Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Upsala (privado)

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Upsala (privado)

Mensaje por Ubbe Cannif el Miér Mayo 09, 2018 3:32 am

El Templo de Uppsala se encontraba emplazado en Gamla Uppsala, una localidad actualmente ubicada a las afueras de la ciudad de Uppsala en Suecia.
Nai observaba aquel lugar que para nosotros era místico, cargado de leyendas, de mitos y donde nuestros dioses nos honraban con su presencia escuchando nuestras suplicas.
-Los dioses, en un primer momento, se asentaron en Suecia y construyeron varios templos dispersos: Odín en Sigtuna, Njörð en Noátún, Frey en Uppsala, Heimdall en Himinbjörg, Thor en Þrúðvangr, Baldr en Breiðablik y así fue como Odín fundó los cinco estados de Suecia. Con el tiempo, Frey se convirtió en el rey de los suecos y comenzó a recibir tributos por ello, por lo que decidió construir un Templo en Uppsala, que convirtió en su residencia -Expliqué a la que pronto se convertiría según mis ritos en mi esposa pues según los suyos ya estábamos casados.

Deslicé mis labios por su cuello mientras la abrazaba desde atrás caminando hacia aquel templo que una vez visité con ella pero en otra realidad.
Nuestra sonrisa en aquel momento delataba nuestro grado de felicidad y no pude olvidar que sa noche en le bosque pediría a Freya un linaje, algo que hasta hoy los dioses parecían negarme.
El templo propiamente dicho estaba íntegramente construido en oro, y tenía una cadena, también de oro, que colgaba de la fachada y del tejado deslumbrando a todo aquél que se acercaba, efecto que se veía provocado ya que el santuario se encontraba en un valle rodeado por montañas que le daba un espectacular aspecto de anfiteatro. En su interior se encontraban tres estatuas o ídolos de madera que representaban a los tres principales dioses nórdicos con sus atributos característicos. En el medio Thor con su martillo. A los lados; Odín con su armadura, comparado con Marte, y Frey con un gran falo. Adam de Bremen nos cuenta, además, que cada dios tenía asociado una especie de sacerdote que se encargaba de recoger las ofrendas específicas que se le destinaban a cada uno: A Thor, como dios protector de los humanos en Midgard, ofrendas para las epidemias, las enfermedades y los temores del día a día, a Odín, como dios de la victoria y la sabiduría, para las buenas campañas y a Frey, como dios de la fertilidad, para los matrimonios con hijos y las buenas cosechas.

Aquella noche nuestras familias se unirian frente al templo, la sacerdotisa oficiaría la ceremonia y como la ley vikinga ordenaba recogería a mi esposa del rio en el que ataviada de blanco y con flores bajaría en un Drakkar.
Después llegaría la ofrenda a Frigg, la representación más expresiva de la antigua Diosa Madre, para atraer sobre nosotros el bienestar y la fertilidad.
Nai escuchaba cada una de msi palabras mientras admiraba aquel lugar dodne tambien se ofrecian sacrificios a lso dioses, muchos de ellos humanos, mas cuando me quedé frente a ella plantado ladeando la sonrisa la egipcia supo que me tramaba algo.
Me deje vencer frente a ella con una rodilla anclada al suelo, mis orbes pardos se elevaron y tomé su diestra con msi manos.
-He tardado mucho y confieso que ni de lejos es este el modo en el que hubiera pedido a ninguna mujer matrimonio, pero se que nada te puede hacer mas feliz que recordar esta petición y quería hacerlo frente a mis dioses, para que entiendan que mi amor por ti es imperecedero, que eres y siempre seras la mujer con la que quiero pasar la vida hasta que Odin me reclame para irme al Valhalla. Nai ¿quieres casarte conmigo?
De mi chaleco saqué una pequeña caja, este anillo nada tenia que ver con el que le di en la boda ni con ese que pendió de mi cuello y que dejé caer sobre su regazo en Egipto, un legado de mi madre, este lo había comprado en París, era una joya de gran valor económico, quería que su padre entendiera que si así era como él quería las cosas me valía, porque yo amaba a su hija y hacerla feliz para mi era suficiente motivo para hacer estas cosas que no iban conmigo.
-Te quiero Nai, así que por favor di ya que si, me muero de vergüenza aquí arrodillado -apunté tirando de ella hasta que la senté sobre mi regazo buscando sus labios.


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Re: Upsala (privado)

Mensaje por Naitiri Zahir el Jue Mayo 10, 2018 11:16 am

Sabíamos que el viaje estaba llegando a su fin y, por mucho que quisiéramos alargarlo un par de días más pronto llegaríamos a Upsala para visitar ese templo donde el vikingo quería casarse. No tuvo ninguna duda en decir que era allí donde quería que nos uniéramos frente a sus dioses, sabía que aunque nos habíamos casado en París y habíamos intentado hacer un guiño a nuestras costumbres para él era mucho más importante hacerlo en su tierra, en su hogar y en un lugar que para él era muy importante y que tenía mucho significado, porque había escuchado las historias que contaban sobre Upsala y el enorme valor y significado que tenían para ellos aquel templo en especial... así también como el bosque donde había esa leyenda referente a Freya y al linaje, y es que después de lo que habíamos pasado no veía mejor manera para hacer una ofrenda a sus dioses que en ese lugar tan emblemático para él. Quería hacerlo porque a él le hacía mucha ilusión, no sabía de dónde venía la idea de casarse en Upsala pero desde que me lo dijo no me negué en absoluto, él concedía muchas cosas por mí y yo encantada estaba de celebrar allí la ceremonia si ese era su deseo. Era cierto que yo había “visitado” Upsala en otra ocasión aunque no sabía si esa podía contarla, en aquel mundo alternativo y paralelo donde por fin pude hacer que despertara el vikingo, y sentía mucha curiosidad por saber cómo sería realmente el templo después de haber escuchado tantas leyendas y tantas historias. El viaje por el norte había sido... mágico, si tenía que describirlo con una sola palabra sin duda alguna era esa. Me había llevado a todos y cada uno de los sitios que había querido visitar mientras me hacía de guía, algo que no lo había hecho para nada mal y tarea, de la cual, me había dado cuenta de que sabía muchas más cosas de las que hacía creer a simple vista sobre su tierra, me había sorprendido con muchas cosas y también me alegré conocer esa otra parte suya que solamente en un viaje como el que habíamos hecho podría haber visto. Se notaba muchísimo lo feliz y contento que estaba de estar en el norte, nada más había que ver sus brillantes mares para darme cuenta de ello, lo feliz que estaba de enseñármelo y que compartiera con él algo que era íntegro suyo, que era lo que lo definía y lo había marcado. Su cultura, como la mía, estaba plagada de dioses, de leyendas y de mitos que había escuchado de sus labios dejando que me lo contara viendo que eso le sacaba una sonrisa. Su naturaleza era muy diferente a la egipcia y había quedado prendada de su belleza, de sus paisajes, de sus aldeas... eso me hacía saber por qué defendía con tanto fervor esas tierras, hacerme comprender aún más el motivo por el que daba su vida.

Finalmente llegamos hasta el templo que se veía diferente a cuando lo había visto la otra vez, brillaba con la luz del sol por esa cadena de oro que llevaba y de la cual me había contado el vikingo, situado el templo en un valle rodeado de montañas, el templo estaba un poco lejos de la ciudad pero sin duda alguna merecía la pena ir a verlo. Ubbe me iba contando sobre la ubicación de otros templos que había por el país y que cada uno tenía una representación de un dios y que aquel era sobre el dios Frey, ya que era representado como dios de la fertilidad, para los matrimonios con hijos y las buenas cosechas. Al parecer aquel templo había sido el lugar de residencia de Frey y por eso además era tan importante, sonreí dejando que me contara aquellas cosas porque me gustaba que lo hiciera, sus brazos rodeaban mi cintura pegando su pecho a mi espalda y sus labios se deslizaban por mi cuello mientras nos adentrábamos, donde nos encontramos con tres estatuas que representaban a tres importantes dioses con sus atributos que los hacía distinguirse unos de otros, según el vikingo estaban Thor, Odín y Frey. Me soltó dejándome un poco a mi aire para que pudiera admirar más el lugar y saciara esa curiosidad que siempre tenía tan innata, fijándome en cada nimio y pequeño detalle. Vi las tres estatuas más de cerca escuchando las palabras del vikingo, sabía que tenían ciertos rituales para las bodas y aunque había leído sobre eso lo cierto es que no me acordaba demasiado, por lo que tendrían que guiarme un poco en ese aspecto. Mis dedos estaban enlazados con los suyos mientras escuchaba todo lo que tenía que decirme, me hablaba sobre cada uno de los dioses y las representaciones que había en cada estatua, así como las ofrendas que se hacían y por qué se hacían para pedir diversas cosas. Al parecer muchas parejas iban allí a celebrar su matrimonio para pedir y rogar por un linaje a Frey, y luego pasar la noche en el bosque donde contaban que Freya bendecía a las familias con descendencia, algo que sabía que él quería hacer para garantizar nuestro linaje, aunque tenía la certeza de que sí tendríamos a nuestros hijos después de la “visión” que había tenido en aquella aldea en donde lo vi cogiendo a un niño, o a una niña no lo tenía muy claro, pero que me hacía saber que sí podría quedarme embarazada.


-Así que, este es el famoso templo de Upsala
–dije observando las estatuas con el vikingo a mi lado- y supongo que el bosque que rodea al templo es donde se hace la ofrenda a Freya y esta bendice a las parejas con un linaje, ¿no? –Pregunté aunque tenía la certeza de que así era, me habían hablado todos de ese bosque y del milagro que concedía la diosa Freya y que ambos esperábamos que también nos lo concediera a nosotros. El vikingo que ya había soltado mi mano se había plantado frente a mí mirándome con esa sonrisa que traía en sus labios, una que me conocía demasiado bien y que sabía que estaba pensando en algo, aunque siempre solía sorprenderme porque nunca llegaba a saber qué tramaba cuando se ponía así- ¿Y esa sonrisa? ¿Qué tramas ahora, vikingo? –Pregunté con una leve sonrisa porque me esperaba cualquier cosa pero, cuando vi que se agachaba para arrodillarse en el suelo, sentí que mi corazón dio un vuelco mientras abría ligeramente mis labios sin poder creerme lo que estaba haciendo. ¿Iba a hacer lo que creía que iba a hacer? ¿De verdad? ¿Sin bromas de por medio como había estado haciendo? Cuando elevó sus mares a mis desiertos y tomó mi mano con las suyas supe que sí, iba totalmente en serio- Oh por Odín y Ra... –logré decir en un débil murmullo y no pude decir nada más porque él comenzó a hablar dejándome a mí muda, algo un tanto complicado, sintiendo que me faltaba la respiración con mi corazón bombeando como caballos desbocados, sin poder creerme que realmente hubiera hincado la rodilla y me estuviera pidiendo matrimonio. Llevé mi mano tapando mis labios entreabiertos, grabando cada una de sus palabras contemplando sus mares fijos en mis desiertos, “que entiendan que mi amor por ti es imperecedero, que eres y siempre serás la mujer con la que quiero pasar mi vida” no lo pude evitar y unas lágrimas cayeron de mis ojos precipitándose por mis mejillas hasta caer al suelo, mojando las yemas de mis dedos que tapaban mis labios sin poder creerme que ese hombre de maneras rudas estuviera diciéndome esas cosas tan bonitas. “Nai ¿quieres casarte conmigo?” Cuatro palabras que sabía que le habían costado pronunciar al vikingo, y sin embargo, ahí lo tenía plantado frente a mí de rodillas, era imposible no amarlo cuando hacía esas cosas porque sabía que me hacía ilusión a la par que tremendamente feliz- Ubbe... yo... –pero si pensaba que ahí acababa la cosa, y que su petición iba a quedar solamente en eso; estaba francamente equivocada. Porque si ya era una enorme sorpresa verlo pidiéndome matrimonio de una forma que, como él había dicho, jamás hubiera hecho por otra mujer... además de todo eso me sorprendió viendo que sacaba una pequeña cajita donde sabía sin abrirla siquiera que ahí dentro había un anillo, y si pensaba que ahí terminaba todo cuando la abrió me volví a quedar sin palabras al ver el anillo que había dentro, uno muy diferente al que estaba en una cadena colgando de mi cuello junto a aquel martillo de Thor que me dio un día en Egipto, y muy diferente al anillo tan simbólico que llevaba en mi dedo... y ahí fue cuando me di cuenta de que lo tenía preparado, que se lo había callado todo aquel tiempo y me había estado engañando. Me había dejado muda, me había sorprendido tanto que aún seguía asimilando lo que estaba haciendo ese hombre, porque él ya me había dejado claro en su momento que él jamás me pediría matrimonio de la forma convencional y yo lo aceptaba, no estaba en su forma de ser pero... cuando lo había estado picando para que lo hiciera no esperaba algo como esto, Por Ra, ¡hasta tenía el anillo comprado y preparado! Más bien me hubiera esperado una propuesta sencilla, sin estar arrodillado, un “Nai, cásate conmigo frente a mis dioses” y eso me hubiera hecho muy feliz. Al ver que no reaccionaba, porque francamente no podía todavía, tiró de mi mano para dejarme sentada sobre su pierna y fue que reaccioné sonriendo de forma amplia con un par de lágrimas en los ojos- ¡por supuesto que quiero casarme contigo! Si quiero, sí en todas y cada una de las vidas que hayan; sí, sí, sí, sí... un millón de veces sí –dije mientras me ponía el anillo, uno muy diferente al mismo que había hecho él para nuestra boda en París. Sonreí llevando mis manos a su rostro en lo que él quitaba las lágrimas de mi rostro y finalmente nos levantábamos para saltar encima de él envolviendo su cintura con mis piernas- te quiero –dije buscando sus labios para fundirnos en un beso, de esos que tanto me gustaban y que me restaban la respiración- te quiero, te quiero, te quiero, te quiero... –repetí dejando besos cortos sobre sus labios, ¿cómo no amarlo cuando hacía esas cosas solo por mí?- de verdad que no tenías por qué.... ¿qué anillo te voy a dar yo ahora? No tengo nada preparado y tú lo tenías todo calculado –mis dedos se enredaron en su pelo, sonreí observando sus preciosos mares- sé que esto no ha sido fácil para ti, sé que no es tu forma de pedir las cosas y mucho menos matrimonio... soy consciente de todo ello pero te puedo asegurar que ha sido lo más bonito y romántico que he visto en toda mi vida, algo que guardaré por siempre en mis recuerdos y que me sacará esta misma sonrisa cuando piense en ello o vea el anillo –una sonrisa que iluminaba mi rostro radiante de felicidad- eres el amor y el hombre de mi vida Ubbe, y bendigo a los dioses por ponerte en mi camino –acabé abrazándolo con fuerza escondiendo mi rostro en su cuello, dejando pequeños besos sin quitar la sonrisa de mis labios- te amo, y quiero convertirme en tu esposa bajo tus tradiciones y tus dioses... mi vida no tiene sentido si no estás tú en ella.



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Re: Upsala (privado)

Mensaje por Ubbe Cannif el Miér Mayo 16, 2018 5:51 am

Ladeé la sonrisa cuando mi esposa saltó anclándose a mi cintura, nuestras bocas se buscaron hambrientas, necesitadas de profundizar ese beso que saqueo nuestra cordura hasta dejarnos sin aliento, mi lengua se colo intrépida enterrándose en la ajena, paladeando su húmedo sabor y esas palabras susurradas plagadas de “te quieros”.
Jadeé frente a mi mujer, frente a mis dioses con la bastarda endurecida perdida en su centro, loco por tomarla, por hacerla mía y complacido porque aunque yo no era así, sabía que mi acto la había hecho feliz.
Las lagrimas escurrían por su rostro, bañando sus desiertos, formando hermosos oasis de los que me embebí deslizando mis labios por sus mejillas hasta alcanzar su oído.
-jeg elsker deg -susurré en su oído con la voz ronca.

Mordí el lóbulo de la oreja de mi esposa, y jadeé contra su cabellos dejando que mi aliento la calentara, fue entonces cuando la manada Cannif se adentró por el portón jodiéndome la fiesta que empezaba.
Bajé a mi mujer recolocandome la verga endurecida a un lado mientras Niels se reía por mi estado.
-Venimos a por el novio -dijo Hakon, nos vamos de borrachera. Que es lo que toca -añadió Einar alzando una de las botellas.

Mi madre y el resto de Cannif se encargarían esa noche de preparar a la novia, de vestirla, de perfumarla, de recogerle el pelo y llenarlo de flores y como no de hacerla descender por el lago en una drakkar iluminado pues nuestra ceremonia se celebraría al anochecer, tras los sacrificios a los dioses.

Nosotros nos fuimos a la taberna, como de costumbre brindamos sin parar, alzando los cuernos celebrando que pronto dejaría de ser ante mis dioses un hombre libre, invitamos a todos los presentes a varias rondas, hicimos pulsos, torneos de cuchillos y borrachos como cubas acabamos en el gélido lago bañándonos en pelotas.
Al final solo quedábamos los hermanos y primos, mirábamos el firmamento tumbados.
-¿creéis que los dioses nos observan? -pregunté enredando las palabras a mi primo Einar.
Giró la cabeza para mirarme con esa risa tonta que produce el alcohol.
-A mi con que me miren las valquirias -aseguró llevándose la mano a la verga para apuntarlas.
Niels muerto de la risa corría en pelotas a nuestro alrededor, según él un bicho quería picarla, supuse seria el efecto de alguna de las setas alucinógenas, Hakon que decía ver el bicho intentaba darle caza a manotazos mientras Sirius negaba con la cabeza sentado en una piedra mirándonos.
-Yo estoy seguro de que nos observan, que disfrutan de nuestras chanzas y que valoran nuestras batallas.
-Yo creo nos envidian -dijo Aren -a fin de cuentas somos capaces de vivir la vida con mas intensidad que ellos, somos mortales, eso es algo que ellos nunca tendrán.
Orion se dejó caer a mi lado bostezando.
-yo creo que me he follado a Freya -dijo explotando en carcajadas y haciéndonos reír al resto que íbamos demasiado ebrios.



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Re: Upsala (privado)

Mensaje por Naitiri Zahir el Jue Mayo 17, 2018 1:03 pm

Si alguien me hubiera dicho que cuando conocí al vikingo y después de todo lo que habíamos pasado, sabiendo cómo era, acabaría pidiéndome matrimonio de esa forma no me lo hubiera creído por mucho de que me lo hubieran repetido hasta la saciedad... porque sabía cómo era él y lo poco que le gustaban ese tipo de cosas, además de que me había dejado en su momento más que claro que él no era hombre de anclar la rodilla y pedir las cosas así por lo que no me lo había esperado para nada que hiciera eso y me alegró y gustó tanto que lo hiciera que no pude retener las lágrimas que salieron de mis ojos y que rodaron por mis mejillas mientras lo contemplaba con la rodilla hincada en el suelo tomando mi mano entre las suyas. Sabía que si lo había hecho había sido únicamente porque sabía que esas cosas me gustaban aunque no pretendí que lo hiciera únicamente con esa intención sabiendo como era, si me hubiera pedido matrimonio sin anclar la rodilla al suelo y solamente pidiéndomelo –ya que fue algo que no hizo la primera vez en Egipto- hubiera sido muy feliz igualmente porque el detalle estaba ahí y lo hacía únicamente por mí pero de esa forma jamás lo había pensado. Debía de admitir que cuando se lo decía en parte muchas veces era para picarlo para ver qué me respondía, no porque lo estuviera instigando para que lo hiciera aunque esa vez no tenía nada que alegar en contra porque una vez superada la sorpresa inicial y la emoción que me embargó no pude más que decirle mil veces que sí porque estaba más que emocionada con lo que había hecho, dejar que me rodeara con sus brazos y besar sus labios hasta que me faltó el aliento y tuve que separarme solamente para decirle y repetirle que lo quería una y otra vez. Jamás olvidaría ese momento y bien sabía que le había costado dar paso aunque al parecer lo tenía bastante calculado porque había estado guardando todo el viaje el anillo que no había notado ni visto hasta que sacó la cajita para enseñármelo, lo que me hacía pensar que ya llevaba con la idea antes de partir al norte y que tendría que haberlo comprado en París antes de partir. Cómo me había engañado durante todo aquel tiempo en el que no sabía nada, de hecho, es que cuando le pregunté tras haber vuelto de rescatarlo de aquella realidad alternativa si me pediría de nuevo matrimonio no lo hice con la intención de que realmente lo hiciera, sino más bien era por saber qué me decía... pero ahora intuía que incluso en ese momento ya lo tenía todo más que planeado y calculado y que solamente me estaba haciendo que desviara el tema todo el rato consciente de que si empezaba a preguntar acabaría por sonsacárselo y la bonita sorpresa que me había llevado no la hubiera tenido.

Amaba a ese hombre demasiado y cómo no hacerlo cuando hacía esas cosas porque sabía que me haría feliz, cuando ya estábamos casados y no tendría por qué pedirme nada... pero que lo hiciera también frente a sus dioses decía mucho. Sus brazos rodeaban mi cuerpo y me alzaba más de las nalgas en lo que mis piernas envolvían su cintura, nuestros labios se encontraban entre besos furtivos que nos dejaban sin respiración, sus labios recorrieron mis mejillas limpiando las lágrimas que brotaban de mis ojos y morían cayendo por mis mejillas hasta que me susurró en el oído esas tres palabras que tanto me encantaban en su idioma, diciéndome que me quería mientras mis manos en su espalda y en su nuca lo pegaban más a mí como si eso fuera posible. Me encantaba cuando con tanto poco era capaz de hacer que el vikingo me tuviera ganas y bien sabía que tenía el don y la facilidad de convertir su deseo en el mío propio de una forma que no sabía muy bien cómo lo hacía, pero que siempre pasaba. Su miembro presionaba mi centro mientras nos besábamos y sus dedos se enredaban entre mechones de mi pelo en lo que nuestros cuerpos se iban incendiando, sabía que por la noche daría comienzo la ceremonia y que su madre me ayudaría con el vestido y todo lo demás porque yo no tenía mucha idea sobre ceremonias vikingas más allá de lo que había podido leer por lo que toda ayuda sería bien recibida. Reí entre dientes cuando sentí que mordía el lóbulo de mi oreja y separé mi rostro para deslizar mis labios por su cuello para luego subir a sus labios mordiendo su inferior para mirarnos a los ojos con las respiraciones algo entrecortadas levemente, cada vez que empezábamos nos costaba demasiado separarnos y eso era algo que me encantaba de los dos porque esa chispa una vez prendida costaba muchísimo apagarla. Sonreí sobre sus labios justo en el momento en el que la puerta se abrió haciendo que giráramos las cabezas en la misma dirección cuando pude ver a Niels, a Hakon y a algunos más que no conocía que parecía venían con la intención de llevárselo. ¿Ya? ¿No me iban a dejar disfrutar hasta la noche? Venían con varias botellas en sus manos y el vikingo me bajó de su cuerpo dejándome sobre el suelo mientras su primo lo miraba y se reía a lo que negué con la cabeza porque eran tal para cual. Enarqué una ceja mirándolos a todos y luego fijé mi vista en Niels porque bien sabía lo que eran sus borracheras ya que era cuando más tendencias e ideas suicidas tenían... esos hombres no podían vivir sin el peligro corriendo por sus venas. Llevé mis manos a mi cintura sabiendo que era “lo que tocaba” como habían dicho pero igualmente enarqué una ceja mirándolos para que celebraran si eran lo que querían, pero que al menos llevaran cuidado.



-Os lo cedo para que os vayáis por ahí todos juntos
–dije para acercarme a Niels y mirarlo con una sonrisa- pero nada de ideas suicidas ni cosas de esas, lo quiero esta noche de una pieza –aunque me tranquilizaba que al menos iba alguien cabal con ellos como lo era Hakon. Me acerqué al vikingo antes de que se fuera para rodear su cuello con mis brazos y buscar sus labios dejando un beso en sus labios antes de que finalmente se lo llevaran entre risas mientras yo negaba con la cabeza porque parecían como niños. Por suerte la llegada de su madre y de su hermana para ayudarme bastó para que me olvidara de que se iban todos juntos y su madre quizás intuyendo lo que andaba pensando me tranquilizó alegando que ellos se divertirían pero que me lo traerían a la noche en perfectas condiciones haciendo que me riera porque justamente era eso lo que les había dicho yo antes de que se fueran. Lo cierto es que ellas me ayudaron mucho a prepararme para la noche y su madre era la que más me tranquilizaba, sonreía y suponía que era por la idea de ver casado a su hijo y con la cabeza sentada, ya me había dicho que había cambiado y que le gustaba verlo centrado como estaba en esos momentos. Parecía que lo tenían todo preparado y me preguntó desde cuándo Ubbe les habría informado de todo que yo no me había enterado y me ayudaron con el vestido tras darme un baño, colocando los accesorios que llevaba, las flores adornando mi pelo que habían hecho un par de pequeñas trenzas a modo de un pequeño recogido, mi piel perfumada mientras me contaban un poco en qué consistía la tradición de sus bodas. Al parecer sí que tendría que descender sobre un drakar iluminado para que él me recogiera, para ellos eran importantes esas tradiciones y yo quería casarme bajos las mismas porque sabía que para el vikingo era importante, igual que los sacrificios que harían antes de que empezara la boda y nos casáramos en aquel templo tan importante bajo la mirada de sus dioses. Decir que se me hizo algo eterno que llegara el momento fue poco en comparación con los nervios que sentía por ese momento, como si fuera la primera vez que fuéramos a casarnos y es que quería que todo saliera bien, sabía que así sería pero los nervios no me los quitaba nadie. Finalmente por fin llegó el momento en el que tenía que subir a un drakar que estaba iluminado pero antes de hacerlo miré a su madre- te juro Adaline que como no me lo traigan de una pieza los mato a todos –se rió aunque más bien mis palabras eran más fruto de los nervios que de otra cosa, hasta que subí en el drakar que iluminado me llevaría ante el hombre que se convertiría frente a sus dioses en mi marido, para luego celebrarlo y posteriormente rendirle un sacrificio a Freya para que nos bendijera con un linaje que ambos deseábamos tener y que esperaba que pasar la noche en ese bosque, como decían, hicieran nuestros deseos realidad.


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Re: Upsala (privado)

Mensaje por Ubbe Cannif el Dom Mayo 20, 2018 12:52 pm

La noche había caído sobre Upsala, allí estaba acompañado por los míos al otro lado del rio esperando su descenso en barca.
La mano de mi padre se posó en mi hombro consciente de que esta era la segunda vez que contraía con ella matrimonio, aunque para mi esta tenia un significado distinto, especial pues mis dioses me miraban desde Asgar.

Mis primos y hermanos reían impacientes con las jarras de hidromiel corriendo y el vocifero que siempre los acompañaba hasta que los luminosos faroles que las mujeres habían preparaod sobre la barcaza hicieron su presencia en el lago y mi esposa vestida de riguroso blanco y con flores decorando su cascada parda me dedicó una sonrisa ahora mas clama.
-Pensaba que no llegarías -susurró mi hermana dándome un manotazo en el hombro logrando que sonriera con picardía sin apartar mis ojos de los desiertos inmensos de la egipcia.

Habíamos pasado mucho para hoy estar aquí, frente a mi templo. No conoció tranquilidad Nai desde que yo empecé a formar parte de su vida y aunque eso hubiera echado atrás a cualquier mujer esta parecía estar hecha de una pasta muy distinta, mi caos la envolvía y en parte su “fuego” me encendía convirtiéndonos en eternos, como era el amor que hoy prometeríamos frente a Freya y todo aquel que nos escuchara.

Me adentré en el agua mojando mis botas  y con una sonrisa triunfal la alcé de us lecho de flores mordiendo su hombro ligeramente descubierto consiguiendo que soltara una ligera risa por mi brusquedad.
-Estoy aquí y no tengo intención de irme a ninguna parte sin ti.
La alcé en volandas enseñándosela a los míos como si fuera el máximo trofeo de caza.
Todos rugieron con esa barbarie que nos caracterizaba mientras esta se aferraba a mi cuello y ligeramente avergonzada por el ruido de espada contra escudo de los norteños congratulándose por nuestra unión hundió su cabeza tímidamente en mi garganta.

Una vez en la orilla la deposité en el suelo con cuidado el jolgorio era abrumador y Nai no se soltó de mi mano en ningún momento creo que sobrepasada por las circunstancias.
Las oráculos de riguroso blanco con grandes velones iluminados emprendieron camino hacia el templo, nosotros en medio de las vírgenes doncellas nos sonreíamos y conversábamos entre risas y caricias.
Detrás nuestra familia, los Cannif y amigos que cantaban una canción nórdica, una que ensalzaba el valor de nuestras tradiciones, el culto a nuestros dioses y el valor de nuestros hombres.
Espada en mano y con mis dedos enlazados a los de ella seguí caminando hacía el templo iluminado y con la cadenas de oro en su portón fue abierto para los dos.
A sus puertas los sacrificios animales que se ofrecerían a los dioses, después cenaríamos sus carnes y beberíamos el fruto de lo que Freya nos dio en abundantes cosechas.

Ese día no habría sacrificio humano porque mi esposa era rehacía a tales ofrendas y mi intención distaba mucho de ofenderla, quería que fuera feliz compartiendo mi cultura, mi tradición y mi vida.
Manché su rostro despacio con sangre de cordero y ella mojó sus dedos en la vasija que nuestra sacerdotisa le ofrecía para hacer lo mismo sobre el mio, por ultimo esta manchó la cara de ambos salpicándonos y libres de todo nos adentramos por voluntad propia en el templo de los dioses, Upsala nos esperaba.


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Re: Upsala (privado)

Mensaje por Naitiri Zahir el Mar Mayo 22, 2018 12:54 pm

Parecía que todo había estado planeado y preparado por el vikingo sin que yo me hubiera enterado y dado cuenta de cuándo lo había hablado con sus padres para que supieran el día que llegaríamos a Upsala, quizás es que los había ido informando porque habían llegado el mismo día que nosotros a Upsala, aunque más bien, lo que yo pensaba es que les había dicho una fecha aproximada teniendo en cuenta lo que íbamos a hacer de viaje por el norte y nos estarían esperando, así que seguro que les había avisado de alguna forma de que estábamos en el lugar ese mismo día para que aparecieran en el momento adecuado y oportuno. El muy maldito lo tenía todo planeado y calculado y no me había dicho absolutamente nada dejando que fuera todo una sorpresa, y menuda sorpresa me había llevado y era una que no olvidaría jamás en la vida ya que el hecho de que el vikingo me pidiera matrimonio y de esa forma era algo más que un milagro, había sido tan bonita, romántica y perfecta que cada vez que pensara en ella me sacaría la misma sonrisa de tonta que debería de tener en esos momentos en los que su hermana y su madre me ayudaban a vestirme, a perfumar mi cuerpo, colocar flores en mi pelo adornándolo con unas pequeñas trenzas que me habían hecho colocando también flores hasta que finalmente me pusieron el vestido que tampoco sabía de dónde lo habrían sacado, pero que al parecer ellas ya lo tenían todo preparado por petición de Ubbe, no me cabía la más duda sobre ello. Lo que me tenía un poco “preocupada” era que se hubieran ido todos juntos a beber, y no me importaba que lo celebraran si así eran sus costumbres y era lo que debía de hacerse, más bien, me preocupaba que hicieran alguna tontería suicida de las suyas aunque había advertido y avisado a Niels de que quería a mi marido de una pieza por la noche o de lo contrario tendríamos un problema por ello. Sin embargo Adaline que quizás podía intuir un poco más como me encontraba me tranquilizó haciéndome saber que a la noche estaría allí esperándome para que llegara montada en el drakar que también estaba ya preparado para bajar hasta donde se encontraran con el drakar lleno de flores e iluminado con pequeños farolillos. Me gustaba ver la sonrisa y cómo se iluminaban los ojos a su madre cuando el momento se iba acercando, sabía que para ella era algo importante ver cómo se casaba su hijo y por eso mismo habíamos decidido hacer dos bodas, ella misma me había dicho en varias ocasiones que él había cambiado centrándose algo más desde que estaba conmigo y daba gracias a los dioses porque hubiera encontrado a alguien como lo había hecho ella con Erlend. Después de todo lo que habíamos pasado todos nos merecíamos esa noche en la que la felicidad era el principal protagonista, cada vez me convencía más que habíamos hecho lo correcto al decidir hacer otra boda en el norte, una que bien conocía era más que importante para Ubbe porque se casaría junto a su familia, en el norte, bajo sus costumbres y bajos sus dioses, y yo quería complacerlo en todo.

Decir que no estaba nerviosa sería mentir vilmente porque a pesar de que ya nos habíamos casado en París estaba de los nervios, más que nada, porque jamás había presenciado ninguna boda vikinga y no tenía muy claro lo que debía de hacer aunque me hubieran dado un par de consejos en lo que me ayudaban a prepararme. Había llegado la hora y tomé aire en profundidad mientras subía al drakar antes de alejarme de la orilla siendo este iluminado por pequeños farolillos y flores que le daban un aire bastante etéreo, mordí mi labio en lo que duró el corto trayecto mientras aferraba el ramo entre mis manos rezando porque estuvieran todos de una pieza y me hubieran hecho caso de que dejaran atrás sus genes suicidas. No me calmé hasta que vi que nos acercábamos a la orilla y los vi allí a todos pero principalmente mis ojos buscaron al hombre con el que iba a contraer matrimonio de nuevo, mis desiertos se encontraron con sus mares y sonreí bastante más tranquila al verlo entero de una pieza tal y como había dejado que se fuera con ellos. Me fijé en la ropa que llevaba, una que era de gala y que utilizarían para las bodas acordándome de la que llevó en París, siendo parecida, pero sin duda aquí se notaba que era más del lugar donde estábamos y sonreí viendo lo bien que le quedaba aquel traje y lo guapo que iba. Él podría decir que tenía suerte de que me casara con él, sin embargo, yo también tenía mi punto de vista y que me hubiera elegido a mí de entre todas era algo que me hacía muy feliz, quizás él no era consciente de que cuando íbamos juntos las miradas también reparaban en él algo que me hacía extender mi sonrisa, porque sabía bien lo que sentía por mí y que lo miraran de esa forma en cierto sentía me hacía sentirme orgullosa de tenerlo, privilegiada porque estuviera conmigo. Por fin el drakar llegó a la orilla y aunque había visto a mucha gente tras el vikingo, más allá de sus padres y sus hermanos, yo solamente tenía ojos para el mientras se acercaba a la orilla y yo me ponía de pie sobre el drakar con una enorme sonrisa en mis labios, habíamos pasado por mucho desde que nos habíamos conocido aquella noche en el museo hasta llegar a donde habíamos llegado, merecíamos por fin un poco de felicidad y casarnos allí era el principio perfecto para esa nueva etapa. Sabía que tendríamos que pasar por muchas cosas, que los baches que habíamos superado eran los primeros de nuestro camino, pero sabía también que juntos lo superaríamos juntos y que no había hombre en la faz de la tierra con el que quisiera compartir mi vida que no fuera con él. El camino no sería fácil pero, ¿cuándo algo que merecía realmente la pena era fácil? Sortearíamos todo lo que se nos pusiera por delante, juntos y agarrados de la mano. Mi sonrisa se ensanchó cuando lo vi acercarse a mí, él también tenía la misma sonrisa en sus labios y mis ojos lo repasaron hasta que mis desiertos quedaron anclados en sus mares, mordí mi labio de lo enormemente bien que le quedaba el trabaje y lo mucho que me gustaba cómo iba. Me tomó entre sus brazos alzándome del drakar como si apenas pesara, un mordisco en mi hombro que me hizo reír. Mordí mis labios por las palabras que me dijo con mi brazo rodeando su cuello.



-No quiero que te vayas a ninguna parte si mí –respondí antes de que me alzara en volandas haciendo que los presentes rugieran y yo riera para dejar mi rostro en su cuello dejando que me llevara hasta la orilla donde me dejó con cuidado en lo que tomé una de sus manos entre las mías mientras los presentes parecían celebrar ya de antemano aquella unión. No se podía negar que los presentes no hicieran bastante ruido aunque mi atención estaba puesta solamente en el vikingo que tenía a mi lado mientras las sacerdotisas, vestidas de blanco portando velones encendidos, parecían encaminar la marcha hacia el templo. Mis ojos lo repasaron con lentitud recreándome en cómo iba vestido hasta que de nuevo mis desiertos se anclaron a su mares- me gusta mucho como vas vestido, estás muy guapo y muy apetecible –mordí mi labio mientras comenzábamos a andar hablándonos en voz baja, riéndonos sin soltar nuestras manos con él sosteniendo en su otra una espada y yo el ramo que seguía aferrando con fuerza. Mientras íbamos de camino a la entrada del templo comenzaron a cantar una canción en nórdico hasta que llegamos a la entrada del templo donde ya se habían hecho algunos sacrificios, nos paramos en las enormes puertas decoradas con la cadena dorada donde una de las sacerdotisas nos acercó una vasija con sangre en donde el vikingo con sus dedos manchó mi rostro como mandaban en sus tradiciones mientras me miraba directamente, uno frente al otro, cuando él terminó igual que hicimos en aquella aldea mis dedos fueron también llenos de la sangre haciendo las mismas líneas que él me había hecho a mí para luego que la sacerdotisa manchara sus dedos y nos salpicara con la sangre como si nos bendijera de esa forma. Retomamos camino enlazando nuestras manos adentrándonos en el templo que parecía estaba decorado para la ocasión donde frente a sus dioses nos casaríamos, fue ahí que miré de nuevo al vikingo y sonreí deslizando mi pulgar sobre su palma- ¿desde cuándo tenías todo esto preparado? –Murmuré para que solo pudiera oírme él hasta que quedamos frente a un pequeño altar donde daría comienzo todo, mordí mi labio algo nerviosa porque no quería fallar en algo tan importante aunque por el apretón que me dio para tranquilizarme supo lo que estaba pensando. Parados frente a aquel pequeño altar donde tras este se encontraba la sacerdotisa comenzó la ceremonia que nos convertirían bajos sus dioses en marido y mujer. Escuchaba las palabras de la sacerdotisa aunque mi vista se iba de vez en cuando al hombre que tenía frente a mí, nuestros ojos coincidían y sonreíamos en señal de lo felices que estábamos en esos momentos, nuestras manos entrelazadas mientras las demás jóvenes vestidas de blanco preparaban los sacrificios que harían a los dioses para bendecir nuestro enlace y nuestra unión. Su pulgar acarició mi mano para tranquilizarme sabiendo que no me acostumbraba demasiado a eso pero que era parte de ellos y le sonreí haciéndole ver que todo estaba bien. Uno de los carneros que fue sacrificado con su sangre se llenó un pequeño bol con un poco de su sangre donde la sacerdotisa volvió a suplicarnos un poco para que bendijeran nuestro matrimonio con hijos y alejaran lo que ellos llamaban “lobos”, que sería como los problemas de nuestra puerta... aunque bien sabía que el verdadero sacrificio sería a Freya en el bosque cuando la fiesta terminara. Unos cánticos más mientras acercaban los anillos y dos espadas donde en la punta de estas colocaron los anillos mientras cruzábamos las espadas, los anillos estaban algo manchados con la sangre del carnero como parte de su tradición, tomé el anillo de la punta de la espada que yo sujetaba entre mis manos para coger su mano derecha con la mía- Desde el primer momento en que te vi supe que ibas a cambiar mi vida aunque, realmente, no pensé que mis palabras fueran tan acertadas sin siquiera saber cómo ibas a cambiarla. Desde ese momento y conforme fue pasando el tiempo me vi cada vez más atraída hacia ti casi sin poder evitarlo, sabes que el comienzo no fue fácil y menos admitir lo que sentía por ti porque me daba miedo, era tan grande que me asustaba siquiera de poder pensarlo –hice una pequeña pausa- al principio rogaba a los dioses porque terminara el motivo por el que nos habían juntado y te habían puesto en mi camino pensando que era como un castigo, me doy cuenta de que tengo que darles las gracias por ponerte en mi vida, por cruzar nuestros caminos y unirlos de forma que los dos camináramos en la misma dirección en un único camino. Me di cuenta de que andaba tan perdida que no lo vi hasta que apareciste para poner mi vida patas arriba y convertir cada día en una aventura, una que quiero compartir contigo por el resto de mis días –aseguré con una sonrisa- sé que hemos pasado por mucho para llegar hasta aquí, sé que han sido muchas cosas lo que se nos ha cruzado por el camino pero te puedo prometer y asegurar, frente a tu familia y seres queridos e incluso frente a tus dioses, que cada paso, cada obstáculo y bache lo superaremos y que el camino habrá merecido la pena si la meta es llegar contigo a tu lado. Solo puedo darte las gracias por aparecer y devolverme la llama de la vida, es que había perdido hacía mucho tiempo y que era incapaz de encontrar, ahora sé que tenías que ser tú y que estaba esperando porque tú la prendieras de nuevo... estaba perdida y por fin he encontrado el sentido a todo, y espero ser esa brújula que guíe tu drakar siempre hacia mí. No importa lo que pase, ahora y siempre, estaré a tu lado para enfrentar todo lo que venga, para luchar a tu lado. Eres el hombre de mi vida, estoy tan enamorada de ti que no soy capaz de concebir otra vida que no sea contigo, ya no veo más camino que no sea el tuyo y el mío juntos. Te quiero –dije poniendo el anillo en su dedo, no sabía si decían algo o si tenían esa tradición pero simplemente necesitaba decirlo después de todo lo que habíamos pasado, mis ojos subieron a los suyos mientras mordía mi labio inferior emocionada por aquel momento que compartíamos.



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