Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

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Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Dom Nov 26, 2017 9:54 am

Recuerdo del primer mensaje :

Caía la noche cuando la vampiresa se adentró en el bosque los remedios, un lugar popular entre los murmullos lioneses. Allí acudían hechiceros, gitanos y curanderos a buscar hierbas, matojos, crías de animales, huesos y otras porquerías para sus trucos, sus drogas, sus curas. Y ella, a fin de cuentas, no era tan distinta. Necesitaba de esas cosas para sus pócimas, sin ellas era débil a la luz del sol y una cazadora no podía permitirse el lujo de tomarse un descanso en mitad de una persecución. Necesitaba hacer acopio de provisiones para varias semanas, pues tenía en mente un viaje, una escapada, un encuentro.

 ***
 
Varias semanas habían transcurrido en las que Magnhild, aquella que busca y encuentra la victoria en la batalla, estuvo siguiendo un rastro, no uno de un monstruo, no intentaba localizar a un lobisome, un cemetauro ni si quiera a un Alpa, sino que lo que intentaba era encontrar era a aquel que les daba caza, y no a uno cualquiera, sino a un brujo en concreto, uno cuya fama le precedía y no sólo por su arte con la espada o los dotes de seguimiento, de deducción; a la rubia lo que le importaba, más allá de los éxitos de los contratos del albino al que andaba persiguiendo, era su misma persona. ¿Por qué no siempre cobraba? ¿Qué le hacía rechazar pagos a cambio de nada? Caza a una kikimora y se iba sin dinero, sin especias, sin nada. Aquello tenía confundida a la mujer, algo que era la primera vez que le pasaba. Los únicos sentimientos que había experimentado desde su mutación, estaban relacionados con aquel conocimiento, aquellos rumores, aquellas habladurías, aquel hombre. Y, finalmente, había dado con origen de todas sus dudas y lo había hecho, ni más ni menos, que en la concurrida ciudad de París.
 

La posada era una como otra cualquiera, muchos beodos en la zona de entrada, jugando a las cartas o, sencillamente, bebiendo en las mesas y un par de putas sentadas en regazos de aquellos que les llenarían el escote con francos. La cazadora se dirigió al tablón de anuncios y vio una marca de un trozo de papiro que había sido arrancado. Tomó ese pedazo y lo olio, lo acarició suavemente entre sus dedos, incluso lamió la fibra con la que estaba hecho. Una efímera sonrisa se dibujó en sus labios y fue a la barra a pedirse una jarra de hidromiel. Se quedó allí aguardando el regreso del que, esperaba, se estaba hospedando en aquel lugar. Observó a los presentes, los estudió, poniendo a prueba sus dotes detectivescas. Jugó con ella misma a adivinar sus oficios, sus perversiones, cómo serían sus familias. Obviamente no pensaba corroborarlo de ningún modo, porque le importaba menos y nada lo que de esos humanos fuera o si algo les ocurriera.  Pero entonces, vio bajar a una cortesana que bajaba corriendo las escaleras y en cuanto le cruzó por delante, la sujetó de la muñeca. -¿A dónde va, jovencita, tan ligera de ropa?- Obviamente la cazadora no era estúpida, sabía de su oficio y el por qué iba semi desnuda. Pero lo que había llamado su atención habían sido sus hermosos ojos verdes y los rizos castaños que caían sobre unos perfectos senos enmarcados por una fina tela blanca. La muchacha se sonrojó y pareció querer evitar su mirada, lo que era obvio, pocos podían ver directamente a aquellos orbes dorados de pupilas alargadas. -¿Le apetece ganarse un dinero extra?- Inquirió, dándole otro trago a su cerveza y esperó pacientemente a su respuesta. La cual no fue verbal, sino física, cuando la joven se le sentó sobre una de las piernas. La isleña rodeó la pequeña cintura de la chica menuda y sin reparo le ahuecó uno de los senos con la mano izquierda. Puestos a aguardar la llegada del albino, al menos pasaría un buen rato.


Última edición por Magnhild el Dom Nov 26, 2017 5:28 pm, editado 2 veces


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Miér Ene 24, 2018 12:12 pm



El descanso es para los vivos.

En la habitación. 20:29 de la noche.



Las batallas se libran dentro.:







Durante sendos minutos la lengua de aquél guerrero. De aquél cazador, daba sin tregua batalla entre las féminas piernas de su aprendiz cuyos ojos eran semejantes a los propios. Tras aquellos incesantes minutos, Valiont pudo notar como se llenaba de fuerza aquél recipiente de músculos que formaban unas de las mejores piernas de mujer que había tenido la oportunidad de llegar a ver. De llegar a presenciar. De llegar a catar. Magnhild quería dar guerra, hacer notar que ella no es la victima de este duelo sin espadas y sin acero donde tan solo la carne y el candor ganaban la ascensión.

El albino se dejó llevar, se dejó hacer hasta que quedó puesto de forma predispuesta al completo con el cuerpo de la aprendiz encima de él, sentada sobre su boca. Antes no lo hubiese sabido pero ahora estaba más que claro, Valiont adoraba aquella postura, no sabía bien dar un porqué que explicase con detalles precisos de aquello, pero notar los labios vaginales mojados en forma de cascada irrumpir con torrente en forma de cascada directamente a su boca, le estaba volviendo loco. Sus manos, firmemente agarradas en cada uno de aquellos gluteos, con fervor y a menudo, azotados con contundencia hasta presentar claros sintomas de un rojizo color.  Su lengua, como si fuera la batuta de los vientos de la mayor de las orquestas, dibujaba trazos de placer de aquí a allá, navegando por el clítoris como el firme sonido de una gaita, percutiendo una y otra vez una vez hubo llegado al final de su trayecto.

Pronto comenzó a sentir la fuerza infundada por aquellas piernas que ahora se cernían en forma de grandes tenazas que estrangulaban su cuello conforme lamía con mas fuerza. Valiont fijó los ocelos dorados directamente en la tez de la rubia, sonriendo, sonriendo con morbo y con descaro. Con desafío en cada destello que provocaba aquel cruce de miradas mutadas. Volvió a abofetear aquellos tambores de carne haciendo alusión al sonido que éstos hacían al ser percutidos. Aquellos cachetes estaban cada vez mas rojos al igual que el rostro del Mutante. Una vez Magnhild hubo soltado a Valiont, éste, arremetió contra ella con un Aard que la quitó de encima de el. Se levantó, firme con la mano puesta en su yunque dispuesto a templar el metal revelde que tenía delante como si se tratase del mismísimo Thor forjando Grungdig. Agarró con temeridad la melena rubia y tiró de ella hacia abajo para meter su lengua en la cavidad de su boca pasando por cada diente, cada encía y glándula de aquél mar. Mordió la lengua foránea y seguidamente la lanzó a la cama, con su miembro agarrado y llevándolo a las inmediaciones de la boca ajena. -Ahora ya puedes comenzar. Y mas te vale que te vea disfrutar. De lo contrario.. es posible que me hagas dudar en no volverte a azotar, Magnhild. -Pronunció sin mas. Permitiéndole ahora y no antes, palpar con la boca, probar aquél manjar que tenía el peliblanco entre sus piernas. Pues el brujo era listo y sabía perfectamente, dadas las circustancias y directrices mostradas: Lo que le gustaba a aquella fiera que tenía ahora mismo en la cama.







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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Miér Ene 24, 2018 1:49 pm

Había sido la primera vez que se tomara la libertad de someter de aquel modo a un hombre, no porque no hubiera tenido ganas antes, sino porque era consciente que, con cualquier humano normal, dada su fuerza y la lujuria que la consumía cuando se excitaba, hubiese matado a su acompañante sin pestañear. Pero con el albino la cosa era distinta, de haber querido, él hubiese podido zafarse del agarre, era un digno contrincante, fuera y dentro de la cama. Sólo por eso se había dejado llevar, cosa que rara vez lograba, pues a pesar de no tener sentimientos, como solían decir las malas lenguas, matar sin un contrato de por medio o a cambio de defender su propia vida, tampoco le aportaba nada.

Y el cazador de monstruos, no sólo había resultado ser una excelente elección para aquella naciente curiosidad de la rubia, sino un magnífico compañero sexual por lo que estaba dejando entrever con sus acciones. Pues, además de no haber dejado de usar su experta lengua para estimularla aún y cuando el oxigeno había empezado a fallar en circular por sus venas, la había sorprendido con un Aard que la empujó, apartándola y dejándola con una ladina sonrisa en los labios. Bien sabía que la falta de riego ayudaba con la erección, era ciencia pura y dura, pero aún así se sintió gratamente satisfecha al ver el falo del brujo aproximarse a su rostro. Era elegante hasta para follar, eso fue lo que pensó Magnhild, y no le disgustaba, pues a pesar de aquella galantería, esperaba que le diera su merecido como correspondía.

Así pues, dejó que la tomara del pelo, ya que poco le importaba que le infligiera dolor, poco lo sentía y cuando lo hacía, le subía la libido más que cualquier otra cosa. Abrió la boca, dejando paso al glande. Sacó la lengua por debajo, acariciando el tronco del miembro a medida que éste profundizaba en su cavidad y pronto lo rodeó con los labios, succionando sin miramientos, sin finuras, haciendo ruido con cada chupada, disfrutando de la maldita felación. No se molestó en ocultar los colmillos, los usó en cambio para morder los cuerpos cavernosos en diversas ocasiones, mientras su sinhueso estimulaba la uretra y la verga se hundía en la garganta de la norteña. Los orbes dorados de la mujer permanecieron fijos en el rostro del albino, admirando sus expresiones, gozando no sólo de los espasmos que su falo tenía con cada succión, sino con el cambio en las pupilas contrarias. Poder ver a alguien como ella, alguien que compartía mucho más que una “misión” o una “carga”, sino esa falta de humanidad que contrarrestaba el exceso de lujuria, era un privilegio en aquellos momentos.

Agarró los muslos foráneos con ambas manos, clavando las uñas de los diez dedos con afán. Empujaba así el cuerpo ajeno, su cadera, contra el rostro propio para que el cazador le follara la boca. Llegado cierto punto, la propia Magnhild parecía ser, al completo, una zona erógena. Siempre gozaba de un buen polvo, pero aquella noche estaba especialmente animada.


Última edición por Magnhild de Skellig el Dom Feb 04, 2018 4:13 pm, editado 2 veces


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Dom Feb 04, 2018 11:26 am



Cama de Lobos.

En la taberna:


En la habitación. 20:39 de la noche.







A
llá abajo en la taberna el ambiente era de música y canciones, muy contrario a lo que solían cantar por entonces en Paris, una Barda habia decidido añadir el sonido de un arpa y unas vocales finas pero con fuerza. Una fuerza proveniente del norte, canción cuyas letras hablaba de un Heroe lejano, un hijo de dragones con sangre del cielo en las venas que acabaría con la oscuridad como Fenrir con la Luna. Y así era como acompañando aquellos acordes, Valiont se entregaba totalmente a los deseos de Magnhild, suspirando y cerrando los ojos. Dejándose arrastrar al lado mas lujurioso y lascivo del mundo; Aquella felación. Los sonidos obscenos, sucios y cargados de morbo rodeaban el miembro totalmente erecto del Albino, sin poder evitar el segregar pre-semen continuamente.

Notó los mordiscos así como notó la invasión a su trasero con aquellas garras que se clavaban violentamente haciéndole sangrar, haciendo que acometiera violentamente contra la boca ajena. Sin cuidado ninguno pero a la vez, con sumo erotismo plasmado en cada acometida que Valiont realizaba contra la nariz de la Cazadora. Gruñía en constancia cuando notaba que la punta de su glande friccionaba fuertemente con las paredes de la garganta con la que se enfrentaba. Una y otra, y otra tras aquella fueron las embestidas como si fuese un toro, clavándola más y más hondo cada vez hasta que observó las primeras lágrimas emanar de los ojos de la rubia, entonces dejó de usar su boca como si fuera la entrepierna de una mujer y la sacó, completamente mojada y goteando hacia la cara foránea. Pronto la marca que él mismo pintó en aquél rostro se difuminaría por la humedad ocasionada, aquella marca que aparentemente y sin razón, puso tan caliente a la Aprendiz hasta el punto de no decir nada más que desnudarse ante él.

Valiont bajó de nuevo, necesitaba comer más, atragantarse con el placer de aquella mujer. Metía sus dedos y los sacaba para jugar en el recto, en aquél culo totalmente predispuesto. Torció el gesto y sus orbes brillaron durante un momento, el momento justo en el que su mano agarraba el falo para encaminarlo no hacia la entrepierna, precisamente. -Te voy a follar el culo, Magnhild. Tu has empezado esto.. -Con un rudo movimiento y una lamida a la yema de sus labios antes de llevarlos a la entrada, la clavó hasta el fondo y sin miramiento ninguno la dejó allí, sintiendo cada rugosidad del recto. -Y yo lo acabaré. -Comenzó a mover las caderas con violencia mientras la zurda se aferraba con fuerza al cabello dorado de la rubia tirándole y provocando que echase hacia atrás la cabeza dejando a merced de Valiont aquella garganta que no dudó en morder, besar y llenar de lamidas durante la follada.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Dom Feb 04, 2018 4:42 pm

Con cada arremetida de las caderas del albino, un gemido se ahogaba en la garganta obstruida de la cazadora de monstruos que incitaba al contrario a seguir acometiendo contra su boca como si esta no tuviera fondo ni fuera capaz de oponer resistencia, cosa que, físicamente, era imposible y prueba de ello fueron aquellas lágrimas que, lejos de significar dolor, mostraban cómo el cuerpo era capaz de reaccionar por sí sólo a pesar de las mutaciones. En cuanto el brujo lo vio, ese lado suyo que hacía sentir curiosidad a la rubia, apareció de nuevo, lo pudo notar, pues ella en su lugar no hubiese sacado el falo de su boca ni aunque llorara a mares. Los fluidos de ambos, entremezclados, habían dejado empapada la verga de Valiont, una parte unía la lengua de la isleña al glande, la cual no dudó en sorber sonoramente, pero otra cayó al suelo, salpicando al impactar contra los tablones. El falo mojó su mejilla y con la humedad hizo que la marca roja se corriera, aunque ella no pudiera verlo. Pero lo sabía, recordaba la señal, había sido pintada únicamente, pero la sentía como si se la hubiera marcado con fuego y ahora le ardía todo un lado de la cara.
 
Se dejó caer sobre la cama, de espaldas, con las piernas flexionadas y abiertas, al ver la hambrienta mirada que portaba el cazador de monstruos, una que conocía a la perfección, pues en infinidad de ocasiones la había podido apreciar reflejada en un espejo cuando ella la llevaba. Sabía lo que deseaba y gustosa se dejó hacer, moviendo ella misma las caderas para acompañar los movimientos de lengua y dedos ajenos. Le gustaba que le estimulara el recto, era un punto que pocos se atrevían a explorar a saber por qué estúpida razón, y a ella la excitaba, así que no tener que pedírselo y que lo hiciera por cuenta propia, era un punto a favor del brujo o, tal vez, una cosa más que tenían en común. Jamás se había acostado con otro mutado, así que no tenía ni idea de si, al igual que con sus ventajas, también compartían cosas más allá como fetiches debidos a la mierda que les hicieron tomar para romperles por dentro y convertirles en lo que eran ahora, armas de destrucción de monstruos.
 
Notó el glande pegado a su ano antes de que las palabras de Valiont confirmaran sus intenciones. Ella podría haberle interrumpido y decir algo, pero prefirió callar y aguardar a que hiciera lo que ambos estaban anhelando. Una ladina y lasciva sonrisa se dibujó en cuanto la polla del peliblanco se abrió paso en su recto, dilatando aquellas paredes que sus dedos no habían hecho más que tantear. Cada estocada fue mejor que la anterior, como si en vez de agotar energía con cada acción, la recargara y acometiera con más fuerza, con mayor violencia y brusquedad. Se apoyó en los antebrazos cuando el contrario la agarró del pelo y fue directo a morderle la zona del cuello. Aquello la excitó más aún si era posible. Sentía que la trataba como a una presa y se estaba mostrando, al fin, como el magnífico cazador que era.
 
Los jadeos y gemidos inundaron la estancia, pues ninguno de los dos se molestaba en acallarlos, como si les importara un pimiento que los demás supieran que como dos bestias estaban follando en el piso de arriba de la taberna. -Espero que no lo termines muy pronto…- Comentó en un tono neutro, pero que denotaba claramente que si se corría rápido, la rubia se sentiría muy decepcionada.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Lun Feb 12, 2018 7:04 am



La curiosidad mató al gato.

Spoiler:





En la habitación. 20:59 de la noche



-¿Pronto? Ésto no será rápido. -Dijo al igual que Magnhild, con un tono neutro pero voraz, serio y tenaz. Mordía su labio inferior para después lamerlo e invadir la boca foránea con su propia lengua buscando en cada recoveco, sin dejar rincón por mojar con su saliva. El mutante arremetía sin parar aunque sin prisa el recto de aquella mujer, empujando como si buscase hacer un agujero en la pared de enfrente. -Tengo algo que me come la.. curiosidad. -Dijo entre gemidos y besos, tan pasionales como eróticos, sonriendo de medio lado como si ya supiese la respuesta de que fue el hecho de aceptarla como algo suyo, por ínfimo que fuera. El hecho de aquella especie de ritual que celebró en apenas unos segundos y sin que ella se lo esperase. Si. Lo sabía perfectamente, pero estaba muy caliente y deseaba que aquella mujer hablase, le respondiese y le dijese todo lo que ella desease decir, todo lo que ella quisiese que el albino escuchara para aumentar aún más si cabe, aquella líbido que comenzaba a desbordarse tan rapido como la pólvora ramificandose por cada vena de su cuerpo cicatrizado y ahora sudado. Su mano recorría todo el muslo izquierdo de la rubia mientras la libre agarraba fuertemente la melena destrozando las posibles trenzas que pudiese aún tener. -¿Qué es lo que te ha impulsado a desnudarte ante mi? -Rugió, gruñó sobre la boca de la aprendiz y tras eso la mordió, arrugando de forma leve la expresión de su tez ahora parecida a la de un depredador con ojos de serpiente.

-Contesta, Magnhild de Skellig. -
Dijo una vez mas, su nombre al completo a partir de ahora. Sin parar en ningún momento las embestidas que poco a poco tomaban el color de cornadas, parecidas a las de un ciervo o un toro. No esperó a que le contestara, sacó su miembro del recto agarrándolo con la zurda, maniobró con el cuerpo de la nórdica y la puso sobre sus cuatro patas como si fuera un animal dispuesto a ser ensartado por el macho de la especie. Volvió a agarrar la mata de pelo, ésta vez usándolo como si fueran las riendas de un caballo o carnero y volvió a clavársela, esta vez no por detrás si no delante, salpicando las sábanas de los flujos de ambos y provocando aquél incesante y curioso sonido como si una rana chapotease felizmente en su propia charca. Esta vez los movimientos eran precisos, sin duda ninguna y duros hasta el final, donde se quedaba unos segundos para que la chica notase el cuerpo de su miembro al completo sin perder ningún detalle. La mano libre fue a uno de los cachetes de la noruega para azotarlo con fuerza y elegancia a la misma vez. Se inclinó sobre el oido de Magnhild mordiéndolo y colando su lengua por dentro. -¿Esto te gusta?





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Lun Feb 12, 2018 11:58 am

El vigor del albino nada tenía que ver con aquellos simples humanos con los que la rubia se había acostado con anterioridad. El único que le había superado había sido un cambiante rinoceronte cuya brutalidad y estamina podrían derrotar a casi cualquiera al que la isleña no tuviera que darle caza. Jadeó y gimió entre lamidas y mordidas, atrapando con sus piernas el cuerpo ajeno para que no dejara de arremeter contra ella. La respuesta a su pregunta había alimentado la excitación de Magnhild y se estaba dejando llevar más de lo normal. Siempre había sido una mujer exigente en todos los aspectos, más aún en la cama, pero nadie había estado a la altura ni había tenido posibilidad de estarlo excepto, de nuevo, el cambiante. Aún así, la mirada del mutado, igual a la suya, era algo que desconocía en un encuentro sexual y la prendía más de lo que hubiese podido imaginar.
 
Escuchó lo que dijo el hombre a continuación, y le hizo saber que algo le hacía sentir curiosidad, aquello que la había traído a ella hasta él. Aquello que había nacido dentro como una pequeña luz y crecido poco a poco, guiando sus pasos a través de caminos y bosques, cruzando ríos y lagos, montañas, mares. Hasta dar con el albino que ahora tenía delante. Pero aquella pregunta fue inesperada, no pensó que quisiera saber por qué una mujer se había desnudado frente a él. Magnhild jamás se había preguntado por qué nadie se desvestía para ella, sólo se deleitaba con las vistas y luego gozaba revolcándose con quien fuera en la cama. Aún así, le contestó sin dilación, pues no tenía nada que esconderle a ese ser que la poseía en aquel momento. Abrió la boca para hablar cuando, una vez más, su nombre sonó acompañado de esa denominación de pertenencia, de esa unión, ese nexo, ese lazo que ahora la unía al que se había ofrecido a ser su maestro. Se tensó un segundo, estrangulando el falo foráneo con el esfínter, pero antes de poder hacer nada, el brujo la hizo girar y ponerse a cuatro patas para volver a ensartarla, pero cambiando de agujero. Gimió al escuchar el lascivo y sucio sonido de sus cuerpos al chocar, de sus fluidos al salpicar. Giró la cabeza aún con su cabellera rubia enredada en los dedos foráneos y observó al cazador con sus dorados ojos de pupilas, ahora, dilatadas. -De Skellig.- Fue lo que contestó al relamerse y pellizca su propio labio inferior con el colmillo derecho hasta hacerlo sangrar.
 
El azote hizo que la zona se enrojeciera por unos segundos y la carne de la nalga y el muslo temblaran, vibraran. -Me has excitado con eso. Y sí, me gusta. Sabes dominarme y eso… eres el primero.- de medio lado entre jadeos y gemidos. Aferró la ropa de cama con los dedos de ambas manos y tomó impulso para golpear ella hacia atrás con brusquedad, asegurándose que el albino se la clavaba hasta el fondo y sin miramientos. Cuando la sintió tan hondo que hasta le dio un vuelco el estómago, coló una mano entre las piernas y con dos dedos rodeó la base del falo ajeno para estrangularlo con fuerza. No necesitaba controlarse con Valiont, lo sabían ambos, así que no midió la presión que ejerció y siguió cerrando el círculo que formaban sus dígitos hasta que se tocaron las yemas de ambos dedos, sólo entonces liberó la verga, mas no era una tregua, sino un aviso antes de con un movimiento rápido girar hasta quedar de medio lado, apoyada en una pierna y un antebrazo, alzando la izquierda y con un brusco gesto atrapó el cuello del brujo y lo atrajo hasta que su cara casi se pegó a la cadera de la rubia en una incómoda postura para el varón. -Cuando uno juega con fuego, tiene que estar dispuesto a quemarse.- Se lamió los propios restos de sangre que aún le teñían el labio y escupió a la cara de Valiont antes de sonreír. -Arde conmigo, Valiont de Skellig.-


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Sáb Feb 17, 2018 11:48 am



Igni.





En la habitación. 21:17 de la noche



E
l cazador notaba la enorme presión que ejercían aquellos dos dígitos rodeando la base de su miembro, cuanto mas apretaba, mas fuerza usaba para embestir al igual que mas ahínco usaba en las sacudidas de la piel foránea, los azotes en el culo de Magnhild eran atroces y voraces, algo que no acostumbraba el Brujo pero que no tenía ningún problema en ejercer esa dominación. Tras la acción de la rubia matamonstruos Valiont quedó incómodo, pero no lo suficiente como para parar ésto. El albino abrió la boca mordiendo la carne del abdomen de la aprendiz y acto seguido lamía de forma efusiva, tal y como lo hizo Coco hace ya un tiempo, lo recordaba a la perfección.

Dirigió su enigmática mirada a la foránea para no perder contacto mientras mostraba su lengua sacada, pegada al cuerpo de Magnhild. Como el rostro gesticulaba con cada apertura de la boca que ejecutaba Valiont, los pelos de su barba se frotaban cerca de la cadera de la muchacha. Entonces sacó la polla de aquél cubil que tenía la nórdica entre las piernas y bajó de nuevo su cara, esta vez lo que comenzó a lamer no fue el clítoris, si no, directamente el culo de la bárbara. Metiendo la lengua una y otra vez junto a varios dedos. Su nariz golpeaba suavemente los labios vaginales actuando para estimular ambos lugares a la misma vez. -Mmmh…- Gruñía con la boca llena. La mano libre fue directa al culo, al lado rojo por los azotes y siguió, en aquella forma, aquella postura, golpeando, castigando sin cesar la fina y blanca piel. No se quitó el esputo de Magnhild, sonrió y dejó que cayera por su propio peso hasta sus labios. Con gusto lo aceptó en su boca y tragó. -¿Y no estoy dispuesto a quemarme, Magnhild de Skellig? -Dijo en una breve pausa, pasando a masturbar con sus dedos el género de la mujer, mientras él masturbaba el culo con la lengua, estimulando las paredes y mordiendo de vez en cuando las ingles. -Apuesto a que no te han comido tanto.. En años. -Sonrió, no albergaba ego dentro de su ser, le era imposible, lo dijo mas que nada para.. continuar con el juego. Alentarla. Retarla. Pues aquello era lo que mas caliente le ponía a la de Skellig.





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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Sáb Feb 17, 2018 12:19 pm

Al ver que el norteño no se detenía a pesar de la incomodidad de la posición en la que le había dejado, sonrió con satisfacción. Mas no aflojó el agarre y observó cómo éste se entretenía en lamer y morder allí donde alcanzaba de la anatomía de Magnhild. La barba hormigueaba contra su cadera, de haber sido capaz de sentir cosquillas, se hubiese reído seguro.

Gruñó cuando el falo del brujo salió de su interior, dejándola con una incómoda sensación de vacío. No le gustaba cuando podían darle más y la cosa se quedaba a medias. Claro que tampoco le gustaba cuando no podían darle más y ella se quedaba a medias. Pronto quedó tendida y con las piernas abiertas, viendo al albino descender hasta sus nalgas, donde hundió la cara al completo. Sentir su respiración en el trasero y la experta lengua hurgando en el recto, fue delicioso y no iba a negarlo. Gimió, dejándose llevar por las sensaciones placenteras que aquel hombre le otorgaba, con su boca y con los dedos que, traviesos, exploraban tan hondo como alcanzaban, revolviéndose, dilatando. Se corrió de nuevo contra el rostro de Valiont, salpicándolo con sus fluidos como si, una vez más, le escupiera. Apoyada en sus antebrazos, admiró la escena y como el contrario se relamía encantado. Ninguno de los dos le hacía ascos a casi nada. Descubrir los fetiches que tenía cada uno era un juego más dentro de aquella partida de Gwynt en las que todas las cartas atacaban con sexo.

Alargó la mano hasta el zurrón que se enredaba al cinturón con las espadas y que, ahora, yacía tirado en el suelo. Lo abrió, desanudando el cordel que bordeaba la boca del saquito y de dentro sacó un ramillete de extrañas hierbas que se anudaban entre sí, casi como una trenza de muchas hebras. Sonrió al observarlo, tumbada como estaba boca arriba en la cama con medio cuerpo caído hacia atrás, con la cabeza prácticamente rozando el suelo. Se lo llevó a la nariz para olerlo, despacio, disfrutando de aquel característico aroma. Usó la mano libre para impulsarse y de un solo movimiento, quedó sentada en el colchón, observando al albino que no sabía lo que la nórdica estaba haciendo. Le mostró lo que sostenían sus dedos índice y pulgar, moviéndolo lentamente como si lo envolviera con una capa invisible de algo. -¿Conoces a las brujas de Yaharta?- Ladeó la sonrisa y con un leve chasquido de su zurda, prendió un extremo del aquella especie de cigarrillo antes de llevárselo a los labios y darle una larga y lenta calada. Dejó caer los párpados, disfrutando de la sensación que la invadió al inhalar el humo especiado que se expandió por sus pulmones. Lo retuvo allí unos segundos prolongados, antes de abrir los ojos y liberarlo directamente en el rostro de Valiont. -Son expertas en estimular la sexualidad, en prolongar el placer. Dejé que experimentaran un poco conmigo y, a cambio, descubrí algunas cosas sobre mí misma y me gané algunos conocimientos sobre herboristería. Muy útiles, créeme.- Se pasó la lengua por el labio inferior, al tiempo en que se incorporaba lo justo para pasar de estar con las piernas abiertas a ambos lados de las del brujo, a estar de rodillas, sentada sobre sus propios talones. Se inclinó, girando el rostro y volvió a fumar con lentitud, mas esta vez, con la zurda, su mano libre, agarró al isleño de la nuca y le comió la boca con un voraz beso. En él le traspasó los vapores tóxicos, embriagadores y adictivos que endurecerían la polla más flácida del mundo. Quería averiguar cuáles serían los resultados con otro mutado como ella. En realidad, era la primera vez que lo probaba con alguien ajeno, pues no tenía claro qué efectos podría tener en otras razas, pues tal vez podría hasta matarlos.

Una vez liberada a la bestia, mordió el labio inferior ajeno y le empujó para que cayera hacia atrás. -Tarda unos minutos en hacer efecto. Mientras, sigamos disfrutando.- No iba a desperdiciar el resto de las hierbas y hasta no saber si afectaba de distinta manera a una hembra que a un macho, con una calada para el albino, sería suficiente. Ella se colocó a tres patas, agachó el tronco y aproximó la cara a la verga aún dura del cazador de monstruos. Una nueva calada al ramillete, dejando salir el humo contra el tronco del falo. Se quedó observando como la grisácea niebla envolvía la erección, casi danzando. Sacó la lengua y lamió muy lentamente, viéndose como aún salían algunas brumas de entre sus labios. Mordió uno de los testículos, tiró de la piel del escroto y luego succionó hasta engullir una de las gónadas. Jugó con ella en el interior de su boca, acariciándola con la lengua, apretando con los colmillos. La soltó y aspiró con ganas la mezcla de olor a sexo que desprendía la polla del vikingo y las hierbas, humeantes que poco a poco se consumían entre sus falanges. Sorbió de nuevo del extremo apagado, tragando y cuando aún retenías los vapores en los pulmones, empezó a chupar la verga de Valiont con ganas. La saliva se le acumulaba en la boca y, de vez en cuando, algún hilo espeso se escurría por una de sus comisuras, manchando la ropa de cama. Al no querer soltar el rico manjar del que estaba gozando, la espesa neblina salió por sus fosas nasales, convirtiendo la clara imagen de su maestro en un paisaje borroso y algo difuminado. Aún quedaba cerca de la mitad del cigarrillo y estaba ansiosa por ver cómo reaccionaba el contrario. Deseaba que le sentara tan bien como a ella, o incluso más, y que le pidiera más de aquellas hierbas, que se las fumara con ella y se perdieran en la lujuria de aquella noche.


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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Valiont de Skellig el Sáb Abr 07, 2018 4:45 am



Las riendas de la Yegua.





En la habitación. 21:27 de la noche








Valiont se relamía de forma lenta pero intensa los labios pues sus ojos en el mas profundo halo, brillaban con la intensidad de mil soles. Las velas se apagaron y con ello toda la iluminación que pudiese tener aquella habitación incluida la chimenea. El único calor generado, que no era poco, era el de aquellos dos Cazadores de monstruos retozados en la cama y ahora, dándose un pequeño respiro, descanso, en forma de una nueva idea dada por la parte femenina de los dos. Cierta ráfaga de viento entraba por las contraventanas pero no era algo que fuera a impedir que lo que allí dentro, en el interior que nadie veía, iba a ocurrir. -¿Las brujas de Yagarta? -Era por el nombre que él las conocía, pues aquella pequeña comunidad que no aparecía en los mapas modernos también se les podía llamar Yaharta, Yagara y simplemente Yagh. Unas brujas conocidas por sus dotes afrodisíacos a las que acudían los maridos desesperados por poner mas calientes que una burra a sus aburridas esposas o incluso las esposas, cuando querían tener bien agarrado al marido, para quedarse preñadas y cuasi-obligarlos a estar junto a ellas y el crío en concreto el resto de sus vidas. A cambio solo pedían un fragmento del alma del cliente, un pago ínfimo para lo que significaba aquél pueblo lleno de paletos que no sabían ni lo que era un dedo.

-Las conozco.. Pese a no ser muy de fiar, hace muchos años me invitaron a una fiesta. Fue divertida. -Fue una orgía, pero Valiont jamás se jactaba de esas cosas ni las iba pregonando a los cuatro vientos, pues no veía la necesidad de ese tipo de egocentrismo ni de ninguno. Sonrió de medio lado al ver que los ojos similares de Magnhild le miraban con intensidad, llenos de deseo por lo que iba a llevar a cabo mientras con las manos liaba algo raro, extraño. Una vez hubo acabado lo entendió mejor, era una especie de canuto. No le daba miedo, en realidad el albino había vivido mucho, y en esas viviendas había hecho de todo pero nunca por moda o por cosas tan estúpidas como el “parecer normal”. Es más, algunos remedios médicos solo se podían ingerir de aquél modo. Fumándolos.

Saboreó el beso, cálido y mojado como el que más. No tosió puesto que estaba acostumbrado a ello. Ingirió el humo que su compañera de cama en estos momentos le pasaba junto a voraces movimientos con su lengua dentro de la propia. Él enganchaba su lengua con la foránea dejándose llevar en aquella plenitud. Se tumbó, la escuchó y asintió. Entonces observó y pudo contemplar la escena. Magnhild, su aprendiz, estaba de nuevo entre sus piernas, lamiendo aquél tronco que se alzaba como si quisiera conquistar los propios cielos y el reino de luz hallado entre ellos. Desde luego un reino de luz era lo que estaba descubriendo. Todo le empezaba a dar vueltas y sin tener la necesidad, empezó a sonreír y volcar los ojos. Arqueando la espalda pudo apreciar en los muebles, ciertos seres corretear por éstos. Subir hasta arriba del todo, y saltando hacia abajo a la voz de -¡Yuhuuu vamos a follarnos el aire! -Aquello le extrañó, conforme los duendecillos saltaban, la voz de Magnhild le taladraba los oídos y se colaba por entre sus sentidos. De entre las paredes salieron labios, sexualizados hasta el absurdo, pintados. Eran los labios de la Brujo, pero multiplicados. Hablaban todos a la vez, y todas aquellas sensuales bocas se abrían sacando la lengua diciendo, pidiendo al unísono que se corriera dentro de ella. Eso fue lo que hizo en mitad de las lamidas humíferas que practicaba la verdadera Magnh. Un gruñido largo que se terció hasta ser un voraz alarido de placer fue el que acompañó el compás de la pelvis de Valiont cuando comenzó a eyacular dentro de la boca ajena, pegada a su miembro devorándolo junto al humo. Su néctar invadió por completo cada cavidad húmeda, cada glándula de su lengua.

Un enorme unicornio apareció por la ventana, aparentemente navegando por entre el aire mirando directamente a Valiont, quien, casi sin darse cuenta ni ser consciente de todo menos el Placer, pues esto último lo sentía multiplicado por diez, había puesto sobre sus cuatro patas a la rubia nórdica como si de una perra se tratase, recordando, sin poder evitar, a aquella escena que tuvo en reiteradas ocasiones que aún no acabaron, con Coco. Una noble y bonita cambiante canina en el poder de Ysgramir Gunnarson.

Introdujo entonces aquella masa de carne dura directamente entre las nalgas de la de Skellig, hasta el fondo, con un voraz grito que casi parecía de Licántropo. Con la izquierda agarró el brazo y la muñeca izquierda de la chica, con la derecha una buena mata de aquél rubio cabello que tanto la caracterizaba. Comenzó a tirar violenta y elegantemente de ambas zonas para aprovechar esto y hacer eco de un impulso básico, violento, rítmico e incluso seco, conformando la follada. Una embestida tras otra era lo que dibujaba en el bonito lienzo que era la escena, morbosa, sexual y llena de líbido, ahora multiplicado por culpa de la chica. Valiont daba feroces azotes hasta dejar marcados los glúteos de la chica, antes de volver a agarrar su pelo y tirar de él tan fuerte como pudiese.





Señorita Blackmore.. ¬¬ :
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Re: Only the strongest will survive // Privado - Valiont [+18]

Mensaje por Magnhild de Skellig el Sáb Abr 07, 2018 6:46 am

Ella misma estaba sumida en el deseo que la embriagaba con cada bocanada de humo que exhalaba, así que no se percató de cómo las hierbas comenzaban a hacer efecto ya en el albino cuyo rostro se deshacía en extrañas sonrisas y giros de ojos hasta ponerlos en blanco. Ella se deleitaba con cada lamida, mordida y succión que propinaba al duro y grueso falo de su maestro. De hecho, hubo cierto momento, en el que incluso se dejó llevar hasta el punto de hincar los dientes en el tronco con tal fuerza, que logró hacerle sangrar un poco. No dudó en lamer con lascivia cada gota, como si el elixir que emanara de allí fuera el contenido del santo grial, algo que ni por asomo pensaba desperdiciar. Se pasó la lengua por los dientes y los labios, paladeando el jugo férrico del cazador de monstruos. Siempre le había excitado saborear la sangre, pero la de Valiont era distinta a la de cualquier humano, como también lo era a la de licanos, vampiros o cambiantes. Había probado plasmas de todo tipo en todos sus años de vida y ninguna le supo jamás tan bien como la de un mutado como ella. Lo que aún no sabía era si se debía a su condición o a un individuo en concreto, pues el albino era el primer cazador con el que mantenía relaciones sexuales y con el que se tomaba la molestia de beberse su sangre.

Dio otra calada a su cigarrillo y volvió a subir hasta envolver el glande y engullirlo, succionando con ganas, chupando de manera sucia y sonora. Había tragado el humo pero, poco a poco, a medida que tragaba y dejaba salir la polla de la boca, el humo se iba escurriendo por las comisuras de sus labios y las fosas nasales, envolviendo de nuevo en espesa neblina todo lo que la vista de Magnhild alcanzaba a ver desde aquella posición. Justo en el momento en que la verga disparó aquello que había contenido, llenando la cueva húmeda y necesitada de la isleña, que voraz esperó a que el falo dejara de pulsar entre sus dedos para tragárselo todo, succionando una última vez. Se relamía gustosa cuando, de entre la bruma aparecieron unos dedos que se enredaron en la melena rubia de la brujo. Demandantes, estos exigieron con tirones que soltara la verga y se echara hacia atrás. Gruñó, porque le cortaban el placer de seguir mamándosela a su maestro, aunque éste acabara de correrse, pero en cuanto puro vislumbrar los ojos dorados y sibilinos de Valiont, supo que las drogas habían hecho efecto. Se irguió hasta sentarse de nuevo sobre sus propios talones, mas eso no era lo que deseaba el albino, que sin palabras y sólo con gestos, la hacía maniobrar a su antojo. Para cuando éste pareció sentirse conforme, ella estaba de rodillas en la cama, pero a cuatro patas, con el culo en dirección al cazador y el rostro en dirección al cabecero.

El brujo fue directo a metérsela por el culo, ansioso, furibundo, perdido en el éxtasis de las hierbas que había inhalado y que, con una sola calada, habían tenido un efecto arrasador en el mutado. La rubia gritó de placer, notando como le temblaban los muslos desde las rodillas hasta las nalgas, que se enrojecían con cada azote que le propinaba su maestro. Cuando la sujetó del brazo, el dolor provisional que sintió cuando la articulación del hombro crujió, cediendo, pronto se convirtió en un morboso placer. Magnhild era una mujer dominante, especialmente en la cama. Le encantaba someter a hombres y mujeres, doblegarlos a lamerle las botas. Pero al igual que aquella vez con el cambiante, ahora el albino cambiaba las tornas. No sólo le otorgaba el éxtasis de aguantar su ritmo, sino que la había subyugado con su fuerza física. Y, aún así, negándose a ceder el control o renunciar al poder que ella misma tenía, con la mano que seguía apoyada sobre el colchón y el impulso de las rodillas, ella misma se empujaba hacia atrás con virulencia, para que la penetrara con una rudeza inusitada para ambos en el acto carnal que tanto disfrutaban.

Cada vez que su cuerpo vibraba por una nueva nalgada que hacía arder desde el glúteo hasta la yema de sus dedos, la rubia gemía como una bestia en celo. Al final, ansiosa como estaba, se vio obligada a tirar de a muñeca para recuperar su brazo izquierdo. Con la fuerza con la que lo recuperó, la articulación volvió a su sitio, porque se había dislocado y ahora toda la musculatura hormigueaba. Se inclinó un poco hacia el lado cuanto se apoyó por primera vez en la zurda, pero fue recuperando la fuerza poco a poco, hasta que, ya bien sujeta con ésta, se llevó la diestra entra las piernas. Con los dedos índice y corazón se separó los labios vaginales, empapados como estaban, las falanges se deslizaron con suavidad. Se acarició un par de veces y, seguidamente, coló éstos, más el anular, empezando a masturbarse con ellos. El chapoteo resonaba en la estancia junto a los jadeos de ambos. La mano se movía con rapidez y necesidad, buscando alcanzar un orgasmo previo al que la penetración anal le otorgara. No pensaba conformarse con correrse un par de veces aquella noche, al contrario, quería que fuera un jodido festival de fuegos artificiales como aquellos que había descubierto en una de sus misiones que la llevó hasta China, cuna de la pólvora y los colores.


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