Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

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Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Vie Mayo 11, 2018 3:11 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Charles se marchó de esa manera atropellada, dejando a la licantropa algo contrariada y sin poder replicar nada, pero tampoco había por qué, fue entonces cuando meditó realmente lo que había pedido, se había precipitado, por suerte la salida precipitada de Charles fue un punto a favor, pero una vez que se pasó la luna llena, aquel hombre endemoniado que servía a Charles se puso serio, indicandole como se tenía que portar. Los siguientes dos meses habían sido infernales con ordenes de "sientate bien, ponte recta, no te encorbes, asi no se anda, asi no se come, asi no se bebe, eso no se hace, eso no se dice" la verdad es que le sorprendió que Alfred no saliera corriendo de las veces que pudo oir los gruñidos sobrenaturales, o los ojos amarillos de la loba fulminandole con la mirada y en una amplia indicación de que la loba perdia estribos.
Más había que admitir que era motivo para aplaudir a ese mayordomo que no huyera rapidamente cuando la loba empezaba a gruñir. Más mantubo la compostura y siguió aleccionando a la mujer a como debería presentarse, y lo fue consiguiendo poco a poco, aunque la bestia seguia escondida debajo de esa piel de chica que a veces parecía hasta dulce.


Más tres meses con Charles fuera y la loba se había hecho con el negocio y se podría encargar de los negocios y le había ido bastante bien, había celebrado alguna cacería que otra pero ahora le tocaba a ella moverse y tratar con uno de los clientes, era un hombre que rondaba los 40 años, grande, atractivo, y muy sadico, y había citado a Cinder para hablar de negocios en ese encuentro. Adenas se había vuelto especialmente insistente en quedar con la loba para dar detalles del negocio, asi que aprovechó el momento para huir de ese mayordomo que le recordaba más a un general que alguien que se supone que tiene la obligación de servirte, aunque claro, se sentía también bastante incomoda cuando la servían, no solo por las reprimendas que con los meses se fueron haciendo más leves, salvo cuando volvía de las lunas llenas que el mayordomo conoció rapidamente por que no molestarla cuando estaba tan alterada por la influencia de la dama de planta.


Ahora llegaba al negocio del hombre, que observó con cara agradada el aspecto que Cinder presentaba, tan acicalada pareciendo una dama mucho más de alta sociedad. -Buenos dias señor Chrestof, ¿como está?- Preguntó la loba sonriendo de manera sutil mientras se sentaba en el comercio del hombre, que poco tardó en descubrir el alto nivel de testosterona que desprendia desde que ella entró por la puerta. -Bien gracias madame, deseando hacer negocios con usted.- Dijo en un no muy sutil tono de coqueteo, mientras Cinder se limitaba a sonreir y jugar con un mechon de su pelo.  -Usted dira que intenciones tienes..- Sonrió la loba, mientras el hombre se levantaba. -¿Por que no negociamos los precios en la terraza de la cafetería de enfrente?- Aseguró el hombre insistiendo para salir e ir a la terraza, la loba se sienta ahí pidiendo un café mientras tenía el hombre frente a ella. -Bien querida...supongo que podriamos llegar a un acuerdo.- Dijo sacando su sonrisa más seductora, Cinder enarcó la ceja observandole mientras ladeaba la cabeza notando como ligaba con ella sonriendo y dejando que lo hiciera. -Que linda sonrisa...desde luego tienen gustos para que sea usted quien atienda a los clientes...- Rió acariciando un mechon del oscuro pelo de la loba atreviendose incluso a poner la mano en la pierna de la licántropa, con ese aire coqueto que arrastraba el hombre.


Última edición por Cinder Grimm el Sáb Mayo 19, 2018 3:58 pm, editado 2 veces



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Mar Jun 05, 2018 6:52 am

Lord Charles Moncrieff, Duque de Devonshire está enfermo. La fiebre sigue sin ceder cuando dan las doce del día, los galenos convocados siguen buscando la razón del por qué sigue infectada la herida cuando todos los recursos han sido agotados. Limpiada hasta el hartazgo, la abertura sigue supurando en tanto el joven lord está sumido en delirios que se vuelven a sus ojos realidad. Imagina a su hermana, a su padre a su lado, les llama, les exige. Los criados van y vienen con toallas húmedas para cambiarlas, con impotencia porque de seguir así, perderán a su señor antes siquiera de empezar a acostumbrarse a sus modos y exigencias. Es un perfeccionista y ahora mismo los médicos no saben qué hacer.

Dan las cuatro cuando por fin la fiebre va cediendo con los baños en que le sumergen en agua helada entre tres corpulentos esclavos que llevan a su amo para que su cuerpo resista los embates de la infección. Con ese logro, uno de los que le atienden se atreve a ponerle algunos fomentos de hierbas aprendidos de una curandera del pueblo del que proviene. Una hechicera, más no va a decirlo en voz alta porque teme que la Inquisición le persiga por prácticas herejes. La respiración irregular del noble adopta un ritmo anormal, más controlable. Es cuestión de que pase la noche para que puedan tener un mejor panorama de si ésto que han hecho con él funcionará o tendrán que tomar medidas extremas.

En cuanto el día clarea, la figura femenina que entra en la mansión exigiendo respuestas es atendida por un Alfred que está poniéndose el sombrero para salir. Su mirada es adusta, fría la mayor parte de las veces más la licántropa puede oler el miedo que exuda el hombre. Miedo y pesar. Tristeza es lo que más puede apreciar, desesperación y una irrefutable determinación - sigue igual, la fiebre cedió en la tarde de ayer, más hoy despertó peor. Me temo que la herida está más infectada de lo que los galenos quieren reconocer. Iré a verlo. Si gusta, acompáñeme para que su olfato pueda ayudarnos en esta empresa. No lo solicitaría de ser una tontería - dice con esa voz eficiente cargada ahora de un temblor. Ante todo, este hombre ha visto al joven crecer y evolucionar ante sus ojos. Si bien sus modales son impecables y su carácter indomable, ha aprendido a quererlo y respetar sus penas. En cuestión de sus actividades las comprende.

Alguien con la historia de Charles debería tener una salida a sus frustraciones, que lo sea la propia sangre y la muerte tras casi morir, es algo que no le sorprende. Ha estado con otras familias que han tenido peores respuestas a situaciones menores que las vividas por el Duque y han perecido inclusive llevados por la locura de un acto suicida. Se sube al carruaje conduciendo el mismo hasta el hotel donde baja para ayudar a la dama guiándola por el enorme lugar hasta las habitaciones de su señor. En cuanto le ven, empiezan a abrir camino los sirvientes del Duque. Saben bien el carácter del joven Moncrieff. Negar la entrada a su sirviente más antiguo sería equivalente a un despido inmediato en el mejor de los casos.

Puerta por puerta se van abriendo sin que el mayordomo haga algo más que mostrar el rostro. Ese es el poder que detenta, el que le ha entregado Charles. En cuanto llegan a la última habitación donde el león reposa de sus heridas, saca a todos de ahí cerrando la puerta tras la dama. En el lecho, el enorme cuerpo del hombre está recostado con el tórax al descubierto, sudoroso como el resto de su epidermis, rojo como la grana, con los puños apretados contra las sábanas, el típico gesto Moncrieff adorna sus facciones más esta vez es de dolor y tormento. Jadea en el instante en que Alfred se acerca quitándose los guantes para comprobar la temperatura de su frente.

Niega con la cabeza en tanto va quitando las mantas dejando expuesto el blanco vendaje para deshacer con facilidad cada vuelta de las telas hasta que la herida queda a la vista. El mayordomo mira a la licántropa - haga su labor, miss. Ayude a mi señor - solicita con voz urgente, la que le provoca escuchar el siguiente gemido del joven que consuela con un paño húmedo de fresca agua sobre su frente habiéndose despojado de la capa y el sombrero tomando asiento en la silla en la cabecera de la cama. Limpiando con mimo y cariño como si este hombre feroz fuera un simple cachorro. Uno que el mayordomo ha adoptado como hijo.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Mar Jun 05, 2018 7:53 pm

La loba preguntaba por Charles, alterada por él estado de este, pero el encuentro con Alfred fue fortuito para tener más datos, el olor a miedo que destilaba el hombre la puso en alerta, prestandole toda la atención, asi que no puso resistencia, por supuesto que iba a acompañarle, él jamas le pediria para una tonteria, ella lo sabe, asi que simplemente asiente con la cabeza y apresuradamente le acompaña para ir al hotel donde el inglés esta alojado, debería estar en su casa, acomodado en su cama, no en un hotel, la loba frunce el ceño, con ansia de poder hacer algo por el hombre.
Cuando llegaron al hotel, o mejor dicho al enormemente lujoso hotel atravesarón por los pasillos de camino a la suits mas lujosa, donde sin duda se encontraría el duque, iban a paso muy rapido, enseguida reconocían el rostro del mayordomo, y le abrían paso, casi este parecía otro noble al que los sirvientes rendían suma pleitesia, más sin embargo el rostro de Cinder era imperterrito, inexpresivo, mirando hacia delante, siguiendo a Alfred por aquellos pasillos hasta llegar a la habitación que buscaban donde sin duda estaría Charles.


Había gente dentro que sin tardía el mayordomo despachó para quedar solo los tres, Cinder paseó la vista por el sudoroso cuerpo de Charles, mostrando su torso desnudo, su respiración irregular, la fiebre, incluso percibiendo el latido de este, rigida como una estatua no se movió de donde estaba, le observaba mientras Alfred cerraba a su espalda y desaciendose de las prendas que le estorbaban corrió a la silla al lado de la cabecera para atender al león ahora convertido en cachorro mientras la pedía ayuda, Cinder le observó seria, sin hacer una mueca de absolutamente nada.
La mente de Cinder iba ahora a toda potencía, para despues a acercarse con paso firme y decididido, observando la herida, se deshizo de prensas que la molestaban para tratar esto, había hecho muchas interveciones de este tipo, aunque a su propio cuerpo, un cuerpo fortalecido, un cuerpo que no enferma, que no puede hacerlo, miró a Charles mientras al fin empezó a palpar los alrededores de la herida con las manos, viendo como supuraba.


Cinder alzó la vista, sus ojos ya no eran oscuros, no, eran de un tremendo amarillo radioactivo, mientras empezaba a olfatear la herida, emitió un leve gruñido y se inclinó sobre la herida alargando la lengua para lamerla, sin duda eso provocaría alguna reacción a Charles por la sensación.
Un comportamiento inusual a los ojos de Alfred sin duda, pero eso ahora le daba igual no estaba para apariencias la cosa, siguió olfateando la herida despues de probar su sangre reprimiendo un muy licano gruñido, tras unos segundos miró a Alfred. -Le recomiendo que lo sujete...doy fé que esto le va a molestar.- Comentó con tono seco, serio, pero iba a tomar precauciones, se retiró al baño labando bien sus manos sobretodo sus uñas, después regresó junto a los dos hombres, miró la herida.
Los ojos amarillos que brillarían en la oscuridad, sus colmillos crecidos, y sus uñas crecidas, largas y muy afiladas, miró a Alfred indicando que posibmente se revolviera por su acción, por suerte los dedos de Cinder eran finos, femeninos se podría decir. El movimiento fue rapido fugaz, su aroma indicó donde se resentía el problema a herida sangró un poco más y entonces Alfred lo vió, los dedos ensangrentados de Cinder tenían un pedazó de madera, la maldita astilla, la causa de su fiebre, de la infección, Cinder la dejó sobre una bandeja, y gruñó inclinandose sobre la herida, olfateando por si encontraba o había un cuerpo estraño, no, parecía que ya había sacado lo que había que sacar. -La maldita se escapó a vuestros medicos.- Comentó aun con el tono serio, relamió la sangre, a la loba le gustaba el sabor a sangre y ella era una con la loba interior.


Se giró buscando en su bolso, no es que tuviera muchas cosas en él, pero estaba bien visto que una dama tuviera uno, nunca había tenido oportunidad de usarla, pero su pasado como mercenaria había dado muchas vuelta, y esto a la persona indicada podía haber dado mucho dinero, no sabía por qué lo llevaba consigo pero ahora no se arrepentía, se giró a Alfred y le mostró el pequeño vial. -Sangre de vampiro...para mi es toxica...pero...-Miró a Charles mientras sus ojos y colmillos volvían a la normalidad asi como sus uñas. -Para él no...es una dosis demasiado pequeña como para que se haga adicto, pero puede curar esto, quizá sea una cura demasiado rapida, igualmente con los cuidados medicos va a mejorar, pero si ves alarma...usala.- Se la entrega cubriendola con un paño de seda negro. -...solo cuando lo vea necesario....no creo que haga falta saber de donde lo he sacado.- Dijo de manera fria, y se retiró a lavarse los resquicios de sangre. -Igualmente, desearía poder quedarme y ayudar a atenderle.- Comentó, y realmente su tono era autoritario y segura de si misma.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Miér Jun 06, 2018 12:32 am

El mayordomo es solícito, su ayuda es innecesaria con una mujer tan independiente como Cinder. Reconoce que su señor es demasiado apegado al status quo de una sociedad de doble moral, que el Duque es muy afecto a estar atento a las habladurías ahora que tiene el título nobiliario. Debería relajar sus ánimos y parte de estar tendido, de que la infección le haya golpeado tan rápido, de esa forma tan contundente, son indicios de que su salud nerviosa está siendo afectada. ¡Y cómo no! Todo el día está sumergido en reuniones, atendiendo asuntos y lo de la contabilidad cada vez es más pesada e intrincada para el león de Devonshire. Necesita encontrar momentos de relajación y de paz.

Las exploraciones de la licántropa generan un malestar general en el Duque que gime alto intentando con la mano separar las de la fémina antes de que el mayordomo las tome y entrelace con las suyas soportando estoico la fuerza con que son apretadas por el hombre enfermo que yace en medio de temblores producto de la fiebre que le mantiene atrapado sin tener mayor oportunidad de sanar como no encuentren la causa de esta infección. Un gemido más emana de sus labios cuando la herida sigue supurando. La fiebre perla su frente con rapidez haciendo que el esfuerzo del maduro hombre quede en el olvido.

Un nuevo jadeo es arrancado de la boca del lord cuando han lamido la herida del dolor que le produce al tiempo que siente alivio por la diferencia de temperatura entre el músculo bucal de la fémina y la zona con fiebre. A la primera orden de sujetarlo, Alfred hace algo más práctico, lleva las manos de Charles a la altura de los barrotes por encima de la cama para apresarlos con rapidez propia de un marinero con las telas en tanto presiona después su tórax para mantener quiero a tan tremenda musculatura que en sus viejos tiempos sería cualquier cosa de contener, más ahora es más difícil por la edad que tiene y lo atrofiado de algunos de sus músculos por el transcurso del tiempo y las actividades efectuadas en el antaño.

La licántropa sigue en sus movimientos tras lavar sus manos, explorando en la herida al tiempo que el alarido del inglés inconsciente le obliga a Alfred a mantener las manos sobre su tórax para hacer presión y evitar que se remueva. Espera que esta tortura sea para algo bueno, cuando nota que los dedos de ella emergen con todo y la astilla, niega con la cabeza para después suspirar aliviado - quiero pensar que es todo lo que él tenía, es decir, que era el último pedazo - quiere saber porque preferiría que su chico sufriera de una vez por todas a volver a estar en este tormento. Él mismo atiende la herida cuando la mujer se separa dejando en una bandeja el objeto que era expulsado por el cuerpo del varón que ahora parece ir relajando el rictus ya que han terminado la labor de curarle. Limpia la zona, la vuelve a vendar dejando los medicamentos sobre la herida para que sane con rapidez.

Cuando termina, empieza a pasar paños por el cuerpo del inglés limpiando el sudor y la sangre antes de mirar a Cinder, ese pequeño objeto es para el mayordomo más que conocido - alguna vez mi señor fue casi muerto por una golpiza recibida. En ese tiempo trabajaba para un vampiro que cuidaba del joven Moncrieff en las sombras. Quiso el destino que fuera él quien le encontrara, tuvimos que sanar sus heridas a base de vitae, por lo que conozco bien el funcionamiento de la misma, puede confiar en que la tendré a resguardo y en el momento en que los médicos vean que va sanando, se la colocaré para que acelere el proceso de cicatrización - promete tomando el recipiente para guardarlo en uno de los bolsillos.

Mira a Cinder cuando solicita quedarse, asintiendo con la cabeza - ya me ocuparé mi señora de que nadie nos moleste. Tendré que quedarme aquí hasta que él despierte, así usted podrá permanecer el tiempo que guste - avisa antes de salir por la puerta para dar paso a los galenos que entran revisando de nuevo al inglés, mirando con reservas al mayordomo - la señorita es una de las socias del señor Moncrieff quien necesitó verlo para asegurarse de que estaba bien atendido. Su padre era médico, así que gracias a ella se pudo encontrar la astilla que infectaba la herida como pueden ver - les muestra la bandeja. Algunos enrojecen, otros bajan la cabeza. Al final, van saliendo prometido regresar para ver la recuperación del Duque. Deshechos los primeros intrusos, Alfred hace lo propio con los sirvientes haciendo que les dejen en paz.

Tres horas después, unos ojos azules se abren a la realidad, un brazo se apoya en la cama para incorporarse llevándose la otra mano a la frente aún aturdido. La fiebre empieza a remitir, sacude la cabeza para encontrar algo de cordura, se sienta en la cama acariciando su nuca. El león de Devonshire despierta mirando a su alrededor hasta encontrarse con Cinder - ¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí? Te dije que iría a verte - quizá no tuvo conciencia del tiempo perdido hasta ahora.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Miér Jun 06, 2018 5:55 pm

Sin duda Alfred hizo lo mas sensato para mantener controlado al león, eso facilitó mucho el trabajo de Cinder al estraer la astilla que había quedado en él, ahora solo había que esperar los resultados, más quedó claro que la sangre de vampiro no le era estraña por lo que dijo el mayordomo, cosa que hizo que Cinder mostrara una mueca fugaz de sorpresa, pero solo quedó en ello, no iba a mostrar un apice de emoción más, sin embargo abrió los ojos con sorpresa cuando fueron irrumpidos, aunque el mayordomo fue quien abrió la puerta para dar paso a los galenos, que primeramente miraron con altivez a la licántropa que los observaba con aire serio.
Sin embargo Alfres fue rapido dando una señora clase de humildad diciendo que la joven era una socia hija de un medico que entendieron que era habilidoso, lo cual despertó que más de uno se sintiera humillado y avergonzado por no haber sido tan habil y a ninguno se le dió bien solucionar el problema que tenía postrado al Duque, más seguramente lo que temiera realmente sería lo que pudiera decir Charles cuando despertase de las fiebres y empezase a mejorar, quizá temieran que su señor los tachara de inutiles o a saber, el caso es que Alfred en pocas palabras los había barrido a ellos y a su ego.


Cinder se sentó de manera elegante y cruzó las piernas mientras miraba a Charles, sumida en pensamientos, su sangre era deliciosa, sumamente deliciosa, su olor, su sabor, todo le atraía, la loba casi sentía un comportamiento similar a cuando ve un alfa, esa mezcla de querer pelear con él en más de una forma, las pupilas se dilataban y daban sus ojos destellos licanos mientras reprimía un gruñido, sentía las ganas de convertirle, sería sin duda un ejemplar feroz a quien temer.
Más el no deseaba perder el control, Cinder negó para si misma y dió un suspiro malhumorado, pensativa, quizá se estaba viendo algo nerviosa por el futuro encuentro, más mientras velaba por el bien estar del inglés, asi que se quedó ahí sentada rigida mientras esperaba, no le molestaba, no era la primera vez que le tocaba hacer una vigia, mientras su concentración se cernía en olfatear el estado en el que se encontraba el inglés, mientras pasaban las horas, esto era una cuestión de lealtad, y de ahí no se iba a mover, se iba a mantener rigida, con la mirada fija en un punto perdido en la nada y el olfato en el vigilado.


Alertada giró la cabeza observando sin decir ni media palabra, como al fín despertaba, se incorporaba, aun tenía fiebre, pero no tan alta como antes, ya le despertó de los delirios, ya era consciente, aunque aun estaba algo debil, más cuando se sentó y miró alrededor los orbes acero del inglés se posaron en los pardos de la loba, que sería le miraba, más cuando dijo eso estaba claro que no era consciente de lo que había pasado por lo que parecía. Más ella solo enarcó una ceja observandole. -Si, pero de eso hace un par de días...- Comentó con tono frio mientras le observaba, se pone en pie y pasea por la estancia hasta colocarse a los pies de la cama mirandole. -Deberías tomarte esto con más calma, o explotaras y me baso en lo que te ha pasado, tan enfrascado en todo que ni te cuidastes la herida...¡maldita sea Charles!.- Dijo con enfado y se giró para mirar por la ventana.


-Deberías volver a la mansión...alli estarías más comodo.- Asegura la joven de manera tajante mientras no retira la mirada de la ventana pensativa. Chasquea la lengua y se pellizca el puente de la nariz pensativa, mientras observa a Charles nuevamente y se sienta en la silla junto a él y le mira. -Aprende a delegar, eso es lo que hacen los nobles, eso es lo que hacen los de tu estatus.- Gruñe ella mientras suspira nuevamente mientras busca un paño humedo para ponerselo sobre la frente y seguir con los cuidados. -Cuando te recuperes...he decidido ir a Rumania a ver a mi padre, te voy a poner las cosas faciles mi lord.- Comenta finalmente mientras le coloca bie las almohadas, para despues mirarle.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Jue Jun 07, 2018 8:33 am

¿Un par de días? Ese conocimiento descoloca al inglés que parpadea azorado mirando a Alfred que en silencio confirma la noticia. Se lleva las manos a la cabeza pensando en todo lo que se perdió, todo el trabajo que ahora seguro se acumuló por su debilidad. Resopla tras hinchar las mejillas haciendo que la cabeza niegue moviéndose de derecha a izquierda antes de echarla atrás mirando el techo. Se siente caliente, se toca con las manos un poco frías para comprobar que sí, hay algo de fiebre. Sus recuerdos -que deben ser así- se conglomeran en su mente haciéndole notar que se equivocó al pensar que eran alucinaciones, sueños. El regimiento de galenos, la ducha en la tina helada para su cuerpo causando un shock por cómo la sentía contra su cuerpo hirviendo.

Se frota la frente con la diestra asintiendo lento en confirmación a lo que ellos dejaron caer. Por un instante siente ansiedad oral, esa que le fustiga a mover el cuerpo para alcanzar una caja conocida por los presentes, extraer un cigarrillo que es encendido por el mayordomo que va a buscar un cenicero con una eficiencia magistral en tanto el duque se deleita en el sabor del tabaco dejando un raro sabor en su amarga boca producto de lo acontecido los últimos dos. Sí, dos días. El reclamo de Cinder penetra las capas de sus densos pensamientos, el humo exhalado es la respuesta a su frustración que se confirma con el restregar de la siniestra contra la nuca antes de que Alfred deje el adminiculo al lado del inglés para que pueda golpear el cigarrillo dejando caer la ceniza.

Volver a la mansión es impensable, está negado a ello - ni loco dejaré que todos ellos lleguen a mi hogar, el que considero mi santuario. He tenido dos amenazas de muerte, una en Londres, otra acá. Llevarlos a mi casa podría significar darles armas. Prefiero quedarme aquí y seguir atendiendo los asuntos. Me atendí la herida, la limpié antes de ir a dormir, más me dolía. Pensé en llamar al galeno, más era muy tarde y quería descansar, fue mi error - confiesa desesperado. Porque ahora ha retrasado el trabajo con su descuido. Lo que debiera funcionar como reloj suizo, cada vez lo hace peor que la maquinaria de uno de la época de Colón. - Ya veré qué hacer con todo el trabajo rezagado - susurra dando una nueva calada antes de apoyar la espalda en la cabecera de la cama. De inmediato Alfred se acerca para acomodar los cojines tras la columna de su señor - gracias, Alfred. Supongo que tú la trajiste - el sirviente asiente mirándolo con preocupación.

El inglés sólo puede emitir una sonrisa tenue como si con ella estuviera pidiendo disculpas de nueva cuenta. La fémina toma asiento a su lado exigiendo lo que Charles sigue pensando desde hace tiempo, su siniestra se alarga para acariciar el rostro de su licántropa antes de aseverar - dime en quién. ¿Quién me es fiel de verdad? ¿Quién me ayudaría en lugar de ocultar las trastadas y los garrafales errores de los otros nobles bajo mi cargo? Cuando tengas a la persona, le delegaré todo. Estoy en ese proceso de purga, Cinder. En tanto la contabilidad siga pendiente, la decisión es imposible - da otra calada más deleitando su mirada en la joven mujer.

Le parece exquisita con esos modales pulidos por Alfred, deberá darle un regalo por su dedicación. Al sirviente, por supuesto porque para ella, tiene planeado algo que seguro le agradará, más primero tiene que resolver todos sus asuntos para poder dárselo. Le parece curioso que esté acá cuidando de él, procurando poner los paños en su frente para que la fiebre remita por completo. Si tuviera algo de sangre vampírica, lo haría de inmediato y la dejaría sorprendida. Eso es algo que evitará porque seguro que a la licántropa le molestará in extremis. Que necesite del sustento vital de su enemigo acérrimo para mejorar. Casi se atraganta con la última bocanada cuando le dice sus planes. La mira con los ojos abiertos ahora que ella reacomoda las almohadas tras su espalda.

Se queda mirando al frente en tanto sopesa la idea, asiente lento - ¿Estás segura que puede funcionar? Por lo que oí de tu padre es un licántropo necio y terco que sólo mira sus intereses. ¿Qué podrías ofrecerle para que te reconozca? Eso será un escándalo mayúsculo en Rumania. Lo tienes pensado ¿Verdad? - cierto es que haría las cosas más fáciles para el egocéntrico León de Devonshire, más sus preguntas denotan cuánto le importa la salud mental de su socia. Termina el cigarrillo matándolo contra el cenicero antes de exhalar la última bocanada - Alfred, por favor tráeme un zumo de naranja y algo de comer, tengo hambre - el sirviente hace una reverencia antes de retirarse.

Justo cuando la puerta se cierra, el inglés alarga la mano tomando a la licántropa de la nuca para darle tremendo beso que dura hasta que ambos se quedan sin aire y tienen que separarse para jadear profundo - estaré fascinado por tenerte por fin a mi lado, sin que nadie pueda abrir la boca. Que vean la clase de hembra que tengo en la cama, que me seduce y cuida de mí. Sólo que me disgustaría que tu salud mental quede comprometida, Cinder. Te quiero así como eres, una loba independiente. Detestaría que tuvieras que someterte a alguien diferente, para sometimientos, sólo yo - dice agresivo, posesivo, territorial al tiempo que su mano vaga por las enaguas de la fémina levantando la tela para alcanzar su culo duro y redondo.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Vie Jun 08, 2018 2:45 pm

Los labios de la loba se apretaban los labios pensativa, entendía lo que el inglés le decia, no iba a dar paso a su mansión a cualquiera, y que en el pasado haya supuesto problemas para él con razón de más para no dejar ni que los galenos entraran a su casa y pudieran irse de la lengua más adelante, más era la licántropa que le embargó el sentimiento de culpa, la astilla, el que duerma fuera era su culpa, y quería compensarselo, al menos esa era la intención detras de la sugerencia, aunque quizá pecaba de orgullo en esa ocasión al no admitirlo abiertamente, pero ella era asi y no podía evitarlo. Sin embargo no consiguió hacerle volver, y dejó que el ingles se saliera con la suya, dando por ello un pequeño suspiro.
Más la siguiente cuestión en lo de delegar fue respondida de mordaz forma, lo que dejó a la loba pensativa mientras notaba el calido tacto de los dedos del león, era dificil, sobre todo si no se tenía al indicado, ni nadie con la suficiente confianza, la loba negó con la cabeza estrujandose los sesos de quien sería el indicado para una acción asi sin que se la juegue, llegandole la idea. -No lo sé...- Resopló con ligera frustración, solo quería bajar el estres de Charles, negó nuevamente. -Solo alguien que tengas pillado por los huevos para que se cuide de no traicionar...no se me ocurre nada más.- Confesó, pero seguía esa cuestión en un callejón sin salida.


La verdad es que la licana comprendía mucho la desconfianza, y entendía que era mucha responsabilidad, y aun era pronto para todo, pronto para admiradores, aunque para enemigos...siempre era lo primero que se ganaba, y más cuando delegaban en tí nobleza, mucha envidia corroía el mundo, y eso Cinder lo conocía bien, en su pasado de mercenaria los que siempre contratan con más frecuencia que cualquier otro eran nobles para joder a otro noble que le estorbaba, fuera cual fuera el motivo, casi siempre titulos, negocios y tierras, era como un tablero de ajedrez constante, aunque Cinder antes no se había parado a meditar en ello, pero ahora con Charles estaba dandose más cuenta y reparando más en ello que antes.
Bajaba la vista buscando soluciones que no encontraba para ayudar a Charles al menos en ese aspecto, ya encontraría la solución, seguía con las atenciones al ingles, mientras comprobaba también los vendajes, deseaba darle la sangre de vampiro que había traido, más como dijo Alfred él se encargaría de administrarsela cuando los galenos dejaran de estar encima y vieran mejoria. Había que tener paciencia, y Cinder no acostumbraba a ella, pero las lecciones de Alfred habían servido y simplemente las seguía.


Abrió los ojos cuando Charles hizo meción de que había oido cosas de su padre, entre ellas que era terco y necio, cosa que sinceramente no le sorprendía tampoco, ella miraba a Charles, y si este miraba atentamente podía ver tintes de preocupación en el rostro de la loba, la idea le ponía nerviosa, pero lo ocultaba, más solo frunció el ceño pensativa. -Sí, tengo todo esto pensado, incluso tengo unas cuantas opciones barajeadas de lo que pueda ocurrir y otras la sé seguro.- Comentó con un tono calmado, pensativo. -Tengo pensado que ofrecerle, sí será un escandalo, pero seguro que hará por tapar si adquiere algo a cambio, más él me convirtió con toda intención, su olor reconocerá el mio y viciversa, hay una unión sanguinia muy fuerte, no es como cuando un licántropo descontrolado transforma a otro al azar, él ya era lobo cuando estaba con mi madre, el ya olía su sangre por mis venas...otra cosa que cara al publico niegue...pero sus instintos tirarán de él, eso te lo aseguro.- Dijo con un tono firme.


Escuchó como le hizo a Alfred pedidas y este se marchó a por el menú que demandaba, fue entonces sorprendida por el beso pasional que le dedicó Charles que le dejó sin aliento totalmente. Separo dando una leve mordida a su labio inferior antes de jadear recuperando el aire, mirandole mientras dilataba sus pupilas por la atracción que le provocaba el inglés, las palabras de este detonaban una total posesión, una obsesiva posesión, ella se muerde el labio con deseo cuando nota la mano del inglés surcando sus enaguas, ella desliza besos por el cuello de este mientras le olfatea, antes de mirarle nuevamente. -Puedo aguantarlo, supongo que buscara una confrontación y un enfrentamiento que termine en tener que mostrar sumisión para que su ego se eleve, eso sin duda le gustará, con un poco de suerte no le recuerdo mucho a mi madre, espero que no por Dios...y pedirá meter la mano en algunas cosas sin duda, eso lo tengo medido, será cuestión de negociar supongo...- Comentó escondiendo su rostro en el cuello del inglés buscando consuelo en él por que anda algo perdida, sus dedos se deslizan por el pecho desnudo de Charles mientras le da besos y lametones fugaces en este, buscando las atenciones ajenas, subiendo besos por el camino que llevaba el cuello del inglés y mordiendo finalmente el lobulo de su oreja con suavidad y cierta picardia, para sonreir de una maliciosa forma.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Sáb Jun 09, 2018 6:47 am

La atención a su herida le provoca algunos gestos de molestia por el dolor que todavía le causa, el embate de la fiebre pierde potencia logrando que el Duque vuelva a tener el control de su conciencia y de su cuerpo. Se queda pensando en la opción que Cinder le ofrece antes de negar con la cabeza - aunque lo oigas de mi boca, el miedo no siempre tiene el resultado adecuado. Ni siquiera tenerlo agarrado de las bolas puede funcionar porque buscará soltarse de mi control, se elevará como mi mayor rival porque tendrá conocimiento de todo lo que hago, así que descartado - se lleva la mano a la herida protegida por los vendajes. Se sorprende de que algo tan nimio pueda causarle tantos estragos. La próxima vez revisará bien sus heridas a pesar del dolor que pueda implicar, eso evitará que vuelva a perder valioso tiempo en secuelas.

Tira la cabeza atrás pensando en lo que Cinder le dice, la mueca de su rostro es fácil de interpretar. Frustración y desacuerdo - ¿Y qué le vas a ofrecer a un viejo lobo que no tenga? Como diga que tú, estamos jodidos. Tu presencia en Rumania me sirve tanto como uno de los nobles que tengo sentenciado a morir en mis finanzas. ¿Me explico? En lugar de ayudar, complicaría todo. Deberás ser astuta - propone en tanto se queda meditabundo buscando soluciones a este otro conflicto. Ya se le acumulan con el paso del tiempo, se lleva la mano a la nuca para paliar la tensión que se le acumula - manda a un mensajero con una carta, hazle saber tu intención de ser reconocida como su hija, ve qué te contesta y conforme eso, actuamos - propone porque así sería más sencillo. Sabrían las intenciones del Duque y de paso, ella estaría en París eludiendo su cueva de lobo. El apresarla sería imposible porque una carta es diferente a que ella esté en carne y hueso ante él.

Deja que le acaricie el cuello con sus labios, en tanto sigue con la mano metida en sus enaguas acariciando su redondo culo. - Meter mano. Claro, meter mano. Como la meta en lo que es mío, se la estaré cortando. Más te vale que manejes bien este asunto, piensa en lo que se pierde como falles. Un título me da igual, más perder a mi socia es algo no negociable. ¿Entiendes? - levanta su rostro tomándolo de la barbilla para que lo mire a los ojos y que comprenda bien la seriedad de sus palabras. La deja juguetear con su cuerpo, gruñe un poco cuando muerde su lóbulo alzando una ceja intrigado - bien. Siéntate en el escritorio y empieza a redactar en tanto consumo mi desayuno. ¿Ya comiste algo? - pregunta dando una palmada en el culo de la fémina.

Justo a tiempo, Alfred entra con el carro de comida para su señor, dejando una mesa de cama frente a él para que pueda comer. Charles bebe con avidez el zumo sediento antes de empezar a cortar los huevos y el bacon. Es un hombre grande, que consume grandes cantidades de calorías sin cortarse un poco. Ya lo gastará en el entrenamiento o bien, con las idas y venidas en los compromisos sociales. - Tráeme el correo, por favor. Al menos tengo que ponerme al corriente en eso - el mayordomo asiente yéndose para ir por lo requerido. Charles parte la tostada mirando a la licántropa - quizá debiera ser adecuado empezar la carta con "Mi estimado Duque", así eres cortés, más le muestras que estás hablando con educación, no porque realmente le estimes. ¿Me explico? Cuestiones de formalidad y etiqueta - mastica el pedazo de pan que se introdujo en la boca en tanto la observa queriendo saber cuál es la reacción.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Dom Jun 10, 2018 5:46 pm

Si, el miedo a veces era buena salida, ella lo sabia pero le sorprendió la buena razón que le dió el inglés debido a lo poco seguro que era tener a alguien chantajeado deseando escapar, Cinder se mordió el labio pensativa, y asintió con la cabeza, lamentaba el no saber ella echar cuentas pero no es algo que sea digno de una dama. Lo cual dejaba a Cinder sin ocurrencia ninguna de como solventar ese problema y no conocía a nade de confianza como para solucionar ese problema. Acarició la mano de Charles cuando se la lleva a la herida, lo que hizo que ella frunciera el ceño y despues volviera a mirar al duque inglés en silencio, quería facilitarle las cosas para que no viviera permanentemente detras de un escritorio, el ocio también era importante, de por sí ya e ra maniatico, pero ahora estaba ahogado, quizá debieran buscar a alguien, que su mayordomo selecionara a los que viera más preparados, y que el diera el visto bueno, pero Charles no parecía fiarse ni de su sombra, Cinder cerró los ojos mientras seguía olfateando el aroma que desprendía el león, ya que debido al sudor el olor era un poco más incrementado pero para ella su olor le excitaba asi que no mostró desagrado.


Las palabras de Charles en cuanto a su padre retumban en su mente, teme ese encuentro, teme lo que pueda provocar, más las palabras del inglés suenan cautelosas, ella chasqueo la lengua pensativa. -Tú tienes más habilidad para negociar esas cosas que yo, pero supongo que ofrecerle..la representación de la familia aquí en París, y algunas cosas en su nombre...hay que encontrar la forma que sea mucho más util aqui...que allí con él- Comenta pensativa. -Si en todo este tiempo no me ha echado en falta..- Comenta dando a entender que no cree que le añore solo por saber de ella o pedir el maldito titulo que la corresponde.
Por suerte parece que Charles no entendió mucho que lo de mostrar cuello era de manera bastante literal, debido a que los lobos tienen ciertos enfrentamientos en un lado más animal, pero Cinder tenía esperado que Charles no supiera lo suficiente sobre licanos como para comprender que cuando están ante alfas, o cierto comportamiento que hace que dos caracter se enfrenten, y si su padre era como ella, seguramente habría una cierta medida de poder antes de una interacción hablada.


Más esa mención que el titulo le daba igual, hizo que la joven arqueara las cejas por la sorpresa, sobre todo que prefiera a ella que al titulo, eso dibuja una sonrisa en el rostro de la loba, que hace que se incorpore un poco y le mira. -¿Esta seguro de que no eres un lobo o un cambiante y yo no me he dado cuenta?- Dijo haciendo alusión a esa ferocidad que se gastó el inglés  antes  de sonreir negando, le quería decir que tenía un elevado comportamiento territorial y muy feroz. Le miró tomada del mentón por el, por supuesto que comprendía lo que pedía y desde luego no se iba a oponer a ello.
-Si ya comí algo, no te preocupes. -Se levantó escuchando a Alfred antes de entrar colocandose todo correctamente sin dar pista alguna al momento acaramelado que había tenido con su "cazador" su amo como se llamaban en las confidencias del dormitorio, Cinder se sentó en el escritorio como mandó cogiendo tinta, pluma y papel para escribir la carta, gracias a las lecciones de Alfred su letra era más bonita y florida.


Escuchaba las recomendaciones de como empezar la carta, y ella empezaba a hacer una presentación en la carta, mientras miraba como iba quedando. -¿No va a ser muy fria? quizá habria que ponerle la miel en los labios para que parezca un suculento trato, en vez de  dar la imagen tan distante e interesanda....no sé, no suelo escribir cartas.- Se pusó roja al comentar lo ultimo, aunque también malhumorada por tener que revelarle eso, sabe leer y escribir, pero no escribir a un conde, mirá a Charles como pidiendo ayuda de manera encubierta a escribir una carta  galante, se gira a leerle lo que ha escrito. -"Mi estimado Duque, me pongo en contacto con su persona para presentarme ante usted, mi nombre es Cinder Grimm, y como bien sabe, soy su descendiente, el motivo de mi carta es que ha llegado el momento de aceptar quien soy, mi puesto, mis obligaciones y deberes, espero poder llegar a un acuerdo con usted que contente a ambos, Atentamente Lady Cinder Grimm".- Miró a Charles casi preparandose a la retaila de correcciones, sabía como era, y sin duda no cree que haya hecho bien la carta a la primera


Más apartando un segundo el tema de la carta deslizó la vista por encima de Charles y bajó hasta la herida y frunció el ceño mientras apretaba los labios, estudiando si pronunciar las siguientes palabras, ladeó la cabeza mirandole. -Te traje sangre de vastago...te ayudará a ponerte mejor en poco, pero primero hay que hacer el paripé delante de los galenos, el decidiria cuando administrar...pero te veo lucido. Espero que no te moleste que me tomase esa libertad mi lord.- Dijo ella volviendo a bajar la mirada a la carta despues de aclarar ese punto.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Dom Jun 10, 2018 10:45 pm

Hay demasiados aspectos que deben cuidar para evitar cualquier problema respecto al padre de Cinder. El Duque sabe bien que todo lo que conoce debiera enseñarlo a la licántropa, el tiempo es oro y ahora mismo está saturado de problemas como para dedicarle su tiempo para enseñarla. Si ella carece de astucia para manejar al viejo lobo, por supuesto que ambos perderán. Ella su libertad, él a su socia. Frunce los labios con el típico gesto Moncrieff en el rostro antes de echar una mano a la nuca para liberar tensión hasta que ella hace ese comentario de los sobrenaturales, le mira de reojo - ¿Bromeas? Deberías saber que no lo soy por el hecho de que mi aura te grita que soy un humano común y corriente - está fastidiado por eso. Si tuviera el poder que ellos, sería capaz de lograr más y mucho más. Su músculo bucal recorre sus labios lubricándolos.

Aún consumiendo su desayuno, Alfred le mira contento porque un hombre con ese apetito es señal de que el cuerpo va recuperándose. Recibe el correo abierto por un mayordomo dedicado leyendo a continuación, haciendo algunas anotaciones en tanto sigue comiendo, voltea hacia la fémina cuando le lee la carta - Me parece correcta de no ser porque indicar que eres su descendiente es algo que ya sabe. Si interceptan la carta, tendremos problemas. Como sea alguien que quiera deshacerse de ti, imagina lo que sucederá. Igual estar demasiado solícita significaría que estás dispuesta a hacer todo lo que te pida, como y cuando lo pida. ¿Estás dispuesta? - da un trago a su café en tanto sus ojos se posan en ella analizando sus reacciones. Alfred los mira a ambos antes de susurrar por lo bajo - consideraría prudente, señor, que se haga una investigación previa sobre el padre de la señorita para saber qué es lo que requiere ¿No le parece? - el Duque mira a su mayordomo quedándose en silencio.

Podría ser una opción válida - por eso había recomendado enviar una carta para tantear el terreno. ¿Tienes a alguien en Rumania que pueda ayudarnos en ésto, Alfred? - el mayordomo mira a uno y al otro antes de asentir - un par de viejos amigos, esclavos de sangre del amo, todavía siguen en movimiento. Podría mandar un telegrama y ellos sabrán qué investigar, cómo y cuándo. Si la señorita quiere, por supuesto - mira a Cinder antes de que Charles haga lo mismo curioso. ¿Querrá la licántropa que Alfred se haga cargo de la investigación? Justo ella habla de la vitae, lo que parece molestar visiblemente al hombre de mayor edad - no consideré oportuno decírselo porque hay oídos y ojos por todo el lugar, así que fui prudente. Más veo que mis recomendaciones de que le indicaría a usted que tengo el envase cuando nadie pudiera escucharnos, fueron tomadas como poco prudentes - dice molesto.

Se le nota en la expresión airada. - Como veo que no es necesario que siga aquí y que la señorita puede aconsejarle mejor que este viejo, me retiro para asegurarme de que nadie escuchó esta conversación - sale del lugar dejando a Charles con la expresión sorprendida mirando a Cinder antes de exhalar un profundo suspiro - si ya te había dicho que esperaras, ¿Por qué la impaciencia? Ahora tendré que contentarlo - exhala un suspiro de frustración en tanto se queda pensativo mirando el correo. Se muerde la lengua para callar lo que debiera decir. Se queda haciendo algunas anotaciones más descontando algunos sobres. - De todas formas, gracias - le parece adecuado decir. Ya que se tomó tantas molestias, al menos agradecer sería lo mínimo que podría hacer.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Lun Jun 11, 2018 6:50 am

La loba mira de reojo a Charles cuando ve que el entido del humor de este es ausente, claro que estaba de broma, claro que sabía que era un humano, el intento de quitar hierro al asunto, pero estaba claro que Charles no estaba de humor para esas bromas, más dando un suspiro siguió centrada en lo de la carta, más despues de leerla prestó atención en los consejos de Charles para descartar la primera carta y empezar a redactarla de nuevo, para corregir los errores que había cometido en la primera, quedando a lo que Cinder fue muy neutro, pero si Charles tenía razón sería major manejar la situación desde ese punto.
Ladeó la cabeza escuchando a los dos hombres como tantear el terreno respecto a su padre, por alguna razón le pareció que a pesar de lo que dijo Charles sobre su padre parecía alguien temible igualmente, lo que hizo que ante la petición que le hizo el inglés a su mayordomo sobre los contactos que tenía en Rumanía podía ayudar a la causa, y Cinder no lo iba a poner más dificil. Así que cuando ambos la observarón ella asintió con la cabeza de manera afirmativa. Quízá tanteara mejor el terreno que su carta para tener mas información, más seguía con la cabeza perdida en el nerviosismo de ese encuentro.


Más parece que ansioso comentario de la vitae que desveló las ganas de la licántropa por que él ingles se curase pronto sentó mal al mayordomo, que se quedó observando a este cuando llegó el reproche ofendido por su parte, y aunque el rostro de la joven estaba inexpresivo y con su diestra tambolireaba los dedos sobre la madera, la joven apenas pestañeaba ante la regañina educada del mayordomo, la joven empezó a ladear la cabeza mientras le miraba con esa cara inexpresiva, mientras en su boca cerrada los colmillos crecían ocultos a la vista hasta tozar su lengua, más consiguió que sus ojos no cambiaran de color, de saber de licántropos quizá habría adivinado que realmente la posición de la joven era de acecho, más no se movió de su sitio, solo siguió tambolireando los dedos y ocultando sus afilados dientes que tenían ganas de despedezar.
-Quizá el llamarme idiota de manera elegante crea que ha pasado desapercibida, igual que su consejo, supongo que tener olfato y oido mucho más aumentado que los aqui presente es una tontería, y si teme que nos escuchen los cinco hombres que estan a dos habitaciones más allá hablando de memeces, y uno de ellos debería cuidar su higiene personal por cierto, por que me está poniendo de los nervios desde hace rato... entonces pido perdón.- El tono de la loba era cinico, y el intento de no abrir en demasia la boca para que nadie descubriera esos afilados colmillos.


Cinder se empezaba a enfadar pensando que la estaban todo el rato tomando por estupida, miró a Charles mientras seguía reprimiendo mostrar más rasgos lupinos, entrecierra los ojos respirando fuertemente para controlar a la bestia, miró a Charles totalmente irascible, entrecerró los ojos mirandole. -No me des las gracias cuando no lo sientes asi.- Dijo indicando a Charles que había leido su gesto, sabíando que este tenía más cosas para reprochar. -Te animo a que saques lo que te callas mi lord, pero antes excusarme un momento.- Dijo levantandose para retirarse al baño cerrando de un portazo que resono, agarró una de las toallas que se pusó en la cara para dejar que desde lo más profundo de su garganta la loba emitiera un feroz gruñido que haría temblar a cualquiera, supuso que Charles no se había fijado en los colmillos afilados que había desarrollado Cinder por su enfado. Tras unos minutos respiró hondo y salió.


Se sentó nuevamente en la silla de elegante forma, mientra los colmillos seguían en su boca, pero ocultos por los labios cerrados, simplemente miró de manera distraida al inglés esperando que explotara o no lo hiciera manteniendo el semblante neutro, el truco era no mostrar que la loba empezaba a sentir ganas de desfogar de la manera más feroz y violenta, más se centraba más en observar el aura del inglés mientras sus orbes pardos paseaban por la habitación, sin despegar los labios. Sin duda la tomaban por idiota demasiado a menudo, estaba irritada y furiosa,  pero visualmente se la veía tan tranquila, cortina de humo, ¿por qué apreciar las cosas que hacía la licana por él? era siempre mejor señalar lo malo, eso era lo facil, eso era lo que esperaba ella realmente. -Adelante...dispara..- Animó la loba en un tono muy cinico.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Mar Jun 12, 2018 7:00 am

Los argumentos de la licántropa parecieran resbalar por la figura del mayordomo que la observa como si estuviera equivocada en algo. En vez de parecer arrepentido, fue todo lo contrario. Alzó el mentón con ¿Insolencia? Eso parecía. - My lady no tiene por qué pedir perdón cuando desconoce lo que aquí acontece - deja caer el sirviente antes de salir por la puerta cerrando bien tras él. Los movimientos del Duque ahora son tensos y contenidos como si algo le espoleara a estar así de nervioso. De vez en cuando está pasando la mano por su barba crecida en tanto mira al infinito como si éste le diera las respuestas que busca. Sus falanges pasean por las cartas más la licántropa le conoce ahora un poco más, por lo que puede apreciar que ni siquiera lee. La respiración es irregular ahora, lo nota gracias a su oído. El corazón late desenfrenado como si estuviera ansioso por algo en particular.

Alza los ojos hacia la fémina cuando sale de la habitación. Al tiempo que la puerta se cierra, se restriega el rostro con ambas manos apretando después los puños contra los muslos paliando ese desasosiego que le forma ciertas gotas de sudor en la frente. Entre la licántropa y el mayordomo van a terminar matándole de un disgusto, puede asegurar. Cuando sale, la desazón parece quedar en el pasado, está controlado en sus movimientos, terminando los alimentos con la etiqueta prudente como ella conociera desde el primer día. Toma la taza de té para dar un sorbo cuando entra a su rango de visión mirándola curioso. Su aura denota una intranquilidad a pesar de sus modales. Se limpia la boca con la servilleta - nada hay que comentar, es tu problema con Alfred, no mío - le deja caer terminando el scon relamiéndose los labios antes de tomar de nuevo la taza para dar un nuevo y último trago. Toca la campanilla con aparente calma hasta que el mayordomo aparece en la puerta.

Ahí está el chispazo en su aura, uno exultante, ansioso, excitado cuando alarga la mano hacia el sirviente con una mirada fija, dura, desequilibrada en una orden más que silenciosa, son sus ojos los que demandan. El mayordomo mantiene el silencio en tanto busca en el bolsillo de la chaquetilla hasta sacar el objeto con lentitud para después, entregar el vial en la palma de su amo. Charles lo mira intenso primero al mayordomo con molestia en lo profundo de sus ojos antes de desviar la vista al insignificante objeto con una aspiración tal que le levanta el tórax, le hincha el pecho al tiempo que sus ojos no se separan del contenedor del líquido rojizo. - Demasiado poco - susurra tan bajo que hasta a Cinder le cuesta escuchar. Alfred levanta la mesa de la cama con movimientos mecánicos, voltea para retirarse quedando de frente a Cinder, mirando fijo a la licántropa antes de desviar elocuente la mirada sin mover siquiera la cabeza, hacia un Duque que ahora se quita las mantas con tal rapidez que pareciera estarse orinando caminando después al sanitario - ya vuelvo - anuncia en tanto el hombre mayor sale de la habitación con la cabeza gacha, derrotada.

"Vitae, dulce y adictiva vitae" piensa el inglés antes de encerrarse en la habitación del baño para abrir el recipiente con movimientos hiperactivos y ansiedad contenida. Una vez abierto, aspira su aroma sintiendo que la boca se le hace agua sólo de aspirar su aroma. No tiene tanto poder como la de Sabah, más servirá para paliar su ansiedad. Echa la cabeza atrás para dejar caer el líquido en la boca gota a gota, sin prisa y sin pausa. El cuerpo le tiembla por la explosión de sensaciones cuando va resbalando por la puerta hasta caer al piso de culo sintiendo la excitación en cada uno de sus poros, jadeando profundo mordiéndose los labios para ocultar los sonidos que salen de su boca en tanto su mano libre se encarga de satisfacer su placer toqueteando su pene erecto a niveles insospechados. El músculo bucal emerge justo a tiempo para lamer el resto de las gotas al tiempo que Charles muerde los labios hasta hacerse sangre conteniendo el gutural grito del orgasmo que le invade.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Mar Jun 12, 2018 10:02 am

Para sorpresa de la loba no hay gritos ni reproches, cosa que hace que se empiece a relajar, sus dientes a volver a la normalidad, más el comportamiento que tiene ahora Charles se le antoja algo apatico, lo cual hace que Cinder frunza el ceño, las palabras con Alfred también callerón en saco roto, cuanta arrogancia en tan pocos metros cuadrados, peor no iba a ponerse hecha una energumena, una vez habiendose calmado al fin. Más su calma solo era una cortina de humo, ya que estaba todos sus sentidos mostrando interes por lo que percibía del inglés, parecía nervioso, inquieto, no prestaba atención a la carta, y eso con lo percepcionista que es, le era un comportamiento extraño.
Entrecerraba los ojos con curiosidad pero no decía nada, solo le olfateaba, leía el aura, esa manera de llamar aparentemente tranquila con la campanilla, pero a Cinder eso no la iba a engañar. Se muerde la lengua para no preguntar que demonios es lo que le tiene tan alterado, solo le observa de esa manera penetrante, para saber que demonios es lo que le tiene alterado, nervioso, puede escuchar su corazón bombardear, el aparentar tranquilidad servía con los humanos, incluso con los hechiceros si no estaban atentos, pero no con un licano, no, eso no servía con ella.


La mirada de Charles se adivinaba desquiciada, cosa que le estrañó en principio a la loba y entonces fue cuando vió como el mayordomo le entregaba el vial, entonces la joven empezó a atar cabos, Charles ansioso y ese murmuro que dice, en lo que entiende la palabra "poco" eso hace que la actitud de Cinder cambie a una en alerta, mientras el mayordomo le retira la mesa de la cama, más las aptitudes corporales de ambos le dan más información a la licántropa que las propias palabras, el corazón de Cinder se empieza a acelerar, ese comportamiento no le está gustando, más bien la está alterando, y de manera muy notable.

El mayordomo la observa y despues al duque que se levanta aceleradamente y con muchisima prisa se va al cuarto de baño, Cinder entrecierra los ojos molesta por ese comportamiento que si que conocía. Lo cual la deducción de que ya ha probado la sangre de vampiro surge rapidamente en la mente de la licana, el hombre mayor se va derrotado lo cual hace que Cinder observe la puerta del baño con esa cara de enfado que se empezaba a dibujar en el rostro de ella.
Tras la puerta el aroma de sangre de vampiro embriaga la nariz de la loba que echa la cabeza hacia atras negando desagradada por el olor, pero no es el unico olor que la golpea la nariz de brutal forma, la licana nota la excitación sobrehumana que tiene el inglés, la testosterona le llega, hacíendo que se remueva en la silla empezando a surtir efectos que al inglés por razones obvias se le pasan desapercividas al no ver lo que todos esos aromas provocan en Cinder.

Baja la cabeza cerrando los ojos, pero puede notar hasta la alterada respiración, cuando la loba los abre son amarillos radioactivo, sus uñas crecidos, sus colmillos tan crecidos que rasgan su lengua, y un gruñido que nace de sobrenatural manera. La musculatura de la joven se marca por la tensión que lleva encima, que la arrastra a que su loba interior entre en modo alerta. -Ghoul...- Susurra para sí misma, mirando la puerta mientras sus rasgos licanos se hacen notables mientras gruñe cuan bestia furiosa. El olor a testosterona a sangre de vampiro la tiene fuera de si, pero entonces huele la sangre de Charles, lo que hace que en un moviminto realmente rapido y con un golpe abra la puerta con brusquedad. -Heraldo de la muerte...- Asi es como llama ella a los vampiros.
Observa la escena que ofrece Charles que destila testosterona y el olor de los fluidos que ofrece la entrepierna erecta masculina, y la sangre de sus labios, Cinder le mira desencajada, gruñendo de tremenda forma de sobrenatural forma, con los ojos amarillos que brillarían en la oscuridad de no haber luz, mientras se acercaba lentamente hacia él, en una posición indicando intenciones ofensivas.
-Vampiro...-Susurra entre los gruñidos, aunque por un segundo frena su avance hacia él sintiendose confusa, por la imagen que Charles ofrecía y lo que sus sentidos ofrecían. -No...- Empezó a retroceder mirandole como si este mismo le diera miedo, sus uñas se encogen, pero sus ojos no se apagan, ni sus colmillos se encogen, solo le observa como dolida por lo que veía.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Miér Jun 13, 2018 3:17 am

Esta vitae no es la poderosa que Sabah le ofrece de vez en vez, más sirve para sus propósitos. Cada gota es adictiva, deliciosa y potente. Dando a su cuerpo la facultad de regenerarse, la fuerza a sus miembros. La agudeza a su mente, el descanso a su organismo. Perfecta. Si gracias a ella logra un orgasmo tremendo, es parte de sus magníficos efectos que Charles extraña y anhela por igual. Relame cada gota hasta quedar el envase vacío justo cuando el orgasmo mancha sus pantalones con una sustancia cuasi lechosa en tanto él ríe divertido echando atrás la cabeza. Observa su mano sobre su pene, sus falanges acariciando con la yema de los dedos el largo en tanto el pulgar se dedica al glande. Jadea profundo de nuevo relamiendo los pliegues de su boca para contener la sangre suya y la vitae que pudiera escapar.

Justo la puerta se abre con violencia, el inglés mira a la lycan que se atreve a invadir su intimidad. El poder de la vitae, por más pequeña que fuera la dosis le da la potencia para regenerar las heridas y dejar algo del vigor para que se levante de un salto plantando su presencia ante la fémina cuyos rasgos amedrentarían a cualquiera, excepto a él. Sus orbes se tornan más oscuros por el efecto de la sangre vampírica en su organismo, ni el gruñido sobrenatural le causa temor. Sólo mueve la cabeza a la siniestra hasta que un crujido se percibe, repite el proceso a la diestra, con el mismo resultado. Echa los hombros atrás sintiéndose mucho mejor que en días pasados. - Error, es tu regalo lo que percibes. Agradezco que fuera de tu mano, Cinder -si la escena fuera insuficiente para causar un repelus en la piel de la licántropa, la expresión complacida y oscura del inglés pudiera ser la que complete el cuadro.

Estira su cuerpo como si despertara de un largo sueño, con diversión por cómo ella se aleja. - ¿Traes el sustento a mi hogar y ahora te repliegas? ¿Qué clase de benefactora eres, Cinder? - susurra antes de dar un par de pasos acercándose a la bañera desprendiéndose de sus prendas con rapidez. La vitae bombea desde su corazón dando vigor a todos sus miembros, despertando su aguda mente. Puede ahora seguir sus labores con una rapidez y energía propia de quien ha descansado durante mucho tiempo. Se introduce en el interior de la bañera para lavarse el cuerpo con movimientos firmes en tanto ignora el dolor que aparece en el rostro de su socia. - Consigue más, un par de esos viales serían perfectos para terminar mis ocupaciones y estar libre en esta semana. Agradezco de nueva cuenta tu buena labor, puedes retirarte. Has cumplido tu cometido, estoy mucho mejor - repasa el agua por sus brazos largos y musculados.

La vitae le da el poder para continuar avante, hasta que vuelva a encontrarse con Sabah. De sólo pensar en ella se acaricia el largo del miembro con lasciva expresión. Noches compartidas con la vampiresa, dejando salir al monstruo, ocultando a Cinder sus capacidades. Hoy, es innecesario seguir el secreto, mantener las apariencias. Ella le ha dado el mejor de las pociones para regenerar su cuerpo, para continuar con su embate a la vida. Hoy, ella ha sido cómplice de los más bajos deseos del Duque. ¿Cómplice? No, ha sido una mecenas.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Jue Jun 14, 2018 6:40 am

La loba miraba a Charles de manera desencajada, el comportamiento que este mostraba, como si fuese el rey del mundo, como si la loba alterada no suponiera una amenaza, Cinder le miraba furiosa, dolorida emocionalmente, aturdida, con miedo, con rabía, todo en un mismo pensamiento, mientras la licántropa seguía con la mirada a Charles "error" ¿error? en vez de un mortal parecía que tenía delante un vampiro, esa ocuridad que destilaba, y ese comportamiento, estaba claro que la sangre de vampiro no le era desconocida, y por como se portaba, como la hablaba.
Cuando la echó en cara el que ella misma había sido la que hubiera ofrecido la sangre y que ahora se mostraba de aquella manera, que qué clase de benefactora era, miró ojiplatica, mientras emitió un gruñido de ferocidad. -La que no esperaba que estuvieras tan familiarizado con algunas cosas. - Responde ella de manera mordaz, critacandolo, no gustandole lo que ve, como sus pupilas están tan dilatadas, como se exhibe sin ocultarle nada de como se siente con la sangre de vampiro. Olvidando que ella es licana, no le importa suministrarla y que le dé el subidón y que se cure, pero ese comportamiento es digno de un esclavo de sangre casi.

Decir que estaba molesta se quedaba sumamente corto, ella casi no podía parar de gruñir, el instinto estaba en un estado de tremenda alerta, sin pudor él se desnuda mostrando su anatomia, pero Cinder está demasiado alterada como para centrarse en instintos bajos que en otra ocasión se habría lanzado a besarle, o tal vez a aplacar el erecto miembro viril con sus labios, pero en ese momento, solo había sentimientos contradictorios, mientras le observaba, con el rostro desencajado, los dientes rechinaban con fiereza, los ojos radiactivos.
Se cruzó de brazos con fuerza observandole, apenas pestañeaba, quería darle un puñetazo en ese momento, si, eso era lo que quería en ese momento. ¿Es que no le importaba nada? estaba claro que no, en ese estado solo miraba su maldito ombligo.

Más con total descaro la dió las gracias por sus servicios, como si fuera una mera sirvienta, una chica de los recados, pero cuando le pidió más Cinder no podía dar credito, incluso su vena del cuello se marcaba considerablemente, apretando los dientes, la mando retirarse como si no fuera nadie, pero eso no fue lo peor, lo que terminó de rematar fue como él mismo se complacía acariciando su falo, y estaba claro que no precisamente pensando en ella, ahí fue cuando la licántropa se termino de remover, los celos se apropiaron de lo más profundo de su ser, un esfuerzo sobrenatural por no saltar sobre la bañera, saltarle encima y no besarle como la otra vez no, despedazarlo era lo que quería.

Más no, eso no lo haría, no iba a sacarle a la bestia y presentarsela, por mucho que a ella le pareciera. Se puso rigida, se estiró el vestido y se giró marchandse sin mediar palabra, fue especialmente rapida en retirarse. El dolor era profundo, los celos eran desgarradores, y la furia quemaba, poco se podría hacer en caliente para que la bestia glabro se manifestara ante Charles.
Pero no hoy, hoy su juicio estaba nublado, y lo único que haria es comportarse como una estupida y cosa que él restregaría, pero tal y como se portaba. Logícamente se marchó del hotel, y no regresó en todo él día. Mover los hilos para conseguir dos viales má era complicado, y más si para conseguir el segundo, por ser de un vampiro más longevo que el anterior tuvo que moverse en lo que se movió antañamente, peleas clandestinas.
Más se cuidó muy mucho de que no la reconocieran y que la doncella de la que se disfrazaba no tuviera nada que ver con la salvaje que negociaba.
Al día siguiente ella e levantó, se aseó y se peinó con esos complicados peinados que eran la moda en parís, no le gustaba mucho pero la apariencia era la apariencia, tenía que enterarse de la moda de otros sitios, tanto melena ondulado y tanto ricillos no le agradaban en realdad mucho. Se puso uno de sus vestidos antes de volver a ir al hotel avisando debidamente a Alfred y demás, antes de entrar a la habitación donde se encntraba el inglés.
Sacó un pequeño espejo del bolso retocandose comprobando que su rostro se mantuviera perfecto, aun tenía heridas de la pelea de anoche por el cuerpo, pero no se verían ni se descubrirían más allá de un dolor en la espalda y la movilidad del brazo izquierdo ligeramente más reducida debido a la fractura de anoche sin quitar los moretones que ayer fueron heridas de botella por la pelea sucia que tuvo su rival, pronto sanarían y como si nada hubiera pasado, el cambiante rival fue duro, pero la ira que ayer contenía Cinder hizo que no hubiera anoche rival capaz de enfrentarla.

-Buenos dias mi Lord.- Saludó sumamente correcta con la correspondiente inclinación, antes de posiconarse a cierta distancia comprobando el estado del inglés desde la distancia, de manera prudente, sin duda estaba mejor. La licana seguía algo perturbada por lo que ayer aconteció. Apenas miraba al inglés ya que para comprobar no necesitaba más que oler, hundía su vista en unas hojas donde habñia información de los nuevos clientes. Más su mente también viajaba al asunto de su padre que le traia de cabeza, el estres en ella crecía a pasos agigantados, todo se le acumulaba empezando por Charles y sus celos. Cosa que no había esperimentado nunca. -Te veo en forma. -Comenta seca, mientras mantiene el ceño fruncido con la mente sumida en sus pensamientos.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Vie Jun 15, 2018 7:33 pm

Su sonrisa se amplía con la respuesta de la licántropa. ¿Que no estaba familiarizado? - A veces eres tan inocente que pecas -susurra bajo dejando que en su mente regresen los recuerdos de su combate con el cambiante oso que le contara a Cinder, ¿Acaso no pensó que salió herido? Por supuesto, le curaron con vitae. O bien, algunos espectáculos que salieron mal y tuvieron que replegarse porque tuvieron algunos accidentes como una herida de bala o incluso, algún cliente loco que en el subidón quiso pasarse de listo matando a alguien más y hubo de contenerlo. Sí, demasiadas ocasiones en que la vitae fue derramada en boca del inglés, tan espaciado para que su voluntad siga firme y fuerte.

Y sin embargo, tras sus encuentros con Sabah, en algún momento ella sangró para él. Esa vitae es mucho más rica, olorosa y potente de la que jamás haya probado en la vida, tanto que la anhela con vehemencia. ¿Le duele que Cinder le critique? Por supuesto que no, ya decidió desde antes de ser Duque que será transformado en un vampiro. Ella ni siquiera tiene conocimiento de sus intenciones y por supuesto que le molesta. Lo nota en cada palabra que pareciera escupir, como él lo hace con su licantropía. ¿Le incordia? Por supuesto que no, está tan tranquilo metido en esa tina de agua, sintiendo la magnificencia de todos sus ímpetus devueltos, de su fuerza y su recuperación física, que le agradece que sea de su mano la obtención de ese líquido empalagoso.

Sabah, en su mente se queda la vampiresa en tanto los gruñidos de Cinder se apagan por su propia ansiedad al masturbarse y cada vez más rápido escalar las cotas para llegar al placer máximo. No escucha cuándo ella sale de la habitación, es ignorante de todo lo que no sea eyacular. Y cuando lo hace, el orgasmo es tan potente que le deja descansado con una sensación de total complacencia. Abre los ojos mirando al techo sabiéndose solo. Se sienta. Se lava, empieza el día con una brutalidad y una vehemencia tan tremenda como si le acabaran de otorgar el cargo de nobleza. Continúa espoleando a todos, a todo, logrando un avance enorme, recuperando los dos días perdidos para sorpresa de todos que están incrédulos porque un día antes estaba postrado en cama y ahora tenía la potencia de un león.

Un león que en la noche paseaba solo, buscando. Y encontró. El resto de las horas pasaron con relativa facilidad entre sus brazos, con su marca en el cuerpo y en sus labios. Para cuando termina, son cerca de las seis de la mañana. Se da un baño sintiendo cómo el poder de su cuerpo es mucho mayor al de la jornada diurna. Se arregla para salir a montar, vestido y peinado, sale de la habitación sentándose en el escritorio para leer las misivas que se acumularon en el trascurso de la noche. Es innecesario dormir cuando la vitae poderosa y que le sustenta, recorre sus venas. Sus orbes se levantan cuando es interrumpido por la licántropa. Se recarga contra el asiento mirándola intrigado entrecruzando sus dedos, se sonríe de lado cuando habla de su estado físico, toma la taza de café para darle un trago antes de ponerse en pie. - Justo voy a salir a pasear a caballo, ¿Se te ofrece algo? -toma el sombrero para acercarse a la mujer mirándola sin saber que el olor a Sabah podría ser olfateado por ella a pesar de su ducha.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Vie Jun 15, 2018 8:52 pm

La loba no tardó en adivinar que había hecho el tonto pegandose en las peleas clandestinas para conseguir la vitae, igualmente podría venderla despues, eso no le preocupaba, más sí la visión que ofrecía Charles, Cinder le examinó como se había arreglado para salir, la licántropa le observa sin mediar palabra cuando este la mira curioso, sin duda no se ha dado cuenta o le importa bien poco como ayer dañó los sentimientos de la licana, como le dió igual haberla enojado, se estaba sintiendo estupida, como un perro al que le dan patadas y vuelve con su amo, no, ella no es un perro, es una loba, y eso parece que el inglés se le olvida.

No, ya la ha pateado suficiente en este tiempo y solo conseguido un par de caricias, eso no es lo que ella necesita,  ni lo que busca, Cinder cuando observa al inglés a acercarse no es lo unico, como si fuera una bofetada en la cara la licana da un respingo percibiendo ese fuerte aroma a vampiresa en Charles, lo cual hace que en ella se dibuje una mueca de sorpresa, cuando esté la pregunta. -¡Oh! nada, venía a ver como te encontrabas querido..-El tono es cinico, más a pesar del desagradable aroma a vampiresa Cinder se acercó a Charles.


Estiró las manos y empezó a arreglarle las vestimentas asegurandose que fuera impoluto, mientras enarcaba una ceja estirando bien la chaqueta para que no tuviera arrugas. -Noto que anoche usted se lo pasó mejor que yo, aun puedo oler a la vampiresa con la que estuvo, apestas a ella.- Dijo con total naturalidad, pero sin ocultar su desagrado. -Y yo partiendome la cara con otro por unos viales, desde luego tiene razón peco de inocente, que tonta soy...pero no se preocupe.-Le observó mientras sonreía de medio lado de manera absolutamente forzada, el aroma a vampresa la tenía ciertamente enagenada, pero no por eso le iba a mentir a su socio. -Más vengo a informarle, mandé la carta a mi padre, queda ver la respuesta y saber como proceder como lo recomendó, tambien que voy a cerrar unos tratos con unos clientes muy prometedores...y como veo que no necesita ni requiere de mí me voy a tomar el día libre, lo necesito de verdad.- Asegurá la licana terminando de acicalar al inglés.


-Usted ayer parece que explotó de placer, y yo últimamente ando enormemente insatisfecha, quizá por eso mi humor es tan turbio, asi que pienso ponerle solución, necesito algo de calor y unos mordiscos incandescentes y fuertes....- Se mordió el labio inferior con deseo mientras observó a Charles, lo habría preferido a él, pero estaba dolida con él y el aroma a vampiresa la dañaba en profundidad, pero no dejaba de ser una mujer, una loba con sus instintos y estos estaban hoy por hoy insatisfechos, quizás desfogando dejaría de hacer tantas tonterías y se relajaría. -Si necesita algo, estaré en el lugar que me ofrecistes por que la pensión donde estaba no era practica para ti.- Dice no obstante, que esté enfada o dolida con él no va a impedir que si la necesita no pueda localizarla, se pone de puntillas para robarle un muy efimero besos en sus labios y darle unas muy suaves palmaditas en el pecho, para tomar distancia guiñandole un ojo y colocarse su cuidada melena negra bien detrás de sus orejas, mostrando elegancia en sus movimientos. No puede reclamarle estar con otra, esto era parte de lo que le advirtió cuando se conocieron, simplemente lo aceptó y la sinceridad era una buena base.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Dom Jun 17, 2018 8:35 pm

Asiente con la cabeza escuchando la frase de la licántropa, extiende los brazos a los lados para que observe lo bien que está, eso sí, vendado para desviar miradas, incluso cabalgará sólo un poco a escondidas de todos para que sea inapreciable su pronta recuperación. Sonríe de lado - mucho mejor que estoy, gracias por la preocupación y por las atenciones -le guiña el ojo derecho al tiempo que va colocándose los guantes cortos de varón, blancos e impolutos como él mismo ahora con ese traje que le sienta de maravilla a su musculatura y su porte. Mirando de lado a la fémina que se ve bastante bien con el vestido - deberías usar colores menos oscuros, eso parece que viene directo de un funeral - hace la debida observación haciéndole notar lo que significa para algunos que venga vestida de negro.

Se acerca a él para arreglarle el traje o fingir hacerlo porque el inglés por supuesto que ya hizo los movimientos necesarios para estar perfecto, lo que le da cierta precaución son sus palabras. El típico gesto Moncrieff aparece en su rostro al tiempo que se separa un paso de ella para poner las manos en las caderas en franca rebeldía - ¿Por qué debería molestarte que haya ido con alguien? Creí que cada quién hacía su vida como mejor le convenía ¿No es así? -le acaricia el rostro un instante antes de dejar caer la mano - no te importan mis compañías. Con que siga en pie todo lo dicho entre nosotros ¿Qué más te da? Si bien te pedí algo, fui a conseguirlo de propia mano. Así lo necesitaba, la herida no sanó del todo y ahora estoy perfecto. ¿Te molesta que esté bien? - pregunta queriendo saber la respuesta.

Su provocación -porque así interpreta sus palabras- le obligan a arquear la siniestra ceja. Asiente con la cabeza antes de dejar las cosas claras - ya veo. Entiendo entonces la posición. Así entonces, no te pediré más tu ayuda y pido atentamente que no vayas a golpearte con alguien si alguna vez decides ayudarme a conseguir otro vial. Así no me echas en cara tus ayudas y olvido tu reproche. ¿Quieres que te pague tu enfrentamiento? Dime el precio y lo haré - dice con cierta molestia. Porque es cierto, si va a reprocharle las cosas, mejor que se aleje de él cuando esté en necesidad. Recuerda muy bien que él fue quien le ordenó traerle más viales desconociendo cómo es que los conseguía. Si por ello tiene que ir a golpearse, prefiere evitar que lo haga. No puede darse el lujo de perder una socia como ella. De ninguna manera esa socia.

Se encoge de hombros cuando le informa de la carta, de los clientes. La pequeña molestia que sentía cuando ella le dijo de cómo peca de inocente le incordió en demasía. - De acuerdo, como gustes. Puedes hacer lo que te venga en gana - porque a finales de cuentas es su socia y puede darse los lujos que quiera. Él seguirá cobrando la misma cantidad aunque ella consiga una menor en sus actividades. Para rematar, le restriega lo que la vitae le provocó el día anterior, le indica que va a ir a buscar a alguien para consolarse. Charles siente una pequeña herida abierta, celos puros y sencillos. Tan letales que podrían cortar a todo aquél que la tocara, más ya tiene suficiente por ese día de la fémina, así que se encoge de hombros - puedes ir a hacer lo que te plazca, ya lo acordamos. Puedes ir a revolcarte con quien lo desees, espero que tengas un resultado bastante satisfactorio y los orgasmos que tu cuerpo necesita - y sí, se sonríe.

Esa es una sonrisa petulante, cínica y maliciosa a sabiendas que por más mordiscos que le den, por más heridas que tenga durante el acto sexual, no se compararán con lo que el inglés es capaz de ofrecerle con una simple sesión de dos horas en su habitación. Aunque ella deposita un suave beso en sus labios, él no lo corresponde, esta vez si quiere irse con otro en lugar de quedarse y pedirle lo que necesita, es libre de hacerlo. - Dudo que te necesite en esta ocasión, puedes tomarte el resto de la semana si quieres, tengo obligaciones que como Duque hay que cumplir. Eso incluye una fiesta de disfraces y una reunión con una baronesa. Así que me despido. Ten una buena semana, Cinder - inclina el sombrero tras colocarlo para sonreír de lado.

Avanza por la habitación, toma el pomo de la puerta volteando a mirarla - a diferencia de ti, no te reclamaré con quién o cómo estuviste. A diferencia de ti, puedo soportar que te acuestes con cualquier licántropo, cambiaformas, hechicero o lo que te venga en gana. Si quieres revolcarte con la servidumbre, hazlo querida. Sólo te pido que la próxima vez que huelas a la vampiresa en mis ropas, te calles la boca porque no me gustan las escenas de celos ni de territorios ni nada de eso. Olvidas que soy el Duque de Devonshire, no un lobo cualquiera a los que estás acostumbrada - cierra la frase al tiempo que lo hace con la puerta. Está molesto, está furioso más no le va a dar el gusto de demostrarlo. Así pues, la deja largarse con quien quiera a que se la follen como la puta que es. Como la perra en celo que necesita de un macho con una buena verga para que la haga aullar. Y Charles lo sabe. Sabe que a Cinder le costará encontrar a alguien que la haga gritar como él lo hizo en su mansión. Y si quiere abandonarla debido a sus estúpidos celos por haberse encontrado el inglés con Sabah, es su problema.

Ya verá cuando vuelva convertido en un vampiro lo que esa fémina hace. Porque sí, va a ser transformado en un Heraldo de la Muerte, como ella le llama porque si hubiera actuado diferente, quizá apreciaría lo que la licantropía podría ofrecerle, porque a pesar de lo mucho que Cinder se controle, Charles puede apreciar, con su buena visión de la etiqueta y las buenas formas, cómo su cuerpo se tensa, cómo sus ojos echan chispas y pareciera a punto de morderlo porque simple y sencillamente, fue a con Sabah a obtener algo de su vitae para seguir adelante. Ante todo, el inglés todavía sigue siendo independiente. Se cuida de no beber demasiado para seguir siendo humano. Ser un esclavo de sangre está fuera de toda aprobación. Él quiere ser su amo y señor. Sabe que en el momento en que le transformen, sentirá una devoción absoluta para su creadora, aún así, Sabah es una vampiresa de fiar. Conoce demasiado de ella para saber que es impensable que le traicione y por eso la ha elegido para dar el siguiente paso en su existencia. Para ser, como siempre quiso, un señor de la noche que controla su psique en todo momento y en todo lugar.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Lun Jun 18, 2018 8:07 pm

La perturbación se marcaba en el ambiente, gruñidos entre dos alfas parecía aquello, ella reclamó con fiereza, el respondió con agresividad, un duelo donde Cinder perdió aquella batalla claramente, gruñendo por frustración, enrabietada, pero había visto la reacción feroz del inglés con la insinuación, Charles lo que no sabía es que la licana solo se marcaba un farol, en realidad quitando algún tonteo esporadico no había yacido con otro, simplemente por que no había querido, y si le había dado rabía oler a la vampiresa, que el inglés jugase con una vampiresa no le resultaba agradable, le dolía, se mezclaba con su enemigo natural, no los odiaba especialmente, no tanto como a un inquisidor por ejemplo, pero no le gustaban. Las palabras del inglés antes de irse fueron dolorosas, ese desprecio, se cruzó de brazos y negó con la cabeza, había que mantener la cabeza fria, y no lo estaba haciendo asi, estaba dejando que la loba hablase todo el rato y Charles le había dado en la boca, una vez más, para variar, suspiró pesadamente, miró alrededor encontrandose sola ahí despues de que él se fuera, dió un resoplido y un gruñido antes de marcharse también.
Le daría unos dias, una semana, si tenía razón quizá la semana libre le vendría bien, ella no estaba acostumbrada a esto, clases de comportamiento social correcto, vestidos pastel, peinados complicados, palabras elegantes, lo de su padre, la nueva posición social de su socio, estaba siendo agotador. Quizá no debió haberse puesto tan agresiva, se pellizca el puente de la nariz, dejaría esa semana la mansión, necesitaba unas vacaciones, algo que la quitase todo este estres.


Se marchó del hotel, dejandole su espacio, estaba cabreado, y era culpa de ella, comportandose como una cretina, necesitaba algo que le subiera tanto la adrenalina para desfogar. Se acarició el cuello mientras en la mansión dejó constancia que estaría la semana fuera despues de atender a unos clientes, la reunión fue bastante bien, y volvió a la mansión para dejar el informe de los nuevos clientes apuntados, abrió una pequeña libreta que escondía entre objetos personales, donde hacía apuntes que creía que podrían gustarle a Charles aunque no había encontrado momento de enseñarselos, no eran tan importantes.
Al acabar de poner los asuntos en orden, respiró hondo para tomarse esos días libres, respirar hondo y volver con la mente despejada, él tenia razón, y ella la que estaba algo cegada. Salió en dirección al bosque, conocía una cabaña, la podía usar esos días, respirar aire puro y permitirse entrar en comunión con su lado lobo.

De camino a las afueras se paró en un local donde entró, lleno de relojes elegantes, personalmente los de cuco le encantaban, pediría uno para la mansión, aunque solo sea para desconcertar al inglés cuando lo viese ahí, sonrió divertida observandolo para despues mirar los relojes de bolsillo, había uno dorado muy bonito, se iba a fundir sus ahorros de un plumazo, pero era precioso, al abrirlo se veía los numeros y en el centro los complicados engranajes que se movían cuando cuerda le daban. Suspiró mirandolo y se lo pidió al dependiente a la vez de que lo envolvieran para regalo, seguramente Charles tendría uno mucho más bonito y mucho mejor, para eso era duque, más vió oportuno tener ese detalle con él.

Suspiró y tras envolverlo escribió una nota, y pagó para encargarse que esa misma tarde cuando él volviera se encontrará con la caja con el reloj en su interior y un sobre con una nota dentro que pone:
"Hasta una disculpa puede ser puntual, lo siento. Te quiero.
Cinder"


No sabe que hará Charles con ella, ni se le gustara el regalo, pero quiso hacerlo, y tras esa pequeña compra se dirigió a su ruta, una casa en mitad del campo, había oido que había nobles que tenían propiedades a las afueras para retiros y cazar, y eso era lo que iba a hacer, cazar.

Una semana despues:

Tras esos días de retiro en la que volvió a la mansión se bañó, acicaló y anunció al servicio de su regreso y de que fueran a la cabaña donde se alojó, pues afirmando que había sociavilizado con otros cazadores de alta clase había cobrado un par de presas, y sabía que Charles quería para vender las piezas cazadas. En realidad lo hizo sola, pero las apariencias son las apariencias. Miró su sus vestidos, los de colores oscuros le encantaban, pero parecía dar un aspecto lugubre. Desvió su mirada cogiendo un vestido elegante, de colores rosados y violaceos muy claros, adornó su complicado peinado con una flor decorativa para el tocado, rimel, sombra de ojos y carmín en sus labios.

Se puso en camino al hotel, indicando al carruaje el destino, miró el paisaje por la ventana mientras avanzaba, notablemente relajada. Respiró hondo esperando que el cochero indicara la llegada al lujoso hotel, donde se dirigió, esperaba llegar antes de que Charles hubiera decidido o asistiera a cualquier tipo de cita.
Se adentró hasta la lujosa habitación que habitaba el inglés, llamando delicadamente antes de entrar en esta. -Buenos días mi Lord, ¿como se encuentra hoy?.- Dijo de manera suave con una amplia y femenina sonrisa delicada. entrelazando los dedos a u espalda. -Espero que la semana fuera fructifera...¿alguna novedad?- Preguntó curiosa por si él quisiera compartir algo si asi lo deseaba. -Dicen que han abierto un buen restaurante...deberia ir a visitarlo, dicen que la comida es deliciosa.- Comentó distraidamente con tono afable, para despues girarse y buscarlo con la mirada. -Espero que llegará lo que te envié el otro día.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Mar Jun 19, 2018 2:57 pm

Una semana después, sucedieron demasiadas cosas para el inglés que está ahora con dos féminas más en la vida que causan estragos. Una de ella que le ayudará a buscar a sus hermanos en su territorio y la otra, que en lugar de ayudar, complica más su existencia. ¿Cómo puede ser que se meta en tantos problemas con tan poco tiempo? Sólo quería tener una reunión con una Baronesa y asistir a una fiesta de disfraces cuando ahora debe ser un hermano mayor y cuidar de alguien que en primera, pareciera que en sus últimas ideas está el querer ser protegida y en segunda, debe buscar a Erik lo más pronto posible para que se haga cargo de sus responsabilidades de hermano mayor y proteger a esta joven que cada vez que pasa tiempo con ella, pareciera que es experta en meterse en problemas.

Luego entonces, cuando Cinder entra a la habitación, Charles está con un par de pajes enviando correspondencia, recibiendo otro tanto de sobres para leer en un sinfín de actividades que le mantienen la mente ocupada y, por lo mismo, su disgusto con la fémina se fue de paseo y puede que no regrese. La observa aún con un pergamino en la mano, con un ademán los pajes se retiran - ocupado, parece que es el santo y seña cuando dicen que van a ver al Duque de Devonshire "ah, pero lleva ésto", "pídele ésto, recuérdale ésto" - mueve la cabeza de derecha a izquierda en tanto observa el pergamino - dame un instante - recobra la línea de pensamiento para escribir con caligrafía pulida, refinada y muy firme el resto de la ordenanza, la firma dejando caer la cera para estampar el sello en ésta.

La envuelve en un lazo de color azul creando un moño para agitar la campanilla, de inmediato uno de los pajes que esperan afuera se introduce en la habitación, a quien le entrega la misiva - pide que la lleven personalmente a Lord Edmund Gladstone en Londres, Inglaterra. Que la reciba el padre de propia mano, que esperen ahí mismo la respuesta. No puede tardar más de una hora en la mansión Gladstone y que me telegrafié lo que conteste lo más pronto posible, tiene libertad para abrir la carta en el telégrafo, no antes - el hombre asiente para irse de ahí. Repitiendo poco a poco todas las instrucciones. En tanto, el inglés se queda pensativo mirando a su alrededor antes de dirigir sus ojos a la licántropa - de acuerdo, iré a ver qué tan bueno es. ¿Dónde está? Y no sé de qué me hablas, no me llegó nada tuyo - se encoge de hombros mirando su rostro extrañado.

Se dirige al escritorio para tomar asiento revisando los sobres que le falta por atender, niega con la cabeza. - ¿Qué me enviaste? En la correspondencia no está y terminé de atender todos los asuntos desde ayer - pregunta interesado apoyando la palma de la mano contra el escritorio - si ya estás aquí, dime, ¿Qué querías decirme? -porque él piensa que le mandó una carta y quizá se perdió en algún lado. Los obsequios que le han enviado están en la habitación contigua, todos acomodados para que él los vea, más ha estado con tantas ocupaciones que ni siquiera se fija en éstos. Ahí, entre algunas pequeñas cajas, está el regalo que Cinder le enviase.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Miér Jun 20, 2018 11:23 am

Cinder observaba como Charles parecía estar sumamente atareado con sus obligaciones, se hizo a un lado para no irrumpir en el paseo de los pajes que obedecian las peticiones del Duque, Cinder los seguía con la mirada pacientemente, dejandole acabar sus que haceres, mientras se cruzaba de brazos observando por la ventana, para que no se sintiese presionado o que la loba diera señal alguna de impaciencia, asi que respiró hondo mientras le observaba ladeando la cabeza, escuchando como daba unas concisas instrucciones a uno de los pajes, y como este se fue repitiendo lo que había dicho Charles para asegurarse no olvidar nada de lo mandado por el inglés. Despues de parecer acabar todo lo que le atareaba mencionó el restaurante que había dicho Cinder, la morena se giró a mirar distraidamente por la ventana. -Está en el centro, en la calle principal, la verdad que he oido hablar maravillas.- Comentó la licana observandole, aunque no pudo evitar dar una muestra de sorpresa cuando este afirmó que no había llegado de ella, lo que hizo que frunciera el ceño pensando en ir a cantarle las cuarente a los que debieron haberle traido el pequeño regalo.


La licántropa observó como Charles revisaba las cartas buscando por si se le había pasado por alto, lo cual hizo que Cinder enarcara una ceja y negara con la cabeza al comprender que Charles lo que creía era que Cinder le mandó una carta, se quedó sería unos instantes, y volvió a mirar al inglés mientras esbozó una suave sonrisa. -No, no era una carta...era un pequeño paquete, con un detalle dentro.- Comentó, mientras pensó en un principio con cierto fastidio que su regalo se había perdido, más solo dió una pequeña muestra de enfado por ello. -Pensé que sería correcto una disculpa por mi estupido comportamiento de la semana pasada. Asi que...lo siento.- Dijo en tono calmo mientras bajaba la mirada ligeramente, durante unos segundos, finalmente se acercó al duque observandole rozando ligeramente sus dedos con los ajenos. - Llevas un ritmo frenetico, saca tiempo para lo que hacen los hombres tu posición mientras no piedas tu fortuna jugandotelo a las cartas vendría bien un poco de ocio, o te saldran canas.- Aconseja ella mientras olfatea disimuladamente, hacía una semana que no olfateaba el aroma que desprendía el inglés y alzó la mano ignorando de intencionada forma cualquier otro olor que pudiera conservar Charles, para subir su mano y acariciar la barba de este, simplemente acariciando de esa forma el mentón de glacil forma, como una buena dama antes de girarse nuevamente.


Miró de reojo la correspondencía del inglés alzando ligeramente la ceja y ladeo la cabeza antes de mirar nuevamente a Charles. -Vaya...creo que tienes una invitación ahí para opera, nunca he tenido la oportunidad de ir a la opera, pero en los periodicos de la ciudad ponen por las nubes a la soprano...- Comenta de forma dejada, y se queda unos segundos pensativa y mira a Charles frunciendo el ceño. -Me gusta mucho la música.- Dijo como si fuera una novedad, más bien como confundida por ello. -El sonido de los violines es tan relajante...tan dulce...de hecho muchas melodias me calman mucho.- Le confiesa como si eso fuera sumamente extraño, al menos para ella lo era y el modo de vida que tenía antes de conocer a Charles no le había permitido conocer esa singularidad, despues miró nuevamente al inglés y se encogió de hombros. -Que curioso ¿verdad? supongo que eso que dicen de que "la música amansa a las fieras" tiene parte de razón despues de todo.- Se rie finalmente divertida antes de nuevamente entrelazar los dedos a su espalda, supuso que si Charles acudía a estos enventos sería en soledad o en compañías distinguidas, aun había que solucionar la toma de poder en Rumanía, tenía curiosidad por ver como acontecía el ir a ver a su padre despues de tanto tiempo, miró al inglés pensando nuevamente en el detalle que le consiguió a Charles. -Espero que cuando lo veas sea de tu agrado...



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff el Miér Jun 20, 2018 11:55 am

Al parecer le ha sentado bien a Cinder la semana de vacaciones, toma nota al respecto para enviarla cada vez que vea que las cosas se salen de control. Toma nota del restaurante en el papiro al lado, donde tiene varios conceptos anotados cual lluvia de ideas para recordarse después - bien, lo tomaré en cuenta - sigue escuchando lo que tiene por comentar, hasta que le indica que era un paquete. ¿Es rubor lo que cubre el rostro y parte del cuello del varón? Eso pareciera porque su culpabilidad se denota en esa explosión de su traicionero cuerpo en tanto baja la cabeza pasando el músculo bucal por sus labios para lubricarlos. Tiene dos semanas que los obsequios son acumulados como si fueran granos de arena en un reloj, tarde que temprano tendrá que empezar a abrirlos.

Levantarse para dirigir sus pasos hacia la mesa de regalos se vería demasiado mal. ¿Verdad? Así que permanece en la silla pensando en qué será lo que le envió y para qué. Al escuchar su voz y la razón del obsequio, mueve la cabeza de diestra a siniestra un par de veces - ambos estábamos tensos, así que déjalo por la paz - concilia porque cierto es que le incordia estar de malas con ella. Aún recuerda que se fue a con otro, más en lugar de ello, espera divertido saber qué tal te fue - espero te haya ido bien y fueran placenteras tus horas fuera del trabajo - le restriega a sabiendas de lo que puede provocar en ella sin temer a su reacción. Porque es así, sabe bien que para superarlo habría de encontrarse a alguien más retorcido que el Duque.

Deja que le roce los dedos en tanto escucha sus palabras - me aburriría como siguiera tus consejos, me crecería la panza y tragaría como cerdo, prefiero seguir así. De todas formas el ritmo de trabajo bajó, he encontrado todo lo que necesitaba para acorrientar las finanzas y la contabilidad del ducado, estoy del otro lado, puedo darme al ocio en sus limitaciones, por supuesto - se recarga mejor en el asiento mirando con aprobación el atuendo de la fémina. Parece que va escuchando sus consejos, lo cual es fantástico, dejará de pelearse por todo y por nada como siga así. La cordialidad es la parte más fundamental de esta relación entre ambos, espera que ella lo entienda tarde que temprano.

Deja que le toque, el olor del humano está mezclado con uno femenino que predomina de no ser porque los del propio Duque están exentos de las hormonas propias del deseo sexual. Si está cerca de otra fémina, es una que no le causa interés carnal. Entrecierra los ojos disfrutando de su caricia hasta que desvía la atención de él a la correspondencia. La invitación a la ópera. Llena los pulmones de aire hinchando el pecho haciendo una mueca hasta que ella le aclara que le gusta ir. Se queda pensativo - cuando puedas salir conmigo con mayor soltura, te llevaré cada mes - promete sabiendo que cumplirá con la promesa. Es una noche cada treinta días, por lo que sería fácil deshacerse de sus ocupaciones - ¿Cómo va eso, por cierto? ¿Sabes si se entregó la carta? - quizá por la distancia todavía siga en camino a Rumania.

Se talla el ojo diestro con la palma cuando vuelve a mencionar el dichoso paquete, su rostro forma el típico gesto Moncrieff antes de ponerse en pie para acercarse a la siguiente habitación mirando la mesa. No, todos los regalos que están sobre la mesa, en el piso, en algunos sillones. Exhala un sonido exasperado para voltear a mirarla - ¿Cuál de todos es el tuyo? Me parece que ahora que soy Duque muchos buscan congraciarse conmigo, tendré que catalogar y distribuir las tarjetas de agradecimiento ¿Querrías hacerte cargo? A menos que sea algo que realmente me interese, poca es la atención que les presto. Siempre quieren algo a cambio - su tono es arisco en tanto su culo se apoya en el reposabrazos de un sillón tomando una caja para abrirla. Su contenido son habanos de la mejor calidad, sonríe contento, sacando uno, pasando el largo por su nariz para aspirar el perfecto aroma - bien, como sigan así, me pensaré en darles algo - toma la tarjeta para leerla.

Asiente al saber de dónde proviene dejando dentro de la caja la mencionada tarjeta cuando Cinder le acerca el obsequio - nunca daría con él - confiesa haciendo espacio en el sillón para tomar asiento jalando la mano de la licántropa para sentarla sobre su regazo abriendo la caja frente a ella, con su peso sobre el suyo - veamos - saca el reloj mirándolo con curiosidad, tanteando el peso de éste antes de asentir - es muy bello, gracias - besa sus labios un instante sintiéndose relajado. El aroma de la otra fémina está sobre su cuello y su hombro, como si hubiera depositado la cabeza en éste. Estuvo muy temprano con Arden para asegurarse de que se acostaría tras una noche intensa de cacería al parecer. Incluso, se hizo cargo de algunas de sus heridas antes de ir al hotel para acicalarse y seguir el día. Por eso, la huella del olor de ésta en él. - Te lo agradeceré llevándote al restaurante, el martes de la próxima semana tengo libre. Por supuesto, si te viene bien - le mira a sus ojos sonriendo de lado, está más relajado, puede disfrutar de su compañía. De su fragancia refinada y del tacto de la tela que le envuelve.




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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Cinder Grimm el Vie Jun 22, 2018 1:14 pm

Cinder observaba a Charles, había sentido la necesidad de disculparse, simplemente lo creía así, mientras parece que el inglés lo entendió, y no...a él no le vió tenso precisamente, el olor que transmitia era otro, pero no va discutir por miniedades, más cuando restregó las palabras que ella le dijera con objetivo de buscar reacción de él hizo que Cinder arqueara la ceja, más no entró en provocación alguna, más bien negó con la cabeza. -Bueno, correr por el bosque siempre hace que una desfogar, y aullar un poco aunque no sea luna llena.- Comentó indicandole que finalmente no se había ido con nadie, más sonrió de manera divertida. -Aunque he de admitir que la forma en la que estaba me quitaría bastante glamour, asi que vamos a dejar algunos detalles al misterio para seguir siendo encantadora.- Dijo divertida la loba guiñandole un ojo con coqueteo antes de reirse finalmente, efectivamente en luna llena conseguía la forma licana, pero mientras tanto cuando tenía sobre excitación la forma de glabro podía aparecerse, y muy pocos la habían visto en esa forma se cuidaba muy mucho de no mostrarla, pero se rió al imaginarse la cara que pondría Charles si viera esa forma mas humana que bestia.


No pudo evitar dar una risotada cuando escuchó que si siguiera esos consejo se pondría gordo y perdería el atractivo, a lo que Cinder dió una risilla engreida. -Es cierto, asi eres mucho más apetecible duque.- Respondió con suma seguridad en sus palabras mientras seguía jugando con un mechon de su pelo, más la respuesta esperada llegó a sus oidos, no le era nada estraño ni ajeno que las palabras de que la sacaría a ver la opera o el teatro cuando pudiera salir con él, suave forma de decir que aun no estaba a la altura, y la importancia del que diran, má la licana no se mostró molesta por ello, sabía bien como funcionaba el ingles desde que alcanzó el cargo de noble. Simplemente meneo la cabeza.
-Aun no recibí noticias, espero que no tarden mucho más la verdad que la impaciencia me empieza a ganar batalla.- Responde finalmente aunque con cierto aire relajado, no quería ni alterarse ni transmitirle ese nerviosismo al duque que bastante tenía ya para ponerle también alterado un licántropo conde a kilometros de París.


Le acompaña para buscar el regalo cuando le recuerda, más pone cara de sorpresa al llegar a la siguiente habitación, si, muchos parecen querer lamerle los huevos ahora que es duque, y antes seguramente le habrían escupido a la cara, desde luego el interes de algunos era demasiado visible, había regalos de todo tipo, unos puros sin duda era algo acertado, Cinder enarcó la ceja antes de dar con su paquete y entregarselo, viendo con gratificación que el inglés apreció el regalo, siempre se imaginaba a los ingleses refinados con un reloj de bolsillo, quizá un cliché pero a ella pensó que le gustaría y a juzgar por su comportamiento no se vió decepcionada, y si que parecía gustarle.
Más estando sentada sobre su regazo al besarle el aroma que le llegó no era solo el de Charles, si no el de otra femeina, la cual olía estrañamente bien, no lo iba a negar, de hecho ella despues pasó su nariz cerca del cuello de Charles cogiendo mejor el aroma al hacerlo, incluso sonriendo maliciosa antes de alargar la lengua para dar una suave lamida en el cuello del hombre antes de mirar uno de los montones de regalos que tenía. -Me encantará ir a cenar con mi socio favorito.- Mientras seguía acariciando con su diesta la barbilla de Charles a traves de la barba.
-¡Oh-oh! Ese nombre me suena.- Dijo señalando uno de los regalos - Si, tienes un paquete de Lord Westenra...es inglés como tú, en el pasado he trabajado para él, y nada bueno me temo...he de advertirte, si te envia un regalo es que quiere algo de tí o algo que tengas tú, riquezas...tierras...es peligroso..contratada por él he matado a un par de hombres de familia adinerada. -Entrecierra los ojos con desconfianza. - Querrá hacer negocios contigo, sacarte algo que le interese, cuando le dejes de ser util o si no le das lo que quiere...seguramente te querra quitar del medio.- Mostró desagrado, había sido uno de sus clientes más no le gustaba, ese aire superior y tratarla como si solo fuera un florero o su unica utilidad fuera complacerle, menos mal que con lo que pagaba bien merecía soportarlo un rato. - He oido que una de las veces a un lord que no le dió lo que él quería le hundio en la miseria de la forma más cruel que se imagina uno, el hijo de su rival era...homosexual...y bueno, sacó a relucir eso y provocó que el muchacho se suicidase, el lord quedó tan hundido en la miseria que Lord Westenra solo tuvo que dar el golpe de gracia, asi que ten cuidado...-Comenta la morena mirando con recelo, claro que ahora Westenra no volverá a contratarla, pero seguro que ella no era el único contacto para eliminar gente que le incordie.



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Re: Negocios y oscuridad (priv. Charles Moncrieff) ♦♦

Mensaje por Charles Moncrieff Hoy a las 8:03 am

¡Claro, claro! ¿Ahora piensa que le va a creer que no se fue con un tipo a revolcarse? La diferencia es que callará sus comentarios. Escucha lo que dice que estuvo haciendo, su respuesta es un movimiento de arriba a abajo en señal de aceptación, si ella quiere que le siga la corriente, lo hará sin problemas. En su trato, los celos, la posesividad, la territorialidad son impensables. El derecho no existe, así de sencillo y brutal. Por lo que ignora todos los detalles en tanto sigue atento a lo que tiene que decir. El guiño y la risa son observados por el Duque que calla con sonrisa ladeada. El coqueteo es aceptado, borrón y cuenta nueva dicen algunos. Además, está cansado de estar peleando con ella por todo y por nada. Porque sí, porque no y por si las dudas. Ya basta, ya fue suficiente.

Es lo de la carta lo que le cambia el sentido del pensamiento - tampoco se puede exigir demasiado, Cinder. Ni siquiera transcurrieron dos semanas, tardará su tiempo en llegar hasta Rumania y es impensable mandarla por telégrafo, cualquiera puede leer semejante mensaje y mejor dejarlo así - eso sería un escándalo mayúsculo. Armarse de paciencia es la mejor opción. Es un asunto delicado, dar un paso en falso sería mortal para cualquiera de los involucrados. Como el licántropo rumano se arrepienta de tener progenie, Cinder estará en peligro. Por más que le haya dicho que su padre estaba empeñado en su descendencia, le parece extraño que sólo la buscara una vez y tras morderla, se olvidara de ella. Eso no es normal para un lobo. Ha investigado al respecto, sabe que están a favor de la manada, mientras más fuerte sea ésta, mejor será la manera de atacar y defenderse.

Sentado con ella en su regazo, admirando su obsequio, asiente distraído por su lengua recorriendo su cuello. Cierra los ojos echando atrás la cabeza tomando unos instantes de relajación en su ajetreada vida. Una que está a punto de regularizarse, le faltan tres asuntos importantes a solucionar y tras ello, el ocio controlado. Es decir, ocupaciones básicas que puede limitar a horarios y el resto del tiempo será suyo para hacer lo que le plazca. Incluso ponerse gordo. - Dije a comer, a almorzar, no a cenar. A las dos ¿Te parece bien? - aclara porque lo que menos desea es que le altere sus horarios. Saca el reloj que está usando del bolsillo de la levita para desenganchar la larga cadena guardándolo en la caja para enganchar ahora el nuevo. Lo sopesa de nuevo observándolo con complacencia para meterlo en su sitio.

Le atrapa la atención ¿Lord Westenra? Sus ojos cobalto se fijan en ella en tanto escucha sin perder una sola palabra. El típico gesto Moncrieff aparece en su rostro - con que un idiota. ¿Tienes pruebas de su participación? Podría voltear la situación. Pide que lo investiguen, que saquen sus trapitos sucios para dar la orden de captura. Fingiré atender sus peticiones en tanto haces eso. Seguro que tiene una larga y retorcida cola que pueda pisarse, de la cual jalar para cortar su cabeza. Sujetos así es de los que me cuido ahora ¿Entiendes por qué no es tan fácil encontrar alguien que me ayude? - su mente se sumerge en varias posibilidades. - Tengo que hacer algunas cosas todavía ¿Te parece si me ayudas a clasificar todo ésto? Los habanos, licores y objetos que puedan servirme de un lado. Del otro lo que carezca de importancia. Cuando termine y aunque tú tengas todavía qué hacer, te propongo irnos a cabalgar, necesito aire - besa su nariz dándole una palmada en el culo para incitarla a empezar.

Se incorpora ayudando a la fémina a hacerlo - a menos que tengas algo qué hacer, por supuesto - como que de pronto le surge esa idea. Como si se hubiera olvidado que Cinder también es su socia.




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