Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Valeria Cavey el Sáb Feb 10, 2018 8:41 pm

“Mes mains, elles sont fortes
Mais mes genoux étaient trop faibles
Pour rester dans tes bras
Sans tomber à vos pieds "





Siete años. Siete pasaron desde la despedida entre humo blanco, promesas incompletas, palabras que se quedaron en el tintero. Demasiado qué decir y sólo se esacapó de sus labios un « adiós, hiciste feliz a la pequeña Valeria ». Así fue y así sería siempre, sin él nada hubiese sido posible y le extrañó, fue imprescindible en su antigua vida en dónde tuvo que agarrar con fuerza los hilos enredados que su padre le dejó como herencia. Una vida imperfecta cubierta por el polvo dorado del dinero y el poder, acomodada y sin preocupaciones...o asi lo creían sus iguales.

¿Cuánto valía su apellido ? La pregunta que se hizo tantas veces a sí misma y jamás pudo responderse. No, no era la simple señorita Cavey a la que sólo le importaba estar perfecta, detrás de sus esmeraldas y labios carmesí, se escondía una superviviente de su propio caos. Estuvo perdida durante mucho tiempo, sin saber quién era realmente, olvidando cuál era su sitio y hasta llegó a perder su esencia. Nadie dijo que fuese fácil, volver a tomar las riendas de sus deberes, alejarse de aquellos a los que realmente le importaban, sus hijos.

Los viajes hacia tierras norteñas eran habituales, permanecía un período de tiempo hasta que sus negocios la reclamaban de nuevo y volvía, el demonio siempre regresaba a su infierno. Volvía a lucir su apellido, « Cavey », perdurando en el recuerdo aquella etapa de su vida. Las fiestas volvían a ocupar gran partes de sus noches, con un fin muy diferente al que siendo más joven estaba acostumbrada. Ahora, volvía sola, con la única compañía de su propia sombra y muchas noches, recordó la imponente silueta frente a ella de su mano derecha. Haytham Cross. Quién la había cuidado y protegido desde el mismo día en el que pudo ejercer como su esbirro. « Esbirro », esa palabra siempre la había arrancado una sonrisa.

Atravesó el portón de madera de roble, justo en el centro de la puerta su apellido lucía en tonos plateados. Puerta número trece. Como era habitual, su vestido rojo como la sangre, daba vida a aquel lúgubre lugar en dónde sólo los pasos del servicio se cruzaban con los de la señora de la casa. Con prudencia y respeto, los trabajos de la casa, ocupaban todo el tiempo de los empleados que servían a los Cavey desde hacía mucho tiempo, total confianza y discrección. Se sentía bien en su hogar y es que « como en casa, en ningún lugar ».

Un recuerdo, le llevó justo a dónde se encontraba, frente al estanque trasero de la casa. La madreselva cubría las paredes de piedra que rodeaba la casa, rosas rojas y blancas rodeaban el estanque de piedra, en donde...ya no había peces. Un salto en el tiempo, años atrás...le llevó a recordar en dónde una pequeña Valeria observaba desde esa misma posición. Peces de colores, naranjas, dorados. ¿Cómo podía ser que un lugar como aquel le diese ese toque de alegría y vida, le agradase tanto ? Nada era mejor que sentarte en la hierba fresca a darle de comer a los peces, verles chapotear y perderse entre los demás, las ondas de agua cristalina  que emborronaba, haciéndoles imperfectos...como se veía la pequeña niña, una imagen distorsionada y no clara de sí misma.

La voz de él, el recuerdo... la despertó de golpe, devolviéndole a la realidad. Ya no era una niña, no al menos la que se veía reflejada en las cristalinas aguas vacías, sin vida... en algún rincón de aquel estante, se encontraba la pequeña Valeria escondida, aguardando a ser encontrada, salvada... volver a reencontrarse y ser a quién perdió. Y sólo una persona, le había conocido con sus imperfecciones, realmente podría decir que la conocía realmente, sorprenderle. Haytham Cross.



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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Haytham Cross el Lun Feb 19, 2018 3:43 pm

Hay recuerdos residuales que ondean en quietud entre las olas del mar. El tiempo pasa sin pausa, pero tampoco ha tenido demasiada prisa aunque los años pasan pudiendo de nuevo llamar a aquel lugar hogar.

Haytham viajo para saber de su secreto, para saber del hombre que fue en un pasado, para recuperar recuerdos tan suyos y le dotaban de identidad.

No le había costado encontrarla, y con la sorpresa de haberse reencontrado con el fantasma de un hombre que daba por muerto, vino su verdad y relato. Una verdad que al principio había sido insoportable, que había temido desde el principio, pero para su sorpresa y al enfrentarse a la verdad tangible todo fue calma y paz, era como haber finiquitado con una agonía.

Su mujer había muerto llevándose consigo un secreto entre Ione y ella; su suicidio y había supuesto un antes y después para el hogar de Haytham, el cual había tenido nombres muy distintos al que ahora usaba. Había supuesto una campaña destinada a la venganza, y acabar con su propio ser.
Un noble francés se había encaprichado con ella, y en los viajes y ausencias que Haytham había realizado, éste se había aprovechado para rondarla, vejarla en demasiados sentidos… No lo había soportado y entonces lo hizo, y él se había enterado de todo aquello demasiado tarde. Palabras ocultas y sacrificio de su propia esposa, sabía que si él se enteraba de todo aquello no habría ni cielo ni tierra que lo detuviese, y la familia “De la Tousche”, era de las más poderosas francesas, ni la justicia ni su propia mano les salvaría de aquello. El problema vino su suicidio fue el detonante, y Haytham busco la propia muerte arrancándosela a aquel miserable.
Ahí empezó la historia sobre su ejecución, el accidente y la salvación de los Cavey, aquel fue el punto borrado.

Pero su llegada no supuso solo conocer su historia, si no conocer el verdadero secreto que Ione y su esposa tenían, y aún continuaban a pesar del tiempo guardando.

Llevaba tiempo viviendo junto a Ione y su joven hija. Nunca llego a desposarla, y no podría amarla nunca, pero la trataba como tal en aquella casa en Malta, alejada tan cerca y alejadas de las murallas de la ciudad. Fue como un esposo para Ione, y padre para la chica, pero finalmente una mala enfermedad se llevo a la que fue su sirvienta y confidente de su primer amor. Ahora tenía que reorganizar su mente y tomar decisiones, aun sentía que su campaña contra aquellos que agravaron su hogar no había finalizado con el asesinato de aquel noble francés. Había otros implicados, así que no había terminado todo y luego estaba el otro tema… Si, debía de escribir una carta a Valeria, era la única persona en la que más confiaba, no se le ocurría otra, a pesar de todo, él le confiaría su vida.

Aquella tarde dentro de la carroza de vuelta a París no prometía desviarse de su monotonía, Haytham en su asiento se estaba quedando dormido mecido por la voz de la joven hija de Ione que le leía en voz alta, aquella muchacha tendría unos 15 años de edad, y a pesar de su aspecto aun infantil se estaba convirtiendo en una mujer de gran belleza. Cuando los ojos de Haytham se posaban de vez en cuando en ella para corregirle algo de su texto en francés, había un pequeño brillo de fascinación y demasiada atención por la bonita muchacha.

Por fin la carroza llego, y las maletas fueron descargadas. Haytham había anunciado su regreso a la casa Cavey, pero no hubo demasiada explicación en la carta.
Búsqueda de su antigua ama, sabía perfectamente donde encontrarla.

-¿Señorita Cavey sigue jugando con peces de colores?




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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Valeria Cavey el Lun Feb 19, 2018 5:07 pm

El estanque vacío, flores acuáticas adornaban el agua transparente, dándole ese toque tan usual, de antaño. La historia del mar contada por Haytham, se rememoró en su cabeza, podía escuchar su masculina y agradable voz, apenas un susurro...contarle aquel relato de su pasado. Una de sus manos, frotó uno de sus brazos, comenzaba a hacer frío fuera, las hojas se mecían al son del viento frío de invierno, aún con el abrigo blanco se le erizó la piel. Las orbes esmeraldas de Valeria, se perdieron en el agua, pensativa y distante, tomándose ese tiempo a solas tan necesitado.

Pidió expresamente que no fuese molestada bajo ningún concepto. Sin importar quién o importante, se tomaría esos días de absoluto descanso sin pensar en otra cosa más que en sí misma. El servicio dispuso la habitación de invitados para los recién llegados, una decorada con tonos rosados y dorados, un enorme armario blanco labrado con dibujos dorados, alfombra mullida y de un tono color rosa pálido. La otra habitación, en tonos grises, relajantes, dando ese toque más confortable con la chimenea encendida.

El servicio se encargó de acomodar a los invitados, aún no había desayunado y el hambre se hizo notar, comenzaba a tener más apetito que de costumbre. El viento, no sólo le hizo encogerse de frío, le devolvió por un instante un olor en particular, a mar y verde pradera, la esencia de aquel que la protegió con su vida y viceversa, así sería hasta el último segundo de sus vidas, esa era la mayor verdad que tuvo siempre. Él sería irremplazable, les unía algo más que un simple acuerdo familiar, entre ellos jamás se había apagado, seguía ahí latente desde el primer día que él llegó a la mansión Cavey, una cura para ambos, en donde por fin encontrasen aquella persona que con sólo extender la mano, estaría cogiéndola con fuerza para no soltarla.

Y perdida en el recuerdo de su voz, ésta, le hizo sobresaltarse, entreabriendo los labios por la sorpresa. Por un momento, pensó que realmente se estaba volviendo completamente loca pero fue mucho más real que el recuerdo, como si lo susurrase en su nuca, tan cerca como lejano le había sentido hasta ese mismo momento. Una sonrisa se dibujó en los labios carmesí, una no fingida y nostálgica, sólo había un modo de saber si la locura la había atrapado. Se giró despacio, buscándole con la mirada, el estar absorta observando el estanque, las esmeraldas se habían emborronado.

La silueta del que fue su mano derecha, se presentaba ante ella como si el tiempo no hubiese pasado. Ella más adulta, con sonrisa de niña, mirada intensa y penetrante que muy pocos sabían leer. Y él era esa persona. No pudo disimular la sorpresa, seguía con los labios entreabiertos, esa sonrisa que él tan bien conocía. Los peces, en el mismo recuerdo que ella misma se había sumergido ¿acaso podía ser posible? Siempre leyendo su cabeza. Él.

-Alguien me dijo una vez que los peces reclaman su naturaleza, no se pueden enjaular...el mar siempre los aclama reclamando. -como si el tiempo no hubiese pasado y se detuviese en aquel instante tan de ambos -Y como un pez, reclamé mi propio mar. -sonrió acercándose , pasos elegantes y decididos, ya no era tan niña...los años le habian regalado experiencias, personas tan importantes y cruciales en su vida -Aunque creo que a veces, sólo en nuestro mar, nadan los peces de colores que nosotros mismos elegimos -se detuvo frente a él, clavando su mirada intensa, observándole en completo silencio, tan poco disimulada, admirándole como la primera vez -Señor Cross -le dedicó una reverencia, ofreciéndole su mano, en su interior, la pequeña Valeria daba saltos de alegría, animándola para que se fundiese en aquel abrazo reparador y necesitado pero...¿desde cuándo Valeria mostraba sentimientos? Y menos desde aquella última vez.

-Haytham-susurró, apretando con cierta presión la palma de su mano, acariciando con el pulgar y el índice la piel del hombre -¿Me acompañas en el desayuno? Quién sabe si vuelven a dejarte florecitas en los platos del té



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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Haytham Cross el Miér Feb 28, 2018 2:53 pm

Había pasado demasiado tiempo y aunque prácticamente ambos lucían igual, con ciertos matices y diferencias que no pueden luchar contra el paso del tiempo. Eran personas muy distintas a las que una vez fueron en un pasado compartido, lleno de dolor y rencor.

Ella había elegido una vida y tomado un camino con aquel hombre del norte, historia que Haytham desconocía como había transcurrido o si acaso había finalizado. Seguía teniendo contactos en París, y otros rincones de Europa, podría haber regresado a la capital con los deberes bien hechos y saber que había sido de ella, pero no. Prefería saber su historia desde los labios de la rubia.

Y luego estaba el camino que él había escogido, una identidad recuperada y nombre, que prefirió dejar muerto y enterrado como su vida pasada, pero sin olvidar lo que una vez fue, antes incluso que su memoria fuese atrofiada por aquel terrible accidente.
Vida tranquila alejada de intrigas o de violencia, había que admitir que había estado en aquellos años jugando a las "casitas", ejerciendo de padre y marido, curando sus heridas en el tedio de una vida sencilla.


-No sé si ha sido correcto llamarla por su apellido de soltera, la última vez que supe de usted estaba felizmente casada, y su apellido era Cannif. -Mano que entre las suyas eran diminutas, y mucho más cálidas. -Sea lo que sea que haya ocurrido estos últimos años, los rencores y el pecado quedaron atrás y al fin y al cabo, siempre hemos sido algo parecido a "familia". Así que déjese de formalismo y de orgullo...

Un suave tirón y la envolvió con sus grandes brazos, ya que la Roca al fin y al cabo seguía siendo de un tamaño descomunal comparado con la fémina.

Sentimientos encontrados, había paz y perdón dentro de aquello, aunque a pesar de que estos fuesen favorables, aun quemaba el resquicio del pecado y los errores que aun costaban perdonar. Él había sido esclavo de aquella familia y había tenido que hacer cosas que a ningún hombre desearía.


-Tomemos ese desayuno, y debo de presentarle a mi "acompañante".




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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Valeria Cavey el Sáb Mar 03, 2018 12:17 am

La mente de la pequeña Valeria, se aturulló al no saber qué responderle. ¿Por dónde empezar? ¿Qué decir? Prefirió dejarlo estar, no profundizar en el tema en cuestión. Sólo se encogió de hombros, constestándole a nada y a todo al mismo tiempo, fue feliz en su momento, mucho pero no fue su lugar. El matrimonio, el amor profesado fue intenso, loco y apasionado. Aprendió con el tiempo que no todo era para siempre, impulsiva por naturaleza amó al que fue su marido, era un hecho pero la paz residía en su soledad, su lugar...era París. En el Norte, un trozo de su corazón...sus hijos y ella, volvió a lucir como el demonio que sería siempre, en su ciudad natal...buscando su verdadera esencia, comprenderse y aceptar que el aclamado “demonio”, sí tenía sentimientos....pues amó.

No esperó esa reacción por parte de quién fue su esbirro, el hecho de que la estrechase entre sus brazos, provocó en Valeria una mezcla de emociones y sentimientos encontrados que no supo afrontar, menos reaccionar como lo hubiese hecho siendo quien fue en un pasado. Y hoy, en ese momento... su frente se apoyó en el pecho masculino, conocía cada cicatriz que cincelaba su cuerpo bajo la tela, el calor reconfortante de su aliento golpeando su frente. Los brazos de la mole, en los que se refugiaba, los sintió como hogar...uno que intentó encontrar y no halló hasta entonces, supo que el tiempo de espera había valido la pena y era cierto, su corazón no resultaba ser tan frío como el hielo...no al menos con él, Haytham ejercía esa magia en ella, él seguía teniendo esa conexión con su mente, saber lo que necesitaba y volver justo cuando más falta le hacía.

Las frágiles manos de la francesa, se enredaron en su traje, apenas fue un pequeño agarre. De algún modo, acababa de pedirle que se quedase y no volviese a marcharse pero ni ella era quién ni él desearía tal cosa ¿cómo después de todo lo pasado? Un suspiro, el abanico de sus pestañas, le regaló un gesto tan familiar como creyó resultar perdido, parpadeó...enjugando las lagrimas que no hicieron aparición, acababa de ocurrir algo insólito, él había vuelto, se encontraba frente a ella y por más que buscaba palabra, no hallaba la adecuada.

“acompañante”. Las orbes esmeralda, buscaron algún tipo de explicación ante esa palabra pero ¿por que no descubrirlo por sí misma?. Un pellizco en la boca del estómago, labios apretados en completa tensión, sería ella , la mujer que tanto anheló sin recordar, la que le esperaba en algún lugar. De su brazo, con una breve sonrisa, cruzó el jardín hasta adentrarse en la casa, todo seguía igual, una de las criadas le indicó dónde le esperaba la otra visita, así que acompañante. No podía disimularlo, la ceja arqueada la delató enseguida, buscando con su inquisitiva mirada a quién se refería.

La joven esperaba frente a la lumbre, de perfil... joven y hermosa. Valeria se adelantó, sin perder la sonrisa, aún no sabía quién era pero ¿importaba? No debía estar sentada en su sillón, él debió venir solo. Una breve reverencia como saludo, silencio abrasador, esperó a ser presentada.

-Valeria Cavey. -sin ninguna duda, recuperó su apellido y más orgullosa que nunca, alzó la barbilla, esperando que la joven se presentase sólo dijo “Ione”, devolviéndole el gesto con la cabeza. Ione. ¿Quién era esa joven? -Por favor, acompañadme al desayuno, será un completo...placer -la última palabra, fue dirigida al hombre quien tomó de nuevo del brazo, atrayéndole hacia sí...un gesto en el que solía susurrarle algún tipo de plan o secreto en el pasado -Me gustaría vieses el despacho, hice un buen trabajo. Ya no hay papeles por ningún sitio...ningún sitio que no sea su lugar. ¿Qué? ¡es cierto! Me gustaría me ayudases con unos asuntos que me traen de cabeza hace tiempo...claro que no sé cuanto tiempo te quedarás

A la joven no la mencionó, obvio que iría donde él lo hiciese. Juntó los labios, un gesto que no había perdido, ese gesto de capricho en el que siempre solía salirse con la suya, ahora...lo acompañaba una gran sonrisa divertida.

-Espero que la estancia sea de su agrado. Y no sea sólo una visita de cortesía -al llegar a la mesa, soltó al hombre, sentándose a su lado, no solían comer juntos...-¿Es una visita o una temporal? Ha pasado mucho tiempo, tenemos que...hablar .-sus esmeraldas le estaban suplicando que se quedasen, hasta ese momento no se percató de algo muy importante...lo echó en falta.



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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Haytham Cross el Vie Mar 23, 2018 1:07 am

Qué pequeña se le antojaba entre sus brazos, ¿pero alguna vez fue grande o tan peligrosa como mostraba? Con respeto a su figura, a pesar de la creencias, no era tan peligrosa, ya que a pesar de haber sido una niña fría, consentida y cruel, su corazón podía romperse en mis pedazos y convertirse en fuego, miel y cristal.
Y es que él no sabía de su historia, pero sabía que aquella niña que se había convertido en toda una mujer, había sido tratada por la vida como... Si pensamos en justicia divina, se merecía. Pero ni para Haytham un castigo cruel y lleno de amargura, no era merecido, a pesar de que ella lo trato como un esclavo por motivos propios.

Pero existía el perdón, y él había aprendido a perdonarla. Esperaba que ella también lo hubiese hecho de algún modo.

Abrazo que finalmente terminó, y esa astucia y descontento de antaño que solo los esmeraldas podía reflejar. Sabía que el tema de su "acompañante", no le iba a gustar nada, conociéndola.

Sin mediar palabra, la chica inclino para presentarse. Siguió a ambos, y sin querer Haytham sonrió de soslayo con sarcasmo. "Nunca cambiará". Pensó.

Entraron a la sala del desayuno, e hizo que cerrasen las puertas.

-No es una estancia de cortesía, yo también tengo asuntos que me gustaría negociar contigo. -No sé sentó, al menos no lo iba a hacer enseguida. -Estoy aquí sobre todo por ella. Irene siéntate.

Le ordeno a la joven. Debería tener unos 17 años, o casi la mayoría de edad. Ojos miel, cabellos castaños de hermosos bucles, era una belleza salvaje que con su elegancia e inocencia, se la veía recatada. Haytham seguía cada uno de sus movimientos con celo, es más no podía evitar mirar a la chiquilla con una fascinación insólita, se parecía a su madre demasiado.

-Hablaremos de tus asuntos luego Valeria, y "nos" ensañaras las novedades de la casa. -Sí, dejo los formalismo y la llamo por su nombre. -Pero prefiero hablar de esta joven, como puedo observar no es demasiado de tu agrado, creo que las cosas no cambian demasiado. Mi motivo principal es Irene, ahora mismo para mí es lo más importante, es la persona que ha mantenido con vida y me ha dado motivo para seguir así, en todos estos años, es lo que más amo en el mundo y quiero asegurar su futuro y felicidad. Es mi prioridad.




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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Valeria Cavey el Lun Abr 02, 2018 8:39 pm

No concebía la idea de que Haytham Cross estuviese bajo su mismo techo, aún se reflejaba la sorpresa en sus orbes esmeraldas y el desconcierto de aquel abrazo que sabía a reencuentro, perdón y añoranza. Un hecho de que lo había extrañado, en un sinfín de ocasiones le echó en falta y para qué engañarse a sí misma, estaba enfadada con él por el simple motivo de no estar cuando más le necesitaba. Sabía que esos pensamientos y sentimientos eran egoístas ¿cómo no serlo? Él fue el único quién realmente terminaba recogiendo las piezas rotas de la joven Cavey.

Con recelo, observó a la joven entrar en el salón, tan hermosa como una rosa fresca en primavera, tan pura e inocente, tan diferente a sí misma con su edad. Podía ser la hija de Haytham, eso pensaría el servicio que lo conocía o aquellos más allegados con quién se codeaba en París pero no para la propia Valeria. En completo silencio y un paso más atrás que la roca , se fijó en cómo la miraba, ese brillo de admiración y adoración al contemplarla, como su bien más preciado e intocable, como jamás la había mirado a ella.

Sus propios pensamientos la condenaron, sintió melancolía pues alguien en el pasado la miró del mismo modo. En los labios rojos como la sangre de Valeria, se formó una sonrisa disfrazada, bajo ésta la sonrisa triste de una niña a la que nada le fue negado, casi todo y él era ese “casi”. Las cosas nunca cambiarían, para él siempre sería la niña consentida y cruel que protegía, ahora sin embargo...estaba en su casa por sí mismo. No había que ser adivina para saber que con un fin, pronto escapó de aquellos labios en los que un pasado le pidió ser suya por única y última vez, un instante de placer y desahogo...o así al menos ella lo pensaba.

Esa jovencita acaparaba la atención absoluta del hombre, como si en la estancia ya no se encontrase nada ni nadie. Carraspeó por lo bajo para devolverle a su lado, algo que no conseguiría nunca. Oírle hablar de ella como “su máxima prioridad y para hacerle un favor...”, las mejillas sonrosadas de la señorita Cavey se tornaron en un tono más pronunciado, volviéndose casi tan rojas como sus labios. Esa pizca de ira y rabia, se vislumbró en las orbes verdes, guardando silencio, inmóvil como una estatua.

“Es mi prioridad”

¿En qué momento se imaginó que se encontraba allí porque realmente deseaba verla? ¿por ella? Sin perder la sonrisa, asintió con la cabeza. Realmente, a él no podía negarle nada después de lo pasado juntos aunque realmente, no comprendió qué podía hacer por la muchacha ¿necesitaba que la acogiese? ¿una nueva vida? Tomó su taza de café solo y se la llevó a los labios, él seguía allí, admirándola como si le hubiesen otorgado una segunda oportunidad en la vida.

-Nos centraremos en tus asuntos entonces. Más bien...en ella. -utilizó un tono de lo más neutral, hacía mucho que su frío corazón volvió a congelarse. -Y os enseñaré el nuevo hogar pero antes deberíamos de hablar. Es hora del chantaje, nada es gratuito... sólo le pediré algo a cambio pero eso lo discutiremos en mi despacho, tranquilo, sobre lo de deshacerme de alguien lo tengo cubierto por el momento -la risa de Valeria hizo eco en la estancia, podía ser cierto o una simple broma pero él sabía la respuesta, no bromeaba.

El desayuno fue dispuesto para los invitados y en cuanto finalizó, Valeria los guió sala por sala para presentarles la casa, más que nada a la recién llegada, el que sería su nuevo hogar. En la mansión Cavey nada había cambiado con el paso de los años, sólo quiénes caminaban por cada centímetro cuadrado, en cada rincón de aquella casa podía contarse mil historias. Los pasos de la propietaria de la casa se detuvieron en la puerta de la alcoba donde la joven se hospedaría, dejó que se acomodase y bastó un simple gesto con la cabeza para indicarle a Haytham Cross que le siguiese.

Como si el tiempo se hubiese detenido, la señora...de nuevo señorita Valeria Cavey, caminaba al lado del que fue el esbirro de su familia, el suyo, después de tantos años. Ahora, los dos eran personas diferentes ¿o no?. La llave que pendía del fino cuello de porcelana, abrió la puerta y cruzó la estancia hasta quedar de espaldas al escritorio.

-Cierre, por favor -deslizó la mano por el borde, en un gesto distraído, la libre apartó la cascada dorada a un lado de su rostro, tras la oreja, acomodándose el cabello en un gesto tan de ella, uno que no había cambiado un ápice -Quiere asegurar su futuro, d'accord pero... ¿de qué forma? Vi necesario puntualice lo que desea para ella o para los dos, puedo daros medios para formar una nueva vida, juntos o separados -doble intención en sus palabras, su ofrenda era sincera, negó con la cabeza, acercándose a él, aún no había acabado -A cambio de algo, tranquilo, no le costará nada...al menos pagar. Sólo quiero que me responda a unas preguntas...por ejemplo ¿por qué me pidió que me acostara con usted la última vez que nos vimos? Nos despedimos … -alzó el mentón, orgullosa e impenetrable...como solía -Regresó realmente para brindarle un buen futuro a alguien que significa tanto ¿cierto? Por nada más -dos preguntas , sólo dos que despejarían muchas dudas o crearían otras más. Ella no lo llamaba por su nombre, estaba claro lo que esa joven había provocado en ella.

Desafiante, le mantuvo la mirada, tras el ventanal... comenzaba la tormenta, dando sus primeros acordes, apretó los labios con fuerza. Y la pequeña Valeria, volvía a encontrarse ante él, muerta de miedo.



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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Haytham Cross el Miér Abr 11, 2018 2:56 pm

Desayuno cortes, y tenso, poca comunicación, e Irene lo había notado porque mantuvo todo el momento la compostura e hizo gala de su educación. Haytham ya la había puesto en sobreaviso sobre el carácter de Valeria y sobre las posibles situaciones que se darían, pero a pesar de ellos de vez en cuando sus ojos miraban nerviosa a su protector buscando un apoyo; éste por su parte continuaba con una actitud muy relajada, como si el tema no fuese con él y de vez en cuando le lanzaba una cálida sonrisa a su ahijada. ¿Cálida? Si, la Roca era capaz de ser todo un amor, con quién quisiera.

Terminada la presentación del hogar sin mucha gala, y donde en algún momento Haytham se detuvo para contar alguna pequeña anécdota para hacer más cálido el recorrido, ambos se vieron solos en ese despacho de antaño donde tanto había ocurrido, donde tantos sentimientos se había visto desatados.

Un instante de silencio, Haytham miraba libros, ella hablaba usando su máscara de frialdad. Habrían cambiado en aquellos años pero ambos al fin y al cabo seguía siendo los mismos, y él sabía que ella intentaba disimular que por dentro estaba aun curándose de otro vida, así que fue comprensivo.

-¿Sólo me pides eso? No hace falta intercambio, no evitaría esas preguntas, Valeria. -Sí, allí en la intimidad la llamaba por su nombre. -Antes de darte mi respuestas, te pondré en contexto, ya que veo que te has formulado un falso juicio de la situación y de lo que quiero pedirte.

Libro guardado en la estantería y la mola toma asiento cómodamente.

-Regrese a mi tierra, y descubrí que mi yo del pasado, descubrió con el suicidio de mi mujer, que ella había sido violada y es lo que hizo que terminase en prisión por venganza, y a punto de ser ejecutado, ya fue tu padre el que se encargo de rescatarme e intentar arreglar mi memoria.
Aparte de ello, descubrí que mi esposa había tenido una hija, Irene. Durante estos años me he hecho cargo de ella, de su educación de todo. No me sobran bienes, pero mi nombre tiene la fama que tiene, y asociarlo a Irene es mermar posibilidades y bienestar en su vida. Quiero que el asegures eso, quiero que Irene pueda vivir como una mujer libre, sin tener que depender de nadie que no sea ella misma. Y quiero que me ayudes con ello, dándole un nuevo nombre, lo económico es cosa mía. Quiero una vida para ella en París. Y que sea feliz. Solo eso y nada más.

Cruce de brazos, la noche se tornaba oscura y llena de complicaciones. A pesar de que la primavera estuviese presente, las lluvias continuaba y con ello el comienzo de la tormenta. Sabía perfectamente que aquel diablo de cabellos dorados la temía.

Silencio que continua, él no se mueve de su asiento y la observa.

-Te amaba, Valeria. -Sólo dijo. -Y también te odiaba porque lo que tu familia me hizo, pero en lo más profundo de todo aquel resquemazón, siempre te había deseado y amado de algún modo, era difícil de admitir con tanto caos en mi interior, pero sí, lo hacía.




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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Valeria Cavey el Jue Abr 12, 2018 7:45 pm

“Le passé tatouages tous les pores de ma peau,
il brûle, il fait mal et il pique.”




“Valeria”

Oír su nombre de pila le inquietaba, no acostrumbó nunca a ser sólo Valeria y no una verdadera Cavey, él nunca la dejó caer y si lo había hecho, su mano siempre la mantenía tendida. En una parte de su vida, el momento más duro él no se encontró a su lado y no podía culparlo de ello, la propia Valeria le ofreció las alas para que alzase el vuelo y por fin pudiese encontrar paz, ser feliz. No fue fácil darle la llave que abría la caja del pasado de un hombre roto e incompleto, su lugar no era París ni la mansión Cavey, sus orígenes le llevarían a reencontrarse y por consiguiente, arrancarlo de su lado.

Impaciente, golpeaba con las yemas el borde de la mesa de madera, en la que tantas veces él pasó el tiempo. No le pedía cualquier cosa, libertad y un estatus para la hermosa joven, justo lo que ella deseó hacía mucho tiempo, una libertad que en el norte le fue imposible encontrar. La vuelta a París no fue fácil, se refugió en el trabajo y viajaba a tierras norteñas a ver a sus hijos, no perderse demasiado de su crecimiento. La Valeria que se encontraba a Haytham, mucho más comprensiva pero sin olvidar ser ese demonio que podía traer loco a cualquiera, una mujer que había tenido y tenía mucho sobre sus hombros por el simple hecho de tener ese apellido.

El tiempo restaba, quedaban tres años para ese absurdo trato, la petición de su padre. Si no volvía a contraer matrimonio, todos sus bienes y pertenencias los perdería, aún quedaba esa parte pendiente a la que no se decidió todavía, casarse de nuevo no estaba en sus planes, no aún. Sólo le pedía el bienestar para la joven, Valeria tan sólo accedió con un simple gesto con la cabeza, lo haría por él sin pedirle nada a cambio, antes sí que lo habría hecho, humillarlo y se arrastrase ante ella, ahora se conformaba con algo más simple que responder a unas preguntas.

Le observaba en silencio, deleitándose en cómo se movía su silueta entre las sombras de la habitación, un espejismo que aún le parecía imposible y real. No esperaba nada, ninguna respuesta en concreto. Sus palabras le crearon confusión, Valeria se aferró al borde de la mesa con los dedos. ”Te amaba, Valeria. Y también te odiaba”, sólo ella sería capaz de crear esos sentimientos en alguien, amor y odio. En la balanza, lo más probable el odio ganase por peso de oro, ella misma lo consiguió negándose una felicidad que dudaba estuviese hecha para ella. Todos sus actos fueron para que él fuese libre, ganar su libertad aunque por el camino perdiese...todo.

-Me amabas y me odiabas. -susurró más para sí, intentaba no perder aún más el norte, no crearse falsas ilusiones en las que seguro la antigua Valeria habría caído. Se acercó a él, sigilosa, temía que volviese a evaporarse, perderle de nuevo y no encontrar respuestas, hablaba en pasado, no podía esperar más. Odiar era tan fácil pero olvidar … no. No sabía qué decir, le respondió pero quedaban tantas cosas en el aire...  -Es peligroso odiar a un demonio pero amarlo.... -apretó los dientes, no podía creer que Haytham Cross hubiese tenido esos sentimientos, por ella -Menos mal que te fuiste, tu vida ha tenido sentido y encontraste lo que deseabas, saber quién fuiste y quién quieres ser -tembló al sonido de un relámpago, las tormentas en este tiempo estaban a la orden del día. -Le cogiste cariño a la pequeña Valeria. Hablamos del pasado ¿no? Amabas y odiabas.

acortó las distancias hasta quedar frente a él, cara a cara, tuvo que alzar el rostro hasta encontrar con aquellas orbes que sin duda alguna había echado de menos. Se alzó de puntillas, lo suficiente para  acercar su rostro al ajeno, acercarse a su oído para que él sólo fuese el único testigo de lo que realmente deseaba decirle, poco le importaba lo demás. Ya no era la pequeña Valeria, ni él el hombre roto que fue. Buscó un abrazo que no se produjo, sólo el amago, en ese momento lo pedía a gritos pero jamás saldría de sus labios rojos como la sangre.

-Aún lo recuerdo. Las últimas palabras de un adiós no se olvidan. “Te sonará a locura pero quiero acostarme contigo... acuéstate conmigo Valeria” -las palabras suaves y pausadas, sin ningún tipo de intención, recordando aquel momento -Y me mentiste, porque me dijiste que no me amabas, me mentiste antes y lo haces ahora. No es necesario, le daré la vida que quieres, sin nada a cambio... ¿Y si te pidiese lo mismo que tú aquella noche en la que el opio te nubló el juicio? Sólo un instante, en el que dejases de verme como tu castigadora y realmente como deberías pero ambos sabemos que eso no va a ocurrir, ni antes ni ahora. -ya no confiaba en nadie, ni siquiera en él, la vida le había tratado de tal forma que aunque la verdad le bailase ante sus ojos, lo negaría.

Las orbes esmeraldas centellearon de rabia pero igualmente de tristeza, estaba cansada de perseguir demonios y no alcanzar la felicidad, siempre se le escapaba de las manos. Se aferró a la ropa, arrugándola entre sus dedos, negándose a sí misma soltarle porque una parte de ella quería creerle.

-Y si es una venganza, hazlo. Si no lo es , también. ¿Qué deseas ahora, Haytham?  Te sonará a locura. O tal vez, zanjemos el tema para siempre, ¿y si quiero que ocurra?-ella no solía llamarle por su nombre, ambos volvían a ser ellos mismos bajo su techo.


Última edición por Valeria Cavey el Jue Abr 12, 2018 7:57 pm, editado 1 vez (Razón : o)



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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Haytham Cross el Miér Mayo 09, 2018 11:02 pm

-Y descubrí quien fui, y que fue de mi vida. -En su tranquilidad él le reafirmo. -Aunque tenías razón sobre que no me iba a gustar lo que iba a encontrar. Solo encontré tragedia en mi pasado, y por desgracia no he podido recuperar lo perdido. Aunque descubrir a Irene ha sido un verdadero consuelo.

Haytham lanza su respuesta, y escucha con atención la de ella y su reacción. Parece incrédula, pero sabe que se resiste a creerlo. Sabe que cada una de sus palabras son sinceras, ¿para qué querría acaso él mentirle?
El sonido del trueno, cercano. Mala noche iba a hacer, pero menos mal que estaban al amparo del hogar.

La mole se levanta meditando sobre lo que ella le ofrece, y se queda prudentemente quieto esperando que ella se acerque. Siente su aliento sobre su piel, sus ojos directo a los suyos.

Sus labios sin querer se curvan con ironía, y se rasca la barbilla meditabundo.

-¿Aún te sientes ofendida por la mentira? ¿Acaso hubiese cambiado mucho la situación? -Una paso hacia atrás acortando distancia, manos en sus bolsillos. -Valeria, ¿me estas pidiendo ahora mismo que nos acostemos? ¿Es lo que de verdad deseas? -No pudo evitar reír. -Creo que la que debería hacerse esa pregunta eres tú, ¿qué es lo que deseas ahora mismo Valeria? Porque desde que he regresado solo puedo ver en tu mirada que estas perdida, ¿qué paso en el norte?




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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Valeria Cavey el Dom Mayo 20, 2018 2:10 am

No importa quién fuimos
si no a dónde vamos.





No eran ni serían los mismos de antaño pero indudablemente, el recelo se reflejó en los centelleantes ojos de Valeria, al hablar de la joven con tanta adoración. Nunca fue capaz de navegar en la mente del que fue su mano derecha y dudaba que alguna vez lo consiguiese pero...aún así, la conexión entre ellos a pesar del tiempo en el que estuvieron separados, seguía intacta...él la conocía más que ella misma. Haytham Cross fue el eslabón perdido en su vida, alguien a quién inalcanzable para alguien a quién ningún capricho le fue negado pero sí lo que verdaderamente llegó a importarle.
-No, no hubiese cambiado la situación. -fue tajante y sincera, el arrepentimiento de haberse enamorado no existía, quiso en su momento a alguien, al padre de sus hijos.  -El pasado no podemos cambiarlo, ni lo que sentimos en su momento, ni cada palabra dicha por nuestros labios, menos las acciones.  -palabras dichas por unos labios que a él mintieron ocultándole la verdad de quién era, por protegerle y no se lanzase a una muerta segura.

Negó con la cabeza ligeramente, no deseaba nada más que una cosa. Una. Tomó aire, la tormenta de fuera no ayudaba en absoluto, le inquietaba pero no más que la sola idea de esa conversación. Aún necesaria, el semblante de Valeria se endureció por su pregunta ¿qué pasó en el Norte? En su momento, no tenía respuesta pero el tiempo ponía las cosas en su lugar.

-El norte es el hogar de mis hijos y su padre pero no el mío. Cada uno tomó un camino diferente, el que cada uno perseguía. Tiene su vida, yo la mía. Lo único que me ocurrió en el Norte, fue que descubrí quién era realmente y cuál era mi sitio, mi hogar. Suelo ir por temporadas a ver a mis hijos, disfruto cada segundo allí, con ellos y la familia pero ambos sabemos que cada pez...nada en un mar diferente. El mío es París, él el Norte -sonrió de forma cálida, con él no podía fingir, no quería hablar del norte pero la información sobre lo ocurrido era necesaria -¿Me estás preguntando de verdad qué deseo?

No, no sabía que decir por temor a que sus palabras terminasen volviendo a alejar a Haytham una vez más. Chasqueó la lengua ofuscada, frunciendo el ceño porque a él no podía mentirle. Los dedos de la joven acomodaron un mechón rebelde tras su oreja, la tenue luz apenas los dibujaba ante el otro. La luz de un trueno le arrancó un grito, como el de esa niña que corría por el pasillo en busca de su abrazo, sus ojos verdes se cerraron de golpe...intentando controlarlo pero no pudo, los dedos se aferraron a la ropa ajena, buscando ese medio abrazo...el calor perdido.

-No me has respondido a lo que deseas tú. No lo has hecho, me has devuelto la pregunta. No, no quiero un simple momento de debilidad y deseo, ya tuve muchos en el pasado. No voy a darte una respuesta, si te la doy... terminarás marchándote de nuevo, así que prefiero mantenerme al margen...Ella, Irene tendrá una vida como gustes, no le faltará de nada...esa es mi promesa. Puedes irte tranquilo. -en su mirada no le decía lo mismo, ese era su secreto, temía pedirle se quedase...él no se iba a quedar. -No voy a pedirte que te quedes, ya no tienes que cumplir mis órdenes. No te lo pedí aquella vez, no voy a hacerlo ahora -el orgullo disfrazaba la verdad, pero aún no conocía la verdad de él -Ambos sabemos que no habría dicho palabra alguna, te hubiese obligado, como siempre hice...tomar lo que se me negaba. No sé qué habría significado para ti pero para mí, se hubiese ocurrido... sí que sin duda hubiese sido nuestra despedida. -sonrió, mordiéndose el labio inferior, no solía ser tan sincera pero el tiempo le había hecho madurar, saber que ...si algo te importaba lo suficiente, lo mejor era dejarlo marchar.

-No voy a poder dormir. Quédate.-sus esmeraldas se pasearon por su rostro, esperando su respuestsa, esa era su verdadera petición.



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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Haytham Cross el Miér Jul 25, 2018 7:38 pm

-Eso era lo que quería oír. -Dijo ante aquello que nadie cambiaría. Él estaba seguro al cien por cien, que en aquella última noche, si le hubiese expuesto verdad alguna, la vida no ser vería alterada. La había visto tan enamorada y feliz, y él aquel momento estaba tan confuso, que sabía que su vida estaba destinada a la elección que había tomado. Si acaso, había existido esa posibilidad.

Sonido de tormenta en el exterior, sabía todo el temor que ella tenía a aquel fenómenos meteorológico. Notar su tensión respondió a su pregunta de si, había acaso superado a aquel miedo.

-No funcionó. -Afirmó más para sí que para ella, a través del mar, le había llegado noticias y acontecimientos sobre lo que estaba ocurriendo allá arriba. Siempre había intentando seguirle la pista de algún modo, saber como ella se encontraba, si había conseguido la familia feliz que ella se merecía. De algún modo lo había hecho, temporalmente, pero no había funcionado, y al parecer cada uno había rehecho sus vidas como había podido.


Grito que le despertó de sus pensamiento, y brazos que la recibieron en su protección, como en antaño, cuando aún era niña.

-No deseo acostarme contigo, al menos esta noche. -Sonrió sin querer, la veía ahora mismo como una niña pequeña, temerosa de una tormenta. -Estoy de acuerdo con lo que me ofreces para Irene, y me tranquiliza. -Se comenzó a desabrochar la camisa. -Y me quedaré aquí a dormir, hasta que pase la tormenta. Un beso sobre la cabeza, y se fue a cerrar el pestillo de la puerta.




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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

Mensaje por Valeria Cavey el Vie Jul 27, 2018 3:32 pm

El tiempo parecía no haber pasado, los dos en la misma habitación. Las miradas volvían a encontrarse después de tanto tiempo, por primera vez desde aquella despedida, se sintió verdaderamente en casa, una sensación que tanto había anhelado. Con sus hijos se sentía plena y feliz, el norte se convirtió en un hogar para Valeria pero...no “su hogar” pero...¿y si en vez de las posesiones o el poder, había algo más importante? Desde que cruzó el jardín acompañado, volvió a ser ella misma junto con el paso de los años, su hogar esa sensación de familiaridad pero ¿y si estuvo equivocada durante todo este tiempo? Tu hogar, está dónde está tu corazón...¿dónde se encontraba el suyo? Hacía mucho dejó de latir y sin embargo...

Al mencionar a Irene, desvió la mirada hacia la ventana en donde una soberana tormenta caía sobre París, le recordó a su interior. Inconscientemente, sus dedos comenzaron a desabrochar los lazos de su vestido, ese día no llevaba uno tan aparatoso, aún así siempre llamaba a una de las mujeres de confianza del servicio pero en este caso, quiso intimidad ¿y para qué negárselo a sí misma? Temía que cambiase de opinión, cruzar esa puerta y volver a dormir sola una noche más ¿desde cuándo no dormía acompañada? Tanto tiempo que ni lo recordaba, tenía gracia, ella... el demonio personificado que siempre se salía con la suya, deseada y admirada, lo consiguió todo, lo tenía todo en sus manos o eso pensaba... tanto para que sus manos quedasen vacías.


Se dio la vuelta, el reflejo de sí misma le erizó la piel, seguía siendo extraño que de espaldas, la imponente imagen de Haytham Cross velaba tras ella como antaño y no pudo evitar sonreír, dejando su cabello dorado caer como una cascada por uno de sus hombros. Tan terca como ella sola, fue incapaz de desatar ni medio corsé. Seguía pareciéndole extraño el hecho de que hubiese aceptado, un recuerdo del pasado, en la misma cama en donde perdió la virtud y con él, a la fuerza.

-¿Me ayudas? No te lo pediría si no fuese necesario -frunció ligeramente el ceño, observándolo tras el espejo, cuando se acercó, giró el rostro para enfrentar su mirada...tan impulsiva a veces, tan niña otras tantas … -Hace mucho que no duermo con alguien ...más del que puedas llegar a imaginar -para Valeria era más difícil tal cosa que perderse entre las sabanas, cuerpo a cuerpo...no sabía cómo comportarse y él pudo notarlo, seguía temblando, se sentó en el borde de la cama, de espaldas a él, Irene era su prioridad seguramente...estaría pensando en su bienestar y en que debería velar su sueño, no allí.

-La tormenta no cesa, está en pleno centro... no tiene ninguna intención de marcharse -le avisó de que se marcharía en cuanto la tormenta diese su fin pero no parecía ser así, despacio se tumbó en la cama, sus orbes esmeralda se perdieron en el techo. -No sé cuánto tiempo dispones, ni deseais quedaros ambos...si la dejarás y te marcharás pero antes... ¿arreglas un poco el despacho? No lo llevo al día tal como lo quisiera, no tengo tiempo y... -despacio, se giró de lado para apreciarle, estaría más cómodo sin tanto peso de la ropa.

No dijo nada, tampoco hizo falta, los ágiles y finos dedos de Valeria se dedicaron a desabotonar poco a poco la camisa del hombres, centrada en lo que hacía y dejar la piel al descubierto, las cicatrices seguían intactas, las piezas de un puzzle que aún no había resuelto, para ella siempre sería parte de su familia aunque ahora todo hubiese cambiado, Valeria se mostraba reacia a hablar de su pasado, seguía siendo esa descarada con sonrisa roja como la sangre, ojos verdes aniñados.

-No, tampoco deseo acostarme contigo esta noche. Eres mi invitado, quiero que estés cómodo, eso es todo. No te obligaré a nada, no al menos que no lo desees -se encogió de hombros, sentada en la cama, admirando el lienzo de su espalda la cual comenzó a dibujar con dos de sus dedos, una caricia interminable -Sólo tú podías amar y odiar a partes iguales a un demonio, no lo olvidases y sólo un demonio puede cerrar las heridas que ha creado -dejó de tocarlo, era hora de dormir pero los incesantes truenos no le dejaban, se abrazó a sus piernas con fuerza, al menos esa noche... él estaba allí, con una se conformaba, ella quién lo había tenido todo...y nada al mismo tiempo.



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Re: Poissons de coleurs- Privado Haytham Cross

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