Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Destiny Of The Chosen ~ Privado

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Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Rashida el Dom Mar 18, 2018 11:28 am

Había llegado hacía un par de días a la ciudad de París aunque no era la primera vez que pisaba la capital francesa, había acudido en otras ocasiones a lo largo de mi vida cuando el entrenamiento había sido más intenso en la organización. Aunque yo normalmente residía en Egipto, lugar donde había otra de las bases que tenía la Organización alrededor del mundo, había viajado y visitado esas mismas bases alguna que otra vez por motivos de misiones principalmente aunque luego siempre volvía a Egipto porque las “raíces” siempre tiraban y yo me encontraba más cómoda allí. En esa ocasión había ido a París para cumplir con un encargo personal que me había pedido hacer Kenner, no era demasiado raro que me pidiera misiones y que me las encargara a mí dado que él había sido quien me había entrenado durante un tiempo, enseñándome parte de lo que sabía como mi maestro y mentor. Fue duro e implacable y eso formó el carácter frío y duro que ostentaba la mayor parte del tiempo, además de que el resto se encargaron de anular todo tipo de sentimientos que pudieran hacerme débil en algún momento durante una misión, anularon mis debilidades como por ejemplo la compasión, los escrúpulos e incluso también la empatía. Era la máquina perfecta de matar, silenciosa y ágil me camuflaba entre las sombras y mis aceros eran rápidos provocando una muerte “dulce” cuando así me apetecía que fuera, si se trataba de interrogar... bueno, podía decir que no era ni dulce ni rápido. No solo tenía el objetivo por el cual había sido llamada y solicitada mi presencia en París, sino que además tenía otros menesteres entre manos que corrían de mi cuenta y que no tenían tanta importancia como la misión principal, pero debía también de atenderlo porque eran misiones impuestas por la Organización. En otro momento incluso me habría negado a participar en dichas misiones puesto que ya tenía la mía, pero en esos momentos incluso hasta me convenía para ganar algo de dinero... no por nada era una mercenaria. Todo mercenario que se prestaba lo hacía casi todo por propios intereses, no nos importaba si era conseguir un objeto antiguo, una reliquia o causar la muerte puesto que también nos pagaban por matar. Pero mientras recopilaba información sobre la que más importaba podría pasar el rato haciendo otros “recados” que sin duda alguna me harían volver con mucho más dinero a Egipto, no es que no tuviera suficiente pero en París se pagaba más que allí por cada misión y cada encargo.

El caso es que había llegado a mis oídos una información bastante jugosa que quería contrastar antes de ponerme en marcha, lo cierto es que desde hacía un tiempo llevaba tras la pista de un objeto bastante importante que, si lo conseguía, podría conseguir muchísimo dinero por él salvo que decidiera quedármelo para mí. Muchos decían que era una leyenda y que era un mito pero la verdad es que yo sabía que no era simplemente eso, que había mucho más en el fondo de los mitos y las leyendas y que aquel objeto podría ser verdadero. De serlo muchos estarían tras su pista y me constataba además que muchos lo habían buscado aunque, al parecer, sin el éxito que hubieran querido porque seguramente habían buscado en el lugar equivocado. Dado que estaba en París y lo estaría por un tiempo busqué información ya que una de las pistas me llevaba concretamente allí, además había estado escuchando rumores sobre coleccionista y cazador de reliquias que tenía una tienda de antigüedades. En los bajos fondos podías encontrar cualquier tipo de información que precisaras, había hecho las preguntas necesarias sobre aquel hombre que al parecer también era un cazador y con el interrogatorio correcto me dieron el lugar donde tenía dicha tienda de antigüedades, por lo que al día siguiente con la luz del sol me presenté en la tienda pero para mí desgracia no lo encontré a él, sino a una joven que se había estado encargando durante aquel tiempo. Pregunté por el dueño y ella, algo recelosa y desconfianza por mi pregunta, no me dijo demasiado hasta que le conté que lo buscaba para contrastar información sobre un objeto y que buscaba su ayuda para encontrarlo. No pareció creerme mucho pero al parecer no eran muchos los que iban preguntando por su paradero, así que de forma algo vaga me dio el lugar donde tenía su residencia y donde vivía y que quizá podría encontrarlo allí. Salí de la tienda y esperé a que fuera de noche para poder acercarme al lugar, de día todo se veía demasiado y había mucha más gente por la calle, por lo que preferí esperarme y acercarme amparada bajo el abrigo de la noche donde junto con mis oscuros ropajes pasaría algo más desapercibida que a plena luz del día. Había apuntado la dirección en un trozo de hoja, pasados unos cuantos minutos finalmente hallé dicha dirección encontrándome con un muro que rodeaba la casa y una verja que no costaría demasiado saltar, y el muro tampoco o eso es lo que en un principio pensaba. Mientras me iba acercando finalmente, cuidando de que nadie me viera adentrarme de esa forma en el lugar, cogí carrerilla para tomar impulso con la intención de saltar el muro aunque cuando me acerqué a este sentí como un escalofrío recorrerme el cuerpo y el péndulo que llevaba colgando al cuello en forma de collar vibró ligeramente, algo que solo hacía cuando había magia cerca y me aproximaba a esta. Tomé el péndulo entre mis manos y para cuando decidí saltar finalmente nada más acercarme al muro fue como si algo me lanzara despedida hacia atrás, con tanta fuerza, que me hizo caer de espaldas contra el baldosado de la calle. Gruñí por ello por el impacto que había recibido y me incorporé mirando el lugar que, a simple vista, no parecía tener nada.



-Vaya vaya.... menuda sorpresa tenía preparada el cazador –sonreí de lado ante aquel pequeño “truco”, lo que me hacía pensar que quizás no fuera lo único que tuviera para que no atravesaran el lugar como medida de protección mágica, ahora entendía por qué el péndulo había vibrado de esa forma. Sin darme por vencida me acerqué esa vez cuidando de no estar demasiado cerca sin antes comprobar cómo podía pasar y para acceder al lugar, mientras permaneciera frente al muro no pasaría nada pero el problema venía cuando quería acercarme para traspasarlo porque la protección empezaba en ese momento. Pensé en la forma en la que podría cruzar y sortearla pero seguramente rodearía todo el recinto así que entrara por donde entrara pasaría lo mismo. Me mordí el labio y eché mi mano hacia el cinto que tenía escondido bajo el abrigo que ocultaba todas mis armas, saqué una de las dagas que tenía y con ella me acerqué a la protección con la intención de traspasarla de alguna forma, pero la daga salió volando despedida igual que lo había hecho yo en su momento. Maldije en mi fuero interno al cazador por aquello que sin duda no me había esperado y con un gruñido, porque era algo que no me gustaba utilizar demasiado en esas ocasiones, saqué otra de las dagas que siempre llevaba encima y que aquella era bastante especial por sus cualidades; estaba imbuida de magia. Pero solo funcionaba si se bañaba con sangre que era cuando sus poderes se activaban, así que la saqué mirando los grabados y las runas que tenía por la hoja que brillaba bajo la luz de la una y acerqué el filo a la palma de mi mano haciéndome un corte, dejando que la sangre bañara la hoja de la daga con mi sangre mientras las runas se iluminaban tenuemente mientras extendía mi sangre por el lugar. La había utilizado solo en momentos puntuales que requerían su uso y esperaba que eso me ayudara con la protección que había en la casa, me acerqué quedando frente al muro y con la hoja ensangrentada la clavé en lo que sería la barrera protectora que cubría todo el lugar, esa vez la daga no salió despedida como la otra sino que se quedó clavada, aproveché para deslizarla hacia abajo costando el hacerlo como si fuera rompiendo la protección que al llegar al suelo fue como si creara una pequeña brecha en el lugar, saqué la daga y volví a clavarla de nuevo en otro lugar más alto y deslicé hacia abajo en donde la había clavado en un principio. Lo repetí un par de veces hasta que la brecha fue lo suficientemente grande como para ver brillar de forma tenue dicha protección, y después simplemente pareció que “caía” dicha protección tras lo que había hecho dejando que me adentrara en el interior del lugar, así que tras limpiar la daga de mi sangre y guardarla sin problema que me impidiera entrar salté el muro y me colé en el interior dándome cuenta que, lo que antes parecía una casa, ahora en realidad era una mansión. Aferrando la daga que había sido lanzada entre mis manos me fui acercando hacia la mansión pero refugiándome tras los árboles para no ser descubierta, aunque no veía que hubiera salido de la mansión y pensé si sabría lo que habría pasado. La respuesta la tuve cuando a unos metros la puerta de la misma se abrió por si sola como si me invitara a entrar, sin guardar la daga y observando todo me fui acercando para traspasar la puerta y observar un enorme hall donde había todo tipo de cuadros y alguna que otra escultura. Una escalera central que se dividía hacia ambos lados y el lugar iluminado, al pasar hacia el interior la puerta se cerró de golpe y me giré para ver que seguía sola. De uno de los pasillos que había parecía proceder una suave música así que me dirigí con cuidado hacia aquel lugar observando todo a mi paso, desde luego que sí se podía decir que era un coleccionista porque habían cosas por el lugar que te hacían pensarlo. El final del pasillo me llevó a un salón bastante grande en donde había un piano aunque nadie sentado en él para tocar, más cuadros y esculturas, un armario lleno de copas de cristal y de botellas con alcohol en su interior. Una estantería donde cerca se encontraba un sofá y frente a esta una chimenea encendida que iluminaba mucho más la estancia, pero ni rastro del cazador- ¿me dejas pasar y ahora juegas al escondite conmigo? –Pregunté girando para observar cada rincón con detenimiento, era imposible que hubiera escuchado una música y que no hubiera nadie en aquella estancia, el pasillo no conducía a ningún lugar más que aquel- da la cara cazador... ¿o es que acaso me tienes miedo? –Pregunté con una sonrisa ladina en mis labios, si me había dejado entrar de esa forma era por algún motivo. Quizás por pura curiosidad, aunque no lo sabría hasta que no me lo cruzara de cara.


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Dom Mar 18, 2018 5:35 pm

Días, semanas, meses... No habían pasado realmente años porque realmente, aunque hubiera parecido una eternidad, eran unos tres meses los que transcurrieron desde mi... ¿Retiro? Sí, quizas esa era la palabra correcta, o al menos, la que mejor podía entenderse. Y habían pasado muchas cosas en ese pequeño transcurso de tiempo: La Liga se había disuelto, muchos de los miembros símplemente desaparecieron, Aneu y Richard se habían ido juntos, aunque ella mantenía la tienda... Al menos más que yo, que creaba una copia mía y hacía que fuera a la tienda en sustitución mía.

Y es que otra cosa, cuanto menos interesante, era mi progreso en cuanto a la magia: Pasaba más tiempo en Azarath, la dimensión donde entrenaba y a la cual había bautizado con dicho nombre, habiéndola incluso modificado totalmente, ahora podía cambiar desde ser un desierto, como originalmente era, hasta ser lo alto de una increíble montaña nevada. Desde luego, hacer aquello era una pequeña muestra de que mi poder estaba aumentando, y es que había pasado en aquellos tres meses un total de quince años entrenando, y el tiempo no había pasado físicamente para mi, aunque sí mentalmente. Algo que resultaba irónico, pues desde que entré a Azaroth hasta aquél día, habían pasado veinte años, lo que me pondría en la edad de... ¿Setenta y cinco años? Desde luego algo increíble, pero cierto. Setenta y cinco años metidos en un cuerpo de treinta y cinco.

Como había dicho, mi poder aumentaba a cada segundo que estaba en Azaroth, quizás incluso demasiado, pero podía controlarlo sin ningún problema. Y otra cosa que hice aprovechando ese poder fue trasladar la mansión de mi padre en Londres hasta París, e incluso pude permitirme el lujo de protegerla con barreras mágicas que impedían la entrada a cualquiera que no tuviera mi permiso, no se trataba de nada más y nada menos que de hechizos que escondían la mansión a la vista y que, además, quien osara acercarse, sería fuertemente repelido, sin que su vida pasara ningún peligro. Era un método no letal que alejaba a cualquier extraño o curioso que se sintiera atraído. Sin embargo, la única debilidad de aquella protección era la misma magia, y es que si querías combatir a un enemigo más fuerte, tenías que apoyarte en un aliado igual de fuerte para igualar la pelea. Aquello funcionaba igual.

Cambiando de tema un poco, durante aquel tiempo no solo me dediqué a aumentar mi poder y alguna cosa más, si no que había escuchado rumores —o más bien seguido el rastro— de que existía un objeto tan antiguo que, en las manos equivocadas, podría desatar el fin del mundo. Un objeto que permitía, además de controlar el tiempo en cierta medida, permitía el viaje entre dimensiones, otros mundls que nadie jamás había pisado. Un objeto que debería estar custodiado y no perdido en cualquier lugar.

Era por eso que, en aquellos momentos, había alguuen tratando de penetrar en las barreras que rodeaban la mansión. De hecho, sabía quien era, pues yo mismo la había hecho venir con solo influir en las mentes de unos pocos y obligándoles a decir lo que yo quisiera. Y ahora me hallaba en uno de los salones, frente a la chimenea, esperando. Sabía que quien venía era una mujer, y era, al igual que yo, buscadora de reliquias, incluso parecía tener un pasado relacionado con artefactos antiguos... Oh, tenía que dejar de meterme en la cabeza de los demás, eso no podía estar bien.
Finalmente, la barrera cedió, y la mujer la atravesó. Con un chasquido de dedos, hice abrir la puerta principal y, una vez sentí que estaba dentro, hice cerrarse las puertas, a la par que en el piano que se encontraba ahí mismo comenzaba a tocar una suave melodía.

La mujer, al fín, había entrado, y ahora parecía estar buscándome, quizás de una forma un tanto directa, como un asesino que buscaba a su víctima. Al estar el sofá de espaldas a ella, la mujer no podía verme, y al ni haber nadie más, parecía que estaba sola.


-No deberíais sonreír tanto después del golpe que os habéis llevado ahí fuera.-Mi voz resonó por toda la habitación, serena, e incluso con cierto toque de burla.-Os estaba esperando. Aunque vuestras armas me... Incomodan, si veníais en son de paz, no debería haber motivo para ir armado, ¿no?-Permanecí en mi sitio, siempre atento por si en cualquier momento las cosas se torcían, pues estaba poniéndola a prueba, ya que necesitaba saber de qué pasta estaba hecha.


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Rashida el Jue Mar 22, 2018 11:32 am

Aquello sí que no me lo había esperado para nada y bajo ningún concepto, el hecho de averiguar que había una protección entorno a su casa me hacía pensar quién era realmente el hombre al que iba a “ver”, más bien a sorprender en su casa con tal de que me diera información acerca del objeto que llevaba la pista y que quería más información porque quería conseguirlo, me había propuesto hallarlo para tenerlo en mi poder y una vez que eso sucediera ya vería lo que hacía con dicho objeto. No era ningún encargo, no era ninguna misión que me había mandado la Organización, más bien se podría decir que era algo personal y por el que actuaba totalmente por mi cuenta, en parte por ese motivo también había acudido a París aunque nadie lo sabía ni lo iba a saber jamás, era demasiado recelosa para contar mis cosas y al ser tan esquiva con la gente no es que estas me preguntaran a dónde iba ni lo que hacía, además mi “estatus” o posición en la Organización me daban muchos privilegios que algunos querrían tener y que solo se concedían con el paso del tiempo, cumpliendo los objetivos y siendo fiel y leal a las normas y a la Organización sobre todo, ya que estaba por encima de todo lo demás. Por eso entrenaban a huérfanos para ser mercenarios restándoles todo rastro de sentimientos, porque si dudabas o flaqueabas no podrías cumplir con el objetivo fuera cual fuera; obtener un objeto o bien matar a alguien. No hacíamos distinción alguna entre el bien y el mal y de hecho había visto, en varias ocasiones, los propios castigos y las ejecuciones dependiendo de lo que hubieras hecho que impartían delante de todos para que se supiera que iban muy en serio y que no se tomaba nada a la ligera. Yo llevaba varios tatuajes en mi cuerpo pero uno de ellos, el dragón que tenía en mi omoplato, te lo hacían cuando entrabas oficialmente en la Organización y pasabas a ser uno más de ellos, el resto de tatuajes iba sobre mi cultura egipcia, algunos símbolos protectores que llevaba por el cuerpo aunque mayormente eran camuflados por el ropaje oscuro que solía llevar siempre cuando salía de misión. Esa noche no era diferente y lo que en un principio creí que iba a ser más fácil, con esa barrera, me di cuenta de que no era un simple cazador y que algo más debía de esconder para tener esa barrera mágica que rodeaba toda su casa.

No me gustó la sorpresa que me llevé cuando quise entrar y el golpe que me di, pero finalmente logré sortearla hasta poder adentrarme en el recinto pasando por el jardín de la mansión. Otra señal más de que nada era lo que aparentaba ser fue el hecho de que la puerta de la mansión se abriera por sí sola, y por si fuera poco, se cerrara cuando yo entré en el lugar donde al parecer no había nadie... o al menos en el hall principal. Portaba una de las dagas en mi mano, la otra que estaba imbuida de magia la tenía guardada en su funda de nuevo aunque no descartaba el volver a utilizarla de nuevo si la ocasión la requería, de no llevarla no hubiera podido atravesar dicha barrera, cosa que habría odiado muchísimo y que me había frustrado sobre manera, guiada por el sonido de un piano atravesé el pasillo observando cada lugar y recoveco de la mansión por si necesitaba irme de allí y así tener un plan en mente, siempre tener un plan en mente por si las cosas se torcían... no sería la primera vez que debía de utilizar dicho plan. Para cuando llegué al lugar no había nadie, el piano había dejado de sonar y salvo una vitrina con botellas de alcohol y vasos de cristal, una estantería, un sofá y una lumbre encendida no había nadie. Enarqué una ceja girando sobre mí misma para ver todo el lugar despacio, ¿aquello era una broma? ¿Me dejaba pasar y se escondía? Tras lanzar mis preguntas fue que una voz sonó por toda la estancia como si proviniera de todos los lugares a la misma vez, como si envolviera todo mientras la voz sonaba. Aferré con fuerza la daga entre mis dedos preparada y atenta a lo que pudiera pasar mientras miraba en todas direcciones sin tener nada claro lo que pasaba, aunque eso de que era un cazador parecía bastante ambiguo porque, más bien, parecía un hechicero que utilizaba algunos de sus conjuros para hablar de esa forma mientras él estaba en otra habitación... o eso pensaba. Fruncí el ceño cuando me dijo que no debía de sonreír tras el golpe que había recibido por su barrera mágica, un leve gruñido en advertencia de que no me hacía gracia brotó de mi pecho tras escucharlo hablar, sereno pero noté perfectamente el deje de burla que utilizó en ese momento. Fue que mencionó que me esperaba y eso sin duda alguna quedaba bastante claro, abrirme la puerta, conducirme con la música... además habló sobre mi daga que enfundada seguramente al estar imbuida de magia no le gustara en absoluto. Volví a sonreír de lado mientras lanzaba la daga al aire, la normal, y la cogía de nuevo sin el mayor esfuerzo como si fuera un juego de niños, pero es que lo era.



-Una nunca sabe lo que se puede llegar a encontrar en los lugares más inesperados, como por ejemplo, encontrarme con una barrera mágica que cubría el lugar y que no me ha dejado entrar hasta que he tenido que ponerle remedio –lancé una vez más la daga y sonreí de lado- permíteme si, después de eso, no crea conveniente el tener que llevar un arma para defenderme –miré en todas direcciones pero aquel hombre del cual solo conocía su voz no aparecía por ningún lado, acabé guardando la daga en su funda mientras no hubiera peligro y miré un momento al techo para luego fijar mis ojos en la lumbre encendida- y si me estabais esperando, ¿por qué entonces poner una protección entorno a vuestra mansión? –Me crucé de brazos acercándome hacia la estantería observando los libros que tenía en el lugar mientras las llamas de la lumbre creaban formas en la habitación- Oh, ¿te refieres a la daga con la que he roto tú protección? –Sonreí de lado pero no dije nada más en referente al tema, aunque sí me acerqué al piano que había en la estancia y me puse frente a sus teclas, mis dedos fueron hasta estas para tocar algunas al azar de forma distraída para luego tocar una melodía que había aprendido cuando era pequeña haciendo que sonara en la estancia, como si le diera el toque perfecto para la “conversación” que estábamos manteniendo- había oído que eras un cazador pero me parece que esa información está un tanto... ambigua –dije mientras tocaba unas últimas notas siendo lo único que se escuchaba en esos momentos- la barrera mágica, que supierais que venía, abrirme la puerta, guiarme sutilmente hasta esta habitación, hablarme desde un lugar en el que no estáis.... no apunta a que seáis un cazador, más bien me inclino a que seais un hechicero y por eso mi daga os tiene un tanto inquieto –dejé el piano mientras me paseaba por el lugar como si fuera el mío propio observando todo con curiosidad- si me esperabais sabrás entonces a lo que he venido y no haría falta que lo dijera –me paré frente a la lumbre dejando que su calor llegara hasta mi cuerpo para girarme y tener un buen panorama del lugar- me habéis pedido que guarde las armas, aquí me tenéis justo donde queríais ¿no? –Extendí mis brazos por unos segundos y sonreí de lado- mostraos para que podamos hablar cara a cara, seguramente esta mansión tenga más trucos que solamente esa barrera mágica, además estoy expuesta y desarmada –bajé los brazos dejándolos a cada lado de mi cuerpo- seguiré pensando que me tenéis miedo si sigo hablando con una pared, personalmente, prefiero hablar cara a cara y entablar una conversación... prometo ser buena –sonreí de forma algo ladina, porque yo no era buena en ningún momento, pero debía de decir que me estaba comportando porque no era estúpida, ese hombre no era un simple cazador y todas las señales me llevaban a ello- sé que estáis aquí, el péndulo que llevo colgando en mi cuello emite una ligera vibración cuando hay cerca una presencia mágica y ahora mismo lo está haciendo –tomé con mi mano el péndulo mirando a todas partes- mostraos, no tenéis nada que perder ni que temer porque como ya sabéis voy desarmada, no he venido para mataros tampoco y eso lo sabéis, así que ¿por qué no te muestra, me invitas a una copa y hablamos sobre el tema que nos ocupa?


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Jue Mar 22, 2018 12:49 pm

La mujer celebraba el hecho de que hubiera podido hacer frente a la barrera, y lo que ésta desconocía era que yo mismo la había permitido entrar. Y si no lo hubiera querido, símplemente podía haber reforzado la barrera, hacer aparecer a alguna grotesca criatura o incluso partirla por la mitad con un rayo, pero si no lo hice era porque me interesaba, al igual que ella me necesitaba a mi. Sin embargo, la dejé disfrutar de su "momento de gloria", ya que no le duraría para siempre.

-No teneis nada que temer, como os he dicho, os estaba esperando, si no fuera así, estaríais muerta mucho antes de haber encontrado mi tienda.-Sabía perfectamente que Aneu había sido quien la había dado la dirección de la mansión, y por ello, era obvio que eso la ponía a ella en peligro también, y por ese mismo motivo, la tenía altamente protegida, aunque a ella no le gustase.-Te estaba poniendo a prueba... Te estaba esperando, pero no me interesas si no eres capaz de hacer frente a una simple barrera de protección.-Escuché los acordes que tocó en el piano, aunque simples, resultaban ciertamente relajantes; pero entonces cambió a una melodía más coherente, una que no había escuchado nunca... Desde luego no era ninguja obra de algún músico de renombre.
Escuché sus palabras, la información que le habían "dado", o más bien, la que yo le había proporcionado mediante aquella manipulación mental con los sujetos a los que había acudido.


-Soy un cazador, pero también tengo ciertas habilidades especiales. De hecho, vos solo erais una cría cuando yo ya ejercía tal trabajo. Así que, ¿por qué iba a temer a vuestra daga mágica?-Mi tono permanecía indiferente a la par que sereno, no iba a dejarme llevar por provocaciones que no iban a llevar a ningún lado.-Además, estáis en mi territorio, y yo mejor que nadie conoce todo esto.-Aquello era, sin más, totalmente cierto, y ni siquiera ella podría negar tal afirmación.
La mujer terminó por acercarse a la chimenea, justo donde yo estaba, sentado frente al fuego, y la observé, sin que ella, en un principio, pudiera verme. Se giró para observar el lugar, y entonces pude ver su coolar, un collar que brillaba con una luz ténue, igual que lo hizo el mío cuando encontré la mansión aquella noche en Londres... Parecía que habían pasado siglos, cuando realmente solo pasaron unos meses. ¿Dónde estaría Bloondy ahora? Esa vampiresa, aunque loca, me caía bien, y su hospitalidad en su mansión —aunque se torciesen las cosas al final— era algo con lo que estaría en deuda.


-Se que veníais, y se a qué veniais, pero desconozco qué buscáis exáctamente. Así que eso anula mi posibilidad de ayudaros, decidme, Rashida, ¿qué buscáis?-Era cierto que las armas las había guardado ya, pero si era una cazadora hábil, podría acceder a ellas de una forma veloz y letal, aunque eso no haría falta.-No estáis "expuesta y desarmada", ambos lo sabemos. Esas dos dagas vuestras parecen ser peligrosas en vuestras manos.-Había tomado un tono ciertamente preocupado, aunque realmente solo fuera fingido.
La mujer insistía en que quería hablar de nuevo, en que debía dar la cara, lo mismo desde que había llegado. Suspiré y negué con la cabeza, sin quitarla ojo de encima, observando cada movimiento suyo. Y aunque prometía ir en son de paz, vi en su sonrisa la mentira absoluta, y era por ello que no podía bajar la guardia en ningún momento, aunque llevase yo la ventaja, como en aquel momento.


-Mentís, no sabéis mentir. ¿Conocéis el dicho de que los ojos son el reflejo del alma? En parte es verdad, pero una sonrisa también habla por sí sola.-Había cogido su colgante, y parecía estar usándolo para buscar mi rastro, pero lo que ella no sabía era que no me encontraría, aun teniéndome delante de sus narices. Canalicé cierta energía hacia aquel collar y hacia la cazadora, creando una ilusión en la que el brillo del collar desaparecía, lo que significaría que la mujer no podría ayudarse de éste.-Soy yo quien no os hará daño, aunque deberíais ser vos quien debería tener miedo de ser atacada.-Me levanté del sofá y me dirigí hacia la mesa en la que había varias botellas de cristal con alcohol, dejando de espaldas a la chica. Entonces, chasqueé los dedos, y la habitación pareció vibrar ligeramente al principio, después lo volvió a hacer más fuerte, como si estuviera sufriendo un terremoto, de hecho, Rashida podría sentirlo por sí misma, al menos durante unos largos segundos. Hasta que la habitación se desvaneció y en su lugar, apareció un enorme salón, mucho más grande que la anterior estancia, e incluso más iluminado. La chimenea era también más grande, y en el centro de la sala había una enorme mesa rodeada de lujosas sillas, y allí me encontraba yo, sirviendo dos vasos de whisky con hielo. Me di la vuelta observé a la mujer.

-Una copa no te la rechazaré mientras hablamos.-Dije con una naturalidad y serenidad sorprendentes, mientras me acercaba lentamente hacia la mujer para ofrecerla su vaso.


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Rashida el Lun Mar 26, 2018 9:14 am

Al escondite, es a lo que estaba jugando el cazador desde que me había abierto la puerta de su mansión para que me colara dentro, guiándome con el sonido de la música hacia la estancia que él quería mientras se escondía de mí, oculto en algún lado pero que sin embargo su voz sonaba por todo el salón donde me encontraba como si realmente estuviera allí, y es que no tenía duda de que se encontraba en esa habitación seguramente bajo algún hechizo de protección que lo hiciera “invisible” frente a mis ojos, porque mi péndulo que llevaba en el collar brillaba y vibraba ligeramente dándome a entender de la presencia de magia en aquel lugar de la mansión, por lo que supuse que tendría que estar cerca como para poder tenerme controlada, dudaba muchísimo que me hubiera dejado entrar en su mansión y no me tuviera en cierto sentido vigilada. De no haber querido que entrara no me habría dejado pero según él ya me estaba esperando como si supiera, mucho antes que yo, que iba a ir a visitarlo o que siquiera tenía pensamiento de buscarlo para que me ayudara... lo que me hacía preguntarme, realmente, que quizás sí que lo haría porque de no querer no me hubiera dejado entrar, aunque al parecer por sus palabras no sabía exactamente lo que necesitaba de él que fuera más allá de su ayuda, pero como coleccionista que era podría darme una visión diferente de lo que andaba buscando o alguna pista que me ayudara con su paradero, no por otra cosa había ido en su búsqueda y esperaba que lo que me hubieran dicho de él fuera cierto. Claro que no esperaba encontrarme con un cazador con ciertos “poderes” que distaban mucho de los cazadores normales y que más bien parecían propios de un hechicero, algo que no es que fuera un contratiempo del todo ya que la daga que tenía imbuida de magia podría ayudarme, pero esperaba no tener que mantener batalla ya que no parecía que fuera alguien hostil. Me molestaba el hecho de que no diera la cara y se escudara tras sus poderes hablándome de esa forma mientras yo paseaba por el salón como si fuera mío, observando cada detalle y recoveco porque siempre me gustaba analizar el entorno en el que me encontraba por si algo podía pasar, yo no dejaba nada al azar ni a las casualidades. Como ya había pensado no tardó demasiado en responder a mis palabras como si me devolviera la pulla, algo que ciertamente encontré divertido ladeando mi sonrisa paseándome por el lugar.

La lumbre encendida confería un tono distinto a la habitación haciéndolo algo más anaranjado a la par que creaba sombras por todo el lugar, aseguraba que de no querer que entrara en su mansión ya estaría muerta algo que me hizo soltar una pequeña carcajada irónica, además reconoció que me había puesto a prueba con la barrera mágica ya que alguien que no supiera solucionar tal problema no le interesaba en absoluto, ¿se pensaba que era tan estúpida como otros? Me habían enseñado y entrenado demasiado bien, conocía muchos trucos que había aprendido con el paso de los años en los que trabajaba para la Orden, sus miembros eran muy variados y de todos sacaba información. Aunque en algo sí le daba la razón; como ya le había dicho estaba en su territorio y jugaba en “casa”, no me extrañaría que tuviera más “trucos” bajo su manga guardados y es que no tardó en mostrarme otro de ellos cuando me llamó por mi nombre, algo que me hizo enarcar una ceja y morderme el labio un par de segundos ante el hecho de lo bien informado que estaba, claramente me llevaba ventaja porque yo no conocía demasiado sobre él y al parecer con sus “poderes” sabía con quién estaba tratando, quizás también supiera para quién trabajaba aunque no me importaba que lo supiera, por esa vez iba por mi propia cuenta y nada tenía que ver con la Orden. Chasqueé la lengua estando junto a la lumbre dejando que las llamas iluminaran más mi rostro esperando a que decidiera mostrarse ante mí, cansándome el hecho de jugar a aquel estúpido juego cuando prefería hablar cara y cara y mostrarle el motivo que me había llevado ante él, quizás tomar una copa mientras hablábamos ya que había visto las botellas con alcohol y mantener una conversación sabiendo con quién estaba hablando. No se había “tragado” mis palabras de que iba a portarme bien y a ser buena, pero es que francamente yo no lo era, según él las sonrisas también hablaban por sí solas, quizás lo decía por mi sonrisa ladina pintada en mis labios. En ese momento me pregunté que podría ver él a través de mis ojos aunque intuía la respuesta; una oscuridad helada pues era todo cuanto yo era. Volví a chasquear la lengua cuando me dijo que debía de tener miedo de ser atacada y me crucé de brazos intentando averiguar de qué lugar exactamente provenía la voz porque mi colgante brillaba tenuemente, por lo que estaba allí y estaba convencida de ello.



-Vaya, me asombra saber hasta qué punto tenéis información sobre mí... ¿sabes algo más o solo habéis podido averiguar mi nombre? –Pregunté alejándome un par de pasos de la lumbre intentando hallar dónde se encontraba- Vos tampoco sabéis mentir muy bien, si quisierais atacarme ya lo habrías hecho ¿no es así? Aunque no creo que seáis tan deshonesto como para atacar a una mujer que ni siquiera lleva armas en sus manos y las tiene guardadas, si me habéis dejado pasar a vuestra casa no creo que vuestra intención sea la de atacarme –fue entonces cuando de pronto la luz que emitía mi péndulo dejó de hacerlo así como también dejó de vibrar, eso quería decir que ya no había rastro de presencia mágica en el lugar y fruncí ligeramente el ceño- ¿y ya está, me hacéis venir solamente para eso? No os tenía por tan cobarde, señor cazador –dije pero, nada más decir aquellas palabras que la estancia donde me encontraba comenzó a temblar ligeramente, miré hacia donde estaban las cosas de cristal en la vitrina que se movían a causa del leve temblor que luego se hizo algo más intenso y más fuerte de forma que se podía notar mucho más, tanto que me quedé parada en el lugar donde estaba esperando a que parara hasta que finalmente lo hizo, pero ahí no acabó todo sino que el salón donde me encontraba se desvaneció como si fuera una ilusión y en su lugar apareció un enorme salón mucho más grande que el anterior, mucho más iluminado que donde nos encontrábamos en el anterior, giré mi cuerpo hacia un lado para ver que la chimenea también había aumentado en tamaño y estaba igualmente encendida, el piano sin embargo era lo único que no había cambiado ya que seguía en el mismo sitio. En el centro de la sala donde antes había estado una mesa con unas sillas pero ahora la mesa era más grande y rodeada por sillas más lujosas que las que había con anterioridad. Muchas más velas encendidas en candelabros lujosos y en lámparas de araña que colgaban del techo daban más iluminación y ambiente a la estancia, todo mucho más lujoso que la anterior en la que había estado... aunque realmente pensaba que era la misma salvo que estaba bajo una ilusión en la que él me había sumido todo el tiempo. Justo cuando mis ojos fueron hacia la mesa fue que, finalmente, vi al cazador con el que había estado hablando aunque me estaba dando la espalda en esos momentos. Me fijé en su figura y en su pelo que era algo más largo de normalidad, para cuando se giró acercándose con dos vasos fue que me fijé en su rostro dándome cuenta que era joven, aunque seguramente ya rondase la treintena- ¿ya os habéis cansado de jugar al escondite? –Pregunté tomando el vaso que me ofrecía examinándolo ahora que lo tenía más de cerca, me acordé entonces que dijo que llevaba más tiempo que yo siendo un cazador y enarqué una ceja por ello- decíais que ya estabais en este negocio antes siquiera de que yo naciera, pero yo os veo bastante joven para tales palabras, ciertamente os hacía más viejo –dije mientras acercaba el vaso a mis labios y daba un trago- ¿de verdad era necesaria tanta parafernalia, señor cazador? ¿O más bien debería decir; señor hechicero? Estoy algo confusa al respecto porque no sé qué sois realmente, ¿una mezcla de ambas, quizás? –Dije sonriendo de lado- creo que no es justo que sepáis mi nombre y yo no sepa el vuestro –dije esperando a que se presentara- un licor excelente –dije levantando un poco mi vaso hacia su persona para luego mirar a mi alrededor hasta que finalmente me acerqué a la chimenea observando las llamas, para luego girar y contemplarlo- creo que es hora de hablemos del por qué he venido hasta aquí, o más bien, a mostrarte lo que busco –me acerqué hasta donde él se encontraba y del abrigo que portaba saqué un par de hojas que estaba perfectamente dobladas, se las entregué y me acerqué hacia el sofá donde me quité el abrigo y lo dejé sobre el respaldo para sentarme a observarlo mientras contemplaba las hojas que le había dado. En ellas había varias frases en una lengua antigua, así también como algunos dibujos que más bien tenían que ver con pentagramas mágicos, una leyenda sobre un objeto muy antiguo, peligroso y poderoso que confería un poder sin igual a aquel que la obtuviera en su poder. Habían muchas leyendas y muchos mitos entorno a aquel objeto en particular, sin embargo, había encontrado una pista que quizás pudiera llevarme hasta su paradero pero para mí desgracia había algo que no podía entender de aquellas hojas halladas en un pequeño diario- como veréis no son las hojas originales, esas las tengo junto al resto a buen recaudo. Sin embargo ahí está lo más importante de todas ellas –aseguré dando otro sorbo al vaso, estaba convencida de que él podría ayudarme con lo que me faltaba por descifrar y que estaba en esas hojas, algo relativo a la magia y algo más que no sabía ni había podido averiguar así que le dejé tiempo para que las observara- supongo que podréis entender con esas simples hojas qué es lo que ando buscando –me levanté para acercarme a él- la pregunta es, ¿podéis ayudarme?


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Mar Mar 27, 2018 2:14 am

-Si supiese algo más, no os lo diría, ¿para qué os diría algo que vos misma también sabeis?

La conversación seguía, antes de mostrarla el verdadero lugar en el que se encontraba. Lo siguiente fueron ligeras provocaciones que hizo la cazadora solo para, quizás, intentar ponerme a prueba, tanto a mi como a mi paciencia. Pero decidí dejarlo pasar, símplemente. ¿Por quéiba a seguirle el juego a una chiquilla que tenía todas las de perder en aquél momento? Aunque también era verdad que yo también había estado en situaciones así, y siempre se habían tornado a mi favor, de alguna forma o de otra. Por lo que tampoco iba a subestimarla, no al menos de momento.
Ya en el salón real, la mujer cogió el vaso que la ofrecí, preguntándome si había decidido dejar de jugar al escondite de una vez.
-Siempre he estado aquí, eras tú quien no estaba en París.-Le di un sorbo al vaso de whisky y miré a la muchacha a los ojos.-Desde que salísteis de la tienda de antigüedades, os encontrabais en otra dimensión, otro plano. Nada de lo que estabais viendo era real, impresionante, ¿verdad?-No había utilizado Azaroth para simular que Rashida estaba en Paris, en absoluto; aquello se trataba de un hechizo que pocos brujos podían hacer, era, nada más y nada menos, que la creación de un mundo paralelo al real, como un espejo, en el que cualquier brujo podía moldearlo a su gusto, sin influir en el plano real. Un trabajo complejo, pero funcionaba a las mil maravillas.

-Os agradezco el halago, eso significa que me conservo muy bien. En cualquier caso, la edad es lo menos importante ahora mismo.-Volví a dar un sorbo, manteniendo el líquido dentro de mi boca durante unos segundos, saboreándolo bien. Una vez tragué, respondí a la cazadora.-Soy un cazador, pero no soy un humano normal... Y no soy un humano corriente, pero tampoco soy un brujo como tal.-Aquella respuesta parecía tratarse más bien de un acertijo que de una respuesta en sí, incluso tenia cierta rima que lo hacía incluso más poético. Sonreí ligeramente para mi mismo y después de unos segundos volví a responder a Rashida:

-Me llamo Ryuu, y estoy a vuestro servicio, ma dame.-Hice una ligera reverencia, soltando antes el vaso, el cual se quedó flotando en el aire. Una vez hechas las presentaciones, volví a coger el vídrio e incliné la cabeza a modo de agradecimiento respecto al sabor del whisky.-Es irlandés, pertenece a una familia que es conocida mía.-La chica se acercó de nuevo a la chimenea a observar las llamas, y después se giró a mirarme, ya iba a hablar sobre el tema que nos acontecía: Se acercó a mi y me hizo entrega de unos papeles enrollados que sacó de su chaqueta, ántes de dejarla en uno de los sofás y sentarse. Dejé los papeles sobre la enorme mesa y cogí uno de ellos y mientras la escuchaba, lo extendí y comencé a leer aquellos símbolos que reconocí muy rápido. No solo por su orígen antíguo, si no por la naturaleza mágica a la que pertenecían. Poco a poco fuí desentrañando el mensaje, y me sorprendí a mí mismo leyendo los siguientes pergaminos. Pasados unos minutos en los que el salón se había sumido en un profundo silencio que solo era roto por el crepitar de las llamas de la chimenea, sin dejar de mirar el pergamino que tenía delante, hablé:

-¿Qué se supone que haréis con lo que ocultan estos pergaminos? Vos misma habéis podido cercioraros de que es algo con mucho poder... ¿Para qué lo queréis?-Ésta vez empleé un tono muy serio, y es que no era menos, pues se trataba de un tema que no había que tomárselo a la ligera. Y era obvio que si la chica pretendía hacer el mal con aquél objeto, no iba a ayudarla, y quizás incluso me encargase de ella allí mismo, para evitar que pidiera ayuda a cualquier otro.


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Rashida el Vie Mar 30, 2018 10:13 am

Debía de reconocer que la situación no estaba yendo como yo había imaginado y supuesto en un principio, generalmente, porque no había esperado que el cazador del que había oído hablar fuera en verdad un hechicero, o algo parecido a esto, que cambiaba un poco las tornas aunque no el hecho de ir permanecer en el lugar para averiguar todo cuanto pudiese de las hojas que traía conmigo, meras copias dejando las originales bajo buen recaudo, ya que aquel hombre era quien podía ayudarme a descifrar lo que ponía en aquellas hojas y el que podía darme la información que necesitaba para seguir con mi búsqueda. No había tenido muchos enfrentamientos con hechiceros y la Orden no es que tuviera muchos de estos entre sus filas, más bien en su mayoría eran todos seres sobrenaturales, pero no le tenía ningún miedo y si debía de enfrentarme a él estaba dispuesta a hacerlo porque en mi poder tenía aquella daga imbuida de magia que quizá fuera lo que más daño pudiera hacerle a aquel hombre, además de las armas normales pues por muy hechicero que fuera también sangraba como yo y una herida mortal podría matarlo. Estaba preparada para todo lo que pudiera pasar y no descartaba ninguna posibilidad, es más, en mi mente ideé un plan de planes que abarcaban todas y cada una de las posibilidades para que no me pillara de sorpresa, era una mujer a la que le gustaba tener todo bajo su control y el hecho de que aquel hombre supiera que iba a aparecer en su casa y me “invitara” a entrar, cambiando el curso de que debía de pillarlo desprevenido, no me gustaba en absoluto porque la sorprendida en ese caso había sido yo. Además había estado aquel juego que había estado utilizando de esconderse todo el rato y de no mostrarse hasta que yo no se lo pedí, cambiando también el lugar donde nos encontrábamos hasta que decidió aparecer junto a la enorme mesa lujosa sirviendo varios vasos. Él aseguraba con sus palabras que siempre había estado en el mismo lugar y que había sido yo quien había estado paseando por otra “dimensión” como lo había calificado él, enarqué una ceja por eso porque a mí no me había dado la impresión de que estuviera en otra dimensión y todo me había parecido bastante real, aunque no iba a entrar en detalle sobre aquel aspecto porque no tenía tampoco mucha idea sobre la magia y lo que ello conllevaba, pero sí era cierto que el salón donde me había encontrado no tenía nada que ver con el que ahora podía ver, mucho más grande, más lujoso, más espacioso y más iluminado que el anterior. El cazador frente a mí parecía joven aunque quizás tuviera algunos años más que yo, no me creía del todo que se hubiera pasado los años que había dicho como cazador porque su aspecto hablaba por sí solo, pero no había ido allí para tener una charla sobre su edad ni el tiempo que llevaba ejerciendo la profesión.

Acabó presentándose e hizo una ligera reverencia en la que soltó el vaso que este quedó flotando suspendido en el aire durante unos segundos para luego volver a tomarlo en sus manos, decía que estaba a mí “servicio”, aunque algo me decía que no era así del todo... igualmente decidí dejar a un lado las formalidades y dar paso a lo que realmente me había llevado allí: las hojas que guardaba en mi abrigo. Se las tendí mientras me acercaba a la chimenea y bebía del whisky que nos había servido a ambos apreciando el sabor, no es que fuera de beber mucho pero sí sabía distinguir cuando era un buen whisky o no, porque sabía diferenciarlo ya que me habían enseñado inclusive hasta eso, según sus palabras pertenecía a una familia que conocía y el whisky era irlandés, uno de los mejores sin duda. Le dejé el tiempo necesario para que pudiera estudiar mejor las hojas que le había dado mientras yo contemplaba la lumbre, fijándome en las formas de las llamas y en sus colores que iluminaban la estancia y creaban formas conforme estas se movía, por un par de minutos no se escuchó nada más en aquel salón que el crepitar de las llamas hasta que me giré para contemplarlo observar las hojas, volví a dar un trago al whisky de mi vaso y me fui acercando lentamente hacia Ryuu observándolo detenidamente, con la cabeza ligeramente ladeada mientras pensaba en las palabras que me había dicho como si fueran un acertijo o una adivinanza, quizás lo que intentaba era confundirme y por eso me lo había dicho aunque empezaba a pensar que no lo había dicho como tal sino que, realmente, me estaba respondiendo a la pregunta de qué era él porque jamás había conocido a un hombre que fuera cazador y, al mismo tiempo, un hechicero. Estaba concentrado en descifrar lo que ponía en los papeles y su atención seguía plenamente en las hojas hasta que me paré a unos pasos de él para no importunarlo, volví a dar otro trago al vaso de whisky y sonreí tras pasar unos segundos más en los que permanecía callado.


-Ah, acertijos en la oscuridad... así que sois un cazador, pero no un humano normal y corriente y a su vez tampoco un hechicero como tal.... eso plantea más preguntas que respuestas, señor Ryuu –dije justo antes de que hablara preguntándome qué es lo que iba a hacer con lo que ocultaban esas hojas, también me confirmó lo que yo ya sabía que era algo con muchísimo poder, y me preguntó para qué lo quería. Sonreí de lado porque, evidentemente, él no me conocía de nada como para ayudarme de forma tan gratuita y decirme aquello que andaba buscando con su ayuda, intuía que no me lo diría de primera mano y que tampoco se fiaría... no podía culparlo por eso último, siendo una mercenaria como lo era yo poco me importaba dónde acabase aquel objeto de poder, aunque también era cierto que si no lo encontraba yo podría encontrarlo cualquier otra persona que sí decidiera utilizarlo para el mal... yo simplemente lo quería en mí poder por motivos que, por el momento, él no debía de saber- ¿Interesado, señor Ryuu? –Pregunté porque sabía que si antes no había captado su atención ahora, que sabía lo que buscaba, la había captado por completo y quizás incluso hasta él quisiera encontrar dicho objeto- Oh, no debería de preocuparos lo que yo hiciera con el objeto en cuestión, más bien, debería de preocuparos qué harían otras personas si llegaran antes que yo y encontraran dicho objeto que como ya habéis afirmado, tiene un enorme poder –deslicé mi dedo por el borde del vaso y acorté la distancia quedando delante de él para dejar mi índice sobre las hojas que le había entregado- no soy la única que busca dicho objeto, son leyendas y mitos pero la gente como yo sabe que no es cierto y que muchas están basadas en la realidad –mi dedo se deslizó por la hoja hasta quedar sobre los símbolos que yo no había podido descifrar- me gustaría pensar que sois el único en toda la faz de la tierra que pueda descifrar esos símbolos, pero me temo que la suerte en ese sentido no juega a nuestro favor –hice una pausa y subí mis ojos azules a sus castaños- no voy a mentiros y a decir que soy una buena samaritana, entre otras, porque ni lo soy y porque de decíroslo sé que no vais a creerme... pero sí os voy a decir que mis intenciones para con ese libro son totalmente personales, pero no pienso utilizarlo para destruir el mundo si lo estáis pensando –sonreí de lado- en cualquier caso, sí habrá quien quiera dicho objeto para fines mucho más perversos y despiadados que no dudarán en hacer uso del poder de este objeto. Sé que he despertado vuestro interés con este objeto, ¿me equivoco? –Volví a hacer una leve pausa- sois coleccionista de antigüedades y quizás os interese tener dicho objeto... pero con lo que hay aquí no es suficiente para encontrarlo, yo tengo el resto de las hojas que faltan. La pregunta es, ¿qué estarías dispuesto a aceptar para ayudarme?


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Jue Abr 05, 2018 9:22 am

-A veces, no saber la respuesta es lo mejor, jovencita. Algún día os daréis cuenta.-

No pretendía jugar a los misterios, por eso, empleé un tono algo frío, quizás demasiado para lo que en realidad quería. Pero la cosa era así, no iba a entrar en un laberinto de acertijos en los que acabásemos, de alguna forma, siendo más abiertos el uno con el otro, y cuando me refería a abiertos, era en todos los sentidos de la palabra.
La mujer, además de pensar que estaba interesado en aquél objeto que estaba buscando, ocultó sus intenciones diciendo que ella no lo utilizaría para hacer el mal. Era más, me avisó de que debería preocuparme que cualquier otro encontrase ese objeto, pues sus fines sí que serían malvados.

Me mantuve serio, inexpresivo, observando a la mujer, clavando mi mirada en la suya cuando ámbas se cruzaron. Estaba equivocada, desde luego que lo estaba. Y tanta palabrería la perdía, y ni ella se había percatado de su error. ¿Pero qué había que esperar de alguien tan joven que solo tenía ganas de comerse el mundo? ¿De triunfar?
Incluso estaba equivocada al pensar que me negaría y yo mismo buscaría posteriormente el objeto, de haber sido así, solo me bastaría con torturarla un poco, quizás indagar en sus recuerdos más recientes, o incluso manipularla para que ella misma me trajera los pergaminos reales.

Volví la vista a los papeles, y cogí mi vaso de whisky, terminándolo de un trago. Me mantuve durante unos segundos en silencio, y después volví a girar la cabeza para mirar a la cazadora.
-Vos habeis dicho que tenéis los escritos originales, así que... ¿Por qué debería preocuparme de que otro quisiera encontrar este objeto? Si con tanta seguridad creéis que los tenéis guardados, no habría nada que temer.-Y ese era uno de los errores que había cometido la joven, y el cual no había pasado por alto.-Si bien es verdad que hay más gente que podría descifrar estos símbolos, nadie lo haría para ayudaros a vos, ni siquiera todo el oro del mundo compraría a un brujo para encontrar un objeto mágico para otra persona.

No esperaba dejar "impactada" a la cazadora, no era esa mi intención. Pues solamente había sido claro y sincero.
Pero, ¿qué clase de historía sería ésta si yo no aceptase ayudarla? Obviamente una muy aburrida, y no podía negar que algo de aventura si se me antojaba. Por eso, debía admitir que quizás estuviera jugando un poco con ella, puede que para ponerla a prueba o podía ser por simple entretenimiento. Pero eso iba a acabar ya


-Pero como dije antes, yo no soy un brujo como tal, así que... Te ayudaré, pero no te saldrá barato. ¿Qué puedes ofrecerme?


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Rashida el Jue Abr 12, 2018 9:18 am

Tal y como le había dicho a aquel hombre mis intenciones no eran tan malas y devastadoras como quizás diera a entender por mis palabras, por mis formas rudas de ser y de proceder en todo momento, sí era cierto que necesitaba de aquel objeto para mis propios intereses que no iba a comentar con aquel hombre puesto que no era necesario ni él tampoco precisaba de saberlo, solamente quería su ayuda y saber si me la prestaría en una común “unión” en la que ambos podríamos salir beneficiados de encontrar el objeto en cuestión. Sabía perfectamente que, por la importancia del mismo, había mucha gente interesada que lo estaba buscando pero por suerte había dado con los papeles originales aunque eso no me garantizaba nada pues en el mundo en el que me movía todo podía ser, todo podía resultar y la fuerte cambiar a favor de otro... en aquel mundo la consideración no era algo que primase y además a nadie le importaba nada, solamente miraban por ellos mismos sin importarles a cuántos se llevaban por el camino y a quién barría de por medio. Sabía que mi encuentro con el hombre que tenía frente a mí podía acabar de dos formas diferentes; o bien con su ayuda o bien largándome –si es que él me lo hubiera permitido por las buenas tras saber lo que buscaba- sin la ayudaba que necesitaba y teniendo que empezar de nuevo con la búsqueda de alguien que fuera capaz de leer aquellos símbolos, que los habría puesto que Ryuu no sería el único pero sí era el que tenía más cerca y con el que menos tiempo me llevaría... claro que ese pensamiento lo había tenido cuando sabía que era un cazador, ahora que sabía que era algo mucho más complejo que eso y que además estaba mezclado con la magia cambiaba todo en absoluto. No debía de subestimar a aquel hombre aunque él tampoco debía de subestimarme a mí pese a que estaba jugando en su casa, y en su terreno. Llevé de nuevo la copa a mis labios para beber de aquel whisky que me había servido casi apurando ya la copa que me había servido en lo que mis ojos lo escudriñaban, con el ceño levemente fruncido en lo que él observaba las hojas que le había pasado donde solamente con aquel par en sus manos podría saber perfectamente lo que andaba buscando. Para un coleccionista de antigüedades como lo era él y, ahora recientemente descubierto, que era también algo así como un “brujo” quizás jugara esa baza en mi favor y decidiera ayudarme con lo que traía entre manos.

Lo cierto es que ya me costaba bastante estar allí porque mi orgullo no me lo permitía, yo era una mercenaria que trabajaba mejor sola y a la que le gustaba sacar las cosas por mí misma, el hecho de estar allí y tener que pedir ayuda a una persona totalmente ajena de la que no me fiaba para nada no es que fuera algo que me aliviara en absoluto, pero era lo que debía de hacer si quería encontrar dicho objeto y que él me proporcionara la información que necesitaba para seguir avanzando. Ya había dado el paso en el hecho de pensar que tendría que trabajar con él para encontrar dicho objeto, no pensaba hacer muchas más concesiones que esas porque ya tocaba algo de mi orgullo aunque no lo dejara ver, pero lo cierto es que así era. Acabé enarcando finalmente una ceja cuando me preguntó por qué debería de preocuparse si yo poseía los papeles originales y estaban a buen recaudo, a salvo para que nadie pudiera encontrarlos. No es que creyera que estuvieran bien guardados sino que realmente era más que una afirmación mis palabras porque es lo que era, no quería entrar en un debate por sus palabras sino que ya quería avanzar un poco y empezar a entrar en materia por lo que eso pasaba por saber si me ayudaría o no. Decían que la paciencia era una virtud pero lo cierto es que yo no era para nada paciente, así que no llevaba demasiado bien las esperas en ese sentido. Mordí mi labio moviendo la copa entre mis dedos con movimientos circulares y cortos dejando que el whisky se moviera de esa forma en la copa y me apoyé contra el brazo del sofá que había en el gran salón quedando medio sentada en este sin apartar la mirada de Ryuu, no porque no me fiaba de nadie y aunque bien sabía que si quisiera hacerme algo ya lo hubiera hecho eso no restaba que confiara plenamente en él.



-Porque como habrás averiguado no es un simple objeto del que estamos hablando, sino que es uno bastante importante y poderoso el cual atrae la atención de muchos que, por años, han perseguido y dado caza a ese objeto en particular. Lo que tienes ahí –señalé con mi dedo sujetando la copa con los otros- son una copia de los originales y sí, están a buen recaudo... pero esos papeles han pasado por muchísimas manos y estoy convencida de que habrán más copias por ahí y que seguramente estén en muy malas manos –volví a dar un trago a la copa- verás, tengo entendido que hay gente que va tras el mismo objeto que yo aunque, sin embargo, yo tengo el libro original y no una burda copia en la que quizá no estén todos los datos que realmente hagan falta para encontrarlo. Pero este mundillo es un poco cerrado y todo sale a la luz tarde o temprano, la gente se mueve demasiado bien por las sombras y la información es algo que vuela con bastante velocidad entre las personas –hice una pequeña pausa- a estas alturas estoy convencida de que me siguen la pista y aunque confío en mis habilidades y he sido bastante precavida en esconder el libro en un lugar que no pueda encontrar nadie, eso no quitará para que nos sigan o incluso puedan dar con alguien que como tú pueda descifrar esos símbolos –ladeé un poco la cabeza observándolo mientras hacía una pequeña pausa en mis palabras- lo cierto es que quizá otro brujo no quiera ayudar, pero ambos sabemos que haciendo las presiones necesarias cualquier persona acabaría cediendo –y por “presiones” me refería exactamente a la tortura, no todos la aguantaban hasta el final o morían por algo que nos les concernía en lo más mínimo. Si él pensaba pedirme dinero por su ayuda no era algo que me preocupara en lo más mínimo, a diferencia de otras personas el dinero no era uno de mis grandes problemas y tenía de sobra para darla la cantidad que él pidiera, aunque algo me decía que tras ver el lugar donde vivía y el lujo que había en el lugar no iba a ser dinero lo que acabara pidiéndome. Acabé la copa dejándola vacía y me levanté del brazo del sofá para acercarme a la mesa, y de paso quedar más cerca de él, dejando la copa sobre la lujosa mesa en lo que pensaba que podía ofrecerle al cazador y hechicero al mismo tiempo que le pudiera interesar para que terminara cediendo en su ayuda- soy consciente de que quizás lo que pueda decirle, u ofrecerle, no sea algo que quiera... sin embargo estoy convencida de que el objeto en cuestión sí es algo que le atraiga, ¿me equivoco? –Pregunté clavando mis azules en sus castaños- verás, aunque pueda parecer extraño busco el objeto pero tampoco tengo la intención de quedármelo, y al ser un coleccionista de antigüedades y además un hechicero seguramente a ti te interese mucho más que a mí –sonreí de lado- además tengo entendido que hay más libros como el que tengo escondidos en otros lugares, quizás en el mismo sitio donde se encuentra dicho objeto, que a mí por la magia no es algo que me interese, pero a ti si.... por lo que, salvo el objeto, todo aquello que nos encontremos será para ti. Es una oferta más que generosa teniendo en cuenta que soy mercenaria y que con esos libros podría ganar una fortuna o bien cambiarlos por algo que me interese, porque dudo muchísimo que viendo el lugar en el que vives lo que vayas a pedirme sea dinero... no creo que lo necesites –con mis manos abarqué el lugar haciendo referencia al lujo que había por todos lados y que era más que notorio.


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Re: Destiny Of The Chosen ~ Privado

Mensaje por Ryuu Chandler Arkensow el Jue Abr 26, 2018 11:57 am

-En caso de que existan más copias, eso puede significar que ya vayan por delante, si es que hay alguien más interesado en éste objeto.

Aquél comentario, que había realizado en voz baja, casi era más un pensamiento propio que otra cosa: Ya que sí, estaba sumido en mis pensamientos —sin dejar de escuchar a la joven— y meditando si realmente merecía la pena ayudarla. Todo sería más sencillo si acababa viajando en el tiempo y comprobando yo mismo si merecía o no la pena, pero si hiciera eso, ¿qué gracia tendría todo después? Lo bueno de una aventura era ese misterio y esas ganas de querer encontrar cosas, investigar ruinas y templos perdidos y hacer frente a diferentes peligros que había en éstos. Todo eso se perdería si símplemente me colaba a través de un agujero espacio-temporal y me iba hasta el momento en el que encontraba lo que deseaba.
La chica terminó de confirmarme que había alguien mas detrás del objeto, por lo que eso significaba que no nos sobraba tiempo, o al menos no le sobraba a ella. Y que incluso era probable que encontrasen a alguien que pudiera descifrar aquellos códigos para ir por delante, lo que me hizo sonreír ligeramente, de forma sarcástica.


-Esto son runas Egiplianas: Sucesores del mago Merlin, que vivieron en el antiguo Egipto, escondieron algo muy poderoso. Si existe alguien, que como yo, puede leerlas, significa que tiene miles de años. ¿Me ves con cara de tener miles de años?-Entonces borré mi sonrisa, quedándome totálmente serio, y la miré fíjamente.-La respuesta es no.-Volví la vista a los escritos y busqué mi vaso, ya en la mano, le di un trago y suspiré.-Sí que existen algunos pergaminos y libros que pertenecieron a Merlin, y eso podría ayudar a la traducción de éstas runas, es lo único que podría servirle a un mago para saber qué significa ésto.

El explicar por qué yo sí podía leerlas sin necesidad de haber estudiado ántes las runas de Merlin era simple, y todo venía gracias a mi ascendencia directa con el Primer Mago, el sucesor de todos los brujos y brujas que existían. Aquello me daba la capacidad de poder leer cualquier tipo de libro mágico sin ningún problema, pues mi propia mente lo traduciría a cualquier idioma que yo conociese.-Así que con "presionar" a otra persona no te servirá, porque existen muy pocos ejemplares útiles de los libros de Merlin.-Sabía que la chica trataba de utilizar la famosa táctica de la "psicología inversa" para convencerme de que la ayudase, que fuera yo el que acabase cediendo por alguna razón. Y realmente tenía curiosidad de saber qué era lo que tanto quería buscar Rashida, pues al fin y al cabo, tenía que ser importante.

Llegaron entonces las negociaciones, ámbos sabíamos que dinero no era precísamente lo que quería, pues no lo necesitaba, y tampoco quería bañarme en oro todos los días cada vez que me despertase. Pero sí que me interesaba cualquier cosa que pudiera haber allí que pudiera llevarme para la tienda, o incluso algún libro mágico que pudiera quedarme para mantenerlo a salvo de manos ajenas y peligrosas.
Rashida se mostró decidida a dejarme el derecho de quedarme incluso con el mismo objeto que estaba buscando, lo que me resultó incluso extraño, ¿para qué quería buscarlo entonces? Me mantuve imperturbable, pensativo, durante unos segundos, sin quitar la vista de encima de los escritos. Respiré hondo y entonces llegué a una conclusión.


-Te ayudaré, pero así irán las cosas: Yo mando, no quiero reproches ni heroicidades, iremos tú y yo, nadie más. Y si pones en peligro la misión, estás sola, me desentenderé del tema y tendrás que buscarte la vida. Si piensas traicionarme una vez lleguemos al destino, te mataré, no será rápido, para que recapacites sobre lo que has hecho.-Señalé los escritos y me retiré de la mesa.-En dos días volveremos a reunirnos, prepara el resto de los textos y equipaje, iremos a Egipto.-No expliqué dónde sería la reunión, pues yo la encontraría a ella, y tampoco la di tiempo a hablar más: Me di la vuelta, haciendo flotar por un momento parte de mi túnica, y en ese momento, yo, aquél salón y la mansión desaparecimos ante los ojos de Rashida. Y ésta se daría cuenta, una vez que saliera del posible shock, que estaría en una calle cualquiera de la ciudad parisina, con sus pergaminos en las manos y todo tal cual estaba, como  si todo aquello hubiera sido un sueño.


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Ryuu Chandler Arkensow
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