Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Bad To The Bone ~ Privado

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Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Dom Mar 18, 2018 10:50 am

Había llegado hacía un par de días a la ciudad de París aunque no era la primera vez que pisaba la capital francesa, había acudido en otras ocasiones a lo largo de mi vida cuando el entrenamiento había sido más intenso en la organización. Aunque yo normalmente residía en Egipto, lugar donde había otra de las bases que tenía la Organización alrededor del mundo, había viajado y visitado esas mismas bases alguna que otra vez por motivos de misiones principalmente aunque luego siempre volvía a Egipto porque las “raíces” siempre tiraban y yo me encontraba más cómoda allí. En esa ocasión había ido a París para cumplir con un encargo personal que me había pedido hacer Kenner, no era demasiado raro que me pidiera misiones y que me las encargara a mí dado que él había sido quien me había entrenado durante un tiempo, enseñándome parte de lo que sabía como mi maestro y mentor. Fue duro e implacable y eso formó el carácter frío y duro que ostentaba la mayor parte del tiempo, además de que el resto se encargaron de anular todo tipo de sentimientos que pudieran hacerme débil en algún momento durante una misión, anularon mis debilidades como por ejemplo la compasión, los escrúpulos e incluso también la empatía. Era la máquina perfecta de matar, silenciosa y ágil me camuflaba entre las sombras y mis aceros eran rápidos provocando una muerte “dulce” cuando así me apetecía que fuera, si se trataba de interrogar... bueno, podía decir que no era ni dulce ni rápido. No solo tenía el objetivo por el cual había sido llamada y solicitada mi presencia en París, sino que además tenía otros menesteres entre manos que corrían de mi cuenta y que no tenían tanta importancia como la misión principal, pero debía también de atenderlo porque eran misiones impuestas por la Organización. En otro momento incluso me habría negado a participar en dichas misiones puesto que ya tenía la mía, pero en esos momentos incluso hasta me convenía para ganar algo de dinero... no por nada era una mercenaria. Todo mercenario que se prestaba lo hacía casi todo por propios intereses, no nos importaba si era conseguir un objeto antiguo, una reliquia o causar la muerte puesto que también nos pagaban por matar. Pero mientras recopilaba información sobre la que más importaba podría pasar el rato haciendo otros “recados” que sin duda alguna me harían volver con mucho más dinero a Egipto, no es que no tuviera suficiente pero en París se pagaba más que allí por cada misión y cada encargo.

Había recibido alguna que otra información que quería constatar y constatar antes de ponerme en marcha, mientras tanto me encontraba en encontraba en la habitación que ocupaba donde tenía su sede la Organización, una bastante amplia donde pasaría allí el tiempo que estuviera en París y donde ya tenía todas las armas que había pedido guardadas en el armario. Como mercenarios que éramos no nos era tan complicado adquirir las armas porque nos movíamos mucho por el mercado negro, por lo que teníamos de todo tipo y de todos los lugares. Si sabías buscar en el lugar indicado podías encontrar de todo y si sabías como extorsionar sacarlo por un precio bastante módico y que no fuera desorbitado. Las armas, y las extranjeras sobre todo, eran las más caras porque costaban más de conseguir pero para gente como nosotros nos era mucho más fácil porque nos conocían en los bajos fondos de la ciudad. La Organización tenía, aunque no lo dijeran, influencias e incluso llegaba hasta altos cargos que en la sombra nos financiaban y apoyaban siempre porque les convenía que o bien matáramos a alguien o consiguiéramos algún objeto para dicha persona. Miré la habitación y mis ojos se pasearon por las tres Katanas que tenía colgadas en la pared, de diferentes colores, y mi dedo repasó la de una en concreto de funda negra con grabados en dorado, tenía el símbolo de un dragón y se sabía que había pertenecido a un importante samurái hacía muchos siglos, de todas las que tenía era la que más me gustaba sin duda alguna. Tras repasarla con mis dedos me acerqué al armario y lo abrí para coger un par de dagas que tenía guardadas, me gustaba comprobar su estado y limpiarlas incluso cuando iba a entrenar, estaba acostumbrada a hacerlo todos los días y aunque fuera de noche, tras pasar el día fuera buscando información, necesitaba descargar esa adrenalina que sentía mientras entrenaba. Sentada en el borde de la cama las limpié comprobando que estuvieran bien antes de bajar bajo, a una especie de sótano bastante grande y amplio donde estaba todo lo que se necesitaba para entrenar. Estaba hecho así porque algunos de los miembros eran vampiros, para que pudieran hacerlo sin temer por la luz del sol. No era la única que al parecer había decidido entrenar por esa noche ya que había un par de personas más, con una mirada sin decir mucho más me adentré hasta llegar casi al fondo para comenzar a entrenar, quizás luego pidiera un combate cuerpo a cuerpo para darle más emoción al asunto y que no todo fuera lanzar dagas y darle a un tocón de madera clavado en la pared, o a un saco para descargar los golpes. Las miradas no tardaron en desviarse en mi dirección mientras entrenaba, podía escuchar que hablaban entre ellos y llegué a escuchar que decían que “era la nueva”, algo que me hizo sonreír de lado divertida por ello. ¿Nueva? Llevaba toda mi vida en esa organización y seguramente más tiempo del que ellos pudieran siquiera llevar allí.



-Si tan nueva creéis que soy, ¿por qué no os acercáis y comprobamos a quién se le da mejor todo esto? –Dije tras lanzar una de las dagas que se clavó de forma contundente en el centro de la diana- a no ser, claro, que le tengáis miedo a la nueva –dije con total ironía haciendo en parte burla a sus palabras con una sonrisa ladina en mis labios, antes de lanzar la siguiente daga que impactó entre los pies de ambos hombres como reto por la puerta entró una mujer bastante joven, de piel pálida que me hizo saber enseguida que era una vampira. Por la descripción que me había dado Kenner sobre mi nueva “compañera”, algo que no me hacía especial gracia porque yo siempre trabajaba sola, podría jugar que era ella. Tampoco es que se le viera demasiado contenta con la decisión, y en cierto sentido yo tampoco lo estaba porque una compañera solo me retrasaría y solo podría trabajar la mitad del tiempo... para mí, en todos los sentidos, era como un lastre. Ni siquiera dije nada hacia ella, solo una simple mirada para luego centrarme en los dos hombres que se pensaban si aceptar el desafío o no.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Lun Mar 19, 2018 4:06 pm

La noche se empezaba alzar y con ella más de un muerto en vida retornaria a su despertar, los azules ojos de la vampiresa tan claros como el cielo en verano brillaban en la oscuridad, mirando el techo de madera, la habitación era ciertamente acojedora, tirando de su propio cuerpo se levantaba y bostezaba mostrando esos colmillos afilados como agujas relucir, se restregó los ojos desperezandose y se dispuso a acicalarse, arreglarse y ponerse esas ropajes goticos que tanto le gustaban adquiridos cuando vivia en inglaterra, se recogió su platina melena en una trenza y se maquilló, buscando parecer algo más mayor de la edad aparente, aunque tampoco le preocupaba mucho, pero no podía evitar destilar cierta coqueteria, estaba en su naturaleza, y se había desarrollado con el paso del tiempo.
Ahora era algo que francamente importaba poco, había algo que turbiaba la mente de la chica platina, y era la orden directa del vampiro jefe...Kenner Clapton había dejado meridianamente claro lo que deseaba, y las protestas de la rubia no había servido de nada salvo para arrancar de la garganta del vampiro un par de rugidos de advertencia si insistía con ese comportamiento infantil.


Suspiró dejando salir la ira, por suerte en su guarida se había ocupado de tener un trozo de madera que usaba para practicar combate con espada y dagas, y adoraba destrozarlo cada vez que se frustraba lo suficiente. Dando un par de rugidos sobrenaturales y destrozando una vez más el muñeco de practicas se guardó su vieja daga, la de su hermano, toda una reliquia y aun afilada. Su espada y como no su querido amuleto que representaba a Fenrir, lo guardó bajo los ropajes y se puso el abrigo negro, cubriendose la cabeza con una capucha que ocultaba la mitad de su rostro, para disponerse a salir olvidando la frustración que le daba no obtener exactamente lo que deseaba, entre ellas tener que seguir el plan del vampiro jefe como ella le llamaba, suspiró pensativa y chasqueo la lengua.

Finalmente puso rumbo al punto acordado, esperando encontrarse con la forzada compañera que tenía que custodiar, supuso que ella tendría algo más esclarecedor que decir, sobre cual era el plan a seguir, esa misión, realmente no sabía donde la había metido Kenner, atravesó las frias calles para llegar al lugar acordado, no tardó en atravesar las calles para llegar, y cuando entró parece que la chica ya había marcado territorio a los catetos que la miraban por ser la nueva, la vampiresa se quitó la capucha y dejó escapar un sonoro resoplido mientras se acercaba a ella con aire creido en cierta forma.
-¿Ya has terminado de acojonar a esos nenazas?- Dijo Arikel con desden mientras tomaba asiento junto a ella, enarcando una ceja con ese aire creido que a veces se gastaba la joven vampiresa, mirandola de arriba a abajo, preguntandose que había visto el vampiro en ella, aunque supuso que acabaría descubriendolo. -Bien...¿Que te ha dicho Sir Clapton?- Atajó, pues quería saber exactamente lo que el vampiro le había dicho a ella y dar algo de luz a lo que se traían entre manos. Cosa que empezaba a urgirle a la vampiresa, pues no le gustaba esa desventaja de información frente a la nueva, algo se le escapaba. Pero esos detalles no iban a ser admitidos por la platina, solo esperaba que no le tocase las narices para acabar en una pelea, aunque su estado de humor no la molestaría en exceso dar unos cuantos puñetazos, pero no era ni momento ni lugar, estaba haciendo grandes progresos en controlar su ira.



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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Vie Mar 23, 2018 11:25 am

No sabía en qué había estado jugado la Orden ese último tiempo en el que había estado por última vez en París, pero parecía que los nuevos miembros dejaban bastante que desear si se comportaban de esa manera y me miraban esa forma como si fuera nueva en la profesión y no llevara ya mi tiempo trabajando para ellos. Prácticamente desde que había cumplido ocho años y perdí a mi familia que había sido entrenada para matar sin escrúpulos y ya se encargaron bastante bien de ello, además de que también había sido preparada para la recuperación de objetos y reliquias importantes que se creían perdidas con el paso del tiempo y que la gente pagaba una buena suma por conseguir dichos objetos. Algo bastante común en Egipto ya que estaba en alza ese sector, la gente y sobre todo los que eran ricos y codiciosos deseaban poder tener para ellos un pedazo de lo que fue el Antiguo Egipto antes de que las piezas fueran catalogadas en los museos y custodiadas para que la gente pudiera disfrutar de su historia, yo sin embargo me especializaba en la “recuperación” de dichos objetos por los cuales me pagan una suma más que cuantiosa por ello, me encantaban las misiones en las que debía de buscar objetos antiguos porque de lo normal no era para nada fácil, tenías que tener un conocimiento sobre dicha cultura al menos para saber a lo que te enfrentabas. No era nada fácil encontrar y dar con los objetos y me había visto envuelta en desafíos de los que se era complicado salir si no tenías el mínimo conocimiento para ello. Mis ojos repasaron a los dos hombres que me miraban como si fuera la nueva y sonreí de lado oyéndoles hablar mientras lanzaba las dagas dando en el centro de la diana, si esos eran los nuevos entendía por qué Kenner me había pedido que fuera a París. Negué con la cabeza centrándome en lo mío pensando en que esos dos no sobrevirarían a algunas de las misiones que había hecho cuando una mujer de tez blanca y una capucha negra se adentró en el lugar, por lo que me habían dicho supuestamente sería mi nueva “compañera” y podía ver que en su rostro no es que le agradara realmente ese hecho, el caso es que a mí tampoco porque yo trabajaba mejor sola y no quería nadie que pudiera ser lastre para mí o que pudiera causarme retrasos en las misiones. Sus ojos me recorrieron después de haber “acojonado” como había dicho a los dos hombres y reí de lado porque ni siquiera había empezado a hacerlo, simplemente les había devuelto la pullita y no había querido acojonarlos del todo porque, de hacerlo, hubieran salido corriendo despavoridos después de lo que tenía y llevaba en mente.

No me pasó desapercibida la actitud de la vampira mientras se acercaba hacia donde yo me encontraba y tomaba asiento con aire distendido como si no fuera con ella la cosa, o mejor dicho, como si no fuera conmigo. Vale, ambas no queríamos a la otra y se notaba a la legua pero ninguna de las dos íbamos a contradecir las órdenes de Kenner por mucho que no nos gustaran y yo le rebatiera diciéndole que trabaja mejor sola... además, el que fuera vampira solo dificultaría mi trabajo porque tendría que ceñirme solamente a la noche para buscar lo que nos había pedido, tendría que esperar por la princesa albina a que llegara la noche para ponernos en marcha cuando de hacerlo yo sola tendría todo el día para moverme a mis anchas. Las dos parecíamos medirnos como si intentáramos averiguar más sobre la otra, y es que precisamente no parecía una de las típicas mujeres que Kenner entrenaba para convertirlas en mercenarias y en asesinas aunque no era quien para juzgar, pero por lo que había podido averiguar en cuanto me dijo que tenía compañera sabía que de alguna forma era la “protegida” de Kenner, algo que me hizo reír de forma irónica cuando lo recordé mientras lanzaba la última daga que tenía en mi mano pasando olímpicamente de ella y de ese tono que se gastaba, así como de sus miradas. A mí bastaba con muy poco para que prendiera la mecha pero si quería librarme de mi “compañera”, cuanto antes empezáramos antes terminaríamos. Me giré para mirarla con una sonrisa ladina cuando lo llamó por su apellido y con aquellos modales que hicieron que terminara por reírme, yo jamás lo había llamado de otra forma que no fuera por su nombre claro que yo no le tenía miedo como muchos lo hacían, y siempre cuando se trataba de él jugaba con fuego sin miedo a quemarme... lo respetaba, pero quizás me tomaba ciertas libertades que no todas tenían y que a él parecía no importarle.


-¿Sir Clapton? –Me reí en dirección hacia done había clavado las dagas para recogerla y guardarlas en las fundas que tenía- vaya, y yo qué pensaba que erais más cercanos teniendo en cuenta que eres su.... protegida –esa última palabra la dije en tono mordaz porque, siendo vampira, seguramente podría defenderse ella sola y no necesitara de la protección del vampiro, pero allá cada uno con lo que hacía. Me giré para contemplarla y me senté en la mesa que había al lado de las dianas, apoyé mi pie en la silla y contemplé a la que a efectos prácticos era mi nueva compañera- pensé que te había dicho qué es lo que quiere de nosotras, aunque comienzo a pensar que me ha llamado y me ha traído aquí por.... bueno, a la vista salta –dije mirando hacia la puerta refiriéndome a los dos hombres que nos habían dejado sola- quiere que encontremos algo para él y supongo que te ha dicho que vengas conmigo para que te enseñe –lancé una de las dagas al aire con actitud distraída- me he informado y sé que no perteneces a la organización así que intuyo que será como un tutorial para ti, enseñarte cómo son las cosas. No es que me guste porque trabajo mejor sola pero cuanto antes empecemos antes te perderé de vista –dije haciéndole saber que no era santo de mi devoción trabajar con ella, me levanté de la silla y saqué un papel que llevaba guardado en para entregárselo y saber qué era lo que podía decirme de ello- bien, fase uno: ¿qué puedes decirme de eso? –Yo había hecho mi trabajo investigando y no le iba a dar todo el trabajo hecho a ella, al fin y al cabo la mercenaria era yo y no ella. En el papel el dibujo de lo que parecía una espada aunque las piezas estaban separadas, como si se hubieran dividido y cada una estuviera en un lugar diferente, en uno de los lados del papel en runas nórdicas una inscripción que me había encargado de traducir previamente, haciendo mi trabajo. Me crucé de brazos esperando a que me dijera lo que yo ya sabía, además, había investigado sobre ella para saber con quién me había puesto Kenner ya que él no me había dado mucha información- sé que puedes entender lo que pone porque eres nórdica ¿verdad? Se supone que es una espada pero no creo que sea realmente eso, aunque cuando encontremos los trozos –tres trozos para ser exactos- sabremos finalmente lo que es esa espada. Todo indica que las piezas podrían estar escondidas en las catacumbas que hay bajo la ciudad, por lo que tendremos que encontrar una de las entradas secretas que dicen que hay y que recorren los túneles de la ciudad para hallar las piezas –por mi profesión sabía que no todo era como aparentaba, y que las cosas fáciles acababan siendo las más complicadas.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Dom Mar 25, 2018 7:35 pm

La cara de la vampiresa decantaba el latente mal humor que tenía, la verdad es que estaba haciendo un esfuerzo practicamente sobrehumano, para no teñir sus celestes ojos del color del rubí, paseaba lentamente la lengua como si asegurara así lo afilados que podía tener los colmillos, miraba a esa mujer, ese aire egocentrico y creido que rezumaba de ella, como si estuviera por encima de cualquier situación y desde luego mostrando lo acostumbrada que estaba a tratar con vampiros, pues seguía con su juego de dagas, más por alguna razon que a la rubia se le escapaba su comentario le provocó risa, de hecho la vampiresa ladeaba la cabeza inclinandola mientras clavaba sus ojos en la morena, intentando no centrarse en su pulso, en el bombeo de su corazón, en el aroma de su sangre, bien era sabido por los que la conocían de manera más intima lo glotona que era aquella cainita con la sangre, y que a veces se dejaba llevar el frenesi que le producía la sangre, pero esto seguía siendo una misión encomendada por Kenner y era más dificil hacer de las suyas con la sombra del antiguo en la nuca.
Resoplo en una clara señal de la poca paciencia que se gastaba mientras lanzaba una de sus más habituales fulminantes miradas. Las palabras de aquella chica morena la estaban empezando a colmar la paciencia a pasos agigantados, demasiado tal vez, era cargada de malicia, y aunque la imaginación de Arikel voló en unas fantasias de la naturaleza más gore. A cualquiera le causaria pesadillas saber lo que le pasaba a esa rubia vikinga por la cabeza.


Para aliviar la ira irrefenable que la embargó durante unos segundos Arikel se llevo un par de dedos a la sien acariciandola en circulos, era uno de esos metodos para no explotar de ira a la primera, mientras tuvo que respirar varias veces hondo antes de sacar a relucir el lado más oscuro de la cainita. -Vamos a ver...y escucha bien...por que lo que a mi me salta la vista es las rapidas y erroneas conclusiones que sacas.- Dijo con notable desden emitiendo ligeros siseos sobrenaturales. -El como me dirija al señor Clapton en la intimidad no es asusnto suyo, esto es un asunto oficial y hay que poner un poco las formas y los modales....igual ese tipo de cosas no las sabes.- El tono fue burlón en ese último comentario, ademas hecho a conciencia, buscando sacarla de esa aparente zona de confort que tenía la cazadora, una vez puesta las cosas en su sitio o eso se imaginaba la rubia aunque no muy convencida de ello.
Aunque no le gustaba mucho la definición de protegida pues ella bien sabía valerse por si sola se podría decir que era algo bastante parecido a la situación que actualmente tenía con el dominante vampiro. -A mi tampoco me hace especial ilusión "trabajar" contigo mortal, sois como de cristal.- Masculló cruzandose de brazos clavando la mirada en ella. -No tengo intención de meterme en lo que tengais entre manos, y prefería saber cuanto te ha contado a tí, no hay que decir nada que no necesistes saber. - Sonrió maliciosa forma, quizá pensando que esos comentarios sacarían de quicio a aquella mujer.


Finalmente dió un resoplido mientras balanceaba la silla haciendo elquilibrio sobre las patas traseras de la silla mientras echaba su platina melena hacía atras, observando como se levantaba y le pasaba el papel, la vampiresa cogió el papel y observó el dibujo ladeando la cabeza y frunciendo el ceño, como tratando de pensar...o mejor dicho de recordar, pues le era altamente familiar y en esos momentos no caía en donde, leía lo que decía el texto, era un autentico galimatias, pues no terminaba de comprender el significado, quizá algún tipo de acertijo, miró de arriba abajo el dibujo y lo giró, entonces chasqueo la lengua. -Si es una espada....pero...no parece la tipica espada que usarias para combatir contra los enemigos...mira...- Indicó a la cazadora que se acercase y señaló el dibujo. - Aunque se junten los trozos quedan como huecos, como si se añadiran mas cosas, osea...como si la espada llevase más cosas...¿ves las runas que hay en el reverso de la espada? no están completas, y justo hay esos estraños..."hueco" es como si esa espada se le añadiera más cosas..- Dijo mirando la estraña espada, sin duda era más de lo que parece, y supuso que ella sabía que esa espada era algo más que una vieja arma rota...- Og døren vil åpne..- Leyó en su lengua natal, efectivamente era algún tipo de acertijo. -Interesante...bien, has llamado mi atención, igual si merece la pena ir a las catacumbas.- Se levantó y alisó su abrigo negro mientras miraba a esa chica. -Soy Arikel por cierto...y tu...¿Rashida? lo siento a veces no presto atención.- dijo algo jocosa. -Espero que estes preparada, las catacumbas son un sitio alto peligroso, pero me siento amable y te protegeré.- Sabía que eso le molestaría y quizás lo hiciera por eso precisamente, pero tenía ganas de ver que era lo que se encontraría, incluso sentía la emoción de empezar.



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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Mar Mar 27, 2018 10:34 am

No había que ser demasiado inteligente para saber que a aquella vampira la estaba sacando de sus casillas con mis palabras, con el tono en el que hablaba... y es que básicamente era eso lo que había estado buscando desde el momento en que supe que me tocaría formar “pareja” con ella, desde el momento en que supe que sería una carga para mí por el hecho de su condición de vampira que lo retrasaría todo en cierto sentido, pues solo podría salir de misión por las noches y limitarme por un horario impuesto de esa forma era algo que no me gustaba, prefería ir más por libre en ese sentido. Noté que mis palabras le llegaron y le molestaron por la forma en la que me miraba, por la forma en la que suspiraba y se masajeaba las sienes mientras yo, con la sonrisa ladina pintada en mis labios, recogía las dagas que había lanzado a la diana pasando un poco de ella tras haber logrado mi objetivo. Intuía que no nos íbamos a llevar bien, no por nada, sino porque simplemente no me gustaba trabajar en pareja y era demasiado esquiva con la gente, no me gustaba estar cerca demasiado de los demás y prefería más el trabajo solo. Pero sobre todo, más que el hecho de que tuviéramos que ir juntas a esa misión que Kenner nos había impuesto porque quería que recuperáramos un objeto –y porque al parecer no se fiaba demasiado de pedirlo a los demás miembros de la Orden que tenía- sino más bien parecía molesta por mis palabras hacia su protector, hacia el mismo vampiro que me había entrenado desde que era pequeña, el que me había forjado a fuego y hielo, el que había hecho de mí esa mercenaria fría y despiadada que no solo lanzaba dagas para matar, sino que mis palabras también eran como dagas afilados, dardos envenenados que me gustaba soltar para ver qué efecto tenía en los demás. Con la vampira había funcionado porque me pedía que la escuchara con atención algo que, simplemente, no hice demasiado porque lo que tuviera que decirme no me importaba en lo más mínimo... solo quería coger el objeto y librarme de ella, nada más. Como intuía me dijo que el cómo se dirigiera a Kenner en la intimidad no me importaba, y lo cierto es que no lo hacía, pero me había hecho “gracia” remarcar ese aspecto sabiendo que era su protegida. Yo no lo llamaba como el resto, yo no utilizaba el apelativo de “señor” cuando me dirigía hacia él, lo llamaba por su nombre porque así también le hacía ver que no le tenía ese miedo que todos parecían procesarle, sí el respeto, pero no miedo pues no me gastaba de eso. A mí no me importaba qué hicieran en la intimidad, el vampiro era mi mentor y cumplía con sus órdenes, si disfrutaba o no de placeres con él solamente era cosa mía y además sabía que no era la única, tampoco me importaba, los límites estaban claros.

Reí cuando me dijo si los modales no sabía lo que era y pasé olímpicamente de responderle a sus palabras, ella había saltado con mi provocación pero yo no iba a hacerlo con la suya. Ella tampoco quería trabajar conmigo y era en lo único en lo que estábamos de acuerdo, comenzaba a pensar que Kenner quería que la entrenara y le enseñara lo que era ser mercenaria empezando por aquella misión, al fin y al cabo la vampira no era de la Orden y no llevaba el tatuaje del dragón en el omoplato. Le tendí el papel que ya me había encargado de examinar antes de entregárselo, traduciendo lo que ponía en runas nórdicas y viendo qué era aquel objeto mientras esperaba que ella lo hiciera también. Podía ver como su ceño se fruncía ligeramente en señal de que había algo que reconocía, cuando dijo que no era la típica espada sonreí de lado al ver que, al menos, se había dado cuenta de ese detalle que no mencioné mientras me acercaba para que me explicara algo que, realmente, yo ya sabía pero que la estaba poniendo a prueba, quería ver si era capaz de ver aquellas pequeñas cosas porque de lo contrario iba a negarme en rotundo a hacer la misión con ella, no podía darle todo hecho igual que no me lo dieron a mí, tendría que averiguar las cosas como yo hice, buscar, mirar, explorar y entender el rompecabezas que formaba todo en su conjunto. Escuché sus palabras explicándome los “huecos” que quedaban cuando se juntaban los trozos, las runas que no estaban completas en el reverso de la espada, leyó en voz alta esas palabras que yo también había descifrado esperando su conclusión, tendríamos que juntar los tres trozos que conformaban las espada para ver qué era realmente porque solo podíamos especular, pero estaba claro que no era una espada normal y corriente como aparentaba, nada en mi trabajo era lo que realmente aparentaba ser. Al menos había visto aquello de forma que me lo había ahorrado, si no lo hubiera visto me habría negado a que viniera, sería más un lastre que otra cosa y hubiera sido la excusa perfecta para decirle a Kenner que, ni de coña, venía conmigo.


-Bueno, al menos sé que no voy a tener que explicártelo todo –dije volviendo a coger el papel que le di donde estaba el dibujo de la espada, así como de las runas que había por los bordes- es más que evidente de que no es una simple espada, cuando completemos todas ranuras que faltaban y que debemos de encontrar sabremos qué es exactamente. Pero primero debemos de encontrar los tres trozos –decía que había despertado su interés, finalmente antes de que yo fuera a por mis cosas se presentó y nombró mi nombre como si no estuviera segura de si era ese o no, algo que me hizo sonreír de lado- oh, ¿así que sabes incluso como me llamo? Vaya, parece que soy más importante de lo que me había imaginado en un principio –concluí cogiendo el cinto con mis dagas, todas mis armas que tenía preparada para partir y enfundándome el abrigo negro me acerqué a ella antes de ponernos en marcha- Oh, así que ese es tú nombre.... vaya, no lo sabía. Tengo tendencia a olvidar aquello para mí no es importante y es irrelevante –le devolví la pulla con una sonrisa ladeada y me encaminé hacia la salida para ponernos en marcha pasando de que como se encontraba amable me protegería, ladeé mi rostro para mirarla de reojo y reí- cuidado vampira, quizás sea yo quien tenga que protegerte a ti de las posibles trampas que encontremos en el lugar. En esto, por muy vampira que seas, eres una novata –salimos a la calle en esa noche parisina donde la gente abarrotaba la ciudad ya que el buen tiempo se iba acercando y las noches eran cada vez menos gélidas, lo que permitía a los ciudadanos poder dar paseos por estas. Nuestro objetivo era encontrar la entrada a las catacumbas, había una leyenda que rondaba sobre el cementerio ya que una de las mayores entradas se encontraba allí, claro que nadie sabía exactamente dónde estaba dicha entrada- dicen que la mayor de las entradas a las catacumbas están en el cementerio, quizás allí te sientas más cómoda y puedas dar con la entrada –sí, volvía a ponerla a prueba a ver si era capaz de hacerlo o no- una vez bajo deberemos de seguir otras indicaciones, hay más runas en otro papel diferente que supuestamente nos guían hacia donde se encuentran los trozos pero nadie ha sido capaz de encontrarlos, así que supongo que no serán ciertos –además de mis armas tenía aquel péndulo colgando del cuello como collar, un amuleto mágico que me indicaba la presencia de magia cuando me encontraba cerca, algo que era útil. También contaba con una daga imbuida de magia, algo que era más que necesario y útil con el trabajo que tenía- espero que sepas luchar y llevar armas, vas a necesitarlas ahí abajo –y algo me decía que durante toda la misión, porque generalmente no es que fueran fáciles ninguna de ellas y la entrada a las catacumbas, como estas en sí, era un sitio que aunque fuera una leyenda muy poca gente había pisado y no sabíamos qué podríamos encontrarnos, pero algo me decía que esa espada y esos fragmentos estarían fuertemente protegidos. Para cuando llegamos al cementerio encendí una de las antorchas que había para encontrar la entrada al lugar- seguramente la entrada esté escondida en alguna lápida, o puede que sea algún panteón –el cementerio de París era muy grande y extenso, pero no debíamos de perder tiempo y que se nos pasara la noche- vamos colmillitos, vayamos a buscar.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Miér Mar 28, 2018 11:43 am

Cada rato que pasaba estaba más segura de la hostilidad que le despertaba la morena, emitió un bufido sonoro de disgusto, ante esas palabras burlonas que destilaba la cazadora, no le gustaba mucho el trato que esta la dirigía, ¿que se pensaba? resopló y negó con la cabeza, era posible que la malentendiera por la apariencia joven, más no se molesto ni en responder a la provocación, solo una vez más volvió a acariciar su sien en busca de que le ayudase a encontrar la calma para no tener una respuesta agresiva, pero nuevamente le lanzó durante unos segundos una mirada fulminante con destellos de color rojo, gruñó pero sin decir más, parecía que el objetivo de ella era medir cuanta paciencia tenía la vampiresa, lo cierto que a pesar de un aspecto que se podía considerar hasta dulce la albina derrochaba bastante mal caracter y a veces unos comportamientos de total adolescente en plena epoca de reinvindicación de su ser, insoportable para ella misma inclusiva a veces, pero pocos sabían cogerle la medida a la noruega.
Aunque clavó la vista en la muchacha cuando se empezó a lanzar alagos asi misma de lo importante que podía llegar a ser, si le habían dicho el nombre de ella, Arikel respondió a esto arqueando ambas cejas, sin duda el ego de ella era muy grande, bastante, la vampiresa emitió una risotada sarcastica mientras negaba con la cabeza, siguiendo en sus trece de no dignarse a responder semejantes provocaciones.


Sin duda tenía comentarios muy graciosos cuando insinuó que Arikel necesitaría ayuda de ella, o al menos asi le pareció a la joven chica, mientras se levantaba dispuesta a seguir a su compañera forzada afuera mientras se colocaba su abrigo bien. No pudo evitar durante el camino distraerse ligeramente cuando pasaban cerca de alguien que era lo suficientemente suculento para la vampiresa que se frenaba y fijaba su vista en un deseo de sangre y cazar a alguien, pero tocaba mantenerse firme. Llegaban a la entrada del cementerio y Arikel miró a su compañera escuchandola de donde debía estar la entrada. -No entiendo que manía tienen de enterrar a los muertos, en esos ataudes, siempre he sido mas partidaria de llegar al valhalla siendo quemado en una barca....costumbres...-Dijo desviandose unos segundos del tema, sacudió la cabeza y volvió a prestar atención a Rashida, teniendo que elevar ligeramente la cabeza ya que la morena era más alta que ella.
-Sin duda la entrada estará en alguna capilla o en alguna tumba algo inusual...ahm....-Se quedó pensativa con la mirada fija en el colgate de la morena, aunque en realidad no por que supiera lo que era si no por que simplemente perdía la mirada en ese punto fijo, mientras se puso en marcha aunque enarcó la ceja. -Huelo...algo....aqui a habido vampiros hace no mucho...-Comentó como quien no quería la cosa y despues se encogió de hombros y continuaba buscando donde podía estar la entrada. -Espero que no acabemos en la corte de los milagros...


Se frenó y miró de manera fulminante a Rashida, repentinamente se presentó delante de ella levitando para poder ponerse a su altura incluso algo más alta que ella. -¡¡¡Escuchame bien mocosa!!! llevo empuñando espadas desde los 8 años, manejo espadas a dos manos desde los 12 y espada bastarda desde los 13....haz tus calculos...por que tengo mil años, y creeme si cuando era una cria me era facil ahora...ni te imaginas.- Bramó con los ojos del color del rubí, pero recordó las regañinas de su sire respecto a la falta de autocontrol. -Por los dioses lo que tengo que sorportar...estupidos mortales engreidos.- Explotaba enrabietada girandose mientras empezaba a buscar, y aunque la cazadora no parece excesivamente impresionada por su reacción y apodandola "colmillitos" Arikel hizo un esfuerzo sobrehumano para no arrancar una lapida y lanzarsela, más volvió a acariciar la sien para encontrar nuevamente ese punto de paz mas o menos.
Más miró una capilla apartada, siendo posible que pudiera estar la entrada por ahi. -Bien...vamos a buscar...tiene que ser algun saliente o algo que abra alguna puerta...o puedo dedicarme a abrir cosas a la fuerza...pero queda feo...-Dijo con cierto tono jocoso ante la idea de ir arrancando las tapas de las tumbas de piedra.



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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Vie Mar 30, 2018 11:39 am

Estaba más que comprobado que había encontrado el punto, o el botón, donde debía de presionar para sacar a la vampira de sus casillas y hacer que se enfureciera como estaba pasando en esos momentos, y por ello no pude evitar la sonrisa torcida que se instaló en mis labios a causa de ello porque me gustaba ver como explotaba, como perdía el control y acababa de los nervios enervada por mis palabras. Qué iba a hacerle, era una particularidad mía y disfrutaba viendo cómo sacaba a la gente de sus casillas porque era algo que me gustaba hacer, era como si tuviera un don para eso y lo cierto es que no se me daba nada mal... ahora entendía cuáles eran los puntos débiles de ella y creía que también uno de ellos era Kenner o al menos su mención sí me lo había parecido, algo que era sumamente interesante y que anoté mentalmente para futuras ocasiones. Lo cierto es que a mí me daba igual y me importaba muy poco la vampira, yo solamente quería hacer aquella misión, enseñarle lo que necesitaba saber para futuras ocasiones y así me libraría de ella cuanto antes porque tenía cosas más importantes que hacer que enseñar a novatas, ¿no se suponía que la Orden debía de tener a gente que enseñara también esas cosas? Cada vez me quedaba más claro por qué Kenner me había mandado llamar y me había dicho que la vampira fuera conmigo cuando de sobras sabíamos, ambos, que yo trabajaba mejor sola y que no había nada que no pudiera realizar, yo nunca había fallado en ninguna misión y estaba más que claro que por llevar a una colmillitos plateada como ella no iba a ser la primera ocasión en la que fallara. El camino hacia el cementerio fue de completo silencio y no me molestó en absoluto, es más, yo era muchas veces una mujer callada que no me incomodaban los silencios y que disfrutaba de ellos, así que agradecía que tuviera la boca cerrada y no dijera nada por el camino hasta que llegamos al cementerio, sabía que una de las entradas principales estaba en aquel lugar ya que era una ruta de escape que enlazaba con las catacumbas y con los túneles que había bajo tierra, túneles que en su mayoría estaban inexplorados y que no muchos sabían de su existencia porque pasaban bastante desapercibido. No sabía que nos íbamos a encontrar allí abajo, pero estaba convencida de que no iba a ser fácil... solo esperaba que la vampira supiera cuidarse porque eso de andar pendiente de los demás no era mi especialidad ni mi fuerte tampoco.

Cuando llegamos la insté a que empezáramos a buscar escuchando sus palabras, ella era una vampira lo que quería decir que estaba muerta en vida y que por eso no entendía cómo la gente podía enterrar a sus seres queridos en ataúdes, ella era vikinga y eso quería decir que ellos a sus seres queridos los solían quemar en su gran mayoría, sus creencias distaban mucho de las parisinas o de las mías propias pero cada cual llevaba sus costumbres como quería y no iba a meterme en eso. Concordó conmigo en que la entrada debería de estar en alguna tumba, o en algún panteón, y enarqué una ceja porque no se lo había dicho como pregunta sino que lo había afirmado porque era lo más seguro, sus ojos estaban fijos en mi collar y en el péndulo que colgaba sobre este y bajé la mirada comprobando que no emitía luz en ese momento, tampoco sentía que vibrara así que no entendí por qué lo contemplaba de esa forma. Quizás el péndulo nos ayudara a encontrar lo que andábamos buscando si la entrada estuviera protegida con barreras mágicas para que no fuera perceptible a simple vista, la miré de forma más fija cuando me dijo que captaba el olor de vampiros que no hacía mucho estaban allí y reí de forma irónica; vampiros en un cementerio... menudo cliché para los no vivos acercarse a un cementerio. Llevaba mis dagas enfundadas así que si aparecían vampiros sería el final de su existencia y, en parte, hasta me vendría bien para descargar un poco la frustración que me producía el hecho de tener que trabajar con ella y encima tener que enseñarle... yo no era buena con la paciencia y era una virtud que nunca había poseído. Fue cuando estábamos buscando que ella iba delante de mí y de repente se paró en seco, se giró para mirarme y en un parpadeo ya había restado la distancia que nos separaba, comprobé que había “crecido” un poco ya que yo era un poco más alta que la vampira y al mirar al suelo comprobé que estaba levitando, pero sonreí cuando vi que estalló de esa forma y me contaba que sabía defenderse, como si la hubiera ofendido en ello. No borré la sonrisa en ningún momento tras todo lo que me dijo y vi que sus ojos se habían tornado del color carmesí seguramente por la rabia que llevaba y que estaba incluso impregnada en su voz,  me crucé de brazos y enarqué una ceja como si esa información me importara aunque lo cierto es que no, con saber que se valía por sí misma me era más que suficiente. No le hice ningún caso y pasé de ella mirando a mi alrededor viendo por dónde debíamos de comenzar a buscar.



-Una mercenaria no va rompiendo el lugar donde cree que hay una entrada para dejar pistas a otros que puedan venir detrás, una mercenaria observa el lugar de manera detenida y encuentra la entrada sin dejar huellas ni pistas, así que no, no quiero que empieces a romper cosas. Hay que datarse antes para estar informada –me gustaban los trabajos limpios y, sola o no, no iba a dejar que empezara a romper lápidas a diestro y siniestro- tiene que haber alguna entrada o algo que nos indique dónde pueda estar, no me extrañaría que incluso esté protegida con algo de magia, pero siempre hay algo que indica el lugar. Entienda que te sientas cómoda estando rodeada de muertos, pero no es hora de hacer amigos ni de relajarse... así que ponte a buscar –dije con una sonrisa ladeada, y tono mordaz, mientras miraba las  lápidas una por una encontrando algo que nos diera alguna pista- las catacumbas datan de la época romana, así que deberíamos de encontrar algo que relacionado con ello que nos lleve a la entrada, algún nombre, algún símbolo... incluso algún panteón con alguna figura de esa época –porque no iba a esta a la vista para que cualquiera pudiera encontrarlo. Estuvimos un buen rato mirando y esperaba encontrarlo pronto porque el cementerio de París era bastante extenso, no podíamos desaprovechar las horas de la noche porque si no tendríamos que regresar ya que la vampira no podía estar bajo la luz del sol, mientras miraba en las tumbas fue que me fijé en una de ellas que al parecer no tenía nada a simple vista, parecía una tumba más normal y corriente pero había un detalle en dicha lápida que llamó mi atención, y es que en pequeño encima de un nombre de origen francés había un símbolo que distaba con alguien que fuera francés, y era el símbolo de alfa y omega juntos. Me acerqué a la lápida para ver el grabado que había y llevé mis dedos pasándolos por el lugar, encima como si fuera parte de “alfa” había una forma que terminaba en una punta de flecha que parecía señalar al norte así que alcé mis ojos para contemplar el lugar donde a lo lejos se veía un panteón- colmillitos –la llamé para que se acercara hacia donde yo me encontraba- ¿ves esto? Es un símbolo romano, grabado en una tumba de alguien que era francés... es una pista, y la flecha señala hacia ese panteón así que creo que la entrada podría estar por ahí –me levanté y la miré durante un par de segundos- así es como actuamos las mercenarias –dije poniéndome en marcha en dirección al panteón que señalaba dicha flecha y es que tenía que ser ahí y cuando llegáramos deberíamos de encontrar alguna pista más para saber que realmente era el lugar indicado. Cuando apenas faltaban unos metros para llegar sentí que el colgante del péndulo comenzaba a vibrar ligeramente, solamente hacía eso cuando había algo mágico cerca y pensé que debía de provenir del panteón que, seguramente, estuviera protegido- atenta colmillitos, nos estamos acercando –dije mientras observaba el lugar porque nunca había que fiarse de las apariencias pues estas eran engañosas, y aunque todo parecía tranquilo sentía que algo no lo era del todo. Fue cuando vi que un par de sombras cruzaban frente al panteón a una velocidad que no pude discernir con totalidad qué eran, pero por mi experiencia sabía que se trataba de los vampiros que ella había mencionado con anterioridad. Varios vampiros se quedaron frente a nosotras observándonos como si nos hubiera catalogado, o mejor dicho a mí, como la cena de esa noche... pero estaban muy equivocados si pensaban que iba a dejar que hincaran sus colmillos en mi piel para beber de mi sangre- vaya, ¿has invitado a estos a nuestra pequeña fiesta? –Pregunté llevando mis manos hacia las dagas que tenía en la funda, también había traído un par de estacas así como plata y todo aquello que pudiera necesitar para esa misión- porque creo que se quieren apuntar a algo que es privado –era más que evidente que los ojos rojos iban dirigidos hacia mí por ser la humana, sin embargo yo tenía claro que no iba a ser su cena- bien colmillitos, hora de ver cómo de buena eres realmente con las armas –por un momento incluso me pregunté si sería capaz de matar a los que eran como ella, yo sin embargo no tenía escrúpulos alguno y en cuanto el primero de ellos se abalanzó sobre mí comenzó una lucha entre cazador y presa, aunque no tenía muy claro que yo fuese la “presa” y mucho menos ellos quien “cazaran”.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Dom Abr 01, 2018 10:47 am

Esa mujer era especialmente esperta en buscar la furioa de la noruega, incluso por unos instantes le dió la sensación de que buscaba eso, pero sabía que no podía acabar con ella como en ee momento le hubiera apetecido, pues tendría que escuchar las replicas de Kenner y no era algo que ella deseae lo más minimo, asi que simplemente resopló aguantando su risilla ironica, desde luego se notaba que se sentía quizá bajo la protección del vampiro, eso o se sentía excesivamente segura de si misma, pero quizás eso a la larga le acabe saliendo mal dependiendo a quien se enfrente, pero Arikel no iba a meterse en las luchas propias de aquella morena, simplemente emitió un bufido de desahogo para no continuar su trifulca con ella, mientras miraban donde podría encontrarse esta, sin duda la entrada aunque era conocida estaba bien guardada de la vista, más alzó una ceja cuando la morena la llamo "mercenaria" ya que la vikinga no se definia para nada con aquella afirmación, a ojos de la rubia la unica mercenaria que había ahí era la morena que tenía delante.
-En realidad un vampiro se encuentra por motivos muy diversos en un cementerio, pero eso los vivos no lo podeis entender...la única conlcusión para que los vampiros esten en un cementerio es que este algo oculte como es el caso o que busque que lo dejen tranquilo, los huesos que yacen bajo las tumbas no tienen nada que ver, aunque la noche la percibimos de una forma que tú ni te acercas a ella.- Reclamó para desautorizar la broma que había hecho de que se sentiria agusto en un cementerio.


Escuchaba lo que decia de las señales que había en algunas tumbas, quizás pistas que indicasen donde estaban la entrada, la vampiresa hechaba un vistazos mientras intentaba imaginarse los lugares más probables. bufaba cada vez que aquella mujer la llamaba colmillitos pero decidió dejar de darle importancia sencillamente, pues ciertamente empezó a estar intigrada. Más parecía que empezaban a encontrar las pistas necesarias para encontrar la entrada, Arikel emitió un gruñido por el comentario de la morena. -Las mercenarias, ya..veo...disfruta de tu momento de gloria descifrando donde puede entrar la entrada.- Comentó la vampiresa, mientras seguía los pasos para buscar esa entrada, el colgante de la morena vibró, cosa que atrajo la atención de la rubia que frunció el ceño mirando aquello, más desvió su atención cuando percibió el aura de los vampiros que había olido antes, puso cara de enfado ante eso, pues le importunaban el encontrar la entrada que sinceramente había empezado a encontrar emocionante el entrar en un sitio como aquello.


-¿Cuatro? ¿dos para cada una o me tendré que ocupar yo de tres? ¿como te ves capacitada?-
Dijo la rubia en un notable tono de sorna, mientras desenfundaba su vieja daga y que movió entre los dedos, derrepente ante ellas uno de los vampiros cayó de rodillas sujetandose la cabeza dando un desgarrador grito de dolor, mientras los ojos de Arikel estaban encendidos de color rojo, deleitandose con su poder de daño mental, el vampiro se retorcia y eso animó a los vampiros a atacar, Arikel recibió a uno con un golpe de izquierda y seguidamente rajar su garganta. eso no le mataría pero Arikel le engancho de la cabellera, y clavó repetidas veces la daga en el cuello del vampiro hasta separar la cabeza del cuerpo, mientras reía de macabra forma, sacando la lengua.
Lanzó la cabeza al otro extremo justo a tiempo para recibir el placaje del otro vampiro que una vez recuperado del daño mental embistió con ferocidad contra la rubia derribandola, este debía tener cerca de los 100 años, y tenia más habilidad, sin duda, aparte de estar en rabietado, la rubia forcejeó con él dandole un cabezazo, este se retiró pero volvió a atacar a la rubia intendando arrebatarle su preciada daga, eso enfadó a Arikel que primeramente le mordió arrancandole un cacho de cara.



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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Miér Abr 04, 2018 10:31 am

Me molestaba muchísimo el hecho de que tenía que enseñar a una vampira como lo era la rubia lo que era ser una mercenaria, algo que sin duda alguna debían de hacer en la Orden y de lo que no me debería de encargar yo puesto que no era mi trabajo, había ido a París para un encargo personal y para nada más. Sí, admitía que las noches de caza y algún que otro asunto que llevaba por mi cuenta y del que nadie sabía nada era lo que animaban mis días allí hasta que terminara el trabajo... pero ¿enseñar a una colmillitos como debía de hacer el trabajo? Joder, ese no era asunto mío y no debía de serlo pero no podía negarme porque tras ver la ineptitud que rondaba últimamente la Orden y que no entendía cómo es que Kenner había dejado que pasara aquello no me quedó de otra que aceptar y enseñarle... y tenía mucho por lo que aprender. Para empezar una mercenaria, una buena que se precie en su trabajo, jamás dejaría rastro ni huellas para dar pistas a otros que pudieran ir tras el mismo objetivo, yo era demasiado limpia y pulcra en mis trabajos ya que era demasiado perfeccionista y me exigía siempre hacer las cosas de forma impoluta, y me encontraba con una vampira que había pensado como opción para encontrar la entrada comenzar a destruir y romper lápidas... menuda paciencia debía de gastarme encima para mostrarle lo que una verdadera mercenaria debía de hacer. Nosotros seguíamos las pistas porque siempre había algo que nos conducía al lugar así que solo era cuestión de buscar dónde se encontraba dicha pista que nos indicara la entrada. Desde luego que no le sentó bien mi comentario sobre el cementerio y no tardó en rebatirme con sus palabras como si pensara, por un solo momento, que me importaba en lo más mínimo lo que ella pudiera decirme... de hecho sonreí de lado de forma ladina por sus palabras aunque quizá por una vez en su vida tuviera razón en algo: que podría haber algo por el cementerio oculto para la presencia de vampiros. Claro que yo no era una vampira para entender la diferencia que suponía, de estarlo viva, un cementerio para mí pero tampoco era algo que quería averiguar bajo ningún concepto porque me gustaba caminar bajo la luz del sol. No entré en su comentario y para cuando encontré lo que andábamos buscando se lo hice saber porque siempre había como una “x” que marcaba el camino.

¿Si me regodeaba en el hecho de haber tenido razón al encontrar dicha pista? Por supuesto que sí, se lo hice saber con mis palabras aunque más por mi tono y tras escucharme me dejó disfrutar de lo que ella llamaba mi “momento de gloria”, claro que no se daba cuenta de que era una lección firme y férrea que le hacía y que debía de tener en cuenta para futuras ocasiones si quería ser una mercenaria, aunque si no quisiera serlo no entendía por qué Kenner me había mandado a que la enseñara y nos había mandado juntas cuando yo sola podía hacer el trabajo muchísimo mejor que con una “compañera”. Por fin habíamos encontrado el camino y apuntaba a aquel panteón que estaba algo alejado pero que sin duda alguna era el único que estaba en el camino de la flecha que había en el símbolo de “alfa y omega” por lo que esa era la dirección a tomar. Sabía que había algo de magia en el lugar porque mi péndulo comenzó a iluminarse tenuemente y además también emitió leves vibraciones conforme nos acercábamos al panteón... antes de que llegáramos la figura de cuatro vampiros –seguramente los que ella había notado al llegar- aparecieron para cortarnos el paso como si no quisieran que encontráramos la entrada pero, para su desgracia, esa no iba a ser su noche para nada. Llevé mis manos hacia las dagas teniendo un par de estacas guardadas también en el cinto y reí, de forma irónica y fría, cuando me preguntó si tendría que encargarse de tres dejándome solo uno a mí como si quisiera molestarme por ello, claro que yo era consciente de mis capacidades y dos vampiros no era nada. Uno de ellos, el más adelantado, comenzó a gritar llevando sus manos a la cabeza arrodillándose en el suelo y al desviar mis ojos hacia la vampira esta los tenía de color rojo, supe que estaba haciendo uso de sus poderes y ladré una corta risa girando las dagas entre mis manos mientras aquel vampiro gritaba por el dolor que le estaba causando la colmillitos con sus poderes. Yo no tenía de eso pero había sido muy bien entrenada para acabar con los vampiros que había, Kenner se había encargado perfectamente de ello convirtiéndome en una asesina fría y letal que no dudaba y no tenía escrúpulos. Uno de los vampiros se acercó hacia la vampira por lo que le estaba haciendo a su compañero dejándome a los otros dos para mí.



-A ver si no voy a tener que ayudarte yo, colmillitos –dije mientras me posicionaba y uno de los vampiros venía corriendo en mi dirección, el otro se sumó también a la causa y lancé una de las dagas cuando estaba cerca haciendo que impactara en la rodilla de uno de los vampiros, al estar hechas de plata eso debilitaba a los vampiros y cayó apoyando la pierna contra el suelo mientras gruñía. El otro terminó acercándose y extendió su brazo para intentar darme con sus garras, pero yo me agaché antes de tiempo y el filo de la daga se hundió en su estómago, giré sobre mí misma haciéndole una herida que abrió su estómago de donde comenzó a salir sangre, me levanté dándole una patada haciendo que retrocediera sabiendo que por esa herida no moriría en absoluto. El otro, algo recuperado de la herida de la rodilla, se abalanzó sobre mí haciendo que cayera al suelo con él encima chocando mi espalda contra el suelo. Gruñí cuando mostró sus colmillos e intentó morderme en el cuello bastante cabreado por la herida en la rodilla. Una de sus manos había cogido mi pelo forzando mi cabeza hacia un lado para dejar mi cuello al descubierto, la otra cogía mis manos por encima de mi cabeza... pero se olvidaba de un pequeño detalle, una de mis botas tenía una pequeña daga que se accionaba presionando el talón contra el suelo, así que saqué la punta y elevé mi pierna clavándole el filo en su espalda haciendo que me soltara, quité la daga de su rodilla haciendo que gritara y cuando aún tenía la boca abierta atravesé su cabeza desde su boca hacia arriba con la daga solo por darme el gusto y el placer, rauda saqué una estaca y con una sonrisa malévola la clavé en su pecho justo donde tenía su corazón haciendo que se retorciera por el dolor. Lo aparté lanzándolo a un lado mientras se moría cuando justo me atacó el otro, parecía algo más versado en la lucha cuerpo a cuerpo y recibí un par de golpes en el rostro con esa velocidad que tenía, estuvimos intercambiando golpes hasta que conseguí hundir una de las dagas en su hombro cerca de su cuello, la plata los debilitaba y les hacía restar energía, lo empujé haciendo que cayera al suelo y enseguida me senté sobre el vampiro, cogí sus manos y con la otra daga las clavé en la tierra atravesándolas con la daga de plata, no perdí el tiempo y saqué la estaca que clavé en su pecho al igual que había hecho con el otro. Recogí las dagas y las limpié de la sangre antes de levantarme y ver como la vampira también había terminado con los vampiros- ahora podemos ver qué hay en ese panteón –dije esperando a que se acercara guardando las armas en sus fundas. Cuanto más nos acercábamos más vibraba el péndulo dándome a entender que era ese el lugar, miré la fachada que no parecía tener nada de especial y cuando intenté abrir la puerta no podía hacerlo, así que la miré a ella- bien, utiliza tu fuerza –dije para que lo intentara porque quizás estaba algo más oxidada, pero no había forma de que se abriera incluso con la fuerza de un vampiro- entonces tiene que haber un mecanismo que la abra –dije recorriendo la fachada con mis ojos por si había algo que llamara la atención, en uno de los lados había un cuadrado donde habían diferentes símbolos grabados y tallados, me acerqué para examinarlos- tiene que ser esto, la puerta se tiene que abrir con esto –dije observándolo los símbolos hasta que vi que los dos signos de la lápida estaban aunque por separado, los apreté al mismo tiempo y fue entonces que se escuchó un “click” como si hubiéramos abierto un pestillo- muy bien, veamos qué hay ahí abajo –para ello necesitaríamos antorchas para iluminar el lugar, así que tras prender un par para poder ver lo que hubiera bajo nos adentramos en aquel panteón que nos llevaría a las catacumbas.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Jue Abr 05, 2018 1:12 pm

Sinceramente la cazadora empezaba incluso a caerle bien, quizá era por que ese comportamiento chulesco, rudo le gustaba bastante a la rubia, por fin algo que le diera aunque sea el alo de un recuerdo distante de lo que había sido su tierra, suspiró mientras observaba con una ceja levantada cuando la cazadora aseguró de que quizás fuese ella la que ayudaba a la vampiresa, cosa que hizo que la platina hiciera una mueca y diera un bufido, pues no necesitaba ayuda de parte de ella, por fin una pelea, las hechaba de menos y los vampiros podían ser realmente buenos rivales, que le hicieran recordar lo que costaba una batalla, el hecho de dejarse a veces acuchillar por los humanos solo por el gozo de sentir dolor, o dar una muy minima ventaja, incluso podría cazarlos si se vendara los ojos y empezara a buscarlos, era todo abrumadoramente facil, pero quizás donde se iba a meter con Rashida podía brindarle el ansia de batalla que tanto ansiaba, miraba de reojo a Rashida, mientras observaba al vampiro que enrabietado se avalanzaba sobre ella con clara intención de dañarla.
Arikel había mordido la cara del vampiro a la altura de la mejilla arrancandole un pedazo de carne que escupió de manera bastante poco femenina, mientras se relamía los labios y rió sacando la lengua, mientras relamia. -Vaya, es delicioso incluso siendo un vampiro.- Dijo con una increibles ganas de provocar a aquel vampiro.


Arikel se distrajo comprobando los dotes de lucha de la morena cazadora, sin duda veía que sabia enfrentarse al vampiro, aunque dió un bufido de emoción cuando observó que casi la alcanza, y aunque estaba distraida, el vampiro rival se lo tomo como una provocación, pues que sin duda Arikel le había ignorado aposta agachandose a tiempo, se rió y dió un rapido zarpazo a la espalda del vampiro que aulló de dolor. -Bebedores de leche...- Dijo de una manera sumamente despectiva refiriendose claro estaba al vampiro, que si bien no era probable que entendiese el insulto pues dudaba que fuera nordico como ella, asi que esa definición no la entendería y quedaría totalmente desconcertado ya que él bebia sangre, se giró gruñendo a la vampiresa buscando placarla, pero la rubía golpeó su entrepierna haciendo que este aullase de dolor, despues fue ella quien se enganchó a él, entrelazando sus piernas a su cintura y clavando sus uñas en la espalda, mordiendo su cuello y empezando a desangrarle de tremenda forma, dando sendos tragos a su ser, robando conocimiento y vida pasada, secretos que solo se encontraban en la sangre.


Una vez la vida o mejor dicho la no-vida, para rematarlo le decapitó de salvaje forma y miró a Rashida relameiendose los resquicios de sangre. Miró a Rashido viendo la marcas en su rostro del golpe recibido. -Uhm...dulces marcas de guerra que recuerdos.- Dijo de manera pensativa mientras se cruzaba de brazos. Aunque cuando estaban buscando la entrada observó como el collar de Rashida parecía vibrar, de hecho la señaló. -¿Y eso?- Dijo con cierto desconcierto, antes de observar como la muchacha no podía abrir la puerta, Arikel lo intentó dandole una patada que hizo retumbar todo y las piedras se sacudieron de polvo. -Esto parece hecho para que ni los vampiro lo abra, estaba previsto.- Comenta la rubia, sin duda le era algo estraño. Sin duda la cazadora estaba bien curtida en descifrar enigmas, pues abrió la entrada, Arikel la miró. -Bien dejame ir delante, yo veo en la oscuridad, no quiero a Kenner gritandome si te caes en una trampilla con pinchos...- Bromeó de manera deliciosa, de hecho cuando empezaron a descender se fijó que las paredes de arriba a abajo estaban decoradas con calaveras, y no de adornos precisamente. - Puedo oler la muerte aqui abajo, me encanta...- Aseguró mientras seguian adelante.



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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Sáb Abr 07, 2018 10:34 am

Era más que evidente que nos estábamos acercando al lugar indicado porque los cuatro vampiros que irrumpieron nuestro paso lo habían hecho con la única intención de que no nos acercáramos al panteón, porque era extraño que de entre todos los lugares del cementerio se pusieran frente a este cuando nos estábamos acercando... así que supuse que, o bien sabían lo que andábamos buscando, o bien habían sido nombrados “guardianes” para que nadie pasara y se acercara. Esto último no era tan extraño y tan raro ya que me había encontrado en algunas misiones que la entrada a los lugares habían sido custodiadas por vampiros, la mejor raza “guardián” para sitios en los que la gente no debería de entrar ya que su longevidad eterna les permitía guardar el sitio de por vida. Aunque eso conllevaba siempre una pega, y era que en las horas diurnas la entrada quedaba desprotegida pero sin duda la presencia de los vampiros en el lugar era un buen síntoma porque quería decir que nos encontrábamos cerca de la entrada y encontrar aquel símbolo que apuntaba al panteón era la pista definitiva. Tendríamos que matar a los vampiros para poder continuar con nuestro camino y bajar a las catacumbas, quizás simplemente estuvieran custodiando la entrada a dicho lugar porque pocos conocían de su existencia y no querían que bajaran a dicho lugar, de hecho sabía que era una zona un tanto “prohibida” de la que muy pocos se aventuraban a adentrarse porque no era lo más adecuado sin duda alguna, era muy peligroso y había quienes jamás habían regresado de aquel túnel de pasillos laberínticos que muchos conducían a una muerte segura. La vampira y yo no dejábamos de picarnos constantemente por ver quién de las dos tendría que ayudar a quien aunque ambas sabíamos, perfectamente, que éramos capaces por sí solas de matar a los cuatro vampiros que ya nos miraban con la intención de matarnos y de en mi caso disfrutar con mi sangre alimentándose de ella, pero esa noche yo no estaba en su menú y sería la última vez que contemplaran el cielo estrellado. Ambas nos repartimos a los vampiros mientras cada una luchaba por separado contra dos de ellos, estaba acostumbrada a luchar contra vampiros porque me habían preparado muy bien para hacerlo, de hecho, mi maestro era un vampiro milenario y antiguo que se encargó de que aprendiera demasiado bien la lección para no olvidarla nunca, pero por muy buena que fuera los vampiros siempre contarían con la ventaja de su velocidad... aunque eso no fue impedimento para acabar con ellos.

Había disfrutado observando como los dos vampiros sufrían y luego agonizaban por la estaca en su corazón mientras apartaba las gotas de sangre de un leve arañazo que tenía en la mejilla izquierda, había recibido un par de golpes en el rostro pero uno de los vampiros logró rozarme con sus garras, algo a lo que ya estoy más que acostumbrada porque en los entrenamientos no es que tuvieran compasión alguna conmigo y los golpes es algo a lo que tengo por costumbre en mi vida. Me giré hacia la vampira quien ya venía en mi dirección y que había acabado con los dos vampiros también mientras se relamía el labio manchado con sangre, no escondió el hecho de mirar la herida en mi mejilla e incluso dijo algunas palabras sobre ello mientras yo guardaba las dagas en mi funda y había recogido las estacas después de que los cuerpos de los vampiros se hubieran convertido en ceniza que se desvaneció con la leve brisa que había en el lugar. Había dicho que era una vampira que tenía ya casi mil años y enarqué una ceja por sus palabras, algo que no me extrañaba ya que si era vikinga seguramente como era tan dado en su costumbre las marcas eran símbolos de guerra que marcaban la trayectoria de los guerreros, para ellos eso le daba más valor y prestigio a las personas porque denotaban la valentía que habían tenido en el campo de batalla. Reí con esa forma tan característica mía, una risa corta, por sus palabras mientras sin hacer comentario alguno nos acercábamos al panteón y buscábamos la entrada. La puerta era imposible moverla y aunque ella también lo intentó dándole una patada la estructura pareció retumbar un poco por lo que era mejor encontrar otra entrada, estaba hecho para que no muchos pudieran abrirlo así que tras buscar y dar con un panel donde había varios símbolos pulsé los mismos que había visto en la lápida de forma que se escuchó un “click” señal de que la puerta se había abierto. La vampira no dudó tras encender las antorchas que iluminarían el lugar en lo que bajábamos por el péndulo que colgaba de mi cuello, un objeto que llevaba desde hacía muchos años y del que no me separaba nunca igual que la daga que tenía guardada y que ella no había visto. Ambos objetos estaban imbuidos de magia arcana y arcaica, el péndulo vibraba y se iluminaba de forma tenue cuando había magia en el ambiente y cuanto más me acercara a la fuente más vibraba y de forma más intensa emitía la luz aunque también tenía efectos protectores contra la magia. La dada, por el contrario, podía atravesar barreras mágicas como si la hoja estuviera al rojo vivo y cortara mantequilla con suma facilidad, me había sido muy útil en muchas misiones en los que la última opción pasaba por la daga. Tenía unas runas como inscripciones que simbolizaban la magia que llevaba consigo.



-¿Te refieres al péndulo que llevo colgando del cuello?
–Pregunté mientras dejaba que ella fuera delante ya que tenía mejor vista que yo en la oscuridad y no le hacía falta de mucha antorcha para verse por los pasillos de aquellas catacumbas- ya veo que te has fijado en el colgante y que te produce cierta curiosidad –no era muy dado a hablar sobre el péndulo en sí ni sobre la daga, entre otras, porque no era algo que quisiera contar a la gente ya que no tenían por qué saberlo, prefería no hablar sobre dichos objetos aunque a la gente le levantara cierta curiosidad- si te hablara sobre el péndulo tendría que matarte; colmillitos –hice una pausa en la que sonreí de lado mientras descendíamos por el lugar, a oscuras, solamente iluminado por la luz de las antorchas- y salvo que quieras que lo haga te doy libre acceso a que preguntes entonces –más que claro que no iba a decirle absolutamente nada sobre el péndulo, ni a ella ni a nadie. Solté una risa corta por las palabras de la vampira en la que me imaginaba en una trampa con pinchos, y al vampiro gritándole por no haberme “cuidado”, algo que me hizo reír porque si pensaba que era la primera vez que me adentraba en sitios como ese estaba muy equivocada, tenía muchas misiones a mis espaldas y estaba en ese campo mucho más curtida que ella, mucho más preparada para lo que quisiera que nos aguardara en los laberintos que representaban los túneles de las catacumbas- ¿eso es lo que te gustaría, colmillitos? Entonces te aliento a que sigas soñando porque creo que es sólo en tus fantasías donde verás una escena como esa –eso denotaba también lo mucho que me odiaba, o lo que no podía soportarme... claro que yo no difería mucho en ese sentido con ello, me era molesta pero más que nada porque me molestaba tener que enseñar a otro cuando ya debería de saber sobre todo en concreto. Miré las paredes mientras descendíamos llenas de calaveras, de huesos y de esqueletos completos como si fueran adornos aunque más bien sabía que eran esqueletos humanos reales, muy reales. Mi vista se fijó en el cabello platino de la vampira en la que aseguraba que le encantaba el olor a muerte- normal que te guste, seguro que te recuerda a tu propio olor –ya que, básicamente, estaba muerta- las catacumbas fueron fosas donde enterraban a los muertos tras quedarse sin sitio... este lugar no recuerda y evoca más que a la muerte como si fuera una extensión del propio cementerio –dije mientras llegábamos frente a lo que parecía una bifurcación en el camino- oh, parece que ya nos adentramos en los peligros de las catacumbas –ambas entradas iluminadas con antorchas aunque más bien estaban hechas de huesos con una calavera, con telarañas por lo antiguas que eran y el paso del tiempo sin que nadie pisara aquel lugar- parece que tenemos dos opciones colmillitos, ¿quieres intentar averiguar por dónde debemos de ir? –Dije mientras me acercaba a los dos caminos con sendos marcos cada uno, en donde había inscripciones en cada uno de ellos que advertían del peligro que conllevaba adentrarse, esperaba que la vampira fuera capaz de averiguar algo en lo que restaba de travesía porque yo no estaba dispuesta a ir siempre por delante, le estaba enseñando y otra cosa muy diferente era marcarle todo el camino.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Lun Abr 09, 2018 3:03 pm

Demasiado insolente e irritante, ese era el adjetivo que en la mente de la albina resonaba, era impertinente, mal educada, la paciencia no era algo grande en la vampiresa, no podía entender aun que kenner la hiciera ir con ella, ni ella la agradaba ni al reves, y eso se notaba a la legua, pero no iba a poner ninguna misión del vampiro en peligro por lo que ella misma consideraban niñerias, pues otro nombre no se le ocurría ponerle a ese desencuentro que entre ambas se llevaban, más el ver el collar la distajo ciertamente, ya que le resultó curioso, aunque cuando preguntó por él la respuesta de la cazadora se le antojo notablemente conocida, o por lo menos algo que ya esperaba ser escuchado, simplemente alzó la vista hasta el rostro de la chica moreja de tan clarividentes ojos, casi tan claros como los de la vampiresa, que eran cristalinos debido a su tez paladia y su pelo platino, realmente no distaba mucho su palidez de la que tuvo una vez en vida, solo que ahora no tenía el rubor de las mejillas, o la rojez leve de su nariz los dias de mucho frio, ahora era palida permanentemente, sin ruborizarse, similar al blanco de una escultura de marmol griega, se podría decir,  pero sus ojos seguían siendo los mismos, salvo que cuando sentía emociones fuertes en vez de el rubor de sus mejillas, lo que cambiaban de color a uno escarlata eran sus celestes ojos.
Gruñe alzando una ceja. -¡Ja! que respuesta tan original.- Dijo con notable sarcasmo en sus palabras. -Aunque en vez de me tendrías que matar, lo más correcto seria decir que lo intentarias.- El ego de la vikinga era cuantioso, cuanto menos, dió un bufido despues de una risotada negando con la cabeza.


Se adentraban en las catacumbas, la vampiresa no continuó con la dicursión más ahora le parecía más interesante lo que iba a ver, esas paredes recubiertas de calaveras, sin poderlo evitar dibujar una sonrisa, conoce a mas de uno que en otro tiempo habrían quedado encandilados por la visión de las calaveras apiladas. -Yo he oido mucha leyenda negra de este lugar, he de decir que estas me resultan mas excitantes que la sosa realidad, muertos que se apilaban, más he de decir....que soy más suceptible a estas cosas, puedo notar el ambiente cargada de un lugar sin ventilación y colmado de malos recuerdos para los que una vez estuvieron vivos...que cosas curiosas.- Aunque no decía ninguna mentira, esperaba en realidad que la cazadora se pusiera nerviosa, solo por mero placer, aunque adivinaba que tendría que trabajarse mucho más la historia de terror.


Aunque no le gustaba que se metiera con su olor, era demaiado topico, para su gusto, lo usaban los licantropos, y ahora lo tiene que oir de una cazadora, lo que le faltaba, puso los ojos en blanco suspirando sonoramente mientras continuaba su trayecto. Miraba las calaveras detenidamente, incluso en algunas se paraba a observarlas e incluso se paró frente a una y palpó el hombro de la cazadora, que observaba el camino que se dividia intentando decidirse que ruta tomar, cuando al final la cazadora se giró a mirar a la vampiresa a saber que era aquello que le estaba señalando esta, miró hacia donde Arikel señalaba, una calavera, normal salvo por que sus dientes no eran normales, eran afilados, y aun cortaban a pesar del tiempo y asi lo demostro Arikel rozando su dedo indice por el colmillo de esta.
-Igual es alguna pista que haya una calavera tan particular aqui, el claro ejemplo de "por aquí no vayas" asi que por descarte, es este camino el que tenemos que tomar....¿te atreves o...te da miedo?- Dijo con cierto tono jocoso, avanzando ella primera manteniendo en su mano su antigua daga de su hermano, a pesar del tiempo que tenía aquella daga de mas de mil años, Arikel conservaba en perfecto estado, igual que el medallon que colgaba de su cuello que tenía representado a Fenri.



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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Mar Abr 10, 2018 9:45 am

Por fin íbamos a poder ver qué era lo que nos deparaba tras bajar por las escaleras que conducían a las catacumbas, por la puerta que habíamos abierto. Lo cierto es que habían muchas leyendas entorno a aquel lugar y lo que había sido en otro tiempo como si fuera una fosa común donde apilados los cadáveres habían dejado paso a los esqueletos y las calaveras que adornaban el lugar de una forma un tanto macabra, se notaba además el ambiente cargado ahí abajo aunque no era la primera vez que estaba en sitios como aquellos, oscuros, húmedos, con el aire cargado y sin mucha ventilación... estaba acostumbrada a adentrarme en sitios como aquel y no sería la primera, ni la última vez, que me encontrara en lugares parecidos a las catacumbas. En realidad tenía cierta curiosidad por saber qué nos deparaba aquel lugar y lo que podríamos descubrir mientras nos dedicábamos a encontrar las tres piezas de aquella espada que estaba escondida en aquel lugar, sabía que no sería fácil puesto que los vampiros habían custodiado la entrada y seguramente el lugar estuviera fuertemente protegido con magia, lo cual no me extrañaría para nada. Lo esperaba incluso, las tres piezas estarían en lugar distintos pero que igualmente no iba a ser fácil dar con ellas, si algo había aprendido con el paso de los años y con las misiones que había hecho era que nada era tan sencillo ni tan fácil como parecía a simple vista, de hecho, esas eran las misiones más peligrosas porque aunque percibías el peligro nunca sabías de dónde podía proceder. La vampira me había preguntado por el péndulo que llevaba al cuello y que iba a juego con una daga que tenía guardada en su funda pero que llevaba en el cinto, ambas imbuidas en magia cuyos “poderes” eran distintos y que me habían ayudado en algunas misiones. El péndulo nos avisaría cuando hubiera magia cerca y con la daga podía cortar barreras mágicas o cualquier protección hecha con magia, antiguas y poderos eran los objetos que llevaba encima y de los que no quería hablar demasiado... mucho menos a la vampira que me acompañaba en esos momentos porque no era dada de hablar sobre cosas personales ni cosas que tuvieran que ver conmigo, además de que cuanta menos gente supiera de las propiedades que tenían mejor para mí porque entendía que era algo que ciertas personas quisieran tener, no me refería a ella, sino a gente codiciosa la cual acabaría muerta como intentara quitarme dichos objetos.

Sonreí de lado porque estaba convencida de que esperaría una respuesta así de mí parte entorno al péndulo, quizás cuando lo preguntó ya supo lo que iba a decirle pero muy poca gente sabía sobre dichos objetos y en particular las propiedades que tenían como para que ella las supiera, no confiaba en nadie y a ella hacía apenas un par de horas que la conocía. Que fuera la protegida de Kenner no significaba que yo pusiera su confianza en ella, esa palabra era algo muy complicada y muy compleja como para andar utilizándola sin saber a quién se la estabas ofreciendo. No hice comentario sobre su respuesta porque no quería entrar en una discusión tan absurda como esa, ambas teníamos puntos de vista diferentes y ninguna cedería por lo que no perdería mi tiempo en eso, quería encontrar pronto las tres piezas, averiguar de qué se trataba y entonces largarme para seguir con mis misiones en solitario, porque quedaba demostrado que no necesitaba de nadie para cumplir con las misiones que me concedían y prefería trabajar sola, sin nadie que pudiera serme un lastre y que me restara tiempo. Las cosas bien hechas eran mejor hacerlas por propia cuenta, no necesitaba de nadie... pero no rechisté cuando entendí que lo que Kenner quería era que la enseñara, pues bien, la colmillitos recibiría una clase rápida sobre lo que eran los mercenarios y cómo actuaban, además que no iba a mostrarle siempre todo el camino sino que más dejaría que ella también sacara sus conocimientos o lo que tuviera para ver cómo se desenvolvía. Y ahora nos encontrábamos en la tesitura de elegir un camino para continuar por aquellos túneles laberínticos que eran las catacumbas; uno nos llevaría directas a la muerte y el otro podríamos continuar adentrándonos por sus túneles... quería ver de qué pasta estaba hecha la vampira así que le dije que decidiera ella qué camino debíamos de tomar mientras yo examinaba ambos pasajes, lo que había en sus marcos por si aquello nos daba alguna pista. Me reí por las palabras que me dijo como si intentara asustarme y la miré enarcando una ceja por su intento de intimidarme y asustarme, aunque más bien me había provocado risa.



-¿Esa es la forma en la que intentas asustarme? Porque has conseguido todo lo contrario –sonreí de lado observándola y chasqueé la lengua con cierta diversión- como cuento para un niño de cinco años quizás te cuele, pero yo estoy acostumbrada a este tipo de sitios y de lugares –miré las calaveras que habían en la pared y que adornaban el lugar confiriéndole un aspecto único en el mundo entero- ¿sabes cuántas veces he trabajado en lugares como este, cerrados y con muy poca ventilación? Ya me he convertido en toda una experta –con la antorcha iluminé los marcos de las puertas por si podíamos encontrar alguna pista que nos dijera por dónde debíamos de continuar- ¿sabes lo que es esta en el interior de una pirámide, que ha estado cerrada y sellada por milenios, sin un ápice de ventilación? No me asustan este tipo de lugares –aseguré porque no era la primera vez que me quedaba “atrapada” en el interior de una pirámide en una de las tantas trampas que había para que los ladrones no pudieran acceder a las cámaras donde se encontraban los sarcófagos y pudieran robar las joyas y el oro. Solamente me giré para mirarla cuando noté su mano, gélida al tacto, que me llamaba para que comprobara una cosa que al parecer había encontrado; una calavera diferente de todas las que habían alrededor de las puertas. Esta, a diferencia de las otras, tenía colmillos como si fuera la calavera de un vampiro o de un licántropo que habían dejado en advertencia para que no pasaran e infundiera miedo. La vampira pasó el dedo por uno de los colmillos que estaba afilado y sonreí de lado cuando me preguntó si me atrevía a continuar o me daba miedo- ¿miedo? Es mi segundo nombre, el primero es “muerte” –comenté antes de inspeccionar la entrada para ver que no tuviera ningún mecanismo que activara alguna de las trampas y seguimos por aquel pasillo estrecho sin calaveras en las paredes hasta que llegamos a una sala bastante enorme y poco iluminada, donde habían unas escaleras que parecía que conducían a una sala cuadrada en donde había una puerta, cerrada. La poca iluminación no dejaba ver demasiado pero a ambos lados de las escaleras había un canal por el que había un líquido que parecía el que se utilizaba en las antorchas para prenderlas así que acerqué esta y el fuego comenzó a recorrer el canal hasta que iluminó la estancia que era mucho más grande de lo que a simple vista parecía. Miré a la vampira y comenzamos a bajar por aquellas enormes escaleras pensando que si la puerta estaba cerrada debíamos de encontrar algo que la abriera para poder continuar aunque nada aseguraba que aquel fuera el camino correcto, todo parecía estar en calma y eso significaba que la tempestad podía aparecer en cualquier momento sin que lo esperáramos. Paré antes de pisar aquella enorme sala y extendí el brazo para que la vampira no siguiera avanzando, el suelo era como si fuera una cuadrícula y parecieran baldosas que al pisar podría accionar un mecanismo- vayamos pisando con cuidado, no me fío demasiado –porque todo tan tranquilo descolocaba. Miré el suelo observando que en cada cuadrícula había como símbolos, diferentes símbolos en cada cuadrícula sin que se repitiera ninguno así hasta llegar justo hasta la puerta- creo que las falsas activarán trampas, el lugar está demasiado tranquilo y eso nunca suele ser bueno –iluminé las que teníamos delante de nosotras viendo los símbolos que había viendo cuáles debíamos de pisar. No es que hubiera un patrón muy claro como por ejemplo el mismo símbolo, pero sí se repetía que eran varios de culturas diferentes- supongo que si la lápida había símbolos romanos, y la puerta se abrió pulsando dichos símbolos... habrá que pisar los que sean romanos únicamente –pisé uno que no era romano que estaba un poco más a mi lado y al hacerlo pudimos escuchar como si un mecanismo se activara, de la nada sin esperarlo una flecha atravesó el lugar desde la puerta y pasó entre la vampira y yo, estrellándose contra las escaleras- bien vampira, ya sabes qué símbolos debes de pisar –estaba convencida de que habrían más trampas que solamente esa.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Jue Abr 12, 2018 1:47 pm

La vikinga arrugó la nariz, esa chica era especialista en sacarla de las casillas y parecía a veces que ponía especialmente empeño en rabiarla, bufó nuevamente de manera feroz enseñando los colmilllos, sobre todo como despues empezó a mofarse de su inquietante historia, lo que hizo que Arikel entrecerrases sus ojos brillantes del color rubí, mientras seguía adelante, si Kenner escuchaba todo lo que estaba pensando en ese momento, seguramente se habría enfadado con ella, pero por suerte sus pensamientos eran solo suyos, como los que estaba teniendo de una voragine de sangre y visceras contra la cazadora, que era especialista en tocar las nairces, y nadie parecía haberle dicho que no era bueno cabrear a vampiros de mil años, pero como tenía que aguantar por orden del antiguo solo se podía conformar con bufidos y maldiciones y guardarse todo el odio para sí misma, más si que la fulminaba con la mirada mientras preparaba su siguiente mordaz comentario.
-¿Enserio? ¿Te llamas muerte miedo Rashida? tus padres no eran muy alegres ¿Verdad?.- Dice con cierta mofa, mientras y poniendo esa voz de sabionda que ponía para parecer aun más repelente. -¿Nunca te han dicho que los cuentos son la manera de dibujar una realiddad? todo necesita una forma de suavizar la realidad...a veces demasiado suave.- Masculló mientras miraba las calavera.


El sitió en si le gustaba mucho, incluso había oido hablar de una iglesia formada por craneos y huesos, ahora mismo no recordaba el lugar, miró a la morena comprobando su pulso, había mencionado antes de burlarse de su historia lo acostumbrada que estaba a estar en sitios sin ventilación. - ¿Te quisieron encerrar en una piramide viva por que no te aguantaban más? les comprendo...- Se mofó dejando ver una actitud infantil, a veces le salia, no podía evitarlo, defecto que se le quedó en la transformación, al ser tan joven su fisico congelado, pero tambien alguna aptitudes, su forma ver las cosas tambien, era algo que no podía explicar, y ahora le tocaba sufrirlo a la cazadora a la que habían asignado de compañera. - ¿Es que eres una saqueadora de tumbas? bien....asi que el salario de caza sobrenaturales no es bueno y te sacas la segunda carrera de arqueologa, o quizá en el fondo te gusta estar más rodeada de muertos que de vivos.- Comentó con desdén enarcando una ceja.


-Si dices algo respecto a mi vampirismo confirmaras una falta de originalidad curiosa.- Dijo con intención de picarla, dejando escapar una risa, aunque despues prestó atención a sus palabra, es cierto que podían acabar en alguna trampa, no creía que fuera algo a clavarle una estaca de madera, pero no se la iba a jugar, la vikinga levitó mientras miraba los simbolos romanos desde su posición.- Oh, si metes la pata seras tú, yo no voy a pisar nada indevido...te lo aseguro.- Comentó con cierta desconfianza, la cosa si que se podía empezar a poner bastante fea, no era algo que deseara, miraba las calaveras, y olfateaba.- Aqui ha habido mucha muerte, se nota en el ambiente, quizás estemos cerca de algo....pero tú eres la experta en esto, te dejo esto aqui.- Sus ojos ahora practicamente brillaban en la oscuridad, aunque a ella le permitia ver. -Huele raro....no me gusta



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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Rashida el Dom Abr 15, 2018 11:11 am

Sacaba de quicio a la colmillitos y eso me resultaba francamente divertido e interesante, a pesar de decir que tenía mil años de existencia pesando en sus hombros parecía que no podía controlar que una humana como yo no la sacara de sus casillas, quizás es que había dado en el punto correcto e indicado mientras recorríamos los túneles de las catacumbas, lugar donde deberíamos de encontrar tres fragmentos de aquel extraño objeto para poder identificar lo que era realmente. De normalidad podía sola pero Kenner se había empezado en que fuéramos juntas para así poder enseñar a la vampira, algo que deberían de hacer otros miembros de la Orden y no yo como estaba siendo el caso pero en vez de quejarme quise empezar cuanto antes, así menos tiempo tendría que soportar a la colmillitos y antes podría seguir con mis asuntos y con mis quehaceres, no había ido a París para ser la tutora de nadie sino más bien para realizar un par de misiones importantes que me llevarían un tiempo porque debía de conseguir información que no era nada fácil. Aquello debía de ser como un pequeño paseo y aunque la vampira se defendía peleando no era igual de buena con algunos enigmas y acertijos que eran propios e iban de la mano de la vida de los mercenarios porque debías de desentrañar problemas como eso si se quería encontrar ciertos objetos. No me gustaba demasiado  andar por las catacumbas sabiendo que no sabíamos por dónde debíamos de ir y que íbamos un poco a ciegas, tendríamos que fijarnos en las señales y yo tendría la última palabra sobre el camino a tomar porque ella apenas estaba empezando en aquel “negocio”. Era demasiado fácil irritarla y podía notar cómo cada vez más se desesperaba por mis comentarios y por mis palabras algo que sin duda a mí me divertía bastante porque no entendía como una vampira tan antigua seguía desquiciándose por cosas como aquella, algo que tendría que mirarse porque si no se lo había controlado en aquel milenio ya no podría hacerlo. Como supuse que haría no dudó en sacar un comentario mordaz sobre mis palabras, haciendo alusión si mis padres no eran divertidos por llamarse de esa forma en lo que yo, a diferencia de la colmillitos, pasaba olímpicamente de ella centrándome en no caer en trampas olvidándome en todo lo posible de que estaba allí conmigo. ¿Tan difícil le resultaba ignorarme? Vaya, debía de ser bastante buena e interesante para que no pasara de mí como yo sí estaba pasando de ella en esos momentos en los que debíamos de decir qué camino tomar.

Era como una niña pequeña, cada cosa que yo le decía ella me lo rebatía en tono mordaz como si eso pudiera hacerme sentir mal o quisiera de alguna forma desquiciarme como yo lo hacía con ella. Me reí por lo que dijo sobre que me intentaron dejar encerrar en una pirámide, comentario más bien de niña pequeña enfadada que no podía decir nada mejor para ofenderme, y negué con la cabeza continuando con el camino pensando en lo que nos ocupaba. Habíamos decidido tomar uno de los dos caminos que nos llevó a una sala algo más grande en la que tenía símbolos pintados en el suelo, como si fueran casillas que se hundían a nuestro paso al pisarlas. Al final tras mirar la sala e iluminarla para ver qué era lo que teníamos que hacer di con que, si todo estaba relacionado con los romanos, entonces deberíamos de pisar los símbolos romanos para no activar las trampas. Para confirmar mi teoría pisé una de las baldosas que no tenían ese símbolo y una flecha salió disparada del fondo de la habitación pasando entre ambas impactando contra las escaleras, enarqué una ceja cuando dijo que sería yo quien metiera la pata mientras veía como podía levitar lo justo para levantarse unos centímetros del suelo y pasar por encima de las baldosas sin pisar ninguna. Bueno, eso solo nos aseguraba que no metería la pata así que fui pisando cada una de las baldosas que llevasen un símbolo romano dibujado para no cometer ningún error y finalmente llegamos al otro lado donde había una puerta que parecía cerrada y que no había forma alguna visible de poder abrirla. Era demasiado extraño que pudieras llegar hasta el otro lado y que la puerta te bloqueara el camino, como si se necesitara de algo para seguir avanzando y la vampira me miraba ya que era yo quien era la experta en esto. Ella decía que olía raro y que no le gustaba, sus sentidos estaban más aumentados que los míos por lo que yo no olía demasiado y tendría que describirme a qué olía exactamente.


-No me gusta la definición de “saqueadora de tumbas”, más bien soy una mercenaria que se dedica a encontrar objetos perdidos... pero sí, a veces tengo que obtenerlos de las tumbas –no sería la primera vez, ni la última, que recuperaba un objeto enterrado en alguna tumba, en alguna pirámide, o en algún templo perdido en algún lugar que muy pocos conocían y tenían acceso- pero además de mercenaria también implica que soy asesina, ¿no sabías que todos en la Orden lo son? –Pregunté con una sonrisa pintada en mis labios- ser mercenaria o como tú dices “saqueadora de tumbas” da demasiado dinero para no dedicarte a nada más, pero yo soy una asesina de élite y a veces estar quieta no me gusta demasiado. Así que aprovecho mis dotes de lucha y de manejo de armas para salir a cazar por las noches, lo hago más como hobby porque me gusta matar licántropos y degollar a vampiros –la miré con el tono frío con el que estaba hablando, sin borrar la sonrisa ladeada de mis labios- me divierte y me entretiene, de paso me mantiene en forma y es divertido perseguir a aquellos que en teoría nos consideran como presas –con la antorcha que iluminaba el lugar intenté dar con lo que podría ser algo que abriera la puerta- dices que hueles algo, ¿a qué huele exactamente? –Pregunté porque yo no era capaz de percibir tal aroma, no al menos que el que había ahí bajo y el que desprendía la antorcha encendida- es posible que haya algo que abra la puerta y que esté escondido, es muy extraño que estén las trampas en las baldosas y que al cruzar no puedas continuar –dije mirando por las paredes por si hubiera alguna pequeña abertura, algo que hiciera que la puerta se pudiera abrir desde ese lado- si es cierto que ha habido mucha muerte en este mismo lugar, entonces, ¿dónde están los cadáveres? –Pregunté girándome para mirarla de forma fija- este lugar está lleno de cadáveres como adornos, pero los que hayan venido en busca del objeto y hayan fracasado... ¿dónde están? Deberían de estar aquí tirados –hice una pausa- salvo... que el olor que estés notando no sea de alguien muerto, sino de alguien que se los haya comido y por eso no haya resto alguno de... ni siquiera terminé de hablar cuando sentimos que el lugar donde nos encontrábamos vibraba ligeramente, como si fuera un temblor, y las baldosas que habíamos tenido que sobrepasar para llegar al otro lado se deslizaban hacia los lados como si dieran lugar a algo que había bajo estas, de donde enseguida pude notar la olor de la que ella hablaba y de donde, además, escuchamos un rugido bastante extraño que no procedía de animal alguno que yo conociera y que me hizo sacar las dagas- ya sabemos por qué olía tan mal –comenté mientras lo que hubiera bajo las baldosas comenzaba a emerger, rugiendo, con aquel olor desagradable que empezaba a inundar el lugar.


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Re: Bad To The Bone ~ Privado

Mensaje por Arikel Voerman el Mar Abr 17, 2018 2:10 pm

Ese juego que se traía con la cazadora tenía a la vampiresa irritada, sobre todo, por que a ella le gustaba ser como el aceite y quedar siempre por encima, sin duda a la cazadora le hacia gracia la actitud infantiloide que a veces hacía gala la joven vampiresa, que daba ligeros bufidos de enfado, y al contrario de sus deseos la morena no se veia afectada por las mordaces respuestas que tenia la vikinga para ella. Más ella se hacía la indiferente, lo que Arikel consideró que era absolutamente solo mera fachada, y que notenía una veraciad real, solo por hacerse la dura tal vez, para hacerse de notarl, lo uncio que fue lo que consiguió es que Arikel respondiera a su propia frustración poniendo los ojos en blanco y emitiendo un bufido de agotamiento.
Realmente empezaba a entender por que Kenner andaba asociado con ella, su caracter sin duda que le debía parecer agradable al vampiro, pero la vampiresa tambien tenía un caracter complicado, quizá por eso chocaba con aquella cazadora que tenia allí con ella.



Ella explicaba que no le agradaba la definición de saqueadora de tumbas, aunque desde el punto de vista cazadora no era una mejor definición, más sus palabras la causaron en cierta forma algo de risa. -¿Enserio? ¿prefieres que te llamen mercenaria o asesina en lugar saqueadora de tumbas..? eso es cuanto menos curioso.- Dijo sin darle tampoco importancia en esceso, lo que hizo que se encogiera de hombros como restandoles importancia al asunto mientras negaba con la cabeza. -Creo que necesitas poner en orden tus prioridades.- Sonrie de medio lado con cierta malicia mientras avanza y ella sigue olisqueando aquello que le es estraño. -Ademas, tienes un hobby peligroso, o seleccionas presas muy....novicias para poder derrotarlas, los hombres lobo dan problemas...y los vampiros antiguos...bueno, son un punto y aparte.- Niega con la cabeza mientras se pierde un poco en sus pensamientos.


Más no paso inadvertido su comentario, era cierto, olia a muerte pero no había ningun cadaver salvo las calaveras que adornaban la pared, pero esas hace mucho que dejaron a oler de semejante manera, por un segundo su imaginación volo ciertamente, pensando en donde podrían estar los cadaveres, quizá pudriendose en trampillas escondidas, pero ese temblor la puso en alerta, el olor era nauseabundo y hasta la egipcia debió notarlo, todo tamblaba esa cosa rugia y el pasillo era muy estrecho para combatir, la vampiresa bufo.- Tengo que encontrar un hueco mayor o nos va a comer de una en una...agarrate.- Aprovechó la levitación que ella tenía para agarrar por la cintura a Rashida y elevarla, para moverse a velocidad sobrenatural por el pasillo mientras la cosa esa las pisaba los talones, activando algunas trampas que Arikel esquivó, la cosa esa rugía desequilibrando a la vampiresa que encontró un pasillo mucho mas alto y solto algo bruscamente a Rashida.- Bien asesina....muestra lo que sabes.- Gruñó la albina preparada para el combate.



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