Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Khayla el Miér Mayo 09, 2018 3:45 pm

Los días en los que Khayla luchaba por su vida, fueron remitiendo con la llegada de su hijo Niord al mundo. El pequeño nació sano, la madre superó el dificultoso parto y el orgulloso padre no se quedó viudo como era de prever. La rehabilitación de la guerrera no cesó, pero no era tan imperativa como antes de dar a luz, no necesitaba estar tan fuerte para superar el trance y se lo tomó con más calma, alternaba los cuidados de Niord con su entrenamiento.

Pasados los primeros meses, se instaló en su hogar una rutina casera muy agradable, algo que ninguno de ambos esperaba experimentar alguna vez y a pesar de lo inquieta que era la finlandesa, disfrutaba de los ratos de relax, de una buena siesta después de comer, de sentarse los tres en el sofá por la noche al calor de la lumbre… Lund se marchaba a las misiones que le tocasen, como siempre, y Khayla a veces se acercaba al patio de armas y probaba con el arco, ya que cuerpo a cuerpo o con espada lo tendría complicado. El arco nunca había sido su arma favorita pero si quería seguir siendo útil a la causa practicaría hasta ser la mejor arquera, le costaba sujetarlo con fuerza porque los tendones de la mano no le respondían bien, pero las dificultades nunca habían supuesto la rendición de Khayla, ni lo serían ahora.

Esa mañana Danielle y Ulf los mandaron llamar a ambos y en la sala del consejo en el castillo, frente al mapa de Noruega dispuesto sobre la mesa, los esperaron. La pirata les explicó que debían marcharse y el motivo por el cual lo harían, dejando Akershus en sus manos. Les recomendaron quedarse en el castillo, así estarían más accesibles para aquellos que buscasen a la voz de mando, y el pequeño Niord estaría bien atendido hasta que regresasen. Era una gran responsabilidad la que deberían asumir, Llevar Akershus no era ninguna tontería y ellos dos eran buenos soldados, pero eso era muy distinto de ser los líderes de una nación rebelde.

Al principio se quedaron algo estupefactos, estaban acostumbrados a mandar en el ejército pero cuando Höor se ausentaba siempre estaba ahí Ulf y si no, la pirata que últimamente había sido la que recogía ese indigesto testigo. Ahora les iba a tocar a ellos dar respuesta a cualquier cuestión en el bastión libre, desde una cuestión cotidiana a cualquier ataque o problema que pudieran sufrir. La flota se quedaría en Akershus, a la espera de órdenes por su parte si debían izar velas hacia algún lugar o reventar a cañonazos a quien osara acercarse.
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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Lund el Jue Mayo 10, 2018 3:41 am

Khayla había traído al mundo a un guerrero, en el veía su espíritu, pataleaba enérgico en la cuna que yo mismo había construido para él. Enganchado al pecho de mi mujer enredaba su manita en los dorados rizos de esta que se columpiaba en la mecedora de nuestra habitación recién levantada y con una preciosa sonrisa en sus labios pintada.
Sinceramente no creí que algún día podría sentirme tan pleno, pero ahora tenia mi propia familia, las cosas nos iban bien y si era cierto que la lucha de mi mujer no había terminado, tras el parto las cosas se habían calmado los dioses nos habían favorecido.

Una esclava se encargaba de limpiar nuestra casa y cuidaba a Niord cuando Khayla necesitaba entrenar en el patio de armas. Le costaba aun mantenerse en pie y mas aun aferrar la espada, pero últimamente manejaba el arco con bastante maña.
Yo seguía con mis habituales misiones, así que en un principio cuando Ulf me hizo llamar no me pareció extraño, seguramente alguna revuelta en alguna aldea tendría que parar, mas cuando el muchacho me pidió que llevara a Khayla que también estaba convocada fue cuando supe que algo grave pasaba.

Ambos nos presentamos en el gran salón, Dani y Ulf estaban allí, como siempre discutiendo sobre lo que acontecía en Akershus.
-¿Que pasa? -pregunté dandole una palmada en la espalda al lobo.
-¿Te deja dormir el mocoso? -me preguntó riéndose.
-A mi si, a la que no le da tregua es a su madre, no ves la mala cara que pone -bromeé esquivando un jarrón que mi esposa casi me estampa en la cabeza.
Los tres estallamos en carcajadas mientras Dani, mas sobria miraba la escena con el ceño fruncido dispuesta a empezar el tema dispuesto.
-¿es que esta mal follada? -apuntó Ulf burlándose de ella.

Dani y yo no manteníamos una relación muy fluida, lo justo, ella me mandaba las misiones y yo las efectuaba sin preguntas ni quejas, supongo que no es que existiera ya a estas alturas ningún resentimiento, simplemente no me sentía "cómodo" con ella.


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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Danielle Morgan el Jue Mayo 10, 2018 3:55 am

Dani le frunció el ceño a Ulf, bien sabía él que desde que Höor se fue no follaba con nadie, y que él al menos siempre tendría a su mujer consigo para dormir juntos. Lo que la mayoría de esa gente no entendía es que el liderazgo comportaba soledad, sacrificio y mucho aguante, porque raras serían las veces que les lloverían palmaditas en la espalda, y muchas las que las caras serían largas y los dedos acusadores.

Por eso los pocos momentos de tranquilidad que a veces conseguían los valoraban mucho, aunque a ojos de los demás ella siempre estuviera fuera de lugar en Akershus. Las cosas con Lund no iban ni bien mal, se limitaban a hablar de trabajo, igual que con Khayla, aunque a ella solía preguntarle por su salud y por su hijo, y estaba bien que fuera asi, no era necesario ser muy amigos de nuevo porque estaba claro que siempre existiría una brecha invisible.

Señaló varios puntos en el mapa y se recompuso rápidamente, su estrategia siempre era la misma, hablar de trabajo, de algo práctico y obviar los comentarios dañinos.

Aquí y aquí se detectó un fallo en la estructura de las murallas, ya hay tres equipos trabajando, pero deberían redoblarse, cuanto antes de acaben los arreglos mejor.— sacó la llave de la caja de caudales y se la puso en la mano a Lund.— ahí está el dinero reservado por partidas y ya he dejado estas cartas de pago con mi firma, están en blanco, úsalas como sea conveniente. Tienes a la Reina Ana en puerto y al Avenger y el Inferno amarrados en la línea de frontera, están avisados que tanto vosotros dos como Atharal, si dais las orden, navegarán o dispararán, ahora estáis al mando, pero ante la duda, confiad en los capitanes, saben lo que se hacen.

Sacó también una relación de documentos que les había preparado para que lo tuvieran todo claro y no les pudieran engañar.

Los escribas os ayudarán, el contable también está al tanto y desde que el otro perdió la oreja y la vida, dudo que tengan ganas de meter la mano en la caja. Aquí está lo que necesitáis y… mucha suerte. A diario vendrán a buscaros con todo tipo de peticiones, disputas y problemas. Akershus no es sólo sangre y acero, confiamos en vosotros.




No hay manera ♡ VIDEO♡ :

☆ ● Gracias Will● ☆  :

Piratas y vikingos:

Navega, velero mío, sin temor que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.

♡ VIDEOS ♡  :
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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Lund el Miér Mayo 30, 2018 5:46 am

Dejé escapar el aire de forma pesada por mis labios, no era un hombre de añadir problemas donde ya los había pero no pensaba que fuera el mejor momento para que tanto ella como Ulf sacaran sus culos de Akershus.
-¿Esta al tanto Höor de esto? -pregunté elevando la mirada de los documentos y clavándola en la de Ulf que se limitó a encogerse de hombros antes de tomar la palabra.
-Los dioses han reclamado a Dani para una misión de vital importancia ¿quien somos nosotros amigo para enfrentar sus designios?, tendrás que apañártelas con lo que hay Lund. Lo harás bien, tu y Kahyla estáis preparados para esto.
Las palabras de mi amigo y general eran claras, no así lo que yo imaginaba pasaría.
-Sabes que Randulf aprovechará la marcha de Höor, lo ha hecho siempre -clavé mi dedo en la frontera -Atharal esta solucionando aquí unos problemas, no volverá aquí hasta dentro de una semana, consigo se ha llevado a los hombres mas preparados, y aquí quedan soldados. Los barcos no esgrimen espadas y su tripulación esta compuesta por marineros, proteger las murallas es fundamental.

Mis ojos fueron ahora a los mares de Danielle y una ladeada sonrisa se pintó en mi rostro.
-Ben viaje, a fin de cuentas ¿que puede ir mal? -bromeé cogiendo los documentos para ponerme a trabajar en ellos.
Ulf me dio una palmada en el hombro antes de salir del gran salón bromeando con mi mujer sobre los designios de los dioses. Al parecer Thor les daría una buena travesía.
-Dile al dios del trueno que asegure nuestras murallas, ya que se pone -bromeé a voz en grito mientras este pasaba su brazo por el cuello de mi mujer y besaba su mejilla y yo negaba riéndome.
-Quitale tu brazo peludo de encima -dije a carcajadas mientras Ulf me sacaba el dedo de en medio y seguía su camino para preparar sus cosas para el viaje.*

Khayla no veía la necesidad de mudarse al castillo, pero una vez salieron del despacho les persiguieron un montón de escribas, el contable, el ama de llaves, el maestro armero… todos con peticiones, problemas y cosas que había que resolver. Pasaron al menos dos horas hasta que entre los dos los pudieron despachar.

— pffff… ¿y esto es asi todos los días? Entonces creo que sí sería conveniente venir aquí, así de paso estaré más cerca del patio de entrenamiento. Ve a las murallas y acabemos cuanto antes ese trabajo, será lo único que nos separe de Randulf si no tenemos a los refuerzos. Yo mandaré formar a la guardia y reorganizaré las defensas por si acaso.

El primer día de trabajo fue intenso y algunas cosas se les escaparon, como era normal, pero Dani lo había dejado todo muy organizado y muy claro, así que eso redujo el caos y el impacto del cambio de mando. Caída la noche, todos los niños Cannif junto con los Tollak y sus cuidadores, cenaron con ellos en el Gran Salón, ahora eran los Arund los que ocupaban el castillo y de esa forma se hacían las cosas por allí.


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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Khayla el Miér Mayo 30, 2018 5:48 am

Los siguientes dos o tres días fueron relativamente tranquilos, montañas de trabajo, mucha gente buscando consejo, o soluciones a sus problemas propios, zanjar disputas o pedir algo. La vida en Akershus no podía parar porque Höor o Dani no estuvieran, así que pudieron comprobar de primera mano que antes de juzgar es mejor verse en la situación y entender qué lleva a otro a actuar como lo hace. A Khayla no le gustaba en absoluto tener que mediar en disputas comerciales o de tierras, en valorar la conveniencia o no de cambiar un trozo de suelo podrido en una ala del castillo o revisar el presupuesto de cocina porque había algún agujero. En esos días su opinión sobre la inglesa pasó a ser de otro modo. Si antes la consideraba una oportunista, una extranjera con el capricho de quedarse un título nobiliario o algo así… ahora se daba cuenta que nada de eso compensaba lo que día a día tenía que tragarse la rubia.*

Los días en Akershus eran caóticos, aunque teníamos que reconocer que funcionaba como un engranaje perfecto, la ausencia de Höor, Dani, Ulf y Giuliana se notaba en exceso.
Khayla acogía cada día miles de disputas en el salón del trono, trataba de dar soluciones justas pero la paciencia nunca fue el fuerte de la vikinga que ademas tenía que ocuparse no solo de su recuperación, si no también del hijo que teníamos en común y que aun era muy pequeño.
Yo me ocupaba de los soldados, de los entrenamientos, de que los turnos de vigía en las murallas no cesaran y de enviar partidas de caza así como zapadores que pudieran tener información sobre los movimientos del escocido de Randulf.

La preocupación se fue instalando en mi y varios de los hombres al ver que aquellos hombres enviados para comprobar el estado de las fronteras no volvieron, algo estaba pasando y se nos estaba escapando.
Me adentré en el salón donde Khayla escuchaba a un par de granjeros discutir por un palmo de tierra, de un gruñido los hice salir de la estancia clavando mis ojos en los de la guerrera.
-Algo va mal, he enviado montaraces para controlar el terreno, la zona boscosa que por su espesor es imposible mantener bien controlada desde las almenas y hace ya varias lunas que partieron y no han vuelto, n han enviado cuervo alguno, pasa algo.

Ella iba a responder cuando dos de los hombres entraron en la sala con uno de los zapadores malherido, este se desplomó en el suelo casi inerte y ante la estupefacción de todos dijo un "Nos atacan"
Escuchamos los rugidos del exterior, los cuernos rugir y los soldados correr por el patio de armas para armarse.*

Khayla corrió como pudo hasta la torre del homenaje y desde lo alto se hizo una composición del panorama…era mucho peor de lo que pensaba. Hordas y hordas de soldados del rey se apostaban entre Akershus y las montañas. En el horizonte despuntaban varias naves cañoneras que tratarían de tomar la bahía. La noticia de que Höor se había marchado y después Morgan, le había servido a randulf como gatillo que desencadenaría la caída del bastión rebelde. Apretó los dientes y escupió en el suelo maldiciendo a ese hijo del mal. Si creía que Akershus caería, iba dado, plantarían batalla hasta la muerte, porque aunque Höor fuera el alma de la ciudad, todos los demás sentían su tierra como suya, su causa como la propia y no cederían ni un centímetro de su libertad al tirano.

Cerrad los portones!!! A las almenas todos los arqueros!! mujeres, niños y ancianos a las cuevas por el sótano!!!
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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Stan McQuinn el Miér Mayo 30, 2018 5:50 am

Mandaron al personal más vulnerable a refugiarse en las cavernas bajo el castillo, allí el fuego y las flechas no los alcanzarían, y en la superficie combatirían todos aquellos preparados para hacerlo y todos los que pudieran ayudar llevando y trayendo armas, etc. El caos cundió por la ciudad como la pólvora, y también fue ésta la que comenzó a atronar cuando la Verga de Satán dio matarile a una goleta que pretendía atravesar sus filas.

Quedaban aún varias horas para el anochecer y Akershus era un hervidero, tratando de reorganizar las defensas, que aunque estaba todo bastante bien previsto, les había pillado por sorpresa.*

Varias escuderas guiaron a los niños y a sus cuidadoras por los pasillos de las bodegas, trataríamos de mantenerlos a salvo, pero de caer Akershus era necesario asegurar la vida de estos.
Nuestro bebe iba en brazos de Orn que aunque se había empeñado en pelear a nuestro lado al final cedido pues le dije que necesitaba a alguien que protegiera a los infantes que ni siquiera andaban.

Los arqueros se prepararon en las almenas, Khayla guiaría el ataque desde ellas mientras yo abajo junto a Stan, Sloan y unos cuantos hombres mas protegeríamos el portón.
-¡Bajad el rastrillo! -ordené de un gruñido.
El golpe de acero contra los escudos era atronador, los dos ejercitos estábamos preparados para el enfrentamiento, uno que cambiaría el rumbo de la historia de Akershus.


Lluvia de flechas nos obligó a lazar escudos, primero era invisible como una fina lluvia de otoño, llevándose a muchos de nosotros, pero después el fuego surcó el cielo, prendidas las flechas si bien fueron previstas y evitadas por los escudos los almacenes de grano no corrieron la misma suerte que nosotros.
El ariete golpeaba el porton desde el otro lado, unos cuantos hombres apuntalaban la puerta.
-Aguantad -Rugí mientras los granjeros luchaban contra las llamas que apenas comenzaban*

Stan corrió por el patio de armas acompañado de Sloan para apuntalar el portón mientras los aldeanos clavaban maderos de gran resistencia en el suelo para evitar que el ariete la rompiera. La fuerza del oso era descomunal, como la de tres hombres y apretando los dientes aguantó la embestida del tronco con cabeza de cabra satánica que tenía Randulf por ariete.

Fíjate si es impotente que necesita que otros empujen su palo por él!! Seguro que ni se la encuentra para mear!!.— El escocés no podía dejar el humor a un lado, eso siempre levantaba el humor de las tropas.— Randulf cabrón!!!! Empuja fuerte la madera que es lo único que sabes empujar!!!

Algunos hombres sonrieron entre dientes por el descaro del moreno con faldas, y siguieron aprovisionando a los arqueros para devolver la lluvia de proyectiles. Estaban calentando brea para hacerla salir por las gárgolas de la fachada cuando alguien dio la voz de alarma de que los silos de trigo se estaban quemando. Hicieron salir de las cuevas a algunas mujeres y hombres mayores para hacer una cadena y apagarlos con cubos de agua. El pequeño Sirius levantó la voz, él quería ir a ayudar, pero Orn lo tenía agarrado.*


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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Gilmore el Miér Mayo 30, 2018 5:50 am

Gilmore no sabía luchar, pero ante la desesperación existente, corrió para ayudar a Akershus. Era joven y sano pero incapaz de sujetar un arma, le temblaban las piernas, Sloan al lado de su padre echó atrás la mirada a captar su olor, si hasta ahí se reía de las ocurrencias del oso secundandolas, la sonrisa se le borró al ver al cambiante caballo al que siempre protegió fuera de las bodegas.

Este cogía un cubo y lo rellenaba en el pozo para ir pasándolo a la cadena humana de mujeres y ancianos que colaboraban por no perder el sustento que tenían para pasar el invierno.
El patio de armas era un infierno, ruidos de tambores al otro lado y las bestias que Randulf había creado empezaban a subir por los muros sin necesidad de escalinatas, solo las flechas les daban muerte enviándolos de nuevo al suelo, pero eran de inmediato sustituidos por otros, varios empezaban a adentrarse tras los muros produciendo estragos.
-Padre -fue la primera vez que usó esa palabra -he de ir a ayudar
Esperaba que pudiera con el portón porque sin pedir permiso soltó la puerta y otro lo sustituyó.
Sloan salió corriendo hacía el centro del patio mientras desenvainaba la espada para proteger a aquellos que luchaban contra el fuego que se extendía sin remedio.*

En el puerto La Reina Ana había virado a sotavento encarando el cañón de proa al grueso del ejército que Randulf tenía cerca de la puerta. A la orden del capitán en funciones la vieja reina disparó proyectiles y metralla abatiendo a muchos de los que portaban el ariete. No podían disparar balas de cañón porque podrían darle a la puerta y reventar el acceso dejando libre la entrada a los enemigos. El Inferno y el Avenger batallaban ladeados con sus baterías de cañones contra todas las naves que se aproximaban, no iban a ceder ni un centímetro de la línea de costa a esos barraganes. Los barcos pesqueros y las flota menor también disparaban mosquetones, cañones de mano y bombardas, el aire se llenaba de sonidos de guerra atronadores, mezclados con cuernos, rugidos, gritos y explosiones. Sin duda el dios del trueno estaría escuchando la sinfonía del metal observando a los suyos desde Asgard. No se podía posicionar por ningún bando pues todos ellos decían respetar sus creencias, pero ciertamente los rebeldes le producían una punzada de orgullo.


Khayla desde la torre dirigía las fuerzas a un lado y a otro, teniendo una vista general de lo que estaba pasando alrededor de las murallas. El fuego de los graneros se extendió con rapidez, era preciso apagarlo o en el caso de salir de ese entuerto no tendrían qué llevarse a la boca en los meses venideros. Una oleada de caballería pesada se apostó en la muralla sur, llevaban como unas empalizadas que había que montar y arrastrar, su idea era acercarlas a las murallas y que cientos de hombres trepasen por ellas. Agarró un arco de tejo, prendió la flecha en brea candente y disparó, haciendo arder el cuero que recubría una de ellas. Repitió la operación acertando en otra, pero para hacerlas arder haría falta mucho más que eso. La situación comenzaba a ser desbordante.*


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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Sloan el Miér Mayo 30, 2018 5:58 am

Humo, el patio de armas se había infestado de oscuridad, apenas la gente veía que hacia para combatir las llamas rojas que abrasaban alzándose imbatibles sobre sus cuerpos. Los rostros cargados de hollín y los cubos que no parecían ser suficientes para combatir aquello que los estaba dejando sin alimento y que de seguir así, también se cobraría sus vidas.

Como si Thor estuviera con ellos, como si se apiadara de su desdicha, los cielos se oscurecieron, truenos y relámpagos iluminaron el norte de forma voraz y una lluvia intensa calló sobre Akershus llevándose con ellas todo rastro infernal.
En medio de la plaza un niño con los brazos apuntando al cielo, sus ojos eran naranjas, Sirius había conseguido escapar del agarre de su hermano y ahora acababa de salvar a todos y cada uno de aquellos adultos que luchaban con valor por mantener Akershus en pie.

Las bestias no cesaron en su empeño, muchas ya dentro de las murallas atacaban a los hombres y mujeres desarmados cobrándose las vidas, dándose un festín de muerte. Los guerreros luchaban por protegerlos rugiéndoles que se retiraran nuevamente hacia las bodegas, tratando de formar un túnel protegiéndolos.

Una bestia aprovechando que Sirius estaba al borde de caer inconsciente se abalanzó sobre el cuerpo menudo del niño que asustado gritó cerrando los ojos, cubriéndose la cabeza con las dos manos mientras se hacia un ovillo en el suelo. Orn llegó a tiempo y con una daga que llevaba en la bota se interpuso en su fatal destino cortando el rostro de la bestia que rugió lanzando su zarpa contra el hijo mayor de los cannif abriéndole el pecho, la carnaza se separó y la sangre empezó a brotar manchando su camisola..

De nuevo los dos hijos del conde se enfrentaban a Hela, mas esta vez fue el león el que evitó el desenlace fatal de los dos cayendo con sus dos zarpas delanteras sobre os cuartos traseros del licántropo mutado. En su lomo hundió sus colmillos enzarzándose en un combate cuerpo a cuerpo.*


La lluvia provocada por Sirius había salvado el grano, pero en cambio había pagado también el fuego que Khayla se afanaba por prender en las plataformas con empalizada que se acercaban a la muralla. Llamó a Atharal, que se acercó volando hasta ella.

— Ve hasta el puerto, avisa a la Reina Ana y que nos ayude con esas torres!!!

El cambiante planeó en un vuelo picado raudo hacia el barco de la almirante Morgan, que a pesar de no tener la potencia de fuego del Inferno, se podía maniobrar bien. El capitán entendió las órdenes y esta vez giraron al buque para dejar la batería de cañones expuesta contra las torres de asedio. La lluvia de proyectiles no se hizo esperar, surcaron el aire con un estruendo atronador y derribaron a hombres, caballos y empalizadas por igual. Una oleada tras otra, sembraban las puertas de Akershus con sangre, tripas, miembros cercenados y carne en trozos.

Stan había resistido el envite del portón, y una vez cayó el ariete destrozado, dejó de apuntalar y subió hasta las murallas, por allí saltaban bestias que podían trepar si no eran abatidas por los arqueros. Empuñó su claymore y sesgó cabezas, patas y cuellos por doquier. Sloan combatía también en el patio, estaba protegiendo a los hijos del conde y nadie mejor que él podría hacer frente a esas bestias.

El ayudante de Giuliana que tenía magia y había estado practicando junto a ella, se hizo cargo del hospital y allí corrían a destajo, ni un sólo hombre o mujer de Akershus quedaría sin ser curado, o al menos intentarían hacerlo.*

Sirius se abrazaba a Orn aterrado, no había presenciado nunca la muerte y aquel acto de barbarié, la guerra presenciada por los ojos de un infante donde los miembros cercenados, las tripas y la sangre salpicaban por doquier el patio de armas era una imagen sádica.
Orn sujetaba su pecho abraznado a su hermano pequeño y esgrimiendo la daga en la diestra obserbaba el enfrentamiento del leon ocntra el lobo para de ser necesario proteger la vida de Sirius si alguien se acercaba a ellos.

Lund blandía el mandoble sajando cabezas entre gruñidos, matado a aquellas bestias inhumanas que habían logrado traspasar las murallas.
El toque de retirada no se hizo esperar, habían aguantado el primer envite, pero bien sabia que esto no había terminado.*


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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Khayla el Miér Jun 20, 2018 4:27 am

La primera embestida del ejército de Randulf había dejado pocas bajas para lo violento que había sido. Las murallas habían resistido bien, los cambiantes habían hecho su papel, matando como dos o tres hombres entrenados, sus fortalezas físicas los habían adelantado en el marcador. Khayla era todo lo contrario, su cuerpo ya no respondía como antaño, pero su mente guerrera seguía fiel a Akershus, despierta e inquebrantable como su espíritu, y había sabido dirigir la batalla desde la torre, donde tenía visión de todos los flancos.

Reunió a todos los generales, sargentos y responsables de algo en la sala de guerra. Tenía que planificar los siguientes pasos, una guerra era incansable y nunca debía pillarlos desprevenidos. El mapa de Akershus estaba desplegado sobre la mesa y un montón de papeles sobre el escritorio.

de acuerdo... el balance es bueno, Ingvar, tu harás listas de bajas y te encargarás de las piras de los caídos, ningún hombre dejara de ir al Valhalla porque andemos ocupados. Dakon, tu encárgate de redistribuir hombres donde haya habido más bajas, las murallas deben estar aprovisionadas de todo, brea, flechas, pebeteros donde encenderlas... Stan y Sloan, reunid a los cambiantes, sois la fuerza bruta, os necesitaremos en los lugares donde pueden romper la brecha. Atharal, espía como puedas y haznos un mapa de la situación ahí fuera... pero no te expongas a sus arqueros.- miró a Lund con cierta preocupación, estaba tranquila porque él estaba bien, los niños Cannif, a pesar del susto de Sirius estaban bien.- cuál crees que será su siguiente movimiento?

Era urgente establecer un plan, estar listos para todo. Bajaron después a la cavernas, allí comprobaron que mujeres, ancianos y niños estaban bien, pero les dieron trabajo, estar ocioso en un asedio era lo peor. Tenían que tejer mantas y vendas para los heridos, pelar plumas para las flechas, reparar armaduras y petos...todo lo que fuera útil para Akershus. Khayla no había llegado a general por pura suerte, sabía lo que hacía, llevaba toda su vida en el ejército sufriendo en sus propias carnes lo que era estar comandado por un tirano o por un buen general. Ellos trabajarían en equipo, pero alguien debía tomar las decisiones, Danielle y Ulf les habían dado esa encomienda. Podían hacerlo, teniendo a Lund con ella no había ejército que reventase las defensas de su hogar sin sufrir al menos tantas bajas como pudieran infligirles.

En el puerto, los generales designados por la pirata se reunieron a hacer balance de daños, no había sido mucho, se pusieron de inmediato a reaprovisionarse y a establecer de nuevo el sistema de defensa contando con que los atacantes no dejarían de hostigarlos. La Verga de Satán estaba limpia y lista para escupir muerte y desolación, descansarían cuando todo estuviera listo. Con unas horas debería bastar, porque la alerta era máxima.


Última edición por Khayla el Jue Jul 12, 2018 8:18 am, editado 1 vez
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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Lund el Miér Jun 20, 2018 5:20 am

Khayla no solo había dirigido con acierto desde el torreón la batalla, si no que ahora se alzaba frente a todos dispuesta a asumir el peso de llevar Akershus frente a una situación complicada.
Ladeé la sonrisa cuando Atharl me dio un codazo porque mi preciosa mujer acaba de asumir el papel de líder.
No me importaba, al contrarío, yo nunca tuve dotes para ello a diferencia de Höor, yo era un guerrero, que comandaba bien a mi tropa pero esto se me quedaba grande.
-Atharal, quiero que mires cuando sobrevueles el cielo un camino despejado, no sabemos lo que tardará Höor en volver, necesitamos refuerzos, si nos asedian durante el invierno con las pocas provisiones que quedan no sobreviviremos, algo que Randulf sabe, quiere forzarnos a abrir las puertas y a batallar de forma directa o por contra, a morir como ratas en nuestro agujero.

Atharal asintió escuchando mis susurros, algo que evidenciaba que no quería que mi mujer escuchara mi plan descabellado.
-partiré al anochecer, necesitamos que alguien nos ayude, pocos son los condados con las armas y los hombres necesarios para batallar, los Blodoks quizás los únicos que podrían encular a Randulf, pero como siempre sus fronteras están en guerra contra el hijo de puta del rey tirano, así que dudo puedan prescindir de sus hombres, ademas de que el conde es muy terco. Por contra el condado de Almeirt no esta lejos, no tienen grandes guerreros, pero si conseguimos abrir unos túneles subterráneos podrían abastecernos de alimento, necesitamos alimento para luchar, para que nuestros hijos no se mueran de hambruna y el invierno se acerca, quedaremos incomunicados pronto, hay que hacer algo ahora.

-¿Y los barcos? -preguntó Atharal -No podrían ir por alimento.
-No, les habrán cortado el paso con los navíos de Randulf, ademas de que de seguro habrá buscado alianzas para cerrar el comercio con Akershus, no hay mas opción, he de informar al conde de Almeirt. Pide una vez parta a Khayla que empiece las excavaciones.
Asintio sin apartar la mirada de mi mujer.
-Que los dioses te acompañen Lund -concluyo.


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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Khayla el Jue Jul 12, 2018 8:38 am

Las horas pasaron y la guerrera cuando se quiso dar cuenta ya no podía encontrar a Lund. Atharal le explicó la situación y aunque su reacción inicial fue de escupir improperios, entendió que su decisión ya no tenía remedio y que de nada servía quejarse, ya ajustarían cuentas cuando regresase su marido, ahora sólo podía apretar los dientes y mandar al personal auxiliar a excavar los túneles en dirección al oeste, empalmando los que ya tenían bajo Akershus para extenderlos hacia el condado de Almeirt por donde pasarían de contrabando el alimento imprescindible para la ciudad. Mandó también almacenar el grano en sacos en una de las cuevas, la más seca, al menos de forma temporal para que no pudieran incendiarles los silos de nuevo. Hacer frente a un asedio era complejo, pero muchos de los generales habían sufrido alguno o lo habían inflingido al enemigo y sabían de qué iba. Todas las sugerencias eran bienvenidas.

Durante los dos días siguientes su labor se centró en las reparaciones y el aprovisionamiento, todos debían saber su puesto y qué tareas desempeñar cuando no hubiera ataques. Los canteros trabajaron a destajo para aprovisionar de bolas de cañón a la flota, ya que no había suficiente plomo o acero para ese menester. Tambien reforzaron los muros con piedra y enormes vigas, no pasarían la muralla a base de estamparse contra ella Los cambiantes ayudaron en todas las labores de fuerza bruta. Giuliana había dejado el hospital muy bien organizado y ese flanco estaba cubierto.

Khayla sabía que pedirle aquello al niño era peligroso, pero también ella tuvo que enfrentarse con una bestia cuando apenas sabía manejar la espada, fue su prueba de fuego y estaba segura que Sirius lo haría bien. Subieron a la torre más alta y le señaló la falda de la montaña.

¿ves ese valle? ahí están acampados la mayoría de los soldados y bestias de Randulf. ¿Podrías provocar una avalancha de nieve? sería de mucha ayuda.

Sirius no sabía controlar aún su poder, pero su determinación era tan fuerte como la de sus hermanos y quería ayudar. Elevó las manos y se sintió enfadado, furioso con esos que les atacaban y pretendían aniquilarlos, el cielo comenzó a tornarse gris y oscuro y los rayos comenzaron a caer, también en Akershus, pues aún no sabía dirigir sus fuerzas.

Muy bien pequeño... lo estás haciendo muy bien, trata de manbdar las nubes hacia allá y será perfecto...— su padre a veces no se daba cuenta del arma tan perfecta que era el niño, o más bien ellos no se daban cuenta que Höor lo sabía y quería procurarle una vida normal a su hijo.

El hechicero descargó su rabia contra esas nubes y guiadas por un viento huracanado chocaron contra la montaña provocanto una tormenta monumental que desprendió la nieve del pico sepultando medio campamento de Randulf.

Khayla elevó el puño exclamando "si!!" y después cogió a Sirius en brazos cubriendo de besos sus mejillas.

muy bien!! ha sido increíble!! eso nos proporcionará al menos tres o cuatro días mas.
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Re: Donde fuimos invencibles (privado)

Mensaje por Lund el Jue Jul 12, 2018 9:37 am

El transcurso del día resulto calmo teniendo en cuenta que Akershus estaba asediada y que cada uno de mis pasos podía dar de bruces con las bestias que Randulf había dispuesto. Hice diversas paradas para comer y descansar un poco en varias de las grutas y remansos que encontré por el camino, atravesé tres aldeas, todas ellas cerradas a cal y canto, que los rebeldes estaban siendo atacados era un rumor que amedrentaba a propios y extraños.
Sus habitantes estaban asustados y los mercaderes que vivían de los forasteros y gente humilde, trabajadores en definitiva preparaban sus cosas para irse a tierras mas tranquilas, buscando la seguridad de las murallas de Blodoks, solo algunos guardias perecían garantizar la seguridad de aquellas ciudades.

La última de ellas era la más fortificada, y la guardia estaba mucho mas incrementada, por los comentarios que oí en la posada del ultimo poblado donde me hice pasar por un mero viajero sin destapar mi rostro pus Randulf tenia espías en todos lados, hablaban de que Randulf seguía moviendo tropas,  al estar tan pegados a las montañas a veces tenían incursiones de orcos y huargos, de ahí que necesitaran mucha más vigilancia y la fortificación fuera mas segura.

Además al anochecer, había toque de queda, y todos los habitantes tenían que replegarse en su interior para estar protegidos por la muralla, por lo visto ya había desaparecido muchos de ellos antes de instaurar esa norma.
Tenía que hablar con el conde, pedir ayuda para los míos, necesitaríamos provisiones para aguantar el asedio pero llegar ante él no iba a ser tarea fácil, no en tiempos revueltos.

Había luchado a su lado, pero la guardia tenia orden de tirar a matar ante cualquier extraño que se acercara a su torre central fortificada, temían a Randulf y sus represalias y tras el ataque de Akershus temían ser los siguientes.
¿Como colarme en aquella maldita torre?

Sabia que mi mujer estaría luchando, ella era una guerrera y ahora estaba demostrando ante todos los rebeldes que también era grande para dirigir ejércitos, sabia que aguantaría las embestidas del estreñido rey, y yo no la defraudaría, conseguiría esas provisiones aunque me dejara en el intento la vida.


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