Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Entre dioses y heroes

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Entre dioses y heroes

Mensaje por Ettore el Mar Abr 24, 2018 8:46 am

Recuerdo del primer mensaje :

Eterna condena, ese era el precio que pagué por la belleza de una mujer. Troya cayó ante mis ojos por culpa de la bella Helena y sus caprichos. Durante siglos Afrodita envió a sus lacayos a buscarla y custodiarla seguramente arrepentida de haber llevado a mi hermano París ante ella, pero ahora había escapado, el mundo tal y como lo conocía cambiaría, pues esa mujer era un demonio capaz de impartir odio y caos por donde pisaba.

Los rumores me llevaron a tierras norteñas, al parecer un conde llamado Höor Cannif daba cobijo a la sobrenatural, era experta en engatusar a los hombres así que no podía culpar a un mero mortal a caer ante sus influjos ¿acaso no lo hizo antes con los míos?
Esperaba que aquel hombre me escuchara y entrara en razón, pues no me iría sin Helena, ahora apodada Briseida para no llamar mi atención ni la de aquellos que como yo la buscaban.

La noche había caído cuando me presenté frente a los muros de Akershus, mi corcel negro llevaba anudados tras de si a dos hombres encapuchados y una doncella bocazas que me encontré por el camino. Intuía el conde no soltaría presa sin un reembolso sencillo.
Pronto los arqueros me apuntaron, grité el nombre de aquel que podía darme respuestas, exigí que le hicieran salir para habar de hombre a hombre, parlamentar, así se hacían las cosas en mis tierras, mas como respuesta me encontré los culos de muchos de esos bárbaros y alguna que otra verga.
Su desfachatez me llevo a gruñir, el honor no abundaba al otro lado de la frontera, pero bien sabía que el héroe, como lo apodaban acabaría saliendo de entre esos muros cuando entendiera que no había opción si quería que su amiga, como lela misma se había tildado, siguiera en pie.

El acero acarició el cuello de la dama y de un tirón saque el saco de su cabeza dejando ahora su angelical rostro al descubierto.
-Höor Cannif -rugí de nuevo esperando que ahora encontrara motivación para mi propuesta.
No tardó en demasía en espada bastarda a la espalda cruzar el portón que tras de él se cerro, los arqueros seguían apuntando mas su mano se alzó y estos se relajaron.
-¡Suéltala! -ordenó imperativo -querías verme, aquí estoy, ahora suéltala.

Empujé a la chiquilla que con lagrimas en los ojos corrió hasta los brazos de su amigo, este alzó su mentón para mirarla, preguntándole si estaba bien y ella solo asintió.
-!Ve dentro!  -ordenó devolviendome toda la atención -¿quien eres? -preguntó hundiendo sus pardos en los míos.
-Ettore -respondí con calma -pero eso no es importante, tras tus muros custodias a una mujer griega, devuélvemela y me iré sin mas, de no hacerlo esta ciudad caerá, removeré cada piedra hasta dar con ella. Su nombre es Helna, o Briseida como se hace llamar ahora, es una inmortal, dámela y me largaré.
-No hay ninguna Helena tras mis murallas -aseguró -vete por donde has venido y olvidaré esta afrenta.
Hizo ademan de ir a soltar a sus hombres, mas mi espada se interpuso en su camino.
-No te creo, esa mujer es experta en la mentira y en conseguir que los hombres pierdan por ella la cabeza.
-He dicho que no doy cobijo a esa mujer, de hacerlo, no mentiría, simplemente note  la entregaría. Aparta tu espada vampiro -rugió.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Thorsteinn el Jue Mayo 10, 2018 6:25 am

Thorsteinn les acompañó un trozo del camino al principio, pero luego sintió la llamada desde Asgard y sencillamente desapareció. Algo sucedía en su reino y era Odín quien lo llamaba a él, Valfreyja se podía quedar con los mortales.

Atravesó el Bifröst donde Heimdall el guardián observana todo lo que acontecía en los nueve reinos y se dirigió directamente hacia las torres de aguja donde el gran Padre lo había convocado. Cuando entró en el salón, allí estaba también su hermano Loki, que había estado ausente los últimos meses. Frunció el ceño al verlo.

Tu hija la ha liado en Midgard, ponle freno.— Loki sonrió ladino y Odín levantó la mano haciéndolo callar. Thor apretó los dientes.

Hay algo que es más importante ahora, debéis partir hacia Alfheim y exigirle al rey Freyr que cumpla con sus promesas, está descuidando el flanco y ahora que hay otros dioses rondando... es necesario.

¿Para qué me necesitas a mi? que vaya él!!.— señaló a Loki, y Odín enarcó una ceja. Estaba claro que no quería dejar a su hijo sin control, pues bien conocía la tendencia del dios del caos para meterse en líos.

Vamos hermano, así tendremos tiempo de... ponernos al día. Y cuando regresemos hablamos de Hela. O de tus ganas por encontrar la espada de la Luz.

Odín frunció el ceño, sus hijos a veces eran unos pazguatos, uno por permitir a su nieta Hela que rondase a los humanos, y el otro por ambicionar un arma que no podía empuñar. Si al final le tocaba pegar un puñetazo en la mesa, allí iba a liarse muy gorda, pero esperaría que les entrase el sentido común.

Thor se dio la vuelta rezongando que cuanto antes fueran antes volverían. Rumió su enfado haciendo que las nubes se tornaran compactas y negras y descargasen una ventisca imponente, con rayos y truenos restallando. Ahí se le congelasen los huevos a Ares y se le cayeran para siempre.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Heith el Jue Mayo 10, 2018 1:02 pm

La conexión en el sueño se había roto, por eso la völva había caído a través de aquel agujero semejante a un pozo y ahora se hundía en brea negra, pestilente y pegajosa. Reunió todas sus fuerzas que concentró en las manos, reafirmando los dedos alrededor de aquella nudosa raíz proveniente de la nada. Dio uso de ella como pudo, arrastrando su cuerpo hacia fuera, trepando por la rama de corteza lisa y, desgraciadamente, poco adherente. Le costó, porque aquella sustancia viscosa y pesada no dejaba de tirar de ella hacia abajo, como si tuviera vida propia y ansiara ahogarla. Una voz resonaba a lo lejos, desde arriba, desde un pequeño, diminuto más bien, agujero que se vislumbraba en la distancia, casi como si fuera en el cielo de una oscuridad tenebrosa, parecida a una luz titilante como la de una estrella, un lucero que parpadeaba con cada sílaba que se susurraba en ese firmamento. Mas era incapaz de discernir lo que le decía y, pronto, se dio cuenta que aquellos murmuros sin sentido únicamente la distraían. Regresó la vista a la raíz y con cada jadeo, fue ascendiendo hasta lograr salir del charco negruzco y hambriento. Echó la mirada hacia ese lago de oscuridad y como si un frío helador lo invadiera todo, su aliento salió blanquecino frente a su boca. Justo en ese instante, ella despertó sobresaltada con el cuerpo cubierto de un sudor frío, pálida y con los dedos azules como si acabara de pasar una noche inmersa en el charco de un glaciar recién derretido.

Buscó algo con lo que calentarse las manos, pero mientras lo hacía, se percató que del libro que yacía a su lado, emanaba el mismo frío helador que en su sueño. Se envolvió en unas pieles que reposaban junto al fuego y se sentó con el tomo entre las piernas. No se notaba la temperatura con el tacto, pero la impresión era de puro hielo. Pasó sus páginas con cuidado, hasta que dio con una de ellas que llamó su atención. En ella los jeroglíficos se movían en una sinuosa danza hipnótica. Se quedó con la mirada fija en la hoja, sin parpadear siquiera y palabras comenzaron a brotas de sus labios, mas la voz no era suya, sino que parecía el eco de un pasado ya muerto y olvidado, asomando a través de su boca con afilados y venenosos dedos.



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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Afrodita el Jue Mayo 10, 2018 4:31 pm

Sin necesidad alguna de dormir, se pasó las horas sentada al borde de la cama, pasando las cuentas de un collar de una en una entre sus dedos, contándolas una y otra vez sin descanso, sin prisa tampoco. Su mente volaba rauda y se trasladaba a pensamientos negativos, a recuerdos que la eternidad no era capaz de eliminar y la memoria se empeñaba en sacar a flote de vez en cuando. En el caso de la diosa del amor, eso se había ido acentuando en los últimos siglos y era lo que había provocado en ella cierto cambio que, al parecer, sólo Ares  había descubierto. Su matrimonio con Hefesto era una farsa, lo sabía el Olimpo al completo e incluso los simples mortales. Así que el que su propio marido ni se diera cuenta de que algo la aquejaba, no era ninguna sorpresa para diosa.
 
Cuando los primeros rayos de sol debieron atravesar las cortinas de su estancia, no lo hicieron, ya que el cielo estaba encapotado y el astro rey oculto bajo un tupido campo de nubes grises que le prohibían el paso a sus haces. Eso era lo que necesitaba el troyano para poder unirse al grupo y viajar todos juntos, de noche podía resultar más complicado por la poca visibilidad y el tipo de camino que les aguardaba, según palabras de la diosa nórdica.
 
Montaron a caballo, todos de pelaje grueso y corpulentos, monturas perfectas para resistir el clima del norte y soportar largas travesías por senderos escarpados. Los necesitarían para alcanzar su destino, porque según Freya, no se podía uno trasladar como quisiera hasta la völva, pues una especie de magia la envolvía, precisamente protegiéndola de los dioses, por lo que debían llegar a ella con métodos mortales, a pie, en carro o a caballo. Así que cabalgando se adentraron en una ventisca que parecía tener congelado al conde, mientras el resto ni se molestaba en cubrirse con pieles. Ettore era un vampiro, a él le importaba poco el frío y el resto eran dioses, para ellos el clima no tenía mayor efecto que el de alterar las cosas a su alrededor, mas no les afectaba a ellos. La deidad del amor observaba con algo de reocupación al pequeño mortal, no quisiera tener otra muerte más en su conciencia, eso era algo que le correspondía a Ares y no a ella. Y aunque el dios de la guerra estaba muy ocupado burlándose del griego e intentando arrimarse a Afrodita, le faltó tiempo para apostar con Freya por la muerte del norteño una vez se apearon de sus monturas.
 
–Eres incorregible.–
 
Comentó la morena, rodando los ojos e intentó que su caballo apretara el paso, tirando de sus riendas, ahora que se movían a pie, para dejar atrás al engreído y dar alcance al cainita que parecía presidir la comitiva, aunque no debía tener una idea clara del destino al que se dirigían.
 
–¿Sabes dónde vamos?–
 
Le preguntó, no porque le importara hacia dónde iban, sino por intentar iniciar una conversación. La noche anterior parecía haberlo hecho el troyano, así que esta vez le tocaba a ella mover ficha en el tablero.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Valfreyja el Vie Mayo 11, 2018 4:20 am

Antes de partir, la pirata se dirigió nuevamente a la diosa que la miró como si fuera una patata capaz de hablar. Sus palabras le suponían la misma relevancia que si fuera de ese modo y que se mostrara tan altiva le parecía muy gracioso. De quererlo, acabaría con ella en un pestañeo, pero ni siquiera para eso merecía la pena.

–Nos vamos.–

Sentenció, pasando de largo junto a la británica y de un salto se subió a Fenrir. Ella no necesitaba caballo, su montura era mucho más resistente, fuerte y veloz que cualquier corcel habido y por haber. Y aunque a veces era un poco quejica, con ella solía portarse más o menos bien.

La ventisca para Freya no significaba nada, había sufrido fríos mucho peores a manos de Loki y aún así ni se había inmutado en el sentido que lo haría un humano, así que atravesar el helador viento sólo la despeinaba y aunque era la diosa del amor, no era tan presumida como la griega. En la guerra uno se desaliñaba, se ensuciaba y terminaba oliendo a sangre, barro e incluso a mierda de caballo. Todo era acostumbrarse y no hacer un castillo de un grano de arena.

Cuando todos desmontaron, ella también lo hizo, no porque fuera necesario literalmente, pero sí era cierto que cuanto más bajos, menos resistencia oponían al aie y avanzaban más rápido.

Cogió la moneda que le lanzó Ares y tras observarla, se la guardó en el bolsillo del pantalón que llevaba.

–Me la guardo ya, porque ten por seguro que has perdido. Hablas de un hombre del norte, no de un delicado griego.–

Sonrió al escuchar la contestación del conde que furibundo como un león hambriento le respondió en un gruñido. Ella se había quedado a la cola y pudo ver como, sin previo aviso ni despedida, Thorsteinn desaparecía, seguramente siendo reclamado por su papaíto. Rio porque en el fondo no era más que lo que habían dicho en la taberna los mortales, un calzonazos.

Debían buscar resguardo, al menos por los caballos y el humano, así que en cuanto el que iba a la cabeza, el troyano, localizó una gruta en las escarpadas montañas, se dirigieron hacia ella sin pensarlo. Hasta que no llegaran, no sabrían lo grande o profunda que era, pero si podían meter dentro a las monturas, sería suficiente para que con la ventisca no murieran.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Ettore el Vie Mayo 11, 2018 6:22 am

Tras un rato andando lo más rápido que la nieve nos lo permitió, vislumbramos la entrada a una cueva. El conde aguantaba como un jabato peor le castañeteaban los dientes y sus labios estaban amoratados. Nos acercamos a la boca de la gruta con rapidez, desde luego parecía muy profunda, entramos en ella con cierta precaución, cualquier otro animal podría estar como nosotros buscando refugio.
Höor y yo nos miramos consecutivamente y a la par desenvainamos el acero antes de seguir andando bajo la mirada de los dioses que a nuestras espaldas parecían simplemente pasar el rato.
Seguímos ambos avanzando por la gruta con paso firme cuando el ruido de algo abalanzándose sobre mí, me hizo reaccionar, rodé por el suelo, para evitar que me atrapara, y me incorpore con rapidez haciendo bailar el acero entre mis dedos.

Frente a mí, había un monstruoso animal, que no había visto nunca, me doblaba en tamaño, era una mezcla de lobo y hiena, su pelaje hirsuto con manchas, una larga crin erizada que recorría toda su columna vertebral terminaba en una cola larga y peluda le daba un aspecto de bestia mágica.
Parecía un macho solitario, seguramente le había pillado la ventisca antes de reunirse con su manada, y este era el lugar donde había decidido refugiarse.
Un gruñido salió de su garganta mientras me mostraba sus grandes fauces, llenas de dientes y con unos grandes colmillos amarillentos.
Parecía muy rápido, por como flexionaba las patas mientras trataba de rodearme, buscando el mejor flanco para volver a abalanzarse sobre mí.


Tense el gesto y cuando la bestia se acercó sajé en un raudo movimiento, que impacto con fuerza sobre su pecho, haciéndole lanzar un gemido de dolor.
El animal se abalanzo de nuevo, cayendo sobre mí con sus fauces abiertas, coloque la espada entre medias, mientras trataba de quitármelo de encima evitando que atrapara mi yugular con sus colmillos que quedaron a escasos centímetros de esta, notaba su aliento en mi rostro.
-Conde cuando quieras -rugí esperando dejara de mirar la escena, peor al parecer otra cosa había llamado la atención de este, un grito femenino.
Asentí cuando este salió corriendo de nuevo a enfrentar la ventisca, parecía que tendría que arreglármelas solo pues Ares se había sentado en una roca y se comía una vid que no se bien de donde cojones había sacado.

Flexione mis piernas por debajo de su vientre y lo impulse hacia atrás, este salió despedido, rozando con su garra mi brazo en un intento de agarrarse a algo.
Me puse en pie con rapidez, la bestia volvió a preparar su rápido ataque, sujeté con firmeza la espada, el animal estaba en el aire y atravesé su garganta con furia.
La bestia cayó ante mí mientras se desangraba y daba sus últimos coletazos intentando agarrarse a la vida.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Höor Cannif el Vie Mayo 11, 2018 6:24 am

Mire hacia arriba instintivamente, cuando la vi.
Un aguila que nos doblaba el tamaño agarraba con fuerza entre sus garras a una mujer que luchaba por zafarse del agarre y que gritaba pidiendo ayuda.
Saqué una flecha y la coloque en la cuerda con rapidez.
Intente concentrarme, tenía que darle en una de las patas para forzar que la soltara, no me valía cualquier punto porque si se alejaba demasiado no tendríamos nada que hacer.

Fije la vista en su rítmico vuelo, tense el arco con fuerza, y tras apuntar en una de sus patas solté la saeta, que cogió gran velocidad.
La seguí con la vista, hasta que impacto en la pata del ave de presa, que soltó irremediablemente a la doncella, haciéndola precipitarse al vacío.
Esta gritaba mientras caía.

Freya, dispuesto a lanzar un conjuro supongo que para atraparla, antes de que impactara contra alguno de los salientes de la montaña, cuando otra águila, del mismo tamaño se puso ante ella, le golpeo con la zarpa haciéndolo rodar por el suelo mientras se llevaba la mano a su brazo herido.
Esta parecía el macho, ya que su tamaño era menor, seguramente estarían protegiendo el nido.

Me asome por el acantilado, buscando a la joven que seguía cayendo inexorablemente
La hembra se abalanzo de nuevo en un vuelo picado, cogiéndola de una de sus piernas y volviendo a levantar el vuelo.
Esta era mi única oportunidad pensé, coloque mi arco en la espalda y saque la daga de mi cinto.
Eche una mirada furtiva a Freya que corría hacia el acantilado, supongo que para ver que había pasado con la chica.
Al ver mi mirada, parece que me leyó el pensamiento, y se paró en seco.
-¡Höor! –grito

Apoye mis pies en el borde y cogí todo el impulso que pude precipitándome al vacio, abrí los brazos en cruz, en un intento de tener mayor volumen y caer sobre la maldita águila que alzaba el vuelo rozando el borde de la pared del acantilado.
Aquello minutos en el aire resultaron angustiosos, aunque pronto caí a plomo sobre la asombrada águila, que no preparada perdió el equilibrio cayendo en picado con nosotros.
En un intento de recobrar el vuelo planeo acercándose como pudo a uno de los salientes, cayendo los tres bruscamente sobre el abrupto terreno.
Golpee mi hombro derecho contra una de las rocas, un fuerte dolor hizo que apretara los dientes. Note el hombro fuera del sitio, apenas podía moverlo.
-¡Mierda!


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Ares el Vie Mayo 11, 2018 6:51 am

Y ahí estaban los grandes héroes haciendo de las suyas, el congelado Höor saltó como un resorte al oler hembra en apuros, ladeé la sonrisa mirando a Afrodita con una picara sonrisa.
-Hay que reconocer la vitalidad que tienen estos norteños -apunté riéndome mientras señalaba a Ettore con el dedo -por contra nuestro griego se ha quedado bailando con la mas fea.

Un racimo de uvas apareció en mi diestra tras un chasquido, llevé la primera a mi boca masticándola con placer, dejando que el jugo bajara por mi garganta.
-¿quieres? -pregunté ofreciéndoselo a una enfadada y preocupada Afrodita que creo solo quería ayudara a su querido héroe.

El griego acabó quitándose de encima a la bestia y dándole muerte salió de debajo de su cuerpo peludo.
Aplaudí mirando al griego con cierta diversión.
-Muy bien machote, seguro que ahora Afrodita tendrá empapadas sus bragas.
Esta me dio un manotazo en el pecho y yo se lo devolví en el culo mientras el héroe se examinaba el arañazo del brazo.
En nada cerraría la herida, era un vampiro, pero claro, su afán por llamar la atención de una diosa que se le acercó deprisa no conocía parangón.
Enarqué una ceja mirándolos.
-Eres consciente Afrodita que es inmortal verdad

Ettore me ignoraba, el norteño por contra me parecía mas graciosos porque mis palabras siempre lo hacían saltar y con esa lengua mordaz que se gastaba me las devolvía peor la indiferencia del Griego me sacaba de mis casillas.
-Estoy bien -aseguró el vampiro a Afrodita – Tenemos que prender fuego, la noche será fría y aunque a mi no es que me incomode el norteño necesitará entrar en calor y no creo que ninguna mujer se ofrezca -bromeó Ettore.












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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Heith el Vie Mayo 11, 2018 12:25 pm

Como si algo estuviera saliendo de su boca, como si un pequeño esqueleto negruzco estirara de las comisuras de los labios de la völva, dilató su boca hacia los lados durante unos segundos en los que un sepulcral silencio se adueñó de la cueva. Ya no se escuchaba la voz y los ojos de la mujer se habían puesto blancos, no que giraran, pues se podía percibir bajo la densa tela extraña sus iris y pupilas, pero todo claro como la nieve más pura. Y, de repente, rompiendo con la tensión muda, todo comenzó a temblar como había ocurrido en el sueño. Las paredes se tambalearon, arenilla y piedra cayendo, el suelo resquebrajándose y el fuego expandiendo los largos brazos de sus llamas hasta alcanzar las pieles. Humo negro, denso y maloliente que envolvió a la hechicera que parecía seguir en trance. Ella no se inmutaba aunque el calor abrasador comenzara a acariciarla al trepar por los trozos de cuero que la cubrían, lamiéndolos. El grito de un águila en la distancia, el eco del quejido de un hombre, la völva volvió en sí, justo a tiempo para alzarse sobresaltada, abrazando el libro contra su pecho. Debía salir de ahí si no quería morir pronto. Sus pies descalzos se deslizaron raudos por el suelo en dirección a la salida, siguiendo el mismo recorrido que tomaba la humareda negra y las lenguas de fuego.

Una vez a salvo, en el exterior, como por arte de magia, y no precisamente la de Heith, el incendio se extinguió sin más y la negruzca neblina desapareció. Separó la solapa de su pecho, sujetando el gran tomo con ambas manos por detrás, como cuando cargaba con leña, y observó su cubierta. Ya no se veía aquella apariencia de hielo, y nada más allá de ser el dichoso libro de los vivos egipcio, llamaba su atención. Frunció el ceño sin comprender nada de lo que ocurría y otro grito hizo que desviara su mirada hacia las montañas del otro lado del valle. En su lado hacía bastante sol, pero allí las nubes se cernían tupidas y una ventisca se arremolinaba alrededor de los escarpados riscos. Entornó su mirada y pudo discernir una gigantesca águila batiendo sus alas al caer en picado. Estaba excesivamente lejos y mucho era que pudiera deducir tanto a aquella distancia. Era una hechicera poderosa, pero tenía limitaciones y no todo se podía arreglar o mejorar con magia. -Ya vienen.- Comentó, no por lo que había visto, sino porque lo sintió dentro, había tenido un pálpito.



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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Alea el Vie Mayo 11, 2018 1:19 pm

Como su destierro debía quedar claro desde el principio que era un castigo, había sido abandonada en la cima de la montaña más alta y fría de todo el norte de Midgard. Precipicios a ambos lados, un frío helador y un viento que se empeñaba en balancearla, mientras ella intentaba aferrarse con sus manos desnudas al escarpado saliente. La afilada piedra cortaba su fina piel y el dolor la recorría, agarrándose con todas sus ganas a la vida. Caerse de allí sólo significaría la muerte y aunque mientras vivía en Alfheim se había planteado en una ocasión un final precipitado como aquel, ahora que, al fin, había escapado, deseaba sobrevivir, conocer una sociedad distinta. Ansiaba más que nada ser un individuo en vez de formar parte de una inmensa colmena. Pero allí estaba, a punto de perderlo todo antes de haber conseguido nada.

Aguantó cuanto pudo, pero el bamboleo del fuerte viento la superó, arrancándola de su único punto de sujeción y se la llevó en caída libre por una ladera escarpada y vertiginosa, golpeando su cuerpo contra las rocas. Los quejidos escaparon de su garganta y con uno de sus gritos, fue cazada al vuelo por un enorme animal alado. Sus garras la envolvieron, encarcelaron su cuerpo y lo aprisionaron. La habían salvado de la caída, pero tal vez fuera peor morir despellejada por aquel afilado pico dorado que a base de golpes y un impacto final rotundo. Intentó zafarse, buscar una de las dagas que se mantenía oculta en su bota alta, pero las falanges del bicho se cernían con virulencia alrededor de sus brazos, apretando hasta hacerle crujir las costillas. Gritó de manera desgarradora, no sabía por qué lo hacía, pues estaba ella sola. Tal vez el chillido aturdiera al animal, lo asustara y liberara a su presa. Pero no lo hizo.

Aún sin darse por vencida, intentando que la soltara al menos con uno de sus dedos, a mordisco limpio atacaba el nudillo del ave. Se movió un poco, pero sólo logró que le clavara la garra en el muslo. Gritó de nuevo, pero calló al oír un silbido lejano aproximarse. Giró la cabeza en la dirección y pudo ver la saeta antes de clavarse. De nuevo caía en picado, era libre, pero duró poco, porque otro animal igual que el primero, aunque algo más pequeño, la cazó al vuelo. -¡Suéltame!- Le ordenó al bicho que, como era de esperar, la ignoró por completo. No importaba si era porque no la entendía o porque simplemente no deseaba escucharla. Ella iba a ser su comida o tal vez la de sus enormes crías. La elfa estaba mareada, todo daba vueltas a su alrededor y no entendía nada de lo que ocurría. El repentino cambio de presión y los tirabuzones excesivos en el aire, hicieron que perdiera el conocimiento durante un breve espacio de tiempo, pero el suficiente como para que, al despertar, estuviera ya en tierra firme, llena de arañazos, la ropa medio raída, sangre por todas partes y arenilla hasta en la boca. Escupió, limpiándose la boca luego con el antebrazo e intentó darse la vuelta con varios quejidos. Tenía el muslo abierto por la parte de atrás de la pierna y le dolían hasta las pestañas. Logró quedar medio sentada, encontrándose entonces con el ave a su lado, muerta, tenía el cuello partido, el pico doblado y la lengua saliéndole por un lateral. Un poco más a su izquierda, un hombre tendido que se quejaba. ¿De dónde había salido? Le escuchó gruñir y por mero instinto, se movió de lado, arrastrando su culo por el terreno en su dirección, dejando un camino de sangre tras ella cuando la tierra rozaba la herida abierta. No era una arteria, así que sólo sangraba cuando algo tiraba de la carne. -¿Hemos caído sobre ti?- Preguntó con cierto miedo a estar en lo cierto. No deseaba ser la culpable de que él sufriera.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Afrodita el Sáb Mayo 12, 2018 8:46 am

En cuanto se adentraron en la cueva, los dos humanos, mortal e inmortal, desenfundaron sus espadas. Afrodita observó a ambos que, con atención, intentaban descubrir si estaban solos en la gruta o si, tal vez, tenían compañía. Teniendo en cuenta la ventisca que arreciaba fuera y que aquel parecía ser el único lugar en el que refugiarse en varios kilómetros a la redonda a la altura a la que se encontraban, seguramente cualquier animal con la resistencia suficiente, hubiese ido hasta allí a buscar cobijo igual que el grupo.

De repente, un extraño y enorme animal se abalanzó sobre el troyano, dando comienzo a una pelea poco favorecedora para el vampiro si se tenían en cuenta únicamente los tamaños. El monstruo era más de dos veces su envergadura y en su boca abierta cabía la cabeza entera del cainita. La diosa del amor seguía la pelea con nerviosismo, aunque sin entrometerse, pues la última vez que intervino en el sino de alguien, las cosas habían terminado muy mal. No deseaba que Ettore muriera, pero había aprendido de sus errores y, además, confiaba en que él saldría victorioso de la lucha. Los pies de la deidad bailaban sobre el suelo, impaciente, incluso asustada. Sus dedos jugaban a su espalda. Era el polo opuesto a Ares que comía tranquilamente mientras observaba casi entre bostezos lo que ocurría delante.

El conde, en vez de ayudar a su nuevo compañero, salió corriendo. La morena no sabía el motivo, ella estaba centrada en el duelo animal que sucedía frente a sus ojos y no en los gritos de damas en apuros que se escucharan a lo lejos.

–¡Cuidado!–

Gritó sin poder contenerse en uno de los ataques de la bestia que se lanzaba de nuevo contra el cuerpo más menudo, pero también más ágil, del griego. Éste, aprovechando el peso del animal y sus gestos, como si lo hubiese estado analizando durante todo el tiempo, terminó por sajarle la garganta al monstruo que terminó desangrándose en el suelo.

Afrodita corrió a ver cómo estaba el troyano, dejándose llevar por un impulso. En frío sabría que el dios de la guerra tenía razón, era un vampiro, sanaría con facilidad y a no se que le hubiese decapitado, clavado una estaca en el pecho o expuesto al sol abrasador, no moriría. Pero aún así, su acto había sido instintivo, ya era tarde para lamentarse o echarse atrás, estaba parada frente al cainita y con la yema de los dedos de su diestra rozaba la piel justo bajo la herida. Fue testigo de muy cerca de cómo la carne se cerraba y la dermis se unía de nuevo. Había visto heridas curarse de muchos modos, especialmente con poder divino o magia, pero era la primera vez que presenciaba aquella.

Las palabras ajenas fueron las que la hicieron reaccionar, apartándose, sorprendida de sus propios actos indignos de una diosa. Cada vez era más humana, lo notaba y debía remediarlo o, al menos, ocultarlo. Miró de soslayo a la deidad de la guerra que fulminaba al troyano con la mirada, pero que al pasar a observarla a ella, sonrió con malicia. Él conocía su secreto.

–Sí, estás bien, es cierto…–

Murmuró, buscando a los caballos que seguían asustados y relinchando. La presencia de aquella bestia les había sobresaltado, pero Afrodita había estado ajena a todo durante unos minutos. Se aproximó a las monturas y con su poder las calmó entre caricias delicadas.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Valfreyja el Lun Mayo 14, 2018 4:29 pm

Fenrir fue el primero en enterarse de todo, tanto de la presencia de la bestia como del grito de la mujer. Era un cachorro, pero no dudó en rodear a Freya con su cuerpo para protegerla. Podían discutir a veces, pero ella era quien le daba de comer y eso era lo que al perro le importaba. Mostró los dientes al arrugar los belfos en dirección al grandioso animal. Los ojos del can brillaron violáceos con reflejos verdosos. La diosa le podía ver salivar, casi como si saborease el muslo de aquel monstruo al deshacerse en su boca.
 
–Deja que se luzca el troyano.–
 
Le dijo a su compañero, acariciándole el lomo. Fue entonces cuando el chillido en el exterior hizo que el huargo gigante alzara las orejas hasta ahora gachas y amenazantes. Giró la cabeza y dejó escapar un breve quejido, antes de salir junto a Valfreyja hacia fuera para ver lo que ocurría. La deidad de la fertilidad, el amor y la guerra pudo ver a la dama rubia entre las garras del águila. Era una elfa, discernía perfectamente su aura pura, aunque por el miedo que le recorría el cuerpo, ahora se veía turbia.
 
Apareció entonces el norteño que de algún extraño modo había convertido el frío que le había hecho castañetear los dientes en pura adrenalina. Corría, observando lo que ocurría en el cielo y se detuvo en seco para cargar una flecha en el arco y disparar con puntería certera. No era nada del otro mundo, muchos guerreros eran duchos en eso. Mas lo que sí sorprendió a Freya fue que, sin pensarlo siquiera, o al menos no mucho, el mortal se lanzó al vacío, arriesgando su vida por salvar a alguien a quien ni conocía.
 
–Humanos inconscientes.–
 
Negó, pasándose una mano por la cara, justo cuando veía al conde caer sobre el ave. Si el desgraciado moría con las puertas de Hel abiertas, sería el fin para Midgard. No sólo se había jugado su propia vida, sino la de todos los que habitaban el planeta. Loco, insensato y mortal. Siguió el recorrido del conde con la mirada, viéndolo aterrizar un par de cientos de metros más abajo, junto a la elfa y al águila, que por su falta de movimiento tras impactar contra el suelo, parecía muerta.
 
La diosa montó sobre Fenrir y le azuzó con la voz para que descendiese por el escarpado terreno. Sus garras se adherían bien a las piedras, sus uñas funcionaban como arpones y sus almohadillas se adaptaban a la forma de la montaña. Tardaron unos minutos en llegar a la misma altura que aquel par, además de a un buen salto de distancia.
 
–Puedes hacerlo, pequeño.–
 
Animó al huargo, inclinándose hacia delante, acariciando el tupido pelaje del cuello del animal, susurrándole al oído. El ojo derecho de Fenrir se centró en el rostro de Valfreyja antes de dar un par de pasos hacia atrás, encoger los cuartos traseros e impulsarse para dar el salto. Aterrizó sin problema, aunque la zurda trasera rascó el borde y casi se fue de culo hacia el precipicio.  Avanzó en dirección al ave que seguía sin moverse cuando la diosa desmontó.
 
–Buen provecho.–
 
Sonrió al can que sin dudarlo más, se lanzó a comerse al bicho tal cual estaba, crudo y con plumas. Ella, mientras, se aproximó a ver a los heridos.
 
–Piensa antes de actuar. Salvaste a la elfa, pero casi condenas Midgard.–
 
Fulminó al conde con la mirada, aunque éste estuviera quejándose y con el hombro dislocado. Ella tenía una única prioridad y aunque estuviera manco, mientras le quedara una mano con la que empuñar la espada, le serviría.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Ettore el Mar Mayo 15, 2018 5:10 am

Afrodita se dio la vuelta nada mas comprobó como mi herida cerraba de inmediato bajo su atenta mirada, deslizó sus dedos por los bordes que pronto se convirtieron en carne, regalándome una etérea caricia que se quedó en nada.
-Voy por leña -dije al aire antes de salir de la cueva también para asegurarme de que el vikingo seguía vivo.
Al parecer fuere cual fuere el peligro había remitido y Freya se encargaba del norteño que la miraba con cara de fastidio

Ladeé la sonrisa al escucharlos discutir antes de perderme entre los arboles para recoger la leña suficiente para mantener la gruta caliente.
Cuando llegue el norteño estaba despellejando la pieza que yo había cazado con un cuchillo bien afilado y de considerables dimensiones. Una joven elfa se encontraba cubierta con las pieles de Höor congelada de frio apoyada contra la pared, tenia pinta de estar agotada y herida, pero no parecía revestir gravedad, se recuperaría, solo necesitaba descansar.

Prendí la lumbre con cierta dificultad pues los troncos estaban mojados por la lluvia y la ventisca y no me fue sencillo encontrar hojarasca seca, por suerte pude aprovechar lo que había en el interior de la gruta y el fuego fue cogiéndose cada vez mas vigoroso.
-Acércate -le dije a la chica -no tardaras en entrar en calor.

Höor partió la carnaza y la colocó sobre unas brasas que apartó para cocinarla.
-He llenado la bota con la sangre del animal, tendrás que conformarte Ettore, dudo puedas por aquí encontrar humano alguno al que vaciar -me dijo ladeando la sonrisa mientras la bota impactaba en mi pecho y mi ceja se enarcaba de inmediato mirándolo de soslayo.
-Yo no me alimento de animales -gruñí furibundo antes de ponerme en pie para acercarme a la boca de la cueva.


“Siempre me han enseñado una ley, una ley fundamental: Honra a los dioses, ama a tu mujer y quiere a tu patria.”
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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Höor Cannif el Mar Mayo 15, 2018 5:35 am

Apreté los dientes sacándome de encima como pude al emplumado animal que me había caído encima. La chica me miraba fijamente asustada, estaba herida, temblaba seguramente fruto del miedo, por mis labios con cada palabra exhalaba una blanca neblina, hacía mucho frio. Me quité las pieles y cubrí su cuerpo con mis pieles.
-Tranquila, hay una gruta arriba, entraras en calor rápido y ademas tenemos cena -dije guiñándole un ojo refiriéndome por supuesto a aquella presa cobrada.

Freya llegó en ese momento por supuesto con ese carácter que se gastaba tan impetuoso que me hizo ladear la sonrisa mientras me echaba la bronca por haber arriesgado Midgar por salvar a la elfa.
-Bueno, cuando acabes de echarme la bronca por algo que no va a cambiar podías echarme una mano ocn el brazo ¿que me dices?

Esta gruñó, algo me decia que mi valeroso acto no le habia gustado, a fin de ucnets ella solo me necesitaba para empuñar la espada.
Freya se acerco, coloco su mano en la parte alta de mi hombro y con la otra cogió mi antebrazo.
-Te va a doler –dijo clavando sus ojos en los míos.
-Seguro que si –sonreí.
Freya tiro con un golpe seco de mi antebrazo y lo dejo caer de nuevo con suavidad.
Apreté los dientes, gruñí ligeramente pero una vez lo note dentro lo moví ligeramente, todavía me dolía pero al menos podría usar el arco.
-¿Mejor? –pregunto sin desviar su mirada.
-si -atajé poniéndome en pie.

Fue entonces cuando su perro se comió mi águila.
-¡Joder Freya! -gruñí frunciendo el ceño -era nuestra comida, mantén a tu chucho quieto.
Con la ventisca no íbamos a encontrar mas caza y quizás los dioses no necesitaran alimentarse, peor Ettore necesitaría sangre y la elfa y yo comida para recuperar energía.

Volvimos a la gruta, Frya se reía escuchando mis maldiciones en un perfecto nórdico, al parecer le parecía muy divertido verme cabreado.
-Ya que eres la diosa de la abundancia podrías conseguir que abundara la comida en estos instantes en la gruta -repliqué.
Fue entonces cuando me vi un animal gigantesco tendido en el suelo.
-¡Wou Freya! -dije ilusionado rodeando con mi brazo sus hombros y acercándola con naturalidad para depositar un beso en su mejilla que esta se quitó dándome un empujón mientras yo me reía y ahora ella gruñía.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Ares el Mar Mayo 15, 2018 6:00 am

Me sentía como un pescador invisible, no se si es que estaba echando un mal cebo pero entre el inmortal dramático que no dejaba de llorar la muerte de su amada ..que mira era cansino, 2500 años después aun estaba con la misma cantaleta y el nórdico que trataba a Freya como si fuera una de sus amigas barbaras empezaba a pensar que algo estaba haciendo mal.

Me acerqué a Afrodita enarcando una ceja mientras la miraba de soslayo.
-¿desde cuando a las mujeres os gustan los hombres patéticos? -pregunté llevando otra uva a mis labios.
Ettore se peleaba con los troncos para perderlos mientras el otro gilipollas pelaba el animal como si no hubiera un mañana.
-Te hacia con mejor gusto Afrodita, hubo un tiempo que lo tenias, ya solo puedes caer un poco mas bajo y acabar con el de los calzoncillos meados -apunté ladeando la sonrisa -pero no puedo yo culpar vuestra mediocridad diosas, cuando queráis a un hombre de verdad me podéis buscar -añadí guiñándole un ojo.

La diosa de las valquirias me miró de soslayo, podía enfadarse por mis palabras mas ella mejor que ninguna otra sabía que estaban cargadas de verdad, el único motivo por el que no aplastaba a esos dos peones era que me divertía verlos enfrentar a la muerte sin parar.
Bueno, eso ,y que de matar a Ettore Afrodita me odiaría, prefería que fueran los “titanes” los que hicieran el trabajo sucio.

Pensaba complicar el viaje todo cuanto en mis manos estuviera, a fin de cuentas ¿no estaba yo aquí para eso?
Me deje caer junto a la elfa que miraba como la carne se cocinaba.
-¿quieres que te caliente? No todos los días te puedes montar a un dios -dije ensanchando la sonrisa como si acabara de pedir un trozo de pan.
Höor negó con la cabeza alzando la mirada para encontrarse cómplice con la de Ettore.
-Vosotros a lo vuestro -dije haciéndoles una seña con el dedo para que siguieran cocinando y aprendieran de sus mayores.






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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Heith el Mar Mayo 15, 2018 6:27 am

Se percató entonces de la posición que tenía el sol, no porque pudiera verlo, pues las tupidas nubes lo cubrían, sino porque lo que antes había sido un cielo ligeramente claro, de pronto se oscurecía y no por una tormenta, precisamente. ¿Cuánto tiempo se había pasado pegada al libro? Lo había cogido casi al amanecer. Nada de aquello tenía sentido para la völva que observó el tomo con el ceño fruncido y cierto recelo. Era un ejemplar peligroso y eso que era el de los vivos. A saber lo que ocurriría si pusiera sus manos sobre el de los muertos. Un sudor frío le recorrió la columna vertebral de manera ascendente, extraño.

Se apartó del saliente y regresó hacia su cueva, en la que no había rastro alguno de aquel supuesto fuego que la obligara a salir antes. ¿Había sido acaso una defensa de su propio poder para separarla del hipnotismo del libro? ¿O, por el contrario, había sido el propio libro que había querido alejarla de sus secretos? Por el momento no indagaría en el asunto, porque, a decir verdad, sentía miedo. Era aún joven y no controlaba todo el poder que tenía, así como tampoco conocía la totalidad de su alcance, tanto para hacer el bien como para que intentaran usarla para lo opuesto. No sabía cuáles eran los límites de su fuerza para defenderse en caso de un ataque excesivamente poderoso. Y, teniendo en cuenta que se acercan unos dioses, esperaría antes de volver a tocar ese tomo egipcio que, sin demora, regresó a la biblioteca de su mente, bien colocado en su estante pertinente.

Se sentó frente a los leños donde aún llameaba la hoguera, tranquila, como si nada hubiese ocurrido minutos atrás. Se frotó las manos y acercó las palmas a las flamas danzantes esperando calentarlas. Al ritmo que llevaba el grupo, al día siguiente le darían alcance y sería momento de averiguar si debía o no ayudarles. Por ahora comería algo y descansaría de nuevo. Parecía no haber hecho nada por lo rápido que había transcurrido el tiempo, sin embargo, se encontraba realmente cansada, drenada de energía, como si alguien o algo hubiese estado succionando su espíritu sin que ella se diera cuenta.



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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Alea el Mar Mayo 15, 2018 9:33 am

Cuando estaba aguardando por la respuesta del hombre que salía de debajo de aquel animal emplumado, tras ellos aparecieron un enorme cánido y una rubia subida a su lomo. La elfa reculó, observando a ambos con sorpresa y miedo, pero el huargo pasó de largo, sin hacerle caso siquiera y la mujer tampoco le prestó mucha atención a parte de echarle un ligero vistazo. Les observó hablar, más bien discutir, y como la diosa le colocaba el hombro en su sitio al norteño. Ella estaba herida también, lo peor era el muslo, pero tampoco era nado excesivamente grave. Los tres juntos y el gran perro, ascendieron, agarrados al pelaje de la bestia que era el que tenía mejor anclaje al terreno, hasta adentrarse en una cueva donde había alguien preparando ya un fuego. En total eran tres hombres, dos mujeres y ella.
 
Con las pieles que le había prestado el moreno, la acompañaron a sentarse junto a la hoguera y una mujer de cabello oscuro se acercó a ella y se dedicó a hacerle curas. -Muchas gracias.- La dama tenía manos delicadas y con su tacto parecía incluso calmar el dolor de la de orejas picudas. Observó todo a su alrededor, tenía curiosidad por lo que hacían todos ellos en ese lugar dado el clima. En teoría, había sido desterrada a una zona sin población, precisamente para dificultarle su adaptación, para que se sintiera desde el primer instante como un auténtico castigo. -Gracias.- Repitió, aunque esta vez se dirigía al moreno que despellejaba y troceaba a un gigantesco animal de aspecto horrendo. -De no haber estado vosotros aquí, ahora mismo estaría en el estómago de una de esas grandes aves.- Aseguró, acomodándose la pernera rota del pantalón tras haberle aplicado Afrodita el vendaje. -Mi nombre es Alea.- Se presentó de manera cordial. La diosa del amor fue la primera en decirle quien era, al tiempo en que el de la guerra se aposentaba a su lado y le hacía una insinuación extraña y poco adecuada al momento. -Eh... no gracias.- Respondió, algo confusa. No tenía muy claro haber entendido lo que le decía, pero por cómo miraron a ese hombre el resto de los presentes, tuvo la sensación de que no era nada que debiera aceptar por si las dudas.
 
El gran lobo pasó junto a los caballos y le sorprendió que éstos no relincharan. En Alfheim, si una bestia como aquella se aproximara a las monturas, éstas temerían por sus vidas. Ocurrían cosas raras allí y esperaba, rápido, comenzar a comprenderlas. Si no se adaptaba pronto, Midgard le pasaría factura seguro, porque lo de las águilas había sido sólo el primer intento de un mundo ajeno por deshacerse de lo que no pertenecía allí.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Afrodita el Mar Mayo 15, 2018 11:36 am

Mientras Afrodita calmaba a los pobres corceles, se le acercó Ares por la espalda y con su cálido aliento, contrario al frío del troyano, le susurró al oído palabras maliciosas. El dios de la guerra siempre había sido muy bueno en levantar pasiones, buenas, pero especialmente con las malas. No en vano era el dios de la violencia, la brutalidad y la sangre. No era el encargado de las muertes, pero la morena estaba convencida que las disfrutaba tanto o más que Hades. Los ojos avellana de la dama se fijaron en los del soberbio hombre que comía uvas como si nada más importara en el mundo.

–Hubo un tiempo, sí, pero luego te cruzaste tú en mi camino.–

Fue la respuesta que le ofreció ella a sus ataques que pretendían más minar la virilidad del troyano que no dañarla a ella. Pero éste ignoraba todo lo que decía Ares, ya sabiendo que nada digno salía de su boca.

Entraron en la cueva el norteño, la diosa de la guerra nórdica y una mujer de cabellos largos y dorados como los rayos del sol más tempranero. Su pierna sangraba, se veía el pequeño sendero carmesí que dejaba en el suelo cada vez que pisaba, a pesar de ir cubierta con las pieles que ahora el conde ya no portaba.

La morena se aproximó a ella cuando se colocó frente al fuego y, tras pedirle permiso, no porque lo necesitara, pues ella era una diosa, sino porque le pareció lo correcto al ver lo asustada que la muchacha estaba, pasó a revisarle la herida. Usó su poder para aliviar un poco el dolor, pero no intervino más, de nuevo consciente de lo que sus actos podían ocasionar. Vendó la zona, apretando un poco para que el corte cerrara pronto y se incorporó.

–Mi nombre es Afrodita y este charlatán es Ares.–

Presentó también al que se unía a la fiesta que, como siempre, no perdía ocasión de intentar llevarse a la cama una presa. Más que el dios de la guerra, tendría que ser el dios del sexo y no por halagarle, aunque no iba a negar la griega que éste sabía muy bien lo que se hacía.

Se apartó, apoyando ambas manos en las rodillas al alzarse y giró, siguiendo al troyano con la mirada, que se alejaba tras rechazar la sangre que le había ofrecido el conde de Akershus. Se mordió el labio, meditando en si debía seguirle o no, para finalmente salir de la gruta tras él. Le observó desde una distancia prudencial, más bien esperando a que él se percatara de su presencia y le dijera algo, aunque sólo fuera que se marchara. Le daba el poder de elegir si ella se acercaba o se retiraba, según el humor que se gastara en aquellos momentos. Carraspeó un poco, dándole señal de que aguardaba por una reacción suya, la que fuera.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Valfreyja el Mar Mayo 15, 2018 4:10 pm

Rodó los ojos ante la contestación del norteño, pero terminó por ceder y le ayudó a colocarse el hombro en su sitio tras una advertencia. Sabía lo que le podía doler a los mortales lo de los huesos, claro que los dioses no sabían de dolores de aquel tipo. Ya una vez listo, los tres subieron hacia la gruta, guiados por Fenrir que saciado tras haberse engullido aquella águila estaba contento y lleno de energía. El conde no hacía más que quejarse porque el enorme cánido se hubiese comido el ave como si de ello dependieran sus vidas. No se iban a morir por no comer en un par de días y como buen vikingo debería saberlo y enorgullecerse de resistir con lo que pudiera. Por el contrario, su mascota necesitaba carne en abundancia, sino se ponía de mal humor y eso sí que no le gustaría al mortal presenciarlo.
 
Una vez arriba, las quejas cesaron de pronto y Freya, que estaba pensando en sus cosas, ignorando al guerrero, y sin mirar siquiera lo que les rodeaba, fue agredida con un abrazo y beso. Apartó de inmediato al moreno con una mueca de desagrado en el rostro.
 
–Ni se te ocurra volver a hacer eso.–
 
Se pasó la mano por la mejilla, limpiándose los restos de aquel contacto sobradamente innecesario que el mortal había tenido con ella. Se acercó entonces al fuego y observó a la griega que enseguida se dedicó a curar a la que se presentó como Alea.
 
–¿Qué hace una elfa como tú, sola, en Midgard?-
 
La diosa nórdica tenía claro que aquello no le olía bien. Los elfos eran seres que solían actuar siempre en pequeños grupos y nunca pisaban aquel reino, porque consideraban a los humanos una raza inferior, indigna de conocerlos, de admirarlos, de tocarlos. Y aquella estaba allí sin compañeros, herida y sin aquella altanería que solía acompañar a su raza. Algo no le cuadraba en la imagen.
 
El norteño ya ponía carne a asar y le entregaba un odre con sangre al vampiro que se negaba a tomar de un animal como si fuera algo indigno. Todos allí se alimentarían de aquella pieza y el troyano, aparentemente un sibarita, se negaba a hincarle los dientes, nunca mejor dicho. Él sabría, a ella ni le iba ni le venía si el cainita fallecía por desnutrición como estúpido.
 
Se sentó junto a la rubia mientras ésta la observaba sorprendida por saber de su condición. La deidad sonrió ladina, inclinándose hacia la oreja de Alea y en un susurro a penas audible, como si el resto no supiera aquello que iba a decirle, le comentó.
 
–Yo soy Freya, diosa de la fertilidad, el amor y la guerra, asgardiana.–


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Ettore el Miér Mayo 16, 2018 4:56 am

No era necesario el carraspeo que escuché a mis espaldas, había captado la presencia de la diosa nada mas puso su delicado pie fuera de la gruta.
Mis ojos, que estaban anclados al firmamento, la buscaron un instante antes de volver a dedicar mi atención a las titilantes estrellas.
-La constelación de Perseo -susurré dibujándola con mi dedo bajo su atenta mirada.
Perseo era un semidiós hijo de Zeus y la mortal Dánae. Una de sus más conocidas hazañas fue dar muerte a la gorgona Medusa, que tenía el poder de convertir en piedra a cualquiera sólo con su mirada. Utilizando el escudo de bronce de Atenea como espejo, partió la cabeza de Medusa.
-La de Andromeda -continué trazando figuras en el aire - ¿Crees que algún día seré una constelación? -pregunté ladeando la sonrisa antes de desviar hacía ella mi sonrisa.

Muchos eran los héroes que se alzaban imperecederos en el firmamento, quizás...algún día pudiera estar entre ellos, aunque no conseguí salvar Troya, tampoco es que pudieran contar mis grandes hazañas, frente a mis murallas con mi mujer e hijo presenciando la batalla caí abatido frente a Aquiles.
-¿que quieres Afrodita? -pregunté yendo al grano, estaba claro que había salido tras de mi por algún motivo.

Me giré para enfrentarla, tenia que reconocer que su belleza no conocía parangón, mas como todas las diosas, era sumamente “caprichosa”
Dentro podía escuchar el vocifero del norteño que era bastante escandaloso, se reía sin parar seguramente disfrutando de la cena, a mi me tocaría pasar hambre.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Höor Cannif el Miér Mayo 16, 2018 6:20 am

Afrodita se encargó de curar a la chica elfa que tímida tuvo que soportar a Ares y sus proposiciones sucias.
-Deja a la chica -le dije lanzandole un hueso a Ares que esquivó con facilidad estallando de risa.
Ares me lanzó un bota con Ouzo, según el una bebida típica griega hecho a base de uvas y mezclada con Anis.
Fuere lo que fuere me vendría bien para entrar en calor, así que le di un buen trago y se lop asé a la joven elfa, ambos andábamos maltrechos por el combate contra el águila así que nos vendrían bien unos tragos.
-¿que haces tan lejos de Alfheim?
Alfheim está justo al lado de Asgard en el cielo. Los elfos de luz son criaturas hermosas. Se consideran los “Ángeles de la guarda” el dios Freyr, es el jefe de Alfheim. Los elfos de luz son dioses menores de la naturaleza y la fertilidad.

La elfa le devolvió la bota a Ares que no tardó en darle buena cuenta y en pasársela después a Freya que desconfiada como era lo olió primero antes de darle un trago.
Todos menos Ettore y Afrodita que lo acompañaba fuera estábamos disfrutando de la cena, llevábamos parte del viaje sin llenar el estomago así que frente a la lumbre nos echamos unas risas animados por el Ouzo que Ares había traído.

Estiré la ano llevándola lo que me sobraba hacia Fenir, estaba tan lleno que ya no podía mas.
Freya enarcó una ceja y yo ladeé la sonrisa con picardía.
-¿que? antes se ha tragado un águila ¿me dirás ahora ue no va a querer un bocado?
Ares me lanzó de nuevo la bota mientras se reia por las caras que ponía Freya.
-¿siempre andas tan estreñida? -le preguntó -creía eras la diosa de la fertilidad.
Los dos estallamos en carcajadas.
-Conmigo ha hecho un gran trabajo -apunté recordando mi largo linaje.
Ares se descojonaba mirando a la elfa que en silencio nos miraba sin entender muy bien de que nos reíamos tanto.
-Con esta no parece haber trabajado a conciencia, no sabe ni lo que es un polvo...



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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Ares el Miér Mayo 16, 2018 6:35 am

El ambiente se iba caldeando a base de Ouzo, mi bota nunca se terminaba, así que por mucho que bebiéramos era una fuente inagotable de diversión. El norteño ahora mas relajado y caliente era bastante mas divertido que mientras caminaba por los fiordos medio congelado, por contra la elfa parecía estar bastante cohibida por todo.
-Afrodita!! -grité desde dentro tratando de llamar su atención -Deja ya al penas ese y ven a divertirte.

Tiré mi brazo por encima de los hombros de Freya.
-Vamos preciosa, deja ya de dar cariños a tu perro que pareces zoofilia y demuéstrame por que te llaman la diosa de la fertilidad, las cosechas y todo lo demás.
-Y de la guerra -apuntó Höor con picarda pasandole la bota a la elfa silenciosa.
-Pues hazme la guerra -dije lanzandole un mordisco al aire recibiendo un empujón de la diosa que no era mucho menos estrecha que el resto de las mujeres allí presentes.

Höor se cogió de hombros como si la cosa no fuera con él, al parecer el muy idiota pensaba mantener su verga enfundada porque estaba “comprometido” con la pirata.
-¿No has visto como mira al de las calzas tu mujer? -pregunté metiendo cizaña a lo que el norteño se limitaba a reírse dando un nuevo trago.
El engreido ocnde no imaginaba cuanta verdad encerraban mis palabras, al menos en parte, pues Thor y ella tenían un futuro mas cercano del que muy desgraciado imaginaba a estas alturas de la aventura.
Mi sonrisa se pinto maliciosa recuperando la bota y dándole un buen trago.

El perro de Freya haría de guardián de la gruta, asi que todos podríamos dormir para mi disgusto pues por mi parte prefería pasar el tiempo en otros menesteres mas placenteros que visitar a Morfeo.






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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Alea el Miér Mayo 16, 2018 8:55 am

El fuego, las pieles y la cura habían comenzado a surtir efecto, haciendo que la elfa se sintiera más tranquila y, poco a poco, se fuera abriendo a los allí presentes. Obviamente no sabía hasta qué punto podía confiar en ellos, pero no eran de su raza, así que dudaba la juzgaran por los mismos temas. Y, además, el mortal la había salvado del ave gigantesca, en vez de dejarla ser devorada viva y por la fama que tenían los pájaros de Midgard, seguramente hubiesen empezado por vaciarle los ojos a picotazos. Sintió un escalofrío al imaginarlo y los que la rodeaban debieron interpretarlo como que tenía frío, porque le ofrecieron beber algo que decían hacía entrar en calor rápido. -Estoy bien, gracias.- Negó, rechazando la primera invitación, pero pronto lo intentaron de nuevo y pensando que no cesarían en su empeño hasta que accediera, finalmente aceptó y le dio un trago. Su nariz se arrugó, así como sus labios y sacudió la cabeza, devolviendo la bota al dios de la guerra que era el que más cuenta le daba al líquido de su interior.

Alzó su mirada hacia la diosa que acababa de presentarse y con los labios medio prietos, murmuró algo. Ésta le instó a repetirlo, porque nadie había comprendido lo que decía. -No vendrán más, estoy sola.- Se miró los dedos, moviéndolos como si ondearan contra las llamas de la hoguera. La luz dorada del fuego se recortaba a través de la silueta de sus manos, hipnotizando sus verdosos orbes. -Fui desterrada.- Agachó la cabeza, avergonzada y se cubrió con las pieles hasta desaparecer bajo estas. Sentía que las miradas de los demás la atravesaban. -Alfheim no es como todo el mundo piensa, aquello es una dictadura... Nos comportamos como clones, meras ovejas… La individualidad está penada y por eso estoy aquí ahora…- Asomó la mitad de su rostro por entre un hueco que formó con las manos. Sólo sus ojos y nariz se podían ver entre el pelaje tupido y oscuro de lo que cubría el resto de su cuerpo. Las miradas seguían fijas en ella y aquello la desconcertaba. Sin embargo, no se sentía apabullada, era raro.
 
Había comido un poco antes de probar el Ouzo, así que tras escapársele un bostezo y sin dejarles mucho tiempo para pensarse bien las cosas que ella acababa de confesarles, se alzó y apartó un poco del grupo. -Con vuestro permiso, estoy muy cansada...- Sonrió débilmente y fue a acostarse.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Afrodita el Miér Mayo 16, 2018 9:39 am

El troyano estaba admirando las estrellas y con su dedo dibujaba las constelaciones que habían sido apodadas según viejos héroes que demostraron su valía en el campo de batalla. Ella deseaba dar un paso al frente, acercarse, pero sentía que si lo hacía el griego se enfadaría de nuevo y dejaría de hablarle. Era una conversación normal la que estaban manteniendo, aunque por ahora fuera unidireccional, una que aún no incluía el tema habitual de Helena, lo cuál agradecía.
 
Fue cuando él la increpó a explicar por qué motivo había salido al exterior, tras él, que ella se movió, avanzando un poco, aproximándose a él, aunque dejando un metro entre ambos aún como precaución. Podría haberle regalado las orejas, decirle que él ya era una leyenda y que su nombre resonaría en los albores de la historia como el hombre que intentó proteger Troya hasta su último aliento. Pero no lo hizo, porque Ettore no la creería, le diría que de nuevo le mentía, aunque ella supiera que lo que decía era cierto. Apretó los labios, tomando aire lentamente por la nariz.
 
–¿Por qué has rechazado el ofrecimiento del norteño? Aunque seas un vampiro, necesitas alimentarte y hace más de dos días que no ingieres sangre…–
 
Le preocupaba que llegara a su límite y que se perdiera en la sed, atacando a la elfa y al guerrero vikingo que aguardaban en la cueva. Él se mostraba impasible, fuerte, pero la inmortalidad era una condena, distinta a la suya, pero igual de pesada.
 
–Si tomar de un animal te parece degradante, puedo ofrecerte la mía.–
 
Hablaba completamente en serio, consciente de que lo que corría por sus venas era mucho más poderoso que lo que lo hacía por la de los humanos. Pero también por ese motivo, con una ínfima cantidad sería suficiente para que se saciara y recobrara todas sus fuerzas. Jamás había visto a un cainita alimentarse de una deidad, pero no creía que hubiera ningún problema en ello. A fin de cuentas, era algo consentido, no como si él intentara morderla a traición.
 
Terminó de acortar la distancia que los separaba, situándose junto al troyano que atónito la observaba. Seguramente debía pensar que la diosa bromeaba, por ello, decidida a aclarar el malentendido, habló de nuevo.
 
–Puedo ofrecerte mi sangre, si gustas.–


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Valfreyja el Jue Mayo 17, 2018 11:18 am

La contestación de la elfa no le aportó mucha información que no hubiese deducido ya. Freya sabía perfectamente cómo se las gastaban en Alfheim y que la imagen que los mortales tenían de aquel mundo estaba completamente idealizada, igual que la que tenían de Asgard. Sin embargo, les interesaba que así fuera, porque hacía las cosas más interesantes.

Obviamente, no había llegado a incluir en sus cavilaciones lo del destierro, pero le olía mal que estuviera allí sola y sin apoyo, aunque la mera presencia de una elfa de luz en Midgard ya era casi una blasfemia para los demás habitantes del séptimo mundo. Quería indagar más, porque la explicación que daba Alea sobre el motivo de tal castigo no le sonó a mucho. Los elfos hilaban muy fino, ¿pero tanto? Sí que se habían vuelto remilgados con el tiempo. Mas la de cabellos casi níveos se levantó de allí donde había estado sentada, envuelta en pieles como un gusano de seda y se disculpó para ir a descansar. Maltrecha estaba y aunque la griega la había ayudado con la herida, ésta tendría que cerrar sola. Freya podría haberla curado, pero entonces la vida de aquellos que no eran asgardianos, resultaría demasiado sencilla.

–Descansa, no quisiera encontrarme con un hermoso cadáver pálido mañana.–

Bromeó a su manera, con acidez y sin tacto. La joven rubia la miró sin comprender y algo asustada, no sabiendo si la estaba amenazando o se preocupaba por su bienestar. Valfreyja hizo un gesto con la mano para que se retirara tranquila y agarró un trozo de carne para morderlo, aún riendo porque Fenrir se había negado a comer lo que le ofrecía el norteño.

–No es que no tenga hambre, es que no se fía de ti. Observa.–

Le quitó el pedazo al conde de las manos y se lo lanzó al aire. El enorme animal se incorporó lo justo para cazar al vuelo la pieza y se la tragó sin masticar siquiera, relamiéndose luego. Estalló entonces en una carcajada, mirando al moreno con una sonrisa de suficiencia y altanería.

–¿Lo ves? Te falta don de animales.–

Dirigió su mirada hacia el exterior, donde la diosa griega hablaba con el troyano. Podría escuchar si quisiera su conversación, no le costaba nada y, sin embargo, por algún extraño motivo, decidió no hacerlo. Tal vez fuera compañerismo entre deidades femeninas que debían aguantar a otros dioses petulantes, Afrodita al de la guerra y ella a Thorsteinn.

–Bebe más ouzo, tampoco quiero que tú te congeles, Cannif. Te necesito vivito y coleando para empuñar la espada.–

No se andaba con tonterías ni pensaba decorar la verdad con florituras sobre héroes. Las cosas eran como eran y al vikingo más le valía metérselo en la cabeza: era un medio para un fin.


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Re: Entre dioses y heroes

Mensaje por Ettore el Jue Mayo 17, 2018 12:21 pm

Incrédulo giré el rostro hundiendo mis ojos en los de la diosa ¿lo decía en serio? ¿pretendía que me alimentara de ella? Ladeé la sonrisa caminando despacio, podía notar como sus ojos titilaban como estrellas con cada nuevo paso que daba hacía ella.
Mi cuerpo se detuvo a escasa distancia, su calor colisionó no solo con la gelidez de la noche que mecía sus ropas a causa de la ventisca como de mi propio cuerpo frio como el hielo.
-¿alimentarme de ti? -pregunté deslizando mis ojos por las venas de su cuello.
El pelo acariciaba su piel enmarcando su rostro, era preciosa y ella era consciente de eso.
-¿por que necesitas que no muera? ¿para que de caza a Helena? -pregunté llevando mi diestra a los dos mechones de pelo que se enredaban violentos en la piel de su cuello acompañándolos con un gesto hasta acomodarlos tras su oreja derecha.

La yema de mi dedo se deslizó por su yugular, mis ojos acompañaron la caricia de forma etérea mientras mis labios se entreabrieron. Mis ojos se enturbiaron oscurecidos de hambruna y deseo, el palpitar de su corazón
Mis colmillos emergieron delatando lo que era, un ser oscuro de la noche, el hombre que un día fui no era el mismo que ante los ojos de Afrodita se mostraba en este instante.
-La sangre de animal no me sustenta -susurré meciendo su pelo con mi aliento por la cercanía de nuestros cuerpos -mas...-elevé la mirada hasta sus pardos -rechazo el ofrecimiento, puedo aguantar.
Mi mirada echa fuego decía lo contrario, pero yo era orgulloso como el que mas.
-Descansa Afrodita, lo vas a necesitar -apunté dispuesto a adentrarme en la cueva.




“Siempre me han enseñado una ley, una ley fundamental: Honra a los dioses, ama a tu mujer y quiere a tu patria.”
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