Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Honoré Satie el Miér Dic 06, 2017 9:41 pm


“Life ... is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing.”
― William Shakespeare, Macbeth


El viento despeinó su cabello y fue una sensación extraña, hace tanto que no sentía tal cosa que no supo qué hacer. Miró el horizonte desde lo alto de la colina, las casas que se iban apilando como en un castillo de naipes y luego, al fondo, París en todo su esplendor. Más cerca, los sembradíos de trigo que alimentaba las arcas de los Satie.

Era tan raro que saliera, que incluso los trabajadores más antiguos, aquellos que de hecho ya lo habían visto en una de sus raras apariciones, lo miraron raro. Por eso ordenó al mayordomo que lo acompañaba que lo llevara a ese sitio, lejos de todos. Había ido a revisar un asunto administrativo que el capataz no pudo resolver, y odiaba eso, aunque se portó benévolo porque el hombre le había servido por años.

Una vez en aquel lugar alto, vigilando como desde una atalaya, Honoré ordenó ser dejado solo un momento, y se sabía que sus órdenes debían acatarse con prontitud o atenerse a las consecuencias. De ese modo, solo y sentado en la silla de ruedas que lo ataba, miró ese exterior que quizá no vería en mucho tiempo tras ese día. Suspiró, pensando en sus hijos, y en la nueva niñera, la señora MacFarlane que se empeñaba en interferir con su reclusión voluntaria.

Sus cavilaciones se vieron interrumpidas cuando escuchó ruido a sus espaldas. Maniobró la silla de ruedas con habilidad y se giró 180 grados. Aguzó la vista, pero no pudo ver nada, más que los árboles por los cuales la luz de la tarde ya se colaba, naranja y dorada.

¿Quién anda ahí? —exigió saber. No podía ser su mayordomo, ni el capataz. Si su orden había sido ser dejado solo, no se atreverían a acercarse. Mucho menos uno de sus trabajadores, creyó, porque le tenían miedo y recelo, aunque no los tratara mal precisamente.

Tensó la mandíbula y empujó las ruedas de su silla un poco al frente. Era una lata estar pegado a ese armatoste; le complicaba todo, como en ese caso, averiguar si se trataba de alguien, o de un animal silvestre. De ser lo primero, entraban en otro problema: ¿qué hacía en su propiedad? Si bien los trigales estaban separados de su casa, esos terrenos no dejaban de ser suyos, como fueron de su abuelo, y jamás llegaron a ser de su padre.

Quiso acercarse más, y eso provocó que por poco la silla rodara cuesta abajo. Logró detenerla, lastimándose las manos en el proceso. Maldijo por lo bajo, detestándose por lo inútil que era, dependiendo de ese aparato para todo.


Última edición por Honoré Satie el Jue Feb 08, 2018 10:30 pm, editado 2 veces


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Re: The Sound and the Fury → Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Sáb Dic 16, 2017 7:21 pm

Si bien París le resultaba sumamente agradable, la salida a zonas algo más alejadas al ajetreo de la ciudad, campos, cosechas y demás, si bien se podía considerar que la aparente joven vampiresa había madrugado por así llamarlo al levantarse cuando los ultimos rayos del sol aun bailaban entre los arboles, el truco era no exponerse a él directamente, simplemente a estas horas era cuestión de esperar a que la luz se terminase de apagar, olisqueaba los aromas del campo, más se puso su capucha ocultando su rostro, no llamar la atención siempre era sumamente importante, aunque una jovencita siempre alguna mirada desviaba, todo depende de quien se cruzase en el camino, no era algo que ahora le preocupase en exceso, siempre segun era la situación.

Más ahora acariciaba un mechon de su platino pelo, mientras pensativa se iba dirigiendo a los campos de cosecha, había casas, las veía a lo lejos, eran un buen sitio donde encontrar una presa relativamente facil, de hecho pocas veces encotraba las presas tan alejadas, eso solía despertar un ese instinto más sadico y oculto que la rubia solía tener, el que no había motivo para mostrar. Ladeó la cabeza sonriendo de maliciosamente, mientras se acercaba más y más pudiendo captar ciertas presencia, manteniendose oculta a los ultimos rayos del sol, mientrás observaba algo que le llamo ciertamente la atención.

Se movió rapido, mientras desde su escondrijo..esperaba que las luces desaparecieran, sonrió de medio lado mientras escuchaba aquella voz preguntar por quien se escondía, la rubia observó con atención, la noche se hizo presente permitiendola salir de donde se escondía aunque no a la vista de aquel hombre, al que observó con atención, viendo como se dejaba las manos al intentar frenar esa silla de ruedas para no caer, podía notar su pulso desde donde estaba, como miraba el trigal. La vampiresa se acercaba por detrás de forma sigilosa, mirandole con cierta curiosidad, miró alrededor comprobando que nadie más huniera ahí.

Agarró la silla por detras y se inclinó hacia alante por el lado derecho del hombre. -Buenas noches...- Dijo arrastrando un poco la silla hacia donde le fuera dificultoso moverse, se giró hasta colocarse frente a él sonriendo de ladeada manera. -Disculpame, quizás me he despistado un poco, estoy algo perdida..¿Eres el señor de estas tierras?.- Sonrió de medio lado, quizás era intimidante para aquel mortal esa presencia. Esas formas, pero estaba algo desentrenada en las formas de estar con mortales, aunque si su objetivo era el pulso de ese hombre poco le debiera importar, pero se sentía que quizás era muy abusona de su parte. Mejor dar la oportunidad a hablar tal vez.-Soy Arikel...un placer.- Dijo con cierto tono de superioridad mientras entrecerraba los ojos observandole con esa sonrisilla maliciosa.




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Re: The Sound and the Fury → Privado

Mensaje por Honoré Satie el Jue Feb 08, 2018 10:44 pm


Siguió oteando el lugar, tratando con ahínco de encontrar al intruso. El ardor en las manos pasó a segundo plano ante la desesperación de no poder ver, más aún cuando la penumbra de la noche se dejó caer con fuerza, matando el último rayo del astro rey en el horizonte.

Fue a preguntar una vez más, a darle una segunda oportunidad a quien anduviera por ahí, antes de llamar a su gente para que lo sacaran a patadas. No era secreto que Honoré era muy celoso de lo que era suyo, y esta intromisión le pareció una grosería. No obstante, ya no pudo hacerlo. Sintió cómo alguien tomaba la silla, brincó en su lugar, y dio un súbito suspiro cuando escuchó la voz femenina. ¿Cómo había conseguido acercarse sin que él la detectara?

Sí, soy el señor de estas tierras —afirmó con aplomo cuando la tuvo de frente: joven, pálida, bonita a su modo, y claramente extranjera—. No me importa cómo te llames, estás en propiedad privada —soltó con esa amargura que lo acompañaba desde que estaba atado a la silla de ruedas. Honoré podía ser muy déspota cuando se lo proponía, sobre todo con extraños.

Vaya que sí estás perdida —continuó con ironía—, ¿cómo rayos llegaste a este lugar? Además, no es hora para que una mujer ande sola tan lejos de la ciudad —dijo, pero la verdad es que le daba exactamente lo mismo si la chica sufría algún contratiempo. Lo único que le interesaba en ese instante era que dejara sus malditos sembradíos.

¿Necesitas ayuda? Puedo decirle a uno de mis trabajadores que te encamine a la ciudad —ofreció luego, con cierta urgencia. Esa repentina amabilidad nacía de la misma necesidad: la de que la joven se largara.

Comenzaba a odiar realmente estar fuera de su habitación, de la que de por sí, raramente salía. No tenía tiempo para estas tonterías. Quiso mover la silla, pero no pudo y frunció el ceño, alzó la vista para verla a los ojos con algo parecido al odio. No podía ser odio, porque Honoré no invertía emociones en cualquiera, pero sí se asemejaba lo suficiente como para notar el carácter agrio en el hombre. Y bueno, se decía constantemente, ¿qué esperaban de un pobre paralítico?

Apremió por una respuesta en un gesto, tensando la mandíbula y apretando con las manos las ruedas de la silla.


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Re: The Sound and the Fury → Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Vie Feb 09, 2018 6:31 pm

La vampiresa observaba al hombre ladeando la cabeza, permitiendose una mirada de lo que se pudiera decir ternura observandole, solo por ver a lo que podría convertirse en una presa desvalida debido a lo que estaba aferrado sin poder huir, más se mantenía mirandole de esa forma melosa, tranquila mientras meditaba cual sería el siguiente paso a dar con aquel hombre, que ahora tenía un tono serío cuando aseguró que le daba exactamente igual como se llamara aquella jovencita de aparentes dieciseite años, una adolescente con un gusto por la ropa londinense, más a pesar de la bordería del hombre, la chica no perdía la discreta sonrisa para no mostrar sus colmillos.
Dejo escapar un suave suspiro antes de inclinarse mirando al hombre, con aire burlon tal vez, algo que quizá aquel hombre pudo intuir, desvió su azul celeste mirada unos segundos antes de responder los gruñidos del hombre. -Vaya, eres muy poco amistoso...es de mala educación no presentarse, vamos...dime tu nombre.- Dijo eso último con un dulce tono lastimero, que aunque dudaba que sirviese con el hombre, si estaba convencida de que al menos conseguiría una sensación de desconcierto.

La vampiresa se relamió muy lentamente, mientras concentraba su atención en el pulso del hombre, al que por cierto si le encontraba ciertamente atractivo, aunque le estropeaba esa amargura que acompañaba al estar atado a la silla, pero respondió con una sonrisa discreta a las cuestiones que acompañaron seguidamente con ironia que este escupió entre sus labios, la rubia noruega dejó escapar una risa. -Oh, pues estoy aquí por que he aprovechado que mi padre no miraba para hacer unas travesuras que pudieran resultar interesantes.- Comento con una cierta picarda en sus palabras, buscando aun más el despistar o al menos hacer estallar las emociones confusas que pudiera crear en aquel hombre, podía escuchar el latido de su corazón, potente, sin duda alguna, quizá por la tensión y el contra tiempo que para él era tener a una desconocida en sus tierras, y que fuese tal vez demasiado invasora en cuanto al espació personal.

Se mordió el labio aun con cuidado de no mostrar sus colmillos, y aunque a simple vista el hombre se llevaría una imagen distorsionada de lo que pudiera significar ese gesto. -¿Tus trabajadores? parece que tu mal humor te precede, o no estarias tan....poco acompañado. - Sonrió devolviendole la ironia mientras miraba a ambos lado observando la soledad del sitio. Más el hombre quiso retirarse pero Arikel no estaba dispuesta a dejar escapar a su posible presa , eso era así y era una realidad de la que aquel hombre no era consciente, ni iba a dejar que lo descubriera, al menos por el momento, asi que iba a invertir tiempo en un juego que pudiera antojarsele sumamente divertido como necesario para conseguir algo más, ladeó la cabeza mirandole. -¿Por qué quieres que me vaya? oh...no quiero irme, me gusta conocer gente, y si es atractivo mejor. - Le guiñó un ojo con coqueteo, sin duda eso no se lo esperaría, y ademas por el patrón de comportamiento que llevaba seguramente se lo tomaría a mofa, o empezaría a compadecerse de si mismo, asi que la vampiresa quiso atajar aquello, acercandose más al hombre aferrando la silla para impedirle la retirada. -Es una pena ese humor tan agrió, quizás me he precipitado metiendome en un sitió...mejor dicho propiedad privada...pero...ahora mismo no me arrepiento, seguro que tu tambien estas hastiado y por eso tu humor es tan...gruñon.- Dijo en el tono mas dulce que la vampiresa era capaz de hacer, se acercó un momento a él, el mortal lo tomaría como un intento de coqueteo, la realidad era más oscura, pues buscaba oler su sangre. Se retiró un poco aun aferrando la silla y le dió tiempo a asimilar las acciones de la joven.







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Re: The Sound and the Fury → Privado

Mensaje por Honoré Satie el Miér Abr 11, 2018 10:34 pm


Aún de vez en cuando tenía la esperanza de poder mover la silla y hacía el amargo de jalarla para poder arrebatarla del agarre ajeno, pero para ser una chiquilla tan delicada, tenía mucha fuerza. Honoré la maldijo por lo bajo e intentaba hacerse hacia atrás en su asiento cada vez que se acercaba. Estaba completamente desvalido ante la rubia, que parecía muy empecinada en fastidiarlo, porque a sus ojos no había otro motivo para haberla estado aguantando ya por tanto tiempo.

Su boca formó una línea recta en su rostro de ceño fruncido, para impedir que desde su garganta escapara su nombre. Ahora era más una cuestión de honor. En cambio, bufó, odió que tuviera razón respecto a sus trabajadores, pues ni uno parecían andar por ahí cerca.

No necesito tu lástima —al fin respondió. Para él, cualquier cumplido era por compasión de su situación, no le cabía en la cabeza que pudiera tratarse de algo sincero—. Mi humor siempre es el mismo. Ya está, ¿no? Ya conociste a alguien, según tú, atractivo, ahora vete. —Volvió a hacer el intento de mover la silla, y una vez más fue inútil.

¿Qué buscas exactamente? ¿Por qué atormentas a un lisiado? ¿No lo ves, niña? Sólo quiero estar solo —soltó con la amargura usual. Siempre que se refería a él era con especial énfasis en ese aspecto, no para victimizarse, sino para dejarle claro al mundo que sus intenciones eran inamovibles: quería que lo dejaran en paz.

¿Era tan difícil entenderlo?

Te aseguro que París tiene gente más interesante, y sobre todo, más dispuesta para conocer —dijo luego—, porque no eres de aquí, ¿no es así? Tu nombre, tu acento, tus ojos, tu cabello… eres del Norte, ¿o me equivoco? —continuó. Aunque amansó su intratable manera de manejarse, estuvo lejos de sonar amistoso, y es que eso ni siquiera cabía en su vocabulario.

Si te digo mi nombre, ¿me dejarías tranquilo? —Quiso negociar—. No creo que te suene de nada, pero insistes también mucho en eso. ¿Es suficiente para comprar mi libertad? —Con ello, miró las blancas manos de la chica que le impedían huir en su silla.

Le pareció un trato justo.


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Re: The Sound and the Fury → Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Mar Abr 17, 2018 8:25 am

No había que esforzarse en adivinar que ese hombre huraño no estaba nada comodo con las acciones que la chica tenía, aferrando su silla pra que no se retirara, incluso este parecía percatarse de que la joven a pesar de un apecto tan delicado tenía una inusual fuerza que le mantenían si poder poner distancia entre los dos, a pesar de sus quejidos y gruñidos, Arikel observaba al hombre, como si lo estuviera estudiando, realmente en lo que estaba concentrada era en el latido de su corazón que bombeaba con fuerza, supuso que por la tensión que tenía por la insistencia de la joven en conocerlo mejor, Arikel se meditaba si desvelar su naturaleza para probar su sangre, pero lo cierto es que no deseaba matarlo, realmente le estaba despertando el interes de otra forma, quizá pudiera divertirse más con el mortal malhumorado que tenía frente a ella.


-¿Lastima?.- Repitió esa palabra cuando el hombre al fin la respondió, lo que hizo que la vampiresa enarcara una ceja mirandole aun con atención ignorando la nueva petición de que e marchara, ella ladeó la cabeza frunciendo el ceño mientras le miraba. -No me das la menor lastima, te regodeas en estado y eso hace que cualquier pizca de la lastima que pudieras causarme desaparezca...no, no siento pena por tí, ni siquiera me incitas cierta ternura, pero aun asi, me sigues pareciendo alguien atractivo.- Dijo de una manera soberanamente brusca la muchacha, no tenía por que andarse con finuras, ni siquiera lo veía necesario.
-Deja de regodearte en eso.- Replicó cuando nuevamente el hombre volvió a mencionar que era un lisiado, mientras que Arikel seguía con su mirada fija en él, mirandole, estudiandole, se le hacía la boca agua ciertamente, pero preferiría otra actitud también, esta era muy agria, y a la noruega se le estaba antojando intentar bajar esos escudos que podía tener, sería un juego muy interesante, aunque resistirse al bocado pudiera ser. -Yo quiero compañia.- Replicaba la rubia sin dar paso a las peticiones del hombre que tenía frente a ella.


Pareció que el caballero finalmente se fijaba en los rasgos de la jovencita, que ante su pregunta si pertenecía al norte ella asintió con la cabeza sin mediar en ese momento palabra alguna. Queria negociar por su libertad, pero lo que debiera quedar claro es que la vampiresa no se lo iba a dar, ella enarcó la ceja observandole. -Tu ya sabes mi nombre, deberías er más educado..- Dijo mientras sonrió maliciosamente, aunque por despiste quizá si el hombre se fijaba se verían sus colmillos, ella se sentó con total descaro en el regazo del hombre mientras le miraba, sin duda sabiendo que quizá esa acción le hiciera estallar de hira o similar, quizá se llevae un empujon, pero desde luego la vampiresa se esperaba una reacción agresiva.




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Re: The Sound and the Fury → Privado

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