Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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The Devil's replacement —Priv. Janelle

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The Devil's replacement —Priv. Janelle

Mensaje por Radu V. Rosenthal el Dom Ene 28, 2018 10:32 pm





The Devil's replacement
Dos náufragos en un mar desconocido entrelazan sus manos al son de un nombre en común.

Su reloj de bolsillo —engarzado con oro en lugar de plata— marcaba las siete y tres minutos por la tarde; llevaba el día entero surcando la ciudad de París dentro de aquel bamboleante carruaje y, aunque debiera admitir la comodidad de los asientos tapizados en un cuero exquisito, no veía la hora de arribar a la casona y desplomarse sobre la cama —posiblemente no la suya, sino la de su hermano— para sumirse en un profundo sueño que juzgaba bien merecido.
Aún faltaban algunas calles para llegar a destino, así que decidió ocupar su tiempo en repasar los documentos que guardaba en su maletín. Reseñas, ingresos y estadísticas referentes a uno de los burdeles más concurridos que poseía su hermano y aquel al que se dirigía entonces, la última parada en el prolongado itinerario pautado para aquella jornada.
Ahora que Sokolović se encontraba ausente y había delegado en él la administración de sus negocios, creyó prudente ocupar su tiempo recorriendo los establecimientos y dándose a conocer al personal, así como la situación que les atañía eventualmente. Reemplazar a su hermano suponía un gran reto, puesto que, por mucho que ambos descendieran del mismo linaje, las cualidades que compartían eran escasas. En principio, la actitud prepotente y los ánimos avasallantes que caracterizaban a su hermano a flor de piel, en él eran menos evidentes; la frialdad y falta de empatía que podía exponer Bertok delante de cualquier criatura viviente era algo que a Radu se le dificultaba enormemente, después de todo, por sus venas sí corría sangre caliente.

El transporte se detuvo frente al establecimiento y el joven dedicó unos instantes a contemplar la fachada. La zona en la que se hallaba ubicado el burdel era perfectamente propicia para ese tipo de negocio, más aún para acaparar la atención de la clientela más generosa e influyente de la ciudad, por ende, el aspecto relativamente pomposo y bien cuidado del frente de la edificación no representó ninguna sorpresa.
Descendió del carruaje y pagó lo correspondiente al cochero, dispuesto a avanzar rumbo a la entrada del recinto. Golpeó la puerta con insistencia más de una vez, hasta que finalmente alguien se aproximó para remitirle el horario de apertura. Debió insistir para que le dejaran ingresar, debiendo recurrir, incluso, a detallar sus funciones y posición; la batalla verbal acabó truncándole los ánimos y ascendió las escaleras hasta la oficina con el ceño fruncido.
El interior del burdel se apreciaba agradable, aunque la escasez de luz no aportara al carácter acogedor, el buen estado de la infraestructura, así como la del mobiliario delataba la calidad de clientela que solían esperar allí. Incluso la selección de colores se imponía sugerente y alentadora, se preguntaba si aquello habría sido aporte de su hermano o, acaso, propuesta de algún empleado bien remunerado.

Una vez en el estudio, pidió que llamaran a la persona encargada de administrar el local en ausencia del propietario, su nombre era Janelle, estaba seguro, aunque recordar el modo en el que se había enterado de los detalles le producía escalofríos. Oh, la ausencia de Sokolović ya se hacía inmensa y cuánto fastidio le ocasionaba saberlo así.
Tomó asiento detrás del escritorio, memorizando la sensación que le infundía hallarse en aquella habitación, la que desde entonces debiera ocupar en cada visita. Extrajo de su maletín los documentos nuevamente y se dedicó a repasarlos de forma superficial, entre los papeles llevaba un mapa de la capital francesa que se había encargado de completar con la localización de cada negocio y puerto de transferencia bajo el dominio de su hermano, luego de cada estadía, había anotado en alemán detalles breves y relevantes a tomar en consideración.
Visualizar una vez más aquel resumen de la ciudad solidificaba su conclusión referente al burdel en el que se alojaba, indiscutiblemente se encontraba establecido en una zona estratégica para distinguir a la clientela y, aunque la desventaja más pronunciada era una sola, no era digna de pasar desapercibida. La competencia era exhaustiva con las instituciones de igual rubro que se desperdigaban por la región y, aunque aquella propiedad llevase a cuestas una reputación incuestionable y visitantes habituales, la intención de Radu era incrementar los ingresos, para lo cual había elaborado una interesante propuesta de acción.
Sin más demora debía discutirla con la persona que mejor conocía el sitio y, en ausencia de Bertok, aquella era Janelle, cuya presencia aguardaba impasible.
Al cabo de unos instantes, el llamado retumbó en la puerta y Radu se apresuró en acomodar sus pertenencias sobre el escritorio.
Adelante —anunció con firmeza.




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Re: The Devil's replacement —Priv. Janelle

Mensaje por Janelle van Dergjant el Miér Feb 21, 2018 2:46 pm

Desde que el dueño había anunciado su partida, Janelle se sentía tremendamente contrariada. Alivio, sí, en grandes cantidades, pero también temor de no estar capacitada para cuidar por sí sola del negocio. ¿Qué le haría si a la vuelta encontraba todo en el burdel sumido en un oscuro caos? Janelle moriría sin siquiera poder explicarle nada, estaba segura de eso, si cerraba los ojos hasta podía ver la imagen en la que él le apretaba el cuello con ambas manos, disfrutando de robarle la vida.

Algunas mañanas –porque las prostitutas no dormían de noche- soñaba que volvía a su trabajo en el puerto, allí donde los hombres eran bruscos y violentos –a niveles sangrientos- pero donde era dueña de su vida. Donde no tenía que temerle a nadie poderoso, porque le era suficiente con tener su daga filosa siempre a mano. Pero no, eso no era lo mejor y Janelle lo sabía. Además ella no solo tenía que ver por sí misma, sino también por su hijita y algo tenía claro, por el bienestar de su niña haría cualquier cosa.

Esa había sido una mala mañana porque malos pensamientos la habían asaltado. De igual forma, la vida debía continuar y ahora sin el Conde a cargo todo recaía en ella, desde lo más cotidiano -de lo que ya se ocupaba-, hasta las cosas importantes que solo él sabría manejar. Levantó a sus compañeras y las instó a poner las manos en los quehaceres diarios. Debían alistar las habitaciones, pues se valoraba del lugar que todo estuviese reluciente e impecable. Tenían una reputación que mantener y si caía no sería mientras Janelle estuviera a cargo, pues la mujer valoraba su vida.

Fregaba los pisos a la par de sus compañeras cuando alguien le comentó que tenía visitas. Curiosa, Janelle dejó las herramientas de limpieza a un lado y se incorporó.


-¿Para mí? ¿Quién me busca? –le preguntó a la otra mujer y esa le refirió que había llegado un hombre, que se había acomodado en el estudio que siempre ocupaba el Conde y que pedía por ella-. Necesito unos minutos, mira como estoy... No puedo recibir a nadie así.

Corrió a arreglarse. Hacerse un peinado rápido y prolijo y cambiar sus ropas. Pese a que tenía experiencia en velocidad, llegó igualmente con demora al estudio. Tal vez su voz sonó algo agitada cuando se presentó ante el desconocido que parecía tener tanto poder como el mismísimo Sokolovic, si acaso una cosa así fuese posible.

-Bienvenido, soy Janelle van Dergjant –se acercó a él, pero no le tendió la mano-. Entiendo que me buscaba. En ausencia del Conde estoy a cargo del lugar. ¿En qué puedo ayudarle?




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Re: The Devil's replacement —Priv. Janelle

Mensaje por Radu V. Rosenthal el Miér Mar 14, 2018 4:33 pm





The Devil's replacement
Dime por qué las presas combaten en una guerra que ya llevan perdida.

El joven se puso de pie tan pronto el picaporte emitió un chasquido y se alojó a un costado del escritorio. De pie, contempló la figura que se aproximaba desde el exterior y con una intensidad poco disimulada, evaluó su aspecto. Afirmar cualidades de las personas que se ganaban la vida fingiendo resultaba complejo, había aprendido en las últimas semanas que sacar conclusiones apresuradas no devenía en ninguna ventaja y que una posición autoritaria prestada tampoco le aseguraba el poder sobre las cosas.
Radu inclinó ligeramente la cabeza en respuesta al saludo de la muchacha, le alivió no tener que emplear principescas formalidades para adornar la ocasión, después de todo, ella era una prostituta y él el reemplazo de un timador con título nobiliario.
Gracias, Janelle, mi nombre es Radu, Radu Vasska Rosenthal —se presentó, haciendo alarde de una calma y dominio de la situación imperturbables—. Supongo que mi hermano habrá hecho mención de mí, en su ausencia, me haré cargo de sus vastos negocios. —Especificó, rodeando el mobiliario con las manos entrelazadas detrás de la espalda.

Me ha dejado dicho que, ante cualquier evento referente al burdel, recurra a ti. Deduzco que eres una empleada de suma confianza, no sabes cuánto me facilita el trabajo el hecho de que lleves el control del local. —Se detuvo un momento, volteando en dirección de la joven—. Sin embargo, he venido a comprobar con mis propios ojos cómo funcionan las cosas por aquí, ¿te molestaría resumirme los detalles?
Se recargó contra el escritorio, cruzándose de brazos, a espera del reporte que definiría la aplicación de su propuesta. No estaba seguro de que los documentos en su posesión contuviesen la información correcta, por ello había decidido aproximarse en persona al establecimiento; además, interactuar con los administradores era indispensable si pretendía llevar el control de las acciones. Aún así, en un remoto rincón de su conciencia, quería comprobar qué clase de actividades realizaba su hermano en aquel tipo de recinto, teniendo en consideración la naturaleza de los servicios que en él se ofrecían.
Janelle manifestaba peculiar honradez en su porte, el joven se preguntaba qué motivos tendría una mujer como ella para trabajar en aquel tipo de negocio. En resumidas cuentas, si su hermano había elegido delegarle a ella las responsabilidades administrativas, debía ser portadora de alguna cualidad destacable. O ser una muchacha extremadamente leal, en cuyo caso se preguntaba qué métodos habría empleado Sokolović para persuadirla.

De improviso, todas las interrogantes se apiñaron en su mente, ocasionándole un creciente malestar, un presentimiento poco grato. Se masajeó el puente de la nariz en un intento por disipar sus pensamientos y exhaló un suspiro, dispuesto a cambiar el curso de la conversación.
Muy bien, es suficiente. He venido con la intención de poner en práctica cierta estrategia que ha estado rondando mi mente; por eso necesito de tu opinión y colaboración. —Se apartó del escritorio y avanzó hacia la muchacha, deteniéndose justo frente a ella.
Le dedicó una mirada prolongada, víctima del torrente de pensamientos que, por mucho que se lo propusiera, se negaban a ser contenidos. Era una mujer joven y sumamente atractiva, delgada, mas íntegra en apariencia; ¿cómo había logrado clamar la atención de su hermano? Oh, la curiosidad le estaba matando.
No seré Sokolović —sentenció, incapaz de contener el fluir de las palabras—, pero, en su ausencia, procura dirigirte hacia mí como lo has hecho con él hasta ahora. —La sostuvo por el mentón con los dedos índice y medio, delicadamente, como si con ello buscara absorber cada detalle inherente a sus facciones.
Él no podía convertirse en su hermano, pero tampoco pretendía hacerlo. Se encargaría de las cosas a su manera, con eficacia, mas empleando sus astutas artimañas. Cuantos más vasallos de sus planes lograra reclutar, mejores serían los resultados que presumiría al vampiro.



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Re: The Devil's replacement —Priv. Janelle

Mensaje por Janelle van Dergjant el Miér Mayo 30, 2018 12:11 am

Ese apellido… su refugio y castigo a la vez, su condena y salvación. Maldito el conde y maldito éste hombre que pronunciaba su apellido –suyo y del demonio- con tanto orgullo. Janelle suspiró y de inmediato su postura cambió, adoptó una mucho más sumisa, solícita, y respetuosa. Su hermano… ¿es que no podía ser libre del conde siquiera una semana?

-No, lo siento. Su hermano no mencionó que usted llegase, sí que vendría alguien de su confianza a controlar el negocio, pero no dijo que sería alguien tan importante como su propio hermano. De haberlo sabido podríamos haberlo esperado de otra forma. –De pronto notó que nada sabía del hombre, que no podía hacer que se sintiese a gusto allí y, en consecuencia, podría ser peligroso para ella el reporte que a Sokolovic le diera-. Dígame, le ruego, ¿qué desea para estar a gusto aquí? ¿Ha comido algo? ¿Desea que alguna de las muchachas le haga compañía? –le sonrió, seductora, esperando que de entre todas siempre la eligiera a ella porque si no, ¿dónde estaba la ventaja de estar a cargo?

Pese a que hacía tiempo que la belleza masculina le daba francamente lo mismo en uno y otro hombre –mientras pagasen-, Janelle no pudo evitar juzgar que Radu era mucho más bello que su hermano, aunque carecía de la sensualidad del conde pues la de ese hombre nacía del misterio que lo envolvía, en cambio a éste parecía abrazarlo la transparencia.

Se acercó un poco más a él sin perder la media sonrisa. ¿Qué podía decirle? Que todo iba igual, que sus esfuerzos habían estado en procurar la seguridad del lugar que sin el conde y estando en manos de una prostituta parecía estar desprotegido, pese a que hombres de confianza del vampiro se habían quedado para el cuidado de los trabajadores… pero sí, Janelle no se sentía segura sin ese demonio cerca y eso era toda una contradicción que la enloquecía.


-Todo ha estado tranquilo por aquí, aunque si he de hablar con sinceridad… necesitábamos a un hombre para sentirnos más seguras, verá… los empleados de su hermano, los que cuidan del lugar, a veces se muestran reacios a cumplir mis pedidos, ¡cuánto más mis órdenes! Reconozco que, en ese sentido, es un alivio tenerlo por aquí. Luego, en lo referido a ganancias, la incorporación de los dos muchachitos rusos nos ha hecho incrementar los ingresos, aunque me parece que trabajan demasiado y sin descanso… les he propuesto que tomen menos clientes pero ambos se han negado, necesitan ese pequeño porcentaje que les queda, creo que tienen ambos hermanitos en el orfanato.

Los muchachos le daban pena, ella sabía lo que era esforzarse por el bien de otro, tenía a su pequeña hija viviendo allí con ella después de todo. Pero eran pocos los prostitutos que había en ese burdel y no podían prescindir de sus servicios pues las prácticas homosexuales estaban creciendo en la ciudad y ya eran muchos los clientes fijos que aparecían al menos dos noches a la semana en busca de los muchachos que allí trabajaban.

-¿Una estrategia? Suena interesante… ¿Qué…? –le tomó por sorpresa la reacción de él, pero no dejó que eso se reflejase en su rostro-. No, ya me he dado cuenta que no es usted como su hermano –le declaró y suavemente acarició, una y otra vez la piel del brazo del hombre que, extendido, acababa con su mano aprisionando el rostro de Janelle.




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Re: The Devil's replacement —Priv. Janelle

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