Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

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Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Vie Ene 26, 2018 1:53 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Bajo las raíces de Yggdrasil, la noche y el día se confundían. Allí no entraba la luz del sol ni se podía vislumbrar el firmamento nocturna con su haz de plata menguando, creciendo o desapareciendo. El tiempo era irrelevante, las horas y los minutos se confundían. Las nornas permanecían en sus puestos, hilando, enhebrando y tejiendo. Dormían poco, sólo cuando su cuerpo reclamaba descanso, y lo hacían por turnos, nunca lo hacía más de una a la vez, pues el destino no podía detenerse, la vida no esperaría por unas brujas que no hacían bien su trabajo y el castigo… ¡Oh, el castigo! Eso estaba aún por descubrirse, pues nunca, jamás, una hechicera con tal responsabilidad había faltado a su pacto, a su deber, a su sino.

Sólveig se encontraba sentada en su puesto, en un tocón de madera tallado en forma de asiento, uno grabado con simbología nórdica que narraba una historia, la leyenda de Skuld. Su antepasado, la primera de las nornas encargadas de “lo que debería suceder” o de “lo que es necesario que ocurra”. Era, más que un mito, un recordatorio de lo que era cada una de ellas, de la causa a la que debían su existencia. No habían venido al mundo para ser simples hechiceras, no eran solamente portadoras de magia sin más. Su poder, iba mucho más allá de los conjuros y hechizos, llegaba mucho más lejos que cualquier poción. Ellas marcaban destinos, doblegaban a la humanidad ante las premoniciones que tenían. Su verdad era absoluta y no había modo alguno de cambiar lo que en el tapiz se cosía.

Observó a su alrededor a sus dos “hermanas”. Las descendientes de Urd y Verdandi. Sólo hablaban cuando tenían visiones comunes, sentándose en círculo, tomadas de las manos, bajo la influencia del ungüento de Urd que otorgaba la posibilidad de ver los otros mundos, de cruzar el puente con la mente en busca de los pasados, presentes y futuros de los nueve reinos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. Suspiró. A veces quería saber lo que sentían esas personas que aparecían en sus visiones, cómo era una vida mortal, qué se experimentaba al ser normal, al no conocer lo que te deparaba el destino. Pero era sólo una fase, solía durarle poco, unos segundos de vez en cuando, cuando estaba muy falta de sueño reparador y su cabeza empezaba a divagar en vez de estar concentrada. En cuanto cerraba los ojos y dejaba la mente en blanco, era como si se reiniciara y todo volviera a su lugar. Y ella, ella dejaba de soñar.

Se levantó, excusándose con una leve reverencia, la manera en la que se comunicaban las unas a las otras que necesitaban reposar. Cruzó la sala grande donde el tapiz se extendía y desaparecía a través de un hueco entre las raíces de Yggdrasil, hundiéndose en las aguas de Urd para desaparecer a quién sabía dónde. Se metió en la recámara, una que compartían, pues sólo había una cama y jamás coincidían al ocuparla. Se tumbó boca arriba, dejando reposar las manos sobre el pecho con los dedos entrelazados. Sus párpados cayeron lentos, pesados y pronto alcanzó la paz que sólo el dormir le podía otorgar.


Última edición por Sólveig el Vie Feb 09, 2018 4:21 am, editado 1 vez


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Mar Abr 17, 2018 9:10 am

La hechicera no se daba cuenta pero, poco a poco, iba relajándose, dejándose llevar. Su cuerpo dejó de estar tan tenso, aunque su respiración y latidos seguían desbocados, esos no disminuían ni se calmaban, ni un ápice siquiera. El sendero que marcaron las manos del lobo hicieron subir la temperatura de la piel de la norna y que esta se erizase lentamente a su paso. De manera instintiva fue abriendo las piernas y entre ellas se fue colocando el hombre, acorralándola contra la cama, convirtiéndose en una prisión de carne y hueso para Sólveig que incapaz de resistirse, se dejaba.
 
La mujer sentía por primera vez excitación, pero desconocía lo que era, lo que significaba, cuál era su origen o cómo se le ponía fin. Su mente, nublada por la libido, tampoco pensaba en ello, en darle término a aquel agradable sentimiento que la consumía. Jadeó contra la boca ajena cuando la lengua del licántropo acariciaba sus labios. Los ojos cerrados de la hechicera se abrieron despacio al notar que el contrario se apartaba un poco y se removía entre sus piernas, encontrándose con la erección de Aúkoc que de pronto asomaba del interior de su pantalón. Las pupilas de ella se dilataron, oscureciendo así sus orbes que sorprendidos admiraban aquello que en sus visiones a penas se definía como una imagen borrosa. De repente fue como si el tiempo avanzara muy deprisa y ella fuera incapaz de moverse al mismo ritmo. Quedó nuevamente paralizada y lo que la hizo reaccionar fue la sinhueso del lobo al separar los labios de su sexo. Toda la norna se sacudió como si una corriente eléctrica recorriera su figura de pies a cabeza. Arqueó la espalda y soltó la sábana para agarrarse al cabello del hombre, a momentos para tirar de él e intentar apartarle, pero en otros empujando, instándole a seguir de manera automática, sin pensar, sin razonar. Aquel acto ajeno la estaba enloqueciendo y los jadeos pronto se convirtieron en gemidos guturales y desesperados, como el llanto de una sirena que se estremecía. Al ser algo que jamás había experimentado, cualquier roce o atención en la zona era demasiado para ella y enseguida la alcanzó una explosión de placer, el primero de sus orgasmos. Pero lo que ninguno de los dos sabía, era la reacción que aquello podía traer y que una hechicera como Sólveig, la norna de lo que debería ser, podía desatar al dejarse llevar y perderse en un laberinto de emociones exageradas. La energía se concentró en el cuerpo de la mujer, energía de todo aquello que les rodeaba, pues incluso los objetos inanimados la tenían. Como un imán la fue atrayendo a medida que se acercaba el clímax y para cuando un gutural gemido, casi transformado en grito, escapó de lo más profundo de su garganta, una explosión de poder tuvo lugar y todo lo que había en la habitación quedó suspendido en el aire, ellos incluidos, flotando a un palmo de la cama y ésta, a su vez, a dos del suelo. Estuvieron así unos segundos como si el tiempo se detuviera de nuevo, aunque esta vez también para la bruja. Y entonces cayó todo al suelo, formando un gran estruendo. Ella no se había percatado de lo ocurrido, pues al desatar aquella fuerza, sus sentidos se habían enturbiado, dejándola indefensa, claro que eso el lobo no lo sabía.
 
Tendida sobre el colchón de nuevo con la respiración descontrolada, se aferró a las sábanas al intentar erguir la espalda y quedar sentada. -¿Qué ha sido eso…?- Inquirió, aunque ella se refería al orgasmo y, seguramente, Aúkoc pensaría que se refería a lo que había ocurrido.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Aúkoc el Miér Mayo 02, 2018 2:27 pm

La norna presa de las sensaciones de mi boca, que succionaba su clítoris abriéndose paso en su coño con habilidad y soberbia, gemía sin parar arrugando las sabanas con los dedos.
Sus piernas se tensaban, eran sus tobillos los que la mantenían en vilo llevando su raja a mi boca para que degustara la esencia que escurría por ella como un manjar delicioso.
Excitado por el alcohol y por su cuerpo curvilíneo, mis manos repasaron su sirueta, las elevadas montañas, esos dos pezones que como cristales se trasparentaban por su camisola y cortaban mis dedos que con saña los pellizcaban.
-quiero que te bebas mi leche, tengo los huevos llenos de amor -susurré con una mueca divertida antes de volver a la carga de su sexo húmedo.

Cada vez ms roncos, mas seguidos los rugidos de la norna despuntaron en la habitación, su cuerpo se tenso formando un arco perfecto y una explosión sin sentido manchó mi cara de su corrida elevando la instante todo por los cielos.
-¡Joder! -rugí relamiendome al darme cuenta de que flotábamos de un modo violento para al instante caer de bruces contra el suelo.

Su pregunta me pilló desprevenido, aun trataba con mi borrachera de asumir que cojones había sido eso, su poder era descomunal, algo de lo que me alegraba mucho pues la verdad, necesitaba que tejiera el maldito destino de mi hija.
-Eso ha sido tu poder -aseguré en una respuesta mas o menos certera -y ahora quiero que me la comas, bebe de mi -le dije llevando mi diestra al tronco y sacudiéndolo frente a sus ojos embriagado de las ganas que aun sentía pues mi polla palpitante aun no había explotado.

La norna creo no era capaz de entenderme, así que tomé su pelo y de un tirón suave la llevé contra mi verga quedando esta a cuatro patas.
Apoyé mi glande en sus labios, manchandolos ligeramente de las gotas espesas que salían de mi uretra cuando moví la piel hacia abajo masturbándome.
-Pruebala, te gustará -dije enredando las palabras mientras la observaba fijamente con los ojos ámbar.

Por un momento me había olvidado de todo, solo queria meterla en caliente aquella noche, sentir un poco de consuelo tras el suceso, solo necesitaba desahogarme y esa mujer estaba allí, excitada, y yo..necesitaba follármela.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Vie Mayo 04, 2018 7:02 am

Parpadeó un par de veces, confusa ante la contestación del hombre que tenía entre las piernas, relamiéndose. -Mi poder nunca me ha hecho sentir… algo así.- Su mente aún divagaba entre los posibles motivos por los que había sentido aquella explosión de satisfacción, el hormigueo que aún permanecía en la yema de sus dedos era un claro recuerdo de ese instante de inmensidad, de blancura, de paz, que había experimentado instantes atrás.

Volvió en si cuando el lobo la tomó del pelo y tiró de ella hacia delante, logrando que la hechicera se colocara de rodillas y a cuatro patas frente a él. Sus orbes se fijaron de inmediato en aquella gruesa erección que no hacía más que emanar calor, pulsante. La lengua de la norna asomó de entre sus labios, seguramente aún afectada por el alcohol que recorría su torrente sanguíneo, dispuesta a probar las gotas que rezumaban de la uretra, tal y como Aúkoc le instaba a hacer. El líquido se unió a su saliva y pronto sintió el sabor impregnando sus papilas gustativas. Entreabrió la boca para hacer recular la sinhueso, rozando el paladar con la punta e hizo ascender su mirada de pupilas dilatadas por su estado de embriaguez, excitación y total incomprensión de lo que allí ocurría o, incluso, de lo que ella misma hacía.

-Sabe raro...- Musitó, dejando que su cálido y húmedo aliento impactara sobre el brillante glande que tenía justo contra sus labios. Pudo ver, por el rabillo del ojo, como el falo temblaba entre los dedos del hombre y éstos aferraban con más fuerza la verga. Cualquiera diría que aquel trozo de carne ansiaba escapar de la mano captora y dar rienda suelta a su deseo, su necesidad. Como una criatura hambrienta, buscaba saciar su sed, sed que la mujer no conocía pues, aunque en sus visiones había visto a muchos yacer, ya fuera de manera consentida o a regañadientes, con súplicas y hasta golpes y sometimientos, jamás se había dejado influenciar por los sentimientos. Había sido instruida para obedecer a sus mayores sin rechistar, pero no para vivir.

Apoyada en ambas rodillas y en la diestra, despegó la zurda del colchón, flexionando el brazo por la zona del codo. Con las falanges temblorosas por el orgasmo experimentado minutos antes, acarició el capullo suave y mojado, notando como las yemas se deslizaban sin dificultad por la superficie. Se estaba dejando llevar por la curiosidad ebria y desmedida que la colmaba. No sabía lo que hacía ni por qué. Por primera vez en su existencia, actuaba sin pensar, sin razonar, sin conocer.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Aúkoc el Jue Mayo 24, 2018 5:10 am

Mi falo brillaba frente a sus labios, por mi uretra dos gotas resbalaban codiciosas y eran admiradas por la norna que desconocedora de la esencia y del sabor de esta se mostró curiosa seguramente por lo embriagada de alcohol que estaba.
-Bebetelo -pedí con la voz ronca empujando mi pelvis hacía su boca y sujetando con firmeza mi polla gruñí cuando la punta de su lengua las recogió para introducirlas entre sus belfos.
Las paladeó despacio, como si fuera el mayor manjar probado, ladeé la sonrisa ante su respuesta, sinceramente poco me importaba si estaban buenas ¿que tenia que hacer un hombre borracho y excitado para que se la comieran?

El aliento de la norna golpeó mi miembro que frente a su boca temblaba ansioso de adentrarse en los confines y ser engullido.
-Vamos -pedí sujetándolo con fineza antes de sacudirlo un par de veces contra sus labios animándola a abrirlos
Esta aun reacia llevo su zurda mi capullo deslizando por el la yema de su dedo, prendada de como se deslizaba se le escapó un sutil gemido.
Incapaz de aguantar mucho mas la empujé contra el colchón dejándola boca arriba, expuesta y con las piernas abiertas.
-Voy a enseñarte lo que es un hombre -sentencié gateando por su piel despacio ,dejando un reguero de besos, mordidas y saliva a mi paso.

Mis brazos quedaron anclados a las sabanas a cada lado de su cabeza, miradas que como la lava de dos volcanes a punto de erupcionar se miraban, mi iris ambarino, apenas un anillo cubría mi dilatada pupila, los suyos ansiosos y turbios.
Mi verga acarició su centro, deslizándose por su peligrosa e inexperta trinchera, gimió al sentir como la punta torturaba una y otra vez su abultaba bula, sus labios se llenaban de sangre calientes, insaciables mientras mi pene inalterable, intemporal y completamente endurecido seguía una y otra vez el mismo camino hasta detenerse frente a su oscuro agujero de placer absoluto.

Primero introduje la punta, moviéndome despacio, dejando que su pelvis me buscara necesitada de sentir mas dentro aquel trozo de carne que ahora convertida en su credo reclamaba.
-Así pequeña susurré contra su boca antes de adueñarme de ella, de adentrarme en su cueva y saquearla reclamando como mio los tesoros húmedos de su lengua.
Baile demencial de cuerpos, sus paredes se fueron abriendo mientras friccionaban nuestros pechos.

Una embestida y mi verga la lleno al completo gritó de dolor, de placer y sus uñas se hundieron en mi espalda con saña.
-Shhhh-la calmé llanando su boca de besos, empujando como un péndulo, entrando y saliendo entre roncos gemidos que hicieron suyos las paredes de aquel cuarto.



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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Vie Mayo 25, 2018 3:52 pm

Ella se dejaba llevar, explorando, probando cosas nuevas. Sus pupilas dilatadas, su poder a flor de piel, excitada toda ella, su energía incluida. Sus dedos se deslizaron con suma facilidad por aquel suave glande, húmedo y brillante. Entreabrió los labios, suspirando contra éste, bañándolo con su aliento cálido. El lobo, impaciente y enardecido, la tomó de las caderas, tiró de ella y la dejó tendida sobre la cama, con la espalda pegada al colchón y las piernas flexionadas, abiertas, con espacio suficiente para que se colocara él entre ellas. Cada beso era un hormigueo que se extendía, cuya fuerza se diluía en ondas como si se lanzara una piedra sobre aguas calmas. Pronto sintió la elevada temperatura de Aúkoc sobre su cuerpo, así como su peso.
 
Entonces inició el roce del capullo, separando los labios de su sexo, presionando su clítoris con insistencia. Los muslos de Sólveig se tensaron y temblaron. Estaba nerviosa, expectante y asustada, todo al mismo tiempo. Sensaciones que nunca hasta que conoció al hombre que tenía encima había sentido. No era capaz de identificarlas, menos aún al estar entremezcladas, enredadas como el tejido de una tela de araña en la que se había caído una mosca y horrorizada movía sus alas y patas, intentando escapar. Era un cúmulo de sentimientos, un meteorito cayendo a toda velocidad hacia la tierra, prendiéndose fuego al cruzar la atmósfera.
 
La penetración fue lenta, incómoda, pero extrañamente incitante, provocando que la hechicera moviera la pelvis, alzara las caderas, despegara su trasero de la cama y buscara que aquella dura verga se adentrara. Pero lo que ella no sabía era que el ritmo cambiaría, que la lentitud se volvería brío y que de un golpe fuerte la tendría metida hasta que los testículos chocaron con sus nalgas. Gimió de dolor, confusa, ida por completo  en un arrebato incongruente se abrazó al cuello del licántropo, hincando las uñas en sus omóplatos. Lágrimas surcaron sus mejillas, rodaron por su dermis hasta el cuello y de allí cayeron sobre las sábanas.
 
-Duele...- Murmuró con la voz quebrada, sonando casi como una súplica. Pero sus extremidades no soltaban al hombre que tenía preso en su abrazo. Él se distanció lo justo para que las miradas de ambos se encontraran de nuevo y llenó de besos sus labios. Como un bálsamo parecieron surtir efecto, eso y que el vaivén de las caderas del lobo se detuvo para iniciar nuevamente despacio. Se notaba que le costaba, que resistía sus impulsos de tomarla con fuerza y deseo, con la necesidad de un ebrio que sólo ansiaba satisfacer su libido.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Aúkoc el Jue Jun 14, 2018 2:25 pm

La norna extasiada suplicaba contra mis labios que parara en una dulce danza de caderas que me invita a por el contrario embestir con mas fuerza.
Mis labios silenciaron sus quejas, mi lengua como un explorador recorrió el sendero de su boca, no hubo muela que no conté, ni paladar que no saboree mientras nuestras lenguas se convertían en sierpes ansiosas.

El calor del alcohol me invitaba aquella noche a olvidar todo lo que me acontecía detrás, perderme en su piel, borrar mi desesperación con cada empujón, ella no entendía que pasaba, pero..¿acaso lo podía comprender yo?
Sus piernas encajaron habiendo mas paso a mi pelvis que ruda emprendía de nuevo la silenciosa marcha de la victoria, esto era mi particular cruzada y seguramente implicara su derrota y mi muerte en gesta patriota.

Yo solo necesitaba que curara a mi hija aunque me llevara a Hel después y eso que ahora entre sus piernas encontraba con cada acometida el Valhalla.
Sus uñas marcaron mi piel, no se si para que siguiera o me detuviera a la vez, solo se que gruñimos y jadeamos contra la boca ajena hasta que la noche se torno día.

Mi verga enorme quedo por completo dentro, podía tocar sus entrañas con mi punta, mis huevos golpeaban una y otra vez sus nalgas mientras sus pechos alzados como montañas se aplanaban y botaban con cada nuevo golpe en el yunque.
Mi martillo se sacudió violento, chispas emergieron llenándola de fuego por completo, dos nuevos empujones me convirtieron en vencedor y vencido mientras la leche escurría por su culo.

Caímos al final sobre el lecho exhaustos, le hubiera pedido por mi hija de nuevo pero iba tan ciego en ese momento que solo cerré los ojos y me quedé dormido sobre su pecho.
La lumbre lamia nuestras pieles desnudas, no se bien si aquello estaría permitido por los dioses o si de nuevo desafiaba todo lo moralmente correcto, pero mi vida carecía de sentido si mi hija no estaba conmigo.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Vie Jun 15, 2018 5:08 am

No sabía cómo habían llegado a ese punto, por qué había pasado de exigirle algo que no podía darle a ofrecerle sentir como una mortal más los placeres de la carne. Una pequeña parte de su cabeza, bastante embotada y poco centrada, le decía que aquello no estaba bien, que debía apartarse, huir, regresar a las raíces del fresno a donde pertenecía. Que aquel hombre la estaba llevando por el mal camino, que los dioses la castigarían por pecar de ese modo. Si bien los midgardianos tenían por costumbre tener sexo y otro tipo de relaciones, ella era una norna, una bruja suprema destinada a tejer destinos con sus hermanas, a estar siempre solas las unas con las otras. Sin contacto con hombres y menos aún con bestias como lo era Aúkoc, un licántropo, un hombre lobo, un descendiente del mismísimo Fenrir.

Pero fuera como fuere, allí estaba, con aquel ser enterrándose entre sus piernas, embistiéndola hasta lo más profundo se sus entrañas. Había momentos en los que el vaivén de la pelvis ajena se volvía violento y doloroso para ella, hasta el punto de hacerla gritar, arqueando la espalda, y hundir las uñas en los hombros ajenos, en sus omóplatos, arañando, rasgando piel y carne, manchándose de sangre. Pero en otros, aminoraba la marcha, sin verse agotado, sin motivo aparente, sencillamente pasaba a ir más lento a entretenerse en besarla, mordisquear su cuello, el contorno de la mandíbula o en lamerle los pechos. Ella pasaba de sentirse incómoda y desear escapar a notar el placer esparcirse por todo su cuerpo como un electrificante cosquilleo.

De repente, las paredes vaginales se estrecharon, tensándose hasta sus muslos, las lumbares y encogiéndose los dedos de los pies y de las manos. De nuevo aquella explosión de sensaciones, esa blancura mental, ese calor irradiado por cada poro de su piel. Había alcanzado otro orgasmo, estrangulando con él el falo del hombre que seguía arremetiendo, ahora ya desbocado, sacudiéndose como un salmón queriendo ir contracorriente. Se sorprendió cuando algo caliente la inundó de pronto, un líquido espeso y algo viscoso. La llenó en varias escupidas y cuando Aúkoc se apartó, notó como el fluido se escurrió entre sus nalgas hasta manchar las sábanas de la cama.

El peso del licántropo cayó sobre ella y un quejido escapó de sus labios, algo resecos de tanto jadear, gemir y gritar. Se pasó la lengua por ellos, cansada. Difícil de comprender cuando, aparentemente, no se había movido nada. Pero estaba exhausta y con un solo intento le bastó para saber que no podría apartar al contrario de encima ni queriendo. Suspiró con los brazos en cruz, sobre uno de los cuales reposaba el dormido lobo. Le miró de reojo e intentó decir algo, pero sólo un ronco sonido salió de su garganta. Tragó saliva con dificultad, notando el dolor que le quemaba en el cuello. Cerró los ojos tras observar durante unos segundos el techo y, sin darse ni cuenta, también se quedó dormida o, mejor dicho, perdió la consciencia.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Aúkoc el Dom Jul 08, 2018 8:45 am

Las primeras luces del alba se adentraban por los postigos de aquella sombría habitación. Me desemperecé haciendo crujir los huesos de mi cuerpo algo tensos por la posición que habían ocupado en aquel mullido lecho, hacía tiempo que no dormía tantas horas, supongo que porque la preocupación por el estado de mi hija era tal que apenas lograba pegar un par de cabezadas.

Desvié mi cabeza hacia el lado para encontrarme con la norna dormida todavía, entrecerré los ojos, la cabeza iba reventame, apreté la sien con mis dedos notando la boca pastosa y la garganta ligeramente rasposa.
Resoplé buscando con la diestra el vaso que debí haber sobre la mesilla.
Me removí despertando a la mujer que perdida en aquella cama y desnuda me miró abriendo sus dos enormes ojos.
-Mi hija, salvaras a mi hija -rugí cabreado, mas conmigo que con ella pues si mi plan era conseguir que se apiadara de su sino pero lejos de eso parecía haber caído yo en su trampa.

Di un buen trago al agua hasta vaciar el paso y como si el lecho ardiera bajo mi cuerpo me puse en pie resoplando.
-Me cansa tu juego, te levantaras de esa cama y coserás el maldito destino de mi hija.
Pero la norna no reaccionaba, parecía simplemente lidiar con la situación y tratar de comprenderla sin mas.
-Tu quieres volver bajo las raíces de tu precioso fresno, a mi hija el tiempo se le acaba -rugí dando un puñetazo contra la pared -maldita sea mujer, teje y seras libre.

Me calcé los pantalones largandome del cuarto, si me quedaba acabaría dándole un golpe a esa mujer y eso no iba a ayudar en nada a mi hija.
Baje hasta donde estaba i pequeña, reposando inerte sobre un lecho, parecía estar muerta, su tez tenía un color mortecino, respiraba pero la pregunta era ¿por cuanto tiempo?
Me deje caer sobre su lecho abrazándome a ella como si fuera un niño y yo la necesitara a ella, era cuanto me quedaba...ella era todo lo que tenía en esta vida y de nuevo los malditos dioses me arrebataban lo poco que me quedaba.

Cerré los ojos hundiendo mi cabeza en su pelo, si la norna no tejía su destino, tendría que despedirme de mi hija y no iba a consentirlo, si tenía que volver a Asgard y desafiar a un dios, lo haría, de nada valía ya mi vida si la perdía.






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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Lun Jul 09, 2018 5:54 am

Aquella vez, el sueño de la norna había sido la nada. Fue como si su mente se apagara y no quedara rastro de recuerdos, de pesadillas, de ninguna cosa, ni buena ni mala. La oscuridad se había cernido sobre ella, mas no una negativa de las que se usaban para relatar historias de miedo, sino una tranquila que le otorgó paz y permitió que tanto su cuerpo como su pensamiento, descansaran, al fin, por unas horas. Sin embargo, al despertar, todo fueron malas miradas y gruñidos por parte del lobo que, sin pudor alguno, había robado su bien más preciado, aquel que se suponía jamás debía perder, pues en su labor como bruja del fresno, la pureza era algo indispensable, o eso le habían inculcado desde niña como excusa para no permitir que ninguna de las tres hermanas se relacionara con nadie fuera de las raíces del gran Yggdrasil.

El ceño de la hechicera se arrugó con el segundo rugir de queja de aquel hombre que la señalaba con el dedo y le daba órdenes como si fuera su dueño. -Ya te dije que no puedo tejer el destino de nadie yo sola ni aquí fuera. Sólo podemos hacerlo las tres juntas y bajo el fresno, usando las aguas de Urd para hilar.- Era la primera vez que era tan específica en los motivos por los que se negaba a cumplir con los deseos de Aúkoc, tal vez porque su mente se sentía despejada después de un buen descanso, en vez de aturdida por el viaje entre mundos o la borrachera que la había cegado, aún y cuando solamente se había tomado un vaso de cerveza negra. -Las nornas somos herramientas de los dioses, no elegimos sin más lo que tejer... Hay todo un ritual.- Las supuestas normas se las habían aprendido de memoria desde niñas, igual que sus antecesoras, generación tras generación. Les habían dicho que solas eran incapaces de conseguir nada, que se necesitaban las unas a las otras y que, lo más importante de todo, era que no salieran de Yggdrasil o sus poderes no servirían para nada. Negándoles la voluntad, la capacidad de desear algo, anulándolas como personas para convertirlas en meras esclavas. A ninguna se le ocurrió jamás que las estuvieran engañando, que doblegaran su existencia para poseer así sus poderes sin necesidad de violencia. Eran presas sin saberlo, meras marionetas de ese mismo destino que ellas eran capaces de ver, comprender y tejer.

Pero aún cuando quería explicarle al licántropo lo que ocurría, éste se negaba a escuchar y con un portazo salió de la estancia, dejando a la norna sola con sus pensamientos. Observó a su alrededor, buscando la ropa para ponérsela. Apoyó los pies en el suelo y el frío que éste le transmitió fue agradable. Se vistió con calma y descalza como estaba, salió al pasillo. No se conocía el lugar, así que caminó despacio, examinando las estancias hasta encontrarse con una puerta entreabierta, a través de la que pudo ver a Aúkoc, abrazado a su hija. Sintió que se le encogía algo en el pecho, a donde dirigió su mano como si pudiera cogerlo. Obviamente sus dedos no hicieron más que reposar sobre la tela y el extraño vacío, el confuso dolor, no se deshizo.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Aúkoc el Mar Jul 31, 2018 12:55 pm

No se el tiempo que pasé allí, tumbado, sintiendo la respiración de mi niña menguar despacio, la perdía, su vida escapaba entre mis dedos y yo simplemente mantenía la cordura y a su vez la frustración del que ya no sabe mas que hacer.
Había recorrido el Bifrost, cruzado los mundos y todo para ¿que? Para acostarme con una norna que nada podía hacer por ayudarme.

Fue Hóor quien irrumió en escena, me incorporé frente a aquel que siempre debio ser el rey del norte y no ese maldito tirano que solo traía muerte.
-Höor has de volver a abrir el portal, iré a Asagard, suplicaré a Odin, cambiaré mi vida pro la suya, peor no puedo verla morir -supliqué.

Mi amigo llevó su diestra a su crecida barba de unos días y restregó por allí sus dedos en gesto de clara desesperación.
-Aukoc, hemos hecho mas de lo “políticamente correcto” Akershus tiene una norna presa entre sus muros, no puedo tenerla aquí por mas tiempo, sabes que hay que devolverla, sabes que los dioses no perdonaran esta afrenta, se que lloras la perdida, se que intentas luchar por salvar a tu hija y no veo causa mas justa, soy padre, entiendo tu dolor, comprendo tu pesar, pero no podemos, no puedo arriesgar la vida de toda una nación.

Entendía sus palabras, pero era mi hija la que se apagaba, no podía dejarla ir, lo había perdido todo, no podía rendirme.
-Höor, lo que me pides, que me despida no es lo que haré, si quieres devolver a esa norna, si quieres arrebatar la vida a mi hija tendrás que hacerlo pasando por encima de mi, no tendrás otra opción, no hay otra manera.

Desenvainé la espada frente al conde, eso podía ser traición, desacato y aquí en el norte el águila de sangre era el castigo.
-Aukoc, no me obligues a sacar la espada, por favor envaina -pidió.
Fue la norna la que salio de su escondite para interponerse entre ambos...


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Miér Ago 01, 2018 6:23 am

Y allí estaba ella, observando al hombre compungido, aferrándose a su hija como si, realmente, aquello fuera lo único que le importara en la vida. No comprendía por qué anteponía la existencia de otro ser a la suya propia, se suponía que los mortales de Midgard estaban corrompidos y los pecados vagaban libres por la Tierra, arrasando con todo. Había descubierto en carne propia lo que era la lujuria, pero a parte de ese pecado y un poco de soberbia, no había visto nada más brillando en aquellos pardos que, presa del alcohol, habían fulgurado ambarinos.  
 
No supo el tiempo que llevaba allí, perdida en las ideas que aquella imagen llevaba a su cabeza, cuando alguien irrumpió en la estancia y se aproximó a ambos que yacían recostados en la cama. El lobo se levantó y empezó una conversación con aquel al que había vislumbrado en sus visiones en diversas ocasiones. Pronto las palabras alzaron su tono y, tras un par de segundos, Aúkoc desenvainó su espada. Ni siquiera supo por qué o cómo, pero su cuerpo se movió solo y, para cuando quiso darse cuenta, su figura se situaba entre ambos hombres. Sus ojos color avellana se fijaron en los del licántropo. -¿Qué estáis haciendo?- Quiso saber, porque seguía sin comprender muy bien a qué venía la discusión. -Soy una herramienta de los dioses, no te sirvo de nada así, aquí… Retenerme no te devolverá a la niña.- Desvió su mirada hacia la pequeña que permanecía boca arriba con las manos entrelazadas a la altura del pecho. Regresó la vista al rostro ajeno. -No tengo ningún tipo de poder fuera del fresno, soy sólo una mortal más…- En realidad no pensaba eso, porque ni siquiera sabía hacer nada de utilidad como el resto de hombre y mujeres que habitaban Midgard. Ella sólo sabía tener visiones, tejer destinos. Y allí eso no podía hacerlo, lo que la convertía en una completa inútil. -¿Habéis probado con magia negra? ¿Habéis localizado a quien impusiera la maldición sobre la chiquilla?- Si alguien sabía como deshacer un entuerto, o al menos así debería ser, era la misma persona que lo provocaba. Especialmente cuando se trataba de hechizos y encantamientos. Sólo un insensato embrujaría sin saber cómo revertirlo. La mirada de la norna pasó entonces al moreno que estaba al otro lado. -Los dioses no perdonarán lo que habéis hecho, pero yo aclararé que no deben pagar inocentes por vuestros actos.- Ella no era una mala persona y no deseaba ver sufrir a nadie.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Aúkoc el Miér Ago 08, 2018 12:48 pm

Sabía que ambos tenían razón, ella me había dicho por activa y por pasiva que no podía tejer fuera del fresno destino alguno, Höor no queria a los dioses en contra de su revuelta y mi comportamiento era egoísta, peor ¿que no haría el conde por uno de sus hijos? No podía pedirme que me rindiera, no cuando me jugaba la vida de mi hija.
-Hoy te devolveré a Asagar, allí donde debes estar, asumiremos las culpas de tu secuestro y espero lso dioses perdonen nuestra afrenta, pero no voy a mantenerte aquí por mas tiempo si nada puedes hacer, es mejor marchar ya con tus hermanas. Lo lamento -concluyó Höor al tiempo que bajaba el filo de la espada de su cuello.

No dije palabra alguna, él había tomado su decisión, yo tomaría la miá.
Besé el pelo de mi hija como despedida y me acerqué hasta donde estaba mi armadura, me la calcé y apreté los correajes.
-Voy al castillo de Randulf, pediré por mi hija y si no me concede su salvación , mataré al hechicero aunque en ello pierda la vida, solo te pido Höor que si despierta, si completo mi cometido, que la críes como si fuera tuya.
-Morirás Aukoc -aseguró Höor.
-Y si no voy morirá ella, creo que como padre conoces mis razones.
El conde asintió posando su mano sobre mi hombro.
-Que los dioses te acompañen -dijo dejando un golpe en mi espalda.

La norna me miraba pensativa, ahora ya sabía que era libre de volver a su hogar, me acerqué a ella aun anudando las correas que colgaban a mi espalda la bastarda.
-Lo siento, no era nada personal, necesito que mi hija sobreviva y no me importa enfrentar dioses, demonios o al rey que sume el norte en el caos.
Posé mi frente sobre la suya enredando mi diestra en el pelo de su nuca.
-Buen viaje Solveig.

Permanecimos así unos instantes, con los ojos cerrados, ojala ella hubiera podido ayudarme, pero si no podía tejer, si no podía salvar a mi hija perdía el tiempo allí.
Aflojé el agarre separándome de la norna, una ultima mirada para mi pequeña que como una flor se marchitaba sobre aquel lecho de sabanas blancas.
Caminé hacia la puerta, enfrentaría mi destino fuera cual fuera.


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Re: Bajo el fresno Yggdrasil // Privado - Aúkoc

Mensaje por Sólveig el Miér Ago 08, 2018 1:41 pm

Las palabras del moreno la reconfortaron, devolverla al fin a Yggdrasil era lo más adecuado para todos. Ella intentaría mediar para que no se les castigara y evitar que un mal medio fuera aún mayor tras su ausencia junto a sus hermanas por demasiado tiempo. Sin embargo, cuando el lobo mostró cuales eran sus intenciones, los ojos de la norna de entornaron y negó de inmediato. Había visto demasiadas veces a hombres intentado derrocar al tirano y ninguno llegaba siquiera a rozarlo. Estaba rodeado de criaturas mutadas de monstruos, engendros y ellos hacían el trabajo sucio, exterminando a cualquiera que intentara aproximársele. -No puedes irte.- Se aferró a la muñeca ajena cuando éste posó su frente sobre la de ella, mas la apartó con sutileza antes de darse la vuelta para marcharse. De nuevo el dolor acuciante en el pecho, pero más fuerte e incesante. Se llevó la mano al esternón y presionó con los dedos un poco más a la izquierda. Sentía el palpitar desbocado de su corazón y le pulsaba en los oídos.
 
Entonces ocurrió, como si a pesar de estar lejos sus hermanas sintieran ese mismo sufrimiento. Sus mentes se conectaron por un breve instante y tuvo una visión. Sus ojos giraron hasta quedar en blanco y en cuanto volvió a estar en el mundo terrenal, se tambaleó y tuvo que sujetarse al conde para no caerse de rodillas al suelo. -Espera... ¡Espera!- El primer intento salió con la voz quebrada, pero al segundo elevó el tono hasta convertir una petición en un grito, en un reclamo. -No lo he… visto bien, pero hay algo, algo se puede hacer por la niña...- Tuvo que parpadear un par veces para que sus orbes volvieran a la normalidad y con la ayuda de Höor se acercó hasta un confuso Aúkoc. -He visto caballos y celebración… y después he visto a Saga despertando.- Ni siquiera ella entendía lo que estaba diciendo, pero esperaba que para ellos, sus palabras, tuvieran alguna clase de sentido. No sabía por qué había tenido aquel vínculo con el fresno estando en Midgard, pero se alegraba de que hubiera ocurrido antes de que el licántropo partiera a una muerte segura. Ahora faltaba averiguar lo que significaba la visión.


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