Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

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¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Sköll Dasan el Mar Feb 06, 2018 7:46 am

Había recorrido los kilómetros de distancia que separaba mis bosques, ese lugar donde me vio nacer, donde tenia una manada que tras la caída de mi madre necesitaba mas que nunca un líder y como no, donde estaba mi padre, el que ya cansado de hacer de alfa de la manada quería que encontrara una mujer que me acompañara en el camino de convertirme en su sucesor, en alfa. Me ordenó que eligiera una mujer que ocupara su lugar a mi lado o por ende lo haría él.(suena a amenaza ¿verdad? Pues lo era)
Un mes, eso fue todo el plazo que me regalo para tal hallazgo, por supuesto las mujeres adecuadas para mi desgracia no crecen de los arboles, y al igual que a él los deberes por y para la manada lo consumían, a mi, tampoco me daban tregua para buscar algo mas que un rollo de una noche.

Así que trascurrido el mes, ni un día mas ni uno menos, mi amado padre, decidió mucho mas efectivo que yo para estas cosas quien seria la próxima alfa, y por ende mi esposa deseada (sarcasmo)
Lo dicho, abandone mi hogar con mala cara, solo, sobre mi caballo percheron, negro como la noche, negro como mi sino, y recorrí todos y cada uno de esos kilómetros que se me hicieron larguísimos y para que mentir necesarios, para recoger en Akershus, la ciudadela de la libertad (que oportuno) a mi futura esposa.

Al menos esperaba que no me hicieran perder el tiempo, no estaba para celebraciones tontas, ni anuncios de compromiso, solo quería ir, cogerla e irme. Ademas, por la edad que ostentaba, veintipocos años la imaginaba mas fea que un pecado, de ahí que su edad casadera ya hubiera pasado.
Tendría que ir la noche de bodas muy borracho, ademas dicen que en la oscuridad todos los gatos son pardos, así que me las apañaría al menos esa noche para consumar, y dar por valido un matrimonio que ni necesitaba, ni quería, ni esperaba.

Mi padre insistió en mis modales, en que fuera caballeroso, que no fuera rudo, que la tratara con delicadeza y que así, me ganaría su amor ¿quien quería ganarse ningún amor? Solo quería volver, y eso que acababa de llegar.
Así tras un par de copas en la taberna para coger fuerzas para ver a la que se convertiría en mi esposa, me envalentone lo suficiente como para acudir a la trágica cita.

Allí me esperaba su manada, un padre sonriente, viejo amigo del mío que parecía decir sin palabras que menuda me había caído.

Así me adentre hacia el interior de la casona para fijar mis ojos en la bellisima mujer que me esperaba en aquel salón, ¡madre mía que bien funcionaba el alcohol del norte!, pensé divertido, juro que me bebería lo mismo en nuestra noche.
Aunque claro entonces me di cuenta de mi error, si el problema no era su belleza, tenia que haber otro motivo ¿tonta? ¿con algún tipo de retraso? ¿discapacitada?¿incapaz de complacer a un hombre? ¿que tendría la mujer que me miraba de frente?

Pronto hicieron las presentaciones, ella extendió su brazo dejando su mano frente a mi para que la tomara, era cálida, callosa, echa a las armas, eso me gustó, al menos era consciente de que el acero no le daba alergia.
-Sköll -me presenté.
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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Odalyn Ludvig el Vie Feb 09, 2018 11:51 am

No me podía creer la noticia que me había anunciado mi padre hacía tan solo unos pocos días, no daba crédito todavía a la información que me había dado y mucho menos al hecho de que tenía que cumplir exactamente lo que me había pactado con otra persona en contra de mi voluntad porque, según él, era lo correcto para continuar con nuestra manada y no dejar de lado nuestro linaje. Estaba enfadada como el mismo infierno y juraba que ahora mismo si bajaba a Hel no notaría ninguna diferencia pues en ese instante eso mismo me parecía que estaba pasando, por el mismísimo Hel. Llevábamos ya más de diez años en Akershus, diez años desde que siendo una cría pequeña había atravesado las murallas montada a lomos del caballo junto a mi padre apoyándome en su pecho, diez años en los que no habíamos podido todavía recuperar nuestro hogar porque la guerra se acrecentaba y encrudecía más y más cada año que pasaba no dándonos tregua, entendía que tenía que encontrar un linaje para nuestra manada y que debía de continuar con el liderazgo de la misma pues mi padre me había estado preparando durante todos aquellos años para ello. Eché muchísimo en falta a mi padre en esos momentos y la necesité más que nunca, sabía que mi padre no obraba de mala fe y que solo quería lo mejor para mí y para la manada puesto que era el líder de esta, pero ¿casarme? Por Odín, ¡eso era pasarse! Había pasado los últimos años entrenándome duramente para convertirme en la guerrera que era, había sufrido mucho para lograr conseguirlo soportando todo tipo de burlas y demás improperios a los que no les hice caso en su momento y que luego en el paso del tiempo les fui dando puntadas en la boca, ganando a aquellos que se burlaban en principio de mí por ser una niña que no sabía nada de luchar, que apenas tenía noción de ello y que no podía sujetar bien siquiera una espada. Las cosas habían cambiado en aquellos diez años, me había especializado en el combate cuerpo a cuerpo, era una fiera guerrera vikinga que luchaba con la espada igual que lo hacía mi padre y que además me había especializado en el tiro con arco para abatir a los enemigos. Por no decir que mi condición de cambiante me daba cierta ventaja en el campo de batalla que los demás no tenían y que yo aprovechaba para mí beneficio. Hacía ya algunos años que había partido con mi padre en mi primera guerra y aunque nadie te podía preparar para ello salí victoriosa, con algún que otro rasguño pero vencedora.

No todo el camino había sido fácil y con el paso de los años solo había hecho que fortificar ese carácter digno de mi padre, un carácter endemoniado y explosivo que me había causado algún que otro problema además de quebraderos de cabeza para mi padre que alegaba que era igual que él en su juventud, así que cuando me dijo la “feliz” noticia de que me había comprometido con el hijo de uno de sus amigos que también era el líder de otra de las manadas, que él iba a retirarse y que su hijo estaba buscando una mujer con la que desposarse cabía decir que en la casona donde vivíamos había desatado el mismo infierno. Mi padre, conocedor del genio que me gastaba y del mal carácter sumado con la mala leche que tenía salió para no tener que enfrentarme mientras yo maldecía y despotricaba contra todo en esos momentos, detrás de la casa teníamos una pequeña zona donde solía entrenar lanzando dagas y hachas y el tocón que nos servía de diana pagó toda mi rabia y mi frustración en esos momentos porque necesitaba descargar mi ira, desahogarme. Odié como nunca había hecho antes a mi padre por lo que me había hecho, por haberme comprometido contra mi voluntad sin siquiera preguntarme, yo no tenía idea de casarme y menos tan joven, quería disfrutar de la vida y de la libertad que representaba el estar sola y no atarme a nadie. Vivir como una guerrera que disfrutaba de los momentos de paz que habían, por breves y efímeros que fueran, gozar de los placeres humanos, beber, reír y partir al campo de batalla cuando la guerra nos llamara... sin embargo ahora quería casarme, ¡a mí! Gruñí lanzando de nuevo una de las hachas que impactó contra la diana justo en el centro, fue en ese entonces que vinieron a avisarme de que me preparara porque el joven que iba a ser mi prometido estaba a punto de llegar.

Gruñí y me metí en la casa donde no había nadie y permanecía yo sola, me serví una jarra de hidromiel y me senté a que el “afortunado” apareciera mientras en mi mente maldecía a mi padre una y otra vez.
La puerta se abrió en esos momentos y yo me levanté dando el último trago a la jarra vaciándola, los pasos sonaron por la casona hasta que finalmente la figura de un joven apareció en el salón, mis ojos contemplaron al que supuestamente era mi “prometido” dándome cuenta de que a diferencia de mí él era un lobo, había conocido a varios y reconocía esa aura que poseían estos. Su piel mucho más bronceada que la de cualquiera de por allí se hacía de notar y era en lo primero en lo que te fijabas, subí mis ojos hasta su rostro para que mis castaños se encontraran con los suyos mirándonos como analizándonos. Vale, reconocía que no era tan feo como me había pensado y que no estaba nada mal pero... ya, no había más. Seguía sin querer casarme con él y sin pretender seguir adelante con aquel matrimonio que nos habían concertado. De hecho es que con el cabreo que llevaba no quería ni permanecer en aquel lugar, la rabia me recorría por dentro y apreté con fuerza la jarra entre mis manos analizándonos, me daba igual lo que pensara él, su padre y el mío... pero aquel matrimonio no se iba a llevar a cabo y no iba a irme de aquel lugar que ahora consideraba mío, ya había partido una vez de mi verdadero hogar, de las tierras que me vieron crecer y me había instalado allí. Me costó hacerme al lugar pero al final hice amigos y eché raíces, no iba a moverme una segunda vez por mucho que a mi padre le pareciera buena idea. Enarqué una ceja cuando solamente abrió sus labios para decirme su nombre como toda presentación, vale, yo tampoco tenía las mejores ganas y no saltaba de alegría ni de emoción pero tampoco esperaba aquella simple, sosa y vana presentación mientras mi mano extendida ahora era tomada entre las suyas, el calor de su cuerpo por su condición chocó con el mío propio. Sus manos acariciaron las mías bastante parecidas la una a la otra, ambos guerreros, ambos salvajes y fieros.


-Odalyn –dije sin demasiado entusiasmo dejando ver que no me gustaba para nada aquel arreglo que habían hecho, de hecho, solo había estado presente por educación pero pensaba cambiar eso en aquel momento- bueno, ya que a nuestros padres se les ha ocurrido la brillante, y absurda, idea de este matrimonio... brindemos por ello ¿no? –Llené mi jarra y otra más que había a mi lado, tomé pasándole la suya y sonreí con ironía total- Sköll –dije con una sonrisa ladina ante su nombre para brindar, bebí de una tacada lo que había puesto en la jarra y la dejé con fuerza sobre la mesa- bueno, echas las presentaciones creo que concordamos en que ninguno de los dos queremos esto, así que puedes decirle a tú padre que no va a funcionar y yo le diré al mío lo mismo. Lamento que te hayan hecho venir para nada –él me miraba sin comprender en absoluto a lo que me refería- espero que encuentres lo que andabas buscando Sköll –cogí una de las capas que había colgada en la pared y me la puse mirándolo con una sonrisilla- que los dioses bendigan tu camino de vuelta –dije y antes de que pudiera decir siquiera nada, antes de que mi padre entrara por la puerta consciente quizás de lo que iba a hacer salí por la ventana montando en mi corcel poniendo distancia entre aquel hombre y yo dejándole bien claro a mi padre que no iba a casarme y que no lo aprobaba mientras este, en la puerta trasera, me gritara que volviera de nuevo allí pero yo no le hacía caso. Espoleé al caballo para que corriera más rápido para que no me siguiera aunque, después de aquello, estaría bastante cabreado por el plantón que había hecho y que no sabía cómo no se lo había esperado dado mi carácter... no era la primera vez que me “fugaba” de casa. Dirigí al caballo hacia una posada que había cerca en mitad del bosque y a la que solía acudir para echar unos tragos, dejé al caballo fuera y me adentré pidiendo una jarra riéndome por lo que acababa de hacer, me senté en una de las mesas yo sola pensando que me caería una buena cuando volviera pero habría valido la pena, lo que no conté pasado un buen rato es que el mismo hombre se sentaría frente a mí en la taberna a lo que fruncí el ceño ligeramente- ¿qué haces aquí? –Pregunté viendo que se sentaba- ¡oh vamos! Te lo he puesto en bandeja para que puedas marcharte sin tener que hacer caso a nuestros padres, ¿me habré equivocado en que no quieres casarte?


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Sköll Dasan el Sáb Feb 10, 2018 3:35 am

Al parecer aquella mujer no se estaba enterando de nada, vale ya empezaba a comprender porque cojones a estas alturas seguía soltera, aunque algo me decía que no entera dada con la impulsividad con la que actuaba.
Me dijo una sarta de chorradas chocado nuestras jarras su sonrisa ladeada y su palabrería batata me dejaba ahí plantado como un idiota y sin mediar antes de que e padre pudiera decir nada saltó por la ventana como si fuera una cría.
Enarqué una ceja mirando la padre, que se disculpó, eso si asegurándome que el día de la boda tendría a mi mujer en el altar aunque la tuviera que llevar él mismo arrastras.

Asentí, eso si, dispuesto a seguir el rastro de mi huidiza futura esposa, a fin de cuentas si pretendía saltarme esta boda tendría que ser de un modo mucho mas inteligente que la desfachatez que se gastaba mi prometida.
Entré en una taberna donde la joven había empezado ya a beber y allí me dejé caer pidiendo otra jarra para mi.
-¿no es un poco pronto para beber querida? -bromeé llevando mi jarra a los labios y dándole un profundo trago -voy a explicártelo para que lo entiendas y presta atención, no voy a repetirlo mas veces.
Tu no quieres casarte, es algo obvio, pocas mujeres han saltado por la ventana al verme y yo no quiero casarme contigo, algo muy lógico, de quererlo me limitaría a esperar al día de nuestra boda sentado en una silla paladeando un cochino. Tu padre te arrastrará hasta el altar aunque sea lo último que haga y la boda se celebrará. Que nos neguemos ambos solo alentara a nuestros padres a obligarnos, seamos mas listos que eso.
Vamos a fingir que por contra esto se ha convertido en un flechazo, que estamos dispuestos, demosles la razón y hagamos que celebren, que se tragen el paripé y después...la traición.

Di un nuevo trago mirándola con una curvada sonrisa para ver si me seguía.
-O tu o yo seremos infieles, eso es algo muy mal visto entre los nuestros que se enamoran de por vida y que nuestros padres verán como un ultraje. El compromiso se romperá y seremos libres de nuevo.

Choqué mi jarra con la ajena para celebrar el plan, solo tendríamos que aparentar un par de semanas amarnos, un par de semanas que la estoy montando y que ella está encantada con la idea y después, me follo a otra y todo arreglado, su padre y ella me pillan con las manos en la masa y listo, salgo por patas antes de que este me mate.
Por suerte siendo hijo de un alfa, futuro heredero, todo quedará en un cabreo y no en un águila de sangre y listo.
-¿que te parece?



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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Odalyn Ludvig el Miér Mar 07, 2018 9:47 am

Había pasado olímpicamente del hecho de conocer a mi futuro “marido” y al que mi padre había elegido en su maravillosa y brillante idea de casarme para perpetuar no solo a su manada, sino el hacer una tregua con otra de las manadas fuertes que había en la zona para unirlas en pos de todo lo que tenían que enfrentar, en esa guerra y esa lucha que teníamos desde que arrasaron nuestros hogares. A veces se hacían esas cosas, el hecho de hacer matrimonios por conveniencia que garantizara el futuro de una manada y les confiriera poder... pero yo en ningún momento había pensado que mi padre concertaría un matrimonio para que eso pudiera llegar a pasar, nuestra manada era fuerte y aunque no era la única que había en el lugar tampoco es que hubieran problemas con las demás, ¿por qué diablos casarme? Seguramente mi padre debía de haber supuesto que me marcharía nada más conocerlo dándole así a entender lo que opinaba de esa boda, que no quitaba para que él pensara lo mismo que yo en cuanto a casarnos... pero realmente es que no me importaba lo que él pudiera pensar en esos momentos porque yo solo quería alejarme. Era la forma que tenía de demostrar con algo más que con palabras que no lo haría por mucho que me dijera, que no me importaba con quién hubiera hecho los negocios y los tratados porque no pensaba atarme a una persona por la que no sentía nada... él no tuvo que hacerlo en su momento, se casó con mi madre por amor y aunque yo no entendía muy bien ese sentimiento porque nunca lo había experimentado sí tenía claro que no uniría mi vida, y además de por vida como hacíamos, con alguien a quien no conocía y por el que no sentía afecto alguno. Mientras galopaba sobre mi montura alejándome de casa podía escuchar los gritos de mi padre llamándome mientras dejaba al lobo de plantón en mi casa, un licántropo, había conocido a varios y había reconocido su aura nada más se acercó para presentarse. Además de que su pinta no es que pareciera la de un vikingo propiamente dicha, su tono de piel era mucho más morena y bronceada que la del resto y destacaba por sobre los demás. Reconocía que él no es que estuviera mal pero, fuera de ahí, no iba a conceder absolutamente nada.

Quizás en otras circunstancias si me lo hubiera encontrado podría haberme fijado en él, destacaba por su tono de piel y era atractivo, para una noche de diversión no le habría dicho que no... pero casarnos eran ya palabras mayores que no pensaba utilizar todavía y de las que no quería saber nada por el momento, así que por eso me alejé dejándoles claro a los dos lo que pensaba de ese matrimonio concertado. La taberna fue el lugar en el que terminé tras mi huida, quizás podría haber sido cosa de niñas, pero desde hacía tiempo me escabullía cuando mi padre me gritaba y me ordenaba que hiciera tal cosa... era mi forma de rebeldía que tenía con él para que no me controlara tanto, era el líder de nuestra manada y entendía que yo ocuparía ese puesto algún día pero ese día aún faltaba mucho porque llegara. Mientras daba un trago a la jarra que había pedido sentada en una de las mesas pude sentir su presencia, su aroma captó mi atención y cuando giré mi rostro él ya se estaba acercando en mi dirección y no solo eso, sino que con toda la tranquilidad del mundo se sentó frente a mí en la mesa. Lo miré frunciendo el ceño porque no entendía qué no había captado cuando me fui de allí, no lo quería cerca y ahora lo tenía frente a mí observándome con una sonrisa ladeada en sus labios como si aquello le divirtiera. ¿Qué le veía de divertido? Porque yo no le veía absolutamente nada de nada. Enarqué una ceja ante su irónica pregunta, que ni me molesté en responder, mientras me decía que prestara atención porque no lo iba a repetir... ¿me acababa de llamar “sutilmente” tonta? Le gruñí en advertencia pues, aunque fuera un licántropo, no quitaba para que yo fuera una loba y solo por eso me achantara... ni mucho menos. Le hice un gesto para que empezara a hablar tras darle un trago a la jarra de nuevo y escuché qué tenía que proponerme, solamente por educación. Fingir, básicamente su maravillosa y perfecta idea era que fingiéramos que nos gustábamos, que estábamos encantados con la boda solamente para contentar a nuestros padres, casarnos y luego uno de los dos traicionaría al otro para ser pillado con lo que por nuestras normas sería un agravio bastante grande como para anular dicho compromiso. Quizás pudiera resultar el plan, pero nuestros padres habían hecho dicho compromiso para unir a las manadas y que fueran más fuertes... aunque fuera una traición considerable y que podría romper cualquier tratado lo hacían por el bien de las manadas, buscando hacerlas más fuertes y que no tuvieran puntos débiles.


-Me parece que se te olvida el hecho de que nuestros padres quieren unir a las manadas para hacerlas fuertes, ¿no crees que dicha traición por alguna de nuestra parte provocará una posible disputa entre ambas? –Enarqué una ceja dando de nuevo un trajo a mi jarra- mira, está claro que ninguno de los dos quiere casarse y que nuestros padres lo han hecho por el bien de cada manada, hasta ahí lo entiendo. ¿Crees que dejarán como si nada una traición así que pueda romper la alianza que supondría el casarnos? –Dejé que me respondiera mientras sopesaba la idea, cierto era que mi padre de ser necesario me llevaría arrastras al altar con tal de cumplir con lo prometido... es más, me ataría en corto sabiendo de mi tendencia a irme cuando algo no me gustaba como símbolo de rebeldía- antes de nada quiero dejar claro que no quiero nada de ti, me importa mi manada pero nada más y va a ser todo un suplicio el hecho de estar fingiendo el tiempo que queda hasta la fecha –volví a dar otro trago más a la jarra- pero no son idiotas ninguno de los dos y no se van a creer que, de la noche a la mañana, somos una pareja feliz y enamorada –hice una mueca ante ello- por Odín, creo que voy a necesitar otra jarra para poder llevar todo esto –dije porque jamás me había planteado algo como aquello, yo era una guerrera y jamás pensé en casarme, mis aventuras habían sido de una noche y después volvía a ser libre como el viento. La camarera me trajo una nueva jarra mientras con la cabeza ladeada miraba a mi “prometido” durante unos cuantos segundos, mi dedo fue a la jarra y recorrí su contorno por encima mojando mis dedos con las gotas que había en el borde- no podemos volver y hacer como que todo es perfecto y maravilloso, mi padre me conoce demasiado como para saber que no caigo rendida tan fácilmente –cogí la jarra con mi mano- así que tendrán que verlo de manera gradual y no tan brusca para que no sospechen si queremos llevar a cabo el plan. La boda es en un mes, tiempo más que suficiente para fingir y aparentar que nos vamos conociendo y que nos... enamoramos –reí ante lo absurdo de aquella idea, aunque no dije nada al respecto- espero que seas bueno en eso y no lleguen a sospechar. Ya que vamos a pasar un tiempo juntos podríamos “conocernos” un poco más para que todo sea más creíble, así que ya que estamos con las jarras y parece que vamos a estar aquí un tiempo... ¿por qué no jugamos a algo y que sea más ameno? La gente es demasiado cotilla y me siento un poco observada –dije haciendo un movimiento de cabeza refiriéndome a los que había en la taberna, a él quizás no lo conocieran pero a mí sí- si damos que hablar más se creerán la treta así que... ¿te atreves a jugar Sköll, o te doy miedo? –Pregunté con una sonrisa ladina en mis labios, tintineando mis dedos en la jarra mientras lo miraba. No quería casarme así que probaríamos su plan a ver qué resultaba.


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Sköll Dasan el Miér Mar 07, 2018 1:35 pm

Uno frente al otro, observándonos como los lobos que eramos, futuros alfas de dos fuertes manadas discutíamos ambos sobre nuestras opciones.
No teníamos opciones, según ella nos pillarían nada mas entráramos de la mano con una sonrisa fingiendo amarnos, podía tener razón, nuestros padres eran alfas por algo, no pecaban de tontos precisamente. Presté atención a su propuesta, conocernos poco a poco durante este mes y en el ultimo instante dar el golpe de gracia a la relación sin dejarles tiempo para interceder por ambos.
-Esta claro que esto enfrentará a las manadas, mi traición a su querida hija tu padre no va a tomarla bien, pero es lo que hay. Espero se calmen después las aguas, tu tendrás que intentar que tu padre no nso declare la guerra, no quiere muertes por culpa de un matrimonio que no deseamos ¿me entiendes?

Pidió una nueva jarra y yo alcé la mano para hacer exactamente lo mismo, pues también estaba sediento y necesitaba entrar en calor para asumir el “conocernos”
Tendremos que rozarnos lo suficiente como para que parezca que ..·”nos conocemos” porque te recuerdo nuestros padres son lobos..entienden de eso, así que ya puedes desprender lobitas esas hormonas que nos vuelven locos cuando os ponéis tontas con nosotros.

Casi me lanzó la jarra a la cabeza, no pude evitar reírme mirándola fijamente. Una morenita nos trajo un par de jarras, le guiñe e ojo cuando la dejó sobre la mesa y mis ojos se deslizaron por su curvilíneo cuerpo.
-Juguemos ¿a que quieres jugar lobita? ¿lanzar cuchillos? ¿un pulso? ¿un revolcón?
Había dicho que quería conocerme, así que..aunque no fuéramos a casarnos podíamos divertirnos.
-¿conocerme desnudo?

La loba gruñó, al parecer sus ideas iban por otros derroteros, dejé escapar el aire por mis labios con gesto aburrido y los llevé a la jarra para dar un profundo trago.
-¿dime morenita a que quieres jugar?
Negué con la cabeza sonriendo, cogí la jarra y di un profundo trago.
-Cuanto antes me emborrache, menos tedioso me va a resultar todo esto -dije viendo la actitud de la hija del alfa -jugamos al “yo nunca” así nos conocemos. Te explico, yo digo..yo nunca me he acostado en el lago, como es mentira, bebería y si tu nunca te has acostado con nadie en el lago, no bebes ¿entiendes?


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Odalyn Ludvig el Mar Abr 03, 2018 6:41 am

No iba a reconocerle al lobo, bajo ningún concepto, que había pensado en un buen plan para hacer que se cancelaran los planes de boda y de alguna forma engañar a nuestros padres, pero estos no es que fueran idiotas precisamente y sabrían el engaño antes de que lo pudiéramos llevar a cabo. Mi padre había visto como, de nuevo, me largaba dejándolo tirado haciéndole ver que no me gustaba para nada la decisión que había tomado de entregar mi mano en matrimonio a un hombre que ni siquiera conocía solamente por el hecho de unir nuestras manadas y hacerlas más fuertes, no era una idea que me gustara y mucho menos me hiciera saltar de alegría y de emoción como quizás pudiera pasarle a otras mujeres, yo no quería atarme a nadie ni mucho menos quería hacerlo a ese lobo que se había presentado en la taberna siguiéndome cuando había dejado claro, bastante además, que no quería tener nada que ver con él... ¡y me seguía! Ese hombre era un completo imbécil porque le había dejado la oportunidad en bandeja de plata y ahora quería fingir para que nuestros padres se creyeran que empezábamos a llevarnos algo mejor, que empezábamos a tener algo y en el último instante él daría el golpe de gracia acabando con todos los planes que habían formado. Mi padre se pondría hecho una fiera y dudaba, muchísimo, que por tal ultraje a su querida hija no quisiera despedazar al hombre que tenía frente a mí... aunque sinceramente poco me importaba que lo hiciera, más que unir a las manadas lo que pasaría es que las separaría mucho más y acabarían enfrentadas. Pero nuestros padres no eran tontos, sabían perfectamente que no íbamos a caer rendidos frente al otro nada más conocernos y mi padre me conocía suficientemente bien como para saber que no era una mujer que caía rendida frente a un hombre nada más conocerlo, yo era más bien un hueso duro de roer y presentarnos tomados de la mano no iba a colar bajo ningún concepto, mi padre sabría que algo estaba ocurriendo y al final acabaría adivinando nuestras intenciones. Por eso debíamos de ir gradualmente de forma que pareciera real, poco a poco, como pudiera pasar en la vida real... aunque de eso no es que tuviera mucha idea porque jamás me he atado a un hombre lo suficiente para que mi padre me viera con ciertos sentimientos, yo era una mujer forjada al calor de la batalla y no era como las típicas mujeres que caían rendidas a los pies de un hombre y les juraban amor eterno... yo no creía precisamente en eso.

Así que conocernos e ir poco a poco sería el plan a seguir para que ambos se creyeran que sus hijos habían entablado alguna especie de relación... pobres ilusos que no se darían cuenta de la trama que habíamos pensado y que pondríamos en marcha a partir de esa noche, conocernos era lo mejor para que se pensaran que la relación iba bien por lo que jugar no me parecía tan descabellado, eso sí, tuve que gruñirle e incluso lo tomé del cuello de la ropa que llevaba cuando me dijo que tendría que “desprender” lo que a los lobos tanto les atraía cuando estábamos calientes y que no iba a pasar con el lobo, así que lo alcé un poco del asiento tomándolo del cuello de la camisola que llevaba y le gruñí ante la insinuación que hizo, él sería un licántropo pero yo también tenía garras y colmillos para defenderme, si él me pusiera en ese sentido no tendría siquiera que buscar la forma de que eso ocurriera pero por el momento no era el caso, era atractivo pero su actitud tampoco es que dejara mucho que desear... así que si quería que fuera creíble él también tendría que currárselo y poner de su parte porque nuestros padres sabrían, de lejos, con solo olernos lo que había o no entre ambos. Pedimos otra jarra para cada uno porque iba a necesitar alcohol para llevar aquella situación y así al menos todo sería mucho más ameno, le propuse o más bien le reté a jugar a algo para conocernos y que fuera creíble sonriendo de lado mientras mis dedos tamborileaban en la jarra observándolo, él se fue inmediatamente por otra rama muy diferente a la mía y yo le gruñí haciéndole ver que desnudo no era precisamente como quería conocerlo, debíamos de sentar unas bases y debíamos de empezar a conocernos realmente el uno al otro, saber cosas que dieran veracidad a lo que pensábamos montar así que me reí cuando me dijo al juego al que quería jugar a esa noche conmigo, dejé que explicara cómo iba mientras daba un trago a la jarra y lo miraba de forma fija, bien, era un juego bastante bueno para conocernos y para averiguar cosas del otro... aunque quizás deberíamos de empezar por cosas sencillas para que ambos pudiéramos beber y así ir calentándonos poco a poco de forma que fuera todo más ameno, y muchísimo menos tedioso.


-Sé exactamente cómo se juega, creo que incluso podría ser hasta divertido aunque vamos a tener que sacar más que los trapos sucios para que se crean que de verdad nos estamos conociendo... pero sí, vamos a jugar al “yo nunca” –dije cogiendo la jarra entre mis manos y sentándome mejor en la silla mientras el resto de los que había en el lugar seguía a su ritmo, pero de vez en cuando nos lanzaban miradas hacia donde nos encontrábamos nosotros y me sentía un poco observada ya que muchos de allí me conocían por ser la hija de quien era, más bien, algunos de ellos conocían personalmente a mi padre- bien, yo nunca me he bañado desnuda, y acompañada, en la playa –sonreí de lado porque seguramente fuera algo que también había hecho el lobo por lo que ambos bebimos, pero como ya había dicho deberíamos de entrar un poco en calor al principio y el juego también era para conocernos y no saber los detalles picantes y oscuros de cada uno- yo nunca me he excitado en el fragor de la batalla y he encontrado... “sexy” estar cubierta de sangre –lo miré un par de segundos antes de beber de la jarra dejándola de nuevo apoyada sobre la mesa- ¿de dónde eres, exactamente? –Pregunté recorriendo con mis ojos el tono de su piel- destacas bastante entre la gente de por aquí, ¿cómo es que tú padre llegó a ser el líder de la manada? Por lo que oí del mío ninguno de los dos sois de aquí, ¿verdad? –Pregunté para subir mis castaños a los suyos y enarqué una ceja- mezclemos el “yo nunca” con las preguntas, así podremos conocernos mejor y no será tan sospechoso todo –porque todos sabían que, si querías sacar los “trapos sucios” de una persona nada como el juego al que estábamos jugando, pero no conocías del todo a esa persona con dicho juego- cuéntame algo personal sobre ti que no pueda saber con el juego, y que muy pocos conozcan Sköll –dije volviendo a dar otro trago a la jarra, ahora era su turno de hablar y de decir cosas para el juego, ante su mirada fija fruncí ligeramente el ceño- ¿qué? No pienses que lo hago por alguna otra intención más allá de lo que teníamos planeado, quiero que la farsa funcione y nuestros padres nos conocen demasiado, así que cuanto más sepamos del otro mejor podremos fingir... el cuanto al tema sexual –sonreí de lado y me acomodé en el asiento- podemos dejarlo para más adelante, quién sabe si esta noche consigues "emborracharme" que lance esas feromonas que tanto deseas que haga –un relato velado eran mis palabras, ¿quería que tuviera algo con él? Bien, que se lo ganara.


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Sköll Dasan el Mar Abr 03, 2018 2:33 pm

Ladeé la sonrisa cuando la dama acepto el juego, para calentar motores no estaba mal, teníamos que fingir conocernos y bueno este era un modo como cualquier otro, el final era que la boda se fuera a la mierda, peor para eso ella debía fingir amarme y que mi ofensa fuera tal que la dejara tocada, despojada de su honor y por ello nunca podría aceptar mi perdón, ni el de mi padre, pues bien sabía me obligaría a disculparme tras el desaire.

Di un trago de la jarra relamiendome los labios después ¿quien en estas tierras no había acabado en el lago borracho y desnudo y por supuesto acompañado.
-Skoll
Su segunda pregunta no superó a la primera en dificultad ¿excitado en la batalla? por supuesto llevar a las hordas de Randulf a Hel era mi mayor placer. La sangre resbalando por mi rostro, manchando mis labios con su sabor férreo, goteando por mis pestañas creando una lluvia roja.
El acero plata manchado de carmesí, mis manos con jirones de piel ¿había aparte de un buen polvo mayor placer.
-Skoll -apunté por segunda vez.

-Mi padre es un nativo americano, conoció a mi madre pues le barco en el que esta viajaba naufragó en sus tierras, se conocieron, se enamoraron y padre dejo sus tierras plagadas de espíritus para venir a un paraje algo distinto.
Nuevos dioses, nuevas creencias y una manada que en principio no lo acogió con los brazos abiertos. Yo nací en Noruega, soy un vikingo. Mi madre murió combatiendo a Randulf, yo todavía era un niño, no podía tomar mi lugar como alfa, así que mi padre que desde siempre había mostrado su valor se convirtió en alfa de la manada y así hasta hoy.

Di un nuevo trago mirándola fijamente.
Yo nunca me he acostado con una alfa -di un trago de mi jarra mirándola con cierta curiosidad.
Me eche a reír cuando me pidió que le contara algo interesante de mi, algo que nadie supiera.
Tiré hacia delante mi cuerpo para que pudiera escucharme mientras ladeaba picaramente la sonrisa.
-Si te lo contara, tendría que matarte -bromeé volviendo a dejar caer mi espalda sobre el respaldo.
-¿Tu primer celo? ¿como fue?

Para todas las lobas es complicado, luego suelen controlarlo, pero el primero llega de improvisto.
-¿quien te ha dicho que quiero emborracharte y acostarme contigo? ¿crees no tengo hembras mas que suficientes para esos menesteres? ¿que tienes tu de especial? -pregunté contra el vidrio antes de dar un trago repasándola por encima de la jarra con la mirada.
Odalyn era una mujer muy bella, era evidente que era lo que tenia, ademas de ser un alfa, podía enloquecer con una caída de pestañas a cualquier hombre.







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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Odalyn Ludvig el Miér Abr 25, 2018 6:01 am

El juego estaba más que claro al igual que las intenciones, debíamos de conocernos lo suficiente como para que nuestros padres pensaran que la cosa entre nosotros fluía aunque todo fuera una mentira. Reconocía que el plan no era tan descabellado y que si lo ejecutábamos a la perfección podría darnos resultado, al final ambos conseguiríamos eludir ese matrimonio que nuestros padres nos había impuesto y poder seguir libres con nuestras vidas para hacer lo que realmente quisiéramos. Sabía que eso podría traernos problemas porque era algo que habían pactado dos alfas de dos manadas diferentes con la intención de unirlas y hacerlas fuerte a través del enlace, y sabía que mi padre no llevaría demasiado bien el hecho de que Sköll hubiera traicionado aquel acuerdo y mucho menos que hubiera engañado a su única hija de esa manera, por lo que entraría en cólera y no sabría muy bien si tal ofensa podría dejarla pasar por alto o si yo podría calmarlo cuando todos se enteraran de lo que había pasado. De los dos el que peor parte tenía que realizar era el lobo y eso era algo que a mí no me importaba, yo quedaría como la pobre mujer que había sido engañada y eso era algo que para mí carecía de importancia porque me daba igual lo que la gente pensara o dijera de mí, en ese aspecto era algo demasiado pasota y no me dejaba llevar por los comentarios de los demás como quizás sí hicieran otras personas. Mi padre querría matar seguramente al lobo cuando se enteraran del engaño que habíamos preparado y no estaba demasiado segura si podría pararlo en algún momento, yo ahí debía de fingir lo mal que lo estaba pasando y el daño que me había hecho y quizás por eso mismo mi padre no lo dejaría pasar por alto. Tendría que convencerlo de que no hiciera nada y a veces era tan cabezota que dudaba un poco de poder conseguirlo, de momento con empezar a conocernos con ese juego teníamos más que suficiente mientras les hacíamos ver a nuestros padres –que ninguno de los dos era tan estúpido como para tragarse a la primera de cambio que nos lleváramos bien y que todo fuera “perfecto” entre ambos- que las cosas poco a poco iban cuajando y funcionábamos como si de verdad los sentimientos fueran fluyendo entre ambos y la relación poco a poco se fuera estrechando... para ello conocernos era el punto clave en todos los aspectos así que como yo no tenía miedo a su propuesta del juego decidí mezclarlo con las preguntas para así ir alternando e ir jugando mientras nos conocíamos un poco.

De normalidad el juego que había propuesto él siempre acababa por hacer preguntas en al ámbito sexual y nosotros debíamos de conocernos más en otros aspectos que no fuera ese, al fin y al cabo si nuestros padres no veían que nos conocíamos en otros aspectos les daría por sospechar porque cuando sentías algo por una persona siempre querías saber más de ella, así que mejor ir alternando el juego con las preguntas para poder conocernos más a fondo mientras de paso bebíamos y se hacía todo un poco más ameno, que era también lo que ambos buscábamos en esa noche. Sabía que mis preguntas habían sido fáciles de responder y antes incluso de que me hubiera dado la respuesta ya las sabía pero no iba a empezar tan fuerte y cuanto más supiera de él, por muy lógico que pareciera, mejor sería para ambos a la hora de fingir frente a nuestros padres. A lo que estuve algo más atenta era al hecho de dónde era porque por su color de piel era evidente que no era propio del norte, los norteños no teníamos ese tono de piel tan blanco aunque sí había algún que otro moreno, pero sin duda ninguno como lo era él. Decía que su padre no era nativo de allí y me contó un poco por encima su historia, que todo había sido por su madre quien conoció a su padre cuando naufragó el barco en el que iba en tierras americanas, se enamoraron, lo tuvieron a él y luego volvieron todos para luchar contra Randulf donde su madre había perdido la vida. Ese hecho hizo que me mordiera el labio y apretara el agarre que tenía sobre mi jarra al acordarme de la muerte de mi madre, mi padre tuvo que criarme cuando yo apenas contaba con seis años al morir mi madre dejándonos a mi padre y a mí, él se hizo cargo y me educó y entrenó para que fuera la guerrera que era para poder luchar contra Randulf. Ese malnacido nos quitó nuestro hogar y tuvimos que huir para poder salvar a la manada, mi padre había luchado para poder recuperar las tierras y aunque habíamos recuperado una parte la otra seguía devastada, Randulf cada vez presionaba y nos cercaba más a todos pero siempre se topaba con gente dispuesta a luchar por una vida libre de su yugo y eso es lo que ponía tanta resistencia a su avance. También mi padre tuvo que lidiar con una manada siendo él el alfa, salvo que siempre lo había sido desde el momento en que ocupó su lugar y no tuvo ningún problema por parte de nadie porque todos lo aceptaron como tal. Tras terminar su breve relato de su procedencia volvió de nuevo con el juego y enarqué una ceja por sus palabras, sobre si me había acostado o no con un alfa mientras mis ojos contemplaban los suyos y lo veía beber de la jarra haciendo alusión a que él sí se había acostado con una alfa, algo que me hizo ladear la sonrisa puesto que yo no me había acostado con ningún alfa.


-Vaya, no te veía cediendo ante las demandas y los caprichos de otra alfa, ¿voy a tener que preocuparme por eso? –Pregunté tamborileando con mis dedos sobre la mesa de madera en la que teníamos las jarras apoyadas, con mi espalda pegada al respaldo de la silla observándolo- me gusta ser yo la que domina en todo, eso incluye también el ámbito del sexo –por eso mismo no me había acostado con ningún alfa, porque nuestros caracteres de querer imponernos saldrían a flote y yo no llevaba demasiado bien que nadie me mandara, bastante tenía con que mi padre lo hiciera. Entonces pasó a responder mi pregunta inclinándose hacia delante sobre la mesa como si pretendiera que lo que fuera a decirme solamente lo oyera yo, y fuera un secreto que me contara... salvo que sus palabras distaron mucho de ser algo parecido a eso, y tuve que reírme cuando me dijo que tendría que matarme si me lo contara mientras mis dedos se deslizaban por la jarra de forma lenta, riéndome por ello- ¿y crees que te tengo miedo, o que podrías matarme? Te retaría a intentarlo. Pero así no ayudas lobo, se supone que debemos de conocernos para que todo sea más creíble, ¿acaso has olvidado que este juego eso para eso? –Llevé la jarra a mis labios para beber un trago cuando lanzó su pregunta y esta fue en relación con el primer celo que había pasado, ladeé la sonrisa y dejé la jarra de nuevo sobre la mesa repasándolo un momento con mis ojos en lo que me pregunta si se lo contaba o no, al fin y al cabo, él no había respondido a mi otra pregunta- ¿Y qué podría ser de interesante para ti cómo fue mi primer celo? ¿Curiosidad, lobo? –Ladeé un poco mi cabeza- para que veas que, a diferencia de ti, yo no tengo miedo en decir las cosas te lo diré; fue bastante extraño y algo doloroso. Nunca se sabe cuándo va a aparecer por primera vez y es algo que llega como una ola que lo arrasa todo, el calor, las sensaciones... todo es más intenso y por ello también todo es más susceptible. Todos tus sentidos se centran en una única cosa como si fueras incapaz de pensar en nada más, como si solo importara una cosa –me mordí el labio recordando ese primer momento- no fue fácil controlarlo pero con el tiempo aprendes a hacerlo. La primera vez que me llegó no fue en un momento que fuera el más idóneo de todos, había partido con mi padre porque quería ganar experiencia en al campo y no solamente entrenando, aceptó porque no le quedó de otra ya que no le dejaba tranquilo –mis ojos se clavaron en los suyos- las mujeres se habían quedado en el refugio y yo era la única que había en el grupo que partió... así que los volví un tanto locos a todos –volví a beber de la jarra y fue entonces cuando me preguntó que tenía yo de especial que no tenían los demás, a lo que me reí por ello e inclinándome hacia delante apoyando los brazos en la mesa resté la distancia que había entre ambos, podía notar su aliento cálido chocar con el mío propio con nuestros rostros a escasa distancia el uno del otro, mis ojos centrados en los suyos- si te lo dijera Sköll –mis labios rozaron los suyos manteniendo la mirada fija en la suya- tendría que matarte –acabé diciéndole en un susurro al igual que había hecho él antes y tras dejar un mordisco en su labio inferior volví a sentarme normal con una sonrisa en mis labios- ¿Cómo te convertiste? –Pregunté porque a diferencia de los cambiantes que nacíamos siendo así, los lobos acababan siendo convertidos- ¿fue tú padre el que te convirtió en lobo, a qué edad lo hizo? –Eso era algo que debería de saber si queríamos que la cosa funcionara- ¿Cuál es tú sueño? ¿Por qué luchas tú, Sköll?


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Sköll Dasan el Miér Abr 25, 2018 7:24 am

Escuché ese primer celo que aseguraba controlar en este momento lo que me llevó a enarcar una ceja antes de que la sonrisa se tiñera en mi rostro.
Llevé mis labios al vidrio dando un nuevo trago relamiendome después la espuma que manchaba mi superior.
-No te creo -dije negando con la cabeza. El ambiente entre los dos iba calentándose al ritmo que bebíamos cada vez estábamos mas cerca del otro, enfrentando nuestros pardos que en ocasiones adquirían un leve matiz amarillo.
-Las mujeres no lobas no controlan el celo, tampoco nosotros, es decir cuando una hembra entra en celo, solo pensamos en montarla, somos animales, no podemos controlarlo y tampoco vosotras, somos presos de nuestros instintos, por eso os recluís ¿tu no? -pregunté intrigado.

Mi risa golpeó sus labios cuando repitió lo mismo que yo le había dicho con anterioridad, dejé que mordiera mi labio bajo ahora si nuestros ojos eran amarillos.
-nada ven..mas cerca -pedí cuando se alzó provocativa jarra en mano
Eramos dos depredadores, dos alfas y el juego de conocernos se había transformado en un seductor juego de caza.

Tiré de su cintura hasta sentarla sobre mi a horcajadas.
-Esto dejara mi olor en tu piel, no quieres que sea realista -susurré contra sus labios -bien, a ver, me convirtió mi padre, como manda la tradición de mi manada. Supongo que en tu caso es igual ¿no? Somos ambos lo mismo, estamos anclados a convertirnos en lideres y desde el nacimiento hemos aprendido a servir a los nuestros, a protegerlos ¿no crees?
Y ahí estábamos ambos intentando eludir lo que sería bueno para ambas manadas porque no queríamos comprometer nuestra libertad.

Dejé caer mi frente contra al ajena apenas un instante pensando en las consecuencias que la traición que habíamos planeado tendría para los nuestros.
-Me convertí con 12 años, recuerdo llevar toda la vida soñando con ser un lobo como mi madre y mi padre, mis abuelos, ese día estaba nervioso, era consciente de la responsabilidad que sobre msi hombros recaería.

Aparté mi frente de la suya dando un nuevo trago a la bebida.
-Lucho por lo que tu, no somos seguramente en eso tan diferentes, quiero un norte libre, la caída de Randulf, quiero que mi manada deje de ser sometida a ser cazada, exterminada por ese hijo de puta y por supuesto que no experimenten mas con nosotros, lucho por mi familia y por mi mismo, porque quiero dejar algo mejor que lo que ahora tenemos a mis hijos.
-¿por que luchas tu Oda?


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Odalyn Ludvig el Lun Mayo 21, 2018 1:18 pm

Aquel era un juego que debíamos de interpretar los dos para fingir un papel que representaríamos frente a nuestros padres, ellos habían concertado aquel matrimonio falso sin preguntarnos a nosotros qué era lo que queríamos realmente y si estábamos de acuerdo con la elección que habían tomado. Ambos eran dos alfas de dos manadas diferentes que se habían unido, o pretendían hacerlo, mediante aquel compromiso que nos restaría la libertad a los dos... y lo cierto es que ambos coincidíamos en que no queríamos perder la libertad de la que gozábamos y disfrutábamos en esos momentos para poder seguir siendo libres. ¿Un matrimonio? Mi padre debería de estar loco si pensaba que me iba a entregar a un hombre cuando yo no era de las que se ataba a ninguno, que disfrutaba de la libertad que tenía y no pensaba atarme a nadie, al menos, no por el momento porque no había encontrado a nadie que me hiciera perder la cabeza de tal forma para decidir por mí misa que era lo que quería hacer. Pero allí estábamos, urdiendo un plan mientras nos conocíamos más para que todo saliera tal y como lo habíamos hablado, fingir, todo se resumía prácticamente en que debíamos de fingir que empezábamos algo, dejar que ellos mismos lo vieran por sus propios ojos y después él cometería la traición antes de que nos diéramos ese “sí quiero” que esperaban nuestros padres de ambos. Sabía que a mi padre no le iba a hacer nada de gracia y que iría en busca de Sköll para matarlo de ser necesario por la gran ofensa mientras yo debía de fingir que me había engañado antes de la boda y parar los pies a mi padre para que no cometiera ninguna locura. Mordí mi labio pensando que ambos deberíamos de calmar a nuestros padres pero que sin duda el que peor parte se llevaría sería él, y yo no estaba tan segura de poder retener a mi padre durante demasiado tiempo para que no fuera en pos de una explicación y un “perdón” que para él estaba segura que conllevaría golpes y sangre en recompensa por lo que había hecho. Sin embargo había sido él quien había decidido cometer dicha traición así que ¿quién era yo para quejarme? Tan solo tenía que interpretar un papel de pobre víctima aunque no me gustaba la idea de que me vieran y pensaran que me habían dejado plantada, pero todo en pos de seguir manteniendo una libertad que ahora mismo parecía reducirse por la decisión de nuestros padres. Me pregunté en ese momento si mi padre, habiendo más manadas por la zona, no intentaría lo mismo con otro hombre o quizás pensara que ya había pasado demasiado por la traición de Sköll que se le olvidaría la idea de la cabeza.

Fuera como fuese debíamos de conocernos más y en eso estábamos, mientras bebíamos jarras y el ambiente se iba caldeando un poco porque cómo no casi todas las preguntas derivaban siempre en lo mismo: Sexo. Éramos vikingos y por nuestras venas corría desaforada el libertinaje y el sexo tan característico de nuestros antepasados, pero si debíamos de convencer a nuestros padres debíamos de conocernos mucho más que solamente hablar sobre el sexo y alguna que otra travesura que habíamos hecho de pequeños, debíamos de indagar algo más aunque como comienzo no estaba nada mal. Lo miré de forma fija cuando negó con la cabeza sobre el hecho de que no creía lo que le había contado sobre el primer celo y mordí el borde de la jarra que tenía entre mis manos, lo cierto es que no le había contado todo con lujo de detalles y no había sido realmente como le había dicho, así que me reí entre dientes pensando en que el lobo había estado avispado en ese momento mientras me decía que no se creía lo que le había dicho, pero había sido una verdad a medias. Porque sí, mi primer celo fue horrible y en un momento demasiado complicado para que surgiera, además de ello no me gustaba hablar sobre ese hecho porque había tenido que retirarme del lugar como si huyera cuando yo nunca lo hacía, los primeros celos eran los peores y después de tantos años a duras penas lograba controlarlo, aunque más bien pensaba que era algo distinto de los cambiantes que de los lobos porque aunque ambos éramos animales en los cambiantes pasaba en una forma un tanto más suave y sutil que en una loba. Había mantenido conversaciones con alguna amiga que era una loba, igual que lo era él, y sus experiencias eran muchos peores que las que yo tenía cuando pasaba, para ellos era más incontrolable igual que cuando la luna brillaba en lo alto del cielo entera, perfecta y redonda, y no podían controlar su cambio de humano a lobo, sin embargo nosotros podíamos convertirnos en lobos cuando quisiéramos porque no dependíamos de la maldición de la luna llena... quizás fuera esa pequeña diferencia lo que hacía algo más llevadero y soportable el hecho del celo en ambas razas que parecidas seguían teniendo sus diferencias porque no eran exactamente iguales la una de la otra. No me gustaba hablar demasiado de mi primer celo y eso era algo que mi padre sabía demasiado bien, así que si queríamos que la farsa funcionara tendría que contarle toda la verdad pese a que no me gustara que lo supiera.


-Tienes razón, no te he contado toda la verdad sobre mi primer celo –dije sin arrepentirme en ningún momento por haberlo porque, de decirlo, sería otra mentira más. Tomé un trago largo de la jarra acabándola para pedir otra de forma que cuanto más bebiera mejor para mí, él pidió otra jarra más también y la tabernera dejó sendas jarras llevándose las que ya habíamos vaciado- lo he hecho porque no es algo que me guste contar realmente, fue un momento un tanto complicado y duro como para ir contándolo de buenas a primeras. Pero si lo hago es porque mi padre conoce el hecho de que es una experiencia de mi vida de la que no me gustaba hablar en absoluto, y te la cuento porque de no hacerlo mi padre podría sospechar ya que si vamos tomando confianza y actuando con la farsa que hemos planeado es normal que te lo cuente, así que lo hago únicamente por eso –volví a dar otro trago a la jarra para mirarlo a él- no te mentí cuando te dije que fue la primera vez que salí de misión con mi padre, había estado mucho tiempo insistiéndole en que podía defenderme en el campo de batalla y apelé a la idea de que podría ganar más experiencia en un campo de batalla que simplemente entrenando con él todos los días, accedió porque sabía que en el fondo tenía razón y era también una prueba que debía de superar –mordí mi labio recordando lo sucedido esa noche, tras nuestro pequeño “juego” en el que me había pedido que me acercara cuando me levanté con la jarra tiró de mi cintura sentándome sobre él a horcajadas mientras me miraba entre curioso e intrigado por lo que tenía que contarle respetando ese pequeño silencio que hice- Randulf estaba atacando las aldeas cercanas y decidimos partir para ayudarles, eran aldeas pequeñas que apenas contaban con guerreros así que mi padre decidió ayudarles mandando a un grupo de hombres contándolo también a él para ayudar en los ataques. Fue de noche en mitad de una de las guardias cuando supe que algo pasaba, vino como una oleada intensa que hizo que los demás hombres del grupo se tensaran por la intensidad de la primera vez, y joder, fue doloroso... no te haces una idea de cuánto –aseguré volviendo a dar otro trago a la jarra- sabía que algo más iba a pasar esa noche, ¿sabes lo que es estar rodeada por miembros de tu manada y que te miren como si fueras una pieza de carne, como si llevaras días sin comer? Pues así me sentí yo mientras los calambres y los dolores aumentaban, no los puedo culpar porque es una reacción natural como parte animal que somos, pero a diferencia de las lobas con las que he hablado nosotras podemos controlar convertirnos o no... habían licántropos que no pudieron controlar sus impulsos como bien has dicho porque tu único pensamiento es ese. Yo era la única mujer que había, pero por si la cosa no pintaba ya mal cuando un par de ellos se abalanzaron sobre mí llegó mi padre quizás porque sabía lo que me pasaría estando yo sola rodeada, se enfrentó a los que se abalanzaron sobre mí teniendo que convertirse pidiéndome que huyera y que me alejara porque sabía que no podría contenerlos, quizás incluso le costase hasta a él mismo. Pero no fue lo único que pasó, nos atacaron cuando estábamos distraídos y apenas nos dio tiempo a reorganizarnos... no sé si por suerte o por desgracia algunos de los enemigos licántropos también se sintieron turbados por mi presencia y era algo fácil saber a por quién iban a ir, fue también cuando me hice esta cicatriz –subí mi ropa para mostrarle a la altura de las costillas una cicatriz en diagonal que llegaba hasta casi mi vientre- veneno, Randulf los armó con veneno y para cuando pudimos ganar la batalla pese al contratiempo de mi celo en el que tuve que huir y de lo cual no estoy orgullosa, la herida ya se había infectado algo más de lo normal y al curarla se quedó la cicatriz como recuerdo –tapé mi cuerpo dejando la cicatriz enterrada igual que el recuerdo aunque siempre salía a la luz- si mi padre no hubiera llegado no sé qué me hubieran hecho, no los culpo por actuar como lo hicieran, pero eso hizo que el enemigo se aprovechara de esa debilidad y murieran personas por mi culpa –volví a beber de la jarra cuando terminé de hablar bebiendo un buen trago para escuchar su historia de cómo lo transformó su padre con doce años, sus labios a veces rozaban los míos y reí cuando dijo que así al dejar la olor en el otro sería algo más creíble- ¿no lo haces por tenerme más cerca e intentas encubrir esa verdad? –Enarqué una ceja cuando dijo que su padre lo convirtió como mandaba la tradición- lo único que nos diferencia Sköll es que yo nací siendo así, supe que era cambiante cuando con ocho o nueve años sufrí mi primer cambio a una loba –su frente contra la mía sintiendo el calor de su respiración contra mis labios, me hablaba en un tono para que solamente pudiera oírlo yo con la distancia reducida que teníamos, apartó su frente de la mía mientras nos observábamos de esa manera y yo me acomodaba sentándome sobre él con mi espalda rozando el borde de la mesa- ambos tenemos una responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros, nuestros padres saben que algún día seremos los líderes de nuestras manadas y es por ello que buscan unirlas y fortificarlas –que lo entendiera no significaba que me gustar la idea, igual que a él no le gustaba, mi mano subió a su rostro y mis dedos se deslizaron por sus labios sintiendo bajo mis yemas el candor de su piel, cuando me preguntó por qué luchaba mis ojos subieron de sus labios a los míos- en eso no somos tan diferentes, lucho por un norte que esté libre de la tiranía que lo controla ahora, lucho por aquellos que no pueden hacerlo y que no se merecen sufrir todo lo que están sufriendo, lucho porque ningún niño y ninguna niña tengan que ver morir a sus padres, a sus hermanos, a sus seres queridos y a sus familias a manos de los vasallos de ese hijo de puta, que nadie sea utilizado para sus experimentos macabros, lucho porque me hubiera gustado que mi madre siguiera con vida para enseñarme cosas de las que mi padre aunque hace el intento desconoce, porque la echo muchísimo de menos y porque su recuerdo hace que mi voluntad y mi fortaleza sea más grande y más fuerte, porque ella lo habría querido así y no quiero decepcionarla mientras me observa. Odín se la llevó demasiado pronto y lucho porque ningún hijo tenga que pasar por algo como eso –mordí mi labio e hice una pausa para dar otro trago más a la jarra, a ese paso le ganaría hasta bebiendo jarras- así que, ¿quieres tener hijos? –Pregunté subiendo mis ojos a los suyos- ¿y los quieres criar como vikingos? ¿Qué hay de tus otras raíces? –Pregunté- supongo que quieres tener más de uno ya que hablas en plural... o quizás es que te gusta demasiado cómo se hacen –sonreí de lado- ¿escondes alguna marca o cicatriz bajo toda esa ropa? Ya te enseñado la mía, si tienes alguna te toca a ti –me incliné hacia delante hablando en un susurro bajo- ¿a qué le tienes miedo, Sköll? ¿Cuál es tú mayor miedo, a qué es lo que más temes? –Mis ojos fijos en los suyos a esa escasa distancia- ¿o vas a decirme que si me lo dices vas a tener que matarme? A este paso voy a pensar que a lo que tienes “miedo”, realmente, es que a que cale hondo en ti.


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

Mensaje por Sköll Dasan el Lun Mayo 21, 2018 3:02 pm

Nuestros labios bañados en alcohol se rozaban con cada palabra, si bien era cierto había deducido me había mentido con su primer celo, esta no tardó en narrarme como fue de verdad aquel suceso. para la mayoría de las hembras era algo traumático, pues los machos enloquecíamos y estas aun demasiado jóvenes para asumirlo tenían que lidiar en la mayoría de los casos con demasiados machos rondándolas.
-Nos volvemos locos, yo no puedo controlarme, solo tengo ganas de follar y me vuelvo muy violento, yo y todos, que no ves mas allá de la hembra a la que necesitas cubrir... -me excuse -luego cuando lo controláis es diferente, porque cuando os va ha venir el celo lo sabéis y os encerráis, así que si tenéis macho lo hacéis con vuestro macho y si no, estáis solas...

Mi diestra se deslizó por sus nalgas mientras picara mi sonrisa rozaba su boca. Mi aliento incineraba sus labios entreabiertos.
-Cada vez te veo mejor -bromeé divertido con mi frente contra la ajena y nuestra nariz rozándose en suaves acometidas en las que nos tentábamos, nos buscábamos con gestos muy lobunos.
-Todos queremos un norte libre, todos luchamos por lo mismo, por que no mueran mas de los nuestros por que la sangre no inunde nuestros campos, todos estamos dispuestos a morir por lo que amamos, somos norteños y eso es lo que nos convierte en hombres distintos a los del resto del mundo.

Me separé para dar un largo trago recuperando mi posición contra sus labios, hablábamos entre susurros, creo que el resto de los presentes habían desaparecido y nuestros cuerpos se buscaban hambrientos, mi verga golpeaba su centro mientras esta de vez en cuando se frotaba contra mi dureza.
El sexo iba implícito en nuestra cultura, no era un tabú si no la forma de relacionarnos, de celebrar, de amar y hasta de odiar.
-Si, muchos hijos, un linaje -apunté guiñándole un ojo, me gusta hacerlos -aseveré tomando sus nalgas con mis manos y tirando de esta nuestros sexos se encontraron.
-Ufffff -susurré dando después un nuevo trago dispuesto a seguir respondiendo sus preguntas.
-Bueno, me siento vikingo, no conozco tanto la cultura de mi padre pues el abrazó la de mi madre, se que esta llena de espíritus, y supongo que por eso el procesa mas devoción a Freya que procede de la naturaleza...

Me eche a reír sin separarme un ápice ¿quieres ver todas mis cicatrices? Para eso tendrías que desnudarme -apunté mordiendo su labio inferior antes de echar mi cuerpo hacia atrás para subir mi camiseta dejando al descubierto mis abdominales, en el costado un corte profundo de acero, alcé mas la camiseta para que viera los tajos de mi pectoral derecho.
-Todos tenemos marcas que hablan de nuestro pasado, de nuestras historias.
Metí mi mano por debajo de su camisa recorriendo con suavidad el abultamiento de su piel allá donde tenia la cicatriz – por que no vamos al lago -susurré contra sus labios.

Llegó su siguiente pregunta ¿a que temía?
-A nada, soy vikingo, no temo a nada -aseguré envalentonado  por el alcohol aunque supongo que no era algo real, temía perder aquello que amaba, en el norte era fácil que te arrancaran de tu lado todo -vamos al lago -pedí de nuevo rozando mi nariz con la suya.

En ese momento el padre de ella se adentró en la taberna observándonos interactuar a ambos, alzó la jarra en direccion a su hija, a fin de cuentas era conmigo y no con otro con quien quería que estuviera.


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Re: ¡Varias jarras para verte mejor! (privado)

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