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Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
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Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Risas en el salón y un cumulo de damas que bebían vino mientras se les ultimaban los detalles de sus frondosos vestidos, pasos presurosos de sirvientes que iban y venían con ramilletes de rosas, cintas de colores y charolas de plata, órdenes dadas aquí y allá. Podía percibirse el estrés y deleite adornando los rostros que pronto serian cubiertos. La euforia de las festividades había embrujado a todo el palacio y no había ni un alma que no se estuviera preparando para la gran celebración de esta noche, la mascarada. La primera realizada en el año por parte de la familia real.
Disipando tiempo, esfuerzo y dinero se había logrado organizar todo un espectáculo que se esperaba lograra cautivar al elitista y caprichoso ojo de la nobleza. Y tal espectáculo comenzaba una vez cruzaras la arreglada entrada. Todas las puertas se habían sellado, excluyendo solamente una de las entradas que daba por las hectáreas laterales del territorio real, donde esperaba una corte de soldados gallardos. Una vez que inspeccionaban las invitaciones, invitaban a la carrozas a adentrarse por un elegante camino recientemente confeccionando de antorchas posicionadas en arreglos de listones y rosas blancas, hasta llegar a los tan conocidos jardines principales.
Nuevos dioses de mármol se alzaban junto con los viejos en ese paraíso, cual pintoresco retrato. Todas las fuentes habían sido puestas a trabajar a la vez realzando el poderío de los dioses griegos, de los canteros de flores, setos y arboles estilizados al más puro estilo Francés: con una colocación estrategia de cada planta o figura en una excelente simetría para alcanzar la magnificencia. El estanque de Apolo, Neptuno y Latona parecían palacios de plata mientras el espectáculo de las grandes aguas recreaba sus juegos de lluvia y luz bajo la palidez de la luna. Una música melancólica podía escucharse a través de la arboleada, como si viniera adherida al viento. A lo lejos, el gran canal estaba en quietud, pese a que hubiera decenas de góndolas venecianas con sus respectivos pacientes gondoleros a la orilla del rio. Todos ellos parecían otra figura de jaspe más, portando atuendos blancos y antifaces plateados. Tal pareciere una personificación de un Olimpo durmiente.
Sin embargo, a medida que se acercaban las carrozas hacia el palacio el derredor comenzaba a tomar vida. La fachada principal se alzaba poderosa llena de luces, sus puertas estaban abiertas de par en par, dejando que la embriaguez del interior se deslizara a través de ella rumbo al exterior. Seis caballeros con sus inmaculados uniformes de soldado y a juego un antifaz residían sobre las escalinatas, en las puertas cuatro bellas doncellas con vestidos de ninfa y rostros nuevamente escondidos, les entregan a las damiselas una rosa blanca. Un festival de colores se confundía con el devenir de las personas desde la recepción hasta el salón de la guerra, lugar donde una orquesta medianamente reducida estaba acomodada en una de las esquinas del susodicho recinto, haciendo vibrar sus instrumentos en erizado candor. El caos producido por la música, la charla y las risas en contraste con el movimiento recreaban un aturdimiento sutil, la lozana sensación de estar enamorado.

La galería continúa al baile, la entrañable galería de los espejos había sido disfrazada también para esa majestuosa noche, de sus altos techos pendían los candelabros relucientes, así como también un devenir de lazos y más arreglos de rosas. Colocando a los costados, izquierdo y derecho del salón, mesas largas cubiertas por una mantelería de hilo egipcio, sobre ellas yacían un juego de vajilla china que aguardaba a ser usada. Algunas personas ya habían tomado asiento, y mas ninfas paseaban a su alrededor ofreciendo vino y servicio.
Al final de la Galería, cubriendo la entrada del salón de la paz, la mesa que parecía ser la principal por su arreglo y su posición central pese a que contara solo con el cupo de 4 personas, permanecía vacía. Ningún Fontaine había aparecido todavía.
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- No post Biblicos. Tratese de recrear una narrativa fluida y breve para la comodidad de todos aquellos que roleen en este tema.
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Dominique Fontaine- Realeza Francesa

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DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: Royaume de France
Ocupación: Princesa de Francia
Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
como era de esperarse, ella la reina seria la primera en llegar para "disfrutar" la velada completa, vestida de rojo y negro, encaje y satén ceñido a su cuerpo ¿como distinguir a la sobria mujer en la plenitud de sus días? nada encajaba en lo que suele ser o en lo que es, pero las mascaradas lo a meritan, sus cabellos sueltos mascara negra solo cubriendo sus ojos y dejando su sonrisa al descubierto.
atravesando el salón, robando algunas miradas de los invitados caminó hasta la mesa de honor y tomo su lugar a la derecha del trono, mirando a la concurrencia con admiración y con gran espíritu festivo
atravesando el salón, robando algunas miradas de los invitados caminó hasta la mesa de honor y tomo su lugar a la derecha del trono, mirando a la concurrencia con admiración y con gran espíritu festivo

Géraldine Fontaine2- Realeza Francesa

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Fecha de inscripción: 28/11/2010
Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Aquella iba a ser una noche para disfrutar. Había recibido una invitación al primer evento que realizaba la familia real esta temporada. Al principio me resultó algo extraño´pues, aunque los conocía, los había visto en contadas ocasiones y desde que había llegado a Francia, hacía ya casi dos meses no me había presentado mi presencia a la familia. Pero luego pensé: ''Soy de la realeza de Italia, deben saber que estoy aquí desde hace tiempo... ¡Qué vergüenza la mía!''. No había tenido mucho tiempo de realizar esa visita, entre mi instalación en mi mansión, conocer la ciudad etc. Así que preparada para dar mis más sentidas disculpas por no haber visitado a sus altezas bajé del carruaje, que me abrió uno de mis criados, con su ayuda.
LLevaba un vestido azul marino de lino con una cola algo larga, con detalles en la cintura y pecho en dorado al igual que mi máscara, la cual sujetaba con mi mano izquierda. Una blanca sonrisa enmarcaba mi rostro angelical y, raro al ser italiana, muy pálido. Cuando entré por la gran puerta y vi el salón que habían preparado mi sonrisa se transformó en una perfecta ''O'' de admiración y sorpresa. Habían dejado aquella estancia espléndidamente perfecta y con un ambiente mágico que ayudaría a que aquel evento fuera un éxito. Vi como un criado de palacio se acercaba a la Reina Géraldine y le decía algo, pero no había nadie allí para dirigirme hasta mi mesa y yo ,por supuesto, no sabía donde estaba, por lo que me quedé como un pasparote en la cima de la majestuosa escalinata, parada.
LLevaba un vestido azul marino de lino con una cola algo larga, con detalles en la cintura y pecho en dorado al igual que mi máscara, la cual sujetaba con mi mano izquierda. Una blanca sonrisa enmarcaba mi rostro angelical y, raro al ser italiana, muy pálido. Cuando entré por la gran puerta y vi el salón que habían preparado mi sonrisa se transformó en una perfecta ''O'' de admiración y sorpresa. Habían dejado aquella estancia espléndidamente perfecta y con un ambiente mágico que ayudaría a que aquel evento fuera un éxito. Vi como un criado de palacio se acercaba a la Reina Géraldine y le decía algo, pero no había nadie allí para dirigirme hasta mi mesa y yo ,por supuesto, no sabía donde estaba, por lo que me quedé como un pasparote en la cima de la majestuosa escalinata, parada.

Margherita A. Pellegrini- Realeza Italiana

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Fecha de inscripción: 21/08/2010
Localización: Paris, Francia
Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Nunca negaría cuanto le disgustaban aquellas salidas del Reino a otros países, aunque Francia no era un mal lugar para visitas, su ánimo para variar no era de los mejores ese día, ni los pasados, ni los que seguirían, pero dado que Aranel estaba en Rumania y Acherón debió quedarse por otros asuntos, a Urian le tocó responder a la invitación recibida.
Hacía ya varios días que estaba en París, hospedandose en la lujosa mansión que la familia real holandesa poseía allí gracia a Aranel, a quien le gustaba mucho París. Durante esos días se permitió la libertad de explorar la ciudad una vez más y solo esa anoche accedió a presentarse en el Palacio Real, a fin de cuentas para eso estaba allí y no ir significaría una ofensa a los Monarcas de Francia. Por la misma razón se vistió con sus mejores galas y mandó a que prepararan su coche, que en cuestión de minutos estuvo listo a la espera de sus órdenes.
Urian se miró una última vez en el espejo, aprobando con la mirada su atuendo e imagen, no era dificil encontrar algo que le quedara bien. Sus ropas estaban hechas de las telas más finas y hermosas, lo dificil era encontrar algo cómodo y que no le picara sobre la piel a cada cinco minutos. Cuando estaba en Holanda siempre usaba ropas cómodas, de montar si podía, detestaba los trajes reales y las joyas brillantes que tenía que ponerse, todo delataba su posición social a pesar de que él moría por ocultarlo. Sin darle vueltas al asunto abandonó la gran masión y se dirigió a la noche en París, un baile esperaba por él.
No fue dificil encontrar el Palacio, los coches llenaban la entrada y diversos invitados, todos de las clases altas y varios lugares del mundo, hacían su entrada, una que Urian quería ahorrarse pero no podía. Descendió del carruaje ajustando el antifaz negro que cubría su rostro hasta su nariz, solo dejando al descubierto sus penetrantes ojos verdes y labios, suficiente para pasar desapercibido según él que trataba de engañarse.
Avanzó por la entrada alfombrada del Palacio hasta el salón donde la música se escuchaba y los invitados se saludaban y presentaban unos a otros. A pesar de las mácaras, anunciar su posición social allí era de vital importancia, entonces, ¿cuál era el punto de la mascarada? Malditos humanos egocéntricos, a esos lo único que les importaba era un título y dinero, exhibierse. Si fuera por el se quedaba en el hueco de su habitación pero una vez más, no podía. Hizo una mueca de desagrado cuando varias mujeres lo miraron entre risas, era imposible que no llamara la atención con sus dos metros, cabello rubio y los ojos, alguna vez realmente deseó ser ciego, pero desechó la idea cuando comprendió que entonces no podría ver donde María, la cocinera rusa del Palacio de Cristal, escondía los chocolates para robarlos.
Así las cosas de su miserable vida y sonrió a la damas con educación mientras estas respondían con más risillas. ¿Será que no saben hablar? En aquellas ocasiones desarrollaba un sentido de humor del carajo, irónico, encontraba las mujeres tan tontas, que a veces le costaba creer que realmente pensaran. Y bueno, regresando al deber, dejó que el lacayo de la puerta lo presentara con todos sus títulos y se aventuró al gran salón, directo a la mesa donde se encontraba la Reina anfitriona a quien debía primeramente, presentar sus respetos.
- Majestad, será un honor ser parte de su velada tan selecta. Urian Parthenopaeus, Príncipe de los Países Bajos, le presento mis respeto de parte de los Monarcas Holandeses que no pudieron asistir. En su lugar estaré yo, a su servicio.- se inclinó con respeto y una reverencia ante la Reina, una mujer que ahora comprobaba, delataba mucho más que belleza ordinaria y besó su mano con extrema suavidad.
Quizás aquella noche no sería tan aburrida después de todo.
Hacía ya varios días que estaba en París, hospedandose en la lujosa mansión que la familia real holandesa poseía allí gracia a Aranel, a quien le gustaba mucho París. Durante esos días se permitió la libertad de explorar la ciudad una vez más y solo esa anoche accedió a presentarse en el Palacio Real, a fin de cuentas para eso estaba allí y no ir significaría una ofensa a los Monarcas de Francia. Por la misma razón se vistió con sus mejores galas y mandó a que prepararan su coche, que en cuestión de minutos estuvo listo a la espera de sus órdenes.
Urian se miró una última vez en el espejo, aprobando con la mirada su atuendo e imagen, no era dificil encontrar algo que le quedara bien. Sus ropas estaban hechas de las telas más finas y hermosas, lo dificil era encontrar algo cómodo y que no le picara sobre la piel a cada cinco minutos. Cuando estaba en Holanda siempre usaba ropas cómodas, de montar si podía, detestaba los trajes reales y las joyas brillantes que tenía que ponerse, todo delataba su posición social a pesar de que él moría por ocultarlo. Sin darle vueltas al asunto abandonó la gran masión y se dirigió a la noche en París, un baile esperaba por él.
No fue dificil encontrar el Palacio, los coches llenaban la entrada y diversos invitados, todos de las clases altas y varios lugares del mundo, hacían su entrada, una que Urian quería ahorrarse pero no podía. Descendió del carruaje ajustando el antifaz negro que cubría su rostro hasta su nariz, solo dejando al descubierto sus penetrantes ojos verdes y labios, suficiente para pasar desapercibido según él que trataba de engañarse.
Avanzó por la entrada alfombrada del Palacio hasta el salón donde la música se escuchaba y los invitados se saludaban y presentaban unos a otros. A pesar de las mácaras, anunciar su posición social allí era de vital importancia, entonces, ¿cuál era el punto de la mascarada? Malditos humanos egocéntricos, a esos lo único que les importaba era un título y dinero, exhibierse. Si fuera por el se quedaba en el hueco de su habitación pero una vez más, no podía. Hizo una mueca de desagrado cuando varias mujeres lo miraron entre risas, era imposible que no llamara la atención con sus dos metros, cabello rubio y los ojos, alguna vez realmente deseó ser ciego, pero desechó la idea cuando comprendió que entonces no podría ver donde María, la cocinera rusa del Palacio de Cristal, escondía los chocolates para robarlos.
Así las cosas de su miserable vida y sonrió a la damas con educación mientras estas respondían con más risillas. ¿Será que no saben hablar? En aquellas ocasiones desarrollaba un sentido de humor del carajo, irónico, encontraba las mujeres tan tontas, que a veces le costaba creer que realmente pensaran. Y bueno, regresando al deber, dejó que el lacayo de la puerta lo presentara con todos sus títulos y se aventuró al gran salón, directo a la mesa donde se encontraba la Reina anfitriona a quien debía primeramente, presentar sus respetos.
- Majestad, será un honor ser parte de su velada tan selecta. Urian Parthenopaeus, Príncipe de los Países Bajos, le presento mis respeto de parte de los Monarcas Holandeses que no pudieron asistir. En su lugar estaré yo, a su servicio.- se inclinó con respeto y una reverencia ante la Reina, una mujer que ahora comprobaba, delataba mucho más que belleza ordinaria y besó su mano con extrema suavidad.
Quizás aquella noche no sería tan aburrida después de todo.
Última edición por Urian Parthenopaeus el Mar Mar 22, 2011 11:14 pm, editado 1 vez (Razón : PD: En serio tratare de adecuarme a las normas de los post cortos xD perdon si me paso.)

Invitado- Invitado
Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Mas acontecimientos felices embriagaban a la Familia loud o en especial a Persefone la llegada de Calliope a suelo francés ,Habia llegado a grandes acuerdos con su primo Marius ya que el comandaría en grecia y ella se encargaría de los asuntos internacionales desde Francia, su padre había designado un nuevo cajetín que le ayudara con estos asuntos,Su relación con luke iba mejorando se podría decir que Persefone estaba volviendo a ella misma y por eso debemos decir ¿Aleluya?.
Bien mientras la princesa trabajaba a horas del dia oh si pero con cortinas que impidieran el paso de la luz ,le leían en voz alta ciertos asuntos hasta que pasaron un carta a una invitación y venga hace mucho que no se divertía asi que se echo encima de la mesa a cojerla y a abrirla una invitación para una mascarada de la familia fontaine, una de las familias de nobles que había sobrevivido a al terror sin perder ningún miembro y se podría decir que eran los que ahora aprte de napoleon comandaban francia, si aun recordaba a Dominique una chica con un carácter admirable y una manera de pensar un tanto similar a la de Persefone , Bien si tuvo que mentir que asistiría con fines de hacer amistades con la familia Fontaine pero al final se salía con la suya como siempre luego de eso hizo que todos los del cajetín se retiraran y mando a llamar a callie quien le aconsejo como ir vestida y todo lo demás ambas hermanas reian mientras esperaban la llegada del estilista y el encargado de los vestidos que una vez ambos llegaron no paraban los supiros y las compras no solo por la fiesta si no por otras cosillas.
Cuando Todo esto termino La princesa se dirigió a su habitación acaricio a su gato y mando a preparar el baño una vez listo se metió en la bañera como siempre mirando al techo y trazando con sus ojos los acabados en las pinturas viendo los detalles hasta que termino de bañarse para salir a encontrarse con calliope y sus damas de compañía quienes aparte de recibirle con una reverencia se ofrecieron a prepararla Persefone acepto entre risas mientras pasaban el camisón por encima de ella y luego colocándole el corset mientras otras se encargaban de peinar la cabellera dorada ,calliope hizo que todas las damas se quitaran de encima y le presento a su vestido y a su mascara ambas magnificas,la compocicion de la mascara era negra completamente como si fuera de encaje y se amarraba a la cabeza,mientras el vestido era blanco completamente la aprte de arriba de pequeñas mangas que se situaban sobre los hombros y la falda era estilo bailarina ,se dejo el pelo sin coleta alguna simplemente que se desparramara sobre los hombros y se coloco la mascara ,calliope le puso el vestido abotonandolo por la parte de atrás una vez terminado todo se monto en el carruaje y se fue despidiéndose.
Cuando llego al palacio quedo deslumbrada por la decoración desde afuera se escuchaba la música ,al entrar entro tímidamente asomandose y mostrando una gran sonrisa dio la invitación en la entrada y comenzó a ver los detalles de el salón donde se realizaba el evento era sin didua alguna algo perfecto ,algo que desde unos años no veía ,rápidamente se acoplo a la fiesta mientras bailaba las diferentes sonatas que tocaba la orquesta después de todo hoy era un nuevo dia,podría hacerse un nuevo nombre y esto era una fiesta para divertirse .
Bien mientras la princesa trabajaba a horas del dia oh si pero con cortinas que impidieran el paso de la luz ,le leían en voz alta ciertos asuntos hasta que pasaron un carta a una invitación y venga hace mucho que no se divertía asi que se echo encima de la mesa a cojerla y a abrirla una invitación para una mascarada de la familia fontaine, una de las familias de nobles que había sobrevivido a al terror sin perder ningún miembro y se podría decir que eran los que ahora aprte de napoleon comandaban francia, si aun recordaba a Dominique una chica con un carácter admirable y una manera de pensar un tanto similar a la de Persefone , Bien si tuvo que mentir que asistiría con fines de hacer amistades con la familia Fontaine pero al final se salía con la suya como siempre luego de eso hizo que todos los del cajetín se retiraran y mando a llamar a callie quien le aconsejo como ir vestida y todo lo demás ambas hermanas reian mientras esperaban la llegada del estilista y el encargado de los vestidos que una vez ambos llegaron no paraban los supiros y las compras no solo por la fiesta si no por otras cosillas.
Cuando Todo esto termino La princesa se dirigió a su habitación acaricio a su gato y mando a preparar el baño una vez listo se metió en la bañera como siempre mirando al techo y trazando con sus ojos los acabados en las pinturas viendo los detalles hasta que termino de bañarse para salir a encontrarse con calliope y sus damas de compañía quienes aparte de recibirle con una reverencia se ofrecieron a prepararla Persefone acepto entre risas mientras pasaban el camisón por encima de ella y luego colocándole el corset mientras otras se encargaban de peinar la cabellera dorada ,calliope hizo que todas las damas se quitaran de encima y le presento a su vestido y a su mascara ambas magnificas,la compocicion de la mascara era negra completamente como si fuera de encaje y se amarraba a la cabeza,mientras el vestido era blanco completamente la aprte de arriba de pequeñas mangas que se situaban sobre los hombros y la falda era estilo bailarina ,se dejo el pelo sin coleta alguna simplemente que se desparramara sobre los hombros y se coloco la mascara ,calliope le puso el vestido abotonandolo por la parte de atrás una vez terminado todo se monto en el carruaje y se fue despidiéndose.
Cuando llego al palacio quedo deslumbrada por la decoración desde afuera se escuchaba la música ,al entrar entro tímidamente asomandose y mostrando una gran sonrisa dio la invitación en la entrada y comenzó a ver los detalles de el salón donde se realizaba el evento era sin didua alguna algo perfecto ,algo que desde unos años no veía ,rápidamente se acoplo a la fiesta mientras bailaba las diferentes sonatas que tocaba la orquesta después de todo hoy era un nuevo dia,podría hacerse un nuevo nombre y esto era una fiesta para divertirse .

Persefone Ginalkopoulus- Brujo/Realeza

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Fecha de inscripción: 29/06/2010
Localización: Palacio de Versalles
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: Escribe el nombre de la pareja actual de tu personaje
Ocupación: Soy Una Damisela . Posiblemente en peligro. Y no Te Necesito . Esfumate
Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
La brisa fresca le abrió los pulmones cuando la puerta del balcón de su alcoba se abrió de par en par gracias a sus esfuerzos por destrabarla. Cubierta por la fina bata color verde agua, se refregó los brazos mojados por sus cabellos, que cubrían hombros y espalda. La piel se le erizó ante la hermosura de la Luna, que desplegaba sus encantos nocturnos y seducía la oscuridad de uno de los jardines con su brillo inocente. Las sombras dibujaban diversas figuras entre los libustrines, y una que otra lechuza surcaba la extensión, retando a la penumbra lejana. Inspiró profundo, y la paz reinante le antojó una noche de lectura, pero las ideas se disiparon rápidamente cuando el parloteo y rebote de tacones irrumpió en su habitación. Eran las doncellas y la institutriz de la duquesa, que traían consigo todo el atuendo que usaría la joven para la velada que la esperaba en el Palacio Royal. Su posición le daba el privilegio de poder asistir a eventos de ese estilo, a los que estaba tan acostumbrada pero que con el tiempo, les había tomado reticencia, igualmente, la Señora Lemacks, la mujer que la había criado, no le permitía negar invitaciones. Su educación tampoco lo admitía. Con resignación, y escuchando regaños por haberse expuesto al frío, se dejó vestir, maquillar y peinar. Como siempre, el corsé ajustaba en extremo. Para ser bella, hay que ver estrellas se repetía sin convicción, las ballenas del mismo afinaban aún más su cintura, de la cual, inmediatamente, se desprendía una amplísima falda, que en sus extremos ostentaba una delicada puntilla, al igual que los puños y escote. La tonalidad rosada que había elegido le sentaba de maravilla con el tono bronce que su piel había adquirido gracias a los paseos bajo el Sol. Lejos había quedado la palidez típica de los ingleses. Los zapatos de tacón, forrados en terciopelo blanco, asomaban, tímidos, por debajo del miriñaque y las enaguas. Un recogido adornado con una diadema de plata recubierta con diamantes, piedra que también hacía al resto de las joyas, realzaban sus delicadas facciones. El maquillaje suave, sólo para iluminar aún más su hermoso rostro, junto al perfume de elaboración portuguesa y exclusiva, le dieron el toque final.
Salió de su residencia contra reloj. El Palacio familiar se encontraba alejado de la zona céntrica de París, y la distancia aún era mayor si del Palacio Fontaine se trataba. Su carruaje exhibía con orgullo las águilas bicéfalas, insignia de los Blackraven, en cada una de sus puertas. El cochero iba a toda marcha, y en alguna que otra ocasión, se desalineaba, pero siempre prevenida, Isaura llevaba consigo a una de las jóvenes trabajadoras, a la cual se había encargado personalmente de supervisar en sus ropas, para que pareciera una más, y no una simple criada. El maravilloso paisaje que a la distancia se podía percibir, la obligó a sonreír, tenía el presentimiento de que no se había equivocado en aceptar, sería una agradable fiesta. El coche estacionó en la entrada principal, donde Isaura fue ayudaba a bajar por dos hombres que recibían a los invitados. La acompañante acomodó sutilmente la parte trasera del ropaje, que se había visto atentado por el viaje. Ambas féminas, se tomaron del brazo e hicieron su entrada, acaparando, como siempre, la mirada de los presentes, que se acercaban a saludar a la duquesa, que avanzaba a paso lento. La doméstica quedó dos pasos atrás, cabizbaja, tal como le habían enseñado, costumbre que la heredera de la fortuna de los comerciantes sajones, no compartía en lo más mínimo. Estiró con disimulo su cuello en busca de algún rostro conocido, que la ayudara a escapar del cotorreo de las damas que la habían rodeado, pero fue en vano. La música enarbolaba cada rincón, y ella, extasiada de la suave melodía, se permitió deslizarse por las notas y de esa manera, crear su mundo paralelo, para que los comentarios femeninos, si quiera, rozaran sus oídos.
Salió de su residencia contra reloj. El Palacio familiar se encontraba alejado de la zona céntrica de París, y la distancia aún era mayor si del Palacio Fontaine se trataba. Su carruaje exhibía con orgullo las águilas bicéfalas, insignia de los Blackraven, en cada una de sus puertas. El cochero iba a toda marcha, y en alguna que otra ocasión, se desalineaba, pero siempre prevenida, Isaura llevaba consigo a una de las jóvenes trabajadoras, a la cual se había encargado personalmente de supervisar en sus ropas, para que pareciera una más, y no una simple criada. El maravilloso paisaje que a la distancia se podía percibir, la obligó a sonreír, tenía el presentimiento de que no se había equivocado en aceptar, sería una agradable fiesta. El coche estacionó en la entrada principal, donde Isaura fue ayudaba a bajar por dos hombres que recibían a los invitados. La acompañante acomodó sutilmente la parte trasera del ropaje, que se había visto atentado por el viaje. Ambas féminas, se tomaron del brazo e hicieron su entrada, acaparando, como siempre, la mirada de los presentes, que se acercaban a saludar a la duquesa, que avanzaba a paso lento. La doméstica quedó dos pasos atrás, cabizbaja, tal como le habían enseñado, costumbre que la heredera de la fortuna de los comerciantes sajones, no compartía en lo más mínimo. Estiró con disimulo su cuello en busca de algún rostro conocido, que la ayudara a escapar del cotorreo de las damas que la habían rodeado, pero fue en vano. La música enarbolaba cada rincón, y ella, extasiada de la suave melodía, se permitió deslizarse por las notas y de esa manera, crear su mundo paralelo, para que los comentarios femeninos, si quiera, rozaran sus oídos.

Isaura Blackraven- Realeza Inglesa

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Atravesamos la ciudad volando en el remolque, quería ver todo lo que pudiera de aquel magnifico palacio que tantas veces había contemplado desde fuera. Quería llegar temprano para ver como se desarrollan las reuniones de esta gente a quienes los humanos con los que normalmente convivimos miran con admiración y recelo. El enorme edificio ,e recordaba en todo a los grabados de los templos griegos que he contemplado en algunos libros. Me parecía que dentro, cual homologos de los Faraones de Egipto, los humanos que vivían dentro eran hijos de Dios. Elegidos entre los hombres... Una extraña sensación mirar las columnas de los edificios 'modernos' con tanto sabor a antiguos, como si las distintas eras se mezclasen empalmandose una a la otra dejandonos sin tiempo. Tal era la sensación creciente en mi pecho mientras mas nos acercabamos a la algarabía de la fiesta que apenas comienza.
Bordeando las calles Folie encontró un lugar propicio para dejar el remolque y entrar a pie, siguiendo el consejo de Arthur de no llamar demasiado la atención de los guardias en la entrada, de tal modo que tras atar a los corceles y sellar el remolque ayudé a mi querida Folie a bajar, sirviendo mis manos de apoyo a su ligero cuerpo.
El vestido esmeralda que Arthur confeccionó para ella le hacia verse radiante y hermosa. Sus ojos brillaban inquietos tras el antifaz negro adornado con plumas. La tela suave invitaba a las caricias mas tiernas que acompañadas de algunos besos fueron preludio de nuestra caminata hacia el palacio.
Se sentía raro estar otra vez juntos, solos... sin los pequeños. Era extraño dejarlos con la hermana Maëlle y el lobo Hagen, por primera vez en mucho tiempo sentía que podía confiar en Hans. ¿Quien lo diría? Que terminaríamos sintiendo tanta simpatía por aquel que alguna vez intentó hacernos daño. Será que lo habré perdonado del todo, mas no consigo olvidar y creo que Folie tampoco. Esto es mas una prueba para ella que para mi, siendo que como madre, si vinculo con nuestros hijos es profundo e inclusive algunas veces doloroso.
- Estarán bien. ¡Son muy inteligentes! Además estarán con otros niños en el Orfanato, les harà bien jugar con otros pequeños. Te prometo que los tendrás en tus brazos mañana por la mañana.
Folie permaneció en silencio el resto del camino hasta la entrada del palacio. A pesar de que habíamos trenzado nuestros cabellos, estabamos perfumados y disfrazados como Parisinos ricos - no sin la ayuda de nuestras amigas de la realeza - los guardias examinaron con desconfianza mi traje negro, e intentaron revelar el secreto tras el antifaz verde y el nombre desconocido con el que nos hemos presentado.
- Höchsten, eh?... Pues la invitación es autentica... - masculló el capitàn y ordenó que nos dejasen entrar.
Bordeando las calles Folie encontró un lugar propicio para dejar el remolque y entrar a pie, siguiendo el consejo de Arthur de no llamar demasiado la atención de los guardias en la entrada, de tal modo que tras atar a los corceles y sellar el remolque ayudé a mi querida Folie a bajar, sirviendo mis manos de apoyo a su ligero cuerpo.
El vestido esmeralda que Arthur confeccionó para ella le hacia verse radiante y hermosa. Sus ojos brillaban inquietos tras el antifaz negro adornado con plumas. La tela suave invitaba a las caricias mas tiernas que acompañadas de algunos besos fueron preludio de nuestra caminata hacia el palacio.
Se sentía raro estar otra vez juntos, solos... sin los pequeños. Era extraño dejarlos con la hermana Maëlle y el lobo Hagen, por primera vez en mucho tiempo sentía que podía confiar en Hans. ¿Quien lo diría? Que terminaríamos sintiendo tanta simpatía por aquel que alguna vez intentó hacernos daño. Será que lo habré perdonado del todo, mas no consigo olvidar y creo que Folie tampoco. Esto es mas una prueba para ella que para mi, siendo que como madre, si vinculo con nuestros hijos es profundo e inclusive algunas veces doloroso.
- Estarán bien. ¡Son muy inteligentes! Además estarán con otros niños en el Orfanato, les harà bien jugar con otros pequeños. Te prometo que los tendrás en tus brazos mañana por la mañana.
Folie permaneció en silencio el resto del camino hasta la entrada del palacio. A pesar de que habíamos trenzado nuestros cabellos, estabamos perfumados y disfrazados como Parisinos ricos - no sin la ayuda de nuestras amigas de la realeza - los guardias examinaron con desconfianza mi traje negro, e intentaron revelar el secreto tras el antifaz verde y el nombre desconocido con el que nos hemos presentado.
- Höchsten, eh?... Pues la invitación es autentica... - masculló el capitàn y ordenó que nos dejasen entrar.
Última edición por Epoch el Jue Mar 24, 2011 6:05 pm, editado 1 vez




Epoch- Cambiaformas Clase Baja

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
París no había dejado que conociera muchas cosas pero no haciendo amistades, al menos no aún. Mis días se estaban volviendo más divertidos con las personas que conocía, todas tenían algo que me dejaban encantada, en definitiva mi hermana estaba viviendo en una ciudad hermosa donde las personas también lo eran. La ayudé a prepararse con el vestido tan hermoso que mandó a hacer, sonreía angelicalmente puesto tenía algo que esconder esa noche, también tenia una invitación de la señorita Dominique, agradecía tanto su gesto, puesto yo aún era una desconocida pero no peligrosa, reí por el ultimo comentario y vi partir a mi hermana al baile donde seguro nos encontraríamos.
Casi corrí cuando me vi libre de su presencia, quería darle una sorpresa estando en ese baile que disfrutaríamos ambas, sería tan divertido hacer más cosas con ella dado que solo salía de noche por alguna extraña razón. Mis pasos me llevaron a mi habitación y fui directo al gran cofre que daba a los pies de mi cama, era algo pesado pero podía muy bien dominarle, saqué el vestido que más me gustaba, era el ultimo que había mandado traer de Grecia junto con más cosas mías. Le pedí a una de las sirvientas que ayudara con el y entonces arreglé mi cabello dejándolo libre solo con unos risos callen do por mi espalda. Entonces el carruaje estaba listo y yo también, no haría esperar más a la suerte y subí sin titubear, mientras llegábamos arreglaba mi antifaz colocan dolo bien, haciendo algunos trucos para que no se callera a menos que yo quisiera, tomé la mano de quien ayudó a bajar y entonces entré en el gran salón sorprendiéndome como niña pequeña por la decoración, sin duda esta noche no le olvidaría.
Casi corrí cuando me vi libre de su presencia, quería darle una sorpresa estando en ese baile que disfrutaríamos ambas, sería tan divertido hacer más cosas con ella dado que solo salía de noche por alguna extraña razón. Mis pasos me llevaron a mi habitación y fui directo al gran cofre que daba a los pies de mi cama, era algo pesado pero podía muy bien dominarle, saqué el vestido que más me gustaba, era el ultimo que había mandado traer de Grecia junto con más cosas mías. Le pedí a una de las sirvientas que ayudara con el y entonces arreglé mi cabello dejándolo libre solo con unos risos callen do por mi espalda. Entonces el carruaje estaba listo y yo también, no haría esperar más a la suerte y subí sin titubear, mientras llegábamos arreglaba mi antifaz colocan dolo bien, haciendo algunos trucos para que no se callera a menos que yo quisiera, tomé la mano de quien ayudó a bajar y entonces entré en el gran salón sorprendiéndome como niña pequeña por la decoración, sin duda esta noche no le olvidaría.
Vestido

Invitado- Invitado
Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Demasiada gente, demasiada tela, demasiados adornos, demasiado de todo, intentaba respirar bajo toda aquella ropa que parecía mucho para mi cuerpo. Mi amor decía que me sentaban bien, me lo demostró con besos durante el camino y antes de entrar, para mi ni los más lujosos decorados llenarían el vacío que seguía creciendo con cada minuto. ¿Estarán bien nuestros pequeños? ¿Podrán sobrevivir una noche sin nosotros? Epoch parecía conocerme tanto que respondía mis dudas incluso antes de que pudiera decirlas, podía ver incluso detrás de esta máscara mis ojos que sólo querían mirarlo a él, estar con él y salir corriendo para estrechar a Liebe y Freiheit entre mis brazos.
Una sonrisa se escapó de mis fríos labios cuando fui llamada Folie das Höchsten, y supe que ese era mi verdadero nombre, ese que significaba pertenecer al oso que me enseñó el amor. Suspiros se iban al cielo mientras con la vista recorría los rincones de aquel lugar que muchos llamaron palacio real, nunca he conocido lo que es un rey o una reina, sólo conozco en este lugar a Epoch y es su mano la que mantendré aferrada hasta que estemos de vuelta en nuestro remolque. ¿Será quizás que estuve aquí antes? Sensaciones familiares hacen que se levanten los vellos de mis brazos y volví a sonreír levantando mi barbilla, de alguna forma supe que eso era lo que debía hacer.
- Hoy vamos a bailar amor... conozco los pasos de cada danza... tú sólo debes seguir mis pies como los míos lo hicieron con los tuyos cuando nos encontraste... -
Una sonrisa se escapó de mis fríos labios cuando fui llamada Folie das Höchsten, y supe que ese era mi verdadero nombre, ese que significaba pertenecer al oso que me enseñó el amor. Suspiros se iban al cielo mientras con la vista recorría los rincones de aquel lugar que muchos llamaron palacio real, nunca he conocido lo que es un rey o una reina, sólo conozco en este lugar a Epoch y es su mano la que mantendré aferrada hasta que estemos de vuelta en nuestro remolque. ¿Será quizás que estuve aquí antes? Sensaciones familiares hacen que se levanten los vellos de mis brazos y volví a sonreír levantando mi barbilla, de alguna forma supe que eso era lo que debía hacer.
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Payne Manie Folie- Humano Clase Baja

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Me había sorprendido enormemente cuando uno de mis sirvientes llegaba con esa invitación de la realeza parisina para un baile. Me lo había pensado todo el día, no tenía aún muy claro si iba a aceptar o no, tendría que pasar desapercibida y no darme a ver como la princesa que era. Si alguien se iba de la lengua y sabían que me había escapado de mi compromiso y de Escocia...avisarían a mis padres, haciendo que me llevasen de regreso y acatara sus órdenes. Algo que aún no estaba dispuesta a ceder.
Pero aún sabiendo que podía ser algo peligroso, me moría de ganas de ir, hacía mucho que no iba a un gran baile, solían ser divertidos, sobretodo los que la casa parisina solía hacer.
Llamé a mi nana para que me arreglase con mi ayuda y de otra doncella más, no tenía a mucha gente ahora mismo en mi residencia, solo a los más leales de mi persona. Con prisas y un muy buen trabajo terminó un peinado cómodo para mí y perfectamente apropiado para una joven princesa. Mi nuevo vestido era más díficil de sobrellevar, el corsé verde azulado estaba apretado más de la cuenta, haciendo que a veces se hiciese algo complicado el respirar del todo. Y la larga falda del mismo tono era bastante larga,haciendo que casi fuese imposible de ver sus zapatos de terciopelo. Iba elegante y le costaba creer que esa mujer en el espejo era ella verdaderamente, tenía que empezar a volver a usar sus ropas y no las de las clases inferiores para que nadie se diese cuenta de que Abigail Barascout,estaba en Francia.
Un cochero me acercó hasta el palacio de los franceses, ayudandome a bajar del coche. Solamente me acompañaba una persona de mi guardia. Acerqué la máscara a mi cara en el mismo momento de estar de pie en la fría calle, esperando que nadie me reconociese aún, igual que yo tampoco reconocería a nadie. Era lo divertido de estos bailes.
Entró a la sala asombrándose de lo bella que estaba y de toda la gente que estaba ya dentro, demasiada nobleza. Sonrió, moviendose lentamente por la sala, viendo si podía reconocer a alguien e intentando que ningún grupo la rodeara para terminar hablando de trivialidades.
Pero aún sabiendo que podía ser algo peligroso, me moría de ganas de ir, hacía mucho que no iba a un gran baile, solían ser divertidos, sobretodo los que la casa parisina solía hacer.
Llamé a mi nana para que me arreglase con mi ayuda y de otra doncella más, no tenía a mucha gente ahora mismo en mi residencia, solo a los más leales de mi persona. Con prisas y un muy buen trabajo terminó un peinado cómodo para mí y perfectamente apropiado para una joven princesa. Mi nuevo vestido era más díficil de sobrellevar, el corsé verde azulado estaba apretado más de la cuenta, haciendo que a veces se hiciese algo complicado el respirar del todo. Y la larga falda del mismo tono era bastante larga,haciendo que casi fuese imposible de ver sus zapatos de terciopelo. Iba elegante y le costaba creer que esa mujer en el espejo era ella verdaderamente, tenía que empezar a volver a usar sus ropas y no las de las clases inferiores para que nadie se diese cuenta de que Abigail Barascout,estaba en Francia.
Un cochero me acercó hasta el palacio de los franceses, ayudandome a bajar del coche. Solamente me acompañaba una persona de mi guardia. Acerqué la máscara a mi cara en el mismo momento de estar de pie en la fría calle, esperando que nadie me reconociese aún, igual que yo tampoco reconocería a nadie. Era lo divertido de estos bailes.
Entró a la sala asombrándose de lo bella que estaba y de toda la gente que estaba ya dentro, demasiada nobleza. Sonrió, moviendose lentamente por la sala, viendo si podía reconocer a alguien e intentando que ningún grupo la rodeara para terminar hablando de trivialidades.

Abigail Barascout- Realeza Escocesa

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
El correo como todas las mañanas era recogido por una persona del servicio que me lo llevaba a mi despacho antes del desayuno. Hoy en particular, cuando menos me lo esperaba iba a y llegaba la invitación a un baile de mascaras en el castillo Royale. La invitación venia firmada por la princesa de Paris en persona, todo un detalle por Dominique salvo porque se había olvidado de un pequeño detalle… hoy había luna llena. Sin duda el castillo se impregnaría de olor a muerto más que en ninguna otra ocasión, puede que incluso llegasen miembros reales de otros países. ¿Qué rey rehusaría la invitación de un hermano de su clase? La respuesta es evidente, ninguno. En cierto modo resultaba todo un privilegio, poder acceder a una sala donde poder identificar a todos los vampiros de alto nivel de Europa no era una oportunidad que se presentase muy a menudo, y con la luna en ciernes la mayoría se lo pensarían dos veces antes de dejarse llevar por sus… impulsos.
Me levante de la mesa y atravesé el pasillo hasta mi habitación, si quería que lo de esta noche saliese bien debía tener cuidado, y sobre todo debía ir con las ideas muy claras de lo que hacer y cómo hacerlo, si es que quería salir bien parado en lugar de con mas enemigos de los habituales. ¿Debería llevar a Erin? Ella aun no se controlaba durante los periodos de luna, tal vez no fuese buena idea, pero en mal momento me acorde de que le había enseñado a ver el correo, de seguro habría visto ya la invitación y no se quedaría de brazos cruzados ante esta oportunidad, se lo concedería por esta vez, pero si veía que las cosas se empezaban a descontrolar tendría que sacarla a toda prisa del lugar.
Cuando por fin llegue a mi habitación me dirigí directamente al armario para buscar una ropa apropiada, además de otras cosas. Levante la parte trasera de una madera y saque los restos de acónito, la hierba del mata lobos, eso me serviría para que Erin no se dejase llevar demasiado. Saque un traje bastante apropiado para la corte, de corte sencillo pero elegante, con pantalones negros y unas botas altas a juego, con una camisa blanca impoluta y una chaqueta que era una mezcla entre el negro y el azul metálico. Era un atuendo apropiado para un conde, y al mismo tiempo, no era tan incomodo como para impedir mis movimientos. Al anochecer ya la carroza estaba lista, y nosotros vestidos para la ocasión. Durante todo el trayecto me pregunte qué pasaría en aquel baile. ¿Existía la posibilidad de que la reina y la princesa del Imperio estuviesen allí? Lo dudaba pero aun así sería interesante ver que ocurría. – Recuerda lo que te he enseñado Erin… – Dije mirando a mi hija, había sido muy claro con cómo debía ser su comportamiento esta noche. – Mira todo lo que quieras, presta atención, pero no hagas nada más. Si ves que no puedes controlarte hazme una señal y nos iremos. – “Debí haberla dejado en casa… Puede que esto no sea tan buena idea como pensaba.”
El palacio estaba impresionante, los criados fluían con perfección de un lado a otro sin el menor roce como si fuesen agua deslizándose por entre los invitados, desde luego Dominique había hecho un trabajo propio de una princesa. Después del suceso en el que nos vimos envueltos, el vernos de esa manera resultaría muchísimo mas agradable, sin que hubiese balas de por medio. Ya varios de los invitados se estaban asentando a lo largo del gran salón, esperando la presencia de todos los asistentes y de la atención de los anfitriones. Solo esperaba que si existía un Dios, aprovechase este momento preciso para empezar a mover el trasero y hacer algo por el prójimo.
Me levante de la mesa y atravesé el pasillo hasta mi habitación, si quería que lo de esta noche saliese bien debía tener cuidado, y sobre todo debía ir con las ideas muy claras de lo que hacer y cómo hacerlo, si es que quería salir bien parado en lugar de con mas enemigos de los habituales. ¿Debería llevar a Erin? Ella aun no se controlaba durante los periodos de luna, tal vez no fuese buena idea, pero en mal momento me acorde de que le había enseñado a ver el correo, de seguro habría visto ya la invitación y no se quedaría de brazos cruzados ante esta oportunidad, se lo concedería por esta vez, pero si veía que las cosas se empezaban a descontrolar tendría que sacarla a toda prisa del lugar.
Cuando por fin llegue a mi habitación me dirigí directamente al armario para buscar una ropa apropiada, además de otras cosas. Levante la parte trasera de una madera y saque los restos de acónito, la hierba del mata lobos, eso me serviría para que Erin no se dejase llevar demasiado. Saque un traje bastante apropiado para la corte, de corte sencillo pero elegante, con pantalones negros y unas botas altas a juego, con una camisa blanca impoluta y una chaqueta que era una mezcla entre el negro y el azul metálico. Era un atuendo apropiado para un conde, y al mismo tiempo, no era tan incomodo como para impedir mis movimientos. Al anochecer ya la carroza estaba lista, y nosotros vestidos para la ocasión. Durante todo el trayecto me pregunte qué pasaría en aquel baile. ¿Existía la posibilidad de que la reina y la princesa del Imperio estuviesen allí? Lo dudaba pero aun así sería interesante ver que ocurría. – Recuerda lo que te he enseñado Erin… – Dije mirando a mi hija, había sido muy claro con cómo debía ser su comportamiento esta noche. – Mira todo lo que quieras, presta atención, pero no hagas nada más. Si ves que no puedes controlarte hazme una señal y nos iremos. – “Debí haberla dejado en casa… Puede que esto no sea tan buena idea como pensaba.”
El palacio estaba impresionante, los criados fluían con perfección de un lado a otro sin el menor roce como si fuesen agua deslizándose por entre los invitados, desde luego Dominique había hecho un trabajo propio de una princesa. Después del suceso en el que nos vimos envueltos, el vernos de esa manera resultaría muchísimo mas agradable, sin que hubiese balas de por medio. Ya varios de los invitados se estaban asentando a lo largo del gran salón, esperando la presencia de todos los asistentes y de la atención de los anfitriones. Solo esperaba que si existía un Dios, aprovechase este momento preciso para empezar a mover el trasero y hacer algo por el prójimo.

Lucien Greymark- Licántropo/Realeza

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Urian Parthenopaeus escribió:
- Majestad, será un honor ser parte de su velada tan selecta. Urian Parthenopaeus, Príncipe de los Países Bajos, le presento mis respeto de parte de los Monarcas Holandeses que no pudieron asistir. En su lugar estaré yo, a su servicio.- se inclinó con respeto y una reverencia ante la Reina, una mujer que ahora comprobaba, delataba mucho más que belleza ordinaria y besó su mano con extrema suavidad.
me puse en pie sonriendo debajo de mi mascara negra, a juego con mis ropas y realzando la figura del cuerpo que en dias comunes no seria tan ajustado, -desearía ud. bailar conmigo... es tire mi diestra finamente enguantada en satén rojo, en el indice el anillo del sello real brillaba mientras la mantenía extendida al joven....

Géraldine Fontaine2- Realeza Francesa

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
La comisura del labio se elevó en una ligera sonrisa socarrona, la suerte allí le sonreía de muchas maneras y por supuesto, rechazar la invitación de la Reina no estaba en sus planes. Después de todo el baile no se le daba tan mal o eso pensaba él.
- Por supuesto majestad, pero tendrá que perdonarme si no luzco tan bien a su lado. Hace mucho que no me dedico al baile.
Tomó de la mano a la mujer y la llevó a la pista, donde inmediatamente se abrió un espacio para ambos. Generalmente los bailes no eran complicados, danzas y pasos marcados señalaban una especie de baile común entre varias parejas que se cambiaban al azar, pero esta vez no, solo una música alegre pero individual que le permitía tener un poco más de privacidad con la monarca.
No es que él deseara más que bailar, pero nunca se sabía en aquellos eventos. Igualmente, lo menos que deseaba era un conflicto armado entre Francia y los Países Bajos, solo porque su líbido no pudiese controlarse.
- Cuando esté lista Majestad.
Una nota de vals se escuchó desde la orquesta en el salón y fue su turno de guiar a la Reina. Con una mano en la cintura la acercó a él y la sostuvo, de manera tal que no pudiese alejarse en cada vuelta y con la otra alzó su brazo. Urian rogaba no poner un pie sobre la dama, su vida social era un asco, recién ahora se daba cuenta que eso podría ser un inconveniente en sus salidas del Reino.
Pero se las arregló para comenzar a llevarla con el ritmo y marcando el sabido paso...un, dos, tres...un, dos, tres, mientras giraban alrededor de la pista luciendo un baile sincronizado y armónico, al parecer esa noche la suerte estaba de su lado y no pasaría una vergüenza.
- Por supuesto majestad, pero tendrá que perdonarme si no luzco tan bien a su lado. Hace mucho que no me dedico al baile.
Tomó de la mano a la mujer y la llevó a la pista, donde inmediatamente se abrió un espacio para ambos. Generalmente los bailes no eran complicados, danzas y pasos marcados señalaban una especie de baile común entre varias parejas que se cambiaban al azar, pero esta vez no, solo una música alegre pero individual que le permitía tener un poco más de privacidad con la monarca.
No es que él deseara más que bailar, pero nunca se sabía en aquellos eventos. Igualmente, lo menos que deseaba era un conflicto armado entre Francia y los Países Bajos, solo porque su líbido no pudiese controlarse.
- Cuando esté lista Majestad.
Una nota de vals se escuchó desde la orquesta en el salón y fue su turno de guiar a la Reina. Con una mano en la cintura la acercó a él y la sostuvo, de manera tal que no pudiese alejarse en cada vuelta y con la otra alzó su brazo. Urian rogaba no poner un pie sobre la dama, su vida social era un asco, recién ahora se daba cuenta que eso podría ser un inconveniente en sus salidas del Reino.
Pero se las arregló para comenzar a llevarla con el ritmo y marcando el sabido paso...un, dos, tres...un, dos, tres, mientras giraban alrededor de la pista luciendo un baile sincronizado y armónico, al parecer esa noche la suerte estaba de su lado y no pasaría una vergüenza.

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Seguí sonriendo cuando el vals sonaba en las primeras notas el compás era alegre y festivo, el guía era delicado y bien parecido; incline la cabeza y el compás siguió y espere a que comenzara aquel acto las miradas y la ausencia del reasto de la familia real seria acto de comidilla, pero no importa mucho en el instante del baile sonriendo y girando al colmas de la música era ideal para cruzar palabras con el joven
-no le habia visto en el palacio my lord
Seguía sonriendo de la manera mas delicada, brillando a la vista de toda la corte aun que en el fondo algo le hacia falta...
-no le habia visto en el palacio my lord
Seguía sonriendo de la manera mas delicada, brillando a la vista de toda la corte aun que en el fondo algo le hacia falta...

Géraldine Fontaine2- Realeza Francesa

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Re: Los Placeres de la Isla Encantada [ Priv. Con Invitacion]
Noches atrás había recibido la insólita e inesperada invitación de la familia real francesa Fontaine.
Le Palais Royal –pensé-
Por fin había llegado la hora. Con mi rostro oculto tras un antifaz y vestido con un traje domino, completamente de negro, descendí del carruaje que había alquilado esa noche para la ocasión. El palacio y su ornamentación para el baile de mascaras era un verdadero espectáculo. Me detuve a observar como se distribuían a mí alrededor los trajes multicolores por los peldaños de mármol.
Su majestad la reina Géraldine se encontraba ya en el gran salón, la contemple con disimulo por unos segundos. ¿Cómo poder describir la belleza de aquella mujer?, las palabras no alcanzan para tanto.
Continúe caminando elegantemente por el salón, dejando que mi cuerpo hallaran su peso y pasos humanos, no me deje abordar por ninguna mascara alegre, me limitaba a contestar con una amable sonrisa a alguna que otra broma y esquivaba la familiaridad acaparadora de varias parejas del lugar.
Me apoye sobre una columna y medio escondido por ella, fije los ojos en aquella ola de criaturas humanas que se movían a mis pies. Aquellos dominós de todos los colores, aquellos vestidos pintorreados, formaba un espectáculo que no tenia semejanza con nada humano y la música empezó a tocar. Los invitados se agitaban al son de aquella orquesta cuya armonía llegaba a mis oídos entre risas, gritos y algazara.
Le Palais Royal –pensé-
Por fin había llegado la hora. Con mi rostro oculto tras un antifaz y vestido con un traje domino, completamente de negro, descendí del carruaje que había alquilado esa noche para la ocasión. El palacio y su ornamentación para el baile de mascaras era un verdadero espectáculo. Me detuve a observar como se distribuían a mí alrededor los trajes multicolores por los peldaños de mármol.
Su majestad la reina Géraldine se encontraba ya en el gran salón, la contemple con disimulo por unos segundos. ¿Cómo poder describir la belleza de aquella mujer?, las palabras no alcanzan para tanto.
Continúe caminando elegantemente por el salón, dejando que mi cuerpo hallaran su peso y pasos humanos, no me deje abordar por ninguna mascara alegre, me limitaba a contestar con una amable sonrisa a alguna que otra broma y esquivaba la familiaridad acaparadora de varias parejas del lugar.
Me apoye sobre una columna y medio escondido por ella, fije los ojos en aquella ola de criaturas humanas que se movían a mis pies. Aquellos dominós de todos los colores, aquellos vestidos pintorreados, formaba un espectáculo que no tenia semejanza con nada humano y la música empezó a tocar. Los invitados se agitaban al son de aquella orquesta cuya armonía llegaba a mis oídos entre risas, gritos y algazara.

Lestat De Lioncourt- Vampiro Clase Alta

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