Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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El mercenario (privado)

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El mercenario (privado)

Mensaje por Cronos el Mar Ene 30, 2018 10:12 pm

En un par de horas por un camino bastante concurrido, de tierra amarilla y de poca vegetación, vi la ciudad de Palin era un lugar de un amplio transito, no paraban de llegar viajeros de todas las razas y lugares, unos guardias custodiaban las puertas de madera maciza que se encontraban abiertas.
La ciudad estaba fortificada, por un muro de piedra que calculo mediría unos treinta pies, y en la zona frontal dos torretas con dos arqueros en cada una las vigilaban, entre ellas la puerta de entrada, en la zona alta de las puertas había un arco con el nombre de la ciudad en lengua común.
Tal y como nos acercamos, me fije en los dos guardias, no parecían excesivamente atentos al paso de los viajeros, ni a las armas que portábamos, llevaban armaduras completas de color plata, con sendos leones dorados en el pecho, al ver a un general uno le dio un codazo a otro y ambos se pusieron firmes.

No tardé en cruzar las puertas, en el interior un fuerte aroma a especias, llamo mi atención, había puestecitos donde se vendían todo tipo de cosas, la ciudad estaba abarrotada.
Iría primero que nada a la posada a coger habitáculo para la noche, con la cantidad de viajeros que están de paso, era complicado tener camastros libres, el norte era una tierra de oportunidades, o eso me habían dicho, un lugar donde se apreciaban los hombres capaces de esgrimir el acero y yo pensaba venderlo al mejor postor.
Me dirigí al centro de la ciudad, donde se encontraba la posada según los lugareños.
Al llegar frente a ella, la esperanza de disponer de una habitación se iba esfumando, una gran cantidad de viajeros atravesaban sus puertas por delante de mi.

La posada era un edificio de madera bastante grande, a su alrededor había una gran cantidad de actividad comercial, parecía una de las edificaciones más importantes de la ciudad.
Constaba de dos pisos, en la parte baja una gran puerta de madera abierta en el centro, y rodeada de dos grandes portones de madera, por donde entraba gran cantidad de luz. El piso de arriba parecía estar lleno de habitaciones, por la cantidad de pequeños ventanales que presentaba.
Encaminé el paso hacia el interior, allí vi muchas mesas muy bien alineadas, que aprovechaban al máximo el espacio de la sala, la mayoría ocupadas, por gran cantidad de viajeros de todo tipo, en la parte frontal había una barra, por donde se sacaban las bebidas y comidas, tras ella una mujer de mediana edad con el pelo castaño, su cuerpo era rechoncho y su cara le daba un aspecto agradable, junto a ella había un hombre de más o menos la misma edad, su pelo negro contrastaba con una clara tez, su rostro marcaba gran cantidad de arrugas, parecía estar curtido por el tiempo.

Pedí una jarra de cerveza negra mientras iba tomando nota a los viajeros, no seria la primera vez que dormia en cualquier recoveco, pero prefería un catre donde aposentar mi culo peludo.



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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Sigrid el Lun Feb 05, 2018 11:54 am

Solía andar de acá para allá entre su casa de Bergen y el puerto, pero desde que naufragaron y se quedó viuda, con todo lo que pasó con los rebeldes de Akershus, había abandonado aquella propiedad, la dirigía desde la distancia. Ahora estaba afincada en Trondheim, donde le rey randulf tenía su castillo. Bergen era territorio de nadie, era el mayor puerto comercial de Noruega, y donde mandaba el dinero y los intereses interancionales, no llegaba la guerra.

tenía intención de regresar a Bergen, donde estaban sus negocios y su hogar pero no se sentía segura después de haber intentando matar a Giuliana y a Ulf. Sabía que habían terminado juntos, casándose y teniendo descendencia. De aquel episodio en el barco había pasado ya poco mas de un año, quizás pudiera regresar a su hogar sin mucho alboroto. Bergen estaba casi más cerca de Akershus que de Trondheim, así que debía pertrecharse bien. La guerra no la alcanzaría allí, pero un lobo silencioso sí podía colarse entre el hormiguero de gente que era esa ciudad y acabar con ella. Necesitaba a su propia guardia pretoriana. Podía pagarla, así que no lo dudó. Bajó a la posada buscando mercenarios que llegaban a unirse a las filas de Randulf y les ofrecería un empleo alternativo en el que posiblemente también podrían partir alguna que otra pierna, pues cobrar deudas estaba en su lista. Cuando uno se ausentaba de sus negocios solían empezar a crecer los deudores.

Observó a un tipo grandullón y con pinta de ser una trituradora y se le acercó.
— ¿Buscas trabajo? Yo busco a alguien que me garantice la seguridad para regresar a Bergen. Signhild Hendrickson.— Se presentó, se sentó frente a él y le hizo un gesto al posadero para que trajese una jarra. La mujer iba vestida con pantalones, camisola ceñida por un cinto de adornos dorados con motivos vikingos, un peto corto de cuero y una espada corta en el cinto.Llevaba el cabello de un color rojo intenso, trenzado con cuentas de plata. A las claras se veía su procedencia, además llevaba un medallón de plata al cuello, con el Sleipnir, el caballo de Odín, el que cabalgó para ir a buscar a Baldr. Tenía una mirada fría y cortante, unos labios finos que se curvaban en una mueca siniestra.— Pon el precio. Si rindes bien y decides quedarte conmigo, tú comandarás a los hombres. Soy una mujer de negocios y cumplo con mis tratos, de los lo demás asuntos desagradables prefiero no saber nada.

Le estaba diciendo que lo quería para que le hiciera el trabajo sucio y la protegiera, y que no sería el único, tendría hombres a su cargo. Signhild no se andaba con tonterías y su propia seguridad era lo primero. El dinero no era problema, era la dueña de una de las mayores compañías madereras de Escandinavia, y eso no era decir poco; aunque su aspecto no fuera mejor que el de alguien de clase media.


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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Cronos el Lun Feb 05, 2018 6:22 pm

Una pelirroja se acercó a mi tomando asiento a mi lado, pidió una jarra mientras me miraba de arriba a bajo, al parecer debía llevar un cartel pegado al culo que ponía que buscaba trabajo, lo que me hizo ladear la sonrisa centrando mis pardos en aquella mujer de pantalones apretados y camisa ceñida con cinto decorado con motivos vikingos.
-¿que me puedes ofrecer? -pregunté de forma parca antes de dar otro trago de la jarra mirándola por encima del vidrio

Su oferta era generosa, era a lo que estaba acostumbrado y para que mentor, no tenia donde ir, mi dinero acabaría agotándose si no vendía mi hacha al mejor postor y ella podía ser tan buena como cualquier otra.
En mi mente seguía Nessa, mi gesto se tensó, si no hubiera sido tan imprudente, si no me hubiera atado con magia a un árbol para que no matara a ese hijo de puta a que ella amaba, aun estaría aquí, conmigo, llegué tarde, no por mi error, si no por el suyo y el príncipe arrastró la vida de los dos al inframundo.
-Me llamó Cronos, te escoltaré hasta Bergen -dije dejando la jarra sobre la barra -si mi trabajo no te satisface, no hace falta que me pagues -tal era mi seguridad en que jamas erraba -pero, si por ocntra soy lo que buscas, te pediré algo sencillo que si no estas dispuesta a darme podemos dejar lo hablado aquí mismo y buscar otro perro que acompañe tu camino.
Necesito alojamiento, comida y el dinero suficiente como para pagarme unas putas que me hagan mas fácil mi soledad, nada mas.

Podían extrañarle mis palabras ,cualquier otro pediría mucho mas, pero yo solo quería trabajar, olvidar y beber lo suficiente como para perderme en las piernas de dos putas olvidando quien era mi única dueña, la bruja.
-A cambio guiaré a tu ejercito, me convertiré en tu perro fiel, nada podrá rozarte sin antes ser despedazado.










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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Sigrid el Jue Feb 22, 2018 11:51 pm

—Sigrid.— le dio la mano al mercenario para sellar el trato, era un negocio como otro, pero este era importante dado que tocaba cuestiones de seguridad personal. Le daba igual tener un capataz que otro, siempre podía despedirlos y contratar nuevos, pero su hombre de confianza, su guardaespaldas sabría cuándo comía, cuando meaba o si tenía un mal día y eso no quería mostrárselo a un cualquiera. Empezarían por una misión sencilla como escoltarla hasta Bergen y ya se vería.

— Sea. Pero si lo haces bien, te dará para algo más que unas putas y unos tragos. Soy exigente en el trabajo porque también soy justa con la recompensa. Nos vamos en una hora.

No iba a viajar en carruaje ni nada similar, le gustaba moverse rápida y ligera, estar donde debía estar y al tanto de todo. No quería que la percibieran como una señorona rica que se pasea por su hacienda, sino como ese jefe al que no ves venir y de pronto te cae encima porque defiende su hueso como un perro hambriento. Les esperaban dos caballos, se había agenciado dos percherones porque el grandullón necesitaba uno bien recio que lo llevase a lomos.

El camino era bueno, pero tenían al menos seis o siete horas de marcha porque atravesarían un fiordo. Llevaban algunas provisiones y unas mantas por si finalmente les tocaba hacer noche en algun lugar. Por matar el tiempo, le contó que su familia era sueca pero emigraron a Noruega y les fue bien con el negocio de la madera, le contó también que era viuda y que posiblemente se casase de nuevo, pero estaba en el aire ya que el pretendiente había zarpado con destino incierto. Anocheció pronto, como solía suceder en esa época del año, y decidieron acampar y seguir al día siguiente con más luz. Hicieron una hoguera y se sentaron frente a ella, Sigrid estaba realmente cansada. Apoyó la cabeza sobre el tronco en el que tenía apoyada también la espalda y se envolvió en la manta quedándose dormida al poco rato.

Un crujido alertó al mercenario, porque no era el típico zorro del bosque, eso eran pisadas tratando de no sonar para no alertar.



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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Cronos el Dom Feb 25, 2018 7:30 pm

El trato quedó zanjado, yo no era un hombre de grandes pretensiones, desde que fui encontrado moribundo y sin memoria en las orillas griegas, mi única misión había sido servir a Nessa. Nunca me falto un plato que llevarme a la boca, ni alcohol a expensas, tampoco un catre donde aposentarme. Mi premio era que mi dueña me abriera las piernas, mi trabajo era arduo, era su perro, el jefe de su ejercito, ella tiraba del collar a placer y yo..me limitaba a dejarla hacer.

Emprendimos marcha sobre dos buenas monturas, dos percherones de gran envergadura.
El camino a través de lo fiordos era complicado pero en este caso usaríamos una gruta mas o menos transitada de fácil acceso y pasaríamos por el paso de Thorment, tres horas después a buen paso alcanzaríamos donde seguramente tendríamos que acabar acampando, pasamos horas cabalgando a un ritmo considerables, hasta que el ocaso dio paso a la noche y con ello decidimos prender un fuego y dar descanso a los caballos.
La pelirroja me hablaba mientra degustaba un buen corzo que yo había cazado a lo largo del camino, por contra yo me llenaba la bocaza de carne masticándola con ahincó manteniéndome en silencio con mi mirada fija en el fuego.

La pelirroja acabó dejándose vencer por el sueño, yo me mantuve alerta frente al fuego la menor movimiento que pudiera producirse, las primeras horas fueron calmas, solo el chisporroteo del fuego y los habituales ruidos de rapaces y pequeños predadores nocturnos.

Con el crujido de una rama mi cabeza se ladeó, mis fosas nasales se abrieron captando el olor de hasta seis tipos distintos, forigados que al ver solo dos a campantes y los ropajes de la señora pensaban seria fácil arrancarle las joyas. Craso error cuando salieron de detrás de los matorrales molestando mi velada calma.
Escupí a un lado llevando mi dedo a los labios.
-Silencio, mi dueña duerme -dije mirándolos serio.

Siempre pasaba igual, no escuchaban, no obedecían y morían, podían haberse ido en silencio, de puntillas y nada malo les pasaría, pero al final su risa retumbó en mis oídos y eso me llevó a lanzarme con cara de pocos amigos.
Se lanzaron al ataque craso error cuando mi hacha que quedaba apoyada de cantó en la roca donde había estado sentado llegó a mi diestra y de un brutal tajo sajó la cabeza de dos de ellos de cuajo.

Tres de ellos se pararon en seco, sus órbitas reflejaban miedo, pero el tercero, el mas tonto de todos ellos siguió corriendo.
Su espada se alzo casi al tiempo que tome su cuello con mi mano hasta elevarlo como un muñeco de trapo, espada que hundió en mi costado mientras una sonrisa sádica se vislumbraba en mi rostro para acercar su rostro al mio frente contra frente.
-Hoy, cenaras en el infierno -susurré con un rugido
El filo de mi hacha se hundió en su estomago.
Sus labios se tiñeron de sangre cuando desgarre su piel sacando sus tripas fuera de esta.

Los tres pringados salieron por patas, olía a mierda o quizás eran las tripas, me limpié en el pantalón la mano y devolví mi culo a la piedra tras rascarmelo.



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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Sigrid el Dom Mar 11, 2018 5:50 pm

Su dueña dormía hasta que escuchó algun gemido ahogado seguido de una exclamación de pavor, pisadas y chapoteos...y cuando se giró observó la dantesca escena. Frunció los labios y entornó los ojos, saliendo de debajo del pellejo con el vestido arrugado y sin la botas. Dio unos pasos hacia Cronos pero se detuvo cuando el charco de sangre se expandió y amenazaba con tocar sus pies descalzos. No es que fuera muy asquerosa pero no le apetecía tener que lavarse los pies en el agua gélida del rio.

Miró al tipo en el suelo, partido en dos por el hacha con los intestinos fuera, luego miró al mercenario rascarse el culo tan tranquilo y emitió un gruñido.

Habrá que comprarte otro peto, ése ya huele a mierda de tanta sangre que lo empapa.— Pero no le dijo absolutamente nada sobre lo ocurrido, buscaba a alguien así, sin miramientos ni remordimientos ni preguntas sobre la ética de una acción. Ellos habían irrumpido con malas intenciones, ahora iban derechos al infierno, ojo por ojo. Se dio la vuelta y sacó de su bolsa un paño que le lanzó a Cronos para que pudiera quitarse la sangre que le manchaba el rostro.— Siempre me han gustado más los de cuero negro, por eso de que no se notan tanto las manchas, pero el marrón oscuro también está bien.— Como el que se para a hablar del tiempo.— eso corre de mi cuenta, todo el equipo que necesites, así como hombres, armas o lo que sea adecuado para que desempeñes tu labor. No necesito que me digas lo que haces, pero si crees que puede ser un problema, entonces sí. Me refiero a que estos pobres diablos...meh. Los que atacan con nocturnidad a simples viajeros merecen un destino así. Pero si liquidas a alguien que puede meternos en jaleos, dímelo.

Bostezó y se volvió a echar tapándose con las pieles.— echa los cadáveres un poco más lejos, o nos comerán las alimañas.— se dio la vuelta y se quedó dormida. Le gustaba la gente que hacía bien su trabajo y Cronos había empezado con buen pie. A la mañana siguiente prosiguieron el camino y cuando llegaron a la ciudad decidió ir a la casa de baños. Le lanzó al mercenario un saquito con bastante capital antes de entrar.

Estaré aquí dos horas, compra lo que necesites, haz lo que te plazca, te lo has ganado. Luego regresa y nos iremos a casa.— porque de ahora en adelante "casa" sería el hogar de ambos, por supuesto que Cronos podría salir, ir y venir a placer si con ello el trabajo de protección de Sigrid estaba cubierto, podría comandar hombres y delegar en ellos siempre que ella estuviera bien, él podría disponer de su tiempo libre como cualquier trabajador. Pero ser su hombre de confianza le permitía un cuarto propio cerca del de ella y no tener que realizar ninguna tarea doméstica que tuviera que ver con la ropa, la comida o menesteres menores. Era su guardaespaldas no su cocinero. Le pagaría para estar segura y que la librase de problemas incómodos, si quería comer ya tenía gente que lo hacía para ella.

Entró en la casa de baños y se procuró un par de horas de relax y placer, desde que enviudó, ningun hombre había pisado su cama, no quería habladurías extrañas ni hijos sin padre, así que en los baños podía calmar un poco su desazón. Solían tildarla de malfollada, y en parte algo de razón tenían, porque Hendrickson había sido un buen marido pero no era ningun espectáculo en la cama. Pero bueno, ahora se abría un mundo de posibilidades ante ella, y quizás iba siendo hora de buscar otro hombre.


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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Cronos el Jue Mar 29, 2018 1:30 pm

Tomé el baño que mi nueva ama me lanzó, no hice mayor comentario que el de limpiarme la cara de los trozos de carne y las manchas de sangre que resbalaban por mi rostro.
Puede que tuviera razón y mi peto oliera a mierda, pero bueno, tampoco es que un asesino de mi índole necesitara oler a flores, así que me limité a gruñir como respuesta y apartar de su vista los molestos cadáveres lanzandolos por un precipicio cercano.
No quería conflictos con gente poderosa, lo entendía, no los habría si no osaba ninguno de estos poner en peligro su vida, de ser así los partiría en dos con el hacha y luego les preguntaría cuanto dinero portaban en la bolsa. Mis métodos nunca fueron precisamente sutiles, pero si efectivos, en la evidencia me basaba.
Me rasque el culo, putas pulgas y tomé asiento sobre la piedra roma para continuar velando el sueño de mi ama.

Al día siguiente llegamos a destino, según ella podría tomarme dos horas de descanso, a su cargo correrían.
-Aqui en dos horas -dije mirándola con los ojos entrecerrados mientras analizaba si allí donde la dejaba era un sitio seguro -si te pasa algo grita.
Como podía descubrir en este tiempo no era un hombre de grandes palabras, era bastante escueto, peor es que ella solo era la ama que me alimentaba, no necesitábamos confraternizar para entender las obligaciones de uno otro. Con Nessa era diferente, nuestra relación iba mas allá y eso me llevó a perderla, no cometería un mismo error dos veces.
A mi disposición pondría hombres, una hacienda que podría llamar “casa” y los medios necesarios para poder ejecutar mi trabajo de forma precisa.
Yo mismo seleccionaría una vez llegáramos al caserón a los hambres, todos pasarían bajo mi escrutinio, incluso el servicio, no sería la primera vez que doncellas portaban afiladas armas entre las tetas y apuñalaban a reyes durmiendo.
De allí de donde yo venia la traición estaba a la orden del día y el castigo era la muerte con una tortura digna del pecado cometido.

Me fui al burdel, allí me deje cuidar por dos putas con grades tetas que me lavaron, me rascaron el culo y me limpiaron la verga con la lengua.
Tras empotrarlas y beber unas cuentas jarras se hizo la hora de volver a mi deber, así que desnudas y destrozadas las dejé sobre el lecho volviendo junto a la pelirroja a la que servía.



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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Sigrid el Miér Abr 18, 2018 1:10 pm

Llegaron a Bergen sin muchos más incidentes y pronto se instalaron en la hacienda de Sigrid. Tenía una casa cerca del bosque, donde solía dormir y pasar los ratos muertos lejos de la gente y de la hediondez del puerto que siempre olía a pescado podrido y sudor. Se pasaba el día normalmente entre el aserradero y los muelles, organizando a las cuadrillas y supervisando los negocios, que la madera era un mundo muy sacrificado.

Ubicaron a Cronos en una de las habitaciones normales, cerca de la principal, porque la señora lo quería cerca, iba a ser su sombra y su guardaespaldas, y no lo iba a tener lejos con el resto del servicio. Designó un lugar para que Cronos tuviera su espacio, allí podría tener los trastos que fueran necesarios para la seguridad, desde armas, petos, sillas de montar o lo que precisara, porque ella no quería saber nada de todo eso, quería despreocuparse de ese asunto. Tenía manga ancha para elegir hombres, entre 5 y diez para según qué cosas. Quería vigilancia en la casa, día y noche, y alguien que supervisara la seguridad del aserradero también. Allí ya contaban con una cuadrilla, pero quería que Cronos los supervisase, no le gustaba pagar a vagos, borrachos e incompetentes, y no podía estar en casa y en la fábrica a la vez.

Firmaron el acuerdo, porque Sigrid además de los apretones de manos, valoraba la palabra escrita en tinta, y sellaron su asociación de ese modo, estipulando que el día libre del mercenario lo escogiese a su antojo siempre teniendo en cuenta que no quedase descuidada su labor.

Unas semanas más tarde llegó a la casona un encargado de las barcazas que bajaban los troncos por el rio a informar que habían sufrido un sabotaje, algo intencionado totalmente porque las pruebas que habían recogido así lo indicaban. Tenía la sospecha de que podría haber sido hombres de Mikaelson, el otro comerciante mayoritario de madera en la zona. En realidad ya no lo era, porque Sigrid y otro nuevo empresario lo habían desbancado y seguramente Mikaelson habría decidido hacer la guerra deshonesta en vez de comercial. Llamó a Cronos a su despacho para comentarle el asunto.

Ve al aserradero y recopila esas pruebas. No levantes mucho polvo ni preguntes demasiado, me gustaría saber quien ha sido realmente porque no vamos a permitir que este tipo de cosas sucedan. Nos jugamos la vida de nuestra gente en esas barcazas si se sueltan los troncos, y esto sin duda no es una chiquillada.


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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Cronos el Miér Abr 18, 2018 6:57 pm

Desde que me instalé en la mansión de Sigrid apenas nos cruzamos, yo me tomaba muy en serio el trabajo, jamas Nessanie tuvo quejas de mi eficacia y aunque había cosas que esta quería que hiciera de forma diferente, no tardé demasiado en adaptarme al lugar. Los muchachos que trabajaban allí no estaban acostumbrados a trabajar bajo el férreo látigo, así que en cuanto comprendieron que no obedecerme seria la muerte, apretaron el culo como cabrones y duplicaron su trabajo lo que atrajo muchas ganancias a mi señora.

Conforme con el personal y tras despedir a unos cuantos y contratar otros con menos escrúpulos, la hacienda iba viento en popa, todo echo los engranajes funcionaban, hasta las doncellas mantenían la casa mas pulcra, pues creo que el mayordomo me temía, no iba a restarle importancia a sus razones.
Sellamos el acuerdo cuando Sigrid complacida por mis métodos me pidió que lo pasáramos a tinta, así que garabatee con poca maña el nombre que mi reina me puso cuando me encontró en las gélidas aguas de la playa.
-¿No sabes escribir? -preguntó
Una negativa es todo cuanto encontró, eso y un:
-Tengo trabajo, me retiro.

Una yegua terca había decidido no permitir ser montada, así que pasé gran parte de la tarde doblegandola, las risas se sucedían en el cuadrilátero y entre nosotros la confianza crecía. No siempre había que fustigar a los hombres, si hacían bien su trabajo, labrar confianza era importante, aunque el miedo siempre era mas eficiente.

A la mañana siguiente Sigrid me pidio acudiera al puerto, al parecer algún imbécil había provocado un accidente en uno de los barcos que trasportaban la madera del aserradero. Según ella no quería que levantara revuelo..y bueno..no lo hice o quizás si.
Cuando acabó el día tres sacos colgaban de mi hombro derecho, me adentré en le despacho de mi señora con una ladeada sonrisa y dejé caer el primero sacando una mano.
-Esta es la mano del que sajó las cuerdas, lo he dejado vivir y le he dado trabajo en tu barco, créeme, cumplirá con las exigencias hasta reparar los daños..solo era un muchacho que eligió le bando equivocado por unas monedas...
Del segundo saco saque una lengua que lancé sobre la mesa.
-Pertenece al que contrató al chico, al parecer su pico de oro basto para envenenar oídos sobre vos..pero no volverá a suceder nunca mas mi señora.
De la tercera saqué una cabeza.
-Bueno, a este lo conocéis -se la dejé caer en la mesa sujetándola de los pelos – no volverán a joderos nunca mas y ahora, si no tenéis ninguna orden mas que darme, me retiro a sacarme la sangre de encima.




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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Sigrid el Lun Mayo 14, 2018 9:55 am

Cuando vio salir de los sacos la mano, la lengu y finalmente la cabeza de su competidor, enarcó una ceja. Sin duda Cronos era muy eficaz. Tamborileó con los dedos sobre la mesa y apuntó.

Ahora mismo no sé si recompensarte o darte una paliza. Sin duda el mensaje que hemos mandado es muy contundente, pero matar a Mikaelson nos coloca en el centro de la diana. Todos los comerciantes de madera querrán ahora mi cabeza. No es lo mismo matar al capataz o a un trabajador anónimo que al cabecilla de una familia importante. está claro que lo merecía, no cuestiono eso, y es más...a mi el viejo me parecía un cabrón asqueroso. Pero prepárate para redoblar la vigilancia, no se van a quedar quietos, las represalias serán inminentes.

Lo dejó salir para que se bañara mientras ella pensaba en la estrategia a seguir dadas las nuevas circunstancias. Esa semana debían viajar de nuevo, esta vez hasta el bosque de Osterøy, de su propiedad, a unas 3 horas a caballo, para verificar que la madera que estaban serrando tenía una plaga de pulgón y no se trataba de otro sabotaje. A esas alturas podía ser cualquier cosa, los muy malnacidos quemaban los troncos inyectándoles unas sustancias nocivas y atraían así al pulgón, que luego se esparcía por toda la masa forestal. De seguro sería un viaje peligroso.

Por otro lado, hebía sucedido un hecho curioso, la almirante Morgan había comprado grandes partidas de madera, seguramente para reconstruir algo, a una de sus empresas que no comercializaban bajo la marca Hendrickson. Akershus compraba madera a Sigrid sin saberlo, porque de haberlo sabido, seguramente no lo habrían hecho. Estaba tentada de hacerle una visita a esa arpía rubia que había metido en tantos problemas a Gunnarson, aunque por lo que decían las malas lenguas, no se llevaba muy bien con Ulf. Eso podría ser una brecha que explotar. Su venganza se serviría fría, y conseguiría que el lobo viera arder todo cuanto amaba. Dándole vueltas al asunto, decidió envolverla en una tela de araña invisible, conseguir acuerdos con ella a gran escala para luego forzarle la bancarrota, era un plan magistral.


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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Cronos el Miér Mayo 16, 2018 7:57 pm

Sigrid parecía tener algo gordo entre manos, podría pensar que era la verga de su marido, pero lo dudaba, así que doble la guardia como me pidió con el firme convencimiento de que no se les ocurriría venir, nadie en su sano juicio quiere una guerra abierta con un loco, todos conocen la forma de proceder en las guerras, se matan peones pero no reyes ni príncipes, a al menos no en las primeras confrontaciones, peor yo o estaba de acuerdo del todo con eso, acabar con la cabeza de la serpiente a la larga siempre te hace ganar tiempo y de paso deja claro que no eres alguien a quien enfrentar.
Es fácil para los reyes sacrificar peones pero cuando ven su cabeza peligrar se piensan mucho mas a quien han de joder y como este, era el ejemplo claro de que si la tocaban, no me conformaría con un peón o dos, iría directamente a por el puto rey del tablero de ajedrez.

Dicho esto salí de la habitación con una misión clara, fortalecer las fronteras y vigilar de ellas, como imaginé nada sucedió en los próximos días ni semanas, así que finalmente mi señora me envió a una fortaleza enemiga Akershus, quería que desde dentro me quedara con sus estrategias defensas, ver como se sucedían allí las cosas.
Al parecer no me costaría demasiado atravesar sus muros, tenían el feo vicio y la insana costumbre de dar cobijo a todo viajero que no estuviera en el bando de Radulf y yo francamente no es que estuviera del lado de ese cretino, si no de mi señora que servia al vampiro pirata que andaba enfrentado a la pirata “novia” del conde de Akershus, todo sonaba como un culebrón venezolano.
-¿He de matar a alguien? -pregunté como despedida

En una semana estaba alojado en unas habitaciones que tenían dispuestas para los viajeros en la parte alta de la taberna, no es que me hicieran muchas preguntas, a fin de cuentas no era norteño, aseguré estar simplemente de paso y buscar refugio seguro para dar descanso a mi cuerpo y proseguir mi camino.






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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Sigrid el Lun Jun 11, 2018 6:08 pm

Llevaba ya unas semanas sin saber nada de Cronos, el muy patán no sabría ni escribir, pero siempre había quien te escribiera una misiva por unos cobres, eso no era excusa para no tenerla informada. Decidió hacer ese viaje a Akershus vestida de incógnito. Se oscureció el pelo para que su rojo flamígero no llamase demasiado la atención, se procuró ropas más desgastadas y de menor calidad de las que solía llevar y emprendió el viaje con una caravana comercial. No sólo recabaría información sobre Cronos y el avance de su misión, sino que vería con sus propios ojos cómo era el hogar de Ulf, qué puntos fuertes y débiles se encontraban en Akershus y así tomaría buena nota para destruirlo desde dentro.

La sueca llegó a las murallas al tercer día de viaje, para entonces ya había trabado algo de "confianza" con un hojalatero y una comadrona, todos los que iban hacia Akershus perseguían el sueño de establecerse en algún lugar donde prosperar lejos de la guerra, eran todos desharrapados y feriantes. Ella se hizo pasar por una tendera, artesana de la madera, que había perdido todo cuando incendiaron su aldea. Había tallado varios Dalahast con una navaja y hasta un cucharón.

Les dejaron pasar tras revisarlos y cerciorarse de que no llevaban más armas que los típicos cuchillos y navajas que todo el mundo empleaba en las labores diarias. Se perdió por el puerto, en busca del inconfundible Cronos y lo halló conversando con una prostituta, parecían muy animados y hasta se reía y parecía locuaz.

Un segundo...¿Cronos llevaba falda escocesa? ese detalle la dejó muy alucinada. Pero bueno, ya sabía ella que en el fondo ese oso barbudo era un poco gay.

venga... la cháchara ha acabado. Tenemos trabajo. Podrías haberme escrito al menos.

El grandullón enarcó una ceja y la miró de arriba a abajo esgrimiendo media sonrisa que pronto fue entera.

¿Trabajo? si tú lo dices, yo contigo voy hasta a picar a la mina. Me encantaría haberte escrito cartas amorosas, pero para eso debería conocer tu nombre. Soy McQuinn.

Sigrid frunció el entrecejo. ¿Qué diablos significaba eso? ¿le estaba tomando el pelo?


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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Cronos el Vie Jun 15, 2018 11:02 am

Cuando entre en la taberna me encontré a mi señora hablando con mi hermano, ella fruncía el ceño mientras este con esa cara de bobalicón que ponía cuando veía una hembra la miraba dispuesto a cenar esa noche pescado. Enarqué una ceja, no sabía que esos dos se conocían de algo, de hacerlo debería haberme informado de que podría encontrarme con él en Akershus.

Caminé hacía ambos no sin antes dar buena cuenta de una buena jarra de cerveza negra y darle un manotazo al trasero de la tetuda camarera que me había estado sirviendo muy bien todas las noches desde que llegué ocn mi sobrino y hermano a Akershus.
La verdad es que estos me habían hecho mas facil mi mision de colarme entre los muros de la fortleza.

Llegué ante esos dos para sorpresa de Sigrid que se frotó los ojos creyendo ver doble.
De un manotazo apoyé mi diestra sobre el hombro de mi hermano.
-Veo que ya has conocido a mi hermano -le dije a Sigrid ensanchando la sonrisa -¿y Sloan? -le pregunté a Stan.

Habíamos quedado para ir de caza, era un muchacho inteligente, hábil ademas de fuerte, un digno descendiente, sol oque era terco y no cedía nunca l oque lo mantenía en un pulso constante con su padre que tampoco arrojaba la toalla.
-Estará metiendole mano a la escocesa pelirroja, esa que no dice que le gusta -dije soltando un par de carcajadas de forma discernida mientras hundía mi mirada en la de Sigrid, para querer pasar desapercibida no estaba haciendo un gran trabajo, sobre todo porque allí la almirante podía reconocerá y seguramente también muchos de los norteños que no procesaban especial afecto a su marido el comerciante de niñas.



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Re: El mercenario (privado)

Mensaje por Stan McQuinn el Sáb Jul 07, 2018 12:25 am

El grandullón se gastaba una sonrisa franca y habitual, McQuinn no era huraño sino todo lo contrario, el alma de la fiesta. Cerraba tabernas y se conocía a todo el mundo porque estaba en su naturaleza ser social y confraternizar con todo aquel que le dirigiera la palabra. Aquella pelirroja lo había abordado sin más mientras saludaba a una meretriz que se llamanda Rowanne y venía de Bélgica, al parecer huyendo de un padre tirano que la quería vender a un empresario para que le hiciera de todo y para eso la chica se dedicaba a dar placer pero era dueña de su vida. La cosa es que McQuinn se conocía la mayoría de las historias y cotilleos del lugar, Sloan a veces le decía que era un abuelo marujo y chocho, pero les venía muy bien esa información luego. Pazguatos, que no sabían del valor que tenía la información.

No le sonaba de nada la mujer, pero tampoco era extraño, a Akershus llegaba mucha gente, algunos iban y venían. Cronos se le acercó y con sus palabras le aclaró a la mujer que se trataban de fotocopias idénticas, hermanos iguales fácilmente confundibles. Pero estaba claro que el de las faldas no era su amigo, socio, empleado o lo que fuera.

aaaaacabáramos. ¿Esta es tu jefa? joder, qué mala leche se gasta la pelirroja. ¿Y tienes nombre?.— Sigrid frunció el ceño, porque el hermano de su sombra parecía un bocazas.

Dala.— No sabía por qué le dijo al patán el nombre por el que la mentaban de pequeña en su casa. Podría haber dicho Roberta, Sigfrida o cualquier cosa que se le hubiera ocurrido, pero le salió ese.

Bien, vale, pues...un placer. Yo tengo que ir a buscar a mi hijo, si luego queréis cenar o algo, los chicos y yo vamos al mesón, invita el capullo de Ulf a unas jarras, apostamos sobre el sexo de su nuevo retoño y Angus ha ganado porque dijo que venian dos.

Sigrid atendió a esa información que sin quere largó McQuinn, así que ese engreído no sólo no estaba muerto sino que tenía mucha descendencia y una reciente. Eso era bueno de saber.


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