, la sujetó de la muñeca y la impulsó hacia delante para que la guiara por las escaleras. Lo cuál no fue más que una escusa para verle contonear sus hermosas caderas mientras la cazadora se relamía con lascivia, entornando la mirada.
 
Y ya que se gastaba algo del dinero que había ganado con sus últimos contratos, decidió sacarle el máximo partido  antes de llevarse a la prostituta a la cama, le pidió que le diera un baño y fuera ella quien la enjabonara. Había ciertos placeres que eran difíciles de conseguir un chapuzón relajado y en buena compañía, era algo tan escaso como una jodida reliquia. Recargó ambos brazos en el borde de la tina mientras la castaña repasaba sus pechos con las manos llenas de espuma. Se pasó la lengua por uno de los colmillos al inclinarse hacia delante y con deleite le mordió el labio. -¿No me tienes miedo?- Preguntó con cierta sospecha, pues aunque sabía que se veía atractiva para los hombres, sus ojos solían amedrentar a las mujeres. La cortesana contestó con un tímido “no” al tiempo en que se le colocaba a horcajadas en el regazo, dentro del agua tibia que al contacto de la piel fría de Magnhild, casi ardía. Por no hablar del calor que emanaba la propia puta y que encendía sobremanera a la bruja. La atrajo más a su cuerpo, sujetándola con la diestra de la cintura, mientras con la zurda le agarraba firmemente de una langa y con el índice se colaba entre sus muslos. Le dedicó una ladeada sonrisa antes de envolver con sus labios uno de los diminutos pezones de la de ojos esmeralda, el cual succionó y mordió con cierta malicia. Estaba disfrutando y con cierto “entusiasmo” esperaba a lo que seguiría, pero, de pronto, le alcanzó el olor a sangre, una sangre no humana y sus pupilas se estrecharon más aún al apartar a la muchacha de encima. -Seguiremos en otro momento.- Sentenció, alzándose deprisa y sin pudor ni medias tintas, agarró su espada de plata y salió de la habitación. Estaba decidida a sesgar una vida si era necesario, pero al asomarse con sumo cuidado, pudo ver al albino y de inmediato le reconoció. Dio un par de pasos atrás y, solamente por respeto a él, se vistió. Descendió pasados un par de minutos con el cabello mojado, escurriendo sobre la coraza de su protección y una mirada llena de intriga y de convicción. -Buenas tardes, Valiont. Te estaba esperando.- Nuevamente asomó una sonrisa a los belfos de la rubia, mas esta vez mostraba un sentimiento muy distinto a los anteriores, uno que era la primera vez que la cazadora mostraba con tanta intensidad: Interés. 

Obviamente reparó en la herida, en el feo aspecto que esta tenía y en el hecho de ver en un rostro prácticamente inexpresivo como lo era el del brujo, algo ínfimamente semejante a la sorpresa. Pero era de esperar que alguien con su misma incapacidad para expresarse y sentir, pudiera discernir lo que el resto del mundo era incapaz ni de imaginar.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Lun 27 Nov 2017, 00:29

Posada Los ocho Cuartos. 18:21.


El ambiente en la taberna, se respiraba en el aroma. En la música.:




Valiont no estaba contento, ni se sentía cómodo con las miradas a sus espaldas. Si ya de por si las atraía, aún mas con aquella enorme herida, que pronto sanaría sola, no obstante. Daba sendos tragos, cada vez mas pesados. Hizo una mueca y susurró para si mismo, una acción muy amenuda en la vida del Cazador Albino, como si consigo mismo hablase. -Pronto lloverá. -Echó una mirada más al tablón de anuncios. -Han llegado dos nuevos, si me permite, Maese Valiont. Uno de ellos.. -En las Skellig. -Atajó el peliblanco, pues la pupila de sus orbes dorados se dilató hasta el máximo y desde su sitio pudo leer la letra como si lo estuviese haciendo desde su propia mano. El posadero volvió a su silencio, limpiando los vasos, las jarras y la porquería de las escupideras. Valiont no se inmutó lo más minimo. -Las Skellig.. Hace mucho que no piso esa tierra y sus clanes en las Montañas. Me pregunto.. -Sonrió, o hizo el amago, al menos. -Si Morge estará bien. ¿Seguirá haciendo ese Hidromiel? -Se acercó a coger el papiro blanco lleno de letras. -Mmmh... interesante. Algo me dice que.. Él sabía que yo cogería el contrato en los Ocho Cuartos. -Su amigo del norte aún no le ha olvidado, Lobo Blanco. -Atajó esta vez el Posadero que sin duda sabía mas de lo que aparentaba, y estaba claro que, guardaba algún tipo de relación por menor que fuera con aquél cazador al que llamaban Brujo. Y que sabía que el norteño tenía confidencias en su lugar de origen.

Valiont volvió al asiento al comodo trago de su rubia cerveza llenándose los labios de espuma blanca. Sus dorados no perdían de vista al Posadero. -Está bien, Yoslav de Vakr. Hubiese preferido que me lo hubieras dicho directamente, que el Jarl de Northand quería mi ayuda. -¿Y perderme el momento de la casi-sorpresa de el Valiente de Skellig? -Valiont por fin esbozó una sonrisa sincera hacia el Posadero. -¿Me preguntaba antes por alguien que manejase el contrato que usted hizo antes? Ahi detrás la tiene. Maese Valiont. -El nórdico se habría sorprendido de tener dicha capacidad pero se volteó, lentamente al escuchar su nombre de una voz femenina que le llegaba desde atrás. -¿Esperándome? -No tardó en darse cuenta de los ojos de la chica, aquello le crispó y le congeló el pérfido corazon que no latía en su interior. Pero no lo mostró. Simplemente la analizaba. -¿A que debo tan grata sorpresa entonces? Por lo que veo.. Señorita de ojos dorados, usted me conoce a mi pero yo no la conozco a usted. ¿Podría tener el honor? -Preguntó, de forma tan educada como formal. Pero sin mediar palabra uno de los borrachos de la posada estaba armado y un silbido cruzó el viento del lado este de Valiont. Éste cerró los ojos y un nuevo silbido se escuchó en la sala. Un choque de acero y acto seguido un golpe seco de sangre en el suelo así como en la barra, tras caer el cuerpo inerte de quien quería ir a por la cabeza albina, despedazado por la mitad por un elegante corte de media luna en su esternón. Las tripas adornaron el suelo. Valiont volvió a enfundar la de Acero, mirando a Yoslav de Vakr mientras toda la taberna al completo estallaba en una enorme ovación, pues estaban sedientos de ver sangre. Pan y circo. -Añádelo a mi cuenta, a ver si con ese extra puedes permitirte mas seguridad en este antro. -Con seriedad escupió dichas palabras. Volvió a la atención de la fémina. -¿Su nombre, señorita? No cuento con el tiempo para perderlo.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Lun 27 Nov 2017, 16:27

Desde el primer instante en que los ojos de la rubia se posaron en la silueta del albino, le había estado estudiando. Cada movimiento, voluntario o involuntario, cada gesto, cada palabra, cada parpadeo. Y es que aquel hombre era lo que la había traído hasta allí, nadie más que el brujo de los murmullos y las leyendas. Aquel que era capaz de sentir, aunque fuera en una fracción mínima, aquel que perdonaba pagos y aceptaba a cambio un mundano “gracias”. Ella, mientras, se mantuvo impasible, dejando que sus ojos buscaran las fortalezas y debilidades ajenas. Aquella herida, que no tardaría en sanar, algo que algún humano estúpido consideraría una flaqueza, iluso el que así lo creyera. Y pronto se mostró aquel iluso, aquel estúpido insensato, aquel necio. Magnhild podría haber intervenido, haber ayudado, pero sabía que el isleño se las arreglaría perfectamente solo y, además, era otra manera de testarlo. Era su momento de ver cómo manejaba la espada, sus reflejos, su agilidad, incluso el movimiento de sus manos y sus pies.
 
Se deleitó con la escena, sumamente breve, pero intensa y cuando el corte hizo que la sangre salpicara a la cazadora, se pasó la lengua por la comisura del labio, atrapando alguna de las gotas que ahora decoraban su rostro. No se molestó en limpiarse, no lo consideró necesario, solamente dio un paso al frente, acercándose más al norteño y le dedicó una ladina sonrisa, claramente poco natural, pero mostraba exactamente lo que pretendía, que ella tenía ventaja. -Magnhild es mi nombre, caballero de pelo blanco.- Eliminó el resto de distancia que los separaba, tomando asiento en el taburete de al lado al que ocupaba el brujo y con un gesto de la mano pidió al mesero que le sirviera una jarra de ron. -¿Qué deseas saber sobre mí?- No tenía inconveniente en contestar a sus preguntas, si es que realmente tenía alguna. La mujer no ocultaba nada, no tenía posesiones, seres queridos ni nada que le importara, así que los secretos para ella carecían de importancia.
 

Le sirvieron la copa y con sus ojos dorados clavados en los foráneos, que eran prácticamente iguales, le dio un trago a su bebida y le increpó para que hablara, se soltara, mostrara los colores que bajo aquel rostro inexpresivo el hombre, que la tenía en vilo, ocultaba. -¿Qué has cazado esta vez, Valiont?- Remarcó de nuevo su nombre, quería que quedara bien claro que ella sabía de él, le conocía, aunque fuera superficialmente, pero, ¿acaso alguien conocía por dentro al verdadero brujo albino de las Skellig? Y mientras le admiraba, tocó la herida abierta y expuesta con los dedos índice y corazón de su diestra para seguidamente llevárselos a la boca y lamerlos. Siseó ante el gusto de otro de los suyos, de su raza, de su especie. Porque ellos eran distintos al resto de los seres que habitaban la Tierra y se les notaba hasta en el sabor de lo que, marchito, corría por sus venas.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Lun 27 Nov 2017, 19:11

Posada Los ocho Cuartos. 18:27.


La música era tocada en la taberna, cerca de la barra:




Yoslav miraba a Valiont con el gesto torcido, pero tenía razón el Cazador Albino. Necesitaba tener mejor seguridad o allí se colaría cualquier malcaminante, como lo que acababa de ocurrir. Ahora tenía sangre que limpiar, un cadaver que borrar y bocas que callar con dinero, aunque fuera Valiont quien lo pusiera. No dijo nada por eso mismo, por que a fin de cuentas, su nórdico amigo, tenía razón. El Albino volvía de nuevo a observar a la chica que tenía delante, con sus mismos ojos de serpiente capaces de captar cualquier cosa. Escuchó su nombre, mirándole los labios. Hacía días que no reposaba sus deseos incapaces de ser frenados, pero se contendría, aún no es momento y menos, teniendo en la cabeza a su amigo el Jarl de Northand. -Hhhmmmham. -Dijo a modo de asentir al nombre de Magnhild mientras observaba como Mag, ni corta ni perezosa se sentaba a su lado, no pedía permiso pues no lo necesitaba. Si Valiont se enfadaba, era su problema y eso él mismo lo tenía bien claro. -¿Saber? Nada. Pero está claro que tus ojos no son así por que tengas Epatitis. -Dio un sorbo a su licor. Se relamió los labios y se lo pensó mejor. -¿Hay mas como nosotros?

Lanzó varias miradas de arriba a abajo a la muchacha, mirando como iba vestida, perfectamente preparada para la batalla. -El cuero es mejor cuanto menos cantidad lleves y a la vez, mas tapes el cuerpo. -Señaló y de paso acarició, parte del cuello de la rubia. -Una flecha en este lugar, y ninguna mutación te podría salvar, chica.  -Increpó seriamente, justo antes de escuchar la pregunta de la aparente nórdica. Bebió, tragó y reflexionó, mirando esta vez a las estanterias llenas de botellas de licor y alguna que otra poción. Giró su faz hacia la foranea. -Un Grifo Real. Macho. A juzgar por el tamaño de sus plumas no tendría mas de 5 años. El grosor de su pico y el desgaste en la punta, era un macho fornido que había ganado numerosas batallas por la hembra. Unos gitanos decidieron matar a las crías y machacar a la hembra desprevenida, provocando así la ira del Macho. Pues los Grifos Reales se emparejan de por vida. Empezó cazando caballos, y luego se pasó a los humanos por pura venganza. Ya sabes. Los humanos piensan que pueden hacerlo todo por su propio pie en vez de llamar a un profesional.. Y lo desmadran todo al final. Por no hablar de las Mandrágoras y Ándragos que salieron de la cueva. -Normalmente no hablaba tanto, pero sentía curiosidad por alguien de su misma condición. ¿También habrá sentido la necesidad de cazar como él sintió en tan temprana edad? ¿De proteger a los humanos, pero a su misma vez, tambien a los monstruos? A Valiont no le temblaba el pulso cuando un Monstruo era mandado a cazar de forma injusta, él tambien ayudaba a las criaturas, incluso tenía amigos entre ellas, como un Doppler y algún Licántropo bocazas.

Se terminó la jarra y se levantó de inmediato, mirando, echando el último vistazo a la noruega. -¿Cómo llevas el tema de Las Señales? ¿Como te manejas en las Trampas? ¿Que Cebo es el mejor para atraer a un Grifo Real? -Dijo, a modo de reconocimiento de la chica. Se dio la vuelta, hacia la puerta. -Ven.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Lun 27 Nov 2017, 20:24

Le dejó tiempo para pensar, para beber, para mirarla. Ella tampoco se cortó un pelo a la hora de repasar el cuerpo ajeno, no sólo su herida, sino las cicatrices que asomaban en las zonas expuestas donde no había armadura, en la musculatura de sus brazos, la fisionomía de su cara, enmarcada por aquella espesa barba blanca.

No le importó que la tocara, ella lo había hecho primero, y aunque ni así fuera, al albino tenía pensado permitírselo. La rubia se sentía como un gato, o más bien como un gran felino, su curiosidad crecía de un modo inusual, más bien excepcional, pues hasta la fecha, con trescientos cincuenta años de vida, era la primera vez que recordaba sentir algo parecido, tal vez porque había pasado mucho tiempo y ya lo había olvidado, ya que había escuchado muchas veces que, en la infancia, era una habitual característica. -No hay dos sin tres, suele decirse.- Respondió así al primer interrogante del brujo, ya que sabía que, al menos cuando ella se marchó de Skellig, había partido al mismo tiempo otro chico, un joven, que en apariencia rondaría los veintitrés años de edad, moreno de piel y el cabello negro como el tizón. Con dos ojos dorado que, entre tanta oscuridad, resaltaban como dos faros. Pero no sabía si, al menos de aquella supuesta escuela, habría más como ellos rondando la Tierra. En cuanto el contrario apartó la mano de su cuello, ladeó una sonrisa. Cualquier humano vería en ella a una contrincante, a la competencia en una misión, en su trabajo, en aquellos contratos. Sin embargo, ellos no eran capaces de sentir celos o envidia, ni siquiera rencor u odio, pero a su vez, tampoco lo de pertenecer a un grupo o algo parecido al compañerismo. Pero, allí estaba Valiont, explicándole cómo había ido su caza, ofreciéndole consejo, haciéndole preguntas que claramente invitaban a creer que se preocupaba. ¿Por qué lo hacía? ¿Era así con todo el mundo? Y, de nuevo, la curiosidad creció, como un gusano se extendía por las tripas inservibles de la vampiresa, lento pero segundo, agujereando a su paso, creando hueco allí donde no debía haberlo. -Las señales las llevo bien, sino, a estas alturas, no seguiría con vida.- Su propósito era arriesgado y sin saber protegerse, estarías perdidos, más muertos de lo que estaban, pues ni siquiera se moverían.

Al ver que él se alzaba, ella hizo lo propio, y aunque no le gustaba obedecer órdenes, decidió tomarse aquel “ven” como algo distinto, una invitación a seguirle y no una obligación. Fue tras el vampiro con paso lento, pero silencioso, sigilosa era siempre Magnhild, precavida. Pero también era sincera y sin temor a equivocarse en su decisión, contestó al último interrogante del isleño. -No sé cuál es el mejor cebo para cazar a un Grifo real macho, porque nunca he tenido que enfrentarme a ninguno.- Le siguió al exterior, sin saber muy bien lo que pretendía, aunque pudo ver amarrada a una hermosa yegua junto a la entrada, y aunque por los humanos no sentía ningún tipo de empatía, algunos animales rascaban algo en ella, aunque si alguien le preguntara lo que era, describirlo no podría.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Mar 28 Nov 2017, 12:25

Posada Los ocho Cuartos. 18:35.


Aún fuera de la Taberna, se escuchaba el ambiente:





-Lo que atrae a un Grifo Real macho es el espino cerval. Añades un poco de ese pestoso helecho a una oveja muerta y en menos de 45 minutos tendrás a la bestia rondando los cielos atraida por ello. Luego, con debilitarlo en el aire con una ballesta es suficiente hasta que tome tierra y la verdadera batalla comience. -Relataba el albino con sumo cuidado en cada una de sus palabras conforme caminaba, de aquella forma elegante y decidida aunque lenta y sin pausa. Abría la puerta de la taberna nuevamente hasta salir al exterior donde el sol ya no estaba, en su lugar unas grandes nubes grisáceas concurrían el cielo navegando por ese mar descargando las primeras gotas con demasiada pausa como para que aquello fuese llover aún.

Dio un rodeo al enorme animal, su Yegua. Era un Frisón, lo cual, tenía una larga y elegante melena acabache caida hacia un lado y un porte que mas de uno de los nobles que frecuentaba Paris querría para sí mismo. Slavia relinchaba muy suavemente, como si musitara al ver el rostro afable de Valiont, pues éste le observaba justo a los ojos, con mimo y dedicación. El Cazador cogió uno de los cepillos para comenzar a cepillar la suave superficie de color negro de la Yegua. Miró a Magnhild. -¿Te gusta? Se llama Slavia. Le encanta roer huesos y comer a todas horas. -Valiont parecía jocoso siempre que hablaba de su animal, de su fiel compañera, aquella que nunca le abandona. Se acercó para besar el rostro de Slavia, justo debajo de sus orbes cobrizos. -Me ha acompañado a todos mis viajes. ¿Dispones de algún caballo, Magnhild? -Preguntó sin mas, sin esperar respuesta aunque ésta se la diera finalmente. Se cambió de lado, donde estaba atada la cabeza que actuaba a su vez de Trofeo que se trajo de la última misión para el Rey de los Mendigos en la Corte de los Milagros. -Preguntabas sobre mi último trabajo. Aqui tienes el resultado. -Le mostró aquella atroz cabeza cortada aunque aún en aquél estado, la criatura era elegante y portaba un espiritu inquebrantable. Sus ojos, llenos de furia y de fulgor, el pico en perfecto estado con la elegante curvatura. Las plumas eran de colores vivos. -No me enorgullece, los Grifos Reales no suelen ser agresivos, a no ser que estén enfermos, sean provocados o estés en su territorio durante su primer celo. Si esos estúpidos humanos me hubiesen llamado antes, simplemente habría mantenido a ralla a esa familia de Grifos Reales y darles a esos estúpidos unos huevos falsos. Pues es lo que buscaban desde un principio.

Terminó de cepillar y mimar a su animal y guardó el cepillo en el cubo de agua. Se apoyó en los cuartos traseros de Slav y sonrió de medio lado, mirando a su igual. -Veo que no te afectaron las mutaciones en el pelo como me ocurrió a mi. Soy peliblanco desde que recuerdo. -Un mero comentario, romper el hielo, llámalo como quieras. -Bien. Quiero ver esas Señales. ¿Cual es tu señal favorita y cual la más fuerte? Y porqué. -Desenvainó la espada de Acero y dio una vuelta en su muñeca, preparado para probar a aquella muchacha que afirmaba ser lo que era. -Ah, y aún espero la respuesta a mi pregunta sobre las trampas, bombas. ¿Sabes lo que es una Bomba de Polvo de plata y para lo que podría servir? -Se rascó suavemente la punta de la napia. -Vamos, no te cortes. Comencemos por las Señales del Cazador.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Mar 28 Nov 2017, 20:03

Escuchó al albino con detenimiento y suma atención, nunca estaba de más aprender cosas nuevas por sí, en un futuro, las pudiera necesitar. Y aquel era un cazador experto, no en balde se conocía tanto su nombre. Era mucho más de lo que los rumores decían, no sólo por su aspecto, que ninguna descripción le hacía sombre alguna, sino porque nada más conocerla, sin saber más que su nombre, se abrió a ella y le explicó como cazar algo tan poco habitual como un Grifo real; porque él mismo lo había dicho, no eran criaturas agresivas y eso, Manghild, sí que lo sabía.

Admiró al animal, lo estudió con la mirada, desde los restos de sus cascos a las briznas de hierbas en su crin. Pudo ver la relación que mantenía con su jinete, una muy cercana, a decir verdad, algo parecido a lo que los humanos llamaban amistad. Le pareció curioso, interesante y digno de apreciar. Negó a la pregunta que le formuló al respecto el inmortal, acercándose más a la yegua, dejando que ésta le oliera la mano, el brazo, la coraza. -Siempre he viajado a pie.- Acarició el principio del hocico del caballo con suavidad, antes de prestar atención al trofeo que el isleño se había traído de su última cacería. El monstruo era espectacular, sinceramente y las pupilas de la rubia se ensancharon al deleitarse con esas plumas de vivos colores. Sin cortarse lo más mínimo, tocó la curvatura del pico y se inclinó, ladeando la cabeza al verse reflejada en los ocelos sin vida del bicho. -Una lástima tener que eliminar a un ejemplar semejante.- No era consciente de que, con sus palabras, mostraba sentir algún tipo de afecto de cara a los seres no humanos, pues aquellos últimos solían causarle molestia en cambio.

Le dio espacio y dejó que terminara de cepillar a Slavia, mientras ella meditaba, le daba vueltas a una idea en su cabeza. Mas no la verbalizó, quedó en silencio y permitió que, de nuevo, el norteño hablara, le hiciera preguntas. ¿A qué venía tanto interés en saber sobre sus trampas, sus señales, su estilo de lucha? No buscaba ser mejor que ella, no quería derrotarla. Y eran cosas como aquella que a la vikinga le atraían. La curiosidad crecía desmedida, como una montaña de arena que se forma en el desierto de la noche a la mañana, un día no está allí y al siguiente es imposible atravesarla. Y como aquella sensación no cesaba en su empeño de empujarla hacia al frente, accedió a las consultas de Valiont. -Mi señal favorita es Axia, sin embargo no la domino lo suficiente, no logro prolongar el tiempo para usarla. Y Aard es la más potente que tengo, he logrado empujar a un orco a casi treinta metros.- Alzó una ceja al verle desenvainar y echando atrás el pie izquierdo como apoyo, hizo lo propio con una espada que ella tenía de acero, manteniendo aún en su funda la que estaba hecha de hueso. -Soy buena con las trampas, tal vez la mejor, sin embargo no uso bombas, no logro controlar su explosión.- Sostuvo la empuñadura con ambas manos, haciendo oscilar los dedos sobre las tiras de cuero trenzado que enmarcaban en la sujeción el metal. Flexionó ligeramente las rodillas y con una media sonrisa, cortó el viento sin moverse del lugar.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Miér 29 Nov 2017, 12:01

Posada Los ocho Cuartos. 18:45.






El cazador asintió levemente con la sonrisa dibujada en la faz de su tez mientras ladeaba y danzaba sus dorados desde Magnhild hasta la cabeza trofeo del Grifo Real Macho y viceversa, varias veces, con pasimonia y lentitud, sin prisa por nada, como era costumbre. Como siempre. Valiont se rascó la barba mientras escuchaba a la joven Brujo mientras a su vez seguía sosteniendo la Acerada en la derecha. -Tienes razón, una lastima tener que eliminar a un ejemplar así, no obstante he de añadir qué.. ha sido una de las cazas mas difíciles que recuerdo. -A Valiont le divertía la acción, el reto, lo complejo. Su vida era la batalla y cuanto más batallaba, cuanto más cazaba, cuanta mas adrenalina despertaba su cuerpo mutado, mas vivo se sentía. -Ya arreglaremos lo del caballo. -Añadió, mientras daba un par de pasos hacia su izquierda, midiendo la distancia con la chica y con la espada preparada. -Axia, ¿Eh? Es util, sobretodo para calmar animales o zopencos borrachos que no saben hilar dos palabras. O para conseguir información forzosa. Es necesario saber manejar el tempo entre la señal y el lanzamiento y hacerlo con suma rapidez y determinación. Quizá en el último momento no te sientas tan segura y por eso la señal falla. La entrenaremos, si te gusta esa señal, haremos que lo parezca. Respecto a Aard.. Impresionante sin duda, mínimo la señal al nivel tres de potencia, ¿Me equivoco? -Sonrió, seguro de si mismo.

Spoiler:

-Las bombas son necesarias.. por ejemplo para atraer a un Wyverno que esté escondido en su nido o tengas que atraer a algún monstruo al sonido. O por ejemplo las bombas de Simun vienen muy bien para destruir nidos de Necrófagos. Mierda.. esos malnacidos. -Estaba claro que Valiont odiaba a todo tipo de Necrófago como los Sumergidos, Demonios podridos, Estriges y.. sobretodo y por encima de lo demás: Las brujas de agua. -Y la bomba de polvo de plata.. para los Boiras o las Lamias. Incluso las Alpas. Criaturas que vayan a molestarte con su estúpida invisibilidad. -Esbozó una sonrisa de medio lado hasta que se fijó en un detalle. -Esa espada de hueso.. su estructura es perfecta, pero, pequeña, con el hueso no vas a matar Monstruos, quizá a los de mas bajo nivel. Pero un Kikimora se reirá de ello. -Envainó por un momento la espada de acero y sacó elegantemente la de plata. Hermosa. Preciosa. Brillante y enrunada. -Ésto.. Magnhild es lo que hace que nos diferenciemos de los demás Cazadores "A secas". Esto es lo que nos hace profesionales de la caza de monstruos. La Plata Alquimica. Es lo que más daña y por supuesto, lo más rapido para matar a un monstruo. -Siguió observando esa espada de hueso que parecía tener láminas como si fuera un látigo. -Quizá pueda hacer que una buena amiga que tengo.. Haga que esa bonita espada de hueso, sea de plata. Es decir, que te fabrique una igual, pero de plata. Es una gran inventora.

Volvió a envainar la elegante plateada para sacar de nuevo la de acero. Fijó los dorados en los foraneos. -Empieza atacándome con una señal. La que desees más. -Miró al cuello de la chica, y a no ser que no lo viera por alguna circustancia.. no llevaba Medallón de Plata. -Parece que hay mas de un arreglo por hacer. -Sonrió, le gustaba enseñar, por alguna razon extraña; A aquella chica.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Jue 30 Nov 2017, 11:00

El albino parecía estar disfrutando de aquel encuentro, ya que la rubia le podía ver sonreír, algo muy poco habitual en los que eran como ellos, sobre todo del modo en que lo hacía el isleño, denotando eso, que lo estaba “pasando bien”. Aquello no hizo sino incrementar la curiosidad que, en alguna parte del cuerpo de Magnhild, nacía y se revolvía, exigiendo respuestas, demandando saber más, conocer a ese brujo que no era igual al resto. Y aunque las contestaciones que le daba Valiont no eran exactamente las que buscaba, sí las consideraba útiles y las iba memorizando. Si de algo hubiese podido presumir la cazadora de monstruos, aunque era una necesidad de la que carecía, era de su memoria eidética. Aunque en oficios como el suyo, de ser una humana, aquellos recuerdos perfectos le hubiesen resultado en un trauma. Por suerte para ella, no sentía nada.

Detuvo entonces sus movimientos, sus pasos, cualquier gesto. Y observó la espada de plata que el contrario sacaba. La observó con detenimiento, la apreció y, sin reparos, la tocó. Pasó la yema de sus dedos por un lado de la hoja, notando su temperatura, la suavidad de su pulido y las hendiduras de las runas. Con esa no fue estúpida, no rozó el filo, pues bien sabía que la plata dejaría una marca con el tiempo y la herida tardaría más en cerrar. Sabía tan bien como nadie que un arma era para un cazador lo más apreciado, su tesoro más valioso, tal vez la única cosa que alguien como la mujer allí presente supiera valorar de verdad. Se quedó con ganas de sostenerla, de probarla, pero no dijo nada al respecto y dio un paso atrás, permitiéndole que la envainara. -¿Tienes muchos amigos?- La pregunta salió de sus labios sin que la meditara siquiera, una chispa más de interés por parte de la muchacha que rara vez lo mostraba.

Ladeó una sonrisa, una fingida, de las que había aprendido a usar con el tiempo para intimidar, para hacer saber al oponente que no se medía con una niña a pesar de su aspecto, sino con una luchadora nata. Enfundó su propia espada sin dejar de mirar fijamente aquellos orbes idénticos a los suyos, que al estar dos en un mismo sitio, habían dejado de ser considerados como únicos. Decidió entonces no revelar realmente de lo que era capaz con Aard y, por el contrario, usó Ygni contra el supuesto oponente, mas lo hizo con suavidad, como si le gastara una broma, buscando prender en llamas su coraza en la zona ventral. Obviamente tenía mucho más poder del que mostraba, pero sentía que el brujo la testaba y, aunque fuera algo ínfimo, la idea no le gustaba, porque parecía que dudaba de su capacidad. Estaba acostumbrada a no confiar en nadie, a sentir que sola se estaba bien. Los humanos la repudiaban, igual que debían hacer con el albino, menos cuando les necesitaban, estaba claro, entonces ansiaban ser sus falsos amigos.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Jue 30 Nov 2017, 13:04

Posada Los ocho Cuartos. 18:55.


Spoiler:





-Los suficientes y necesarios. Aunque no es humana. Me enseñó a hacer Estractos -Los estractos eran una versión de los elixires muchísimo mas poderosa, tóxica y mortal pero que en cambio, aumentaba las capacidades muchísimo mas y durante mucho tiempo a la vez. Eran complicados de hacer por que requerían de esencias y materiales del monstruo en concreto.  -Son mucho mas tóxicos.. eso si. Si tomas uno no puedes abusar tanto de las pociones. -Reflexionó sin hacerle falta, por supuesto, que alguien le escuchara. Sus orbes brillaron ante la curiosidad de la muchacha y más aún cuando ella se puso en pose de combate totalmente lista para comenzar.

Valiont seguía dando cortos y pacientes pasos hacia su derecha. Hacia su izquierda. Testando, calculando, no es que no confiase en las capacidades de la cazadora si no que quería ver de que era capaz alguien de su misma condición, de su.. raza, por llamarlo de algún tipo de modo. Notó salir de los dedos femeninos aquél Igni que parecía de broma. De cascarilla. Torció el gesto sin que le costase demasiado esquivar aquellas ascuas que como polillas sin un lider revoloteaban alrededor tratando de hacer un intento de quemar. Valiont se movió rapido, ágil como un puma, posicionandose entonces a la espalda de la cazadora. Susurró "Aard" y con la fuerza de la señal atrapada en su izquierda, la lanzó contra el suelo haciendo así una onda de choque expansiva para derribarla. -Si no haces un Igni de verdad, no podré ver lo que te falta por aprender para enseñártelo. Eres inteligente, hábil, pero pecas de necedad. -Ni corto ni perezoso soltó lo que pensaba, pues ellos eran así.

Spoiler:

La observó, no le habría hecho mucho daño, tan solo derribada. Pero seguía queriendo ver de lo que ella era capaz. -Decidí empezar por las señales por que es mas facil siendo nosotros. Tu me buscaste a mi, ahora deja que yo te busque a ti. -Volvió a dar el rodeo, a caminar despacio, probando la mirada de Magnhild, sus habilidades, a la espera de que esta vez si, lanzara una señal de verdad y quien sabe: Quizá la chica se atreviera a algo mas, y entablaran un pequeño combate de entrenamiento, pues los guerreros y cazadores como ellos, se conocían de verdad así: En la batalla. ..Y en la cama. Pero ese es otro tema aparte. El Albino sonrió. -Vamos. Empieza. Y esta vez no me hagas cosquillas. Si me gusta lo que veo.. Yo mismo me encargaré de que tengas una espada de plata. -Incluso se pensaría si hacer que ella le acompañase a la misión a la que se iba a encaminar hacia las Skellig.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Jue 30 Nov 2017, 13:48

Enarcó una de sus cejas con incredulidad, ella no consideraba que eso de los amigos fuera necesario, llevaba más de tres siglos sin tener uno y no le había pasado nada, seguía viva, seguía cazando, seguía siendo quien era. Realmente, aquel cazador era extraño, tenía costumbres poco frecuentes, mostraba compasión y se preocupaba. Algo debía haber salido malo con su mutación, sino la bruja no se lo explicaba.

Como era de suponer, el albino esquivó aquella provocación, aquella broma, algo curioso para alguien que no tenía sentido del humor, pero se aprendían cosas con los humanos. A veces. Le vio moverse con rapidez, las pupilas de Magnhild se dilataron, percibiendo cada paso, cada ondulación de su pelo, cada mota de polvo que se alzó con los actos ajenos. Y aún así, no se movió, dejó que él la rodeara, se situara detrás y la atacara. Valiont no era el único que estaba haciendo pruebas, el único que examinaba. La señal la golpeó con fuerza, haciéndola desplazarse, por el impacto en el suelo, hacia la derecha, cayendo con una rodilla hincada en el suelo y la otra pierna estirada hacia el lateral. Mantuvo los brazos en cruz para gardar el equilibrio y alzó la cabeza con varios mechones rubios de su cabello cubriéndole parte del rostro. Le dedicó una ladina sonrisa y de un soplido despejó su campo de visión.

La promesa de una espada de plata no sonaba mal, pero no fue aquel el motivo por el que la norteña empezó a tomarse más en serio la situación, sino porque acababa de descubrir que mientras él la testaba, él se descubría. Se pasó la lengua por los afilados colmillos, al tiempo en que se erguía por completo y con una rapidez pasmosa y sumamente silenciosa, como si no pesara nada, como si no cargara a sus espaldas con dos espadas que, de quererlo, podrían silbar contra el viento, se plantó frente al contrario, tan cerca que pudo saborear su aliento y con un ágil movimiento de muñeca, liberó la señal de Aard, aunque sin usar todo su potencial, pero sí la usó directamente contra el cuerpo foráneo, nada de rebotes ni esquinazos. Le desplazó varios metros de un solo toque. -¿Así mejor, Valiont?- Su tono era neutro, pero de haber podido, hubiese habido sorna en su voz, en su gesto, en su mirar. El brujo quería pelea, pues ella se la iba a dar. Y sin esperar más, desenvainó de nuevo su espada de acero y se dispuso a luchar.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Jue 30 Nov 2017, 16:09

Posada Los ocho Cuartos. 19:00


El combate empieza:





La mano foranea estaba en los límites de su cuerpo, lo notaba, lo hastíaba. Valiont sonrió, dejando que la chica probara su valía, su fuerza, su honor. Un suave movimiento de muñeca y acto seguido el cuerpo del Albino volaba varios metros hacia atrás chocando con una de las vallas de madera que había repartidas y que salpicaban el paisaje del lugar.  Sacudió la cabeza pues el golpe fue tal que todo le daba pequeñas y molestosas vueltas sin dejar de sonreír, pues en aquél momento, el peliblanco se lo estaba pasando en grande. Iba a contestar a la frase de quien parecía, con todas las de la ley, su primera pupila en el arte de la Caza de Monstruos, pero vio que desenvainó la espada de acero. Sonrió. -Recuerda siempre. Una de acero: Para los humanos y las bestias. Otra de plata: Para los monstruos.

Se levantaba como podía a la vez que dejaba caer las hombreras de aquél atavio lleno de cuero, presumiblemente de serpiente, aunque su favorito era de Oso. Usó la zurda para sujetar la punta de la vaina de la Acerada y con la derecha agarró el puñal de ésta para desenvainarla con suma elegancia, sumo mimo, ternura e incluso cariño. El arma mas preciada de un Cazador es su espada. Ésta tambien estaba llena de runas, brillaban con titilos rojizos. -¿Alguna vez has usado una Piedra de Runas? Son un antiguo utensilio usado en edades pasadas por los antiguos Nórdicos. Se hacen con piedras que solo puedes encontrar en las ruinas Draugr repartidas por toda Noruega. Tienen un poder encerrado, capaces de enrunar el acero y la plata. Estas runas, por ejemplo, tienen efecto de fuego. -Sonrió, conforme acabó de hablar se impulsó hacia delante con la velocidad máxima que le permitían las mutaciones, parecida a la velocidad de una gacela en pleno bosque.

Comenzaba la danza, Valiont giró sobre si mismo para dar el primer golpe que fue directo al hombro izquierdo de la mujer, con el puñal de la espada. Acto seguido de forma combada buscó el corte de media luna en la ropa, pero no hizo más que chocar el metal de una contra el metal de la otra, saltando de ese modo las chispas creadas por las runas mágicas del arma. Valiont sonrió. -No está nada mal los reflejos. ¿Te esperabas esto? -La zurda en la cara de la nórdica y Aard fue convocada con fuerza, haciéndola retroceder. El Albino empuñó la de acero y embistó con un hombro la tripa de la chica, pero ésto lo hizo mucho mas suave que lo anterior, decidió que ahora era hora de que ella hiciera sus pasos de baile. Esto no era una medida de miembro viril, esto era un entrenamiento. El primero de aquella muchacha.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Vie 01 Dic 2017, 13:39

Ladeó la cabeza hasta que se escuchó un leve crujido, el de sus vértebras al colocarse, de nuevo, en su sitio. Esperó con paciencia a que el albino se incorporara y regresara al círculo donde tendría lugar el enfrentamiento, la batalla. Una ínfima sonrisa, si es que se le podía llamar de aquel modo, asomó a los labios de la isleña cuando vio como el brujo se desprendía de las hombreras. Estaba claro que buscaba mayor agilidad de movimientos con sus brazos y que, además, consideraba que sus clavículas no corrían peligro con ella. Bien, no iba a atacarle con intención de dejarlo moribundo, estaba claro, sólo se estaban midiendo o, como bien decía el contrario, estaban entrenando.

Hizo un leve giro con la muñeca derecha, dibujando medio círculo con la espada en el espacio que les separaba, al tiempo en que cruzaba su pie izquierdo frente al adverso y se desplazaba. Sus pasos eran lentos, tranquilos, pero se adherían perfectamente al suelo, casi como si los clavara al terreno. Las orbes doradas de la rubia se fijaron entonces en las runas, en el leve destello que éstas formaban y aquella fracción de segundo en el que dejó de estar concentrada, fue suficiente para que el contrario tomara ventaja y la atacara. Recibió el impacto en el hombro que logró hacer que el torso de la mujer se torciera hacia ese costado, pero rápidamente increpó con el codo, buscando distancia entre el torso foráneo y su cuerpo, antes de defenderse con la espada acerada. Se escuchó el estallido de los metales al chocar y virutas de fuego saltaron frente a sus ocelos de serpiente. Giró la cintura, alzando la pierna más alejada del cazador, intentando infligir una patada en su costillar, pero antes de alcanzar a patearle con la bota, Aard la apartó de un solo golpe, desplazándola con fuerza y de haber sido humana, le hubiese cortado la respiración de inmediato, por suerte para ella, los pulmones no tenían ninguna función y el hecho de recibir la señal en la cara, no tuvo mayor repercusión que la de ofuscar durante un par de segundos su mirada.

Sacudió la cabeza, ligeramente aturdida y tras reafirmar su posición en el suelo y parpadear un par de veces, acometió de nuevo. Parecía que iba a usar el filo, pero en el último instante giró en el aire sobre sí misma y dio con la empuñadura en el vientre del vampiro, con toda su fuerza, usando la señal de Aard contra el suelo para que el estoque fuera más brusco y, al mismo tiempo, elevar el cuerpo ajeno del empedrado. Volteó de nuevo para verlo y antes de que hiciera nada, empujó con la suela de su calzado contra el pecho de Valiont para mandarlo más lejos, regresando a su posición de guardia, porque sabía que, en nada, volverían a chocar sus aceros.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Lun 04 Dic 2017, 19:43

Posada Los ocho Cuartos. 19:32


Spoiler:



El combate se tornaba por segundos más frenético que los segundos ya pasados.  Los ocelos del color del amanecer que poseía el Cazamonstruos estaban clavados en las acciones venideras de quien sería a todas las palabras: Su pupila. Si quería eso, tenía que enseñarle todo lo que sabe, tanto de combate, como de forma de pensar. Valiont no era estúpido pues había sido un joven también años atrás, de modo que sabía que los grandes libros y enciclopedias asesinas no eran una gran opción a la hora de amaestrar y adiestrar a alguien en el oficio, sabía perfectamente que los Jovenes son impulsivos y necesitan una cosa por encima de lo demás: Acción.

Y eso era lo que veía en los ojos ajenos, aquellos ladinos dorados que ahora se fijaban en él sonriendo con el gesto ladeado, señal inequívoca de que, al igual que a él, a ella le estaba divirtiendo el juego y le estaba sirviendo para lo mismo: Conocerse mejor. La contempló ponerse en pie, parpadear dos veces y placar, lo habría esquivado de no haber sido totalmente sorprendido con un ataque que combinaba el fisico y la señal Aard, la empuñadura de su espada le dio por completo y de lleno en el estómago acertando así un golpe crítico que dejó al Brujo casi sin aliento en un instante conforme era lanzado por los aires y tirado a una de las carretas partiendola en dos. -Mmmh... tendré que pagarle al dueño. -Dijo, como si el golpe en sí no le hubiese importado lo más mínimo. El cazador desenvainó con gracia y elegancia su ballesta situada a la espalda, fabricada de caoba y con una punteria extraordinaria lanzó un virote en dirección Magnhild, pero no le dio a ella, si no que ésta escucharía un grito ahogado tras ella.

-Primera norma del Cazador, Magnhild, nunca confíes en tus sentidos naturales, usa los sentidos del Cazador y mantente alerta siempre, aunque estés en mitad de una refriega. -El hombre que yacía muerto a sus espaldas era un maleante, apropiado con una capucha hecha a jirones, la sangre salía por su boca. Salieron tres hombres mas, uno con un lucero del alba como arma, otro con un martillo y el tercero con una espada y un escudo. -¡Largo de aqui, monstruitos, nadie necesita de vuestros servicios! -Mutantes. -Dijo el segundo, escupiendo al suelo. -Casi te mata, de modo que muy a nuestro pesar, tendremos que defendernos. -La voz de Valiont sonaba sosegada pero encubría un tono sarcástico, de humor ácido incluso, repleto de ironía aunque él mismo no lo supiera. Sonrió, esto no era más que una oportunidad que le daba el destino para ver las habilidades de aquella mujer.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Lun 04 Dic 2017, 22:55

Hacía tiempo que la rubia no disfrutaba de una pelea, tal vez porque nunca se había enfrentado a otro brujo, a alguien que conociera las señales, que fuera capaz de entender sus motivaciones o leer sus movimientos como si fueran propios. Porque, a fin de cuentas, habían sido cortados por el mismo patrón, aunque los resultados fueran, evidentemente, diferentes. Y no sólo físicamente, sino por dentro, pues las hierbas no afectaban del mismo modo exacto a todos los cuerpos, algunos salían más tocados de las terminaciones nerviosas, otros incluso perdían la cabeza o, algo peor, la vista. Porque no todos salían de aquella tortura intactos y con una visión excepcional, claro que nadie hablaba de ellos, de los de ojos huecos.
 
Y tan sumida estaba en el enfrentamiento, en aquella pelea entre viejos conocidos, aunque en realidad no supieran a penas nada el uno del otro, que no se percató de una presencia a su espalda, una de la que se libró el albino ante la inexpresiva sorpresa de la cazadora, cuando vio la saeta volar y no tocarla, arrancando el quejido de un reciente difunto. Giró a ver caer el cuerpo, tieso como la mojama. Le dirigió la mirada dorada de nuevo a Valiont y con la espada de acero aún empuñada, deslizó sus pies sobre el terreno, despacio, casi como si flotara sobre la arena, sin levantar polvo siquiera. Le importó poco que les insultaran, que les exigieran que se fueran y, mucho menos, que les escupieran. Estaban ambos acostumbrados y, al menos en el caso de Manghild, no le daba credibilidad alguna a las opiniones de los humanos.
 
Se pasó la lengua por uno de los colmillos al centrar su enfoque en los tres tipos. No pensaba comérselos, no le apetecía tomar sangre semejante, pero seguro que se lo pasaba bien luchando junto al albino, como compañeros, algo que desde la escuela en Skellig no practicaba. Los desgraciados arremetieron a la vez, ni siquiera se plantearon el hacerlo de uno en uno o al menos enfrentarse de tú a tú, porque aunque creyeran que los brujos eran purria, les tenían auténtico miedo.
 
Dio un paso atrás, sólo con el pie derecho, no por huir, ni mucho menos, sino para equilibrar su cuerpo, afianzar la danza de sus piernas. Le dedicó una media sonrisa al otro cazador de monstruos y, sin necesidad alguna de usar señales, esperó a que arremetieran contra ellos antes de esquivar el lucero del alba que, tras una parabólica casi perfecta, amenazó con impactar contra su hombro, aprovechando el giro para, igual que había hecho con Valiont, golpear con la empuñadura en el estómago ajeno. Claro que el humano era mucho más débil y, aún sin la fuerza de Aard, lo derribó, estrellándolo contra una carreta llena de estiércol.


Última edición por Magnhild el Jue 21 Dic 2017, 10:18, editado 1 vez


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Miér 20 Dic 2017, 22:00

Posada Los ocho Cuartos. 19:39.



Spoiler:




D
urante los siguientes minutos el albino cazador se dedicó simplemente a observar con sosegada calma los movimientos de aquella mujer que tenía frente a él, analizaba cada movimiento cada brizna que levantaba con sus golpes de baile de aquellos pies en perfecta sintonía con el resto del cuerpo. Su juego de danza era casi perfecto por no decir que lo era al completo, pues eso sería decir demasiado para aquél experimentado Cazamonstruos que aunque desprovisto de ego, si que tenía ego en su interior, cultivado y regado durante todos estos años, pues la experiencia hace el eco y el eco hace la voz.

No pudo quedarse durante mucho mas tiempo observando aquellas perfectas ejecuciones en un timing perfecto como si la chica viese de algún modo, los futuros movimientos de aquellos maleantes de tres al cuarto. Giró sus orbes de serpiente, dorados, titilantes, misteriosos: Mutantes. Chasqueó la lengua, impasible ante toda acción y repudio que pudiesen hacer hacia él. Miraba a los hombres, tanto a los que sufrían la ira de una Magnhild experta en ese campo como a los que miraban desde los balcones. Desde las ventanas. Desde las puertas lejanas, e incluso el ladrón que había escondido en una de las esquinas de la derecha, esperando paciente a que la señora que siempre pasa por ahí sobre esta hora con dos barras de pan haga acto de presencia para agenciarse una de esas barras y quizá algun beso robado, de forma más inocente que criminal. Se topó con uno de los maleantes, venía corriendo hacia él, preparado para todo, para placarle, para clavarle la espada curva que poseía, probablemente tendría 8 años aquél acero rasgado y poco cuidado. Robado en un mercado ambulante de gitanos. -El bandido es probable que ni siquiera alcance el nivel 3 de experiencia en combate ni en el manejo del sable curvo del Aguas Carmesí. Barón, de unos 19 años, de actitud heredada de su padre, tan ladrón como el que más, quemado o sentenciado a la horca. -Como era costumbre, el cazador hacía sus propios análisis, susurrándose a sí mismo, una vieja costumbre que adquirió por estar solo tantísimos años únicamente con la compañía de Slavia, su fiel Corcel y acompañante. A estas alturas no le importaba en absoluto que alguien le viera hablarse a sí mismo, pues eso no era lo peor que le habían dicho, desde luego.

Veía a aquél maleante, juzgado por nivel como acostumbraba, los niveles de Valiont iban desde el 1 hasta el 50, siendo el 50 prácticamente un Dios o un Nosferatu. Sus ojos estaban brillando pues los sentidos de Cazador estaban activos desde hacía ya un buen rato, fruto de aquello, los movimientos de sus enemigos estaban ralentizados en sus ojos, aunque no en la realidad, simplemente, él analizaba casi a la velocidad de un susurro. Una vez hubo acabado de plantear la situación giró hacia la izquierda con la velocidad del rayo, sacó una pequeña daga de su zurrón, golpeó con frecuencia el pómulo derecho del muchacho y clavó el filo en el hombro, en una herida profunda aunque para nada mortal si se trata a tiempo, dejándolo tirado en el suelo. Tras eso lanzó esa misma daga pequeña contra la oreja de otro de ellos, dejándolo inconsciente y sangrando. Sacó la Acerada en una nueva oportunidad de bailar, de danzar, de divertirse. Sonrió de medio lado cruzando su mirada con la de su compañera, con dinamismo, con velocidad. Paró el golpe que le venía de frente con la empuñadura, puso dos dedos en el esternón del rival. -Aard. -Voló por los aires. Quedaban dos, que venían sin aprender la lección del anterior, intentando placar a alguien que siempre permanecía en alerta. Alzó la mano izquierda con suavidad y dibujó una señal. -Axia. -La favorita de Magnhild. Enseguida los dos maleantes quedaron mareados, hipnotizados, balbuceantes como dos necrófagos sin nada que llevarse a la boca.

Valiont sonrió, envainando la espada y acercándose a ellos dos. -Aquí nada tenéis que hacer. No nos habéis visto. Llevaréis a los compañeros que os queden vivos a la enfermería más cercana y haréis actos de bien durante todo el día de hoy. Si os vuelvo a ver cerca de mi, os mataré. No acostumbro a advertir dos veces, así que tomároslo como mas gustéis. -Asintieron sin poder hacer nada mas, sin ser dueños de sus acciones, y accedieron a las peticiones del Cazador de Monstruos. Tras aquella acción, giró su cabeza de nuevo, buscando los semejantes en el rostro de Magnhild, para ver que es lo que hacía y si ella se había despachado a sus enemigos al igual que él. Ardía en deseos de comprobarlo.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Jue 21 Dic 2017, 12:01

Los tres hombres, pronto pasaron a ser siete, porque así funcionaba siempre la humanidad con cobardía, sintiendo la imperiosa necesidad de jugar con ventaja para creer que tenían alguna posibilidad. El ser humano, tan iluso siempre, que se cree que, por superar en número, no a un brujo sino a dos, iban a tener las de ganar. De no ser porque era incapaz de ello, la ironía de la situación hubiese hecho estallar a la rubia en una sonora carcajada. Aún así, una leve sonrisa curvó la comisura de sus labios, ladeándolos ligeramente.

El que había chocado contra el carromato, se levantó cubierto de excremento y, tras sacudirse el estiércol con las manos, recuperó su lucero del alba y acometió de nuevo contra ella, mas, al mismo tiempo, intentó atacarla otro que portaba un machete en su diestra alzada. La cazadora aguardó, contando los pasos que el otro daba a toda velocidad, mientras ella deslizaba el pie con suavidad, hundiendo la puntera de la bota en la tierra, y en cuanto le tuvo delante, flexionó la rodilla y pateó en el aire, cubriéndole el rostro de arena, incapacitándole la visión entre gritos. Giró sobre ella misma y, sin necesidad de usar la espada, atacó al que portaba el lucero y seguía frotándose la cara, golpeándole el vientre con el codo al agacharse y seguidamente pajo el mentón, con tal fuerza que se escuchó un seco crujido antes de que el tipo cayera inerte, con los brazos en cruz, y la gran bola de hierro espinado dejara un boquete en el suelo.

Al ver que uno de sus colegas caía, un tercero fue a por ella, mientras los otros se centraban en su compañero albino y éste los despachaba con suma facilidad, como la vaca que espanta moscas con el rabo. Se centró de nuevo en el contrincante que le tocaba, que por tamaño cualquiera diría que podría aplastarla. Le sacaba una cabeza y su cuerpo era casi como cuatro de ella, pero aquellas nimiedades no amedrentarían a una mutada que daba muerte a licántropos como si nada. Corrió hacia él, pero en vez de atacarle, se dejó caer hacia atrás para derrapar entre las piernas del tipo, dejándolo desorientado. Una vez a su espalda, saltó sobre los hombros ajenos, rodeándole el cuello con las piernas, comenzando a estrangularle con ellas. No tenía prisa y le sobraba fuerza, así que sin más ataque que el de unos firmes muslos envueltos en pantalones de varón, se tomó el tiempo necesario mientras el gigantón intentaba sacársela de encima, esquivando sus manos o como mucho golpeándoselas con la culata de la acerada, y su cabeza se ponía morada. Vio entonces a Valiont usar Axia y mientras se desplomaba la mole sobre la que andaba sentada, se le quedó mirando, disfrutando del uso de la señal que más le gustaba. Dio una estocada final en la frente del tipejo y se levantó, sacudiéndose las ropas que andaban polvorientas. Enfundó la espada en la vaina y se aproximó al otro brujo. -No ha estado mal.- Buscó los dorados ojos del norteño y al verle una mancha de sangre en el pómulo, ni corta ni perezosa, se la lamió. -¿Seguimos con lo nuestro?-


Última edición por Magnhild el Sáb 30 Dic 2017, 17:29, editado 1 vez


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Sáb 30 Dic 2017, 12:59

Posada Los ocho Cuartos. 19:49.

Spoiler:



Los ojos de serpiente que poseía Valiont seguían clavados en las acciones de su futura aprendiz, de Magnhild, quien con agilidad y brusquedad por igual, despachaba a sus enemigos con la velocidad de una Pantera, una Pantera con mucho carácter y una lascivia desmesurada incluso para ser una Mutante como él, pero eso no le molestaba. No le molestaba siempre que aquello no le distrajera de cosas mas importantes, claro está. Vio la sangre, él prefería tratar de no matar humanos, pero quien era él para juzgar, ¿Verdad? Sonrió de forma sosegada, tranquila, impasible, mientras la cazadora de monstruos se aproximaba de nuevo a él.

-¿No ha estado mal? Lo mismo podría decir de ti, Magnhild. -No obstante no borró la sonrisa de su faz, ni siquiera cuando la chica cometió la osadía de lamerle el pómulo, a lo que él respondió con lamerle a ella también la tez, con suavidad, saboreando cada mota de sabor impregnado en sus poros. Abrió de nuevo los ojos cuando Magnhild volvió a hablar, pues los había cerrado para dejarse llevar. Se puso nuevamente serio, como era normal en él y asintió levemente. -Si. Vamos dentro. Tengo que preparar las cosas para el viaje. O más bien, tenemos. Por que vendrás, ¿Verdad? Eres buena en lo que haces, pero te falta disciplina y directrices de alguien que pueda enseñarte y mostrarte el verdadero camino a la perfección, por perfecta que puedas parecer. -Eso segundo lo dijo con.. otras intenciones. Sonrió de nuevo, antes de volver a la seriedad de su rostro.

Entró de nuevo en la Posada de los Ocho Cuartos, pronto caería la noche y las calles se llenarían de esclavos de Sangre, Kikimoras y todo tipo de monstruo ajeno a la llegada de dos cazamonstruos de aquella índole. Yoslav los miraba de nuevo, sonriendo y limpiando la boca de los vasos usados. -Te cojo prestada la numero 12, Yoslav. Antes de irme, te pagaré, tanto por la estancia como por la información. -Ni siquiera esperó a que el posadero le contestase, pues estaba claro que su amigo no aceptaría el pago por una información que dio por que él quiso. Cogió las escaleras hacia arriba en busca de la habitación número 12. Magnhild iba tras él mientras de vez en cuando, el Albino la miraba con el rabillo del ojo, sonriendo de modo casi inaudible, pues la chica no paraba de mirarle el culo. Una vez hubieron llegado a la habitación indicada, Valiont usó la llave de la posada para abrirla y entrar a su interior. Era bastante humilde, pero tenía lo necesario, incluida una bonita chimenea, la única habitación que la tenía. Tenía dos ventanas bastante grandes y una de ellas daba a un balcón, era de las pocas que tenía uno.

Valiont se acercó a éste, que estaba cerca de la chimenea. -Igni. -Pronunció suavemente para encenderla y ésta se prendió. Las ascuas danzaban libremente mientras crepitaban aquellas lenguas de fuego. Los dorados del albino se perdieron en el horizonte, mirando por el balcón mas allá de la calle, esperando a que Magnhild entrara y se pusiera cómoda, como si estuviese en su casa. -Nos espera un largo viaje. Pero quiero tenerte de aprendiz. Quiero enseñarte. Quiero protegerte. Quiero que aprendas a vivir la vida, como debe vivirse. Quiero enseñarte.. muchas cosas, entre ellas, aquello que mas extraño se nos hace desde pequeños cuando sufrimos la mutación. -Se giró lentamente, solo la cabeza, sobre su cuello, mirando a la chica. -Las emociones. -Tras eso le dedicó una suave sonrisa, de oreja a oreja, de forma amable, con tacto, con… sentimiento. -¿Que me dices, Magnhild? ¿Te apuntas a la aventura? ¿Quieres ser.. la aprendiz de Valiont de Skellig? Podrías ser.. Magnhild de Skellig. -Eso último lo dijo en tono bromista, aunque él mismo no se diese cuenta al instante de eso, puesto que también lo decía en parte en serio. Se acercó esta vez él a ella, mojando el dedo pulgar en un pequeño recipiente de barro que había en el lugar. Contenía pintura de color rojo. Acto seguido, pasó aquél dedo por el lado izquierdo del rostro de la cazadora, encima de su ojo, trazando una pequeña linea de arriba.. hacia abajo.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Sáb 30 Dic 2017, 18:33

Le satisfizo que le devolviera la lamida, algo que le recordó a los licántropos y su sentido de compañerismo animal. Algunos monstruos podían ser más humanos que los propios hombres, propiamente dicho. Asintió a las palabras del albino y le siguió al interior de la posada. Nunca le diría que no a un contrato, menos aún a la posibilidad de estudiar a fondo a aquel brujo que le hacía crecer aquel sentimiento llamado curiosidad. No hizo ningún comentario sobre su referencia a la perfección, pues al igual que no tenía miedo, tampoco era vanidosa ni pecaba de exceso de orgullo, aunque algo de eso sí tenía, pues la habían “educado” para ser la mejor en lo suyo, intentarlo al menos.

Una vez en el interior, observó al posadero que limpiaba jarras y vasos con un trapo, lo que le hizo pensar a la cazadora que, tal vez, estuvieran menos sucios si los mantuviera alejados de semejante tela andrajosa. Pero no era de su incumbencia y pasó de largo, subiendo las escaleras tras el brujo. Sus ojos, por altura y porque tonta no era, quedaron fijos en el trasero del isleño. Tenía un culo tremendo y la lascivia de la mujer había aflorado desde que empezaran a pelear en la calle y, encima, con la aparición de aquellos estúpidos, aún se había puesto más caliente al hacer correr la sangre. Y, sin saber ni por qué, contuvo las ganas de darle un bocado allí mismo, subiendo peldaños.

Entró a la habitación y alzó una ceja al ver la chimenea. La que ella había ocupado antes con la puta no tenía una, se notaba la camaradería que tenía Valiont con el dueño del local y el conocimiento del mismo que el norteño poseía.  Observó cada detalle, principalmente porque era lo que hacía siempre. Su mente analizaba cada escenario, los objetos, las pistas, las posibles rutas de escape, las cosas que podían ser utilizadas como arma o escudo. Cuando vivías persiguiendo monstruos, nunca podías dejar de estar alerta porque, a veces, eran ellos los que te daban caza a ti.

Se aproximó al albino mientras este le hablaba, le proponía mucho más que un viaje, un contrato o una aventura, le ofrecía una oportunidad que ella no iba a desaprovechar. Quería conocer más a aquel cazador de monstruos cuya fama le precedía y no sólo por el buen trabajo que hacía como brujo, sino por su faceta amable, altruista incluso. Algo que desconcertaba por completo a Magnhild y que, al mismo tiempo, la atraía muchísimo. -¿Magnhild de Skellig?- Aquel comentario fue el que más la marcó, podía haber usado un tono bromista, pero ella no lo notó y, aunque así fuera, sintió algo que desde su niñez no experimentaba: sentimiento de pertenencia, que no la rechazaban, que había un lugar para ella y no sólo contratos y viajes, caminatas sin fin, luchas y matanzas. Compañerismo. Desvió la mirada a la mano foránea, a su acto y al verse acercar el pulgar hacia la cara, sin saber exactamente el motivo, cerró los ojos y sintió como la pintura marcaba su rostro. Despegó lentamente los párpados y dio dos pasos hacia atrás, mirando fijamente, al contrario. En silencio. Llevó una mano a su coraza y sin mediar palabra la desató y dejó caer a un lado, exponiendo la parte superior de su cuerpo, completamente desnuda ante los dorados orbes de Valiont. La mejor manera de conocer a un hombre era en la cama, se podían sacar muchas conclusiones y, además, tenía la libido por las nubes en ese preciso instante. Se desabrochó el cinturón y lo depositó en el suelo con ambas espadas. No esperó a la reacción, se acercó de nuevo al brujo, le agarró de la nuca, empuñando su cabello blanco y le comió la boca con voracidad y deseo.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Sáb 30 Dic 2017, 19:09

En la habitación. 20:15 de la noche.



A la lujuria, por su nombre:





Despegaba muy levemente el pulgar de aquella voluminosa piel blanca ahora marcada por aquel color. Valiont sonrió de forma tan suave que apenas se pudo apreciar el gesto por parte del albino. Observaba aquellos párpados cerrados abrirse al ritmo de su respiración. Sus orbes dorados quedaron pendientes de los propios, las miradas se cruzaron y algo, como una especie de engranaje imaginario, hizo “Clic” en alguna parte. El nórdico contempló las acciones de su ahora Aprendiz, dando pasos hacia atrás sin ápice de duda en aquellos hermosos ocelos que no paraban de mirarle. Observó como sus manos navegaban por su cuerpo, por su coraza hasta el broche de la misma donde los dedos maniobraron para desabrocharla y dejarla caer con su propio peso al suelo, quedando así, totalmente desnuda por la parte de arriba.

Valiont permaneció en silencio, observando los voluminosos pechos que botaron al salir de su prisión. Aquellos pezones estaban duros, clavados como dos estacas en su lugar, mirando directamente hacia el rostro del Cazamonstruos. Tras aquello, lo siguiente en tocar el suelo de forma natural fue el cinturón con las dos espadas de Magnhild. Valiont por entonces iba a reaccionar pero no pudo, algo se interpuso entre sus acciones y su deseo y no fue otra cosa que el propio deseo irrevocable de aquella Cazadora semejante a él, atrapándole los labios con los propios. Se dejaba hacer, pero subió aquellas rudas manos de las que hacía gala en combate por la espalda desnuda de la aprendiz, haciendo pequeñas paradas en los músculos de la espalda, en los montículos que se formaban por los huesos de los hombros y llegando a la nuca, acariciando parte de aquellas pequeñas trenzas que salpicaban el rubio paisaje que conformaban sus cabellos en la cabeza. Notaba la dureza y la suavidad en pleno contraste chocar contra los pectorales. Sentía aquellos pezones punzantes contra los propios mientras el beso cobraba mas fuerza y se vigorizaba conforme él le dejaba caer aún más su sinhueso.

El albino comenzaba sus acciones, arañando suavemente la espalda al mismo tiempo que sus colmillos mordían de forma leve los labios foráneos. Sentía el aliento de Magnhild golpear contra su nariz y eso le provocaba muchísimo mas de lo que él quería llegar a pensar. Exhalaba fuertemente como si le gustase aquél olor que emanaba del interior de la mujer y metía mas al fondo la lengua para buscar con ahínco algo con lo que entrelazarla. Sus manos viajaron con velocidad desde los huesos de la espalda hasta el costado, subiendo a por aquellos pechos que eran aplastados contra la musculatura del hombre. Se despegó del cuerpo ajeno para agarrar con fuerza aquellos recipientes de agua eterna, la cual daba la vida y la longevidad. Alzó de nuevo la mirada para buscar la de ella y pasar desde el beso en los labios a pequeñas descargas de mordiscos en la fina piel de su cuello. Con sus manos en los senos, aprovechó para empujar el cuerpo hacia la pared, hacia la repisa que conformaba la chimenea, con cuidado de no quemarse pero si notar el calor de la crepitación puso la piel de la espalda en contacto con la rugosa roca del empedrado y bajó su boca desde el cuello hasta la fina linea que dibujaba aquella forma curva del pecho, coronando en la cúspide con un chasquido de lengua que daba pequeños golpes justo en el centro, dando fuerza en ese punto de presión sin dejar de mirar a los ojos de su aprendiz. -Mmmh… -se le escapó el gruñido tras engullir al completo el pezón derecho de Magnhild, mordiéndolo, testando la textura en su paladar y pasando de un lado a otro del cielo de su boca. Daba con los dientes de forma suave pero con la suficiente fuerza como para exprimir el placer sobre su boca como si quisiera encontrar algo que saliese de aquél manantial, pero no lo encontró mas que el inmenso placer en el que parecía sumergirse el Cazador entrelazado con la Cazadora al unísono del sonido de aquellas llamas. Lenguas de fuego que pretendían acariciar el calor de la escena que allí dibujaban cuyo recuerdo guardarían aquellas paredes a conciencia y a letargo.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Sáb 30 Dic 2017, 19:53

La diferencia entre intimar con otra raza y hacerlo con alguien como ella, era la temperatura. Con Valiont, el calor que sentía no era porque fuera natural en su cuerpo mutado, sino porque la lujuria les consumía a ambos y aquello hacía de la situación, algo mucho más interesante. Además, ambos tenían una fuerza desmedida y un aguante muy distinto al de cualquier otro ser, así que, por una vez, sería una lucha de igual a igual, una batalla en el campo sexual, una que la rubia dominaba a la perfección.

Enseguida se dio cuenta que el albino era cuidadoso hasta a la hora de meter mano. Ella era mucho más fogosa, descarada y, sobre todo, dominante. Tras la primera mordida que el brujo se atrevió a darle, ella sonrió ladina, lasciva. Le dejó vía libre al principio, esperando ver de lo que era capaz, de qué pie cojeaba, lo que buscaba, lo que intentaba con ella. ¿Se dejaría llevar? ¿Se contendría? ¿Sería siempre así con las mujeres? Las preguntas se agolpaban en la mente de Magnhild, incapaz de no analizar la situación. Aún con la mano agarrando la melena plateada del cazador, permitió que éste bajara por su torso hasta los pechos. Sus pezones reclamaban atención y si él quería dársela, ella estaría encantada de concederle el placer. Jadeó, entrecerrando los ojos, notando la temperatura de las llamas lamer su costado. La rubia no era una mujer paciente, ni siquiera cuando iba tras un monstruo, menos aún en la cama. Así que de un firme tirón echó la cabeza ajena hacia atrás y, agachado como estaba el isleño, la mutante se inclinó sobre él con sus ojos de serpiente clavados fijamente en los foráneos. -A mí me va la acción, Valiont.- Con la otra mano presionó en el pecho ajeno y le empujó, susurrando Aard para hacerle dar un salto hacia atrás, hasta topar con la cama. -Desnúdate y muéstrame ese bulto que ocultas bajo los pantalones.- Los juegos preliminares estaban muy bien, pero ella estaba ardiendo por dentro y con mordiscos y succiones no se calmarían las ganas que tenía de echar un polvo. Así que mientras esperaba que el brujo hiciera lo que le había, no pedido, sino ordenado, ella se deshizo de las botas y los pantalones, quedando del todo expuesta ante los dorados ojos del que tenía en frente. En sus viajes había conocido a unas mujeres que se rasuraban enteras y le había parecido muy erótico, así que ella, desde entonces, hacía lo mismo con una cuchilla de afeitar, con la misma que se rapaba parte de la cabeza.

Una vez lista, saltó sobre el albino, haciéndole caer sobre el colchón, con ella a horcajadas en su cintura. Apretó ambos costados con las rodillas, como si el isleño fuera una montura y ella se preparara para cabalgar. Le agarró de ambas mejillas con una sola mano, inclinó su cuerpo hacia delante y le comió una vez más la boca, mordiendo con saña el labio inferior, hasta hacerlo sangrar para luego lamerlo y volver a empezar. ¿Qué haría ahora el bueno de Valiont? ¿Seguiría conteniéndose?


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Dom 31 Dic 2017, 11:42

En la habitación. 20:19 de la noche.





Un duelo bajo las sábanas:






La señal de Aard fue ejecutada con la mayor precisión y perfección que podía recordar aquél albino y experto cazador de monstruos, tal fue así que le pilló totalmente por sorpresa, algo que no acostumbraba jamás la voz de la experiencia. Su cuerpo quedó contra el somier de la cama partiéndolo por la mitad sin hacer mayor destrozos que ese en aquella forma de madera. Con las piernas abiertas y ligeramente flexionadas quedó Valiont traspuesto mientras observaba el desnudo torso que acababa de tocar, de besar, de poseer en aquella extraña chica que ahora era su aprendiz, enarcando una ceja. -¿La acción? Perfecto entonces, Magnhild de Skellig. -Sonrió justo al decir aquello último mientras el mismo se masajeaba el curioso bulto que se le notaba debajo de aquellos pantalones de cuero lacerado. -Transformemos esto pues, en una batalla más, donde pondré a prueba tus aptitudes, Aprendiz de Lobo.

De un salto se puso en pie a los pies de la cama que casi destrozaron sin apenas empezar aún nada. Con agilidad, rapidez y elegancia comenzaban sus dedos a maniobrar sobre aquella hebilla de color plateado con la forma de un gran lobo que servía para unir el cinturón que mantenía el zurrón en su sitio, así como la pequeña daga sin otrora uso y un gancho para las cabezas de los Monstruos así como las pociones, elixires y ciertos aceites. El cinturón cayó al suelo haciendo el sonido ecoso particular que pronto se le unía el del cuero golpeando el acero y el suelo a la misma vez. No llevaba ropa interior de modo que Valiont estaba totalmente expuesto a la pequeña depredadora que estaba frente a él cuyos ojos devoraban con ansia la presa que ella pensaba que había cazado. Mientras caminaba hacia ella con determinación, las hombreras caían al suelo y pronto se les uniría el resto del uniforme de caza que el Peliblanco usaba para trabajar, quedando ahora sí, desnudo por completo. Se deshizo la coleta que quedaba maniatada a la espalda, a la nuca de la cabeza para dejar de contener la melena plateada que hacía las delicias de la visión.

Esta vez, Valiont si se vio venir el ataque, la acometida que de un momento a otro, Magnhild decidió hacer. Saltó sobre él, de modo que el Albino alzó las manos para recibir con candor el cuerpo que le llovía desde arriba, dejándose caer sobre la cama para tumbarse posteriormente dejando que las rodillas de la aprendiz quedasen pegadas a sus costados como si tuviera espuelas con las que mandar al Lobo Gris. La sangre brotaba de sus labios, sangre que pronto degustaría la delicia de la Cazadora mientras los dedos de aquellas rudas manos se arrugaban y dejaban de contenerse para desgarrar el fino telaje que propiciaba y hacía la forma de las bragas de la Cazamonstruos. Una vez desnuda en esa parte, uno de aquellos dedos, como si fuera el mismísimo Jormungander, hijo de Loki, buscando la cueva del Yggdrasil para corromperla de toda vida nefasta, se coló en aquella entrada trasera entre las nalgas, hasta el fondo y sin pudor aparente en la acción.

Abrió la boca y ahora fue él quien mordió el labio inferior foráneo metiendo su lengua hasta encontrarse con la de su amiga para entrelazarla en un ferviente duelo que daba paso al sudor y candor reflejado en los musculados y encicatrizados pectorales del Lobo. Le dio la vuelta, siendo él quien realizaba esta vez la monta. La mano izquierda, sacada de aquella cueva, ahora sujetaba con ahínco el cabello rubio trenzado de Magnhild y la derecha hurgaba entre los labios, y no precisamente los de la boca, por mucho que enamorasen a Valiont aquella suave textura de la que hacía gala aquella Cazadora que luchaba de nuevo contra él. En una sonrisa y una mirada directa a las pupilas foráneas, Valiont se situaba entre sus piernas, oliendo, acariciando con la punta de la nariz y sacando la lengua para lamer y probar el manjar que solo los Dioses pueden degustar.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Dom 31 Dic 2017, 12:52

Mientras ella succionaba la sangre de la boca del albino, éste se encargaba de arrancarle el último trozo de tela que cubría su cuerpo. Era extraño ver a una mujer sin un solo pelo en el cuerpo, exceptuando su melena, al menos en París. Al parecer, en Francia estaba mejor visto el exceso de vello corporal y los hombres hasta empalidecían al ver una piel blanca como la suya al completo descubierto. Por no hablar de las cicatrices, porque a pesar de su figura digna de los cánones de belleza más estrictos, ella seguía siendo una cazadora y muchas batallas significaban marcas de guerra en su, una vez, inmaculada dermis. La más grande le cruzaba la espalda, iniciando bajo el omóplato izquierdo y llegaba hasta el costado derecho, cuatro dedos por debajo de la última costilla. Resultado de un enfrentamiento con una Erynia. El resto eran cosas menos llamativas: zarpazos aquí y allá, algún corte e incluso un par de balazos cerca del corazón, ya que, a veces, daban más por culo los humanos que los monstruos.

Se dejó morder de vuelta y, al sentir la intromisión del dedo en su recto, ladeó una sonrisa, satisfecha por ver que, al parecer, el brujo iba a soltarse, al menos un poco. No era la primera vez que algo se colaba en aquel agujero y no era una mojigata que hacía aspavientos por minucias. Le gustaba el sexo, su libido dominaba su cuerpo con frecuencia y no tenía tabúes. La vida era mucho más entretenida cuando no intentabas ponerle límites y ya que cazando no siempre podía hacer lo que quería, en la cama no se cortaba lo más mínimo. Giró cuando Valiont tomó las riendas y, a la vez, su rubia melena. Los dorados de Magnhild centellearon presos de la lujuria, siguiendo con todo detalle las acciones foráneas. Separó bien las piernas, flexionadas, apoyando la planta de los pies en la cama rota. Su sexo ardía con ganas de ser tocado y el isleño no tardó en complacerla en aquel sentido. Los dígitos ajenos separaron sus labios vaginales, se colaron en la empapada entrada y hurgaron a sus anchas, antes de que fuera la boca del albino la que se encargara de atender su sexo con ahínco y voracidad. La rubia jadeó, sintiendo el placer esparcirse desde su entrepierna por el interior de los muslos hasta alcanzarle las rodillas. Se ramificó entonces hacia las espinillas y descendió hasta los dedos de los pies.

De repente, sin aviso previo y sumida en un éxtasis que la volvía mucho más proactiva y agresiva de lo normal, rodeó el cuello del cazador con las piernas y apretó el abrazo con la fuerza necesaria para empezar a estrangularlo. Quería privarle de aire, evitar que el oxígeno llegase a su cerebro. Dudaba que fuera capaz de seguir usando la lengua en aquel estado, pero saber que podía llevarle hasta algunos límites que otros no soportarían, la tenían sobreexcitada. Esperó largos segundos, más de un minuto y casi dos, antes de soltarle y esperó entonces a su reacción.


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